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Competencia Judicial Internacional en España

El documento habla sobre la competencia judicial internacional en España. Explica la diferencia entre jurisdicción y competencia, y cómo la competencia judicial internacional determina si los tribunales españoles pueden conocer de un asunto con elementos de extranjería. También describe las características y límites de las normas de competencia judicial internacional.

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Competencia Judicial Internacional en España

El documento habla sobre la competencia judicial internacional en España. Explica la diferencia entre jurisdicción y competencia, y cómo la competencia judicial internacional determina si los tribunales españoles pueden conocer de un asunto con elementos de extranjería. También describe las características y límites de las normas de competencia judicial internacional.

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TEMA 2

LA COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL: EL MODELO


ESPAÑOL DE COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL DE
ORIGEN INSTITUCIONAL

1. SIGNIFICADO DE LA COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL

1.1 JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA

La resolución de todo litigio entre partes exige, un tribunal competente y un Derecho aplicable. Las
reglas jurídicas, son aplicadas por los Tribunales de justicia, si bien las que organizan la actividad de
éstos para hacer efectiva la ordenación de la justicia y las aplicables al fondo del asunto, son de
naturaleza distinta. Se distingue entre las reglas ad litem ordinandam, aplicables al proceso y que
son en general las del foro, y las reglas ad litem decidendam, que regulan el fondo del litigio y que
pueden ser las del foro o las de un ordenamiento extranjero.

En nuestro Derecho, tradicionalmente se ha diferenciado entre “jurisdicción” y “competencia”:

1) JURISDICCIÓN: Fue definida en varias Constituciones españolas del período liberal como
la potestad de juzgar y de hacer que se ejecute lo juzgado. Una potestad que las reglas
constitucionales atribuyen de forma genérica a los Juzgados y Tribunales del país.

2) COMPETENCIA: Es la específica facultad de los Juzgados y tribunales para entender de


determinados asuntos. Dos tipos de competencia:

● Competencia judicial internacional: Específica facultad de los órganos


jurisdiccionales de un Estado, considerados en su conjunto, para conocer de litigios
derivados de situaciones privadas internacionales.
● Competencia interna: atribución del conocimiento de un asunto concreto a un
órgano jurisdiccional en virtud de criterios previstos en las leyes procesales de cada
estado.

La jurisdicción es, pues, la función que el Estado atribuye a sus órganos jurisdiccionales para hacer
que se cumpla el fin de protección jurídica que persigue todo proceso; la competencia, por el
contrario, es la posibilidad de ejercer jurisdicción en un determinado asunto o la regla que se sigue
para atribuir a los diferentes órganos jurisdiccionales el conocimiento de los negocios que se susciten.
En definitiva, la jurisdicción es una competencia potencial y, la competencia, jurisdicción actual
sobre un determinado asunto.

Así, para que un concreto Juzgado o Tribunal español sea competente para entender de un
determinado asunto, los Juzgados y Tribunales españoles deben poseer jurisdicción sobre tal asunto.
Es lo que llamamos “competencia judicial internacional”.

La Constitución española de 1978 confirma la tradición: en efecto, el derecho fundamental a la tutela


judicial efectiva, consignado en el art. 24, concreta el acceso a la jurisdicción, cuyo ejercicio está
confiado en exclusiva a los Juzgados y tribunales (art. 117.3) y que se extiende a todas las personas, a
todas las materias y a todo el territorio español, en la forma establecida en la Constitución y en las
leyes (art. 4 LOPJ).
1.2 LA JURISDICCIÓN, NOCIÓN, CARACTERES Y LÍMITES. LA
COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL

A. NOCIÓN

El alcance y los límites de la jurisdicción de los tribunales del Estado constituyen, la competencia
judicial internacional de dichos tribunales. Cuando en un litigio entre particulares, especialmente si
concurre un elemento de extranjería, la determinación del concreto juzgado o tribunal que debe
conocer del asunto no resulta posible, en tanto no se haya comprobado que los Tribunales del Estado
son competentes para conocer del litigio; esto es, en tanto no se haya verificado si poseen o no
jurisdicción o, dicho de otro modo, si efectivamente hay competencia judicial internacional de los
Tribunales del Estado.

