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Cersosimo Egipto

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La educación de príncipes y nobles junto a los hijos de funcionarios. (Lic.

Alejandra Cersósimo)

El niño no estaba apartado de los adultos, como en la sociedad actual. Debían observar y copiar
el comportamiento de los mayores y para ello aprender habilidades y acumular conocimientos.

Los padres transmitían ciertos principios de educación, como por ejemplo, elementos de la
cosmovisión, comportamiento frente a los dioses, conductas morales y tradiciones. A la edad
adecuada recibían educación en un principio en el seno de la familia. Para las niñas no estaba
prohibida la educación, pero iban a la escuela si las tareas propias de su género se lo permitía.
Los niños recibían entrenamiento en la profesión de su padre. La educación formal del niño estaba
en manos del padre, y la de la niña en la de la madre. Los principios educacionales para los
afortunados que concurrían a las escuelas se hallaban en antiguos tratados llamados
"instrucciones". Lo importante era inculcarles como tener éxito en la vida. Para ello, maat era
central pues hablar, conducirse y actuar conforme a la misma era sumamente ventajoso.

Los púberes (alrededor de los 10 años) no elegían sus propias carreras, Herodoto y Diodoro
explicitaron que en Egipto los oficios eran hereditarios. No se trata de un sistema rígido de
herencia sino una costumbre de instruír al hijo en el oficio del padre. En el caso de la élite, esto
sucedía sólo con el consentimiento del rey. Los mismos oficios permanecían, pues, dentro de las
mismas familias durante generaciones. Un oficial no tomaba a su hijo como asistente, la sucesión
era automática. El hijo era el sostén que esperaba tener el padre en su vejez. Los egipcios veían a
la educación como algo muy respetable, y de hecho cualquiera que pudiese costearse los
estudios podía ingresar a la escuela, pues no había impedimento de condición social. Los reyes o
altos funcionarios solían visitar con frecuencia las escuelas para inspeccionar y buscar entre los
alumnos a los más talentosos, entonces éstos eran seleccionados y los privilegiaban
concediéndoles el permiso de elegir el oficio que quisiesen. En general, la administración era el
lugar ambicionado porque allí se podía hacer carrera por mérito, ascender en los escalafones
hasta llegar a los más altos, y estar cerca del rey, con los consecuentes beneficios.

En el complejo funerario de Neferirkara, pero de la época de Djedkara Isesi (V dinastía) hay un


personaje llamado "preceptor de los príncipes".

Las reinas tenían a su cargo la educación de los príncipes y se las llamaba "uret hetes". El cetro
"hetes" devino en el símbolo mismo de la pedagogía. Se lo colocaba como determinativo para
expresar "tjes medej" (devenir ascendido) (=llevar la tiara) Esta tiara era una insignia que llevaba
el joven estudiante en la cabeza.

En las biografías del Reino Antiguo se leen frecuentemente frases como "cuando yo era joven yo
devine elevado en la época del rey Teti y yo fui llamado por Pepi para recibir una formación
superior ‘kemat’ entre los hijos de los grandes."

Otro dice: "Escolar de la época de Shepseskaef él fue educado con los niños reales en el palacio
real en el gabinete privado y en el gineceo".

Otro: "Cuando yo era un joven alumno elevado bajo el reinado de Pepi yo ejercía la función de
administrador del nomo". En los TP la expresión "tjes medej" se la encuentra ya con el
determinativo del cetro "hetes"

La escuela de príncipes en el Reino Antiguo estaba bajo la protección de la diosa Seshat, la


protectora de la ciencia, y se llamaba "per medjat nisut" (escuela de la nobleza).

Los alumnos recibían al mismo tiempo una formación religiosa en el "per medjat netjer" que era
una especie de biblioteca sagrada. Hay títulos de pedagogos o algo similar: "escriba de la escuela
de la nobleza".

"Noble, inspector de la escuela de la nobleza, profeta del padre del rey, bibliotecario del gineceo",
"Profeta de Seshat, que preside la escuela de la nobleza", "inspector de los funcionarios de la
escuela". Todos estos títulos los llevó "tjeneti" y están grabados en un vaso que se conserva en el
Museo de Berlín.

El funcionario debía saber leer y escribir, hacer cuentas, matemática, geometría e ingeniería.

Todo encargo debía estar perfectamente bien hecho.

