Parcial 1
Parcial 1
TRABAJO PRÁCTICO I
[Link]
Página 1|4
Colocando a las Personas
en el Centro: Impacto en la
Formación Profesional en
Escribanía
Año: 2024
Carrera: Escribanía
DNI: 45172271
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Resumen
El Vademécum del Pacto Educativo Global (PEG) es una guía integral que busca
transformar la educación para poner a la persona en el centro del proceso educativo. En
este paper, analizaremos cómo esto influye en nuestra formación como futuros
profesionales en escribanía, y cómo podemos aplicarlo en nuestra práctica profesional.
Introducción
Página 3|4
Deben aprender a analizar situaciones legales complejas y encontrar soluciones que
protejan los intereses de sus clientes de manera justa.
En nuestro trabajo como escribanos, debemos ser conscientes del impacto que nuestras
acciones pueden tener en la vida de las personas y actuar con responsabilidad y empatía
en todo momento. Además, debemos esforzarnos por construir relaciones de confianza
con nuestros clientes, basadas en el respeto mutuo y la transparencia.
Reflexiones Personales
Conclusiones
En conclusión, el paper destaca que, al poner a las personas en el centro del proceso
educativo, se pueden mejorar significativamente tanto la calidad de la formación como
la práctica profesional.
Bibliografía
• [Link]
sdeCoro
• [Link]
propuesta-desde-el-humanismo-solidario/
• [Link]
centro-malena-wais/?originalSubdomain=es
• chrome-
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1
2
VICERRECTORADO DE FORMACIÓN
DEPARTAMENTO DE TEOLOGÍA
3
ÍNDICE
UNIDAD IV: CREO EN EL ESPÍRITU SANTO QUE VIVE EN LA IGLESIA .......................................................... 130
1.- Introducción ......................................................................................................................................................... 130
2.- Importancia de la Pneumatología ........................................................................................................................ 131
3.- El Espíritu Santo en la Sagrada Escritura ........................................................................................................... 132
4.- Hacia una formulación de la fe en el Espíritu Santo ........................................................................................... 145
5.- “Creo en el Espíritu Santo” .................................................................................................................................. 147
6.- El Espíritu Santo y la Iglesia ................................................................................................................................ 153
7.- El Espíritu Santo en la vida del cristiano ............................................................................................................. 158
8.- Conclusión ........................................................................................................................................................... 164
REFERENCIAS DE ÍCONOS
Actividad en el Foro.
Actividad Grupal.
Actividad Individual.
Atención.
Audio
Glosario.
Sugerencia.
Video.
7
FUNDAMENTACIÓN
En el marco de la identidad institucional como Universidad Católica1 y del Estatuto propio2 de la Univer-
sidad Católica de Salta, las asignaturas de formación integral3, se constituyen como un espacio de re-
flexión4 que pretende desarrollar un soporte científico filosófico-teológico5, a fin de proveer a los
alumnos de las herramientas necesarias de percepción, conceptualización, reflexión, elaboración, desa-
rrollo y producción de un pensamiento con lenguaje específico, crítico6, profundo, dinámico y creativo7
en su ciencia y en su profesión sustentado en actitud reflexiva filosófico-teológica.
Teniendo en cuenta que “nuestra fidelidad al Evangelio nos exige proclamar en todos los areópagos
públicos y privados del mundo de hoy, y desde todas las instancias de la vida y misión de la Iglesia, la
verdad sobre el ser humano y la dignidad de toda persona humana”8.
El trayecto educativo de las asignaturas de formación integral, asume una concepción integral de la per-
sona y condición humana como así también el actual acento en las dimensiones de interdisciplinarie-
dad, multiperspectividad, transdisciplinariedad, transversalidad del conocimiento; y las herramientas que
ofrece el abordaje desde la perspectiva del pensamiento complejo y de las inteligencias múltiples, a lo
cual se suma el aporte actual de la reflexión desde la perspectiva de la inteligencia espiritual, esto es,
desde el concepto de sentido y significado9 como ámbito integrador, global y holístico de la existencia
humana.
Inteligencia espiritual que en nuestra particular propuesta educativa se expresa en las coordenadas
que nos ofrece el horizonte del descubrimiento, valoración y reconocimiento de la “experiencia religio-
sa” en general y del paradigma específico que ofrece la fe cristiana. Todo ello permite generar una
especial sensibilidad para reconocer los horizontes de una “razón ampliada”10 y la “dimensión sa-
piencial”11 de la verdad descubierta y vivida; aspirando a la configuración de un tipo humano que sinte-
tice en una sabiduría cultivada el aporte a la sociedad y a la cultura donde se inserta.
Actitud sapiencial que se nutre de una atención despierta a la dinámica social y cultural imperante;
dónde el núcleo sabio de la conciencia humana se activa en la confrontación con la realidad, y de
1 Ex Corde Ecclesiae:
[Link]
ecclesiae_sp.html
cfr. C.E.A., Presencia de la Iglesia en la Universidad y en la Cultura Universitaria, 1996
cfr. Zabalsa Miguel A., La enseñanza universitaria, el escenario y sus protagonistas, narcea, Madrid, 2007
2 Estatuto: [Link]
3 Artículo 20° del Estatuto, en el orden de la integración del saber, no solo como ilustración cultural o saber complementario,
sino como saber esencial y constituyente de la mente y el corazón del graduado en nuestra Universidad.
LECTURA COMPLEMENTARIA 1: La formación integral y sus dimensiones.
4 Espacio activo, no enciclopédico. Encarnado en la ciencia específica, partiendo de ella como realidad interpelante y regre-
sando a ella con reflexión enriquecida; y no concebido como extrapolación sintética de formación profesionalmente filosófi-
ca o teológica.
5 Con precisión conceptual y terminológica; con método y actividad según las áreas mencionadas; buscando la propuesta
[Link]
filosofia_sp.html
11 Decreto de Reforma de los Estudios eclesiásticos de Filosofía:
[Link]
filosofia_sp.html
8
modo especial a las realidades que exigen soluciones urgentes en referencia a la dignidad humana, a
las condiciones adversas que condicionan el futuro de las personas y de las sociedades y la imperiosa
atención que nos solicitan los dinámicos procesos humanos políticos-sociales-económicos-ecológicos
en los que nos encontramos inmersos12.
En nuestra identidad institucional la razón humana se concibe ampliada con la afirmación y las conse-
cuencias inferidas del paradigma “Jesús, el Cristo” como configuración de un humanismo cristianono
solo teorizado sino tematizado y experimentado en el camino de la tradición de la Iglesia Católica
específicamente.
Este espacio se encuentra articulado tanto con los fundamentos y objetivos del Plan de Estudios de las
Carreras, como integrado con sus respectivos actores, los docentes de las materias específicas en bús-
queda de un auténtico diálogo fe y razón, fe y cultura, evangelio y vida.
También se encuentran secuenciados los contenidos en un desarrollo progresivo con el resto de los
espacios curriculares de reflexión filosófica, teológica, doctrina social de la Iglesia y ética; constituyendo
un bloque formativo, que se sostiene en una opción por un eje esencialmente epistemológico, antro-
pológico y praxis integradora, con una orientación clara a la producción de aportes sociales y cultura-
les significativos.
El aspecto práctico se propone desde una antropología filosófica-teológica liberadora13 que expresa de
modo claro la más profunda identidad humana en acción en el contexto social; y el asumir la configura-
ción vital que entiende y asume la Comunidad como ámbito de desarrollo integral, donde la libertad hu-
mana se despliega en contemplación del rostro del otro y la conciencia de su dignidad y el destino co-
mún que nos une a todos como Humanidad.
Con ello se pretende que la intervención profesional del graduado de la Ucasal tenga posibilidad de un
accionar profesional entendido como intervención en su ámbito, libre de toda inclinación a la imposición,
cuidadosa en la orientación y dirección, y decididamente signada por la impronta del acompañamiento
transformador de la vida humana; de modo especial inspirada en la intervención salvadora y liberado-
ra de Dios en la Historia humana: la KÉNOSIS o encarnación como método y lenguaje verdadero.
12 cfr. Juan Pablo II, Discurso a los participantes en el Congreso Mundial sobre la Pastoral de los Derecho Humanos, Roma
1998.
cfr Compendio de la Doctrina Social N° 16.
cfr. Declaración Crisis económica, opción por los pobres y cuidado de la creación. Por un desarrollo humano, integral y
solidario, emitida por los miembros del departamento justicia y solidaridad del CELAM, febrero 2010.
cfr. A.A.V.V., Ciencias, Filosofía y Teología, en búsqueda de una cosmovisión, 2004.
cfr. Motto, Andrés Román M., Creer en Dios, ¿invención, costumbre o convicción?, S. Pablo, 2009.
cfr. Peacocke Arthur, Los caminos de la ciencia hacia Dios, sal terrae, 2008.
13 “Conocerán la verdad y la verdad los hará libres” Evangelio de San Juan 8,32
PRÓLOGO
Estimado alumno, queremos, desde la Universidad Católica de Salta -Ucasal- y de modo específico
desde el Vicerrectorado de Formación en su Escuela de Formación Fundamental en la Identidad
Institucional, darte la bienvenida a éste camino que, desde ahora, realizaremos juntos. Así lo expre-
samos y representamos en el logo (ver en la tapa del MÓDULO) de nuestra página web:
[Link], la que te invitamos a visitar.
Acompañados por nuestros Profesores de las Asignaturas de Formación, años tras años ahondaremos
juntos el misterio de la vida humana, de la dignidad del hombre, de la complejidad de la sociedad, de la
riqueza de la cultura; también, el misterio de una vida útil, verdadera y realmente comprometida.
Aprovechando a pleno las posibilidades que se presentarán de aquí en adelante; en primer lugar, el
hermoso tiempo de estudiantes, de la vida en la Comunidad Universitaria, del aprender a ser y vivir para
los demás y con los demás. Luego, de las oportunidades que se abrirán habiendo realizado una forma-
ción profesional seria, adquiriendo ciencia y conciencia; no sólo para ser exitosos profesionalmente,
sino para ser protagonistas de una historia humana donde se verifique la superación de la desigualda-
des, la victoria sobre las frustraciones de la sociedad en general y sobretodo donde podamos colaborar
para el pleno desarrollo humano de todas las personas.
Las Materias de Formación, como la que presentamos hoy a la cual denominamos: TEOLOGÍA, serán
un espacio de encuentro, de aprendizaje, de expresión, de reflexión, de participación, de proposición de
ideas, proyectos y de acción auténticamente universitarias; que partiendo del ámbito de estudio y de
profesión elegido, ayudados por las herramientas que nos acerque la TEOLOGÍA podamos crecer, ma-
durar y ejercer un pensamiento vivo, crítico, dinámico, creativo e innovador y audaz.
La Vida universitaria se nutre de espíritus inquietos, de hombres y mujeres sensibles, de personas so-
cialmente abiertas, de humanidad grande que superan cada día la estrechez mental, la cerrazón del
corazón, todo tipo de prejuicio y de barreras, que se van liberando poco a poco de todo aquello que es-
tanca, que achica la mente y el corazón. Esto es lo que representa el logo del ICARO de Matisse (ver en
la tapa del MÓDULO de Filosofía) que hemos asumido como identificación de las energías humanas
que brotan del corazón y que conviven cada día en esta casa de estudios.14
Nuestra Vida universitaria se nutre, también, del aporte de la larga experiencia de las Universidades
Católicas en general y en particular de nuestros 50 años como Institución Católica de Educación Supe-
rior en Salta.
La participación en la Vida universitaria tiene un comienzo, pero no termina nunca, pues a cada paso
que el profesional graduado en nuestra Institución da le acompaña la maduración en el misterio de la
Vida Humana que ha realizado desde el comienzo, es decir de la Sabiduría que lo constituye en lo pro-
fundo y que sustenta la Ciencia y la Profesión que con excelencia desarrolla.
Les reiteramos, sean Bienvenidos, esta es su casa, estos son sus espacios, y juntos los compartiremos
para siempre y por un mundo verdaderamente nuevo y auténticamente humano, como Dios lo pensó y
creó y por el cual envió a su Hijo Jesucristo, derramando el Espíritu Santo para una humanidad nueva.
Queremos comenzar nuestro caminar juntos proponiéndote a modo de preparación un breve ejercicio
de reflexión sobre la condición humana en general y que nos ayudará a bucear en nuestra propia condi-
ción personal, te proponemos que este link para leer las cartas que preparadas para jóvenes universita-
rios como vos han sido redactadas; y de modo especial, el segundo link que nos hará reflexionar mu-
14 Así se llama también el Salón ofrecido a los estudiantes al lado de la Confitería en el Campus de la Universidad en Casta-
ñares, Salta.
10
cho, con gusto y juntos. Sería bueno que pudieras leer todas las cartas, de a poco, una por una, de a
ratos quizás, ahí vamos…….
- Cartas a un espíritu inquieto (un texto que todo joven universitario debiera leer):
[Link]
UNIDAD I:
BERNARD SESBOÜÉ: CREER
¿Eres tú el que ha de venir,
o tenemos que esperar a otro?
(Mt ll,3)
INTRODUCCIÓN
Este libro es una invitación. Este término lo sitúa en un clima de libertad mutua y
de gratuidad entre el autor y el lector. El primero no desea imponerle nada al se-
gundo, ni exhortarlo a lo que quiera que sea El segundo, por su parte, no esta obli-
gado a nada Es invitado simplemente a entrar en un dialogo de hombre a hombre y
a recorrer un camino en relación con cuestiones de hombres
Este libro es también una invitación a creer No tratara pues solo de la fe quiere
abordar la cuestión del acto de creer La fe puede presentarse en forma de un con-
tenido bien estructurado de “verdades” El acto de creer supera infinitamente este
conjunto de determinaciones Es un acto de libertad personal, que ningún otro pue-
de realizar en nuestro lugar Un acto que requiere ciertas condiciones para poder
llevarse a cabo Un acto que ha de superar numerosos obstáculos en nosotros y
fuera de nosotros. Por eso estas páginas se dedicaran preferentemente a las difi-
cultades que hay hoy para creer y a las innumerables objeciones que cierran el ca-
mino de la fe como vallas.
Este libro que hablará del cristianismo pretende pues dirigirse al hombre en
cuanto hombre. La experiencia humana de todos y cada uno será en cierto modo
su punto de partida. Un evangelio que no se dirigiera a la experiencia humana más
profunda no interesaría a nadie. Una respuesta que no se corresponde con ninguna
pregunta, no es una respuesta: es un propósito vano. Es necesario que lo que se
anuncia afecte de manera vital a lo más profundo de la conciencia humana.
12
Los destinatarios
Este libro va dirigido a todos, es decir, a los cristianos y a los que no lo son. Unos
y otros, por lo demás, están inmersos en el clima del mismo mundo occidental, que
un sociólogo contemporáneo ha podido caracterizar como “la era del vacío”15. Este
clima nos afecta a todos en mayor o menor medida.
Por supuesto, este estado de nuestra sociedad deja en una inmensa frustración
contra la cual muchos reaccionan, a riesgo de parecer héroes a los ojos de los de-
más. La necesidad de encontrar sentido a la existencia sigue estando ahí, aun
cuando trate de negarse La forma religiosa de esta búsqueda de sentido se mani-
fiesta en el gusto por las espiritualidades orientales o en el compromiso sectario.
Este libro va dirigido pues a los que no se sienten hoy de ningún modo vincula-
dos al cristianismo Hombres y mujeres de buena voluntad sin duda -al menos así es
como cada uno de nosotros ha de considerar a pnon a su prójimo-, pero que han
15 G LIPOVETSKY Lere du vide Essais sur l individuahsme contempormn Galh mard París 1983 (trad
esp La era del vacio ensayos sobre el individualismo contempoianeo Anagrama Barcelona 1998")
Me inspiro en este autor en las reflexiones que siguen.
16 Ib 57.
13
perdido toda familiaridad con la fe cristiana desde hace varias generaciones. Para
algunos esto se remonta a la Revolución francesa y a la evolución del siglo XIX,
para otros a la crisis del laicismo y del anticlericalismo de comienzos del siglo XX,
para otros en fin es mas reciente. Sus padres habían perdido ya la fe o, incómodos
con el cristianismo, dejaron a sus hijos “libres”.
Esta obra va dirigida también, evidentemente, a los cristianos entre ellos existe
toda una gama de situaciones muy diferentes
Hay por supuesto cristianos convencidos, pero que necesitan madurar, aclarar,
hacer consciente, en una palabra, “reapropiarse” el sentido y el contenido de su fe
Desean asimismo encontrar la justificación de su actitud de creyentes, ante su pro-
pia razón y ante las objeciones que suelen escuchar Nunca acaba uno de “acceder”
a la fe Cada uno ha de ser capaz de rehacer su propio itinerario, de volver a los
fundamentos, con el fin de lograr una fe serena que no se aver-guence de si misma
El consejo de la primera Carta de Pedro va dirigido a nosotros Estad “dispuestos
siempre a contestar a todo el que os pida razón de vuestra esperanza” (IPe 3,15-
16) Retomando unas afortunadas palabras del teólogo alemán Karl Rahner17, la
cuestión se formula con frecuencia así para muchos ¿es posible hoy creer “con
toda probidad intelectual” y vivir una fe “intelectualmente honesta”?
Pienso también en los cristianos algo “cansados” de creer Han recibido una edu-
cación cristiana Fueron sm duda durante mucho tiempo “practicantes” Y luego, un
día, el evangelio se les cayo de las manos Hoy se plantean cada vez más cuestio-
nes, principalmente sobre la Iglesia, sus limites, sus carencias humanas, su ima-
gen, que les parece esclerótica y perteneciente definitivamente al pasado Esta Igle-
sia es para ellos con frecuencia un obstáculo rechazan a veces las formas de la
liturgia, incluso las que el Vaticano II ha restaurado Son espontáneamente reticen-
tes, por no decir a veces francamente hostiles, a las enseñanzas del Papa, en par-
ticular en materia de moral ¿”Creer” conlleva realmente todo eso? Son sensibles
también al “mercado común” de las religiones En definitiva, ¿dónde esta la verdad y
que es la verdad?
tantas cuestiones acerca de la historia de este hombre: ¿Puede creerse que nacie-
ra de una virgen? ¿Qué se sabe realmente de su vida? ¿Por qué motivos fue cruci-
ficado? ¿Acaso no pesan numerosas sospechas sobre lo que cuentan los evange-
lios de él y de sus milagros18? ¿Qué se sabe verdaderamente del hombre Jesús? Y
por otro lado, lo que se sabe de él ¿es compatible con lo que la fe cristiana ha cons-
truido alrededor de su nombre, atribuyéndole un gran número de títulos divinos?
Por no hablar, en fin, del problema de Dios mismo, que se ha hecho inconcebible
ante los horrores del siglo XX.
Está también toda la masa de jóvenes que parece dar “la impresión de una sali-
da de la religión”19. Salida pacífica por lo demás, sin crisis aparente. Entre ellos,
algunos han roto, de hecho o por decisión, con la memoria cristiana y creyente de
nuestro país y de nuestra cultura. Otros han crecido en esta situación de ruptura
con la herencia cristiana, de la que a veces ignoran hasta los rudimentos. La Iglesia
les parece una nebulosa sin fronteras. Su esperanza se confronta cada vez más
rápidamente con las crueldades de la vida y tratan, a veces desesperadamente, de
dar un sentido a su vida. El destinatario de toda afirmación sobre la fe es hoy, en
fin, “el hombre que sufre” (W. Kasper).
No olvido tampoco a todos los que “vuelven a empezar”. Eran cristianos sin de-
masiada convicción; un día abandonaron la práctica religiosa y se fueron alejando
de la fe. Luego, se produjo un acontecimiento en su vida, una dura prueba a veces,
que les hizo dejar sus incertidumbres y reanudar el camino de la fe.
Un testimonio
Un niño de siete u ocho años pedía ser bautizado. A sus padres, que le interro-
gaban sobre los motivos de su decisión, temiendo que se tratara de un entusiasmo
pasajero, les contesto. “Quiero bautizarme porque quiero ser feliz”. Respuesta sor-
prendente quizá, pero respuesta justa y verdadera. El creer aquí propuesto quiere
ser una invitación a la felicidad.
El testimonio que trato de dar es pues el de una experiencia que se dirige a otras
experiencias. Yo lo he vivido, ¿os dice a vosotros algo? ¿Puede la fe hacerse “con-
tagiosa”, como lo era en los primeros siglos, en los que el “boca a boca” fue el gran
18 Los programas de telvisión titulados “Corpus Chnsti”, emitidos en Francia durante las semanas
santas de 1997 y 1998, han subrayado holgadamente todas las dudas que las autoridades científi-
cas sobre la cuestión, por lo demás pertenecientes a religiones diversas, podían plantear al res-
pecto.
19 Cf Y LAMBERT, Lesjeunes el le chnstmnisme le grand defi, Le Debat, mayo-agosto de 1993, Galh-
mard, 63.
15
factor de difusión del evangelio por toda la cuenca mediterránea7 El legado del em-
perador Trajano, Plinio el Joven, hablaba del cristianismo como de un “contagio”.
Pero para el evidentemente se trataba de una enfermedad.
Hemos elegido como hilo conductor de estos capítulos el texto del credo de los
apóstoles. Es el credo más simple y más familiar, que quizá haya quien todavía lo
recuerde de memoria, el que la Iglesia de todos los tiempos ha pedido profesar a
los que iban a recibir el bautismo. En su misma brevedad, dice lo esencial. Es mu-
cho más que un catálogo de verdades: es un breve relato, una historia, que nos
anuncia a la vez el designio de Dios para el hombre y la respuesta del hombre a
este designio a través del acto de creer. Además, este relato constituye un corto
resumen del mensaje que se encuentra expresado con todo detalle en el gran libro
de las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento, en el que la Iglesia reconoce
el testimonio escrito de la palabra de Dios.
Tenemos ahí una referencia de base que permitirá tomar en consideración al su-
jeto humano mismo confrontado con la opción de la fe. Es conocida esta reflexión
de origen inglés: “Para enseñarle latín a John, no basta conocer el latín, hay que
conocer también a John”. Al hombre de hoy, no basta hablarle de Dios o de Cristo,
hay que hablarle primero de él mismo. Es necesario ponerse a escucharle.
Se propone de este modo un itinerario, que parte del hombre que se plantea la
cuestión de Dios, para luego irse adentrando progresivamente en los puntos clave
de la fe cristiana. Pero periódicamente nos encontraremos con una dificultad.
Como todo se sostiene en esta fe, será necesario evocar o suponer adquiridos
ciertos puntos cuyo tratamiento pedagógico vendrá mas tarde
Quiero dar las gracias a quienes me han ayudado en la redacción del texto dos
hogares cercanos que aceptaron leer la primera redacción en su conjunto y me
transmitieron sus reacciones, criticas y sugerencias, Andre Paul, de la editorial
Desclee, que ha puesto toda su pericia a mi disposición, y mis compañeros jesuitas
que han revisado esta obra Todos han contribuido en gran medida a su estado final
y por ello les expreso todo mi agradecimiento
16
Preámbulo
A continuación, hay que tener claro lo que es el acto de creer, considerado en pri-
mer lugar desde el punto de vista del hombre. ¿Creer es algo legítimo y justificable?
¿No está nuestro mundo cultural haciéndonos pasar de la fe al saber? ¿Cuál es el
carácter propio del “creer en Dios” con relación a cualquier otro acto de fe? (c. 2).
Desde el momento en que se habla de la fe, en fin, se utilizan palabras, nos ser-
vimos de un lenguaje. Este lenguaje es considerado a menudo cerrado, codificado,
secreto (“esotérico”) para el hombre de hoy. ¿Por qué no se puede prescindir de un
cierto código de lenguaje para hablar de las cosas de la fe? (c. 3).
Estos son los tres temas que se abordarán en esta primera parte titulada En el
umbral. No estamos todavía en la casa de la fe, nos detenemos en los preámbulos.
Con frecuencia el guía de un museo hace un gran discurso a los visitantes antes de
entrar, con riesgo de poner a prueba su paciencia. Pero lo que oyen debe ayudarles
a comprender el interés del museo. ¿Vale la pena en efecto entrar en él? Conviene
hacer esta pausa antes de ir más allá, no por el placer de pisar los escalones del
palacio antes de visitarlo, sino porque conviene estar “en claro” con uno mismo para
seguir avanzando.
La respuesta será entonces, bien un rechazo formal y decidido, bien una confe-
sión de ignorancia que no busca ir más allá. Esta confesión de ignorancia se llama
“agnosticismo”, y puede encontrarse en personalidades eminentes que tienen el
sentido de la dimensión espiritual del hombre. Por no poner más que un ejemplo,
17
Tenemos que entrar pues en un análisis un poco más preciso del “fenómeno” pa-
radójico y del curioso animal que somos20. En lo que sigue, el lector es invitado a no
contentarse con leer, sino a volverse a la experiencia corriente que tiene de sí mis-
mo y verificar, por comparación, si lo que se le propone corresponde o no con esa
experiencia.
Somos también los únicos que podemos construir un lenguaje elaborado y “abs-
tracto” a partir de las cosas que vemos y oímos, dejemos de lado aquí las investi-
gaciones, muy interesantes por lo demás, sobre el lenguaje de las abejas o de otros
animales, ya que no se trata de la misma cosa22.
20 Quisiera traducir aquí en términos lo mas claros posible lo que el teolo go alemán Karl Rahner
(1904 1984) ha llamado “la experiencia trascendental” del hombre es decir la experiencia que cada
uno de nosotros tenemos de un dinamismo interior de una “trascendencia” que nos traspasa y su-
pera sien pre Cf su libro Curso fundamental sobre la fe Herder Barcelona 19894.
21 B PASCAL Pensees 200 (Lafuma) o 347 (Brunschvicg).
22 No es una afirmación gratuita puesto que existe en este punto un consenso muy amplio en los
medios científicos Haría falta todo un libro para explicar estas cosas y no es el objetivo de este.
23 Hoy la angustia ecológica anida en todos nosotros El hombre se enfrenta a su responsabilidad y a
su libertad en el uso de los descubrimientos y de la naturaleza Pero, ¿no nos olvidamos de que en
los países llamados desarrolla dos estamos en presencia de una naturaleza casi completamente
domesticada y “humanizada” por muchos milenios de trabajo humano 7 Basta ir a ciertos lugares de
África o Asia para tomar contacto con la naturaleza llamada “virgen” Su carácter salvaje causa a
veces miedo Pero hoy estamos descubriendo que los mejores progresos científicos y técnicos
chocan con la limitación de los recursos naturales, reservándonos para un próximo futuro decisio-
nes difíciles.
18
En resumen ¿En qué queda el hombre considerado hasta aquí como una perso-
na libre? ¿Sigue existiendo como tal ¿No queda mas bien reducido a una maquina
compleja? Si el mensaje de la muerte de Dios estaba en boca de muchos hace unos
treinta años, pronto lo ha seguido el de la “muerte del hombre” Pero, ¿acaso no hay
una correlación entre estas dos “muertes” en el clima de nuestra cultura7 El hombre
no es más que una “estructura” particular en el conjunto de las estructuras de todo
orden que componen el mundo Nada mas Es decir, es una cosa entre otras, some-
tida al azar general y sin ninguna significación particular
Estamos rodeados, en efecto, por todas partes por una multitud de ciencias que
nos dicen que en muchas circunstancias no somos más que marionetas movidas
por unos hilos que se nos escapan. La ciencia hoy es capaz de descomponernos,
de separar todas nuestras piezas lo mismo que se desmonta un motor. Puede tam-
bién reconstruirnos desde diversas perspectivas, y no faltan quienes lo hacen.
Pues, aunque el punto de partida científico es parcial, la intención interpretativa es
global.
Por supuesto, estas diversas ciencias son perfectamente legítimas, cada una en
su terreno, y nos enseñan mucho sobre nosotros mismos. Patinan sin embargo
cuando pretenden decirlo todo sobre el hombre. Porque hay un punto que ignoran
sistemáticamente, en cierto modo por hipótesis: el sujeto cog-noscente que se de-
dica a la investigación en cada disciplina y que lleva a cabo estas descomposicio-
nes y recomposiciones. Desde el momento en que el investigador mismo se consi-
19
Eso es ser una PERSONA. Una experiencia irreductible que no puede sofocarse,
que continuamente brota de nuevo. Pero es también una experiencia a cuyo lado
podemos pasar casi sin darnos cuenta. Porque estamos hasta tal punto polarizados
hacia el exterior que no logramos volvernos sobre nosotros mismos. Por eso con-
viene seguir avanzando un poco en la descripción de esta experiencia.
He aquí sin duda una trivialidad: vivimos en una presencia ante nosotros mismos
que pasa por un diálogo interior en el que nos desdoblamos. ¿Quién no se ha reído
alguna vez de las personas que hablan solas y en voz alta por la calle, diciéndose
“tú” a sí mismas? Pero no hacen sino olvidarse un poco, expresando en voz alta el
diálogo interior que cada uno de nosotros mantenemos en voz baja con nosotros
mismos.
Puede considerarse pues nuestro mundo mental como una elipse con dos polos
hay en nosotros un polo subjetivo y otro objetivo El polo objetivo es muy fácil de
definir pasa en efecto por las palabras y frases que nos dirigimos a nosotros mis-
mos y que dirigimos a los demás, que escribimos también Es importante, por otra
parte, notar que usamos con nosotros mismos el mismo lenguaje que utilizamos
con los otros En cierto modo, yo soy otro para mi mismo.
El del niño que juega en su parque. Está tranquilo, su atención está como embe-
bida por los juguetes que le han dado. Sabe también que su madre está allí, a su
lado. Supongamos que su madre sale de la habitación sin decirle nada; él se da
cuenta enseguida y manifiesta con llanto su descontento. Había por tanto en él una
curiosa conciencia, latente o implícita -¡casi inconsciente!- que le aseguraba que su
madre estaba allí y que todo iba bien.
He aquí pruebas, “experimentales” podría decirse, de esa tensión entre los dos
polos de nosotros mismos. El primero, el subjetivo, es infinitamente más fuerte y
profundo que el segundo, porque es el motor. Rara vez se siente satisfecho de lo
que ha realizado el otro polo. Lo supera y lo empuja hacia delante sin cesar. Es el
que hace que a toda respuesta siga una nueva pregunta.
¿Hay que hablar de “conciencia” en relación con este polo? Su originalidad estriba
precisamente en estar a caballo entre lo consciente y lo inconsciente. Es como un
iceberg, cuya parte sumergida es mucho más importante que la parte emergente.
Pero este polo nunca vive enteramente solo, porque continuamente esta en in-
tercambio con el polo del lenguaje y con el exterior por medio de nuestras relacio-
nes y nuestros actos. Es la dualidad de estos polos la que nos permite reflexionar,
del mismo modo que un espejo refleja, o “reflexiona”, nuestra imagen Toda “refle-
xión” supone este movimiento de ida y vuelta entre ambos polos, el subjetivo y el
objetivo.
24 Pongamos todavía otro ejemplo de la manifestación de este polo subjetivo (podría decirse origina-
rio, puesto que es el origen de todos nuestros estados de conciencia) y de este desdoblamiento del
yo Supongamos un novio que esta escribiendo a su novia Quiere expresarle los sentimientos pro-
fundos que ella le inspira Pero esos sentimientos son muy difíciles de expresar Al cabo de algunas
frases, el joven siente la tentación de romper la carta pensando no es esto lo que yo quería decir,
lo que he escrito es ridículo, ¿qué va a pensar de mi 7 Quizá intente hacerse poeta no, es peor aún
Algo en el le advierte de la distancia que hay entre sus sentimientos y la expresión de los mismos
Ocurre lo mismo con el pintor decepcionado con su cuadro, con el científico insatisfecho con su
experimento, con el escritor descontento con el comienzo de su novela La conciencia de la inade-
cuación entre la realización y la intención pone de manifiesto la existencia en nosotros de ese polo
indefinible, que se nos escapa y que al mismo tiempo nos sirve de medida para juzgar lo que ha-
cemos.
21
Un tiempo de descanso, en el que uno se toma tiempo para vivir, para saborear
el presente con la familia y los amigos Nuestro deseo es también poder vivir “siem-
pre” asi, y experimentamos como una limitación los signos de la edad que avanza,
de la siguiente generación que nos empuja y nos recuerda que todo tiene un fin.
Este deseo contiene un dinamismo que nos hace aspirar siempre a mas Nunca
estamos satisfechos de lo que tenemos, siempre quisiéramos tener algo mas, en
relación con la vivienda, con el salario, con los estudios, con el tiempo libre, y tam-
bién con la afectividad.
Tomemos como ejemplo una parábola muy simple Uno de los sueños del ado-
lescente es poder motorizarse Empezara encontrando en algún lugar una vieja mo-
tocicleta, que algún compañero le regala o que compra por poco dinero, y que ade-
centará lo mejor que pueda Luego, un día, con ocasión de algún cumpleaños o de
algún título que haya conseguido, sus padres le regalaran una motocicleta nueva.
Luego empezará a mirar de reojo motos de gran cilindrada. Convertido ya en todo
un mozo, pero todavía sin dinero, quiere a toda costa conseguir un coche Comprara
entonces, a bajo precio una vez más, un viejo coche de ocasión en el que pondrá
en práctica sus mejores habilidades Su deseo de autonomía en los desplazamien-
tos, de realizar el gesto adulto de la conducción, se verá satisfecho durante muy
poco tiempo, porque pronto sentirá vergüenza de desplazarse en una tartana de
otra época. Desde el momento en que empiece a tener algunos recursos, ahorrará
para tener por fin un coche nuevo. Lo comprará pequeño, lo justo, sin accesorios ni
equipamientos opcionales. Pero a medida que su carrera vaya avanzando su coche
irá teniendo mayor cilindrada y un mejor equipamiento. El movimiento no se deten-
drá nunca Se aficionará luego a los salones del automóvil, soñará con nuevos mo-
delos, etc. Ejemplo muy exterior, se dirá, pero en cuyo fondo late un deseo infinita-
mente más radical.
El mismo movimiento está presente en todos nuestros actos y con frecuencia por
causas más nobles las del explorador, el alpinista o el marinero nunca satisfechos
con las aventuras ya vividas, la del director de empresa que quiere ampliar cada
vez más su negocio, la del investigador científico que quiere descifrar cada vez más
22
¿Qué significa esta pequeña parábola sin fin? En un terreno muy práctico y exte-
rior, expresa el carácter infinito del deseo que anida en nosotros Todos nosotros
somos seres de deseos, no solo del deseo de tener más, sino también del de ser
más Realizar nuestros deseos, y ahondar en el deseo fundamental que anida en
nosotros, nos hace crecer en la felicidad Es el deseo de vivir, de conocer y de amar
el que nos empuja hacia el porvenir y nos hace plantearnos incesantemente nuevas
cuestiones
Plantearse cuestiones
Eso es lo propio del hombre Son los “porqués” ingenuos, pero a menudo muy pro-
fundos, del niño en su edad “metafísica” Son las cuestiones del adolescente que se
rebela contra el orden establecido en su familia y en la sociedad y sueña con reha-
cer el mundo Son las cuestiones del adulto, hombre o mujer, que, llegado a una cier-
ta edad, se vuelve hacia su pasado y se pregunta cual es el sentido de su vida.
Porque el hombre nunca se detiene en una respuesta Se aprecia muy bien en las
tertulias de las conferencias El orador puede hablar del tema con la mayor compe-
tencia y con la máxima claridad, el auditorio siempre tendrá preguntas que hacer
para ir más allá. Hasta tal punto que se ha podido definir al hombre como el que se
hace preguntas, y más preguntas y, finalmente, preguntas sobre las preguntas ¿Por
qué estoy yo aquí en este momento haciéndome tantas preguntas.
¿Se puede fundar sobre este deseo infinito, objeto de nuestra experiencia, la
afirmación de la existencia en nosotros del deseo de lo infinito y lo absoluto. Hay
evidentemente una separación entre ambas cosas lo uno no es lo otro.
Señalemos en primer lugar que hay dos tipos de infinitos Por una parte, lo indefi-
nido, es decir, lo que no tiene fin, como la serie de los números, que no se detiene
nunca Pero este indefinido es el mal infinito, un itinerario que pierde todo sentido
porque no conduce a nada No puede por tanto satisfacernos El otro infinito, que es
efectivamente objeto de nuestro deseo, está siempre polarizado, lo queramos o no,
por la idea de absoluto Pero sé que hay muchas maneras de concebir este absolu-
to, y que no hay que precipitarse bautizándolo con el nombre de Dios.
La coherencia del deseo infinito exige que se trate del deseo del Infinito o del
Absoluto Un deseo simplemente indefinido acabaría por no tener sentido Pero, ¿se
puede deducir la realidad de esta simple coherencia. Veremos que no es posible
sin un acto de libertad.
23
Ya Pascal dijo en una de esas fórmulas para las que era tan genial “El hombre
supera al hombre, el hombre supera infinitamente al hombre”25. Si, el hombre su-
pera al hombre lleva en si más que un hombre.
Esta experiencia se nos impone de manera necesaria Estamos hechos así “por
constitución”, me atrevería a decir Estamos construidos de este modo y no esta en
nuestra mano cambiar este dato originario Podemos rebelarnos diciendo que no lo
hemos pedido He conocido a una joven que no podía aceptar este tipo de imposi-
ción. Podemos intentarlo todo por ignorar nuestra situación constitutiva, limitándo-
nos a realizar nuestras tareas cotidianas. Podemos llamar a nuestra casa “Villa con
esto me basta”. Podemos ser escépticos e incluso decir que todo eso no es más
que ilusión y que no tiene ningún sentido. Todas esas hipótesis son evidentemente
posibles. Sin embargo, nuestra situación en el mundo sigue siendo una especie de
“figura obligatoria”, que permanece como una interpelación dirigida a nuestra liber-
tad. A nosotros nos corresponde darle sentido.
Libertad y responsabilidad
Estamos aquí en el núcleo mismo del problema del hombre, es lo que hace de
nosotros un cierto enigma para nosotros mismos En definitiva, el reconocimiento de
nuestra propia libertad es en si mismo un acto libre No podemos ser libres sin tener
en cuenta la postura que tomemos respecto de nuestra propia libertad Podemos
negarla, pero lo haremos libremente.
Por eso se puede decir que, en cierto modo, a partir de determinada edad, todo
hombre es responsable de su rostro Porque este ha registrado la serie de nuestras
decisiones y nos muestra ante el espejo una recapitulación de lo que hemos queri-
do ser.
Nuestra libertad se encuentra así a caballo en cierto modo entre los dos polos de
la elipse de la que he hablado Por un lado, todos los días tomamos decisiones con-
cretas y muy conscientes, lo mismo que hablamos y actuamos, por otro, en el polo
subjetivo, que no podemos considerar directamente, opera una cierta opción que
nunca conocemos enteramente, que se nos escapa “por detrás” en cierto modo.
26 R. ARON, Mémoires, Julliard, París 1983, 751 (trad. esp., Memorias, Alianza, Madrid 1985).
25
Pero, de alguna manera, todos nosotros somos “instados” a tomar partido. Sartre
decía a este respecto que estamos “condenados” a ser libres. Pero tal elección no
se toma necesariamente por medio de una respuesta lúcida y puntual, claramente
expresada en un momento del tiempo. La respuesta la damos a lo largo de toda
nuestra vida, a través del entramado de nuestras actividades y nuestras relaciones,
por medio de nuestra manera de vivir. Puede darse una contradicción “existencial”
en la misma persona, que por un lado profesa el sinsentido absoluto de todo y por
otro lado actúa en función de valores que representan para ella un absoluto.
Todo lo que se acaba de decir puede parecer muy filosófico y no tener relación
con una invitación a creer. ¿No me estaré yendo demasiado lejos? En realidad este
análisis supone una apuesta capital. Yo soy de los que consideran, como Karl
Rahner, teólogo cuyo pensamiento resumo aquí, que la nada no puede fundar nada
y que, por consiguiente, esta experiencia de superación que anida en nosotros no
puede estar fundada en la nada. Tal es mi primer acto de fe.
Tomo pues deliberadamente la opción por el sentido. ¿Es arbitraria una elección
de este tipo? No se trata de jugar aquí a doble o mitad, ni de proponer de nuevo la
26
Los signos de sentido son mas fuertes que los signos de sin-sentido, a pesar de
ser estos inmensos Nuestra historia esta hecha sin duda de guerras, de genocidios
y de violencias de todo tipo Pero esta hecha también de gestos de amor y de gene-
rosidad admirables Por ejemplo, el testimonio dado por los monjes de Tibhinne es
mas fuerte que todas las matanzas argelinas Esta opción, ciertamente fundada en
la razón, manifiesta mas aun su verdad por la fecundidad de sus consecuencias Ha
sido la de las figuras mas egregias de la humanidad.
Pero se también que no puedo probar tal opción en el sentido filosófico o científi-
co del término, como tampoco podrá probar la suya quien elija la contraria Unos y
otros estamos “condenados” a elegir ¿Por qué 7 ¿Se tratara acaso de una debilidad
congénita de estas cuestiones, que se dejan generosamente a juicio de cada uno
(“Si eso es lo que piensas “) porque no hay certidumbre en la materia. Tal es sin
duda la opinión corriente.
Pero la cosa no es tan segura ¿Acaso no estamos aquí simplemente en otro or-
den, mucho mas profundo que el del simple conocimiento. Si el ámbito más funda-
mental de lo humano es objeto de un acto de libertad, ¿no será porque en caso
contrario no seriamos ya hombres, sino hormigas inteligentes y laboriosas? Nuestra
existencia no tendría ya ningún misterio todo entraría dentro del buen orden de los
ordenadores Por lo demás, en toda ciencia hay fundamentos que no se pueden
probar porque constituyen aquello por lo que se probara todo lo que sigue La prue-
ba se hace entonces a posteriori, por la fecundidad misma de los fundamentos.
Pongamos una vez más un ejemplo: el joven que va a firmar un contrato laboral
importante, capaz de condicionar quizá su vida, debe haber reflexionado antes;
debe tener buenas razones para firmar: un conocimiento suficiente de la corres-
pondencia entre sus deseos y su capacidad, por un lado, y el trabajo exigido, por
otro; la conciencia de los riesgos que corre y de las limitaciones que se impone por
ello. Si se compromete, es porque, a fin de cuentas, considera la cosa provechosa
para él. Aunque no tiene una prueba cierta. Corre el riesgo. Sin embargo, si se nie-
27 Quien decía en síntesis no arriesgo nada optando por Dios y la vida eterna si existen, he seguido
la opción adecuada, si no existen, en nada salgo perjudicado
27
¿Por qué es Moisés quien dice la verdad? Porque no se puede asignar ninguna
génesis o “genealogía” a la idea de Dios en nosotros Esta no puede deducirse de
ninguna otra cosa, como tampoco podía deducirse la experiencia que hemos anali-
zado Todo esto va junto Henri de Lubac lo dice en términos iluminadores “El hom-
bre, se dice por ejemplo, ha divinizado el cielo De acuerdo Pero, ¿de dónde ha to-
mado la idea de lo divino para aplicarla precisamente al cielo ¿Por qué ese movi-
miento espontáneo de nuestra especie, observable en todas partes ¿Por qué esa
empresa de divinización, ya sea del cielo o de cualquier otra cosa La misma pala-
bra "dios", se dice también, no significa más que "el cielo luminoso del día" De
acuerdo también Pero, ¿por qué precisamente ese "cielo luminoso del día" se ha
convertido para los hombres en un dios? Muchos no ven ni siquiera donde está
aquí la cuestión”30.
Lo queramos o no, late en nosotros la cuestión del absoluto, o del misterio abso-
luto de nuestra existencia Esta cuestión ha tomado en la historia de la humanidad el
nombre de Dios Por eso esta palabra misteriosa, que de alguna manera nos viene
dada y está presente en todas nuestras lenguas, tiene sentido, y un sentido inago-
table La cuestión de Dios no nos viene del exterior, porque si tal fuera el caso no
podría interesarnos mucho tiempo. El filósofo Hegel dijo a comienzos del siglo XIX
“El absoluto esta junto a nosotros desde el principio”.
