EL DOLO
el dolo consiste en cualquier maquinación, trampa. En crear en la mente de una persona,
mediante procedimientos condenados por la buena fe, un móvil o razón para consentir, móvil o
razón que en realidad no existe, que es ilusorio y pernicioso.
No presta entonces, una voluntad sana y libre como la requiere la ley, sino una voluntad
imperfecta y viciada por el error directa e intencionalmente producido por el agente del dolo.
233. DIVERSAS MANIFESTACIONES DEL DOLO:
- El Dolo Consistirá En Maquinaciones O Trampas Propiamente Dichas
- Otras veces el dolo revestirá la forma de las afirmaciones mendaces
- El dolo estará constituido por una simple omisión del agente
Habrá dolo siempre que alguien, con la "intención positiva de inferir daño" (art. 63), observe
cualquier conducta apta para inducir a otra persona a celebrar un acto jurídico o a aceptar ciertas
condiciones de este.
234. LA CLASIFICACIÓN DEL DOLO EN LA FORMACIÓN DE LOS ACTOS JURÍDICOS
Cuando el dolo interviene en la formación de los actos jurídicos puede ocasionar, bajo ciertas
condiciones, la nulidad relativa de estos. En el fondo, DICHA NULIDAD ES UNA FORMA ESPECIAL
DE LA SANCIÓN INDEMNIZATORIA ESTABLECIDA POR LA LEY CIVIL PARA LA REPRESIÓN DEL HECHO
ILÍCITO.
Cuando el resultado del dolo consiste en la celebración de un acto jurídico, LA SANCIÓN MÁS
ADECUADA PARA LA INDEMNIZACIÓN DE LA VÍCTIMA ES PRECISAMENTE LA INVALIDACIÓN DEL
ACTO Y EL RESTABLECIMIENTO DE LAS COSAS A SU ESTADO ANTERIOR.
El dolo no vicia el consentimiento sino cuando es obra de una de las partes, y cuando además
aparece claramente que sin él no hubiera contratado",
1. El dolo dirimente
PARA QUE EL DOLO REVISTA TAL GRAVEDAD, ES DECIR, PARA QUE CONDUZCA A LA INVALIDEZ DEL
ACTO JURÍDICO EN CUYA FORMACIÓN INTERVIENE, SE REQUIEREN DOS CONDICIONES
INDISPENSABLES, A SABER:
a) que sea la obra de una de las partes,
b) que sea determinante del acto o contrato.
EL DOLO DEBE SER OBRA DE UNA DE LAS PARTES. a) Así lo exige expresamente el artículo 1515 del
Código Civil. De suerte que si los artificios, maquinaciones o engaños provienen de un tercero, el
acto es válido y debe ser mantenido. En esto estriba una diferencia fundamental de régimen entre
el dolo y la fuerza. Tratándose de esta última, la voluntad de la víctima queda viciada, aunque la
presión que la llevó a consentir haya emanado de un tercero.
237. LA COMPLICIDAD DE LAS PARTES EN EL DOLO DE UN TERCERO.
NO DEBE LIMITARSE EN NUESTRO SISTEMA JURÍDICO A LOS SOLOS CASOS EN QUE LAS
MANIOBRAS FRAUDULENTAS PROVENGAN DIRECTAMENTE DE UNO DE LOS CONTRATANTES,
PORQUE BASTA LA COMPLICIDAD DE ESTOS EN EL DOLO DE UN TERCERO PARA QUE DICHO
EFECTO SE PRODUZCA
la persona que va a celebrar un negocio con otra sabe que una tercera persona trata de obtener el
consentimiento de aquella (quien propone el negocio) mediante maniobras fraudulentas, como la
remisión de una carta con una noticia falsa, y a pesar de ello guarda silencio, se hace cómplice del
dolo y contribuye a la nulidad del contrato.
238. EL DOLO DE LOS REPRESENTANTES:
El dolo del apoderado, del padre de familia o del guardador es causa de nulidad de los actos o
contratos en que incide, como si dicho dolo fuera obra del mandante, del hijo o del pupilo,
respectivamente.
Esta solución se acomoda a la teoría de la representación; pero los tratadistas no llegan hasta el
extremo de imponer al representado la obligación de indemnizar los perjuicios ocasionados por el
dolo del representante, salvo en los casos en que aparezca establecida la complicidad de aquel.
239. b) EL DOLO DEBE SER DETERMINANTE.
