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“UN ALMA EN BUSCA DE DIOS”
Salmo 63:1-6
Dr. Alfonso Calderó n E., Pastor
INTRODUCCION: En aquellas circunstancias el solo anhelaba una cosa: Dios mismo:
“Vivo en un desierto triste y solitario en extremo…mi alma suspira por Dios…la presencia de Dios es lo
único que quiero”.
El contexto de este Salmo esta relacionado con una de las experiencias más amargas
en la vida de David, experiencia que secó su corazón a tal punto que solo Dios podía
aliviarlo. Y ese es el propósito de este sermón, mostrar que en esos momentos,
cuando nuestro corazón esta como una burbuja vacía, lo único que trae reposo, alivio
o satisfacción a nuestras almas es la gloria de Dios.
3 puntos y una aplicación práctica:
I- LA CONDICION DEL SALMISTA: “COMO TIERRA SECA Y ARIDA”
a) Experiencia de David en el desierto (explicación del contexto).
La experiencia amarga en la vida de David que esta en el trasfondo de este Salmo es
relatada en el segundo libro del profeta Samuel, capitulo 15. Al leer la historia
podemos notar al menos 3 cosas:
1- David estaba en el desierto.
El Salmista no estaba en la comodidad de su casa con sus mujeres, sino en el
desierto de Judá.
Un desierto se caracteriza por soledad, sequía, falta de sombra y fertilidad.
Si David necesitaba agua, el desierto le respondía con sequía; si David buscaba
sombra, el desierto le respondía con un calor imponente y sin ni un árbol que pudiese
cobijarlo.
2- David estaba en el desierto porque estaba huyendo.
David no estaba en el desierto como explorador sino como fugitivo. La vida de David
estaba en peligro; alguien lo perseguía para matarlo y por esto huyó al desierto.
3- David estaba en el desierto porque estaba huyendo, no del rey
Saúl, sino de su propio hijo Absalón, quien estaba persiguiéndolo para matarlo y
quedarse con el reino.
Si el ser perseguido por Saúl fue una experiencia amarga, mucho más el ser
perseguido por su propio hijo: sangre de su sangre.
Tan amarga fue la experiencia, que según la narración de 2 de Samuel, David lloraba,
se tapaba la cabeza y caminaba descalzo en aquella caliente arena.
El dolor de su alma era tan grande que el dolor físico que le proporcionaba el desierto
era opacado.
¿Cuál era el estado de su corazón?
Ante tal adversidad, el corazón del salmista estaba justamente igual que el lugar que
estaba pisando.
El estaba orando en un lugar seco y árido, y el lugar era un espejo que reflejaba la
tristeza y la amargura de su corazón.
De hecho, algunas traducciones traducen el verso 1 de la siguiente manera: “Mi alma
tiene sed de Ti, mi carne te anhela, como tierra seca y árida donde no hay aguas”.
Entendamos que no estamos hablando de adversidades de manera primaria, sino del
efecto interno que estas aflicciones producen.
Hay cristianos que han sido visitados por fuertes aflicciones, sin embargo su visión de
la gloria de Dios no ha sido nublada.
El caso que estamos tratando es que las grandes aflicciones del Rey secaron su
corazón.
El cansancio físico, el hambre, la sed, la vida en peligro y la traición de un hijo
deshidrataron el corazón del cantor de Israel.
El cantor de Israel eleva ahora su musa a Dios, pero no de gozo, sino de angustia.
Su corazón estaba abatido, “como un ciervo que brama por agua en un desierto”; su
corazón estaba “como una burbuja vacía”; su corazón estaba “como tierra seca y árida
donde no hay agua”.
b) Una experiencia nuestra.
Esta no es la experiencia de un inconverso, sino la de un verdadero creyente camino
al cielo.
“Aun en Canaán, tierra donde fluye leche y miel, aparecen también lugares
desiertos”.
Más aun, esta no es solo la experiencia del salmista, parece ser el titular de primera
plana de nuestro corazón, el cual es afectado muchas veces por las circunstancias
externas.
Esta no es solo una amarga experiencia en la vida de David, sino que parece ser
además una autobiografía nuestra, cuando la necesidad, enfermedad, cansancio
físico, traición, etc., secan nuestras almas y la deshidratan.
Tal vez no hemos nunca estado descalzos frente al calor, sequedad y soledad de un
desierto.
Tal vez no hemos experimentado lo que es la traición de un hijo persiguiéndonos para
matarnos.
Pero de una o de otra manera, muchas circunstancias surgen en nuestra vida que son
como una piedra cuando es lanzada en medio de un tranquilo lago.
Circunstancias amargas que remueven e inquietan nuestro corazón como a agua
turbulenta.
Cuando pasamos por tales experiencias, nuestros corazones se sienten secos y áridos
y se vuelen cual ciervo que brama por un poco de agua que alivie su sed.
Amado hermano, ¿Esta tu corazón seco y árido?
¿Esta tu corazón como una burbuja vacía?
No debieras extrañarte si es sangre lo que circula por tus venas. Grandes hombres
de Dios como David han pasado por estas experiencias.
Pero Dios no los ha dejado solos, sino que ha sacado sus almas del fango y las ha
puesto sus sobre roca firme y luego ha puesto es sus labios un cántico nuevo.
Así que, por medio de sus historias puedes percibir que no estás solo. Dios camina
contigo para sostenerte; El esta más cerca de lo que crees. Así que, estas historias
deberían consolarte y recordarte que no estás solo en esa lucha y que hay alguien
que camina siempre contigo y que nunca te dejará ni te desamparará.
Pero esto no es todo lo que las historias de este hombre nos enseñan. Ellos también
nos deja un ejemplo de que hacer en medio de estas profundas tristezas y
depresiones.
A pesar de que su corazón estaba seco y árido, David no permaneció inerte. El buscó
el rostro de Dios. Eso nos lleva al segundo punto…
II- LA RESOLUCION DEL SALMISTA: “DE MADRUGADA TE BUSCARE”.
a) La determinación del salmista: “Dios, Dios mío eres Tu, De mañana te buscaré”
David estaba ante la incomodidad del desierto, pero no buscaba comodidad; David
estaba ante la agonía del sol y el calor, pero no buscaba agua, alimento o sombra;
David estaba en peligro de muerte, pero no buscaba prolongación de sus días ni
liberación.
El buscaba a Dios.
David estaba convencido de que el único refrigerio a su alma sedienta era “su Dios”.
David estaba convencido, como lo ha expresado un escritor, “de que hay etapas de
dolor y pérdida y tristeza y oscuridad cuando no vale la pena pedir nada sino a Dios.
Todo lo demás parece trivial”. Por esta razón, el salmista hace la firme resolución de
buscarle.
¿Cómo lo hizo? ¿Cómo buscaba David a Dios? Con suma diligencia.
El salmista dice: “De madrugada”.
Aunque es una referencia a un momento especifico del día, el salmista lo que quiere
resaltar es la diligencia de su búsqueda.
Es como el hombre que va al consulado en busca de su visa.
El la desea tanto, que se levanta a las 4 de la mañana, hace una fila de 4 horas y
pacientemente esta a la expectativa sin saber si en realidad se la darán.
El solo desea su visa.
El salmista estaba convencido de que “nada de este mundo pecador podía satisfacer
las necesidades y los anhelos más profundos de su alma inmortal”
Por lo tanto, hace la resolución de buscar a Dios intensamente y con afán.
El deseo por Dios era tan intenso, que la única manera de expresarlo de tal manera
que nosotros podamos entenderlo es por medio de la sed: “Mi alma tiene sed de Ti”.
La sed es un anhelo insaciable de algo que es uno de los pilares esenciales de la vida:
el agua.
La idea que el salmista quiere transmitir es que NECESITABA a Dios más que a nada
en este mundo; si no encontraba pronto a su Dios, su alma moriría de angustia;
moriría de deshidratación espiritual.
Todo el ser de David deseaba intensamente a Dios así como un ciervo sediento busca
desesperadamente un poco de agua que alivie su agonía.
b) El propósito de su búsqueda: “Para ver tu poder y tu gloria”.
En medio de estas adversidades y con un corazón seco, el salmista solo deseaba a
Dios.
¿Para qué? “Para ver tu poder y tu gloria”.
El salmista estaba sediento por ver el poder y la gloria de Dios.
¿Qué es la gloria de Dios?
La palabra que se traduce como “gloria” es la palabra hebrea “kabod”, la cual hace
referencia a la “belleza”, “esplendor” o “augusta superioridad” de Dios.
Pero, la belleza, el esplendor y la superioridad de Dios solo la podemos percibir en sus
atributos.
El salmista deseaba intensamente ver y saborear más las perfecciones de Dios, en
especial su poder y su misericordia, perfecciones que son mencionadas explícitamente
allí.
Por lo tanto, el ver del que estamos hablando no es un ver con los ojos físicos, sino
con los ojos del alma.
Alguien dirá: ¿Pero no dice la Biblia que la gloria de Dios se hace claramente visible a
partir de las cosas hechas?
La Biblia nos dice que la gloria de Dios es claramente ejercida en sus obras: en la
creación, la providencia y sobre todo la redención. El Salmo 19 y Romanos 1 nos
enseñan que por medio de sus obras, las cosas invisibles de Dios, “su eterno poder y
deidad” se hacen claramente visibles.
Pablo nos dice en Hechos 14:17 que por medio de las lluvias y el sustento de
nuestros cuerpos Dios da testimonio continuo de su bondad. Más aun, Pablo dice en
Efesios 3:10 que mediante la redención de su iglesia en Cristo, Dios ha mostrado
públicamente su multiforme sabiduría.
De modo que, la augusta superioridad y belleza de Dios que David deseaba ver
estaba revelada en la Escritura y era claramente revelada en las obras de Dios.
Pero, ¿Por qué entonces David pide el ver esa gloria si estaba frente a sus ojos? ¿No
era suficiente que el Salmista elevara sus ojos al cielo en una noche estrellada en
aquel desierto?
Debemos entender que el ver del que estamos hablando es un poco más complejo
que el simple reconocer que Dios es glorioso y que esa gloria es revelada en sus
obras.
El ver del que estamos hablando incluye también un gustar o un deleitarnos en esa
gloria que Dios ha revelado.
Como diría Jonathan Edwards: “Dios es glorificado no solo por el ver su gloria, sino
que además por el deleitarnos en esa gloria que Dios ha revelado”. Lo que sucede es
que muchas veces en aquellos momentos de tristeza profunda o depresión, podemos
entender intelectualmente que Dios es bueno, pero no hallar deleite en la gloria de su
bondad.
Las aflicciones habían secado su corazón a tal punto, que no hallaba deleite en la
gloria revelada de Dios.
Eso es precisamente lo que David pide, no es solo entender y asentir que Dios es
bueno, sino que también él pueda experimentar que esa verdad gloriosa es dulce y
refrescante, tan refrescante, que es lo único que puede irrigar nuestros secos
corazones.
c) La razón de su búsqueda: porque mejor es tu misericordia de la vida
¿Por qué deseaba David intensamente ver la gloria de las perfecciones de Dios? ¿Por
qué anhelaba ardientemente la belleza de su Dios?
El responde: “Porque mejor es tu misericordia que la vida”. ¡Increíble! Un hombre en peligro
de perder su vida y no pide más vida sino mas de Dios.
Decía hombre que un alma abandonada valora más el favor divino que la vida misma.
Muchos son los que se han hastiado de la vida, pero ningún hombre se ha cansado
del favor y la misericordia de Dios.
El árido corazón de David, no era conformista.
El no quería un placer parcial ni por 8,000 años; él quería un placer pleno y eterno.
Pero lo que el dinero, la comodidad, la fama, la salud y la vida no podían hacer, la
gloria de Dios si podía hacerlo, y con creces.
Por esto David busca con pasión la fuente de su satisfacción: no los dones de Dios,
sino la gloria misma de Dios.