28 H. DE LUBAC, Le mystere du surnaturel, DDB, París 1965, 149 (trad. esp., Misterio de lo sobrenatural,
Encuentro, Madrid 1991).
29 ID Sur les chemms de Dieu Cerf París 1983 11 (trad esp Por los caminos de Dios Encuentro Ma-
drid 1993).
30 Ib 19 20.
28
¿Estamos ya aquí en una reflexión propiamente cristiana Si y no. Si, porque la in-
terpretación de nuestra experiencia fundamental la hemos hecho aquí con un espíri-
tu cristiano y con términos procedentes del cristianismo. No, porque el deseo de
absoluto que hemos descrito vale para todos los hombres, cualquiera que sea su
cultura. Las otras expresiones religiosas están fundadas sobre la misma experien-
cia, aun cuando la expliciten con una idea de Dios totalmente distinta, por ejemplo
un Dios no personal, como en ciertas religiones orientales Sena por tanto un abuso
“acaparar” de manera exclusiva en el sentido de la fe cristiana la experiencia descri-
ta. Lo que sigue mostrara solo cómo la fe cristiana interpreta este deseo y que sen-
tido le da Pero, remontándonos por esta comente que es la fe, nos hemos encon-
trado con la dimensión religiosa del hombre.32
“¿Que es creer La fe, veo más o menos de que se trata, pero el acto de creer es
para mi bastante más oscuro” Tal era la cuestión que me planteaba un día un sa-
cerdote Creer no es algo evidente para nadie, y menos aún en la cultura del mundo
actual, en la que todos los creyentes viven una fe “expuesta”, y en la que los no
creyentes se encuentran a menudo lejos de estar en claro, no solo respecto de la
fe, sino incluso respecto de la actitud que permite creer Todos tienen que interro-
garse pues sobre el verdadero sentido del acto de creer, en lugar de vivir en una
rutina que no se hace preguntas Por eso conviene interrogarse sobre lo que signifi-
ca este acto y sobre lo que puede justificarlo.
Creer y lo saber
Creer se opone a saber Esta es una forma original de relación con un objeto de
conocimiento Se sabe “a ciencia cierta”, como se dice El objeto de la creencia se
muestra menos seguro, pertenece al orden de la “convicción intima”, como para los
miembros de un jurado Pero entonces creer deja lugar todavía a la duda Toda
nuestra ideología contemporánea confía en el saber, sobre todo en las ciencias, y
Queda sin embargo este dato elemental no podemos vivir sin creer en lo que di-
cen los demás Esta confianza es la base de la sociedad, y por eso la mentira es
algo tan grave en la vida social La franqueza es la primera forma de la honradez.
Vayamos todavía más lejos aun a riesgo de sorprender a más de un lector, hay
que decir que la misma investigación científica supone una cierta dosis de creencia
¿Que es una hipótesis sino la creencia de que tal ley puede dar cuenta de los fe-
nómenos analizados?. El investigador elabora entonces un experimento para verifi-
car su hipótesis, si el experimento fracasa, no por ello deja de ser instructivo signifi-
ca que la hipótesis no era buena, o enteramente buena, pero que quizás valga la
misma hipótesis corregida o revisada. En resumen: esta interpretación “credencial”,
provisional sin duda, es el motor de la investigación. Esta depende de una lógica de
la investigación, que no es la misma que la lógica de la demostración.
Esta dosis de creencia o de convicción sigue teniendo peso incluso a nivel de los
resultados Escuchemos a título de anécdota la experiencia del célebre matemático
alemán Georg Cantor (1845-1918). Este había descubierto un teorema matemático
contrario a todo lo que había tenido hasta entonces por verosímil. Y se lo envió a su
amigo y colega Dedekind, precisando: “Lo que acabo de comunicarle es para mí tan
inesperado, tan nuevo, que no lograré, por así decir, una cierta tranquilidad de espí-
ritu hasta que haya recibido, mi honorable amigo, su juicio acerca de su exactitud.
Mientras no haya recibido su aprobación, no puedo sino decir: Lo veo, pero no lo
creo”33.
Notemos esa curiosa relación entre ver y creer. Cantor ve el teorema: lo sabe,
conoce su verdad, y sin embargo no consigue creerlo. Para creerlo espera a que
sea “admitido” por un colega matemático, que representa para él a la sociedad de
los matemáticos, cuya aprobación espera. En su correspondencia, Cantor y Dede-
kind se refieren incluso a los “artículos de fe de la teoría de las multiplicidades”34.
33 Citado por M DE CERTEAU, tinstitution du croire, RSR 71 (1983) 64-65, que remite a su vez a J.
CAVAILLÉS, Phüosophíe mathématique, Hermann, París 1962,210-217.
34 Ib, 65.
30
Fe y saber se combinan aquí en una relación enteramente original. Son dos ins-
tancias diferentes, pero no necesariamente opuestas. Esto es tanto más sorpren-
dente cuanto que estamos aquí en el terreno de la ciencia más exacta que hay; no
una ciencia humana, ni siquiera una ciencia física, sino la ciencia en la que el rigor
del razonamiento ha de ser total Esto quiere decir que incluso los matemáticos se
apoyan en ciertas opciones del orden de la creencia
Todo esto nos recuerda simplemente que creer no es una actitud exclusivamente
religiosa, sino una realidad humana absolutamente general, y que la oposición en-
tre creer y saber no es simple El creer invade nuestras informaciones cotidianas
Esta presente incluso en la investigación científica Por lo demás, ¿no se dice de un
sabio dedicado en cuerpo y alma a la investigación “Esta enteramente consagrado,
cree ciegamente en lo que hace”?
El vinculo entre la fe, la esperanza y el amor vale para todos los demás tipos de
compromisos No puedo consagrarme a una causa humanitaria, por ejemplo, sin
sentir amor por los que son victimas de violencias o injusticias, sin tener además fe
y esperanza en que mi acción, concertada con la de los otros y sin duda en el mar-
co de una asociación, puede contribuir por lo menos a atenuar el problema, si no
logra resolverlo Tocamos aquí el meollo mismo de la condición humana Una vez
mas, no podemos amar sin apelar a una forma de fe que ningún saber puede su-
plantar.
Quienesquiera que seamos, todos tenemos cierto sentido del bien y del mal Que
ese sentido sea justo o erróneo, rigorista o laxo, no nos interesa por el momento
Ninguno de nosotros podemos vivir sin un mínimo de valores, ya sean provisionales
o no, ya cambien o no a lo largo de la existencia Hay cosas que me deshonrarían
ante mis propios ojos si las hiciera Aunque a veces sea débil y atente contra ciertos
valores, mi juicio al respecto sigue siendo claro Se de este modo que no debo men-
tir No se trata aquí de la pequeña mentira de un niño que quiere evitar que lo casti-
guen, sino, por ejemplo, en el campo profesional, de la sutil manipulación de un
informe con el fin de sacar provecho Notemos que nuestra vida social y publica se
35
Ib
36
Ib
31
apoya sobre un cierto número de valores que constituyen objeto de consenso, “Li-
bertad, igualdad, fraternidad”, por ejemplo, es un lema que recoge ya tres valores.
Por definición, un valor no es una cosa Es una especie de utopía sobre la mane-
ra como debemos vivir Un hombre desprovisto de todo valor, ¿seguiría siendo un
hombre Ahora bien, todo valor al que uno se obliga se convierte en objeto de un
acto de fe El dominio del saber permanece aquí inoperante El hombre es mucho
mas que una suma de conocimientos Es quien los discierne, los juzga y les da un
sentido Pero desde el momento en que se habla de sentido, de dirección, de inten-
ción, estamos en el orden del creer.
La relación del creer y del saber en nuestra vida nos lleva a discernir una nueva
paradoja de nuestra existencia Estamos condenados a tomar decisiones, aun
cuando nuestro saber sobre su alcance sea muy incompleto. Negarse a decidir es
ya una manera de decidirse, la más negativa, puesto que nos impide hacer la expe-
riencia positiva de un compromiso y de sus beneficios. Ya se trate de la elección de
una profesión, de una opción de vida, de un compromiso personal al servicio de
alguna causa, de la decisión de contraer matrimonio, estamos condenados a deci-
dirnos más allá de lo que sabemos. Siempre hay razones a favor y en contra. Pero
somos nosotros quienes las ponemos en uno u otro platillo de la balanza, y noso-
tros también quienes decidimos si la balanza se inclina de un lado u otro. Esto con-
tradice nuestra búsqueda de seguridad y certidumbre acerca del futuro. Quizá esa
sea la razón de que hoy se esté produciendo un retroceso ante la perspectiva de un
compromiso de por vida como el del matrimonio. Pero la verdad es que no pode-
mos salir de esta situación, como no podemos librarnos de nuestra sombra.
El creer religioso
Sigue siendo verdad que la forma más visible del creer es el creer religioso. Este
se presenta hoy en las mejores y en las peores formas. Si las “instituciones del
creer” que son las grandes confesiones cristianas parecen estar perdiendo empu-
je37, se constata en cambio el desarrollo de las sectas. Algunas son aberrantes por
las creencias que proponen, a veces incluso inmorales, cuando acaparan ávida-
mente (aunque disimulándolo con hábiles técnicas) los bienes de los fieles; peor
aún, cuando abusan sexualmente de ellos o los empujan al suicidio colectivo. Son
un triste ejemplo de la fragilidad humana, siempre vulnerable a la perversión del
creer degradado en credulidad y a las manipulaciones despersonalizadoras. La
“vuelta salvaje de lo religioso” corre el riesgo de hacernos retroceder peligrosamente.
La génesis de la fe religiosa
En opinión del gran especialista de historia de las religiones G. Van der Leeuw, la
fe religiosa, es decir, la confianza total del hombre en un Dios con el que se ha encon-
trado personalmente, nació entre los antiguos hebreos. “En este pequeño pueblo,
perdido en un rincón -escribe-, se produce un hecho inmenso, el nacimiento de la
fe”38. El primer gran testigo de esta fe en la tradición bíblica es la figura de Abrahán,
que “creyó al Señor y el Señor le consideró como un hombre justo” (Gen 15,6) ¿De
qué se trata?39.
38 G VAN DER LEEUW , La religión dans son essence el ses mamfestations, Payot, París 1970, 620
39 Soy consciente de que hablando asi de la Biblia y describiendo los diferentes aspectos de la fe,
doy por supuestos muchos datos que seguirán siendo problemáticos para ciertos lectores ¿Puede
Dios intervenir en nuestra historia' ¿Que significa la afirmación de que Dios habla al hombre' ¿De
que dialogo se puede tratar entre Dios y el hombre' Estos puntos se presentaran mas tarde a nues-
tra consideración Por el momento, se trata de una descripción de lo que envuelve la actitud de fe
33
casa edificada sobre arena (Mt 7,24-27) Concretamente, apoyarse en Dios es con-
fiar en el respondiendo a sus expectativas
Pero la fe evoca igualmente la fidelidad Esta fidelidad es ante todo y sobre todo
la de Dios, siempre fiel a sus promesas Dios es el Dios de Abrahán, de Isaac y de
Jacob, el Dios de los padres de Israel Los primeros credos de la tradición bíblica
son credos “históricos”, es decir, credos que enumeran como una letanía las “mara-
villas” que Dios ha realizado por su pueblo en el pasado Con el tiempo, esta lista se
va alargando sin cesar Pero esta fidelidad exige otra fidelidad, la del pueblo ante el
que Dios se ha manifestado así.
La fe es por tanto una relación fuerte entre Dios y su pueblo Se inscribe en una
alianza Esta alianza es paradójica al principio es unilateral, puesto que es Dios
quien lo hace todo, por medio de la misteriosa “elección” de este pequeño pueblo,
aunque con vistas a la salvación universal Pero luego se hace bilateral, porque no
se puede mantener sin un dialogo constante en el que el pueblo de Dios responde
a su Señor otorgándole su fe y viviendo según la Ley La fe es siempre una res-
puesta a una iniciativa de alianza.
Ocurre lo mismo en el Nuevo Testamento, en el que los términos creer (300 ve-
ces) y fe (250 veces) se hacen omnipresentes y adquieren un sentido técnico Los
evangelios son los libros de la fe en Jesús.
Esta fe asocia dos elementos un creer en y un creer que Comienza en efecto por
el encuentro con una persona, la de Jesús de Nazaret, y conlleva el momento de la
decisión de comprometerse con. el Creer en es un acto interpersonal por el que el
discípulo se da a Jesús, se pone a su disposición y pone en el toda su confianza
“Te seguiré dondequiera que vayas” ¿Es legitimo un acto así cuando va dirigido a
un hombre Tenemos en la memoria tantos ejemplos de juramentos abusivos de
fidelidad que fueron exigidos por jefes de Estado, o que aun lo son por ciertos gu-
rús, que no nos faltan razones para mostrarnos desconfiados Digamos, para abre-
viar, que lo que Jesús pide a los suyos es en efecto lo que solo Dios tiene derecho
a pedir Solo será legitimo por tanto si Jesús es el verdadero y definitivo enviado de
Dios (tendremos que volver largamente sobre este punto40). A través de la media-
ción de su humanidad, lo que Jesús pide es un acto de fe en Dios.
Más tarde san Agustín colocará en una línea ascendente los tres aspectos de la
fe cristiana: creer que hay Dios, que Dios existe, primer presupuesto de toda fe;
creer a Dios, es decir, creer en su palabra; y finalmente, creer en Dios, es decir,
creer en el sentido bíblico y evangélico entregarse a Dios y confiarle el sentido de
nuestra vida, contar con él que es nuestra roca, poner en él nuestro destino en un
movimiento de respuesta a la alianza que el nos ofrece Esa es la razón de que la
alianza entre Dios y su pueblo se describa en la Biblia con la parábola del matrimo-
nio. Hay por tanto muchos grados en el acto de creer. Solo el último corresponde
enteramente a la fe cristiana.
Este diálogo expresa muy bien quién ha tenido “la primera palabra” en esta
alianza. Sí, “la primera palabra”, porque si la fe es una respuesta, supone que Dios
ha hablado primero. Sin duda, la idea de que Dios hable al hombre no es evidente
por sí misma. Se trata de la difícil cuestión de la revelación, sobre la que volvere-
mos en un próximo capítulo41. Retengamos por el momento que la fe cristiana se
inscribe en una alianza, desproporcionada y sin embargo bilateral, en la que Dios lo
ha hecho todo por su Hijo Jesús, y que nos permite hacerlo todo en justa corres-
pondencia. Dios se ha interesado por el hombre; sobre este fundamento, el hombre
puede otorgarle su fe.
Los “ojos” de la fe
Esta expresión procede de un teólogo jesuita de comienzos del siglo XX, Pierre
Rousselot, muerto prematuramente en el frente durante la I Guerra mundial, en
1915. Trataba él de analizar la psicología de la fe y de justificarla, no sólo ante la
razón, sino también ante el funcionamiento concreto de nuestro conocimiento. Tra-
taba de dar cuenta del modo en que el mismo acto de fe se combina con las razo-
nes para creer, pero sin reducirse nunca a ellas. Porque el acto de fe supera siem-
pre en compromiso y en contenido a las razones que se tienen para creer, y a los
indicios o señales que nos mueven a creer42.
relacionar los indicios entre sí y establecer una cadena coherente que conduce a la
convicción de que fulano es el culpable. El segundo carece de esta facultad y no
avanza.
Ocurre lo mismo con el razonamiento del científico, que practica una especie de
“círculo” entre la hipótesis y la conclusión: “El indicio es realmente causa del asen-
timiento que se da a la conclusión, y es sin embargo la conclusión que se percibe la
que aclara el indicio”43 y le da sentido. Se trata en efecto de un círculo, puesto que
el indicio da lugar a la convicción y, sin embargo, es la convicción la que da sentido
al indicio. Pero no es un círculo “vicioso”. Por lo demás, todo el desarrollo contem-
poráneo de la reflexión sobre el conocimiento humano, considerado no desde el
punto de vista de su configuración lógica, sino desde el punto de vista de su géne-
sis concreta, ha venido a confirmar esta observación de Rousselot44.
Ocurre también así, analógicamente, con el acto de fe. Pero, ¿qué es lo que jue-
ga aquí el papel de la intuición sintética que concluye más allá de los indicios y pro-
clama: “¡Eureka, lo encontré!”? Una disposición interior, hecha de inteligencia y de
libertad y en la que la doctrina cristiana ve también un don de Dios, lo que se llama
en el lenguaje clásico la gracia.
Se dirá que hay una distancia enorme entre el indicio externo y la conclusión sa-
cada. Estamos en el caso de la fe del “sencillo”, donde la dimensión intelectual es
limitada. Pero, ¿no es precisamente lo importante el que la fe sea accesible a to-
dos, tanto a los más humildes como a los más sabios? El elitismo de una fe reser-
vada a los “doctos” sería intolerable. Por detrás de esta apertura a la fe, habían
sucedido cosas muy graves. Este hombre había caído en una especie de desespe-
ración respecto de sí mismo y no podía escapar de su objeción: de todas maneras,
aunque Dios exista, para mí todo está perdido. Todo giraba en torno a este punto.
Sin embargo, a través de la entrega de esta religiosa, a la que considera heroica,
ve la respuesta a su principal objeción: Dios se interesa por mí, yo existo para él,
por tanto puede perdonarme. No veamos aquí adhesión alguna a todo el contenido
de la fe cristiana, que él ignoraba sin duda en gran medida, sino una experiencia
concreta que lo libera de su obstáculo fundamental y lo abre a un Dios que puede
perdonarlo.
Certeza y libertad de la fe
más es proclamada la fe como libre más incierta parece. Lo más común es en este
terreno que “cada uno siga su idea”. ¿Cómo salir de aquí?
Para salir de aquí, hay que volver al famoso círculo mencionado y mantener jun-
tas las dos posiciones. Porque existe aquí una reciprocidad entre la certeza y la
libertad. Cuanto más me comprometo en la fe, más veo con una luz que me da cer-
teza. Cuanto más discierno la verdad, más quiero creer.
Supongamos que tengo que tomar una decisión. Vacilo ante dos posibilidades
profesionales. Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes. He sopesado
unas y otros. En un momento dado, sin embargo, me parece que la balanza se in-
clina más hacia un lado. Me siento pues dispuesto a tomar partido por ello, porque
creo que es lo mejor. Cuanto más me comprometo en esta decisión, más fuertes se
muestran las razones que me han llevado a tomarla. Al final consideraré que esta
opción se impone con evidencia. Pero este proceso puede conducir al resultado
contrario. Cuanto más me comprometo en la decisión, mayor es el número de in-
convenientes que surgen sin que los hubiera previsto, mayor es mi malestar y mi
temor a haber elegido un mal camino. Entonces rechazaré decididamente esta so-
lución y me decidiré por la otra.
45 Henn Huvehn (1838-1910), antiguo alumno de la Escuela Normal Superior, permaneció volunta-
riamente como vicario en Saint-Augustin hasta su muerte, enseñando historia de la Iglesia, predi-
cando y confesando Fue uno de los grandes maestros espirituales del siglo XIX, conoció a Víctor
Duruy y a Lit-tre, y ejerció su influencia en hombres como F von Hugel, Blondel, Laberthon-niere y
Bremond Siguió siendo hasta su muerte acompañante y guia espiritual de Charles de Foucauld
37
de que “quizá esta religión no sea absurda”. Acude entonces con frecuencia a la igle-
sia de Saint-Augustin para hacer esta “extraña oración” “Dios mío, si existís, haced
que os conozca”. Busca entonces un “padre espiritual” y con este fin se presenta al
confesionario del abate Huvehn. Este cura venía siendo testigo silencioso de sus
pasos. Charles le dice que no viene a confesarse porque no tiene fe, pero que le gus-
taría que lo iluminara acerca de Dios y la religión. Apenas entablado el diálogo, el
abate le dice. “Póngase de rodillas y confiésese”. Charles obedece y el abate lo envía
a comulgar inmediatamente después. El incidente debe ser bien interpretado. Hu-
vehn, hombre de gran discernimiento, no cayó en la actitud voluntansta anteriormente
criticada Comprendió cuál era la búsqueda de aquel joven poseído por una vacilación
fundamental no tengo fe, pero quisiera que me hablaran de Dios No puedo seguir
viviendo en presencia de mi vida corrompida sin buscar el perdón. El confesor no
hace sino ayudar a Charles a cristalizar en él el camino emprendido. No ha hecho de
la fe un requisito de la confesión. Será en la experiencia del beneficio de esta donde
podrá aparecer la luz de la fe. Y es lo que ocurre: “Desde el momento en que creí
que había un Dios, comprendí que no podía hacer otra cosa sino vivir para él”. Eso
no significa que Charles aceptara de golpe toda la doctrina cristiana: “Yo, que tanto
había dudado, no lo creí todo en un día”. La labor interior prosigue lentamente. El
“rayo” de la confesión es la culminación de un largo proceso46. La continuación lo
llevará, en una búsqueda insaciable de Dios, de la trapa de Notre-Dame des Neiges
a Nazaret, y luego del Sahara a Tamanrasset.
La libertad religiosa
Esta libertad profunda del acto de fe funda lo que el Vaticano II ha llamado la “li-
bertad religiosa”47. Este terreno es tan íntimo, tan profundo, que no puede ser obje-
to de ningún tipo de coerción, entendida esta en dos sentidos: a nadie se le puede
obligar a actuar en contra de su conciencia y, por consiguiente, a practicar un culto
religioso contrario a ella; y a nadie se le puede tampoco impedir que actúe en con-
formidad con su conciencia y su religión dentro de ciertos límites. Estos límites son
simplemente los del bien común, la moralidad y la paz pública, y los del respeto
debido a las otras confesiones religiosas. El Vaticano II, después de fuertes deba-
tes, consideró que esta toma de posición tiene su fundamento en la dignidad de la
conciencia humana y sus derechos, y no en la verdad objetiva que el catolicismo
reivindica para su fe. La apologética católica había dicho durante mucho tiempo
que sólo la verdad tiene derechos, no el error. Sobre la base de este principio, el
catolicismo reivindicaba la libertad de culto para él, pero no para las otras confesio-
nes y religiones. Hoy reivindica esta libertad para toda persona humana, cualquiera
que sea su religión o su no religión.
¿Hay que ver en esto una aceptación del relativismo, según el cual todas las re-
ligiones vienen a ser equivalentes? No, sino el respeto a la dignidad de la concien-
cia humana, sus derechos y sus deberes. Esta dignidad otorga un derecho inalie-
nable a la libertad religiosa, sea cual sea la manera en que cada uno usa de este
derecho, ya sea eligiendo una religión determinada, ya sea rechazando toda reli-
gión o profesando el ateísmo.
46 Cf el relato de J. F Six, Vie de Charles de Foucauld, Seuil, París 1962, Livre de Vie 33-34, p. 31-33
(trad. esp, Vida de Carlos de Foucauld, Taurus, Madrid 1966), Itinerario espiritual de Carlos de Fou-
cauld, Herder, Barcelona 19884.
47 CONCILIO VATICANO II, Decreto Digmtatis humanae (DH) sobre la libertad religiosa.
38
Vayamos hasta el final de nuestros interrogantes. ¿Por qué la relación del hom-
bre con Dios pasa por la fe, es decir, por una realidad tan misteriosa que es sus-
ceptible de sospechas, en lugar de desplegarse en la claridad y la seguridad de la
evidencia? En realidad, al plantear esta cuestión no se sabe bien lo que se pregun-
ta. Se supone que el hombre es capaz de atrapar a Dios en la red de sus conoci-
mientos, de conocerlo tan bien como se puede conocer a un hombre, en una pala-
bra, de dominarlo o, incluso, domesticarlo (como en ciertas formas de superstición).
El acto de creer es, por consiguiente, fruto de una experiencia religiosa entera-
mente original El creyente lo interpreta como un don gratuito ofrecido por Dios, un
don que lo supera y del que no puede dar cuenta exacta, pero un don que acepta
con toda su libertad Es en este acto en el que se encuentra “justificado”, como en
otro tiempo Abrahán, es decir, perdonado, reconciliado, “devuelto a la gracia”, aco-
gido en la vida de Dios.48
Este discurso sobre el creer no puede sino interpelarnos a cada uno de nosotros,
sea cual sea el lugar en que nos coloquemos en el tablero del creer Es conocida la
colección de hbntos titulados Ce queje crois (“Lo que yo creo”) Han sido escritos
por numerosas personas, cristianos y no cristianos, creyentes y no creyentes Cada
autor, sin embargo, trata de situarse en el ámbito del creer, es decir, del sentido
que quiere darle a su vida, de los valores que respeta y, a veces, de la forma de
absoluto que se impone a su conciencia.
Pero don gratuito no significa don ofrecido solo a unos pocos. Un don no es me-
nos gratuito porque sea ofrecido a todos. Como en nuestro caso. Pero muchos fac-
tores derivados de mi historia y de mis experiencias personales, de mi familia, de mi
ambiente social, pueden impedirme en cierta medida escuchar el ofrecimiento de
Dios. La cuestión decisiva está en saber si yo estoy seriamente abierto a la bús-
queda de la verdad. Porque el ofrecimiento de Dios se dirige a nuestra libertad y se
inscribe en nuestra historia. El acto de creer puede comportar momentos decisivos,
pero, como todo diálogo, nos afecta a lo largo del tiempo. Tiene sus altibajos. Con-
tinuamente hay que reanudarlo y mantenerlo. La gran oración de Newman (1801-
1890) consistía en pedir “no pecar nunca contra la verdad”. Por otro lado, toda res-
puesta de fe está condicionada por la realidad religiosa del país en el que se vive.
Fe y violencia
Hay algo más grave en la cultura del mundo contemporáneo. Estamos tan afec-
tados por el hecho de los integrismos religiosos de todo tipo, musulmanes, judíos e
incluso cristianos, que estamos tentados a considerar toda religión como un factor
de violencia. Hoy el creer religioso es acusado de mantener, si no de avivar, la vio-
lencia entre los pueblos. Somos testigos de demasiados casos en los que conflictos
irrestañables a lo largo de generaciones mantienen como símbolo, o etiqueta, la
apelación a pertenencias religiosas: Irlanda del Norte, Yugoslavia, Argelia. En los
casos extremos, se llega a la pretensión de matar en nombre de Dios o para darle
gloria.
La acusación es gravísima y ha de ser tomada muy en serio por todos los cre-
yentes. Es un caso en el que podría aplicarse el proverbio latino Corruptio optimi
pessima, “La corrupción del mejor es lo peor”. Se trata aquí de una perversión del
sentido de lo sagrado. Lo sagrado es una expresión del absoluto en nuestras vidas.
Es un ámbito en el que sólo caben el respeto y la adoración. Es entonces tentador
identificarse uno mismo con lo sagrado, convertirlo en motivo de una “guerra santa”
y oponer la propia religión, como la única justa, a todas las demás. Es entonces
cuando lo sagrado se convierte en fuente de violencia. Fue lo que ocurrió con las
guerras de religión en la Europa de los siglos XVI y XVII. Es lo que sigue ocurriendo
hoy con las tendencias extremas del islamismo. Esto evidentemente es injustificable
y contradice la esencia de todo mensaje religioso que, si se pretende verdadero, no
puede sino enseñar el amor, el perdón y la reconciliación.
He tratado de mostrar las razones para creer; pero, ¿no hay igualmente “razones
para no creer”? André Compte-Sponville, reconocido como “próximo a la tradición
cristiana y muy manifiestamente marcado por los evangelios”, enumera tres razo-
40
Su primera razón es la de la inmensidad del mal. Es sin duda la más radical y se-
rá menester volver sobre ella en los capítulos siguientes50. La segunda es la medio-
cridad del conjunto de los hombres, “más bien ridículos que malos”. La tercera, más
sorprendente pero más grave, es que la fe en Dios y la religión corresponden de-
masiado “exactamente con nuestros más fuertes deseos, que son no morir y ser
amados. Es una razón para desconfiar una creencia que corresponde tan bien a
nuestros deseos, cabe muy bien suponer que ha sido inventada para eso, para sa-
tisfacernos, para consolarnos Es la definición de la ilusión”.
Esa es la razón de que haya dicho igualmente que hay aquí una opción libre que
es menester tomar Espíritus egregios han tomado una decisión en un sentido o en
otro Es sorprendente que la cuestión mas radical de la verdad dependa de este
modo de una opción Pero hemos visto ya la vinculación existente entre verdad y
libertad, y la significación de este nexo para que el hombre siga siendo hombre y no
se convierta en una hormiga laboriosa Esto debe ayudarnos a reconsiderar la cues-
tión de la verdad de cara a la existencia humana.
Breve balance
49 A. COMPTE-SPONVILLE, ¡mpact médecm hebdo, 264 (enero 1995) 114. "Cfinfra, p 203-252
50 Cfr. Infra p. 203-252
41
“¿Por qué empleáis los sacerdotes y los teólogos un lenguaje tan difícil y abs-
tracto para hablar de las cosas de la fe, con palabras que no se encuentran en un
diccionario corriente? Se trata de un verdadero "dialecto cananeo", cuando no de
una jerga insoportable. ¿Por qué no se puede hablar de esas cosas importantes en
un lenguaje sencillo, claro y tan transparente como sea posible?”.
No basta en efecto con que los sacerdotes y los teólogos se den golpes de pe-
cho reconociendo que usan a menudo una jerigonza perfectamente inútil. Esta res-
puesta sería demasiado fácil. La cuestión es infinitamente más radical. Esta peque-
ña historia, colocada por el padre Henri de Lubac como prólogo de uno de sus li-
bros, nos introduce de lleno en el meollo del problema: “En el patio de recreo, a la
salida de la capilla, un niño se burlaba del sermón que acababa de soportar. ¡Pobre
sermón, como tantos otros! Queriendo decir algo de Dios, el predicador había abre-
vado a su joven auditorio con un raudal, mezcla de fórmulas abstractas y devotas,
produciendo en aquellos cuyo espíritu no estaba adormecido el efecto más ridículo.
El encargado de ellos, que era un hombre de Dios, llamó al burlón y, en lugar de
reñirle, le preguntó amablemente: "¿Ha pensado usted alguna vez que no hay nada
más difícil que hablar de ese tema?". El niño no era tonto. Reflexionó, y este inci-
dente fue para el como la primera toma de conciencia del doble misterio del hombre
y de Dios”51.
El niño en cuestión, que “no era tonto”, era evidentemente el joven Henri de
Lubac La reflexión de su tutor le abre un abismo de reflexión ¿Como el hombre,
siendo finito, puede hablar de un Dios infinito ¿Que supone eso en el hombre ¿Que
lenguaje emplear.
Este capítulo se articulara en tres tiempos. Se propondrá en primer lugar una re-
flexión sobre las diferentes formas de lenguaje, con el fin de poder situar la dificul-
tad del lenguaje propiamente religioso Luego se analizara mas en detalle el lenguaje
bíblico, que es un ejemplo típico de lenguaje religioso Este recorrido no tiene por
objetivo presentar ya los contenidos, sino “descodificar” las diferentes maneras de
hablar de ellos Se abordara finalmente la tensión entre la particularidad inevitable
de todo lenguaje religioso y su vocación a lo universal, con los delicados problemas
de traducción, de interpretación y de “inculturación” que plantea Este capítulo pue-
51 H DE LUBAC Sur les chemms de Dieu, Cerf, París 1983 9 (trad esp, Por los caminos de Dios En-
cuentro, Madrid 1993).
42
de parecer un desvió de nuestro itinerario Es más bien una parada necesaria para
abrir una cerradura que nos llevara a la comprensión de lo que sigue
Cada disciplina, cada técnica, cada oficio desarrolla un lenguaje propio que in-
cluye numerosas palabras familiares para los especialistas, pero completamente
desconocidas para el “gran público”. Por ejemplo, en un barco no hay ninguna
“cuerda”, sino chicotes, escotas, drizas, obenques y otros muchos tipos de cordaje,
por no hablar de otros términos técnicos de la navegación.
No hay que creer que el lenguaje científico sea la cumbre de todo lenguaje posi-
ble. Aunque es ineludible por la calidad y precisión de sus términos, que hacen po-
sibles análisis de lo contrario inaccesibles, permanece completamente mudo a la
hora de hablar de las relaciones humanas y de todo lo que gira en torno a los sen-
timientos (amor, odio, celos, etc). Nuestra vida sería verdaderamente demasiado
triste si no dispusiéramos más que del lenguaje de la técnica y de la ciencia. Hay
todo un registro distinto en el lenguaje: el de nuestras relaciones.
Asimismo, ¿cómo hablar del sabor particular de un vino? Los catadores nos di-
rán que tal vino es franco, robusto, aterciopelado, carnoso. Estamos en el terreno
de las imágenes, porque un vaso de vino no tiene, propiamente, ninguno de estos
atributos. Esa es la razón también de que la crítica de las obras artísticas, musica-
les o pictóricas utilice a menudo imágenes para traducir el sentimiento del oyente o
del espectador.
43
El lenguaje de la poesía
Esto nos introduce en el lenguaje de la poesía. Es propio del poeta darle una ca-
lidad particular al lenguaje de la afectividad y de las relaciones evocando, por medio
de un sutil juego de palabras, un sentimiento particular o tratando de esbozar un
cuadro imaginario. Tiene que escoger palabras dentro del campo del lenguaje
usual, por su musicalidad y por la carga afectiva de que son portadoras, trasladarlas
por analogía a otros terrenos y crear así una imagen Estas palabras simbolizan de
manera mas o menos adecuada un mundo inaccesible al lenguaje ordinario o “tri-
vial” La poesía quiere de este modo acceder a lo bello Solo ella puede expresar
sentimientos o impresiones que hay en nosotros pero que no sabemos decir
Todo esto muestra que existen ámbitos de la experiencia humana a los que no
se puede acceder con términos completamente adecuados. Se realiza entonces
una transposición de términos pertenecientes a otros ámbitos. En literatura, esto se
conoce como “metáfora”.
Fijémonos ahora en el lenguaje, o más bien, los lenguajes que la Biblia utiliza pa-
ra hablarnos de Dios y de sus relaciones con los hombres. Estamos aquí, no en el
terreno de la ciencia o de la técnica, sino en el de las relaciones del hombre con
Dios. Se entiende entonces por qué el lenguaje religioso se sirve a menudo de la
poesía, a la que con tanta frecuencia se recurre en la Biblia. Pensemos por ejemplo
en los numerosos salmos. Asimismo, el profeta Isaías, nacido hacia el 765 a.C. y
que ejerció su ministerio en tiempos de los reyes Ozías, Ajaz y Ezequías 52, es reco-
nocido como uno de los grandes poetas de la humanidad por el esplendor de su
estilo, su uso de asonancias y metáforas y la novedad de sus imágenes.
52 “El virgen, vivaz y bello hoy ¿vas a lastimarnos con un aleteo ebrio este lago duro olvidado que
mantine bajo la escarcha el transparente glaciar de vuelos que no han huido? (Primre cuarteto de
un soneto de S. Mallarmé, titulado El Cisne ( Oeuvers completes 1, Poésies, Flamario, París
1983,308).
44
Cuando queremos expresar las cosas ultimas, es decir, las que se refieren a
nuestra relación con lo absoluto -cualquiera que sea-, carecemos de representacio-
nes claras Nuestro lenguaje se empobrece, le falta aire, como a un avión que vuela
demasiado alto, porque esta hecho para hablar de realidades finitas Nos vemos
entonces forzados al silencio, u obligados a decir cosas aproximadas, o bien lleva-
dos a adoptar un lenguaje poético y a usar imágenes y metáforas Tenemos en defi-
nitiva que crear un código nuevo de lenguaje, que nos hará pasar de la afirmación a
la negación, y luego al “paso al limite”.
Cuando digo, por ejemplo “Dios es justo”, pretendo afirmar de el una cualidad
fundamental, la idea de un Dios injusto es contradictoria o perversa Tengo razón
pues al decir que Dios es justo Pero tengo enseguida que corregir mi afirmación,
porque no tengo experiencia mas que de hombres y mujeres justos sin duda, pero
cuya justicia sigue siendo muy limitada Ahora bien, Dios, la justicia absoluta, no
puede tener limites Esa es la razón de que Jesús, a propósito del atributo similar de
la bondad, le dice al joven rico “¿Por que me llamas bueno El único bueno es Dios”
(Me 10,18).
La justicia humana no es mas que una pálida imagen de la justicia divina Utilizo
por tanto la palabra justicia porque no tengo otra y ese término evoca para mí algo
real. Podría decir: Dios es “superjusto”, o “absolutamente súper-justo”, pero correría
el riesgo de devaluar el lenguaje. Uso entonces, en primer lugar, una afirmación, y
luego una negación, para acabar finalmente diciendo algo que está más allá del sí y
del no, más allá de toda justicia creada53.
Lenguaje y verdad
mos contienen elementos de verdad, sin dejar por ello de estar mezclados con el
error. Asimismo, existen diferentes niveles de verdad. La experiencia sensible nos
muestra que el sol gira alrededor de la tierra. Esto es verdad en un primer nivel.
Hay que pasar a otro nivel de reflexión y de conocimiento para descubrir que la
tierra gira alrededor del sol. En la historia han sido necesarios siglos de observación
para pasar de uno a otro. La geometría euclidiana sigue siendo verdadera, aun
cuando sus postulados sean superados en otras concepciones del espacio y del
tiempo.
Cuando se trata del comienzo del mundo, estamos ante un caso extremo. Por
hipótesis, no podía haber ningún testigo dela creación del mundo, antes de la crea-
ción del hombre Nadie piensa tampoco que el primer hombre creado dispusiera ya
de la escritura para dar cuenta de estos acontecimientos primigenios El lenguaje y
la escritura se desarrollaron mucho después Solo con el transcurso del tiempo los
hombres se plantearon la cuestión del comienzo del mundo, lo que es por lo demás
signo del dinamismo que los mueve a ir hasta el final en todas las cuestiones Se
trataba por tanto para ellos de hablar de un acontecimiento del que no había ningún
testigo ni ninguna tradición histórica.
Hay pues una verdad de la fábula o del mito, pero esta verdad pertenece al or-
den de la enseñanza moral y social. Un relato imaginario puede ser también porta-
dor de una verdad religiosa. Porque en los relatos del comienzo pasamos de la mo-
ral a la religión. El término de mito ha venido así a designar los relatos concernien-
tes a “la historia de los hechos de los seres sobrenaturales”, según Mircea Eliade,
gran especialista de la ciencia de las religiones. Se trata de una historia sagrada,
que da cuenta del origen de las cosas y es portadora de un sentido global del mun-
do que el creyente rememora por medio de celebraciones y ritos. En este marco es
en el que hay que interrogar los relatos bíblicos del comienzo.
¿Son “mitos” de este orden los relatos de la creación y de la caída que hay en la
Biblia? Fundamentalmente sí: recogen la intervención libre de Dios en el comienzo
absoluto del mundo, con un acto de creación; son reveladores de un “proyecto” de
Dios para este mundo. Dan así un sentido a la vida de los hombres. Evidentemente,
no son relatos históricos en el sentido propio del término, ya que pretenden contar
lo que ningún espectador pudo ver. Por otra parte, el modelado del hombre con
barro, la presencia de dos árboles y de cuatro ríos, la serpiente tentadora, son ras-
gos míticos presentes en los relatos mesopotámicos. El relato bíblico está marcado
claramente por el contexto religioso de la época en que se elaboró. Por tanto, no
hay que buscar nada en estos relatos desde el punto de vista de la historia de los
acontecimientos. Pero sí, y mucho, respecto de su significación. Se habla a propó-
sito de ellos de un “género literario” original.
Dicho esto, que es esencial, hay que advertir también que los “mitos bíblicos”
tienen caracteres muy particulares que marcan su originalidad y los destacan en
parte del marco general de los mitos antiguos. Así, pasan sin darse cuenta del
tiempo convencional a nuestro tiempo concreto, y no dejan de estar vinculados a la
ciencia de su tiempo.
El relato del Génesis tenía igualmente en su tiempo una pretensión que podría-
mos llamar “proto-científica”. Porque hoy se sostiene que la redacción de este relato
estuvo influida por el sistema cosmológico babilonio, fruto de una cultura “que dis-
ponía de medios de observación elaborados, especialmente de los astros, y resol-
vía operaciones matemáticas de tercer grado”57. Génesis 1-3 en particular mencio-
na los diferentes elementos del mundo tal como se presentaban; el texto tenía la
función de dar cuenta de las razones y de las causas explicando por qué el mundo
es lo que es, y está compuesto de la manera que lo está, habitado por los hombres
tal como son. Es lo que se llama una explicación “etiológica” (de la palabra griega
aitia, que significa “causa”).
El relato bíblico de los orígenes, tal como era leído, llenó en efecto la laguna
científica de la humanidad hasta los tiempos modernos. Mientras no se supo nada
científicamente acerca de los orígenes, se consideró sin más que estos relatos te-
nían un alcance empírico, es decir, que las cosas que contaban habían ocurrido tal
como se contaban. Esta actitud era tan espontánea que ni siquiera se cuestiona-
ba58.
Un especialista en estas cuestiones, Pierre Gibert, concluye que los relatos bíbli-
cos de los orígenes son relatos mixtos, míticos por cierto número de rasgos, pero
también relatos que tienen la pretensión de dar sentido al comienzo de una historia
unificada que llega hasta nuestros días. En este sentido, son portadores ya de una
primera desmitización (o desmitologiza-ción), por usar el término difundido por el
exégeta y teólogo luterano Rudolf Bultmann (1884-1976). Expresan ya el paso del
mito, o del cuento, a la historia.
Los relatos del comienzo no deberían pues ser ya problema, ni para el no cre-
yente ni para el creyente. El primero puede apreciarlos y juzgarlos en función de su
57 P GIBERT, Bible, mythes et réats de commencement, Seuil, París 1986, 64.
58 Cuando el discurso científico empezó a enunciar algunas conclusiones sobre el comienzo del
mundo, no podía sino entrar en conflicto con la mentalidad pseudo-científica que consideraba los
relatos bíblicos como de primer grado. La Iglesia católica se dejó atrapar durante demasiado tiem-
po en esta trampa. Mantenía, con razón, la enseñanza religiosa de estos relatos, pero pensaba
que su realidad empírica era necesaria para la salvaguardia de esta enseñanza. De este modo, dio
lugar a toda una serie de interpretaciones que se llamaron “concordistas” porque querían armoni-
zar los datos de la ciencia nueva con las enseñanzas bíblicas.
48
Por ejemplo, se decía que los seis días de la creación podían corresponder a las
eras geológicas de la formación de nuestro planeta. Se trataba evidentemente de
un camino que no conducía a ninguna parte. El farmacéutico Homais, de la novela
de Flaubert Madame Bovary, podía burlarse de la historia de Jonás, que estuvo tres
días en el vientre de la ballena: ignoraba simplemente que el libro de Jonás es un
cuento, como también, por ejemplo, el libro de Job. Pero en esta época, sin duda,
no había nadie para contarlo. Hoy, a excepción de raras confesiones protestantes,
este punto está bien claro. Por parte católica, la encíclica de Pío XII de 1943 (Divino
afilante Spiritu) liberó a los historiadores y a los exégetas reconociendo la realidad y
el valor de los diferentes géneros literarios.
¿Mitos científicos?
59 S W EINBERG, Les trois premieres minutes de l'umvers, Seuil, París 1978 (trad esp , Los tres prime-
ros minutos del universo, Alianza, Madrid 199412), citado por P GIBERT, o c , 58.
60 P GIBERT, O C , 58-59.
49
cuestión del parentesco entre el espíritu mítico y el espíritu científico la que hay que
plantear aquí, a riesgo de chocar una vez más con los científicos”61.
Lo dicho del comienzo vale también para el fin. A la hora de hablar del fin, no
disponemos, como es evidente, de ninguna representación. El fin de los tiempos no
está ahí, y los científicos discuten para saber si el tiempo puede y debe tener un fin.
