MONSARAZ
El castillo del
siglo xiv corona
la colina sobre la
que se asienta
esta población del
Alentejo Central.
SABINE LUBENOW / FOTOTECA 9X12
ALENTEJO
El sur de Portugal guarda en esta región una amplia gama de
paisajes, desde pueblos amurallados y coronados por fortalezas
hasta playas y acantilados que se asoman al Atlántico.
ENRIQUE DOMÍNGUEZ-UCETA,
DOMÍNGUEZ-UCETA , PERIODISTA DE VIAJES
L
a palabra Alentejo
significa literalmen-
te «allende el Tajo» y,
aunque sugiere lejanía, de-
nomina una tierra próxima
y acogedora, entre las me-
nos transformadas por el
turismo en Portugal.
La franja que se extiende desde el
sur de Lisboa hasta el Algarve guar-
da las esencias del mundo tradicio-
nal, incluyendo ciudades cargadas
de arte y fincas agrícolas y ganade-
ras, pueblos repletos de historia y
dehesas que se extienden hasta el
Atlántico. El paisaje alentejano es
fruto de la manera en que las dife-
rentes civilizaciones modelaron el
territorio. Las elevaciones del te-
rreno se aprovecharon para erigir
castillos y villas fortificadas, mien-
tras los campos se llenaban de cul-
tivos de secano, cereales y extensas
praderas salpicadas de olivos, al-
cornoques y encinas. En la costa se
suceden largas playas, acantilados,
pequeñas calas y puertos que man-
tienen un ritmo de vida pausado y
los viejos oficios de la pesca.
Para conocer esta región es reco-
mendable entrar por carretera
desde Badajoz y, así, ir enhebran-
do las maravillas del Alto Alente-
jo hasta asomarse al mar; se reco-
rre después la costa y se regresa por
el sur descubriendo el Bajo Alentejo
hasta atravesar de nuevo La Raya,
el territorio fronterizo compartido
por España y Portugal. Si se sigue
este plan de ruta, el Alentejo nos
recibirá con la imponente imagen
de la ciudad de Elvas, Patrimonio
de la Humanidad, a solo 14 km de la
BEAR FOTOS / SHUTTERSTOCK
frontera. El casco urbano está ro-
deado de defensas renacentistas y,
FUERTE DA GRAÇA
También conocido como
del Conde Lippe, era
la principal defensa de
la ciudad de Elvas. Su
forma de estrella es
propia de la arquitectura
militar del siglo xviii.
STEFANO POLITI MARKOVINA / AWL IMAGES
La Capela dos Ossos
(huesos), en la iglesia de
San Francisco de Évora,
posee 5000 calaveras.
desde la hermosa plaza de la Repú- capillas y monumentos del pueblo. Estremoz se eleva sobre la plani-
blica, invita a pasear por las estre- Al poco aparece Vila Viçosa, donde cie, coronada por su núcleo amu-
chas calles de la parte antigua, entre todo es tranquilo y seductor. Su Pa- rallado, que acoge otro palacio real
casas barrocas y jardines cautivos lacio Ducal, renacentista, es el re- transformado en pousada. Ahora lle-
tras los muros. cuerdo en piedra de los Braganza, va el nombre de la reina Santa Isabel,
titulares de la corona portuguesa quien residió en él en el siglo xiv. En
Elvas tiene rincones encantado- durante más de dos siglos hasta el media hora se llega a Arraiolos, don-
res, como la Rua das Beatas, de fin de la monarquía en 1853, aunque de se conserva un castillo de planta
suelo empedrado, macetas flori- reinaron en Brasil hasta 1889. redonda que encierra una iglesia en
das y gente sentada a la puerta de El recinto contiguo al palacio su interior. El pueblo es famoso por
sus casas. La explanada al pie del contiene la iglesia Matriz y su ce- la elaboración manual de alfombras
castillo es un generoso mirador so- menterio repleto de mausoleos, y bordados con complejos diseños
bre el territorio moteado de olivos. junto a un grupo de casas encerra- de Persia y la India que perpetúan
El alto acueducto de Amoreira aún das en la muralla. La plaza del Te- una tradición iniciada en el siglo xii.