David estaba convencido de que el corazón del hombre fue creado para ver la belleza
y deleitarse en ella; pero también estaba convencido de que toda la belleza que su
alma necesitaba para estar satisfecha estaba en la gloria de Dios; David estaba
convencido de que su fin principal era glorificar a Dios disfrutando de Él para siempre.
David estaba convencido de que solo en la presencia de Dios hay plenitud de gozo;
delicias a su diestra para siempre, por lo que no quería nada más que a Dios.
Eso nos muestra amados hermanos y amigos que no es egoísta buscar nuestra propia
satisfacción.
Hemos sido creados para ser felices.
El problema es que muchas veces buscamos en el lugar equivocado.
De hecho, si hay algo que glorifica a Dios es cuando le decimos con nuestras vidas
que nada ni nadie puede saciar nuestro Ser como Él y que por ello, nuestras almas lo
buscan intensamente.
Decía Spurgheon que nuestra gran tragedia es que deseamos muy poco las cosas
divinas.
David sabía perfectamente dónde encontrar el alivio a su alma, pues ya lo había
experimentado en el pasado.
Ahora se dirigía como un proyectil con sensores de calor, directo a su blanco. Pero
David sabe que en esta búsqueda debía ser diligente.
Debía quitar del medio todo obstáculo que nublase su visión de Dios
Amado hermano, si tu corazón esta como tierra seca y árida, debes imitar a David.
Lo que necesitas es más de Dios.
Pero David no quedo estático, sino que fue diligente en su búsqueda de Dios.
Hay, al menos, tres medios que de manera implícita podemos percibir en este salmo:
1- La oración. Es cierto que en el pasaje no se menciona de manera explícita la oración.
Pero no tiene que decirlo, pues es evidente que este salmo es una oración.
David derrama su alma apasionadamente para que Dios le ayude a no solo ver que
Dios es bueno, son también a gustar de ello.
No podremos gustar ni saborear la gloria de Dios si no oramos.
2- La meditación. En el verso 6, el salmista expresa que meditaba en
Dios aun en las vigilias de la noche.
La meditación no es más que un ejercicio reflexivo, donde la mente es puesta en
contacto con las experiencias vividas.
Los rumiantes, por naturaleza, luego de tragar el pasto, lo devuelven a la boca y así o
hacen varias veces para poder extraer todos los nutrientes de su alimento.
David solía hacer un dulce ejercicio cada noche antes de dormir: “Cuando en mi lecho me
acuerdo de Ti, En Ti medito durante las vigilias de la noche” (v.6).
Cuando David meditaba en las grandes obras de Dios, solía ver algo más que un
espectáculo de poder, solía ver en ellas la infinidad, eternidad, inmutabilidad,
sabiduría, omnipotencia, trascendencia, santidad, bondad, justicia y verdad de Dios y
este ejercicio traía frescura a su alma. ¿Cuál era el objeto de su meditación?
a) Meditación en las misericordias pasadas de Dios (“tu misericordia es mejor que la vida”):
Los Salmos nos relatan como David solía recordar aquellas situaciones en las que
estaba en profunda desesperación y como Dios le levantaba y ponía sus pies sobre
roca (Salmo 40). El meditar en las misericordias de Dios con acción de gracias será
un medio poderoso para gustar de su bondad.
b) Meditación en la palabra de Dios. “¡Oh, cuánto amo yo tu ley!
Todo el día es ella mi meditación” (Sal. 119:97). Si queremos meditar en las maravillas de
la gloria de Dios, es necesario escudriñar las Escrituras y rumiarla durante todo el día.
Brainerd estaba también consciente de esta realidad. El día 10 de Abril del 1742
escribió: “Me levanté temprano en la mañana y salí y pasé un rato considerable en
oración y meditación por el bosque”. Mi experiencia en la vida cristiana es que en los
momentos de sequedad, solo la Biblia ha hidratado mi corazón con sus grandes y
preciosas promesas. Solo los frescos y delicados pastos de la palabra han podido
consolar mi alma, pues es allí donde de manera más especial Dios revela la gloria de
su misericordia.
3- El congregarse con el pueblo de Dios. ¿Saben por qué David deseaba tanto el ver la gloria
de Dios? Porque ya la había probado:
“Para ver tu poder y tu gloria así como te he mirado en el santuario”.
¿Dónde había David visto y gustado la gloria de Dios? “EN EL
SANTUARIO”, es decir, el lugar de adoración pública. Una de las cosas que hace el
salmista es recordar con nostalgia aquellas veces que iba al santuario a alabar a Dios
y Dios le revelaba más y más de su gloria.
¡Oh! Cuanto gozo y satisfacción; ¡Cuánto deseaba estar allá!:
Salmo [Link] “Me acuerdo de estas cosas, y derramo mi alma dentro de mí; De cómo yo fui con la
multitud, y la conduje hasta la casa de Dios, Entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta”.
Salmo [Link] “Yo me alegré con los que me decían: A la casa de
Jehová iremos”.
Salmo [Link] “Una cosa he demandado a Jehová, ésta buscaré;
Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para
inquirir en su templo”.
No sé a qué vienes a la casa de Dios, pero David no iba a cumplir, sino a deleitarse en
la belleza de Dios. ¿Cuándo entenderemos que el venir a los cultos para adorar juntos
a Dios es un privilegio?, porque “allí envía Jehová la bendición y vida eterna”. Nunca podremos
ver el rostro de Dios si no nos congregamos.
III- EL RESULTADO ESPERADO DE SU BUSQUEDA: “SERA SACIADA MI ALMA”
a) Resultado esperado: “Será saciada mi alma”
Noten que he dicho “el resultado esperado”. Lo digo porque el
Salmista, en este preciso momento que ora, su alma continua seca y árida. Pero el
estaba seguro de dos cosas:
1- Todo aquel que pide recibe. El deseo del salmista es el mejor deseo que se puede
tener: disfrutar de Dios. Dice el Salmo [Link] “Haz de
Jehová tu delicia y El te concederá las peticiones de tu corazón”. El anhelo del salmista era gustar
y ver la bondad de Dios, por lo que, podía estar seguro de que tarde o temprano,
Dios le concedería la petición de su corazón.
2- Que tan pronto pudiese ver y saborear la gloria de Dios, su corazón estaría
satisfecho: “será saciada mi alma”. Estaba seguro que tan pronto pudiese contemplar la
augusta superioridad de Dios, su seco corazón seria irrigado inmediatamente del
favor divino ¿Cómo podía el salmista estar tan seguro de esto? Otra vez lo repetimos:
el salmista ya lo había experimentado. El recuerda con nostalgia su experiencia en el
santuario de Dios y como el Espíritu Santo abría sus ojos espirituales más y más para
ver las perfecciones de Dios. Esto era suficiente para saciar su alma; no solo era
suficiente, era lo único que podía hacerlo. No lo hizo la comodidad, el dinero, la salud,
ni aun la vida.
Este hermoso deseo del salmista demuestra claramente que no es egoísmo de parte
de Dios la búsqueda de su gloria. Dios quiere que le demos gloria no porque El
necesita sentirse glorificado, pues El es suficiente en Sí y por Si mismo, sino porque
Dios es el único ser en todo el universo que su auto exaltación es nuestra satisfacción
o felicidad. Si Dios escondiera su gloria de nosotros ya dejaría de amarnos.
Esto queda claro en la resurrección de Lázaro en Juan 11. La Escritura deja bien claro
que Jesús amaba a Marta, María y Lázaro. Por otro lado, cuando Jesús se enteró que
Lázaro estaba enfermo de muerte se quedó dos días más donde estaba. ¿Por qué?
¿Por qué no fue seguidamente a sanarlo si lo amaba? Jesús dijo: “esta enfermedad es
para la gloria de Dios”. Jesús consideró como una muestra de amor mayor mostrarle su
gloria que salvarle la vida. Es por esto que el teólogo Wayne Grudem ha definido el
amor de Dios es aquella perfección de Dios que lo impele eternamente a comunicarse o darse a Si
mismo eternamente a otros”.
Este fue el resultado de la vida de Brainerd. Aunque sumido en depresión muchas
veces, diligentemente buscaba a Dios de mañana y
Dios le concedió las peticiones de su corazón. Brainerd murió satisfecho. El 3 de
Noviembre de 1746, mientras fallecía en su lecho a los 29 años de edad, escribió:
“Estoy escribiendo al borde de la eternidad, esperando hallarme muy pronto en el
mundo invisible. Ya no me siento habitante de la tierra, y algunas veces ansío partir y
estar con Cristo. Bendito sea Dios; durante varios años El me ha dado la convicción
firme de que es imposible que ninguna criatura racional goce de verdadera felicidad
sin haberse dedicado enteramente a Él”.
Si, Brainerd sufrió mucho, pero murió satisfecho porque cada vez que se hundía en
una profunda tristeza buscaba a Dios con todo su corazón. Por eso a veces creo que
la muerte temprana de Brainerd no fue una tragedia, sino una respuesta a sus
oraciones; ahora esta con
Cristo y allí no hay mas tristeza para El.
b) La ilustración: “Como de meollo y de grosura”.
¿A qué grado satisface la gloria de Dios? David acaricia con nostalgia aquellas
experiencias de deleite en Dios y llega a la conclusión de que
“Como de meollo y grosura será saciada mi alma”. La gloria de Dios sacia el corazón humano a
tal grado, que el salmista tiene que ilustrar como el alimento sacia nuestros vientres
para que nosotros podamos entender. Dios pudo haber creado a seres humanos que
no necesiten comer, pero dado que todo fue creado “por Él y para Él”, el alimento existe
para darnos una ligera idea de lo que es satisfechos en Dios ¿Quieres saber cómo
sacia la gloria de Dios? En términos contemporáneos, como una llenura de
macarrones con queso bajada con una batida de fresa. La idea es, su gloria
satisface…y la realidad es que aunque Dios no puede ser conocido en la totalidad de
su Ser debido a su infinidad, lo que conocemos de El no solo es real, sino también
suficiente para dejarnos todo una eternidad satisfechos y alabando su Nombre.
Alabándole con nuestra mente, con nuestro corazón y con nuestra voluntad. Con
arpas en nuestras manos, cantando su gran misericordia que nos ha liberado y
arrojando nuestras coronas de oro frente al trono de Aquel que vive por los siglos y
que es digno de nuestra admiración, asombro y veneración.
Tan grande es la satisfacción que todo el ser responde de manera natural con
alabanza y adoración. Una vez nuestros corazones contemplan y disfrutan la gloria de
Dios esta es la respuesta natural y espontánea. Así como es imposible ver la
hermosura de un atardecer en la playa mientras el sol se oculta en el horizonte y que
nuestros labios permanezcan cerrados ante tal espectáculo de belleza, así será
imposible contemplar la espiritualidad, Triunidad e indivisibilidad de
Dios y que no sintamos fascinación; será imposible entender que El puede estar en
todo lugar al mismo tiempo en la totalidad de su Ser (omnipresencia), y que no
sintamos admiración; Será imposible comprender que El nunca tuvo principio y nunca
tendrá final, sino que para El solo hay un eterno presente, y que no sintamos gozo;
será imposible comprender que El tiene poder para hacer todo lo que quiere, y que no
sintamos tranquilidad y paz en el corazón; será imposible recordar todas las veces
que nos hemos visto sumidos en la desesperación y como Dios nos ha sacado y que al
mismo tiempo todo nuestro ser se levante lleno de gratitud y en su nombre alcemos
nuestras manos. La sed espiritual por Dios es del alma y del cuerpo.
La satisfacción en Dios produce alabanza y una alabanza que incluye todo el ser, por
ello, como resultado hay labios que se abren para proclamar la gloria de Dios y
manos que se levantan al cielo
Amado amigo que no eres creyente, escucha esto: si ninguna experiencia en este
mundo pecador puede satisfacer tu alma, es porque seguramente no fuiste creado
para las cosas de este mundo.
Fuiste creado para tener comunión con tu Creador y tu corazón estará siempre
inquieto hasta que no repose en El. Ven a Él, pues El ha prometido derramar su
bondad y su misericordia sobre aquellos que le buscan. Si has escuchado hoy la voz
de Dios no endurezcas tu corazón.