Hablando en términos humanos, la Biblia propone argumentos algo convencionales
y que tienen una dimensión mítica. Pero, al igual que con el principio, articula estos
argumentos al final de la historia humana y del mundo. No los sitúa en un más allá,
sino en nuestro aquí espacio-temporal. Se trata del “punto omega” de la historia,
momento en el que Dios interviene con todo su poder para transformar nuestro
mundo en otro mundo de bienaventuranza y de paz. Estos argumentos y escenifi-
caciones son muy difíciles de entender para nosotros, ya que tienen una dimensión
apocalíptica y describen una serie de calamidades que se abaten sobre la humani-
dad, con un juicio al final. Es pues necesaria mucha agudeza para “descodificar-
los”62.
Hay una serie de rasgos que caracterizan la teofanía como lenguaje Están toma-
dos del mundo de representaciones de la época de los redactores y tienen por obje-
tivo evocar al mismo tiempo la trascendencia de Dios respecto de la naturaleza, de
la que es señor, como un organista que sabe extraer del órgano los acordes
deseados, y su proximidad al hombre, al que hace su interlocutor.
El Nuevo Testamento tiene también sus teofanías. Los ángeles en el cielo anun-
cian el nacimiento de Jesús de manera gloriosa La voz de Dios resuena en el mo-
mento del bautismo de Jesús, autentificando su misión delante de los hombres La
misma voz se deja oír también en el momento de la transfiguración, con el signo de
la nube El temblor de tierra que acompaña a la muerte de Jesús en Mateo es un
signo de tipo teofánico.
61 Ib , 64.
62 “Sobre esta decodificación” , cf infra, pp 607-609 y 613-615.
50
dónde llega el deseo de Dios de comunicarse con nosotros por medio de un len-
guaje auténticamente humano.
Este punto es hoy objeto de múltiples debates Algunos llegan a decir incluso que
las culturas son hasta tal punto herméticas unas respecto de otras, que ciertos con-
ceptos elaborados por unas son totalmente incomprensibles para otras Tal afirma-
ción equivaldría a decir que en la tierra hay dos o mas categorías de hombres, que,
en definitiva, son tan diferentes que no pueden comunicarse entre si acerca de lo
esencial, es decir, sobre el sentido de su vida Esta idea es rechazada por el hecho
de que, a pesar de las profundas diferencias culturales, todos nos comunicamos
sobre la faz del planeta, aun cuando no hablemos la misma lengua Las culturas se
comunican entre si y, hasta cierto punto, pueden llegar a mezclarse. Los campos de
la política, la economía y la ciencia son un ejemplo palpable de la capacidad de
todos los hombres para comunicarse sin fronteras. En todo el mundo nos servimos
de los mismos ordenadores y a través de ellos nos comunicamos.
Por lo que respecta a la cultura, todo es traducible de manera más o menos labo-
riosa, y así vemos como muchos japoneses o chinos se convierten en especialistas
en literaturas o artes europeas. La investigación filosófica puede también comuni-
carse de una cultura a otra. No se ve entonces por que, en el terreno religioso, ten-
ga que haber fronteras infranqueables, dado que la condición humana es la misma
para todos. Si algún día llegan a aparecer extraterrestres, el único verdadero pro-
blema será saber si podemos comunicarnos con ellos. Si es así, podremos decir
que son verdaderamente hombres, aunque tengan una antena en la nariz.
En ingles, por ejemplo, hay una misma palabra para decir “consejo” y “concilio”:
councü; sólo el contexto disipa la ambigüedad O bien la misma idea se expresa por
medio de contrarios.
De esto no se sigue, sin embargo, que la manera que tengo de decirlo, las pala-
bras de las que me sirvo, sean verdaderamente capaces de transmitir mi idea
siempre y en todas partes El problema de la “traducción”, no sólo de la traducción
de una lengua a otra, sino también de la transposición cultural de un universo de
significación a otro, resulta por tanto esencial.
Esto no facilita las cosas. Pero, ¿cómo hacer si no? El “profeta”, es decir, el que
cree deber comunicar a sus hermanos una experiencia de Dios, no puede escapar
a esta ley. Jesús tampoco escapa a ella: habla en la lengua y según el lenguaje de
sus contemporáneos. Hasta cierto punto tenemos que atenernos a las palabras que
él empleó, porque toda traducción corre el riesgo de dejar escapar parte del senti-
do. Las traducciones son absolutamente necesarias; pero deben ser continuamente
confrontadas con el original.
Hemos visto que el lenguaje religioso reposaba sobre una transposición del len-
guaje de nuestra existencia corriente y finita. Esto concierne evidentemente a la
Biblia. Pero esta efectúa otra transposición: retoma los términos clave del lenguaje
religioso de su tiempo, pero en muchos casos inyecta en estas palabras un sentido
nuevo en virtud de la originalidad propia de la revelación judía y cristiana. La reve-
lación de Dios, como se ha dicho, no puede expresarse sino en términos humanos,
pero no encuentra ya hechas las palabras necesarias.
53
Por eso adopta las palabras clásicas pero modifica, yo diría que “convierte”, su
sentido. La Biblia habla de sacrificio; pero el término es objeto de una verdadera
conversión y de una espiritualización que lo purifica de connotaciones inaceptables,
en particular cuando se afirma que la muerte de Jesús fue un “sacrificio”16. El grave
peligro está aquí en tomar las palabras, no ya en su sentido bíblico, sino en el de los
arquetipos no convertidos que se encuentran en nuestra mentalidad.
Entre los textos bíblicos y nuestra mentalidad actual sigue habiendo una gran
distancia cultural. Todavía tenemos que reconocer que Jerusalén y Atenas son los
orígenes de la cultura que hemos heredado. Muy distinto es lo que ocurre con un
indio, un chino o un japonés, por no poner más que ejemplos asiáticos. El problema
de la “traducción” del mensaje cristiano a sus usos se hace entonces infinitamente
más complejo.
Pero al lado del lenguaje de la Biblia está el de la Iglesia. Ambos lenguajes distan
mucho de ser idénticos. En realidad, el lenguaje de la Iglesia es fruto de una prime-
ra traducción de las lenguas hebrea y semita a la lengua griega y, más tarde, latina.
Es sabido que la gran expansión del cristianismo tuvo lugar en el mundo mediterrá-
neo, griego y latino. Es algo que se observa ya desde la redacción del Nuevo Tes-
tamento, que se hizo en griego y no en hebreo; en él vemos rasgos de la cultura
griega que se introducen en un pensamiento de tipo judío. Con el tiempo, los paga-
nos convertidos al cristianismo serán infinitamente más numerosos que los cristia-
nos procedentes del judaísmo. Y espontáneamente tratarán de “traducir” a su cultu-
ra y a su lengua las grandes afirmaciones de la fe cristiana.
Es lo que ocurría con la interpretación de la fe Pero una vez mas, tampoco había
aquí un termino hecho que permitiera expresar con exactitud la afirmación cristiana
Solo a través de un largo combate en torno al lenguaje se fueron elaborando pro-
gresivamente los términos necesarios, siendo luego confirmados por la autoridad
de los concilios El empleo de tales términos conllevaba inevitablemente el rechazo
de otras interpretaciones que suponían una grave merma en la significación de las
palabras originales Estos combates, que no siempre fueron ejemplares, porque los
hombres siguen siendo siempre hombres, adquieren todo su sentido cuando se ve
como a través de ellos se iba imponiendo una justa interpretación de la fe cristiana.
En cierto modo las grandes declaraciones conciliares son un “es decir” con rela-
ción a las afirmaciones bíblicas Cuando uno dice “es decir” en el curso de una con-
versación, no pretende afirmar nada nuevo, sino retomar la misma idea expresán-
dola con otras palabras, o sea, “traduciéndola” para hacerla mas clara Las primeras
declaraciones conciliares revelan la intención de poner en correspondencia la afir-
mación bíblica o evangélica con las expresiones tomadas del lenguaje griego, y
luego latino, para decir lo mismo.
El problema de la inculturación
Este paso a la cultura griega fue el primer acto de lo que hoy se llama la incultu-
ración La inculturación es el lento proceso por el que una nueva cultura hace suyo y
se apropia el mensaje cristiano, expresándolo con sus propias palabras, viviéndolo
en el contexto de sus propias costumbres, creando una liturgia adaptada a su tem-
peramento y a sus tradiciones artísticas, etc. Esta inculturación, por lo demás, no
puede realizarse sin una cierta forma de “conversión” que le permita abrirse a los
datos nuevos del cristianismo El lenguaje elaborado por la Iglesia de los primeros
siglos fue la primera inculturación del mensaje cristiano, en el mundo griego primero
y luego en el mundo latino, quizás la única verdaderamente lograda.
Aquí esta sin duda la fuente del malestar actual en relación con el lenguaje de la
fe A lo largo de las distintas épocas, y sobre todo desde los tiempos modernos, el
esfuerzo de actualización y de modernización del lenguaje cristiano ha sido insufi-
ciente No ha seguido suficientemente la evolución de la civilización Las palabras de
las que este se sirve se han visto marginadas, perdiendo su conexión real con el
lenguaje corriente, que se desarrollaba en otras direcciones Insensiblemente, las
cosas de la fe se han ido haciendo extrañas a nuestro mundo, porque se han apar-
tado de su lenguaje, si bien este a veces se remite al lenguaje religioso a propósito
de realidades profanas, para bien o para mal.
El caso es aún más delicado en virtud de las consecuencias de los dos grandes
movimientos misioneros del mundo cristiano en los siglos XVI y XIX. Se exportó
espontáneamente el modelo cultural occidental y su vocabulario a regiones en las
que se trataba de implantar la fe y de edificar de nuevo la Iglesia. La cuestión de la
apertura cultural se planteó ciertamente en algunos lugares, por ejemplo en el siglo
XVII con la cuestión de saber si ciertos ritos, en particular funerarios, practicados
por los chinos o los hindúes eran o no compatibles con el cristianismo.
Preámbulo
Estas afirmaciones, que algún lector podrá encontrar piadosas, idealistas y abs-
tractas, suscitan inmediatamente un gran número de objeciones. El terreno parece
particularmente minado. En cada uno de los capítulos de esta segunda parte empe-
zaremos por enumerar los principales obstáculos a la fe cristiana, antes de exponer
lo que esta dice.
Dios se presentará a continuación como creador; tal es, por lo demás, el orden
que sigue el credo. La Biblia nos dice que Dios creó el universo entero y que vio
que “era muy bueno”. Aquí puede haber cuestiones científicas que presenten obs-
táculos a la cuestión religiosa. Conviene poner un poco de claridad en el asunto y
discernir lo que corresponde a la ciencia y lo que pertenece a la fe (c. 6). La refle-
xión anterior relativa al lenguaje sobre los comienzos nos ha adentrado ya por este
camino.
Pero, ¿cómo creer que todo eso pueda ser verdad, que el mundo pueda ser
“bueno”, ante la inmensidad del mal en el mundo? El problema del mal es sin duda
el obstáculo más grave de toda fe en Dios. Esta objeción ha adquirido recientemen-
te una fuerza excepcional ante los horrores del siglo XX: guerras mundiales, geno-
cidios “diversos”, si se puede utilizar expresión tan trivial para una realidad tan trá-
gica. ¿Dónde está Dios en todo esto? Si Dios existe, ¿cómo puede permitir tales
cosas? ¿Acaso es un eterno Nerón? Un tema difundido hoy es el de “pensar a Dios
después de Auschwitz” -Auschwitz como símbolo de todos los horrores- (ce. 8 y 9).
Modernidad y posmodernidad son ante todo hechos que es menester tomar co-
mo tales antes de juzgarlos. Los elementos positivos y negativos están en ellas muy
entremezclados. Se podría comparar esta situación con una larga y difícil crisis de
adolescencia, que no llega a su fin. Una crisis, incluso de crecimiento, por definición
es algo difícil de pasar. Sería desastroso lamentarse por el pasado. La solución no
está detrás de nosotros, sino delante, en la aplicación de todas las energías dispo-
nibles. La cuestión de Dios adquiere una nueva dimensión en virtud de las cuestio-
nes procedentes de la modernidad y de la posmodernidad; al mismo tiempo es más
58
El tema de la muerte de Dios esta presente en los tiempos modernos desde que
el poeta alemán Jean Paul, en un texto celebre, evocara como una pesadilla el
anuncio de que “no hay Dios” puesto en boca del mismo Cristo Este ultimo cuenta
que, después de su muerte en la cruz, se elevo por encima de los soles y descen-
dió hasta los últimos limites de los abismos, que no descubrió mas que el vacio y
que todos los hombres están desde entonces “huérfanos”65
El tema recorrió el siglo XIX, primero con Ludwig Feuer-bach (1804-1872) y Karl
Marx (1818-1883) Para Feuerbach, Dios no es mas que la proyección del hombre
“La conciencia de Dios es la conciencia que el hombre tiene de si, el conocimiento
de Dios es el conocimiento que el hombre tiene de si”66, dicho de otro modo es el
hombre quien ha creado a Dios a su imagen Marx adopta en lo esencial la misma
tesis “Es el hombre el que hace la religión, no la religión la que hace al hombre”67.
Se dice también que ese mismo día el demente entró en diferentes iglesias y en-
tonó su Réquiem aeternam Deo. Echado fuera y exigiéndole explicaciones, no ce-
65 El texto de Jean Paul (Richter) fue traducido por Mme de Stael en su libro De l'Allemagne II, Flamma-
non, s/f, 71.
66
L FEUERBACH, Lessence du chnstiamsme, Maspero, París 1973, 129-130 (trad esp , La esencia de
cristianismo, Trotta, Madrid 1995).
67
MARX, Contnbutwn á la critique de la philosophíe du droit de Hegel, Au-bier, París 1971, 51.
59
saba de repetir: "¿Para qué sirven estas iglesias, si no son más que fosas y tumbas
de Dios?"68.
Fue en esta escuela donde se proclamo por primera vez la “muerte del hombre”,
como consecuencia lógica de la “muerte de Dios”. Con otras palabras, el hombre
pierde su carácter absoluto de persona, como unidad de sentido en sí misma, para
quedar reducido al conjunto de estructuras que descubre en su vida personal y so-
cial o que es capaz de hacer realidad.
68
F NIETZSCHE, Le gai savoir, en Oeuvres phüosophiques completes V, Galhmard, París 1967, 137-
138 (trad esp, El Gay saber, Espasa-Calpe, Madrid 1987).
69
Spes, París 1944 (trad esp, El drama del humanismo ateo, Encuentro, Madrid.
70
Conferencia publicada luego por Nagel, París 1946 (trad. Esp., El existen-aalismo es un humanis-
mo, Edhasa, Barcelona 1992).
60
La idea de la muerte de Dios fue retomada en la segunda mitad del siglo XX por
ciertos teólogos cristianos, sobre todo de origen norteamericano, en formas sor-
prendentes que se podrían incluso caricaturizar así: “Primer artículo del credo: Dios
no existe; segundo artículo: Jesucristo es su Hijo”. Es decir, que conviene mantener
todos los valores del cristianismo encarnados en Jesús, sin pretender que estos
supongan la existencia de Dios.
El tiempo de la ausencia
Dios parece una hipótesis superflua, cada vez mas alejada de las diferentes es-
feras de la vida humana Bonhoffer lucha contra todo intento de hacer que el hombre
adulto vuelva al estadio de su infancia o pubertad, es decir, a la minoría de edad (P
Ricoeur), para hacerle sentir de nuevo la necesidad de Dios Por el contrario, dice
“Yo quisiera hablar de Dios, no en los limites, sino en el centro, no en la debilidad,
sino en la fuerza, no a propósito de la muerte y de la culpa, sino de la vida y de la
bondad del hombre”72.
El Dios que nos deja vivir en el mundo, sin la hipótesis de trabajo Dios, es aquel
ante quien estamos continuamente. Delante de Dios y con Dios, vivimos sin Dios
71
A DUMAS, Une theologie de la réahté Dietnch Bonhoffer, Labor et Fides, Ginebra 1968, 202 (tradesp ,
Una teología de la realidad Dietnch Bonhoffer, DDB Bilbao 1971)
72 D BONHOFFER Résistance et soumission Labor et Fides Ginebra 1973, 290 (trad esp , Resistencia y
Dios se deja desalojar del mundo y clavar en la cruz”73 Dios es impotente y débil en
el mundo, y solo asi esta con nosotros y nos ayuda.
Estas ideas paradójicas, que han sido en alguna medida retomadas después,
tienen el interés de mostrarnos hasta que punto este gran cristiano había asimilado,
en la prueba por la que pasaba, las coordenadas contemporáneas de la cuestión de
Dios Nos invitan igualmente a abordar el problema de Dios, no en función de una
“utilidad”, sino en un clima de gratuidad.
Un Dios “perverso”
73 Ib, 366-367.
74
Seuil, París 1963.
62
El Dios con el que se ha quedado Gide es ante todo y sobre todo un Dios que
prohibe. Un Dios sádico en cierto modo, que pone en la creación una inmensa can-
tidad de cosas a disposición de nuestro deseo y que, al mismo tiempo, pone entre
ellas y nosotros el muro de la prohibición. Es un Dios provocador, que empuja en
cierto modo a los hombres a la falta, para luego poder castigarlos mejor.
Porque ese Dios que prohibe es ante todo un Dios que castiga. ¡Ay de quien no
vaya por donde hay que ir! Constantemente lanza contra nosotros la amenaza del
castigo eterno. Culpabiliza a los hombres desde el principio. Se complace en hacer-
los vivir a su alcance en un constante temor. Delante de éJ nadie puede pretender
hacerse pasar por inocente. Se dice que es el juez supremo, pero es también testi-
go de cargo y fiscal. Su justicia es una máquina secreta ordenada a los castigos
temporales y eternos.
Dentro de esta serie de acusaciones del hombre contra Dios, ¿cómo no nombrar
el problema del mal? ¿Cómo puede dejar Dios a la humanidad presa de tantos ho-
rrores y atrocidades? ¿No será Dios el autor de nuestros males? La cuestión es tan
grave que le dedicaremos un capítulo especial76.
Un Dios violento
En esta lógica perversa, Dios aparece también como un Dios violento ¿Como
negarlo ante los innumerables relatos del Antiguo Testamento Un hombre mayor,
excelente cristiano, que se reprochaba no haber leído nunca el Antiguo Testamen-
to, se puso a hojearlo Un día me dijo “Lo he dejado, no puedo seguir leyendo histo-
75A. GIDE, Les nourntures terrestres, Nouvelle Revue Frangaise, París 1924, 125 (trad esp., Los alimentos
terrenales, Alianza, Madrid 1984).
76 Cf infra, c 7, pp. 171-201.
63
rias atroces, en las que Dios masacra alegremente a sus enemigos Todo eso plan-
tea demasiadas objeciones a mi fe” Esta claro que no tenia la clave de lectura que
le hubiera permitido entender las cosas.
Pero, hoy mismo, ¿no sigue siendo Dios violento ¿Se tiene en cuenta el escán-
dalo de las dos guerras mundiales del siglo XX, cuyos ejércitos eran mayontaria-
mente cristianos, católicos, protestantes u ortodoxos, y estuvieron matándose entre
si durante años, convencido cada uno de los beligerantes de que Dios estaba de su
lado Y, ¿que decir de tantos conflictos mas recientes en los que se invocan motivos
religiosos ¿Que decir también de los múltiples integnsmos religiosos que justifican
la violencia en nombre del mismo Dios y corren el nesgo de hacer que toda forma
de religión se asimile a la intolerancia absoluta.
Nos topamos aquí con la acusación de violencia lanzada hoy contra toda religión
La misma idea de un Dios único, ¿no esta hecha para engendrar la violencia Con-
fiere en efecto a tradiciones humanas contingentes un valor absoluto, hasta el pun-
to de separarse, de perseguirse a veces y de asesinarse en nombre de Dios Esto
ha sido cierto a lo largo de la historia y lo sigue siendo en la actualidad Se habla de
buena gana de los mártires cristianos, pero se olvida con frecuencia que muchos de
esos mártires fueron ejecutados por verdugos en nombre de la religión, incluso del
cristianismo.
En cualquier caso, ¿no es Dios intrínsecamente violento, dado que nos hace vivir
bajo la coacción y la amenaza El es el único que es verdaderamente libre, los hom-
bres no pueden existir más que como esclavos suyos. Así es como la conciencia de
los tiempos modernos ha llegado a modelar esta imagen de un Dios rival del hom-
bre, un Dios siempre adversario que lo quiere todo para si y no deja nada para los
demás.
Luego se le pide al paciente que diga lo que esas manchas evocan para él. Este
las interpreta en función de su inconsciente, proyectando en ellas imágenes o sen-
77
Cf infra pp 114 117.
64
Pero la tentación más peligrosa sería la del olvido total del nombre mismo de
Dios. No pensemos aquí en el agnosticismo modesto de los que consideran en
conciencia que no pueden decidirse a favor o en contra de la existencia de Dios.
Pensemos más bien en un indiferentismo en el que la misma palabra “Dios” dejara
de existir. En una profunda meditación sobre la palabra “Dios”, K. Rahner se expre-
sa del siguiente modo: “Existe la palabra "Dios". Esto por sí solo es ya digno de
meditación (...).
Existe la palabra Dios (...). Incluso para el ateo, incluso para el que afirma que
Dios está muerto, existe (...) Dios como el declarado muerto, cuyo fantasma es ne-
cesario ahuyentar, como aquel cuyo retorno se teme. Sólo cuando ya no existiera la
palabra misma, es decir, cuando ni siquiera hubiera de plantearse la pregunta acer-
78
Cf infra, c 13, pp. 338-342.
65
ca de ella, sólo entonces tendríamos quietud en este punto. Pero esta palabra está
todavía ahí, tiene presente”.
La palabra por tanto sigue estando ahí y tenemos que dar cuenta de ella. Pero la
cuestión se plantea para el futuro: “¿Tiene también futuro? Ya Marx pensó que in-
cluso el ateísmo llegaría a desaparecer, o sea, que la palabra misma "Dios" -usada
en tono ya afirmativo ya negativo- dejaría de existir (...). ¿Seguiremos diciendo
"Dios", como creyentes o como incrédulos, afirmando, negando o dudando, en una
incitación recíproca? (...). El creyente sólo ve dos alternativas posibles: o bien la
palabra desaparecerá sin huellas ni remanente, o bien permanecerá como una pre-
gunta para todos, de una u otra manera”.
No hay pues más que dos respuestas a la cuestión del futuro de la palabra
“Dios”. No se trata de hacer pronósticos sobre una u otra posibilidad, sino de exa-
minar el alcance de la segunda: “Pensemos estas dos posibilidades.
La palabra "Dios" acabará por desaparecer, sin huellas ni remanente, sin que
pueda verse una laguna que ha quedado como resto, sin que sea suplantada por
otra palabra que nos interpela de la misma manera (...). ¿Qué sucede entonces si
se toma en serio esta hipótesis del futuro? (...). El hombre se olvidaría totalmente
de sí mismo (...) en su mundo y su existencia (...). No notaría que él ya sólo piensa
preguntas, pero no la pregunta por el preguntar en general (...).
esta revelación sea parcial y pueda presentarse de manera ambigua, por estar
mezclada con errores y desviaciones.
Pero aunque las otras religiones dan buena cuenta del esfuerzo del hombre en
su impulso hacia Dios, no proponen estas la “filantropía” de Dios que busca al hom-
bre. Este es quizá el punto clave del diálogo que, dentro del respeto mutuo, el cris-
tianismo debe mantener con las otras religiones.
67
UNIDAD II:
EL MISTERIO DE CRISTO EN
EL NUEVO TESTAMENTO
1.- INTRODUCCIÓN
En esta ocasión, sólo daremos algunas pistas de la vida de Jesús81, con sus
respectivas citas bíblicas (invitándolos a leerlas), esperando sirvan como breve in-
troducción de lo que sabemos, dada toda su riqueza, siempre serán Misterios in-
sondables e inagotables.82
79 Por las limitaciones que impone nuestro curso, no podemos ocuparnos aquí de los esbozos del miste-
rio de Cristo en el Antiguo Testamento, para lo cual remitimos a H. CAZELLES, El Mesías de la Bi-
blia. Cristología del Antiguo Testamento, Ed. Herder, Barcelona 1981.
80 Cada estudiante puede ampliar los contenidos del Catecismo, con la amplia bibliografía sugerida
en el programa. Especialmente, a partir de A. ESPEZEL, Jesucristo. Vida y Pascua del Salvador,
13-105 y O. GONZÁLEZ DE CARDEDAL, Cristología, B.A.C., Madrid 2001, 35-173.
81 El resumen fue tomado, en su gran mayoría, del Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica,
(promulgado por Benedicto XVI en el 2005), [Link], Buenos Aires 2005.
82 Aparte de los tantos tratados de Cristología en los que obviamente pueden profundizarse cada uno
de los Misterios de la vida de Cristo (entre los que sugerimos J. M. CASCIARO, Estudios sobre
cristología del Nuevo Testamento, Pamplona 1982; R. LATOURELLE, A Jesús el Cristo por los
Evangelios: historia y hermenéutica, Ed. Sígueme, Salamanca 19862; C. I. GONZÁLEZ, El es
nuestra salvación: cristología y soteriología, CELAM, Santa Fé de Bogotá 19913; O. CULLMANN,
Cristología del Nuevo Testamento, Colección Teológica 32, Ed. Sígueme, Salamanca 1998; R. E.
BROWN, Introducción a la cristología del Nuevo Testamento, Biblioteca de Estudios Bíblicos 97,
68
El único suceso que rompe el silencio de los Evangelios sobre los años ocultos de
Jesús es el hallazgo de Jesús en el Templo (ver Lc 2,41-52). Jesús deja entrever el
misterio de su consagración total a una misión derivada de su filiación divina: “¿No
sabíais que me debo a los asuntos de mi Padre?” María y José “no comprendieron”
estas palabras, pero las acogieron en la fe, y María “conservaba cuidadosamente
todas las cosas en su corazón”, a lo largo de todos los años en que Jesús permane-
ció oculto en el silencio de una vida ordinaria. Leer Cat.I.C. 525-534.
Jesús invita a todos los hombres a entrar en el Reino de Dios; aún el peor de
los pecadores (Mc 2,17; 1Tim 1,15) es llamado a convertirse (Mc 1,15) y aceptar la
infinita misericordia del Padre (Lc 15,11-32. El Reino pertenece, ya aquí en la tierra,
a quienes lo acogen con corazón humilde (Mt 5,3; 11,25; Lc 4,18; 7,22). A ellos les
son revelados los misterios del Reino de Dios. Jesús acompaña su palabra con
signos y milagros (cfr. Hch 2,22) para atestiguar que el Reino está presente en Él,
el Mesías (cfr. Lc 7,18-23). Si bien cura a algunas personas, Él no ha venido para
abolir todos los males de esta tierra (cfr. Lc 12,13-14; Jn 18,36), sino ante todo para
liberarnos de la esclavitud del pecado (Jn 8,34-36). La expulsión de los demonios
anuncia que su Cruz se alzará victoriosa sobre “el príncipe de este mundo” (Mt
12,26-28; Lc 8,26-39; Jn 12,31).
Jesús elige a los Doce, futuros testigos de su Resurrección, y los hace partíci-
pes de su misión y de su autoridad para enseñar, absolver los pecados, edificar y
gobernar la Iglesia (cfr. Mc 3,13-19; Lc 9,2). En este colegio, Pedro recibe “las lla-
ves del Reino” (Mt 16,19) y ocupa el primer puesto (cfr. Mc 3,16; 9,2; Lc 24,34; 1Co
15,5), con la misión de custodiar la fe en su integridad y de confirmar en ella a sus
hermanos (cfr. Jn 21,15-17).
Algunos jefes de Israel acusaron a Jesús de actuar contra la Ley, contra el Tem-
plo de Jerusalén y, particularmente, contra la fe en el Dios único, porque se procla-
maba Hijo de Dios. Por ello lo entregaron a Pilato para que lo condenase a muerte
(cfr. Mt 20,19; Mc 3,6; 8,31). Sin embargo, Jesús no abolió la Ley dada por Dios a
Moisés en el Sinaí, sino que la perfeccionó, dándole su interpretación definitiva (cfr.
Mt 5,33-34). Él es el Legislador divino que ejecuta íntegramente esta Ley. Aún más,
es el siervo fiel que, con su muerte expiatoria, ofrece el único sacrificio capaz de re-
dimir todas “las transgresiones cometidas por los hombres contra la Primera Alianza”
(Hb 9,15). Jesús también fue acusado de hostilidad hacia al Templo.
70
Sin embargo, lo veneró como “la casa de su Padre” (Jn 2,16), y allí impartió gran
parte de sus enseñanzas (cfr. Jn 18,20). Pero predijo la destrucción del Templo, en
relación con su propia muerte, y se presentó a sí mismo como la morada definitiva
de Dios en medio de los hombres (cfr. Mt 12,6; Jn 2,21). Y por último, Jesús nunca
contradijo la fe en un Dios único, ni siquiera cuando cumplía la obra divina por exce-
lencia, que realizaba las promesas mesiánicas y lo revelaba como igual a Dios: el
perdón de los pecados (cfr. Mt 9,13; Mc 2,7; Lc 15,1-2; Jn 5,18; 10,33; 17,6.26). La
exigencia de Jesús de creer en Él y convertirse permite entender la trágica incom-
prensión del Sanedrín, que juzgó que Jesús merecía la muerte como blasfemo (cfr.
Mt 26,64-66; Mc 3,6).
Toda la vida de Cristo es una oblación libre al Padre para dar cumplimiento a su de-
signio de salvación. Él da “su vida como rescate por muchos” (Mt 20,28; Mc 10, 45), y
así reconcilia a toda la humanidad con Dios. Su sufrimiento y su muerte manifiestan
cómo su humanidad fue el instrumento libre y perfecto del Amor divino, que quiere la
salvación de todos los hombres. En efecto, aceptó libremente su pasión y su muerte
por amor a su Padre y a los hombres que el Padre quiere salvar: “Nadie me quita la
vida; yo la doy voluntariamente” (Jn 10,18). De aquí la soberana libertad del Hijo de
Dios cuando él mismo se encamina hacia la muerte (cfr. Mt 26, 53; Jn 18, 4-6).
En el huerto de Getsemaní (cfr. Mt 26,42; Lc 22,20), a pesar del horror que su-
ponía la muerte para la humanidad absolutamente santa (cfr. Hb 4,15) de Aquél que
es “el autor de la vida” (Hch 3,15), la voluntad humana del Hijo de Dios se adhiere a
la voluntad del Padre (cfr. Mt 26,42); para salvarnos acepta soportar nuestros peca-
dos en su cuerpo, “haciéndose obediente hasta la muerte” (Flp 2,8).
Los efectos del sacrificio de la Cruz: Jesús ofreció libremente su vida en sacrifi-
cio expiatorio, es decir, reparó nuestras culpas con la plena obediencia de su amor
hasta la muerte (cfr. Rom 5,19). Este amor hasta el extremo (cfr. Jn 13,1) del Hijo
de Dios reconcilia a la humanidad entera con el Padre (cfr. Mt 26,28; 2Cor 5,19). El
sacrificio pascual de Cristo rescata, por tanto, a los hombres de modo único, perfec-
to y definitivo (cfr. 1Tim 2,5; Heb 10,10), y les abre a la comunión con Dios.
Al llamar a sus discípulos a tomar su cruz y seguirle (cfr. Mt 16,24), Jesús quiere
asociar a su sacrificio redentor a aquellos mismos que son sus primeros beneficia-
rios. Cristo sufrió una verdadera muerte (cfr. Hch 3,15; Ap 1,18; Heb 2,9), y verda-
71
deramente fue sepultado (cfr. Jn 19,42). Pero la virtud divina preservó su cuerpo de
la corrupción (Hch 2,26-27).
"Jesús bajó a las regiones inferiores de la tierra. Este que bajó es el mismo
que subió" (Ef 4,9-10). Los “infiernos” -distintos del “infierno” de la condenación-
constituían el estado de todos aquellos, justos e injustos, que habían muerto antes
de Cristo (cfr. Flp 2,10; Hch 2,24; 1Pe 4,6). Jesús tomó en los infiernos a los justos
que aguardaban a su Redentor para poder acceder finalmente a la visión de Dios
(cfr. Jn 5,25). Después de haber vencido, mediante su propia muerte, a la muerte y
al diablo “que tenía el poder de la muerte” (Heb 2,14), Jesús liberó a los justos, que
esperaban al Redentor, y les abrió las puertas del Cielo (cfr. Ap 1,18).
Como Señor del cosmos y de la historia (cfr. Ef 4,10; 1Cor 15,24.27-28), Cabeza
de su Iglesia (cfr. Ef 1,22), Cristo glorificado permanece misteriosamente en la
tierra, donde su Reino está ya presente, como germen y comienzo, en la Iglesia. Un
día volverá en gloria, pero no sabemos el momento. Por esto, vivimos vigilantes,
pidiendo: “¡Ven, Señor Jesús!” (Ap 22, 20).
Después del último estremecimiento cósmico de este mundo que pasa, la venida
gloriosa de Cristo acontecerá con el triunfo definitivo de Dios en la Parusía y con el
Juicio final. Así se consumará el Reino de Dios. Cristo juzgará a los vivos y a los
muertos con el poder que ha obtenido como Redentor del mundo (cfr. Jn 5,22.27;
Mt 25,31; Hch 10,42; 17,31; 2Tim 4,1), venido para salvar a los hombres (cfr. Jn
3,17; 5,26). Los secretos de los corazones serán desvelados, así como la conducta
de cada uno con Dios y el prójimo. Todo hombre será colmado de vida o condena-
do para la eternidad, según sus obras (cfr. 1Cor 3,12-15). Así se realizará “la pleni-
tud de Cristo” (Ef 4,13), en la que “Dios será todo en todos” (1Cor 15,28). Leer
Cat.I.C. 571-682.
Por ello, en el trasfondo de los textos del Nuevo Testamento, bien puede entrever-
se la vida, con sus aciertos y conflictos, como los ambientes de las comunidades que
los han originado. Así, empezando por el primer anuncio o Kerigma (2.1), el misterio
de Cristo se fue explicitando en distintos Ambientes vitales (2.2) de aquella comunidad
(como la liturgia, la catequesis y la actividad misionera), hasta ponerse posterior y de-
finitivamente por escrito. Todo esto llevó varios años, supuso varios contextos, e impli-
có varios autores.83
3.1.- El kerigma
El término kerigma “evoca el anuncio solemne que hace el heraldo después de una
estruendosa victoria, la repentina constatación y rápida difusión de un acontecimiento,
el fuerte grito con que se hace pública y oficial una noticia”.84
Después de Pentecostés, Pedro, presentándose con los Once a los judíos y a los
habitantes de toda la tierra, levantó su voz y les dijo:
“...a Jesús de Nazaret, el varón que Dios acreditó entre ustedes realizando
por su intermedio los milagros, prodigios y señales que todos conocen; a ese
hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios,
ustedes lo hicieron morir, crucificándolo por medio de los infieles. Pero Dios lo
resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, porque no era posible que ella
tuviera dominio sobre él... A éste Jesús Dios lo resucitó, y todos nosotros so-
mos testigos. Exaltado por el poder de Dios, Él recibió del Padre el Espíritu
Santo prometido, y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen... Sepa, pues,
todo el pueblo de Israel, que a éste Jesús a quien ustedes crucificaron, Dios
lo ha hecho Señor y Mesías” (Hch 2,22-24.32-36).
De todo esto, en el seno de aquella comunidad cristiana primitiva, surgen los tres
"ambientes" fundamentales que, privilegiadamente vieron nacer los textos que hoy
tenemos en el Nuevo Testamento: el ambiente litúrgico de la fracción del pan y de
la oración de alabanza a Dios (cfr. Hech 2,42.46-47); el ambiente catequético de la
instrucción de los Apóstoles (cfr. Hech 2,42) y el ambiente misionero de la
expansión y posterior consolidación de la Iglesia (cfr. Hech 13,13-43; 14,1-7). Es
decir, todo el material elaborado y recogido de estos tres ambientes, pronto fue
organizado y conservado en colecciones escritas que luego formaron nuestro actual
Nuevo Testamento.
3.2.1.- Liturgia
De esta práctica cultual fueron surgiendo narraciones cultuales de la Cena del Se-
ñor (cfr. Mt 26,26-29; Mc 14,22-25; Lc 22,14-20; 1Cor 10,16; 11,23-26), ritos de bau-
tismo (cfr. 1Cor 6,11; Rom 6,3; Gal 3,27), práctica y ritos de imposición de manos
(Hech 6,6; 8,17-18; 13,3; 19,6), himnos (Ef 5,14; 1Tim 3,16; 1Pe 1,3-5; 2,22-25; 3,18-
22; 5,5-9; Ap 1,4-6; 5,9-14; 11,17-18; 19,1-7), doxologías y aclamaciones (Rom 16,27;
1Cor 16,22; 2Cor 13,13; Gal 1,5; 6,18; Heb 13,20-22; Ap 7,10.12; 16,5-7; 22,17.20).
3.2.2.- Catequesis
La catequesis era la tarea de instruir a los iniciados en la fe, sobre todo, en la Sa-
grada Escritura, sea en lo concerniente a la vida del Señor como a sus enseñanzas.
Este ambiente dio origen a la formación de colecciones llamadas "dichos" de Jesús,
74
como a las aplicaciones morales de las enseñanzas del Maestro referidas a la vida de
familia, social y a la convivencia en la comunidad cristiana.
3.2.3.- Misión
Cristologías
Por eso comenzaremos con la cristología en Pablo (3.2), luego la de los Sinópti-
cos, según fueron escritos: primero Marcos (4.1), después Mateo (4.2) y por último
Lucas (4.3); para terminar con los escritos de Juan: Evangelio (7.2) y Apocalipsis
(8.2), no sin antes presentar la originalidad de Cristo en las Cartas Católicas (5) y
sobre todo en la Carta a los Hebreos (6.2).
Los modos de hablar de Jesús más importantes utilizados por Pablo, son los si-
guientes86:
85 Uno de los autores que más ha estudiado este texto, es J. CABA, Resucitó Cristo, mi esperanza.
Estudio exegético, B.A.C. 475, Madrid 1986, 84-116.
86 Cfr. RIVAS, San Pablo, 121; PENNA, Un cristianismo posible, 63-80 y, sobre todo, SÁNCHEZ BOSCH,
Escritos paulinos, 142-154.
76
(Rom 8,29; Col 1,15.18; sinónimo de “Primicia”: 1Cor 15,20-23); “Cabeza” (Ef
1,22; Col 2,19); “Esposo” (Ef 5,25).
los ídolos, termina diciendo “... y un sólo Señor Jesucristo, por quien son todas
las cosas y por el cual somos nosotros”. Frente a la creencia de los paganos
que son “muchos dioses y muchos señores”, afirma el monoteísmo de los cris-
tianos. Rom 11,33-36 termina con esta doxología: “... porque de él, por él, y pa-
ra él provienen todas la cosas. ¡A él la gloria por los siglos! Amén”. Pablo dice
la misma cosa de Jesús y de Dios Padre.
- La humanidad de Jesús: el bello himno de Flp 2,5-11 fue muy significativo para
los primeros cristianos, no sólo por celebrar la gran exaltación de Cristo, sino
también por reconocer en la humillación el camino hacia la exaltación. Pablo
considera a Jesús verdaderamente hombre. Lo subraya frecuentemente al hacer
referencia a la cruz, a pesar de que esto pudiera ser un obstáculo para la fe de
los judíos. Pero el apóstol estaba convencido de que en ello estaba el poder de
la salvación. Por ello “el Padre nos lo entregó”, palabras muy recurrentes en Pa-
blo, que muestran este estado de debilidad de Jesús. “El que no perdonó ni a su
propio Hijo, antes bien, lo entregó por todos nosotros” (Rom 8,32). Será el Siervo
sufriente de Dios. Será precisamente por esta muerte en cruz que las promesas
de bendición hechas a Abraham llegarán hasta nosotros, convertidas en la pro-
mesa de Espíritu Santo. Pablo identifica a Jesús con el pecado, a fin que pueda
ser uno con nosotros, uno de nosotros para que nosotros lleguemos a ser lo que
El: la rectitud de Dios. Esta comprensión de Jesús nos lleva a amar a Dios y a
amar al prójimo con sus mismos sentimientos (Fil 1,27-2,5). Incluso, a imitación
de Cristo que se hizo hombre, nos invita a amar a los pecadores: “con nadie ten-
gáis otra deuda que la del mutuo amor...” (Rm 13,8-10).
- Cristo es fuente de gracia personal: Dios viene al hombre en Cristo de una
manera que prende íntimamente, desata, abre, libera, transforma y recrea: co-
mo gracia. En Damasco, Pablo es desatado del yugo de tener que obrar por sí
mismo. Entonces experimenta lo que posteriormente dirá: “Ya no vivo yo, sino
que Cristo vive en mí” (Gal 2,20) y “Todo lo puedo en Aquel que me conforta”
(Flp 4,13). Por Cristo viene la gracia de Dios. Ella es la que obra. Pero al obrar-
lo todo (ilumina la inteligencia, desata el interior, endereza la voluntad, eleva y
da alas al ser), el hombre es lo que propiamente tiene que ser. Así, surge la
conciencia de una inmensa libertad, proveniente del Espíritu. El Cristo que sur-
ge de las cartas paulinas, es más “potencia operante”, “energía creadora”, “luz
esplendente”, “vida que se da” que figura a la que se mira o rostro al que se
puede contemplar y acompañar por los caminos de Galilea o Jerusalén como
privilegiadamente lo tenían los evangelistas.87
- El Señor del mundo y de la historia: la reflexión de Pablo a lo largo de los
cuatro años de cárcel, la meditación de las Escrituras, sobre todo de los textos
sapienciales y la crisis de Colosas, lo llevaron a reconocer el verdadero lugar
de Cristo frente al universo. No es solamente el Salvador de su comunidad; es
el Señor de la historia, la imagen del Dios invisible, primogénito de toda creatu-
ra, el creador del universo en el que Dios quiso reunirlo todo, es el Señor para
la gloria del Padre.88
87 Cfr. R. GUARDINI, La imagen de Jesús en el Nuevo Testamento, Ed. Lumen, Buenos Aires 1992,
20-32.
88 Cfr. CHARPENTIER, Para leer el Nuevo Testamento, 71.
78
Sin embargo, a pesar de ser los textos más populares del Nuevo Testamento, en-
cierran una complejidad y dificultad mucho mayor que muchos otros textos del Nuevo
Testamento. Estos son los dos motivos fundamentales (su capilar importancia y alta
complejidad), por los que creímos necesario adjuntar, como breve Ex Cursus (aunque
con abundante Bibliografía), ciertas cuestiones pertinentes al mundo de los Evange-
lios, que exceden la temática cristológica que estamos tratando, pero explican algunas
de sus numerosas problemáticas.
Así como Pablo con Damasco, los evangelistas también tuvieron un antes y un
después de la percepción de los misterios de la vida de Cristo. La experiencia pascual
y la venida del Espíritu Santo, al transformar profundamente a los discípulos y su rela-
ción con Jesús, igualmente transformaron las tradiciones sobre Jesús y la manera de
transmitirlas.
Tanto fue así, que M. KÄHLER acuñó una frase que ha tenido mucho éxito: “Los
evangelios son el relato de la pasión con una larga introducción”. Desde el punto de
vista cuantitativo es exagerada. Pero, desde el punto de vista de la trama que organi-
za la narración evangélica en su conjunto, el misterio pascual es su clave interpretativa
teológica: descubren en la vida y muerte de Jesús la actuación de Dios y el cumpli-
miento del Antiguo Testamento, partiendo de la fe en Cristo resucitado. Cada evange-
lista, a su manera, fusionó el pasado de Jesús y el presente del Señor resucitado.89
5.1.- Marcos
El Evangelio según San Marcos parece ser, según las opiniones más difundidas,
el más antiguo de los que actualmente poseemos. Al ser escrito alrededor del año
70 (antes de la redacción de Mateo y Lucas), su presentación de los misterios de
Jesús sería la de la comunidad más primitiva y esto explicaría por qué es el más
breve de todos.
