Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría
Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría
PSIQUIATRÍA
UNIDAD 1: “LA ENFERMERÍA EN SALUD MENTAL”. Antecedentes. Concepto. Análisis SAME.
Declaración de Caracas, Principios de Brasilia, Consenso de Panamá. Intervención en crisis. Los nuevos
sufrimientos psíquicos. Enfermero como recurso estratégico en la problemática de Salud Mental. Enfoque de
riesgo en la Salud Mental. Grupos vulnerables. Definición de enfermería en Salud Mental.
* Rehabilitación;
* Resocialización.
● Época primitiva: las enf. mentales estaban ligadas al concepto sobre la génesis
(causalidad) de las enfermedades, que en cada tiempo se tuvo. En este caso se asocia a la
génesis mágica. Las concepciones de locura eran una categoría de lo sagrado, relacionado a
la divinidad o a la demonidad. Incluso en el Nuevo Testamento, la locura es considerada
como una posesión de malos espíritus a los que hay que despojar del cuerpo humano para
despojarlo del mal. Se consideraba a los locos como personas endemoniadas o
encarnaciones de dioses, objetos de hechicería, adoración y a veces eran enviados a la
hoguera.
● Los griegos: con los griegos es que la medicina se hace ciencia. Las “enfermedades del
espíritu” no reciben la misma suerte, y lejos de ocuparse de su estudio, se refuerzan las
concepciones primitivas mágicas. La teoría de los griegos (100-200 d.c.) se basaba en el
equilibrio que el cuerpo tenía entre los “4 jugos”: sangre, flema, bilis negra y bilis blanca.
Hipócrates (600-700 d. c.) concibió el cerebro como el “órgano de la mente” proponiendo
que las perturbaciones, mentales provenían de alteraciones cerebrales, buscando las causas
fisiológicas de las mismas.
● El Renacimiento (1000-1300): comienza a desaparecer la idea mágica de la causalidad
dejando de considerarse al enfermo como un poseídos y aparece la noción de los diferente o
anormal. Se pasa a considerar al enfermo como una persona extraña o peligrosa que debe
ser recluida en cárceles con presos y mendigos. Se da “la primera revolución psiquiátrica”:
en Europa entre los años 1500 y 1600 se registra un aumento de la población asilar
constituida por pobres, desocupados, indigentes, enfermos y prostitutas (un 20-30% de la
población total). Se crean entonces “casas de corrección” y “casas de trabajo” que
consolidaban una idea de un ordenamiento espacial.
● El iluminismo: la Revolución Francesa (fines de 1700 y principios de 1800) culmina con el
renacimientos, cuando Pinel y Esquirol impulsan la corriente humanista postulando que
estos individuos debían ser tratados como enfermos, internados en hospitales y asistidos
médicamente. Aunque no se destacaron por averiguar las causas de las enfermedades,
lograron separar los manicomios de las prisiones, se suprimen las cadenas, los castigos, el
hacinamiento y se introduce el tratamiento moral.
Se admitía la enfermedad como una perturbación de la voluntad y de los valores básicos, y
la atención consistía en ofrecer a los enfermos modos de vida institucionales que les
proveyera buen trato, trabajos, responsabilidades, contacto con sus familiares, posibilidades
de salida y proyecto de cura. Sin embargo, los enfermos continuaban recluidos. Fue Jean
Baptiste Pussin, de quien en realidad, Pinel aprendió el trato no violento, pero se le
reconoce a Pinel el estudio y reorganización hospitalaria de la salud mental.
El tratamiento moral entra en crisis a mediados del siglo pasado por el predominio de la
concepción médico-positivista sobre la enf mental. Los asilos para dementes regresan a ser
lugares cerrados. El enfermo es reducido a los términos de la enfermedad expulsándole de
su contexto social y familiar.
● La modernidad (siglo XIX): se inició con la vuelta al organicismo surgiendo con Bleuler y
Kretschmer (médicos alemanes) las primeras clasificaciones y los primeros intentos de
determinación de causas físicas y psíquicas. Aparecen conclusiones claras acerca de la
existencia de comportamientos perturbados ligados a disfunciones orgánicas, cerebrales o
no (sífilis cerebral, intoxicaciones, traumatismos) y de otras que parecían no tener causa
orgánica sino estar relacionadas a fuerzas mentales internas o psíquicas.
Sigmund Freud (1865-1926) fue el gestor de lo que se llamó “la segunda revolución
psiquiátrica” al descubrir el inconsciente t formular la teoría psicoanalítica. Propuso con
ella una determinada estructuraciones del psiquismo, que resulta de innumerables
influencias sociales a lo largo de la vida. De este modo, el “loco” deja de ser un segregado y
distinto para considerárselo un individuo que “habla un idioma no muy diferente del
inconsciente de cualquier hombre”. Propuso la teoría eminentemente psicogenética de los
trastornos mentales. Sin embargo, esta postura no alcanzó a penetrar el ámbito de los
manicomios y estudiarlos como respuesta social estructurada al problema de la
marginalidad mental.
● Nuestros días: hasta fines de la 2da Guerra Mundial el modelo manicomial no había sido
enfrentado. A mediados de siglo surgieron 3 fenómenos:
-La declaración de la OMS que por primera vez aproxima un concepto de salud e incluye en
el la idea de bienestar físico, mental y social, admitiendo que la salud humana tiene una
dimensión social y mental, abriendo la posibilidad de estudios sociales y psicológicos en el
campo de lo mental.
-El advenimiento de los psicofármacos, en virtud de los cuales se introduce el control
químico de las conductas perturbadas.
-Goffman (americano), Cooper y Laing (ingleses) y Foucault (francés), estudian la
enfermedad, los enfermos, la psiquiatría y las enfermedades mentales, la concepción de la
psiquiatría como aparato técnico-científico de control social y la institución asilar como
“institución total” antiterapéutica y iatrogénica.
En función de esto y los cambios que llegaron con la democracia, la industrialización y el
desarrollo, 3 países desarrollaron experiencias alternativas: en Francia se crean centros
psiquiátricos en la comunidad y pequeños hospitales y se desvirtúan los manicomios; en
EEUU, con la creación de centros de salud mental comunitarios, en el marco de la
psiquiatría preventiva (Kaplan) y a partir de la Ley de Salud Mental formulada por
Kennedy en los 60’; e Italia, con la desarticulación de manicomios, creándose equipos de
servicios ambulatorios de atención psiquiátrica y se plasma una ley nacional de prohibición
de manicomios.
Factores que influyen en el concepto de salud mental
Sólo desde fines del siglo XVIII la enf. mental pasa a constituirse en una categoría o problema de la
medicina científica. Los valores culturales de cada época en cuanto a lo “igual y lo diferente”, el
sufrimiento y la muerte, “lo normal y lo anormal” y las capacidades y modos que cada sociedad
exhibe de lidiar con estas cuestiones van a influenciar los distintos conceptos sobre la salud mental.
La organización social, sus modelos de estado y las respuestas organizadas que cada sociedad
establece para abordar la problemática del sufrimiento humano y del control de la diversidad.
El grado y el valor otorgado al desarrollo del conocimiento científico, los modelos médicos y
sanitarios, imperantes en cada época y sus clasificaciones al campo de la enf mental.
Pinel y Pussin
Philippe Pinel (1745-1826): médico psiquiatra, fue nominado por la historia como el “padre de la
psiquiatría”. Junto a Esquirol impusieron una corriente humanística e introdujeron el “tratamiento
moral” en donde se admitía a la enfermedad mental como una perturbación a la voluntad y los
valores básicos, consistía en ofrecer a los sujetos modos de vida institucionales que les proveyeran
buen trato, trabajo y responsabilidades, además de contacto con su familia y proyectos de cura.
Estudió y clasificó a los enfermos mentales y reformó la organización hospitalaria para que sea un
ambiente digno, humano y libre.
Jean Baptiste Pussin (1746-1811) era un hombre inculto y sin formación, observador inquisitivo,
responsable y dueño de una gran habilidad para comunicarse con los sujetos; considerado por
algunos autores como el “primer enfermero psiquiátrico”. Observaba, registraba datos, analizaba y
obtenía conclusiones que luego aplicaba a sus prácticas. Introdujo medios psicológicos en el
cuidado del sujeto, además de liberar a los en ese entonces enfermos de sus cadenas; suprimió los
castigos y malos tratos, así como también implementó normas de higiene intrahospitalario y trabajó
en la organización de los hospitales.
MARCO LEGAL
LEY 26657 DE SALUD PÚBLICA: DERECHO A LA PROTECCIÓN DE LA SALUD MENTAL
Sancionada 25/11/2010
Promulgada 2/12/2010
Ley Nacional De Salud Mental
La ley tiene por objetivo asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas
y el pleno goce de los DDHH de aquellos con padecimiento mental que se encuentran dentro de la
nación (Art 1). Tienen influencia sobre la ley los Principios de la ONU para la Protección de los enf
mentales y para el mejoramiento de la Atención de Salud Mental, la Declaración de caracas de la
OPS y la OMS, para la reestructuración de la atención en salud mental en las Américas (Art 2).
