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Texto Único del Decreto Ley 9 de 1998

Este documento presenta el Texto Único del Decreto Ley 9 de 1998 sobre el régimen bancario de Panamá, modificado por el Decreto Ley 2 de 2008. Incluye definiciones clave relacionadas con la banca y establece las normas generales aplicables a bancos, grupos bancarios y otras entidades financieras en Panamá.

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Este documento presenta el Texto Único del Decreto Ley 9 de 1998 sobre el régimen bancario de Panamá, modificado por el Decreto Ley 2 de 2008. Incluye definiciones clave relacionadas con la banca y establece las normas generales aplicables a bancos, grupos bancarios y otras entidades financieras en Panamá.

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Texto Único - Decreto Ley N° 9 de 1998

1
Decreto Ejecutivo Nº 52
(de 30 de abril de 2008)
Que adopta el Texto Único del Decreto Ley 9 de 26 de febrero de 1998, del Régimen Bancario, modificado por el
Decreto Ley 2 de 22 de febrero de 2008.
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
en uso de sus facultades constitucionales y legales,
CONSIDERANDO:
Que mediante Decreto Ley 2 de 22 de febrero de 2008 se modifica el Decreto Ley 9 de 1998, que reforma el régimen
bancario y crea la Superintendencia de Bancos.
Que el artículo 277 (transitorio) del Decreto Ley 2 de 22 de febrero de 2008 autoriza al Órgano Ejecutivo para que elabore
una ordenación sistemática de las disposiciones no reformadas del Decreto Ley 9 de 1998 y de las nuevas disposiciones del
Decreto Ley 2 de 2008, en forma de Texto Único, con numeración corrida de artículos, comenzando con el número uno.
Que en cumplimiento de lo establecido por el Decreto Ley 2 de 22 de febrero de 2008 se elaboró el Texto Único del Decreto
Ley 9 de 26 de febrero de 1998, cuyo propósito es facilitar a la comunidad en general la utilización y el manejo de la normativa
bancaria.
DECRETA:
ARTÍCULO PRIMERO. Adoptar el Texto Único del Decreto Ley 9 de 26 de febrero de 1998, modificado por el Decreto Ley
2 de 22 de febrero de 2008, con numeración corrida de los artículos, comenzando con el número uno, de la siguiente manera:
TÍTULO I
NORMAS GENERALES Y DEFINICIONES
Artículo 1. Ámbito de Aplicación. Este Decreto Ley se aplicará a:
1. Los bancos o a cualquier persona que ejerza el negocio de banca en o desde la República de Panamá.
2. Los grupos bancarios, según se define en este Decreto Ley y en las normas dictadas para su ejecución.
3. Las oficinas de representación.
4. Las afiliadas no bancarias ni financieras de que trata el artículo 63 del presente Decreto Ley.
Artículo 2. Ejercicio del Negocio de Banca. Podrán ejercer el negocio de banca en o desde la República de Panamá,
únicamente quienes hayan obtenido la licencia bancaria respectiva. También podrán ejercer el negocio de banca en o desde
la República de Panamá, las personas de Derecho Público a las cuales las leyes autoricen para tal efecto.
Parágrafo. Se prohíbe a toda persona captar, en o desde la República de Panamá, directa o indirectamente, recursos del
público por medio de la aceptación de dinero en depósito o cualesquiera otras modalidades, salvo que: (a) cuente con licencia
o autorización para la actividad expedida por autoridad o ente regulador competente por ley, o (b) se dedique a actividades
de captación que estén expresamente exentas por ley del requerimiento de licencia, regulación o autorización.
Con relación a estos casos, la Superintendencia tendrá las mismas facultades y podrá seguir los procedimientos
establecidos en el artículo 45 de este Decreto Ley, sin perjuicio de la aplicación de las sanciones que correspondan.
Artículo 3. Definiciones. Para los efectos de este Decreto Ley, los siguientes términos se entenderán así:
1. Activo productivo. Aquel que genera ingresos regularmente, con independencia de dónde esté ubicado, según lo
disponga la Superintendencia de Bancos.
2. Acuerdo. Toda decisión de aplicación general que adopte la Junta Directiva de la Superintendencia para el desarrollo
de políticas o la interpretación o fijación del alcance de las disposiciones contenidas en el presente Decreto Ley.
3. Afiliada no bancaria. Sociedad no bancaria ni financiera, asociada al grupo económico del que forma parte un grupo
bancario, un banco o una propietaria de acciones bancarias.
4. Banco. Toda persona que lleve a cabo el negocio de banca o que actúe como una oficina de representación.
5. Banco extranjero. Sucursal o subsidiaria de un banco o de una propietaria de acciones bancarias, cuya casa matriz se
encuentra fuera de la República de Panamá.
6. Banco panameño. Aquel cuya casa matriz se encuentra en la República de Panamá.
7. Banco oficial. Banco de propiedad del Estado que ejerce el negocio de banca.
8. Capital asignado. Fondos de capital que un banco extranjero destina o asigna a una sucursal en Panamá.
9. Capital primario. El integrado por el capital social pagado, las reservas declaradas y las utilidades retenidas.
10. Capital secundario. El compuesto por las reservas no declaradas, las reservas de reevaluación, las reservas generales
para pérdidas, los instrumentos híbridos de capital y deuda y la deuda subordinada a término.

1 Publicado en la Gaceta Oficial 26.035 de 8 de mayo de 2008. VER Sentencia de fecha 7 de noviembre de 2012 (G.O. 27.275 de 26 de abril de 2013),
donde se señala lo siguiente:
“En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema, Pleno, administrando justicia, DECLARA QUE NO ES INCONSTITUCIONAL el Decreto Ley 2 de 22
de febrero de 2008 “Que modifica el Decreto Ley 9 de 1998, por el cual se reforma el régimen bancario”.
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11. Capital terciario. El compuesto, exclusivamente, por deuda subordinada a corto plazo para atender riesgo de mercado.
12. Carrera. Carrera del Supervisor Bancario.
13. Circular. Aquella emitida por el Superintendente, dirigida a los bancos establecidos en Panamá, y que transmite
instrucciones para el cumplimiento de normas.
14. Competencia. Es la continua demostración de poseer la aptitud requerida para ejercer eficiente y eficazmente un cargo
público en la Superintendencia, de acuerdo con las características contenidas en el manual descriptivo de cargos de la
institución.
15. Contrato bancario de adhesión. Aquel cuyas cláusulas han sido establecidas unilateralmente por el banco, sin que el
cliente pueda negociar su contenido al momento de contratar.
16. Días. Días calendario, salvo disposición expresa en contrario.
17. Ente supervisor extranjero. Autoridad en el extranjero con funciones homólogas a la Superintendencia de Bancos.
18. Establecimiento. Toda oficina, sucursal o agencia a través de la cual un banco ejerce el negocio de banca. Se
exceptúan de esta definición aquellos equipos, máquinas, sistemas, oficinas o dependencias expresamente definidos
por la Superintendencia.
19. Estados financieros. El balance de situación, el estado de ganancias y pérdidas, el estado de cambios en el patrimonio,
el estado de flujo de efectivos y notas que incluyen las políticas de contabilidad más importantes y otras notas
explicativas.
20. Evaluación. Acción y efecto de calificar las características y el desempeño de los funcionarios de la Superintendencia
o que aspiren a serlo.
21. Facilidad crediticia garantizada. Aquella que en cualquier momento se encuentra garantizada por un valor igual o
mayor a la suma adeudada.
22. Facilidad crediticia no garantizada. Aquella que al momento de su evaluación, no goza de garantía alguna.
23. Facilidad crediticia parcialmente garantizada. Aquella que, en cualquier momento, se encuentra respaldada por
garantías inferiores a la suma adeudada. La Superintendencia determinará qué constituye una garantía para los efectos
de los numerales 21, 22 y 23 de este artículo y cómo establecer su valoración.
24. Fondos de capital. El que se encuentra constituido por el capital primario, el capital secundario y el capital terciario de
un banco.
25. Funcionario. Servidor público al servicio de la Superintendencia de Bancos.
26. Grupo bancario. El constituido por una propietaria de acciones bancarias y sus subsidiarias de cualquier nivel cuyas
actividades predominantes consisten en proveer servicios en el sector bancario o financiero, incluyendo las subsidiarias
no bancarias de estas últimas que, a juicio de la Superintendencia, operen bajo gestión común, ya sea a través de esta
propietaria de acciones bancarias o mediante distintas participaciones o convenios.
27. Grupo económico. Conjunto de personas naturales o jurídicas, de cualquier nacionalidad o jurisdicción, cuyos intereses
se encuentran en tal forma relacionados entre sí y que, a juicio de la Superintendencia, deben considerarse como si
fueran una sola persona.
28. Interés. Suma o sumas que, en cualquier forma o bajo cualquier nombre, se cobren o se paguen por el uso del dinero.
29. Junta Directiva. Junta Directiva de la Superintendencia.
30. Negocio de banca. Principalmente, la captación de recursos del público o de instituciones financieras, por medio de la
aceptación de dinero en depósito o por cualquier otro medio que señale la Superintendencia o los usos bancarios, y la
utilización de tales recursos por cuenta y riesgo del banco, para otorgar préstamos, realizar inversiones o cualquier otra
operación definida para estos efectos por la Superintendencia.
31. Normas de contabilidad. Las que adopte la Superintendencia como regla general que deben seguir los bancos en su
contabilidad.
32. Normas técnicas y prudenciales. Las emitidas por la Superintendencia para asegurar la solidez y eficiencia del sistema
bancario.
33. Oficina de representación. La oficina de un banco que promueve, desde la República de Panamá, el negocio de
banca, sin ejercerlo.
34. Propietaria de acciones bancarias. Persona natural o jurídica que, directa o indirectamente, es predominantemente
propietaria de acciones de un banco o que ejerce, a juicio de la Superintendencia, el control de su administración.
35. Reserva de capital. Aquella constituida por los fondos provenientes de ganancias que se acumulen en los libros de los
bancos y que se destinen a reforzar su situación financiera.
36. Resolución. Decisión adoptada por el Superintendente o por la Junta Directiva, en ejercicio de las facultades que le
confiere este Decreto Ley, aplicable a un caso en particular.
37. Sistema de méritos. Régimen laboral basado en un sistema de evaluación del desempeño, cuyo propósito es promover
la competencia, estabilidad y productividad del personal requerido para el funcionamiento eficiente de la
Superintendencia.
38. Subsidiaria. Persona jurídica de propiedad total o mayoritaria de un banco o de una propietaria de acciones bancarias.
Se exceptúan de esta definición las personas jurídicas respecto de las cuales el banco actúe como agente fiduciario.
39. Sucursal. Establecimiento de un banco que forma parte integral de éste, sin personería jurídica propia.

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40. Superintendencia. La Superintendencia de Bancos de Panamá.


41. Superintendente. El Superintendente de Bancos.
TÍTULO II
LA SUPERINTENDENCIA DE BANCOS
CAPÍTULO I
GENERALIDADES
Artículo 4. Superintendencia de Bancos. Se crea la Superintendencia de Bancos como organismo autónomo del Estado,
con personalidad jurídica, patrimonio propio e independencia administrativa, presupuestaria y financiera. Tendrá
competencia privativa para regular y supervisar a los bancos, el negocio de banca y a otras entidades y actividades que le
sean asignadas por otras leyes.
A fin de garantizar su autonomía, se establece que la Superintendencia:
1. Tendrá fondos separados e independientes del Gobierno Central, los cuales administrará privativamente con plena
libertad y autonomía.
2. Aprobará su presupuesto de rentas y gastos, para ser posteriormente incorporado al Presupuesto General del Estado.
3. Establecerá su estructura orgánica y administrativa con facultad para escoger, nombrar y destituir a su personal, así
como para fijar su remuneración y beneficios.
4. Actuará con independencia en el ejercicio de sus funciones y estará sujeta a la fiscalización de la Contraloría General
de la República, conforme lo establecen la Constitución Política de la República y este Decreto Ley. Esta fiscalización
no implicará en forma alguna injerencia en las facultades administrativas de la Superintendencia.
5. 1No estará sujeta al pago de impuestos, derechos, tasas, cargos, contribuciones o tributos de carácter nacional,
con excepción de las cuotas de seguro social y seguro educativo, de los riesgos profesionales, de las tasas por servicios
públicos y del impuesto de importación.
6. Gozará de las garantías e inmunidades que se establezcan en favor del Estado y de las entidades públicas.
JURISPRUDENCIA. Num. 5. Decreto Ley - Impuestos. No es la vía idónea para establecer normas en materia de impuestos.
"Por otro lado, los artículos 4 y 22 del Decreto Ejecutivo 52 de 30 de abril de 2008 en estudio, tienen como común denominador la violación del artículo
159, numeral 16 de la Constitución Nacional, razón por la cual, en esta oportunidad ha de analizarse si las normas impugnadas violan la norma constitucional
mencionada, es decir, si se ha actuado dentro del marco precisado en la legislación que concede facultades extraordinarias.
El artículo 159, numeral 16 de la Constitución Política, establece que la Ley, a través del cual el Órgano Legislativo le concede las facultades
extraordinarias al Órgano Ejecutivo, debe especificar la materia y los fines que serán objeto de los Decretos Leyes, y prohíbe que los mismos contengan
ciertas materias que la misma norma prevé (numerales 3, 4 y 10 del artículo 159 y otros).
Las materias que no pueden comprender los Decretos Leyes son las siguientes:
- Aprobación o improbación de Tratados y Convenios Internacionales antes de su ratificación.
- El Presupuesto del Estado.
- Impuestos, contribuciones nacionales, rentas y monopolios oficiales para atender servicios públicos.
- Las garantías fundamentales.
- El Sufragio.
- El régimen de los Partidos Políticos; y
- La tipificación de delitos y sanciones.
El Decreto Ley en estudio, en su artículo 4, al introducir la frase impugnada "no estará sujeta al pago de impuestos, derechos, tasas, cargos,
contribuciones o tributos de carácter nacional, ...", vulnera el texto del artículo 159, en su numeral 16, en concordancia con los numerales 10 y 11 de la
Constitución Política, ya que desarrolla la materia tributaria, que le está expresamente prohibida al Ejecutivo." (Sentencia del Pleno de la Corte Suprema de
Justicia de 11 de junio de 2014. Demanda de inconstitucionalidad presentada por Dr. Fernando Gómez y otros en contra de varios artículos del Decreto Ley
9 de 1998, Régimen Bancario). G.O. 27.731-A de 3 de marzo de 2015.
Artículo 5. Objetivos de la Superintendencia. Son objetivos de la Superintendencia:
1. Velar por la solidez y eficiencia del sistema bancario.
2. Fortalecer y fomentar condiciones propicias para el desarrollo de la República de Panamá como centro financiero
internacional.
3. Promover la confianza pública en el sistema bancario.
4. Velar por el equilibrio jurídico entre el sistema bancario y sus clientes.

1 Mediante Sentencia de 11 de junio de 2014, el Pleno de la Corte Suprema de Justicia declaró la frase “No estará sujeta al pago de impuestos, derechos,
tasas, cargos, contribuciones o tributos de carácter nacional” Inconstitucional (G.O. 27.731-A de 3 de marzo de 2015).
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1
Artículo 6. Funciones de la Superintendencia. Son funciones de la Superintendencia:
1. Velar por que los bancos mantengan coeficientes de solvencia y liquidez apropiados para atender sus obligaciones, así
como procedimientos adecuados que permitan la supervisión y el control de sus actividades nacionales e
internacionales, en estrecha colaboración con los entes supervisores extranjeros, si fuera el caso.
2. Desarrollar las disposiciones del régimen bancario. Cuando dicha función la ejerza la Junta Directiva se hará mediante
acuerdo, y cuando la ejerza el Superintendente, mediante resolución.
3. Imponer las sanciones correspondientes a quienes ejerzan el negocio de banca sin estar debidamente autorizados.
4. 2Ejercer las funciones que le sean asignadas por este Decreto Ley o por otras leyes.
Artículo 7. Órganos de la Superintendencia. La Superintendencia contará con una Junta Directiva y con un Superintendente,
nombrados por el Órgano Ejecutivo.
El nombramiento de los directores y del Superintendente no está sujeto a la ratificación del Órgano Legislativo que
establece la Ley 3 de 1987.
CAPÍTULO II
JUNTA DIRECTIVA
3
Artículo 8. Composición Dignatarios y Remuneración. La Junta Directiva actuará como máximo órgano de consulta,
regulación y fijación de políticas generales de la Superintendencia. Estará integrada por siete miembros con derecho a voz
y voto.
Cinco de los miembros de la Junta Directiva se elegirán de acuerdo con los requisitos dispuestos en el artículo 9 y, de
entre estos se elegirá a un presidente y un secretario, quienes ejercerán el cargo por el término de un año, que podrá ser
prorrogado por igual periodo.
Los otros dos directores serán designados por las juntas directivas de la Superintendencia del Mercado de Valores y de
la Superintendencia de Seguros y Reaseguros, respectivamente, de entre sus propios miembros, por el término de dos años
prorrogable.
Los directores no recibirán remuneración ni gastos de representación, salvo dietas que fijará el Órgano Ejecutivo por su
asistencia a las reuniones o por su participación en misiones oficiales.
Parágrafo. Los directivos en funciones a la fecha de la entrada en vigencia de la Ley que modifica el presente artículo
permanecerán en sus cargos hasta el vencimiento del periodo para el cual fueron designados.
Artículo 9. Requisitos para ser Director. Para ser miembro de la Junta Directiva se requiere:
1. Ser ciudadano panameño.
2. No haber sido condenado por autoridad competente por delito doloso.
3. No tener parentesco entre sí o con el Superintendente, hasta el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad,
ni ser cónyuge de otro director o del Superintendente.
4. No desempeñar cargo público a tiempo completo, excepto el de profesor en centros universitarios.
5. Poseer título universitario y experiencia mínima de diez años en el sector bancario, en el financiero o en otro afín.
6. No haber sido inhabilitado por la Superintendencia o por la Comisión Bancaria Nacional para ejercer como funcionario
bancario.
7. No haber sido declarado judicialmente en quiebra ni en concurso de acreedores, o encontrarse en estado de insolvencia
manifiesta.
8. No ser banquero en ejercicio, ni director de banco, ni director de una propietaria de acciones bancarias, ni accionista
que posea, directa o indirectamente, más del cinco por ciento de las acciones de un banco o de una propietaria de
acciones bancarias.

1
La Superintendencia de Bancos, tiene la condición de "Organismo de Supervisión", de conformidad con los Arts. 19, 20 y 22 Num. 1 de la Ley 23 de
27 de abril de 2015 (G.O. 27.768-B de 27 de abril de 2015), en materia de la Supervisión Administrativa de cumplimiento de las normas de prevención
de blanqueo de capitales, financiamiento del terrorismo y financiamiento de armas de destrucción masiva. En tal sentido, son pertinentes los Arts. 26 al
39 de la Ley 23 de 2015; el Decreto Ejecutivo 363 de 13 de agosto de 2015 (G.O. 27.845-B de 13 de agosto de 2015) y el Art. 82 de la Ley 21 de 10 de
mayo de 2017 (G.O. 28.277 de 12 de mayo de 2017). Es importante señalar que la condición de "Organismo de Supervisión" lo ejerce además sobre los
"bancos", y con respecto a una serie de agentes económicos calificados como "Otros Sujetos Financieros Obligados", los cuales de conformidad con el
Art. 23 Num. 1 de la Ley 23 de 2015, incluyen las empresas fiduciarias, las empresas financieras, empresas de arrendamiento financiero (leasing),
empresas de factoring, emisores y procesadores de tarjetas de crédito y prepagadas; entidades emisoras de medios de pago y dinero electrónico, empresas
de remesa de dinero, casas de cambio, Banco de Desarrollo Agropecuario, Banco Hipotecario Nacional y sociedades anónimas de Ahorro y Prestamos
para la Vivienda. VER Acuerdo 010 de 27 de julio de 2015 (G.O. 27.848 de 18 de agosto de 2015), prevención de uso indebido de servicios bancarios
y fiduciarios. VER Acuerdo 005-2015 de 26 de mayo de 2015 (G.O. 27.802-A de 15 de junio de 2015), prevención del uso de los servicios brindados
por otros sujetos obligados, supervisados por la Superintendencia de Bancos.
2 VER Ley 21 de 10 de mayo de 2017 (G.O. 28.277 de 12 de mayo de 2017), en su Art. 4, asigna funciones a la Superintendencia de Bancos en materia
del negocio de fideicomiso.
3 Se entiende subrogado por el Art. 284 de la Ley 12 de 3 de abril de 2012 (G.O. 27.007-A de 3 de abril de 2012), anteriormente subrogado por el Art.
116 de la Ley 67 de 1 de septiembre de 2011 (G.O. 26.863-A de 2 de septiembre de 2012).
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Artículo 10. Período del cargo de los directores. Los directores ejercerán sus cargos por un término de ocho años,
prorrogable, por una sola vez, por igual término.
La designación de los directores se hará de forma que se asegure, en todo momento, su renovación escalonada. En
caso del cese anticipado en el cargo de un director, su reemplazo será designado por el resto del periodo correspondiente.
Parágrafo Transitorio. Los directores en ejercicio al momento de entrar en vigencia el presente Decreto Ley permanecerán
en el cargo por el período para el cual fueron nombrados.
Artículo 11. Atribuciones de la Junta Directiva. Le corresponde a la Junta Directiva las siguientes atribuciones:
I. De Carácter Técnico:
1. Aprobar normas generales para la identificación, regulación y supervisión consolidada de los bancos y de los grupos
bancarios.
2. Aprobar normas de aplicación general para la definición e identificación de créditos a clientes relacionados entre sí
o relacionados con los bancos o con los grupos bancarios.
3. Aprobar los criterios generales de clasificación de los activos de riesgo y las pautas para la constitución de reservas
para cobertura de riesgos.
4. Aprobar normas de aplicación general para la suspensión de la causación de intereses, de acuerdo con criterios de
aceptación internacional.
5. Fijar, en el ámbito administrativo, la interpretación y el alcance de las disposiciones legales o reglamentarias en
materia bancaria.
6. Establecer las reglas para la práctica de las inspecciones prescritas por este Decreto Ley o que ordene la propia
Superintendencia a los bancos o grupos bancarios, si fuere el caso.
7. Fijar requisitos de carácter contable en relación con la información financiera que deben suministrar los bancos y
aprobar el catálogo de cuentas para uso bancario.
8. 1Fijar las reglas generales que deben seguir los bancos en su contabilidad.
9. Modificar la tasa de regulación y supervisión bancaria, incluyendo los montos máximos establecidos, mediante el
voto afirmativo de cuatro de sus miembros.
10. Dictar las normas técnicas necesarias para el cumplimiento de este Decreto Ley.
11. Ejercer las demás que le señale este Decreto Ley.
II. De Carácter Administrativo:
1. Aprobar las directrices generales, las metas y los objetivos de la Superintendencia.
2. Aprobar el anteproyecto de presupuesto anual de la Superintendencia que le someta a consideración el
Superintendente, para el trámite constitucional correspondiente.
3. Aprobar la estructura orgánica administrativa de la Superintendencia y sus funciones, así como revisarlas, cuando
lo estime pertinente.
4. Resolver las apelaciones promovidas contra las resoluciones del Superintendente.
5. Aprobar programas de bonos por desempeño para los funcionarios de la Superintendencia o cualquier otro incentivo
que promueva la productividad de éstos.
6. Aprobar las normas internas de trabajo, así como el código de ética y conducta y el reglamento interno de la
Superintendencia.
7. Aprobar las contrataciones directas que requiera la Superintendencia, por sumas mayores a treinta mil balboas e
inferiores a cien mil balboas, de acuerdo con lo que establece este Decreto Ley y conforme a las causales de
excepción del procedimiento de selección de contratista previstas en la Ley de Contratación Pública y su
reglamentación sobre dicho procedimiento.
8. Expedir las normas administrativas necesarias para el cumplimiento de las funciones y atribuciones de la
Superintendencia.
9. Coadyuvar privativamente con el Órgano Ejecutivo, de ser necesario, para adoptar una reglamentación única e
integral del presente Decreto Ley u otras disposiciones legales para regular el sistema bancario.
10. Ejercer las demás que le señale este Decreto Ley.
2
Artículo 12. Quórum y decisiones de la Junta Directiva. Para constituir quórum en las reuniones de Junta Directiva se
requiere la presencia de, por lo menos, tres directores.
Las decisiones de la Junta Directiva serán adoptadas con el voto afirmativo de, por lo menos, tres directores, salvo
aquellos casos especialmente establecidos en este Decreto Ley.
Cuando por razón de conflicto de intereses, uno o más directores estuviesen impedidos para votar, la decisión se
adoptará con el voto afirmativo de la mayoría de los directores no impedidos para votar.