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LA ELECCIÓN DEL HOMBRE CONFORME AL CORAZÓN DE DIOS
Febrero 26, 2009
LA ELECCIÓ N DEL HOMBRE CONFORME AL CORAZÓ N DE DIOS
(1 S. 16:12–13)
Dr. Alfonso Calderó n E., Pastor
Introducción: Jehová habló a Samuel su profeta y lo hizo con pregunta y respuesta (1 S. 16:1 cp. 16:2).
La voluntad de Dios para con los creyentes muchas veces es pregunta y es respuesta (Éx. 3:11–12; Hch.
16:30–31).
Con una interrogante Jehová le confirma a Samuel que Saúl ya no era su voluntad para el pueblo. ¿Será
usted o seré yo la voluntad de Dios en el ministerio dónde estamos? ¿Nos habrá desechado Dios, pero
todavía cumplimos con el tiempo de la posición? ¿Estaremos en posición sin ministerio?
La voluntad de Dios fue directa, pero no específica a Samuel: “Llena tu cuerno de aceite, y ven, te enviaré a
Isaí de Belén, porque de sus hijos me he provisto de rey” (1 S. 16:1).
A Samuel le llegó palabra de revelación en cuanto al lugar y a la familia, pero no al ungido. Dios le
manifestó su voluntad progresiva. Entender la voluntad progresiva de Dios exige obediencia, tiempo y
paciencia. Se necesita saber esperar en Él.
Ante la interrogante de Samuel y su temor a Saúl: “¿Cómo iré? Si Saúl lo supiera, me mataría” Dios le dio
por excusa el propósito de que iba a ofrecerle sacrificio a Él y que ya allá invitaría a Isaí (1 S. 16:2–3).
Notemos las palabras de Dios: “y yo te enseñaré lo que has de hacer; y me ungirás al que yo te dijere” (1 S.
16:3). Samuel tenía que aprender lo que era la voluntad de Dios y tenía que hacer la voluntad de Dios. Nadie
será el ungido porque quiera serlo o porque lo elijan como ungido; será el ungido porque Dios mismo lo
elige y lo separa.
Una persona puede ser electa a una posición religiosa, pero solo Dios puede llamarla a esa posición. Esa es
la razón por la cual hoy día tenemos tantos problemas con personas que han sido electas a posiciones sin
llamado de Dios.
I. El tiempo de la elección del hombre conforme al corazón de Dios
En 1 Samuel 16:5 leemos: “El respondió: Sí, vengo a ofrecer sacrificio a Jehová; santificaos, y venid
conmigo al sacrificio. Y santificando él a Isaí y a sus hijos, los llamó al sacrificio”.
Cuando el profeta Samuel llegó a Belén, su presencia causó miedo. La llegada de los profetas era siempre un
momento de preocupación, principalmente cuando se trasladaba fuera de su territorio profético. A eso se
debe la pregunta de los ancianos de Belén: “¿Es pacífica tu venida?” (16:4).
Notemos que Samuel santificó a Isaí y a sus hijos y los convocó al sacrificio (16:5). Pero en esa ceremonia
de consagración y en ese sacrificio de adoración faltaba David. Él ya estaba santificado por Dios mismo y
era un adorador individual del Eterno.
El ungido debe ser seleccionado y elegido de un ambiente de santidad y adoración. El ungido debe ser una
persona santa y que adora al Dios Todopoderoso. No es tanto dónde se adora, sino cómo se adora (Jn. 4:20–
24).
El ungido aunque está en el campo del mundo, no es del mundo. Le pertenece a Dios (Jn. 15:19; 17:24; Gá.
6:14). El mundo no afecta al ungido que está en una buena relación con Dios; es el ungido quien afecta al
mundo. La presencia de Jesucristo en el creyente es la que destaca a él o ella ante el mundo.
Santos y adoradores son la clase de personas que el Espíritu Santo está buscando para llenarlos de la gloria y
la presencia divina.
II. La obediencia en la elección del hombre conforme al corazón de Dios
Un tremendo desfile de jóvenes apuestos y capacitados ante el juicio humano pasaron delante del profeta
Samuel. Todos hijos de Isaí. Siete en total; el número del complemento. Pero ninguno de ellos, aunque con
razones válidas externamente, tenía la calificación interna para ser el ungido de Dios (1 S. 16:8–9). Con siete
no se completaba la voluntad de Dios, sino con ocho.
Ya la Dios le había dado especificaciones a Samuel en la elección del ungido: “No mires a su parecer, ni a
lo grande de su estatura, porque yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el
hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1 S. 16:7).
La visión de Dios no es la misma que la del ser humano. El primero mira por dentro, el segundo mira por
fuera. Dios no está interesado en “parecer” ni en grandeza humana. Esos son los requisitos carnales del
mundo. Los más capacitados y los mejor parecidos son los que muchas veces reciben empleos y obtienen
promociones. A Él le interesa el corazón del que será su ungido.
Samuel miraba lo que estaba afuera, veía en el balcón; “pero Jehová mira el corazón”, ve la sala y las
habitaciones. Nadie podrá ser el ungido de Dios si verdaderamente no le ha entregado su corazón (figura de
la mente y asiento de las emociones) a Dios. Abinadad, Sama y sus otros cinco hermanos tenían todo, menos
el corazón que Dios buscaba.
Samuel no se dio por vencido y le preguntó a Isaí: “¿Son éstos todos tus hijos?” (16:11). A lo que Isaí
respondió: “Queda aún el menor, que apacienta las ovejas” (16:11). Samuel entonces decidió no comer
hasta que llegara el que faltaba.
El ungido muchas veces es ese “menor” que no es tomado en cuenta por los mayores. Ese que parece no
prometer mucho y del cual se espera muy poco en el futuro Ese que no cuenta para nada y que su opinión no
vale. Ese que no forma parte de la “política” familiar. Ese que siempre está lejos y difícilmente lo dejamos
acercarse a nosotros. Ese puede ser el “menor” que Dios quiere llamar y ungir con su Santo Espíritu.
Samuel decidió que no comería hasta que el “menor” llegara. Por causa del “menor” los mayores deben
hacer sacrificios personales. A ese “menor” tenemos que esperarlo. Es importante. Dios tiene un plan para
él. Debemos ser parte en el propósito de Dios para la elección del “menor”. El profeta lo esperó (16:11).
En 1 Samuel 16:12 leemos: “Envió, pues, por él, y le hizo entrar”. Aquí notamos el espíritu de obediencia
en David: “envió, pues, por él”. Luego su espíritu de humildad: “y le hizo entrar”. David se sometió a la
autoridad espiritual de su padre Isaí. El que tiene problemas con estar bajo autoridad, le será difícil estar en
autoridad. El sometimiento a la autoridad tiene que salir del corazón y no de la mente. La mente sin corazón
produce carnalidad, pero con el corazón produce espiritualidad.
III. La confirmación en la elección del hombre conforme al corazón de Dios
La apariencia de David se describe así: “y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer” (1 S. 16:12).
La mirada y la apariencia de David son señaladas; físicamente describían al ungido David, pero
espiritualmente señalan dos cualidades que deben tener los ungidos.
Veamos, el ungido es elegido y seleccionado por las cualidades de su apariencia y su visión. De David
leemos: “y era rubio”. Otra versión traduce “sonrosado”, al igual que en Cantares 5:10, y no es una alusión
al pelo sino a la piel.
Denota un estado más bien de salud. El ungido debe gozar de una buena salud espiritual y emocional.
Creyentes con cargas, bajo presiones, deprimidos, rencorosos, angustiados, enojados… muchas veces
transmiten esa clase de espíritu en sus ministerios, enseñanzas y prédicas. Lo que ellos mismos están
sintiendo es lo que muchas veces proyectan a otros. Sus palabras son “catarsis” emocionales. Predican con
ira y promueven las contiendas y la rebelión.
La visión del ungido llama la atención de los demás. No mira como los demás y ve más allá que los demás.
El visionario mira las cosas como las ve Dios.
El ungido se distingue por su “buen parecer”. Espiritualmente este “buen parecer” habla de una vida
transformada. Personas cambiadas por el poder transformador de Jesús de Nazaret, serán las que cambiarán
familias, ciudades y naciones. Un estilo de vida diferente es la más poderosa predicación que cualquiera
puede ministrar.
Conclusión:
(1) El que desea ser elegido como ungido para Dios, tiene que ser paciente y esperar el tiempo de Dios.
(2) Tiene que ser obediente a los que Dios le ha puesto como autoridades espirituales.
(3) Debe poseer una visión de Dios y un estilo de vida que muestre a un Dios que cambia.
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NOS HACE FALTA CARÁCTER
Diciembre 11, 2008
NOS HACE FALTA CARÁ CTER
Dr. Alfonso Calderó n E., Pastor
ALGUNOS recordamos cuando era posible cerrar un contrato con una palabra y un apretón de manos. Hoy
es necesario firmarlo en presencia de dos testigos, sellarlo, lacrarlo, registrarlo y publicarlo, y ni aun con eso
estamos seguros de que no vaya a pasar algo feo. ¿A qué hemos llegado?
Hay médicos que cobran operaciones no hechas; bioquímicos que cobran análisis no realizados;
comerciantes que envían el dinero fuera del país y declaran quiebra; alumnos que se copian sin vergüenza y
hasta sin miedo, porque hay profesores que lo consienten y lo justifican; amas de casa que se quejan cuando
el almacenero no les da el vuelto correcto, pero se van sin decir nada cuando es al revés; empleados públicos
que aparecen un solo día del mes, el día que cobran; docentes con licencia por enfermedad que emplean el
tiempo en otros negocios, así haciendo que su tiempo “rinda al doble”; obreros cuya meta no es dotados de
una fina sensibilidad para escuchar su voz. Percibir la revelación, exige del profeta una activa participación
y una actitud particular lograda por un proceso de preparación generalmente doloroso y obtenido por vía del
sufrimiento. Dios elige al profeta y habla con él preparándolo progresivamente para la experiencia
trascendente de escuchar su voz cada vez con mayor claridad.
Pero los acontecimientos de la vida de Israel también están entretejidos con la historia de la Revelación,
grandes: problemas económicos, políticos, sociales, culturales y educativos, problemas de nuestra propia
fabricación y otros que nos vienen de afuera. Pero, ¿por qué no abrimos los ojos a la realidad de las cosas?
Somos un país riquísimo, como hay muy pocos en el mundo, un país que tiene recursos naturales y humanos
en abundancia. ¿Por qué es, entonces, que otros países, con menos ventajas, van adelante, y nosotros nos
quedamos siempre más relegados?
El problema está dentro de nosotros, o, para decirlo más crudamente: nosotros somos el problema.
Pongámoslo, mejor, en singular: el problema lo soy yo.
El problema es moral, un problema de ética. La palabra “ética” suena linda, elevada, filosófica. Somos
especialistas en poetizar y teorizar cuando hablamos de nuestros conceptos de vida y conducta, especialistas
en teorías filosóficas y doctrinas teológicas. Porque así los podemos despersonalizar de tal forma que no
influyan en la vida cotidiana. Podemos ser “buenos ciudadanos” y “buenos cristianos” sin que nos cueste, y
así se nos permite seguir una vida inmoral, o por lo menos amoral, en el trabajo y en la sociedad.
Nos quejamos de que las leyes son ineficaces, que hay que modificar la Constitución. Pero, ¿qué sabemos si
hay que modificarla si no la ponemos en práctica? Seguimos pasando el semáforo en rojo y eludiendo pagar
réditos, y luego nos quejamos de que el país está hecho un desastre. ¿Realmente somos tan ciegos?