Se reconoce a la salud mental como un proceso determinado por componentes históricos,
socioeconómicos, culturales, biológicos y psicológicos, cuya preservación y mejoramiento implica
una dinámica de construcción social vinculada a la creación de DDHH y sociales de toda persona
(Art 3). Las adicciones deben ser abordadas como parte integrante de las políticas de salud mental,
las personas con uso problemático de drogas, legales o ilegales, tienen todos los derechos y
garantías que se establecen en la ley (Art 4). El diagnóstico de una enf mental no autoriza en ningún
caso a presumir riesgo de daño o incapacidad, lo que sólo se deducirá con una evaluación
interdisciplinaria (Art 5).
Derechos: (Art 7)
* A recibir atención sanitaria y social humanizada para asegurar y preservar la salud;
* A recibir tto y ser tratado con las alternativas terapéuticas más adecuadas;
* A ser acompañado en todo momento por sus familiares, afectos o a quien designe la
persona con padecimiento mental;
* A recibir o rechazar asistencia o auxilio espiritual o religioso;
* A recibir una justa compensación por sus tareas en caso de participar de act encuadradas
como laborterapia o trabajos comunitarios.
DEPRESIÓN
La depresión se presenta como un conjunto de síntomas de predominio afectivo (tristeza patológica,
apatía, anhedonia, desesperanza, decaimiento, irritabilidad, sensación subjetiva de malestar e
impotencia frente a las exigencias de la vida) aunque, en mayor o menor grado, también están
presentes síntomas de tipo cognitivo, volitivo y somático, por lo que podría hablarse de una
afectación global psíquica y física, haciendo especial énfasis en la esfera afectiva.
La depresión se puede iniciar a cualquier edad, aunque su mayor prevalencia se produce entre los
15 y 45 años. La sintomatología del trastorno puede ser distinta con la edad: los jóvenes muestran
síntomas fundamentalmente comportamentales, mientras que los adultos mayores tienen con mayor
frecuencia síntomas somáticos.
Causas: las causas de la depresión son variadas, pero la bioquímica puede ayudar a explicar
algunos casos. Las personas deprimidas muestran niveles muy altos de cortisol (una hormona) y de
varios agentes químicos que actúan en el cerebro, como los neurotransmisores serotonina, dopamina
y noradrenalina. Estos niveles pueden estar elevados por motivos hereditarios. Respecto a la
depresión que no está causada por motivos familiares, las pérdidas emocionales muy profundas
pueden causar cambios bioquímicos que impulsen la depresión. Estos cambios pueden provocar la
enfermedad no de una forma inmediata, sino más adelante. Otros factores pueden ser la pérdida de
un trabajo, o la falta de capacidad de adaptación a determinados cambios.
La depresión es un proceso multifactorial y complejo cuya probabilidad de desarrollo depende de
un amplio grupo de factores de riesgo, sin que hasta el momento haya sido posible establecer su
totalidad ni las múltiples interacciones existentes entre ellos.
La prevalencia e incidencia de los trastornos depresivos es mayor en mujeres que en hombres,
comenzando en la adolescencia y manteniéndose en la edad adulta. Las enfermedades crónicas,
tanto físicas como mentales y la posible asociación con el consumo de alcohol y tabaco también son
factores de riesgo importantes. Se ha descrito una asociación entre migraña y depresión, de manera
que los pacientes con depresión mayor presentaban mayor riesgo de sufrir migraña y a su vez, los
que presentaban migraña (no otro tipo de cefalea) tenían mayor riesgo de depresión mayor. La
presencia de enfermedad cardiaca y diversas patologías endocrinas, como la diabetes, el hipo o
hipertiroidismo, el síndrome de Cushing, la enfermedad de Addison y la amenorrea
hiperprolactinemia, parecen aumentar el riesgo de depresión. Los familiares de primer grado de
pacientes con trastorno depresivo mayor tienen el doble de posibilidades de presentar depresión que
la población general, proporción también importante en los de segundo grado.
Síntomas: típicamente, “la depresión se caracteriza por períodos prolongados, superiores a dos
semanas de ánimo bajo y apatía, pero presenta una amplia variedad de síntomas:
● Afectivos: tristeza, ansiedad, irritabilidad, incapacidad para disfrutar, pensamientos
suicidas, desesperanza o culpa.
● Cognitivos: indecisión, olvidos o pérdida de concentración.
● Somáticos: fatiga, cambios en el apetito o peso, insomnio, hipersomnia, disfunción sexual,
cefalea, problemas de estómago, dolor torácico, agitación.
Tipos: la depresión mayor se manifiesta por una combinación de síntomas que interfieren en la
capacidad de las personas para trabajar, estudiar, dormir, comer y disfrutar de actividades que, en
circunstancias normales, deberían resultar placenteras. La depresión suele ocurrir una vez, pero es
una enfermedad que suele provocar recaídas a lo largo de la vida.
La distimia (trastorno depresivo persistente) es un tipo de depresión menos grave. Los síntomas se
mantienen a largo plazo, pero no evitan la actividad de las personas. También puede ser recurrente,
es decir aparecer más de una vez en la vida.
El desorden bipolar es el tercer tipo, también se denomina enfermedad maniaco-depresiva. La
prevalencia de esta patología no es tan alta como las dos anteriores. Se caracteriza por cambios de
humor. Estados de ánimo muy altos se ven sucedidos por otros muy bajos. Estos cambios son
bruscos a veces, pero lo más frecuente es que sean graduales. En el ciclo de depresión, las personas
tienen alguno o todos los síntomas de un problema depresivo. A veces la manía afecta al
pensamiento, el juicio y el comportamiento social del individuo. Si la manía se deja sin tratar puede
llevar a un estado psicótico.
Depresión posparto. Alrededor del 10 o 15% de las nuevas madres lloran constantemente, se
sienten terriblemente ansiosas, no pueden dormir e, incluso no son capaces de tomar decisiones
sencillas. Es lo que se conoce como depresión posparto. Las razones por las que se produce no están
muy claras. Puede ser el estrés, el desajuste hormonal producido durante el embarazo y el posterior
parto (las hormonas femeninas circulan abundantemente durante el embarazo y caen bruscamente
después). Además, durante el embarazo suben los niveles de endorfinas, una molécula humana que
hace que el cuerpo se sienta bien. Esta molécula también decae tras dar a luz. Entre los principales
síntomas de la depresión post-parto destacan la tristeza profunda, el insomnio, el letargo y la
irritabilidad.
Tratamiento: el ambiente que rodea a una persona que sufre depresión es fundamental para lograr
su rehabilitación. La comprensión y el cariño de los familiares y allegados es importante, como lo
es la paciencia, puesto que la falta de ganas y motivación de los enfermos puede provocar la
desesperación. Sugerir y no ordenar actividades, proponer y no imponer conversaciones son apoyos
básicos a la terapia impuesta por los profesionales. Uno de los problemas más importantes que
presenta este grupo es el abandono de las terapias, por lo que es fundamental inducirle a seguir el
tratamiento hasta el final.
El tratamiento contra la depresión es de dos tipos: farmacológico y psicoterapia. Dependiendo del
problema puede ser necesario uno u otro, o una combinación de los dos. En general, el tratamiento
farmacológico es necesario. En una primera fase se medica de forma intensa al enfermo para
conseguir que los síntomas desaparezcan y se pueda iniciar la recuperación del enfermo. En una
segunda fase se suministran fármacos para impedir la manifestación de la enfermedad. Los
antidepresivos se utilizan para corregir desequilibrios en los niveles de las sustancias químicas del
cerebro, especialmente la serotonina, un químico cerebral que transmite mensajes en el área del
cerebro que controla las emociones, la temperatura corporal, el apetito, los niveles hormonales el
sueño y la presión sanguínea. Entre sus efectos secundarios más comunes se encuentran el
insomnio, nerviosismo, disfunción sexual, náuseas, mareos o aumento de peso. La psicoterapia
podría definirse como un tratamiento o intervención terapéutica integral, deliberada y planificada,
basada en una formación amplia y específica en alteraciones del comportamiento, enfermedades o
necesidades más amplias de desarrollo personal, relacionadas con causas y factores psicosociales y
psicosomáticos.
Prevención: Aparte del tratamiento farmacológico o psicoterapéutico es importante, una vez que
haya hecho efecto y que el paciente sienta que ha mejorado su condición, que se sigan ciertos
consejos o modos de vida: tener pensamientos positivos, cuidar la salud física, mantener un
calendario diario uniforme, reanudar las responsabilidades forma lenta y gradual, aceptarse a uno
mismo y no compararse con otros, expresar las emociones, seguir en todo momento y hasta el final
el tratamiento impuesto, reunirse periódicamente con el terapeuta, comer una dieta equilibrada,
hacer ejercicio físico.