Un personaje que está solo entre los animales, acompañado por los ángeles y
tentado por Satanás, responde a la imagen de Adán según las narraciones popula-
res muy en boga en los tiempos en que se escribía el Nuevo Testamento. Si Mt,
escribiendo para judíos, habló de las tentaciones de Jesús relacionándolas con las
tentaciones que sufrió el pueblo de Israel en el desierto, Mc, por su parte, escri-
biendo para cristianos venidos del paganismo, prefiere relacionar las tentaciones de
Jesús con las de Adán, el primer tentado de la humanidad. Jesús, como el primer
hombre, también padece tentaciones; pero las vence. Luego, continúa su misión.
Cuando Jesús comienza a predicar (“anunciar”) que la llegada del Reino de Dios
necesita conversión y fe, la reacción de los primeros oyentes es de asombro. “Todos
quedaban asombrados por su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autori-
dad y no como los escribas” (1,22). Ante el relato de la primera predicación de Jesús y
del primer milagro (1,23-28: la curación de un endemoniado), Mc muestra dos ambien-
tes: un ambiente humano, en el que todos tienen un gran interrogante: ¿De dónde le
viene esta autoridad que hasta los demonios le obedecen? Y el otro ambiente, el de los
demonios. La multitud no alcanza a comprender. Los demonios gritan: “Yo sé quién
eres tu: el Santo de Dios”. Jesús les manda callar. Lo mismo sucede en el relato que
92 Cfr. L. RIVAS, ¿Qué es un Evangelio?, Ed. Claretiana, Buenos Aires 2001, 61-68.
80
Luego sigue una serie de actos (“el hacer de Jesús”) que provocan incidentes y
otros interrogantes: Jesús come con los pecadores, no ayuna, no observa el des-
canso obligatorio del sábado, arranca las espigas y cura al hombre de la mano pa-
ralítica (2,15-3,6). Por un lado, está violando la ley pero, por el otro, está haciendo
el bien, realiza milagros. Parecieran cosas antagónicas. Esto hace que la gente se
pregunte: ¿Por qué hace esto? Jesús nunca da respuestas; los interrogantes si-
guen creciendo.
Los que presencian los hechos y las palabras de Jesús, al principio, se entu-
siasman; pero poco a poco no sólo la van perdiendo sino que además van crecien-
do en agresividad, hasta terminar con la confabulación que intenta matar al Señor.
Incluso los apóstoles participan de este clima de incredulidad y de agresividad con-
tra Jesús. Presencian un milagro y se confabulan para matarlo (3,6).
Sus parientes salen a buscarlo porque piensan que está fuera de sí (3,21); los
escribas dicen que está poseído por un demonio (3,22); los discípulos le reprochan
su accionar (4,38) y no tienen fe (4,40; 6,52; 8,17-21); la gente se le burla y tampo-
co cree (5,40; 6,5-6); los “que lo conocen” se escandalizan de Él (6,3). Así, en me-
dio de una hostilidad creciente de quienes lo rodean, Jesús va quedando comple-
tamente sólo. Mc, al describir el ministerio de Jesús de esta manera, está haciendo
ver a los lectores de Roma que la situación que ellos viven ya fue vivida anterior-
mente por el mismo Jesús.
El “enviar de Jesús”. A pesar de la poca fe del entorno, Jesús llama a los Doce
(luego hace los mismo con los apóstoles y los discípulos) y comienza a enviarlos
“de dos en dos” (ver Mc 6,7 a 8,30). Dándoles poder sobre los espíritus inmundos,
los manda por todoas las ciudades a que prediquen y curen enfermos. Les da todas
las órdenes y recomendaciones para que sean ellos mimos, los que extiendan el
ministerio del Maestro, tanto en lo que Él había anunciado como hecho.
La primera parte del evangelio termina cuando Jesús reúne a sus discípulos para
hacerles una pregunta: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?” (8,27). Los discípu-
los le responden: “unos dicen que es Juan el Bautista, otros, que Elías; otros, que
uno de los Profetas” (8,28). Y cuando les pregunta a ellos, “Y ustedes, ¿Quién di-
cen que soy yo?, sólo uno da la respuesta correcta. Pedro tomó la palabra y dijo:
“Tu eres el Mesías “Entonces Jesús le mandó enérgicamente que no hablaran a
nadie acerca de Él (8,29- 30).
81
Marcos da por terminada esta primera parte de su evangelio cuando Pedro confie-
sa el primer título dado a Jesús en el Prólogo: “Jesús es el Mesías” (1,1 y 8,29). La
pregunta acerca de Jesús que se había formulado en los capítulos precedentes ha
encontrado una respuesta. Pero Jesús manda callar acerca de este título, porque el
concepto popular que se tiene del Mesías no es coincidente con el de Jesús. En la
opinión de la gente, el Mesías era un rey glorioso. Jesús tendrá que instruir a sus
discípulos de que Él es Mesías, pero de otra forma. De esto trata la segunda parte.
La segunda parte empieza diciendo que “Jesús comenzó a enseñarles que el Hi-
jo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sa-
cerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días” (8,31). “Y de esto
hablaba abiertamente” (8,32): sobre este aspecto ya no hay secreto. Se entra de
lleno en un nuevo tema: la necesidad del sufrimiento. Esto explica el porqué del
secreto acerca del Mesías. Jesús no es un Mesías glorioso, sino sufriente. Una vez
que los discípulos llegaron a comprender que Él era el Mesías, entonces les explica
de qué forma lo sería: el camino será el del dolor, el sufrimiento y la muerte.
Esto da ocasión para que Jesús, llamando a la gente y a los discípulos, les diga:
“Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y síga-
me...” (8,34-38). Es una invitación a seguir a Jesús, generalizada; para seguirlo hay
que cargar con la cruz. ¿Y dónde termina este camino? La respuesta se encuentra
en la escena siguiente: Jesús se retira con algunos de sus discípulos y se transfigu-
ra. La voz del Padre proclama: “¡Este es mi Hijo amado, escuchadle!” (9,7). El ca-
mino de la cruz de Jesús tiene su término en la gloria del Padre; de la misma mane-
ra, los hombres que siguen a Jesús por ese camino llegarán a la gloria con Él.
Juicio sobre Jerusalén (11,1-13,37). Tanto los relatos que preparan la Pasión
como los de la misma Pasión, Mc va a ir como acumulando signos contradictorios
que, de una forma muy dolorosa, muestran todo lo que sucede en el proceso. Jesús
82
Muchos han pensado que este joven es el mismo Marcos. Pero conviene atender
a que así como el relato del proceso y la ejecución de Jesús (que se inicia aquí) co-
mienza con un joven que huye desnudo, el mismo relato finaliza con otro joven vesti-
do con una túnica resplandeciente que está sentado y anuncia la resurrección del
Señor (16,5-6). El huir desnudo es signo de vergüenza y humillación. En cambio el
estar sentado con un vestido resplandeciente es signo de triunfo y de gloria. Tene-
mos dos figuras simétricas que encuadran todo el relato de la Pasión. Por un lado la
humillación y por el otro la gloria. Si el joven en cuestión es Mc o no, pasa a segundo
plano.
La paradoja continúa con el juicio ante Pilato: todos lo acusan y Jesús no res-
ponde. Solamente habla una vez y es para decir a Pilato: “Tu lo dices” (15,2) cuan-
do aquel le preguntaba si era el rey de los judíos. Es una expresión ambigua que
deja la responsabilidad de la respuesta sobre el mismo que pregunta, ya que rey de
los judíos tenía diverso significado si lo decía Pilato o si lo decía Jesús. Para el pri-
mero era un revolucionario, en cambio, para Jesús era el título del Mesías.
Al final de la escena del juicio ante Pilato hay una escena de burlas por parte de
los soldados romanos (15,16-20), así como hubo otra escena de burlas al final del
juicio por parte de los judíos (14,65): judíos y paganos se burlan de Jesús. Las bur-
las se van a continuar al pie de la cruz (15,29-32).
La muerte de Jesús está narrada de una manera muy simple: “Jesús, lanzando
un fuerte grito, expiró” (15,37). Jesús muere como cualquier hombre torturado, sin
ningún fenómeno extraordinario como los que describe Mateo (Mt 27,51-53).
Pero el Centurión que estaba frente a Él, al verlo expirar de esa manera, dijo:
“Verdaderamente este hombre era Hijo de Dios”. Llegamos a la segunda confesión:
el Centurión romano confiesa el 2º título que Mc aplicaba a Jesús en su Prólogo
(1,1: “Jesús, el Mesías, el Hijo de Dios”) y al final de la 1º Parte (ver 8,29). El centu-
rión hace esta confesión solamente porque vio como había expirado; es decir sin
necesidad de ningún signo extraordinario; mientras que los sumos sacerdotes ha-
bían dicho: “Que baje de la cruz para que veamos y creamos” (15,32). Los que exi-
gían signos extraordinarios para creer, se quedaron sin creer mientras el que no
exigía, creyó.
5.2.- Mateo
No hay duda, de que de los tres sinópticos Mt se presenta como el más semítico.
Y no solo por el mayor recurso a la Escritura, en particular las llamadas “citas de
cumplimiento”, sino por toda una serie de características y procedimientos estilísti-
84
cos (inclusiones, paralelismos, quiasmos, etc.), que han hecho pensar en una au-
tentica escuela mateana-semítica.93
El Judaísmo con el que polemiza Mateo, refleja los rasgos legalistas posteriores
al año 70 (fecha en que fue destruido el Templo de Jerusalén). El texto de Mt 22,7
no puede sino explicarse como referencia a este hecho. Por lo tanto hay que datar
el Evangelio, con la mayoría de los autores, poco después del año 80. Sobre su
lugar de composición, se sigue discutiendo, aunque priorizan su procedente desde
Antioquía.94
A través de esta doble filiación ya podemos entrever una tensión entre particula-
rismo y universalismo. En cuanto hijo de Abraham, Jesús es el cumplimiento de
aquella promesa de bendición que alcanza a todas las familias / naciones de la tie-
rra (ver Gn 12,3; 18,18; 22,18; 26,4; 28,14). En cuanto hijo de David, Jesús es el
ungido del Señor, el rey ideal anunciado por el profeta Natán (ver 2Sam 7,12-16) y
que Salomón había realizado sólo parcialmente. Como David, él será originario de
Belén y pastoreará a Israel con la fuerza del Señor (véase el oráculo de Miq 5,1-4
citado en Mt 2,6). Saludar a Jesús como “Hijo de David” es, por tanto, reconocerlo
heredero y portador de las promesas hechas a la casa de David.
Sin embargo, Mateo nunca utilizará este título en términos “triunfalísticos” ni bajo
el horizonte de un mesianismo político (como aquel que esperaba gran parte del
judaísmo contemporáneo). Al contrario, parece insistir en unir el título “hijo de Da-
vid” con la solidaridad de Jesús hacia los pobres, los enfermos y los necesitados
(ver, por ejemplo, Mt 9,27, donde los ciegos gritan este título a los largo de toda la
calle hasta que llegan a la casa donde ha entrado Jesús).
93 Cfr. K. STENDHAL, The School of St. Matthew and its Use of the Old Testament, Ed. Gleerup,
Lund 19692. Este autor sostiene que Mt proviene de una escuela de escribas. Detrás de su técnica
de composición se entrevén costumbres y tradiciones del ambiente judaico y en particular de la es-
cuela midráshica.
94 Cfr. R. AGUIRRE MONASTERIO, “Evangelio según San Mateo”, 190-275, en R. AGUIRRE MONAS-
TERIO - A. RODRÍGUEZ CARMONA, Evangelios sinópticos y Hechos de los Apóstoles. Otros estu-
dios específicos de Mateo: W. TRILLING, El Evangelio según San Mateo, Ed. Herder, Barcelona
1980; P. BONNARD, El Evangelio según San Mateo, Ed. Cristiandad, Madrid 19832; S. GUIJARRO
OPORTO, Evangelio segun San Mateo, Ed. Sígueme, Salamanca 1989; M. QUESNEL, Jesucristo
según san Mateo: Síntesis teológica, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 1993; P. LE POITTEVIN –
E. CHARPENTIER, El evangelio según San Mateo, Cuadernos Bíblicos 2, Ed. Verbo Divino, Estella
(Navara) 1994; L. ULRICH, El Evangelio según San Mateo, 4 vol., Ed. Sígueme, Salamanca 1993-
2005. Específicamente para su cristología: G. HERAS OLIVER, Jesús según san Mateo: Análisis na-
rrativo del primer evangelio, Colección Teológica 105, Ed. EUNSA, Pamplona 2001.
85
ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt 15,24). Este dicho también está referido
en Mt 10,6 en el contexto del discurso misionero.
Como el título “Hijo de David” (que en Mt aparece 9 veces), de honda raíz judaica,
es ambiguo, el evangelista, para expresar el misterio íntimo de la persona de Jesús,
recurre al título “Hijo de Dios”.
[Link].- Señor
Parecería, por lo tanto, que aún siendo una designación honorífica o respetuosa de
su persona, Mateo usa el título refiriéndose a Jesús resucitado, como Señor presente y
actuante en su Iglesia. Con toda probabilidad Mt al usar este apelativo dado por los
LXX a Dios, sugería a su comunidad la equiparación de Jesús con Dios Padre.
Con este título, Mateo, valiéndose de una inclusión (recurso literario), abraza to-
do el evangelio (Mt 1,23 y 28,20). Para el evangelista, en Jesús se realiza la pre-
sencia de Dios en medio de su pueblo y, consecuentemente, este nuevo pueblo de
Dios se caracteriza por su relación con Jesús, incluso más allá de su presencia te-
rrestre.
Si hay que entender Mt 18,20 a la luz del dicho rabínico “si dos están juntos ocu-
pados en las palabras de la Ley, la Shekina (la gloria de Dios) habita entre ellos”
(Aboth 3,2), las implicaciones cristológicas son enormes, porque Jesús toma el
puesto de la Shekina.
Mateo “nos ha ido llevando para que leamos el Antiguo Testamento, pues nos ha
ido mostrado el cumplimiento de todas las profecías en Jesús. El Reino tan ansiado ya
está entre nosotros y podemos verlo aparecer humildemente en esta comunidad que
86
preside Pedro y que se llama Iglesia. Todavía tiene muchas debilidades, está mezclado
con gérmenes de mal; pero al final el Señor hará su purificación y el Reino llegará a su
plenitud. Mientras tanto debemos estar siempre vigilantes (Mt 2,42-44) y como nos
enseña Mateo, rezar siempre: “¡Que venga tu Reino, Señor!”“ (Mt 6,10).95
5.3.- Lucas
La unidad de ambas obras, el Evangelio y los Hechos de los Apóstoles, manifes-
tada en la unidad de lengua, estilo y teología, constituye el conjunto literario cuanti-
tativamente más importante y complejo de todo el Nuevo Testamento.96
Más allá de la cuestión del género literario usado por Lucas, es decir de la anag-
nórisis99 que permite esconder un personaje divino en el ropaje de una persona
común, lo cierto es que el evangelista es consciente de que el lector conoce “quien”
es el caminante que se acerca a los dos discípulos, mientras éstos lo ignoran. De
esta manera, Jesús hace su aparición en escena como “un peregrino” más, incluso,
siguiendo el juego de esta fina ironía lucana, aparece como el “único forastero que
no conoce los hechos acaecidos en Jerusalén” (Lc 24,18).
Sin embargo, detrás de este recurso literario, se deja ver un tema que invade la
teología lucana: el de la peregrinación y del camino. En el caso concreto del episodio
de Emaús, la presentación de Jesús como “peregrino” no es un recurso estilístico, o
una imagen añadida a las pluriformes maneras de presentarse que asume después
de la resurrección (el jardinero, un pescador Jn 20,15; 21,5ss.), sino más bien, una
imagen en perfecta coherencia con la presentación que Lucas hace de Jesús en su
evangelio. En este cuarto evangelio, Jesús es “el peregrino” enviado por Dios en la
historia de los hombres, a quienes les sale al encuentro en sus necesidades concre-
tas (cfr. Lc 4,42-44; 5,12; 6,1.12.17; 7,1.11; 8,1; 9,51; 13,33).
Este perfil, por lo tanto, no es al acaso sino plenamente consecuente con la teo-
logía lucana. Si la “salvación” entra en la historia y hace “camino” en ella constitu-
yendo “una historia de la salvación”, lógicamente el portador de la salvación debe
ser “un peregrino” en la historia.100 Más aún, en el episodio de Emaús se remarca
una vez más la pedagogía de Dios en Cristo, quien toma la iniciativa de salir al en-
cuentro de sus compañeros de camino en la situación concreta, en la cual ellos se
hallan. En efecto, la tristeza y desazón son tales, que tan condicionados y enfras-
cados en esta problemática, son incapaces de ver y reconocer a su Señor.
La fina ironía lucana101, permite que los discípulos expliquen a Jesús peregrino,
la visión e imagen que ellos se habían formado acerca de él mismo. Esto dio pie
para conocer lo que ha sido definida como “una cristología arcaica”, es decir, un
reflejo de la visión que, los discípulos y la gente, tenían de Jesús durante la etapa
de su ministerio público. En esta imagen que tendrían de Jesús durante su vida
terrena, el primer título que sobresale es el de Profeta. Esta identificación no es sólo
una elaboración lucana, sino un dato de la tradición: parece que esta imagen de
Jesús es la que más corresponde a la realidad histórica que le habrían atribuido.
Todo esto lleva a concluir que con la tradicional imagen de Jesús profeta (Lc
7,16.39; 9,8.19; 24,19), Lucas no sólo evoca la doble experiencia profética de Elías
y Eliseo, con la que se presenta cómo será su ministerio (Lc 4,24-27); sino que so-
bre todo, presenta el ministerio público, donde él experimenta el primer rechazo por
parte de los suyos. Inclusive, Lc descubre la identidad de Jesús como profeta para
hablar de su destino de pasión y de muerte (cfr. Lc 4,24; 6,22-23; 11,47-51; 13,31-
35; Hech 7,52).108
Dado el contexto, parecería que este título también presente en Flp 3,20, proviene
tanto del trasfondo veterotestamentario (Juec 3,9.15; 1Sam 10,19; Is 45,15.21) o sea
del hebreo mashiah traducido al griego por sotér (Sab 16,7; 1 Mac 4,30; Eclo 51,1)
como de las influencias del mundo grecorromano, dónde era ampliamente usado
ligado al concepto de salud.113 Ahora bien, la presentación de la obra de Cristo en
lenguaje de “salvación”, como sucede con el título de “Salvador”, ya estaba presente
en la tradición pre-lucana (ver Mc 5,34; 15,31; 2Cor 7,10; Rom 1,16; 10,10; 13,11).
Por lo tanto, el léxico sobre la “salvación”, proveniente del lenguaje del Antiguo Tes-
tamento (Ex 14,13; 15,2), ahora, se ve enriquecido por la acepción de salud que
Como claramente ha escrito FITZMYER: “no cabe duda que Christos, aunque no
sea el título más frecuente atribuido en los escritos lucanos, es el más importante.
Ya se lo decía el propio Jesús resucitado a los dos discípulos que iban camino de
Emaús: “No era verdad que el Mesías tenía que padecer todo eso para entrar en su
gloria?” (Lc 24,26). Por otra parte, Lucas es el único autor neotestamentario que
subraya la importancia del título cuando nos informa del nombre por el que se co-
nocía a los seguidores de Jesús: los “cristianos” (Hech 11,26; 26,28)”.114
Veamos entonces, el origen del título y los matices lucanos en el uso del mismo,
ya que no sólo es un título ampliamente usado en el Nuevo Testamento, al punto de
transformarse en el nombre propio de Jesús (identificado como “Jesucristo”), sino
que además, como acabamos de afirmar, se ha constituido en un eje de su Cristo-
logía.
En Lucas el título aparece 12 veces en el evangelio (Lc 2,11. 26;3,15; 4,41; 9,20;
20,41; 22,67; 23,2; 23,35.39; 24,26.46) y 25 en Hechos de los Apóstoles (Hech
2,31.36.38; 3,6.18.20; 4,10; 5,42; 8,5.12; 9,22.34; 10,36.48; 11,17; 15,26; 16,18;
17,3; 18,5; 18,28; 24,24; 26,23). A veces lo usa como título, y en otros casos como
nombre propio: JesucristoÅ
Por lo tanto, es lícito pensar que Lucas utiliza el título de Cristo, tal como fue
usado en la etapa del ministerio público (Mc 8,30-31; 14,62)115, pues él lo ha repro-
ducido en pasajes que pertenecen a la tradición e incluso con la característica de la
resistencia de Jesús al título, debido a las connotaciones políticas que dicha deno-
minación comportaba para sus contemporáneos (ver Lc 9,20-22; 22,67-68). Pero
debe decirse, no obstante, que luego de aquello que podría llamarse fidelidad a la
fuente y a la vez purificación del contenido del título, Lucas refleja un nuevo conte-
nido del título.
En el pasaje de Emaús también recibe otra nota lucana específica: aquella rela-
cionada con la “necesidad” del sufrimiento. En efecto, este rasgo así como Lucas lo
propone, e incluso apelando al testimonio de las Escrituras (Lc 24,27.46), no estaba
presente en el uso del título Mesías del Antiuo Testamento, ni en el judaísmo de la
época de Jesús116, ni siquiera en los otros escritos neotestamentarios. Mc 8,29-31
habla explícitamente de Jesús como Mesías, pero cuando se hace referencia al
sufrimiento que debe afrontar, al instante se usa el título de “Hijo del hombre”.
[Link].- Jesús “les explicó... las Escrituras” (Lc 24,27.32): MAESTRO y exegeta
116 En el judaísmo la conexión del sufrimiento con el Mesías se realiza en la época posterior a Cristo,
identificando el Mesías con el Siervo de Is 42,1; 43,10; 49,6; 52,13-53,12; cfr. FITZMYER, El
Evangelio según San Lucas, I, 337.357.
117 Cfr. FITZMYER, El Evangelio según San Lucas, I, 331-337.356-357.
118 Cfr. RIGAUX, Testimonianza del Vangelo di Luca, 357-360.
92
La otra imagen que está situada al centro de la última escena del episodio es la
de Jesús que se convierte en huésped de los discípulos. Esta imagen, en la estruc-
tura del relato, a la vez que constituye un complemento paralelo de la inmediata-
mente descrita de Jesús como “Catequista” o “Exegeta”, es la continuidad que con-
trasta con la imagen inicial de Jesús como Peregrino (v.17). En efecto, mientras en
éste v.17 la iniciativa había partido de Jesús que se hizo peregrino, aquí, en el v. 29
la iniciativa surgió de los discípulos119, quienes mediante su insistencia convierten al
peregrino en Huésped.
Sin embargo, curiosamente, el Huésped pronto toma el rol del Anfitrión o Padre
de familia, pues tomando el pan, lo parte y se los da a los discípulos (v.30). 120 Se
sabe que en Lucas, el tema de “las comidas” es una realidad muy presente en toda
la obra, y esto no sólo como descripciones de las múltiples actividades llevadas a
cabo por Jesús, sino como elaboraciones teológicas, literariamente desarrolladas
con mucho cuidado (cfr. Lc 5,27-39; 7,36-50; 11,37-54; 14,1-24;15,1-2; 19,1-10;
22,14-38; 24,36-52).121
Por lo tanto, la imagen de Jesús como Huésped que comparte la comida con sus
discípulos, prolonga, en la fase de su existencia como Resucitado, un gesto que fue
característico, distintivo y revelador durante la fase de su existencia terrena; al pun-
to de transformarse en un signo elocuente para ser reconocido.122
Por eso lo reconocen. La comida de Emaús, descrita como “partir el pan”, resta-
blece los vínculos con Jesús, rotos por la muerte, prolonga las comidas con él, tan
características, y anticipa las comidas de los creyentes en Hechos. Por otra parte,
la presencia de Cristo resucitado en Emaús sugiere que estas comidas de hecho
son algo más que una mera reunión de los creyentes: incluyen la comunión con el
Señor resucitado”.123
119 Cfr. X. LÉON-DUFOUR, Resurrección de Jesús y mensaje pascual, Salamanca 1974, 229.
120 Cfr. ROBINSON, “The Place of the Emmaus Story in Luke-Acts”, 486.
121 Cfr. R. AGUIRRE, La mesa compartida. Estudios del Nuevo Testamento desde las ciencias socia-
les, Santander 1994, 58-133. Se trata de un interesante estudio que partiendo de la clasificación en
tres tipos de comidas: 1) con pecadores y publicanos; 2) con fariseos; 3) con los discípulos; me-
diante el aporte de la “antropología cultural”, profundiza las costumbres culturales de la época. Es-
to le permite al autor arribar a importantes conclusiones sobre las implicancias teológicas y litera-
rias de “las comidas” en la obra lucana.
122 También NAVONE, Themes of St. Luke, 27-29, afirma el carácter revelatorio del Mesías que tienen
particularmente la comida de los cinco mil (Lc 9,10-17) y la última cena (Lc 22,19) con “la fracción
del pan”. Pues, para la primitiva comunidad cristiana estos “banquetes” estaban relacionados por
los tres rasgos mesiánicos que ellos revelan: las obras del Mesías; la esperanza y promesa de
continuación de la amistad; y la presencia del Mesías en su tiempo.
123 AGUIRRE, o.c., 97.
93
Con la realidad de la gloria, se entra en el campo propio del título Kirios: “Señor”.
Un rápido análisis estadístico hace ver el abundante uso lucano del título Kirios,
pues aparece aplicado a Jesús 40 veces en el evangelio y 20 veces en los Hechos
de los Apóstoles.
Ahora bien, cuál es el origen de este título de amplio uso lucano y neotestamenta-
rio? Sobre esta cuestión se ha discutido bastante. Están los que sostienen su origen en
el cristianismo proveniente del judaísmo palestinense (el cual parte de la denominación
hecha al único Dios del Antiguo Testamento) como aquellos que sostienen que tal de-
nominación pertenece al cristianismo proveniente del mundo gentil, que lógicamente,
en el contacto con el politeísmo de entonces, que llamaba a los dioses “señores”, por
contraste los cristianos hablaban de un sólo Señor (ver 1Cor 8,6).
Sin entrar en los detalles de esta interesante discusión sobre la génesis del títu-
lo, se puede decir de manera general que Lucas retoma y da continuidad al título
que la primitiva comunidad cristiana, a su vez en consonancia con el judaísmo tar-
dío que daba el nombre de Señor a Dios, comenzó a dar el título de Kyrios a Jesús
(1 Cor 12,3; Rom 10,9) a partir del evento de la resurrección (Hech 2,36). Entonces
sí, con este nuevo modo de entender el “señorío”, Lucas lo aplica a Jesús retropro-
yectándolo en las otras fases de su vida. De esta manera, aparece en la etapa del
ministerio público (Lc 5,8.12; 6,46; 7,6.13.19; 9,54.59.61; 10,1.39.41; 11,39; 12,42a;
13,15; 17,5.6; 19,8a.31.34; 22,61); e inclusive, llega a aplicarlo en la primera fase
de la existencia de Jesús (ver Lc 1,38.43; 2,11).124
Finalmente cabe acotar, que con el extendido uso del título Kyrios que incide pa-
ra cambiar el título de la antigua fórmula kerigmática de 1Cor 15,3 (en que curiosa-
mente aparece Cristo y no Kyrios como en el relato lucano de Emaús) viene apare-
jada la particularidad lucana que entiende y propone la resurrección en términos de
vida. Por éste motivo, es aconsejable insistir en que en el caso de la perícopa de
Emaús, no se trata sólo del uso de un título difundido en el tiempo de Lucas, sino
que además lleva esta nueva connotación acentuada en el v. 23 de Jesús como él
que vive (ver además Lc 24,5 y Hech 1,3; 25,19). Incluso más. El título Kyrios, uni-
do a la fórmula “ha resucitado y se ha aparecido a Simón” (Lc 24,34) acentúa los
rasgos eclesiales que estarían presentes en la tradición lucana del término.
En efecto, el título de Señor que, en el tercer evangelio, como dijimos, tiene re-
sonancia eclesial, se puede afirmar que es por excelencia el título del resucitado (Lc
24, 3.34; Hech 2,36). Apareciendo no por casualidad al final del relato, que es como
el capítulo puente con la segunda parte de la obra dedicada a la iglesia (Hechos de
los Apóstoles), y sin duda originado en el culto, el título anunciado por la comuni-
dad: el Señor ha resucitado, se refiere entonces al Señor de la Iglesia.125
[Link].- En síntesis
124 Cfr. FITZMYER, El Evangelio según San Lucas, I, 337-342; RIGAUX, Testimonianza del Vangelo
di Luca, 360-365.
125 Cfr. E. RASCO, La teología de Lucas: origen, desarrollo, orientaciones, Roma 1976, 130-131.
94
obras y palabras había encendido las esperanzas mesiánicas del pueblo, buen co-
nocedor de las promesas de Dt 18,15.
Los eventos que se habían precipitado en Jerusalén, dónde las autoridades res-
ponsables de Israel habían crucificado al varón justo, fueron tan fuertes que, no
obstante el testimonio de las mujeres e inclusive su visión de los ángeles, no habían
alcanzado para generar la fe y para encender nuevamente la esperanza fallida.
La clave de la interpretación de los eventos fatídicos que han puesto en crisis to-
tal a los discípulos respecto a la fe y esperanza depositadas en el profeta poderoso
en obras y palabras, se encuentra en las Escrituras.
126 Cfr. J. RADERMAKERS - P. BOSSUYT, Lettura pastorale del Vangelo di Luca, Ed. Dehoniane,
Bologna 1983, 476.
95
En 2,1 el nombre Señor recibe el calificativo de la gloria, reflejando así una ex-
presión arcaica de la teología judeocristiana. Obsérvese que en Lc 24,26, donde
también aparece esta expresión, se refiere a la situación que Cristo tiene ahora
para la comunidad como Exaltado a la derecha de Dios, con lo cual hay una alusión
implícita a la Resurrección. El vocablo gloria es típico de la cristología de Jn, que lo
utiliza para expresar la unión indisoluble entre la Cruz y la Elevación del Hijo; en la
tradición sinóptica se le relaciona con el retorno del Hijo del hombre al fin de los
tiempos (cfr. Mt 16,27; 19,28; 24,34; 25,31; Mc 8,38 10,37; 13,26), lo cual confirma-
ría que en Sant 2,1 el autor quiere situar a la comunidad ante el Señor, Juez de la
comunidad. De hecho, en 5,7-8, el título Señor está en relación con la espera de la
Parusía, momento en el que aparecerá como Juez (5,9). Y si ha de traducirse 1,1
como “Jesucristo Dios y Señor”, pues de hecho tiene la misma construcción que
1,27 y 3,9, entonces tendríamos aquí, al igual de lo que ocurre en Jn 20,29, una de
las confesiones cristológicas más impresionantes del Nuevo Testamento.129
Además de esta diversidad fundamental, hay múltiples diferencias entre los dos
escritos. El clima de opresión y persecución que caracteriza 1Pe no está para nada
presente en 2 Pe que más bien está interesada en discutir los alcances doctrinales
como de los debidos comportamientos de los que integran la comunidad cristiana.
127 Cfr. X. ALEGRE, “La carta de Santiago”, en J.O. TUÑI – X. ALEGRE, Escritos joánicos y Cartas cató-
licas, Introducción al Estudio de la Biblia 8, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 20004, 291-325.
128 Cfr. F. VOUGA, Una Teología del Nuevo Testamento, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 2003, 31.
129 Cfr. ALEGRE, “La carta de Santiago”, 309-310.
130 Cfr. J. O. TUÑI, “La Primera y la Segunda Carta de Pedro”, en J.O. TUÑI – X. ALEGRE, Escritos joáni-
cos y Cartas católicas, Introducción al Estudio de la Biblia 8, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra)
20004, 327-370.
96
De cualquier manera, hay que constatar que los elementos fundamentales están
ahí y que ni faltan aspectos importantes ni tampoco parece que se haya hecho
ningún desarrollo original. Sin embargo, hay un acento muy claro y fuerte en la
cristología de este escrito, que debemos profundizar un poco más y es el de los
“sufrimientos de Jesús”.
Entre los textos de 1Pe, hay por lo menos 4 textos en que “sufrir” hace referencia
al sufrimiento de Jesús: 2,21; 2,22; (3,18); 4,1a y 4,1b. Más todavía, los
sufrimientos de Jesús son la base de las exhortaciones a los seguidores de Jesús
para que soporten el sufrimiento. Precisamente por esto se explicita cuál fue la acti-
tud de Jesús ante el sufrimiento injusto (2,21-25), a fin de que el seguidor de Jesús
pueda revestirse de la misma actitud (4,1), cuando sea perseguido injustamente por
el hecho de ser cristiano (4,15-16).
131 J. H. D. KELLY, The Epistles of Peter and Jude, Ed. Baker Book House, Londres 1981, 25 ha dicho
que la cristología de 1Pe no es objeto de un desarrollo explícito u original, sino que da por su-
puesta la cristología del Nuevo Testamento.
97
a los cristianos. Por ello este punto constituye el verdadero centro literario y
teológico de la carta.
La confesión de Jesús que presenta Jn acentúa de tal forma los trazos celestia-
les de Jesús, que tiene el peligro de convertir la figura del Mesías-Hijo de Dios
(20,31; cfr. 11,27) en un ser angélico, un enviado celestial que no habría asumido
verdaderamente la realidad humana: un Dios que se pasea por la tierra, que apa-
renta ser hombre, pero que en realidad no lo es: “camina sobre las aguas; tiene sed
pero no bebe; le llevan alimento pero no come; tiene un conocimiento del hombre
que sobrepasa lo humano; discute con los hombres, pero sus palabras vienen de
una distancia infinita, surgen de las profundidades del mundo celestial”.133
132 Cfr. P. LE FORT, “Las cartas de Juan”, en Escritos de Juan y carta a los Hebreos, ILB 10, Ed.
Cristiandad, Madrid 1985, 159-216; J. O. TUÑÍ, “Las cartas de Juan”, en J.O. TUÑI – X. ALEGRE, Es-
critos joánicos y Cartas católicas, Introducción al Estudio de la Biblia 8, Ed. Verbo Divino, Estella
(Navarra) 20004, 173-212.
133 Cfr. E. KÄSEMANN, El Testamento de Jesús: El lugar histórico del Evangelio de Juan, Ed. Sígue-
me, Salamanca 1983, 78.
98
con los jueces y se encamina a la muerte como triunfador, sin asustarse del sufri-
miento.
sarx (carne) condición efímera y caduca; en una palabra, la vida de Jesús (es
decir, ¡el evangelio!).
El conjunto ofrece una concentración cristológica por lo menos comparable con
la que encontramos en Jn. Se trata de una cristología aparentemente más pri-
mitiva que la de Jn; sin embargo, la doctrina de 1Jn se contrapone a una inter-
pretación de la tradición joánica que niega el carácter salvífico de la vida y de la
muerte de Jesús. El autor trata de recordar que todos los datos cristológicos ya
estaban en la tradición joánica primitiva. Mientras que Jn subraya la vertiente
divina de la confesión cristológica (sin olvidar la vertiente humana), la 1Jn es un
intento de defender la realidad terrena de Jesús frente a un grupo que, al sub-
rayar la divinidad de Jesús, se olvidaba de su realidad humana.
La 3 Jn se trata del escrito más breve del Nuevo Testamento (tiene un total de
220 palabras) y es una verdadera carta dirigida a un tal Gayo por parte del
presbítero. El estudio de 3 Jn la pone en relación con 1-2Jn, lo que no quiere
decir que tengan las tres un mismo autor, sino que pertenecen al mismo grupo
o comunidad y es sensiblemente de la misma época. El problema que plantea
la carta no es doctrinal, sino disciplinar: deja entrever un problema de autori-
dad. 3 Jn nos aporta datos interesantes referentes al conocimiento de las co-
munidades joánicas: que el cristianismo fue, al comienzo, un fenómeno funda-
mentalmente urbano; que en ellas hay personas revestidas de cierta autoridad;
Diotrefes, Gayo, Demetrio son nombres grecorromanos lo que nos hace pensar
en una consistente presencia paganocristiana; tuvieron misioneros itinerantes
que se dedicaron a visitar y seguir las diversas comunidades. En cuanto a su
cristología no se ven datos relevantes.
Se conoce con este título un breve escrito que ha sido correctamente calificado
de “hoja volante antiherética”.134 El autor se limita a exponer una situación difícil,
creada por la intromisión de unos pocos subversivos en la comunidad, y centra su
escrito en denunciar errores.
134 Cfr. J. O. TUÑÍ, “Carta de Judas”, en J.O. TUÑI – X. ALEGRE, Escritos joánicos y Cartas católicas,
Introducción al Estudio de la Biblia 8, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 20004, 371-379.
135 A. VANHOYE, El mensaje de la carta a los hebreos, Cuadernos Bíblicos 19, Ed. Verbo Divino,
Estella (Navarra) 19978, 7. También estudia esta carta: J. SÁNCHEZ BOSCH, Escritos paulinos,
Introducción al estudio de la Biblia 7, Ed. Verbo Divino, Estella (Navarra) 1999, 467-508.
100
“Tampoco se conoce fecha en que fue compuesto este sermón sacerdotal ni los
lugares en que fue pronunciado, ni a los que se envió. Son muy variadas las opinio-
nes en este sentido. Parece probable una fecha algo anterior al año 70, en que fue
tomada la ciudad de Jerusalén y quedó destruido el templo. En efecto, el autor des-
cribe la liturgia del templo como todavía actual (10,1-3.11), aunque afirma que está
destinada a desaparecer (9,10)”.138
Esta consagración se describe con detalles en Ex 29; Lev 9. Allí se habla de ba-
ños rituales para purificarse de los contactos profanos, de una unción que lo im-
pregnaba de santidad, de unas vestiduras especiales que expresan su pertenencia
al mundo sagrado como de los sacrificios típicos de consagración. La "santidad"
conferida por estos ritos debía ser guardada cuidadosamente, a fin de no regresar
al mundo profano (Lev 21). El sistema cultual antiguo, entonces, basaba su eficacia
en las separaciones rituales, al punto de castigar con la muerte algunas transgre-
siones al mismo (ver Num 1,51; 3,10.38; Hech 21,27-31).
Existían elementos que reflexionaban sobre el culto, pero sobre el nuevo modo
cultual: alianza en la sangre de Cristo (cfr. Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor
11,25), evocando con ello un sacrificio de alianza; la inmolación de Cristo, nuestra
pascua (1Cor 5,7), que lo presentaba como una víctima ofrecida en sacrificio; el
amor y la entrega de Cristo por nosotros en ofrenda y sacrificio agradable a Dios (Ef
5,2). Pero el tratamiento que hace el autor de la carta a los Hebreos es totalmente
novedoso.
Más adelante, se califica a Cristo como “Sumo sacerdote misericordioso” (Heb 4,14-
5,10). Este texto se compone de dos fragmentos complementarios: cómo la misericor-
dia de Cristo nos conecta con la de Dios (4,14-16) y cómo Cristo “aprendió” a ser mise-
ricordioso (5,1-10). Cristo nos introduce en el Santo de los Santos y es acreditado co-
mo “compasivo”, llevó su semejanza en todo a nosotros hasta la tentación, aunque no
hasta el pecado (v.15). Luego, se define el sacerdocio del Antiguo Testamento (5,1-4) y
se aplica la definición a Cristo (5,5-10). Su origen común con los hombres débiles,
evidenciado por la expiación que tiene que ofrecer por sí mismo, lo hace más
compasivo. Cristo no buscó (v.5), fue llamado como todo sacerdote. Por otro lado, sus
clamores en Getsemaní son signo de debilidad (v.7); y el terminar bebiendo el cáliz de
la Pasión, atestigua que no fue complacido en aquel pedido: así aprendió a doblegar su
voluntad (v.8; cfr. Mt 26,39.42). Por su muerte, Cristo pasa a ser causa de salvación
para los que le obedecen como él obedeció (v.9).139
Entre sus técnicas literarias, una de las más típicas, es el simbolismo. Por medio
del símbolo, Juan remite al misterio. Parte de la experiencia sensible y manda al
más allá. A diferencia del signo, el símbolo (etimológicamente, lo que une) no evoca
una realidad del mismo orden (como el signo del humo remite al fuego), sino una
realidad de orden diverso: el agua, la vid, el grano de trigo... remiten al misterio de
la persona, de la vida y de la misión de Jesús. También el don de la salvación y de
la vida divina está representado con imágenes plásticas y elocuentes, por eso Juan
habla del “pan de la vida”, del “agua viva”, de la “luz de la vida” para indicar la sal-
vación divina operada por Cristo. Reconocer y comprender este simbolismo nos
ayuda a leer a Juan con “mirada contemplativa” para no perder la hondura de signi-
ficado y para interpretar correctamente su cronología y yuxtaposición de aconteci-
mientos.
Los estudios científicos de este último tiempo, postula la idea de que, sea por su
contenido o escrito como por dos documentos provenientes de Egipto pareciera que
terminó de escribirse alrededor del año 130.142 En cuanto al lugar de composición
del Evangelio de Juan, desde los primeros tiempos y también en base al testimonio
de san Ireneo, se ha señalado Éfeso.143 Allí, en Asia Menor, estaría desterrado
Juan, que parece escribir en ambiente griego judeocristiano para cristianos conver-
tidos del judaísmo y para convertidos del paganismo.144
140 EQUIPO BÍBLICO CLARETIANO, “Mirarán al que traspasaron”. Evangelio de Juan, Ed. Claretiana,
Buenos Aires 2006, 22.
141 L. MORRIS, The Gospel According to John: The English Text with Introduction, Exposition and
Notes, Ed. B. Eerdmans Publishing, Grand Rapids 1995, 7.
142 En el 1935, en un oasis de Egipto fue descubierto el famoso papiro P52 (que contenía el capítulo
18,31-38 y en el reverso los vv.37-38). Pertenece a una fecha en torno al año 125 d.C. El segundo
documento son tres fragmentos de papiro: Egerton2, también provenientes de Egipto (con Jn 3,2;
5,39.45; 9,29; 10,25.31; 7,30; 10,39). Cfr. L. RIVAS, El Evangelio de Juan. Introducción. Teología.
Comentario, Ed. San Benito, Buenos Aires 2005, 43ss.
143 A cerca de los otros posibles lugares de composición del Evangelio (Alejandría, Antioquía, Siria,
hacia el lago de Tiberíades, etc.), cfr. R. BROWN, El evangelio según Juan, I, Ed. Cristiandad, Ma-
drid 20002, 131-133.
144 Para profundizar en este punto, cfr. RIVAS, El Evangelio de Juan, 13-17 con abundante bibliografía.
145 Cfr. J. M. MARTÍN-MORENO, Personajes del Cuarto Evangelio, Ed. Desclée de Brouwer, Madrid
2001, 379, propone 35 títulos cristológicos (algunos de ellos son comunes a otros escritos del
Nuevo Testamento, otros son elaboraciones juánicas en la línea de lo que se ha dado en llamar
una cristología alta o desde arriba, que subraya la preexistencia de Cristo y su divinidad).
103
así como Mateo presenta a Jesús como el Mesías Soberano, Marcos como el hu-
milde pero poderoso Siervo de Dios, y Lucas como el Hijo del Hombre, Juan, en
cambio, muestra a Jesús como el Hijo de Dios. Su rica variedad de ilustraciones
ponen énfasis en su divinidad. Veamos algunas:
Nicodemo (3,1-2), los galileos (4,45), los samaritanos (4,40-42), los mismos ju-
díos (8,25.53), hasta los griegos (12,20-22) y los romanos (19,9). Fundamen-
talmente quieren saber de dónde es, cuál es su origen (ver 1,38; 7,27-28; 8,14;
9,29-30; 19,9; etc.). Esta pregunta, es entonces, una pregunta por su identidad
última. Hay fragmentos del Evangelio de Juan que lo debate largamente (ver
5,19-47; 6,41-48; 7,14-25; 8,48-58; 9,16-34; etc.). El carácter explícito de esta
pregunta, a diferencia de los Sinópticos, constituye un trazo fundamental de la
cristología joánica.
- La mayor recurrencia del nombre Jesús. Jn usa el nombre de Jesús de una
forma parecida al uso que se da en la carta a los Hebreos y con una frecuencia
mucho mayor que los demás Evangelios: Mt 150 veces, Mc 81, Lc 89 y Jn 237.
Se trata de un indicio significativo.
