LA SANTIDAD PROGRESIVA
2. Corintios: 7. 1.
Existen teológicamente 3 tiempos para la santidad, veamos:
• Pasado: Santidad Posicional = Justificación.
• Presente: Santidad Progresiva = Santificación.
• Futuro: Santidad Perfecta = Glorificación.
1. Santidad Posicional (Justificación) Romanos: 5. 1 y 2.
Versión NTV: Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a los ojos de Dios por medio de la
fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. Debido a
nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora
permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios.
° Es un acto instantáneo ejecutado en la Cruz (Romanos: 3. 24; 5. 9, 18; 1. Corintios: 6. 11).
° En la Justificación fuimos lavados y por imputación recibimos Justicia Divina (Justicia atribuida
por los méritos de Cristo) (2. Corintios: 8. 9; 1. Pedro: 3. 18; 1. Pedro: 2. 24).
° Es una declaración legal de Justicia ante Dios (Romanos: 5. 19).
° Es una recreación en la Justicia Divina en la tierra (2. Pedro: 1. 3 y 4).
2. Santidad Perfecta (Glorificación) Romanos: 8. 16 – 18.
Nuestra esperanza radica en la promesa maravillosa de verle cara a cara (Apocalipsis: 22. 3 – 5)
pero para que esto se cumpla debemos tener su misma esencia y compartir su misma forma,
en otras palabras, debemos ser glorificados (1. Corintios: 15. 20 – 23, 42 – 54).
Hemos renacido por la palabra mediante la redención por su sangre, sin embargo esperamos
la redención de nuestro cuerpo (Efesios: 1. 14; 1. Pedro: 3. 21), cuando esto suceda seremos
como Dios, Glorificados.
3. Santidad Progresiva (Santificación) 2. Corintios: 7. 1.
Recordemos que fuimos justificados y hechos santos en la cruz por medio de la Imputación,
pero ahora nuestro deber es perfeccionar dicha santidad recibida por Gracia.
Ahora bien cuando nosotros llegamos al evangelio nuestra meta inicial fue no cometer
pecados escandalosos (fornicación, adulterio, homicidio, borracheras, robos, etc.), Pero luego
que nos despojamos del viejo hombre obtuvimos un nuevo llamado y nuestra meta fue
renovada (Romanos: 8. 28 y 29; Efesios: 4. 11 – 13), ahora nuestra meta es ser plenamente
conformados a la imágen de Cristo y es ahí cuando la Santidad Progresiva se hace vida en
nuestra vida y lo vamos logrando a medida que subimos la escalera donde nos vamos
despojando del ego, la arrogancia, la vanagloria, el orgullo, la ira, el resentimiento, el rencor, la
maldad y añadimos las virtudes de 2. Pedro: 1. 5 – 8.
El Cristiano no vive en el pecado (Romanos: 6. 1 y 2) ni el pecado debe reinar sobre el
(Romanos: 6. 12 – 14) pero el pecado si mora en el Cristiano (Romanos: 7. 17 – 21). Esto indica
una realidad que debemos enfrentar día a día en una lucha para perfeccionar la santidad, Jesús
lo ilustró con el lavamiento a los pies de sus discípulos (Juan: 13. 1 – 11), note que hay una
referencia de Santidad Posicional (vr. 10), el que no era lavado era Judas, sin embargo aunque
ya estamos lavados (bañados) debemos limpiarnos a diario de malos pensamientos,
intenciones pecaminosas, malas palabras, malas actitudes, deseos engañosos, etc.
Ahora definamos que es maldad en un cristiano.
Filipenses: 2. 3; 1. Juan: 2. 16; Proverbios: 8. 13; Isaías: 13. 11; Jeremías: 49. 16; 2. Corintios:
12. 20; Gálatas: 5. 26; Santiago: 4. 2; 1. Pedro: 2. 1.
Jesús enseñó en la oración modelo (Mateo: 6. 9 – 15) que debemos pedir perdón a diario
(vr. 12), también lo dijo el Apóstol Juan (1. Juan: 1. 8 – 10).
No sé si lograron ver la hermosa condición que tiene el perdón de Dios para nosotros, veamos
de nuevo la oración modelo (vr 12, 14 y 15); ahora la razón de perdonar para ser perdonados
radica en (1. Juan: 1. 5 – 7) la figura anatómica de la iglesia de tal manera que si no
perdonamos nos desligamos del cuerpo de Cristo y la sangre de Jesús ya no corre por nuestro
ser. Dios no nos llamó a ser sinceros, nos llamó a perdonar; cuando escucho a un hno pidiendo
la Victoria de Dios sobre un litigio que tiene contra otro parece que el hno lo que espera es la
humillación del otro y el reconocimiento del error por parte del otro pero la verdadera victoria
es la humillación propia del ego y el orgullo que me están impidiendo perdonar.
Honestamente esta doctrina del Perdón es fundamental para la salvación (Santiago: 2. 13;
Mateo: 5. 7; Efesios: 4. 32; Colosenses: 3. 13); en otras palabras ¿Quiere Misericordia?
Extiéndala, ¿Quiere Perdón? Extiéndalo, Cristo perdonó nuestros pecados, pero ahora es
nuestra responsabilidad perdonar para lograr perfeccionar la santidad. Déjeme darle un dato
adicional: “Nunca nos parecemos más a Dios que cuando perdonamos”.