Nuestro problema es moral y, como ya se dijo, empieza conmigo. Nunca puedo esperar de los demás lo que
no espero primero de mí mismo. Los padres no podemos esperar de nuestros hijos lo que ellos no ven en
nosotros; y el mismo criterio se aplica a los patrones con sus empleados y obreros y los gobernantes con los
gobernados. El profesor quiere que sus alumnos trabajen más, pero ellos ven que él trabaja cada vez menos;
los padres esperan que sus hijos sean más diligentes, pero ellos, con su ejemplo, demuestran cada vez más
negligencia; el ejecutivo quiere exprimir a sus obreros mientras él vive paseando. Este es el cáncer que está
carcomiendo al país. La autoridad que no gobierna con la palabra unida a la práctica es una autoridad
ineficaz, por no decir ilegítima.
Hemos llegado a una palabra clave: “autoridad”. En la falta de una autoridad reconocida, respetada y acatada
radica todo el problema de ética. Estamos tan cansados del autoritarismo que no queremos saber nada con
autoridad. Y en nuestra confusión, no nos damos cuenta de que no hay vida humana sin autoridad, una
autoridad buena, sana y justa.
La ética presupone autoridad, presupone juicio, y no existe sin ellos. Algo está bien o está mal, correcto o
incorrecto, justo o injusto, limpio o sucio, elogiable o condenable. Los más viejos nos hablan de tiempos
cuando era fácil saber y sentir la diferencia, cuando la sociedad poseía valores, cuando la tradición se
respetaba y la religión era vigente. Como base de todo estaba la fe en un Dios de justicia y santidad, de amor
y misericordia, quien premiaba a los buenos y condenaba a los malos, quien perdonaba al pecador pero
odiaba el pecado.
No siempre se cumplía con los dictados de esta ética, pero por lo menos nadie estaba en duda acerca de
ellos. Si uno los infringía, lo ocultaba, pedía perdón o se justificaba y se defendía. Pero nunca negaba que la
ética existiera. En nuestros días hemos llegado a que no hay más blanco y negro, todo es gris, todo depende
de la óptica con que se mira, todo es bueno o malo según mi punto de vista, es decir, según me convenga o
no. La ética de situación reina, con el apoyo muchas veces de la filosofía y la teología.
Ya no hace falta superarse, no hace falta mejorar nuestra vida ni la vida de la sociedad. Lo único que
interesa es sacar el mayor beneficio personal en el instante; y los demás, que se cuiden, porque no son
asunto mío. Es una actitud que parece afectar a todos, hombres y mujeres, viejos y jóvenes, empresarios y
profesionales, empleados y obreros.
Todo se excusa, todo se justifica con un: “Todo el mundo lo hace”. Hemos perdido el deseo, y la fuerza de
carácter, como para decir: “Esto está mal y no lo voy a hacer, piensen lo que piensen y cueste lo que cueste”.
Sufrimos la falta de disciplina en la familia, en la escuela, en la iglesia y en el trabajo, y en consecuencia se
produce cada vez menos la disciplina interior, la fuerza de voluntad necesaria para afrontar las decisiones
que debemos tomar a diario. Nos estamos convirtiendo en una sociedad gris, chata, insípida, mediocre,
exenta del sentido de drama y tragedia, pero también exenta del sentido de superación y triunfo que sólo la
lucha moral bien ganada nos puede dar.
Simplemente, nos falta carácter, como individuos y como nación. Anhelamos líderes que asuman la
dirección moral de la sociedad, y clamamos por seguidores cuyos corazones respondan a esa dirección.
El temor de ir en contra de la corriente, el miedo al “qué dirán”, la conciencia dormida o -como dice San
Pablo- cauterizado, nos ha convertido en pobres víctimas de las influencias e insistencias de otros. Nosotros,
que tanto nos enorgullecemos de ser independientes, somos llevados de un lado para otro por las tiranías de
otros y por nuestras propias debilidades.
Una vez por todas, pongámonos de pie. Declaremos que hay normas que nos gobiernan la conducta, que no
tenemos miedo de hacer las cosas bien, que no aceptamos que los demás actúen en perjuicio de nuestra
sociedad, que queremos vivir en democracia y no en tiranía, ni siquiera la tiranía de la mayoría. Seamos
hombres y mujeres de principios inmovibles, hombres y mujeres de carácter. Dios lo exige, nuestra nación
lo exige, y lo exige también nuestra propia felicidad.
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CUATRO CAMINOS EN LA VIDA DEL CRISTIANO
Noviembre 5, 2008
CUATRO CAMINOS EN LA VIDA DEL CRISTIANO
2 Samuel 22:22
Dr. Alfonso Calderó n E., Pastor
INTRODUCCIÓN: Hay Caminos que el cristiano debe de andar siempre, David en su cántico de liberación
después de haber sido librado de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl que lo perseguía,
entonó que él había guardado los caminos de Jehová y nunca se apartó de ellos aún en medio de todas las
adversidades que todo cristiano padece y padecerá.
Es importante considerar en esta noche 4 caminos que debe transitar todo creyente algunos serán duros otros
simplemente son responsabilidades que nuestro Dios nos manda, VEAMOS PUES ESTOS 4 CAMINOS EN
NUESTRA VIDA…
1.- EL CAMINO PARA DAMASCO - SALVACIÓN Hechos Capítulo 9:1-6
Para entrar en el cielo, el primer paso es pasar por el camino de la Salvación. Pablo encontró al Señor en el
camino entre Jerusalén y Damasco.
Pablo tuvo un encuentro con el Señor que transformó su vida por completo. Hechos 9:1-6
El único camino que va al cielo es Jesús, y para ser salvo es necesario pasar por este camino. “Jesús le dijo:
Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí”. Juan 14:6
“Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el
reino de Dios”. Juan 3:3
11.- EL CAMINO A EMAÚS - COMPAÑERISMO Lucas 24:13-35
Después de conocer al Señor como nuestro Salvador personal, debemos buscar su presencia continuamente.
Cuando leemos la Biblia descubrimos que Cristo está en cada capítulo y por su palabra Dios nos habla.
Debemos hablar con el Señor por la oración, y mantener comunión constante con él.
En este capítulo los dos discípulos tuvieron un encuentro maravilloso con el Señor todo el día y un
compañerismo incomparable que llenó sus corazones de grande gozo.
La Biblia enseña que es muy importante que cada cristiano tome tiempo cada día para leer la Biblia y
meditar en sus palabras. Porque es comida para el alma, como el pan es necesario para el cuerpo. “El
respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de
Dios”. Mateo 4:4
El compañerismo con el Señor y su pueblo es indispensable para el cristiano que quiere mantener su vida
espiritual saludable.
Debemos desear la Palabra del Señor como un niño recién nacido desea la leche maternal para su
crecimiento. “Desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella
crezcáis para salvación”. 1 Pedro 2:2 “Orad sin cesar”. 1 Tesalonicenses 5:17
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y
ruego, con acción de gracias”. Filipenses 4:6
Por este camino de Emaús, debemos andar diariamente, buscando la presencia de Jesús y su compañerismo.
111.- EL CAMINO A JERICÓ - El camino de ganar almas Lucas 10:30-37
En esta parábola de Jesús conocemos la compasión divina por la humanidad de este mundo, caído en pecado
y rechazado por la sociedad y las religiones humanas.
En esta historia podemos ver a cada individuo de este mundo.
“Cierto hombre descendía” Vs. 30. (La raza humana, todos nosotros)
Aquí vemos nosotros que solo descendía de Jerusalén (el lugar de bendición) para Jericó (la ciudad de
destrucción).
“Y cayó en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto”.
Vs. 30
La raza humana cayó en las manos de Satanás y sus ángeles, y quedó medio muerto, (vivo físicamente
pero muerto espiritualmente).
“Aconteció que descendió un sacerdote…Asimismo un levita y viéndole pasó de largo”. Vs. 31-32
Los dos estaban en el mismo camino del hombre, desciendo para el lugar de maldición, Jericó.
Ninguno de los dos tenía interés en ayudar al hombre caído y pasaron de largo, siguiendo su camino para la
destrucción de sus almas.
“Pero un samaritano, que iba de camino, vino cerca de él, y viéndole fue movido de misericordia”. Vs. 32
Jesús vino a este mundo por su amor a la humanidad (llegó cerca de nosotros entrando en un cuerpo igual
al nuestro) y después de conocer el sufrimiento de este mundo personalmente y viendo la incapacidad del
hombre para hacer algo por sí mismo, se entregó a sí mismo en la cruz de Calvario para poder levantar al
hombre caído en el camino de este mundo.
“Vendó sus heridas, echándoles aceite y vino…y cuidó de él” Vs. 34
Que cuadro maravilloso del Salvador, que llevó nuestros pecados en su cuerpo, para poder levantarnos de
nuestro estado de muerte.
“Quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos
a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados”. 1 Pedro 2:24
“Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lucas 19:10
Que demostración maravillosa del amor de Jesús por este mundo perdido, Jesús levantó a este hombre
medio muerto, y lo llevó al mesón (que es la iglesia) y lo cuidó.
Este hombre representa cada alma perdida que rinde su vida a las manos de Jesús para su salvación.
Se cuenta la historia de Sundar Sing, que viajando un día por un camino desierto encontró un hombre caído
en la nieve, casi muerto de frío. Le pidió a otro viajero con quien se había encontrado en el camino, que
juntos llevasen al hombre moribundo adelante hasta donde encontraron albergue. El otro se negó alegando
que no podía, y siguió adelante. Sundar Sing tomó el caído, lo rodeó con sus brazos y siguió con él, dando
tumbos, cayendo, levantándose, luchando. El calor de los cuerpos y del esfuerzo reanimó al enfermo quien
poco a poco fue adquiriendo fuerzas, y pudo caminar de por sí, aunque lentamente. Más adelante hallaron
un montón de nieve que parecía tener la forma de un cuerpo humano. Sundar Sing escarbó en la nieve, y
encontró que era el cadáver del viajero que no había querido ayudar al caído. El calor que el esfuerzo en
ayudar al otro produjo la salvación de su propia vida. Después Sundar Sing recordó la parábola del Buen
Samaritano.
Cuantas historias maravillosas encontramos en los cuatro evangelios. Historias de almas perdidas que Jesús
ganó para el reino de Dios cuando andaba por esta tierra por tres años y medio. “Entonces Jesús le dijo: Ve,
y haz tu mismo” Vs. 37
Las últimas palabras de Jesús para su iglesia fueron palabras de ánimo para que su iglesia siga este camino
de ganar almas para su reino, y cuidarlas. “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las
cosas que he mandado; y he aquí estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” Mateo
28:19-20
1V.- EL CAMINO A JERUSALÉN - DEDICACIÓN Y COMPROMISO Lucas 9:51-62
Jesús sabía que su misión a este mundo era para dar su vida en rescate por muchos, entregando su cuerpo a
ser crucificado.
Cuando Jesús nació sabía que este era el hecho culminante de su trabajo aquí en el mundo. Jesucristo no
rehusó a cumplir su compromiso con la humanidad, siendo fiel hasta a la muerte, a la muerte de la cruz.
Lo que está faltando en el trabajo del Señor son personas dedicadas, dispuestas a asumir un compromiso con
el Señor, y se quede fiel hasta el último momento de su vida aquí en la tierra.
“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de
Dios”. Lucas 9:62
“Y llamando a la gente y a sus discípulos les dijo: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo,
tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida
por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque ¿qué aprovechará al hombre se ganare todo el mundo,
y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí
y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de
él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles”. Marcos 8:34-38
Sabemos que Jerusalén era una ciudad edificada encima de una montaña y el camino para llegar allá muchas
veces era difícil.
El apóstol Pablo estaba dispuesto a subir este camino y lo subió.
“Entonces Pablo respondió: ¿Qué hacéis llorando y quebrantándome el corazón? Porque yo estoy dispuesto
no sólo a ser atado, más aun a morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús. Y como no le pudimos
persuadir, desistimos, diciendo: Hágase la voluntad del Señor. Después de esos días, hechos ya los
preparativos, subimos a Jerusalén”. Hechos 21:13-15
Sabemos que Pablo fue fiel hasta la muerte, y recibió la corona de la vida.
“Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida”. Apocalipsis 2:10
Y usted, ¿ha pasado por estos cuatro caminos en su vida, o ha quedado en uno de ellos? Que Dios lo ayude
a conocer estos cuatro caminos y pasar por cada uno de ellos.