Dicho en otros términos sería: “Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros,
y vimos su gloria…” (Jn 1,14). Esto, a diferencia del pensamiento gnóstico cristiano
(para quien nunca pudo darse una “encarnación” auténtica), no relativiza el valor
real de la encarnación.
147 Cfr. H. LONA, El Evangelio de Juan, El relato. El ambiente. Las enseñanzas, Ed. Claretiana, Bue-
nos Aires 20042, 85-86.
105
A la luz de la Pascua
ENCARNACIÓN GLORIFICACIÓN
Jn 1,14
“Y el Logos se hizo ...y hemos contemplado
carne y habitó entre nosotros... su gloria
Inmediatamente después del más “discreto” de todos los signos (la transforma-
ción de casi 600 lts de agua en vino de excelente calidad: Jn 2,1-11 sólo conocido
por los servidores), está escrito: “Así manifestó su gloria”. Además, los repetidos
intentos de apresar a Jesús nunca se cumplen. Su condenación no depende de sus
enemigos, sino de que llegue la “hora” de volver al Padre (cfr. 18,6ss).
Con una imagen espacio-temporal el evangelista mira hacia atrás para contar la
historia de Jesús: desde el “presente” de esa historia ya obra la realidad posterior y
definitiva de su glorificación. Ésta es su hermenéutica cristológica, su clave de lec-
tura, y desde ella se entiende su comprensión de la encarnación.
Una comparación con la teología de la cruz paulina (1Cor 1,18-25) nos permite
ver el ángulo propio de la visión joánica.
Todos los textos que de alguna manera hablan del “envío” del Hijo a la tierra
(Encarnación), presuponen otro concepto clave para la cristología, el de la “preexis-
tencia”. Sólo el que ya existe “antes” puede venir al mundo “desde arriba”. Y esto es
lo que Jn nos dice desde su Prólogo: “En el principio era el Logos, y el Logos esta-
ba junto a Dios” (1,1).
A medida que Dios emite su palabra “Y Dios dijo...”, nace la realidad. La palabra
es, por lo tanto, la fuerza mediadora que permite guardar la distancia necesaria
entre Dios y su creación, pero que, al mismo tiempo, deja que esta creación siga
siendo la creación de Dios y no la obra de una entidad creadora ajena o alejada al
misterio de Dios. Los textos que hablan de la acción de Cristo preexistente como
mediador de la creación (cfr. Col 1,15-18; Heb 1,2ss; Jn 1,1-3) son ejemplos de
aplicación cristológica del concepto alejandrino de Logos.
portancia salvífica. El mismo que anduvo por los caminos de Galilea, el crucificado
y resucitado, es el que desde siempre perteneció al misterio de Dios.
les ofrecía signos: “nuestros padres comieron el maná en el desierto, como dice
la escritura: “les dio de comer el pan bajado del cielo” (6,31). Y esta referencia al
Sal 78,24: “hizo llover para ello el maná para comer y les dio un pan del cielo”, no
es la única en el Antiguo Testamento. Hay otros varios pasajes que aluden a es-
te “Pan bajado del cielo”. Así, por ejemplo, (Ex 16,4.15; Neh 9,15; Sab 16,20). En
definitiva, Jesús les hace ver que no es Moisés quien les da el “Pan del cielo”,
sino que es Dios el que da ese alimento para la “vida del mundo”. Porque Jesús
se presenta como la realización del maná, en su persona se muestra la figura del
maná escatológico. Jesús se da como “el verdadero Pan” (6,32), como el verda-
dero alimento (6,55), el pan anunciado en la Escritura.
- “Yo soy Luz” (8,12): la metáfora de la luz debe ser vista como derivada de las
figuras de la fiesta de los Tabernáculos. Es de notar que aquí el uso de la luz
está relacionada con la vida, como en el prólogo (cfr. Jn 1,[Link]). Señala el
carácter personal de la verdadera luz. Jesús se proclama luz del mundo, del
mismo modo que en Jn 7,37-38 se proclamó fuente de agua viva. Estas dos
afirmaciones parecen haber tomado pie de las ceremonias que se celebraban
durante la fiesta de los Tabernáculos en la que agua y luz, no sólo aparecían
en los mismos pasajes bíblicos, sino que además contenían un fuerte trasfondo
veterotestamentario156. así, por ejemplo, el relato de las peregrinaciones por el
desierto, que proporciona las imágenes relacionadas con el agua que brotó de
la peña, también trae la imagen de la columna de fuego que guiaba a los israe-
litas a través de la oscuridad de la noche (Ex 13,21). En la escena que describe
el Evangelio está Jesús en este atrio de las mujeres y se proclama luz no sólo
de Jerusalén, sino de todo el mundo. El sentido de la imagen de la luz utilizado
por Jesús es ser símbolo de revelación y salvación.
- “Yo soy el que da testimonio de mi mismo” (8,18): a pesar de que para los
fariseos el “auto testimonio” carece de validez jurídica (ver Nm 5,30; Dt 5,20;
19,18; Sal 27,12; 35,11; Prov 6,19; Dan 13,34-41; entre otros)157, Jesús argu-
menta a su favor. Para ello recurre a la misma Ley de los judíos: la que alude al
principio jurídico del testimonio de dos testigos. Hace referencia explícita a Nm
35,30 y con ello quiere demostrar que no hay contradicción entre lo qué el
mismo plantea y lo que dice la Ley. Los dos testigos necesarios serían en este
caso el mismo Jesús y el Padre que lo ha enviado. Pero este principio experi-
menta una transformación en el modo en que lo presenta Juan. La transforma-
ción radica en el hecho de que en el caso de la ley Judía los testigos operan de
forma externa a los acontecimientos que son narrados por el que está involu-
crado; mientras que en el caso que aquí se plantea no hay lugar para el testi-
monio externo puesto que Jesús y su Padre tienen una misma identidad, pero a
su vez son distintos. Por eso el testimonio es válido.158
- “Yo soy de arriba” (8,23): Esta expresión corrobora la diferencia esencial en-
tre el revelador y el mundo, haciendo hincapié precisamente en el origen dife-
rente. Jesús el revelador de Dios pertenece por completo a la esfera divina, a la
que tiene acceso la fe, mientras que la incredulidad queda excluida de la mis-
ma sin poder superar su origen de abajo. La inteligencia de la revelación está
cerrada a la incredulidad.159 Jesús es el que procede de arriba y ha venido al
156 Entre las ceremonias de la fiesta de los Tabernáculos en tiempos de Jesús se incluía el rito de
encender la primera noche (y posiblemente también en las restantes) cuatro candelabros de oro en
el atrio de las mujeres en el Templo de Jerusalén. Cada uno de ellos tenía, según Mishnah Sukkah
5,2-4, cuatro cazoletas de oro en lo alto, a las que se llegaba mediante una escalera. En las cazo-
letas había mechas flotantes hechas con restos de los calzones y fajas de los sacerdotes; cuando
se encendían los candelabros, se cuenta que toda Jerusalén reflejaba la luz que ardía en la “Casa
de sacar el agua” (la zona del atrio de las mujeres por la que pasaba la procesión que traía el jarro
de oro lleno de agua).
157 Cfr. X. LÉON-DUFOUR, Vocabulario de Teología Bíblica, Ed. Herder, Barcelona 1993, 886.
158 Cfr. J. BLANK, El Evangelio según San Juan, I, Ed Herder, Barcelona 1980, 146.
159 Cfr. BLANK, El Evangelio según San Juan, 151.
109
la totalidad de la Vid. Esto determina la vinculación profunda que hay entre Je-
sús y la comunidad de salvación.
- “Yo soy Rey” (18,37)163: durante el ministerio público de Jesús, éste no cede
nunca al entusiasmo mesiánico de las multitudes, demasiado mezclado con
elementos humanos y con esperanzas temporales, sin embargo, sin oponerse
al acto de fe mesiánica de Natanael (Jn 1,49), orienta sus miradas hacia la pa-
rusía del Hijo del hombre. Cuando después de la multiplicación de los panes
las multitudes quieren tomarlo para hacerlo rey, desaparece (6,15). Pero una
vez se presta a una manifestación pública de su realeza, es en su entrada
triunfal a Jerusalén (Mt 21,5 cfr. Zac 9,9). Allí se deja aclamar rey de Israel (Lc
19,38; Jn 12,13). Jesús es auténticamente rey, así lo reconoce ante Pilato, pero
precede su afirmación de correcciones al concepto de reino y rey. A la hora de
hablar del tipo de rey que es Jesús, entran en conflicto las distintas categorías
con que consideraban dicho reinado. Por un lado, el Mesías-Rey (Lc 23,2) es-
perado por el pueblo judío, en tanto libertador político o, por el otro, el Rey cru-
cificado, desnudo y sufriente, que libremente se entrega por la salvación de sus
‘súbditos’. Éstas diferentes percepciones se hallan por detrás de éste primer
diálogo entre el procurador romano y Jesús. Su reinado no es de este mundo,
sólo puede ser reconocido por la fe. Luego, por orden del procurador, Jesús es
entregado a los soldados para que sea azotado. Ellos trenzan una corona con
zarzas, se la ponen sobre la cabeza, le colocan un manto de púrpura –insignias
reales–, y lo saludan, entre bofetadas, como rey de los judíos. A través de esta
cruel burla se desvela la gran oculta realidad: ese judío que está por morir es
verdaderamente el Rey Mesías, el rey que esperó Israel. De esta manera ab-
surda y paradójica Jesús está siendo proclamado rey: “He aquí al rey de los ju-
díos” (19,13), pero esta aclamación tiene una única respuesta: “¡Crucifícalo!”.
En la Cruz, es sin duda el momento cúspide: desde allí el rey se sienta en su
trono y comienza a reinar. En lo alto, se escribe en tres idiomas (para que to-
dos lo puedan leer y los judíos no pueden borrarlo): “Jesús el Nazareno, rey de
los judíos”. Jesús que había predicho el inicio de su reinado a partir de la cruz
(3,14; 8,28; 12,32), ha llegado finalmente a su “hora”, a su momento de gloria.
En la cruz, Jesús es el Rey Mesías entronizado. En la cruz, ha terminado defi-
nitivamente la obra que le encargara el Padre y terminará diciendo: “Todo está
cumplido”.
163 Cfr. F. DE LA CALLE – J. PIKAZA, Teología de los evangelios de Jesús, Ed. sígueme, Salamanca
19773, 463-468; M. DE TUYA, Biblia Comentada, II, B.A.C., Madrid 1964, 1281-1288; X. LEÓN-
DUFOUR, “Rey”, Vocabulario de Teología Bíblica, 792-798.
164 Por escatología entendemos la esperanza en una acción futura y definitiva de Dios a favor de su
pueblo. Contiene tres elementos fundamentales: 1) la convicción de que Dios ha actuado en el pa-
sado a favor de su pueblo; 2) la constatación de que Israel no va respondiendo adecuadamente, a
lo largo de la historia, a esta acción liberadora de Dios, es decir, conciencia de pecado; 3) la con-
vicción de que Dios actuará de forma definitiva, de forma que ya no habrá lugar para la infidelidad
del pueblo. Para profundizar en el Apocalipsis, entre otros autores, pueden verse: X. ALEGRE, “El
Apocalipsis de Juan”, en M. E. BOISMARD, “El Apocalipsis de Juan”, en A. GEORGE – P. GRE-
LOT (eds.), Introducción crítica al Nuevo Testamento II, Barcelona 1983, 127-166; J. M. GONZÁ-
LEZ RUIZ, Apocalipsis de Juan. El libro del testimonio cristiano, Ed. Cristiandad, Madrid 1987; U.
VANNI, L’Apocalisse: ermeneutica, esegesi, teologia, Supplementi alla Rivista Biblica 17, Ed.
112
El libro subraya la relación única entre Jesús y Dios: éste es el Padre de Jesús, el
que está sentado en el trono de Dios (3,21) y a él se le aplican los títulos que en Ap
se atribuyen también a Dios. Y el primer título que se le asigna a Dios es el que es,
que era y que ha de venir (1,4; cfr. 1,8; 4,8; 11,17; y 16,5 donde “el que va a venir” no
se menciona, pues se considera que ya ha venido con Jesús). Detrás de esta expre-
sión está la revelación del nombre de Dios según Ex 3,14. Este título va acompañado
de otros dos que Ap reserva sólo para Dios: Kyrios y Pantocratôr (11,17; 15,3; 16,7;
19,6; 21,22; cfr. 4,8; 16,14; 19,15). Es denominado también el que vive por los siglos
(10,6; 15,7; cfr. 4,9). La trascendencia de Dios también se destaca en la expresión el
primero y el último (22,13; cfr. Is 41,4), completada por yo soy el alfa y la omega (1,8;
21,6; 22,13) y yo soy el comienzo y el final (21,6; 22,13).
165 Tomados de A. MARENGO, El Apocalipsis: el relato, el ambiente, las enseñanzas, Ed. Claretiana,
Buenos Aires 2005, 60-63. Específicamente de la Cristología, se ocupa F. CONTRERAS MOLINA, El
Señor de la vida. Lectura cristológica del Apocalipsis, Ed. Sígueme, Salamanca 1991.
114
no parece derivar de ellos, sino más directamente del libro de Daniel (cfr.
Dn 7,13). Se utiliza en un contexto de glorificación y de juicio, en el que
algunas características propias de Dios en el Antiguo Testamento son
transferidas a Cristo.
- El Verbo de Dios (19,13): es una característica de Cristo, que le es otor-
gada con gran solemnidad literaria; indica su realidad trascendente, en la
perspectiva del prólogo del cuarto evangelio, pero vista en un contexto
dinámico de la conclusión de la Historia de la Salvación.
- El Hijo de Dios (2,18): Cristo es llamado Hijo de Dios en el sentido más
pleno de la palabra, así como Dios es llamado Padre de Cristo.
- El Verdadero o Veraz (3,7; 6,10; 19,11): cualifica al máximo el testimonio
de Cristo. Título que está junto con el que proclama la santidad y, por tan-
to, pertenencia especialísima de Cristo a la esfera propia de Dios (3,7).
Es interesante ver este título en el conjunto de 19,11-13: "Luego vi el cie-
lo abierto y apareció un caballo blanco. Su Jinete se llama Fiel y Veraz; él
juzga y combate con justicia. Sus ojos son como una llama ardiente, y su
cabeza está cubierta de numerosas diademas. Lleva escrito un nombre
que solamente él conoce y está vestido con un manto teñido de sangre.
Su nombre es: la Palabra de Dios". Verdadero es aquel que es la verda-
dera palabra de Dios, que es totalmente veraz por el sacrificio de la cruz
(manto teñido de sangre). Él es la realización de las promesas de Dios.
Por eso encontramos que el Apocalipsis va a denominar a Jesús como el
Testigo Fiel (cfr. 1,5; 3,14; 19,11), el Amén (3,14; 1,7).
- El Viviente: en el Antiguo Testamento es un título frecuentemente dado a
Dios (cfr. Sal 42,3: “Tengo sed de Dios, del Dios Vivo: ¿cuándo entraré a
ver el rostro de Dios?”). En 1,18 se atribuye a Cristo resucitado.
- El Primogénito entre los muertos (1,5): manifiesta no sólo la resurrec-
ción de Cristo sino también la esperanza a la cual todos son llamados. Él
es el primero de muchos hermanos que nacerán para una vida nueva.
- El Primero y el Último, Alfa y Omega: dichos de Dios (1,8; 21,6) son tí-
tulos transferidos a Cristo (22,13) que manifiestan que el Apocalipsis tie-
ne conciencia de una cierta identidad entre el Padre y el Hijo.
- El León de la tribu de Judá (5,5): será la respuesta que trae la consola-
ción a todos, el Mesías profetizado en Gn 49,9. El león de Judá es capaz
de abrir el libro de la historia; el Mesías del linaje de David: "el que tiene
la llave de David" (3,7); "Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella es-
plendorosa y matutina" (22,16).
Por tanto, la liturgia no sólo canta al Dios tres veces santo (cfr. 4,8) sino que ala-
ba la victoria de Jesús. Las comunidades cantan, a pesar de la persecución, de la
oscuridad del camino, que Cristo, el Cordero, comenzó a reinar junto al Padre.
El conozco con que se inician todos los mensajes es propio de Alguien que está
presente en el momento en que cada Iglesia participa en la vida litúrgica. Pero ésta
no se reduce al ámbito cultual sino que engloba todo el acontecer diario de las Igle-
115
sias desde donde brota. Retornando las causas judiciales que aparecen en el Anti-
guo Testamento se recriminan las conductas que no se conforman al nombre cris-
tiano, y se coloca junto a ellas palabras de aliento y esperanza para los que man-
tienen la fidelidad a ese nombre. El culto se entiende así como culminación de una
vida vivida en la paciencia necesaria para un auténtico servicio a Cristo.
Pero el culto comunitario tiene su origen y debe mantener siempre una estrecha
conexión con el Único Mediador Sacerdotal. La victoria de éste sobre los poderes
demoníacos imperiales posibilita que la comunidad pueda participar de los atributos
cultuales -columna en el santuario de Dios- y regio -sentarse en el trono con Cristo
y el Padre- de Jesús.
De este modo, por medio de la liturgia terrestre la comunidad que en ella partici-
pa se une con el cielo. Su testimonio activo y la paciencia en la persecución en-
cuentran un fiel eco en el Templo del cielo (11,15-18; 12,10-12; 15,3-4; 16,5-7; 19,1-
7). La liturgia es, pues, fuente de comunión entre la trascendencia del cielo, la
Iglesia celeste, que no contempla despreocupada la suerte de sus hermanos, y el
testimonio de la Iglesia que lucha en la tierra dando heroico testimonio de su fe en
Cristo.
10.- CONCLUSIÓN
En términos generales, el recorrido cristológico del Nuevo Testamento podría-
mos sintetizarlo a partir de dos tendencias: una que destaca la referencia a la vida
histórica de Jesús (los Evangelios) y la otra que vive presente sobre todo al Señor
crucificado y resucitado (Pablo y en alguna medida Juan). Las dos se integran mu-
tuamente, aunque en medida distinta, en todos los escritos neotestamentarios, que
anuncian a Jesús de Nazaret confesado con el título de Cristo, o bien de Logos,
Señor, Rey de los reyes, etc.
“Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será por siempre” (Heb 13,8). Él está só-
lidamente situado en la historia humana y constituye el punto decisivo entre el “an-
tes” y el “después de Cristo”. Pero esta división, mucho más que una cuestión histó-
rica, es también el paradigma de toda experiencia auténtica y profunda de Cristo.
Como les pasó a los Apóstoles, quien “toque, oíga, vea, sienta” a Cristo, ahora des-
de la fe, no puede quedar igual que antes. Cristo marca un antes y un después.
Cristo impregna por completo la historia humana, como no menos la historia perso-
nal de quien se deje interpelar por aquella pregunta inocente: “Y ustedes ¿quién
dicen que soy yo?” (Mt 16,15; Mc 8,29; Lc 9,20), que dirigió a los Doce, pero que
sólo en Pedro tuvo una respuesta. La Sagrada Escritura no sólo responde la pre-
gunta desde muchas perspectivas, como lo vimos a partir de las cristologías en los
distintos autores, también vuelve, una y otra vez, a formularla al corazón de cada
creyente.
116
Al igual que cualquier otro personaje del pasado, es imposible llegar a Jesús, re-
conocido y proclamado como el Cristo en la primera comunidad cristiana, más que
a partir de las fuentes o documentos que hablen de Él, de su personalidad, de su
mensaje, de su acción, de su misión, de sus gustos, de sus expectativas... pero, por
no ser un “personaje cualquiera”, su Persona supera todo lo que de Él se pueda
decir o escribir. Nunca podremos ser exhaustivos del misterio de este hombre-Dios.
Pero lo importante, no es sólo conocerlo, y fundamentalmente a partir de las fuen-
tes bíblicas que sin duda son las más genuinas, sino sobre todo, prestarle personal
adhesión: poder dar esa respuesta, como lo hizo Pedro, que Cristo espera de cada
cristiano.
UNIDAD III:
BREVE CRISTOLOGÍA SISTEMÁTICA
1.- INTRODUCCIÓN
“Los conocimientos que hemos adquirido nos permiten afrontar los demás
enunciados cristológicos fundamentales. En el curso de la historia de la fe cristiana se
han desarrollado dos líneas que se han ido separando cada vez más: la teología de la
encarnación, que nació del pensamiento griego y que se impuso en la tradición
católica de Oriente y Occidente, y la teología de la cruz, que irrumpió vigorosamente
con los reformadores a partir de las afirmaciones de Pablo y de las primeras formas de
la fe cristiana.”167
Estudia el por qué explorando los motivos de conveniencia; observa que sólo
pueden argumentarse motivos de conveniencia, no de necesidad, porque
absolutamente hablando: “Dios habría podido redimirnos con su omnipotencia en
muchas otras maneras” (S. Theol., III, q. 1, a. 2.). Las razones de conveniencias
aducidas por STO. TOMÁS son muchas pero la más importante es la reparación del
pecado, una reparación querida por la justicia divina y que el hombre no estaba en
grado de cumplir. Según el teólogo esta razón debe considerarse como primera y más
importante porque está claramente atestiguada por la Escritura. STO. TOMÁS no
excluye, en hipótesis, que hubiera podido encarnarse en la eventualidad que el
hombre no hubiera pecado. Afirma: “Hay dos opiniones en este propósito. Algunos
dicen que el Hijo de Dios se hubiera encarnado también si el hombre no hubiera
pecado. Otros, en cambio, afirman lo contrario. Parece que esta última opinión se
deba preferir. Las cosas dependen de la voluntad de Dios, por encima de todo
aquello que es debido a las criaturas, no pueden ser notadas sino a través de la
Escritura, en la cual la voluntad divina se manifiesta. Por tanto, así como en la
Sagrada Escritura el motivo de la encarnación es considerado en relación al pecado
del primer hombre (incarnationis ratio ex peccato primi hominis), es más oportuno
decir (convenientius dicitur) que la obra de la encarnación ha sido dispuesta por Dios
como remedio del pecado, de modo que, no existiendo el pecado, no se hubiera dado
la encarnación. La potencia de Dios, no puede ser delimitada en estos términos: Dios,
de hecho habría podido encarnarse aunque no hubiera existido el pecado” (S. Theol.,
III, q. 1, a. 3.).
Una vez explicado el por qué, STO. TOMÁS pasa a explicitar el cómo de la
encarnación. Comienza por considerar y criticar puntualmente las herejías de los
primeros tiempos de la Iglesia respeto de la relación entre el Verbo y la carne; entre la
segunda persona de la Trinidad y la humanidad asumida en el seno de María virgen.
Fiel a la definición del Concilio de Calcedonia (451), STO. TOMÁS explica el misterio
de Cristo con los términos de: única persona (la del Verbo) y dos naturalezas íntegras
e inconfusas, sustancialmente unidas (la naturaleza divina y la naturaleza humana). La
encarnación, que la llama “milagro de todos los milagros” (miraculum omnium
miraculorum), comporta para Cristo un estado de perfección singularísimo: no sólo
porque la naturaleza está exenta de toda mancha de pecado, sino también y sobre
todo, porque aquella ha recibido la máxima de las gracias de la unión hipostática con
la divinidad (cfr. III Sent. d. 3. q. 2 a. 2).
seno de la Virgen María (cfr. Lc 1,35). Es decir que el inicio biológico de Jesús se
lleva a cabo por “obra del Espíritu Santo”.
En la carta encíclica del Papa Juan Pablo II sobre el Espíritu Santo en la vida de la
Iglesia y del mundo del año 1986, el Papa afirmaba: “La obra del Espíritu “que da la
vida” alcanza su culmen en el misterio de la encarnación. No es posible dar la vida,
que está en Dios de modo pleno, si no es haciendo de ella la vida de un Hombre,
como lo es Cristo en su humanidad personalizada por el Verbo en la unión hipostática.
Y, al mismo tiempo, con el misterio de la encarnación se abre de un modo nuevo la
fuente de esta vida divina en la historia de la humanidad: el Espíritu Santo. El Verbo,
“primogénito de toda la creación”, es el “primogénito entre muchos hermanos”, y así
llega a ser también la cabeza del cuerpo que es la Iglesia -que nacerá en la cruz y
será revelada el día de Pentecostés-, y en la Iglesia, la cabeza de la humanidad: de
los hombres de toda nación, raza, región y cultura, lengua y continente, que han sido
llamados a la salvación. “La Palabra se hizo carne; (aquella Palabra en la que) estaba
la vida, y la vida era la Luz de los hombres... A todos lo que la recibieron les dio poder
de hacerse hijos de Dios”. Pero todo esto se realizó y sigue realizándose
incesantemente “por obra del Espíritu Santo”.” (Dominum et vivificantem, 52).
“En la segunda mitad del siglo XX han aparecido nuevos intentos de interpretación
de la unión hipostática, partiendo de la reflexión sobre la existencia espiritual del
hombre, mostrando su abertura al Absoluto; su trascendimiento hacia el otro como el
“Siguiendo, pues a los Santos Padres, enseñamos unánimemente que hay que
confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo: perfecto en la divinidad y
perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre
compuesto de alma racional y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad
y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo semejante a nosotros,
excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la
divinidad; y por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la
Virgen María, la Madre de Dios, según la humanidad.
En efecto, la visión histórico-salvífica del evangelista Lucas muestra las fases del
camino de Jesús: sus obras del Reino y su predicación, su camino hacia Jerusalén.
En Lc 9,51, se afirma que “cuando se cumplían los días de su ascensión, Él, con
determinación, endureció su rostro para ir a Jerusalén”, es decir, su firme de deci-
sión de afrontar los sufrimientos que allí le aguardaban para así llegar a la resurrec-
ción, ascensión y elevación a la derecha del Padre, y desde allí su acompañamien-
to de la Iglesia (como cabeza, diría Pablo: Ef 1,22-23), por medio del Espíritu Santo
que debe descender en todas las naciones y pueblos. Todo esto hasta que llegue el
fin de la historia, y él regrese como consumador y juez de toda la creación.
En Lucas, el paso del Jesús terreno al Cristo elevado a los cielos es el objetivo
final de su exposición evangélica (cfr. Lc 24,46-48) y el comienzo del libro de los
Hechos (cfr. Hch 1,4-8). Este paso tiene lugar en la ascensión (cfr. Lc 24,51; Hch
1,9-11) que muestra a su modo la continuidad de la vida de Jesús y la diferencia-
ción de su actividad salvífica, ahora desde su señorío a la derecha del padre por
medio del Espíritu santificador.
Por tratarse del misterio central por el cual se lleva a cabo la redención de los
hombres, aún cuando en la segunda unidad de nuestro módulo el tema ya fue tra-
tado, sin embargo, realizaremos un breve recorrido por los pasos que desembocan
en la muerte-resurrección de Jesús.
“La profecía sobre el Templo (Mc 14,58; cf. Jn 2,19) junto a la expulsión de los
vendedores del Templo, constituyen dichos y acciones que son interpretadas me-
siánicamente y culminan el creciente desentendimiento de Jesús con los sumos
sacerdotes y los escribas, brindando la ocasión para su acusación, proceso ante el
Sanedrín como blasfemo (Mc 14,61b-64) y luego ante Pilatos como sedicioso por
proclamarse Mesías atentando así contra el poder y orden romanos.”173
Es indudable el clima pascual de la Cena: “El primer día de los ácimos, cuando
se sacrificaba el cordero pascual...” (Mc 14,12.14; Mt 26,17.19); “He deseado ar-
dientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión” (Lc 22,15) relatan
los evangelios sinópticos. Sin embargo Juan en el relato de la Pasión dice: “ellos no
entraron en la residencia para no contaminarse y poder celebrar la cena de pascua”
(Jn 18,28); “para evitar que el sábado se quedaran los cuerpos en la cruz, porque
aquel sábado era un día muy solemne” (Jn 19,31).
4.3.- Gethsemaní
“La tradición dogmática descubrirá (Concilio de Constantinopla III, año 681, Con-
cilio de Letrán, año 649), gracias a la labor de SAN MÁXIMO EL CONFESOR, el sí hu-
mano de Jesús (su voluntad propiamente humana) a la voluntad salvífica del Padre.
El hecho de que nuestra salvación fue querida también humanamente por una Per-
sona divina. Este sí -humano y divino- al Padre, que constituye una explicitación del
contenido de las dos naturalezas definido en Calcedonia, abre el desarrollo de los
sucesos de la pasión.”174
Vista por los romanos su pretensión mesiánica constituía un delito que chocaba
con el orden romano: según la lex Julia de Majestate (Digesta 48, 4, 1; 48, 4,11) el
pretender ser rey era un delito digno de muerte como causa de rebelión. Los sadu-
ceos acusan entonces de sedición a Jesús ante el procurador romano.”175
Por lo tanto, confluyen en la condena de Jesús, una causa religiosa y una causa
política. La inscripción en la cruz de Cristo como “rey de los judíos”, es todo una
ironía.
Jesús después de ser cruelmente flagelado y coronado de espinas por los sol-
dados romanos, finalmente es llevado al Monte Calvario para ser ajusticiado a la
hora tercia (Mc 15,25) con dos ladrones.176
““Por la gracia de Dios, gustó la muerte para bien de todos” (Heb 2,9). En su de-
signio de salvación, Dios dispuso que su Hijo no solamente “muriese por nuestros
pecados” (1 Cor 15,3), sino también que "gustase la muerte", es decir, que conocie-
ra el estado de muerte, el estado de separación entre su alma y su cuerpo, durante
el tiempo comprendido entre el momento en que El expiró en la Cruz y el momento
en que resucitó. Este estado de Cristo muerto es el misterio del sepulcro y del des-
censo a los infiernos. Es el misterio del Sábado Santo en el que Cristo depositado
en la tumba (cfr. Jn 19,42) manifiesta el gran reposo sabático de Dios (cfr. Heb 4,4-
9) después de realizar (cfr. Jn 19,30) la salvación de los hombres, que establece en
la paz al universo entero (cfr. Col 1,18-20).” (Cat.I.C. 624).
En los evangelios sinópticos los relatos de la aparición tienen una estructura co-
mún. Un primer encuentro de Jesús con una o varias mujeres, con un primer anuncio
de uno o dos ángeles, que se da a continuación del descubrimiento de la tumba vacía
en un lugar próximo. Jesús les confía la misión de advertir y convocar a los discípu-
los, quienes por su parte no les creen (cfr. Mt 28,1-10; Mc 16,1-11; Jn 20,1-18). Un
segundo encuentro tiene lugar algún tiempo después, esta vez al grupo de los once
ya reunidos, en Galilea (Mateo) o Jerusalén (Lc 24,49). Este encuentro tiene un ca-
rácter fundacional y decisivo: Jesús se hace reconocer, da instrucciones, envía a la
misión, les da sus poderes (Mateo y Marcos), promete (Lucas) o les da el Espíritu
Santo (Juan), se despide, y en Marcos es elevado ya al cielo ante sus ojos (cfr. Mt
28,16-20; Mc 16,14-19; Lc 23,36-49; Jn 20,19-33).
En los distintos relatos pueden notarse como los testigos del Resucitado subra-
yan su presencia (cfr. Hch 10,40-42). Los testigos se encuentran con Cristo que se
muestra a sí mismo presente y viviente, pero también, de algún modo, de paso e
inasible (cfr. Jn 20,17). Jesús aparece como el que se despide (cfr. Lc 24,23; Jn
20,14-16). (Cat.I.C. 641-644).
El teología bíblica expresa que la Resurrección es obra del poder de Dios Padre,
en la fuerza del Espíritu Santo (cfr. Rom 8,11; 1 Ped 3,18), quien culmina su acción
creadora resucitando a Jesús de entre los muertos (cfr. Hch 2,24; 3,15; 4,10; 5,30;
10,40; Rom 8, 11; 2 Co 4,14; Ef 1,19-20; Col 2,12).
“No sólo Jesús es resucitado en la fuerza del Espíritu Santo (Rom 8,11), sino
que como Resucitado es el último Adán, espíritu que da vida (1 Cor 15,45). Pablo
se refiere a ello en 2 Cor 3,17 llegando a firmar que "el Señor es el Espíritu", lo cual
no debe ser interpretado como una identificación personal, sino como expresión de
una estrechísima relación entre ambas personas, lo cual no significa que el Jesús
terreno se encuentra ya ungido por el Espíritu, y obra en su fuerza (cf. Mc 1,9-13;
Lc 4,14; Hech 10,38)...
5.- CONCLUSIÓN
Por este motivo deseo promover un evento mundial para el día 14 de mayo
de 2020, que tendrá como tema: “Reconstruir el pacto educativo global”;
un encuentro para reavivar el compromiso por y con las jóvenes generaciones,
renovando la pasión por una educación más abierta e incluyente, capaz de la
escucha paciente, del diálogo constructivo y de la mutua comprensión. Hoy más
que nunca, es necesario unir los esfuerzos por una alianza educativa amplia para
formar personas maduras, capaces de superar fragmentaciones y contraposiciones
y reconstruir el tejido de las relaciones por una humanidad más fraterna.
Queridos formadores:
Es urgente la necesidad de humanizar la educación, poniendo
al centro la persona y creando las condiciones necesarias para el
desarrollo integral. Dando a los niños y a los jóvenes la adecuada
autonomía y el protagonismo necesario, será posible que cada
uno crezca interiormente, en medio de una comunidad viva,
interdependiente y fraterna. Compartiendo un destino común,
serà posible leer la complejidad de la realidad a través de las
lentes de un nuevo pacto educativo, que nos llevará a redescubrir
la belleza del humanismo inspirado en el Evangelio.
+ Giuseppe Versaldi
Este vademécum es una guía preparada para la aplicación del Pacto Educativo
y se dirige sobre todo a los educadores que tienen la misión de acompañar a los
niños y jóvenes, a través de itinerarios formativos escolares y extraescolares,
formales e informales, en la construcción de la casa común.
El vademécum retoma los siete objetivos indicados por el Papa Francisco, cada
uno de los cuales puede convertirse en un itinerario educativo a desarrollar a
través de las etapas de la reflexión, de la elaboración de proyectos que respondan
a los distintos desafíos locales y de su concreta realización. Pueden nacer
historias y experiencias personales y comunitarias que puedan inspirar a otros
a compartirlas y así emprender un proceso de cambio, inspirado en la cultura
del cuidado, en la ecología integral, en la construcción de la fraternidad y la paz.
Las experiencias podrán ser recogidas por las Comisiones de las Conferencias
Episcopales y enviadas también a la Universidad LUMSA ([Link]@[Link]).
Hay que tener confianza e invertir en las potencialidades de los jóvenes para que
se les ayude a mirar hacia adelante juntos y con valentía.
3 Promover a la mujer
Favorecer la plena participación de las niñas y las jóvenes
en la educación.
4 Responsabilizar a la familia
Ver en la familia al primer e indispensable
sujeto educador.
5 Abrirse a la acogida
Educar y educarnos en la acogida, abriéndonos a los más
vulnerables y marginados.
Para reflexionar
El primer objetivo pone de relieve la necesidad de poner en la base de toda
acción educativa un sólido fundamento antropológico, una sana y precisa visión
de la persona. El Papa Francisco afirma que todo cambio necesita un camino
educativo para reconstruir el tejido de las relaciones, hacer madurar una nueva
solidaridad universal y dar vida a una sociedad más acogedora. Por esto,
es necesario dar forma a un nuevo humanismo, para el cual es necesario superar
la metamorfosis cultural y antropológica de la sociedad actual.
Esto permite de dar consistencia a la identidad de cada persona, cuidando todas
sus dimensiones, consolidando su estructura psicológica, evitando así que se
fragmenten y desintegren frente a un cambio incesante y rápido.
Valores
1. Respeto y valorización de la identidad de cada
persona, sin discriminación de sexo, edad, raza,
religión, ideología, condición social u otra.
2. Educación a una formación integral que valorice
todas las dimensiones de lo humano.
3. Defensa de los derechos universales e inalienables
de cada persona.
Para reflexionar
Este objetivo rellama la atención sobre la necesidad de adoptar un paradigma
pedagógico basado en la escucha y el diálogo atento y respetuoso de las jóvenes
generaciones. El Papa utiliza tres verbos: escuchar, transmitir, construir juntos.
Es necesario empezar siempre por escuchar a la persona, acogiendo sus preguntas,
sus necesidades, sus heridas, sus pobrezas, descubriendo sus talentos,
conociendo sus sueños, sus ideales, etc. Antes de “instruere” es necesario
“e-ducere”, sacar a la luz, hacer salir, poner de relieve, preparar el terreno bueno,
predisponiéndolo ad acoger la semilla del conocimiento. Pero, escribe el Papa,
esto se hace transmitiendo y compartiendo los valores, es decir, la vida, el estilo
de la existencia; sólo en un segundo tiempo se comunican los conocimientos,
que permiten comprender y apreciar los valores. Además, el proceso es como
una construcción, una edificación que se hace “juntos”, y esto pone en resalto
el valor de la relación y de la comunidad en la que se crece juntos.
Valores
1. Escuchar a los niños, adolescentes y jóvenes para
situarlos en el centro de la acción educativa, con
una especial atención a los que tienen necesidades
educativas especiales (“no son los alumnos los que
tienen que adaptarse a la escuela, sino la escuela
la que tiene que adaptarse a los alumnos”).
2. Todo niño, adolescente y joven tiene derecho
al máximo respeto y a una educación de calidad.
3. Construcción de un entorno educativo participativo
que involucre la mente, las manos y el corazón (“para
educar a un niño se necesita una aldea entera”).
Para reflexionar
Se preste especial atención al tema de las niñas que se ven marginadas
por la educación y la sociedad. Se trata de una elección prioritaria y estratégica.
El Papa Francisco escribe en la Encíclica “Fratelli Tutti” (n. 23): «la organización
de las sociedades en todo el mundo todavía está lejos de reflejar con claridad
que las mujeres tienen exactamente la misma dignidad e idénticos derechos
que los varones. Se afirma algo con las palabras, pero las decisiones
y la realidad gritan otro mensaje. Es un hecho que «doblemente pobres
son las mujeres que sufren situaciones de exclusión, maltrato y violencia,
porque frecuentemente se encuentran con menores posibilidades
de defender sus derechos».
Valores
1. Reconocimiento de los mismos derechos,
dignidad e igualdad entre el hombre y la mujer.
2. Mayor participación de las niñas y jóvenes
en la educación, mediante políticas concretas
de inclusión.
3. Justa inclusión de las mujeres en los órganos
de decisión colegiados.
Para reflexionar
Otro objetivo es la familia, que es el primer e indispensable sujeto educador.
Es la célula fundamental de la sociedad y, como tal, debe poder cumplir
su misión de fuente de relaciones generadoras y constitutivas de la persona
a la que deben contribuir todos los demás sujetos.
La Gravissimum Educationis afirma que los padres son los primeros y principales
educadores de los hijos y «que, cuando falta, difícilmente puede suplirse»
esa función educativa. Ella, «es, por tanto, la primera escuela de las virtudes
sociales, de las que todas las sociedades necesitan. Sobre todo, en la familia
cristiana... es necesario que los hijos aprendan desde sus primeros años
a conocer la fe recibida en el bautismo. En ella sientan la primera experiencia
de una sana sociedad humana y de la Iglesia» (n. 3).
Valores
1. Prioridad de la familia en la educación de los hijos.
2. Participación de los representantes de los padres
en los órganos colegiados de decisión.
3. Incremento de las políticas en favor de las
familias, especialmente de las más desfavorecidas
socioeconómicamente.
Para reflexionar
En un mundo globalizado, aún no se ha alcanzado una igualdad generalizada,
sino que se han acentuado muchas formas de desequilibrios sociales,
económicos y culturales. Junto a los ciudadanos que obtienen los medios
adecuados para su desarrollo personal y familiar, son muchísimos
los «no ciudadanos», los «ciudadanos a medias» o los «sobrantes urbanos»,
los excluidos (cf. Evangelii Gaudium, n. 74). Una sociedad es sana cuando
sabe acoger a los más vulnerables, cuando se interesa por los excluidos
para que sean ciudadanos de pleno derecho.
Por ello, el pacto educativo debe aspirar a acoger a los últimos, a una cultura
de la inclusión, a cultivar en todos la atención a las periferias sociales y
existenciales y a curar las heridas más profundas de la persona y de la sociedad.
Valores
1. Educación para la apertura y el encuentro con el otro.
2. Acogida e integración de personas vulnerables
y marginadas mediante políticas de inclusión.
3. Superación de la cultura del descarte mediante
proyectos de inclusión.
Para reflexionar
Este objetivo resume muchos aspectos. La economía, la política, el crecimiento
y el progreso son aspectos que forman parte de una forma de vida,
de la cultura del pueblo en la que la educación debe aspirar a formar hombres
y mujeres capaces de ser protagonistas del bien común. Para poder hacer esto
es indispensable difundir una cultura del encuentro, en la que se busquen
siempre puntos de contacto, se tiendan puentes, se proyecte algo que incluya
a todos (cf. Fratelli Tutti n. 216). Esto implica educar a la capacidad de reconocer
el derecho de los otros a ser ellos mismos y poder ser diferentes. Dentro de este
estilo de vida de valores y culturas debe estar presente y activo un “pacto social”,
gracias al cual todos están dispuestos de ceder algo por el bien común (cf. n. 221).
Por ello, la educación debe ayudar a vivir el valor del respeto, debe enseñar “ el
amor capaz de asumir toda diferencia, la prioridad de la dignidad de todo ser
humano sobre cualesquiera fuesen sus ideas, sentimientos, prácticas” (n. 191).
Valores
1. Renovación de la idea de economía, política,
crecimiento y progreso en la perspectiva
de la inclusión.
2. Desarrollo sostenible y compromiso
con la construcción del bien común mediante
un “pacto social”.
3. Inversión de las mejores energías en una
educación al servicio de la comunidad.
Para reflexionar
El último objetivo indicado por el Papa Francisco se refiere claramente
a la encíclica Laudato si’, en la que se destaca la dimensión global de la crisis
actual. No se trata solamente de una crisis “ambiental”, o una crisis económica,
financiera, política, social: es una crisis sin adjetivos, porque es una crisis interior,
que se proyecta hacia el exterior en todas las dimensiones del ser humano,
en la relación con los demás, con la sociedad, con las cosas, con el medio ambiente.
La cuestión que está en juego es, entonces, de orden existencial y se refiere
a la posición que el hombre se asigna a sí mismo en la realidad, al modo en que
percibe su existencia en el mundo. Por esto el Pontífice, ya en el primer mensaje
de lanzamiento del pacto educativo (12-09-2019), había renovado la invitación al
diálogo sobre cómo estamos construyendo la casa común y el futuro del planeta.
La respuesta está en la necesidad de invertir los talentos de todos, porque todo
cambio necesita un camino educativo para hacer madurar una nueva solidaridad
universal y una sociedad más acogedora.
Valores
1. Educazione al rispetto e cura della casa comune
e a stili di vita più sobri e rispettosi dell’ambiente
2. Investimento nelle energie rinnovabili
3. Salvaguardia e diffusione di spazi verdi
nel proprio territorio e nei propri centri educativi.
2. La fraternidad y la cooperación
UNIVERSIDAD DE REFERENCIA | Università Cattolica del Sacro Cuore (Italia)
4. Paz y ciudadanía
UNIVERSIDAD DE REFERENCIA | Pontificia Università Lateranense
5. Culturas y religiones
UNIVERSIDAD DE REFERENCIA | Pontificia Universidad Santo Tomás de Manila
4. Paz y ciudadanía
UNIVERSIDAD DE REFERENCIA | Pontificia Università Lateranense
Universidad coordinadora
Universidad LUMSA
La Universidad LUMSA, en conexión con el Comité
para el Pacto Educativo Global, desempeñará el papel
de coordinadora de las cinco universidades encargadas,
haciendo un seguimiento de los proyectos e iniciativas
que paulatinamente planificarán con las universidades
asociadas. Los resultados de esta investigación serán recogidos, publicados y puestos
a disposición en el sitio web [Link] de la Congregación
para la Educación Católica.