ADICCIONES
La OMS en su informe Neurociencia del consumo y dependencia de sustancias psicoactivas define
la adicción como una enfermedad emocional, física y con predisposición genética.
La adicción es el resultado del intento de una persona de autogestionar sus sentimientos o sus
vivencias personales mediante el uso de sustancias o de comportamientos. Llegan ahí por una
necesidad inmediata de sentir algo diferente a lo que normalmente sienten. Puede que consuman
para calmarse, consolarse, aliviarse, tranquilizarse, relajarse, estimularse, activarse, o empoderarse,
entre otros motivos. El hecho de que al principio sea muy efectivo para modificar el estado de
ánimo, la percepción y las vivencias, hace que las personas sientan el impulso de repetir la
experiencia. Si bien al comienzo la persona siente que tiene el control sobre las sustancias que
consume o sus comportamientos, a medida que la relación se intensifica, el comportamiento se
perpetúa. Como consecuencia, la adicción toma el control. A medida que ésta gana fuerza, las
funciones del cerebro se van adaptando, lo cual explica en parte por qué resulta tan complicado
dejar de consumir. Aunque reconocen el daño que se hacen a sí mismos y a terceros, las personas
tienen enormes dificultades para enfrentarse a ello y para parar. Aun teniendo todavía capacidad
para ello, no son capaces de tomar una decisión y mantenerla. Una de las características que define
la adicción es que perdura pese a la creciente evidencia del daño que provoca. Esto incluye el riesgo
real de morir. De hecho, inherente a la adicción es el autoengaño del que la padece, creyendo que
las cosas no están tan mal como realmente lo están.
El proceso más habitual de desarrollo de la adicción pasa por cuatro fases consecutivas:
Experimentación Uso Abuso Dependencia
La adicción es, además, una enfermedad que afecta a la persona en varios aspectos a la vez:
-Física: reacción en forma de compulsión que produce el contacto con la sustancia;
-Mental: obsesión con la sustancia y distorsión de la percepción de la realidad;
-Emocional: Dificultad para sentir moderadamente y regular las emociones. Hipersensibilidad o
bloqueo;
-Espiritual: Desconexión de un mismo de otros y de lo trascendente.
Tipos de adicción
Existen adicciones a sustancias y de comportamiento. Todas comparten el mismo proceso de
evolución y una sintomatología.
La adicción más frecuente es la relacionada con el abuso de drogas, pero las consecuencias pueden
tener un impacto parecido a cuando se abusa de comportamientos como el uso de internet, el sexo y
el amor, la comida, el ejercicio físico, el juego, las compras, o cualquier otro comportamiento
compulsivo que se convierta en obsesión y descontrole la vida del afectado.
Se definen dos tipos básicos de adicción: adicción a sustancias y adicción a comportamientos.
¿Existen distintos tipos de adicciones? La realidad es que no existen distintos tipos de adicción
como tal; sí que existen distintas maneras en las que ésta se manifiesta. Mientras que una persona
puede ser adicta al alcohol, otra ser adicta a drogas de uso legal o ilegal, y otra adicta al juego o a
otro tipo de comportamiento. La dinámica es siempre la misma: una relación de consumo o de
comportamiento que altera el estado de ánimo. También es sabido que aquéllos que dejan una
adicción a una sustancia o comportamiento están en riesgo de desarrollar una adicción alternativa.
En algunas personas, la relación con distintas sustancias o comportamientos coexisten, de modo que
la persona puede encontrarse con que tanto el alcohol como la cocaína son un problema. Se puede
desarrollar adicción a sustancias con las que uno se auto-medica, o a sustancias que le prescribe un
médico. Se pueden consumir sustancias legales que se obtienen de forma ilegal.
● Alcoholismo: es una enfermedad crónica, progresiva y en muchos casos mortal producida
por el consumo incontrolado de bebidas alcohólicas, que interfieren en la salud física,
mental, social y/o familiar así como en las responsabilidades laborales.
● Cocaína: es una droga del grupo de las sustancias psicoactivas, es decir, que produce
efectos estimulantes directos sobre el sistema nervioso central, principalmente sobre el
cerebro. La tolerancia a la cocaína se desarrolla rápidamente, por lo que su potencial
adictivo es altamente elevado.
● Hachís/marihuana: El cannabis es una de las drogas de carácter ilegal con más índice de
consumo. Su uso está muy extendido en la población de adolescentes y jóvenes debido a
que se percibe erróneamente como una droga «blanda».
● Benzodiacepinas: es una condición en la cual una persona es dependiente de un
medicamento benzodiacepínico a dependencia puede ser tanto psicológica como física o
una combinación de ambas.
● Heroína/opìaceos: son drogas sedativas que deprimen el sistema nervioso, ralentizan el
funcionamiento del organismo y combaten el dolor físico y emocional. De forma general,
los opiáceos bloquean los mensajes de dolor, creando una falsa sensación de calma e
incrementando las sensaciones de placer en el cerebro. El efecto más usual de la heroína es
el sentimiento de relajación, calidez y desapego, junto a una disminución de la ansiedad.
● Tabaco: ha sido vinculado a numerosas enfermedades. El mayor porcentaje de fumadores
se encuentra entre los 25-39 años (40%), seguidos de los que tienen entre 40-59 años
(39%). Alta mortalidad.
● Comportamientos: los trastornos de la conducta alimentaria engloban varias enfermedades
crónicas y progresivas, compuestas por una gama muy compleja de síntomas que van más
allá de la propia conducta alimentaria, como una alteración o distorsión de la imagen
corporal, un gran temor a subir de peso y la adquisición de una serie de valores que se
manifiestan a través de la imagen corporal. Son enfermedades que requieren de un análisis
multifactorial (individuo-familia-sociedad).
Las adicciones comportamentales se tratan igual que las adicciones a sustancias. Los
comportamientos que facilitan el despertar de la adicción son: juego, sexo, nuevas
tecnologías (internet, móvil, redes sociales, videojuegos), compras, trabajo, codependencia.
Consecuencias
Los efectos de cada droga y/o comportamiento son diferentes y su potencial adictivo también.
Todas las manifestaciones de la adicción, en mayor o menor plazo de tiempo, tienen consecuencias
destructivas en la vida de las persona. A medida que la enfermedad progresa, otras actividades
parecen, en comparación, menos agradables o intolerables porque no refuerzan el circuito del placer
cerebral en igual impacto. A partir de ahí, las drogas o los comportamientos adictivos se convierten
en necesarias para que el consumidor pueda sentirse mínimamente “normal” y pueda funcionar o
sobrevivir, en su vida diaria, consumir para vivir. En estadios finales de la adicción activa, la
funcionalidad se reduce al mínimo y el afectado acaba con sentimiento de soledad, vergüenza,
deseos de morir o en lugares como hospitales o prisión. La incapacidad de la persona para vivir
relaciones sanas con los demás y gestionar de modo saludable sus propios sentimientos está en la
esencia de la adicción. Por esta razón, la adicción se traslada a la familia de manera exponencial y
podemos decir que cada adicto afecta de media al menos a tres de sus familiares, además, los
familiares pueden en este proceso, a su vez, llegar a tener problemas en su propia vida (trabajo,
relaciones, obsesión, etc.).
A pesar de que muchas de las consecuencias dañinas son comunes a todas estas manifestaciones de
la adicción, algunos daños son específicos del consumo de un determinado tipo de sustancia o de
comportamiento. Por ejemplo, los efectos mentales y físicos de la adicción al alcohol son distintos a
los derivados de la adicción a la heroína, a la cocaína o al juego.
Tratamiento y recuperación
Entendemos y comprobamos, tanto en tratamiento como después, que el proceso degenerativo y
destructivo se puede parar y el adicto y su entorno familiar pueden iniciar lo que llamamos su
proceso de recuperación que facilite al adicto dejar de consumir, poder vivir sin sus drogas de
elección (sustancias o comportamientos) y la mejora significativa y sostenida de los afectados en
todas las áreas de su vida.
VIOLENCIA
La OMS define la violencia como: el uso intencional de la fuerza o el poder físico, de hecho, o
como amenaza, contra uno mismo, otra persona o un grupo o comunidad, que cause o tenga muchas
probabilidades de causar lesiones, muerte, daños psicológicos, trastornos del desarrollo o
privaciones.
Tipos de violencia
La clasificación de la OMS, divide la violencia en tres categorías generales, según las características
de los que cometen el acto de violencia:
● La violencia autoinfligida (comportamiento suicida y autolesiones),
● La violencia interpersonal (violencia familiar, que incluye menores, pareja y ancianos; así
como violencia entre personas sin parentesco),
● La violencia colectiva (social, política y económica).
La naturaleza de los actos de violencia puede ser: física, sexual, psíquica, lo anteriores incluyen
privaciones o descuido.