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CINCO PIEDRAS EN LA BOLSA
Noviembre 5, 2008
CINCO PIEDRAS EN LA BOLSA
1 Samuel 17:38-51 Vs. 40
Dr. Alfonso Calderó n E., Pastor
1.- CONFIANZA EN EL NOMBRE DEL SEÑOR - Vs. 45
“Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el
nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” 1
Samuel 17:45
“Torre fuerte es el nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado.” Proverbios 18:10
David era un joven y sabía que no tenía fuerza para vencer el gigante Goliat, pero sabía que en el nombre
del Señor había fuerza y victoria.
“Jehová te oiga en el día de conflicto; El nombre del Dios de Jacob te defienda”. Salmo 20:1
“Estos confían en carros, y aquellos en caballos; Mas a nosotros del nombre de Jehová nuestro Dios
tendremos memoria. Ellos flaquean y caen, mas nosotros levantamos, y estamos en pie”. Salmo 20:7-8
El gran predicador Inglés Charles Haddon Spurgeon habló de un hombre que había sido condenado a
muerte por una corte Española, pero era inocente. Porque era un ciudadano Americano y también de
nacimiento Inglés, los cónsules de ambos países decidieron intervenir. Declararon que las autoridades de
España no tenían derecho a tomar su vida, pero sus protestas no fueron escuchadas. Finalmente, ellos
deliberadamente envolvieron al prisionero en sus banderas – Desafiando al verdugo, ellos emitieron esta
advertencia: “¡Tire si se atreve! Pero si lo hace, traerá el poder de dos naciones grandes sobre Usted! “Allí
estuvo el condenado. Pero el tirador no tiró. Protegido por esas banderas y los gobiernos que ellos
representaron, el hombre era invulnerable.
“Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor
Jesucristo; el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la
gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas. Así que, hermanos
míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados.” Filipenses 3:20
11.- CONFIANZA EN LA PALABRA DE DIOS - Hebreos 4:12
“Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta
partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del
corazón. Hebreos 4:12
David amaba la palabra del Señor y se quedó muchas horas escuchando la voz del Señor. Cuando el cuidaba
las ovejas en el campo, meditaba en las palabras de Moisés y las otras escritas del Viejo Testamento.
En Salmo 119 escuchamos las palabras de David acerca la Palabra de Dios. La frase “Tu palabra” aparece
35 veces en este Salmo.
V-11 “En mi corazón te he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.”
V-42 “Y daré por repuesta a mi avergonzador, Que en tu palabra he confiado”.
V-105 “Lámpara es a mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino”.
Muchas veces no entendemos lo que el Señor está diciendo a nosotros, pero cuando confiamos e hicimos lo
que el Señor dice, vamos a recibir la bendición del Señor.
“Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas
en tu palabra echaré la red.” Lucas 5:5
111.- CONFIANZA EN EL PODER DE LA ORACIÓN - Filipenses 4:6
“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego,
con acción de gracias.” Filipenses 4:6
“Oh, Jehová, de mañana oirás mi voz; De mañana me presentaré delante de ti, y esperaré”. Salmo 5:3
Cuando David cuidaba las ovejas en el campo, platicaba con Dios día y noche.
Daniel también oraba a Dios, y en la hora de aflicción confiaba en el poder de la oración.
“Cuando Daniel supo que el edito había sido firmado, entró en su casa, y abiertas las ventanas de su cámara
que daban hacia Jerusalén, se arrodillaba tres veces al día, y oraba y daba gracias delante de su Dios, como
lo solía hacer antes”. Daniel 6:10
David y Daniel eran hombres de oración y cuando enfrentaron una situación difícil estaban listos para
enfrentarla y vencer.
Ricardo Wumbrandt fue preso por 14 años por los comunistas y quedó sin su Biblia o la compañía de otros
cristianos. Finalmente cuando fue suelto dio su testimonio que la única arma que tenía contra sus enemigos
era la escritura que había memorizado y la oración.
1V.- CONFIANZA EN LA VOLUNTAD DE DIOS - Vs. 37
“Añadió David: Jehová, que me ha librado de las garras del león y de las garras del oso, él también me
librará de la mano de este filisteo. Y dijo Saúl a David: Ve, y Jehová esté contigo.” 1 Samuel 17:37
Los tres jóvenes hebreos confiaban en la voluntad de Dios para su vida, estaban listos para la muerte o la
intervención de Dios.
“Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron al rey Nabucodonosor, diciendo: No es necesario que te
respondamos sobre este asunto. He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego
ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni
tampoco adoraremos la estatua que has levantado.” Daniel 3:16-18
“Dios es el que ciñe de poder, y quien hace perfecto mi camino”. Salmo 18:32
“Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no
quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano”. Salmo 3:23-24
“En cuanto a Dios, perfecto es su camino, y acrisolada la palabra de Jehová”. Salmo 18:30
En la vida hay acontecimientos que a veces no entendemos ahora, pero cuando aceptamos la voluntad de
Dios podemos ser cristianos victoriosos.
Fanny Crosby perdió su vista con seis semanas de vida, pero tornó una grande cristiana y escribió más de
cinco mil himnos cristianos.
V.- CONFIANZA EN EL VALOR DE LA COMUNIÓN CON EL PUEBLO DE DIOS, FIRMEZA EN
FRECUENTAR LA IGLESIA DE DIOS -
“Yo me alegré con los que me decían: A la casa de Jehová iremos. Por amor a la casa de Jehová nuestro
Dios buscaré tu bien”. Salmo 122:1, 9
“Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de
mi Dios, que habitar en las tiendas de maldad”. Salmo 84:10
“Compañero soy yo de todos los que te temen y guardan tus mandamientos”. Salmo 119:63
Cuando Pablo fue a Jerusalén busco la compañía de los discípulos.
“Cuando llegó a Jerusalén, trataba de juntarse con los discípulos pero todos le tenían miedo, no creyendo
que fuese discípulo.” Hechos 9:26
“Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18:20
David escogió cinco piedras lisas para enfrentar el gigante Goliat, pero usó solo una. David estaba
preparado.
A veces en la vida cristiano no necesitamos usar todas estas cinco piedras de una vez, pero es bueno tener
estas cinco piedras siempre en su bolsa, su corazón para poder vencer cualquier gigante que puede atacar a
usted. Por estar en comunión Dios, David ganó la batalla.
David confiaba en el Señor porque conocía El cómo su Salvador y el Pastor de su alma. David conocía el
Señor personalmente, era un cristiano fiel.
“Jehová es mi pastor; nada me faltará” Salmo 23:1
¿Usted ya conoce el Señor, está en comunión con él? Ser cristiano es aceptar el Señor Jesucristo como su
Salvador personal, pidiendo perdón por sus pecados, confiando en la palabra de Dios.
Aceptando Cristo como su Salvador traerá paz en su corazón y certeza de la vida eterna al final de esta
vida.
“Mas a todos lo que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de
Dios”. Juan 1:12
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MANASÉS: EL DESPERDICIO DE UNA GRAN OPORTUNIDAD
Octubre 31, 2008
MANASÉS: EL DESPERDICIO DE UNA GRAN OPORTUNIDAD
2Cr 33:1-19 (2R 21:1-18)
Dr. Alfonso Calderón E., Pastor
Introducción.
1.- Manasés fue hijo del gran rey Ezequías de quien Dios dijo: 2Cr 31:20
2.- Comenzó a reinar a los 12 años y lo hizo por 55 años.
3.- 14º rey de Judá. De los 20 que hubo en el reino del sur, Manasés fue el peor.
4.- Su nombre significa “Que hace olvidar”.
La vida de Manasés nos mostrará las terribles e inevitables consecuencias del pecado en la vida de un hijo
de Dios. Para ello, analizaremos las distintas etapas del proceso espiritual del rey.
I.- El pecado de Manasés. 2 Cr 33:2-9
Manasés no sólo hizo lo malo ante los ojos de Jehová como muchos otros reyes, sino que, según v6 «se
excedió» en sus pecados hasta encender la ira de Dios.
Manasés pecó en el plano espiritual: directamente contra Dios.
* Deshizo las reformas de su padre Ezequías.
* Estableciendo el politeísmo (v3)
* Patrocinó el espiritismo y el culto a los astros del cielo. Realizó hechicerías utilizando el poder recibido de
los espíritus malignos. 2R 21:6 dice que «instituyó encantadores y adivinos».
Manasés pecó cometiendo crímenes contra inocentes. 2R 21:16
a) Mató a los profetas y todos aquellos que protestaron contra la idolatría.
b) Sacrificó a su propio hijo (algunas revisiones hablan en plural: «hijos»), pasándolo por fuego tal como lo
hizo su abuelo Acaz (2R 16:3). Hecho vergonzoso que fue imitado por el pueblo. (2R 23:10)
Manasés pecó al hacer pecar a la nación. v9
Los extravió y llevó a cometer atrocidades peores que las de los pueblos paganos que habían sido destruidos
por Dios a causa de sus pecados. 2R 21:9 dice que Manasés «los indujo a que hiciesen más mal»; el v11
dice, v16 agrega que…
Manasés tenía todas las posibilidades para ofrendar un gobierno agradable a Dios:
* El ejemplo de vida de su padre quien realizó una obra tremenda;
* La experiencia en un mandato bueno ante Dios, pues M reinó junto a su padre por lo menos 10 años
* Recibió una nación saneada espiritualmente;
* Heredó un plan espiritual para su nación que sólo tenía que imitar.
Pero optó por seguir los pasos de su abuelo el rey Acaz, a quien superó en iniquidades.
De la misma manera, los cristianos muchas veces optamos por el pecado, aun teniendo todo a nuestra
disposición para llevar una vida santa. (1Co 10:13). Dios mismo quien está a nuestro favor en las luchas
contra el pecado. Cuando éste nos vence es sencillamente porque no hemos usado las armas dadas por Dios.
Es nuestro derecho y deber acudir a nuestro Señor y a los medios de santidad provistos por Él. No seamos
como este rey insensato que teniendo más oportunidades que los otros reyes para ser lo que Dios quería,
optó por desperdiciarlo todo, cual hijo pródigo.
II.- La advertencia de Dios a Manasés. V 10
Dios envió a Sus profetas para advertir al rey, pero este no quiso escuchar. Dios anunció a la nación que el
juicio y el cautiverio se avecinaban a causa de sus pecados. Judá fue testigo del juicio de Dios sobre
Samaria, pero esto no llevó al pueblo al arrepentimiento. Dios prometió tratar a la casa de David como trató
a la casa de Acab (v. 13).
Las estrategias de la policía son para disminuir la delincuencia
El interés de Dios no es el castigo, sino nuestra santidad; por ello, nuestras rebeliones siempre serán
seguidas de una advertencia de Dios, y el castigo nunca vendrá sin un aviso previo.
Dios puede usar cualquier medio para que la advertencia llegue a nosotros: Sus señales de peligro son muy
visibles (Señales de Tránsito).
Gá 6:7 dice que “Dios no puede ser burlado.” Si usted no aprovecha esta oportunidad para cambiar su
rumbo, Dios le castigará, porque con Él no se juega.
III.- El castigo de Dios a Manasés. V 11
(1R 21:14) Judá era el punto central de la historia redentora, formando lo que había quedado del pueblo
elegido de Dios.
Dios castigó a M, entregándolo en manos de los asirios, éstos lo llevaron a Babilonia encadenado. Este rey
quien orgullosamente abandonó la senda justa dejada por su padre y que decidió desechar a Dios mismo, lo
vemos humillado al máximo, siendo arrastrado por esos mismos enemigos de Dios a quienes M se había
unido en sus pecados.
Así trabaja el enemigo a través del pecado: seduce, envuelve, se hace nuestro amigo, y cuando consigue que
desobedezcamos a Dios, nos arrastra por el lodo de la vergüenza, humillándonos públicamente, de ser
posible. «Porque la paga del pecado es muerte» (Ro 6:23).
