TEORÍA DEL ESTADO
TEORÍA DEL ESTADO
TEORÍA DEL ESTADO
TEORÍA DEL ESTADO
TEORÍA DEL ESTADO
¿Cómo se convierte la ideología en una ideología estatal
específica para construir un sistema constitucional?
¿Cómo de una situación que es ya social, pero que no es
aún estatal, cómo de un orden social, pero aún no estatal,
surgen una situación y un orden jurídico?
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
Teológica u origen divino
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino.
Del origen familiar
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino.
- Del origen familiar.
Naturalista
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino.
- Del origen familiar.
- Naturalistas.
De origen violento
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino.
- Del origen familiar.
- Naturalistas.
- De origen violento.
De origen convencional, del pacto
social o voluntarista
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino.
- Del origen familiar.
- Naturalistas.
- De origen violento.
- De origen convencional, del pacto social o voluntarista.
Ético espiritual
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino.
De la constitución
- Del origen familiar.
- Naturalistas.
histórica, espontánea y
- De origen violento. necesaria del Estado
- De origen convencional, del pacto social o voluntarista.
- Ético espiritual.
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino. Organicistas, el Estado
- Del origen familiar. como un organismo
- Naturalistas.
biológico y como un
- De origen violento.
-
organismo psicológico
De origen convencional, del pacto social o voluntarista.
- Ético espiritual.
- De la constitución histórica, espontánea y necesaria del
Estado.
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino. - Organicistas, el Estado como un organismo biológico y
como un organismo psicológico
- Del origen familiar.
- Naturalistas.
- De origen violento.
Sociológicas
- De origen convencional, del pacto social o voluntarista.
- Ético espiritual.
- De la constitución histórica, espontánea y necesaria del
Estado.
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológicas u origen divino. - Organicista, el Estado como un organismo biológico y
como un organismo psicológico.
- Del origen familiar.
- Sociológica.
- Naturalistas.
- De origen violento.
- De origen convencional, del pacto social o voluntarista.
Jurídica, Kelsen
- Ético espiritual.
- De la constitución histórica, espontánea y necesaria del
Estado.
TEORÍAS SOBRE EL ORIGEN,
CONSTRUCCIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ESTADO
- Teológica u origen divino. - Organicista, el Estado como un organismo biológico y
como un organismo psicológico.
- Del origen familiar.
- Sociológica.
- Naturalista.
- Jurídica, Kelsen.
- De origen violento.
- De origen convencional, del pacto social o voluntarista.
- Ético espiritual.
- De la constitución histórica, espontánea y necesaria del
Estado.
La Ciencia del Estado
La Teoría del Estado es la disciplina filosófica que investiga la
esencia y finalidad del Estado. Su denominación es de origen
alemán y su materia propia se ha desarrollado desde la segunda
mitad del siglo pasado. La Teoría del Estado no es Ciencia estricta
sino Filosófica, y tiene como objeto el estudio de la realidad del
Estado, así como sus caracteres esenciales, situados más allá del
derecho
Ulpiano: "donde está la sociedad está el
derecho“
Maurice Hariou: "el encuadre jurídico de los
fenómenos políticos de la esfera estatal"
Georg Jellinek,
Carl Friedrich von Gerber,
Paul Laband,
Herman Heller
Disciplinas filosóficas políticas:
La Ontología política, la Ética y la Axiología política
El criterio puede clasificarse en dos
grandes grupos:
De carácter dogmático, y
De carácter crítico
Problemas fundamentales que plantea
todo estudio reflexivo acerca del Estado
¿Cuál es el objeto de la materia a estudiar?
¿Qué es el estado?
¿Cuáles son las características esenciales y accidentales que configuran su ser?
¿Para qué existe el estado?
¿Por qué existe el estado?
¿Por qué debe existir el estado?
¿Cual es la estructura del estado y cuáles son las actividades que desarrolla?
Tomas Hobbes, en el Leviathan
"Pero ninguno de nosotros acusa por ello a la naturaleza del
hombre. Los deseos, y otras pasiones del hombre, no son en sí
mismos, pecado. No lo son tampoco las acciones que proceden
de estas pasiones, hasta que conocen una ley que las prohíbe.
Lo que no pueden saber hasta que haya leyes. Ni puede hacerse
ley alguna hasta que hayan acordado la persona que lo hará."
MISION DEL ESTADO
Cuando se ubica al Estado en lo público y
para el público, él mismo revisa lo que ha
sido y puede llegar a ser.
LA FORMACIÓN DEL
ESTADO MODERNO
SURGIMIENTO DEL
ESTADO LIBERAL
Juan Jacobo Rousseau
Montesquieu
Diderot
Voltaire
Adam Smith
David Ricardo
Malthus
John Locke y
Hobbes
Nuevo tipo de Sociedad “Capitalista”
Nuevo tipo de Estado
“Liberal-burgués”
ESTADO LIBERAL
como Estado de Derecho
Por el Mandato de la ley (rule of law)
Por los planteamientos del iusnaturalismo
racionalista
ESTADO LIBERAL
como Estado de Derecho
George Holland Sabine
ESTADO LIBERAL
como Estado de Derecho
El término «Estado de Derecho» tiene su
origen en la doctrina alemana Rechtsstaat
Orígenes de la Teoría del Estado
Norberto Bobbio
Señala que en el ámbito de las doctrinas realistas
del Estado se distinguen las doctrinas
racionalistas y las historicistas.
Orígenes de la Teoría del Estado
Entre los autores Alemanes del positivismo jurídico se
encuentran: Carl Friedrich von Gerber, Paul Laband y Georg
Jellinek.
La del formalismo jurídico encabezada por el austriaco Hans
Kelsen
El decisionismo de Herman Héller y Carl Schmitt, y
La corriente Nacional Socialista, representada entre otros por
Hüber, Höhn y Koellreuter.
Orígenes de la Teoría del Estado
FRANCIA
Existe la tendencia a analizarlo desde un punto de
vista jurídico. Es el caso de Carré de Malberg,
Hariou, Henri Berthelemy, Leon Duguit, etc.
También se analiza desde el punto de vista de las
ciencias políticas como es el caso de Maurice
Duverger o Jean Meynaud.
Orígenes de la Teoría del Estado
ESPAÑA
Adolfo Posada, C. Ruiz del Castillo, Luis Sánchez
Agesta, Luís Izaga, Eustaquio Galán y
Gutiérrez, Francisco Javier Conde, Antonio Karam, entre
otros más. Más contemporáneamente, destaca la obra
de José Zafra Valverde que postula la tendencia a
considerar a la Teoría del Estado como Sociología
Política.
Orígenes de la Teoría del Estado
ITALIA
tratadistas del Derecho Constitucional como Palma,
Miceli, Orlando y Santi Romano.
Teoría del Estado como disciplina autónoma, Alessandro
Groppali. Filósofo del Derecho Jorge del Vecchio
Orígenes de la Teoría del Estado
Jean Dabin de Bélgica
En Inglaterra y los Estados Unidos, A.J.
Carlyle (Historia del pensamiento medieval) y la
de la George Sabine (Historia del pensamiento
político).
Elementos constitutivos del Estado
Importancia de la génesis del Estado
El bien común consiste en un
conjunto de condiciones sociales
que favorecen el desarrollo del
hombre, medio social propicio para
que éste realice sus
potencialidades como persona.
FINALIDAD DEL ESTADO
Estado de Derecho
Es una forma política en la cual el
poder se halla sometido a un
sistema de normas jurídicas, de
manera real, con el fin de proteger
los derechos de la persona
Elementos del Estado de Derecho
Cuatro son:
1. La libertad individual
2. La igualdad
3. La división de poderes, y
4. El control de la constitucionalidad de
las leyes.
Elementos del Estado de Derecho
Fue Montesquieu, quien definió la
libertad como "el derecho de hacer
todo aquello que las leyes permitan"
Teorías que integran la Teoría del Estado
Obra de Weber: Wirtschaft und
Recht (Rechtssoziologie) rompe con la
tradición clásica de la filosofía política
en la definición de Estado, en la teoría
de los tipos de poder y en la teoría del
poder legal-racional
1. El Estado.
a) Origen del vocablo y su evolución.
* Lo antiguo.
* Lo medieval.
* Lo moderno.
* Lo contemporáneo.
b) Definición del Estado.
* Diferentes autores
c) Sus orígenes y evolución histórica como institución.
* Estado teocrático.
* Estado ciudad.
* Estado absoluto.
* Estado de Derecho.
- Democrático.
- Social.
d) Estado y sociedad.
* Los grupos sociales.
* La organización política.
e) Estado y Derecho. Teorías que explican sus relaciones.
f) Los elementos del Estado:
* La población.
* Nacionalidad.
* Ciudadanía.
* El territorio:
– Sus funciones.
– El municipio.
* El poder público o autoridad.
* Sus limitaciones.
* El ordenamiento jurídico.
– Fundamental.
– Ordinario o secundario.
g) El fin del Estado
* General.
* Particulares.
h) La soberanía del Estado.
* Significado político.
– Interno.
– Externo
ESTADO
ESTADO
Es un modo de organización política y social en la
cual se crea un sujeto soberano (un colectivo capaz de
tomar decisiones acerca de lo que se hace en un
determinado territorio) y se establecen normas que
permiten la división social del trabajo.
ESTADO
Julio Diena [Derecho internacional público] señala que
cuando falta alguno de los elementos constitutivos del
Estado se produce su irremisible extinción
Elementos del
ESTADO
Es un conjunto de personas de un lugar, región o país. Desde un
punto de vista político, el pueblo son las personas que forman parte
del Estado, sin ningún tipo de distinciones de raza, género, religión,
nivel económico o social. La palabra, como tal, proviene del
latín popŭlus.
Elementos del
ESTADO
uti signoli
Elementos del
ESTADO
Pueblo = jurídico-político
Población = étnico-demográfico
Elementos del
ESTADO
El vínculo personal
Elementos del
ESTADO
a) El vínculo personal
El vínculo principal
Elementos del
ESTADO
a) El vínculo personal
b) El vínculo principal
El vínculo permanente
Elementos del
ESTADO
a) El vínculo personal
b) El vínculo principal
c) El vínculo permanente
El vínculo de
correspondencia social
Elementos del
ESTADO
a) El vínculo personal
b) El vínculo principal
c) El vínculo permanente
d) El vínculo de correspondencia social
El PUEBLO, la NACIÓN y la PATRIA
La expresión pueblo tiene una
connotación político-jurídica, en
tanto que la expresión nación
tiene, además de lo anotado, un
sustento histórico y social
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Tadeo Gonzáles [Estado y nación]: “La nación es
una pluralidad o multitud de personas enlazadas por
factores que tienen cepa en el tiempo; o por la
afinidad de intereses comunes con trascendencia de
futuridad”.
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Álvaro Echeverri Uruburu [Teoría constitucional y
ciencia política] sostiene que la nación es una
construcción jurídica que se formula a raíz de la
delimitación territorial, tras la extinción de los
reductos feudales.
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Fernando Silva Santisteban [Antropología] señala que “la
idea de nación es más bien […] el sentimiento del ‘nos’, los
miembros de una nación sienten que entre ellos existe un
nexo de empatía, de comunión afectiva, así como el deseo
de compartir una vida común”.
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Ernest Renan [¿Qué es una nación?: cartas a Strauss] la percibe
como aquella “gran solidaridad constituida por el sentimiento de los
sacrificios realizados en casos necesarios; presupone un pasado,
pero […] por un hecho tangible: el consentimiento, el deseo
claramente expresado de continuar la vida en común; siendo la
existencia de una nación un plebiscito de todos los días, la
existencia del individuo es una afirmación perpetua de vida”.
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Jorge Sarmiento García [Derecho público] define la
nación como “la suma de individuos o, si se quiere, la serie
de generaciones sucesivas marcadas por el carácter de lo
nacional”. Más aún, advierte, que dicha concepción no
debe ser percibida como una realidad distinta y superior a
sus miembros.
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Benito Mussolini [Cfr. Dennis Mack Smith. Mussolini.] “El Estado es la
encarnación de la nación. Las instituciones políticas son eficaces en cuanto los
valores nacionales encuentran en ellos expresión y protección [...] La nación no
es meramente la suma de los individuos vivientes, y menos aún el instrumento
de los partidos políticos para la obtención de sus propios fines, sino que es un
organismo que comprende las generaciones ante las cuales los individuos son
solo elementos transitorios, es la síntesis suprema de todos los valores
espirituales y materiales de la razón”.
Algunos Autores y definiciones de
Nación
Henry Pratt Fairchild [Diccionario de sociología], puede
existir una nación sin autonomía política (tal el caso de
Israel hasta antes de 1948), así como un Estado sin
armonía entre las naciones adscritas a ellas (recuérdese a
los tamires del norte con relación a Tailandia hasta el 2002)
Patria
Patria
Patria
El pueblo y el principio de libre
determinación
NACIONALIDAD
El pueblo y el principio de libre
determinación
El pueblo y el principio de libre
determinación
El pueblo y el principio de libre
determinación
Territorios coloniales de los países vencedores en la
Segunda Guerra Mundial denominados “no autónomos”.
“Administración fiduciaria” en virtud de haber sido
retirados del dominio de los países perdedores de la
Segunda Guerra Mundial
El pueblo y el principio de libre
determinación
“el fomentar entre las
naciones relaciones de
amistad basadas en el
respeto al principio de
igualdad de derechos y al de
libre determinación de los
pueblos [...]”
“La Carta Magna de la Descolonización”
El pueblo y el principio de libre
determinación
- La sujeción de los pueblos a una subyugación, dominación y
explotación extranjera, constituye una afrenta a los derechos humanos
fundamentales y compromete la causa internacional de la paz.
- Los pueblos tienen el derecho a la libre determinación; por ende,
pueden en ejercicio de su albedrío determinar su condición política y
promover su desarrollo.
- La adopción de medidas inmediatas para trasladar el poder de decisión
a los pueblos adscritos a territorios bajo administración fiduciaria o bajo
coloniaje.
LA NACIONALIDAD
la ciudad se manifestaba como el área
donde se forjaba la constitución de la
asociación religiosa de las familias y de
las tribus; en cambio la urbe se
expresaba como el lugar del santuario
de esa ciudad
LA NACIONALIDAD
Isabel Kluger [Citado por Jorge Huamán tasco. La
nacionalidad en la Constitución peruana de 1979]
define al nacional en ese marco histórico, como
“aquel hombre que sigue la religión de la ciudad;
que honra a los mismos dioses de la ciudad”.
LA NACIONALIDAD
Eduardo Jiménez de Arechaga [El derecho
internacional contemporáneo] la define como “una
relación jurídica entre una persona y el Estado,
que se caracteriza por la existencia de derechos y
deberes recíprocos”.
LA NACIONALIDAD
Klisberg López Martínez [Nacionalidad
peruana y Constitución. Lima, 1984], se trata
de un vínculo entre la persona y la nación
jurídicamente organizada (Estado).
LA NACIONALIDAD
Se manifiesta de doble manera:
- Es social porque representa un nexo con los usos y costumbres de una
nación determinada.
- Es jurídico-política porque crea derechos y obligaciones entre las
personas, amén de manifestar implícitamente un sometimiento al poder
político establecido en el respectivo Estado
LA NACIONALIDAD
“Se fundamenta en un hecho
social de relación, en una
solidaridad efectiva de existencia
de intereses y de sentimientos,
junto a una reciprocidad de
derechos y deberes”
LA NACIONALIDAD
Friedrich Nolterbohm
1881
1905
1939
1940
1946
LA NACIONALIDAD
José Pareja Paz Soldán señala que los
nacionales son los individuos que conforman el
Estado, identificándose por ello con una
colectividad determinada, por lo que se
distinguen al mismo tiempo de los extranjeros.
LA NACIONALIDAD
(Principios)
Toda persona tiene el derecho a una
nacionalidad
APÁTRIDA
LA NACIONALIDAD
(Principios)
1. Toda persona tiene el derecho a una nacionalidad.
Ninguna persona puede ser despojada
arbitrariamente de su nacionalidad
LA NACIONALIDAD
(Principios)
1. Toda persona tiene el derecho a una nacionalidad.
2. Ninguna persona puede ser despojada arbitrariamente de su
nacionalidad
Ninguna persona puede ejercer
simultáneamente dos o más
nacionalidades
LA NACIONALIDAD
(Principios)
1. Toda persona tiene el derecho a una nacionalidad.
2. Ninguna persona puede ser despojada arbitrariamente de su
nacionalidad
3. Ninguna persona puede ejercer simultáneamente dos o más
nacionalidades
Toda persona tiene derecho a cambiar
de nacionalidad
LA NACIONALIDAD
(Principios)
1. Toda persona tiene el derecho a una nacionalidad.
2. Ninguna persona puede ser despojada arbitrariamente de su
nacionalidad
3. Ninguna persona puede ejercer simultáneamente dos o más
nacionalidades
4. Toda persona tiene derecho a cambiar de nacionalidad
LA NACIONALIDAD
natio como grupo sociológico
definitivamente constituido, y el
populus como aquella mera agrupación
de seres humanos unificados por el
derecho
LA NACIONALIDAD
Los romanos regulaban su
conducta social mediante el ius
civile, mientras que los extranjeros
se ceñían al ius gentium
LA NACIONALIDAD
Los romanos se adscribían al denominado ius sanguini, a saber:
- El hijo de justas nupcias seguía la nacionalidad del padre.
- El hijo nacido fuera de justas nupcias se adscribía a la nacionalidad
de la madre.
- El hijo de padre extranjero y madre romana quedaba sujeto a una
serie de variaciones legales a lo largo del tiempo.