La violencia se presenta en distintos ámbitos, por ejemplo, la violencia en el trabajo (Burnout), que
incluye no sólo el maltrato físico sino también psíquico. Muchos trabajadores son sometidos al
maltrato, al acoso sexual, a amenazas, a la intimidación y otras formas de violencia psíquica. Los
actos repetidos de violencia desde la intimidación, el acoso sexual y las amenazas hasta la
humillación y el menosprecio de los trabajadores pueden convertirse en casos muy graves por
efecto acumulativo.
Otro caso es el de la violencia juvenil (escolar: bullying), que daña profundamente no solo a las
víctimas, sino también a sus familias, amigos y comunidades. Sus efectos se ven no solo en los
casos de muerte, enfermedad y discapacidad, sino también en la calidad de vida. La violencia que
afecta a los jóvenes incrementa enormemente los costos de los servicios de salud y asistencia social,
reduce la productividad, disminuye el valor de la propiedad, desorganiza una serie de servicios
esenciales y en general socava la estructura de la sociedad. Se presenta la violencia juvenil en
personas cuyas edades van desde los 10 y los 29 años. No obstante, las tasas altas de agresión y
victimización a menudo se extienden hasta el grupo de 30 a 35 años de edad y este grupo de jóvenes
adultos de más edad también debe ser tenido en cuenta al tratar de comprender y evitar la violencia
juvenil. Entre los principales factores de la personalidad y del comportamiento que pueden predecir
la violencia juvenil están la hiperactividad, la impulsividad, el control deficiente del
comportamiento y los problemas de atención. Curiosamente la nerviosidad y la ansiedad están
relacionadas negativamente con la violencia.
Según la OMS “el maltrato o la vejación de menores abarca todas las formas de malos tratos
físicos y emocionales, abuso sexual, descuido o negligencia o explotación comercial o de otro tipo,
que originen un daño real o potencial para la salud del niño, su supervivencia, desarrollo o dignidad
en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder”. Se establecen cuatro tipos de
maltrato de niños por los cuidadores, a saber:
– el maltrato físico (real o potencial),
– el abuso sexual,
– el maltrato emocional
– el descuido
El zamarreo (sacudir), es una forma frecuente de maltrato observado en los niños muy pequeños.
La mayoría de los niños zamarreados tienen menos de 9 meses de edad. Los autores de este tipo de
maltrato comúnmente son varones y esto puede ser más bien un reflejo del hecho de que los
hombres, que en promedio son más fuertes que las mujeres, y no de que sean más propensos que las
mujeres a zamarrear a los niños. Se pueden producir hemorragias intracraneales, hemorragias
retinianas y pequeñas fracturas “astilladas” en las principales articulaciones de las extremidades del
niño, como resultado del zamarreo muy rápido. Estas lesiones también pueden ser consecuencia de
una combinación de zamarreo y del golpe de la cabeza contra una superficie. Hay indicios de que
cerca de un tercio de los lactantes sacudidos violentamente mueren y que la mayoría de los
sobrevivientes sufren consecuencias a largo plazo, como retraso mental, parálisis cerebral o
ceguera.
Uno de los síndromes del maltrato de menores es el del “niño golpeado”. Este término se aplica en
general a los niños que presentan lesiones repetidas y graves en la piel, el aparato esquelético o el
sistema nervioso. Incluye a niños con fracturas múltiples producidas en distintas fechas,
traumatismo craneoencefálico y traumatismo visceral grave, con indicios de un castigo repetido.
Afortunadamente, si bien los casos son trágicos, esta modalidad de maltrato es poco frecuente.
Los niños pueden ser llevados a servicios profesionales debido a problemas físicos o de conducta
que, cuando se investigan más a fondo, resultan ser consecuencia del abuso sexual. Los niños que
han sido maltratados sexualmente presentan síntomas de infección, lesión genital, dolor abdominal,
estreñimiento, infecciones crónicas o recurrentes de las vías urinarias o problemas de conducta.
Para poder detectar el abuso sexual de menores se requiere una gran suspicacia y estar familiarizado
con los indicadores verbales, conductuales y físicos del abuso. Muchos niños revelan
espontáneamente el abuso a las personas que los cuidan o a otras personas, aunque quizá también
haya signos indirectos físicos o de conducta.
Una de las formas más comunes de violencia contra la mujer es la infligida por su marido o pareja
masculina. Esto contrasta sobremanera con la situación de los hombres, mucho más expuestos a
sufrir agresiones de extraños o de conocidos que de personas de su círculo íntimo.
Este comportamiento incluye:
• Agresiones físicas: por ejemplo, abofetear, golpear con los puños, patear.
• Maltrato psíquico: por ejemplo, mediante intimidación, denigración y humillación constantes.
• Relaciones sexuales forzadas y otras formas de coacción sexual.
• Diversos comportamientos dominantes: por ejemplo, aislar a una persona
Algunos estudios cualitativos han confirmado que la mayoría de las mujeres maltratadas no son
víctimas pasivas, sino que adoptan estrategias activas para aumentar al máximo su seguridad y la de
sus hijos. Algunas mujeres resisten, otras huyen y algunas más intentan llevar la fiesta en paz
cediendo a las exigencias del marido. Lo que a un observador externo le puede parecer una falta de
respuesta positiva por parte de la mujer, en realidad puede ser un cálculo meditado de esta, que opta
por lo que se necesita para sobrevivir en el matrimonio y protegerse a sí misma y a sus hijos.
El maltrato de las personas mayores se describió por primera vez en 1975 en las revistas científicas
británicas empleando el término “granny battering”, que podría traducirse como “abuelita
golpeada”. En general, el maltrato de las personas mayores se puede cometer tanto por acción como
por omisión (descuido), y que puede ser intencional o no. Además, puede ser de carácter físico o
psíquico (este último incluye las agresiones emocionales o verbales), o puede entrañar abuso
económico u otros perjuicios materiales. Cualquiera que sea el tipo de maltrato, es indudable que el
anciano será víctima de sufrimientos innecesarios, de lesiones o dolor, pérdida o violación de sus
derechos humanos y deterioro de su calidad de vida.
La violencia sexual se define como: todo acto sexual, la tentativa de consumar un acto sexual, los
comentarios o insinuaciones sexuales no deseados, o las acciones para comercializar o utilizar de
cualquier otro modo la sexualidad de una persona mediante coacción por otra persona,
independientemente de la relación de esta con la víctima, en cualquier ámbito, incluidos el hogar y
el lugar de trabajo. La violencia sexual incluye la violación, definida como la penetración forzada
físicamente o empleando otros medios de coacción, por más leves que sean, de la vulva o el ano,
usando un pene, otras partes corporales o un objeto. El intento de realizar algunas de las acciones
mencionadas se conoce como intento de violación. La violación de una persona llevada a cabo por
dos o más agresores se denomina violación múltiple. La violencia sexual puede incluir otras formas
de agresión que afecten a un órgano sexual, con inclusión del contacto forzado entre la boca y el
pene, la vulva o el ano. La violencia sexual contra los hombres y los niños es un problema grave.
Sin embargo, ha sido dejado de lado por las investigaciones, salvo en lo que se refiere al abuso
sexual infantil. La violación y otras formas de coacción sexual contra los hombres y los niños se
producen en diversos ámbitos, entre ellos el hogar, el lugar de trabajo, las escuelas, la calle, en las
fuerzas armadas y durante las guerras, así como en las cárceles y en las comisarías.
Prevención
Las intervenciones de salud pública se clasifican tradicionalmente en tres niveles de prevención:
• Prevención primaria: intervenciones dirigidas a prevenir la violencia antes de que ocurra.
• Prevención secundaria: medidas centradas en las respuestas más inmediatas a la violencia, como la
atención prehospitalaria, los servicios de urgencia o el tratamiento de las enfermedades de
transmisión sexual después de una violación.
• Prevención terciaria: intervenciones centradas en la atención a largo plazo con posterioridad a los
actos violentos, como la rehabilitación y reintegración, e intentos por reducir los traumas o la
discapacidad de larga duración asociada con la violencia.
ESTRÉS
Se considera estrés al mecanismo que se pone en marcha cuando una persona se ve envuelta por un
exceso de situaciones que superan sus recursos. Por lo tanto, se ven superados para tratar de cumplir
con las demandas que se le exigen para superarlas. En estos casos, el individuo experimenta una
sobrecarga que puede influir en el bienestar tanto físico como psicológico y personal.
Las causas que pueden ocasionar el estrés son muchas, pero el estrés no tiene por qué ser malo,
también hay estrés positivo. En estas circunstancias el estrés actúa como un proceso general de
adaptación de los individuos al medio.