conecta Elvas y sus campos. Com- rreiro do Paço, con la estatua ecues-
pletado en 1622, con 31 m de altura, tre del rey João IV en el centro, tiene Évora, a 46 km, condensa la hue-
843 arcos y 8,5 km de longitud, es proporciones metropolitanas y se lla de las civilizaciones que apre-
el mayor de la Península Ibérica. considera una de las más bellas del ciaron el Alentejo. Su mascarón de
Rumbo al oeste se encadenan tres país. Está presidida por el palacio proa es un templo romano, supues-
poblaciones con un bello patrimo- Ducal y a su alrededor se congregan tamente dedicado a la diosa Diana,
nio. En Borba todavía se extraen a la iglesia de los Agustinos y el con- que mantiene 14 columnas íntegras
cielo abierto los blancos mármo- vento de las Llagas de Cristo, trans- en el centro de una plaza. La ciudad
les que tallaban los romanos y que formado en un hotel histórico de la fue un enclave relevante para los
luego sirvieron para construir las red Pousadas de Portugal. musulmanes y también para los
ÉVORA
La torre cónica de la
Sé, la catedral gótica,
se eleva tras las
columnas del templo
romano de Diana.
El casco histórico es
SHAUN EGAN / AWL IMAGES
Patrimonio Mundial.
cristianos, que erigieron una for-
midable catedral sobre la antigua
mezquita entre los siglos xii y xiii.
El patrimonio de la ciudad incluye
palacios y templos, como la iglesia
de São Francisco, que muestra el
agradable estilo manuelino portu-
gués. Y aunque la plaza del Giraldo
sea el actual foco de animación de
Évora, desde el siglo xvi el imán
de intelectuales y artistas ha sido
la antigua Universidad. Entre las
curiosidades destaca la Capela dos
Ossos del convento de São Fran-
cisco, una capilla cuyas paredes
y columnas están cubiertas por
5000 calaveras y millares de hue-
sos, en una macabra obra de arte de
carácter místico.
El crómlech de los Almendros se
localiza a media hora en coche de
Évora. Rodeado de alcornoques,
data de época neolítica y agrupa en
misterioso orden geométrico casi
un centenar de menhires erigidos
con propósitos religiosos o astro-
nómicos. Quizás es uno de los más
completos y accesibles entre los
muchos repartidos por el Alente-
jo, y también de los más antiguos,
pues ha resistido siete mil años de
intensa actividad humana.
Sines, la principal ciudad de la
costa norte, espera a menos de dos
horas. Cuenta con un gran puerto,
y una medialuna de arena al pie de
su antiguo recinto fortificado. En
lo más alto se ve el castillo, rodeado
de iglesias recubiertas de azulejos y
casitas marineras, pintadas de blan-
co y con las ventanas y las puertas
enmarcadas de azul o amarillo. En
una de ellas, a finales del siglo xv,
nació Vasco da Gama, pionero en
la ruta a la India rodeando el cabo
El crómlech de los
de Buena Esperanza. Lo recuerda
Almendros, cerca de Évora,
una estatua asomada a la playa que está compuesto por 95
lleva su nombre, a la que se puede monolitos dispuestos en
bajar en un ascensor de diseño. dos círculos concéntricos.
MARVÃO
Esta localidad fue un
enclave estratégico
en la defensa de la
región desde la época
de dominio musulmán
hasta el siglo xix.
ALEX ROBINSON / AWL IMAGES
MICHAEL HOWARD / FOTOTECA 9X12
FRANCK GUIZIOU / GTRES
empieza la ruta senderista del Ca-
mino de los Pescadores, siempre
al borde del mar, sobre las largas
playas de Ilha do Pessegueiro, de
Aivados y de Malhão, a la que se ac-
cede por pasarelas para proteger la
flora y la fauna de las dunas.
La principal ciudad después de
Sines es Vila Nova de Milfontes,
crecida sobre las playas fluviales
de la ancha desembocadura del
río Mira. Muy animado en vera-
no, es destino de vacaciones de
los alentejanos, que se bañan en la
playa del Farol, con una orilla en
agua dulce y otra en el mar. Al sur,
el litoral se va haciendo cada vez
más abrupto. Deshabitadas y ás-
peras son las costas de Almograve,
que esconden playas secretas en
Poça de Buraco y Carriços. A sola-
mente 9 km se levanta el poderoso
faro del cabo Sardao, donde la ruta
litoral manifiesta la belleza de los
acantilados de 30 m de altura con
nidos de aves marinas.