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
MODO ORIGINARIO:
Sistema ius sanguini
Sistema ius soli
Sistema dual
MODO DERIVADO:
Con expresión de voluntad
Sin expresión de voluntad
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
Sistema ius sanguini = Derecho de sangre
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
Sistema ius soli = Derecho a la tierra
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
Sistema Dual = Ambos sistemas
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
MODO ORIGINARIO:
Sistema ius sanguini
Sistema ius soli
Sistema dual
MODO DERIVADO:
Con expresión de voluntad
Sin expresión de voluntad
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
MODO DERIVADO:
Con expresión de voluntad
LA NACIONALIDAD
(Modos de Adquirirla)
MODO DERIVADO:
Con expresión de voluntad
Sin expresión de voluntad
El problema de la doble
Nacionalidad
La doble nacionalidad puede
presentarse desde dos perspectivas:
1. La situación concordada, y
2. La situación no concordada
El problema de la doble
Nacionalidad
Tula Sánchez Domínguez plantea seis situaciones concretas en que
se produce la doble nacionalidad, a saber:
1. Cuando como consecuencia de la suscripción de un tratado
internacional se considera a una persona como nacional de dos
estados. Es lo que se hizo en el caso del tratado suscrito entre el
Perú y España en 1959 (situación concordada).
El problema de la doble
Nacionalidad
Tula Sánchez Domínguez plantea seis situaciones concretas en que
se produce la doble nacionalidad, a saber:
2. Cuando un Estado establece la doble nacionalidad en su
legislación interna. Empero la aplicación efectiva del derecho a
la doble nacionalidad queda supeditada a la posterior existencia
del principio de reciprocidad entre los estados involucrados
(situación concordada).
El problema de la doble
Nacionalidad
Tula Sánchez Domínguez plantea seis situaciones concretas en que
se produce la doble nacionalidad, a saber:
3. Cuando la legislación interna de un Estado otorga su
nacionalidad a los hijos de nacionales –ius sanguini– que nacen
en territorio extranjero (situación no concordada). En este caso la
doble nacionalidad puede ser imperativa y automática cuando no
se requiere de expresión de voluntad, u opcional cuando se
requiere que la persona cumpla determinados trámites previstos.
El problema de la doble
Nacionalidad
Tula Sánchez Domínguez plantea seis situaciones concretas en que
se produce la doble nacionalidad, a saber:
4. Cuando un Estado a través de su legislación interna fija los
requisitos que debe cumplir una persona para obtener la
naturalización, sin exigirle la renuncia previa a su nacionalidad
de origen (situación no concordada).
El problema de la doble
Nacionalidad
Tula Sánchez Domínguez plantea seis situaciones concretas en que
se produce la doble nacionalidad, a saber:
5. Cuando un Estado no reconoce efecto legal alguno de la
renuncia a la nacionalidad presentada por un nacional para optar
por otra..
6. Cuando un Estado declara como nacionales a personas
extranjeras, en virtud de los servicios prestados en su favor por
ellas (situación no concordada).
NACIONALIDAD
(Pérdida y Renuncia)
NACIONALIDAD
(Recuperación)
Relación entre
NACIONALIDAD y CIUDADANÍA
Cuatro reglas siguientes:
a) La persona tiene derecho a una nacionalidad.
b) El nacional, en caso de cumplir con todas las
exigencias que señala la legislación de su
Estado, puede convertirse en ciudadano.
c) La persona que pierde la condición de nacional,
ipso facto deja de ser ciudadano.
d) La persona que es suspendida en su condición
de ciudadano, no necesariamente sufre similar
consecuencia en su condición de nacional.
José Pareja Paz Soldán / Domingo García Belaunde / Carlos Sánchez Viamonte
El caso de los
EXTRANJEROS
Son aquellos que no
tienen la calidad de
nacional de un Estado
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Residentes o Transeúntes
A MANERA DE INTRODUCCIÓN
Podemos decir: es indiscutible que el hombre, concebido como unidad
corporal, racional y espiritual, posee una naturaleza sui géneris. Esta fue
definida por Aristóteles [La política. Madrid: Espasa-Calpe, 1943] como
“aquella esencia por la cual los seres poseen en sí mismos y en cuanto tales,
los principios que animan su obrar”. Esta conduce a la consecución de los
fines propios de cada ser; por ende, de manera connatural, el hombre tiene
dignidad.
La dignidad es la categoría objetiva de un ser humano que reclama, ante sí
y ante otros, estima, custodia y realización; de allí que aspire a la plasmación
de sus propósitos y anhelos más íntimos.
El ser humano tiene como características esenciales y fundamentales el
concebirse como un fin en sí mismo y el poder realizarse plenamente como
persona. Este posee dignidad no por libre determinación, sino por serle
connatural a su esencia creada.
De allí que Juan Pablo II [Enseñanzas al pueblo de Dios. Madrid: Librería
Vaticana, 1980] expusiese que “Hay que afirmar al hombre porél mismo, y
no por ningún otro motivo o razón […] sin subterfugios, sin otro pretexto y
por la sola razón […] que posee una dignidad única y merece ser estimado
por sí mismo”.
Este respeto a la persona humana en sí, obliga a la consagración de dos
reglas básicas:
- La sociedad y el Estado existen para el ser humano.
- La sociedad y el Estado encuentran su justificación organizacional a través
de la defensa del ser humano y la búsqueda de su promoción y bienestar.
Tal como plantea Rafael Domingo Osle [¿Qué es el derecho global? Lima:
Universidad de Lima, 2009] persona y dignidad son dos realidades
inseparables, ella deviene en el origen, sujeto y fin de toda organización
política o social.
Por ende, es preexistente, subordinante y legitimadora de su constitución y
forma de actuación.
Alberto Oehling de los Reyes [“Algunas reflexiones sobre la significación
constitucional de la noción de dignidad humana”. En: Pensamiento
Constitucional, Nº 12. Lima: Fondo Editorial de la Pontificia universidad
católica del Perú, 2007] consigna que la dignidad conlleva al respeto de los
derechos derivados de la propia calidad de persona, así como el
desenvolvimiento de todas sus potencias físicas, intelectuales y espirituales.
Ahora bien, el hombre es un ser cuya peculiar naturaleza se diferencia de
los demás seres por el goce y ejercicio de la razón, la espiritualidad, la
voluntad libre y la inexorabilidad de su sociabilidad.
Ocupa así la más alta jerarquía sobre los demás seres vivos. La razón es
aquella facultad por medio de la cual el hombre puede discurrir y juzgar. Se
trata de una capacidad inherente al ser humano, que permite ajustar
conscientemente su pensamiento a las exigencias diarias de la existencia y
coexistencia social.
Por medio de ella se reconoce como ser y conoce además el mundo de los
objetos. A través de su ejercicio llega a saber lo que él es. El hombre, al
reconocerse y conocerse, hace que su existencia sea cualitativamente
distinta a las otras especies.
El hombre, a través de la razón, está en condiciones de discernir entre los
aspectos éticos de la sociedad y los físicos del orden universal; así, se
encuentra en condiciones de saber cómo actuar.
La racionalidad implica poseer la capacidad de abstracción y de formación
de conceptos y juicios. Ello, por la aplicación de las normas del obrar a las
concretas situaciones en las que el hombre se encuentra o pueda
encontrarse, le permite obtener la regulación precisa para cada caso
concreto.
La formulación de juicios permite un encuentro con la verdad lógica, lo que
significa la adecuación del pensamiento al mundo de los objetos, amén de
la correspondencia entre la idea concebida en la mente humana y la realidad
que esta quiere captar.
En suma, la racionalidad humana permite realizar una serie de funciones
complejas, como analizar, deliberar, exponer conclusiones, reflexionar sobre
sí mismo y los demás, e internalizar intelectualmente sobre el sentido y
destino de la existencia. Asimismo, le permite percibir valores como la
justicia, y alcanzar la plenitud de conciencia moral para aforar la bondad o
perversidad de las acciones co-existenciales del hombre.
La espiritualidad hace que en el ser humano se encuentre siempre presente
el objeto y el sujeto de la conciencia de sí que apunta a su vivificación. Esta
le confiere el aliento finalista y le abre la facultad del sentimiento; lo que le
permite participar sensitivamente en todas las actividades de la vida
existencial y co-existencial.
El ser humano se aferra a su conciencia, para de la reflexión interior intuir
y sentir las bondades de las producciones éticas, intelectuales y artísticas.
La voluntad libre es entendida como el pleno albedrío y la posibilidad de
proceder según la propia determinación: consiste en disponer de sí mismo.
En ningún caso expresa una especie de propiedad adjudicada al hombre,
sino que este es inobjetablemente, per se, libertad.
Como afirmara Jean Paúl Sartre [Citado por Víctor Quintanilla Young y
Vilma Cuba de Quintanilla. Pensamientos y refranes seleccionados y
clasificados. Lima, 1989], “el hombre es libertad”.
La libertad es constitutiva. Por ende, José Faustino Sánchez Carrión [Citado
por Víctor Quintanilla Young y Vilma Cuba de Quintanilla. ob. cit.] señalaba
que “ella nace desde el momento en que uno se pertenece a sí mismo; por
ello, para ser dueño de sí o ser libre es indispensable obedecer las leyes que
custodian las preeminencias propias”.
Se trata de una facultad inherente que conduce a elegir lo conveniente a
nuestro propósito, y es consecuencia de un bien que es propio de los que
gozan de razón. Ella otorga al hombre la dignidad de estar en manos de su
propio consejo y de tener la potestad de sus acciones.
Esta capacidad de autodeterminación y de elección entre opciones diversas,
presupone el goce de la racionalidad. En ese sentido, toda decisión libre
comporta un conocimiento previo de lo que se elige o se excluye.
La naturaleza humana es abierta. La vida del ser humano no se encuentra
totalmente “hecha”, sino que, sobre algunas coordenadas inmutables al ser,
este la construye diariamente a través de una serie de decisiones que la van
haciendo y la van desarrollando.
Debe advertirse que la libertad del hombre se expresa incluso en las
situaciones más adversas; es decir, el hombre siempre poseerá el albedrío
para elegir la manera de reaccionar ante aquellas.
A diferencia del instinto animal, la conducta humana siempre será la
consecuencia de la propia volición. Como bien afirma Carlos Fernández
Sessarego [Protección jurídica de la persona. Lima: Facultad de Derecho y
Ciencias Políticas de la Universidad de Lima, 1992], el hombre es libre para
“ser”, para crear, para vivir; es decir, es el artífice y alarife de su propio
proyecto de vida, aun cuando no llegue a tener plena conciencia de ese
atributo innato.
1.- LOS FUNDAMENTOS DE LA VIDA HUMANA
El hombre necesita crear su propia vida, y para esta tarea tiene facultades
y posibilidades que no aparecen en los animales. Los alcances de la
existencia humana no están ni pueden ser predeterminados; esto implica
que el hombre elige, decide y actúa sobre su propia vida.
El ejercicio de su razón, libertad y sociabilidad le permite construir, reformar
o destruir su propio mundo, algo imposible para los animales, por más
especializados y perfectos que sean sus instintos.
El hombre cumple libremente y de modo singular su quehacer en la vida.
Erige su ámbito espiritual y se dirige hacia los valores que prefiere. Toma
sus decisiones y es el responsable de su existencia ética.
Por ende, orienta su acción hacia nuevos rumbos o rectifica su conducta;
regresa sobre sus propios actos y asume sus responsabilidades.
El ser humano tiene la capacidad de superarse y perfeccionarse. Como
afirma José Ortega y Gasset [Citado por Aftalión, García Olano, Vilanova.
Introducción al derecho. Buenos Aires: El Ateneo, 1960], “es una realidad de
libertad, y, a la fuerza, libre”.
La posibilidad humana de la libre elección es necesariamente ética. Las
opciones que se le presentan al hombre suponen una opción o preferencia.
Su decisión reclama una justificación (el hombre debe darle sentido y valor
a su determinación); por tanto, es
una necesidad, y lo es porque debe ocurrir obligatoriamente dadas ciertas
condiciones.
La libertad no es una potencia psicológica o una energía, sino aquello que
ante la relación del hombre y sus circunstancias, le presenta a este una
pluralidad de posibilidades y le impele a la necesidad de elegir por sí mismo
y con responsabilidad. Así, su existencia deviene en vida biológica más
biografía; el hombre es aquello que hace, es lo que ocurre; en suma, lo que
es.
Su contorno psíquico, biográfico, geográfico y social promueve, para él, su
ámbito de vida y el catálogo de posibilidades que esta le depara.
La libertad hace que el hombre se constituya en un ente que es singular
respecto de los demás y, por ende, irrepetible. Como diría Juan Donoso
Cortés [Citado por Víctor Quintanilla Young y Vilma Cuba de Quintanilla.
ob. cit.]: “Dios hizo a la sociedad para el hombre, y el hombre para sí”.
Ahora bien, es evidente que el hombre es solo individuo en la instancia en
que es gobernado por sus instintos; en cambio, deviene en persona cuando
su inteligencia y voluntad se apegan a lo que es la vida del espíritu, es decir,
en el momento que somete su cuerpo a los dictados de los valores del que
es naturalmente portador.
Es evidente que lo que distingue al hombre es su espíritu, el cual tiene la
aptitud suficiente para contrariar la línea del instinto. La espiritualidad es
aquella libre fuerza que es vida y es amor. Por ende, no se trata de la
manifestación física del devenir humano, sino de la inserción del espíritu en
el mundo.
Por ello, no encontramos “personalidad” más destacada que la del santo o
la del héroe, porque en ellos se da el más potente triunfo del espíritu sobre
el instinto. El santo ha vencido la complacencia de los sentidos; el héroe ha
derrotado al instinto de conservación.
La subordinación del hombre hacia los valores no lo sojuzga, sino, por el
contrario, lo hace libre, ya que lo exonera de los condicionamientos de la
materia, permitiéndole encaminarse hacia la realización de su más íntima
vocación: el infinito. Así, mientras el individuo es atraído por el interés de
las cosas, la persona depende de elementos supremos, bajo cuya influencia
crea y actúa. Tales elementos son los valores (lo bueno, lo justo, lo bello).
La dignidad de cada persona le confiere la capacidad de realizarse por medio
de la espiritualidad y la razón, siendo esta la que le indica qué acción debe
plasmar para conseguir lo que se propone y, por medio de la libertad, elegir
el camino por el que quiere optar.
El hombre, durante su existencia, tiende a la consecución de determinados
fines, a saber:
- La conservación y generación de la vida.
- El perfeccionamiento físico, espiritual e intelectual.
- La participación en el bien común y la afirmación del sentido de seguridad.
2.- LA SOCIEDAD
Para la consecución de los fines antes citados, el ser humano tiene la
necesidad de un “medio” que haga posible un verdadero encuentro con sus
congéneres, ya que de estos depende, en gran medida, su propia esencia.
Ese “medio” es conocido con el nombre de sociedad.
La persona humana es un ser gregario de manera inevitable, dado que no
puede prescindir de la sociedad, pues siempre requiere del concurso y del
apoyo de los demás para ser genuinamente un ser humano.
La sociedad viene a ser la unión de una pluralidad de hombres que aúnan
sus esfuerzos de modo estable para la realización de fines individuales y
comunes [Gustavo Palacios Pimentel. Elementos de derecho civil. Lima,
1971]. Ella existe por “mandato” de la naturaleza humana. Ergo, plantea la
trama de las relaciones intersubjetivas en un mismo espacio y tiempo.
Alfredo Poviñe [Sociología. Córdova: Assendri, 1954] expone que la sociedad
alude a la reunión de individuos que obran en consumo dentro de
formaciones colectivas relativamente permanentes, con el propósito de
alcanzar fines predeterminados. Ello significa convivir por y para algo; esto
es, existir y vivir con otros en pro de alcanzar
algo comúnmente útil.
La noción de sociedad apunta a revelar conductas humanas libres, pero
mutuamente interferidas entre sí en razón a algo común. Asimismo, estas
acciones conllevan a la existencia y praxis de normas e instituciones que
generan una dinámica en el tiempo y que crean una historia.
Esta plantea la existencia de un grupo humano orgánico e histórico,
constituido sistemáticamente por elementos materiales y espirituales, por
cuya interacción se desenvuelve la existencia humana; que por tal tiene
carácter gregario. En ese contexto la determinación de roles, status, etc.,
apunta a la consecución de los fines de la vida.
Al respecto, Robert M. Mac Iver y Charles H. Page [Sociología. Madrid:
Tecnos, 1958] señalan que en la sociedad existen reglas y procedimientos
que correlacionan la conducta de los individuos a efectos de regular las
relaciones interpersonales. Por su parte, Henry Pratt Fairchild [Diccionario
de sociología. México: Fondo de Cultura Económica, 1960] expone que las
conductas orientadas por reglas e instituciones expelen fuerzas vitales
articuladas tras actividades colectivas tendientes a satisfacer intereses
compartidos.
La sociedad debe ser entendida como un conjunto de relaciones sociales en
las que cada acción social se encuentra inspirada en la unión o enlace de
intereses consolidados por su racionalidad y albedrío.
Implica toda forma de convivencia entre los hombres. Aquellos intereses co-
existenciales se expresan a través de fines y valores, ya sean de carácter
material o inmaterial.
El cuerpo social se cohesiona sobre la base de los tres factores siguientes:
a) Interacción social con arreglo a valores (creencia en la necesidad
de consolidar y acrecentar la vinculación interpersonal).
b) Interacción social con arreglo a fines (metas que solo se pueden alcanzar
en comunión con los congéneres).
c) Interacción social con arreglo a sentimientos de afecto recíproco (lealtad,
solidaridad, amor, etc.).
No puede concebirse a la persona humana fuera de la sociedad, ni mucho
menos en contra de ella, pues es a través de las relaciones sociales que este
complementa su condición de indigencia biológica (necesidades), establece
comunicación (lenguaje), desarrolla su ética (fraternidad) y obtiene
seguridad y bienestar (justicia). Debe recordarse que Aristóteles señalaba
que la existencia de un ser aislado y solitario llevaba a la conclusión de que
se trataba de un dios o de una bestia.
La persona humana no conforma una unidad cerrada; se trata más bien de
un “todo” abierto; no es un pequeño dios; no es un ídolo que no ve, no oye,
ni habla; por el contrario, tiende por su propia naturaleza a la vida social, a
la comunicación, a la solidaridad y al amor.