Además, sirve como estímulo frente a situaciones importantes para la persona afectada, como puede
ser la pérdida de un ser querido, la quiebra económica o frente a una boda. También puede servir
como mecanismo de respuesta el estrés se manifiesta en una primera fase de activación o
preparación de la persona frente a este estímulo; después hay un periodo de mantenimiento del
estado de alta actividad y, por último, cuando se ha superado la situación, se pasa a una fase de
agotamiento en la que la alta actividad cae bruscamente. Sin embargo, empieza a ser perjudicial
cuando no se recuperan la energía o los recursos gastados. Si sucede esto se produce un desgaste
importante del organismo.
Síntomas: el estrés puede causar muchos síntomas, tanto físicos, como psicológicos y emocionales.
Muchas veces los afectados no relacionan los signos con el propio estrés, los más frecuentes son:
● Dolor de cabeza: es el tipo más frecuente, todo el mundo ha tenido dolor de cabeza alguna
vez. El más común es el dolor de cabeza tensional (provocado por la tensión muscular que
ejercemos sobre la cabeza, la mandíbula y el cuello entre otros), generado por el estrés o la
ansiedad de forma habitual.
● Mala memoria.
● Diarrea o estreñimiento o dificultad para eliminar heces.
● Falta de energía o de concentración: la gente se centra tanto en un tema, que le cuesta
prestar atención al resto de cosas, perdiendo de ese modo parte de la concentración.
● Cambios de la conducta.
● Problemas de salud mental: como ansiedad o depresión.
● Problemas cardiovasculares y musculoesqueléticas: cuando el estrés se prolonga mucho
tiempo.
● Cambios en el peso: generado por los malos hábitos alimentarios vinculados con el estrés.
Los cambios de apetito suelen ir acompañados habitualmente de un estilo de vida
sedentario.
● Problemas estomacales.
● Cansancio constante y prolongado.
● Problemas a nivel sexual: el cansancio generado por el estrés puede prolongarse
provocando problemas en muchos ámbitos de la vida, incluido el sexo.
● Rigidez en la mandíbula y el cuello: que puede ocasionar dolores de cabeza.
● Insomnio o exceso de sueño: la dificultad para conciliar el sueño es una causa frecuente de
estrés, afectando tanto a la cantidad como a la calidad del sueño.
● Desgaste a nivel celular y envejecimiento: con el descanso se puede recuperar y hacer
reversible el proceso de desgaste por estrés. Si alguien no duerme de forma continuada
evitará en un estado de hiperactividad continuado y se le acumularán los sucesos
estresantes. En estos casos, la persona afectada puede llegar a tener problemas de salud,
tanto físicos y como mentales.
Tipos:
Estrés agudo: es un estrés que se ocasiona en un breve período de tiempo y normalmente desaparece
con rapidez. Es frecuente en todo el mundo, aparece cuando se vive un proceso nuevo o excitante, o
cuando se pasa por situaciones complicadas, como rupturas de pareja. Dado al escaso tiempo que
dura no suele ocasionar problemas importantes para la salud.
Estrés crónico: se padece durante un periodo de tiempo más prolongado que el estrés agudo. Este
tiempo puede variar desde varias semanas a meses. Las personas que padecen este tipo de estrés
pueden acostumbrarse tanto a la situación de activación, que pueden llegar a no darse cuenta de que
lo viven y acaban sufriendo problemas de salud. Suele aparecer cuando las personas no ven una
salida a una situación compleja y deprimente, algunas veces aparece por una experiencia vivida en
la niñez que se interioriza y se mantiene latente desde entonces.
Podemos mencionar otras clasificaciones que incluyen:
❖ Estrés postraumático: se produce cuando el afectado ha tenido que afrontar una situación
traumática en la que estaba en riesgo algo muy importante, incluso la propia vida o la de un
ser querido. Ante ese problema surge una reacción de miedo intenso que actúa como
mecanismo de defensa frente a las amenazas y tiende a protegernos del peligro. Después del
hecho, cuando la persona afectada ve algo que le recuerda a ese trauma, sufre una
reexperimentación: recuerda la situación de forma nítida de forma que parece que la está
viviendo de nuevo, entonces aparecen síntomas de miedo. Se incrementan las respuestas
fisiológicas, como el aumento del ritmo cardiaco o el aumento de la temperatura, entre
otras. Una de las consecuencias de este estrés es el embotamiento mental, que dificulta
realizar acciones cotidianas.
❖ Estrés laboral: la vida laboral en general tiene una serie de estresores psicosociales que, a
veces, pueden ocasionar conflictos emocionales por la existencia de, por ejemplo,
demandas no razonables o la incapacidad de seguir el ritmo de trabajo.
Diagnóstico: la forma más generalizada para diagnosticar el estrés es mediante una exploración por
parte de algún experto. Estos realizarán uno o varios cuestionarios que permitirán identificar los
casos de pacientes que padecen estrés. También hay otros que valoran los sucesos vitales
estresantes o las consecuencias emocionales que pueden presentar las personas que son sometidas a
mucho estrés.
Tratamientos: Los expertos recomiendan tratar de reducir el estrés lo máximo posible. Hay varias
recomendaciones útiles para conseguirlo:
● Reconocer el estrés y las situaciones que lo desencadenan.
● Técnicas apropiadas para mitigar el estrés, como admitir y reconocer que hay situaciones
que no se pueden cambiar, aunque se quiera, y tratar de lidiar con ellas de la mejor forma
posible cambiando algunos aspectos para tratar de amenizar las; alejarse lo máximo de la
fuente potencial del estrés; hacer ejercicio de forma regular para liberar tensiones; adoptar
una postura más positiva ante los problemas y las situaciones complejas; aprender técnicas
de relajación, realizar actividades como yoga o pilates; aprender a poner límites si el estrés
se origina por el exceso de tareas originadas en el trabajo o en el ámbito familiar; mantener
una dieta saludable y equilibrada.
SOLEDAD
La soledad se define como ausencia, esta puede ser real o percibida, e impide el desarrollo de
relaciones sociales satisfactorias. Aunque ocasionalmente puede que vivas episodios de soledad,
sintiendo el impulso de aislarte, o de estar solo, esto no es un problema cuando es un episodio
pasajero. Pero si se trata de una condición permanente, y comienzan a presentarse síntomas que
presentan problemas de riesgo para la salud mental y física, impidiéndole tener una vida funcional,
entonces es mejor que busques ayuda profesional en cuanto antes.
Síntomas
Lo grave de los problemas de soledad es que no se trata de solo de un sentimiento, sino que en
muchas ocasiones, cuando estos han evolucionado y se hacen permanente pasan al plano físico.
La soledad impide tener una calidad de vida, porque afecta tu desempeño social, comportamiento y
te priva de tener experiencias satisfactorias y motivadoras.
Por eso necesitas identificar cuándo estás siendo víctima de los problemas que representa esta
afección, a continuación te presentamos los síntomas:
-Ánimo deprimido casi todo el día, cada vez se hace más permanente. Incluso las personas cercanas
a ti te lo indican;
-Desinterés en las actividades sociales, apatía;
-Aumento del peso, debido a la inactividad y sedentarismo;
-Insomnio o hipersomnia, problemas que se hacen más frecuentes;
-Agitación psicomotora o enlentecimiento;
-Fatiga;
-Sentimientos de inutilidad o culpa excesiva;
-Disminución de la capacidad para concentrarse o pensar;
-Indecisión;
-Pensamientos recurrentes de muerte;
-Ideación suicida.
Causas: existen causas que van ligadas a la personalidad, que pueden definirse como factores de
riesgo, como por ejemplo la dificultar para relacionarte o habilidades sociales deficientes.
De igual forma, también hay patrones cognitivos disfuncionales que son causantes de los problemas
de soledad. En tal sentido, los mecanismos de defensa relacionados a situaciones traumáticas, son
causas. Por otra parte, también existen causas externas o situaciones que te ponen en riesgo a
padecer la soledad y los problemas que acarrea, como la carencia de recursos económicos y
sociales. Problemas como el alcoholismo y las drogas, incitan a la soledad ya que la adicción los
aísla, con lo que se dan las condiciones para comenzar a padecer los síntomas. Las enfermedades
terminales también producen soledad, mucho más cuando originan un estado depresivo en la
persona.
PÁNICO
Las personas con pánico experimentan una serie de sensaciones que aparecen de forma inesperada.
En la mayoría de casos, la persona siente un miedo repentino sin saber porqué, nota malestar sin
ninguna causa aparente, lo que contribuye a que se asuste más. Es probable que además el corazón
se acelere, se empieza a sudar, puede aparecer temblor en las manos, sensación de debilidad,
flaqueza; podemos notar una fuerte opresión en el pecho unida a una sensación de ahogo, de falta de
aire, mareos. Todas estas sensaciones se suelen interpretar de forma muy catastrófica, así podemos
creer que vamos a sufrir un ataque al corazón, que algo grave nos va a ocurrir, o incluso que la
muerte es inminente. En ocasiones se da una sensación de irrealidad, la persona no da crédito a lo
que le está pasando, teme perder el control, e incluso cree que va a volverse loca. Todos estos
síntomas afectan de forma importante el funcionamiento habitual de las personas, pues se reduce el
número de actividades.