Algo menos miden las paredes ro-
cosas que rodean el gran semicírcu-
Cigüeñas sobre
un peñasco del lo de la playa de Zambujeira do Mar,
cabo Sardão. con la iglesia de Nossa Senhora do
Mar y las casas blancas del pequeño
pueblo asomadas en balcón sobre
la arena. Cada vez más agreste, la
deshabitada costa se abre en el mí-
Desde Sines es aconsejable cos- cas comiencen a estar presentes, nimo caserío de Azenha do Mar,
tear hacia el sur hasta el límite formando farallones insertados encaramado sobre un puerto de
mismo del Algarve, Odeceixe. Es entre otras playas –como la de juguete, protegido por el pequeño
un recorrido de apenas 75 km por Samoqueira, la del Salto o la Gran- rompeolas, testimonio de siglos de
carretera al que conviene dedicar de– preciosas, abiertas por la fuer- pesca heroica. El río Seixe marca el
varios días para disfrutar de la par- za del océano y poco frecuentadas límite entre el Alentejo y el Algarve.
te alentejana de la Ruta Vicentina, incluso en días de verano. Si se sigue hasta su desembocadura
el camino de la costa, que se asoma se llega a Odeceixe, una gran ban-
al Atlántico en un parque natural. Elevado sobre su pequeño fon- da arenosa entre el río y el mar, que
Acondicionada para no dañar el en- deadero se encuentra Porto Co- transmite la sensación de hallarse
torno, la ruta permite a senderistas vo, un pueblo con vocación de isla en un remoto finisterre.
y ciclistas avanzar sobre acantila- mediterránea, tranquilo, placen- Terminado el recorrido por el
dos y playas ideales para el surf. tero, en torno a una placita presi- litoral es el momento de regresar
Al sur de Sines se enlazan lar- dida por un sencillo templo y va- al interior por el Bajo Alentejo, me-
gos arenales antes de que las ro- rios restaurantes. En Porto Covo nos modernizado que el resto del
Acantilados de
Zambujeira do Mar.
CHRIS SEBA / FOTOTECA 9X12
EL SENDERO DE LOS PESCADORES
Es el más espectacular de los dos que componen la Ruta Vicentina, el
recorrido de 400 km por la costa sur de Portugal. El Sendero de los
Pescadores transcurre junto al mar a lo largo de 125 km entre Porto Covo y
FRANCK GUIZIOU / GTRES
el cabo de San Vicente, con caminos que acceden a playas y poblaciones.
La playa del Tonel,
entre Zambujeira
y Almograve.
Mértola, en el valle del
OLIMPIO FANTUZ / FOTOTECA 9X12
Guadiana, fue un importante
núcleo romano y musulmán,
además de sede de la orden
de Santiago en el siglo xiii.
país, donde pervive un mundo ru- por cuyo fondo corre el Guadiana. dor en el siglo xix, dando cobre,
ral cargado de carácter y poseedor A sus pies se encuentra el puerto azufre, cinc y plomo a una compa-
de un gran valor ecológico. fluvial más alejado de la desembo- ñía británica. El cierre definitivo
cadura, hasta el que llegaban los en 1966 provocó el éxodo de los
Por Odemira y Ourique, con su barcos en tiempos musulmanes. trabajadores, aunque pervive una
propio castillo, se llega a Castro Aún sirvió como embarcadero de aldea casi vacía cerca de los aban-
Verde, una localidad de aspecto minerales en el siglo pasado. Un donados edificios industriales y un
intemporal, rodeada de austeras sólido castillo del siglo xiii corona colorido estanque de aguas conta-
estepas cerealistas, cuyo cultivo se la peña, acompañado por la exca- minadas, que contrastan con las
detiene cada dos años para pasar vación del alcázar musulmán. del limpio embalse vecino de Ta-
otro en barbecho, dedicadas a pasto A su lado brilla el blanco puro de pada Grande, perfecto para el baño
de vacas y ovejas. En el suelo se ven la iglesia Matriz, una antigua mez- y los deportes náuticos.
avutardas y grullas alimentándose, quita travestida en templo cristia-
y en el cielo cernícalos y águilas. En no, con un frontón y una torre de Desde este extremo sudeste del
sus campos se ha logrado una equili- campanas, que aloja un interior de Alentejo hay que dirigirse al nor-
brada convivencia milenaria entre el genética islámica. El bosque de co- te, cerrando el viaje circular has-
ser humano y el medio natural. Esta lumnas que sustenta los estrechos ta Badajoz. A 37 km espera Serpa,
obra maestra entre los ecosistemas arcos apuntados pertenece a una de encerrada dentro de una completa
agrarios fue reconocida en 2017 co- las pocas mezquitas sobrevivientes muralla, repleta de casas blancas
mo Reserva de la Biosfera. a la llegada de los cristianos. y suelos empedrados. Es famosa
En cierto modo, Mértola supo- Hay 18 km hasta las Minas de São por su queso cremoso de oveja,
ne una bella excepción por colocar Domingos, que fueron fuente de que cuenta con Denominación de
sus casas enjalbegadas de tejados oro y plata para romanos y árabes, Origen Protegida. Atravesando
rojos al borde de una escarpadura y conocieron un segundo esplen- los campos de trigo de la extensa
CASTRO VERDE
Azulejos y altares
barrocos cubren los
OLIMPIO FANTUZ / FOTOTECA 9X12
muros de la iglesia
de la Inmaculada
Concepción.