Como bien dijera el poeta francés Paul Valery (1871-1945) [Citado por
Alberto Ruiz Eldredge. La Constitución comentada de 1979. Lima, 1980]:
“Ser humano es sentir vagamente que hay de todos en cada uno y de cada
uno en todos”.
La actividad humana no se realiza en un mundo de abstracciones; se verifica
en un ámbito concreto donde la acción propia de la persona humana alcanza
su desarrollo. El “hacerse hombre” se inscribe en las coordenadas del tiempo
y del espacio; en un “ahora” y en un “aquí”.
El ser humano, de consuno con sus congéneres, asume la tarea de la
correalización de sus posibilidades internas y externas. En resumen, no se
es persona humana, sino en cuanto se es con otro semejante; es decir, uno
junto a los otros. La personalidad no se determina desde dentro, por ser el
hombre un agregado de células, sino desde fuera, por ser un innato portador
de relaciones. Como señala Giorgio del Vecchio [Estudios de filosofía del
derecho. Barcelona: Bosch, 1971]: “El hombre pertenece a ella (la sociedad)
desde su nacimiento, y cuando adquiere conciencia de sí, ya se encuentra
precedido de una red múltiple de relaciones sociales. Se manifiestan en
sociedad todos sus instintos, tanto los egoístas como los altruistas, desde el
de la propia conservación de la especie. Y con el progresivo desarrollo de sus
facultades añade nuevos motivos y encuentra la integración de su vida, en
sus variadas manifestaciones, y la posibilidad de alcanzar sus fines, de los
más elementales a los más altos”.
Existe un factor que hace comprender la vivencia social del ser humano: la
incapacidad de satisfacer por sí mismo todas sus necesidades. En ese
aspecto Carlos Trinidad García [Apuntes de introducción al estudio del
derecho. México: Porrúa, 1986] señala: “Normalmente la vida del hombre se
desarrolla en sociedad, porque así lo imponen las leyes de la naturaleza a
que está sujeta nuestra especie. La vida humana es una vida de relación;
las actividades de los hombres se desenvuelven las unas al lado de las otras,
tendiendo a alcanzar propósitos dependientes entre sí, o en común objeto,
o bien persiguiendo por medios encontrados fines opuestos y dando
nacimiento a inevitables conflictos”.
Queda claro entonces que el ser humano requiere de la sociedad por una
mera necesidad de supervivencia, entendida esta en su sentido lato (física,
moral, espiritual, etc.).
La necesidad de supervivencia que la sola existencia del hombre impone,
produce la obvia dependencia respecto de los otros.
Señálese además que la coexistencia social se ve impulsada por la
inevitabilidad humana de proponerse fines no incubados por el mero
instinto de vivir, sino de existir para “algo”. Como se ha afirmado antes, la
idea de sociedad implica una colaboración continua y orientada a fines
comunes, por lo que esta unión tiene irremediablemente que regularse,
convirtiéndose el derecho en la expresión reglamentadora de la convivencia
y la acción común.
Es dable consignar que cuando una sociedad articula orgánica y
estructuralmente una interacción de mando y obediencia, a efectos de
asegurar de manera consciente y deliberada determinados propósitos
convivenciales, ello indica que le ha abierto paso al Estado. A nuestro modo
de ver, en ese contexto la sociedad queda “engarzada” en la
trama de la vida política a través del derecho.
Los fundamentos de las normas jurídicas se encuentran en la naturaleza
humana, en razón de que:
a) Los hombres se relacionan entre sí conforme a tendencias naturales de
realización.
b) Las referidas tendencias necesitan, para desarrollarse, de un orden que
fije límites éticos y que permita dicha realización co-existencial de manera
justa entre los miembros de la especie humana.
c) Los hombres conocen naturalmente, mediante la razón, los primeros
principios jurídicos generales necesarios para ordenar la convivencia y el
bien común.
Las normas jurídicas representan a aquel conjunto de preceptos que,
fundados en la naturaleza humana, configuran el orden social.
Así, las tareas básicas del derecho serían las cuatro siguientes:
a) Definir las relaciones generales de comportamiento.
b) Designar las autoridades para el ejercicio del poder y su encauzamiento
dentro de los fines y valores socialmente deseados.
c) Descubrir las cosas que perturban la vida normal de la sociedad,
permitiendo el restablecimiento de la armonía y la convivencia.
d) Reorganizar y reedificar las relaciones entre las personas y los grupos
cuando cambian o se alteran las formas de vida.
2.1.- El proceso de la vida social
Dicho íter consiste en la multitud de acciones e interacciones de los seres
humanos, actuando en forma individual o colectiva. Del referido proceso se
desprenden algunos conceptos de particular significación para la sociedad
y el Estado: la cultura, la civilización, el progreso, las castas, los estamentos,
las clases, el rol y el status. En atención a su señalada importancia, los
describiremos de manera breve.
2.1.1.- La cultura
Como afirma E.B. Taylor [Cultura primitiva. Buenos Aires: Ediciones
Sudamericana, 1986], la cultura “es ese todo complejo que incluye el
conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y
otras acciones adquiridas por el hombre como miembro de una sociedad”.
Comprende productos inmateriales como el lenguaje, la música, la poesía y
todos los productos del pensamiento. Asimismo, incluye productos
materiales como el teléfono, el automóvil, el fax, la computadora, etc.
En suma, es la ronda de la vida en su ciclo entero, transmitida aprendida y
comprendida. Es, simultáneamente, producto y factor de las interacciones
e interrelaciones humanas.
Fernando Silva Santisteban [Antropología. Lima: Universidad de Lima, 1986]
refiere que la cultura “es una abstracción del comportamiento humano; por
ende, no puede observársela directamente, sino a través de las
manifestaciones sociales; es decir, en ligazón con lo que los hombres hacen
y refieren, los hábitos y las costumbres, los procedimientos y las técnicas
que emplean, etc. […] El comportamiento humano es muy diverso y se
encuentra comprendido en un sinnúmero de actitudes y actividades que
constituyen las formas de vida social. De allí que la cultura comprenda la
manera total de vivir de las sociedades y de cómo estas se adaptan al
ambiente geográfico y logran transformarlo”.
Cada sociedad humana tiene una “cultura” diferente, es decir, un sistema
de modelos de vida históricamente derivado.
Ahora bien, los términos cultura y sociedad deben ser precisados en tres
campos:
a) La sociedad expresa un conjunto orgánico de personas adscritas a un
entorno geográfico, en tanto que la cultura manifiesta el comportamiento
social de dicho grupo. Esta última es el resumen o síntesis de los sistemas
normativos que orientan la forma de vida de las personas.
b) Las necesidades humanas son las que fomentan el dinamismo de la
cultura.
c) La cultura es el resultado de la interacción entre los hombres y el medio
ambiente. Es el conjunto organizado de actitudes mediante las cuales la
sociedad se enfrenta a la naturaleza exterior, a efectos de transformarla y
asegurar la adaptación y supervivencia
de los miembros de la sociedad.
Es evidente que el entorno geográfico y las personas que se adscriben a él
no expresan aspectos separados de la realidad, sino que entre ambos existe
una interacción constante.
El ser humano observa y reflexiona sobre su sociedad y el mundo, con las
“anteojeras” de su cultura, y los entiende a través de un determinado
contexto de valores, juicios, criterios, etc. El hombre carece de
imparcialidad; así, aquello que le resulta extraño o desagradable deviene
casi causalmente en carente de significado ético o valor.
Fernando Silva Santisteban [ob. cit.] estima que “la vida de un determinado
individuo [...] es un proceso de acomodación a las normas y pautas
tradicionalmente transmitidas; por lo que la cultura se convierte en la lente
a través de la cual se mira la realidad”. Señala que existen pueblos que
consideran algunas de las costumbres occidentales como verdaderamente
repugnantes (es el caso de los nativos de una comunidad africana, quienes
al ver por primera vez besarse a una pareja de europeos, se escandalizaron
y se refirieron a ellos como “los que comen las salivas de los otros”).
Debido a ese carácter de la cultura, el etnocentrismo es conceptuado como
una visión de las cosas en la que el propio grupo es el centro de “todo”. Esta
unidad cultural –llamada etnia– refleja a un grupo humano en el que todos
los que lo conforman comparten las mismas propiedades culturales en todas
sus formas de vida.
El origen del hecho étnico parte de circunstancias concurrentes como el
ámbito geográfico, la acumulación de experiencias históricas, etc. Cada
etnia se encuentra situada en un tiempo y en un punto del espacio
determinado.
A través del etnocentrismo se quiere manifestar que los valores –entre ellos
los relativos al derecho– son la resultante del modo de vida de un pueblo, al
cual no se le puede comprender aislado de esta visión. De allí que la realidad
muestra la variedad de formas en que los hombres se han comportado y se
comportan en amplias zonas de la vida social.
Es frecuente encontrar que determinado comportamiento o conducta puede
ser aprobado por una cultura y condenado por otra; o que, con el transcurso
del tiempo, su autorización o prohibición varíe. Empero, en todas ellas
existen ciertas uniformidades culturales surgidas de la identidad de
necesidades a las que todos tenemos que hacer
frente (seguridad, organización familiar, relación con los muertos, etc.),
amén de que ninguna cultura se ha desarrollado en completo aislamiento,
libre e incontaminada de los vientos y tormentas de doctrinas y prácticas
ajenas.
Por lo tanto, los denominados patrones universales de cultura expresan
básicamente las respuestas generales a comunes necesidades esenciales y
no aluden de ningún modo a las formas de esas respuestas; asimismo,
incluyen las prácticas asimiladas por el encuentro entre dos culturas,
dentro de una relación política usualmente de dominación.
2.1.2.- La civilización
Alude al calificado avance de la vida material de un pueblo. Expresa los
“resultados” de la cultura, en la medida en que se refiere a las cosas de
orden utilitario sujetas a los criterios de eficacia, es decir, aquellos objetos
que pueden medirse y perfeccionarse continuamente.
Así, de la cultura que expone el reino de los valores y las ligaduras
emocionales y aventuras intelectuales, se materializan los bienes, servicios,
técnicas, etc. Entre la civilización y la cultura existe una diferencia en el
proceso de transferencia. La adquisición de elementos utilitarios difiere, en
aspectos muy significativos, de la adquisición de ideas, valores y religiones.
La civilización se refiere al grado de adelanto de la vida de un pueblo, así
como al control y la mutación provechosa sobre el medio ambiente. Ello
implica una aplicación compleja y utilitaria de los avances del hombre en el
campo de la especialización del trabajo, la organización social, las ciencias,
las armas, la vida política, etc.
2.1.3.- El progreso
Esta noción encierra un rasgo específico de la civilización: el mejoramiento
creciente y general de todos los planos de la vida co-existencial.
Este se halla ligado estrechamente al desarrollo de la ciencia moderna, a la
lucha y el reconocimiento de los derechos fundamentales y a la rápida
transformación industrial y comercial.
Esta idea está íntimamente asociada con el avance de la ciencia moderna y
del capitalismo, debido a que por primera vez en la historia fue posible que
el ser humano se convirtiese en dueño y señor de la naturaleza, la misma
que durante largo tiempo
lo había sometido.
Dicha noción percibe a la historia como el terreno de una empresa humana
que, bajo la egida de la razón, incrementa el acervo de las sociedades.
El progreso depende de los esfuerzos y de la voluntad del hombre; no es un
mero proceso mecánico o automático. Debe conformarse con los criterios
éticos imperantes (moral y derecho). Como acertadamente señalan Jay
Rumney y J. Maier [Sociología. Buenos Aires: Paidós, 1966]: “El progreso es,
en última instancia, una cuestión ética; una interrogante de lo que los hombres
piensan que deben ser en lugar de lo que son”.
2.1.4.- Las castas
Aluden a un tipo de estratificación social con connotación en la vida política;
la misma que sobre la base de una estructura jerarquizada separa a los
miembros de una colectividad en capas o estratos impermeables al ingreso
de los individuos de una casta a otra. En puridad, se trata de una población
dividida irremisiblemente por barreras sociales, en unidades endogámicas y
por peculiaridades culturales.
Desde una perspectiva histórica son citables los casos del imperio egipcio,
el imperio incaico y el imperio bizantino. Actualmente existen en la India y
en la Polinesia.
2.1.5.- Los estamentos
Aluden a un tipo de estratificación social establecido en función a la
propiedad o no propiedad de la tierra. Dicha modalidad fue propia de la
Edad Media; y a pesar de su rigidez no impidió en términos relativos el
desarrollo individual de procesos de movilidad social vertical.
2.1.6.- Las clases
Aluden a un tipo de estratificación social sustentada en la acumulación de
riqueza, ingresos económicos o prestigio gregario; y que dentro de ese marco
se estimulan ciertas formas de educación, consumo, patrones de
comportamiento, etc. Dicha modalidad es propia de las sociedades
industriales y a diferencia de los casos anteriores carece de rigidez para los
procesos individuales de movilidad social.
2.1.7.- El status
Alude a la situación, posición, nivel o grado de prestigio social que una
persona alcanza entre los distintos grupos que constituyen la sociedad. Por
consiguiente, cada ser humano tiene, en principio, diferentes status, ya que
participa en muy diferentes aspectos de la vida en relación, alcanzando en
cada uno posiciones disímiles.
Así, una persona tiene un status económico que es consecuencia de su nivel
de ingresos o de la riqueza que ha acumulado o heredado, empero también
tiene un status intelectual que es resultado de su reconocido talento o
conocimientos, y así sucesivamente.
El status general significa la suma total de todas las posiciones que una
persona ocupa en el seno de la sociedad.
2.1.8.- Los roles
El status implica la asunción de roles. Estos son las formas o pautas de
conducta que el derecho, como instrumento de la regulación social, exige
por razón de la existencia y ostentación de la tenencia de un determinado
status.
El rol permite aseverar que el hombre, es una identidad indisoluble de
materia y espíritu. Su actuación en la sociedad se manifiesta a través de
pautas de conducta intersubjetivas que ejecuta en su calidad de miembro
de determinados grupos de la sociedad, bajo la mirada tuitiva o fiscalizadora
del derecho. La sociedad se presenta como una interacción recíproca de
roles específicos, en tanto que el derecho se revela como la expresión
compulsiva que exige o ampara la verificación de una conducta
predeterminada.
En razón de lo expuesto, es evidente que los seres humanos se distinguen
no solo por sus peculiares caracteres y condiciones físicas, sino
adicionalmente por las condiciones sociales: bienes materiales, posición que
ocupan en la escala social, cultural, etc.
Ahora bien, aun cuando la sociedad ha mantenido invariable su esencia –la
necesidad de vivir, y vivir para algo–, ha cambiado cualitativa y
cuantitativamente de acuerdo con las diferentes circunstancias de espacio
y tiempo. Con sujeción a los condicionamientos surgidos de la ubicación de
los grupos humanos en un lugar y tiempo determinados, se han ido
estableciendo y transformando las formas de asociación humana, hasta
llegar hoy al Estado.
En ese sentido, tal proceso puede ser estudiado en función del carácter
estrictamente social, o con el componente político de dicho común histórico.
3.- LA TIPOLOGÍA SOCIAL
La sociedad puede ser observada desde el punto de vista del poder político,
a través de la siguiente clasificación: sociedades pre-políticas y sociedades
políticas iniciales o estatales.
Al respecto, veamos lo siguiente:
3.1.- Las sociedades pre-políticas
Se trata de colectividades humanas que carecieron de una organización
política. Ello implicó la inexistencia de una articulación orgánica y
estructural entre quien mandaba y quienes obedecían.
En puridad dichas sociedades adolecieron de un proceso ordenador y
funcional tendente a asegurar de manera consciente y deliberada
determinados propósitos convivenciales. Dicha omisión originó que no se
definiera el “lugar público” que debía ocupar cada uno de los miembros del
grupo social, así como tampoco se les estableciese el papel asignable en la
empresa de coexistir para “algo”.
En suma, se les denomina pre-políticas porque la actividad de disposición y
limitación conductual fue débil y careció de autonomía institucional.
Estas sociedades se caracterizaron por lo siguiente:
a) Existencia del ejercicio de la autoridad integralmente social encargada del
aseguramiento conductual de la defensa común, el culto, la regulación co-
existencial, etc.
b) La acción coactiva no estuvo reservada a “alguien” en particular.
c) Ubicación cambiante o poco definida, en relación con el asentamiento
territorial.
d) Interrelación por vínculos de parentesco, amén de presentar
homogeneidad social y escaso número de integrantes.
e) Desarrollo de actividades económicas de subsistencia. Ello en razón de
que las personas productivamente hábiles de la colectividad laboraban
única y exclusivamente para la satisfacción de sus necesidades personales
básicas y elementales o, a lo sumo, en favor del grupo familiar inmediato al
que pertenecían.
En casi todas las sociedades pre-políticas se crearon lazos locales entre
quienes compartían –aun cuando fuere transitoriamente– un área territorial
común que hacía posible la cooperación co-existencial.
No existió en ellas la división formal y rígida entre gobernantes y
gobernados, es decir, entre aquel grupo con funciones de mando definidas
y desempeñadas generalmente de modo exclusivo, y el resto de la sociedad.
Tampoco se dio un monopolio de la autoridad, amén de que esta se ejerció
de manera relativa y circunstancial.
José Mejía Valera [Introducción a las ciencias sociales. Lima: Universidad
Nacional Federico Villarreal, 1973] consigna que en las sociedades
prepolíticas existió una autoridad, más en modo alguno esta tuvo
connotaciones políticas en razón a que se trataba del ejercicio de un poder
simplemente social.
En esa perspectiva, Fernando Silva Santisteban [Introducción a la
antropología jurídica. Lima: Universidad de Lima, 2000] hace referencia a las
jefaturas. Expone que “estas son de hecho, las primeras personalidades que
emergen de la masa social. Su situación excepcional, que las coloca por
encima de las demás, les proporciona una fisonomía y, en consecuencia, les
confiere individualidad”. A lo anotado agrega que “en las sociedades de
jefatura no existían instancias ni cuerpos especializados para gobernar y
hacer cumplir las leyes. Estas funciones se combinaban con las de
naturaleza económica, militar, e incluso religiosa”.