[Link] | info@[Link]
Instrumentum Laboris
Índice
I. El proyecto _______________________________________________________________________________________________________ 26
1. Introducción __________________________________________________________________________________________________ 26
2. El pacto: la apertura al otro como fundamento ________________________________________________ 27
3. La fraternidad originaria ________________________________________________________________________________ 28
I. El proyecto
1. Introducción
El Santo Padre propone a través de este Mensaje comprometernos en un pacto educativo global. No
propone una acción educativa, tampoco invita a desarrollar un programa, sino que se concentra en un pacto o,
como él precisa – en una alianza educativa. La elección de las palabras revela mucho el estilo con el cual el Papa
nos invita a afrontar esta tarea: para hacer un pacto, de hecho, se necesitan dos o más personas diferentes que
decidan comprometerse en una causa común. Existe un pacto cuando, manteniendo las diferencias recíprocas,
se decide utilizar las propias fuerzas al servicio del mismo proyecto. Existe un pacto cuando reconocemos al
otro, diferente de nosotros, no como una amenaza a nuestra identidad, sino como un compañero de viaje, para
«descubrir en él el esplendor de la imagen de Dios» (Exhortación apostólica postsinodal Christus vivit, 35). El
término alianza, además, en la tradición judeo-cristiana se refiere al vínculo de amor establecido entre Dios
y su pueblo. Amor que en Jesús ha derribado el muro entre los pueblos, restableciendo la paz (cf. Ef 2,14-15).
Sobre esta base, el Papa invita a buscar compañeros de viaje en el camino de la educación más que proponer
programas para implementar; invita a establecer una alianza entre todos que de valor a la unicidad de cada
uno a través de un compromiso continuo de formación. Respetar la diversidad, podríamos decir, es por lo tanto
la primera condición previa del pacto educativo. Un pacto global para la educación sólo puede traducirse, prin-
cipalmente, en el reconocimiento de la indispensabilidad de cada contribución para afrontar la emergencia
educativa que vivimos desde hace algunos decenios, como ya había reconocido el mismo Benedicto XVI en la
Carta a la Diócesis y a la ciudad de Roma sobre la urgente tarea educativa del 21 de enero de 2008. Sus consi-
deraciones siguen siendo actuales: «Todos nos preocupamos por el bien de las personas que amamos, en parti-
cular por nuestros niños, adolescentes y jóvenes. En efecto, sabemos que de ellos depende el futuro de nuestra
ciudad. Por lo tanto, no podemos no dar el máximo por la formación de las nuevas generaciones, por su capa-
cidad de orientarse en la vida y de discernir el bien del mal, y por su salud, no sólo física sino también moral.
3. La fraternidad originaria
II. El contexto
Al presentar el evento del 14 de mayo de 2020 al Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede,
Papa Francisco indicó cuál es la herida más grave que el contexto sociocultural actual provoca en el com-
promiso educativo: «Educar exige entrar en un diálogo leal con los jóvenes. Ante todo, ellos son quienes nos
interpelan sobre la urgencia de esa solidaridad intergeneracional, que desgraciadamente ha desaparecido en
los últimos años. En efecto, hay una tendencia en muchas partes del mundo a encerrarse en sí mismos, a pro-
teger los derechos y los privilegios adquiridos, a concebir el mundo dentro de un horizonte limitado que trata
con indiferencia a los ancianos y, sobre todo, que no ofrece más espacio a la vida naciente. El envejecimiento
general de una parte de la población mundial, especialmente en Occidente, es la triste y emblemática repre-
sentación de todo esto» (Discurso a los miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede con
En la encíclica Caritas in veritate, Benedicto XVI evidencia que «La sociedad cada vez más globalizada
nos hace más cercanos, pero no más hermanos» (n. 19). Actualmente, una de las declinaciones fundamentales
de la globalización está representada por el desarrollo de las tecnologías y, en particular, con un impacto tal
vez más incisivo en el campo pedagógico, aquellas relacionadas con la vida online y con las redes sociales. El
uso y la gestión de estos mundos digitales plantean enormes desafíos a la tarea educativa. Como se subraya en
la Laudato si’, si bien la educación requiere un movimiento constante de crecimiento y, por lo tanto, de cam-
bio, «la velocidad que las acciones humanas le imponen hoy contrasta con la natural lentitud de la evolución
biológica» (n. 18). Las nuevas generaciones, en una forma hasta ahora desconocida, se ven obligadas a vivir
con esta contradicción, porque los tiempos de aprendizaje y, más profundamente, los de madurez están muy
alejados de los tiempos de Internet. Con frecuencia, consecuentemente, esto conlleva a un fuerte sentimiento
de frustración, de pobreza de estima y de conciencia de sí mismo: ¿por qué, aunque clicando puedo obtener
aquello que deseo, no logro – con la misma rapidez – convertirme en una persona adulta, que logre tomar
decisiones importantes y de responsabilidad? Internet y las redes sociales están de esta manera alterando ra-
dicalmente tanto las relaciones entre los seres humanos como los deseos y la misma formación de la identidad
de los individuos, afectando a diferentes capacidades humanas, como la memoria, la creatividad o la capaci-
dad de concentración e introspección. No queremos seguramente negar el hecho que la web ofrece grandes
oportunidades para la construcción del mañana, pero tampoco debemos subestimar su no-neutralidad, y
por lo tanto considerar sus límites intrínsecos y posibilidades: la tecnología «de hecho suele ser incapaz de
ver el misterio de las múltiples relaciones que existen entre las cosas, y por eso a veces resuelve un problema
creando otros» (Laudato si’, n. 20). Contextualmente filtrando todo tipo de realidad, el mundo virtual – por
un lado – se siente accesible a todos los rincones del planeta, mientras que – por el otro – tiende a contribuir
a la «“globalización de la indiferencia”, que poco a poco nos “habitúa” al sufrimiento del otro, cerrándonos en
nosotros mismos» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz, 1 de enero de 2014). Ante el gran potencial y
los grandes riesgos que hoy en día representa Internet, no es suficiente una actitud de denuncia constante ni
de total absolución. Es necesario lo que Papa Francisco nunca deja de solicitar: es necesario el discernimiento.
Aún más, se necesitan personas para transferir esta actitud a las nuevas generaciones. La educación necesaria
hoy es una educación que no sólo no tiene miedo de la complejidad de la realidad, sino que se esfuerza por
capacitar a todos aquellos a quienes se dirige para que puedan vivir esta complejidad y a “humanizarla”, con
la conciencia que cualquier instrumento depende siempre de la intencionalidad de quienes lo utilizan.
4. Reconstruir la identidad
La búsqueda de una renovación del compromiso educativo con la interioridad y la identidad, siempre
más provocadas por el mundo globalizado y digital, exige que no se rompa el vínculo con el más amplio ho-
rizonte social, cultural y ambiental en el que se inserta. El ser humano y la naturaleza deben ser pensados en
su interdependencia, porque «el ambiente humano y el ambiente natural se degradan juntos, y no podremos
III. La visión
En el origen de las actuales fragmentaciones y oposiciones, que a menudo conducen a diversas for-
mas de conflicto, se encuentra el miedo a la diversidad (cfr. también el reciente Mensaje para la Jornada Mun-
dial de la Paz, 1 de enero de 2020). Reconstruir el tejido de la unidad y del encuentro, por lo tanto, solicita
al pensamiento que dé un salto hacia adelante y cambie radicalmente su lógica habitual. Si la diversidad y
la diferencia se siguen considerandos hostiles a la unidad, entonces, la guerra estará siempre en la puerta,
lista para manifestarse con toda su carga destructiva. El primer principio indispensable para la construcción
de un nuevo humanismo es, por lo tanto, educar a un nuevo modo de pensar, que sepa mantener juntas la
unidad y la diversidad, la igualdad y la libertad, la identidad y la alteridad. Por eso, como escribe la Evangelii
gaudium, para que florezca la flor de un nuevo estilo educativo «es necesario llegar allí donde se gestan los
nuevos relatos y paradigmas» (n. 74). En pocas palabras, se trata de comprender que la diversidad no sólo no
es un obstáculo para la unidad, no sólo no la desestabiliza, sino que – al contrario – le es indispensable, es
su horizonte de posibilidades: la unidad y la diferencia no se excluyen, sino que se necesitan. De lo contrario,
nos encontraríamos ante una unidad asfixiante, que elimina la alteridad, haciendo imposible la existencia
del otro, pero también de sí misma; o experimentaríamos un desorden caótico, donde las identidades indivi-
duales son recíprocamente indiferentes, haciendo imposible cualquier encuentro. Por lo tanto, es necesario
ejercer ese pensamiento que articula la unidad en la distinción y que considera la diferencia como una ben-
dición para la propia identidad y no como un gran impedimento para la auto-realización. La tarea educativa
debe intervenir, antes que nada, a este nivel, porque – como recordó Papa Francisco durante su visita a la
Universidad de Roma Tre – «las guerras comienzan dentro de nosotros cuando no sabemos abrirnos a los
demás, cuando no logramos hablar con los demás», cuando – en otras palabras – la alteridad se considera un
obstáculo para la afirmación de la identidad. En la práctica educativa, el nuevo pensamiento inaugura, en
consecuencia, un ejercicio dialógico en todos los ámbitos, que libremente hace partícipe a todo aquel que de-
2. La relación en el centro
Entre los valores indispensables para reconstruir un pacto educativo, parece importante detenerse en
el valor de la relación educativa. Con las palabras de Papa Francisco podemos, de hecho, reiterar que «si bien
por un lado no debemos olvidar que los jóvenes esperan la palabra y el ejemplo de los adultos, al mismo tiempo
hemos de tener presente que ellos tienen mucho que ofrecer con su entusiasmo, con su compromiso y con su
sed de verdad, a través de la que nos recuerdan constantemente que la esperanza no es una utopía y la paz es
un bien siempre posible. Lo hemos visto en el modo con el que muchos jóvenes se están comprometiendo para
sensibilizar a los líderes políticos sobre la cuestión del cambio climático. El cuidado de nuestra casa común debe
ser una preocupación de todos y no el objeto de una contraposición ideológica entre las diferentes visiones de la
realidad, ni mucho menos entre las generaciones» (Discurso a los miembros del cuerpo diplomático acreditado
ante la Santa Sede con motivo de las felicitaciones del año nuevo, 9 de enero de 2020). Como lo confirma la ex-
periencia escolar, una educación fructífera no depende fundamentalmente ni de la preparación del profesor ni
de las competencias de los alumnos; depende más bien de la calidad de la relación que se establece entre ellos.
Muchos estudiosos de la educación han subrayado que no es el profesor quien educa al alumno en una trans-
misión unidireccional, ni tampoco es el alumno quien construye por sí mismo su conocimiento, es más bien la
relación entre ellos que educa a ambos en un intercambio dialógico que los presupone y al mismo tiempo los
supera. Este es, justamente, el sentido de poner en el centro a la persona que es relación. Esto implica también
hacerse cargo concretamente de las situaciones reales en las que se encuentran muchos niños y niñas en el
mundo de hoy. De hecho, no podemos ignorar que el discurso sobre la centralidad de la persona en cada proceso
educativo corre el riesgo de volverse sumamente abstracto si no estamos dispuestos a abrir los ojos a la situa-
ción real de pobreza, sufrimiento, explotación, negación de posibilidades, en la que se encuentra gran parte de
la infancia del mundo y sobre todo si uno no está dispuesto a hacer algo. Como lo expresa Papa Francisco, es
necesario actuar siempre conectados con la cabeza, el corazón y justamente las manos.
Otro principio fundamental que hay que poner nuevamente en el centro de la agenda educativa es
aquel por cual se afirma que el mundo puede cambiar. Sin este principio, el deseo humano, especialmente el de
los más jóvenes, se ve privado de la esperanza y de la energía necesarias para trascender, para dirigirse hacia
el otro. Esta cuestión fue bien identificada en la Caritas in veritate de Benedicto XVI. De hecho, «a veces se per-
ciben actitudes fatalistas ante la globalización, como si las dinámicas que la producen procedieran de fuerzas
anónimas e impersonales o de estructuras independientes de la voluntad humana» (Caritas in veritate, n. 42). En
realidad, no es así, por ello los acontecimientos culturales, históricos y económicos que se producen a nuestro
IV. La misión
1. Educación y sociedad
Según Papa Francisco, el segundo paso audaz hacia un nuevo pacto formativo consiste en tener la
fuerza, como comunidad (eclesial, social, asociativa, política), para ofrecer a la educación las mejores ener-
gías disponibles. Es evidente que se trata de una decisión audaz porque cada decisión implica favorecer un
aspecto para poner otro en segundo plano. ¿Cuántas realidades en la actualidad ponen lo mejor que tienen al
servicio de los jóvenes? Si se piensa en la mayoría de las sociedades actuales, se puede ver claramente cómo
las fuerzas más creativas y proactivas se ponen al servicio de la producción y del mercado. Los mejores jóve-
nes graduados y las mentes más brillantes suelen trabajar en grandes empresas orientadas a las ganancias,
no tanto a la búsqueda del bien común. Al mismo tiempo, el consumismo imperante requiere la ausencia, o
sólo la débil presencia, de personas formadas, con pensamiento crítico y un empuje relacional. La ideología
consumista, de hecho, se alimenta del individualismo y de la incompetencia en la autogestión, porque es
fuera de la comunidad donde somos más frágiles y es en la incapacidad de la sobriedad que respondemos con
docilidad a los estímulos propagandísticos. Se necesita, entonces, el coraje de hacer un verdadero cambio
radical de dirección: la inversión – dada la situación presentada – es urgente, porque sólo a través de la edu-
cación podemos esperar de manera realista un cambio positivo en la planificación a largo plazo. Lo que será
tiene que tener lo mejor de lo que hay ahora. Quien vendrá tiene derecho a tener lo mejor de quien está hoy.
El tercer acto de coraje requerido por Papa Francisco es formar personas dispuestas a ponerse al servi-
cio de la comunidad. Tal indicación, en verdad, pone en luz justamente un elemento verdaderamente decisivo
en cada gesto educativo: ningún educador logra el pleno éxito de su acción educativa si no se compromete a
formar y a configurar, en aquellos que le han sido confiados, una plena y verdadera responsabilidad al servicio
de los demás, de todos los demás, de toda la comunidad humana, comenzando por los que presentan una mayor
situación de fatiga y de desafío. El verdadero servicio de la educación es la educación al servicio. Por otra parte,
la investigación educativa también reconoce siempre con mayor claridad la dimensión central del servicio a los
demás y a la comunidad como instrumento y como fin de la propia educación; pensemos, por ejemplo, en el gran
desarrollo de la didáctica de Service Learning. Este tipo de investigación está mostrando cómo el servicio puede
ser no sólo una actividad educativa entre otras (la importancia del voluntariado en la formación de los jóvenes
es bien reconocida), sino más radicalmente cómo puede convertirse en el método fundamental a través del cual
todos los conocimientos y habilidades pueden ser transmitidos y adquiridos. Podemos señalar este proceso
como un desarrollo desde una educación al servicio hacia una educación como servicio, según la cual el prójimo
es tanto la vía como la meta del camino de la educación. Dejemos, finalmente, una última palabra de reflexión
a Hannah Arendt, que supo indicar de manera eficaz y sintética lo que está en juego en cada gesto educativo.
Estas son sus palabras iluminadoras: «La educación es el momento que decide si amamos lo suficiente al mundo
como para responsabilizarnos de él y salvarlo de la ruina, lo cual es inevitable sin renovación, sin la llegada de
nuevos seres, de jóvenes. En la educación se decide también si amamos tanto a nuestros hijos al punto de no
excluirlos de nuestro mundo, dejándolos a merced de sí mismos, al punto de no quitarles su oportunidad de
emprender algo nuevo, algo impredecible para nosotros, y los preparamos para la tarea de renovar un mundo
que será común a todos».» (Tra passato e futuro, Garzanti, Torino 1999 [orig. 1961], 255).
“Mística” de la convivencia
Aldea de la Educación
Fraternidad y paz
Egolatría
Recursos positivos en Internet
Educación al silencio
Cultura del descarte
Pensamiento de unidad
Inquietud de la investigación
Revolución de la ternura
Ciudadanía Ecológica
Para más información sobre el
Global Compact on Education
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CONGR EGATIO
DE INSTIT UTIONE C ATHOLIC A
(DE STUDIORUM INSTITUTIS)
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Página Principal / Mis Materias / Cursos / 16 - ABOGACÍA / CAMPUS / TERCER AÑO / 16-TEOLOGÍA II / Tema 21
/ Parcial 1 2022
Lista de regularidad y promoción 2021 Parciales- Recuperatorios Comisión 1 Prof Talamé Verónica
Comisión 2 Prof. Romero Sonia Comisión 3 Prof. Peralta Silvia Comisión 4 Prof. Rodriguez Gustavo
Comisión 5 Prof. Fleckestein Raúl Comisión 6 Prof. Ajaya Lucio Comisión 7 Prof. Nina Matias
Comisión 8 Prof. Climent Osvaldo Comisión 9 Prof Gallardo Cristian Comisión 10 Ramirez Claudio
Comisión 11 Prof. Cravero Pablo- Villa María Comisión 12 Prof. Hassen Guido Examen Final
Pregunta 1
Finalizado
Según las opiniones más difundidas, ¿cuál es el evangelio más antiguo de los que actualmente poseemos?
Seleccione una:
a. Mateo
b. Marcos
c. Lucas
d. Juan
Pregunta 2
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque por medio de ella fuimos rescatados del pecado.
c. Porque por medio de ella el Verbo tomo solo la apariencia de un hombre para mostrarnos como es Dios.
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Pregunta 3
Finalizado
Seleccione una:
a. Pasión, Muerte, Resurrección, Ascensión (Glorificación), Venida del Espíritu Santo.
Pregunta 4
Finalizado
Seleccione una:
a. La institución de la Eucaristía, que gracias a ella hacemos memorial de este misterio.
c. La Resurrección de Cristo.
d. El sacrificio de expiación.
Pregunta 5
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 6
Finalizado
Seleccione una:
a. Misterio inagotable e inalcanzable.
[Link] 2/7
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Pregunta 7
Finalizado
Seleccione una:
a. El Padre
b. El Hijo
c. El Espíritu Santo
d. La Santísima Trinidad
Pregunta 8
Finalizado
En el Concilio de Calcedonia (451), se aceptó la unión hipostática que expresa el misterio de la unión de las dos naturalezas
(divina y humana) de Cristo en una sola persona, la divina. Esta definición permite comprender que:
Seleccione una:
a. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, “perfecto en la
divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y
cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad;
y por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la
humanidad.”
b. Jesús, hijo de Dios es a la vez, hijo de María. Hombre como cualquier hombre y Dios por ser hijo de Dios. El misterio de la
Encarnación, explicita que la naturaleza de Jesús es divina y humana, que se fusionan en una sola, gracias a la obra del
Espíritu Santo.
c. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Señor Jesucristo, “perfecto
en la divinidad pero no perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y hombre común compuesto de un alma
divina y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y similar a nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15), nacido del Padre por nosotros y por nuestra salvación, y a la
vez nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios.”
Pregunta 9
Finalizado
a. Remite al misterio.
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Pregunta 10
Finalizado
¿Qué concilio definió la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona?
Seleccione una:
a. El Concilio de Florencia.
b. El Concilio Vaticano I.
c. El Concilio de Constantinopla.
d. El Concilio de Calcedonia.
Pregunta 11
Finalizado
La tradición dogmática descubre en la oración de Jesús al Padre, en el huerto de Getsemaní: “aparta de mí este cáliz, pero no
sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú”…
Seleccione una:
a. …el sí humano de Jesús (su voluntad propiamente humana) a la voluntad salvífica del Padre.
c. …la opción de Jesús, a pesar que como Dios no era necesario ya que no puede morir siendo Dios.
Pregunta 12
Finalizado
¿Si no hubiese existido el pecado, para Santo Tomas, se hubiese encarnado el Verbo?
Seleccione una:
a. Si, independientemente del pecado el Verbo se hubiese encarnado.
c. No, es conveniente afirmar que fue dispuesto por Dios como remedio del pecado.
Pregunta 13
Finalizado
La definición de BOECIO es clave para entender esta explicación del misterio de la Encarnación
Seleccione una:
Verdadero
Falso
[Link] 4/7
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Pregunta 14
Finalizado
Seleccione una:
a. Con el Bautismo.
Pregunta 15
Finalizado
Seleccione una:
a. Como un hombre enviado por Dios.
b.
Pregunta 16
Finalizado
La definición del Concilio de Calcedonia (451), que expresa el misterio de la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola
persona, la divina.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 17
Finalizado
La muerte de Cristo es a la vez el sacrificio pascual que lleva a cabo la redención definitiva de los hombres. Gracias a la
definición de la unión hipostática, se comprende que:
Seleccione una:
a. …por la condición divina del Hijo de Dios, este sacrificio es apto redentor por toda la humanidad.
b. …sólo por el sufrimiento solidario, y el carácter de muerte heroica lo que hace eficaz este cruento sacrificio para la
salvación.
c. …que Dios no puede morir en la cruz, por esto, lo que muere es sólo una parte de la humanidad de Jesús.
[Link] 5/7
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Pregunta 18
Finalizado
Las tentaciones de Jesús son la prueba de qué aspecto de la relación del Hijo con Dios Padre:
Seleccione una:
a. Su entrega por obligación y anulación de la libertad.
c. Su obediencia filial.
Pregunta 19
Finalizado
Seleccione una:
a. Según el evangelio de Juan, fue tentado toda su vida.
Pregunta 20
Finalizado
La entrada triunfal en Jerusalén es la única acción mesiánica simbólica que presenta a Jesús a los ojos del pueblo como el
Mesías de Israel.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
◄ Trabajo Práctico n° 2
Ir a...
[Link] 6/7
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[Link] 7/7
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TEOLOGIA II
2) Según las opiniones más difundidas ¿Cuál es el evangelio mas antiguo de los que
actualmente poseemos?
a. Mateo
b. Marcos
c. Lucas
d. Juan
3) Dios padre….
a. Se encarna
b. Tiene la iniciativa de la Encarnación.
c. Coopera en la Encarnación.
4) ¿Si no hubiese existido el pecado, para Santo Tomas, se hubiese encarnado el Verbo?
a. Si, independientemente del pecado el Verbo se hubiese encarnado
b. Si, ya que estaba pensando en la eternidad del padre enviar a su hijo
c. No, es conveniente afirmar que fue dispuesto por Dios como remedio del pecado (2.3
Modulo)
d. Ninguna de las anteriores es correcta
9) La definición dogmática que afirma que “se ha de reconocer a un solo y mismo Cristo
Señor, Hijo único en dos naturalezas; sin confusión, sin cambio, sin división, sin
separación. La diferencia de naturalezas de ningún modo queda suprimida por su
Unión, sino que quedan a salvo las propiedades de cada una de las naturalezas y
confluyen en un solo sujeto y en una sola persona”. Pertenece a:
a. Concilio de Calcedonia (451)
b. Encíclica Mystici Corporis Christi (1943)
c. Exhortacion apostólica Verbum Domini (2010)
a. …el sí humano de Jesús (su voluntad propiamente humana) a la voluntad salvífica del
Padre.
c. …la opción de Jesús, a pesar que como Dios no era necesario ya que no puede morir
siendo Dios.
12) La teología de la encarnación habla del ser y gira en torno al hecho inaudito de que
un hombre es Dios y de que Dios es hombre.
a. Verdadero
b. Falso
a. No ocurrió en realidad, sino que es una adición posterior en los Evangelios. Los autores
cristianos agregaron estos relatos para no dejar inconclusa la historia de Jesús.
a. Verdadero
b. Falso
16) La liturgia era el ámbito propio donde se proclamaba la Palabra de Dios, se partía el pan,
al mismo tiempo que se repetían las palabras de Jesús dichas, sobre todo, en la Última Cena.
a. Verdadero
[Link]
17). Los escritos del Nuevo Testamento, de los cuales recibimos estos misterios de la vida de
Jesucristo, son el fruto del anuncio, las enseñanzas, las celebraciones y la vida de fe de las
primeras comunidades cristianas Seleccione una:
a. Verdadero
b. Falso
18) Las tentaciones de Jesús, ¿en dónde las podemos ubicar? Seleccione una:
19) En el Concilio de Calcedonia (451), se aceptó la unión hipostática que expresa el misterio
de la unión de las dos naturalezas (divina y humana) de Cristo en una sola persona, la divina.
Esta definición permite comprender que: Seleccione una:
a. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro
Jesucristo, “perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y
verdaderamente hombre compuesto de alma racional y cuerpo; consubstancial con el Padre
según la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo semejante a
nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la
divinidad; y por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen
María, la Madre de Dios, según la humanidad.”
b. Jesús, hijo de Dios es a la vez, hijo de María. Hombre como cualquier hombre y Dios por ser
hijo de Dios. El misterio de la Encarnación, explicita que la naturaleza de Jesús es divina y
humana, que se fusionan en una sola, gracias a la obra del Espíritu Santo.
c. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro
Señor Jesucristo, “perfecto en la divinidad pero no perfecto en la humanidad; verdaderamente
Dios y hombre común compuesto de un alma divina y cuerpo; consubstancial con el Padre
según la divinidad y similar a nosotros según la humanidad, "en todo semejante a nosotros,
excepto en el pecado" (Heb 4,15), nacido del Padre por nosotros y por nuestra salvación, y a la
vez nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios.”
20) Santo Tomás explica el misterio de Cristo con los términos de dos personas y una
naturaleza. Seleccione una:
a. Verdadero
b. Falso
a. se encarna.
b. coopera en la Encarnación.
a. Remite al misterio.
24) Para Santo Tomás es conveniente decir que la obra de la encarnación ha sido dispuesta
por Dios como remedio del pecado, de modo que, no existiendo el pecado, no se hubiera
dado la encarnación.
a. Verdadero
b. Falso
25) De acuerdo al teólogo Olegario GONZÁLEZ DE CARDEDAL “el hombre Jesús concebido por
la acción del Espíritu de las entrañas de María, descendiente de David, según la carne, que
vivió en una relación filial con Dios expresada en el término 'abba' y fue constituido Hijo de
Dios en poder según el Espíritu en la resurrección (Rom 1,3-4), es “su Hijo” (Rom 1,3), el
Verbo que estaba con él creando el mundo, Dios como él (Jn 1,1.3)”.
c. Con esta afirmación, el teólogo González de Cardedal, nos introduce a la cuestión esencial
de la Pneumatología, esto es, la importancia de la obra del Espíritu Santo en el misterio de la
Encarnación.
a. Con el Bautismo.
a. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de Trinidad. Consiste en el ascenso del
hombre gracias a la ayuda de Jesús, quien enseña al hombre a llegar al hombre a ser Dios.
b. “La iniciativa del Padre” consiste en el deseo de Dios que el hombre, a través de la
enseñanza del Espíritu Santo, funde una Iglesia y acoja la Buena Nueva pregonada por Jesús, su
Hijo.
c. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de la Trinidad. Consiste una
prolongación “hacia afuera” de la vida trinitaria. Por ello, el Padre envía a su Hijo para
redimirnos y hacernos hijos adoptivos.
30) La entrada triunfal en Jerusalén es la única acción mesiánica simbólica que presenta a
Jesús a los ojos del pueblo como el Mesías de Israel.
a. Verdadero
b. Falso
d. Estrictamente de la Trinidad.
a. Verdadero
b. Falso
34) La misión era el ámbito propio donde se proclamaba la Palabra de Dios, se partía el pan,
se oraba, se conferían los sacramentos, se cantaba y aclamaba al Señor.
a. Verdadero
b. Falso
a. Al Espíritu Santo.
b. A María.
c. A José.
d. A todos juntos.
37) Según los Evangelios de Marcos y Mateo, la acusación de blasfemia se comprende en..
a. …la triple pretensión mesiánica, la de ser el Hijo del Hombre, el juez escatológico y
finalmente, el Hijo de Dios.
b. …la triple pretensión mesiánica de ser el Hijo del hombre, el rey instaurador del Reino de los
cielos y finalmente, el Mesías político esperado.
c. …únicamente por la pretensión de ser Hijo de Dios.
a. El misterio pascual.
39) Para SANTO TOMÁS DE AQUINO, la unión de la naturaleza humana con la divina en
Jesucristo es accidental y personal.
a. Verdadero
b. Falso
40) La definición de BOECIO es clave para entender esta explicación del misterio de la
Encarnación
a. Verdadero
b. Falso
41) En el Libro del Apocalipsis a Jesús se le asigna el título de Cordero de Dios que significa:
42) Las tentaciones de Jesús son la prueba de qué aspecto de la relación del Hijo con Dios
Padre:
c. Su obediencia filial.
43) La definición del Concilio de Calcedonia (451), que expresa el misterio de la unión de las
dos naturalezas de Cristo en una sola persona, la divina.
a. Verdadero
b. Falso
44) Quizás el secreto de la Cristología de Pablo pueda estar resumido en pocas palabras:
Seleccione una: (LA PUSE REPETIDA EN LA PREGUNTA 53)
a. …es una parte vital pero no esencial de la Buena Nueva que los apóstoles, y la Iglesia a
continuación de ellos. El mensaje de los apóstoles nos acerca al designio salvador de Dios se ha
cumplirá de “una vez por todas” (Heb 9,26) en la parusía.
b. …está en el centro de la Buena Nueva que los apóstoles, y la Iglesia a continuación de ellos,
deben anunciar al mundo. El designio salvador de Dios se ha cumplido de “una vez por todas”
(Heb. 9,26) por la muerte redentora de su Hijo Jesucristo.”
a. …el sí humano de Jesús (su voluntad propiamente humana) a la voluntad salvífica del Padre.
c. …la opción de Jesús, a pesar que como Dios no era necesario ya que no puede morir siendo
Dios.
a. Su pasión.
b. Su resurrección.
d. Toda su vida.
48) Santo Tomás sostiene que “Dios habría podido redimirnos con su omnipotencia en
muchas otras maneras” (S. Theol., III, q. 1, a. 2.). Esto significa que…
a. …Santo Tomás no excluye que hubiera podido encarnarse en la eventualidad que el hombre
no hubiera pecado. Dios, por su omnipotencia, habría podido encarnarse, aunque no hubiera
existido el pecado. Aunque la Sagrada Escritura indique que Dios se hizo hombre para la
redención del hombre, la encarnación podría haberse realizado de acuerdo al beneplácito del
Verbo, sin ayuda de Dios Padre ni del Espíritu Santo.
b. …. Santo Tomás excluye que hubiera podido encarnarse en la eventualidad que el hombre
no hubiera pecado. La voluntad de Dios, notada en la Sagrada Escritura, está supeditada
necesariamente a remediar el pecado del hombre.
c. Porque por medio de ella el Verbo tomo solo la apariencia de un hombre para mostrarnos
como es Dios.
50) ¿Qué concilio definió la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona?
Seleccione una:
a. El Concilio de Florencia.
b. El Concilio Vaticano I.
c. El Concilio de Constantinopla.
d. El Concilio de Calcedonia.
a. Una.
b. Dos.
c. Tres.
53) Quizás el secreto de la Cristología de Pablo pueda estar resumido en pocas palabras:
Seleccione una:
54) ¿Cuál fue la obra del Espíritu Santo en el misterio de la Encarnación? Seleccione una:
a. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos” el Espíritu Santo obra para que se
realice la autocomunicación de Dios con la humanización del Hijo de Dios en el seno de la
Virgen María. La obra del Espíritu “que da la vida” alcanza su culmen en el misterio de la
encarnación. El Verbo Eterno se hace carne por obra del Espíritu Santo.
a. Que Dios pueda conocer a la humanidad para que ella llegue a Él.
57) La muerte de Cristo es a la vez el sacrificio pascual que lleva a cabo la redención
definitiva de los hombres. Gracias a la definición de la unión hipostática, se comprende que:
Seleccione una:
a. …por la condición divina del Hijo de Dios, este sacrificio es apto redentor por toda la
humanidad.
b. …sólo por el sufrimiento solidario, y el carácter de muerte heroica lo que hace eficaz este
cruento sacrificio para la salvación.
c. …que Dios no puede morir en la cruz, por esto, lo que muere es sólo una parte de la
humanidad de Jesús.
a. se Encarna.
b. coopera en la Encarnación.
a. Verdadero
b. Falso
a. Verdadero
b. Falso
62) En su intento por explicar la Encarnación como acto del Hijo, SANTO TOMÁS DE
AQUINO…
Seleccione una:
a. …afirma que la causa de la Encarnación, por necesidad, fue la reparación del pecado
querida por la justicia divina y que el hombre no estaba en grado de cumplir.
b. …afirma que existen diversas causas de la Encarnación por conveniencia, pero la más
importante fue la reparación del pecado querida por la justicia divina y que el hombre no
estaba en grado de cumplir.
c. …afirma que la causa de la Encarnación, basado en las Escrituras, y sobre todo en el
Evangelio, esta cimentada en el pedido de Jesús en el seno de la vida Trinitaria, para poder
realizar los designios divinos.
63) En el trasfondo de los textos del Nuevo Testamento bien puede entreverse la vida, con
sus aciertos y conflictos, como los ambientes y las comunidades que los han originado.
a. Verdadero.
b. Falso
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Encuentros Sincrónicos Trabajos Prácticos/Actividades Exámenes Parciales/ Recuperatorio Examen Final Tema 10
Pregunta 1
Finalizado
En el Concilio de Calcedonia (451), se aceptó la unión hipostática que expresa el misterio de la unión de las dos naturalezas
(divina y humana) de Cristo en una sola persona, la divina. Esta definición permite comprender que:
Seleccione una:
a. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, “perfecto en la
divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y
cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad; y
por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la
humanidad.”
b. Jesús, hijo de Dios es a la vez, hijo de María. Hombre como cualquier hombre y Dios por ser hijo de Dios. El misterio de la
Encarnación, explicita que la naturaleza de Jesús es divina y humana, que se fusionan en una sola, gracias a la obra del
Espíritu Santo.
c. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Señor Jesucristo, “perfecto
en la divinidad pero no perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y hombre común compuesto de un alma
divina y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y similar a nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15), nacido del Padre por nosotros y por nuestra salvación, y a la
vez nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios.”
Pregunta 2
Finalizado
Dios Hijo...
Seleccione una:
a. se encarna.
b. coopera en la Encarnación.
[Link] 1/12
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Pregunta 3
Finalizado
Seleccione una:
a. la persona humana de Cristo.
Pregunta 4
Finalizado
Para Santo Tomas de Aquino, ¿cuál es la razón de conveniencia de la encarnación primera y más importante?
Seleccione una:
a. Que Dios pueda conocer a la humanidad para que ella llegue a Él.
Pregunta 5
Finalizado
El título cristológico “Hijo único de Dios” proclama el papel de mediador único y definitivo de Jesucristo, subrayando su doble
relación con el mundo histórico humano y con Dios.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 6
Finalizado
Seleccione una:
a. No ocurrió en realidad, sino que es una adición posterior en los Evangelios. Los autores cristianos agregaron estos relatos
para no dejar inconclusa la historia de Jesús.
b. Aunque no responde al problema del mal y la muerte, los Evangelistas tratan de responder de acuerdo a sus
conocimientos filosóficos y teológicos.
[Link] 2/12
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Pregunta 7
Finalizado
Seleccione una:
a. “Mi vida es Cristo” (Gál 2,20)
Pregunta 8
Finalizado
Según las opiniones más difundidas, ¿cuál es el evangelio más antiguo de los que actualmente poseemos?
Seleccione una:
a. Mateo
b. Marcos
c. Lucas
d. Juan
Pregunta 9
Finalizado
Seleccione una:
a. Con el Bautismo.
[Link] 3/12
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Pregunta 10
Finalizado
Seleccione una:
a. Según el evangelio de Juan, fue tentado toda su vida.
Pregunta 11
Finalizado
Seleccione una:
a. El nacimiento de Jesús y su hallazgo en el Templo.
Pregunta 12
Finalizado
Para Santo Tomás es conveniente decir que la obra de la encarnación ha sido dispuesta por Dios como remedio del pecado,
de modo que, no existiendo el pecado, no se hubiera dado la encarnación.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 13
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque por medio de ella fuimos rescatados del pecado.
c. Porque por medio de ella el Verbo tomo solo la apariencia de un hombre para mostrarnos como es Dios.
[Link] 4/12
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Pregunta 14
Finalizado
La entrada triunfal en Jerusalén es la única acción mesiánica simbólica que presenta a Jesús a los ojos del pueblo como el
Mesías de Israel.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 15
Finalizado
b. Compartir la enseñanzas trasmitidas en la Sagrada Escritura, sea en lo concerniente a la vida del Señor como a sus
enseñanzas
d. Todo esto se hacía con la convicción de estar guiados por el Espíritu Santo
Pregunta 16
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 17
Finalizado
a. Remite al misterio.
[Link] 5/12
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Pregunta 18
Finalizado
Seleccione una:
a. Habla principalmente de que un hombre es Dios y por eso Dios es hombre.
c. Habla principalmente de que el amor de Dios por los hombres, a fin de que vino a este mundo.
d. Habla principalmente del estudio del nacimiento de Cristo en relación exclusiva a María y José.
Pregunta 19
Finalizado
Seleccione una:
a. Pasión, Muerte, Resurrección, Ascensión (Glorificación), Venida del Espíritu Santo.
Pregunta 20
Finalizado
Se admiten tres ámbitos en el seno de la comunidad cristiana primitiva: liturgia, catequesis y misión
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 21
Finalizado
Seleccione una:
a. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de Trinidad. Consiste en el ascenso del hombre gracias a la ayuda
de Jesús, quien enseña al hombre a llegar al hombre a ser Dios.
b. “La iniciativa del Padre” consiste en el deseo de Dios que el hombre, a través de la enseñanza del Espíritu Santo, funde
una Iglesia y acoja la Buena Nueva pregonada por Jesús, su Hijo.
c. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de la Trinidad. Consiste una prolongación “hacia afuera” de la vida
trinitaria. Por ello, el Padre envía a su Hijo para redimirnos y hacernos hijos adoptivos.
[Link] 6/12
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Pregunta 22
Finalizado
Seleccione una:
a. Una imagen querida por Israel, pero que no tiene significación de importancia en los contemporáneos de Jesús.
b. El nuevo y definitivo Éxodo. el Cordero rescata la humanidad entera para hacer de ella un "reino de sacerdotes para
Dios".
Pregunta 23
Finalizado
Seleccione una:
a. Una.
b. Dos.
c. Tres.
Pregunta 24
Finalizado
Seleccione una:
a. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos” el Espíritu Santo obra para que se realice la autocomunicación
de Dios con la humanización del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María. La obra del Espíritu “que da la vida” alcanza
su culmen en el misterio de la encarnación. El Verbo Eterno se hace carne por obra del Espíritu Santo.
b. El Espíritu Santo, de acuerdo a la Sagrada Escritura, obra en el misterio de la vida de Jesús, quien, en el Bautismo en el
Jordán, reconoce y toma conciencia de su filiación divina (Mt. 3, 17).
c. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos”, el Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida empieza a existir
cuando el Verbo Eterno se hace carne, en el seno de María. Por eso, en la Sagrada Escritura no se hace mención
alguna del Espíritu Santo. El misterio de la Encarnación origina la Tercera Persona de la Trinidad.
[Link] 7/12
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Pregunta 25
Finalizado
Seleccione una:
a. Su nacimiento, vida pública, y los misterios de su pasión.
Pregunta 26
Finalizado
Los principales relatos sobre la vida, obras y palabras de Jesús, los encontramos en los textos que llamamos “Vida de Jesús” o
“Biografía de Jesús”.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 27
Finalizado
La teología de la encarnación habla del ser y gira en torno al hecho inaudito de que un hombre es Dios y de que Dios es
hombre.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
[Link] 8/12
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Pregunta 28
Finalizado
Seleccione una:
a. Anulación de la categoría del Antiguo Testamento, esto es el Pueblo de Israel como Viña del Señor. No hay más vid que
Jesús.
b. Comprensión cristológica y una concepción acabada del vínculo que existe entre Jesús y el nuevo pueblo de Dios, es
decir la comunidad de sus seguidores.
c. Es una analogía de carácter ilustrativo. No tiene intención alguna de mostrar otros aspectos. Al contrario se han
inventado interpretaciones en clave de unidad y fraternidad de la comunidad de cristianos.
Pregunta 29
Finalizado
La definición de BOECIO es clave para entender esta explicación del misterio de la Encarnación
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 30
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque es un evento histórico, atestiguado verificado mediante signos y testimonios.
Pregunta 31
Finalizado
Para SANTO TOMÁS DE AQUINO, la unión de la naturaleza humana con la divina en Jesucristo es accidental y personal.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
[Link] 9/12
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Pregunta 32
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 33
Finalizado
[Link]ÁLEZ DE CARDEDAL, la cuestión esencial para los tratados de Trinidad y cristología es explicar la íntima relación entre
Jesús de Nazareth y las tres personas divinas.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 34
Finalizado
¿Si no hubiese existido el pecado, para Santo Tomas, se hubiese encarnado el Verbo?
Seleccione una:
a. Si, independientemente del pecado el Verbo se hubiese encarnado.
c. No, es conveniente afirmar que fue dispuesto por Dios como remedio del pecado.
Pregunta 35
Finalizado
¿Qué concilio definió la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona?
Seleccione una:
a. El Concilio de Florencia.
b. El Concilio Vaticano I.
c. El Concilio de Constantinopla.
d. El Concilio de Calcedonia.
[Link] 10/12
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Pregunta 36
Finalizado
Santo Tomás explica el misterio de Cristo con los términos de dos personas y una naturaleza.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 37
Finalizado
Dios Padre....
Seleccione una:
a. se encarna.
c. coopera en la Encarnación.
Pregunta 38
Finalizado
La pretensión mesiánica de Jesús que se descubre en los Evangelios, constituía un delito contra el orden del Imperio Romano.
Este delito era:
Seleccione una:
a. El pretender ser rey era un delito digno de muerte como causa de rebelión. Los saduceos, miembros de la comunidad
judía, acusan de sedición a Jesús ante el procurador romano.
b. El pretender ser rey era un delito pero el Imperio Romano, estableció un respeto por las tradiciones judías. Por eso el
delito que cometió Jesús es no haber respetado la norma impuesta en la Digesta por los romanos.
c. El pretender ser Mesías era un delito contra el Imperio Romano, porque era una afrenta contra la divinidad del
Emperador Romano.
Pregunta 39
Finalizado
Seleccione una:
a. La institución de la Eucaristía, que gracias a ella hacemos memorial de este misterio.
c. La Resurrección de Cristo.
d. El sacrificio de expiación.
[Link] 11/12
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Pregunta 40
Finalizado
Seleccione una:
a. Exclusivamente del el Hijo.
d. Estrictamente de la Trinidad.
Ir a...
FORO DE BIENVENIDA ►
[Link] 12/12
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Examen Parcial
Página Principal / Mis Materias / Cursos / 355 - ESCRIBANÍA / 363 - PROCURACIÓN / Segundo año / 355-363-TEOLOGÍA II
Encuentros Sincrónicos Trabajos Prácticos/Actividades Exámenes Parciales/ Recuperatorio Examen Final Tema 10
Pregunta 1
Finalizado
En el Concilio de Calcedonia (451), se aceptó la unión hipostática que expresa el misterio de la unión de las dos naturalezas
(divina y humana) de Cristo en una sola persona, la divina. Esta definición permite comprender que:
Seleccione una:
a. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, “perfecto en la
divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y
cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad; y
por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la
humanidad.”
b. Jesús, hijo de Dios es a la vez, hijo de María. Hombre como cualquier hombre y Dios por ser hijo de Dios. El misterio de la
Encarnación, explicita que la naturaleza de Jesús es divina y humana, que se fusionan en una sola, gracias a la obra del
Espíritu Santo.
c. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Señor Jesucristo, “perfecto
en la divinidad pero no perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y hombre común compuesto de un alma
divina y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y similar a nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15), nacido del Padre por nosotros y por nuestra salvación, y a la
vez nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios.”
Pregunta 2
Finalizado
Dios Hijo...
Seleccione una:
a. se encarna.
b. coopera en la Encarnación.
[Link] 1/12
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Pregunta 3
Finalizado
Seleccione una:
a. la persona humana de Cristo.