1 VER Acuerdo 006-2012 (G.O. 27.192 de 27 de diciembre de 2012), que modifica disposiciones sobre normas técnicas de contabilidad de aplicación a
bancos establecidos en Panamá. Reformado por Acuerdo 009-2019 (G.O. 28.876 de 7 de octubre de 2019). VER Resolución 001-2007 de 17 de mayo
de 2007 (G.O. 25.863 de 24 de agosto de 2007), ratifica el alcance de la competencia de la Superintendencia de Bancos, en materia de contabilidad.
2 Aparece tal como fue subrogado por el Art. 117 de la Ley 67 de 1 de septiembre de 2011 (G.O. 26.863-A de 2 de septiembre de 2012).
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CAPÍTULO III
EL SUPERINTENDENTE
1
Artículo 13. Cargo de Superintendente. El Superintendente será el representante legal de la Superintendencia y tendrá a
su cargo la administración y el manejo de las gestiones diarias de ésta. Fungirá como funcionario público de tiempo completo
y será remunerado con un sueldo, de conformidad con lo que al efecto disponga el Órgano Ejecutivo. El período del cargo
del Superintendente será de cinco años, prorrogable por una sola vez, y entrará en funciones a partir del 1 de enero después
de iniciado cada período presidencial ordinario.
El Superintendente podrá participar con derecho a voz en las reuniones de la Junta Directiva, salvo cuando se traten
temas que, a juicio de ésta, deban discutirse sin su presencia.
En caso del cese anticipado en el cargo del Superintendente, su reemplazo será designado por el resto del período
correspondiente.
En ausencia del Superintendente, la representación legal de la Superintendencia recaerá sobre el presidente de la Junta
Directiva. En caso de ausencia temporal del Superintendente, la Junta Directiva podrá nombrar un Superintendente interino.
Parágrafo Transitorio. El Superintendente en ejercicio al momento de entrar en vigencia la Ley que modifica este artículo
permanecerá en el cargo hasta el 31 de diciembre de 2014.
Artículo 14. Requisitos para ser Superintendente. Para ser Superintendente se requiere:
1. Ser ciudadano panameño.
2. No haber sido condenado por autoridad competente por delito doloso.
3. No tener parentesco con los miembros de la Junta Directiva dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de
afinidad, ni ser cónyuge de alguno de los directores.
4. Poseer título universitario y haber ocupado posiciones ejecutivas o gerenciales en el sector bancario, financiero,
mercantil u otro afín, público o privado, por un mínimo de diez años.
5. No ser banquero en ejercicio, director de banco o de propietaria de acciones bancarias o accionista que, directa o
indirectamente, posea más del cinco por ciento de las acciones de un banco o de una propietaria de acciones bancarias.
6. No haber sido inhabilitado por la Superintendencia o por la Comisión Bancaria Nacional para ejercer como funcionario
bancario.
7. No haber sido declarado judicialmente en quiebra ni en concurso de acreedores, o encontrarse en estado de insolvencia
manifiesta.
Artículo 15. Funciones del Superintendente. El Superintendente acatará y ejecutará los acuerdos y las resoluciones
adoptadas por la Junta Directiva, y velará porque se cumplan las normas y políticas que se establezcan en materia bancaria.
De igual forma, podrá proponer a la Junta Directiva tomar las decisiones que a ésta correspondan.
Artículo 16. Atribuciones del Superintendente. Corresponderá al Superintendente el ejercicio de las siguientes atribuciones:
I. De Carácter Técnico:
1. Aprobar el otorgamiento de los permisos temporales y las licencias bancarias.
2. Autorizar el cierre o traslado de establecimientos, así como la apertura en el exterior de sucursales o subsidiarias
de bancos panameños o bancos extranjeros que operan en Panamá.
3. Autorizar la liquidación voluntaria de bancos.
4. Ordenar la toma de control administrativo, la reorganización y la liquidación forzosa de bancos, en los casos
establecidos en este Decreto Ley.
5. Ordenar la cancelación de las licencias bancarias.
6. Autorizar la fusión y la consolidación de bancos, de las propietarias de acciones bancarias y de los grupos bancarios
de los cuales formen parte.
7. Autorizar la adquisición o transferencia de acciones de bancos, de las propietarias de acciones bancarias o de los
grupos bancarios cuando, en tal virtud, el adquirente u otras personas vinculadas a ellos, pasen a ser sus
propietarios totales o mayoritarios o a tener el control, según lo defina la Superintendencia.
8. Publicar u ordenar la publicación de los estados financieros de los bancos con la periodicidad y contenido que estime
conveniente.
9. Instruir a los bancos la remoción de sus directivos, dignatarios o ejecutivos si, a su juicio, hubiese mérito para ello.
10. Expedir certificaciones relacionadas con la existencia y actividades de los bancos, con base en la información que
conste en la Superintendencia.
11. Supervisar a los bancos de conformidad con el presente Decreto Ley y las normas que lo desarrollan, así como con
las normas y criterios internacionalmente aceptados que se encuentren dentro del marco jurídico bancario panameño.
12. Realizar la supervisión consolidada de los grupos bancarios en la forma que lo establezcan este Decreto Ley y la
Junta Directiva.

1 Aparece tal como fue subrogado por el Art. 118 de la Ley 67 de 1 de septiembre de 2011 (G.O. 26.863-A de 2 de septiembre de 2012).
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13. Ejecutar las inspecciones ordenadas por este Decreto Ley, por la Junta Directiva y aquellas que considere
necesarias o prudentes.
14. Establecer programas de prevención que permitan un conocimiento de la situación financiera de los bancos, así
como verificar la veracidad de la información que los bancos remitan a la Superintendencia.
15. Designar los asesores, supervisores o administradores en aquellos bancos que deban ser objeto de especial
atención por parte de la Superintendencia.
16. Imponer las sanciones que correspondan por la violación a las normas de este Decreto Ley o de los acuerdos que
se desarrollen.
17. Autorizar reformas al pacto social de los bancos.
18. Adoptar medidas para evitar o corregir irregularidades o faltas en las operaciones de los bancos que, a su juicio,
pudieran poner en peligro los intereses de sus depositantes, la estabilidad del banco o la solidez del sistema
bancario.
19. Velar porque los bancos suministren a sus clientes información que asegure la mayor transparencia en las
operaciones bancarias.
20. Establecer vínculos de cooperación con los entes supervisores extranjeros para fortalecer los mecanismos de
control, actualizar las regulaciones preventivas e intercambiar información de utilidad para el ejercicio de la función
supervisora.
21. Establecer vínculos de cooperación con instituciones públicas o instituciones privadas de carácter gremial o
educativo.
22. Evaluar los indicadores financieros de los bancos y de los grupos bancarios que permitan dar seguimiento a los
principales riesgos bancarios, tales como adecuación de capital, crédito, liquidez, operacional, mercado y otros que
la Superintendencia estime conveniente.
23. Coadyuvar con los esfuerzos de los organismos públicos competentes para erradicar las prácticas de competencia
desleal o que limiten la libre concurrencia al mercado bancario.
24. Dictar las normas que, dentro del ámbito de las actividades que le permiten este Decreto Ley o leyes que lo
complementan, deben observar los bancos para que sus operaciones se desarrollen dentro de niveles adecuados
de riesgo, incluyendo la capacidad para fijar límites y coeficientes que deben observar los bancos en sus
operaciones.
25. Dictar las circulares necesarias sobre instrucciones para el cumplimiento de este Decreto Ley y las normas que lo
desarrollan.
26. Ordenar inspecciones a las personas de las que se tengan razones para suponer que ejercen o que pretenden
ejercer el negocio de banca sin autorización, así como ordenar la toma de control de sus operaciones, la suspensión
de ellas o el cierre de los establecimientos involucrados.
27. Resolver todo aquello de carácter técnico que no estuviese expresamente reservado a la Junta Directiva o a otra
autoridad.
28. Ejecutar las demás que le señale este Decreto Ley.
II. De Carácter Administrativo:
1. Adquirir los bienes y contratar los servicios que sean necesarios para el buen funcionamiento de la Superintendencia
y para ejecutar o llevar a cabo las funciones que le han sido encomendadas por este Decreto Ley y sus reglamentos.
2. Preparar el anteproyecto de presupuesto anual, el informe anual de las actividades y proyectos de la
Superintendencia y someterlos a la consideración de la Junta Directiva.
3. Fijar los sueldos, escala salarial y demás emolumentos, así como seleccionar, nombrar, trasladar, ascender,
conceder licencias y destituir a los empleados y funcionarios de la Superintendencia y aplicarles las sanciones
disciplinarias que correspondan.
4. Velar por la ejecución y eficiente administración del presupuesto anual de la Superintendencia.
5. Aprobar las contrataciones directas que requiera la Superintendencia, por sumas inferiores a treinta mil balboas, de
acuerdo con lo que establece este Decreto Ley y conforme a las causales de excepción del procedimiento de
selección de contratista previstas en la Ley de Contratación Pública y su reglamentación sobre dicho procedimiento.
6. Señalar los días de suspensión o prestación obligatoria de atención al público.
7. Presentar a la Junta Directiva los estados financieros no auditados de la Superintendencia, dentro de los dos meses
siguientes al cierre del primer semestre de cada año fiscal.
8. Presentar a la Junta Directiva los estados financieros de la Superintendencia debidamente auditados por contadores
públicos autorizados independientes, dentro de los tres meses siguientes al cierre de cada año fiscal.
9. Delegar funciones, con sujeción a las decisiones y directrices de la Junta Directiva, en funcionarios de la
Superintendencia.
10. Presentar a la Junta Directiva un informe anual de labores.
11. Resolver todo aquello de carácter administrativo que no estuviese expresamente reservado a la Junta Directiva o a
otra autoridad.

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12. Elaborar y someter, a la aprobación de la Junta Directiva, propuestas de acuerdos, decisiones y reformas
administrativas, que ésta le solicite incluyendo, entre otros, pero sin limitarse a, el régimen de Carrera del Supervisor
Bancario y el reglamento interno de la Superintendencia.
13. Ejecutar las demás que le señale este Decreto Ley.
CAPÍTULO IV
DISPOSICIONES COMUNES
Artículo 17. Remoción. Los directores y el Superintendente sólo podrán ser removidos de sus cargos por las causales
establecidas en este Decreto Ley, según decisión de la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia y de conformidad con
el proceso establecido en el Código Judicial. Están legitimados para solicitar la remoción el Órgano Ejecutivo y la Junta
Directiva.
Artículo 18. Causales de remoción. La Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia podrá ordenar la remoción de un
miembro de la Junta Directiva o del Superintendente que incurra en alguna de las causales siguientes:
1. Incapacidad permanente para cumplir sus funciones.
2. Declaración de quiebra o concurso de acreedores o el estado de insolvencia manifiesta.
3. Incumplimiento de los requisitos establecidos para su escogencia como director o Superintendente.
4. Falta de probidad en el ejercicio de sus funciones.
5. Inasistencia reiterada e injustificada a las reuniones de la Junta Directiva.
6. Incumplimiento de las obligaciones y prohibiciones que le impone este Decreto Ley.
Artículo 19. Conflicto de Intereses. Cuando en las reuniones de la Junta Directiva se traten temas sobre los cuales algún
director o el Superintendente pudiera tener conflictos de intereses, dicho director o el Superintendente deberá abstenerse de
participar en la reunión. A falta de abstención voluntaria, la Junta Directiva podrá solicitar formalmente al director o al
Superintendente, según el caso, que se abstenga de participar en la reunión y, por ende, en la decisión.
Artículo 20. Presunción de Legalidad. La actuación de los miembros de la Junta Directiva, del Superintendente y los
delegados de éste último, en el ejercicio de sus funciones y atribuciones, goza de presunción de legalidad, de diligencia y de
buena fe. Ninguna demanda en contra de éstos, por su actuación, acarreará la separación de su cargo hasta tanto no se
decida la causa.
Artículo 21. Amparo Institucional. Los miembros de la Junta Directiva, el Superintendente y los delegados de éste, así como
cualquier otro funcionario que autorice la Junta Directiva mediante resolución motivada, tendrán derecho a que la
Superintendencia cubra los gastos y costas que sean necesarios para su defensa, cuando sean objeto de acciones,
procesos, juicios o demandas, derivados de actos y decisiones adoptados de conformidad con este Decreto Ley y en el
ejercicio de sus atribuciones, funciones u obligaciones.
El amparo institucional a que se refiere este artículo, se aplicará a dichos funcionarios por actos realizados en el ejercicio
de sus cargos, aun después de haber cesado en sus funciones.
En caso que el funcionario resulte responsable del acto o hecho que se le imputa, deberá rembolsar a la
Superintendencia los gastos en que ésta incurrió para su defensa.
La Superintendencia se subrogará en los derechos del demandado o denunciado para la recuperación de los gastos y
costas.
La Junta Directiva establecerá y proveerá lo necesario para el fiel cumplimiento de lo dispuesto en el presente artículo.
CAPÍTULO V
TASA DE REGULACIÓN Y SUPERVISIÓN BANCARIA
1
Artículo 22. Tasa de Regulación Bancaria. Créase la tasa de regulación y supervisión bancaria a favor de la
Superintendencia. Los bancos estarán sujetos al pago anual de dicha tasa conforme a la siguiente tarifa:
1. Bancos con licencia general: Treinta mil balboas (B/.30,000.00) más una suma equivalente a treinta y cinco
(B/.35.00) balboas por cada millón de balboas (B/.1,000,000.00) o fracción de activos totales, ésta última suma
hasta un monto máximo de cien mil balboas (B/.100,000.00).
2. Bancos con licencia internacional: Quince mil balboas (B/.15,000.00).
3. Bancos con licencia de representación: Cinco mil balboas (B/.5,000.00).
El monto de la tasa deberá guardar estricta relación con los costos en que deba incurrir la Superintendencia
para cumplir sus funciones en forma racional y eficiente conforme a su presupuesto. Con tal finalidad, la
Superintendencia podrá, a su discreción, aumentar o reducir el monto de la tasa aplicable.
No obstante lo anterior, si al finalizar un ejercicio presupuestario existieran saldos provenientes del pago de la
tasa, el Superintendente transferirá dichos saldos a una cuenta especial, los cuales deberán ser destinados a la
cobertura de los gastos correspondientes a ejercicios posteriores. Si existieren saldos durante dos períodos

1 Mediante Sentencia de 11 de junio de 2014, la Corte Suprema de Justicia declaró este artículo, Inconstitucional (G.O. 27.731-A de 3 de marzo de 2015).
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presupuestarios consecutivos la Superintendencia deberá reducir la tasa en la forma que estime pertinente, a fin
de que en los ejercicios subsiguientes no se causen dichos saldos.
JURISPRUDENCIA. Principio de legalidad tributaria. Solo la Asamblea Nacional tiene la facultad para expedir normativa sobre régimen tributario.
“La Corte Suprema de Justicia en Sentencias de 21 de febrero de 1992, 26 de mayo de 1994, 2 de julio de 1994, 12 de agosto de 1994, 21 de noviembre
de 1994 y 19 de agosto de 1994, ha reconocido el llamado Principio de Legalidad Tributaria:
“El artículo 48 constitucional consagra el derecho de toda persona a no pagar contribución ni impuesto que no estuviera legalmente establecido. Ello
significa que en materia tributaria existe el principio de reserva legal o estricta legalidad, que supedita la existencia jurídica de la contribución a una ley
formal que le imprima substrato normativo.
En el caso de autos, la nomenclatura utilizada no es la de contribución, ni la de impuesto, sino la de tasa de manejo, que pareciera eludir la concepción
tributaria. Para aclarar el significado de la palabra tasa, acudimos a dos de las enciclopedias más conocidas. La Enciclopedia Jurídica Omeba señala que
“existe tasa cuando el presupuesto legal vincule el tributo con una actividad determinada del Estado”. La tasa se caracteriza por el presupuesto de hecho
que vincula el sujeto pasivo a una determinada actividad del Estado. “Se diferencia del impuesto en que éste no considera sino la capacidad contributiva
exhibida”. Junto al impuesto y a la contribución, la tasa es una obligación de Derecho Público en razón de que el sujeto activo es el Estado (Cfr. Vo.
XXVI-198, pág. 11) Según la Enciclopedia Jurídica Española editada por Francisco Seix, tasa es el “precio o valoración que se hace de una cosa. Precio
determinado que se opone a un objeto o mercancía” (Cfr. Vol. XXIX, pág. 353).
En todo caso, independientemente de la especialidad del tributo en su alcance fiscal, su coercibilidad y obligatoriedad debe afianzarse en la legalidad de
la misma, ya que el principio de legalidad tributaria cubre a las tasas (Sentencia de 21 de febrero de 1992).
Por otro lado, la Corte Suprema de Justicia en Sentencia de 26 de febrero de 1993, se refirió a la Potestad Tributaria, su naturaleza, clases y limitaciones:
“Es de gran importancia no perder de vista que aquí debemos esclarecer, en primer término, lo concerniente a la potestad tributaria del Estado, como
un elemento dimanante de su soberanía.
El tratadista argentino Héctor Villegas ha señalado que la potestad tributaria es “la capacidad potencial de obtener coactivamente prestaciones
pecuniarias de los individuos y de requerir el cumplimiento de los deberes instrumentales necesarios para tal obtención”. (Curso de Finanzas, Derecho
Financiero y Tributario, Ed. Depalma, 4 edición, Buenos Aires, 1990, Tomo 1, pág. 184). Esta potestad es ilimitada en cuanto al número y clase de
tributos que puede crear el Estado, es inderogable, no es transferible y es imprescriptible.
En nuestro ordenamiento constitucional la potestad tributaria tiene una serie de limitaciones dentro de las cuales debe ejercerse. Si bien la potestad
tributaria es ilimitada en cuanto a las manifestaciones de riqueza que puede gravar con tributos (impuestos, tasas o contribuciones especiales), como lo
ha destacado el tratadista italiano Luigi Restello (Diritto Tributario, 3 edición, Ed. Cedam, Padua, 1987, pág. 136), no es menos cierto que esa potestad
está limitada en cuanto debe ejercerse de acuerdo con el principio de legalidad o respetando la reserva de ley que consagra el artículo 48 de la
Constitución, en cuanto a la forma, y no debe exceder de límites materiales que entrañen, más que un tributo, una confiscación de bienes prohibida por
el artículo 30 de la Constitución, ni traducirse en discriminación contra determinados contribuyentes respetando la capacidad económica de los mismos,
según se desprende de los artículos 19 y 261 de la Constitución, en cuanto al fondo de los tributos se refiere.
Ahora bien, la potestad tributaria del Gobierno Central es originaria, mientras que la potestad tributaria de los Municipios es derivada. Esto es así porque
la primera es ilimitada en cuanto a los tributos que puede crear y emana de la soberanía del Estado, mientras la segunda se encuentra limitada a las
materias que la ley le permita gravar a los Municipios y, por lo tanto, emana principalmente y en forma inmediata de la Ley.” (Subraya el Pleno).
(Sentencia de 26 de febrero de 1993, Magistrado Ponente: Arturo Hoyos).
En base a lo expuesto, esta Corporación comparte plenamente el razonamiento del demandante, al igual que las consideraciones emitidas por la
Procuraduría de la Administración, al señalar que el Órgano Ejecutivo, al expedir el mencionado Decreto Ley, se abrogó una de las funciones que la propia
Constitución le confiere, privativamente a la Asamblea Nacional, esto es, lo relativo al Régimen Tributario.
El artículo 52 y 159, numeral 10 Constitucional, contienen un cláusula de reserva legal en relación con los tributos; toda vez que la regla general en
materia impositiva, los tributos se originan de la función legislativa de la Asamblea Nacional.
En virtud de lo anterior, la Asamblea Nacional tiene facultad exclusiva para expedir disposiciones legales relativas al régimen tributario. Es decir,
nuestra Constitución, establece la prohibición expresa al Órgano Ejecutivo para desarrollar a través de Decretos Leyes, materias relativas a los tributos.”
Artículo 23. Otros recursos de la Superintendencia. La Superintendencia contará, además, con los siguientes recursos:
1. El importe de los derechos de inspección y otros servicios especiales, los cuales serán pagados por los bancos y demás
entidades supervisadas.
2. Las donaciones y legados aceptados.
3. Los bienes y derechos que posea, adquiera o reciba por cualquier título.
4. Los frutos y rentas que generen sus bienes.
5. Otros ingresos que obtenga por cualquier concepto.
CAPÍTULO VI
CARRERA DEL SUPERVISOR BANCARIO
Artículo 24. Creación de la Carrera del Supervisor Bancario. Se crea la Carrera del Supervisor Bancario, que se desarrollará
mediante un sistema de administración de recursos humanos para estructurar, sobre la base del mérito y la eficiencia, las
normas, los procedimientos y el plan de compensación, aplicables a los servidores públicos al servicio de la
Superintendencia.
Artículo 25. Principios de la carrera. Son objetivos primordiales de la Carrera:
1. Garantizar que la administración de los recursos humanos de la Superintendencia se fundamente estrictamente en el
desempeño eficaz y eficiente del funcionario, en su desarrollo profesional integral y en la remuneración adecuada a las
necesidades y realidad financiera de la Superintendencia.