Debe tenerse en cuenta que el acceso a la jurisdicción no es absoluto e incondicional, sino que el
legislador puede configurarlo libremente, pudiendo establecer límites razonables y proporcionados a
tal finalidad [SSTC 220/1993, de 30-61993 (Tol 82242), o 140/1995, de 28-9-1995 (Tol 82879)].
Esos límites están plenamente justificados cuando se trata de determinar el alcance o la extensión de
la jurisdicción de los Tribunales del Estado en los litigios con algún elemento de extranjería.

En definitiva, la jurisdicción o la competencia judicial internacional, es la potestad atribuida por la ley


a los órganos jurisdiccionales del Estado para entender de los negocios que se susciten en las
relaciones de tráfico jurídico.

En DIPr, un juez competente y un Derecho aplicable constituyen la esencia de su funcionamiento, de


manera que lo primero predetermina lo segundo. Pero la competencia judicial internacional constituye
un presupuesto del proceso en cuanto que, si por aplicación de sus reglas, no puede ser atribuida a los
órganos jurisdiccionales del Estado, éstos no pueden conocer del asunto.

En otras palabras, en primer lugar, las reglas de competencia judicial internacional determinarán si el
conjunto de órganos jurisdiccionales del Estado posee jurisdicción para conocer de un asunto,
localizándose seguidamente el juez o tribunal concreto que resulte competente por medio de las reglas
internas de competencia objetiva, funcional y territorial. Sólo después, el juez o tribunal así designado
aplicará su propio sistema de reglas de conflicto de leyes con vistas a localizar el Derecho material
que deberá aplicar al fondo del asunto.

B. CARACTERÍSTICAS DE LAS NORMAS DE COMPETENCIA JUDICIAL


INTERNACIONAL

Como notas que caracterizan las normas de competencia judicial internacional, cabe destacar, entre
otras, las siguientes:

1) Se establecen libremente por el legislador estatal y determinan la extensión y los límites de la


jurisdicción de ese Estado. Ello puede producir que, en aplicación de sus propias reglas de
competencia judicial internacional, los tribunales de diferentes Estados se consideren competentes
para conocer de un mismo asunto o, todo lo contrario, que ninguno de ellos se estime competente.

2) Cuando son de producción interna, estas normas son unilaterales. Es decir, se limitan a indicar
las situaciones en las que los tribunales del Estado son competentes, sin que se pronuncien sobre los
casos en los que tales tribunales no lo son. Si son de producción internacional son bilaterales.

Esto es así, a diferencia de las reglas de determinación del Derecho aplicable, porque cada legislador
estatal, como hemos indicado anteriormente, es libre de determinar los supuestos en los que sus
tribunales gozan de jurisdicción. Constituiría una injerencia en la soberanía de un Estado el que otro
fijara la competencia de los tribunales del primero. Además de ser totalmente ineficaz, por cuanto en
ningún caso sus tribunales se consideran vinculados por las reglas de competencia dictadas por otro
Estado.

3) Son reglas territoriales y exclusivas. Esto es, son las únicas que determinan la competencia y
ordenan el proceso, sin que el juez pueda fundamentar su competencia en ninguna otra norma
extranjera.

4) La formulación unilateral de la regla de competencia judicial internacional desaparece


cuando entran en funcionamiento normas de fuente internacional, convencional o institucional.
En tales casos, las reglas son bilaterales y señalan, de entre los Estados contratantes o miembros de la
organización, aquél cuyos tribunales resultan competentes para conocer de un asunto y, en ocasiones
incluso, fijan directamente el juzgado o tribunal competente.

Así, por ejemplo, cuando el art. 22 ter LOPJ, introducido por la LO 7/2015, de 21 de julio, que
modifica la LOPJ, establece que, en determinadas materias, los Tribunales españoles. “resultarán
competentes cuando el demandado tenga su domicilio en España…”. El legislador español indica uno
de los supuestos en los que nuestros tribunales serán competentes, sin que se pronuncie sobre la
competencia de tribunales extranjeros en el supuesto de que el demandado tenga su domicilio en otro
Estado. La regla es, pues, manifiestamente unilateral.