Es evidente que las sociedades de jefaturas no se constituyeron en
instituciones independientes, habida cuenta que se encontraban
estrechamente vinculadas a la familia, a la hoy denominada sociedad civil y
hasta con las tareas religiosas.
Asimismo, carecían de un sistema de normas jurídicas explícitas a cuyo
cumplimiento quedara obligado el grupo (bajo coerción).
Las sociedades pre-políticas abarcaron cuatro tipos de expresiones:
la horda, el clan, la tribu y la confederación tribal.
Al respecto, veamos lo siguiente:
a) La horda
Alude a un pequeño número de personas de vida trashumante, carentes de
regulación político-jurídica articulada y fija, amén de haberse encontrado
sometidos a la promiscuidad sexual más abierta posible (la existente entre
sus miembros, obligó a establecer la relación parental tomando como
referencia a la mujer).
Desde una perspectiva histórica la horda aparece como el primer
aglutinamiento social.
Su conformación inorgánica a la par de espontánea surgió de la necesidad
de la conservación de la especie mediante la defensa gregaria nómada y la
consecución asociada de medios de subsistencia básicos.
El mando del grupo provenía, fundamentalmente, de la exhibición de fuerza
física, valentía o habilidades para alcanzar obediencia dentro del grupo. La
variopinta como cicatera normatividad co-existencial era la expresión de la
mera voluntad o ánimo del jefe del grupo.
El desconocimiento de las técnicas de laboreo de la tierra obligó al
nomadismo en pro de la satisfacción de las necesidades básicas; en ese
sentido, la caza, la pesca y la recolección de los frutos silvestres se
constituyeron en las principales fuentes de abastecimiento de estas
sociedades. La filiación como noción constructiva del grupo social, tomaba
como referencia a la mujer. Ello en razón a la abierta promiscuidad sexual
entre sus miembros y la convergente improbabilidad de identificación del
progenitor paterno.
Como afirma Pitirim Sorokin [Sociedad, cultura y personalidad. Nueva York,
1928], “se trataba de cavernarios erráticos, devenidos en tropas armadas
que tenían un jefe y que se procuraban para sí sus propios suministros”.
b) El clan
Alude a un grupo de personas unidas por el vínculo de sangre y de filiación
unilineal, basado en la descendencia común y tradicional. El parentesco
implicaba la existencia de un lazo de sangre entre los miembros del clan, el
cual se graficaba en la tenencia de
un tótem común.
En un lento proceso social las hordas convergen en un clan, grupo más
numeroso y con una jefatura más nítida.
El clan es consecuencia de la evolución de los hábitos y costumbres del
grupo social y la consolidación de la necesidad de ser solidarios. Dicha
sociedad poseía un tótem considerado progenitor de la misma; y que se
“personificaba” transitoriamente en la figura del jefe.
El tótem era aquel ser animado o inanimado –usualmente un animal, planta
u objeto material– que servía de emblema e identificación colectiva. En ese
contexto aquello que ataba y solidarizaba a los miembros del clan era el
parentesco de sangre y el tótem era lo que generaba que recíprocamente se
atribuyesen como descendientes de
un antepasado común.
Horacio Sanguinetti [Curso de derecho político. Buenos Aires: Astrea, 2000]
señala que “el factor religioso y mitológico afirmaba la autoridad del jefe del
clan, identificado como un tótem protector –un animal, planta, objeto o
elemento–, propio del anclaje, que caracterizaba al grupo y era una especie
de deidad protectora”.
Dentro del clan casi no existieron diferencias de rango. Entre las
excepciones aparecía la figura del varón más anciano, el mismo que
supuestamente sabio y experimentado ejercía la autoridad.
La autoridad desempeñaba actividades indiferenciadas (tareas religiosas,
militares, políticas, etc.), siendo su capacidad de aseguramiento de la
defensa del grupo, cuestión vital para la preservación del poder.
El clan tuvo una tendencia firme a la vida sedentaria, por lo que podía
ubicársele fijado a un área geográfica. Su actividad económica se caracterizó
por el laboreo de la tierra y la domesticación y crianza de animales.
La filiación tomaba como referencia a la mujer; ello se explica por la práctica
de la sexualidad abierta y la consiguiente imposibilidad de la identificación
del progenitor paterno.
c) La tribu
Alude a aquel grupo social que abarcaba un gran número de clanes. Se
caracterizó por la posesión de un territorio delimitado y ciertamente más
extendido que en las manifestaciones sociales anteriormente señaladas.
Dicha sociedad se caracterizó por la división de la tierra y el trabajo. Implicó
una forma de asociación más estructurada y piramidalmente organizada.
La tribu expresó la particularidad del uso de un dialecto común, la
pertenencia a una cultura homogénea, así como el establecimiento del
ejercicio de una autoridad colegiada.
Al respecto, José Mejía Valera [ob. cit.] señala que su conducción estaba a
cargo de un consejo integrado por los jefes de cada clan, de entre los cuales
se designaba a uno de ellos para su representación.
Este cuerpo colegiado deliberaba en forma pública y se ocupaba
fundamentalmente de regular las relaciones con las tribus vecinas, declarar
la guerra o la paz, etc. Esta actividad estuvo dotada de algunos rasgos
específicos de juridicidad. La regulación social se enraizó en la costumbre.
Con la tribu nace la denominada economía agraria.
d) La confederación tribal
Alude a una liga o unión de varias tribus, una suerte de alianza que surgió
de la similitud de poderío bélico y de la vocación conjunta para una defensa
eficaz o para actos de conquista. Esta coalición tribal –exigida para el éxito
de empresas bélicas– creó diferencias significativas de rango y autoridad con
los pueblos sometidos.
La confederación conservará gran parte de las características de la vida
tribal; empero debilitará el vínculo de sangre, emergiendo en su reemplazo
el vínculo de suelo.
El gobierno de la confederación también descansó sobre un cuerpo
colegiado, pero dotado de mayores atribuciones que en el caso de la tribu.
Asimismo, el dominio territorial se acrecentó de manera significativa.
Señálese adicionalmente que los factores económicos promovieron su
consolidación: las transacciones, los cambios y los incipientes mercados
influyeron grandemente.
Esta modalidad de sociedad presentó una mayor evolución cultural que las
anteriores, amén de haberse convertido en la “puerta de ingreso” a las
denominadas sociedades políticas.
3.2.- Las sociedades políticas
Se trata de colectividades que aparecen como consecuencia del proceso de
una mayor y mejor delimitación territorial y poblacional, así como de la
aparición de dos grupos sociales: el primero encargado de las funciones de
organización y control de las actividades socio-económicas mediante el uso
de una energía social denominada poder; y el segundo responsable de
ejercitar per se las actividades productivas. Por ende, la necesidad de
institucionalizar el sistema de producción, propiedad, reciprocidad,
redistribución, intercambio de los bienes económicos y el aseguramiento de
la paz y el orden público inspiró fuertemente su creación.
En estas colectividades emergieron tres instituciones básicas: el fisco, la
fuerza armada y el fomento de las obras públicas. Fruto de lo anteriormente
expuesto surgirán conflictos internos que obligarán a la institucionalización
política de los roles: unos se auparán como titulares de la autoridad, y los
otros se subordinarán a ella.
Esta institucionalización del fenómeno político permitirá la producción y la
distribución de decisiones dirigenciales y la formulación de acciones
públicas.
Debe quedar claro que las sociedades políticas no surgen por generación
espontánea, ni son creadas porque “uno” o “algunos” formalicen su
existencia mediante un acto ritual.
José Mejía Valera [ob. cit.] precisa que las sociedades políticas no se
formarán simultáneamente en todos los sistemas sociales, porque para ello
se requería de ciertas condiciones favorables no siempre existentes.
En puridad aluden al conjunto de núcleos humanos en donde el
comportamiento coexistencial se proyecta como influencia o acción de una
energía social (poder) que decide, define, defiende o transforma la forma o el
orden de la convivencia.
Andrés Serra Rojas [Diccionario de ciencia política. México: Fondo de Cultura
Económica, 1998] señala que en las sociedades políticas existen dos planos,
a saber:
a) El primero con contenido subjetivo está referido a las decisiones y ordenes
que afectan las conductas de los demás miembros del grupo social.
b) El segundo con contenido objetivo está referido a las reglas y formas de
organización que se imponen como pautas de comportamiento co-
existencial.
En suma, se trata de colectividades que aparecieron como consecuencia del
proceso de conexión entre la demarcación del espacio propio y el
asentamiento poblacional; así como de la diferenciación de un grupo
dirigente encargado de la dirección y control de las actividades de interés
general y de otro dirigido encargado personalmente de la realización de las
actividades productivas, de defensa, etc.
3.2.1.- La formación de las sociedades políticas
Desde nuestro punto de vista, la formación de las sociedades políticas puede
explicarse por alguna de estas tres teorías: la formación consensuada, la
formación determinista y la formación binaria.
Al respecto, veamos lo siguiente:
a) La formación consensuada
Esta teoría plantea que la aparición de la sociedad política es el resultado
de una convención nacida –en mayor o menor medida– del albedrío de los
seres humanos, quienes deciden asociarse políticamente para la
consecución de fines compartidos y permanentes. Este consenso parte de
una voluntad colectiva basada en el reconocimiento de experiencias co-
existenciales que justifican la convivencia asociada
de signo político; la misma que permite la satisfacción de un conjunto de
necesidades de interés general.
Dentro de esta tesis pueden ser incluidas las consideraciones de Tomás
Hobbes (1588-1679) y Juan Jacobo Rousseau (1712-1867). Tomás Hobbes
–en su obra El leviatan– plantea la aparición del cuerpo político como
respuesta a la necesidad de someter y refrenar los instintos arbitrarios de
los hombres, lo cual consagra una amenaza contra la integración y
supervivencia de la sociedad.
Juan Jacobo Rousseau –en su obra El contrato social– plantea la aparición
del cuerpo político como expresión de voluntad libre de los hombres de ceder
parte de su soberanía personal, a efectos de concretar democráticamente las
expectativas comunes de bienestar, autodeterminación en sociedad,
seguridad y justicia.
b) La formación determinista
Esta teoría plantea que el instinto gregario y el paulatino proceso de
evolución en las relaciones co-existenciales, genera inevitablemente la
constitución de la sociedad política.
Así, se sostiene que siendo inherente a la persona humana la interrelación
co-existencial con sus congéneres, la aparición del cuerpo político es fruto
de la progresiva, imprescindible e irremediable fuerza del mero hecho de
coexistir. En resumen, la libertad y el albedrío de los seres humanos carecen
de relevancia sustancial para el establecimiento de la sociedad política.
Dentro de esta tesis pueden ser incluidas las formulaciones de Herbert
Spencer (1820-1903) y las en consuno formuladas por Carlos Marx (1818-
1883) y Federico Engels (1820-1895). Herbert Spencer –en su obra Principios
de sociología– plantea la aparición
del cuerpo político como respuesta organicista o evolucionista de un proceso
natural y propio; el cual es análogo a lo que acontece en el mundo animal y
vegetal, en donde se nace, se crece y se perece.
Carlos Marx y Federico Engels –en el conjunto de todas sus obras– plantean
la aparición del cuerpo político como respuesta al control de una clase social
dominante, en aras de disponer la organización de la sociedad y la actividad
económica, de conformidad con sus específicos y concretos intereses.
c) La formación binaria
Esta teoría plantea que la aparición de la sociedad política es la
consecuencia de la conjunción de dos factores:
- Un factor de naturaleza política surgido del instinto gregario y de la
irremisibilidad de la necesidad de la presencia de una autoridad política en
el seno de la colectividad.
- Un factor de naturaleza cultural consecuencia de las experiencias de
coexistencia social que promueven una forma superior de organización
político-jurídica.
Es evidente que la entidad o ser de la sociedad política deriva de la
confluencia, por un lado, de la sociabilidad humana –es decir, parte de un
hecho material vinculado al instinto gregario–, y por el otro, del
reforzamiento del aprendizaje colectivo en el arte de coexistir.
Por ende, como consecuencia de la conjunción de ambos factores, se elige
aquella forma de vida organizada en donde se tejen las relaciones,
competencias y derechos derivados de la condición de gobernantes y
gobernados.
3.2.2.- Los componentes de las sociedades políticas
La formación de una sociedad política requiere necesariamente de tres
componentes: el pueblo, el poder y el territorio.
Al respecto, veamos lo siguiente:
a) El pueblo
Indica la presencia de un grupo humano vinculado y compenetrado con la
realización y verificación práctica de intereses comunes, entre los que figura
de modo invariable su propio mantenimiento y preservación.
La sociedad comprende la continuidad y permanencia de relaciones co-
existenciales complejas y entremezcladas con elementos diferenciados como
la edad, el sexo, etc.
b) El poder político
Indica la presencia de un aparato de gobierno que canaliza la energía social
en pro de la realización y verificación práctica de intereses comunes.
c) El territorio
Indica la presencia del asentamiento humano y su capacidad de disposición
privativa dentro de un área geográfica más o menos precisa.
3.2.3.- Los factores, requisitos y tipología de las sociedades políticas
Entre los factores y requisitos que intervienen de manera imprescindible en
la formación y mantenimiento de la sociedad política, pueden mencionarse
los cinco siguientes:
a) Internalización del poder político; es decir, el establecimiento permanente
y constante de la relación gobernante-gobernados. Ello incluye la creación
de aparatos de represión social y de defensa militar.
b) Establecimiento de un específico y diferenciado sistema de normas
jurídicas; ello en relación a las restantes conformantes de la constelación
normativa (morales, religiosas y reglas de trato social).
c) Establecimiento de un equipo burocrático y la adopción de sistemas
elementales de contabilidad, registro y estadística.
d) Legitimación ideológica del ejercicio del poder (mitología, religiosidad,
ritualidad, etc.).
e) Control de los excedentes de producción a través del reparto de la riqueza,
la organización laboral, el manejo de la tecnología, etc.
En lo que se refiere a la tipología de las sociedades políticas, cierto sector de
la doctrina los clasifica en sociedades políticas iniciales y sociedades
políticas estaduales.
3.3.- Las sociedades políticas iniciales
Dichas sociedades reciben esta denominación a efectos de distinguirlas
académicamente de aquellas surgidas después del Renacimiento (siglo XVI)
y que son conocidas con la denominación de estados.
Se trata de conjuntos humanos que lograron establecer una estructura y
organización de mando y obediencia, a la par de crear y sostener una
pluralidad de instituciones jurídicas y administrativas tendentes a la
consecución de determinados fines co-existenciales.
Dicho poder político a diferencia de la voluntad estadual, solo se ejerció
residualmente sobre el territorio; o sea, solo operó sobre los centros
poblados.
En las sociedades políticas iniciales el poder fue ejercido en función de las
características personales del gobernante, y usualmente las reglas se
establecían y cambiaban en razón de los atributos de este.
El poder sobre el territorio era materialmente limitado (centros poblados),
además de que las poblaciones vivían en muchos aspectos al margen de la
acción política. Ellas desarrollaban gran parte de sus actividades sociales
de conformidad con las reglas consuetudinarias, es decir, coexistían
mediante la creación de sus propias normas.
Mario de la Cueva [La idea del Estado. México: Fondo de Cultura Económica,
1996] señala que para dicho tipo de sociedades “el territorio no era sino la
tierra sobre la que se eleva la casa, la aldea y la ciudad, este era la porción
de tierra que hacía sedentaria la vida de la comunidad [...] el territorio era
una condición para la vida sedentaria, pero no era un elemento integrante
de la comunidad humana”.
El entroncamiento de los pueblos con el poder político se sujetaba a los
aspectos tributarios y las cargas milicianas (levas, campañas bélicas de
defensa o ataque, etc.).
Al respecto, Marcial Rubio Correa [El sistema jurídico. Introducción al
derecho. Colección de Textos jurídicos. Lima: Pontificia universidad Católica
del Perú, 1993] señala:
“Podemos así distinguir entre gobierno y Estado. Gobierno hubo siempre,
hasta en las sociedades menos evolucionadas, pero esa capacidad de mando
(normalmente basada en la simple fuerza y por tanto volátil) no es equivalente
al Estado contemporáneo, donde, por más defectos y debilidades que existan,
hay ciertos órganos, principios y normas que trascienden a cada gobierno y,
muchas veces, a cada época”.
Señálese adicionalmente que este tipo de sociedades carecieron de la
concepción de ser unidades políticas soberanas; es decir, independientes
ante sus homólogos en el marco de las relaciones internacionales y supra y
centrípetas en el ejercicio del poder político en lo relativo hacia el interior de
sus propios dominios territoriales.
Como bien refiere Héctor Rodolfo Orlandini [Principios de ciencia política y
teoría del Estado. Buenos Aires: Plus Ultra, 1985], el Estado a diferencia de
las demás expresiones de sociedad política se caracteriza por ser una forma
de poder político ordenado e institucionalizado en coordinación con el
territorio y el pueblo adscrito a él.
Entre las principales sociedades políticas iniciales destacan el imperio
egipcio, la polis griega y el imperio romano. Dicho período arranca en el año
3000 a.C. con la aparición de Menes como faraón de Egipto y se extiende
hasta el siglo XVI.
La relación cronológicamente anotada –como bien advierte Raúl Ferrero
Rebagliati [Ciencia política. Lima: Studium, 1975]– no tiene necesariamente
un carácter mecánicamente evolutivo; es decir, no es un punto
incontrovertible el que una sociedad anterior en el tiempo constituya el
presupuesto de otra posterior.
Prueba de ello fue la involución desde la perspectiva del poder político,
producido durante el período del medioevo.
a) El imperio egipcio
Alude a una organización política constituida alrededor del año 3000 a.C.
gracias a Menes primer faraón de Egipto. Esta alcanzó su mayor esplendor
durante la conducción de Ramsés II (1290-1223 a.C.).
Entre sus principales características aparecen las cuatro siguientes:
- Existencia de un fundamento de organización despótica y teocrática. El
faraón era considerado una divinidad; esta legitimidad justificaba su poder,
por lo cual el orden se vinculaba a su mera voluntad.
