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Sueño e insomnio en ancianos

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TEMA 5 Sueño en ancianos.

Insomnio y calidad
de vida
Juan Carlos Cobo Domingo

1. ASPECTOS GENERALES
La vida de cualquier hombre se desarrolla entre periodos de actividad y periodos de
descanso y sueño. Los intervalos en los que el hombre recobra las energías descansando
o durmiendo, y con ello asegura la buena marcha de su salud y en general de su vida. En
personas débiles, especialmente en los ancianos, el cansancio se acumula en mayor medida
cuando realizan un esfuerzo respecto a un individuo más joven cargado con la misma actividad.
Consiguientemente, requieren más tiempo del acostumbrado para restituir plenamente sus
fuerzas y recuperar la mente.
El sentido del descanso y su función en la persona depende de cada caso. En el grupo de
personas mayores el descanso, sobre todo en aquellos afectados por una o varias enfermedades,
supone un requerimiento básico para su salud. Un reposo correcto necesita de una mínima
tranquilidad, relajación libre de cualquier ansiedad y condiciones ambientales óptimas. En el
anciano, los familiares y amigos deben facilitar el descanso, ayudándoles en las tareas diarias y
en las decisiones más complicadas. Normalmente un anciano consigue descansar correctamente
cuando:
- Se sienten queridos.
- No sufren pérdidas en su entorno.
- Viven sin dificultades de orden económico y social.
- No dudan de recibir ayuda de sus allegados si fuera necesario.
- Comprenden las circunstancias en las que se hallan.
- Viven sin molestias, especialmente enfermedades.

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 97


1.1. SUEÑO.
Empezamos aquí a desarrollar la materia primordial de este tema: el sueño. Un pilar
imprescindible para sostener en condiciones aceptables la vida humana. De su estado depende
buena parte de la salud del hombre. Su importancia es patente para toda persona, aún cuando
desconozca en profundidad sus mecanismos y efectos beneficiosos.
Todos somos conscientes de que esta acción consume una tercera parte del día. También
sabemos que necesitamos de ella para recuperar los rastros fatigadores de la actividad diurna
acumulada en nuestro cuerpo. Muchos expertos estiman que dormir tres horas consigue
restaurar el desgaste orgánico del día. El resto del tiempo se invierte en soñar. Un tiempo muy
superior al invertido por otros animales que mientras duermen apenas sueñan, o incluso la
capacidad para desarrollarlos es nula, como en animales de sangre fría. Lo común es dormir
todos los días, una sola vez y en periodo nocturno. La cultura mediterránea en cambio incluye
la siesta, intervalo para dormir generalmente después del almuerzo, acto que en opinión de
los especialistas beneficia al corazón si ésta no es extremadamente larga.
El sueño se define como un estado de consciencia en el cual la capacidad de la persona
para captar estímulos exteriores y responder a estos se halla disminuida, caracterizado por
una actividad física mínima, unos niveles variables de consciencia y cambios en los procesos
fisiológicos (disminución de las constantes vitales en fases NREM). Parece comprobado que
las personas seleccionan mientras duermen los estímulos a los que responderán en caso de
ser necesario. Sobre este curioso hecho, en la segunda guerra mundial, judíos liberados de
los campos de concentración relataban sus experiencias, manifestando en muchos casos la
imposibilidad de dormir profundamente debido a las pesadillas de lo acaecido en esa etapa
brutal de la historia del hombre, pero quizás lo más significativo, resulta del hecho de mantener
una alerta continua ante todo lo que les rodeaba, en especial aquellos estímulos idénticos a
los ya vividos en su cautiverio como ladridos de perros, campanas, gritos, silencio, etc.
Cuando sueña, el hombre proyecta imágenes, palabras, sensaciones, recuerdos en
definitiva almacenados durante su estado de vigilia, presentados en forma aparentemente
caótica pero con un sentido profundo sobre las preocupaciones y anhelos de la persona, como
así exponen los estudios psicológicos realizados a lo largo de siglo XX.
En el hombre se altera progresivamente, desde el nacimiento hasta la vejez su capacidad
de dormir y soñar. Un anciano dedica a dormir menos horas, reduciendo en ese tiempo también
los intervalos de sueño. En la vejez la persona suele permanecer más tiempo en posición de
reposo o de dormir (normalmente en cama), pero en verdad duermen menos, despertándose
con más facilidad que los adultos jóvenes. Como consecuencia, durante el día arrastran un

98 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


cansancio no remediado en la noche, con una tendencia a dormitar en horas diurnas (afectación
movilidad), señaladamente en la siesta. Se caracteriza también el mayor por acostarse y
despertarse más temprano y por una menor capacidad para asimilar los cambios en los ritmos
circadianos, fenómeno que describimos a continuación.