Pregunta 4
Finalizado
Para Santo Tomas de Aquino, ¿cuál es la razón de conveniencia de la encarnación primera y más importante?
Seleccione una:
a. Que Dios pueda conocer a la humanidad para que ella llegue a Él.
Pregunta 5
Finalizado
El título cristológico “Hijo único de Dios” proclama el papel de mediador único y definitivo de Jesucristo, subrayando su doble
relación con el mundo histórico humano y con Dios.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 6
Finalizado
Seleccione una:
a. No ocurrió en realidad, sino que es una adición posterior en los Evangelios. Los autores cristianos agregaron estos relatos
para no dejar inconclusa la historia de Jesús.
b. Aunque no responde al problema del mal y la muerte, los Evangelistas tratan de responder de acuerdo a sus
conocimientos filosóficos y teológicos.
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Pregunta 7
Finalizado
Seleccione una:
a. “Mi vida es Cristo” (Gál 2,20)
Pregunta 8
Finalizado
Según las opiniones más difundidas, ¿cuál es el evangelio más antiguo de los que actualmente poseemos?
Seleccione una:
a. Mateo
b. Marcos
c. Lucas
d. Juan
Pregunta 9
Finalizado
Seleccione una:
a. Con el Bautismo.
[Link] 3/12
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Pregunta 10
Finalizado
Seleccione una:
a. Según el evangelio de Juan, fue tentado toda su vida.
Pregunta 11
Finalizado
Seleccione una:
a. El nacimiento de Jesús y su hallazgo en el Templo.
Pregunta 12
Finalizado
Para Santo Tomás es conveniente decir que la obra de la encarnación ha sido dispuesta por Dios como remedio del pecado,
de modo que, no existiendo el pecado, no se hubiera dado la encarnación.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 13
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque por medio de ella fuimos rescatados del pecado.
c. Porque por medio de ella el Verbo tomo solo la apariencia de un hombre para mostrarnos como es Dios.
[Link] 4/12
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Pregunta 14
Finalizado
La entrada triunfal en Jerusalén es la única acción mesiánica simbólica que presenta a Jesús a los ojos del pueblo como el
Mesías de Israel.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 15
Finalizado
b. Compartir la enseñanzas trasmitidas en la Sagrada Escritura, sea en lo concerniente a la vida del Señor como a sus
enseñanzas
d. Todo esto se hacía con la convicción de estar guiados por el Espíritu Santo
Pregunta 16
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 17
Finalizado
a. Remite al misterio.
[Link] 5/12
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Pregunta 18
Finalizado
Seleccione una:
a. Habla principalmente de que un hombre es Dios y por eso Dios es hombre.
c. Habla principalmente de que el amor de Dios por los hombres, a fin de que vino a este mundo.
d. Habla principalmente del estudio del nacimiento de Cristo en relación exclusiva a María y José.
Pregunta 19
Finalizado
Seleccione una:
a. Pasión, Muerte, Resurrección, Ascensión (Glorificación), Venida del Espíritu Santo.
Pregunta 20
Finalizado
Se admiten tres ámbitos en el seno de la comunidad cristiana primitiva: liturgia, catequesis y misión
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 21
Finalizado
Seleccione una:
a. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de Trinidad. Consiste en el ascenso del hombre gracias a la ayuda
de Jesús, quien enseña al hombre a llegar al hombre a ser Dios.
b. “La iniciativa del Padre” consiste en el deseo de Dios que el hombre, a través de la enseñanza del Espíritu Santo, funde
una Iglesia y acoja la Buena Nueva pregonada por Jesús, su Hijo.
c. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de la Trinidad. Consiste una prolongación “hacia afuera” de la vida
trinitaria. Por ello, el Padre envía a su Hijo para redimirnos y hacernos hijos adoptivos.
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Pregunta 22
Finalizado
Seleccione una:
a. Una imagen querida por Israel, pero que no tiene significación de importancia en los contemporáneos de Jesús.
b. El nuevo y definitivo Éxodo. el Cordero rescata la humanidad entera para hacer de ella un "reino de sacerdotes para
Dios".
Pregunta 23
Finalizado
Seleccione una:
a. Una.
b. Dos.
c. Tres.
Pregunta 24
Finalizado
Seleccione una:
a. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos” el Espíritu Santo obra para que se realice la autocomunicación
de Dios con la humanización del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María. La obra del Espíritu “que da la vida” alcanza
su culmen en el misterio de la encarnación. El Verbo Eterno se hace carne por obra del Espíritu Santo.
b. El Espíritu Santo, de acuerdo a la Sagrada Escritura, obra en el misterio de la vida de Jesús, quien, en el Bautismo en el
Jordán, reconoce y toma conciencia de su filiación divina (Mt. 3, 17).
c. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos”, el Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida empieza a existir
cuando el Verbo Eterno se hace carne, en el seno de María. Por eso, en la Sagrada Escritura no se hace mención
alguna del Espíritu Santo. El misterio de la Encarnación origina la Tercera Persona de la Trinidad.
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Pregunta 25
Finalizado
Seleccione una:
a. Su nacimiento, vida pública, y los misterios de su pasión.
Pregunta 26
Finalizado
Los principales relatos sobre la vida, obras y palabras de Jesús, los encontramos en los textos que llamamos “Vida de Jesús” o
“Biografía de Jesús”.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 27
Finalizado
La teología de la encarnación habla del ser y gira en torno al hecho inaudito de que un hombre es Dios y de que Dios es
hombre.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
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Pregunta 28
Finalizado
Seleccione una:
a. Anulación de la categoría del Antiguo Testamento, esto es el Pueblo de Israel como Viña del Señor. No hay más vid que
Jesús.
b. Comprensión cristológica y una concepción acabada del vínculo que existe entre Jesús y el nuevo pueblo de Dios, es
decir la comunidad de sus seguidores.
c. Es una analogía de carácter ilustrativo. No tiene intención alguna de mostrar otros aspectos. Al contrario se han
inventado interpretaciones en clave de unidad y fraternidad de la comunidad de cristianos.
Pregunta 29
Finalizado
La definición de BOECIO es clave para entender esta explicación del misterio de la Encarnación
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 30
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque es un evento histórico, atestiguado verificado mediante signos y testimonios.
Pregunta 31
Finalizado
Para SANTO TOMÁS DE AQUINO, la unión de la naturaleza humana con la divina en Jesucristo es accidental y personal.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
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Pregunta 32
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 33
Finalizado
[Link]ÁLEZ DE CARDEDAL, la cuestión esencial para los tratados de Trinidad y cristología es explicar la íntima relación entre
Jesús de Nazareth y las tres personas divinas.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 34
Finalizado
¿Si no hubiese existido el pecado, para Santo Tomas, se hubiese encarnado el Verbo?
Seleccione una:
a. Si, independientemente del pecado el Verbo se hubiese encarnado.
c. No, es conveniente afirmar que fue dispuesto por Dios como remedio del pecado.
Pregunta 35
Finalizado
¿Qué concilio definió la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona?
Seleccione una:
a. El Concilio de Florencia.
b. El Concilio Vaticano I.
c. El Concilio de Constantinopla.
d. El Concilio de Calcedonia.
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Pregunta 36
Finalizado
Santo Tomás explica el misterio de Cristo con los términos de dos personas y una naturaleza.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 37
Finalizado
Dios Padre....
Seleccione una:
a. se encarna.
c. coopera en la Encarnación.
Pregunta 38
Finalizado
La pretensión mesiánica de Jesús que se descubre en los Evangelios, constituía un delito contra el orden del Imperio Romano.
Este delito era:
Seleccione una:
a. El pretender ser rey era un delito digno de muerte como causa de rebelión. Los saduceos, miembros de la comunidad
judía, acusan de sedición a Jesús ante el procurador romano.
b. El pretender ser rey era un delito pero el Imperio Romano, estableció un respeto por las tradiciones judías. Por eso el
delito que cometió Jesús es no haber respetado la norma impuesta en la Digesta por los romanos.
c. El pretender ser Mesías era un delito contra el Imperio Romano, porque era una afrenta contra la divinidad del
Emperador Romano.
Pregunta 39
Finalizado
Seleccione una:
a. La institución de la Eucaristía, que gracias a ella hacemos memorial de este misterio.
c. La Resurrección de Cristo.
d. El sacrificio de expiación.
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Pregunta 40
Finalizado
Seleccione una:
a. Exclusivamente del el Hijo.
d. Estrictamente de la Trinidad.
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6) ¿Quiénes SON LOS EXÉGELAS? PERSONAS QUE SE DEDICAN A INTERPRETAR LOS TEXTOS DE
LA BIBLIA, DEBIDO A QUE EL LENGUAJE QUE UTILIZA REQUIERE UNA EXPLICACION
7) ¿Por qué JESUCRISTO ES SACRAMENTO ORIGINAL? PORQUE EN SU HUMANIDAD ES
ACCESO UNICO A LOS HOMBRES A LA SALVACION
8) ¿PARA QUE EXISTE LA IGLESIA?
LA IGLESIA HA SIDO QUERIDA POR DIOS PARA LA SALVACIÓN DE LOS HOMBRES, DE CADA UNO
DE LOS HOMBRES. “NACIDA DEL AMOR DEL PADRE ETERNO, FUNDADA EN EL TIEMPO POR
CRISTO REDENTOR, REUNIDA EN EL ESPÍRITU SANTO, LA IGLESIA TIENE UNA FINALIDAD
ESCATOLÓGICA Y DE SALVACIÓN, QUE SÓLO EN EL SIGLO FUTURO PODRÁ ALCANZAR
PLENAMENTE” (GS 40). TODO EN LA IGLESIA SE DIRIGE A ESE FIN.
Confesamos en el Credo que Jesucristo bajó del cielo “por nosotros los hombres y por nuestra
salvación”. Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es el único redentor del hombre: “en ningún
otro hay salvación” (cfr. Hech 4,12). Y Él se sirve de la Igle-sia como instrumento de la
redención universal.
La Iglesia no se entiende sin Cristo, que la fundó para perpetuar en la historia su misión. La
Iglesia es, por eso, “sacramento universal de salvación” (LG 48), es de-cir, signo eficaz y real de
la acción redentora de Cristo entre todos los hombres has-ta el final de los siglos. La Iglesia
salva, en definitiva, en cuanto que es portadora en plenitud de los poderes y medios de
santificación con que Cristo la dotó.
El fin salvífico de la Iglesia se caracteriza por ser sobrenatural, inalterable, perpetuo y
universal.250
- SOBRENATURAL: conseguir la salvación está por encima de las fuerzas del hombre, al que
sólo con la ayuda de la gracia divina le es posible alcanzarla. La salvación sólo puede provenir
de Dios. Aunque el deseo de salvación anida en el corazón del hombre junto al de una felicidad
imperecedera, ambos en realidad no deben confundirse ni equipararse entre sí. El hombre
tiene la posibilidad de col-mar sus anhelos de bienaventuranza eterna, saciándolos de un
modo insospe-chado, infinito, divino.
- INALTERABLE: cambiar el fin de la Iglesia sería pervertirla y desnaturalizarla, pe-ro esa
posibilidad escapa al poder del hombre y Dios no muda sus planes eternos. Nada se entiende
de la Iglesia si no se considera la necesidad que tiene el hom-bre de ser salvado, más allá del
tiempo y del espacio.
- PERPETUO: durará hasta la consumación de los siglos, lo que sabemos por la promesa que
Cristo hizo a la Iglesia de permanecer siempre con ella: … “Y yo es-taré siempre con ustedes
hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).
- UNIVERSAL: en la Iglesia, Dios ofrece la salvación a todos los hombres, sin que ninguno esté
de antemano excluido de alcanzarla: “Entonces les dijo: Vayan por todo el mundo, anuncien la
Buena Noticia a toda la creación” (Mc 16,15).
9) LAS IMÁGENES DE DIOS SON RESULTADO DE PROYECCIONES DEL HOMBRE. VERDADERO.
PORQUE EL HOMBRE SIEMPRE TIENDE A MOLDEARLO A SU PARECER
10) CRISTO INSTITUYÓ UNA ESCRITURA JERÁRQUUICA Y MINISTRIAL DE LA IGLESIA, FORMADA
POR LOS APOSTOLES Y SUS SUCESORES
Iglesia, todos están llama-dos a la santidad. Esta santidad de la Iglesia se manifiesta y sin cesar
debe mani-festarse en los frutos de la gracia que el Espíritu Santo produce en los fieles. Se
expresa multiformemente en cada uno de los que, con edificación de los demás, se acercan a
la perfección de la caridad en su propio género de vida” (LG 39).
La Iglesia se nutre de dos mesas: la Palabra y la Eucaristía (cfr. DV 21; SC 48; PO 18; PC 6). Pero,
según san JERÓNIMO, “para que se dé fruto de santidad en la ac-tualización en nuestras vidas
del misterio de Cristo en la Palabra y en la Eucaristía, es preciso invocar al Espíritu Santo”
(Mich 1,10-15). Porque la Iglesia es santa, a sus miembros se les llama “santos” (Rom 12,13;
1Cor 1,2; 6,12; 14,33; Flp 1,1; 4,21-22; Col 1,1.4; Ef 4,12; Hch 9,13.32.41; 26,10.18; Ap 13,7),
“sacerdocio santo, nación santa” (1Pe 2, 5-9), “templo santo” (Ef 2, 21). Santo Tomás, en su
comentario del Credo, explica: “La Iglesia de Cristo es santa. El tem-plo de Dios es santo y este
templo son ustedes (1Cor 3, 17). De ahí la expresión “santa Iglesia”.
Los fieles de esta santa asamblea son hechos santos por cuatro títulos.
- En primer lugar, así como una Iglesia es lavada materialmente en su consagra-ción, los fieles
son lavados con la sangre de Cristo: “El que nos ama y que nos lavó nuestros pecados con su
sangre” (Ap 1,5). “Jesús para santificar al pueblo por su propia sangre...” (Heb 13,12).
- En segundo lugar, por una unción: de la misma manera que la Iglesia recibe una unción, los
fieles son ungidos para ser consagrados por una unción espiritual; de otro modo no serían
cristianos, porque Cristo significa ungido. Esta unción es la gracia del Espíritu Santo: “Dios es
quien nos da la unción” (2Cor 1,21); “Habéis si-do santificados en el nombre del Señor
Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios” (1Cor 6,11).
- En tercer lugar, por la inhabitación de la Trinidad; porque allí donde Dios habita, es lugar
santo: “verdaderamente, este lugar es santo”; “a tu casa conviene la san-tidad” (Sal 92,5).
- En cuarto lugar, porque Dios es invocado: “Tú estás entre nosotros, Señor, y tu nombre ha
sido invocado sobre nosotros” (Jr 14,9). Es preciso, pues, vigilar para que, así santificados, no
mancillemos, por el pecado, nuestra alma que es el tem-plo de Dios. El Apóstol dice: “Al que
destruya el templo de Dios, Dios lo destruirá a él” (Credo in Deum, art. IX).235
19) ¿PARA QUE EXISTE LA IGLESIA? Repetida Pregunta 8
20) LA EXPERIENCIA RELIGIOSA Y ESPERITUAL CRISTIANA TIENE ALGUNOS RASGOS
CARACTERISTICOS Y ESPECIFICOS. ESTOS SON:
“Ante todo hay que destacar un hecho de evidencia inmediata: en el centro de la vida de la
comunidad cristiana, como razón y fundamento del modo de pensar, de valorar y de elegir, y
de las mismas relaciones entre los bautizados, está la relación personal y vital con Jesús,
acogido e invocado como Cristo y Señor. En segundo lugar... las fórmulas cristológicas, los
modelos o esquemas religiosos y culturales, los títulos o símbolos en que se expresa la fe de
las primeras comunidades cristianas, nacieron y maduraron dentro del cauce de la gran
tradición bíblica. Pero el lugar generador de esta fe es el mismo Jesús con su acción o palabra
histórica, con la autoridad y la fuerza religiosa de su persona, que se hacen verdad en su
autodonación suprema, la muerte de cruz”.166
Al igual que cualquier otro personaje del pasado, es imposible llegar a Jesús, re-conocido y
proclamado como el Cristo en la primera comunidad cristiana, más que a partir de las fuentes
o documentos que hablen de Él, de su personalidad, de su mensaje, de su acción, de su misión,
de sus gustos, de sus expectativas... pero, por no ser un “personaje cualquiera”, su Persona
supera todo lo que de Él se pueda decir o escribir. Nunca podremos ser exhaustivos del
misterio de este hombre-Dios. Pero lo importante, no es sólo conocerlo, y fundamentalmente
a partir de las fuentes bíblicas que sin duda son las más genuinas, sino sobre todo, prestarle
personal adhesión: poder dar esa respuesta, como lo hizo Pedro, que Cristo espera de cada
cristiano.
21) ¿ES EL BAUTISMO ABSOLUTAMENTE NECESARIO PARA SALVARSE?
SI, El Bautismo es absolutamente necesario para salvarse, de acuerdo a las palabras del Señor:
"El que creyere y se bautizare, se salvará" (Mc. 16,16). El Concilio de Trento definió: "Si alguno
dijere que el bautismo es libre, es decir, no necesario para la salvación, sea anatema" (Dz.
861). "El bautismo, puerta de los sacramentos, cuya recepción de hecho o al menos de deseo
es necesaria para salvarse..." (cfr. C.I.C 849).
Enseña el Magisterio de la Iglesia que “Es capaz de recibir el bautismo todo ser humano no
bautizado, y sólo él” (cfr. C.I.C 864), sea adulto o niño.
22) EN HECHOS DE LOS APOSTOLES LA ACCION DEL ESPIRITU, EN LA VIDA DE LA COMUNIDAD
SE MANIFIESTA POR MEDIO DE LOS MOMENTOS FUNDAMENTALES DE LA FRATERNIDAD
CRISTIANA.
23) LA IGLESIA ES CATOLICA PORQUE ESTÁ FUNDADA SOBRE LOS APÓSTOLES, Y ESTO EN UN
TRIPLE SENTIDO:
- Fue y permanece edificada sobre “el fundamento de los apóstoles” (cfr. Hch 21, 14; Ef 2,20;),
testigos escogidos y enviados en misión por el mismo Cristo (cfr. Mt 28,16-20; Hch 1,8; 1 Cor
9,1; 15,7-8; Gal 1,l).
- Guarda y transmite, con la ayuda del Espíritu Santo que habita en ella, la ense-ñanza (cfr. Hch
2,42), el buen depósito, las sanas palabras oídas a los apóstoles (cfr. 2 Tm 1,13-14).
- Sigue siendo enseñada, santificada y dirigida por los apóstoles hasta la vuelta de Cristo
gracias a aquellos que les suceden en su ministerio pastoral: el colegio de los obispos, “a los
que asisten los presbíteros juntamente con el sucesor de Pedro y Sumo Pastor de la Iglesia”
(AG 5): “Porque no abandonas nunca a tu rebaño, sino que, por medio de los santos pastores,
los proteges y conservas, y quieres que tenga siempre por guía la palabra de aquellos mismos
pastores a quienes tu Hijo dio la misión de anunciar el Evangelio” (Misal Romano, Prefacio de
los após-toles).
Jesús es el enviado del Padre. Desde el comienzo de su ministerio, “llamó a los que él quiso, y
vinieron donde él. Instituyó Doce para que estuvieran con él y para enviar-los a predicar” (Mc
3,13-14). Desde entonces, serán sus “enviados” (es lo que signifi-ca la palabra griega
apostoloi). En ellos continúa su propia misión: “Como el Padre me envió, también yo os envío”
(Jn 20,21). Por tanto, su ministerio es la continuación de la misión de Cristo, El mismo dice a
los Doce: “El que los recibe a ustedes, me recibe a mi, y el que me recibe a mí, recibe al que
me envió” (Mt 10,40; Lc 10,16).
Jesús los asocia a su misión recibida del Padre: como “el Hijo no puede hacer nada por su
cuenta” (cfr. Jn 5,19.30), sino que todo lo recibe del Padre que le ha enviado, así, aquellos a
quienes Jesús envía no pueden hacer nada sin Él (cfr. Jn 15,5) de quien reciben el encargo de la
misión y el poder para cumplirla. Los apóstoles de Cristo saben por tanto que están calificados
por Dios como “ministros de una nueva alianza” (2 Co 3,6), “ministros de Dios” (2 Co 6,4),
“embajadores de Cristo” (2 Co 5,20), “servidores de Cristo y administradores de los misterios
de Dios” (1 Co 4,1).
En el encargo dado a los apóstoles hay un aspecto intransmisible: ser los testigos elegidos de la
Resurrección del Señor y los fundamentos de la Iglesia. Pero hay también un aspecto
permanente de su misión. Cristo les ha prometido permanecer con ellos hasta el fin de los
tiempos (cfr. Mt 28,20). “Esta misión divina confiada por Cristo a los apóstoles tiene que durar
hasta el fin del mundo, pues el Evangelio que tienen que transmitir es el principio de toda la
vida de la Iglesia. Por eso los apósto-les se preocuparon de instituir sucesores” (LG 20).
La Iglesia es una, santa, católica y apostólica en su identidad profunda y última, porque en ella
existe ya y será consumado al fin de los tiempos “el Reino de los cielos”, “el Reino de Dios” (Ap
19,6), que ha venido en la persona de Cristo y que crece misteriosamente en el corazón de los
que le son incorporados hasta su plena manifestación escatológica. Entonces todos los
hombres rescatados por él, hechos en él “santos e inmaculados en presencia de Dios en el
Amor” (Ef 1,4), serán reuni-dos como el único Pueblo de Dios, “la Esposa del Cordero” (Ap
21,9), “la Ciudad Santa que baja del Cielo junto a Dios y tiene la gloria de Dios” (Ap 21,10-11); y
“la muralla de la ciudad se asienta sobre doce piedras, que llevan los nombres de los doce
apóstoles del Cordero” (Ap 21,14).
24) LA IGLESIA ES “UNA” PORQUE:
-Puesto que el apóstol Pedro para evitar las disputas decidió reunir todas las Iglesias en una.
-La Iglesia es una a pesar de haber muchas iglesias debido a que tienen un gobierno común.
-Es una debido a que por que su Fundador, le dio pleno poder de unificar políticamente y
religiosamente su apóstol Pedro.
TODAS SON FALSAS
25) EL SUJETO DEL SACRAMENTO DE LA EUCARISTIA ES:
El sujeto de la recepción de la Eucaristía es todo bautizado es sujeto capaz de recibir
válidamente la Eucaristía, aunque se trate de un niño (Concilio de Trento. Cfr DZ 893). Para la
recepción lícita o fructuosa se requiere: el estado de gracia, y la intención recta, buscando la
unión con Dios y no por otras razones.
26) CREER RELIGIOSAMENTE NO ES ENTRAR EN DIALOGO
27) ¿PUEDE HABLARSE DE LA VIDA COMO UN PROYECTO SIN TERMINAR? SI, SOMOS LIBRES Y
CAPACES DE CAMBIAR NUESTRO DESTINO
28) TRES IMÁGENES DE LAS TANTAS QUE LA SAGRADA ESCRITURA, NOS PRESENTA: ESTAS
IMÁGENES SON EL CUERPO MISTICO DE CRISTO, PUEBLO DE DIOS Y TEMPLO DEL ESPIRITU
SANTO.
29) ENTRE LOS VARIOS SIMBOLOS QUE SOBRE TODO LA SAGRADA ESCRITURA NOS OFRECE
COMO REPRESENTANCIONES DEL ESPIRITU SANTO, ESTA: 1 VIENTO: SIMBOLO DEL
ESPIRITU QUE CONDUCE Y MUEVE A LOS HOMBRES. CONDUCE A JESUS AL DESIERTO, LO
DEVUELVE A GALILEA, LO ENVIA A LA MISION DE LA QUE BROTA LA IGLESIA.
30) ¿Cuál ES LA DEFINICION DE LOS SIETE SACRAMENTOS? SIGNOS SENSIBLES Y EFICACES
INSTITUIDOS POR JESUS, ADMINISTRADOS POR LA IGLESIA Y QUE CAUSAN LA GRACIA.
32) ¿Qué SIGNIFICA UNA OPINION DE SENTIDO? UNA CUESTION HUMANA FUNDAMENTAL.
SE LA PUEDE ACEPTAR O NEGAR. PERO NO DEJA DE ESTAR ALLI.
33) ¿Qué ES LA INCULTURACION? LA INCULTURACION ES EL LENTO PROCESO POR EL QUE
UNA NUEVA CULTURA HACE SUYO Y SE APROPIA DEL MENSAJE CRISTIANO….
34) CRISTO, SACRAMENTO “POR SU SER” SIGNIFICA. POR SU MISMA VERDAD ONTOLOGICA,
POR SU PRESENCIA ENTRE LOS HOMBRES COMO HIJO DE DIOS “Y EL VERBO SE HIZO
CARNE”….
35) EL CONCEPTO LIBERTAD RELIGIOSA NO EXISTE EN EL CATOLICISMO. FALSO. EL CONCILIO
VATICANO II HABLA DEL AMBITO DE LA CONCIENCIA HUMANA Y LA DIGNIDAD….
36) LA LOCUCION LATINA FILIOQUE, HACE ALUSION A LA DISCUSIÓN TEOLGICA SOBRE: SI EL
ESPIRITU SANTO PROCEDE DEL PADRE Y DEL HIJO. POSTERIORES DECLARACIONES SOLO
INTRODUJERON, ESTE AÑADIDO QUE HA SIDO FUENTE DE DISCORDACIA ENTRE LA
CRISTIANIDAD ORIENTAL Y LA ACCIDENTAL.
37) EL CONCILIO VATICANO II RECONCE TRES IMÁGENES DE LAS TANTAS QUE LA SAGRADA
ESCRITURA NOS PRESENTA: CUERPO MISTICO DE CRISTO, PUEBLO DE DIOS Y TEMPLO DEL
ESPIRITU SANTO.
38) SEGÚN SANTO TOMAS DE AQUINO, LOS TRES NOMBRES MAS PROPIOS Y
REPRESENTATIVOS DE LA TERCERA PERSONA DE LA SANTISIMA TRINIDAD SON. ESPIRITU
SANTO, AMOR Y DON. RESPECTO AL NOMBRE “AMOR” : ES ESENCIALMENTE COMUN A
LAS PERSONAS DE LA SANTISIMA TRINIDAD. PERO CONVIENE PERSONALMENTE SOLO A
LA TERCERA PERSONA DE LA SANTISIMA TRINIDAD, EL ESPIRITU SANTO.
1) El cristiano, por su libertad, es llamado a ser co-creador o colaborador en la acción de Dios en la historia. Esto
significa que…
a. La Providencia divina acontece “en” y “por” las acciones particulares de las crea-turas, pues, Dios actúa en la historia a
través de ellos como mero instrumentos, pues Dios se apodera de ellos para actuar, anulando su voluntad, haciéndose
una con la de Dios.
b. Las creaturas gozan de verdadera autonomía. Esta autonomía creatural se expresa del modo más elevado en
convertirse en instrumentos dependientes de la acción de Dios en nosotros, abandonos sólo a su Providencia y dejando
de ser autónomos.
AMBAS SON FALSAS.
2) El Génesis en el capítulo 1, versículo 1, inicia diciendo "En el principio, Dios creó el cielo y la tierra". Estas primeras
palabras de la Escritura afirman que:
ÉL SOLO ES CREADOR.
3) La locución latina filioque, hace alusión a la discusión teológica sobre:
SI EL ESPÍRITU SANTO PROCEDE DEL PADRE Y DEL HIJO. POSTERIORES DECLARACIONES SOLO INTRODUJERON, ESTE
AÑADIDO QUE HA SIDO FUENTE DE DISCORDIA ENTRE LA CRISTIANDAD ORIENTAL Y LA OCCIDENTAL
4) En Hechos de los apóstoles, la acción del Espíritu en la vida de la comunidad se manifiesta por medio de los
momentos fundamentales de la fraternidad cristiana:
PERSEVERANCIA EN LA ESCUCHA DE LA PALABRA, LA COMUNIÓN DE FE Y DE LOS BIENES, LA FRACCIÓN DEL PAN Y EN LA
ORACIÓN.
5) La “New Age” presenta nuevas formas de religiosidad, caracterizada por:
BUSCA REENCANTAR ESTE MUNDO DESENCANTADO, A TRAVÉS DE LAS RELIGIONES ORIENTALES, CONCEBIDAS COMO
MÁS “NATURALES” Y EN CUYO RESULTADO SINCRÉTICO TODO ESTÁ PERMITIDO, TODO ES LIGHT Y COOL.
6) Únicamente en la pneumatología joánica, el Espíritu Santo es llamado.
Paráclito. MARCADA Y TOMADA COMOINCORRECTA
Espíritu de Vida.
Espíritu Santo.
SOLAMENTE EN EL EVANGELIO DE JUAN, EL ESPÍRITU SANTO ES LLAMADO “PARÁCLITO”. TEXTUAL DEL MÓDULO
7) Sobre el creer en los valores…
A. LOS VALORES SON OBJETO DE FE.
B. AUNQUE SE ATAQUE UN VALOR Y NO SE HALLE SU EXISTENCIA NO DEJAMOS DE CREER EN EL MISMO.
C. TODAS SON CORRECTAS.
11) En América Latina también se recibe el fenómeno de la pos-modernidad. Encontramos diversos elementos que
muestran esa recepción:
LA TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN.
12) Según el Nuevo Testamento ¿Qué es el Reino de Dios?
A. EL REINO DE DIOS ES UNA REALIDAD DINÁMICA, ES DIOS MISMO QUE ENTRA EN EL MUNDO Y ACTÚA EN ÉL.
B. PARA JESÚS, EL REINO DE DIOS ES UNA REALIDAD YA PRESENTE EN EL MUNDO, QUE DESPUNTA A TRAVÉS DE SUS
OBRAS Y DE SU PREDICACIÓN.
C. AMBAS OPCIONES SON VERDADERAS.
36) ¿Cuál de las siguientes es una frase que con razón sostenía Santo Tomas?
LE CORRESPONDE A LA FE CREER EN ALGO Y CREER EN ALGUIEN.
37) ¿Quién es el primer testigo de la fe en la tradición bíblica?:
ABRAHAM.
38) La vía cosmológica para conocer a Dios, significa:
SE PARTE DE LAS COSAS CREADAS PARA ELEVARSE A DIOS.
39) El CatIC en su número 314, se afirma que:
a. ...QUE DIOS ES EL SEÑOR DEL MUNDO Y DE LA HISTORIA. PERO LOS CAMINOS DE SU PROVIDENCIA NOS SON CON
FRECUENCIA DESCONOCIDOS. SÓLO AL FINAL, CUANDO TENGA FIN NUESTRO CONOCIMIENTO PARCIAL, CUANDO
VEAMOS A DIOS "CARA A CARA" (1 CO 13, 12), NOS SERÁN PLENAMENTE CONOCIDOS LOS CAMINOS POR LOS CUALES,
INCLUSO A TRAVÉS DE LOS DRAMAS DEL MAL Y DEL PECADO, DIOS HABRÁ CONDUCIDO SU CREACIÓN HASTA EL REPOSO
DE ESE SABBAT (CF GN 2, 2) DEFINITIVO, EN VISTA DEL CUAL CREÓ EL CIELO Y LA TIERRA.
b. …la providencia divina es una verdad inseparable de la fe en Dios Creador: Dios actúa en las obras de sus criaturas.
Esta verdad, lejos de disminuir la dignidad de la criatura, la realza. Sacada de la nada por el poder, la sabiduría y la
bondad de Dios, no puede nada si está separada de su origen, porque "sin el Creador la criatura se diluye" (GS 36, 3);
menos aún puede ella alcanzar su fin último sin la ayuda de la gracia (cf Mt 19, 26; Jn 15, 5; Flp 4, 13).
c. …Jesús pide un abandono filial en la providencia del Padre celestial que cuida de las más pequeñas necesidades de
sus hijos: "No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿qué vamos a comer? ¿qué vamos a beber? [...] Ya sabe vuestro
Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán
por añadidura" (Mt 6, 31-33; cf Mt 10, 29-31).NO ES
40) ¿Cuál de los siguientes textos es uno de los textos fundamentales de la pneumatología paulina?
ROM. 8,9-16.
PREGUNTERO TEOLOGIA II
La Iglesia reconoce como dogma de fe que los sacramentos son siete en el Concilio:
Seleccione una:
a. Vaticano I.
b. Trento.
c. Vaticano II.
En el Libro del Apocalipsis a Jesús se le asigna el título de Cordero de Dios que significa:
Seleccione una:
a. Jesús tiene la supremacía sobre todas las fuerzas del mal.
b. Jesús ha sido inmolado y por medio de su sangre ha rescatado a las naciones.
c. Jesús tiene una realidad trascendente.
Retroalimentación Respuesta correcta
En el Evangelio según San Juan “Yo soy Pan” significa: Seleccione una:
a. Que Jesús es el Pan de Vida.
b. Que Jesús es el Ungido.
c. Que Jesús da testimonio de sí mismo.
Retroalimentación Respuesta correcta
Pregunta 3
La encarnación, ¿obra de qué persona divina es?
Seleccione una:
a. Exclusivamente del el Hijo.
b. Exclusivamente del Padre.
c. Estrictamente del Espíritu Santo.
d. Estrictamente de la Trinidad.
Pregunta 4
¿Quién tomó la iniciativa de la encarnación?
Seleccione una:
a. El Padre
b. El Hijo
c. El Espíritu Santo
d. La Santísima Trinidad
Pregunta 5
Para Santo Tomas de Aquino, ¿cuál es la razón de conveniencia de la encarnación
primera y más importante?
Seleccione una:
a. Que Dios pueda conocer a la humanidad para que ella llegue a Él.
b. La reparación del pecado.
c. Mostrar al género humano que Él es Hijo de Dios.
d. Dar cumplimiento a las profecías del Antiguo Testamento.
Pregunta 6
¿Si no hubiese existido el pecado, para Santo Tomas, se hubiese encarnado el Verbo?
Seleccione una:
a. Si, independientemente del pecado el Verbo se hubiese encarnado.
b. Si, ya que estaba pensado en la eternidad del Padre enviar a su hijo.
c. No, es conveniente afirmar que fue dispuesto por Dios como remedio del pecado.
d. Ninguna de las anteriores es correcta.
Pregunta 7
¿Cuantas naturalezas hay en la persona de Cristo?
Seleccione una:
a. Una.
b. Dos.
c. Tres.
d. Ninguna, es Dios, no hay naturaleza en El.
Pregunta 8
¿Cómo llama Santo Tomas a la encarnación?
Seleccione una:
a. Misterio inagotable e inalcanzable.
b. Milagro de los milagros.
c. Misterio de los misterios.
d. Signo culmen de todos los signos.
Pregunta 9
¿Debido a quien se lleva a cabo el inicio biológico de Jesús?
Seleccione una:
a. Al Espíritu Santo.
b. A María.
c. A José.
d. A todos juntos.
Pregunta 10
¿Qué concilio definió la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona?
Seleccione una:
a. El Concilio de Florencia.
b. El Concilio Vaticano I.
c. El Concilio de Constantinopla.
d. El Concilio de Calcedonia.
Pregunta 11
¿Cuál sería la importancia de la Pneumatología?
Seleccione una:
a. Su importancia radica en que hemos llegado a la era del Espíritu, ya que la era del Padre se
dio en el Antiguo Testamento y la del Hijo en el Nuevo Testamento.
b. Su importancia está en que el Espíritu despertó entre las religiones el fenómeno pentecostal.
c. Su importancia radica en que todas las disciplinas teológicas son atravesadas por la
presencia del Espíritu, sin la cual perderían su vitalidad y riqueza.
Pregunta 12
¿Qué refleja el libro de los Hechos de los Apóstoles sobre el Espíritu Santo?
Seleccione una:
a. La formación religiosa judía
b. Una comunidad carismática.
c. La sociedad romana.
Pregunta 13
¿Cuáles son las características por la cual el Espíritu habilita a la comunidad a ser
testimonio?
Seleccione una:
a. El éxtasis y la meditación.
b. La libertad y la sabiduría.
c. La gracia y la oración.
Pregunta 14
¿Cuál es el contexto donde se desarrolla la pneumatología paulina?
Seleccione una:
a. En la predicación del misterio pascual de la muerte y resurrección del Señor.
b. En la profesión de fe de la comunidad cristiana.
c. En los avances teológicos de las comunidades.
Pregunta 15
¿Las comunidades paulinas (aquellas que recibieron las cartas de Pablo) cómo entendían
al Espíritu?
Seleccione una:
a. Como una realidad inmanente que trascendía los sentimientos humanos.
b. Como una realidad estática que se manifestaba a través de las virtudes teologales.
c. Como una realidad viva, presente en ellas a través del inquieto dinamismo de los dones
espirituales.
Pregunta 16
¿Para Juan cuándo comienza el tiempo del Espíritu?
Seleccione una:
a. En el momento de la muerte de Jesús
b. En la predicación de los apóstoles.
c. En pentecostés.
Pregunta 17
¿Cómo nos presenta el dato bíblico al Espíritu?
Seleccione una:
a. Como fuerza activa que da vida, sustenta, guía y gobierna todas las cosas; pero al
mismo tiempo el Espíritu no se confunde con un sustrato corporal cósmico.
b. Como la vitalidad o juventud de la Iglesia que siempre busca establecer los dogmas de fe.
c. Como una fuerza que establece el dominio de Dios sobre los hombres.
Pregunta 18
¿Qué significa la palabra paráclito?
Seleccione una:
a. Abogado.
b. Maestro.
c. Reclutador.
Pregunta 19
¿Cómo es considerado el Espíritu Santo en la pneumatología griega?
Seleccione una:
a. Como principio personal de divinización de la criatura.
b. Como luz que ilumina la Palabra para que el creyente actúe conforme a la voluntad de Dios.
c. Como el señor que rescata a los que están lejos de la Iglesia.
Pregunta 20
¿A qué se resiste la pneumatología latina?
Seleccione una:
a. A un planteamiento de la explicación de la Trinidad.
b. A una valoración excesiva del Espíritu.
c. A entender al Espíritu como fuerza transformadora.
Pregunta 1
La infalibilidad del romano Pontífice significa que sus expresiones nunca yerran en caso
de explicar:
Seleccione una:
a. Cuestiones de fe y moral
b. Cuestiones de política
c. Cuestiones históricas vinculadas a la iglesia
Pregunta 2
Podemos incluir como imágenes de la iglesia varios conceptos. Uno entre ellos sería:
Seleccione una:
a. Templo del espíritu Santo
b. Asamblea estatal básica de la humanidad
c. Pueblo del libro
Pregunta 3
El inicio de la realización histórica de la iglesia la encontramos:
Seleccione una:
a. En Abraham
b. En moisés
c. En los profetas del antiguo testamento
Pregunta 4
En la iglesia los obispos son sucesores de los apóstoles y tienen fundamentalmente estas
funciones y:
Seleccione una:
a. Enseñar, santificar y gobernar
b. Enseñar, dirigir la caridad, dictar leyes
c. Organizar los aspectos organizativos de la iglesia
Pregunta 5
La iglesia es Santa Porque:
Seleccione una:
a. Cristo, el solo Santo, la armó como a su esposa
b. Posee una gran unidad
c. Los miembros que la componen son Santos
Pregunta 6
En el origen de la jerarquía de la iglesia se encuentra un mandato divino a los apóstoles:
Seleccione una:
a. El mandamiento del amor
b. Ser testigos de la vida, muerte y resurrección de Jesús
c. Ser difusores del culto a la Virgen María
Pregunta 7
Indicar cuál de estas expresiones es verdadera:
Seleccione una:
a. La iglesia visible mantiene un orden jerárquico democrático
b. La iglesia es una sociedad organizada con criterios humanos
c. La organización de la iglesia depende estrictamente de su misión
Pregunta 8
Los consejos evangélicos buscados como perfección de la caridad es la tarea que compete a
los:
Seleccione una:
a. Religiosos
b. Laicos
c. Obispos
Pregunta 9
La misión principal que de compete a los laicos consiste en:
Seleccione una:
a. Iluminar y ordenar los asuntos temporales según el evangelio
b. Trabajar comprometidamente en grupos parroquiales
c. Obedecer a los pastores
Pregunta 10
La iglesia de Jesucristo puede entenderse como:
Seleccione una:
a. El ministerio de comunión nacido en la Trinidad para incorporar a los hombres
b. La iniciativa humana por superar los límites de la vida
c. Una fraternidad social de personas afines
Pregunta 11
La palabra iglesia proviene de:
Seleccione una:
a. Un Origen desconocido
b. El término ekklesia
c. Antiguo término sánscrito
Pregunta 12
La virgen María reciben una singular veneración en la iglesia en virtud de:
Seleccione una:
a. Ser miembro de ella
b. Ser su miembro más insigne por su perfección
c. Por prefigurar grandes figuras del antiguo testamento
Pregunta 13
La finalidad de la iglesia, según el querer de Dios, consiste en:
Seleccione una:
a. La salvación del género humano
b. El sostenimiento de obras de caridad
c. El mantenimiento del espíritu filantrópico en la historia humana
Pregunta 14
Como miembros de la Iglesia están llamados a la santidad:
Seleccione una:
a. Todos
b. Los pastores
c. Los laicos
d. Los religiosos
Pregunta 15
Los presbíteros en la Iglesia prolongan la misión de Jesús bajo estos aspectos:
Seleccione una:
a. Sacerdotes, profetas y pastores
b. Sacerdotes
c. Administradores parroquiales
Pregunta 16
La iglesia es católica porque:
Seleccione una:
a. Porque para sido enviada por Cristo o en misión para todos los hombres
b. En estar conformada por los apóstoles
c. Es un grupo selecto de creyentes
Pregunta 17
El Sumo pontífice tiene la autoridad máxima en la Iglesia. Eso significa:
Seleccione una:
a. Potestad ejecutiva
b. Potestad legislativa y judicial
c. Potestad legislativa, ejecutiva y judicial
Pregunta 18
La finalidad santificar de la iglesia se caracteriza por una de estas cualidades:
Seleccione una:
a. Sobre naturalidad
b. Filantropía
c. Organicidad
Pregunta 19
Se entiende por laico:
Seleccione una:
a. Para todos los fieles cristianos que incorporados a Cristo o por el bautismo se asemejan
al edil que
es sacerdote, profeta y rey
b. A los miembros de los grupos parroquiales
c. A los que se comprometen con la edificación de un mundo mejor
Pregunta 20
¿Quién es el fundador de la iglesia?
Seleccione una:
a. El espíritu Santo
b. San Pablo
c. Jesucristo
En el Libro del Apocalipsis a Jesús se le asigna el título de Cordero de Dios que significa:
Seleccione una:
a. Jesús tiene la supremacía sobre todas las fuerzas del mal.
b. Jesús ha sido inmolado y por medio de su sangre ha rescatado a las naciones.
La Iglesia reconoce como dogma de fe que los sacramentos son siete en el Concilio:
Seleccione una:
a. Vaticano I.
b. Trento.
c. Vaticano II.
la Virgen María. La obra del Espíritu “que da la vida” alcanza su culmen en el misterio de
la encarnación. El Verbo Eterno se hace carne por obra del Espíritu Santo.
b. El Espíritu Santo, de acuerdo a la Sagrada Escritura, obra en el misterio de la vida de Jesús,
quien, en el Bautismo en el Jordán, reconoce y toma conciencia de su filiación divina (Mt. 3,
17).
c. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos”, el Espíritu Santo, Señor y Dador de
Vida empieza a existir cuando el Verbo Eterno se hace carne, en el seno de María. Por eso, en la
Sagrada Escritura no se hace mención alguna del Espíritu Santo. El misterio de la Encarnación
origina la Tercera Persona de la Trinidad.