A pesar de que el miedo y las sensaciones que experimentan las personas con pánico son
desagradables e incluso piensan que su problema no tiene solución, existen tratamientos
psicológicos eficaces que resuelven este problema
Ataques de pánico: una crisis de angustia o ataque de pánico consiste en la aparición repentina,
habitualmente en menos de 10 minutos, de una sensación incontrolable de malestar o aprehensión
intensos, miedo o terror, con frecuencia asociada a una idea de catástrofe inminente (sensación de
muerte, de estar volviéndose loco o de estar perdiendo el control), junto con una urgente necesidad
de huir de la situación. El episodio se acompaña de diferentes manifestaciones clínicas y suele
desaparecer solo, en minutos o, más raramente, en horas. Consiste en la aparición mantenida en el
tiempo de crisis de angustia recurrentes e impredecibles. La frecuencia de los ataques de pánico es
variable, desde uno por semana hasta varios episodios en un corto espacio de tiempo seguido de
grandes periodos sin ningún tipo de síntoma. El primer ataque suele producirse fuera de casa y con
frecuencia aparece al final de la adolescencia o al inicio de la vida adulta.
Diagnóstico: se han propuesto criterios diagnósticos para las crisis de angustia en función de las
circunstancias en que aparecen y el modo de inicio:
Crisis espontáneas o inesperadas: aparecen sin asociarse con ningún desencadenante inmediato. Son
las que definirán la existencia de un trastorno de angustia (o trastorno de pánico).
Crisis desencadenadas por determinadas situaciones: aparecen de forma invariable inmediatamente
después de la exposición o anticipación a un estímulo o desencadenante ambiental. Son
características de los trastornos fóbicos. El inicio de estas crisis suele ser progresivo en función de
la aproximación y/o premonición del estímulo fóbico. Ceden rápidamente o no llegan a aparecer
cuando las conductas de evitación tienen éxito.
Crisis predispuestas por situaciones: aparecen durante la exposición a un desencadenante ambiental,
aunque no se asocian siempre con dicha situación, ni cuando aparecen lo hacen inmediatamente
después del afrontamiento. Estas crisis serían características de la agorafobia.
El diagnóstico de trastorno de angustia implica persistir al menos un mes con temor sobre la
posibilidad de que aparezca un ataque de pánico o que se produzcan cambios en el comportamiento
como consecuencia de ello, de acuerdo a los siguientes criterios, se cumplen 1 y 2:
● Crisis de angustia (ataques de pánico) inesperadas recidivantes (repetitivas).
● Al menos una de las crisis se ha seguido durante 1 mes (o más), de uno (o más) de los
siguientes síntomas:
-Inquietud persistente ante la posibilidad de tener más crisis.
-Preocupación por las implicaciones de la crisis o sus consecuencias (por ejemplo perder el
control, sufrir un infarto de miocardio, “volverse loco”).
-Cambio significativo del comportamiento relacionado con las crisis.
-Las crisis de angustia no se deben a los efectos fisiológicos directos de una sustancia
(drogas, fármacos) o una enfermedad médica (hipertiroidismo).
-Las crisis de angustia no pueden explicarse mejor por la presencia de otro trastorno mental.
Tratamiento: el tratamiento suele controlar los episodios. La mayoría de los pacientes tratados
consiguen no tener ningún síntoma y muchos de ellos pueden retirar el tratamiento sin que vuelva a
aparecer la enfermedad. Desgraciadamente muchas personas con ataques de pánico no acuden al
médico y pueden sufrir alteraciones importantes en su calidad de vida.
El objetivo del tratamiento es reducir el número de ataques de angustia y su intensidad. El
tratamiento fundamental de estos pacientes son los antidepresivos, sobre todo los inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina (fluoxetina, paroxetina, citalopram, etc.). Generalmente se
inician a dosis más bajas que las utilizadas para tratar la depresión y se mantienen hasta 2 años
después de que hayan desaparecido los ataques. Las benzodiacepinas (ansiolíticos) suelen usarse
cuando se diagnostica inicialmente la enfermedad y de forma esporádica posteriormente.
Las intervenciones psicoterapéuticas pueden ayudar al paciente a controlar los síntomas durante los
ataques. Son estrategias utilizadas por profesionales para explicar y ayudar a enfrentarse al
problema.
SUICIDIO
El suicidio, ponerle fin a tu propia vida, es una reacción trágica a situaciones de vida estresantes;
más trágica aún porque el suicidio puede prevenirse.
Síntomas:
● Hablar acerca del suicidio, por ejemplo, con dichos como “me voy a suicidar”, “desearía
estar muerto” o “desearía no haber nacido”;
● Obtener los medios para quitarse la vida, por ejemplo, al comprar un arma o almacenar
pastillas;
● Aislarse de la sociedad y querer estar solo;
● Tener cambios de humor, como euforia un día y desazón profunda el siguiente;
● Preocuparse por la muerte, por morir o por la violencia;
● Sentirse atrapado o sin esperanzas a causa de alguna situación;
● Aumentar el consumo de drogas o bebidas alcohólicas;
● Cambiar la rutina normal, incluidos los patrones de alimentación y sueño;
● Hacer actividades arriesgadas o autodestructivas, como consumir drogas o manejar de
manera negligente;
● Regalar las pertenencias o poner los asuntos personales en orden cuando no hay otra
explicación lógica para hacerlo;
● Despedirse de las personas como si no se las fuera a ver de nuevo;
● Manifestar cambios de personalidad o sentirse extremadamente ansioso o agitado, en
especial cuando se tienen algunos de los signos de advertencia que se mencionaron con
anterioridad.
Los signos de advertencia no siempre son obvios y pueden cambiar de persona a persona. Algunos
dejan en claro sus intenciones mientras que otros guardan en secreto sus pensamientos y
sentimientos suicidas.
Causas: con mayor frecuencia, los pensamientos suicidas pueden ser el resultado de sentimientos
que no puedes afrontar cuando se presenta una situación abrumadora en tu vida. Si crees que no hay
esperanzas en el futuro, puede que pienses, equivocadamente, que el suicidio es una solución. Es
posible que experimentes una especie de estrechez de criterio donde, en medio de una crisis, sientas
que el suicidio es la única salida.
También puede existir una propensión genética al suicidio. Las personas que cometen suicidio o
que tienen pensamientos o conductas suicidas suelen tener antecedentes familiares de suicidio.
Factores de riesgo: aunque los intentos de suicidio son más frecuentes entre las mujeres, los
hombres son más propensos a completar el suicidio ya que tienden a usar métodos más letales,
como las armas de fuego.
Tal vez corras más riesgos de suicidarte en los siguientes casos:
● Si ya has intentado suicidarte antes;
● Si te sientes desesperanzado, inútil, agitado, aislado de la sociedad o solo;
● Si te sucede una situación estresante, como la pérdida de un ser querido, el servicio militar,
una separación o problemas financieros o legales;
● Si tienes un problema de consumo de sustancias; el abuso del alcohol y las drogas puede
empeorar los pensamientos suicidas y hacerte sentir lo suficientemente temerario o
impulsivo como para actuar en función de tus pensamientos;
● Si tienes pensamientos suicidas y tienes acceso a armas de fuego en tu hogar;
● Si tienes un trastorno psiquiátrico no diagnosticado, como depresión grave, trastorno de
estrés postraumático o trastorno bipolar;
● Si tienes antecedentes familiares de trastornos mentales, abuso de sustancias, suicidio o
violencia (que incluye abuso sexual o físico);
● Si tienes una enfermedad que se puede asociar con la depresión y los pensamientos
suicidas, como una enfermedad crónica, dolor crónico o una enfermedad terminal;
● Si eres lesbiana, gay, bisexual o transgénero y no encuentras apoyo en la familia o estás
expuesto a un entorno hostil.
El suicidio en niños y adolescentes se produce como consecuencia de acontecimientos estresantes
de la vida. Lo que una persona joven percibe como algo grave e insuperable, a un adulto puede
parecerle leve, por ejemplo, los problemas en la escuela o la pérdida de una amistad. En algunos
casos, un niño o un adolescente puede tener pensamientos suicidas debido a determinadas
circunstancias de la vida sobre las que no quiere hablar, entre ellas:
● Tener un trastorno psiquiátrico, como depresión;
● La pérdida o un conflicto que involucre a amigos o a familiares cercanos;
● Antecedentes de maltrato físico o abuso sexual;
● Problemas de alcoholismo o drogadicción;
● Problemas físicos o médicos, por ejemplo, quedar embarazada o tener una infección de
transmisión sexual;
● Ser víctima de hostigamiento;
● Sentir incertidumbre acerca de la orientación sexual;
● Leer o escuchar la historia de un suicidio o haber conocido a un compañero que se haya
suicidado.