- Existencia de cierto grado de estructuración jurídico-política en lo relativo
a la regulación de los intereses públicos.
- Presencia de una administración estatal profesionalizada. Destacase la
labor emprendida por los visires, quienes se encargaban del control de la
hacienda pública y la administración de los granos y del ganado. Cabe
resaltar el establecimiento de servicios públicos esenciales (régimen de
irrigaciones, granos públicos,
comercio exterior, etc.).
- Inexistencia absoluta de regulación jurídica de la relación gobernante-
gobernados.
b) La polis griega
Alude a la organización política que se constituye, en sus rasgos más
significativos, entre los años 584-404 a.C. con el auge de Atenas y Esparta.
Esta alcanzó su mayor esplendor bajo la égida de Alejandro Magno, quien a
partir del año 336 a.C. emprendió sus famosas guerras de conquista en Asia
y África.
La expresión polis equivale a ciudad-Estado, e indica el área geográfica,
social y cultural en el que se desenvolvía la vida de los griegos. Entre estos
no existió un sentimiento nacional, pues aún no aparecía en la historia la
idea de Nación, por lo que la unión se forjaba de la relación hombre-ciudad.
Entre sus principales características aparecen las siete siguientes:
- Extensión territorial exigua, hasta el extremo que Luis Sánchez Agesta
[Principios de teoría política. Madrid: Nacional, 1983] la califica como una
“aldea fortificada”. Esta modalidad política se componía territorialmente de
un centro poblado y una zona aledaña o tierra de nadie.
- Presencia de una minúscula población.
- Existencia de una cierta idea de limitar el ejercicio del poder político a los
cánones del derecho. Cabe aquí destacar al legislador ateniense Dracón,
quien inició la cancelación de la denominada justicia privada, por el
monopolio jurisdiccional del cuerpo político,
interpósito entre victimarios y víctimas.
- Existencia de un aparato político predominante, más no monopolizador del
mando y la coacción.
- Posesión de una estructura administrativa integral y orientada por
personal especializado.
- Presencia de un gobierno sustentado en las costumbres sociales, que
funcionaban gracias a la extrema cohesión moral y la intercambiabilidad de
los integrantes de la sociedad. Bajo el influjo de las ideas de Platón y
Aristóteles la polis existe para la realización de la virtud: la ética y la acción
política devienen en aspectos de una misma actividad. El gobierno se
considera un arte.
- Existencia frágil, canija y segmentada de una esfera de libertad personal
frente al poder político. Empero, a pesar de ello, a Grecia se le considera
como la gestante del concepto jurídico de libertad individual, amén de
promotora del nacimiento del sentimiento cívico. En este aspecto el “buen
griego” no era aquel que buscaba el progreso solo para provecho propio, sino
aquel que con ese objetivo buscaba además ser útil a sus congéneres y a su
patria.
c) El imperio romano
Alude a una organización política que se constituyó en sus rasgos más
significativos con la ascensión de Augusto en el año 27 a.C. Este alcanzó su
mayor esplendor bajo la égida de Diocleciano (gobernante del 284 al 305
d.C.), el mismo que para impedir la anarquía militar organizó la tetrarquía
política.
Entre las principales características aparecen las seis siguientes:
- Existencia de un gobierno observado como res pública, es decir, como cosa
de todos. En ninguna etapa del proceso político romano el ejerciente de la
autoridad dejó de ser un mandatario, ya que asumió el poder en nombre del
conjunto de la sociedad política
y no por derecho propio (como sí fue el caso de los entes despóticos
orientales).
- Creación de la idea de la personalidad jurídica del cuerpo político, así como
de la delegación funcional como fundamento del poder. Esta obligación
funcional creó una compleja burocracia con atribuciones político-
administrativas.
- Establecimiento de un trípode orgánico: la potestad tribunicia, el imperio
proconsular y el sumo pontificado.
- Existencia de un vínculo nacional a consecuencia de la aplicación del
principio jurídico del ius sanguinis. Este derecho de sangre consistía en que
la nacionalidad y los derechos de una persona se regían por la ley de su
patria familiar de origen.
- Aplicación de los conceptos embrionarios de soberanía e imperio.
En este sentido el poder se ejercía como un atributo inherente al cuerpo
político: este se presentaba como una potestad de la organización política
en sí misma, la cual se ejercía solo en nombre de ella, cualquiera que fuera
el criterio de legitimidad para
designar a quien dirigía la sociedad política.
- Consolidación de ciertas estructuras jurídicas e interrelación reglada entre
gobernante y gobernados. Al respecto, se empieza a verificar la existencia de
órganos de control del poder como el Tribuno de la Plebe.
d) El caso de la Edad Media
En dicho período de la historia el contenido del poder político estaba muy
limitado, es decir, poseía reducidas competencias; amén de la existencia de
un grado muy grande de reparto del poder.
En puridad, fue la expresión de una sociedad poliárquica; vale decir, con
una pluralidad de fuentes de mando.
Los estratos sociales –nobleza y clero–, los municipios, los monasterios, los
señoríos no solo consiguen controlar buena parte de las actividades de los
monarcas gobernantes, sino que incluso llegan a ejercer “cuotas” de poder,
al extremo que en los señoríos apareció la facultad de acuñar moneda
propia.
Álvaro Echeverri Uruburu [Teoría constitucional y ciencia política. Bogotá:
Ediciones Librería del Profesional, 2002] señala que “Dicha modalidad se
caracterizó por una pirámide trunca; con sucesivos encadenamientos de
lealtades, pero que no encuentran un vértice de confluencia”.
El cuerpo político solo aparece con nitidez cuando declara la guerra, recauda
impuestos o dirime en los conflictos interindividuales de naturaleza jurídica.
Entre sus principales características aparecen las tres siguientes:
a) Existencia de un poder político disperso y fragmentado.
b) Existencia de una influencia política determinante por parte de la Iglesia
Católica.
c) Existencia de una nobleza con capacidad de acción política; por la cual
incluso podía expresarse a través de entes representativos.
A modo de reflexión, Álvaro Echeverri Uruburu [ob. cit.] recuerda que en
dicho período el Papa Inocencio III fue calificado como “el más grande
monarca de su época”.
3.4.- La sociedad política estatal
La palabra Estado fue acuñada por el político e historiador italiano Nicolás
de Maquiavelo [Citado por Walter Theimer. Historia de las ideas políticas.
Barcelona: Ariel, 1969] (1469-1527) en su obra capital El Príncipe (1513), en
donde manifestó lo siguiente:
“Cuantos estados, cuantas denominaciones ejercieron y ejercen control
soberano sobre los hombres, fueron y son repúblicas y principados”.
Así, unas y otros se configuraban en conceptos y reglas que podían
aplicárseles indistintamente.
La reflexión sobre su realidad circundante llevó a Nicolás de Maquiavelo a
entender que las organizaciones políticas de su época podían resumirse en
dicho vocablo.
Es conveniente indicar que la expresión surgió dentro del contexto histórico
del proceso de unificación política italiana después del Medioevo, y que se
irá divulgando lentamente en los siglos XVI y XVII hasta hacerse de uso
universal. Con esta expresión concluye un largo proceso de evolución
conceptual de lo que hoy se define como Estado.
Como bien afirma Mario de la Cueva [ob. cit.] el término Estado fue ajeno a
la Antigüedad, época en la que se usaron las denominaciones de polis,
civitas, res pública e imperium.
Tal como expone, “el cambio terminológico no fue un mero accidente:
Maquiavelo se encontró con una Europa nueva, cuyas naciones o pueblos
firmemente asentados sobre territorios determinados, habían formado
comunidades plenamente unidas, independientes unas de otras y con un
poder político que había logrado centralizar todos los poderes públicos.
Estas nuevas unidades habían roto la jerarquía
medieval y destruido el sistema feudal; eran comunidades con un poder
político unitario”.
La acepción acuñada por Nicolás de Maquiavelo (stato) deriva de la no
utilizada voz latina status, que aludía a la constitución o condición de algo
resguardado por una autoridad unívoca. Dentro de su marco de referencia
histórica el florentino lo insertó como un término genérico y comprensivo a
las distintas formas de gobierno de una comunidad política (reino, imperio,
república, etc.). En suma, aparece como la definición de un orden político
resguardado por una autoridad señera que comprende una pluralidad de
formas de gobierno.
La definición anotada reitera su importancia histórica para ubicar
cronológicamente su utilización; empero, tiene el grave defecto de su
imprecisión.
A nuestro modo de ver, el Estado o sociedad política moderna es el resultado
de los tres acontecimientos siguientes:
a) Las pugnas políticas entre los poderes externos existentes en el medioevo;
esto es, entre la Iglesia y el imperio o la monarquía.
b) Las pugnas internas entre el emperador o el rey y los señores feudales.
c) La formación de las comunidades nacionales asentadas firmemente sobre
porciones específicas del territorio.
Al respecto, debe señalarse que ya en 1214 el rey francés Felipe II Augusto
(r. 1180-1214) tras derrotar al emperador germano Oton IV en la batalla de
Beuvives, consiguió adicionalmente afirmar la tesis de que el rey era política
y jurídicamente par e igual a un emperador; por ende, dentro de su territorio
no reconocía ninguna autoridad superior a él.
Asimismo, es citable que cuando en 1301, el Papa Bonifacio VIII emite su
famosa bula Ausculta fili (escucha hijo), en la que insiste en la supremacía
del poder espiritual sobre el poder temporal de los emperadores y monarcas,
aparecerá la figura del rey francés Felipe IV El Hermoso (r.1285-1314)
convocando a los Estados Generales en 1302; los cuales concluirán
declarando el poder supremo y absoluto de dicho monarca dentro de sus
dominios, así como su independencia política frente al Papado. Ante los
mismos hechos, el Parlamento británico expresará que “merced a su
condición real y apoyada en una costumbre cuidadosamente observada, los
reyes de Inglaterra –gobernaba a la sazón Eduardo I- nunca han admitido
un juez o una sentencia ni espiritual ni temporal”.
Debe advertirse que desde el siglo X se había instaurado el denominado
Sacro Imperio Románico Germánico, el cual había sido establecido por
acuerdo entre la Iglesia y los monarcas europeos. Elloplanteó un pacto entre
el poder espiritual y el poder temporal.
Dicho pacto se inicia con el rey alemán Oton I El Grande (r. 936- 973) quien
se hace coronar por el Papa Juan XII como emperador; esto es, se le adjudicó
el título de mayor dignidad y, por ende, con capacidad para ejercer vasallaje
sobre los reyes y príncipes.
La formación de las nacionalidades española, francesa e inglesa
respectivamente afirmó la trocha hacia una nueva modalidad de
estructuración política de la sociedad. Así, Inglaterra expondrá el principio
del reconocimiento y protección de las libertades, la noción del órgano
parlamentario, etc. Francia incluirá el desarrollo de la tesis de Montesquieu
en lo relativo a la separación de funciones del poder y los conceptos de
nación y representación política.
Joseph M Valles [Ciencia política. Barcelona: Ariel, 2000] señala que tras los
referidos hechos políticos aparecerá la necesidad de la construcción
intelectual del concepto Estado. Así, en ese papel destacan Nicolás de
Maquiavelo, Jean Bodin y Thomas Hobbes.
Nicolás de Maquiavelo (1496-1527) en el contexto del proceso de unificación
italiana aquilata la importancia de la concentración del poder.
Jean Bodin (1530-1596) en el contexto de la lucha político-religiosa entre
católicos y hugonates en Francia, estima que la subsistencia de una
comunidad política solo es posible con un poder soberano.
Thomas Hobbes (1588-1679) en el contexto de la guerra civil y posterior
caída del rey inglés Carlos I, considera que la seguridad de la comunidad
solo es viable mediante la consensuada renuncia de sus miembros a
gobernarse a si mismos, a efectos de otorgarle el poder al soberano.
Ignacio Sotelo [“La cuestión del Estado. Estado de la cuestión desde una
perspectiva latinoamericana”. En: Encuentro, Nº 35. s.l., 1956] justifica su
institucionalización global, en el reconocimiento a una “situación anómala
de crisis generalizada de las estructuras sociales, políticas e ideológicas, que
se pone de manifiesto en un aumento continuo de las discordias civiles. Las
nuevas clases sociales –burguesía, comerciantes y menestrales– que han
crecido al amparo de las ciudades, exigen el establecimiento de un nuevo
orden que facilite su desarrollo; hasta la población rural se siente con fuerza
para cuestionar los derechos señoriales que la oprimen”.
En el marco de graves conflagraciones sociales y religiosas como
consecuencia de la división entre los cristianos, se generará una crisis de
“guerra de todos contra todos”, lo que obligará a reformular el modelo de
sociedad política. Aúnase a ello el hecho de que en la Europa renacentista
los pueblos afirmaron sus peculiaridades en materia cultural, idiomática y
económica y tendieron a la conformación de la determinación de las
identidades. Todo ello coadyuvó a reforzar las condiciones para la
institucionalización de la sociedad política estatal.
El Renacimiento formalizará una sociedad política que irrumpirá contra una
modalidad estructural y organizativa débil y limitada, y contra un ejercicio
del poder repartido. Como bien sabemos hasta antes de la aparición del
Estado no era tarea política esencial el procurar el bienestar del pueblo;
amén de que las funciones estatales se encontraban
diseminadas entre el rey, los señores feudales, las ciudades, los municipios
y las corporaciones de artesanos.
A partir del Renacimiento irán desapareciendo las expresiones de poder
compartido para abrir paso a las unidades de poder unívoco, orgánico y
estructurado. En virtud de una entidad política con una energía y
competencia centrípeta aparecerá una actuación autónoma e
independiente. Los instrumentos de dicho poder serán las milicias
permanentes y profesionalizadas, la burocracia piramidal y extendida a lo
largo y ancho del territorio, así como la existencia de un orden jurídico
absorbente y plenario.
Tras la expresión acuñada por Nicolás de Maquiavelo se superaría la
atomización del poder, se alcanzaría la centralización de los poderes
públicos y se afirmaría conceptualmente la autonomía e independencia
entre los cuerpos políticos homólogos.
Se sostiene que una sociedad política alcanza la calidad de “estadual”
cuando es observada en un territorio relativamente grande y con límites
estables, cuyos habitantes se encontraban vinculados por lazos políticos
centrípetos e intrincados y con identidad de pertenencia distintiva en
relación a otras colectividades.
El proceso de consolidación de dicha modalidad política será confirmado por
la vorágine de la actividad política y militar de Napoleón Bonaparte de 1800
a 1815, a lo largo de casi toda Europa.
Desde nuestro punto de vista, el Estado es una forma de sociedad política
evolucionada.
El rasgo común entre el Estado y todos sus antecedentes históricos (como
el imperio egipcio, la polis griega, etc.) es que son formas organizativas de
una comunidad de hombres vinculados por la necesidad de supervivencia,
para lo cual se valen de mecanismos de regulación de las conductas
coexistenciales a través de un sistema normativo-coactivo centralizado. Más
aún, existe confluencia de sus elementos básicos: poder político, pueblo y
territorio. Ahora bien, la noción Estado –entendida, reiteramos, como la
expresión evolucionada y desarrollada de las sociedades políticas– está
reservada a aquella forma de organización surgida en Occidente después del
Renacimiento (siglo XVI).
La diferencia con sus antecedentes históricos radica en que en el Estado,
los elementos anteriormente citados se “presentan” de una manera distinta.
La claridad y delimitación de sus respectivas conceptualizaciones, así como
su racional armonización, le dan un rasgo distintivo.
Al respecto, Joseph M. Valles [ob. cit.] expone que la construcción del Estado
equivale a la monopolización del poder político; ergo, a la elaboración de la
ley, la impartición de justicia, la recaudación fiscal, la defensa militar, las
relaciones internacionales. Así, consigna que se trata de recursos que en las
formas políticas preestatales se hallaban dispersas entre diversos agentes –
señores feudales, corporaciones, jerarquías eclesiásticas– y que ahora
tenderían a ser confiscadas por la autoridad del estado y atribuidas a su
personificación: el soberano.
El Estado aparece cuando se precisa y determina con rotundidad que se
trata de una unidad política independiente en lo interior y exterior, que
actúa de modo continuo y de forma activa, a través de medios de poder
propios y claramente delimitados en lo poblacional y territorial. Su
institucionalización se concibe como un intento para organizar
“racionalmente” la relación entre gobernantes y gobernados,
impersonalizando, estabilizando y dotando de lógica al ejercicio del mando
y a la dirección de una comunidad política.
Cabe señalar que la primera comunidad política que adoptó dicha
denominación fue Países Bajos (Holanda) en el siglo XVII. Es de verse, que
habiendo pertenecido a la corona española desde Carlos V, tras la Paz de
Westfalia (1648), esta estableció su independencia como Estado de las
provincias unidas.
Entre las principales características del Estado aparecerán las tres
siguientes:
a) La unificación y centralización del ejercicio del poder. En esa idea se
concretiza a un gobernante supremo y soberano, que no admite jefatura o
mando político sobre él.
b) La secularización del ejercicio del poder. En esa idea se concretiza una
clara distancia entre los fines temporales a cargo de la sociedad política y
los fines transcendentes
a cuenta de los entes religiosos.
c) La determinación territorial y poblacional. En esa idea se concretiza que el
poder fluye y actúa sobre todas las personas que viven dentro de su
territorio.
3.5.- La definición del concepto Estado
Guido I. Risso [Curso de derecho constitucional. Tucumán: La Ley, 2001]
sostiene que “el término Estado es uno de esos conceptos que posibilitan
tantas acepciones como personas dispuestas a darlas haya”. Más aún, con
sorna Frederic Bastiart en un opúsculo publicado en 1848 y denominado El
Estado, decía que debía premiarse con un millón de francos, coronas, cruces
y hasta cintas a quién llegase a formular una buena, simple e inteligible
definición de Estado.
En puridad, su conceptualización se ha visto afectada por las distintas
connotaciones existentes, en el ámbito político, sociológico, histórico y
jurídico.