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2. Garantizar el trato justo de los funcionarios, sin discriminación alguna por razón de raza, nacimiento, discapacidad, clase
social, sexo, religión o ideas políticas.
3. Garantizar la igualdad de las oportunidades de promoción.
4. Lograr el incremento de la eficiencia de los funcionarios y de la Superintendencia.
5. Garantizar dentro del servicio de la Superintendencia un ambiente de trabajo exento de presiones y temores políticos.
6. Promover la diversidad y la fluidez de ideas que permita contar con funcionarios dignos, con conciencia de su papel al
servicio de la sociedad y garantice la adecuada competitividad de la Superintendencia.
7. Promover el ingreso y la retención de funcionarios que se distingan por su idoneidad, competencia, lealtad e integridad,
cualidades necesarias para ocupar cargos dentro de la Superintendencia.
En caso de que alguna norma de este Capítulo no sea clara, se interpretará con base en estos principios y según las
definiciones establecidas en este Decreto Ley.
Artículo 26. Órganos de la Carrera. Los órganos superiores de la Carrera del Supervisor Bancario son:
1. La Junta Directiva, que será la instancia competente para adoptar las disposiciones, reglamento interno de trabajo,
manuales y políticas necesarios para poner en ejecución las normas de la Carrera del Supervisor Bancario.
2. El Superintendente.
3. La Dirección de Recursos Humanos de la Superintendencia.
Parágrafo. La Junta Directiva funcionará como organismo normativo, y el resto de las instancias funcionará como organismo
ejecutivo de las políticas de recursos humanos de la Superintendencia establecidas en el presente Capítulo, y ajustarán su
actuación a las disposiciones de la Constitución Política, a las del presente Decreto Ley y a los reglamentos internos y
políticas que se dicten para su desarrollo.
Artículo 27. Comité de carrera. Son atribuciones de la Junta Directiva, en función de Comité de Carrera, las siguientes:
1. Actuar como organismo consultivo de los órganos ejecutivos de la Carrera en lo concerniente a la aplicación y desarrollo
del presente Decreto Ley.
2. Resolver en segunda instancia las apelaciones propuestas contra las sanciones de los funcionarios de carrera.
Parágrafo. El funcionamiento del Comité de Carrera será desarrollado mediante resolución que adopte la Junta Directiva.
Artículo 28. Funcionarios de Carrera. Son aquellos que han ingresado o ingresen en un futuro a la Carrera del Supervisor
Bancario, según los procedimientos establecidos en el presente Capítulo.
El Superintendente no es funcionario de carrera.
Artículo 29. Adquisición de la Calidad de Funcionario de Carrera. El funcionario que ingrese a la Superintendencia de
acuerdo con las normas de reclutamiento y selección, establecidas en este Capítulo y en las normas adoptadas para poner
en ejecución la Carrera, adquirirá la calidad de funcionario de carrera tan pronto cumpla un período de prueba no menor de
dos años continuos, con una evaluación satisfactoria.
Los procedimientos de selección se diseñarán, al menos, con base en la competencia profesional, la preparación
académica, la experiencia y la moral, aspectos éstos que se comprobarán mediante instrumentos válidos de medición,
previamente preparados y aprobados de acuerdo con lo establecido en este Capítulo.
Aquellas personas que al momento de la promulgación de este Decreto Ley son funcionarios de la Superintendencia,
serán acreditadas como funcionarios de carrera, siempre que tengan al menos dos años continuos de laborar para la
Superintendencia y, previa evaluación, cumplan con todos los requisitos y el perfil requerido para el cargo que ocupan.
Artículo 30. Derechos de los Funcionarios de Carrera. Los funcionarios de carrera tienen los derechos establecidos en este
Capítulo, en los reglamentos internos de la Superintendencia y principalmente, pero no con exclusividad, los siguientes:
1. Estabilidad en su cargo.
2. Ascensos y traslados.
3. Bono por antigüedad.
4. Licencias con sueldo o sin sueldo.
5. Indemnización por despido sin causa justificada.
La estabilidad de los funcionarios de carrera está condicionada al desempeño eficaz, productivo, honesto, ágil y
responsable, así como a la atención igualitaria, imparcial y respetuosa a los usuarios y ciudadanos.
Artículo 31. Bono por Antigüedad. Los funcionarios de carrera al momento de cesar su relación laboral con la
Superintendencia, tendrán derecho a un bono por antigüedad, a razón de una semana de salario por cada año laborado,
hasta un máximo de diez meses de salario. En el evento de que algún año de servicio no se cumpla entero, tendrá derecho
a la parte proporcional correspondiente.
Se reconocerá al funcionario el tiempo de servicio continuo en la Comisión Bancaria Nacional.
Se tomará como base para el cálculo, la última remuneración devengada.
Sólo recibirán el bono por antigüedad los funcionarios de carrera que dejen su puesto por renuncia, por despido
injustificado, por reducción de fuerza o invalidez.

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Artículo 32. Manual de políticas y procedimientos. La Superintendencia deberá preparar, con base en las normas adoptadas
por la Junta Directiva, un manual detallado que defina las acciones de recursos humanos y los procedimientos que deben
seguirse para tramitarlas.
Artículo 33. Descripción de cargos y clasificación de puestos. La Superintendencia elaborará un manual de descripción y
clasificación de puestos. Cada cargo tendrá la descripción específica de las tareas inherentes y los requisitos mínimos para
ocuparlo. Las descripciones deberán ser revisadas y actualizadas periódicamente.
La clasificación de puestos tendrá su correspondiente nomenclatura, de acuerdo con la definición de los deberes,
responsabilidades y requisitos mínimos. Cada puesto tendrá un grado asignado según su complejidad y jerarquía.
Artículo 34. Determinación de la retribución y escala salarial. La Superintendencia diseñará una escala salarial que tome en
cuenta la clasificación, la realidad financiera de la Superintendencia, las condiciones del mercado de trabajo y los estándares
salariales de la plaza bancaria panameña.
La Superintendencia revisará, al menos cada dos años, la política de retribución para garantizar al funcionario de carrera
un salario que le permita mantener una condición de vida digna y decorosa, así como el respeto al principio de que por igual
trabajo corresponde igual salario.
Artículo 35. Políticas o programas de motivación. La Superintendencia establecerá políticas o programas de motivación
para los funcionarios de carrera, a efecto de incentivar su productividad, eficiencia y competitividad, así como de mejorar su
desarrollo moral, social, cultural y su espíritu de trabajo.
Las políticas o programas motivacionales establecerán incentivos económicos, morales y socioculturales, basados
estrictamente en el desempeño y cumplimiento de objetivos del funcionario.
Artículo 36. Sistema de Evaluación de Desempeño. La Superintendencia establecerá un sistema de evaluación del
desempeño y rendimiento que sirva de base a los sistemas de retribución, incentivos, capacitación y destitución.
El sistema de evaluación del desempeño y rendimiento constituye un conjunto de normas y procedimientos para evaluar
y calificar el rendimiento de los funcionarios. La evaluación y la calificación se basarán únicamente en el desempeño y
rendimiento, sin prejuicio de ninguna índole. Este sistema de evaluación será adoptado por la Junta Directiva.
Artículo 37. Políticas de Adiestramiento de los Funcionarios o Fortalecimiento Institucional. La Superintendencia establecerá
las políticas de adiestramiento procurando dar preferencia a los cursos de capacitación dictados por el Instituto Nacional de
Formación Profesional y Capacitación para el Desarrollo Humano (INADEH). No obstante, la Superintendencia en sus
políticas y programas de capacitación actuará con plena autonomía y sin estar sometida a la aprobación de ninguna otra
entidad.
Artículo 38. Cesación de la Relación de Trabajo. El funcionario cesará su relación de trabajo con la Superintendencia, en
los casos siguientes:
1. Renuncia escrita, debidamente aceptada.
2. Reducción de personal.
3. Destitución.
4. Invalidez declarada de conformidad con los servicios de salud pública.
5. Desvinculación por efecto de evaluación de desempeño.
6. Fallecimiento.
Artículo 39. Indemnización por Despido sin Causa Justificada. El funcionario de carrera, no obstante el derecho a la
estabilidad que en este Capítulo se le concede, podrá ser cesado en su cargo por el Superintendente, en cualquier momento
y por cualquier causa, siempre que se le pague, sin perjuicio del pago del bono por antigüedad, una indemnización calculada
a razón de una semana de salario por cada año de trabajo, hasta un máximo equivalente a diez meses de salario. En caso
de que el funcionario no complete el último año, el cálculo se hará en forma proporcional para dicho periodo.
Se reconocerá al funcionario el tiempo de servicio continuo en la Comisión Bancaria Nacional.
Se tomará como base para el cálculo, la última remuneración devengada.
La Superintendencia cancelará esta indemnización por despido injustificado en un término no mayor de sesenta días
laborables, desde que se produzca el derecho.
Artículo 40. Aplicación de Normas en Caso de Contradicción. Para los efectos exclusivos de este Capítulo, en caso de
contradicción entre las disposiciones que en él se establecen y desarrollan y otras normas, se aplicará lo establecido en este
Capítulo y en las normas que precisen y fijen, en el ámbito administrativo, su interpretación y alcance.
La Ley 9 de 1994 y sus modificaciones, se aplicarán sólo en forma supletoria.

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TÍTULO III
DEL RÉGIMEN BANCARIO
CAPÍTULO I
DE LAS AUTORIZACIONES
Artículo 41. Licencias Bancarias. Ninguna persona podrá llevar a cabo el negocio de banca en o desde la República de
Panamá sin tener la licencia bancaria correspondiente o sin estar debidamente autorizada por ley.
Se expedirán tres clases de licencia:
1. Licencia General. Permite llevar a cabo el negocio de banca en cualquier parte de la República de Panamá, así como
transacciones que se perfeccionen, consuman o surtan sus efectos en el exterior, y realizar aquellas otras actividades
que la Superintendencia autorice.
2. Licencia Internacional. Permite dirigir, desde una oficina establecida en Panamá, transacciones que se perfeccionen,
consuman o surtan sus efectos en el exterior y realizar aquellas otras actividades que la Superintendencia autorice.
3. Licencia de Representación. Permite a bancos extranjeros establecer una oficina de representación en la República
de Panamá y realizar aquellas otras actividades que la Superintendencia autorice. Las oficinas de representación
siempre deberán incluir la expresión oficina de representación, en todas sus actuaciones.
La licencia de representación tiene que ser solicitada directamente por el banco que va a ser representado y solo podrá
ser otorgada a éste. Una vez otorgada, el banco podrá ejercer la actividad a través de una sucursal o de una subsidiaria cien
por ciento propiedad del banco solicitante.
Parágrafo. Los bancos podrán solicitar a la Superintendencia un cambio del tipo de licencia, en cuyo caso se les reconocerá
la documentación actualizada que repose en la Superintendencia. Para cada caso en particular, la Superintendencia
determinará los requisitos adicionales que deban cumplirse para hacer efectivo el cambio.
Artículo 42. Validez de las Licencias Bancarias ya otorgadas. Se reconoce la plena validez de las licencias bancarias
otorgadas por la Comisión Bancaria Nacional a la fecha de entrada en vigencia el presente Decreto Ley.
Artículo 43. Autorización o No Objeción Previa. Sin perjuicio de lo dispuesto en este Decreto Ley, los bancos extranjeros
deberán contar con la autorización o la no objeción de su ente supervisor extranjero para solicitar una licencia para ejercer
el negocio de banca en o desde Panamá o para solicitar una oficina de representación.
Artículo 44. Uso de la Palabra Banco. Únicamente los bancos autorizados mediante las licencias bancarias
correspondientes, expedidas por la Comisión Bancaria Nacional o la Superintendencia, según sea el caso, podrán utilizar la
palabra Banco o sus derivados, en cualquier idioma, ya sea en su nombre, razón social, denominación comercial,
descripción, membretes, facturas, papel de cartas, avisos, anuncios o en cualquier otro medio o en cualquier otra forma que
indique o pueda inducir a pensar que ejercen o se dedican al negocio de banca. Se excluyen de esta norma, las instituciones
o agrupaciones de carácter nacional que se dediquen exclusivamente a actividades de tipo humanitario o caritativo, las
entidades estatales que se dediquen a efectuar préstamos sectoriales de interés social y los organismos multilaterales o
internacionales reconocidos por la República de Panamá.
No obstante lo anterior, el Superintendente podrá, en casos excepcionales, autorizar el uso de la palabra Banco o sus
derivados, en cualquier idioma, a una persona natural o jurídica que no se dedique al negocio de banca, siempre que la
palabra Banco o sus derivados sea utilizada únicamente como parte del nombre del solicitante y no se genere con ello
confusión ni duda sobre la naturaleza de sus operaciones y la actividad a realizarse.
La Superintendencia es la única institución facultada para autorizar el uso de la palabra Banco y sus derivados, en
cualquier idioma, en la República de Panamá.
Parágrafo. Se prohíbe a los notarios la autorización de escrituras o copias de éstas, actos, declaraciones o instrumentos
peculiares a su oficio y autenticaciones de firmas que contravengan lo dispuesto en este artículo. Igual prohibición se hace
al Registro Público de Panamá en cuanto a sus inscripciones, estando el Director General del Registro Público obligado a
informar a la Superintendencia la existencia de cualquier inscripción que pueda estar en contravención con las disposiciones
del presente artículo.
El Superintendente deberá evaluar el informe y ordenar la anotación de una marginal en la inscripción de cada sociedad
que hubiese violado las normas establecidas en este Decreto Ley y, luego de transcurridos sesenta días calendario de la
fecha de la correspondiente anotación, la sociedad afectada queda disuelta de pleno derecho o inhabilitada para efectuar
negocios en Panamá, según se trate de una sociedad panameña o extranjera.
Artículo 45. Ejercicio del negocio de banca sin licencia. Siempre que se tenga conocimiento o razones fundadas para
suponer que una persona ejerce o pretende ejercer el negocio de banca sin licencia, la Superintendencia estará facultada
para examinar sus libros, cuentas y demás documentos, a fin de determinar tal hecho.
Toda negativa injustificada a presentar dichos libros, cuentas y documentos se considerará como presunción del ejercicio
del negocio de banca sin licencia.

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Si fuera necesario, la Superintendencia podrá intervenir los establecimientos en que se presume la realización del
negocio de banca sin licencia y, si se comprobara tal hecho, deberá ordenar su cierre. Para estas acciones la
Superintendencia podrá contar con el auxilio de la Policía Nacional y demás autoridades.
La Superintendencia ordenará al Registro Público la anotación de una marginal en la inscripción de cada sociedad a la
que se refiere este artículo e impondrá las sanciones establecidas en este Decreto Ley. Luego de transcurridos sesenta días
calendario de la fecha de la correspondiente anotación, la sociedad afectada quedará disuelta de pleno derecho o inhabilitada
para efectuar negocios en Panamá, según se trate de una sociedad panameña o extranjera.
Las disposiciones de este artículo se aplicarán también a aquellos casos en que la Superintendencia tenga razones
fundadas para suponer que una persona capta o pretende captar recursos del público en contravención de lo que establece
el artículo 2 del presente Decreto Ley.
Artículo 46. Publicación de Órdenes. En todos los casos en que la Superintendencia ordene al Director General del Registro
Público que anote la marginal a que se refieren los artículos 44 y 45 del presente Decreto Ley, la Superintendencia publicará
tal orden durante tres días hábiles, en un diario de amplia circulación en toda la República.
CAPÍTULO II
PROCEDIMIENTO PARA EL OTORGAMIENTO DE LICENCIAS
Artículo 47. Solicitud de Licencia. Las solicitudes de licencias bancarias que se formulen al Superintendente deberán
hacerse constar por escrito mediante apoderado legal. La Junta Directiva establecerá los requisitos y demás condiciones
que deben reunir los peticionarios a fin de obtener una licencia bancaria.
Artículo 48. Criterios para la Aprobación o Denegación de Licencias Bancarias. El Superintendente tendrá un plazo de hasta
noventa días, contado a partir de la presentación completa de toda la documentación requerida por la Superintendencia,
para aprobar o denegar la solicitud de licencia bancaria, en atención a los siguientes criterios:
1. Identidad de los accionistas principales e idoneidad del cuerpo administrativo con base en su experiencia, integridad e
historial profesional.
2. Evidencia de la capacidad para aportar el capital mínimo exigido, cuyo origen deberá ser claramente determinable.
3. Plan de negocios que demuestre la viabilidad del banco y su aporte a la economía panameña.
4. Políticas de Gobierno Corporativo.
5. Cualquier otro criterio que el Superintendente o la Junta Directiva estime pertinente.
El término a que se refiere el presente artículo podrá ser prorrogado, a discreción del Superintendente, cuando lo
considere necesario para la mejor evaluación de la solicitud de que se trate.
Artículo 49. Permiso Temporal. Cumplidos los requisitos establecidos para la solicitud de licencia, el Superintendente emitirá
un permiso temporal, con el único fin de que el solicitante pueda inscribir en el Registro Público de Panamá su pacto social
utilizando la palabra Banco o cualquiera de sus derivados, en cualquier idioma, mientras se tramita la obtención de la licencia
definitiva.
El permiso temporal se concederá por un término de noventa días.
Artículo 50. Licencia Definitiva. Una vez inscrita o habilitada en el Registro Público la sociedad del solicitante, dentro del
término de vigencia del permiso temporal y habiendo cumplido con el requisito de capitalización mínima exigido por el artículo
68 y, tratándose de una licencia internacional, con el depósito de garantía señalado en el mismo artículo, el peticionario
solicitará la licencia definitiva para dicha sociedad. Lo dispuesto en este artículo aplicará igualmente respecto de otras formas
de organización jurídica del solicitante.
Una vez analizados la documentación y los requisitos correspondientes, el Superintendente tendrá la potestad de
expedir o negar la licencia solicitada, lo cual hará mediante resolución motivada, que deberá ser notificada personalmente al
solicitante, dentro de los ciento veinte días siguientes al recibo de la solicitud de licencia definitiva.
El término de que trata este artículo podrá ser prorrogado por el Superintendente, cuando, a su discreción, fuese
necesario en atención a las circunstancias particulares de cada solicitud.
Artículo 51. Publicidad de la solicitud de Licencias. Una vez recibida y analizada a satisfacción la documentación del
solicitante de la licencia, la Superintendencia hará publicar en un diario de circulación nacional, por tres días hábiles, un aviso
que deberá contener la siguiente información:
1. Nombre del peticionario de la licencia.
2. Nombre de los directores y dignatarios del peticionario.
3. Antecedentes operativos del peticionario.
4. Nombres y cédulas o pasaportes de los directores, dignatarios y funcionarios ejecutivos del banco, con indicación de
sus cargos.
Los estados financieros auditados del peticionario que correspondan al año anterior a su presentación estarán a
disposición del público en las oficinas de la Superintendencia.
Las personas que tengan razones fundadas para oponerse al otorgamiento de la licencia solicitada, podrán exponerlas
por escrito a la Superintendencia y presentar la documentación que la sustente, si la hubiera, dentro de los quince días

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siguientes a la fecha de la última publicación de que trata este artículo. Se considerarán razones fundadas aquellas que
versen sobre la capacidad económica y solvencia moral del peticionario, de la entidad que aspira a obtener licencia bancaria,
de los directores, dignatarios y funcionarios ejecutivos mencionados en el aviso y, en general, aquellas circunstancias
comprobables que hagan inconveniente el establecimiento de la nueva entidad bancaria en Panamá. La Superintendencia
no estará obligada a pronunciarse sobre dichas oposiciones y objeciones. En todo caso, el peticionario tendrá derecho a
refutar las objeciones en contra del otorgamiento de la licencia bancaria, dentro de los quince días siguientes a la fecha en
que la Superintendencia se las notifique.
Artículo 52. Autorización Preliminar para negocio de Banca Internacional. Las entidades bancarias extranjeras que no
cuenten con licencia bancaria para operar desde Panamá, podrán solicitar a la Superintendencia una autorización preliminar
para ejercer el negocio de banca internacional, con el fin de anticiparse a la interrupción que pudiera darse en la continuidad
de negocios por razón de fuerza mayor o por causa de desastres naturales que le afecten. Esta autorización permitiría,
eventualmente, dirigir, desde una oficina establecida en Panamá, al amparo de una licencia internacional, transacciones que
se perfeccionen, consuman o surtan sus efectos en el exterior.
La autorización preliminar deberá cumplir con todos los requisitos establecidos en este Capítulo para las licencias
internacionales y en las normas que lo desarrollan. La aprobación definitiva de una posterior licencia bancaria internacional,
se realizará cuando se completen los siguientes requisitos:
1. La confirmación de su ente supervisor extranjero de que ha sido interrumpida, efectivamente, la continuidad de los
negocios del solicitante en su país de origen.
2. La confirmación del Banco Nacional de Panamá o de la Caja de Ahorros de que ha recibido la transferencia de los
fondos requeridos como depósito de garantía para este tipo de licencia, según establece el artículo 68 de este Decreto
Ley.
3. La evidencia de que cuenta con el capital mínimo pagado o asignado requerido a los bancos con licencia internacional.
Esta autorización deberá ser renovada anualmente y no se considerará, bajo ninguna circunstancia, que la autorización
preliminar equivale a una licencia para realizar el negocio de banca desde Panamá. La aprobación y la renovación de la
autorización preliminar estarán sujetas al pago de cargos por servicios especiales que establecerá la Superintendencia.
Artículo 53. Apoderados de Sucursales de Bancos Extranjeros. Las sucursales de bancos extranjeros deberán designar,
como mínimo, dos apoderados generales, ambos personas naturales con residencia en Panamá y uno de los cuales deberá
ser panameño.
Artículo 54. Continuidad de Negocios. Los bancos contarán con políticas, normas y procedimientos para asegurar que sus
operaciones puntuales se puedan mantener o recuperar de forma oportuna en el evento de cualquier interrupción significativa
que afecte su operatividad, con el propósito de minimizar las consecuencias que puedan surgir de dicha interrupción.
La Superintendencia desarrollará las normas aplicables a esta materia.
1
Artículo 55. Gobierno Corporativo. Los bancos estarán obligados a cumplir con las normas de Gobierno Corporativo
dictadas por la Superintendencia. En caso de incumplimiento, serán sancionados de conformidad con lo establecido en el
presente Decreto Ley.
CAPÍTULO III
CANCELACIÓN DE LICENCIAS
Artículo 56. Causales de cancelación. El Superintendente podrá cancelar la licencia de cualquier banco que incurra en
alguna de las siguientes causales:
1. No iniciar operaciones dentro de los seis meses siguientes a la concesión de la licencia definitiva. El banco podrá solicitar
una extensión de este plazo con base en justificaciones comprobadas.
2. Cesar en el ejercicio del negocio de banca.
3. Intervención de la casa matriz del banco, cancelación de la licencia o falta de supervisión consolidada efectiva por parte
del ente supervisor extranjero, a juicio de la Superintendencia.
4. Haber suministrado información falsa o fraudulenta, u omitido información relevante para obtener la licencia.
5. Violación grave reiterada de las disposiciones de este Decreto Ley.
6. En los demás casos previstos en este Decreto Ley.
Antes de cancelar la licencia, la Superintendencia notificará personalmente al banco su intención con especificación de
la causal, y éste tendrá un término de treinta días, contado a partir de su notificación, para exponer las razones de oposición,
acompañando las pruebas que estime conducentes. Una vez vencido dicho término, la Superintendencia, mediante
resolución motivada, emitirá su decisión. Esta decisión admitirá recurso de reconsideración y de apelación ante el
Superintendente y ante la Junta Directiva, respectivamente. La decisión que resuelva el recurso de apelación agotará la vía
gubernativa.