El segundo requisito exigido por la ley para que el dolo constituya vicio de la voluntad es el de que
sea la causa determinante del acto o contrato, es decir, que induzca a la víctima a celebrar un acto
que, de no haber mediado el dolo, no habría incurrido. El dolo no vicia el consentimiento - dice el
inciso primero del art. 1515-, SINO CUANDO ... ADEMÁS APARECE CLARAMENTE QUE SIN ÉL NO SE
HUBIERA CONTRATADO".
Pero si la victima está decidida a celebrar el acto o CONTRATO Y EL DOLO NO SE EMPLEA PARA
OBTENER UN CONSENTIMIENTO QUE AQUELLA YA ESTÁ DISPUESTA A PRESTAR, SINO PARA
INDUCIRLA A ACEPTAR CONDICIONES MÁS GRAVOSAS, dicho dolo no es causal de invalidez del
acto jurídico, sino que solamente constituye fuente de la obligación de indemnizar los perjuicios
irrogados con él.
De suerte que nuestro Código Civil consagra la distinción tradicional entre el dolo principal o
determinante y el dolo incidental o accidental, distinción encaminada a establecer regímenes
diferentes para uno y otro.
El dolo principal o determinante que es, como su nombre lo indica, el que lleva o determina a la
víctima a prestar su consentimiento, constituye un vicio y produce la invalidez del acto respectivo
y la obligación de indemnizar los perjuicios irrogados a la víctima.
Por el contrario, el dolo incidental o accidental, que es el que interviene en el acto, pero sin
determinar su celebración, no afecta la validez de este, sino que produce las consecuencias
normales del delito civil, fuente de responsabilidad, o no produce consecuencia alguna, si se trata
de un dolo indiferente o tolerado.
Corresponde al juez apreciar en cada caso concreto si el dolo ha sido o no determinante del
contrato, problema cuya solución ordinariamente resulta bastante difícil y a veces imposible,
porque, según observan y, el dolo siempre es empleado con el objeto de hacer peso sobre la
voluntad de uno de los contratantes, bien sea que se persiga como fin el de inducirlo a celebrar el
contrato.
El Código Civil exige, para que el dolo constituya vicio del consentimiento, que aparezca
claramente que sin él no se hubiera contratado, y ordinariamente este requisito no se cumple en
los casos concretos, pues, aunque en ellos aparezca que ha habido dolo, muy difícilmente se dará
también la comprobación clara e indiscutible de que dicho dolo ha sido determinante.
11. El dolo incidental:
Cuando el dolo interviene en la formación de los actos jurídicos, pero no reúne las precitadas
condiciones necesarias para constituir vicio de la voluntad, no está sancionado con la nulidad de
dichos actos, sino solamente con la obligación a cargo del agente de indemnizar a la víctima los
perjuicios irrogados.
Esta solución es, a lo menos en parte, aplicación de las reglas generales sobre la responsabilidad.
Ordinariamente, todo acto y toda omisión, cumplidos con la intención positiva de inferir injuria o
daño, constituyen delitos civiles, fuente de responsabilidad para el agente, y se traducen en la
obligación de indemnizar los perjuicios a la víctima.
Pero es de observar que el artículo 1515 transcrito, otorga a la víctima del dolo una acción
indemnizatoria no solamente contra la persona o personas que lo han fraguado, sino también
contra las que se han aprovechado de él;
La acción que en este caso se confiere a la víctima es una acción de restitución, fundada en el
enriquecimiento injusto y que, por consiguiente, no puede ejercerse sino hasta concurrencia de tal
enriquecimiento, es decir, hasta concurrencia del provecho reportado del dolo.
111. El dolo indiferente o tolerado:
NUESTRO DERECHO NO CONSAGRA ESTA DISTINCIÓN. El artículo 1515 del Código Civil colombiano
solamente expresa que, unas veces, el dolo constituye vicio del consentimiento, y que, otras
veces, da lugar a la indemnización de perjuicios; pero en parte alguna dicha obra admite la
posibilidad de un dolo tolerado
Luego es preferible decir que existen ciertos casos en que el dolo puede ser indiferente o tolerado,
por consistir en prácticas de uso ordinario y corriente en el comercio, y que, por ser conocidas de
todo el mundo, permiten presumir que la víctima ha obrado a sabiendas de ellas o, a lo menos,
con imprudencia y descuido tan grandes que su falta neutraliza el dolo cometido por el otro
contratante.
IV. Otras precisiones tocantes al dolo
El dolo no constituye un vicio del consentimiento. Para que este efecto se produzca es necesario,
según quedó visto, que con el dolo se sorprenda la voluntad de la víctima y se la induzca a celebrar
un acto jurídico sin darse cuenta exacta de este o de algunas de sus condiciones.