Por el contrario, el Reglamento (UE) 1215/2012, del Parlamento Europeo y el Consejo, de 12-12-
2012, relativo a la competencia judicial, el reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en
materia civil y mercantil estipula, en su art. 4.1, que “Salvo lo dispuesto en el presente Reglamento,
las personas domiciliadas en un Estado miembro estarán sometidas, sea cual sea su nacionalidad, a
los órganos jurisdiccionales de dicho Estado”. Aquí, el legislador de la UE ha establecido una regla
que señala el Estado miembro (EM) de la UE cuyos tribunales son competentes en atención al
domicilio del demandado; la regla es, pues, bilateral, como lo es la prevista en el art. 7.2) en materia
delictual o cuasi delictual que, además, indica, no sólo el EM sino directamente el tribunal
territorialmente competente dentro de éste, “el órgano jurisdiccional del lugar donde se haya
producido o pueda producirse el hecho dañoso”.

C. LÍMITES A LA HORA DE DISEÑAR LAS NORMAS DE COMPETENCIA


JUDICIAL INTERNACIONAL

La amplia libertad de que goza el legislador estatal para establecer su sistema de competencia judicial
internacional le permitiría, teóricamente, atribuir a los órganos jurisdiccionales del Estado el
conocimiento de cualquier situación o relación de tráfico jurídico externo.
Sin embargo, la realidad demuestra que eso no es posible en términos absolutos. Los Estados no
pueden ignorar la existencia de otros Estados y la vida de relación que se establece por encima de las
fronteras. Por ello, el legislador estatal se ve constreñido a limitar su sistema y lo hace atendiendo a
varias razones que, en general, se articulan en torno al grado de relación o vinculación del concreto
asunto con este Estado:

1) Es lógico que no pueda justificarse la atribución de competencia a los tribunales


estatales en aquellos asuntos que no tengan relación alguna con el Estado en cuestión. En
tales supuestos, no sólo no hay ningún interés en poner en marcha el aparato de la
administración de justicia, sino que las cargas para el demandado serían tan
desproporcionadas como injustificadas, lo que no respondería a la tutela judicial a la que tiene
derecho; todo ello sin contar con el hecho de que la sentencia así dictada muy probablemente
quedaría sin efecto alguno allá donde debiera producirlo.

2) Como reverso de lo anterior, cuando el vínculo del asunto con el Estado es razonablemente
suficiente, la competencia de sus tribunales se justifica necesariamente. Pues, de lo contrario,
estaríamos igualmente ante un caso de desconocimiento del derecho a la tutela judicial
efectiva, incurriendo en una denegación de justicia.

3) Aun cuando existiera una cierta vinculación del asunto con el Estado, no debería
atribuirse competencia a sus tribunales si, en relación con la materia objeto del litigio, el
elemento de la relación litigiosa elegido para tal atribución es desproporcionado o
exorbitante, o establece una situación de privilegio para una de las partes, contraria a los
derechos humanos.
Así ocurriría, por ejemplo, si se fijase como criterio único la “nacionalidad” del Estado de
cualquiera de las partes o el domicilio del demandante, para atribuir competencia a los
tribunales de dicho Estado en todos y cada uno de los supuestos. En tales casos, la atribución
de competencia sería desproporcionada o exorbitante, y no podría ampararse válidamente en
el respeto del derecho a la tutela judicial efectiva.

4) Como figura con valor propio, reconocida en la práctica totalidad de los ordenamientos
jurídicos y por su desarrollo en el Derecho Internacional, cabe citar igualmente, el límite que
suponen los supuestos de inmunidad de jurisdicción o de ejecución del Estado extranjero, en
aquellos litigios que pudieran suscitarse en razón del ejercicio por éste de la autoridad
pública.
Recogidas de forma expresa en los arts. 21.2 LOPJ y 36.2 LEC. El segundo de estos
preceptos, por ejemplo, señala: “2. Los tribunales civiles españoles se abstendrán de conocer
de los asuntos que se les sometan cuando concurra en ellos alguna de las circunstancias
siguientes: 1ª Cuando se haya formulado demanda o solicitada ejecución respecto de sujetos o
bienes que gocen de inmunidad de jurisdicción o de ejecución conforme a las normas del
Derecho Internacional Público”. [En tal sentido, SSTC de 1-6-1992, (Tol 80179); de 27-10-
1994, (Tol 82697) o de 28-9-1995, (Tol 82879)].