1.2. RITMOS CIRCADIANOS.


En todo lo vivo, en el conjunto de la naturaleza, se alternan unos ciclos vitales de
determinadas características con otros diferentes. Suelen ser permanentes y se suceden según
unas pautas marcadas. A la primera le sucede el verano, a este el otoño, y así eternamente.
También cada ser individual vive según un ritmo enmarcado generalmente en un tiempo fijo,
que influye en su funcionamiento fisiológico.
Se denominan ritmos biológicos de los seres vivos, y según su periodicidad se clasifican
en:
- Ultradianos. Ocurren repetidamente durante las 24 horas del día, como sucede
con la frecuencia respiratoria y frecuencia cardíaca.
- Supradianos. Suceden una vez en periodos de tiempo superiores a 24 horas. Por
ejemplo, con la periodicidad aproximada de un mes, como el ciclo menstrual.
- Circadianos. Ocurren una vez cada día. Como ejemplo, podemos incluir el
sueño-vigilia, hormona del crecimiento, temperatura, etc.
Estos últimos, los ritmos circadianos con una periodicidad aproximada de 24 horas, son
los determinantes del sueño. Lo regulan simultáneamente mecanismos internos y externos. El
origen interno se cree fundadamente se localiza en el núcleo supraquiasmático del hipotálamo,
que controla los ciclos circadianos de los parámetros fisiológicos. Junto a esto debemos resaltar
la función de la glándula pineal en la regulación de los ritmos estacionales, mediante la secreción
de melatonina.
Los factores externos más decisivos en el curso de los ritmos circadianos son la luz y
las demandas ambientales (horarios laborales, comidas, etc.).
Una alteración acusada de las anteriores circunstancias, internas y externas, en la
sucesión de estos ritmos perjudica a su vez la relación sueño-vigilia. Para restaurar el buen estado
de los ciclos circadianos se puede recurrir a terapias de tipo conductual, que persiguen una
readaptación de los hábitos del individuo que beneficie a estos ritmos. También el tratamiento
farmacológico, como hipnóticos, y la luminoterapia con una estimulación intensa de luz para
adaptar los ritmos fisiológicos a los ciclos luz-oscuridad, conforman opciones válidas en la
regulación del sueño.

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 99


Dentro de los ciclos circadianos, la temperatura supone uno de sus máximos
exponentes. Presenta su máximo cerca de la media tarde entre las 16 h y 18 h y sus valores
más bajos entre las 2 y las 4 de la madrugada. El inicio del sueño precede unas 5 o 6 horas
el mínimo de temperatura del cuerpo. Otra variable circadiana importante la encontramos
en la frecuencia cardiaca, cuya intensidad depende del tipo de actividad realizada, aunque
de modo general, sin considerar esa actividad, alcanza sus máximas a principios de la tarde
(entre la 16 h y las 17 h y su mínimo entre las dos y las cuatro de la noche). Debemos
mencionar además dentro del grupo anterior a la hormona del crecimiento y al cortisol.
La primera actúa sobre el crecimiento de células y tejidos, controlando el metabolismo
de proteínas. La máxima secreción de hormona ocurre pasados 50 y 60 minutos desde el inicio
del sueño nocturno. Conforme la persona envejece la cantidad de hormona de crecimiento
secretada disminuye, en forma paralela a una rebaja gradual del sueño lento.
En cuanto al cortisol, se encarga de preparar al cuerpo para la actividad y disminuye
asimismo la sensibilidad de la hormona luteinizante (HL), lo que cancela la liberación de
hormonas esteroides sexuales (los estados de intensidad emocional retraen el impulso sexual).
Por otra parte, el cortisol posee virtudes antiinflamatorias. El momento diario de mínima
presencia en el plasma de cortisol acaece antes del completo anochecer, antes de ir a dormir.
Durante el sueño nocturno no cesa de crecer, elevándose a su máximo valor al despertar.

2. FISIOLOGÍA DEL SUEÑO


El sueño para cualquier persona resulta evidente si observa algunos signos exteriores,
como relajación de músculos y del ritmo respiratorio. Cuando alguien se duerme, siguen una
serie de etapas que aparecen en el sueño de todos los individuos.
Todas estos cambios y fases en los ciclos naturales del sueño vienen controlados por
dos zonas especializadas del tronco cerebral: el sistema reticular activado (RAS) y la región
sincronizada bulbar (BSR) de la médula. Ambas áreas intervienen en la marcha del estado
consciente y en el sueño. Según las áreas descritas se han lanzado dos teorías: la teoría pasiva
y la teoría activa.
La teoría pasiva expone que el sueño se produce por la fatiga del sistema reticular
activado del cerebro, que lo inactiva. En cambio, la teoría activa que cuenta con el apoyo
mayoritario de los expertos, sugiere alguna clase de centro que provoca el sueño al inhibir
otras zonas del cerebro.

100 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


2.1. ALTERACIONES FISIOLÓGICAS DURANTE EL SUEÑO.
Los principales cambios ocurridos en el cuerpo cuando una persona duerme son:
- Disminución del ritmo cardiaco.
- Alerta disminuida a los estímulos ambientales.
- Descenso de tensión arterial.
- Los vasos periféricos se dilatan.
- Relajación de los músculos esqueléticos.
- La actividad del tracto intestinal puede aumentar.
- El metabolismo basal disminuye de un 10% a un 30%.
Es posible obtener datos de algunos de estos cambios fisiológicos, y mediante los
resultados podemos dividir el sueño en diferentes fases. Para dicha valoración se necesita del
registro de los siguientes parámetros electrofisiológicos:
- Electroencefalograma (EEG): medición de la actividad eléctrica cerebral que
ofrece una buena información sobre el proceso del sueño. Las fluctuaciones de
energía (ondas cerebrales) quedan reflejadas en gráficas de papel.
- Electromiograma, que mide el tono muscular y su actividad eléctrica.
- Electrooculograma (EOG), que registra los movimientos de los ojos.
- Oximetría: cantidad de oxígeno en sangre.
- Respiración: medición del volumen de aire inspirado y cantidad de movimiento
muscular torácico-abdominal.
La posibilidad de obtener datos fiables sobre la frecuencia, la intensidad y la duración
del sueño, ha permitido valorar este fenómeno diario en la vida humana desde un punto de
vista más exacto de carácter enteramente científico. Hasta el primer cuarto de siglo, con la
irrupción de varias escuelas que empezaron a estudiar con rigor los fenómenos de la mente
(podríamos distinguir como la principal a Freud y sus discípulos) y con mucho interés el
proceso del sueño y su significado, la observación de los sueños y sus manifestaciones oníricas
fascinaron a los hombres, que los observaron desde perspectivas primordialmente artísticas
y también como medio de comunicación de lo sobrenatural con los hombres. Los estudios
en este campo catalogados a sí mismos como rigurosos, hasta los avances de los primeros
años de este siglo, se movían en un terreno dado muchas veces a la especulación exagerada
e irremediablemente poética. Por supuesto las interpretaciones mágicas y sobrenaturales
tenían en aquellos tiempos un matiz de pseudociencia.