Así como el Señor mostró Su perfecta justicia al advertir sobre el castigo que se acercaba si no volvían sus
rostros a Él, igualmente mostró Su justicia al castigarlos por desoír la voz divina. La historia se repite
millones de veces de generación en generación, la humanidad no aprende, ni siquiera al conocer las
desgracias que se han acarreado multitudes, pueblos enteros por pecar.
Ya es hora de empezar a reconocer que ciertas dificultades son consecuencia de nuestras rebeliones. No
culpe a los demás. Dios procurará por todos los medios que usted deje esa vida alejado de Él, si ello
significa una dura disciplina, entonces así se hará, la cual terminará sólo cuando usted se arrepienta de sus
pecados y decida volverse a Dios.
IV.- El arrepentimiento de Manasés. vv 12-13
ü En un momento de crisis y en gran aflicción (vv 11-12), este rey se arrepintió genuinamente y clamó a
Dios y fue perdonado (vv 12-13). El perdón concedido a Manasés después de su profundo arrepentimiento y
humildad ilustra de manera conmovedora la verdad de que todos pueden encontrar gracia cada vez que
sinceramente se humillen y clamen a Dios. No hay pecado que sea más grande que la misericordia divina.
Es inherente a la naturaleza humana el tomar el pecado a la ligera. La verdadera comprensión de nuestro
pecado nos debe llevar a un arrepentimiento sincero, 2Co 7:10. Dios no toma el pecado a la ligera
No tenga miedo de acercarse a Dios, Él es el más interesado en que usted vuelva a la senda. He 4:15-16. No
le crea a Satanás (Jn 8:43-44). Arrepiéntase de sus pecados con todo su corazón y sepa que hay unos brazos
amorosos que con un amor sin igual esperan para abrazarlo.
V.- La restauración de Manasés. vv 14-16
* Manasés se arrepintió honesta y profundamente y, como consecuencia directa, Dios lo perdonó, lo libró y
lo restauró a su trono. Una vez ahí inmediatamente empezó a reparar el daño que había hecho.
1.- Fortificó de nuevo a Jerusalén contra el enemigo;
2.- quitó los ídolos y los altares extraños, tratando de deshacer la idolatría
y restaurar el culto a Jehová; y
3.- procuró guiar a la nación a volver al Señor.
* Dios en su gracia perdonó al rey y le permitió regresar a su trono, porque nuestro Justo Señor obra a favor
de los que con sinceridad se humillan y oran. Esto no significa que recuperaremos todo lo perdido, pero sí
que seremos vueltos a nuestros lugares en el Cuerpo de Cristo.
* Todo cristiano cuyas obras y conciencia han sido lavadas con la sangre de Jesús, debe proceder
inmediatamente a restaurar a quienes haya dañado.
Es el tiempo de pedir perdón, restaure su propia vida y la de los demás.
VI.- Las consecuencias del pecado de Manasés. 17, 21-24
* Desafortunadamente, pese al verdadero arrepentimiento de Manasés y a su trabajo de restauración, el largo
y malvado gobierno de Manasés había llevado a muchos al pecado y a la ruina (2R 21:9-15) Su renovación
no detuvo las continuas consecuencias de su anterior influencia para el mal (cf 2R 24:3-4).
1.- En la vida espiritual de la nación.
1.1 En la adoración a Dios. A pesar de que el pueblo volvió a adorar sólo a Dios, lo hacía en forma
incorrecta (2Cr 33:17).
1.2 En el ministerio profético. Manasés trató de deshacer la idolatría y restaurar el culto a Jehová. Pero ya
era tarde. Había destruido el orden profético.
2.- En su descendencia.
2.1 En su hijo y sucesor. En el breve reinado de 2 años, Amón hizo volver a Judá a la idolatría de Manasés.
2.2 En el gobierno de su nieto Josías. A pesar del liderazgo moral de Josías y de su avivamiento espiritual y
de sus reformas, Judá había declinado tanto como nación que ya no era posible el cambio nacional profundo
y duradero.
La caída de Judá fue el juicio de Dios sobre un pueblo obstinado e impenitente que imitó los terribles
pecados de Manasés.
* Una Madre lloraba desconsoladamente por televisión, pues su hermoso hijito de 2 años estaba muriendo a
causa del SIDA. Pero su dolor era doble, ya que ella le había transmitido el virus con el que se contagió ella
llevaba una libertina y muy descuidada vida sexual. Su amado hijo estaba muriendo por culpa de ella.
* El severo juicio de Dios sobre su pueblo del AT sirve de advertencia a los creyentes de hoy. Si Dios no
perdonó a las ramas naturales, tampoco perdonará a los que han sido injertados si se conforman al mundo y
a un estilo de vida de pecado (Ro 11:18-25)
El pecado es el peor negocio de todos los tiempos, nadie gana practicándolo. ¿Por qué seguir desperdiciando
su vida viviendo una vida de derrota espiritual, sólo por probar lo prohibido? ¿Qué desea para sus hijos? Es
hora que dé un giro a su vida, busque la santidad.
Conclusión: Hemos estudiado la vida de Manasés. Es triste, pero Dios le dio a Manasés el reinado más
largo de cualquier rey hebreo, sin embargo, no logró casi nada. Es más, incluso su arrepentimiento no
detuvo la mano del juicio de Dios; fue el pecado de Manasés lo que impulsó a Dios a enviar a la nación al
cautiverio (23.26–27).
El rey Manasés tuvo todas las oportunidades de vivir en piedad y servir a Dios y a su pueblo con fidelidad.
Su padre fue tal vez el rey más grande de Judá (excepto por David); el profeta Isaías ministraba en sus días;
sin embargo Manasés no buscó al Señor, sino hacia el final de su vida. Admiramos lo que hizo después de su
conversión, pero no podemos dejar de sentir que hizo más daño en sus primeros años que lo que reparó en
sus últimos años. Nótese que no lo sepultaron con los demás reyes, sino más bien en su jardín privado.
La conclusión final es que, aunque el perdón y la restauración son experiencias maravillosas, ni lo uno
ni la otra nos librará de la desdicha de ver el fruto de nuestros actos pecaminosos en nuestras vidas y
en nuestro medio, que Dios tenga misericordia de nosotros…
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HASTA LA OTRA ORILLA
Octubre 31, 2008
HASTA LA OTRA ORILLA
Marcos 6:45-51
Dr. Alfonso Calderón E., Pastor
Introducción: Todos, en más de una ocasión a lo largo de nuestras vidas cristianas, nos vemos enfrentados
a cumplir con alguna misión encomendada por el Señor. En un principio nos sentimos gozosos, tan
privilegiados: “Dios me escogió a mí para realizar esto”, pero por el camino surgen ciertas dificultades con
las que no contábamos, incluso experimentamos confusión cuando Dios calla respecto a lo que estamos
viviendo.
En esta ocasión, estudiaremos una experiencia vivida por los discípulos de Jesús, y a través de ella
entenderemos mejor LA NATURALEZA DE LAS ÓRDENES DE DIOS.
I.- LA COMISIÓN vv 45-46
• Mientras despedía a la multitud que le seguía sólo a causa del milagro de la alimentación de los 5 mil,
Jesús mandó a los discípulos que entrasen en la barca y emprendiesen la travesía a Betsaida, la otra orilla del
lago. Luego subió a un monte a orar, cuando llegó la noche (la puesta de sol) aún estaba ahí solo, lo más
probable que intercediendo por los hombres para que fueran fortalecidos en la prueba que les sobrevendría.
• De la misma manera en que Jesús obró en la multitud ha obrado en los miembros de Su Iglesia: a través de
Su Palabra, Su consuelo, Su compasión, Sus milagros, etc… Pero siempre aparta a algunos y los manda a
embarcarse en algo nuevo o diferente, éstos deben “cruzar el mar” para poder cumplir con el mandato
divino, es decir para poder llegar a la otra orilla. La multitud quedó atrás, los discípulos escogidos, los que
cambiarían al mundo van más lejos. Algunos de ustedes fueron rescatados del descarrío, otros vienen de
otras congregaciones. El Señor les apartó y le ordenó embarcarse en La Iglesia Bautista Monte de Sión y la
orden es “Llegar a la otra orilla”.
• Usted está en una barca llamada VISIÓN, de la comisión que Dios le entregó. Las Escrituras no nos dicen
que los discípulos hayan sabido para qué debían navegar hasta Betsaida, pero se embarcaron. El Señor a
ustedes les dijo “Eres de acá” y, con mayor o menor dificultad, también obedecieron. A aquellos hombres y
a ustedes, Jesús los envió más lejos, porque quiere que le conozcan en otra dimensión, en un área que jamás
le han visto. Además, probablemente Jesús haya querido evitar que sus discípulos se contagiaran con la idea
de la muchedumbre de hacerle rey, cosa totalmente opuesta al plan divino, ya que tenía una connotación
completamente terrenal. Hermanos, les exhorto a no olvidar esto, el propio Dios Eterno les escogió para sus
planes. No se bajen de la barca, como, lamentablemente otros ya lo han hecho, pues estamos en medio del
mar y se pueden ahogar.
II.- LA TORMENTA: LOS PROBLEMAS vv 47-48
Marcos 6.45-52 y paralelos: Mateo 14.22-27, Juan 6.16-21
• Como ya vimos, los discípulos se embarcaron y Jesús quedó solo en tierra, orando en un monte, después de
haber despedido a la terrenal multitud. Cuando ya habían remado hasta la mitad (unos 5 ó 6 km) se levantó
un gran viento contrario que provocó que la barca fuera azotada por las olas. La tormenta arrecian te era tan
impresionante que estos experimentados pescadores sintieron pánico. Los discípulos estaban desesperados y
Jesús… se veía por ninguna parte. Estaban tan acostumbrados a verlo, su fe dependía de este hecho: la
presencia física de Jesús, pero ahora que el Maestro no se veía, estaban perdidos. Vamos al monte: Jesús
oraba intensamente, tal vez fue en esta soledad desértica cuando Satanás pretendió hacerle caer, tal vez
conversaba con el Padre acerca de Su sacrificio final, lo que sí es seguro es que intercedía por aquellos que
Él tanto amaba. Los discípulos se sentían tan abandonados ¡Jesús les había ordenado embarcarse y ahora no
se veía por ninguna parte! Pero Marcos nos dice en el v48 que Jesús los miraba, veía con cuánto esfuerzo
remaban, y cuando la oscuridad de la noche era más espesa
• Sí, fue Dios mismo el que a usted le dijo: “Sube a esta barca. Obedece mi llamado”. Ha remado junto a sus
hermanos durante un tiempo y de vez en cuanto se ha levantado viento en contra, para algunos el oleaje ha
sido más fuerte que para otro, o tal vez no, quizás algunos llaman tormenta a una suave brisa. ¿Cuántas
veces, en medio de esa tormenta usted ha dicho: “¿y dónde está Jesús en esto”? “No, esto no es del Señor,
porque si lo fuera habrían más hermanos, llegaría más gente”; ¿cuántas veces ha preguntado “¿Para qué me
habré venido para acá”?
• ¿Tan pronto olvidó quién fue el que le dijo “Sube a esta barca y llega a la otra orilla? ¿Ve sólo a Cristo
cuando hay multitudes llegando a Cristo? ¿Quién le dijo que podía bajarse del bote? Usted lo único que debe
hacer es obedecer y remar, remar, hasta llegar a la otra orilla, ¿qué los otros se están cansando y ya no
reman, es más algunos hasta se han bajado? Pues usted debe seguir remando, porque es a usted a quien Jesús
está mirando desde el monte “Viendo cómo rema”. Sí, va a haber tempestades en la congregación y en su
vida personal, también sentirá que “esto no es lo que yo creía”, pero Dios jamás condicionó su orden a
supuestas victorias humanas que no siempre se ajustan a la definición divina de éxito.