1 VER Acuerdo 005-2011 de 20 de septiembre de 2011 (G.O. 26.883 de 30 de septiembre de 2011), por el cual se actualizan normas sobre Gobierno
Corporativo, reformado por el Acuerdo 008-2019 (G.O. 28.852-A de 3 de septiembre de 2019).
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Artículo 57. Medidas posteriores a la cancelación de Licencia. Ejecutoriada la resolución mediante la cual se cancela la
licencia, el Superintendente procederá de inmediato a:
1. Comunicar la medida al Director General del Registro Público de Panamá, a fin de que se anote la marginal
correspondiente, informando acerca de la cancelación de la licencia bancaria.
2. Publicar la resolución en un diario de circulación nacional por tres días hábiles.
3. Nombrar al liquidador o la junta de liquidación del banco que tendrá a su cargo la liquidación, en los términos previstos
para la liquidación forzosa.
Artículo 58. Apertura y cierre de establecimientos. No se podrán abrir nuevos establecimientos en Panamá sin previa
notificación a la Superintendencia.
Requerirán la autorización previa de la Superintendencia:
1. La apertura en el extranjero de subsidiarias o sucursales de bancos panameños o de bancos extranjeros que operan en
Panamá.
2. El cierre o traslado de un establecimiento existente, con el propósito de que pueda velar por el cierre ordenado, de
manera que se protejan los intereses de los depositantes de dicho establecimiento.
CAPÍTULO IV
SUPERVISIÓN BANCARIA
Artículo 59. Supervisión Bancaria. Todos los bancos que ejerzan el negocio de banca en la República de Panamá, estarán
sujetos a la inspección y supervisión de la Superintendencia, para constatar su estabilidad financiera y su estructura de
cumplimiento de las disposiciones de este Decreto Ley y las normas que lo desarrollan.
Artículo 60. Supervisión de Bancos Oficiales. Los bancos oficiales quedan sujetos a la inspección y vigilancia de la
Contraloría General de la República en los términos establecidos en la Constitución Política y la ley, a la supervisión de la
Superintendencia, así como al cumplimiento de las normas, reglas, prerrogativas, derechos y requerimientos que, de acuerdo
con este Decreto Ley, son aplicables al resto de los bancos para el mismo tipo de operaciones y situaciones de que se trate.
Artículo 61. Supervisión de Origen. La Superintendencia ejercerá privativamente la supervisión de origen, en forma
consolidada y transfronteriza, de los bancos panameños y de los grupos bancarios que consoliden en Panamá, de acuerdo
con las normas de aplicación general que sobre el particular desarrolle la Junta Directiva.
Artículo 62. Supervisión de Destino. Los bancos extranjeros, sus sucursales y subsidiarias, deberán ser supervisados en
forma consolidada por el ente supervisor extranjero correspondiente. Además, dichas entidades estarán sometidas a la
supervisión de la Superintendencia en forma individual y subconsolidada y a las demás reglas aplicables de acuerdo con
este Decreto Ley y las normas que lo desarrollan.
Artículo 63. Supervisión de Afiliadas No Bancarias Ni Financieras. La Superintendencia supervisará consolidadamente las
actividades de las sociedades no bancarias o no financieras que sean afiliadas o relacionadas a grupos bancarios, pero que
no forman parte de éstos, según lo preceptuado por este Decreto Ley y las normas que lo desarrollan, y en tal virtud podrá
exigir la información que sea necesaria, con el fin de conocer y evaluar:
1. Los riesgos que dichas actividades podían suponer para los bancos pertenecientes a esos grupos bancarios.
2. La calidad y el alcance de la administración y control de tales riesgos, incluyendo la adecuación de capital.
La Superintendencia está facultada para requerir a esos grupos bancarios, incluyendo a las propietarias de acciones
bancarias que formen parte de éstos, a tomar las medidas necesarias para prevenir o corregir prácticas o condiciones que,
a su juicio, podrían representar un riesgo material para los bancos pertenecientes a tales grupos bancarios.
Artículo 64. Inspección de Entes Supervisores Extranjeros. Exclusivamente para fines de supervisión, los entes supervisores
extranjeros podrán solicitar información y efectuar visitas de inspección en Panamá a los bancos extranjeros sobre los cuales
ejerzan la supervisión de origen.
La información que se recabe será objeto de estricta reserva y no podrá ser revelada por el ente supervisor extranjero
ni utilizada para fines distintos de la supervisión bancaria, sin la previa autorización de la Superintendencia, para lo cual ésta
exigirá garantías suficientes de dicha reserva.
El ente supervisor extranjero deberá entregar a la Superintendencia copia de todos los informes y documentos que
prepare con motivo de la inspección.
Artículo 65. Entendimientos con Entes Supervisores Extranjeros. La Superintendencia celebrará entendimientos con entes
supervisores extranjeros, ya sea en forma bilateral o multilateral, que permitan y faciliten la supervisión consolidada y
transfronteriza a que se refiere este Capítulo y la evaluación global de los bancos y grupos bancarios sujetos a la regulación
y supervisión de este Decreto Ley. Estos acuerdos especificarán, entre otros, los criterios aplicables a las inspecciones y al
intercambio de información y cooperación entre entes.
La cooperación con entes supervisores extranjeros se fundamentará en principios de reciprocidad y confidencialidad,
debiendo ceñirse, estrictamente, a fines de supervisión bancaria.

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Artículo 66. Inspecciones Bancarias. Al menos cada dos años, la Superintendencia deberá realizar una inspección en cada
banco para determinar su situación financiera y si en el curso de sus operaciones ha cumplido con las disposiciones de este
Decreto Ley. Tales inspecciones comprenderán al banco y podrán extenderse a las empresas del grupo bancario y a las
afiliadas no bancarias y no financieras de que trata el artículo 63 de este Decreto Ley. El costo total de la inspección y sus
gastos incidentales serán pagados por el banco.
La Superintendencia podrá realizar las inspecciones con su propio personal o contratar auditores externos
independientes o personal especializado calificado para ello, en cuyo caso, el informe que rindan deberá ser evaluado por
personal idóneo de la Superintendencia.
Se exceptúan de lo dispuesto en este artículo, las empresas sobre las cuales el banco ejerza el control efectivo de sus
operaciones en calidad de agente fiduciario.
Toda negativa del banco a someterse a la inspección de que trata este artículo, será sancionada de conformidad con lo
establecido en el Título IV de este Decreto Ley, sin perjuicio la sanción penal correspondiente.
CAPÍTULO V
DEL CAPITAL
Artículo 67. Composición del Capital. Todo banco debe contar con los fondos de capital que requiera este Decreto Ley y las
normas que lo desarrollan. Los fondos de capital de los bancos estarán compuestos por el capital primario, capital secundario
y capital terciario. El monto de estos dos últimos, en forma conjunta, no podrá exceder el primero.
La Superintendencia establecerá las deducciones a la base de capital que estime técnicamente necesarias.
Artículo 68. Capital pagado mínimo. El monto mínimo de capital social pagado o asignado, neto de pérdidas, requerido para
solicitar y mantener una licencia bancaria es de diez millones de balboas para la licencia general, y de tres millones de
balboas para la licencia internacional. El banco no podrá, en ningún momento, sufrir la reducción de su capital por debajo
del monto mínimo requerido.
En el caso de la licencia internacional, doscientos cincuenta mil balboas del capital pagado o asignado, se mantendrán,
como garantía, depositados en el Banco Nacional de Panamá o en la Caja de Ahorros. El depósito devengará intereses a
las tasas de mercado que acuerden los depositantes con cualquiera de los bancos oficiales. Esta garantía se constituye a
favor, exclusiva y privativamente, de la Superintendencia, para los fines que ésta determine, por lo que el depósito no estará
sujeto a secuestro, embargo u otra medida cautelar por terceros.
La Superintendencia tendrá la facultad de modificar, mediante acuerdo, el monto del capital social pagado o asignado
mínimo.
Artículo 69. Reserva de Capital. Para disminuir la reserva de capital de un banco se requiere la autorización previa de la
Superintendencia.
Artículo 70. Índices de Adecuación de Capital. Todo banco de licencia general y de licencia internacional cuyo supervisor
de origen sea la Superintendencia, deberá mantener los siguientes índices de adecuación de capital:
1. Fondos de capital equivalentes a, por lo menos, el ocho por ciento del total de sus activos y operaciones fuera de balance
que representen una contingencia, ponderados en función a sus riesgos.
2. Un capital primario equivalente a no menos del cuatro por ciento de sus activos y operaciones fuera de balance que
representen una contingencia, ponderados en función a sus riesgos.
Parágrafo. Cuando la Superintendencia lo considere conveniente, podrá mediante acuerdo de la Junta Directiva, modificar,
para todos los bancos, los índices establecidos en este artículo.
El Superintendente podrá requerir a un banco en particular, mediante resolución motivada, un índice superior cuando el
perfil de riesgo del banco así lo aconseje, ya sea en forma temporal o definitiva.
Artículo 71. Adecuación de Capital para Bancos de Licencia Internacional. Los bancos de licencia internacional sobre los
cuales la Superintendencia ejerza la supervisión de destino deberán cumplir, en todo momento, con el índice de adecuación
de fondos de capital exigido por su supervisor de origen.
Artículo 72. Valoración de otros riesgos. En la determinación del índice de adecuación de capital, determinado en el presente
Decreto Ley, la Superintendencia podrá tomar en cuenta la existencia de otros riesgos, entre los cuales se encuentran el
riesgo de mercado, el riesgo operacional y el riesgo país, que sirvan de medida para valorar el requerimiento de fondos de
capital.
CAPÍTULO VI
DE LA LIQUIDEZ BANCARIA
Artículo 73. Requisitos de liquidez. Los bancos de licencia general y los bancos de licencia internacional cuyo supervisor de
origen sea la Superintendencia, deberán mantener, en todo momento, un saldo mínimo de activos líquidos equivalente al
porcentaje del total bruto de sus depósitos que será fijado periódicamente por la Superintendencia.
Dicho porcentaje no excederá del treinta y cinco por ciento. Al entrar a regir este Decreto Ley y hasta tanto la
Superintendencia resuelva otra cosa, dicho porcentaje será de treinta por ciento.

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Los depósitos que los bancos de licencia general e internacional reciban de su casa matriz o de una sucursal, subsidiaria
o afiliada en el extranjero, se excluirán del cómputo del total bruto de sus depósitos, para efectos de calcular el porcentaje
de liquidez.
Artículo 74. Modificaciones del porcentaje de liquidez. Las modificaciones al porcentaje de liquidez deberán cumplirse en el
término que la Superintendencia señale, el cual no será menor de treinta días.
Artículo 75. Activos líquidos. Para los efectos de los artículos anteriores se reputarán líquidos los activos que a continuación
se detallan, siempre que estén exentos de toda carga o gravamen y sean libremente transferibles:
1. Oro o dinero de curso legal en Panamá.
2. Saldos netos en la Cámara de Compensación en la República de Panamá.
3. Saldos netos en cualquier banco en Panamá, a la vista o a plazo, cuyo vencimiento no exceda de ciento ochenta y seis
días a partir del informe de liquidez y obligaciones pagaderas en Panamá a requerimiento, o a plazo con un vencimiento
no mayor de ciento ochenta y seis días a partir de informe de liquidez.
4. Letras del Tesoro Nacional y otros valores emitidos por el Estado con vencimiento no mayor de un año, a su valor de
mercado.
5. Saldos netos en bancos en el extranjero previamente aprobados por la Superintendencia, exigibles a la vista o a plazo
cuyo vencimiento no exceda de ciento ochenta y seis días a partir del informe de liquidez, y pagaderos en monedas de
curso legal en Panamá.
6. Obligaciones emitidas por gobiernos extranjeros o por organismos financieros internacionales autorizados por la
Superintendencia, que se negocien activamente en mercados de valores, de conformidad con los criterios de
ponderación que para estos efectos desarrolle la Superintendencia.
7. Obligaciones de empresas privadas nacionales o extranjeras aprobadas por la Superintendencia, que se negocien
activamente en mercado de valores y tengan calidad de inversión según lo haya determinado una entidad calificadora
de riesgos internacionalmente reconocida, de acuerdo con su valor de mercado.
8. Obligaciones de empresas privadas nacionales garantizadas por bancos de licencia general, siempre que las empresas
emisoras y el banco garante no formen parte del mismo grupo económico.
9. Abonos de obligaciones que sean pagaderos dentro de los ciento ochenta y seis días, contado a partir del informe de
liquidez.
10. Otros activos que la Superintendencia autorice.
Parágrafo. La Superintendencia podrá establecer la proporción obligatoria que determinados activos líquidos podrán
representar de la liquidez de los bancos o de un banco en particular. Cuando la Superintendencia no establezca dicha
proporción, ésta quedará a discreción de los bancos. Igualmente, la Superintendencia podrá definir las características
específicas que deben reunir los activos líquidos a que se refiere este artículo.
Artículo 76. Estructura de activos y pasivos. Los bancos mantendrán una estructura de vencimiento de activos y pasivos
que favorezca una adecuada liquidez financiera. La Superintendencia desarrollará esta materia.
Artículo 77. Informes de liquidez. Los bancos presentarán a la Superintendencia informes de liquidez, en la forma y con la
periodicidad que ésta determine.
Artículo 78. Relación entre Activos Locales y Depósitos Locales. Los bancos de licencia general mantendrán activos en el
país equivalentes al porcentaje de sus depósitos locales que determine la Superintendencia de acuerdo con las condiciones
económicas o financieras nacionales. Dicho porcentaje será igual para todos los bancos y no excederá del cien por ciento
de dichos depósitos.
La Superintendencia establecerá qué se entiende por depósitos locales a los efectos de este artículo.
Parágrafo. Al entrar en vigencia este Decreto Ley y hasta tanto la Superintendencia no decida otra cosa, el porcentaje al
que se refiere este artículo será de ochenta y cinco por ciento.
CAPÍTULO VII
DEL INTERÉS BANCARIO
1Artículo79. Tasas de interés. Los bancos podrán fijar libremente el monto de las tasas de interés activas y pasivas de sus
operaciones, por lo que no les serán aplicables otras leyes o normas que establezcan tasas máximas de interés.
JURISPRUDENCIA. Interés bancario - Publicidad. Debe divulgarse el interés aplicado inclusive en la publicidad. La norma sobre usura fue derogada
por una Norma distinta.
"Ahora bien, la potestad interventora del Estado tiene en nuestro país arraigo constitucional, y tiene como propósito establecer los principios rectores y
normas generales que regulen el ejercicio de las actividades económicas, con el objetivo de acrecentar la riqueza nacional y asegurar sus beneficios para el
mayor número de habitantes del país.

1 Mediante Sentencia de 11 de junio de 2014, el Pleno de la Corte Suprema de Justicia declaró la frase “no les serán aplicables otras leyes o normas que
establezcan tasas máximas de interés” Constitucional.
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Justamente, con ese ánimo el Órgano Ejecutivo debidamente autorizado por la Asamblea Legislativa (hoy Asamblea Nacional) mediante Ley 1 de 2 de
enero de 1998, expide el Decreto Ley 9 de 26 de febrero de 1998, con el propósito de actualizar y modernizar la normativa relativa al servicio de banca en
Panamá y creó la Superintendencia de Bancos, como organismo autónomo, fiscalizador de la actividad bancaria, que tiene entre sus fines, el fortalecimiento
y fomento de las condiciones propicias para el desarrollo de nuestro país, como centro financiero internacional. Constituye la esencia de la nueva normativa,
la liberalización del monto de las tasas de interés activas y pasivas de las operaciones bancarias, lo cual es cónsono con el proceso de "apertura de mercados"
y competitividad que comprende el fenómeno de la globalización que se desarrolla a nivel mundial.
Considera la Corte que si bien el artículo 79 del Decreto Ejecutivo 52 de 2008, permite a los bancos fijar libremente las tasas de interés activas y pasivas
de sus operaciones y en consecuencia los excluye de la aplicación de cualquier ley que establezca tasas máximas de interés, ello no significa necesariamente
que se esté suprimiendo, eliminando o derogando otras Leyes o normas que establezcan tasas máximas de intereses.
Aunado a todo lo anterior, en atención a la protección de los intereses de los consumidores de servicios bancarios, los Bancos deberán indicar la tasa
efectiva de sus préstamos y depósitos en los estados de cuenta, en los documentos contractuales con sus clientes o a petición de éstos. Dicha obligación de
indicar la tasa efectiva de sus operaciones tanto activas como pasivas se extiende a los anuncios publicitarios del Banco, tal como los señala el artículo 80
del Decreto Ejecutivo 52 de 30 de abril de 2008.
Como quiera entonces, que el Decreto Ley 2 de 2008, no ha derogado o abolido expresamente norma alguna, y como quiera que el delito de usura dejó
de ser delito en nuestro país, no resulta infringido el artículo 159, numeral 16 de la Constitución Nacional." (Sentencia del Pleno de la Corte Suprema de
Justicia de 11 de junio de 2014. Demanda de inconstitucionalidad presentada por Dr. Fernando Gómez y otros en contra de varios artículos del Decreto Ley
9 de 1998, Régimen Bancario). G.O. 27.731-A de 3 de marzo de 2015.
Artículo 80. Indicación de la tasa de interés efectiva. Los bancos deberán indicar, en forma clara e inequívoca, la tasa de
interés efectiva de sus préstamos y depósitos en los estados de cuenta, en los documentos contractuales con sus clientes o
cuando éstos soliciten dicha información.
Así mismo, cuando un banco indique una tasa nominal en anuncios publicitarios, deberá acompañarla con la indicación
de la tasa de interés efectiva que corresponda.
La Superintendencia establecerá las normas que estime convenientes para regular este tema.
CAPÍTULO VIII
AUDITORES EXTERNOS
Artículo 81. Designación de Auditores Externos. Cada banco deberá designar anualmente, dentro de los primeros tres
meses de su año fiscal, y a su costo, auditores externos, los cuales deberán ser contadores públicos autorizados,
especializados y con suficiente experiencia, a juicio de la Superintendencia, y profesionalmente idóneos, cuyo deber será
rendir informes a los accionistas o socios de cada banco panameño o a su casa matriz, si se trata de un banco extranjero, o
bancos oficiales.
A tales efectos, los bancos comunicarán a la Superintendencia, en el término que ésta establezca, el nombre de los
auditores externos contratados por el banco.
Artículo 82. Informe de los Auditores Externos. Los auditores externos tendrán la responsabilidad de emitir opinión
independiente sobre los estados financieros, de conformidad con las normas internacionales de auditoría vigentes, y harán
constar en su informe de auditoría, si a su juicio muestran el estado verdadero y razonable de la situación financiera, el
desempeño financiero y los flujos de efectivo del banco y si los estados financieros se ajustan a las normas de contabilidad,
técnicas y prudenciales establecidas por la Superintendencia, asumiendo plena responsabilidad por los informes que emitan.
Artículo 83. Auditores Externos designados por la Superintendencia. De no hacer el banco la designación de que trata el
artículo 81 dentro del plazo establecido, la Superintendencia hará esta designación, determinando la remuneración a que
tendrán derecho los auditores externos así designados, siendo dicha remuneración responsabilidad del banco.
Artículo 84. Objeción de auditores externos. La Superintendencia tendrá la facultad de rechazar u objetar el nombramiento
de los auditores externos cuando estime que éstos no cuentan con la suficiente experiencia, especialización o
independencia.
La Superintendencia no aceptará los informes de auditoría que hayan sido elaborados en contravención de este Decreto
Ley y de las normas de contabilidad, técnicas y prudenciales establecidas por ella, en cuyo caso tendrá la facultad de ordenar
la remoción de los auditores externos.
Artículo 85. Inclusión de Grupos Bancarios. Para los efectos de este Capítulo, se entenderá que toda referencia a bancos
incluye a los grupos bancarios de los que forme parte el banco.
CAPÍTULO IX
DOCUMENTOS E INFORMES
1
Artículo 86. Derecho de solicitar información a los Bancos o a Grupos Bancarios. La Superintendencia está facultada para
solicitar a cualquier banco, cualquier empresa del grupo bancario, a la propietaria de acciones bancarias o a las afiliadas no
bancarias, los documentos e informes acerca de sus operaciones y actividades. A estos efectos, cada banco deberá
mantener en la Superintendencia una lista descriptiva de las empresas que conforman el grupo bancario, la propietaria de