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 101


2.2. FASES DEL SUEÑO.
A tenor de características comunes en el sueño de los individuos sanos, se han
establecido diferentes etapas en este proceso. En principio, su desarrollo se clasifica en sueño
MOR (Movimientos oculares rápidos) o REM (Rapid Eyes Movement), según la denominación
inglesa muy utilizada; la otra se llama sueño NREM o NMOR (sueño no-MOR).
Esta última fase, también conocida como sueño profundo, facilita el descanso corporal
(sueño de ondas lentas en comparación a la frecuencia de las ondas cerebrales protagonista en
la persona despierta ondas alfa y beta). El sueño NREM se compone normalmente de cuatro
fases, de una duración aproximada de una hora en adultos y son seguidos por la fase III de
sueño NREM y después por la segunda. A continuación aparece el primer periodo REM, que
se prolonga por unos diez minutos. Esta secuencia constituye el primer ciclo del sueño. Una
persona que duerme vive de cuatro a seis ciclos de sueño durante 7 u 8 horas. Cada ciclo se
extiende en torno a 70 minutos.

2.2.1. Sueño NREM.


- Fase I: etapa del sueño muy ligero con una duración normal de varios minutos, con
actividad cerebral combinando las ondas cerebrales de bajo voltaje con intervalos periódicos
de pequeño aumento en las ondas. La entrada en el sueño del individuo se caracteriza por
una disminución leve del ritmo cardiaco, la respiración, del tono muscular respecto a la vigilia;
en resumen, un estado general de descanso profundo, relajado y somnoliento, con una ligera
sensación de flotar, manteniendo aún mayoritariamente activa la capacidad de percibir los
estímulos externos, por lo que puede despertarse con más facilidad. Los ojos se mueven
lentamente de un lado a otro.
- Fase II: desarrollo de sueño ligero, con el individuo totalmente dormido. Aún se le
puede despertar con cierta facilidad, si bien nuestro sistema nervioso cierra parte de las vías
de acceso de la percepción sensorial, disminuyendo su contacto con el exterior. Se prolonga
de 10 a 15 minutos, y en este tiempo predominan las ondas theta. También se observan los
husos de sueño (salvas de 0,5 a 2 segundos de actividad beta de 12 a 14 ciclos por segundo)
y los complejos K (ondas bifásicas de gran amplitud). En esta fase el tono muscular se relaja
más aún, disminuyen levemente la temperatura corporal y la frecuencia respiratoria y cardiaca,
desapareciendo los movimientos de los ojos.
- Fase III: la percepción sensorial disminuye notablemente, así como las frecuencias
cardiacas y respiratorias. La relajación de los músculos se intensifica, y no se dan movimientos
en los ojos. En este intervalo resulta más difícil despertar al sujeto, y si lo hace se encuentra
desorientado y confuso. Etapa fundamental para que el durmiente descanse subjetiva y

102 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


objetivamente. Las ondas cerebrales son más regulares, con predominio del tipo delta (lentas)
pero manteniendo aún actividad theta.
- Fase IV: sucede el sueño más profundo, aproximadamente entre 30 y 40 minutos
después de coger el sueño, y el individuo se despierta raramente. Dominan las ondas delta,
con actividad cerebral más lenta. Junto a la tercera fase se constituye en el periodo clave de
la recuperación física. Frecuencia cardiaca y respiratoria descienden entre un 20 y un 30 %
en comparación al tiempo de vigilia del sujeto. Esta etapa también se caracteriza por una
completa relajación de los músculos y porque apenas se mueve. También pueden observarse
movimientos oculares de giro.

2.2.2. Fase REM.


Aparecen los sueños típicos con su forma de narración, mezcla de la realidad de nuestras
percepciones durante la vigilia y nuestros recuerdos emocionales, con lo aparentemente absurdo
y sin sentido racional. Muchos estudiosos estiman como básico el sueño REM para la salud
mental de la persona, pues recupera la parcela psíquica. El sistema nervioso simpático controla
su desarrollo. Las características que acompañan a esta etapa son:
- Tono muscular prácticamente nulo.
- Se presenta el sueño activo. La actividad eléctrica cerebral es máxima, más rápida,
mayoritariamente theta de baja amplitud con intervalos breves de actividad
beta. Paradójicamente, mientras el cuerpo se encuentra en completo reposo, el
cerebro funciona a un ritmo máximo (provoca la alteración de ritmos corporales
como la respiración y ritmo cardiaco). Debido a este doble ritmo, el del cuerpo y
el de la mente, se denomina también a la etapa REM como sueño paradójico.
- Movimientos rápidos de los ojos (MOR).
- Tanto la frecuencia cardiaca como la respiratoria, presentan signos de
irregularidad. Las respiraciones irregulares pueden provocar intervalos de apnea
(ausencia de respiración durante el sueño).
- Aumenta el metabolismo basal.
- Aumenta la cantidad de jugo gástrico.
- La duración de la fase REM varía según la parte del periodo total de sueño,
normalmente ocho horas, en que aparezca. El primero suele durar de 9 a 10
minutos. Después vuelve el sueño profundo durante unos 90 minutos, tras el cual
aparece un segundo sueño de una duración aproximada de 20 minutos. Torna a
continuación el sueño profundo de otros 90 minutos, al que sigue el tercer sueño
de unos 25 minutos y otro ciclo que termina con el cuarto sueño de entre 20

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 103


y 30 minutos. Continúa algunos minutos con sueño profundo primero y ligero
más tarde, y entre la séptima y octava hora la persona despierta definitivamente.