En su intento por explicar la Encarnación como acto del Hijo, SANTO TOMÁS DE
AQUINO…
Seleccione una:
a. …explicita el cómo de la encarnación. Fiel a la definición del Concilio de Calcedonia
(451), asume el misterio de Cristo con los términos de: única persona (la del Verbo) y dos
naturalezas íntegras e inconfusas, sustancialmente unidas (la naturaleza divina y la
naturaleza humana).
b. …explicita el cómo de la encarnación. Fiel a la definición del Concilio de Calcedonia (451),
asume el misterio de Cristo con los términos de: dos naturalezas íntegras e inconfusas,
sustancialmente unidas: la naturaleza divina yla naturaleza humana. No existe persona en Jesús.
c. …explicita el cómo de la encarnación. Fiel a la definición del Concilio de Calcedonia (451),
asume el misterio de Cristo con los términos de: dos personas (la del Verbo y la de Jesús) y dos
naturalezas íntegras e inconfusas, sustancialmente unidas (la naturaleza divina y la naturaleza
humana).
El Concilio Vaticano II habla de la obra del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. ¿En
qué sentido se refiere el Concilio sobre esta acción?
b. El Concilio Vaticano II habla del nacimiento de la Iglesia el día de Pentecostés. La “era
de la Iglesia” empezó con la “venida”, es decir, con la bajada del Espíritu Santo sobre los
apóstoles reunidos en el Cenáculo de Jerusalén junto con María, la Madre del Señor. El
Espíritu Santo habita en la Iglesia, como el “alma” que transforma a la comunidad en
“Templo santo de Dios” y la asimila continuamente a sí por medio de su don específico
que es la caridad.
Santo Tomás sostiene que “Dios habría podido redimirnos con su omnipotencia en
muchas otras maneras” (S. Theol., III, q. 1, a. 2.). Esto significa que…
El Espíritu Santo, es Espíritu de Vida, nos vivifica, nos hace hijos, nos unge, nos santifica,
nos “deifica”, nos enseña a rezar, nos hace verdaderamente libres, nos regala dones y
frutos. ¿Qué quiere decir que nos deifica?
b. la “deificación” es la acción del Espíritu Santo. La unión con Cristo y, por Él, con el
Padre, en lo que consiste nuestra divinización, es obra de la inhabitación del Espíritu
Santo en nosotros. San Gregorio de Nisa y San Atanasio, afirman la divinización del
cristiano por la unión de las Personas divinas con él. Sólo se llega a Dios llevado por Dios
mismo.
En el Concilio de Calcedonia (451), se aceptó la unión hipostática que expresa el misterio
de la unión de las dos naturalezas (divina y humana) de Cristo en una sola persona, la
divina. Esta definición permite comprender que:
Seleccione una:
a. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor
nuestro Jesucristo, “perfecto en la divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente
Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y cuerpo; consubstancial con
el Padre según la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos
los siglos según la divinidad; y por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos
tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la humanidad.”
El Espíritu Santo habita en la Iglesia, no como un huésped que queda, de todas formas,
extraño, sino como el “alma” que transforma a la comunidad en “Templo santo de Dios”.
Como alma, el Espíritu Santo:
c. …hace “una” a la Iglesia, la hace “católica”, mantiene su “apostolicidad” y es principio
de la “santidad” de la Iglesia.
a. la “deificación” es la acción del Espíritu Santo, como nos dicen San Gregorio de Nisa y San
Atanasio. Los Santos Padres afirman que nuestra divinización consiste en hacernos dioses y
vivir libremente. El camino que comienza con la ayuda del Espíritu Santo y finaliza en la
deificación sin Él.
b. la “deificación” es la acción del Espíritu Santo. La unión con Cristo y, por Él, con el
Padre, en lo que consiste nuestra divinización, es obra de la inhabitación del Espíritu
Santo en nosotros. San Gregorio de Nisa y San Atanasio, afirman la divinización del
cristiano por la unión de las Personas divinas con él. Sólo se llegaa Dios llevado por Dios
mismo.
c. la “deificación” es la acción del Espíritu Santo. Los Santos Padres afirman que nuestra
divinización consiste en hacernos parecidos a dioses. Parecido porque, de acuerdo a San
Gregorio y San Atanasio, el primer pecado del hombre, según el Génesis, fue desear ser como
dioses.
Santo Tomás sostiene que “Dios habría podido redimirnos con su omnipotencia en
muchas otras maneras” (S. Theol., III, q. 1, a. 2.). Esto significa que…
Seleccione una:
a. …Santo Tomás no excluye que hubiera podido encarnarse en la eventualidad que el hombre
no hubiera pecado. Dios, por su omnipotencia, habría podido encarnarse, aunque no hubiera
existido el pecado. Aunque la Sagrada Escritura indique que Dios se hizo hombre para la
redención del hombre, la encarnación podría haberse realizado de acuerdo al beneplácito del
Verbo, sin ayuda de Dios Padre ni del Espíritu Santo.
b. …. Santo Tomás excluye que hubiera podido encarnarse en la eventualidad que el hombre no
hubiera pecado. La voluntad de Dios, notada en la Sagrada Escritura, está supeditada
necesariamente a remediar el pecado del hombre.
c. …Santo Tomás no excluye, en hipótesis, que hubiera podido encarnarse en la
eventualidad que el hombre no hubiera pecado. Dios, de hecho, habría podido encarnarse,
aunque no hubiera existido el pecado. Por eso, es más oportuno decir que la obra de la
encarnación ha sido dispuesta por Dios como remedio del pecado.
El Espíritu Santo habita en la Iglesia, no como un huésped que queda, de todas formas,
extraño, sino como el “alma” que transforma a la comunidad en “Templo santo de Dios”.
Como alma, el Espíritu Santo:
c. …hace “una” a la Iglesia, la hace “católica”, mantiene su “apostolicidad” y es principio
de la “santidad” de la Iglesia.
Seleccione una:
a. …datos fundamentalmente bíblicos más que filosóficos, tocan la caducidad y la
mutabilidad del tiempo en el misterio de la encarnación, y a partir de este evento nos será
posible conocer por la revelación del Hijo, en el Espíritu, la intimidad de Dios.
b. …datos fundamentalmente bíblicos, tocan la caducidad y la mutabilidad del tiempo en el
misterio de la encarnación, y a partir de este evento nos será posible conocer por la revelación
de María, la intimidad de Dios.
c. …datos fundamentalmente y puramente filosóficos, tocan la caducidad y la mutabilidad del
tiempo en el misterio de la encarnación, y a partir de este evento nos será posible conocer por la
revelación del Hijo, en el Espíritu, la intimidad de Dios.
En su intento por explicar la Encarnación como acto del Hijo, SANTO TOMÁS DE
AQUINO…
Seleccione una:
a. …explicita el cómo de la encarnación. Fiel a la definición del Concilio de Calcedonia
(451), asume el misterio de Cristo con los términos de: única persona (la del Verbo) y dos
naturalezas íntegras e inconfusas, sustancialmente unidas (la naturaleza divina y la
naturaleza humana).
El Concilio Vaticano II habla de la obra del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia. ¿En
qué sentido se refiere el Concilio sobre esta acción?
Seleccione una:
El Concilio Vaticano II habla del nacimiento de la Iglesia el día de Pentecostés. La “era de
la Iglesia” empezó con la “venida”, es decir, con la bajada del Espíritu Santo sobre los
apóstoles reunidos en el Cenáculo de Jerusalén junto con María, la Madre del Señor. El
Espíritu Santo habita en la Iglesia, como el “alma” que transforma a la comunidad en
“Templo santo de Dios” y la asimila continuamente a sí por medio de su don específico
que es la caridad.
Página Principal / Mis Materias / Cursos / 355 - ESCRIBANÍA / 363 - PROCURACIÓN / Segundo año / 355-363-TEOLOGÍA II
Encuentros Sincrónicos Trabajos Prácticos/Actividades Exámenes Parciales/ Recuperatorio Examen Final Tema 10
Pregunta 1
Finalizado
En el Concilio de Calcedonia (451), se aceptó la unión hipostática que expresa el misterio de la unión de las dos naturalezas
(divina y humana) de Cristo en una sola persona, la divina. Esta definición permite comprender que:
Seleccione una:
a. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Jesucristo, “perfecto en la
divinidad y perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y verdaderamente hombre compuesto de alma racional y
cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y consubstancial con nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15); nacido del Padre antes de todos los siglos según la divinidad; y
por nosotros y por nuestra salvación, nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios, según la
humanidad.”
b. Jesús, hijo de Dios es a la vez, hijo de María. Hombre como cualquier hombre y Dios por ser hijo de Dios. El misterio de la
Encarnación, explicita que la naturaleza de Jesús es divina y humana, que se fusionan en una sola, gracias a la obra del
Espíritu Santo.
c. Siguiendo a los Santos Padres que, hay que confesar a un solo y mismo Hijo y Señor nuestro Señor Jesucristo, “perfecto
en la divinidad pero no perfecto en la humanidad; verdaderamente Dios y hombre común compuesto de un alma
divina y cuerpo; consubstancial con el Padre según la divinidad y similar a nosotros según la humanidad, "en todo
semejante a nosotros, excepto en el pecado" (Heb 4,15), nacido del Padre por nosotros y por nuestra salvación, y a la
vez nacido en los últimos tiempos de la Virgen María, la Madre de Dios.”
Pregunta 2
Finalizado
Dios Hijo...
Seleccione una:
a. se encarna.
b. coopera en la Encarnación.
[Link] 1/12
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Pregunta 3
Finalizado
Seleccione una:
a. la persona humana de Cristo.
Pregunta 4
Finalizado
Para Santo Tomas de Aquino, ¿cuál es la razón de conveniencia de la encarnación primera y más importante?
Seleccione una:
a. Que Dios pueda conocer a la humanidad para que ella llegue a Él.
Pregunta 5
Finalizado
El título cristológico “Hijo único de Dios” proclama el papel de mediador único y definitivo de Jesucristo, subrayando su doble
relación con el mundo histórico humano y con Dios.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 6
Finalizado
Seleccione una:
a. No ocurrió en realidad, sino que es una adición posterior en los Evangelios. Los autores cristianos agregaron estos relatos
para no dejar inconclusa la historia de Jesús.
b. Aunque no responde al problema del mal y la muerte, los Evangelistas tratan de responder de acuerdo a sus
conocimientos filosóficos y teológicos.
[Link] 2/12
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Pregunta 7
Finalizado
Seleccione una:
a. “Mi vida es Cristo” (Gál 2,20)
Pregunta 8
Finalizado
Según las opiniones más difundidas, ¿cuál es el evangelio más antiguo de los que actualmente poseemos?
Seleccione una:
a. Mateo
b. Marcos
c. Lucas
d. Juan
Pregunta 9
Finalizado
Seleccione una:
a. Con el Bautismo.
[Link] 3/12
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Pregunta 10
Finalizado
Seleccione una:
a. Según el evangelio de Juan, fue tentado toda su vida.
Pregunta 11
Finalizado
Seleccione una:
a. El nacimiento de Jesús y su hallazgo en el Templo.
Pregunta 12
Finalizado
Para Santo Tomás es conveniente decir que la obra de la encarnación ha sido dispuesta por Dios como remedio del pecado,
de modo que, no existiendo el pecado, no se hubiera dado la encarnación.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 13
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque por medio de ella fuimos rescatados del pecado.
c. Porque por medio de ella el Verbo tomo solo la apariencia de un hombre para mostrarnos como es Dios.
[Link] 4/12
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Pregunta 14
Finalizado
La entrada triunfal en Jerusalén es la única acción mesiánica simbólica que presenta a Jesús a los ojos del pueblo como el
Mesías de Israel.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 15
Finalizado
b. Compartir la enseñanzas trasmitidas en la Sagrada Escritura, sea en lo concerniente a la vida del Señor como a sus
enseñanzas
d. Todo esto se hacía con la convicción de estar guiados por el Espíritu Santo
Pregunta 16
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 17
Finalizado
a. Remite al misterio.
[Link] 5/12
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Pregunta 18
Finalizado
Seleccione una:
a. Habla principalmente de que un hombre es Dios y por eso Dios es hombre.
c. Habla principalmente de que el amor de Dios por los hombres, a fin de que vino a este mundo.
d. Habla principalmente del estudio del nacimiento de Cristo en relación exclusiva a María y José.
Pregunta 19
Finalizado
Seleccione una:
a. Pasión, Muerte, Resurrección, Ascensión (Glorificación), Venida del Espíritu Santo.
Pregunta 20
Finalizado
Se admiten tres ámbitos en el seno de la comunidad cristiana primitiva: liturgia, catequesis y misión
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 21
Finalizado
Seleccione una:
a. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de Trinidad. Consiste en el ascenso del hombre gracias a la ayuda
de Jesús, quien enseña al hombre a llegar al hombre a ser Dios.
b. “La iniciativa del Padre” consiste en el deseo de Dios que el hombre, a través de la enseñanza del Espíritu Santo, funde
una Iglesia y acoja la Buena Nueva pregonada por Jesús, su Hijo.
c. Se inscribe dentro del dinamismo íntimo del misterio de la Trinidad. Consiste una prolongación “hacia afuera” de la vida
trinitaria. Por ello, el Padre envía a su Hijo para redimirnos y hacernos hijos adoptivos.
[Link] 6/12
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Pregunta 22
Finalizado
Seleccione una:
a. Una imagen querida por Israel, pero que no tiene significación de importancia en los contemporáneos de Jesús.
b. El nuevo y definitivo Éxodo. el Cordero rescata la humanidad entera para hacer de ella un "reino de sacerdotes para
Dios".
Pregunta 23
Finalizado
Seleccione una:
a. Una.
b. Dos.
c. Tres.
Pregunta 24
Finalizado
Seleccione una:
a. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos” el Espíritu Santo obra para que se realice la autocomunicación
de Dios con la humanización del Hijo de Dios en el seno de la Virgen María. La obra del Espíritu “que da la vida” alcanza
su culmen en el misterio de la encarnación. El Verbo Eterno se hace carne por obra del Espíritu Santo.
b. El Espíritu Santo, de acuerdo a la Sagrada Escritura, obra en el misterio de la vida de Jesús, quien, en el Bautismo en el
Jordán, reconoce y toma conciencia de su filiación divina (Mt. 3, 17).
c. De acuerdo a San Pablo, en la “plenitud de los tiempos”, el Espíritu Santo, Señor y Dador de Vida empieza a existir
cuando el Verbo Eterno se hace carne, en el seno de María. Por eso, en la Sagrada Escritura no se hace mención
alguna del Espíritu Santo. El misterio de la Encarnación origina la Tercera Persona de la Trinidad.
[Link] 7/12
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Pregunta 25
Finalizado
Seleccione una:
a. Su nacimiento, vida pública, y los misterios de su pasión.
Pregunta 26
Finalizado
Los principales relatos sobre la vida, obras y palabras de Jesús, los encontramos en los textos que llamamos “Vida de Jesús” o
“Biografía de Jesús”.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 27
Finalizado
La teología de la encarnación habla del ser y gira en torno al hecho inaudito de que un hombre es Dios y de que Dios es
hombre.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
[Link] 8/12
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Pregunta 28
Finalizado
Seleccione una:
a. Anulación de la categoría del Antiguo Testamento, esto es el Pueblo de Israel como Viña del Señor. No hay más vid que
Jesús.
b. Comprensión cristológica y una concepción acabada del vínculo que existe entre Jesús y el nuevo pueblo de Dios, es
decir la comunidad de sus seguidores.
c. Es una analogía de carácter ilustrativo. No tiene intención alguna de mostrar otros aspectos. Al contrario se han
inventado interpretaciones en clave de unidad y fraternidad de la comunidad de cristianos.
Pregunta 29
Finalizado
La definición de BOECIO es clave para entender esta explicación del misterio de la Encarnación
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 30
Finalizado
Seleccione una:
a. Porque es un evento histórico, atestiguado verificado mediante signos y testimonios.
Pregunta 31
Finalizado
Para SANTO TOMÁS DE AQUINO, la unión de la naturaleza humana con la divina en Jesucristo es accidental y personal.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
[Link] 9/12
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Pregunta 32
Finalizado
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 33
Finalizado
[Link]ÁLEZ DE CARDEDAL, la cuestión esencial para los tratados de Trinidad y cristología es explicar la íntima relación entre
Jesús de Nazareth y las tres personas divinas.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 34
Finalizado
¿Si no hubiese existido el pecado, para Santo Tomas, se hubiese encarnado el Verbo?
Seleccione una:
a. Si, independientemente del pecado el Verbo se hubiese encarnado.
c. No, es conveniente afirmar que fue dispuesto por Dios como remedio del pecado.
Pregunta 35
Finalizado
¿Qué concilio definió la unión de las dos naturalezas de Cristo en una sola persona?
Seleccione una:
a. El Concilio de Florencia.
b. El Concilio Vaticano I.
c. El Concilio de Constantinopla.
d. El Concilio de Calcedonia.
[Link] 10/12
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Pregunta 36
Finalizado
Santo Tomás explica el misterio de Cristo con los términos de dos personas y una naturaleza.
Seleccione una:
Verdadero
Falso
Pregunta 37
Finalizado
Dios Padre....
Seleccione una:
a. se encarna.
c. coopera en la Encarnación.
Pregunta 38
Finalizado
La pretensión mesiánica de Jesús que se descubre en los Evangelios, constituía un delito contra el orden del Imperio Romano.
Este delito era:
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a. El pretender ser rey era un delito digno de muerte como causa de rebelión. Los saduceos, miembros de la comunidad
judía, acusan de sedición a Jesús ante el procurador romano.
b. El pretender ser rey era un delito pero el Imperio Romano, estableció un respeto por las tradiciones judías. Por eso el
delito que cometió Jesús es no haber respetado la norma impuesta en la Digesta por los romanos.
c. El pretender ser Mesías era un delito contra el Imperio Romano, porque era una afrenta contra la divinidad del
Emperador Romano.
Pregunta 39
Finalizado
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a. La institución de la Eucaristía, que gracias a ella hacemos memorial de este misterio.
c. La Resurrección de Cristo.
d. El sacrificio de expiación.
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Pregunta 40
Finalizado
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a. Exclusivamente del el Hijo.
d. Estrictamente de la Trinidad.
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FORO DE BIENVENIDA ►
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¿Por qué teología?
Teología en escribanía ustedes tienen la posibilidad muchas veces de acompañar, el lumen, diferentes realidades,
de estas personas que vienen con diferentes situaciones de vida. Ustedes como escribanos, les va a tocar,
encontrarse con historias de vidas, de personas que quizás han fallecido, están dejando sus bienes, de personas
que probablemente bueno están en una situación terminada y quieren dejar acomodados sus bienes. Entonces,
ustedes van a hacer el reflejo de esas personas que quizás ya no esté y para un montón de otras cosas más, que
este es un simple ejemplo
Hay muchas personas que, por decirse líderes religiosos, quizás aprovechan esta oportunidad para apropiarse de
bienes o inclusive de personas. Ustedes como escribanos sean también prudentes a la hora de ejecutar estos
trántiles. Y el hecho de conocer quizás una de las religiones como la religión católica les permite tener elementos
para detectar ciertas normalidades en cuestiones religiosas y también en las cuestiones profesionales.
Esto simplemente es a modo de ejemplo de una de las tantísimas cosas con las que ustedes se van a encontrar
dentro del ámbito profesional y la teología no solamente le va a dar estas herramientas sino también un montón
de otras las cuales si ustedes se aspropian
Vamos a ver que el material se divide en varios elementos, pero hay dos cuestiones acá que les quiero remarcar
que están en el índice como para que ustedes tengan una visión general de la Unidad.
La primera tiene que ver con la introducción que hace referencia de que se trata el Ministerio de Cristo, como se
desarrollen el nuevo Testamento y las nociones preliminares, que cosas tenemos que tener en cuenta en
referencia a eso.
En la página 72 en adelante,ustedes van a tener las diferentes perspectivas cristológicas en los libros del nuevo
Testamento.
Comienza con Pablo, alguien se anima a decir por qué Pablo está primero aquí en este índice, Vería por qué él sí,
lo que hablas acerca de la vida de Cristo, de acuerdo al cronograma que tenemos en el módulo, que fueron las
cartas Paulinas,son las primeras que se escribieron entre el 50 y 60 después de Cristo.
Fueron las primeras cartas que se escribieron sobre Cristo. Primero que escribió sobre Cristo.
El primero que escribe acerca sobre la vida de Cristo es Pablo, por medio de las cartas, las cuales se dirigía a las
diferentes comunidades. Entonces ustedes van a ver que en el módulo comienza con Pablo.
Luego va en relación a los textos donde hace referencia propiamente a la vida de Cristo, que son los de evangelios
sinópticos. Los evangelios sinópticos son los libros que comprenden es marco, mateos y lucas. ¿Vean? Juan no
está en ese conjunto de libro porque Juan tiene también su criptología específica y además tiene su propio
lenguaje, lo cual lo hace completamente diferente.
Esto nos permite también tener una visión especial sobre Cristo, que Juan tiene una mirada diferente acerca de
lo que tuvieron las comunidades de Mateo, Marcos y lucas.
También tenemos las epítoles cantólicas, epístolas, son cartas de pedro, de juzas, de los diferentes
apóstoles,también tenemos a los hebreos y el apocalífesis, sí. Son textos en los cuales ustedes pueden ir a hacer
referencias exactamente o los son cartas universales.
Cuando vemos el misterio de Cristo en el nuevo testamento nosotros hacemos referencia a cuestiones
instructores o el carisma que es el carisma es el primer anuncio sobre la vida de Cristo aquí ellos que no conocen
sobre Cristo y esto va madurando lo largo del tiempo, va acrecentando el conocimiento en las diferentes
comunidades y también va evolucionando esa elaboración de los conceptos de Cristo en las diferentes
comunidades no hay lo mismo como hablan la hace referencia a Cristo en Mateo como hace referencia de Cristo
Marcos, ni mucho menos hablar de Juan Juan tiene una manera de personalizar a Jesús como como el mismo es
Cristo es no es decir Juan quizás lo plasma a Cristo como una persona que habla con elimento filosóficos y los
textos también hablan en griego, tienen palabras en griego y hace referencia a elementos como la mayebucano
como la ilunía entonces está bueno que ustedes tengan como esas visiones tomándolo que aprendieron de
filosofía a ver dónde encontramos esas herramientas o esos elementos de los evangelios por eso ustedes
previamente tienen filosofía antes de ingresar la tecnología porque la sociedad es una herramienta que hace que
nosotros después podamos hacer tecnología, ¿Vean?
En lo misterio de la vida de Cristo cuando nosotros preguntamos por ejemplo los exámenes están divididos en por
ejemplo el misterio de la infancia de Jesús es uno del misterio de la vida pública de Jesús y el misterio Pazcual es
decir son tres nada más, el misterio de la infancia, una pública profeta y el misterio de Pazcual, es decir Juan
Simmel, si yo había leído que se desde los tres misterios que parece la infancia, la vida pública y del Pazcual pero
es como que de la habla del nacimiento de Jesús y de la infancia de Jesús, de la vida de Jesús habla de la vida
pública de Jesús que es a partir de los 30 años para hasta la crucifixión y entre medio como que si bien hay
nociones de que Jesús por ahí a los 12 años había ido al templo, le había dicho que estaba preparando la casa del
señor y todo eso, la casa del padre dice bien pero es como que entre medio, entre el nacimiento y la vida pública
de Jesús es como que hay prácticamente poco y nada de Jesús.
Sí, así Juan, bueno eso precisamente no estás relatado en los textos bíblicos porque se considera que los textos
seleccionados para la conformación del cano bíblico que seguramente lo viieron el año pasado, son textos
elegidos en los cuales ayuda al lector, en este caso, a a presentar su conocimiento sobre la cría y vida de Cristo es
decir que de los 13 años, hasta los 30 y pico de año, los relatos que ahí son muy pocos no se pudieron verificar tal
vez o por alguna razón no están, ¿no? y por qué no están, porque tal vez no son tan relevantes a plan de
salvación.
Entonces ¿por qué necesita, por ejemplo, la infancia, porque es decir, mostrar la parte humana de Cristo, es decir,
que nació como nosotros, pues un niño que tuvo necesidades, que necesitó el cuidado de otros, también pueden
pagar, sí Juan.
Era un niño que jugaba, que estaba con su papá, con su mamá, que tenía una casa, un hogar,sería un humano
como no como cualquiera nosotros, sino vivía como cualquiera de [Link], Jesús necesito que
alguien lo baño, que lo cambie, que lo atienda, que le ayude, enseñale a leer, enseñale a trabajar.
Bueno, hay unos textos que se llaman libros apócrifos, que son, a ver, apócrifos no quiero decir que están
previdos, que no están al acceso a las personas, son rollo, ¿no?
Yo les saben si lo vieron en primer año, los textos se los encuentran en muchos de eso, en cuevas, en basijas de
barro, ¿no?
Y brase la naturaleza y demás, que han sido conservados, son rollo de cueros, son papiros, que fueron escrito con
tinta vegetal. Y muchos de esos papiros también hablan sobre la vida de ese Jesús joven. Y fue la tan de que fue
un joven servicial, un joven que siempre estaba dependiente de su mamá, porque fue cuando en que su papá era
mayor, era cuando él nace y nuevemente José primero y quien queda es María, ¿no?
Este joven, los ajesus, aprende el oficio de su padre y era reconocido en Azaret por su oficio de carpintero, ¿no?
Esto hace que como que llevaba una vida ordinar, es decir, una vida común, ¿no?
Por eso acarice la vida oculta en Azaret, que es supermaneste en silencio, en una existencia ordinaria, como
Vallana acá, y de esta manera no llama entrar en comunión con él en la santidad, en la vida, o sea, ¿por qué no
están estos textos precisamente en la vida?
Porque Jesús con el de silencio también nos invita a hacer santidad en lo que nosotros hacemos día a día, en la
oración, en la sencille, en el trabajo, en la disposición a nuestra familia, en demostrar efectos hacia nuestra
familia, esta sumisión, no es una sumisión como hoy nosotros les conocemos, sino quiere decir que estaba a la
merse de María y de José, como su papá lega donde él respondía una obediencia, ¿no? Es decir, tu padre, tu
madre, te orientan, te guían y él respetaba esas orientaciones, no es que por ser hijo de Dios tomaba ciertas
atribuciones y se mandaba sobre, no, no, él respetaba y se abordan familiars, ¿no? Y bueno, a lo largo de los años,
él va creciendo en sabiduría también biologicamente, y sobre todo en la gracia de Dios. Y eso a él lo lleva ya en un
momento a convertirse en un joven de 33 años, 30 años, en la cual comienza ese misterio de la vida pública. Mis
terios acá en la Biblia no quiere decir algo desconocido, sino que es una revelación que por medio de la
disposición, desde que el lector en la sala de escritura va a develaje, es decir, va a conocer, le va a permitir tener
otra visión sobre Jesucristo. Y acá hay elementos que están en de grita y en la cual ustedes van a empezar a
reconocer. Cuando hablamos misterio de la vida pública de Jesus la misión de la expansión, entonces tenemos el
nacimiento y acá por lo general en los parciales que se pregunta, en la entero de la infancia de Jesus,
¿cuál es el hecho o cuáles son los hechos más relevantes en esa etapa? Y bueno, mira, que nada en el nacimiento,
o sea, hablar de que Jesús nace, cómo nace, y tenemos el relato de la anunciación que es en el libro de Lucas,
capítulos dos, ¿no? Bueno, recusir a los textos, ustedes van a ver que todo esto tienen citas bíblicas, bueno,
recusas, una de esas citas bíblicas para que ustedespuedan comprender qué está diciendo, por ejemplo, todo este
paso, ¿no? Y bueno, después está la vida pública en nazaret, y Jesus ha hallado en el templo, el más importante
de punto sería el nacimiento de Jesús y comprender qué quiere decir, de cómo Dios prepara la vería de su hijo y
esa casa este, y no cayan a este, en este caso sería el anuncio del ángel a maría, ¿sí? La anunciación del relato y la
anunciación, si ustedes ven en la viglia, hay algunas que tienen el título, bueno, es bueno decir, la anunciación.
Bueno, después el punto siguiente, los mitores de la vida pública de Jesús, queremos el autismo, las tentaciones
de Jesús en el desierto, y esto acá vemos la humanidad de Jesús, ¿no?
Y es decir, hasta el mismo Jesús, este Satanás intenta seducir, ¿no? Y Jesús no se deja llorar, sino que, ¿cómo
bien? El cumpe, esa evidencia, el padre, bautismo de conversión,
Jesús no necesitaba bautismo, pero sin embargo, él hace como un cordero que busca hacerse hombres, ¿no? Y
recibe este bautismo como un signo, inaugural de la vida pública, o sea, un signo inaugural de su evangelización,
¿sí? ¿Por qué? Porque el bautismo hoy en día nosotros conocemos como un sacramento que vos repecar original,
¿y Jesús no tuvo? O pecar original, porque nace de María, que María es elegida desde antes que naciera.
María también nace sin plocado original, por eso es que el 8 de diciembre se celebra o se conmemora la immacula
a concepción, y la gente entiende, ¿no? Pero si ahí lo concebe, en acceso un no me da los meses para que llegue a
diciembre el 25, o sea, no, es habla de la concepción de María, no la de Jesús, ¿sí? ¿Juan tenía un consulta?
No justamente eso iba a decir que la vida pública de Jesús comienza con el bautismo del que él se bautiza los 30
años, aproximadamente, de ahí es como que arranca la vida pública de Jesús. Exactamente, sí, es como sí, lo
imaginaba, es un signo de anuncio a todo lo que va a venir después. Las tentaciones, bueno, en el reino de Dios,
donde él invita a todos a participar de ese reino, el ligero de los 12 apóstoles, la transcuración, es decir, él se
muestra con un cuerpo glorioso frente a los apóstoles, y los reconocen, como hijo de Dios, con diferentes signos,
y símbolo que Jesús le hace ver a los apóstoles, que él verdaderamente era el hijo de Dios. Y bueno, después,
esto, de subir a Filus Allen para sufrir la pasión. Y esto, obviamente, o aquí se inaugura el misterio pascual.
El misterio pascual, si bien acá está en Egrita, cruzaron a Jesús, comienza con la pasión,
si, donde allí, bueno, está toda esa acusación, está esa búsqueda, donde ahí lo coloca en preso a Jesús, está la
muerte, la acáxería pasión muerte y resurrección, después todo estos elementos que están en el medio son los
que sucede precisamente en la pasión, lo que es la última cena, lo que sucede en el cuarto de G.S. Maní, lo que
hace referencia que Jesús bajó de las regiones inferiores de la tierra para resucitar, tiene todo este exterior como
un trasfondo teológico de la resurrección.
Entonces, en el misterio pascual comprende la pasión muerte, resurrección y ascensión de Jesús, a los cielos.
O sea, son cuatro elementos que comprenden el misterio pascual, cuando la profe llaman el fregón, que me le
examen.
Me mencionaron los elementos del misterio pascual, tienen que mencionar esos cuatro, pasión muerte,
resurrección y ascensión, ¿sí?
En otros textos van a encontrar, por ejemplo, 20 costes, no sé, glorificación, etcétera, y realmente nosotros
vamos a ir por esto, porque es lo que está, por ejemplo, orientado en el Cantecímale Iglesia Católico, que es otra
bibliografía que seguramente la anunzada de la energía 1, y además porque allí se centra realmente todo el
misterio pascual. Les decía, como dato de color, estamos hoy es diario, mañana, por ejemplo, después de la tarde
se comenzan a celebrar en las misas la entrada triunfa de Jesús a Jerusalén en otras palabras, el domingo que
llamamos, ¿sí?
Y con eso da inicio a la semana lícrica más importante del católicismo, el tricánismo católico en la cual se se
conmemora todos los justos elementos que les fui mencionando en estas hojas de la unidad 2.
Si alguna es católico o alguna por curiosidad y demás, le agrega a las celebraciones y yo le diría que van a allá
porque en estas celebraciones de las semanas antas está contenido todo el misterio de la vida del Cristo.
Entonces prestar atención a los signos, a los símbolos, a los gestos, a las lecturas que se proclaman.
Entonces ahí le vamos a llevar a usted como a poder visualizar un poco, ¿qué significa todas estas cosas que
ustedes la ven en dos o tres hojas?
Sería el misterio Pascual, en verse, comenzaría con Jesús J. Jerusalén, que sería el domingo de Ramos y culminaría
con el domingo de Pascual, sería el misterio.
Era celestríturgica en las celebraciones y turgicas, sí, pero cuando hablamos de la turgica, la pasión, claro, sí, sí, así
es.
Y en la pasión sí, hay mención del entrada de Jesús Jerusalén y demás, pero son como los detalles.
Inclusive ustedes pueden leer este módulo, apartecite el módulo y después ir a la celebración y van a empezar a
comprender qué significa todo esto, ¿no?
Un poco también, o sea, por curiosidad, decía, bueno, ver, si yo no soy católico, me pueda ayudar a comprender y
entender algunas cuestiones que están acá marcados, ¿sí?
Bueno, punto o siguiente, las nociones preliminares, bueno, ahora sí. En las cuales son puntos para que ustedes
puedan analizar el querisma y los tres ambientes vitales, el querisma, como dijimos anteriormente, es el primer
anuncio y dónde está ese anuncio, dónde sucede todo esto y vente costés cuando, pero presentándose a los 11, a
los judíos y a los habitantes de la tierra, levantó su voz y dijo, a Jesús de Nazare, el marón que Dios has leído entre
usted realizando por su intermedio de las miláderas, prodíjios y señales que todos conocen a ese hombre que
había sido entregado con forma plan de la previsión de Dios, ustedes lo hicieron morir, crucificándolo por medio
de los infieles,
pero Dios los resurgito, librándolos de las angústias de la muerte, porque no era posible que ella tuviera dominio
sobre él.
Y así, se senta el querisma, ese anuncio en el misterio pasqual, es decir, que cuando hablamos de Irina, hacemos
referencias de misterio pasqual, llamamos dando una cuenta, hace donde está orientado esto, ¿no?
Y estos tejambientes vitales, en donde vamos a desarrollar ese querisma, es en la liturgia, en la Catequesis y en la
misión, la liturgia, todos los elementos, componen y cómo se programaba la palabra de Dios, la Catequesis, de
cómo se destruía a esas personas que inicia su fe y sobre todo en las fábrias fiicturas, cual eran los elementos y en
la misión.
Bien, y luego comienza con la Christuos G. Y Anca tiene un cuadro para sintetizar lo que decía hace rato en la
compañera, en la cantidad de tiempo, en la cuestión cronológica, cómo están escrito esos textos y que ustedes
pueden ir tomando referencias cada uno.
Y a partir de esto, tienen las diferentes criptologías que eso ya lo dejo para que ustedes puedan desarrollarnos,
leerlos y profundizar.
UNIDAD 3
PRIMERA SECCIÓN
«CREO»-«CREEMOS»
CAPÍTULO SEGUNDO
50 Mediante la razón natural, el hombre puede conocer a Dios con certeza a partir de sus obras. Pero existe otro
orden de conocimiento que el hombre no puede de ningún modo alcanzar por sus propias fuerzas, el de la
Revelación divina (cf. Concilio Vaticano I: DS 3015). Por una decisión enteramente libre, Dios se revela y se da al
hombre. Lo hace revelando su misterio, su designio benevolente que estableció desde la eternidad en Cristo en
favor de todos los hombres. Revela plenamente su designio enviando a su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, y
al Espíritu Santo.
ARTÍCULO 1
LA REVELACIÓN DE DIOS
51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el misterio de su voluntad, mediante el cual
los hombres, por medio de Cristo, Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen
consortes de la naturaleza divina" (DV 2).
52 Dios, que "habita una luz inaccesible" (1 Tm 6,16) quiere comunicar su propia vida divina a los hombres
libremente creados por él, para hacer de ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos (cf. Ef 1,4-5). Al revelarse a sí
mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de conocerle y de amarle más allá de lo que
ellos serían capaces por sus propias fuerzas.
53 El designio divino de la revelación se realiza a la vez "mediante acciones y palabras", íntimamente ligadas entre
sí y que se esclarecen mutuamente (DV 2). Este designio comporta una "pedagogía divina" particular: Dios se
comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí
mismo y que culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo.
San Ireneo de Lyon habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo la imagen de un mutuo
acostumbrarse entre Dios y el hombre: "El Verbo de Dios [...] ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del
hombre para acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a habitar en el hombre,
según la voluntad del Padre" (Adversus haereses, 3,20,2; cf. por ejemplo, Ibid., 3, 17,1; Ibíd., 4,12,4; Ibíd.,4, 21,3).
54 "Dios, creándolo todo y conservándolo por su Verbo, da a los hombres testimonio perenne de sí en las cosas
creadas, y, queriendo abrir el camino de la salvación sobrenatural, se manifestó, además, personalmente a
nuestros primeros padres ya desde el principio" (DV 3). Los invitó a una comunión íntima con Ël revistiéndolos de
una gracia y de una justicia resplandecientes.
55 Esta revelación no fue interrumpida por el pecado de nuestros primeros padres. Dios, en efecto, "después de
su caída [...] alentó en ellos la esperanza de la salvación con la promesa de la redención, y tuvo incesante cuidado
del género humano, para dar la vida eterna a todos los que buscan la salvación con la perseverancia en las buenas
obras" (DV 3).
«Cuando por desobediencia perdió tu amistad, no lo abandonaste al poder de la muerte [...] Reiteraste, además,
tu alianza a los hombres (Plegaria eucarística IV: Misal Romano).
56 Una vez rota la unidad del género humano por el pecado, Dios decide desde el comienzo salvar a la humanidad
a través de una serie de etapas. La alianza con Noé después del diluvio (cf. Gn 9,9) expresa el principio de la
Economía divina con las "naciones", es decir con los hombres agrupados "según sus países, cada uno según su
lengua, y según sus clanes" (Gn 10,5; cf. Gn 10,20-31).
57 Este orden a la vez cósmico, social y religioso de la pluralidad de las naciones (cf. Hch 17,26-27), está destinado
a limitar el orgullo de una humanidad caída que, unánime en su perversidad (cf. Sb 10,5), quisiera hacer por sí
misma su unidad a la manera de Babel (cf. Gn 11,4-6). Pero, a causa del pecado (cf. Rm 1,18-25), el politeísmo, así
como la idolatría de la nación y de su jefe, son una amenaza constante de vuelta al paganismo para esta
economía aún no definitiva.
58 La alianza con Noé permanece en vigor mientras dura el tiempo de las naciones (cf. Lc 21,24), hasta la
proclamación universal del Evangelio. La Biblia venera algunas grandes figuras de las "naciones", como "Abel el
justo", el rey-sacerdote Melquisedec (cf. Gn 14,18), figura de Cristo (cf. Hb 7,3), o los justos "Noé, Daniel y Job"
(Ez 14,14). De esta manera, la Escritura expresa qué altura de santidad pueden alcanzar los que viven según la
alianza de Noé en la espera de que Cristo "reúna en uno a todos los hijos de Dios dispersos" (Jn 11,52).
59 Para reunir a la humanidad dispersa, Dios elige a Abram llamándolo "fuera de su tierra, de su patria y de su
casa" (Gn 12,1), para hacer de él "Abraham", es decir, "el padre de una multitud de naciones" (Gn 17,5): "En ti
serán benditas todas las naciones de la tierra" (Gn 12,3; cf. Ga 3,8).
60 El pueblo nacido de Abraham será el depositario de la promesa hecha a los patriarcas, el pueblo de la elección
(cf. Rm 11,28), llamado a preparar la reunión un día de todos los hijos de Dios en la unidad de la Iglesia (cf. Jn
11,52; 10,16); ese pueblo será la raíz en la que serán injertados los paganos hechos creyentes (cf. Rm 11,17-
18.24).
61 Los patriarcas, los profetas y otros personajes del Antiguo Testamento han sido y serán siempre venerados
como santos en todas las tradiciones litúrgicas de la Iglesia.
Dios forma a su pueblo Israel
62 Después de la etapa de los patriarcas, Dios constituyó a Israel como su pueblo salvándolo de la esclavitud de
Egipto. Estableció con él la alianza del Sinaí y le dio por medio de Moisés su Ley, para que lo reconociese y le
sirviera como al único Dios vivo y verdadero, Padre providente y juez justo, y para que esperase al Salvador
prometido (cf. DV 3).
63 Israel es el pueblo sacerdotal de Dios (cf. Ex 19, 6), "sobre el que es invocado el nombre del Señor" (Dt 28, 10).
Es el pueblo de aquellos "a quienes Dios habló primero" (Viernes Santo, Pasión y Muerte del Señor, Oración
universal VI, Misal Romano), el pueblo de los "hermanos mayores" en la fe de Abraham (cf. Discurso en la
sinagoga ante la comunidad hebrea de Roma, 13 abril 1986).
64 Por los profetas, Dios forma a su pueblo en la esperanza de la salvación, en la espera de una Alianza nueva y
eterna destinada a todos los hombres (cf. Is 2,2-4), y que será grabada en los corazones (cf. Jr 31,31-34; Hb
10,16). Los profetas anuncian una redención radical del pueblo de Dios, la purificación de todas sus infidelidades
(cf. Ez 36), una salvación que incluirá a todas las naciones (cf. Is 49,5-6; 53,11). Serán sobre todo los pobres y los
humildes del Señor (cf. So 2,3) quienes mantendrán esta esperanza. Las mujeres santas como Sara, Rebeca,
Raquel, Miriam, Débora, Ana, Judit y Ester conservaron viva la esperanza de la salvación de Israel. De ellas la
figura más pura es María (cf. Lc 1,38).
65 "Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en
estos últimos tiempos nos ha hablado por su Hijo" (Hb 1,1-2). Cristo, el Hijo de Dios hecho hombre, es la Palabra
única, perfecta e insuperable del Padre. En Él lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta. San Juan de la
Cruz, después de otros muchos, lo expresa de manera luminosa, comentando Hb 1,1-2:
«Porque en darnos, como nos dio a su Hijo, que es una Palabra suya, que no tiene otra, todo nos lo habló junto y
de una vez en esta sola Palabra [...]; porque lo que hablaba antes en partes a los profetas ya lo ha hablado todo
en Él, dándonos al Todo, que es su Hijo. Por lo cual, el que ahora quisiese preguntar a Dios, o querer alguna visión
o revelación, no sólo haría una necedad, sino haría agravio a Dios, no poniendo los ojos totalmente en Cristo, sin
querer otra alguna cosa o novedad (San Juan de la Cruz, Subida del monte Carmelo 2,22,3-5: Biblioteca Mística
Carmelitana, v. 11 (Burgos 1929), p. 184.).
66 "La economía cristiana, como alianza nueva y definitiva, nunca pasará; ni hay que esperar otra revelación
pública antes de la gloriosa manifestación de nuestro Señor Jesucristo" (DV 4). Sin embargo, aunque la Revelación
esté acabada, no está completamente explicitada; corresponderá a la fe cristiana comprender gradualmente todo
su contenido en el transcurso de los siglos.
67 A lo largo de los siglos ha habido revelaciones llamadas "privadas", algunas de las cuales han sido reconocidas
por la autoridad de la Iglesia. Estas, sin embargo, no pertenecen al depósito de la fe. Su función no es la de
"mejorar" o "completar" la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una
cierta época de la historia. Guiado por el Magisterio de la Iglesia, el sentir de los fieles (sensus fidelium) sabe
discernir y acoger lo que en estas revelaciones constituye una llamada auténtica de Cristo o de sus santos a la
Iglesia.
La fe cristiana no puede aceptar "revelaciones" que pretenden superar o corregir la Revelación de la que Cristo es
la plenitud. Es el caso de ciertas religiones no cristianas y también de ciertas sectas recientes que se fundan en
semejantes "revelaciones".
Resumen
68 Por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al hombre. De este modo da una respuesta definitiva y
sobreabundante a las cuestiones que el hombre se plantea sobre el sentido y la finalidad de su vida.
69 Dios se ha revelado al hombre comunicándole gradualmente su propio Misterio mediante obras y palabras.
70 Más allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se manifestó a nuestros primeros
padres. Les habló y, después de la caída, les prometió la salvación (cf. Gn 3,15), y les ofreció su alianza.
71 Dios selló con Noé una alianza eterna entre Él y todos los seres vivientes (cf. Gn 9,16). Esta alianza durará tanto
como dure el mundo.
72 Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su pueblo, al que reveló su ley
por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad.
73 Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su alianza para siempre. El
Hijo es la Palabra definitiva del Padre, de manera que no habrá ya otra Revelación después de Él.