De suerte que el dolo constituye vicio de la voluntad en función del error que hace sufrir a la
víctima.
243. EL ERROR EN LA CAUSA Y EL DOLO.
Según el artículo citado, para que la voluntad quede viciada por el dolo se requiere que este sea
determinante, es decir, que haga nacer en la mente de la víctima un móvil o motivo determinante
para contratar, móvil o motivo que, por hipótesis, es falso y erróneo.
LA FUERZA O VIOLENCIA:
Por fuerza o violencia se entiende toda presión física o moral que se ejerce sobre una persona
para inducirla a prestar su consentimiento en un acto jurídico.
Dicha presión produce generalmente en la víctima un sentimiento de miedo o temor que la coloca,
si así se puede decir, en un estado de necesidad, o que le resta la libertad de decisión requerida
por la ley para cualquier manifestación de la voluntad privada.
De manera que la voluntad prestada bajo el imperio de la fuerza o violencia es imperfecta: está
viciada de falta de espontaneidad,
248. LA FUERZA FÍSICA Y LA FUERZA MORAL. Como ya se dijo, la fuerza es física o moral, según la
naturaleza de los hechos que la constituyen.
La primera consiste en toda coacción material sobre la persona de la víctima, como los
maltratamientos, la tortura, el secuestro, el hipnotismo, etc.
• La segunda consiste en amenazas encaminadas a intimidar a la víctima y a crear en su ánimo la
resolución de consentir en el acto jurídico para librarse del mal con que se la conmina, como las
amenazas de muerte, de secuestro de un pariente, de destrucción de una fábrica, etc
49. LA FUERZA ABSOLUTA Y LA FUERZA COMPULSIVA:
Atendiendo a SUS efectos,
la fuerza será absoluta (vis absoluta) cuando llega hasta el aniquilamiento total de la voluntad de
la víctima, en los cuales necesariamente la fuerza tiene que ser física, porque las amenazas nunca
son capaces de aniquilar la voluntad, los efectos
De ahí que en la mayoría de los casos la fuerza física o moral apenas si constituye móvil
determinante, de donde le viene la denominación de fuerza compulsiva (vis compulsiva), vicio del
consentimiento.
Nuestro Código Civil no consagra la clasificación de la fuerza últimamente mencionada, porque el
artículo 1513 de dicha obra se limita a expresar que tila fuerza no vicia el consentimiento sino
cuando es capaz de producir una impresión fuerte en una persona de sano juicio, tomando en
cuenta su edad, sexo y condición...
I. La fuerza dirimente
25 CONDICIONES PARA QUE LA FUERZA VICIE LA VOLUNTAD.
D. Como ya se ha explicado, el artículo 1513 del Código Civil exige para el efecto indicado que la
fuerza alcance cierta intensidad. Pero, además, es necesario, de acuerdo con la doctrina y la
jurisprudencia tradicionales, que la fuerza también sea injusta. De manera que las condiciones de
que se trata son dos, a saber: una de orden cuantitativo, y otra de índole cualitativa 3.
a) CoNDICIÓN cuantitativa: Solamente admitieron ellos que esta pudiera constituir vicio de la
voluntad cuando alcanzara una intensidad tal que la hiciera merecer el calificativo de atroz
Es decir, que el criterio abstracto, inflexible e inoperante del derecho romano, se ha sustituido por
otro criterio concreto, flexible y, sobre todo, más humano.
La fuerza no vicia el consentimiento sino cuando es capaz de producir una impresión fuerte en una
persona de sano juicio, tomando en cuenta su edad, sexo y condición. Se mira como una fuerza de
este género todo acto que infunde a una persona un justo temor de verse expuesta ella, su
consorte o alguno de sus ascendientes o descendientes a un mal irreparable y graveti.
Por consiguiente, para declarar viciado el consentimiento por la violencia no basta averiguar si la
víctima es una mujer, o un anciano decrépito, o un campesino ignorante. Además, es necesario
medir el hecho en sí mismo. Por ejemplo, las amenazas de muerte o de incendio constituyen, por
su gravedad, causas suficientes de intimidación, aun para personas de recio carácter. Pero la
amenaza de hacer mal de ojo a una sementera, apenas si puede tener poder de intimidación para
un campesino ignorante.
252. b) CONDICIÓN CUALITATIVA: Para que la fuerza sea capaz de viciar la voluntad, la doctrina y
la jurisprudencia tradicionales exigen también que ella sea injusta. Y se entiende por tal todo acto
de violencia física o moral que no encuentre legitimación en el ordenamiento jurídico. Porque es
censurable que una persona pretermita las vías de derecho y se haga justicia por su propia mano.