1 VER Acuerdo 004-2014 de 8 de julio de 2014 (G.O. 27581 de 18 de julio de 2014), que actualiza los criterios aplicables para la imposición de sanciones
por mora en la presentación de información requerida. Reformado por el Acuerdo 010-2017 (G.O. 28.424 de 13 de diciembre de 2017).
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acciones bancarias y las afiliadas no bancarias y notificar cualquier variación que se produzca, a más tardar dentro de los
cinco días hábiles siguientes a la fecha de dicha variación.
Se exceptúan de lo dispuesto en este artículo, las empresas sobre las cuales el banco ejerza el control efectivo de sus
operaciones en calidad de agente fiduciario.
Artículo 87. Presentación de Estados Financieros Auditados. Dentro de los tres meses siguientes al cierre de cada ejercicio
fiscal, los bancos con licencia general e internacional deberán presentar a la Superintendencia sus correspondientes estados
financieros auditados observando las normas de contabilidad, técnicas y prudenciales que la Superintendencia establezca,
en lo que respecta a sus operaciones. La documentación antes referida llevará la firma del representante legal o de un
apoderado del banco con facultades para ello.
Artículo 88. Publicación y Exhibición de Estados Financieros Auditados. Los bancos publicarán, en un diario de circulación
nacional en la República de Panamá, copia sin firmar de los estados financieros auditados a los que se refiere el artículo
anterior, con sus respectivas notas aclaratorias, si las hubiere, dentro de los treinta días posteriores a su presentación a la
Superintendencia, y los exhibirán durante los próximos noventa días en un lugar accesible al público en cada uno de sus
establecimientos en Panamá.
Artículo 89. Presentación de Estados Financieros No Auditados. Los bancos deberán presentar a la Superintendencia sus
estados financieros no auditados dentro de los treinta días siguientes al cierre de cada trimestre del año, observando las
normas de contabilidad, técnicas y prudenciales que la Superintendencia establezca.
Artículo 90. Integridad de los Estados Financieros Auditados. Si la Superintendencia determina, en cualquier momento, que
los estados financieros no cumplen los requisitos contables, técnicos o prudenciales establecidos para su presentación, o
contienen información falsa o inexacta, ordenará al banco, mediante resolución motivada, que los retire de exhibición, los
corrija y publique la versión corregida o notas aclaratorias que a juicio de la Superintendencia fuere necesario. Lo anterior es
sin perjuicio de las sanciones u otras acciones que procedan.
Artículo 91. Otros informes. Todos los bancos deberán enviar a la Superintendencia en el plazo y en la forma que ésta
prescriba:
1. Un estado que muestre el activo y pasivo y resultados de sus establecimientos en Panamá al cierre de sus operaciones
al último día laborable del mes anterior.
2. Un informe que contenga: (a) un análisis y la clasificación de su cartera de crédito e inversiones de sus establecimientos
en Panamá al cierre de sus operaciones, y (b) la conciliación de la cuenta de capital.
3. Cualquier otra información que requiera la Superintendencia, con la frecuencia que ésta determine, sin perjuicio de lo
dispuesto en el artículo 93.
Artículo 92. Publicación de información. La Superintendencia divulgará y publicará información financiera y estadística del
sistema bancario y de cada banco en particular, y podrá requerir a los bancos que divulguen información financiera
determinada.
Artículo 93. Información sobre pasivos. La Superintendencia podrá obtener de cada banco información sobre los
vencimientos, concentración y distribución geográfica de sus pasivos, para poder establecer su liquidez e identificar riesgos
excesivos.
La Superintendencia no podrá solicitar la identidad de los depositantes de los bancos, salvo cuando los depósitos
garanticen activos que sean objeto de análisis o supervisión por parte de la Superintendencia.
CAPÍTULO X
PROHIBICIONES Y LIMITACIONES
Artículo 94. Prohibición de garantía con las propias acciones. Se prohíbe a los bancos otorgar préstamos o facilidades
crediticias con garantía, exclusivamente, de acciones del mismo banco o de su propietaria de acciones bancarias.
Artículo 95. Concentración en una sola persona. Se prohíbe a los bancos y a las propietarias de acciones bancarias en las
que consolida el grupo bancario conceder, directa o indirectamente, a una sola persona natural o jurídica, incluyendo aquellas
otras que conformen con ella un grupo económico, préstamos o facilidades crediticias, u otorgar alguna garantía o contraer
alguna otra obligación en favor de dicha persona, cuyo total exceda en cualquier momento, individual o conjuntamente, el
veinticinco por ciento de los fondos de capital del banco.
Parágrafo. Tratándose de los bancos a que se refiere el artículo 97 de este Decreto Ley, el límite a que se refiere el primer
párrafo de este artículo será del treinta por ciento de los fondos de capital.
Artículo 96. Concentración en Partes Relacionadas. Se prohíbe a los bancos y a la propietaria de acciones bancarias en la
que consolida el grupo bancario:
1. Conceder préstamos o facilidades crediticias no garantizadas a favor de cualquiera de sus empleados, cuyo total exceda
los salarios, sueldos y demás emolumentos anuales que correspondan al empleado de que se trate.
2. Conceder préstamos o facilidades crediticias, en condiciones de costo y plazo más favorables que las usuales en el
mercado para el correspondiente tipo de operación, a sus gerentes, dignatarios y empleados o cualquiera persona
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natural o jurídica que posea el cinco por ciento de las acciones del banco o de la propietaria de acciones bancarias en
la que consolida el grupo bancario, y cualquiera que integre con las anteriores un grupo económico.
3. Conceder, directa o indirectamente, facilidades crediticias no garantizadas que excedan del cinco por ciento de sus
fondos de capital o préstamos con garantías reales que no sean depósitos que excedan del diez por ciento de sus
fondos de capital, a favor de:
a. Uno o más de sus directores o cualquier persona natural o jurídica que posea directa o indirectamente el cinco por
ciento o más de las acciones del banco o de la propietaria de acciones bancarias en la que consolida el grupo
bancario, ya sea que se les conceda mancomunada o solidariamente.
b. Cualquier persona jurídica de la cual uno o más de sus directores sea director o dignatario o sea fiador del préstamo
o facilidad de crédito.
c. Cualquier persona jurídica o asociación de personas, en la cual el banco o la propietaria de acciones bancarias en
la que consolida el grupo bancario, o uno o más de sus directores o dignatarios, posea individual o conjuntamente
un interés significativo, una influencia preponderante o, en todo caso, una participación superior al veinte por ciento
de la propiedad de la respectiva persona jurídica.
d. Sus gerentes, dignatarios, empleados y cónyuges de éstos, salvo que se trate de créditos hipotecarios para su
vivienda principal o préstamos personales garantizados, concedidos de acuerdo con los planes establecidos para
el personal.
La acumulación de los préstamos sin garantía o con garantía real que no sean depósitos, concedidos por el banco y las
entidades que constituyan un grupo bancario con éste, a partes relacionadas de las mencionadas en este artículo, no podrá
exceder en ningún caso el porcentaje que establezca la Superintendencia periódicamente, el cual en ningún caso será mayor
del veinticinco por ciento de los fondos de capital del banco.
Artículo 97. Excepción sobre préstamos a otros bancos. En los casos de préstamos y demás facilidades crediticias
otorgadas sin garantía por bancos de capital mixto con sede en Panamá, que se dediquen principalmente al otorgamiento
de préstamos a otros bancos, la Superintendencia podrá autorizar la exclusión total o parcial de dichos préstamos o de
dichas facilidades crediticias del monto total de los préstamos y facilidades sin garantía que sirve de base para la aplicación
del límite establecido en el numeral 3 del artículo anterior.
La autorización a que se refiere el presente artículo requiere la satisfacción de los siguientes criterios:
1. La participación accionaria en el banco deudor, en forma directa o indirecta, del director o dignatario común no podrá
ser superior al cinco por ciento del capital de dicho banco o de cualquier magnitud que pudiera asegurarle el control
mayoritario de las decisiones de ese banco.
2. La participación accionaria en el banco acreedor, en forma directa o indirecta, del banco deudor representado de alguna
manera por el director común o dignatario común, no podrá ser superior al cinco por ciento del total de acciones en
circulación del banco acreedor o de cualquier magnitud que pudiera asegurarle el control mayoritario de las decisiones
de este banco.
3. El director común o dignatario común deberá abstenerse de participar en las deliberaciones y en la votación que lleve a
cabo el banco acreedor respecto del préstamo o de la facilidad crediticia sometida a los efectos de este artículo.
4. El préstamo o facilidad crediticia deberá cumplir estrictamente con los parámetros habituales de prudencia, establecidos
en la política de crédito del banco otorgante.
El Superintendente determinará el monto de la exclusión respecto de cada préstamo o facilidad crediticia sometido a su
consideración.
El Superintendente podrá requerir las certificaciones que estime pertinentes y ordenar las inspecciones necesarias para
la adecuada supervisión de los préstamos y demás facilidades que se sometan a los efectos del presente artículo.
Artículo 98. Grupos Económicos. Para la aplicación de las prohibiciones establecidas en los artículos 95 y 96 del presente
Decreto Ley, se tomará en cuenta la existencia de grupos económicos. Sin embargo, no se considerará que un banco ha
infringido lo dispuesto en dichos artículos si la existencia del grupo económico es sobreviniente, es decir, que no existía al
momento de contraerse las obligaciones.
En tal caso, la Superintendencia concederá un plazo al banco para remediar el exceso en los límites aplicables. Si se
comprueba que el grupo económico existía al momento de generarse la obligación, la Superintendencia impondrá una multa
al banco en cuestión, de conformidad con lo establecido en este Decreto Ley y ordenará que se remedie la falta dentro de
un plazo perentorio.
Artículo 99. Limitación a la participación de un Banco en otras empresas. Se prohíbe a los bancos y a las propietarias de
acciones bancarias adquirir o poseer acciones o participaciones en cualesquiera otras empresas no relacionadas con el
negocio bancario o financiero, cuyo valor acumulado exceda del veinticinco por ciento de sus fondos de capital. Se exceptúan
las inversiones que el banco efectúe en calidad de agente fiduciario, así como las participaciones o acciones que el banco o
la propietaria de acciones bancarias adquiera por sumas que le fueran adeudadas, en cuyo caso deberán liquidarse en la
más pronta oportunidad, cónsona con los intereses económicos del banco a juicio de la Superintendencia, la cual podrá
establecer un plazo para este fin.

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Parágrafo. Considerando el límite antes señalado, los bancos no podrán adquirir o invertir en empresas que pertenezcan a
su mismo grupo económico o sean parte relacionada de éste, por montos que excedan el cinco por ciento de sus fondos de
capital.
Artículo 100. Excepciones a los límites de participación en otras Empresas. Lo dispuesto en el artículo anterior no impide la
compra o venta de acciones por cuenta y orden de un cliente. Tampoco impide, previa autorización de la Superintendencia,
la compra o venta de acciones por cuenta propia de cualquier sociedad anónima que se organice con el fin de asegurar los
depósitos bancarios, de fomentar el desarrollo de un mercado de dinero o de valores en Panamá, o de mejorar el sistema
de financiamiento del desarrollo económico.
Artículo 101. Prohibición sobre Compra o Arrendamiento de Bienes Inmuebles. Se prohíbe a los bancos comprar, adquirir
o tomar en arrendamiento bienes inmuebles para sí, salvo en los siguientes casos:
1. Cuando sea necesario para realizar sus operaciones o para albergue o recreo de su personal.
2. Cuando adquiera terrenos para construir cualquier tipo de vivienda o urbanización con el propósito de venderla y siempre
que las ventas se realicen dentro de los límites que establece el artículo 99.
3. 1Cuando ocurran circunstancias excepcionales, y previa autorización de la Superintendencia.
No obstante lo anterior, los bancos que hayan aceptado bienes inmuebles en garantía de sus créditos podrán, en caso
de falta de pago, adquirir tales bienes inmuebles para venderlos en la más pronta oportunidad dentro del término que al
efecto disponga la Superintendencia, teniendo para ello en cuenta los intereses económicos del banco.
Cuando lo considere conveniente, la Superintendencia podrá establecer, con carácter general, límites a la capacidad de
los bancos de concentrar riesgos en determinadas áreas o sectores de la economía.
Artículo 102. Prohibición de captar depósitos. Se prohíbe a los bancos recibir depósitos mientras se encuentren en estado
de insolvencia, así como recibir cualquier otro recurso de quien no haya sido previamente informado por el banco de ese
estado de insolvencia. Ningún funcionario, director o dignatario de un banco que tenga o deba tener conocimiento de dicha
insolvencia, aceptará o autorizará el recibo de depósitos u otros recursos en contravención a lo dispuesto en este artículo.
Artículo 103. Fusiones y adquisiciones. Ningún banco que ejerza el negocio de banca en o desde Panamá y ninguna
propietaria de acciones bancarias, podrá fusionarse o consolidarse, ni vender, en todo o en parte, los activos que posea
cuando ello equivalga a fusión o consolidación, sin la previa autorización de la Superintendencia.
Artículo 104. Alcance de las prohibiciones y limitaciones. Todo banco o propietaria de acciones bancarias sobre los que la
Superintendencia ejerza la supervisión de origen, deberá cumplir en todo momento con las prohibiciones y limitaciones
establecidas en el presente Capítulo.
Los bancos con licencia internacional sobre los cuales la Superintendencia ejerza la supervisión de destino, deberán
cumplir en todo momento con los límites de concentración de riesgos e inversiones en otras empresas que fijen las normas
de la jurisdicción de su supervisor de origen.
Parágrafo. Se establece un plazo de dos años, contado a partir de la entrada en vigencia del presente Decreto Ley, para
que los bancos de licencia internacional, que en dicho momento no cumplan con lo dispuesto en este artículo, se ajusten a
ello. No obstante, el Superintendente mediante resolución motivada podrá prorrogar este plazo.
Artículo 105. Préstamos con pignoración de depósitos. Se exceptúan de lo dispuesto en este Capítulo, los préstamos o
facilidades crediticias debidamente garantizados mediante la pignoración de depósitos en el mismo banco, hasta el monto
de la garantía.
CAPÍTULO XI
INCOMPATIBILIDADES
Artículo 106. Incompatibilidades de los contadores. Ningún contador público autorizado o firma de contadores públicos
autorizados en que alguno de sus socios o funcionarios sea empleado, director o dignatario de un banco o de una propietaria
de acciones bancarias, o tenga o adquiera calidad de accionista o socio, directo o indirecto, de un banco o de una propietaria
de acciones bancarias, podrá actuar como auditor externo de dicho banco o propietaria de acciones bancarias.
Lo anterior se aplica igualmente a los auditores externos que se contraten para efectuar inspecciones bancarias de
conformidad con lo dispuesto en el artículo 66.
Artículo 107. Inhabilitación de Directores o Gerentes de Bancos. Sin perjuicio de lo dispuesto en el Código de Comercio y
otras leyes vigentes, toda persona que desempeñe el cargo de director o dignatario o que desempeñe gestiones gerenciales
en un banco, cesará en sus funciones, quedando inhabilitada para desempeñar tal cargo o función en banco alguno, cuando
se produzca alguna de las siguientes causales:
1. Sea declarada en quiebra o en concurso de acreedores.
2. Sea condenada por cualquier delito contra la propiedad o la fe pública.
3. Por faltas graves en el manejo del banco, según lo determine la Junta Directiva de la Superintendencia.

1 Mediante Sentencia de 11 de junio de 2014, el Pleno de la Corte Suprema de Justicia declaró la frase “dentro del término que al efecto disponga la
Superintendencia” Constitucional.
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Esta inhabilitación permanecerá vigente hasta tanto dicha persona sea rehabilitada por la Junta Directiva de la
Superintendencia.
Artículo 108. Inhabilitación para actuar como Director, Dignatario o Administrador de un Banco. Ninguna persona que haya
sido director o dignatario de un banco al momento de su liquidación forzosa o que haya participado en la gestión gerencial
de un banco y sea responsable de actos que hayan llevado a su liquidación forzosa, podrá actuar como director o dignatario
o participar en la administración de otro banco.
Artículo 109. Notificación de Procesos Judiciales a la Superintendencia. Todo banco afectado comunicará a la
Superintendencia cualquier proceso civil o penal que se inicie contra el banco, así como cualquier proceso civil o penal que
se inicie contra cualquiera de sus directores o funcionarios administrativos de primer nivel y que guarde relación con el
ejercicio de la actividad bancaria o que verse sobre la comisión de algún delito doloso.
Dicha comunicación tendrá lugar dentro de los quince días después de notificada la demanda. La Superintendencia
podrá, en todo momento, pedir la información o aclaración pertinente.
La falta de cumplimiento de lo dispuesto en este artículo, será sancionada por la Superintendencia de conformidad con
lo establecido en el presente Decreto Ley.
CAPÍTULO XII
DERECHO A LA CONFIDENCIALIDAD
Artículo 110. Confidencialidad Administrativa. La información obtenida por la Superintendencia en el ejercicio de sus
funciones, relativa a clientes individuales de un banco, deberá mantenerse bajo estricta confidencialidad y sólo podrá ser
revelada cuando fuese requerida por autoridad competente, conforme a las disposiciones legales vigentes, dentro del curso
de un proceso penal.
La Superintendencia, incluyendo a todo su personal y a los auditores externos, asesores, administradores interinos,
reorganizadores y liquidadores designados por ella, deberá guardar la debida confidencialidad sobre toda información que
le haya sido suministrada o que haya obtenido conforme a este Decreto Ley. En consecuencia, no podrá revelarla a terceras
personas, salvo que le fuera requerida por autoridad competente conforme a lo dispuesto en este artículo. Se exceptúan de
esta disposición aquellos informes o documentos que, de conformidad con este Decreto Ley y por su naturaleza, tienen
carácter público y aquellos que deba suministrar en cumplimiento de leyes sobre prevención de los Delitos de Blanqueo de
Capitales, Financiamiento del Terrorismo y delitos relacionados.
Los servidores públicos que con motivo de los cargos que desempeñen tengan acceso a la información de que trata
este artículo, quedarán obligados a guardar la debida confidencialidad, aun cuando cesen en sus funciones.
Se exceptúa de lo dispuesto en el presente artículo, la información que por razón de la supervisión consolidada la
Superintendencia deba compartir con entes supervisores extranjeros al amparo de los artículos 64 y 65 del presente Decreto
Ley.
Artículo 111. Confidencialidad bancaria. Los bancos sólo divulgarán información acerca de sus clientes o de sus
operaciones con el consentimiento de éstos. Los bancos no requerirán el consentimiento de los clientes en los siguientes
casos:
1. Cuando la información les fuese requerida por autoridad competente de conformidad con la ley.
2. Cuando por iniciativa propia deban proporcionarla en el cumplimiento de leyes relacionadas con la prevención de los
delitos de Blanqueo de Capitales, Financiamiento del Terrorismo y delitos relacionados.
3. A agencias calificadoras para fines de análisis de riesgo.
4. A agencias u oficinas procesadoras de datos para fines contables y operativos.
En el caso de los numerales 3 y 4, se trasladará de pleno derecho la obligación de mantener la confidencialidad de la
información suministrada.
1CAPÍTULO XIII

PREVENCIÓN DEL DELITO DE BLANQUEO DE CAPITALES, FINANCIAMIENTO DEL TERRORISMO Y DELITOS


RELACIONADOS
Artículo 112. Prevención de delitos. Los bancos y demás sujetos supervisados por la Superintendencia tendrán la obligación
de establecer las políticas y procedimientos y las estructuras de controles internos, para prevenir que sus servicios sean
utilizados en forma indebida, para el delito de Blanqueo de Capitales, el Financiamiento del Terrorismo y demás delitos
relacionados o de similar naturaleza u origen. 1

1 La Superintendencia de Bancos, en calidad de "Organismo de Supervisión" ha emitido diversos Acuerdos en desarrollo de estas competencias, entre
estos se distinguen Acuerdos emitidos con respecto a los bancos en calidad de "Sujetos Financieros Obligados", así VER Acuerdo 10-2015 (G.O.
27.848 de 18 de agosto de 2015), prevención del uso de los servicios bancarios y fiduciarios; Acuerdo 007-2015 (G.O. 27.807 de 22 de junio de 2015),
Catálogo de señales de alerta del operaciones sospechosas; Acuerdo 002-2017 (G.O. 28.263-B de 21 de abril de 2017), disposiciones sobre transferencia
de fondos; Acuerdo 001-2019 (G.O. 28.745 de 2 de abril de 2019) catálogo de señales de alerta para la detección de operaciones relacionadas con el
financiamiento del terrorismo; Acuerdo 009-2015 (G.O. 27.841 de 7 de agosto de 2015), procedimiento sancionatorio por infracciones a normas de
prevención. La Superintendencia de Bancos también han emitido reglamentaciones en esta materia obligatoria para los otros "Sujetos Obligados
Financieros", descritos en los siguientes literales del numeral 1 del Art. 22 de la Ley 23 de 2015, entre esos acuerdos están, Acuerdo 005-2015 (G.O.
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La Superintendencia establecerá el marco para el alcance, funciones y procedimientos de dicha estructura de


cumplimiento.
1
Artículo 113. Suministro de información. Los bancos y demás sujetos supervisados por la Superintendencia suministrarán
la información que les requiera las leyes, decretos y demás regulaciones para la prevención de los delitos de Blanqueo de
Capitales, de Financiamiento del Terrorismo y demás delitos relacionados o de similar naturaleza u origen, vigentes en la
República de Panamá. Igualmente, estarán obligados a suministrar la información antes señalada a la Superintendencia
cuando ésta así lo requiera.
Artículo 114. Política de Conocer a su Cliente y a su Empleado. Los bancos y demás sujetos supervisados por la
Superintendencia adoptarán políticas, prácticas y procedimientos que les permitan conocer e identificar a sus clientes y a
sus empleados con la mayor certeza posible, como parte del proceso de prevención a que se refiere el presente Capítulo y
las normas que lo desarrollen. La Superintendencia tendrá la facultad de desarrollar las normas pertinentes, de manera que
se ajuste a las políticas y normas vigentes en el país.
CAPÍTULO XIV
LIQUIDACIÓN VOLUNTARIA
Artículo 115. Autorización previa. Cualquier banco podrá decidir voluntariamente su liquidación, para cuyos efectos deberá
contar previamente con la autorización de la Superintendencia. La Superintendencia concederá la autorización siempre que
el banco posea suficientes activos para hacer frente a sus obligaciones.
Artículo 116. Requisitos de Liquidación Voluntaria. El banco que solicite a la Superintendencia autorización para su
liquidación voluntaria, deberá aportar los siguientes documentos:
1. Resolución del órgano u autoridad social competente que aprueba la liquidación del banco, debidamente legalizada.
2. Plan de liquidación.
3. Estados financieros auditados por auditor independiente correspondientes al último período fiscal o al período que la
Superintendencia determine.
4. Los demás documentos que la Superintendencia determine.
Artículo 117. Publicación. Autorizada la liquidación, el banco deberá publicar la resolución emitida por la Superintendencia
en un diario de circulación nacional por cinco días hábiles consecutivos. Las publicaciones deberán hacerse dentro de los
quince días siguientes a la fecha en que se notifique la resolución al banco. Adicionalmente y dentro de los treinta días
siguientes a la fecha en que se notifique de la resolución, el banco deberá remitir aviso sobre la liquidación a cada
depositante, acreedor o persona interesada.
Artículo 118. Cese de operaciones. Concedida la autorización para su liquidación voluntaria, el banco solicitante cesará en
sus operaciones y sus facultades quedarán limitadas a las estrictamente necesarias para llevar a cabo la liquidación, cobrar
sus créditos, rembolsar a los depositantes, pagar a sus acreedores y, en general, finiquitar todos sus negocios. No obstante
lo anterior, el banco podrá llevar a cabo las siguientes actividades hasta por quince (15) días calendario siguientes a la fecha
de la última publicación de la resolución de que trata el artículo anterior:
1. Pagar los cheques que hayan sido girados contra cuentas corrientes.
2. Actuar como agente cobrador de bancos u otras instituciones financieras radicadas en el extranjero y remitir los fondos
así cobrados a dichas instituciones.
3. Las demás actividades que al efecto establezca la Superintendencia.
La autorización para la liquidación no perjudicará el derecho de los depositantes o acreedores a percibir íntegramente
el monto de sus créditos, ni el derecho de los titulares de fondos u otros bienes, a que éstos les sean devueltos. Todos los
créditos legítimos de los acreedores y depositantes deberán pagarse, y todos los fondos y demás bienes excluidos de la
masa que el banco tenga en su poder serán devueltos a sus propietarios dentro del término que la Superintendencia señale
al autorizar la liquidación.
El banco deberá gestionar la cesión a otros bancos de los créditos de aquellos clientes que así lo soliciten, en las mismas
condiciones en que fueron contratados.
Artículo 119. Designación del liquidador. El banco, previa aprobación del Superintendente, designará a su liquidador o
liquidadores, quienes podrán ser los propios administradores del banco. El liquidador o liquidadores nombrados deberán
tener un mínimo de cinco años de experiencia administrativa en el sector bancario.

27.802-A de 15 de junio de 2015), prevención de uso indebido por otros sujetos obligados; Acuerdo 003-2018 (G.O. 28.612-B de 14 de septiembre de
2018), desarrolla el concepto de inspección a otros sujetos obligados financieros. VER Acuerdo 006-2016 (G.O. 28.131 de 4 de octubre de 2016), que
establece lineamientos para la gestión de riesgos en materia de prevención que pueden surgir con respecto a nuevos productos y tecnologías. VER
Acuerdo 007-2016 (G.O. 28.142 de 19 de octubre de 2016), que establece lineamientos para la prevención en las relaciones de corresponsalía bancaria
transfronteriza ofrecida por bancos corresponsales dela plaza. VER Resolución General de Prevención para Otros Sujetos Financieros Obligados SBP-
RG-PSO-001-2021 de 15 de enero de 2021 (G.O. 29.212 de 4 de febrero de 2021), actualiza los requerimientos de información en materia de prevención
a Otros Sujetos Obligados Financieros.
1 La Superintendencia de Bancos tiene la potestad de realizar inspecciones a Otros Sujetos Obligados Financieros, conforme el Art. 82 de la Ley 21 de 10
de mayo de 2017 (G.O. 28.277 de 12 de mayo de 2017).
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Durante el curso de la liquidación voluntaria, el liquidador o los liquidadores estarán obligados a suministrar a la
Superintendencia, con la periodicidad que ésta determine, los informes que ella solicite acerca de la liquidación.
Artículo 120. Prohibición sobre distribución de activos. El banco que decida liquidarse voluntariamente no podrá hacer
ninguna distribución del activo entre sus accionistas sin que, previamente, haya cumplido sus obligaciones frente a todos los
depositantes y demás acreedores, siguiendo el plan de liquidación aprobado por la Superintendencia.
En caso de créditos sujetos a controversia, el liquidador consignará la suma sujeta a litigio ante el juez que conoce del
proceso, con el propósito de que sea entregada de acuerdo con lo que se resuelva en sentencia ejecutoriada.
Tratándose de litigios en que el banco sea parte demandada, el liquidador consignará la suma sujeta a litigio en dinero
en efectivo, fianzas de compañías de seguros o cartas de garantía bancaria ante el juez del proceso para garantizar el
resultado de este. Si el banco fuere absuelto o si por cualquier circunstancia quedasen saldos a favor del banco, los fondos
correspondientes se devolverán al banco.
Si el proceso de liquidación hubiere concluido y no fuere posible devolver los fondos al banco o a sus accionistas, se
notificará a la Superintendencia de la existencia de dichos fondos, los cuales se depositarán en el Banco Nacional de
Panamá.
El Banco Nacional de Panamá estará obligado a restituir a sus dueños los fondos antes mencionados, siempre que
sean reclamados dentro de los diez años siguientes a la fecha en que fueron traspasados, pero la restitución se hará sin
intereses. Una vez transcurrido dicho plazo los fondos serán traspasados al Tesoro Nacional.
Artículo 121. Obligaciones del liquidador. Durante el período de liquidación voluntaria el liquidador o los liquidadores estarán
obligados a:
1. Informar a la Superintendencia sobre el curso de la liquidación con la periodicidad que ésta determine.
2. Notificar a la Superintendencia si los activos del banco no son suficientes para cubrir sus pasivos, en cuyo caso se
procederá de conformidad con lo establecido en el Capítulo XVI, denominado Control Administrativo y Operativo del
Banco.
Artículo 122. Fin de la liquidación voluntaria. Culminado el proceso de liquidación, de acuerdo con el plan de liquidación
aprobado por la Superintendencia, ésta cancelará la licencia bancaria respectiva.
Una vez notificada la resolución mediante la cual se cancela la licencia, la Superintendencia procederá de inmediato a
remitir copia de la resolución al Director General del Registro Público, a fin de que se anote la marginal correspondiente de
que trata el artículo 44, y procederá a publicar la resolución en un diario de circulación nacional por tres días hábiles
consecutivos.
Artículo 123. Bienes y valores no reclamados. Los bienes y valores no reclamados se liquidarán y venderán en bolsa o
subasta privada, según corresponda, una vez transcurrido el primer año, debiéndose depositar el fruto de la venta en el
Banco Nacional de Panamá a nombre del titular.
Así mismo, si al terminar la liquidación, existiesen créditos no reclamados, el liquidador los entregará al Banco Nacional
de Panamá.
En todos los casos anteriores, el Banco Nacional de Panamá estará obligado a restituir a sus dueños los fondos
correspondientes, siempre que sean reclamados dentro de los diez años siguientes a la fecha en que fueron traspasados,
pero la restitución se hará sin intereses. Una vez transcurrido dicho plazo los fondos serán traspasados al Tesoro Nacional.
CAPÍTULO XV
MEDIDAS CORRECTIVAS
Artículo 124. Asesor. Si con base en la información que obra en su poder, el Superintendente determina que existe o pueda
existir algún deterioro o debilidad operativa, administrativa o financiera de un banco, podrá, sin perjuicio de las medidas
inmediatas que exija al banco, ordenar al banco la designación de una o varias personas que reúnan la preparación y
experiencia adecuadas para que asesore al banco acerca de las medidas específicas o de carácter general que debe tomar
para subsanar la deficiencia.
El Superintendente fijará la remuneración que el banco pagará al asesor.
En ningún caso, el asesor podrá ser director, dignatario, miembro o empleado de una empresa de auditoría externa que
haya efectuado una inspección de las que trata el artículo 66. Los funcionarios de la Superintendencia, así como las personas
naturales que hayan practicado una inspección, sus socios o empleados, si los tuviera, quedarán igualmente impedidos para
actuar como asesores del banco. El asesor estará obligado a guardar estricta confidencia en relación con la información y
documentación a que tenga acceso en el ejercicio de sus funciones.
Artículo 125. Facultades. El asesor tendrá las facultades que determine el Superintendente, por escrito, al momento que
ordene su designación o en fecha posterior, y aquellas que sean inherentes a la tarea que se le encomiende.
En cualquier caso, queda entendido que el asesor tendrá acceso a todos los documentos, actas, correspondencia y
registros del banco, a fin de efectuar una evaluación cabal de aquellos aspectos irregulares o de otra índole que afecten
operativa, administrativa o financieramente al banco que hayan motivado el nombramiento del asesor.