Dentro de ese complejo contexto, debe señalarse que la existencia del Estado
está condicionada a la interconexión de un grupo humano asentado sobre
un territorio determinado en donde opera con suficiencia un poder político.
Ahora bien, ello no implica que tenga una existencia material, ya que en
verdad es una abstracción que se
sustenta en la necesidad de cohesionar las relaciones de convivencia e
interacción.
Al respecto, Fernando Silva Santisteban [ob. cit.] percibe que “el Estado a
través de una organización política asume el mantenimiento del orden social
dentro del marco territorial que tiene soberanía por el ejercicio de la
autoridad coercitiva […] mediante el uso o la posibilidad del uso de la fuerza
física […] y un sistema compartido de los valores expresados en un conjunto
de normas […] definidas, que regulan el comportamiento y garantizan a los
individuos aquellos beneficios y privilegios que se estima deben recibir de la
sociedad […]”.
Ante la existencia de una multiplicidad de definiciones, Luis Sánchez Agesta
[ob. cit.] señala que el concepto Estado puede ser observado desde tres
perspectivas –las mismas que han sido utilizadas de manera excluyente y
omisivas entre sí en lo referente a sus respectivos aportes doctrinarios–:
deontológica, sociológica y jurídica.
Al respecto, veamos lo siguiente:
a) La perspectiva deontológica (fines)
Radica en explicar la noción Estado en atención a los fines o metas que este
persigue alcanzar, entre las cuales se puede mencionar la libertad, el
bienestar común, la seguridad, etc. Se considera, en gran medida, la
connotación de los fines y metas estatales como factores de cohesión y
criterios legitimadores para la existencia y pervivencia de una sociedad
política.
b) La perspectiva sociológica (naturaleza)
Radica en explicar la noción Estado en atención a las propiedades y
cualidades propias del tipo de poder de que goza y ejerce el Estado.
c) La perspectiva jurídica (orden coactivo)
Radica en explicar la noción Estado en atención a la función normativo-
compulsiva que necesaria e irremediablemente emana y proyecta de su seno
el Estado.
En puridad, estas perspectivas no son totalmente excluyentes ni
antagónicas entre sí, sino que, por el contrario, de su fusión y
complementariedad surgen las connotaciones y propiedades que dan
sentido a la noción Estado. En ese contexto, esta acepción alude
a una sociedad política autónoma y organizada para estructurar la
convivencia que ejerce un poder soberano desde una titularidad abstracta y
permanente, la cual, para legitimar su presencia y cumplir la realización de
los fines de la vida comunitaria, establece un orden jurídico coactivo.
Como sociedad política opera sobre un núcleo humano en donde el
comportamiento co-existencial se proyecta por la influencia o acción de una
energía social (poder) que decide, define, defiende o transforma el orden de
la convivencia.
Dicha sociedad es organizada en la medida en que cuenta con un conjunto
de instituciones, normas, métodos y planes destinados a asegurar la
aplicación de una acción política tendente a alcanzar determinados objetivos
comunitarios (la supervivencia, el progreso común, la libertad, etc.).
El Estado es una sociedad política autónoma y organizada para estructurar
la convivencia, en razón de que se trata de un conjunto permanente de
personas que se relacionan por la necesidad de satisfacer imperativos afines
de supervivencia y progreso común. Para ello requiere de un sistema de
relaciones co-existenciales dotado de fuerza social y basado en una relación
jerárquica: gobernantes y gobernados.
Dicha organización se caracteriza por no ser dependiente, sujeta ni tutelada
por ninguna otra colectividad homóloga. El ejercicio de un poder soberano
atinente a una relación jerarquizada y sujeta a una titularidad abstracta,
despersonalizada y permanente, se entiende por la necesaria presencia de
una potestad de mando que se hace inexcusable, plena e irresistible dentro
de los límites de un determinado territorio. Esta potestad de mando
supremo se manifiesta de manera indeterminada en el tiempo y con
exclusión de una titularidad particular, permanente y específica, ya que
dicha potestad, en suma, corresponde a toda la comunidad en su conjunto,
la cual simplemente encarga transitoriamente su ejercicio histórico a
determinados miembros del cuerpo político, a los cuales califica como
autoridades.
3.6.- Las formas de institucionalización histórica del Estado
La doctrina establece como tales las ocho siguientes: inmemorialidad,
establecimiento de una población en un territorio no sometido a ninguna
soberanía estatal, emancipación, secesión, fusión, absorción, acto político y
acuerdo internacional.
Al respecto, veamos lo siguiente:
a) Por inmemorialidad
Esta hace referencia a aquellos estados que se originaron lenta mente en el
tiempo.
Al respecto, son citables las experiencias históricas de Inglaterra, Francia,
Rusia, Irán, etc. En el caso de Inglaterra, los primeros habitantes de origen
romano y anglosajón datan del siglo III a.C.; posteriormente la presencia
normanda se ubica en el siglo IX d.C.
En el caso de Francia la paulatina integración entre hellstatts, tenes y celtas
dio origen en el siglo I a.C. al pueblo galo.
En el caso de Rusia, la paulatina integración de escitas, sarmatas y eslavos
en el siglo V, dio origen al pueblo ruso.
En el caso de Irán, la paulatina integración de medos y persas, dio origen
en el siglo VII a. C. al pueblo iraní.
Cabe señalar –en relación a lo anteriormente expuesto– que la relación y
entroncamiento entre dominio territorial, población y poder se produce
desde períodos remotos de la historia universal.
b) Por el establecimiento de una población en un territorio no sometido
a ninguna soberanía estatal
Al respecto, pueden citarse los casos de Liberia (1821) y Transvaal (1837).
En relación al caso de Liberia debe señalarse que en 1817 se fundó en los
Estados Unidos la denominada Sociedad Colonizadora Norteamericana con
el objetivo de devolverles a los negros afroamericanos una parte de su
originaria patria. Ello en razón al “franco reconocimiento” de que estos –
fueran libres o esclavos– no tenían cabida en dicha joven sociedad.
Para tal efecto la referida institución adquirió vastos terrenos a lo largo de
la denominada “Costa de la Pimienta” en África Occidental (Costa de
Guinea). El primer contingente de negros “americanos” fue desembarcado
en 1821.
El historiador Samuel Eliot Morrison [En: Breve historia de los Estados
Unidos. México: Fondo de Cultura Económica, 1997] señala que “ya para
1847 varios millones [...] habían sido trasladados allí, en donde organizaron
la República de Liberia con una capital llamada Monrovia en homenaje al
presidente James Monroe (1817-1825)”, y dictaron una Constitución basada
en la aprobada por los insurrectos colonos de América del Norte en 1787.
Transvaal es actualmente una provincia de la República de Sudáfrica. En
su oportunidad fue fundada como Estado por los colonos holandeses
asentados primicialmente en la ciudad de El Cabo. Dicha acción se conoce
históricamente como “La Gran Migración”. El caso de la creación ex novo de
un Estado es hoy poco probable.
c) Por emancipación
Esta se refiere al acto político de liberación frente a una organización
político-jurídica; ello con el fin de fundar un nuevo Estado.
Al respecto, pueden citarse los casos de Estados Unidos en 1776 con
relación a Inglaterra; y Argelia en 1962 con relación a Francia.
d) Por secesión
Esta se refiere al desmembramiento de un Estado para dar lugar a la
conformación de otro. Al respecto, pueden citarse los casos del Imperio
Austro-Húngaro en 1918, lo que dio lugar a la creación de los estados de
Hungría, Austria, Checoslovaquia y Yugoslavia.
También es invocable el caso de la Gran Colombia en 1830, lo que originó
la creación de Venezuela, Panamá y Ecuador.
Asimismo, son pertinentes los casos de Bielorrusia, Letonia, Moldavia,
Estonia, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán, Turkmenistán y Ucrania en
1991, con relación a la extinta URSS. Finalmente, también son
mencionables los casos de Bosnia-Herzegovina, Croacia, Macedonia y
Eslovenia en 1991, con relación a la extinta República Socialista Federal de
Yugoslavia.
e) Por fusión
Esta se produce como consecuencia de la unión de dos o más estados a
efectos de constituir uno nuevo. Al respecto, son citables los casos de los
estados germanos que en 1871 constituyeron el Imperio Alemán y el de la
República Democrática Alemana y la República Federal Alemana que desde
1990 conforman Alemania.
f) Por absorción
Esta se refiere a la adscripción de un cuerpo político por otro dotado de
mayor energía política. Tal el caso del reino de Italia en 1861.
Es de verse que el soberano piamontés –reino ubicado al norte de Italia–
Víctor Manuel II consiguió la unificación del Piamonte, la Italia Central y del
reino de Nápoles conquistado por Giuseppe Garibaldi.
Tras dicho suceso se proclamó el reino de Italia con Víctor Manuel II como
soberano y Florencia como capital.
g) Por acto político
Este se configura como la decisión soberana de un Estado de crear otro ente
homólogo. Para tal efecto formaliza jurídicamente dicha decisión soberana
y desgaja de su dominio una parte de su otrora territorio.
Tal el caso de Inglaterra y su famosa acta de la América Británica del Norte
de 1867, que crea la Confederación Canadiense; el Acta de 1901 que crea el
Commonwealth de Australia; y el Acta de Sudáfrica 1909 que crea dicha
colectividad.
h) Por acuerdo internacional
Este hace referencia a la concertación de voluntades de varios estados
dentro del ámbito del derecho internacional público, con el objetivo de
constituir un nuevo cuerpo político. Tal el caso de Israel, en razón a que
mediante una Resolución de la Asamblea General de la Organización de
Naciones Unidas de fecha 29 de noviembre de 1947 se “partió” a favor de la
nación hebrea una parte de la región Palestina. Asimismo, es invocable el
caso de Albania en virtud a la Conferencia de Londres de fecha 17 de
diciembre de 1912.
3.7.- El principio de continuidad estatal
José Pastor Ridruejo [Curso de derecho internacional público. Madrid:
Tecnos, 1986] plantea que cuando entre los elementos del Estado se
experimentan transformaciones, surge el problema de determinar si este
sigue siendo el mismo –o sea idéntico– desde la perspectiva de los derechos
y obligaciones ante sus homólogos y la Comunidad Internacional.
El principio de continuidad estatal aparecerá en el siglo XIX, con ocasión
del nacimiento del Reino de Italia entre 1861 y 1870 y el del Imperio Alemán
en 1871.
Asimismo, en el siglo XX dicho principio será esgrimido con ocasión de la
victoria bolchevique en la ex Rusia zarista (1917); amén de la disolución del
imperio austriaco y del otomano luego de la Primera Guerra Mundial.
Al respecto, es consignable que los cambios en la titularidad de los órganos
de poder vía los golpes de estado o revoluciones, se encuentran adscritos a
dicho principio. En ese sentido, debe recordarse que mediante sentencia
arbitral de fecha 18 de octubre de 1923, el ex presidente norteamericano
William Howard Taft (g. 1909-1913) en el asunto de las reclamaciones
británicas contra el gobierno costarricense por las deudas contraídas en su
momento, por el general golpista Federico Tinoco (1917-1919), consideró
que un cambio de gobierno no produce efecto alguno en cuanto a las
obligaciones internacionales del Estado.
Desde 1991 la actual república de la Federación Rusa es considerada como
continuadora estatal de la extinta URSS.
3.8.- La extinción estatal
Se produce el perecimiento estatal cuando un Estado pierde su
independencia política. Fue el caso, en su momento, del tercer reparto de
Polonia a fines del siglo XVIII, así como la anexión de los Estados Bálticos
(Bélgica y Noruega) durante la Segunda Guerra Mundial.
3.9.- La naturaleza del Estado
Alude a la esencia que configura el cuerpo político en sí mismo y que
establece los principios de su obrar. Hace referencia a aquello que describe
sus cualidades y propiedades intrínsecas.
Es evidente que tal naturaleza deriva de la sociabilidad humana. Desde esa
perspectiva, Estado y sociedad son indesligables en la práctica, aun cuando
por razones metodológicas se hace oportuna su separación conceptual.
El Estado es el producto de una abstracción y de una síntesis intelectual;
por consiguiente, en ese contexto posee su propia e innegable “particular”
realidad. Como tal, no puede ser identificado con ninguno de los miembros
de su población, ni con la suma de todos ellos, así como tampoco con la
mera extensión territorial sobre la cual ejerce soberanía.
Cabe advertir que la abstracción permite consolidar el cuerpo político de
forma especulativamente independiente y desgajada de la sociedad, y que
en síntesis hace referencia a un método que permite unificar los elementos
del Estado (pueblo, territorio y poder).
En razón a lo expuesto, al Estado no se le advierte en forma corpórea, sino
a través de sus manifestaciones para con sus pobladores; es decir, mediante
acciones como la legislación, los servicios públicos, la fuerza armada, etc.
En virtud de ello, su naturaleza aparece imperceptible a los sentidos, y es
que el Estado es como ya hemos afirmado fundamentalmente un concepto.
Su “realidad” se concreta o materializa intelectivamente en la sociedad. En
suma, el Estado es una expresión no sensible, más sí inteligible: manifiesta
un tejido de comportamientos humanos en torno a la existencia del poder
ejercitado sobre un territorio.
Jorge Sarmiento García [Derecho público. Buenos Aires: Ediciones Ciudad
Argentina, 1998] en clara referencia a lo anteriormente expuesto, sostiene
que el Estado tiene una “existencia” distinta a la suma de los miembros de
una colectividad política; la cual permanece en el tiempo no obstante la
sucesión de generaciones humanas vinculadas a esa acción.
El propio Jorge Sarmiento García [ob. cit.] expone lo siguiente: “La sociedad
política nace de los hombres, vive por los hombres y para los hombres, pero
es algo distinto a ellos; no es solamente una cohesión de personas
individuales sino una realidad nueva, una comunidad de hombres dominada
por la idea de un fin supremo que es la suma de su unión”.
En puridad se trata de una realidad accidental que existe en la razón de los
hombres y para la seguridad, libertad y bienestar de estos. El Estado surge
de la inherente inclinación del hombre hacia la unión por objetivos con sus
semejantes. En ese sentido la naturaleza humana estimula y la razón
perfecciona la concientización de dicha modalidad de organización co-
existencial.
Es evidente que el Estado no existe y subsiste per se, sino que se constituye
y pervive en el ser de los individuos que lo conforman como pueblo
políticamente organizado. El Estado no se “constituye” a partir de lo real,
sino de un concepto, ya que su peculiar “existencia” radica específicamente
en el espíritu del pueblo que lo conforma.
La naturaleza del Estado implica una relación social y una instancia política
que articula un sistema de dominación. Su manifestación material se
expone en un conjunto interdependiente de instituciones de carácter
político-jurídico que conforman el aparato en que se condensa el poder.
La especificidad del Estado se distingue a través de los dos atributos
siguientes:
a) La externalización del elemento poder político.
b) La institucionalización de lo impersonal de la autoridad.
La externalización del elemento poder político se vincula con la presencia de
una unidad política soberana dentro de un sistema de relación intra-
organizacional.
La institucionalización de lo impersonal de la autoridad implica la imposición
de una estructura de relaciones de poder, capaz de ejercer un monopolio
sobre los medios organizados de creación normativa.
Ahora bien, debe quedar claro que el concepto sociedad es más extenso y
pleno que la noción Estado; el primero representa el género y el segundo la
especie. Como bien definiera José Ortega y Gasset [Citado por Aftalión,
García Olano, Vilanova. ob. cit.], el Estado es también sociedad, pero no
toda ella sino una de sus modalidades; en todo caso, expresa la forma más
elevada de la organización social, superior incluso a las sociedades políticas
iniciales, en lo relativo a la despersonalización del ejercicio del mando y la
racional armonización con sus elementos constitutivos; vale decir, el pueblo,
el territorio y el poder.
El concepto sociedad es más general que el Estado, pues este – aunque muy
importante– es solo un aspecto de lo social: únicamente implica una
racionalización de la dominación político-jurídica y la relación entre
gobernantes y gobernados.
3.10.- El estudio del Estado
En los tiempos modernos se ha hecho notorio que el ordenamiento jurídico
y la estructura del Estado sean las resultantes de la actividad política. En
ese sentido, el derecho se limita a expresar en normas los efectos y
consecuencias de dicha actividad.
En el pasado, con equívoco mayúsculo, se había planteado el conocimiento
del Estado desde un mero perfil jurídico, sin advertirse con certeza ni
claridad que las instituciones estatales reposan sobre la base fluida de
fuerzas sociales y cambios políticos.
En la actualidad, el estudio del Estado se plantea desde tres disciplinas
básicas: la teoría del Estado, el derecho constitucional y la ciencia política.
Es decir, se estudia al Estado desde una óptica pluridisciplinaria. Con ello
se tiene en cuenta el conocimiento global de la organización política, por sus
principios, causas y efectos.
Cada una de las referidas disciplinas enfoca el conocimiento del Estado,
pero desde un centro de interés distinto.
Nombre:
Marco De Jesús Rosales Curiales
Los Elementos del Estado
Sección: C
Catedrático:
Lic. Luis Alfredo Pineda Loarca
Los Elementos del Estado
Estado:
El estado es la organización política de un país, es decir, la estructura de poder que rige a una
población que se asienta en determinado territorio y población, un poder que puede definirse como la
capacidad que tiene el aparato institucional para imponer a la sociedad el cumplimiento y la
aceptación del gobierno u órgano ejecutivo del Estado.
El concepto Estado surge vinculado a la tradición del pensamiento político occidental, para hacerse
referencia a la organización jurídica coercitiva de una comunidad la base de este pensamiento es la
búsqueda de una representación de sociedad que armonice los deseos individuales con las
aspiraciones colectivas, el interés privado con el público, las estructuras objetivas como subjetivas.