Prevención:
-Busca el tratamiento que necesites: si no tratas la causa de fondo, es posible que los pensamientos
suicidas regresen. Aunque puedas sentirte avergonzado de buscar tratamiento para problemas de
salud mental, el tratamiento adecuado para la depresión, el abuso de sustancias u otro problema de
fondo te hará sentirte mejor acerca de la vida y ayudará a mantenerte a salvo.
-Crea una red de apoyo: hablar de los sentimientos suicidas puede ser difícil, y es posible que tus
amigos y familiares no comprendan completamente por qué te sientes de ese modo. Procura
conectarte con ellos de todas formas, y asegúrate de que las personas que se preocupan por ti sepan
lo que está sucediendo y estén a tu lado cuando las necesites. También es recomendable que
busques ayuda en la comunidad religiosa, en grupos de apoyo o en otros recursos disponibles en tu
comunidad. Sentirte conectado y contenido puede ayudar a reducir el riesgo de suicidio.
-Recuerda que los sentimientos suicidas son temporales: si te sientes desesperanzado o sientes que
seguir viviendo no vale la pena, recuerda que el tratamiento puede ayudarte a recuperar la
perspectiva y a mejorar tu vida. Tómalo con calma y no actúes impulsivamente.
CRISIS
Gerald Caplan: “Es un estado de trastorno y desorganización caracterizado principalmente por la
incapacidad del individuo de llegar al objetivo por la presencia de un obstáculo que lo impide. Aun
utilizando los métodos acostumbrados de resolución de problemas”.
Características
● Las crisis se presentan en todos los individuos de un momento a otro, no es necesario
equipararlo con una psicopatología.
● Las crisis se precipitan por eventos específicos identificables.
● Son personales por naturaleza, o sea, lo que para una persona es una crisis puede no serlo
para otra.
● Son agudas, no crónicas y pueden resolverse de una forma u otra en un periodo breve.
● Una situación de crisis tiene el potencial para crecer de manera psicológica o deteriorarse.
Las personas que en crisis se sienten desvalidas frente al cambio, no creen que tengan los recursos
para lidiar con la situación estresante que se está presentando; los niveles de ansiedad aumentan al
grado en que el individuo deja de ser funcional, los pensamientos se vuelven obsesivos y
todo el comportamiento se dirige a aliviar la ansiedad que se está experimentando. El sentimiento es
abrumador y puede afectar de manera física al individuo como también psicológicamente.
Tipo de crisis
Crisis predecible o evolutiva: el individuo logra el desarrollo y la maduración al superar las distintas
etapas del ciclo vital, como por ejemplo la identidad sexual en la adolescencia y el rol profesional
en la adultez.
Crisis impredecible o situacional: acontece como consecuencia de causas externas o accidentales,
en ocasiones ajenas a la persona. Como por ejemplo catástrofes naturales, la pérdida de un familiar
o allegado.
Fases de la crisis
Fase 1. La persona se expone a la precipitación de una situación
estresante. La ansiedad aumenta; se emplean técnicas
para resolver el problema.
Fase 2. Cuando las técnicas previas para solucionar los problemas no alivian la situación, la
ansiedad aumenta todavía más. El individuo empieza a sentir mucha incomodidad en este momento.
Las técnicas de enfrentamiento que han funcionado con anterioridad se repiten, pero sólo crean
sentimientos de impotencia al no ser exitosas; y prevalecen los sentimientos de confusión y
desorganización.
Fase 3. Se procuran todos los recursos posibles, tanto internos como externos, para solucionar el
problema y aliviar la incomodidad. La persona puede tratar de ver el problema desde perspectivas
diferentes, o incluso pasar por alto ciertos aspectos; se pueden utilizar nuevas técnicas para
solucionar los problemas, de hecho, la solución se da en esta fase y el individuo vuelve a su
situación más elevada o al nivel previo del funcionamiento mórbido.
Fase 4. Si no hay solución en las fases previas, Caplan menciona que “la cantidad de tensión va más
allá del umbral o su carga aumenta hasta un punto de quiebre. Con frecuencia se presenta una
importante desorganización del individuo con drásticos resultados”. Lo que significa que la
ansiedad puede llegar a niveles de pánico, se presenta desorden de las funciones cognitivas, las
emociones son inestables y el comportamiento puede reflejar pensamientos psicóticos.
● Alarma: en esta etapa aparecen los signos como ser: la TA elevada, ansiedad, confusión e
incapacidad de adaptación por parte del sujeto.
● Resistencia: es la etapa intermedia.
● Resolver el problema.
Posible solución:
+Conciliar las posibilidades de la realidad.
+Abandonar los objetivos que se pretendía alcanzar.
● Inadaptación: su problema no recibe ninguna solución.
El estrés ha sobrepasado la reserva del organismo, la suma de recursos y energía vitales,
hay agotamiento.
Factores que influyen en las crisis: percepción que tiene el individuo del evento; disponibilidad de
apoyo durante la situación; disponibilidad de mecanismos adecuados de enfrentamiento;
Intervención en crisis
Los individuos que experimentan una crisis tienen necesidad urgente de ayuda, por lo que la
intervención en crisis, el terapeuta u otra persona, se convierte en una parte de la situación de vida
del individuo. Debido al estado emocional de la persona, ésta es incapaz de resolver el problema
y por lo tanto requiere la guía y el apoyo para aplicar los recursos necesarios para resolver la crisis.
Slaikeu (1988): método de ayuda dirigido a ayudar a una persona, familia o grupo para
que puedan enfrentar sea un suceso traumático de modo que la probabilidad de efectos negativos
(daños físicos,emocionales,estigmas,etc) se aminore y se incremente la probabilidad de crecimiento
(nuevas habilidades opciones y perspectivas de vida).
La metodología básica radica en gran medida en técnicas para solucionar problemas y actividades
estructuradas que se enfoquen al cambio. A través de cambios de adaptación, se resuelven las crisis
y se presenta el crecimiento. Debido a la limitación del tiempo de intervención de crisis, el
individuo debe experimentar cierto grado de alivio casi desde la primera interacción. La
intervención, entonces, no apunta a cambios de personalidad importantes o de reconstrucción
(como sería en los casos de psicoterapia a largo plazo); su objetivo es utilizar una situación de crisis
para, por lo menos, restaurar el funcionamiento y también, a lo sumo, favorecer el crecimiento
personal.
Pasos a seguir:
I. Fase inicial: crear una relación;
Centrarse en la situación;
Percibir la realidad;
Organizar la acción.
II. Fase intermedia: Apoyarse en las capacidades del sujeto y estimularlas.
Ayudar al sujeto a tener percepción de la realidad.
Utilizar el apoyo del entorno.
III. Fase de intervención:
1er paso: generar una relación de confianza. El enfermero debe estimular al sujeto a través
de la comunicación terapéutica con el fin de que el mismo recobre las esperanzas de
mejorar su situación y llevar a cabo las tareas necesarias para ello.
2do paso: identificar el problema (ayudar a describir la situación; examinar la situación, si
hay una visión distorsionada, si hay pedidos de apoyo, si los mecanismos de enfrentamiento
son ineficaces); ayudar a expresar y ordenar los sentimientos; enseñar a solicitar ayuda)
3er paso: solución-planeación-evaluación (examinar la situación en forma retrospectiva;
evaluar la labor conjunta en término de resultados y eficacia de acciones; valorar los
beneficios y aplicaciones futuras).
Principios de la intervención en crisis
● Evitar la hospitalización.
● Conservar y mantener la función del individuo.
● Ayudar a resolver los problemas.
● Recuperar por lo menos el funcionamiento anterior a la crisis.
● Evitar lesiones personales y a otros.
RESILIENCIA
Grotberg (1995): “expresa la capacidad del ser humano de hacerle frente a las adversidades de la
vida, superarlas e inclusive ser capaz de ser transformado por ellas”.
Son personas que a pesar de nacer y vivir en condiciones adversas, son capaces de sobreponerse a
las mismas, logrando un desarrollo adecuado en el cual la enfermería tiene un papel fundamental.
Resiliencia del latín resiliere: saltar hacia arriba
Resiliencia del inglés resilience: capacidad de determinados materiales que, después de estar
sometidos a grandes presiones, logran regresar a su forma natural.
Podemos aplicarla a la prevencion y promocion basados en potenciar los recursos y la capacidad de
sobreponerse a adversidades.
TEORÍAS Y MODELOS
H. PEPLAU - ENFERMERÍA PSICODINÁMICA
Peplau aplicó la teoría interpersonal a la enfermería y a la relación entre el personal de enfermería y
el paciente. Esta autora consideraba que las etapas del desarrollo eran la base de la interacción
terapéutica con los pacientes, incluyendo a muchos cuyas conductas eran el reflejo de su
incapacidad para comprender sus propios sentimientos y acciones y los resultados de dichas
acciones.