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Por iniciativa propia o mientras dure el proceso de asesoría, el Superintendente podrá tomar u ordenar medidas
preventivas, restrictivas o limitativas en beneficio de los intereses de los depositantes y podrá delegar estas facultades al
asesor.
Artículo 126. Período del Asesor. El asesor ejercerá sus funciones por un período de hasta treinta días, salvo que por
razones excepcionales el Superintendente decida extenderlo.
Durante el período en que el asesor ejerza sus funciones, la representación legal y la administración del banco
continuarán siendo de sus accionistas, directores y dignatarios.
Artículo 127. Informes periódicos. El asesor rendirá informes al Superintendente, con copia al banco, con la frecuencia que
éste considere necesaria, los cuales deben contener como mínimo una relación detallada y precisa de la situación del banco
con respecto a las irregularidades que motivaron su designación. Cualquier acto u omisión de los empleados del banco que
obstaculice la labor del asesor, según éste determine, o la ejecución de las medidas preventivas o correctivas que dicte la
Superintendencia, dará lugar al despido inmediato de dichos empleados, sin perjuicio de otras sanciones administrativas que
el Superintendente imponga al banco a su discreción.
Artículo 128. Informe final. Al vencimiento del término de su designación, el asesor emitirá un informe final que contendrá
su opinión sustentada con respecto al estado del banco y sus recomendaciones para subsanar las circunstancias que
motivaron su designación.
Artículo 129. Evaluación de la recomendación del Asesor. El Superintendente dispondrá de un plazo de quince días para
evaluar las recomendaciones del asesor y adoptar las medidas que estime conveniente. Dentro de este período subsistirá
la asesoría, pudiendo el Superintendente citar cuantas veces lo estime necesario al asesor para que rinda explicaciones
adicionales de su gestión.
Artículo 130. Aplicación de medidas correctivas. El Superintendente ordenará al banco las medidas correctivas que estime
pertinentes y el banco tendrá un término de quince días para analizarlas y presentar su cronograma de ejecución para la
aprobación del Superintendente. Una vez adoptadas, el banco mantendrá las medidas correctivas, por el período que
determine el Superintendente, manteniendo bajo la responsabilidad de su directorio la administración, hasta que el
Superintendente evalúe el resultado de éstas. Si al cabo de este período el banco incumple las medidas requeridas por el
Superintendente, éste adoptará, inmediatamente, las medidas legales o administrativas que procedan.
CAPÍTULO XVI
CONTROL ADMINISTRATIVO Y OPERATIVO DEL BANCO
Artículo 131. Toma de Control Administrativo y Operativo. La Superintendencia podrá asumir el control administrativo y
operativo de un banco, mediante resolución motivada, incluyendo la posesión de sus bienes y el ejercicio de su
administración, de conformidad con las causales establecidas en el artículo 132, para la mejor defensa de los intereses de
los depositantes y acreedores.
Artículo 132. Causales. El Superintendente podrá tomar el control administrativo y operativo de un banco por cualquiera de
las siguientes causas:
1. A solicitud fundada del propio banco.
2. Si el banco no puede proseguir sus operaciones sin que corran peligro los intereses de los depositantes.
3. Como consecuencia de la evaluación del informe rendido por un asesor en funciones.
4. Incumplimiento de las medidas requeridas por la Superintendencia según lo señala el artículo 130.
5. Si el banco lleva a cabo sus operaciones de modo ilegal, negligente o fraudulento.
6. Si el banco se encuentra en estado de suspensión de pagos.
7. Si la Superintendencia comprueba que la adecuación de capital, solvencia o liquidez del banco se ha deteriorado de tal
manera que se requiere su actuación.
Artículo 133. Designación y período del Administrador Interino. Al momento de tomar el control administrativo y operativo
del banco, el Superintendente designará a un administrador interino idóneo para que ejerza privativamente la representación
legal del banco a nombre de la Superintendencia. El período de administración interina no será mayor de treinta días, salvo
que, por razones excepcionales y previa solicitud fundada del administrador, el Superintendente decida extenderlo, en cuyo
caso la extensión no será mayor de treinta días. El administrador interino podrá ser un funcionario del banco objeto de la
toma de control.
Artículo 134. Aviso y notificación de la toma de control administrativo y operativo. El Superintendente ordenará la fijación de
un aviso que contendrá la transcripción de la resolución que ordena la toma de control administrativo y operativo, así como
la designación del administrador interino del banco, en un lugar público y visible del establecimiento principal del banco y sus
sucursales. La resolución señalará la hora en que entrará en vigor la toma de control administrativo y operativo, la cual en
ningún caso será anterior a la hora de fijación del aviso.
El aviso de que trata este artículo permanecerá fijado por un espacio de cinco días hábiles, debiendo permanecer la
copia de la resolución fijada durante el período de toma de control. Vencidos los cinco días hábiles a partir de la fijación del

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aviso en el establecimiento principal del banco, se entenderá hecha la notificación. Una vez fijado el aviso, la resolución
deberá publicarse por cinco días hábiles en un diario de circulación nacional.
Artículo 135. Medios de impugnación a la Resolución que decreta la toma de control administrativo y operativo. La resolución
del Superintendente que ordena la toma de control administrativo y operativo podrá ser impugnada mediante recurso
contencioso-administrativo de plena jurisdicción ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, de conformidad con
la ley. Contra la resolución del Superintendente que ordena la toma de control administrativo y operativo del banco no cabrá
la suspensión del acto administrativo en virtud de que protege un interés social.
Artículo 136. Facultades del Administrador Interino. El administrador interino tendrá las facultades que determine el
Superintendente al momento de su designación o en fecha posterior, y aquellas que sean inherentes a la tarea que se le
encomiende. En cualquier caso, queda entendido que el administrador interino tendrá acceso a todos los documentos, actas,
correspondencia y registros del banco.
Entre las facultades que podrá tener el administrador interino se encuentran:
1. Suspender o limitar el pago de las obligaciones del banco, por un plazo que en ningún caso excederá el término de la
toma de control.
2. Emplear el personal auxiliar necesario y separar del cargo a aquellos empleados, cuya actuación dolosa o negligente
haya propiciado la toma de control.
3. Atender la correspondencia del banco.
4. Cualquier otra facultad solicitada por el administrador interino y aprobada por el Superintendente.
5. Aquellas adicionales que el Superintendente considere necesarias.
Artículo 137. Suspensión de términos. Mientras la Superintendencia mantenga un banco bajo control administrativo y
operativo, se entenderán suspendidos los términos de prescripción de todo derecho o acción de que sea titular el banco y
los términos en los juicios o procedimientos en los que el banco sea parte. Dichos términos se mantendrán suspendidos
hasta que termine el período de control administrativo, salvo que se ordene la liquidación forzosa, en cuyo caso se aplicará
lo dispuesto en el artículo 159 de este Decreto Ley, salvo aquellos que persigan la ejecución de una prenda, hipoteca u otra
garantía real.
Artículo 138. Prohibición de secuestro, embargo o retención. El banco bajo control administrativo y operativo de la
Superintendencia no podrá ser objeto de secuestros, embargos, retenciones o cualquier otra medida cautelar. Así mismo, la
toma de control administrativo suspende la prescripción de los créditos y derechos del banco a partir de la fecha del aviso
de que trata el artículo 134, salvo aquellos embargos que guarden relación con la ejecución de una prenda, hipoteca u otra
garantía real.
Artículo 139. Gastos de la toma de control administrativo. Todos los gastos que cause la toma de control, incluyendo los
sueldos y emolumentos del administrador interino, según sean fijados por el Superintendente, serán con cargo al banco bajo
control administrativo y operativo.
No podrán pagarse, sin la autorización del Superintendente, deudas del banco bajo control administrativo originadas con
anterioridad a la toma de control administrativo y operativo.
Artículo 140. Terminación del control administrativo. Al vencimiento del período de control administrativo, el Superintendente
decidirá si procede la reorganización del banco, su liquidación forzosa en los términos que establece este Decreto Ley o la
devolución del control administrativo a sus directores o representantes legales del banco, según sea el caso.
CAPÍTULO XVII
REORGANIZACIÓN DEL BANCO
Artículo 141. Reorganización. El Superintendente decidirá la reorganización de un banco, con el propósito de que se tomen
las medidas y se adopten los cambios que sean necesarios para proteger los mejores intereses de los depositantes y
acreedores.
Artículo 142. Aprobación de la reorganización. En la resolución que ordena la reorganización, el Superintendente procederá
a resolver lo siguiente:
1. La designación de un reorganizador o una junta de reorganización, conformada por hasta tres miembros, cuyos
integrantes no tengan relación directa ni indirecta entre sí hasta el cuarto grado de consaguinidad, ni con el banco o su
propietaria de acciones bancarias. El reorganizador o la junta de reorganización ejercerá privativamente la
administración y control del banco, mientras dure la reorganización, y responderá a la Superintendencia. Tratándose de
una junta de reorganización, al menos uno de sus integrantes deberá tener un mínimo de cinco años de experiencia en
el sector bancario o financiero. En caso de un solo reorganizador, éste deberá contar con un mínimo de cinco años de
experiencia en el sector bancario o financiero. La Superintendencia designará a la persona que presidirá la junta de
reorganización.
2. Las instrucciones para la remoción de cualquier director, dignatario, ejecutivo, administrador u otro empleado que se
consideren necesarias.
3. El período dentro del cual se deberá completar la reorganización, que podrá ser anticipado o prorrogado por la
Superintendencia, con base en solicitud motivada del reorganizador o la junta de reorganización.

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Artículo 143. Aviso de la reorganización. El Superintendente ordenará la fijación de un aviso que contendrá la transcripción
de la resolución que ordena la reorganización del banco, en un lugar público y visible del establecimiento principal del banco
y sus sucursales. La resolución señalará la hora en que entrará en vigor la orden de reorganización, la cual en ningún caso
será anterior a la hora de fijación del aviso.
Artículo 144. Notificación de la orden de reorganización. El aviso de que trata el artículo anterior permanecerá fijado por un
espacio de cinco días hábiles, debiendo permanecer la copia de la resolución fijada durante el término de la reorganización.
Vencidos los cinco días hábiles a partir de la fijación del aviso en el establecimiento principal del banco, se entenderá hecha
la notificación. Una vez fijado el aviso, la resolución deberá publicarse por cinco días hábiles en un diario de circulación
nacional.
Artículo 145. Facultades del reorganizador. El reorganizador o la junta de reorganización tendrá las más amplias facultades
para conducir la reorganización del banco. Entre dichas facultades se encuentran:
1. Amortizar las pérdidas contra el capital primario y el capital secundario, así como fijar el valor de las acciones a ese
momento.
2. Nombrar nuevos administradores.
3. Autorizar la emisión de nuevas acciones del banco, así como su venta a terceros, al precio que el reorganizador o la
junta de reorganización determine.
4. Gestionar y ejecutar la fusión o la consolidación del banco con uno o más bancos, la obtención de empréstitos, la venta
o liquidación parcial de sus activos o la constitución de gravámenes sobre éstos, según los criterios que sean
desarrollados por la Superintendencia.
5. Recomendar a la Superintendencia el proceso de liquidación forzosa.
6. Cualesquiera otras facultades que, previa solicitud fundada del reorganizador o la junta de reorganización, sea
autorizada por el Superintendente para un propósito determinado.
7. Aquellas adicionales que la Superintendencia considere necesarias.
Artículo 146. Plan de reorganización e informes. El reorganizador o la junta de reorganización deberá elaborar, dentro de
un plazo máximo de treinta días, prorrogable por un período hasta de treinta días, un plan de reorganización que contendrá
las pautas generales necesarias para lograr que el banco vuelva a tener una operación eficiente y segura, teniendo en
consideración el interés de los depositantes y acreedores, y el de los accionistas o socios. El plan deberá contener igualmente
un cronograma para su ejecución.
El plan de reorganización debe ser aprobado o rechazado por el Superintendente de Bancos. La aprobación podrá
quedar sujeta a las condiciones, modificaciones o instrucciones que establezca el Superintendente.
El reorganizador o la junta de reorganización rendirá informes al Superintendente con la frecuencia que éste estime
necesaria, que contengan, como mínimo, una relación detallada y precisa de la situación del banco.
Siempre que en el curso de la reorganización se adviertan o sobrevengan situaciones que hagan el plan de
reorganización de ejecución inconveniente o no factible, la Superintendencia podrá modificarlo o decretar la liquidación
forzosa del banco.
Artículo 147. Publicación y obligatoriedad del plan de reorganización. La implementación del plan de reorganización será
precedida de su publicación por cinco días hábiles consecutivos en un diario de circulación nacional en la República y,
durante su vigencia, será obligatorio para todos los accionistas y acreedores del banco.
Artículo 148. Fusión, consolidación o venta del banco. En el evento de fusión, consolidación o venta del banco en
reorganización, el reorganizador o la junta de reorganización podrá, con la aprobación del Superintendente, determinar un
plazo durante el cual no podrán ser retirados los depósitos preexistentes, los cuales generarán intereses a la tasa promedio
del mercado para tal plazo, según lo determine la Superintendencia.
Artículo 149. Inhabilidades y suspensión de términos. Mientras la Superintendencia mantenga un banco bajo
reorganización, se entenderán suspendidos los términos prescriptivos de todo derecho o acción de que sea titular el banco
y los términos en los juicios o procedimientos en los que el banco sea parte. Dichos términos se mantendrán suspendidos
hasta que termine la etapa de reorganización, salvo que se ordene de inmediato la liquidación forzosa, en cuyo caso se
aplicará lo dispuesto en el artículo 159 de este Decreto Ley o salvo aquellos que persigan la ejecución de una prenda,
hipoteca u otra garantía real.
Mientras dure el proceso de reorganización, la junta de accionistas del banco, sus directores, administración y
apoderados quedarán inhabilitados para tomar decisiones. La Superintendencia comunicará al Registro Público de Panamá
y demás autoridades correspondientes sobre la inhabilitación de accionistas, directores, dignatarios y apoderados. Igual
comunicación deberá realizarse a los bancos corresponsales de la entidad bajo reorganización.
Artículo 150. Prohibición de secuestro, embargo o retención. El banco bajo reorganización no podrá ser objeto de
secuestros, embargos, retenciones o cualquier otra medida cautelar. Asimismo, la reorganización suspende la prescripción
de los créditos, derechos y acciones del banco a partir de la fecha del aviso de que trata el artículo 143.
Tampoco podrán pagarse, sin la autorización de la Superintendencia, deudas del banco bajo reorganización originadas
con anterioridad a la reorganización, salvo aquellas que guarden relación con la ejecución de una prenda, hipoteca u otra
garantía real.

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Artículo 151. Medios de impugnación. La resolución del Superintendente que ordena la reorganización podrá ser impugnada
mediante recurso contencioso-administrativo de plena jurisdicción ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, de
conformidad con la ley. Contra la resolución del Superintendente que ordena la reorganización del banco no cabrá la
suspensión del acto administrativo en virtud de que protege un interés social.
Artículo 152. Gastos de la reorganización. Todos los gastos que cause la reorganización, incluyendo los sueldos y
emolumentos del reorganizador o reorganizadores, según sean fijados por la Superintendencia, serán con cargo al banco
en reorganización.
Artículo 153. Terminación del estado de reorganización. El estado de reorganización terminará al vencimiento del período
señalado a tal efecto o de su prórroga. En aquellos casos en que la reorganización no se hubiese completado
satisfactoriamente o en cualquier momento en que el Superintendente lo considere necesario, por encontrarse el banco en
estado de insolvencia o por cualquier otro motivo que haga imposible o extremadamente difícil su recuperación, el
Superintendente dará por terminada la reorganización y ordenará la liquidación forzosa del banco.
De concluir satisfactoriamente la reorganización, el Superintendente entregará la administración y control del banco a
sus directores o representantes legales, según sea el caso.
CAPÍTULO XVIII
LIQUIDACIÓN FORZOSA
Artículo 154. Orden de liquidación. Si el Superintendente estima necesaria la liquidación forzosa de un banco, dictará una
resolución motivada en la que ordenará su liquidación administrativa y designará a uno o más liquidadores que deberán
reunir los mismos requisitos que los establecidos para actuar como administrador interino de un banco.
JURISPRUDENCIA. Liquidación Bancaria - Fuero Atracción. El fuero de atracción de la Quiebra, no desvirtúa la aplicación de las reglas de la
Liquidación Bancaria.
"No debe perderse de vista que si bien es cierta una de las características del proceso de quiebra es el fuero de atracción, éste se refiere a los demás
procesos civiles, no a un proceso administrativo, como es el caso de la liquidación forzosa del Banco DISA.
"b) Fuero de atracción. El proceso de quiebra es universal y a él se acumularán todos los procesos civiles que el quebrado tenga pendientes en cualquier
juzgado al momento de la declaratoria de quiebra y que se hayan iniciado dentro de los cuatro años anteriores."
(FÁBREGA PONCE, Jorge. Procesos Civiles, 2nda ed., Edit. Jurídica Panameña, Panamá 2002, pág. 635).
Permitir que prevalezcan las aspiraciones de los acreedores del comercio en quiebra sobre las pretensiones de los propios acreedores del Banco en
liquidación, obviando el procedimiento para reconocer las acreencias del Banco intervenido, sí representaría una infracción al ordenamiento jurídico.
No seguir este procedimiento atentaría contra el principio de igualdad de acreedores que caracteriza tanto a los procesos de quiebra como a los de
liquidación.
"b. Igualdad
En virtud del principio de igualdad (par conditio creditorum) todos los acreedores del quebrado, de igual naturaleza, participan de igual modo (salvo los
derechos de prelación de créditos) frente al deudor común. La Par Conditio Creditorum no entraña absoluta igualdad de todos los acreedores o de todos
los créditos, sino que los de similar naturaleza quedan en un pie de igualdad y cada acreedor asume la posición jurídica que le corresponde, según la
prelación de su crédito. Ciertas reclamaciones se surten al margen del procedimiento de quiebra ([Link].; proceso ejecutivo hipotecario, prendario.)."
(Ibid., págs. 637 y 638).
"En el proceso de liquidación se debe preservar la igualdad entre los acreedores, sin perjuicio de las disposiciones legales que confieren privilegios de
exclusión y preferencia a determinada clase de créditos.
...
De acuerdo con el principio de igualdad de los acreedores, todas las personas deben recibir el mismo trato; por ende, está proscrito todo tipo de preferencia
que se dé a alguno o algunos en detrimento de los derechos de los demás."
(ALMONACID SIERRA, Juan Jorge y DELGADILLO CORTÉS, Sylvia. Liquidación Forzosa Administrativa y Toma de Posesión de Instituciones
Financieras, 1ra ed., Legis Editores, Colombia 2000, págs. 94 y 95).
Se trata de dos (2) procesos cuya trascendencia no puede anteponerse al otro.
Los efectos generales de la declaratoria de quiebra no implican que puedan desconocerse los principios y procedimientos que rigen para quienes se
consideren acreedores de un banco en liquidación, puesto que, con total independencia de la calificación que se atribuya al dinero reclamado, éste no deja
de ser una acreencia. El hecho de pedir la devolución o pago del dinero que tienen como indebidamente pagado, convierte a los acreedores de la quiebra de
The Providence Corp. también en acreedores de Banco DISA, en liquidación, lo que los obliga a observar el procedimiento que, con tal propósito consigna
el Decreto Ley No. 9. Para el presente caso, como los acreedores de The Providence Corp. consideran que también tienen una acreencia a su favor contra
el Banco DISA, en liquidación forzosa, de tener validez el reclamo al amparo del artículo 1579 del Código de Comercio, deben cumplir, como acreedores
del Banco, con el procedimiento estatuido en las normas citadas como infringidas." (Rodrigo López Maitín (Curador de la Quiebra de The Providence
Corporation) y otros recurren en Casación en el proceso de Quiebra presentado por Olmedo David Miranda y otros contra The Providence Corporation.
Sentencia de 21 de junio de 2013). R.J. de junio de 2013, Pág. 59.
Artículo 155. Designación del Liquidador o la Junta de Liquidación. El Superintendente designará, según sea el caso y a su
discreción, dependiendo de la complejidad del banco, a un liquidador o a una junta de liquidación, conformada por hasta tres
miembros cuyos integrantes no tengan relación directa ni indirecta con el banco o entre sí, hasta el cuarto grado de
consanguinidad. El liquidador o la junta de liquidación ejercerá privativamente la representación legal, administración y control
del banco, y responderá al Superintendente. Tratándose de una junta de liquidación, al menos uno de sus integrantes tendrá
un mínimo de cinco años de experiencia en el sector bancario o financiero. En caso de un solo liquidador, éste deberá contar