rãto
Ponte ALTO
do Sor ALENTEJO Arronc s Viajando de nuevo hacia el nor-
Avis
Fronteira deste, en menos de una hora apa-
S rece en el paisaje la presa de Alque-
E t va, que acumula las aguas del Gua-
OZ
diana. Y a 15 km de Barragem do
Alqueva, el núcleo de casas erigido
durante la construcción del panta-
no, surge Moura, un pueblo gran-
de que recuerda la larga presencia
musulmana en su castillo y en la
Grã ueva P
enrevesada morería, la mouraria.
Viendo el laberinto urbano deco-
A2
a
S rado con una alegre constelación
de jardineras y macetas, se siente
Playa do Sa
la presencia del arte de convertir
Porto C
Playa Pessegue la modestia en encanto, al que se
Playa Malhão
Vila Nova de suman la gozosa fachada manueli-
Milfontes Domingos Mine na de la iglesia de São João Baptista
Playa del Farol
Cabo Sardão y el discreto Jardim Dr. Santiago,
Zambujeira
j
do Mar Az abierto a un paisaje ondulado cua-
do jado de olivos y encinas.
Antes de llegar a Monsaraz, la
más pintoresca de las poblacio-
La región más allá del Tajo nes cercanas a La Raya entre Por-
tugal y España, hay que recorrer
1 Alto Alentejo. En esta zona hay que visitar Portalegre y su Museo de 52 km y cruzar dos veces el em-
Tapices, Marvão y la Sierra de São Mamede, la ciudad romana de Ammaia,
balse del Guadiana. El conjunto
el Monasterio de Santa María de Flor da Rosa el pueblo de Nisa y Elvas.
urbano está encaramado en un
2 Alentejo Central. Évora es el eje de esta subregión. También deberían
visitarse los pueblos de Mora, en el oeste, y los pueblos de Borba, Vila Viço-
monte que culmina en un castillo
sa y Estremoz. Resulta curioso el crómlech de los Almendros. del siglo xiv. La muralla permanece
3 Bajo Alentejo. Además de la zona costera y la ciudad de Sines, vale la completa y se entra por una de sus
pena visitar el valle del Guadiana, el pueblo de Mértola y el entorno de Beja. cuatro puertas, para descubrir un
■ [Link]/es reducido casco urbano de impeca-
ble blancura, con calles que son mi-
radores sobre el paisaje y conducen
a la poderosa fortaleza, que contie-
ne una plaza de toros en su patio.
Planicie Dourada, se alcanza Beja, hasta el castillo, se curiosea en el La blanca perfección de Mon-
considerada capital del Bajo Alen- mercado inmediato y se ven los saraz es una de las postales em-
tejo. Denominada Pax Julia en templos que recuerdan el poder de blemáticas del discreto Alentejo,
tiempos de Roma, la ciudad con- la Iglesia católica. El antiguo con- cuajado de pueblos y ciudades de
cierta restos de todas las culturas vento de la Concepción, converti- tradición rural sobre un territorio
que vivieron allí, desde romanos, do en Museu Rainha Dona Leonor, en equilibrio, que ha sabido atrave-
visigodos y árabes a la larga perma- contiene una magnífica colección sar los tiempos modernos miran-
nencia del mundo agrícola cristia- de arte. También se conserva la do al futuro sin perder la memoria.
no, responsable del ambiente pro- memoria de la historia de amor en- Manteniendo un aire señorial en la
vinciano, austero y señorial. tre una monja portuguesa con un modestia y la dignidad de una ma-
Es un placer sumarse a la vida militar francés, así como las cartas nera de vivir ancestral ligada a la
cotidiana local mientras se pasea que ella dejó escritas. agricultura y la naturaleza. ]
MONSARAZ
La puerta de la Villa es
JAN WLODARCZYK / FOTOTECA 9X12
el acceso más antiguo
al recinto amurallado de
esta ciudad medieval.