2.3. FASES Y DURACIÓN DEL SUEÑO EN EL ANCIANO.


Si antes expusimos ocho horas de sueño normal para el sujeto adulto sano, en el caso de
la persona mayor este tiempo se reduce a seis horas, con una reducción paralela del porcentaje
de sueño REM. En la fase de los sueños también se da otro cambio: la primera aparición de la
fase REM mientras duerme se alarga. También se aprecia que en una edad avanzada desciende
el cuarto periodo de sueño, desapareciendo en algunas ocasiones. A menudo se interrumpe su
sueño, especialmente en la segunda mitad de la noche. Después le cuesta más trabajo retomar
el sueño.

3. FACTORES QUE INCIDEN EN EL SUEÑO


Los factores que afectan al sueño deciden el tiempo total que una persona duerme,
así como la profundidad y los efectos benefactores o negativos del sueño sobre el durmiente.
Entre los elementos que pueden influir podemos citar:
- Entorno. Un entorno tranquilo y agradable favorece el sueño. Una alteración,
por ejemplo el ruido, puede dificultarlo. A veces una persona se acostumbra a
dormir incluso con ruidos y luces; si estos desaparecen, pueden pasar unos días
antes de volver a dormir bien, hasta que se adapte a las nuevas circunstancias.
Trasladarse a otra residencia puede alterar el sueño cierto periodo de tiempo,
por la dificultad de adaptación a los cambios. La temperatura, humedad, hábitos
anteriores a la conciliación del sueño, la dureza del colchón o compartir la
habitación afectan a las cualidades del sueño.
- Estilo de vida. El cansancio acumulado por una persona durante el día repercute
en el desarrollo del sueño. En una persona más cansada generalmente se acorta
el primer tramo de sueño paradójico (REM).
- Estrés emocional. La depresión y la ansiedad son grandes obstáculos cuando la
persona intenta dormir. En el caso de la ansiedad, crecen los niveles sanguíneos
de norepinefrina debido a la estimulación del sistema nervioso simpático, y
como consecuencia, se producen menos fases del sueño NREM y del sueño REM,
sumados a otros trastornos de sueño y vigilia.

104 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


- Nutrición. Una alimentación deficiente o desacertada puede causar temporadas
de insomnio. Ciertos alimentos, como leche, queso fresco, ternera y atún en
conserva propician un mejor sueño; muchas personas acostumbran a beber un
vaso de leche tibia antes de dormir. Las pérdidas o ganancias de peso también
inciden en el proceso del sueño. Cuando una persona adelgaza puede sufrir
temporadas de disminución de las horas en que duerme, desvelándose a lo largo
de la noche con un despertar más temprano.
- Enfermedades. Una enfermedad provoca normalmente en la persona mayor
debilidad y alteraciones en el sueño, necesitando dormir más horas para
recuperarse. El equilibrio sueño-vigilia se trastorna en estos casos. Especialmente
indeseables para el sueño son los problemas respiratorios, pues lo interrumpen
y dificultan. Úlceras, trastornos endocrinos, incontinencia urinaria, y muchos
otros padecimientos afectan negativamente la capacidad de dormir. Cuando a
causa de una enfermedad o accidente aparece el dolor, este suele empeorar el
sueño e incluso impedirlo totalmente (centra la atención obsesivamente).
- Alcohol, tabaco y estimulantes. El abuso de alcohol y productos estimulantes
como la cafeína alteran el sueño. La bebida alcohólica puede acelerar el inicio
del sueño, pero afecta bastante a la fase REM, con frecuentes pesadillas (incluso
puede inhibir el sueño reparador psíquico). El café en cambio, impide dormir
desde el principio a la persona. El tabaco actúa sobre el sistema nervioso y por
extensión sobre el sueño.
- Medicamentos. Los fármacos, marcadamente los sedantes y los hipnóticos,
afectan al tiempo y la composición del sueño, disminuyendo el sueño REM
con un aumento de las horas totales en que el sujeto duerme. El grupo de los
antidepresivos recorta el sueño REM de manera notable. Desacostumbrarse
de estos productos, según lo relatado anteriormente, alarga la fase REM, con
posibilidades de padecer pesadillas.

3.1. FACTORES ESPECÍFICOS EN LA TERCERA EDAD.


Todos los condicionantes expuestos en el anterior apartado afectan igualmente al
anciano, excepto con algunas matizaciones más propios de la edad avanzada. La reducción
paulatina de actividad en muchos ancianos provoca que paralelamente sufran más problemas
de sueño. Las circunstancias vitales de muchos mayores, que perdieron a su cónyuge, amigos,
o aquellos profundamente enfermos con un grave deterioro mental o con déficit nutricional,
obran negativamente sobre su capacidad para conciliar el sueño. El uso de variada medicación
característica de las épocas vitales tardías, conduce a frecuentes alteraciones del sueño
(fundamentalmente insomnio).

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 105


4. ALTERACIONES DEL SUEÑO EN ANCIANOS
Más de una cuarta parte de las personas con una edad superior a los sesenta años
presentan la capacidad del sueño alterado. Con relación a una persona joven, la población
anciana casi llega a cuadruplicar los casos de alteraciones en el sueño, con una mayor incidencia
entre las mujeres mayores. Los trastornos posibles en el sueño son variados, tales como:
- Hipersomnia. Trastorno muy propicio a la vejez, consistente en un sueño excesivo
especialmente durante el día.
- Parasomnias. Indica un conjunto de conductas de vigilia que se presentan
durante el sueño y lo dificultan. A este grupo pertenecen el sonambulismo (andar
durmiendo), los terrores nocturnos ( como pesadillas) y otros más.
- Narcolepsia. Necesidad de dormir a lo largo del día, como si se presentara en
forma repentina, por lo que se denomina también “ataques de sueño”.
- Apnea del sueño. Interrupción periódica de la respiración mientras la persona
duerme, padecido por casi un tercio de los individuos mayores de 60 años. Esta
apnea, además de ser un trastorno del sueño en sí misma, provoca problemas
de insomnio cuando los cortes respiratorios se prolongan o reiteran en exceso.
La persona se despertará a menudo si las interrupciones son excesivamente
duraderas y por la mañana sentirá la sensación de estar profundamente cansado.
- Insomnio. El problema de sueño más común e importante en el anciano. Por
ello lo trataremos por separado, exponiéndolo con una mayor extensión.