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con un mínimo de cinco años de experiencia en el sector bancario o financiero. El Superintendente designará a la persona
encargada de presidir la junta de liquidación.
El liquidador o la junta de liquidación dependerá funcionalmente del Superintendente de Bancos, y dará cuenta de sus
actuaciones a la Junta Directiva por medio del Superintendente. Además, deberá llevar cuenta ordenada y comprobada de
su gestión.
El liquidador o la junta de liquidación orientará la marcha del proceso de liquidación forzosa, tomando en cuenta los
siguientes criterios:
1. La celeridad que debe revestir el proceso a fin de hacer líquidos con la mayor prontitud posible, y atendiendo las normas
que en ese sentido desarrolle la Superintendencia, los bienes del banco para satisfacer las acreencias que hubiere.
2. La diligencia, simplicidad y transparencia en el trámite.
3. El respeto de los derechos y prelaciones que reconozca este Decreto Ley.
Artículo 156. Aviso de la liquidación forzosa. El Superintendente ordenará la fijación de un aviso que contendrá la
transcripción de la resolución que ordena la liquidación forzosa del banco, en un lugar público y visible del establecimiento
principal del banco y sus sucursales. La resolución señalará la hora en que entrará en vigor la orden de liquidación, la cual
en ningún caso será anterior a la hora de fijación del aviso.
Artículo 157. Notificación de la orden de liquidación forzosa. El aviso de que trata el artículo anterior permanecerá fijado por
un término de cinco días hábiles, debiendo permanecer fijado durante la liquidación. Vencidos los cinco días hábiles a partir
de la fijación del aviso en el establecimiento principal del banco, se entenderá hecha la notificación. Una vez fijado el aviso,
la resolución deberá publicarse por cinco días hábiles en un diario de circulación nacional.
Artículo 158. Impugnación de la orden de liquidación. La resolución que ordena la liquidación forzosa podrá ser impugnada
por el afectado mediante recurso contencioso-administrativo de plena jurisdicción ante la Sala Tercera de la Corte Suprema
de Justicia, de conformidad con la ley, dentro de los quince días hábiles siguientes a la última publicación del aviso de que
trata este Capítulo. Contra la resolución del Superintendente que ordena la liquidación forzosa del banco no cabrá la
suspensión del acto administrativo en virtud de que protege un interés social.
Artículo 159. Suspensión de términos. Cuando un banco se encuentre en estado de liquidación forzosa, se entenderán
suspendidos hasta por seis meses los términos de prescripción de todo derecho o acción de que sea titular el banco y los
términos en los procesos, judiciales o administrativos, en los que el banco sea parte, salvo aquellos que persigan la ejecución
de una prenda, hipoteca u otra garantía real. El banco podrá renunciar a este derecho en aquellos casos en que lo considere
ventajoso para la liquidación.
Artículo 160. Suspensión de intereses. A partir de la resolución que ordene la liquidación forzosa, cesarán de correr los
intereses sobre las obligaciones del banco en liquidación, salvo que se trate de obligaciones garantizadas con prenda o
hipoteca sobre bienes del banco, en cuyo caso los acreedores podrán exigir los intereses corrientes de su acreencia hasta
donde alcance el producto de la cosa gravada.
Artículo 161. Pago de depósitos primarios y otras obligaciones. Para contribuir a mantener la confianza en el sistema
bancario, el liquidador o la junta de liquidación pagará la totalidad de los depósitos y otras obligaciones descritas en los
numerales 1 y 2 del artículo 167 de este Decreto Ley, dentro de los quince días siguientes a la fecha en que quede
ejecutoriada la resolución que ordena la liquidación. Dicho pago se hará contra los activos líquidos disponibles hasta donde
alcancen, y deberá realizarse previo a los procedimientos de reconocimiento de que tratan los artículos 162 y 163 siguientes
y de conformidad con la información contenida en los libros del banco.
Artículo 162. Comparecencia de depositantes y otros acreedores a la liquidación. La resolución que ordena la liquidación
requerirá a los depositantes y demás acreedores que comparezcan al banco a presentar sus acreencias. Dichos
depositantes y acreedores podrán comparecer en cualquier momento hasta tanto el liquidador o la junta de liquidación dicte
el informe de que trata el artículo siguiente, término éste que en ningún caso será menor de treinta días o mayor de sesenta
días, contado a partir de la última publicación a que se refiere el artículo 157. No obstante, la falta de comparecencia no
afectará las obligaciones debidamente comprobadas en los registros del banco.
Artículo 163. Informe preliminar. El liquidador o la junta de liquidación elaborará un informe preliminar, que contendrá la
siguiente información:
1. Nombre de los acreedores del banco.
2. Título o prueba de las acreencias y su prelación.
3. Identificación de los deudores del banco.
4. Balance general, determinando las pérdidas con cargo a fondos de capital.
Parágrafo. El liquidador publicará una lista de deudores y acreedores a efecto de que comparezcan a la liquidación, por un
período de tres días hábiles en un diario de circulación nacional y en la página de internet del banco y de la Superintendencia,
donde la información debe mantenerse accesible durante el período de liquidación. Los acreedores tendrán un término de
treinta días, contado a partir de la última publicación, para solicitar las aclaraciones o formular las objeciones que tengan a
bien.

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Artículo 164. Resolución sobre objeciones. Vencido el término de treinta días a que se refiere el artículo anterior, el liquidador
o la junta de liquidación dictará tantas resoluciones motivadas como estime necesarias, en las que resolverá las objeciones
formuladas y dispondrá lo siguiente:
1. Identificación de los bienes que integran la masa de la liquidación.
2. Inventario de los depósitos y demás obligaciones que fueron aceptadas y aquellas que fueron rechazadas, señalando
su naturaleza y su cuantía.
3. El orden de prelación con que las obligaciones del banco serán pagadas.
De igual forma, en cuaderno separado, el liquidador o la junta de liquidación dictará una resolución que contendrá la lista
de los bienes excluidos de la masa de la liquidación.
Cada una de las resoluciones de que trata este artículo deberá ser publicada en un diario de circulación nacional por
cinco días hábiles y podrá ser impugnada por la vía incidental ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, dentro
de los cinco días hábiles siguientes a la última publicación. La sustanciación se surtirá ante el liquidador o la junta de
liquidación quien, a su prudente arbitrio, podrá ordenar la acumulación de los incidentes que tengan causa, partes o
pretensión común.
Surtido el trámite, el liquidador o la junta de liquidación enviará a la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia los
distintos cuadernos, junto con un informe explicativo de su resolución, con el propósito de que los incidentes sean decididos.
En consideración al carácter de interés social que debe tener la liquidación forzosa administrativa, las impugnaciones
remitidas por el liquidador o la junta de liquidación a la Sala Tercera deberán ser resueltas con prelación a cualquier otro
proceso contencioso administrativo.
Artículo 165. Masa de la liquidación. Integran la masa de la liquidación todos los bienes y derechos presentes y futuros del
banco en liquidación. No forman parte de la masa de la liquidación:
1. Los títulos que se hayan entregado al banco para su cobranza y los que haya adquirido por cuenta de otro, siempre que
estén emitidos o endosados directamente a favor del comitente o fideicomitente.
2. Los dineros o bienes remitidos al banco en desarrollo de una comisión, mandato o fideicomiso, siempre que haya prueba
escrita sobre la existencia del contrato a la fecha en que se decretó la liquidación. Quedan comprendidos en este
numeral, los fondos de cesantía, los fondos de pensión y jubilación y demás dineros que el banco administre. La
administración de los fideicomisos podrá ser delegada a terceros, debidamente capacitados para ello.
3. En general, las especies identificables que aunque encontrándose en poder del banco, pertenezcan a otra persona, lo
que se deberá acreditar con pruebas suficientes.
4. Las sumas que el banco deba devolver por razón de haberlas recibido como precio por los valores y demás bienes
ajenos que el liquidador hubiere enajenado.
5. Los bienes depositados en cajillas de seguridad del banco y en general los bienes muebles o valores que mantenga el
banco en calidad de depositario o custodio.
El liquidador o la junta de liquidación deberá devolver a sus dueños los bienes que no forman parte de la masa tan pronto
sea razonablemente posible, una vez identificados. El liquidador devolverá los bienes de conformidad con los registros del
banco.
Artículo 166. Deudas de la masa. Se consideran deudas de la masa:
1. Las que provengan de gastos judiciales u operaciones extrajudiciales incurridos en el interés común de los acreedores
para la comprobación y liquidación del activo y pasivo de la liquidación, para la administración, conservación y realización
de los bienes del banco y para la distribución del precio que produzcan, incluyendo los honorarios del liquidador o de la
junta de liquidación y el fiduciario del que trata el artículo 168 y 169, los salarios del personal que preste sus servicios en
la liquidación y los gastos operativos del banco.
2. Todas las que resulten de actos o contratos legalmente ejecutados o celebrados por el liquidador o la junta de liquidación
o el fiduciario.
3. Las sumas que el banco deba devolver por haberse resuelto algún acto o contrato del banco y la indemnización debida
al poseedor de buena fe de las cosas que la liquidación reivindique.
4. Los créditos que se originen a favor de los bancos del sistema como resultado de la insuficiencia de fondos del banco
en el canje en la Cámara de Compensación.
5. Los impuestos nacionales y municipales corrientes.
Las deudas de la masa deberán ser pagadas con prelación a toda otra obligación del banco, salvo por las obligaciones
garantizadas con prenda, hipoteca u otros derechos reales de que trata el artículo 176.
Artículo 167. Orden de prelación. Salvo lo dispuesto en otros artículos de este Decreto Ley, las obligaciones del banco serán
pagadas durante la liquidación en el siguiente orden:
1. Los depósitos nuevos que se constituyan durante el período de reorganización.
2. Los depósitos de diez mil balboas o menos. En caso que existan dos o más depósitos de esta categoría a nombre de la
misma persona, se pagará el mayor de ellos hasta la suma de diez mil balboas. Este límite podrá ser modificado por la
Superintendencia.

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3. Las obligaciones de carácter laboral.


4. Las obligaciones a favor de la Caja de Seguro Social en concepto de cuotas obrero-patronales de los empleados del
banco.
5. Las obligaciones de carácter tributario con el Tesoro Nacional o los municipios, así como tasas por servicios públicos
que preste el Estado.
6. Los demás depósitos y otras obligaciones.
Las obligaciones comprendidas dentro de cada una de las categorías anteriores se pagarán a prorrata. Cada categoría
excluye a las otras según el orden establecido en el presente artículo hasta donde alcancen los bienes del banco.
Las obligaciones reconocidas mediante sentencias o laudo arbitral serán pagadas en la categoría que corresponda,
según su naturaleza y a prorrata.
No se aplicará al pago de las obligaciones de los bancos, el orden de prelación o de preferencia establecido en otras
leyes.
Artículo 168. Facultades del Liquidador o de la Junta de Liquidación. El liquidador o la junta de liquidación tendrá las
siguientes facultades:
1. Suspender o limitar el pago de las obligaciones del banco y de las deudas de la masa según la disponibilidad de los
recursos.
2. Emplear al personal necesario y separar del cargo a aquellos empleados cuya actuación dolosa o negligente haya
propiciado la liquidación, así como a aquellos empleados que, por reducción de las actividades del banco, sean
innecesarios.
3. Atender la correspondencia y otorgar cualquier documento a nombre del banco.
4. Administrar, controlar y custodiar los activos del banco.
5. Ceder o vender activos de acuerdo con su valor realizable, neto de provisiones, reservas y cualquier otro ajuste que
determine la Superintendencia, conforme a las normas y regulaciones prudenciales existentes.
6. Transferir total o parcialmente los activos y pasivos del banco a una entidad con licencia para ejercer el negocio de
fideicomiso en Panamá, previa autorización de la Superintendencia.
7. Ejecutar los actos y celebrar los contratos que sean del giro de sus atribuciones que permitan el inicio, perfeccionamiento
y ejecución de la liquidación a través del traspaso de activos y pasivos y del fideicomiso.
8. Establecer en el contrato de fideicomiso los mandatos, términos y condiciones para la conducente liquidación de activos
y pasivos transferidos.
9. Cualquier otra facultad que, previa solicitud fundada del liquidador o de la junta de liquidación, sea autorizada por el
Superintendente para un propósito determinado.
Artículo 169. Autorización del fideicomiso. Cuando el Superintendente considere que el valor realizable de los activos en la
masa de liquidación y la oportunidad y probabilidad de recuperación de las acreencias no justifiquen los costos de la
liquidación, podrá ordenar al liquidador o a la junta de liquidación la transferencia de los activos y pasivos remanentes del
banco a una entidad fiduciaria.
Los activos transferidos se tomarán de acuerdo con su valor realizable, neto de provisiones, reservas y cualquier otro
ajuste que determine el Superintendente conforme a las normas y regulaciones prudenciales existentes.
Los pasivos transferidos se tomarán a prorrata de acuerdo con el valor realizable de los activos transferidos.
Artículo 170. Obligaciones del Fiduciario. El fiduciario estará obligado a lo siguiente:
1. Emitir los certificados de participación negociables que atribuyen a sus titulares los derechos que en ellos se consignen
y que serán representativos de la parte alícuota del patrimonio fideicomitido. Los certificados de participación serán
emitidos de forma nominativa.
2. Pagar las obligaciones de la liquidación.
3. Gestionar la enajenación y realización de todos los bienes, derechos y demás activos del banco en las condiciones más
ventajosas posibles.
4. Administrar la cartera de crédito y hacer las gestiones de cobro correspondientes.
5. Administrar, en general, los activos y pasivos transferidos.
6. Emitir informes mensuales requeridos por la Superintendencia.
7. Cualesquiera otras obligaciones que establezca la Superintendencia.
Artículo 171. No aplicación de la legislación de valores. El fideicomiso a que se refiere el artículo 169 de este Decreto Ley,
los certificados de participación negociables y la emisión de éstos, señalados en el artículo 170, no estarán sujetos a las
disposiciones contenidas en el Decreto Ley 1 de 1999.
Artículo 172. Cesación del Liquidador o de la Junta de Liquidación. Una vez cumplidas las funciones para las cuales fue
designado y habiendo traspasado todos los activos al fideicomiso, el liquidador o la junta de liquidación cesará en sus
funciones.

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Artículo 173. Reanudación del proceso de liquidación. Si con posterioridad a la terminación de la liquidación de un banco
se tiene conocimiento de la existencia de bienes o derechos de propiedad de dicho banco, el Superintendente ordenará la
reanudación del proceso de liquidación, designará un liquidador con el fin de inventariar tales activos y transferirlos al
fideicomiso al que se transfirieron los activos y pasivos residuales de la liquidación.
Aquellas personas que se consideren afectadas por la resolución podrán impugnarla mediante recurso de
reconsideración ante el Superintendente, o de apelación ante la Junta Directiva de la Superintendencia.
Artículo 174. Terminación de contratos. Desde la fecha en que quede ejecutoriada la resolución mediante la cual se ordene
la liquidación forzosa, el liquidador o la junta de liquidación podrá dar por terminado los contratos de arrendamiento, de
servicios, administrativos y operativos, incluyendo las cláusulas compromisorias o arbitrales contenidas en dichos contratos.
A partir de la ejecutoria de la resolución, no podrá demandarse al banco en liquidación por el incumplimiento de dichos
contratos y no aplicarán las cláusulas de penalidad pactadas en éstos.
Artículo 175. Inhibición de procesos. Una vez ejecutoriada la resolución que ordena la liquidación de un banco, éste no
podrá ser demandado o llamado a ser parte en un proceso arbitral.
Artículo 176. Obligaciones garantizadas con prenda, hipoteca u otros derechos reales. Las obligaciones garantizadas con
prenda, hipoteca u otros derechos reales gozarán de preferencia sobre cualesquiera otras obligaciones respecto de los
bienes gravados, hasta donde alcance su valor realizable, salvo las sumas adeudadas al Fisco en concepto de impuesto de
inmueble sobre los bienes gravados.
Los acreedores podrán presentar dichos créditos en la liquidación o exigirlos por separado mediante el proceso judicial
o extrajudicial correspondiente.
Artículo 177. Arrendamiento financiero. En relación con aquellos bienes arrendados por el banco de conformidad con un
contrato de arrendamiento financiero de bienes muebles, se observará lo dispuesto en el régimen legal que regula dicha
materia.
Artículo 178. Disolución del Banco. Concluida la liquidación, el liquidador o la junta de liquidación o el fiduciario, según sea
el caso, deberá presentar, para la aprobación de la Superintendencia, en los términos establecidos por ésta, el informe final
de liquidación. Una vez aprobado, la Superintendencia ordenará la disolución del banco y enviará el oficio correspondiente
al Registro Público.
En caso de una sucursal de banco extranjero, se procederá a anular la inscripción correspondiente en el Registro
Público.
Artículo 179. Medidas cautelares o embargos. Los bienes de un banco en liquidación no son susceptibles de medidas
cautelares o de embargos, salvo que estuvieren fundados en un derecho real. Las ya practicadas se levantarán en beneficio
del banco en liquidación.
Artículo 180. Apelación ante la Superintendencia. Las resoluciones que dicte el liquidador o la junta de liquidación que no
sean susceptibles de ser impugnadas ante la Sala Tercera de la Corte Suprema de Justicia, serán apelables ante la Junta
Directiva de la Superintendencia.
Artículo 181. Improcedencia de la quiebra. No se podrá solicitar la declaratoria de quiebra de los bancos.
Artículo 182. Normas legales aplicables. Los bancos que se encuentren en proceso de liquidación al entrar en vigencia el
presente Decreto Ley, se regirán por el procedimiento establecido en el Decreto Ley 9 de 1998, antes de la presente
modificación.
Artículo 183. Costos. Todos los costos que cause la liquidación, incluyendo los sueldos y emolumentos del liquidador o de
la junta de liquidación, según sean fijados por el Superintendente, serán con cargo al banco en liquidación.
1
TÍTULO IV
DE LAS SANCIONES
Artículo 184. Criterio para imposición de sanciones. El Superintendente impondrá las sanciones administrativas que
procedan por la violación de las disposiciones del presente Decreto Ley y de las leyes y acuerdos que lo reglamentan y
modifican, tomando en consideración la gravedad de la falta, la reincidencia y la magnitud del daño y los perjuicios causados
a terceros.
La Superintendencia establecerá la gradación de las sanciones y el procedimiento sancionatorio a seguirse en
cumplimiento de lo establecido en el presente Título y en leyes especiales.
Artículo 185. Multas. Se establecen las siguientes sanciones:
1. Multa de hasta un millón de balboas a:
a. Las personas naturales o jurídicas que ejerzan el negocio de banca sin licencia.
b. Quienes incumplan lo dispuesto en el Capítulo XIII del Título III sobre la Prevención del Delito de Blanqueo de
Capitales, Financiamiento del Terrorismo y delitos relacionados.

1 VER Acuerdo 012-2015 de 24 de noviembre de 2015 (G.O. 27.930 de 17 de diciembre de 2015), que establece procedimiento administrativo
sancionatorio para aquellos procesos que no tienen un procedimiento especial.
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2. Multa de hasta quinientos mil balboas por la violación de las disposiciones del Título III del presente Decreto Ley
relacionadas con:
a. La obligación de someterse a la inspección, de que trata el Capítulo IV.
b. El capital, de que trata el Capítulo V.
c. La liquidez bancaria, de que trata el Capítulo VI.
d. Los documentos e informes, de que trata el Capítulo IX.
e. Las prohibiciones y limitaciones, de que trata el Capítulo X.
f. Las obligaciones de confidencialidad, de que trata el Capítulo XII.
Artículo 186. Sanciones genéricas. Los actos violatorios de este Decreto Ley y las normas que lo desarrollan para los cuales
no se establezca una sanción específica, serán sancionados por el Superintendente, a su discreción y sin perjuicio de la
acción penal que pueda corresponder, mediante cualquiera de las siguientes sanciones:
1. Amonestación privada.
2. Amonestación pública.
3. Multa de hasta doscientos cincuenta mil balboas.
Artículo 187. Multas progresivas. En todos los casos en que la comisión de actos violatorios de las disposiciones del
presente Decreto Ley y las normas que lo desarrollan, perdure en el tiempo, el Superintendente podrá imponer multas
progresivas hasta que se subsane la violación cometida.
Artículo 188. Sanciones. Las sanciones especiales y genéricas establecidas en este Decreto Ley, podrán ser impuestas por
el Superintendente al banco, sus directores, dignatarios, gerentes, empleados y demás funcionarios, que hayan participado
en la violación de las disposiciones del presente Decreto Ley. En el caso de funcionarios o directivos, el banco será
solidariamente responsable por la multa que se imponga a dichas personas.
Las multas y sanciones impuestas por el Superintendente son independientes y sin perjuicio de otras multas o sanciones
que procedan por actos violatorios de cualesquiera otras normas o leyes aplicables y de las sanciones civiles o penales que
puedan corresponder.
Artículo 189. Publicidad de las sanciones. El Superintendente tendrá la facultad de publicar las sanciones impuestas de
conformidad con lo dispuesto en este Decreto Ley.
Artículo 190. Procedimiento administrativo. De considerar el Superintendente que existe violación de este Decreto Ley y de
las normas o acuerdos que lo modifican o complementan, lo notificará al banco o ente supervisado que corresponda, de
manera que presente sus descargos y aporte las pruebas pertinentes, en un plazo que no excederá de treinta días, contado
a partir de la fecha de notificación.
El procedimiento para la imposición de sanciones será desarrollado por la Superintendencia.
Artículo 191. Funcionarios de la Superintendencia. Los funcionarios de la Superintendencia que hubieren incurrido en
violación de las disposiciones de este Decreto Ley, serán sujetos de las sanciones a que se refiere el presente Título,
independientemente y sin perjuicio de otras multas o sanciones que procedan por actos violatorios de cualquier otra norma
o ley aplicable y de las sanciones civiles o penales que puedan corresponder.
TÍTULO V
CLIENTE BANCARIO
CAPÍTULO I
PRINCIPIOS
Artículo 192. Principios. Los principios establecidos en los Títulos V y VI de este Decreto Ley tienen por finalidad aportar, a
la relación contractual, la equidad necesaria y deseada para garantizar el equilibrio de las partes.
Los bancos están obligados a prestar sus servicios a los clientes bancarios con transparencia, probidad y equidad, de
conformidad con las normas y principios del presente Título.
Artículo 193. Obligaciones de los Bancos. Son obligaciones de los bancos las siguientes:
1. Informar al cliente bancario, desde el inicio de la relación, los términos y condiciones aplicables al contrato en particular.
2. Abstenerse de utilizar los actos otorgados o cumplidos por el cliente bancario, como la firma de documentos en blanco,
para fines distintos a los anunciados al momento de requerirlos.
3. Abstenerse de impedir, de cualquier manera, que el cliente bancario, sin menoscabar el cumplimiento de sus
obligaciones frente al banco, desista de mantener la relación con el banco.
4. No aplicar o cobrar cargos por servicios que no han sido prestados por el banco y que no han sido previamente
acordados con el cliente bancario, y reembolsarlos al momento de ser exigidos.
5. Ser diligente en la atención de consultas y peticiones del cliente bancario para conocer el estado de sus obligaciones o
para acreditar su conocimiento ante terceros.
6. Informar, sin costo alguno y en un tiempo prudencial, sobre la evolución de las operaciones, cuentas y negocios que
mantienen con ellos, así como a emitir libre de cargos los recibos y certificaciones de las transacciones de los clientes
bancarios.

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Artículo 194. Derechos de los clientes bancarios. Los clientes bancarios tendrán, entre otros, los siguientes derechos
básicos e irrenunciables:
1. Conocer antes, durante y después, toda la información de manera clara, veraz y sin costo alguno, respecto de un
producto o servicio bancario.
2. Desistir, en cualquier momento, de continuar la relación con el banco, sin menoscabo del cumplimiento de sus
obligaciones, ni de los cargos previamente pactados y aplicables al desistimiento prematuro de la relación.
3. Confidencialidad en lo que respecta a su relación con el banco frente a terceros, así como a su privacidad.
4. Recibir un servicio diligente y eficiente por parte del banco, particularmente en lo que respecta a consultas y peticiones
para conocer el estado de las obligaciones o derechos dimanantes de las mismas.
CAPÍTULO II
CONTRATOS Y DOCUMENTOS BANCARIOS
Artículo 195. Revisión de modelos de contratos bancarios. Los bancos mantendrán los modelos actualizados de los
contratos bancarios y demás documentos accesorios a disposición de la Superintendencia, que podrá revisarlos en cualquier
momento y emitir opiniones sobre ellos respecto a las disposiciones contenidas en este Decreto Ley y las normas que lo
desarrollan.
La revisión y no objeción de modelos de contratos o de cualesquiera documentos por parte de la Superintendencia, no
inhibirá a un consumidor de su derecho a recurrir a una autoridad jurisdiccional en caso de considerar que sus derechos le
han sido conculcados.
Artículo 196. Contratos escritos. Los contratos bancarios deberán contener, como mínimo al momento de la contratación,
la siguiente información básica:
1. Nombre completo, nacionalidad, domicilio y número de cédula de identidad personal u otro documento de identificación
válido de cada uno de los contratantes. En caso de tratarse de una persona jurídica, deberán indicarse la razón social,
los datos de identificación registral u otros equivalentes legales, domicilio social más las generales completas de su
representante legal.
2. Descripción detallada de los servicios contratados.
3. Monto total de la obligación contraída o de la transacción de que se trate, expresada en términos monetarios, en los
casos en que sea aplicable.
4. Indicación de la periodicidad con que deban efectuarse los abonos o pagos de cuotas, el monto de éstos y el lugar donde
deban efectuarse.
5. Término de la obligación contraída o de vigencia del contrato.
6. Tasa de interés nominal y la tasa de interés efectiva aplicable con indicación de su método de cálculo. En los casos de
líneas de crédito deberá expresarse la fórmula para la determinación de la tasa de interés efectiva aplicable.
7. En caso de que el contrato o transacción contenga exclusiones, limitaciones y/o causales de terminación, éstas deberán
aparecer en forma resaltada dentro del texto.
8. Fecha en que se formaliza el contrato o transacción.
9. En el mismo contrato o en documento aparte que en todo caso debe entregarse al cliente bancario, deberá hacerse una
descripción detallada de las cantidades que se le vayan a cobrar a un cliente bancario, indicando el concepto del cobro
y su expresión o estimación en términos monetarios. Se entienden incluidos los gastos de investigación de créditos,
tramitación de solicitudes, intereses moratorios, recargos, comisiones, gastos notariales, de registro, primas de seguros,
sobretasas y cualesquiera otros de naturaleza análoga.
10. La forma y la periodicidad con que la entidad bancaria comunicará, al cliente bancario, sobre cualesquier cambio o
modificación a los términos y condiciones pactadas en el contrato suscrito.
11. Cualquier otra cláusula o disposición que las partes consideren convenientes estipular.
Parágrafo. No serán aplicables a los contratos y transacciones bancarias lo dispuesto en los artículos 72 y 73 de la Ley 45
de 2007.
Artículo 197. Documentos en blanco. El cliente bancario podrá firmar documentos accesorios en blanco, siempre que estén
relacionados con la transacción principal a la cual accede y estén claramente identificados como tales.
Deberá especificarse en el contrato principal o en otro documento suscrito por el banco y por el cliente bancario, una
breve descripción del documento o de los documentos accesorios firmados en blanco.
Una vez concluida la relación contractual entre el cliente bancario y el banco, los documentos accesorios firmados en
blanco no utilizados, deberán ser devueltos al cliente bancario y, si en el término de treinta días hábiles éste no retira dichos
documentos, el banco procederá a su destrucción.
Lo anterior debe entenderse sin perjuicio de lo dispuesto en la Ley de Documentos Negociables.

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TÍTULO VI
PROTECCIÓN AL CONSUMIDOR BANCARIO
CAPÍTULO I
DISPOSICIONES GENERALES
Artículo 198. Normas especiales y competencia. La protección al consumidor o usuario de los servicios bancarios se regirá
por las normas especiales contenidas en el presente Título.
La Superintendencia velará privativamente por el cumplimiento de lo dispuesto en el presente Título. En consecuencia,
tendrá la facultad de desarrollarlo y fijar el sentido, alcance e interpretación de sus normas en la forma que estime conveniente
para dar cumplimiento a lo aquí establecido.
Por razón de su naturaleza bancaria, se otorga a la Superintendencia la competencia privativa para conocer y proteger
los derechos del consumidor bancario.
Artículo 199. Consumidor bancario. Para los efectos del presente Título se considerará consumidor bancario aquel cliente
bancario, sea persona natural o jurídica, que adquiera un servicio o producto bancario, activo o pasivo, que reúna las
siguientes condiciones:
1. Personas naturales:
a) Financiamientos destinados al consumo personal del consumidor bancario o de su familia, según hayan sido
definidos estos por la Superintendencia, hasta un monto de cincuenta mil balboas por transacción.
b) Financiamientos para la compra, construcción o mejoras de la vivienda principal del consumidor bancario o de su
familia, hasta un monto de ciento veinticinco mil balboas por transacción.
c) Depósitos a la vista cuyo titular sea el consumidor bancario hasta un monto de veinte mil balboas por cuenta.
d) Depósitos de ahorro o a plazo fijo cuyo titular sea el consumidor bancario hasta un monto de cincuenta mil por
cuenta.
2. Personas jurídicas:
a) Financiamientos recibidos para fines comerciales, por las micro y pequeñas empresas, según son definidas por la
Ley de Micro, Pequeña y Mediana Empresa, hasta un monto total de doscientos mil balboas.
b) Financiamientos recibidos a través de persona jurídica para uso final de sus accionistas, dueños, familiares o
beneficiarios de éstos, hasta un monto de ciento veinticinco mil balboas.
c) Cualquier otra transacción de persona jurídica, según sea determinado por la Superintendencia.
Parágrafo. La Junta Directiva tendrá la facultad de actualizar los montos establecidos en este artículo, cuando lo estime
conveniente, tomando en cuenta, entre otros criterios, el índice de precios al consumidor.
CAPÍTULO II
DE LA INFORMACIÓN
Artículo 200. Suministro de información. Del contenido del artículo 36 de la Ley 45 de 2007, sólo le será aplicable a los
bancos lo establecido en los numerales 1, 2, 7, 9, 12 y 13, los cuales establecen la obligación de suministrar información a
su consumidor bancario.
Para los efectos de lo establecido en dichos numerales, y siempre que los contratos bancarios se ajusten a las exigencias
de ley, se entenderá que los proveedores cumplen con la obligación de suministrar información al consumidor bancario, con
la entrega del documento que contenga el contrato o los términos y condiciones del servicio o producto de que se trate.
CAPÍTULO III
DE LAS NULIDADES
2
Artículo 201. Nulidad de cláusulas en Contratos de Adhesión. En los contratos bancarios de adhesión, se considerarán
nulas las estipulaciones que impliquen renuncia o disminución de un derecho reconocido en el presente Decreto Ley y las
normas que lo desarrollan.
Quedan excluidas de los efectos de dicha causa de nulidad aquellas cláusulas que impliquen renuncias de derechos o
trámites, expresamente permitidas por otras leyes.

1 Mediante la Ley 156 de 30 de junio de 2020 (G.O. 29.059 de 1 de julio de 2020), se dictan medidas económicas y financieras para contrarrestar los
efectos del Covid-19 en Panamá. Entre los beneficios establecidos aplicables a las personas afectadas por la Pandemia de Covid-19, está en el Art. 2 una
moratoria sobre los préstamos otorgados por bancos, cooperativas y financieras, hasta el 31 de diciembre de 2020. Señala el Art. 3 de la Ley que, una
vez vencido el término de moratoria, se establecen los términos de prorrateo a través del refinanciamiento. VER Acuerdo 2-2020 (G.O. 28.983-A de 18
de marzo de 2020), establece medidas adicionales, excepcionales y temporales para el cumplimiento de las disposiciones del Acuerdo 4-2013, sobre
riesgo de crédito. VER Acuerdo 013-2020 (G.O. 29.142 de 26 de octubre de 2020), que modifica el Acuerdo 2-2020, y establece un plazo adicional
para medidas de alivio financiero. VER Resolución de Junta Directiva SBP-GTD-0004-2021 de 21 de junio de 2021 (G.O. 29.319 de 29 de junio de
2021), establece lineamientos para la reestructuración de créditos de deudores a personas o empresas, los cuales han mostrado disposición para cumplir
su obligación a pesar de encontrarse en una restricción temporal de liquidez.
2 Mediante Sentencia de 12 de enero de 2015, el Pleno de la Corte Suprema de Justicia declaró este artículo Cosa Juzgada Constitucional. VER Sentencia
de 7 de noviembre de 2012, por la cual se declara Constitucional el Decreto Ley 2 de 22 de febrero de 2008 que modifica la Ley Bancaria.
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Artículo 202. Nulidad de cláusulas contractuales. El alcance y la interpretación del artículo 74 de la Ley 45 de 2007, será el
siguiente:
1. El carácter abusivo, y por ende la nulidad absoluta de una cláusula contractual, se apreciará teniendo en cuenta la
naturaleza de los productos o servicios que sean objeto del contrato y considerando, en el momento de la celebración,
todas las circunstancias que concurran en ésta, así como todas las demás cláusulas del contrato, o de otro del que
dependa.
2. Las fluctuaciones de precios sobre los productos financieros no se considerarán cambios en las condiciones del contrato,
si así ha sido pactado en él.
3. No se considerarán nulos los contratos bancarios redactados en idioma distinto del español, siempre que así lo solicite
el usuario del servicio bancario y no se trate de documento público. Igualmente se permitirá la redacción de un contrato
bancario en idioma distinto al español en aquellos casos en que la naturaleza internacional del contrato así lo exija.
4. No se considerarán nulas las cláusulas que permitan la renuncia al domicilio, a los trámites del proceso, a los términos
y a las notificaciones personales, siempre que se ajusten a las normas contempladas en el Código Judicial, en el Código
Civil y/o en otras leyes.
5. No se considerarán nulas las cláusulas que permitan al banco cambiar o modificar los términos y condiciones del contrato
bancario, atendiendo a lo dispuesto en el numeral 10 del artículo 196.
Artículo 203. Causales de nulidad relativa. Los parámetros para determinar la aplicabilidad adecuada en cada una de las
causales de nulidad relativa establecidas en el artículo 75 de la Ley 45 de 2007, serán los que establezcan leyes especiales.
A falta de estas causales, se aplicará lo que establezcan las normas que desarrolle la Superintendencia y, en su defecto, los
usos y prácticas bancarias generalmente observados en la plaza y los principios de buena fe y equilibrio contractual.
Artículo 204. Declaración de nulidad. La Superintendencia no podrá declarar la nulidad de una cláusula en un contrato
bancario de adhesión. Dicha facultad estará a cargo de las autoridades competentes.
Artículo 205. Competencia para declaración de nulidad. La declaratoria de nulidad de cláusulas en los contratos de los
bancos con sus clientes queda sujeta a la jurisdicción de los tribunales, en la forma prevista en la ley. En tal virtud, no es
facultad ni responsabilidad de la Superintendencia declarar nulidad alguna en los contratos de los bancos con sus clientes.
1
CAPÍTULO IV
DE LOS RECLAMOS
Artículo 206. Sistema de Atención de Reclamos. Todos los bancos de licencia general contarán con un sistema
administrativo acorde a sus actividades, responsable de conocer y atender, en forma personalizada, los reclamos, quejas y
controversias que surjan de la relación con sus clientes.
El ejecutivo responsable de este servicio responderá ante la gerencia del banco. Sus decisiones serán vinculantes para
el banco y se darán en un término no mayor de treinta días. En su respuesta al consumidor bancario, el banco deberá
indicarle que en caso de inconformidad tiene un plazo adicional de treinta días para presentar su reclamo ante la
Superintendencia, según lo establece el artículo 211.
Los bancos serán responsables de informar y señalar a sus clientes la ubicación del servicio de atención de reclamos y
del ejecutivo responsable. Los bancos llevarán un registro detallado de los reclamos que le sean presentados.
Artículo 207. Derechos y obligaciones. El consumidor bancario, en adición a lo dispuesto en el artículo 194, tendrá derecho
a ser atendido por vía de reclamación administrativa por la Superintendencia, en lo que respecta a los temas establecidos
en los Títulos V y VI de este Decreto Ley.
Por su parte, el banco tendrá la obligación de comparecer ante la Superintendencia cuando, por la vía administrativa, se
presente reclamación en su contra por la vulneración o incumplimiento de alguna disposición del presente Título.
Artículo 208. Jurisdicción y competencia. La Superintendencia tendrá la facultad privativa de conocer y decidir en la vía
administrativa los reclamos que, por violación a las normas establecidas en los Títulos V y VI del presente Decreto Ley,
interpongan los consumidores bancarios en contra de los bancos, hasta por un monto de veinte mil balboas. Una vez la
Superintendencia tome conocimiento de estos reclamos por incumplimiento de normas bancarias de protección bancaria al
consumidor bancario y por razón del interés que protege y la naturaleza de la actividad, no habrá intervención alguna,
simultánea o posterior, de otra autoridad.
Parágrafo. La Junta Directiva tendrá la facultad de actualizar los montos establecidos en este artículo, cuando lo estime
conveniente, tomando en cuenta, entre otros criterios, el índice de precios al consumidor.
Artículo 209. Excepciones de la competencia. La Superintendencia no conocerá de reclamos sobre aquellas materias
establecidas en la Ley 6 de 1987, en lo referente a los beneficios de los jubilados, pensionados, de la tercera y cuarta edad;
la Ley 24 de 2002 sobre referencias de crédito, y la Ley 45 de 2007 en lo referente a veracidad en la publicidad.
Artículo 210. Solución de reclamos. Las violaciones de los derechos y obligaciones establecidos en el Título VI del presente
Decreto Ley, se conocerán y resolverán mediante recurso administrativo ante la Superintendencia.

1 VER Acuerdo 003-2008 de 24 de julio de 2008 (G.O. 26.143 de 9 de octubre de 2008), que establece procedimiento para atención de reclamos ante la
Superintendencia. Modificado por el Acuerdo 008-2020 (G.O. 29.076 de 24 de julio de 2020).
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Artículo 211. Reclamos ante la Superintendencia. La Superintendencia conocerá de los reclamos de los consumidores
bancarios en contra de los bancos, en los siguientes casos:
1. Cuando el banco no cumpla con resolver el reclamo del consumidor en un plazo de treinta días, y el consumidor decida
interponer ante la Superintendencia el reclamo administrativo correspondiente.
2. Cuando la decisión del banco, aun siendo oportuna, no satisfaga al consumidor bancario y este decida interponer el
reclamo ante la Superintendencia.
Parágrafo. El consumidor bancario tendrá un plazo de treinta días, contado a partir de la fecha en que obtuvo respuesta
formal por parte del banco, para someter su reclamo ante la Superintendencia.
Artículo 212. Arbitraje de servicios bancarios. Se instituye el arbitraje de servicios bancarios como método alterno de
solución de las controversias surgidas entre bancos y consumidores bancarios. La Superintendencia quedará facultada para
arbitrar en los conflictos entre bancos y consumidores bancarios cuando las partes lo sometan a su competencia, con plena
facultad para dirimir estos conflictos, de acuerdo con lo dispuesto en este Decreto Ley y las normas que lo desarrollan.
Artículo 213. Norma supletoria. Para efectos de este Título, en materia de protección al consumidor, se aplicarán las
disposiciones pertinentes de la Ley 45 de 2007, en cuanto no contradigan lo dispuesto en el presente Título.
En cuanto sean aplicables, dichas disposiciones se interpretarán en el ámbito administrativo y se aplicarán en todo caso
de conformidad con las normas y principios establecidos en el presente Título.
TÍTULO VII
DISPOSICIONES VARIAS Y FINALES
Artículo 214. Días de cierre de operaciones. La Superintendencia podrá, previo aviso al público, establecer los días en que
los bancos no brindarán atención al público, sin que necesariamente coincidan con días de fiesta o duelo nacional.
1
Artículo 215. Bienes inactivos. Todo banco deberá comunicar a la Superintendencia sobre cualesquiera bienes, fondos y
valores en su poder que permanezcan inactivos por cinco años y pertenezcan a personas cuyo paradero se ignore. La
Superintendencia, después de comprobar este hecho, ordenará que su valor líquido sea traspasado al Banco Nacional de
Panamá.
En caso de cuentas cifradas la plena identificación del cliente al momento de traspasar la cuenta al Banco Nacional de
Panamá, no infringirá el deber de confidencialidad de que trata la Ley 18 de 1959.
Artículo 216. Restitución de fondos. El Banco Nacional de Panamá estará obligado a restituir a su dueño los fondos de que
trata el artículo anterior, siempre que sean reclamados dentro de los diez años siguientes a la fecha en que le fueron
traspasados, pero la restitución se hará sin intereses. Una vez transcurrido dicho plazo, los fondos serán traspasados al
Tesoro Nacional.
Artículo 217. Unidad del Banco. Todos los establecimientos de un banco en Panamá serán considerados como un solo
banco para los efectos de este Decreto Ley.
Artículo 218. Inmunidad de cuentas. Los fondos de cualquier naturaleza depositados en el país por Bancos Centrales, o
instituciones similares cuando éstas sean depositarias de las reservas internacionales de Estados Soberanos, no podrán ser
objeto de medidas cautelares, embargos ni de ningún tipo de retención.
Artículo 219. Designación de beneficiarios en cuentas de depósitos. Los bancos podrán acordar con sus clientes que en
caso del fallecimiento del titular de una cuenta, cualquiera que sea su naturaleza, el saldo de ésta, independientemente de
su monto, podrá ser pagado por el banco directamente y sin ningún otro trámite o procedimiento judicial, a la persona o
personas designadas por dicho titular como beneficiario o beneficiarios. A estos efectos, la designación del beneficiario o los
beneficiarios la hará el titular o los titulares, con las formalidades que el banco determine.
Cada banco establecerá un procedimiento para la entrega del saldo de las cuentas que debe ser informado al titular o
titulares que designen beneficiarios. El pago correspondiente deberá ser realizado por el banco una vez identificado
debidamente el beneficiario y comprobada la muerte del titular o titulares. Siempre que se cumplan con las formalidades
establecidas, los pagos a que se refiere este artículo se considerarán realizados por el banco en debida forma y no podrán
ser disputados.
Artículo 220. Depósitos en Bancos de Licencia Internacional. El dinero y demás bienes y valores depositados en bancos de
licencia internacional se considerarán domiciliados en Panamá y, por tanto, estarán sujetos a la jurisdicción de los tribunales
panameños.
Artículo 221. Acreedores de sucursales en Panamá. En caso de liquidación, los activos de la sucursal de un banco en
Panamá servirán para satisfacer en primer lugar a los acreedores de la sucursal, sean éstos nacionales o extranjeros.
Artículo 222. Sometimiento a la legislación y jurisdicción panameña. Los bienes transferidos o depositados en bancos, ya
sea en concepto de depósito, o a título de mandato o fideicomiso, o a cualquier otro título, estarán sometidos enteramente a

1 VER Acuerdo 5-2009 de 24 de junio de 2009 (G.O. 26.412-A de 23 de noviembre de 2009), reformado por el Acuerdo 065-2017 (G.O. 28.295 de 7 de
junio de 2017).
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Texto Único - Decreto Ley N° 9 de 1998

las leyes y a la jurisdicción de la República de Panamá, salvo que los instrumentos por los cuales se efectúe su transferencia
dispongan otra cosa.
Se establece como norma de orden público y de política pública, que los bienes de extranjeros, tal como están definidos
en el parágrafo del presente artículo, quedan sometidos plenamente al principio de la autonomía de la voluntad y al régimen
de libre disposición de bienes, aun cuando las leyes sucesorias o el régimen matrimonial del país de la nacionalidad o del
domicilio del titular, o del fideicomitente, o del fundador, o del beneficiario, dispongan otra cosa.
Parágrafo. Para efectos del presente artículo, se considerarán como bienes de extranjeros, los bienes de que sean titulares,
fideicomitentes o beneficiarios, personas que no sean panameñas ni residentes en la República de Panamá al momento en
que se perfeccione la transferencia de los bienes.
Artículo 223. Secuestro o embargo contra activos de Bancos. En caso de secuestro, embargo o cualquier otra medida
cautelar contra los activos propios de un banco, se le notificará la orden correspondiente a la Superintendencia antes de su
ejecución, a efectos de que ésta adopte las disposiciones pertinentes de acuerdo con lo establecido en el presente Decreto
Ley, para lo cual contará con un plazo de treinta días para disponer lo conducente.
En caso de que la Superintendencia no tome disposición o medida alguna dentro de dicho plazo, el juez continuará con
la ejecución de la resolución respectiva, en la forma dispuesta en el Código Judicial, sin perjuicio de las facultades que otorga
este Decreto Ley a la Superintendencia.
Artículo 224. Recursos. Salvo por los casos especiales establecidos en este Decreto Ley, las resoluciones del
Superintendente admitirán recursos de reconsideración ante el propio Superintendente y de apelación ante la Junta Directiva,
para lo cual el afectado dispondrá de un término de cinco días hábiles, contado a partir de la notificación de la resolución
respectiva o de la notificación de la resolución que decida el recurso de reconsideración, según sea el caso. La resolución
que decida el recurso de apelación agotará la vía gubernativa.
Las resoluciones que dicte la Junta Directiva en primera instancia sólo admitirán recurso de reconsideración ante la
propia Junta, para lo cual el afectado dispondrá de un término de cinco días hábiles, contado a partir de su notificación. La
resolución de la Junta Directiva o la que decida el recurso de apelación agotará la vía gubernativa.
Lo anterior es sin perjuicio de los recursos que correspondan en la vía contencioso-administrativa.
Artículo 225. Período fiscal especial. Los bancos que deseen ajustarse a un período fiscal distinto al año calendario y hayan
recibido la aprobación pertinente del Ministerio de Economía y Finanzas, deberán notificar dicha autorización a la
Superintendencia.
Artículo 226. Referencias a la Comisión Bancaria nacional. Toda referencia a la Comisión Bancaria Nacional en leyes,
decretos y demás disposiciones, así como en contratos, convenios, acuerdos o circulares anteriores al presente Decreto
Ley, se entenderá hecha respecto de la Superintendencia, y los derechos, facultades, obligaciones y funciones de aquella
así establecidos se tendrán como derechos, facultades, obligaciones y funciones de ésta, salvo disposición expresa en
contrario del presente Decreto Ley.
De igual forma, toda referencia al Director Ejecutivo de la Comisión Bancaria Nacional en leyes, decretos y demás
disposiciones, así como en contratos, convenios, acuerdos o circulares anteriores al presente Decreto Ley, se entenderá
hecha respecto del Superintendente, y las facultades, obligaciones y funciones de aquel se tendrán como derechos,
facultades, obligaciones y funciones de éste, hasta tanto la Junta Directiva decida otra cosa.
Artículo 227. Validez de los Acuerdos Bancarios. Se reconoce la validez de los acuerdos bancarios dictados por la Comisión
Bancaria Nacional y la Superintendencia que se encuentren vigentes a la promulgación de este Decreto Ley, siempre que
no contradigan su letra y espíritu. Igual efecto se reconocerá respecto de las resoluciones del Superintendente y de la Junta
Directiva, vigentes.
Artículo 228. Microfinanzas. El presente Decreto Ley no afectará las disposiciones de la Ley 10 de 2002, que establece
normas con relación al sistema de microfinanzas.
ARTÍCULO SEGUNDO. Este Decreto Ejecutivo entrará en vigencia seis meses después de la promulgación del Decreto
Ley 2 de 22 de febrero de 2008.
Dado en la ciudad de Panamá, a los 30 días del mes de abril de dos mil ocho (2008).
COMUNÍQUESE Y CÚMPLASE.

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