En definitiva, el legislador estatal debe delimitar el alcance de la competencia internacional de los


órganos jurisdiccionales del Estado, por medio de un conjunto de reglas que atiendan a la defensa de
ciertos intereses y valores, así como a la protección de determinados derechos.
En nuestro Derecho, la defensa de esos intereses y valores y la protección de esos derechos, se plasma
en la LOPJ, cuyo art. 21 —primera de las disposiciones del Título I: “De la extensión y límites de la
jurisdicción”—, establece que: “1. Los Tribunales civiles españoles conocerán de las pretensiones que
se susciten en territorio español con arreglo a lo establecido en los tratados y convenios
internacionales en los que España sea parte, en las normas de la Unión Europea y en las leyes
españolas”.

Los arts. 22 a 25 LOPJ fijan los criterios por los que, dejando a salvo lo dispuesto en los
instrumentos internacionales o de la UE, se atribuye competencia a los Juzgados y tribunales
españoles en el orden civil, penal, contencioso-administrativo y social, respectivamente.

1.3 DISTINTOS FOROS DE COMPETENCIA JUDICIAL INTERNACIONAL

Los criterios atributivos de la jurisdicción constituyen un amplio catálogo en el que cada uno de ellos
responde a una finalidad específica: protección de los menores, los consumidores o de los
trabajadores, defensa de los nacionales o domiciliados en el territorio, fomento y estímulo de la
contratación, etc.

Las razones que llevan al legislador nacional a fijar unos criterios de atribución de competencia
internacional, o aquéllas que fundamentan la determinación de la ley aplicable, no son las mismas, ni
tienen porqué serlo. Un vínculo razonable del asunto con el Estado basta para justificar la
competencia judicial internacional; mientras que, para resolver el fondo del asunto, la ley que ha de
aplicarse debe ser aquella más próxima a las circunstancias del litigio.

Con independencia de la distinción entre el foro del domicilio del demandado y los foros especiales o
particulares por razón de la materia, los foros de competencia judicial internacional son de varios
tipos o clases en función de aquellos principios y objetivos sobre los que se articula la actuación del
legislador. La doctrina científica los ha sistematizado de variadas maneras, aunque en definitiva son:

1) DE CARÁCTER OBJETIVO: Porque son ajenos a la voluntad de las partes y tienen una naturaleza
personal (nacionalidad, domicilio, residencia habitual, sede social, etc.) o territorial (lugar de situación
de los bienes, de celebración de un acto o contrato, de comisión de un hecho dañoso, etc.).

2) DE TIPO SUBJETIVO: Porque derivan de la voluntad de las partes en el marco del ejercicio de la
autonomía de la voluntad, como es el acuerdo de elección de foro.

Pueden clasificarse según la naturaleza, el nivel de protección de determinados valores y según su


alcance.

A. NATURALEZA

- FORO PERSONAL (art. 22 quáter b) LOPJ): En materia de filiación y de relaciones


paterno-filiales, protección de menores y de responsabilidad parental, cuando … El
demandante es español.

- FORO TERRITORIAL (art. 24.1 del R. 1215/2012): Son exclusivamente competentes, sin
consideración del domicilio de las partes, los órganos jurisdiccionales de los Estados
miembros que se indican a continuación:1) en materia de derechos reales inmobiliarios y de
contratos de arrendamiento de bienes inmuebles, los órganos jurisdiccionales del Estado
miembro donde el inmueble se halle sito.

- FORO DE LA AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD (art. 25.1 del R. 1215/2012): Si las


partes, con independencia de su domicilio, han acordado que un órgano jurisdiccional…de un
Estado miembro sean competentes para conocer de cualquier litigio que haya surgido o que
pueda surgir con ocasión de una determinada relación jurídica, tal órgano jurisdiccional …
serán competentes.