5. INSOMNIO EN EL ANCIANO: VALORACIÓN Y TRATAMIENTO


El insomnio se define como el trastorno de la duración, intensidad o cualidades
reparadoras del sueño. Una de las principales consecuencias de esta alteración es la sensación
de cansancio que la persona arrastra cuando se levanta. Según el periodo en que se presenta
el insomnio se clasifica en tres clases:
- Insomnio inicial o de latencia de sueño. Dificultad para coger el sueño. El
sueño se retarda más de 30 minutos.
- Insomnio intermitente o mantenido. Problemas para mantener el sueño, a
causa de que el individuo se despierta a menudo, en intervalos de más de 30
minutos.
- Insomnio terminal. El sujeto se levanta prematuramente y no vuelve a retomar el
sueño, en un círculo vicioso productor de mayor ansiedad al intentar conciliar el
sueño sin éxito, aumentando la ansiedad y favoreciendo un insomnio prolongado
de rebote.

106 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


También se puede establecer otras dos categorías de insomnio, el ocasional y el crónico.
El primero ocurre durante unas cuantas jornadas y desaparece, motivado quizás por tensiones
emocionales, enfermedades pasajeras u operaciones quirúrgicas. El caso crónico o persistente
se diagnostica cuando el problema permanece durante un largo tiempo, y puede estar causado
por problemas de diversa índole que no se han resuelto en ese tiempo, y generalmente viene
acompañado de las siguientes características:
- Los síntomas de insomnio se prolongan a tres o más meses.
- El tiempo de sueño total supone menos de seis horas y media, de carácter ligero
y escasamente reparador.
- La persona se encuentra a causa del insomnio con alteraciones en el estado
mental, mayor fatiga durante el día y una tendencia a los despistes, irritabilidad
y accidentes.
- La latencia de sueño debe alcanzar o superar los 30 minutos. Los desvelos durante
la noche deben ser igualmente de 30 minutos o más.
El origen de este trastorno puede nacer de alguno de los factores que describimos en
las alteraciones del sueño de los ancianos, a las que sumamos algunas causas nuevas como
las siguientes:
- Causas circadianas y externas. La irregularidad en el ciclo vigilia-sueño, con
retrasos o adelantos sin horario fijo del sueño puede causar a la larga insomnio.
A su vez estas irregularidades del ciclo, pueden provenir de indeterminación de
horarios que conduzcan a una inestabilidad de las horas de sueño. O bien por
otros orígenes más propios de los ancianos como una escasa actividad física,
ruidos o temperaturas molestas, u otras condiciones influyentes.
- Causas psicológicas:
· Uno de los primeros síntomas de la depresión se presenta en el insomnio.
· La sobreestimulación mental debida a la ansiedad favorece el insomnio.
Algunas personas se preocupan excesivamente preguntándose antes de
acostarse sobre si serán capaces de conciliar el sueño o no.
· Los trastornos esquizofrénicos dificultan intensamente el sueño de los afec-
tados, que en muchas ocasiones sólo duermen unas pocas horas a causa de
una situación interior de hiperalerta.
· El surgimiento de pensamientos de miedo a no dormir y miedo al cansan-
cio pueden impedir el sueño. Aparece entonces el denominado círculo de
exacerbación, es decir, cuanto más esfuerzo para dormir, más pensamientos
intrusivos surgen.

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 107


- Consumo de medicamentos y sustancias distorsionadoras.
· Algunos productos farmacológicos usados por el anciano contra determina-
das enfermedades o trastornos como: antihipertensivos, diuréticos, algunos
anticonvulsionantes, ciertos antiparkinsonianos, antidepresivos tricíclicos y
remedios farmacológicos contra el asma.
· Sustancias estimulantes, caso del café, té y cacao.
· Drogas usuales en los hábitos de la persona mayor como alcohol y tabaco.
- Enfermedades. En general las enfermedades dificultan la conciliación del
sueño, o que este se desarrolle inadecuadamente, por causas como miedo a
la evolución del proceso mientras la persona duerme, por aparecer junto a
problemas respiratorios o cardiacos, o por dolores y otras complicaciones. Cuando
un enfermo padece complicaciones para irrigar el cerebro con suficiencia puede
aparecer insomnio. Los trastornos motores como las mioclonías nocturnas y el
síndrome de las piernas inquietas dificultan e interrumpen el sueño del individuo.
- Incontinencia urinaria del anciano en la noche (nicturia).
- Ronquidos, dolores de cabeza (migrañas y cefaleas nerviosas).
- Insomnio primario (sin causa conocida).

5.1. VALORACIÓN DEL INSOMNIO.


Para valorar el sueño, en particular el insomnio, debemos establecer una serie de puntos
que integraremos siguiendo tres pasos: elaborar una historia del sueño del paciente, el sueño
diario y un examen clínico exhaustivo.

5.1.1. Historia del sueño.


Para elaborar este informe debemos realizar una entrevista con un conjunto de preguntas
que nos faciliten los siguientes datos:
- Establecer la transitoriedad o cronicidad del insomnio padecido por el paciente.
- Buscar los motivos subyacentes que provocan el insomnio (enfermedades, causas
ambientales, ansiedad, etc.).
- Cómo ha intentado solucionar la persona las dificultades para dormir.
- Averiguar las circunstancias que rodearon el inicio del insomnio y su estado
presente.
- Cuánto tiempo ha durado el problema hasta ese momento.
- Factores en la conducta del paciente que hayan podido predisponer a su estado
actual.