Era imprescindible hacer carrera. Entre los funcionarios lo más probable es que en la IV dinastía
se daba instrucción en la "casa de los descendientes de la realeza".

Es una especie de escuela de palacio en la que los hijos de los funcionarios se educaban junto a
los hijos de los reyes. Los testimonios de la escuela de palacio se extienden hasta la dinastía X.
Allí aprendían a leer y escribir, a recitar textos sagrados, y a nadar... algo indispensable en una
cultura fluvial.

Garantizaba un determinado nivel de formación y era el inicio de la carrera, allí se decidía el


destino del menor. Los reyes visitaban esta casa para observar a los alumnos. La educación junto
al heredero al trono podía abrir a los compañeros muchas posibilidades de hacer una carrera
exitosa. El rey Actoes de la dinastía IXª aconsejaba a su hijo a no matar a ningún compañero de
estudios o sea que desde la escuela se daba una hermandad natural para toda la vida. En esta
escuela aprendían también gramática y estilo literario.

Pepi II, que subió al trono a los seis años, estaba en pleno estudio en la escuela, y a los nueve
años ya sabía escribir y dictaba cartas. La escuela de la corte no satisfacía la necesidad del país
en el tema de la instrucción. Entonces fundaron escuelas provinciales, y en todo Egipto había un
sistema común de escritura, que no se alteró hasta Ramsés XI en su año 19º cuando se termina
un largo período.

En la dinastía VIII si bien hay una caída de un régimen no se quebró la estructura de la


administración y los que sobrevivieron al desastre se seguían considerando una élite y a los
nuevos los despreciaban. Los funcionarios de las dinastías IX-X los tratan de escoria,
directamente.

En el Reino Medio se instaura el antiguo régimen y se restablece el viejo sistema administrativo.


Es en ese momento en que aparece la escuela especial de funcionarios dedicada a instruir a los
hijos de los funcionarios. Los alumnos son todos mayores de doce años y la enseñanza en esa
época se concentraba en la capital, It Tawy en el Fayum, en una residencia fortificada.

A partir de la dinastía XII no hay más evidencia de escuelas de palacio. Había títulos como
"educador real" y "alumno real", lo que indica que la escuela cortesana existía a la par de la de los
funcionarios. El rey Jety de la dinastía IX ensalza el carácter abierto de la escuela de la capital
tanto para forasteros como para gente que no es de la élite.

En la dinastía ramésida la escuela de funcionarios competirá con la escuela militar pues ahora
ambas daban beneficios. En esa época se conocen escuelas del templo y escuelas de escribas y
artesanos calificados.

En el año 19º de Ramsés XI hay un corte brusco, hay un nuevo estado, el de Amón, la capital
pasa a Tanis y surge la dinastía XXI. El prestigio del funcionario se vio perjudicado porque ahora
los protagonistas son los sacerdotes de Amón que tienen cargo hereditario.

El cambio se aprecia en que los funcionarios se consideran primero sacerdotes de nacimiento.

El origen de la persona no era obstáculo para la carrera de funcionario (en teoría, por supuesto)
Los hijos de no funcionarios enviaban a sus hijos a la escuela de escribas y era algo
absolutamente normal.
El faraón era el propietario de todo y cualquier cargo, desde el heredero al trono hasta el cuidador
de cuadras (rango más bajo) podía ser reemplazado cuando le pareciera.

El mayor deseo siempre fue el de dejar el cargo al hijo pero la herencia se corta con la
derogación. Todos procuraban no quebrar el orden normal. Desde el reino Medio hasta la época
imperial funcionó el sistema de censo de administrativos y la verificación de cargos vacantes. El
funcionario estaba excluido de facto en los censos. Las carreras de los funcionarios se describen
sin relación alguna con los censos, la herencia de puestos no figura prácticamente en este
sistema.

El cargo se transmitía de padre a hijo o de pariente a pariente y permanecía estable porque


preservaba la vejez del funcionario. Es la institución llamada "el Báculo de la Vejez". Este tipo de
sucesión no se practicó igualmente en la dilatada historia del Egipto faraónico.

Texto extraído de la obra


“Notas preliminares para el estudio de los conceptos de ética y moral en el Antiguo Egipto” -
Segunda Parte, de la Lic. Alejandra Cersósimo

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