B. NIVEL DE PROTECCIÓN

- FOROS DE PROTECCIÓN (art. 3 b) Reglamento 4/2009 relativo a la competencia, la ley


aplicable, el reconocimiento y la ejecución de las resoluciones y la cooperación en materia de
obligaciones de alimentos: Serán competentes para resolver en materia de obligaciones de
alimentos en los Estados miembros: b) el órgano jurisdiccional del lugar donde el acreedor
tenga su residencia habitual

- FOROS NEUTROS (art. 7.1 R. 1215/2012): Cuando se trate de una compraventa de


mercaderías, el lugar del Estado miembro en el que, según el contrato, hayan sido o deban ser
entregadas las mercaderías.

C. ALCANCE

- FOROS EXORBITANTES (art. 15 code civil francés): Son competentes los tribunales
franceses cuando el demandado ostente la nacionalidad francesa.

- FOROS USUALES: Admitidos por la mayoría de sistemas de DIPr (lugar de situación del
inmueble, domicilio de las personas, lugar de entrega del bien, etc…).

- FOROS CONCURRENTES: Establecidos en relación con ciertos litigios y que no impiden


que los tribunales de otros países conozcan de los mismos (art. 7.1 r. 1215/2012: lugar de
entrega de la mercancía).

- FOROS EXCLUSIVOS: Establecidos en determinadas materias respecto de las cuales el


Estado no admite más competencia que la de sus órganos jurisdiccionales (art. 24.1 R.
1215/2012).

IDEA IMPORTANTE: LOS COSTES DE LA LITIGACIÓN INTERNACIONAL

Un alto coste de la litigación internacional comporta consecuencias desastrosas para los particulares y
para toda la sociedad. Como indica A. Bucher, si litigar resulta caro, los particulares radicados en un
Estado no comercian y no se relacionarán con otros particulares de otros Estados. En tal hipótesis,
aunque exista un Derecho objetivo que les ampare ante incumplimientos contractuales de la otra parte
o ante daños sufridos de modo ilegal, el precio por recuperar sus créditos y por ver restaurados sus
daños es tan elevado que no les compensa litigar. Y sin una protección real y efectiva por parte del
Derecho, el comercio internacional se vuelve ineficiente, porque en tales circunstancias, lo eficiente
es no contratar con sujetos de otros países. En tales circunstancias, lo eficiente es cesar toda actividad
internacional.
En suma: La ventaja comercial que ofrece el escenario internacional se diluye si los costes de la
litigación internacional son excesivos

2. LÍNEAS GENERALES DEL MODELO ESPAÑOL DE COMPETENCIA


JUDICIAL INTERNACIONAL

2.1 PREMISAS
El sistema español de competencia judicial internacional, de fuente interna, se halla configurado
fundamentalmente en la Ley Orgánica 6/1985, de 1-7, del.

Poder Judicial (LOPJ), modificada por la Ley Orgánica 7/2015, de 21-7 que desarrolla el art. 122 de
la Constitución y que plasma los valores constitucionales de protección de los derechos de la defensa,
derecho al juez ordinario predeterminado por la ley y, en concreto, la tutela judicial efectiva.

Por primera vez en nuestro ordenamiento jurídico, queda establecido, por medio de la LOPJ, en el
Título I de su Libro I, “De la extensión y límites de la jurisdicción”, un sistema de reglas de
delimitación de la competencia judicial internacional de los Juzgados y Tribunales españoles en los
órdenes civil, penal, contencioso-administrativo y social, que deben garantizar la efectiva realización
de la tutela judicial, tal como se reconoce en el art. 24 de la Constitución.

Consagrando el principio de seguridad jurídica, el legislador español ha establecido un catálogo


prácticamente completo de reglas de competencia, obligatorias para todos los órganos jurisdiccionales
y exento de foros exorbitantes.