108 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


- Utilización de fármacos con prescripción médica y sin ella.
- Cambios de residencia en los últimos seis meses.

5.1.2. Agenda y diarios de sueño.


Un registro diario que recoja distintos datos del sueño y la vigilia, proporciona una
valiosa información sobre el origen y las características del sueño del paciente. Estos diarios
de sueño deben registrar información, al menos durante una semana. Hay que estar atento a
los efectos de estos autoregistros en la persona, sobre todo en el mayor, pues puede provocarle
síntomas de ansiedad al tener que controlarse. Estas agendas especificarán entre otras cosas:
- Horarios: cuándo se acuesta el paciente y a qué hora consigue conciliar el
sueño. En qué momentos de la noche suele despertarse, con qué frecuencia y
la prolongación de estos episodios. También la hora de despertar en la mañana.
- Otros hábitos, especialmente característicos del anciano, como echar la siesta o
dar cabezadas durante el día.
- Circunstancias y actividades que suceden antes de acostarse: si come algún
alimento o bebida, medicación, si ve la televisión o lee como últimos actos antes
de ir a la cama, si mantiene charlas con la pareja, etc.
- Si siente algún síntoma de preocupación o ansiedad cuando se dispone a dormir,
lo que le obstaculiza conciliar el sueño.

5.1.3. Exámenes clínicos.


a) Examen físico. Se observará con detenimiento la apariencia facial (color, aspecto
emocional, etc.), conducta y nivel de energía del anciano. Se buscarán signos de insomnio como
la presencia de zonas oscuras en el contorno de los ojos, el enrojecimiento de la conjuntiva,
ojos brillantes y apagados. Examinar si existen señales en la actitud del sujeto que hagan
sospechar de la falta de sueño: cansancio, distracción y confusión, irritabilidad, un aspecto
exterior demasiado descuidado, temblor en manos y otras zonas, bostezos frecuentes tendencia
a abstraerse. Ha de incluirse un examen de otros condicionantes, como son si el paciente padece
obesidad o tiene el tabique nasal desviado, hechos que predisponen a apnea obstructiva o
ronquidos.
b) Estudios diagnósticos. Para valorar científicamente el sueño del individuo se
recurre al polisomnógrafo, que utiliza simultáneamente algunos de los recursos de medición
citados en el apartado de fisiología del sueño: electroencefalograma, electromiograma,
electrooculograma, oximetría, medición de la respiración. La polisomnografía permite evaluar
la actividad del individuo física y cerebralmente (actividad eléctrica) mientras duerme, y con
ello rastrear el motivo que origina la interrupción o imposibilidad de conciliar el sueño.

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 109


6. MEDIDAS PREVENTIVAS Y TERAPÉUTICAS CONTRA EL INSOMNIO
Y OTROS TRASTORNOS DEL SUEÑO EN EL ANCIANO
Cuando nos enfrentamos al insomnio, no debemos concentrarnos exclusivamente
en las estrategias de manejo del insomnio, sino también averiguar y remediar el origen
(social, económico), siempre que sea factible su tratamiento. De forma general abordaremos
unas medidas terapéuticas muy propicias al anciano desde varios ángulos, que serán útiles
dependiendo de cada caso. Antes expondremos una serie de actos para prevenir el problema
del insomnio y otras alteraciones del sueño, además válidas en su mayoría para tratar un
insomnio ya establecido.

6.1. MEDIDAS PARA LA HIGIENE DEL SUEÑO.


a) Procurar un entorno que favorezca la relajación, la comodidad, y en definitiva el
descanso del anciano, atendiendo a ruidos, calidad del colchón y la almohada, temperatura u
otros factores ambientales. Algunos consejos prácticos para asegurar el sueño son:
- Evitar luces exteriores, que se cuelen en su habitación y le perturben el sueño.
- Usar ropas holgadas y cómodas para dormir.
- Proporcionar a la persona mayor una lámpara de noche.
- Mantener una ventilación adecuada en el cuarto.
- Procurar que la ropa de cama sea suave, limpia y seca.
- Disminuir en lo posible los ruidos (conversaciones de la familia, volumen de
televisión o radio) de la casa que puedan llegar a la habitación. Una buena
precaución en este sentido es desconectar el teléfono.
- Si el anciano comparte habitación con otro familiar, procurar que este último
adapte sus hábitos nocturnos de modo que no interrumpa su sueño.
- Cerrar la puerta de la habitación del anciano.
- Para hacerle más agradable el entorno, lo más recomendable es instalar en la
habitación objetos especialmente queridos por el mayor. La elección y distribución
correrá a cargo del mayor.
- Siempre se ha de atender a los gustos de la persona, pues las necesidades
ambientales varían bastante de un individuo a otro.
b) Intentar que el anciano respete unos horarios determinados para acostarse y
levantarse. Impedir que vaya a la cama si no tiene sueño. Aspecto fundamental para evitar
el insomnio. Para mantener unas horas fijas de sueño se sugiere evitar o al menos reducir las
siestas y cabezadas del anciano durante el día. Mantener la siesta en una media de 30 minutos
diarios es suficiente.