El Estado, del participio latino “estatus”, en su sentido moderno empezó a utilizarse en Italia en la
segunda mitad del siglo XIX para llenar la necesidad provocada por la reciente unidad de los reinos
y ciudades italianas, al hablar de lo stato, lo convierte en sustantivo abstracto con una significación
similar a la de polis para los griegos y las civitas para los romanos y en la Edad Media fueron llamadas
land, terra, terrace es decir, comunidad humana suficiente en si, con gobierno propio e independiente,
supremo en su orden. Se diferencia de otros términos de parecida índole, como el concepto de
sociedad, porque ésta admite otras caracterizaciones fuera de la sociedad política y porque no toda
sociedad política es Estado. También se distingue de la nación, ya que estos dos términos no siempre
coinciden, hay Estados plurinacionales (con varias nacionalidades), como la Unión Soviética, y
naciones repartidas entre varios Estados, como es el caso del pueblo alemán.
El Estado ha sido definido por muchos tratadistas como persona jurídica, y atendiendo al Articulo 15
de nuestro Código Civil entendemos por persona física “todos los entes susceptibles de adquirir
derechos, o contraer obligaciones”, que no son personas de existencia visible, son personas de
existencia ideal, o personas jurídicas, dicha actuación de tales personas es generadora de
responsabilidades, que todo esto resume la colectividad social. Ahora bien como se menciono la
palabra Estado, proviene del latín “estatus” y se define como una comunidad política desarrollada, de
un fenómeno social, el Estado es un ente jurídico supremo, o algo no visible pero palpable en los
sujetos sometidos a un orden jurídico establecido que nos limita y reconoce derechos pues del mismo
se derivan aspectos secundarios, pero que están sumamente ligados a leyes, decretos, etc., y su fuente
primaria: la Constitución, Georg Jellinek define el Estado desde el punto de vista jurídico como “La
corporación formada por un pueblo, dotada de un poder de mando originario y asentada en un
determinado territorio”.
Independientemente de las concepciones teóricas, el Estado es una realidad social, y a ella
corresponde una realidad jurídica, con características específicas, que son:
• Organización política de una sociedad humana que corresponde a un tiempo y espacio
determinado.
• Su realidad está constituida por los siguientes elementos:
a. Una agrupación social humana, que viene a ser la población;
b. Un territorio, que es la realidad físico-geográfica;
c. Orden Jurídico;
d. Soberanía, que implica independencia y autodeterminación y;
e. Un gobierno.
Por lo tanto, al Estado generalmente se le define como “la sociedad civil jurídica y políticamente
organizada” consintiendo en la industrialización jurídica y política de la sociedad. Es justamente por
esto es que Kelsen uno de los grandes teóricos del Estado moderno afirma que: “…el Estado tiene
como elementos constitutivos esenciales el poder público, el territorio y el pueblo”.
Población:
Definición técnica: La población es el conjunto de personas o animales de la misma especie que se
encuentran en un momento y lugar determinado.
Es decir que, aunque la palabra población sea usualmente utilizada para hacer alusión a una
comunidad humana, también puede ser aplicada a los animales.
Es necesario señalar que puede hablarse de poblaciones de países como es este el caso, localidades o
cualquier delimitación geográfica con autonomía política. Así, conocer la población de una ciudad es
importante, por ejemplo, para saber cuántas personas están habilitadas para emitir su voto.
Características de la población:
• Es un colectivo que está en constante evolución. Sus individuos de mayor edad irán
falleciendo, mientras que irán naciendo nuevos integrantes del grupo. Así, dependiendo de la
tasa de natalidad y de mortalidad, la edad promedio de la población podría subir o bajar.
• Un individuo puede pertenecer a una población y a otra al mismo tiempo. Por
ejemplo, quienes forman parte de la población de Lisboa también forman parte de la
población portuguesa.
• Las poblaciones son estudiadas desde la estadística, a partir de la cual se buscan hallar
determinados indicadores como la media de la expectativa de vida.
Tipos de población:
Existen dos tipos de población:
• Población absoluta: Se refiere al total de individuos que viven en una zona geográfica,
por ejemplo, los 30 millones de habitantes de Perú.
• Relativa: Se refiere a la densidad poblacional. Es decir, de refiere a cuantas personas
habitan por metro cuadrado. Así, se puede comparar los datos de dos países o ciudades para
saber cuál tiene mayor concentración de gente.
Población Activa
La población activa es una magnitud económica que se define como el número de personas
en edad de trabajar de un territorio.
Los individuos de dicho grupo cuentan con un puesto de trabajo remunerado o aspiran a
acceder a alguno. Es decir, si están desempleados, se encuentran en la búsqueda de un puesto
laboral.
1. Territorio:
Derecho internacional
Espacio sobre el que se encuentra instalada la comunidad nacional.
Segundo elemento del Estado, situado en la doctrina clásica detrás de la población y antes
del gobierno u organización política.
La noción de territorio, al decir de DE ROUSSEAU, es compleja, abarcando su contenido
tanto lo que indica la aceptación etimológica y ordinaria del término, como el espacio aéreo
situado sobre la superficie del Estado, noción que, siguiendo el autor citado, jurídicamente
ofrece el inconveniente de confundir las de espacio y territorio, lo que puede conducir a calcar
los regímenes jurídicos del mar territorial y espacio aéreo sobre el del territorio propiamente
dicho.
La doctrina moderna reconoce la importancia de este elemento para la construcción jurídica
del concepto de Estado, puesto que sobre él se instala el primero de los elementos citados, la
población, constituida en comunidad nacional.
En el estado moderno el territorio presenta dos caracteres: a) estabilidad, en el sentido de que
la colectividad nacional se instala en él de manera permanente, y b) limitación, entendido
como que viene especialmente determinado por limites señalados de manera precisa y
difícilmente variables, las fronteras (V. frontera), en cuyo interior ejercen su actividad la
población y el gobierno, si bien se hace necesario señalar que este carácter ha sido
modernamente no tenido en cuenta por la llamada teoría del Estado fluido, de raíz soviética,
y por la teoría hitleriana del Estado dinámico de fronteras móviles, de conocidas
consecuencias ambas en su aplicación práctica.
Entre todas las teorías jurídicas formuladas para intentar explicar la relación existente entre
el Estado y su territorio, destacan aquellas que ven en el territorio simplemente un elemento
constitutivo del Estado, el objeto mismo del poder estatal, un límite geográfico a la acción de
los gobernantes y, finalmente, un titulo de competencia que justifica la acción estatal.
a) El territorio como elemento constitutivo del Estado, Rousseau resume su teoría, de
importante influencia en la doctrina francesa del Derecho Publico interno, diciendo que el
territorio es un “Elemento subjetivo del Estado personificado, que forma parte integrante de
su naturaleza y se halla afectado de modo exclusivo al ejercicio del poder público”, el propio
autor citado no considera aceptable la teoría expuesta al principiar en una confusión entre
“condición” y “elemento” y fundarse en la personalidad del Estado considerada como
postulado. Además de ello esta teoría se muestra imposibilitada de explicar gran parte de los
fenómenos y situaciones que en Derecho Internacional pueden afectar al territorio estatal.
b) El territorio como objeto mismo del poder estatal. En función de la interpretación del poder
estatal como un derecho real de propiedad o común derecho real de soberanía, se hace
necesario un estudio diferenciado de la teoría conocida como del territorio-objeto. La primera
interpretación, residuo del Estado patrimonial, es rechazable por idénticas razones que esta
concepción del Estado, al confundir los conceptos de dominium e imperium. Pero también lo
que es la segunda interpretación por cuanto para su admisión es necesaria la de la ficción de
la personificación del Estado como titular de derechos subjetivos, así mismo como porque,
al decir de DUGUIT, el imperium significa un poder de mando no ejercitable sobre un
territorio, sino sobre personas y los hechos que realicen.
c) Teoría del territorio limite. Concibe esta teoría al territorio como el perímetro dentro del que
se ejerce el mando del Estado, “el límite material de la acción efectiva de los gobiernos”.
Según DUGUIT o, con CARRÉ DE MALBERG, “el marco dentro del cual se ejerce el poder
estatal”. Fácilmente puede criticarse la anterior teoría, pues el territorio, además de límite,
proporciona al Estado un título positivo de competencia sin el que no queda habilitado para
actuar.
d) Teoría de la competencia. Dominante en la actual literatura jurídica, considera al territorio
como la porción de la superficie terrestre sobre la que se aplica, con posibilidad real de
ejecución, el ordenamiento jurídico del Estado, y ello por integrarse de manera plena en la
moderna concepción de las prerrogativas estatales como conjunto de competencias atribuidas
a los detenedores del poder público y sus agentes para la realización de funciones de interés
social. Explica esta teoría las funciones territoriales entre Estados como simples
transferencias de competencias, siendo capaz de adaptarse a toda situación territorial que se
presente gracias a la ductilidad de dicha noción de competencias.
Municipio:
El municipio se caracteriza como una persona jurídica de derecho público, compuesta por un
grupo social humano interrelacionado por razones de vecindad al estar asentado
permanentemente en un territorio dado, con un gobierno autónomo propio y sometido a un orden
jurídico especifico, con el fin de mantener el orden público, compuesta por un grupo social
humano interrelacionado por razones de vecindad al estar asentado permanentemente en un
territorio dado, con un gobierno autónomo propio y sometido a un orden jurídico especifico, con
el fin de mantener el orden público, prestar los servicios públicos indispensables para satisfacer
las necesidades elementales de carácter general de sus vecinos y realizar las obras publicas
requeridas por la comunidad.
Es frecuente que el primer encuentro de los seres humanos, de nuestros días, con el poder público
y el derecho se da en el contexto del municipio, institución depositaria de la más rudimentaria
instancia del poder político, y cada día más, una corporación de servicios públicos que tienden a
satisfacer las necesidades más elementales de carácter general, suma de las necesidades
individuales similares de sus habitantes, así como un ente realizador de obras públicas requeridas
por la comunidad municipal; se trata, pues, de una realidad caracterizada por ser la primera que
arrostra al ser humano en el ámbito del poder y del derecho público.
El vocablo “Municipio” proviene del latín, siendo una palabra culta de ese idioma, compuesta de
dos locuciones; el sustantivo munus, que se refiere a cargas u obligaciones, tareas, oficios, entre
otras varias acepciones, y el verbo capere, que significa tomar, hacerse cargo de algo, asumir
ciertas cosas. De la conjunción de estas dos palabras surgió el termino latino municipium, que
definió etimológicamente a las ciudades en las que los ciudadanos tomaban para si las cargas,
tanto personales como patrimoniales, necesarias para atender lo relativo a los asuntos y servicios
locales de esas comunidades.
De aquí se deriva el concepto munícipe, que hace alusión a los propios gobernantes o a los
habitantes de las circunscripciones municipales; también encontramos el uso frecuente del
término municipio, para referirse en general a todas las ciudades que el derecho romano otorgó
la calidad de autónomas en su manejo administrativo. Muchas y de variadas orientaciones y
matices son las definiciones que en torno al municipio exponen los estudiosos del tema, notándose
en ellos, sin embargo, el sustrato común que tiene la institución; esto es; el aspecto propio de la
vida local de la comunidad.
Algunas de las definiciones más comunes de la institución en análisis las encontramos en diversas
enciclopedias o diccionarios. Así, el de la Real Academia de la Lengua española lo conceptúa
como: Conjunto de habitantes de un mismo término jurisdiccional, regido en sus intereses
vecinales por un ayuntamiento.
La Enciclopedia Espasa Calpe señala que el municipio es
Una sociedad necesaria, orgánica y total establecida en determinado territorio y que tiende, con
personalidad jurídica definida, a la realización de aquellos fines públicos que trascendió de la
esfera de la familia no llegan, sin embargo, a la en que se desenvuelven otras entidades de carácter
político (provincias, regiones, Estados, Unión de Estados).
El diccionario jurídico editado en el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM señala
que el municipio es:
La organización Político-Administrativa que sirve de base a la división territorial y organización
política de los estados miembros de la Federación Integran la organización política y
administrativa de un estado.
2. Elementos del municipio
Integran el municipio los elementos básicos siguientes:
1. La población.
2. El territorio.
3. La autoridad ejercida en representación de los habitantes, tanto por el Concejo Municipal
como por las autoridades tradicionales propias de las comunidades de su circunscripción.
4. La comunidad organizada.
5. La capacidad económica.
6. El ordenamiento jurídico municipal y el derecho consuetudinario del lugar.
7. El patrimonio del municipio.
El poder público u autoridad
Para entender el significado de poder público, se hace necesario, en primer lugar, conocer su origen
etimológico:
La palabra poder deriva del latín, concretamente vulgar “posere” y este de “posee”, que es equivalente
a “amo”.
Publico por su parte, emana del latín “publicus” y la misma a su vez es fruto de la evolución de
“populicus”.
¿Qué es el poder público?
La noción de poder público abarca a todos los poderes que son propios del Estado. Cabe recordar que
el Estado ejerce el poder legislativo (crea y modifica leyes), el poder judicial (aplica dichas
normativas) y el poder ejecutivo (desarrolla políticas de gobierno) a través de diversas instituciones.
Es habitual que la expresión de poderes públicos se asocie a los organismos estatales que disponen
del monopolio de la acción violenta: es decir, que pueden obligar a hacer algo a los ciudadanos o
reprimirlos mediante el uso de la fuerza, siempre bajo los parámetros establecidos por las leyes. La
policía, la Gendermeria y la prefectura, entre otras entidades, componen los poderes públicos de
acuerdo a esta acepción.
Un gobierno ilimitado es aquel cuyas funciones y poderes ejercidos a través del Estado están
limitados o restringidos por la ley, generalmente por medio de una constitución. Estos poderes nunca
pueden interferir con las libertades de cada individuo. Así pues, este gobierno quedaría limitado a las
funciones de justicia, seguridad, defensa, y en algunos casos obras públicas.
El término es de uso más o menos reciente y se ha querido aplicar a las teorías políticas de
la Ilustración, que dieron lugar al constitucionalismo liberal del siglo XIX. Estas incluyen, como ejes
fundamentales, la separación de poderes y el sometimiento del Estado a una constitución.
Aunque en líneas generales, la doctrina del gobierno limitado se fundamenta en las teorías
republicanas de la Ilustración como la separación de poderes, para sus propuestas concretas se apoya
en teorías hayekianas y monetaristas sobre la superior eficiencia del mercado en la provisión de la
mayoría de bienes y servicios. Promueve, por lo tanto, la apertura al mercado de los servicios
sociales como sanidad y educación, así como la reducción de las
estructuras burocráticas de administración pública y la redistribución de los bienes públicos.
De acuerdo con los teóricos del think tank estadounidense Cato Institute la única tarea legítima del
gobierno es crear un marco de estabilidad garantizando paz, justicia y libertad, y defender
los derechos individuales de sus ciudadanos, que se definen normalmente en términos de libertad,
vida y propiedad o de igualdad de derechos. Es decir, la teoría del gobierno limitado rechaza
los derechos de segunda y tercera generación por interferir en la libertad negativa del individuo.
Por consiguiente, el exceso en las funciones estatales, al tener éste el monopolio de la violencia, se
equipará a la tiranía. Para evitar la concentración de poder en unas pocas manos, se propone limitar
los poderes y la actuación del gobierno: no sólo el establecimiento de una constitución que regule el
ejercicio del derecho, sino restringir las capacidades de la administración de acceder a la prensa (para
permitir la independencia de ésta), los medios de producción (para favorecer la iniciativa privada) y
la educación (para evitar la difusión de propaganda estatal).
El ordenamiento jurídico
¿Qué es el ordenamiento jurídico?
El ordenamiento jurídico es el conjunto sistemático de leyes y normas que componen jurídicamente
a un Estado. Es decir, el total de las normas con que un Estado o una nación se rigen en un momento
dado de la historia, serán su ordenamiento jurídico. En el caso de los Estados modernos se
corresponde con la Constitución o Carta Magna.
El ordenamiento jurídico no solo comprende las normas “nuevas” con que una sociedad elige regirse,
sino también el conjunto tradicional de reglas que componen su modo de comprender la justicia. Por
esa razón, existen dos modos distintos de comprenderlo y de pensar su origen, que son:
• La corriente normativa: Anclara en el iusnaturalismo o derecho natural, plantea que todo
ordenamiento jurídico se sostiene en base a una serie de juicios de valor, creencias y
convicciones que serían de algún modo inherentes al ser humano.
• La corriente institucional: Prefiere pensar junto al Iuspositivismo que el ordenamiento
jurídico está formado por la sociedad misma, por sus mecanismos de garantía y legalidad y
la constitucionalidad, asi como sus criterios de aplicación, fruto de un consenso en el seno
de la sociedad misma.
No debemos confundir el ordenamiento jurídico con el orden jurídico, que vendría a ser el
conjunto de normas dentro del ordenamiento jurídico para regir un área específica de la sociedad.
Características del ordenamiento jurídico
Todo ordenamiento jurídico es concreto y orgánico. Consiste no solo en un cuerpo de normas,
sino también en las necesarias para su modificación, elaboración, desarrollo, aplicación y
evaluación.
Sus normas son todas estatales, o sea, se dictan desde las instituciones a las que la Constitución
Nacional otorga potestades normativas o sancionatorias. Poseen una unidad formal, o sea, que
su producción obedece a patrones semejantes de razonamiento.
Estructura del ordenamiento jurídico
Todo ordenamiento jurídico se estructura en base a un criterio jerárquico en las leyes. Así se
construye un sistema de predominancia entre las de más amplio rango sobre las más locales o
específicas.
Dicha jerarquía se comprende a partir de la llamada Pirámide de Kelsen, una forma de
representación gráfica que organiza los distintos tipos de leyes y normativas del ordenamiento
jurídico.
En la cima se encuentran las leyes constitucionales y los tratados internacionales firmados por
los países, y en la base las leyes e instituciones locales o parroquiales, pasando por diversos
peldaños. Cada ordenamiento jurídico establece su propia Pirámide de Kelsen.
Importancia del ordenamiento jurídico
El ordenamiento jurídico es fundamental para la construcción de una sociedad en paz, con estado
de derecho, capaz de regirse a sí misma mediante una serie estructurada y coherente de normas.
Evita que las leyes se contradigan, se antepongan o que existan situaciones imposibles de juzgar.
Sin una jerarquización firme y un sistema jurídico orgánico, se da lugar a la ley del más fuerte y
a otras formas de imposición que resultarían en violencia social.