III.- LA CALMA: LA SOLUCIÓN vv48b-51
• No olvidemos que era de noche cuando estaban estos hombres en el mar. El Señor les veía remar con gran
esfuerzo debido al viento en contra; y cuando era cerca de la cuarta vigilia de la noche, es decir entre las 3 y
6 de la madrugada, Jesús bajó del monte y caminó sobre el mar en dirección a ellos, Marcos dice que “quería
adelantárseles”. Cuando lo vieron, se asustaron tanto, pues creyeron que era un fantasma, pero Jesús los
calmó diciéndoles “YO SOY, no temáis”. Se subió a la barca y se calmó el viento. Los discípulos se
maravillaron al ver esto.
• Cualquiera que sea la situación que estemos experimentando, si el Señor nos involucró en ella, tengamos la
certeza que de que Él bajará del monte cuando lo crea conveniente. Jesús no se les presentó inmediatamente
iniciada la tempestad, esperó y en ningún momento apartó sus ojos de ellos y cuando la noche estaba más
oscura, cuando vio que la situación estaba empeorando bajó y les mostró su poder. Dios le involucró en todo
esto y en los peores momentos, cuando su noche esté más oscura Él se presentará sobre su problema y todo
volverá a la calma. Y ahí dirá “Gracias, Señor, porque siempre estuviste pendiente de mí para que yo
pudiera cumplir contigo.”
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PENTECOSTÉS: EL LLENA MIENTO DE LA IGLESIA
Octubre 29, 2008
Pentecostés: El llena miento de la Iglesia
Hechos 2:1-4
Dr. Alfonso Calderón E., Pastor
En la tradición Judía, el día de Pentecostés era un festival de cosecha que ocurría 50 días después de la
Pascua. Entonces el nombre Pentecostés significa 50. Joel hablo acerca del derramamiento del Espíritu
Santo en Joel 2:28-32. Y esta profecía fue cumplida en nuestro texto de hoy, Hechos 2:1-4. Vamos a leerlo.
1. El llena miento de la Iglesia
* Fue en este día que el Espíritu Santo derramo sobre 120 seguidores de Cristo que estaban reunidos en el
aposento alto orando, esperando la promesa. Hechos 1:13-14 dice, “Y entrados, subieron al aposento alto,
donde moraban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomas, Bartolomé, Mateo, Jacobo hijo de Alfeo,
Simón el Zelote y Judas el hermano de Jacobo. Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con
las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos.” Y cuál era la promesa que Jesús le había
prometido? El Espíritu Santo. Aleluya!
* Muchos cristianos hoy en día son como los creyentes cuando el Apóstol Pablo vino a ellos en Hechos
19:2, “Recibisteis el Espíritu Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si hay un
Espíritu Santo.
*” Muchos cristianos no entienden el papel del Espíritu Santo y no se han apropiado del poder del Espíritu
Santo en sus vidas personales.
*Lo que necesitamos hoy es otra vez el Viento y el Fuego de Pentecostés. Necesitamos recuperar el Poder,
que fue experimentado en una gran manera cuando la iglesia estaban unánimes juntos en el Aposento Alto,
cuando el día de Pentecostés ocurrió.
*Alguien ha dicho que vivimos en un día de Pentecostés “Suplente”. Faltando el poder verdadero y fuego de
Dios tratamos de duplicar lo que Dios, el Espíritu Santo hizo en el día de Pentecostés cuando el fuego se
sentó sobre ellos y el viento soplo.
*Tratamos de duplicarlo con programas, propaganda y promociones.
*Mi corazón está hambrienta para experimentar el poder de Pentecostés, el Espíritu de Dios en toda su
llenura de manifestación.
*Quiero Todo lo que Dios tiene para su Iglesia y cristianos hoy!!!
*Quiero hablarles acerca de Pentecostés, no una iglesia, no una denominación, sino la promesa especial del
Padre.
*Un Predicador dijo “Pentecostés no es una denominación, pero es una experiencia que cada Hijo de Dios
debe recibir.
*Somos privilegiados vivir en una generación cuando Dios está otra vez derramando su Espíritu en una gran
manera. La lluvia del Espíritu Santo está cayendo sobre una tierra religiosa y seca de nuestro día para darnos
un dulce refrigerio para preparar la Preciosa Fruta de la tierra para Cosecha.
*Escucha lo que dice en Joel 2:28-32 “Y después de esto derramare mi Espíritu sobre toda carne, y
profetizaran vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñaran sueños, y vuestros jóvenes verán
visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramare mi Espíritu en aquellos días. Y daré
prodigios en el cielo y en la tierra, sangre y fuego, y columnas de humo. El sol se convertirá en tinieblas, y
la luna en sangre, antes que venga el día grande y espantoso de Jehová. Y todo aquel que invocare el
nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho
Jehová, y entre el remanente al cual el habrá llamado.”
*Que quiere decir esto? Hemos visto estas señales? Lo vieron en el día de Jesús?
“Y después de esto” Después de la restauración que habla Joel en los versículos anteriores del capítulo,
vendrá una restauración máximo, y bendición. “Después de esto” es marcado por el derramamiento del
Espíritu Santo sobre toda carne.
2. El derramamiento del Espíritu es sobre toda carne.
*El Antiguo Testamento esta rico en el record de la obra del Espíritu, pero no fue derramado sobre toda
carne - solo sobre selectos hombres, en selectos tiempos, para selectos obras. Como dice Hebreos 1:1, “Dios,
habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres, por los profetas.”
*2 Pedro 1:20-21 dice, “entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de
interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos
hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”
Por ejemplo:
*José fue llenado por el Espíritu Santo en Génesis 41:38
*Josué fue llenado por el Espíritu Santo en Números 27:18
*El juez Otoniel fue llenado del Espíritu Santo en Jueces 3:10
*El juez Gedeón fue llenado del Espíritu Santo en Jueces 6:34
*El juez Jefte fue llenado del Espíritu Santo en Jueces 11:29
*El juez Sansón fue llenado del Espíritu Santo en Jueces 13:5, 14:6, 14:19 y 15:14
*Salomón fue llenado del Espíritu de Dios en 1 Samuel 10:9-10
*David fue llenado del Espíritu de Dios en 1 Samuel 16:13
*Aquí, Joel mira hacia adelante a cuando Jesús iba a traer el nuevo pacto. Mateo 26:27-28 dice, “Y tomando
la copa, y habiendo dado gracias, les dio diciendo, Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo
pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.”
*Bajo el nuevo pacto, el Espíritu Santo seria derramado sobre toda carne, y sobre vuestros hijos e hijas, y
sobre vuestros ancianos. Y todo aquel que invocare el nombre del Señor será salvo.
*La llegada del Espíritu Santo fue profetizado por Jesús en Hechos 1:4-5 que dice, “Y estando juntos, les
mando que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual oísteis de mi.
Porque Juan ciertamente bautizo con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo y con
fuego dentro de no muchos días.”
*Los discípulos estaban en el aposento alto esperando la promesa. Y cuando el derramamiento del Espíritu
Santo llego, los 120 seguidores de Jesús fueron llenos del Espíritu y empezaron a alabar a Dios en otras
lenguas. No eran lenguas espirituales porque dice en Hechos 2:5-8 “Moraban entonces en Jerusalén judíos,
varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo. Y hecho este estruendo, se junto la multitud; y estaban
confusos, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua. Y estaban atónitos y maravillados, diciendo:
Mirad, no son galileos todos estos que hablan? Como, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra
lengua en la que hemos nacido?”
Había otros que burlaban de ellos y decían, “Están llenos de mosto.”
O sea que estaban borrachos. Y mira Hechos 2:14-16 dice, Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once,
alzo la voz y les hablo diciendo “Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio,
y oíd mis palabras. Porque estos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera de
día. Mas esto es lo dicho por el profeta Joel.” La tercera hora vendría hacer las 9 en la mañana.
*Pedro usa la profecía de Joel para decir que las cosas son diferentes ahora, tal como Dios dijo que iba a
ser. Ahora el Espíritu Santo es derramado sobre todo aquel que cree y recibe, aun nosotros. Si la promesa es
para nosotros también.
*Mira Hechos 2:39, “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están
lejos; para cuanto el Señor nuestro Dios llamare.”
*El mensaje de Pedro en el Día de Pentecostés también nos enseña que no hay variación entre la Obra de
Dios y La Palabra de Dios. La aplicación es la misma.
*Cuando Pedro fue lleno del Espíritu Santo de Dios, en medio de los señales milagrosos, que fue lo que
hizo? Tuvo un Estudio Bíblico usando el Libro de Joel, que a la vez enseñaba a los 120 discípulos y llamaba
a los perdidos a salvación.
*Vemos aquí que la aplicación de Pedro fue la misma que hizo el profeta Joel: Arrepentir. Joel dijo,
“convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y lamento.” Yen Hechos 2:38, “Pedro les dijo,
“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y
recibiréis el don del Espíritu Santo.”
*Bajo el Nuevo Pacto cada creyente puede recibir la medida completa del Espíritu Santo, y ser usados en
una manera especial y maravillosa.
* El más grande privilegio es ser usado por Dios en guiar a alguien a los pies de Cristo. No lo salvamos, eso
es el trabajo del Espíritu Santo. Pero nosotros compartimos Palabra de Dios.
*A veces, el que atiende a la iglesia solo quiere un edificio en donde adorar, un servicio lindo, no muy
ofensivo, y un buen mensaje - después de eso piensa déjame en paz. Eso no es el Cristianismo del Nuevo
Pacto, que mira la obra del ministerio como perteneciendo a los miembros, no el clericó.
*Hay los que tratan de decir que no hay lugar en la Iglesia para ministros o el clericó. Dicen “Nosotros
creemos en el Sacerdocio del creyente.
*Entonces, no hay lugar para oficinas de cualquier clase en la iglesia.” Pero esto niega la enseñanza bíblica
en Efesios 4:11-13 que dice que el trabajo del ministerios pertenece a todos los miembros de la Iglesia, pero
el trabajo de equipar a los santos está en la mano de los que son llamados por Dios para llevar a cabo estas
funciones. “El mismo constituyo a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores
y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de
Cristo., hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón
perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo.”
*Y Hechos 2:42-47 demuestra ideal.
3. Señales en el cielo y en la tierra.
“Y daré prodigios arriba en el cielo, y señales abajo en la tierra.”
*Primero, el sol se convertirá en tinieblas. Para ahora, ya todos nosotros estamos familiarizados con un
eclipse solar, donde la luna se pone enfrente del sol y la tierra y el sol se oscurece. Aun la Biblia dice en
Lucas 23:44-45, “Cuando era la seta hora, hubo tinieblas sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y el sol
oscureció, y el velo del templo se rasgo por la mitad.” El sol oscureció y luego 50 días más tarde, llego el
Día de Pentecostés.
*Segundo, pero que de la luna se convertirá en sangre? ¿Que sabes acerca de eclipses lunares? Esto es
cuando la sombra de la tierra cubre la luna.
*Pero, lo que tal vez usted no sabe es que dependiendo de la distancia de la tierra a la luna, se puede
observar varios fenómenos.
* Lo menos común es que se oscurece toda la luna. Lo que es más común es que la luna se pone del color de
rojo.
*Acerca de la sangre, y fuego, y columnas de humo, no sé. Bueno, escuchamos acerca de fuego en Hechos,
pero no leemos nada acerca de sangre y columnas de humo.
Sabemos que el pilar de fuego y humo fue como Dios anduvo con su pueblo.
Deuteronomio 4:36 dice, “Desde los cielos te hizo oír su voz, para enseñarte; y sobre la tierra te mostro su
gran fuego y has oído sus palabras de en medio del fuego.”
En Éxodo 40:34-38, “Entonces una nube cubrió el tabernáculo de reunión, y la gloria de Jehová lleno el
tabernáculo. Y no podía Moisés entrar en el tabernáculo de reunión, porque la nube estaba sobre él, y la
gloria de Jehová lo llenaba. Y cuando la nube se alzaba del tabernáculo, los hijos de Israel se movían en
todas sus jornadas; pero si la nube no se alzaba, no se movían hasta el día en que ella se alzaba. Porque la
nube de Jehová estaba de día sobre el tabernáculo, y el fuego estaba de noche sobre él, a vista de toda la
casad e Israel, en todas sus jornadas.”