110 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


c) Cuidar que no permanezca en cama si no es para dormir. Muchos ancianos se postran
en la cama gran parte del día aún sin sentir sueño, escudándose en su falta de deberes laborales
o de otro tipo. También pueden utilizar la habitación para ver la televisión, leer, escuchar la
radio, desde la cama durante parte del día o hasta bien entrada la noche. En principio, erradicar
estas costumbres nos ofrecerá una ventaja: que la persona asocie inmediatamente la cama
con el sueño, y no con otras actividades.
d) Realizar una moderada cantidad de ejercicio diario sobre todo en la tarde, favorece
un mejor sueño (relaja los músculos y el organismo segrega endorfinas con efecto sedante).
Demasiado ejercicio puede obrar un efecto negativo a la hora de ir a dormir.
e) Comer adecuadamente, preferiblemente unas horas antes de acostarse (evitaremos
la posibilidad de reflujo). Una comida copiosa dificulta el sueño, al igual que acostarse con
hambre. El tradicional vaso de leche antes de ir a la cama ayuda a dormir a la persona, pues
su riqueza proteica (presencia de triptófano) favorece el sueño.
f) Procurar que el anciano evacue antes de acostarse.
g) Suprimir el café o té de las tardes y no abusar del alcohol.
h) Realizar actividades que faciliten la relajación antes de irse a dormir, como ver la
televisión, leer, oír música tranquila, tomar un baño relajante, etc.
i) Los masajes confortantes en zonas del cuerpo especialmente demandadas por
el anciano (hombros, manos, pies, en prominencias óseas) pueden predisponer a un sueño
benefactor y relajado. Investigaremos la presencia de contraindicaciones en la aplicación del
masaje como deformidades, dolor, parestesia, antecedentes de trombosis, etc.
j) Diseñar un horario de medicación para el anciano si lo necesita, de modo que
no interfiera en su sueño durante la noche. Si sufre dolores, se recomienda administrar los
analgésicos 30 minutos antes de acostarse.
k) En ancianos con dificultades respiratorias, proporcionar los medicamentos recetados
(quizás broncodilatadores) antes de iniciar el sueño y colocar al individuo en una postura
adecuada para facilitar la respiración (por ejemplo, la posición de semi-Fowler).
l) En cualquier caso debe tomar el sueño con una actitud relajada, sin preocupaciones.
En el apartado de terapias ofrecemos algunas técnicas posibles para lograr la relajación,
circunstancia inductora natural del sueño.
m) Evitar que se preocupe en exceso por la posibilidad de no poder conciliar el sueño,
que duerma con la mente despejada. Si algo obsesiona al anciano, sugerirle que escriba sobre
ello antes de dormir o lo comente con un familiar.
n) En caso de no poder dormir, no insistir, lo indicado es levantarse y realizar actividades
que le distraigan. Probablemente al rato retome las ganas de dormir.

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 111


o) Si se presenta la falta de sueño varios días en manera persistente, la persona mayor
debe consultar con su médico, quien le señalará posibles soluciones a su problema, no dejando
pasar el problema por considerarlo menor.

6.2. TRATAMIENTOS.
6.2.1. Terapias centradas en la conducta.
• Tratamientos cognitivos, que incluyen las siguientes medidas:
- Adiestramiento de la imaginación, con el objetivo de que el individuo sea capaz
de librarse de pensamientos inquietantes.
- Técnicas para interrumpir una cadena de pensamientos reiterativos que impiden
dormir.
- Usar métodos de intención inversa o paradójica, es decir el paciente debe
proponerse no dormir durante el máximo tiempo posible; quizás así logre el
efecto contrario.
- Enseñar a la persona mayor posturas para dormir que favorezcan la relajación
de los músculos y articulaciones.
• Tratamiento dirigido a las causas psicofisiológicas, que mediante diversos
métodos pretenden relajar y preparar al paciente para un sueño mejor:
- Eliminar el miedo al insomnio mediante una desensibilización sistemática.
- Prácticas para que el propio individuo se sugestione y convenza de que siente
calor y pesadez en distintas zonas de su cuerpo, rebajando el ritmo de sus latidos,
y finalmente predisponiendo al sueño.
- Practicar antes de acostarse una relajación pasiva, concentrando la mente en
varias partes del cuerpo para lograr un estado de bienestar.
- Relajación progresiva, indicada en las personas mayores.
- Aprender a regular la cadencia de la respiración (respiración diafragmática).

6.2.2. Terapia farmacológica.


La experiencia demuestra que la población anciana consume hipnóticos en una
proporción superior a las personas con menos años, y muy superior en ancianos internados
en hospitales u otras instituciones para la tercera edad. Se añade a la cantidad de fármacos
consumidos, los efectos secundarios que estos dejan en la persona mayor, más duraderos y
perjudiciales que en los jóvenes. Estos casos son corrientes debido a las alteraciones funcionales
de la vejez como la absorción gastrointestinal, reducción de la capacidad para metabolizar y
expulsar los medicamentos, y en ocasiones crecimiento de la grasa corporal.

112 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


Los usuarios de estos productos favorecedores del sueño deben aprender las
contraindicaciones y uso de los mismos. Educaremos en la valoración de sus riesgos con relación
a sus beneficios, pues se desarrolla una rápida tolerancia, necesitando el individuo mayores
cantidades del fármaco para los mismos resultados, y con el tiempo una reducción paulatina
de su eficacia. Por otra parte, su uso produce trastornos en el sueño REM, con la aparición de
pesadillas.
Estos hechos desaconsejan el uso de hipnóticos en el anciano como la primera elección
terapéutica cuando se enfrenta a problemas de sueño. En principio, se realizarán las terapias
dirigidas a la conducta. Si estos no obran los resultados esperados, se valorará la posibilidad
de prescribir estos productos. Cuando el anciano tome hipnóticos, su médico controlará su
acción y efectos secundarios. A continuación ofrecemos unas cuantas consideraciones útiles
sobre la utilización de estos medicamentos:
- No mezclar estos productos con alcohol, desencadenan graves efectos
secundarios por potenciación de los efectos depresores y sedantes.
- Una persona que sufre apneas debe evitar el consumo de hipnóticos.
- Se desaconseja el uso de estos medicamentos en insomnios crónicos, por
problemas de tolerancia y farmacodependencia.
- Evitar los hipnóticos en situaciones de insomnio de carácter persistente
originados por causas psicofisiológicas.
- Si el anciano recurre finalmente a estas sustancias debe:
· Ingerir la dosis adecuada, atendiendo especialmente a posibles problemas
de absorción y metabolización del fármaco.
· Tomar la mitad e incluso un tercio de la dosis indicada para un joven, sirve
para producir el mismo resultado en un anciano, iniciando el aumento de
dosis en función de los efectos deseados y la tolerancia del mayor al hipnótico.
· Se recomienda en la mayoría de ocasiones administrar hipnóticos de vida
corta, carentes de metabolitos activos y que no acumule el organismo.