No en balde, las reglas de competencia judicial en materia civil y mercantil (art. 22 LOPJ), se
inspiraron profundamente en el Convenio de Bruselas de 27-91968 relativo a la competencia judicial
y la ejecución de resoluciones judiciales en materia civil y mercantil, al que España tuvo que adherirse
en su momento como consecuencia de su ingreso en la entonces Comunidad Europea y que, ahora,
han sido modificadas inspirándose en gran medida en los Reglamentos de la UE en estas materias.

Como características principales de este sistema cabe destacar:

1) Se trata de reglas que fijan los supuestos concretos en los que nuestros órganos
jurisdiccionales resultan competentes. Como la atribución de competencia es necesariamente de
formulación unilateral, fuera de los supuestos legalmente previstos nuestros tribunales carecen de
jurisdicción para conocer de los asuntos. Salvo en determinados supuestos (art. 36. y art. 38 LEC), la
excepción de falta de jurisdicción tendrá que instarse, en general, por el demandado por medio de la
declinatoria pues, de otra manera, quedaría sometido al foro en virtud de la prorrogación tácita de la
competencia (art. 22 bis, ap. 1 y 3 LOPJ).

2) Tales reglas establecen foros fundamentados en una vinculación o proximidad razonable


entre litigio y el ordenamiento español. De manera que, en general, se adecuan a las necesidades del
tráfico jurídico externo.

3) Este catálogo de reglas únicamente resulta aplicable en ausencia de instrumento


internacional en la materia. Así, por ejemplo, en general, cuando el demandado tenga su domicilio
en España o en cualquier otro EM de la UE, la competencia de los tribunales españoles viene
determinada por el Reglamento (UE) nº 1215/2012 y no por la LOPJ. Su aplicación está, pues,
subordinada a la ausencia de reglamentación internacional.

4) El principio de predeterminación legal de la competencia de nuestros tribunales no permite —salvo


previsión legal expresa— declinar la competencia a favor de un tribunal extranjero, aun cuando se
inste por parte interesada en los supuestos en los que el asunto esté más estrechamente vinculado con
otro ordenamiento jurídico (el forum non conveniens anglosajón).

5) Puede argumentarse la competencia necesaria de nuestros tribunales en aquellos supuestos


excepcionales en los que, no estando legalmente prevista, el litigio presenta, sin embargo, alguna
conexión con nuestro ordenamiento (nacionalidad de la o las partes, bienes sitos en España) y ningún
otro tribunal extranjero resulta competente en virtud de sus propias reglas de competencia
internacional o, incluso, cuando existiendo esa competencia, la carga procesal que para las partes
supone el accionar ante esos tribunales es extremadamente gravosa, desproporcionada o arriesgada
(tribunales de países en guerra civil, ordenamientos que no reconocen los derechos fundamentales
mínimos o que discriminan a los extranjeros, etc.). Estamos así ante el llamado foro de necesidad,
excepción al principio de predeterminación legal de la competencia, que trata de paliar una situación
en la que no es posible el acceso a la justicia.

2.2 FUENTES
El sistema español de competencia judicial internacional no está constituido únicamente por las
normas de elaboración interna que, en nuestros tiempos, ni siquiera son las más importantes, ni tienen
aplicación en algunas materias.

El sistema español de competencia judicial internacional está conformado, junto a las normas de
producción interna, por:

1) Instrumentos de fuente internacional, de carácter convencional, esto es, tratados o acuerdos


bilaterales o multilaterales internacionales en los que España es parte.

2) Así como de origen institucional, es decir, producidos en virtud de la competencia legislativa de la


Unión Europea, ya se trate de actos legislativos propios o de instrumentos convencionales suscritos
por la Unión.

Recordemos lo dispuesto en el art. 21.1 LOPJ: 1. “Los Tribunales civiles españoles conocerán de las
pretensiones que se susciten en territorio español con arreglo a lo establecido en los tratados y
convenios internacionales en los que España sea parte, en las normas de la Unión Europea y en las
leyes españolas”

En tal sentido, destaca sobremanera el ya mencionado Reglamento (UE) 1215/2012, de 12-12-2012


(Reglamento “Bruselas I bis”). Aunque la actividad legislativa de la Unión en esta materia no queda
agotada con este Reglamento.