A FUERZA ES JUSTA O LÍCITA CUANDO ESTÁ AUTORIZADA POR EL ORDENAMIENTO JURÍDICO, Esta
fuerza justa NO PUEDE ser invocada como un vicio de la voluntad.
253. ABUSO DE LAS VÍAS DE DERECHO.
Pero el uso irregular de dicha fuerza no se justifica en ningún caso. Apartar las vías de derecho de
su destinación natural y ponerlas al servicio de fines reprobables, equivale a convertirlas en vías de
hecho injustas y abusivas.
si un acreedor demanda o amenaza demandar a su deudor para que este cumpla o se allane a un
arreglo equitativo.
254. EL TEMOR REVERENCIAL:
Si una persona, por ejemplo, celebra un contrato movida por el temor de desagradar a sus padres,
a su benefactor o a cualquiera otra persona a quien deba sumisión y respeto, DICHO CONTRATO
NO PUEDE SER INVALIDADO POR EL VICIO DE LA FUERZA, PORQUE, A PESAR DE QUE LA
VOLUNTAD DEL AGENTE NO HAYA SIDO COMPLETAMENTE LIBRE, LA INTIMIDACIÓN NO PROVIENE
DE VÍAS DE HECHO CENSURABLES y contrarias a las buenas costumbres, sino de sentimientos
naturales que deben ser estimulados.
Pero es claro que si al temor reverencial se agregan actos censurables tales como maltratos o
amenazas injustificadas, la situación cambia totalmente y la voluntad de la víctima queda viciada
255. EL ORIGEN DE LA FUERZA O VIOLENCIA.
basta que cualquier persona haya empleado fuerza o violencia para obtenerla, conforme a la
disposición expresa del artículo 1514 del Código Civil.
256. LA FUERZA DE LA NATURALEZA.
Las razones que acabamos de exponer han inducido a la doctrina a declarar que la voluntad
TAMBIÉN QUEDA VICIADA CUANDO EL TEMOR QUE DETERMINA SU MANIFESTACIÓN NO
PROCEDE DE UN ACTO EJECUTADO POR EL HOMBRE, SINO DE UN HECHO DE LA NATURALEZA,
como una tempestad o una inundación, a lo menos en aquellos casos en que una persona,
aprovechándose de las fuerzas naturales, trate de obtener ventajas indebidas de la víctima.
las fuerzas de la naturaleza, en sí mismas, repugnan toda estimación ética, cuyo objeto propio es la
conducta humana. Por consiguiente, nunca se puede decir que tales fuerzas, por si solas, sean
injustas. PERO CUANDO UNA PERSONA SE APROVECHA DE ELLAS PARA ROMPER LA IGUALDAD
JURÍDICA QUE DEBE REINAR EN LOS CONTRATOS, A PESAR DE QUE ESTRICTAMENTE DICHA
PERSONA NO PUEDA SER CONSIDERADA COMO LA CAUSA EFICIENTE Y MATERIAL DE TALES
FUERZAS, SÍ LAS CONVIERTE EN INSTRUMENTOS SUYOS
11. La fuerza indiferente:
Acabamos de ver que la fuerza o violencia CONSTITUYE VICIO DEL CONSENTIMIENTO Y CAUSAL DE
NULIDAD RELATIVA DE LOS ACTOS JURÍDICOS CUANDO REÚNE DOS CONDICIONES, A SABER:
a) cuando consiste en actos capaces de producir en la víctima una fuerte impresión, un justo
temor de un mal grave e irreparable,
b) cuando es injusta, es decir, cuando no está autorizada por el ordenamiento jurídico.
PERTENECE A ESTA CATEGORÍA CUALQUIER ACTO, POR INJUSTO QUE SEA, CUYA INTENSIDAD, NO
SEA SUFICIENTE PARA INTIMIDAR A LA VÍCTIMA, TOMANDO EN CUENTA SU EDAD, SEXO Y
CONDICIÓN, COMO SI UN VIEJO ACHACOSO AMENAZA A SU FORNIDO DEUDOR CON DARLE DE
GOLPES SI NO CUMPLE SU OBLIGACIÓN. Y a la misma categoría de la fuerza indiferente
pertenecen todos aquellos hechos del hombre o de la naturaleza que no pueden ser tildados de
injustos, bien sea porque estén autorizados dentro del ordenamiento jurídico, bien sea porque
rechacen la estimación ética.