La teoría de Peplau identificaba cuatro etapas del desarrollo. Durante la infancia el niño aprende a
confiar en los demás, mientras el niño pequeño está aprendiendo a retrasar la gratificación personal.
Al mismo tiempo, obtiene mucho placer de las respuestas positivas de los demás a sus acciones. La
niñez temprana es un período en el que se desarrolla la habilidad de comportarse de una manera
aceptable para los demás, precediendo a la niñez tardía, en la que el niño aprende a establecer
compromisos, competir y cooperar en actividades participativas y en sus interacciones con los
demás. Aprender a practicar el autocontrol y el compromiso en nuestras relaciones con los demás es
un precedente del posterior éxito en la vida y la interacción como miembros de
la sociedad. Esto se ve reflejado en la vida adulta y la relación SC-enfermero.
El ser humano tiene necesidad de relacionarse porque tiene necesidad de compañía.
Fases
-Orientación: el enfermero debe orientar al SC sobre los hechos nuevos de salud-enfermedad
para que el mismo pueda adaptarse, ya sea una internación hospitalaria o domiciliaria.
En esta fase se determinan características,objetivos y finalidad de relación.
- Identificación: el SC clarifica en su mente su problema e identificara, le proporciona información
y ayudará al enfermero que tiene experiencia y es honesto en sus acercamientos.
En esta etapa se pueden dar dos situaciones: que el SC participe activamente de los cuidados junto
al enfermero o que el SC deje que el enfermero lo haga todo por él.
- Explotación: cuando el SC tiene una idea clara de su situación comienza a identificar sus
necesidades.
El SC hace pleno uso de los recursos disponibles a su alrededor.
En esta fase la relación es muy significativa convirtiéndose la planificación y ejecución en un
proceso cooperativo.
- Resolución: Peplau la define como un proceso de puesta en libertad.
En esta fase el SC se prepara para el alta hospitalaria o para vivir una vida sana en su domicilio.
Roles
Peplau reconoce a los roles como muy importantes en la relación profesional que es
dinámica y cambiante.
Rol: es definido como un conjunto de reglas que una persona puede utilizar en diversas
situaciones.
Rol del extraño: se debe establecer una relación de aceptación con el SC tal cual es y sin emitir
juicios de valor.
Rol de la persona-recurso: la enfermera debe proporcionar las respuestas específicas o las
inquietudes sobre su salud provenientes del SC. Teniendo en cuenta las capacidades intelectuales
del SC.
Rol del profesor o maestro: en este rol se trabaja los conocimientos del SC desde lo que conoce
hasta lo que le es extraño, pero que necesita conocer para adaptarse al proceso de salud-enfermedad.
Creándose un medio de aprendizaje.
Rol del técnico: el profesional de enfermería es considerado por muchos SC como técnicos expertos
que manejan los dispositivos y las nuevas tecnologías.
Rol del sustituto: se da cuando el SC ve al enfermero como símbolo de una persona allegada a él
(madre, hermana, amigo, etc.) y no como tal, por lo cual el enfermero debe ayudarle a diferenciar,
para de esta manera poder establecer los campos de dependencia e independencia en la relación
enfermero-SC.
Rol de consejero: es el rol más importante para Peplau debido a que de esta manera, a través del
consejo en enfermero pueda responder a las necesidades del SC además de ayudarlo a que
comprenda lo que le sucede en la actualidad, pudiendo integrar esta experiencia a las demás
experiencias de su vida.
EL PROCESO DE COMUNICACIÓN
La comunicación es un proceso de intercambio de información en el que intervienen la persona que
emite el mensaje, la persona que lo recibe y el propio mensaje. El contenido cognitivo debe
comunicarse a través de uno de los métodos posibles, verbales o no verbales. Estos procesos de
comunicación se producen cuando respondemos al impulso instintivo de conectar con otros seres
humanos.
En el ámbito de la enfermería, la comunicación está orientada a un objetivo y se centra en las
necesidades y los problemas del paciente. La comunicación es la herramienta con la que cuenta el
personal de enfermería para construir la relación terapéutica y establecer un clima de confianza.
Para que este esfuerzo sea efectivo, el personal de enfermería debe desarrollar habilidades de
comunicación terapéutica efectivas.
Es importante comprender los patrones habituales en el discurso de los pacientes con enfermedad
mental. A menudo estos patrones del habla reflejan la presencia de pensamientos
distorsionados y defectos del procesamiento cognitivo de la persona que está intentando
transmitir un mensaje. Entre los patrones del habla habituales se incluyen los siguientes:
● Asociaciones vagas;
● Bloqueos;
● Circunstancialidad (cuando no puede ser selectivo con lo que quiere expresar y se extiende
sin llegar al punto central);
● Ecolalia (repite la última palabra que ha escuchado);
● Fuga de ideas;
● Neologismos (el paciente acuña nuevas palabras y definiciones, mal utilizandolas o
sacandolas de contexto, o usandolas metafóricamente).
● Verbigeración (repite varias veces frases, palabras o vocales);
Comunicación terapéutica
Es una interacción entre el paciente y el personal de enfermería y el resto de miembros del equipo,
con el objetivo específico de obtener información sobre el paciente y su problema. Este tipo de
comunicación especializada es una habilidad aprendida y requiere práctica. Aunque el centro de
atención es el paciente, quien planifica y dirige el intercambio es el personal de enfermería. El
objetivo es utilizar técnicas verbales y no verbales que estimulen la participación activa del paciente
y le animen a expresar sentimientos e ideas que puedan estar contribuyendo a su problema. Para
conseguir este objetivo es importante considerar la relación entre el personal de enfermería y el
paciente como parte de un entorno complejo influido por las experiencias individuales, la cultura,
los valores y las creencias del paciente. Otros factores que inciden en la dinámica de esta
interacción son el trasfondo educativo, el sexo y las emociones personales.
El profesional de enfermería debe mostrarse vigilante, demostrando ser consciente de las
necesidades del paciente y mostrándose sensible a ellas. En ocasiones la percepción que tiene el
paciente del poder del personal de enfermería puede hacer que perciba una actitud de
condescendencia. Muchos pacientes no confían en nadie y se muestran especialmente suspicaces
hacia las personas con autoridad, y el personal de enfermería se percibe como una figura de
autoridad. Sin olvidar este hecho, para mantener el clima terapéutico de la relación el profesional
debe supervisar continuamente sus propias acciones y la respuesta del paciente. Es importante ser
flexible y conseguir que durante la interacción terapéutica el paciente se sienta cómodo a nivel
físico y emocional.
Técnicas de comunicación verbal
La comunicación verbal mejora si se habla con claridad, se utiliza un vocabulario
comprensible para el receptor y se evita la ambigüedad. Tanto el sonido de nuestra voz
como el tono que usamos para transmitir el mensaje influyen en cómo se recibe el
mensaje. El efecto de las dinámicas no verbales que acompañan a la verbalización tanto puede hacer
que mejore la comunicación verbal como que empeore. Al entablar la comunicación verbal con un
paciente, el silencio, en el que el profesional de enfermería permanece callado con una actitud
atenta, transmite la voluntad de seguir escuchando. Permite que tanto el personal de enfermería
como el paciente tengan tiempo para ordenar sus pensamientos. Además, el paciente también
puede darse cuenta de que sus emociones superan a su capacidad de comunicar los
sentimientos verbalmente. El silencio demuestra respeto por las emociones y le invita a
recuperar el control y seguir con la conversación.
BULLYING
Significa intimidación o acoso (inglés), se refiere a todas las formas de actitudes agresivas,
intencionadas y repetidas, sin motivación aparente. Puede ser adoptada por uno o más contra
otros/as. Se da de forma sistemática y se produce reiteradamente en el tiempo. Se realiza para
imponer poder, a través de constantes amenazas, insultos, agresiones y vejaciones.
El agresor acosa a la víctima cuando está sola, en los baños, en los pasillos, en el patio; es por ello
que los docentes muchas veces no están ni enterados de la situación.
Se trata de una situación que si no se detiene a tiempo puede provocar severos daños emocionales
en la víctima, incluso hay riesgo de suicidio.
Se está adoptando la tecnología dando lugar al cyberbullying acoso a través de internet, creación de
páginas web, etc.
Qué lo origina? puede ser el propio sentimiento de inferioridad del acosador; el acosador habla en
público, poniendo en evidencia los defectos del acosado.
Síntomas
● Dolor de cabeza, musculares;
● Insomnio;
● Pérdida de apetito;
● Depresión;
● Trastorno de ansiedad;
● Debilidad general;
● Aislamiento;
● Pérdida de la autoestima;
● Ideaciones suicidas;
● Taquicardia, temblores, sofoques, mareos;
● Enfermedades psicosomáticos;
● Dificultades de concentración;
● Apatía, falta de iniciativa;
● Llanto, ganas de llorar;
● Agresividad, irritabilidad;
● Problemas de memoria.