Otros Reglamentos contienen reglas de competencia judicial internacional en sectores concretos del
ámbito civil y mercantil, como son:

1) El Reglamento (UE) 2015/848, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20-5-2015, sobre
procedimientos de insolvencia (texto refundido).
2) El Reglamento 2201/2003 del Consejo, de 27-11-2003, relativo a la competencia, el
reconocimiento y la ejecución de resoluciones judiciales en materia matrimonial y de responsabilidad
parental (que será sustituido, a partir del 1-82022, por el Reglamento (UE) 2019/1111).

3) El Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo de 14-6-2017 sobre la
marca de la UE.

4) El Reglamento 6/2002 del Consejo, de 12-12-2002 sobre los dibujos y modelos comunitarios.

5) El Reglamento 2100/94 del Consejo, de 27-7-1994, relativo a la protección comunitaria de las


obtenciones vegetales.

6) El Reglamento 4/2009 del Consejo, de 18-12-2008, relativo a la competencia, la ley aplicable, el


reconocimiento y la ejecución de resoluciones y la cooperación en materia de obligaciones de
alimentos.

7) El Reglamento 650/2012 del Parlamento Europeo y el Consejo, de 4-72012, relativo a la


competencia, la ley aplicable, el reconocimiento y la ejecución de las resoluciones, a la aceptación y
la ejecución de los documentos públicos en materia de sucesiones mortis causa y a la creación de un
certificado sucesorio europeo.

8) Los Reglamentos (UE) 2016/1103 y (UE) 2016/1104, de 24-6-2016, del.

Consejo, adoptados en cooperación reforzada, relativos a la competencia, la ley aplicable y el


reconocimiento y ejecución de resoluciones, respectivamente a los regímenes económicos
matrimoniales y a los efectos patrimoniales de las uniones registradas.

Además, hay que añadir aquellos convenios suscritos por la UE en virtud de su competencia exclusiva
externa y que se aplican en el territorio de todos sus EEMM, como son:

1) El Convenio de Lugano, celebrado el 30-10-2007, entre la CE, Dinamarca y los.

Estados de la Asociación Europeo de Libre Comercio (AELC-EFTA en las siglas inglesas) (vid. la
Decisión 2009/430/CE, del Consejo, de 27-11-2008, relativa a la celebración del Convenio). El
Convenio entró en vigor, con arreglo a su art. 69.4, el 1-1-2010 entre la.

UE, Dinamarca y Noruega. Para los restantes Estados parte, Suiza, e Islandia, el Convenio entró en
vigor, respectivamente, el 1-1-2011 y el 1-5-2011.

2) Lo mismo ocurre con el Convenio de la CE con Dinamarca, de 19-10-2005, en vigor desde el 1-7
2007, por el cual se extendió la aplicación a este país del contenido del hoy derogado Reglamento
44/2001. Mediante carta de 20-12-2012, Dinamarca notificó a la Comisión Europea su decisión de
aplicar el contenido del Reglamento 1215/2012 actualmente en vigor.

3) También el Convenio sobre acuerdos de elección de foro, hecho en La Haya el 30-6-2005 (nótese
la Decisión 2009/397/CE, de 26-2-2009, del Consejo, relativa a la firma, en nombre de la CE, del
Convenio y la Decisión 2014/887/UE del Consejo, de 4-12-2014 relativa a la aprobación, en nombre
de la Unión Europea, del Convenio). De conformidad con su art. 31, el Convenio está en vigor y es
aplicable entre la UE (es decir, para todos sus Estados miembros, salvo Dinamarca) y México (desde
el 1-10-2015),.
Singapur (desde 1-10-2016), Montenegro (desde el 1-7-2018), Dinamarca (desde el 1-92018), y el
Reino Unido e Irlanda del Norte (desde el 28-11-2020).

En definitiva, las normas de fuente internacional priman sobre las de producción interna, que
únicamente resultan aplicables por los tribunales españoles fuera del ámbito cubierto por las primeras
o en ausencia de ellas (art. 96.1 CE, art 21 LOPJ y 36.1 LEC).

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