*Si no está Dios en cada decisión que tomas, probablemente te va ir mal.
*Los señales no eran importantes, sino el derramamiento del Espíritu.
*Pero las señales mostraban la importancia de los eventos.
*Jesús mismo habla de señales en los cielos en Mateo 24:29-30“E inmediatamente después de la tribulación
de aquellos días, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo, y las
potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo;
entonces lamentaran todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del
cielo, con poder y gran gloria.” También en Mateo 24:27 dice, “Porque como el relámpago que sale del
oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre.”
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TROFEOS DE UNA MADRE VICTORIOSA
Octubre 4, 2008
Dr. Alfonso Calderón E., Pastor
(2 Timoteo 1:3-5)
INTRODUCCIÓN: Gracias a Dios por todas las mamas, de las madres.
¿De cuál madre? De esa mujer que con dolor y gran sacrificio nos trajo al mundo.
De aquella que con abnegación, esfuerzo y paciencia nos dio las primeras enseñanzas en la escuela
del hogar.
De aquella que se desvela porque el hijo amado no llega temprano a casa.
De aquella que prefiere quedarse sin comer o dejar de ponerse algo, con tal que el hijo pueda estar
saciado y con abrigo.
Hablemos de esa noble mujer que llora cuando su hijo está enfermo o en la cárcel.
Que se hiere cuando su hijo es ofendido
Que se arma de valor cuando su hijo está en peligro
Y que arranca en gritos y aplausos cuando su hijo triunfa.
La Biblia nos ofrece el testimonio de muchas madres por quienes el “hilo” de la salvación se mantuvo
hasta la aparición del muy amado Señor Jesucristo.
Dios escogió el instrumento de una madre para que viniera el salvador de la humanidad.
En este sentido vemos que la influencia de la madre fue clave, no solo en la formación de algún
hijo ilustre, sino en el cumplimiento del gran programa de la redención.
Ellas aparecen como heroínas de la fe.
Campeonas de una gran devoción.
Loída y Eunice son una de esas tantas que ayudaron a la gran causa del evangelio.
Su contribución mayor estuvo en la formación de la fe y del carácter del discípulo amado de Pablo, a
quien lo llama cariñosamente su “hijo” en la fe.
Las dos cartas que llevan el nombre de Timoteo son manuales de obligada referencia para cada
pastor.
Pero es interesante pensar que en los primeros años de la fe de Timoteo, dos madres se encargaron de
sembrarles la palabra.
El nombre Eunice significa “buena victoria”.
Y la verdad es que esta madre, junto con su abuela, fueron campeonas en la conducción de este hijo.
Ellas nos presentan los “trofeos” que no siempre les son entregados, pero que siempre son
observados.
Presentemos los trofeos que hacen a una madre triunfadora.
I. PRESENTAMOS EL TROFEO DE SU INSTRUCCIÓN
El apóstol Pablo hizo justicia al trabajo de estas dos madres cuando exhortó a Timoteo a persistir en
lo que había aprendido.
¿Y qué había aprendido? Pablo le recuerda que “desde la niñez has sabido las Escrituras” (2 Tim.
3:14, 15)
Pablo está consciente que el gran trabajo de la instrucción de la Escritura, que involucró su enseñanza,
memorización, meditación y aplicación, le fue dada a Timoteo en los primeros años de su vida por su
abuela y por su madre.
Primeramente tenemos que reconocer el trabajo de la abuela Loida.
Pablo hace mención de ella como una mujer piadosa, quien había creído en el Señor y se había
dedicado a la incomparable tarea de formar a su nieto Timoteo.
¡Qué labor tan grande tienen las abuelas en la formación de muchos nietos!
Muchos hijos en el día de hoy tendrán que testificar de la enorme influencia que ejerció en sus
vidas la abnegada dedicación de esa mujer de bellas canas y del semblante cariñoso, a quien
llamamos abuela.
Algunos de ustedes son el fruto del trabajo de amor, de fe y perseverancia de una abuela ejemplar.
En mi caso particular no tuve la dicha de contar con una abuela que fuere creyente, mucho menos
una madre.
La abuela Loida, quien fue la primera depositaria de la “fe no fingida”
Seguramente no desperdició los momentos para instruir al niño que crecía bajo sus enseñanzas.
Cuántas veces escucharía de sus labios las historias extraordinarias sobre la creación del mundo, o
sobre la vida del pueblo Israel.
Especialmente aquellas donde la intervención de la mano poderosa de Dios fue tan evidente.
Su madre Eunice, quien también recibió una “fe no fingida”, hizo el resto del trabajo que comenzó su
abuela.
La verdad es que ambas hicieron un equipo perfecto de instrucción bíblica.
Los triunfos de una madre tiene mucho que ver en la instrucción que dan a sus hijos en los primeros
años de su vida.
Una madre no puede delegar esto a nadie, y mientras sus hijos permanezcan a su lado, esto debe ser
una tarea continua.
La enseñanza de la Escritura es la base de la formación del carácter en los hijos.
Es aquí donde se triunfa o se fracasa.
Aquí vale la pena citar al muy célebre León Tolstoi, cuando dijo: “Madres, en vuestras manos tenéis
la salvación del mundo”.
Una madre y una Biblia pueden hacer la gran diferencia en la vida de sus hijos.
Este trofeo que muchas madres muestran tiene el sello de su incomparable dedicación.
II. PRESENTAMOS EL TROFEO DE SU FE
Cuando Pablo trajo a la memoria la vida de su discípulo, hizo una revisión en su “archivo mental”,
acordándose que la lealtad que éste tenía por el Señor así como su vida ejemplar, se debía al gran
trabajo de la fe que habitó en su abuela y en su madre.
El apóstol habla de una “fe no fingida”; eso es, una fe desprovista de todo vestigio de hipocresía; sin
mezcla de ningún tipo.
Podemos hablar de una fe “no fingida”, orientada exclusivamente por los méritos del calvario.
Pablo era un conocedor y expositor de la auténtica fe.
No pocas veces tuvo que combatir a aquellos que habían puesto su fe en muchos dioses, menos en el
Dios verdadero.
Dedicó por lo menos dos cartas (Romanos y Gálatas) para tratar el tema de la justificación por fe y
no por las obras de la ley.
Así, pues, él elogia la clase de fe que “habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y
estoy seguro que en ti también” v. 5.
De esta manera reconocemos que Loida y Eunice fueron madres de una gran devoción por su Señor.
Lo de ella fue una fe viva, activa y triunfante.
Timoteo tuvo que ver una continua demostración de la fe de sus madres.
Frente a aquellos momentos de gran necesidad, donde la oración de fe era necesaria, la respuesta
divina llegó a ser una presencia continua.
La vida de fe y de oración de una madre es una de las mayores herencias que pueden dejarle a sus
hijos.
A esto vale la pena hacer la siguiente pregunta, ¿cuál será el efecto de mayor valor que perdurará por
siempre en la vida de sus hijos una vez que ellos se vayan del hogar?
Es un asunto tremendo pensar que en la mesa del hogar pudiera estar formando un ministro del
Señor.
Pero también pudiera ser que en la mesa del hogar se esté formando un delincuente que llegaría a ser
el dolor y una gran vergüenza en el seno de la familia.
La devoción de la madre hará la diferencia.
La fe de una madre puede llegar a conquistar lo imposible.
La transmisión de esa fe modelará y transformará la vida de sus vástagos.
Tenemos madres que han sido triunfadoras en este campo.
Los elogios que se hacen a la mujer virtuosa en Proverbios 31, especialmente los que tiene que ver
con el justo reconocimiento de los hijos, llegan a ser extraordinarios: “Se levantan sus hijos y la
llaman bienaventurada… muchas mujeres hicieron el bien; mas tú sobrepasadas a todas” v. 28a, 29.
Me parece que Timoteo fue uno de aquellos hijos que se levantó para hacer este reconocimiento.
Seguro que él leyó ese proverbio y a su mente vendrían las dos madres “virtuosas” que formaron su
vida.
La fe de una madre, en su salvador Jesucristo, llega a ser el mejor fundamento y la mejor herencia
dejada a los hijos.
III. PRESENTAMOS EL TROFEO DE SU SACRIFICIO
Timoteo tuvo que ser un nieto consentido por su abuela Loida y por su madre Eunice.
Sin duda que ambas madres vieron en el pequeño -dotes y actitudes-, que harían de él un hombre
distinto.
Su capacidad para memorizar las Escrituras, tomando en cuenta lo que Pablo dijo de él (2 Tim.3:14),
así como sus continuas y curiosas preguntas infantiles, crearían en el corazón de ambas madres un
especial amor por aquel niño en quien cifrarían marcadas esperanzas.
Si a esto añadimos que el padre de Timoteo no era un judío sino un griego, según Hechos 16:1, la
situación sería de mayor expectativa para alguien que pudiera ser el sostén de la vida religiosa, y a lo
mejor de toda la familia.
Estas deducciones vienen porque la Biblia no nos dice que su padre fuera un convertido, o si
Timoteo era el único hijo en la familia.
Como quiera que sea, llegó el día para que el muy amado hijo de estas madres saliera de casa.
Cuando Pablo llegó a Derbe y a Listra se encontró con un discípulo formado.
Pablo seguramente quedaría impresionado por el carácter y devoción del joven Timoteo.
El tremendo testimonio que daban los vecinos y conocidos, por seguro cautivó a aquel “hacedor de
discípulos” (Hch. 16:2)
Con tan altas calificaciones Pablo no dudó en hacerle el ofrecimiento para que lo acompañara como
uno de sus más cercanos colaboradores en los viajes misioneros que tenía por delante.
Y sépase que Pablo no escogía a cualquiera para le acompañare.
Justo antes de encontrarse con Timoteo había tenido una severa discusión con Bernabé sobre Juan
Marcos, a tal punto que les llevó a separarse.
Pablo no quería traer consigo a alguien a quien le consideraba un desertor de la obra (Hch 15:36-41)
De modo, pues, que Timoteo llegó a ser el gran consuelo para el ministerio de Pablo.
Y es aquí donde estas madres exhiben otro gran trofeo, el del sacrificio de dejar ir al hijo amado para
una causa mayor.
No vemos a la madre Eunice reteniendo al hijo que había formado cuando el apóstol puso en él sus
ojos.
Hay en todo esto algo extraordinario.
Muchas madres han tenido que sufrir con la ausencia de un hijo llamado por Dios.
Muchas lágrimas habrán sido derramadas por el hijo que se fue a dedicar toda su vida como un
soldado del Señor.
Pero para la madre que sabe que su hijo es usado en bendecir a otras vidas, sus lágrimas de tristeza se
convierten en lágrimas de gozo.
La actitud de Ana, la madre de Samuel, llega a ser ejemplar en este sentido.
Ella oró para que Dios le diera un hijo varón con el firme anhelo que fuera dedicado para servir al
Señor.
Y así fue. Samuel llegó a ser uno de los mayores líderes religiosos que aparecen en el Antiguo
Testamento.
Sin duda Ana mostró el “trofeo” de su sacrificio cuando decidió entregar a su hijo, para que Dios lo
formara y lo usara según su voluntad eterna ( 1 Sam. 1).
Así tenemos que Timoteo fue “ofrendado” para colaborar en la extensión del reino de Dios en esos
primeros, y difíciles años del cristianismo.
Me llama la atención que en las conocidas “cartas pastorales”, en las dos cartas de Timoteo, Pablo
concentra todo un manual de instrucción pastoral, hablando especialmente de la conducta del
ministro.
Él escogió a Timoteo como un vivo ejemplo para ello, y por seguro que detrás de aquella intachable
conducta hubo dos madres que hicieron su trabajo previo.
Amadas madres, en vuestras manos están un tesoro de incalculable precio.
Ustedes son campeonas y triunfadoras. Con gran respeto y admiración nos levantamos para
reconocer los “trofeos” que habéis ganado en la competencia de la formación de vuestros hijos. Que
Dios les corone por esta incomparable labor. Amén.