[Link]. Tipos de hipnóticos y otros fármacos en el tratamiento de altera-


ciones del sueño.
Las dos cualidades más apreciadas en un hipnótico se encuentran en su facilidad y
rapidez para ser absorbidos y en la duración de su acción, la más recomendada entre 4 y 6
horas.
Una velocidad de absorción rápida resulta esencial para alcanzar con prontitud
concentraciones eficaces en tejido cerebral, cualidad especialmente indicada para el insomnio
caracterizado por dificultad para empezar a dormir. Una sustancia de acción más lenta resulta

Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida 113


apropiado para un insomnio definido por un despertar temprano. Otro aspecto importante: el
tiempo de acción del hipnótico debe amoldarse a la duración natural del sueño; si su acción
es corta (2 a 3 horas) puede resultar ineficaz. En cambio, si es demasiado prolongada (8 horas
o más) puede producir intervalos de somnolencia residual al día siguiente.
Las sustancias hipnóticas para remediar el insomnio se reparten en tres grandes grupos:
a) Hipnóticos de primera aparición. A este grupo pertenecen los barbitúricos, que
fueron los primeros sedantes-hipnóticos lanzados al mercado. Con los años su uso ha decrecido,
debido al alto riesgo de adicción que acompañaba su consumo y por el riesgo de muerte por
sobredosis. Peligrosos y traicioneros en su uso, al desarrollar tolerancia, exigiendo aumento de
la dosis en el mantenimiento de los efectos sobre el sueño y disparando irremediablemente
la aparición de complicaciones. Además se acompañan de efectos colaterales sobre el
comportamiento y la capacidad de respuesta (disminución), enlenteciendo a la persona, envuelta
en un estado de profundo sopor.
b) Hipnóticos de segunda aparición. Sustancias del grupo de las benzodiacepinas, que
con su aparición desbancaron el uso de los barbitúricos como remedio contra el insomnio, ya
que provocaban menos efectos secundarios y evitaban la mortalidad por sobredosis (producen
en estos casos estupor benzodiacepínico). Por el contrario, causan altos grados de dependencia
y tolerancia. En la actualidad son ampliamente utilizados en el control de las perturbaciones
del sueño.
Si se usan como complemento a otro tratamiento durante poco tiempo, se muestran
efectivos y sin problemas secundarios para inducir el sueño natural, pues afectan menos al
sueño REM que otros productos. Con dosis bajas son indicadas para la ansiedad, y en dosis altas
recomendados para combatir el insomnio. Las benzodiacepinas de duración corta e intermedia
se identifican por un tiempo de desintegración entre 4 y 24 horas y se caracterizan por poseer
pocos metabolitos activos, por los pocos casos presentados de acumulación (en el plasma
sanguíneo) con dosis múltiples y por su efecto mínimo en la expulsión de este medicamento
por edad (disminución del metabolismo hepático) o enfermedad de hígado.
Las benzodiacepinas de duración larga tienen las siguientes particularidades, contrarias
a las de acción menos prolongada:
- No se eliminan adecuadamente en ancianos y personas con problemas hepáticos.
- Su periodo de desintegración supera las 24 horas.
- Poseen metabolitos farmacológicamente activos.
- Desencadenan intoxicaciones con cierta facilidad.
- Se acumulan con dosis múltiples.
c) Hipnóticos de tercera aparición. En los últimos años se han comercializado nuevos

114 Tema 5. Sueño en ancianos. Insomnio y calidad de vida


productos de procedencia no benzodiacepínica. Sus beneficios respecto a las benzodiacepinas
se hallan en la disminución de la dependencia y la tolerancia, favoreciendo un mejor sueño y
estimulando un aumento de las fases 3 y 4 durante éste.
A esta nueva generación pertenecen las ciclopirrolidonas (zoplicona) y las
imidazopiridinas. El zolpidem, que procede de las segundas, no ha sido asociado a dependencia,
tolerancia, trastornos del ciclo del sueño o insomnio de rebote, si bien debe mantenerse cierta
precaución respecto a este producto por su juventud, a la espera de estudios científicos que
avalen definitivamente estas cualidades.
d) Melatonina. La melatonina, también llamada hormona del crecimiento, ha despertado
el interés de muchos investigadores por sus extraordinarias cualidades, que pueden convertirse
en remedios eficaces contra muchas enfermedades. Pero aún se ha de guardar una reserva en
su uso hasta que las investigaciones certifiquen sin duda sus posibilidades. En cuanto a sus
beneficios sobre el sueño, esta hormona producida naturalmente por el organismo, participa
de forma crucial en la regulación del ciclo sueño-vigilia. Puede servir en un futuro inmediato
para tratar trastornos crónicos del sueño. Los estudiosos han demostrado que los índices de
melatonina circulante pueden ser notablemente inferiores en personas ancianas respecto a
individuos más jóvenes. Por ello, se estima que el reemplazo de melatonina puede beneficiar
a los mayores para estimular y mejorar el sueño en esta edad.

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