Lagunas jurídicas
Se conoce como laguna jurídica, vacío legal o limbo jurídico a los asuntos concretos que carecen
de legislación en un ordenamiento jurídico determinado.
Es una situación de vacío jurídico, pues no existe una norma sancionada que permita saber qué
hacer o cómo enfrentarla. Por lo tanto, exige de los jueces y juristas la elección de una norma
sustitutiva, es decir, a elegir alguna ley que regule un asunto semejante o que pueda de alguna
forma aplicarse también.
Antinomias jurídicas
Similarmente, se llama antinomias jurídicas a las contradicciones entre las normas de un mismo
ordenamiento jurídico, o sea, al caso en que dos o más normas apliquen para un mismo caso
indicando conductas o resoluciones distintas o incluso contradictorias.
Dicha antinomia puede ser total (cuando debe elegirse entre una de las dos normas para aplicar)
o parcial (cuando el asunto del que una norma se ocupa está incluido también en el de otra distinta
en otro sentido). Un ordenamiento jurídico coherente y bien diseñado, en primer lugar, debería
carecer totalmente de antinomias jurídicas.
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FINES del ESTADO
FINES del ESTADO
FINES del ESTADO
FINES del ESTADO
ESTADO
Podemos decir que aparece casi automáticamente la
necesidad de una ordenación unitaria de esas relaciones y
un poder de mando que defienda a la comunidad frente a
agresiones del exterior y establezca, en el interior, un orden
material y jurídico que aseguren la paz y la justicia. Es el
momento en el que surge el Estado como tal.
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad
manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse algunas actividades vitales que no están, ni
pueden estar, bajo la influencia directa del Estado, como las artes, la moralidad, la ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
Quinto, la defensa del territorio contra los posibles ataques externos, propendiendo al mismo tiempo por el prestigio internacional, y
Sexto, asegurar los servicios públicos.
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento
de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse algunas actividades vitales que no están, ni
pueden estar, bajo la influencia directa del Estado, como las artes, la moralidad, la ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
Quinto, la defensa del territorio contra los posibles ataques externos, propendiendo al mismo tiempo por el prestigio internacional, y
Sexto, asegurar los servicios públicos.
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores
favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse algunas
actividades vitales que no están, ni pueden estar, bajo la
influencia directa del Estado, como las artes, la moralidad, la
ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse algunas actividades vitales que no están, ni
pueden estar, bajo la influencia directa del Estado, como las artes, la moralidad, la ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones
sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
Quinto, la defensa del territorio contra los posibles ataques externos, propendiendo al mismo tiempo por el prestigio internacional, y
Sexto, asegurar los servicios públicos.
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse algunas actividades vitales que no están, ni
pueden estar, bajo la influencia directa del Estado, como las artes, la moralidad, la ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
Quinto, la defensa del territorio contra los posibles ataques
externos, propendiendo al mismo tiempo por el prestigio
internacional, y
Sexto, asegurar los servicios públicos.
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse algunas actividades vitales que no están, ni
pueden estar, bajo la influencia directa del Estado, como las artes, la moralidad, la ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
Quinto, la defensa del territorio contra los posibles ataques externos, propendiendo al mismo tiempo por el prestigio internacional, y
Sexto, asegurar los servicios públicos.
FINES del ESTADO
George Jellinek, señala cuáles son los fines del mismo:
Primero, el bienestar del individuo y de la colectividad manteniendo y protegiendo su existencia;
Segundo, asegura la igualdad, la seguridad y el mantenimiento de la vida del derecho;
Tercero, darle a la comunidad condiciones exteriores favorables, bajo las cuales pueden desenvolverse
algunas actividades vitales que no están, ni pueden estar, bajo la influencia directa del Estado, como las artes,
la moralidad, la ciencia y el sentimiento religioso;
Cuarto, conservar, ordenar y fomentar, las manifestaciones sistemáticas de la vida solidaria de los hombres;
Quinto, la defensa del territorio contra los posibles ataques externos, propendiendo al mismo tiempo por el
prestigio internacional, y
Sexto, asegurar los servicios públicos.
FIN FUNDAMENTAL del
ESTADO
La SOBERANÍA
Es el poder político supremo
que corresponde a un Estado
independiente, sin interferencias
externas.
En teoría política, la soberanía
es un término sustantivo que
designa la autoridad suprema
que posee el poder último e
inapelable sobre algún sistema
de gobierno.
La SOBERANÍA
(Etimología)
Voz latina “super Omnia”, que significa
"sobre todo" o "poder supremo", que
también tiene como sinónimo a la palabra
latina "principatus", que proviene de la voz
latina "primus inter pares", que significa
"primero entre pares" o "principal“.
La SOBERANÍA
(Etimología)
Carl Schmitt
Según la clásica definición de Jean Bodin, en
Los seis libros de la República (1576),
soberanía es el «poder absoluto y perpetuo de
una República». Soberano es quien tiene el
poder de decisión, de dar las leyes sin
recibirlas de otro, es decir, aquel que no está
sujeto a leyes escritas, pero sí a la ley divina o
natural.
Las leyes de la naturaleza, que consisten
en la equidad, la justicia, la gratitud y otras
virtudes morales que dependen de ellas,
en la condición de mera naturaleza no son
propiamente leyes, sino cualidades que
disponen los hombres a la paz y la
obediencia.
La ley civil y ley natural no son
especies diferentes, sino parte
distintas de la ley; de ellas, una
parte es escrita, y se llama civil;
la otra no escrita, y se denomina
natural. Thomas Hobbes
En 1762, Jean-Jacques Rousseau
retomó la idea de soberanía, pero con
un cambio sustancial. El soberano es
ahora la colectividad o pueblo, y ésta
da origen al poder, enajenando sus
derechos a favor de la autoridad.
La soberanía radica en la nación y no en el pueblo, o sea que la
autoridad no obrara solo tomando en cuenta el sentimiento
mayoritario coyuntural de un pueblo, que podía ser objeto de
influencias o pasiones des articuladoras, sino que además tuviera
en cuenta el legado histórico y cultural de esa nación y los valores y
principios bajo los cuales se había fundado.
Soberanía
SOBERANÍA NACIONAL SOBERANÍA POPULAR
Elementos de la
SOBERANÍA
Tradicionalmente se ha
considerado que son tres
los elementos de la
soberanía: territorio,
pueblo y poder.
Origen de la palabra
SOBERANÍA
George Jellinek: la idea de
soberanía se forja en Edad
Media y «en lucha con estos
tres poderes (la Iglesia, el
Imperio romano y los grandes
señores y corporaciones)
Origen de la palabra
SOBERANÍA
Hermann Heller, con La soberanía;
con El concepto de soberanía; o
En las Harold J. Laski, con El
problema de la soberanía.
F. H. Hinsley, monarquías absolutas
la soberanía corresponde al Estado,
el cual a su vez queda identificado al
rey («El Estado soy yo», dijo Luis
XIV).
Origen de la palabra
SOBERANÍA
El liberalismo alteró el concepto de soberanía
y concibió dos modalidades de esta: una,
revolucionaria, en la que el pueblo,
considerado como un conjunto de individuos,
ejerce el sufragio universal (la soberanía
popular); otra, conservadora, que reside en
un parlamento de voto censitario (la
soberanía nacional).
SOBERANÍA NACIONAL Y POPULAR
SOBERANÍA NACIONAL Y POPULAR
SOBERANÍA en el
Derecho Internacional
Jean Bodin: «Soberanía es el poder absoluto y perpetuo
de una república», quien, a su vez, determina cuál es el
objeto de su definición. Primero establece lo que es
República: «es el recto gobierno de varias familias y de
lo que les es común con poder soberano»; para en
seguida decir: «una vez establecido el fin, hay que
establecer los medios para conseguirlo»
SOBERANÍA en el
Derecho Internacional
Carré de Moberg, en su Teoría general del Estado,
tras analizar y descomponer el concepto de
soberanía «en independencia en el exterior y
superioridad en el interior del Estado», manifiesta
que el concepto parece doble, pero que, en
definitiva, «soberanía interna y soberanía externa
no son sino los dos lados de una sola y misma
soberanía».
SOBERANÍA en el
Derecho Internacional
Carlos Augusto Rodríguez señala que
una crítica científica de la soberanía
debe exponer todas las definiciones
de ese término y dirigir contra cada
una de ellas las objeciones que
procedieran.
Formas de Estado,
Organización territorial
del Estado, o
Modelos de
organización territorial
Formas de ESTADO
Formas de ESTADO
Estado
“país”, “nación” o “gobierno”
Formas de ESTADO
Estado unitario (Elemental, simple)
- regional y descentralizado
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación)
Intermedias
Formas de ESTADO
Estado
Gobierno
Formas de ESTADO
Estado
Gobierno
Formas de ESTADO
Roberto Scarciglia
“...en un sentido horizontal la forma de Estado
puede ser entendida como la relación existente
entre las autoridades titulares de un poder de
imperio y la sociedad civil,...y en un sentido
vertical para indicar el conjunto de las reglas
en las que se basan las relaciones entre
Estado central y las entidades territoriales
dotadas de autonomía que operan su territorio”
Formas de ESTADO
García Toma
“aluden a las maneras de distribución
territorial del poder dentro de un Estado.
Implican la relación existente entre dos
elementos del cuerpo político: el poder y
el territorio”
Formas de ESTADO
Cuando el poder sea ejercido
desde un solo centro de
poder; estaremos hablando
de un Estado Unitario
Formas de ESTADO
Si el ejercicio del poder se
descentraliza en varias instituciones
y territorios; estaremos hablando de
Estados Complejos
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial: Estados unitarios, Estados
regionalizados, Estados federales, Estados dependientes y
Confederaciones o uniones.
• Según su organización política: Repúblicas parlamentarias,
Repúblicas presidencialistas, Repúblicas semi-presidencialistas,
Repúblicas unipartidistas y Monarquías parlamentarias y absolutas.
• Según su sistema de gobierno, podemos hablar de democracias,
autocracias y dictaduras.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial: Estados
unitarios, Estados regionalizados, Estados
federales, Estados dependientes y
Confederaciones o uniones.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios: “...Existe un ordenamiento único, un
pueblo, un territorio y un poder atribuido al Estado central o de
manera alternativa a entidades periféricas dependientes,
articuladas en la organización estatal...” (Scarciglia).
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
“...la autoridad central del Estado “monopoliza” el
poder de mando en el ejercicio de las funciones públicas; el cual
se encuentra organizado piramidalmente...” (García Toma).
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
“...la autoridad central del Estado “monopoliza” el poder de
mando en el ejercicio de las funciones públicas; el cual se encuentra
organizado piramidalmente...” (García Toma).
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados
“...dicha modalidad estadual revela un proceso jurídico de habilitación de
competencias o de disminución de subordinación administrativa
intraorgánica” (García Toma).
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados
“...dicha modalidad estadual revela un proceso jurídico de habilitación de
competencias o de disminución de subordinación administrativa
intraorgánica” (García Toma).
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados:
“...las competencias delegadas son específicas, el poder central no
renuncia a su autoridad, y vigila y controla su ejercicio, pudiendo Re-
centralizar su competencia a su sola discreción” (Chanamé Orbe)
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados:
“...el gobierno central se limita a dirigir la marcha de los servicios públicos
generales, dejando a los órganos descentralizados los de carácter y
naturaleza local, departamental o regional...” (García Toma)
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados:
La diferencia entre un Estado Unitario Desconcentrado con un Estado Unitario
Descentralizado, es que el primero equivale a la delegación de funciones; mientras que el
Estado Descentralizado equivale a la transferencia de competencias y funciones a una
entidad con autonomía residual.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
1. Estados unitarios:
Unitarios stricto sensu,
Unitarios Desconcentrados, y
Unitarios Descentralizados:
La diferencia entre un Estado Unitario Desconcentrado con un Estado Unitario
Descentralizado, es que el primero equivale a la delegación de funciones; mientras que el
Estado Descentralizado equivale a la transferencia de competencias y funciones a una
entidad con autonomía residual.
Formas de ESTADO
Estado unitario (Elemental, simple)
- regional y descentralizado
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación)
Intermedias
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
“Estado de estados”. Esta forma de Estado, “...se caracteriza,
por una multiplicidad de ordenamientos (estatal, regional, etc.)
que normalmente coexisten (pueden coexistir), manteniendo
sin embargo ámbitos distintos de ejercicio del poder...”
(Scarciglia).
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Confederados o Confederaciones, están constituidos
por la unión de Estados independientes y soberanos que se regulan por
las normas del Derecho Internacional Público. La finalidad u objetivo de
esta unión es lograr la cooperación mutua en determinadas actividades o
materias (económicas, militares, etc.), pero siempre conservando su
autonomía.
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Confederados o Confederaciones, “...no
puede hablarse en sentido propio de un tipo de Estado,
encuadrable en la clasificación de Estado Unitario y del Estado
Complejo, existiendo únicamente en las algunas relaciones
entre Estados...” (Scarciglia)
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Confederados o Confederaciones, “...no
puede hablarse en sentido propio de un tipo de Estado,
encuadrable en la clasificación de Estado Unitario y del Estado
Complejo, existiendo únicamente en las algunas relaciones
entre Estados...” (Scarciglia)
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal,
unión real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones,
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones:
“...alude a un conjunto de comunidades políticas,
primigeniamente soberanas, que deciden asociarse a efectos
de constituir una organización política superior para alcanzar
metas y objetivos comunes...” (García Toma).
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones:
“...el principio de unidad del Estado y el de autonomía de los entes
político-territoriales se armonizan, en el sentido de que la articulación del
poder se realiza por medio del equilibrio de las relaciones entre Estado
Central y Estados miembros...” (Scarciglia).
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones:
Las características y ventajas que presenta son:
a) Cada comunidad política tiene su propio gobierno,
b) Su propio legislativo,
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones:
Las características y ventajas que presenta son:
c) Su propio ordenamiento jurídico,
d) Tienen su propia seguridad,
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones:
Las características y ventajas que presenta son:
e) Tienen autonomía en su presupuesto,
f) Existe una sola Constitución que vincula a todos los estados
miembros, etc.
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal,
unión real, Confederación o Federación):
Estados Federales o Federaciones,
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal,
unión real, Confederación o Federación):
Unión de Estados o Estado Libre Asociado
García Toma, “...alude a aquel cuerpo político que mediante un
acto de libre determinación y por la vía de un tratado, se liga a
otro a efectos que este asuma su defensa y representación
internacional...”
Formas de ESTADO
Estado compuesto o complejo (unión personal,
unión real, Confederación o Federación):
Unión de Estados o Estado Libre Asociado
García Toma, “...alude a aquel cuerpo político que mediante un
acto de libre determinación y por la vía de un tratado, se liga a
otro a efectos que este asuma su defensa y representación
internacional...”
Formas de ESTADO
Estado unitario (Elemental, simple)
- regional y descentralizado
Estado compuesto o complejo (unión personal, unión
real, Confederación o Federación)
Intermedias
Formas de ESTADO
Estado unitario (Elemental, simple)
- Regional
“regiones autónomas”. El Estado regional, no es otra cosa que
un modelo intermedio entre el Estado Unitario y El Estado
Complejo.
Formas de ESTADO
Estado unitario (Elemental, simple)
- Regional
Chanamé Orbe señala que, “...este Estado, toma importantes
elementos de sus predecesores, empero constituye una
formula singular basada en la necesidad de unir zonas
geográficas que comparten proyectos económicos en
común...”
Formas de ESTADO
Estado unitario (Elemental, simple)
- Regional
Chanamé Orbe señala que, “...este Estado, toma importantes
elementos de sus predecesores, empero constituye una
formula singular basada en la necesidad de unir zonas
geográficas que comparten proyectos económicos en
común...”
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial: Estados unitarios, Estados
regionalizados, Estados federales, Estados dependientes y
Confederaciones o uniones.
• Según su organización política: Repúblicas parlamentarias,
Repúblicas presidencialistas, Repúblicas semi-presidencialistas,
Repúblicas unipartidistas y Monarquías parlamentarias y absolutas.
• Según su sistema de gobierno, podemos hablar de democracias,
autocracias y dictaduras.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial:
Estados dependientes: carecen de autonomía y
soberanía plena sobre sus territorios, ya que la han otorgado (o
se las ha arrebatado) un Estado más grande y poderoso. En
estos casos, los Estados operan como satélites
del principal, acatando sus leyes y obteniendo a
cambio ciertos beneficios.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización territorial: Estados unitarios, Estados
regionalizados, Estados federales, Estados dependientes y
Confederaciones o uniones.
• Según su organización política: Repúblicas parlamentarias,
Repúblicas presidencialistas, Repúblicas semi-presidencialistas,
Repúblicas unipartidistas y Monarquías parlamentarias y absolutas.
• Según su sistema de gobierno, podemos hablar de democracias,
autocracias y dictaduras.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización política:
Repúblicas y Monarquías
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
Las Repúblicas son sistemas políticos en los que el
poder público está repartido entre instituciones que
componen tres ramas diferentes, autónomas y
encargadas de sostener un equilibrio interno:
el ejecutivo (el gobierno), el legislativo (la asamblea o
congreso) y el judicial (la justicia).
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
Tipos de Repúblicas:
- Presidencialista
- Semi-presidencialista
- Parlamentaria
- Unipartidista
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
Tipos de Repúblicas:
- Presidencialista
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
Tipos de Repúblicas:
- Semi-presidencialista
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
Tipos de Repúblicas:
- Parlamentaria
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
Tipos de Repúblicas:
- Unipartidista
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización política:
Repúblicas y Monarquías
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización política:
Monarquías: son sistemas políticos en los
que el poder político recae sobre
un monarca o regidor vitalicio, ya sea de
manera total o parcial.
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización política:
• Monarquías Constitucionales:
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización política:
• Monarquías Parlamentarias:
CRITERIOS para determinar las
FORMAS de ESTADO
• Según su organización política:
• Monarquías Absolutas: