MOISÉS
LAS PLAGAS DE EGIPTO
Las plagas de Egipto representan el poder y la soberanía de Dios sobre toda la creación. Este estudio
examinará las diez plagas que Dios envió sobre Egipto para obligar a Faraón a liberar a los israelitas. De
esta lección aprenderemos sobre lo siguiente:
- Dios es santo, justo y compasivo.
- Las consecuencias de la desobediencia.
- El aviso de la redención final.
LECTURA DE LA BIBLIA: (Texto para aprender) “La sangre os será por señal en las casas donde estéis. Y
cuando yo vea la sangre, pasaré de vosotros, y no os sobrevendrá ninguna plaga que os destruya, cuando
hiera la tierra de Egipto.” Éxodo 12:13
CONTEXTO
Después de que Dios llamó a Moisés para liberar a los israelitas de la esclavitud en Egipto, él y su
hermano Aarón se acercaron a Faraón para solicitar su liberación. Sin embargo, Faraón se negó y
aumentó su carga. Entonces Dios envió una serie de plagas sobre Egipto para demostrar Su poder y
obligar a Faraón a dejar ir a los israelitas.
Las diez plagas fueron:
1. Agua convertida en sangre (Éxodo 7:14-25)
2. Ranas (Éxodo 8:1-15)
3. Mosquitos (Éxodo 8:16-19)
4. Moscas (Éxodo 8:20-32)
5. Ganado enfermo (Éxodo 9:1-7)
6. Abscesos (Éxodo 9:8-12) 7.
7. Granizo (Éxodo 9:13-35)
8. Langostas (Éxodo 10:1-20)
9. Oscuridad (Éxodo 10:21-29)
10. Muerte de los primogénitos (Éxodo 11:1-12:30)
PUNTOS PRINCIPALES
I. CONFÍA EN EL PODER Y LA SOBERANÍA DE DIOS. ÉXODO 9:16
Enfrentamos mucha incertidumbre y desafíos en nuestras vidas. En ocasiones podemos sentirnos
abrumados por las presiones de la escuela y las relaciones o preocuparnos por el futuro. En tiempos
como estos, perder de vista el poder y la soberanía de Dios puede ser fácil. Pero Éxodo 9:16 nos recuerda
la verdad incluso en la oposición; Dios está en control. "Pero te he levantado precisamente para
mostrarte mi poder y para que mi nombre sea proclamado en toda la tierra".
Al leer este relato, podemos ver que Dios controló cada aspecto de las plagas. Hizo que las aguas del
Nilo se convirtieran en sangre, envió enjambres de ranas, moscas, mosquitos y trajo granizo y langostas
sobre la tierra.
Incluso en la terquedad y resistencia de Faraón, la soberanía de Dios era evidente. Confiar en el poder y
la soberanía de Dios significa reconocer que Él controla todo, incluso cuando no entendemos o no
estamos de acuerdo con lo que sucede. Significa entregar nuestros planes y deseos a Él, sabiendo que
Sus caminos son más altos que los nuestros. Significa confiar en que Dios tiene un propósito para todo,
incluso para las cosas difíciles y dolorosas que podamos experimentar.
En las Plagas de Egipto, vemos que Dios tenía un propósito para cada una de las diez plagas. Quería
demostrar Su poder y soberanía a Faraón, liberar a los israelitas de la esclavitud y revelar Su gloria a
todas las naciones. También usó las plagas para revelar Su carácter como Santo, Justo y Compasivo.
Confiemos en el poder y la soberanía de Dios. Entreguémosle nuestros planes a Él y busquemos Su guía.
Tengamos confianza en Su amor y provisión para con nosotros. Y proclamemos su nombre por toda la
tierra, sabiendo que es digno de toda nuestra confianza y alabanza.
II. OBEDIENCIA A LOS MANDAMIENTOS DE DIOS. ÉXODO 8:1, ÉXODO 12:28-32
La Biblia es clara en cuanto a que la obediencia a los mandamientos de Dios es esencial para nuestro
crecimiento espiritual y nuestra relación con Él. En Éxodo 8:1, Dios ordena a Faraón que "deje ir a mi
pueblo para que me sirva". En Éxodo 12:28-32, vemos la importancia de la obediencia cuando los
israelitas se preparan para salir de Egipto. Dios les ordenó sacrificar un cordero y poner su sangre en los
postes de las puertas de sus casas para que el ángel de la muerte pasara por encima de ellos. Los
israelitas obedecieron este mandato y como resultado, sus hijos primogénitos se libraron de la muerte.
La obediencia a los mandamientos de Dios requiere que confiemos en su sabiduría y guía. Significa
elegir seguir Sus caminos, aun cuando difieran de nuestros planes o deseos. Significa reconocer que
Dios sabe lo que es mejor para nosotros y que Sus mandamientos son para nuestro bien y Su gloria. La
obediencia a los mandamientos de Dios también requiere que tomemos acción. No podemos
simplemente escuchar los mandamientos de Dios e ignorarlos. Debemos buscar activamente seguir Su
guía, vivir de acuerdo con Su voluntad y obedecer Sus mandamientos con alegría y humildad.
III. DUREZA DE CORAZÓN. ÉXODO 9:34-35
En Éxodo 9:34-35, el corazón de Faraón se endureció al negarse repetidamente a dejar ir a los israelitas.
Había sido testigo del poder y la soberanía de Dios a través de las plagas, pero en lugar de arrepentirse y
volverse a Dios, su corazón endurecido lo hizo resistir los mandamientos de Dios. Nosotros también
podemos ser susceptibles a la dureza de nuestros corazones. Podemos volvernos orgullosos y
resistentes a la dirección de Dios, pensando que sabemos lo que es mejor para nosotros. Podemos
aferrarnos a la amargura o al rencor, sin querer perdonar a quienes nos han hecho daño. O podemos
volvernos complacientes en nuestra fe, descuidando nuestra relación con Dios y fallando en vivir sus
mandamientos.
Evitar la dureza de corazón requiere que cultivemos un espíritu de humildad y apertura a la dirección de
Dios. Significa reconocer que no somos perfectos y que necesitamos la gracia y la guía de Dios en
nuestras vidas. Significa estar dispuesto a arrepentirse, alejarse del pecado y buscar el perdón y la
reconciliación con los demás cuando nos quedamos cortos.
IV. EL CORDERO DE LA PASCUA. ÉXODO 12
La última plaga fue la muerte de los primogénitos. A través de este trágico evento, Dios proveyó un
camino de salvación para Su pueblo a través del cordero pascual.
El cordero pascual apunta a Jesús y al plan de salvación de Dios. En Éxodo 12, Dios instruye a los
israelitas a seleccionar un cordero sin defecto, sacrificarlo y aplicar su sangre en los postes de las
puertas de sus hogares. Esta sangre sería una señal para que el Señor pasara por encima de ese hogar y
librara de la muerte al primogénito. Este evento se conoció como la Pascua, y fue un recordatorio de la
liberación de Dios de los israelitas de Egipto. El cordero pascual es un presagio de Jesús, quien se
convertiría en el último cordero del sacrificio.
Así como el cordero era sin mancha, también lo era Jesús sin pecado. Así como la sangre del cordero
salvó de la muerte al primogénito, también la sangre de Jesús nos salva de la muerte eterna.
En Juan 1:29, Juan el Bautista ve a Jesús y proclama: "¡He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado
del mundo!" Esta declaración apunta al máximo sacrificio que Jesús haría por nuestros pecados. Su
muerte en la cruz fue el último cordero pascual, el sacrificio perfecto y sin mancha que nos salvaría de
nuestros pecados.
En 1 Corintios 5:7, Pablo escribe: "Cristo, nuestro Cordero Pascual, ha sido sacrificado por nosotros". A
través de Su muerte y resurrección, Jesús cumplió la Pascua y se convirtió en el máximo sacrificio por
nuestros pecados.
Así como los israelitas fueron salvados de la muerte física a través de la sangre del cordero, también
nosotros somos salvos de la muerte espiritual a través de la sangre de Jesús.
CONCLUSIÓN
Las plagas de Egipto son un poderoso recordatorio del poder, la justicia y la compasión de Dios.
Nos enseñan a confiar en la soberanía de Dios, obedecer sus mandamientos, proteger nuestro corazón
de la dureza y buscar el perdón y la sanidad por medio de Jesucristo.