PLENOS CASATORIOS CIVILES:
2DO:
Demandantes: Rafael Agustín Lluncor Castellanos y Gladys Filomena Lluncor
Moloche
Demandados: Guillermo Cepeda Villarreal; María Emilia Yzaga Pérez; Guillermo
Cepeda Yzaga; María Emilia Cepeda Yzaga; María del Pilar Cepeda Yzaga; Rodrigo
Cepeda Yzaga; Hugo Jesús Alberto Arbulú Arbulú; Otilia Arbaiza Aguinaga; Delia
Marcela Arbulú Arbulú; Marco Antonio Burga Bravo; Leopoldo Edgardo Arbulú
Arbulú y Silvia Ortega Ortega.
Materia: Prescripción adquisitiva de dominio
Vía procedimental: Proceso Abreviado
Resumen del caso:
El petitorio de la demanda está dirigido a que se les declare, vía prescripción
adquisitiva de dominio, propietarios del inmueble sito en la calle Manuel María izaga
número setecientos sesenta y nueve, Chiclayo.
2.- Manifiestan que en el año 1943, don Rafael Llúncor Castellanos entró en posesión
del inmueble en litigio, conocido entonces como calle María izaga N° 126, la cual se
identifica ahora con el N° 769, posesión que le entregó María Eugenia izaga de Pardo,
ya fallecida, en reconocimiento de los servicios laborales que le prestaba. Acota que en
dicho inmueble nacieron sus hijos, manteniendo hasta la fecha la posesión del mismo y
conduciéndolo como propietario en forma continua, quieta, pacífica y de buena fe por
más de sesenta años, siendo el único patrimonio con el que cuenta, habiendo realizado
innovaciones en el predio a raíz de la ampliación de la calle María izaga, teniendo en la
actualidad un área total de 31.51 metros cuadrados.
3.- Finalmente señalan los accionantes que los que aparecen como titulares regístrales
del predio en litigio nunca lo han ocupado, por el contrario en forma “ladina y punible”
los demandados Arbulú Arbulú incluyeron el predio en litigio dentro de propiedad
signada en la Calle
4.- Admitida a trámite la demanda se corre traslado a los emplazados, siendo contestada
a fojas doscientos cinco por Hugo Jesús Arbulú Arbulú, quien señala que los
emandantes saben que el bien materia de litigio tiene propietario y que carecen de justo
título, habiendo recibido los descendientes la propiedad de dicho predio, por lo que es
falso que los accionantes hayan ejercido algún derecho de propiedad sobre el bien
inmueble; asimismo, el recurrente tiene mejor derecho de propiedad sobre el inmueble
que la familia Cepeda Yzaga por estar inscrito su derecho con mayor antigüedad y que
los demandantes vienen ocupando el inmueble por haber suscrito un contrato de
arrendamiento con el representante del señor Guillermo Cepeda Yzaga.
5.- A fojas cuatrocientos quince, se apersona Guillermo Cepeda Yzaga, representado
por Luis Gómez Pereda y Carlos Gómez Paredes, solicitando se declare infundada la
demanda, puesto que los accionantes poseen el inmueble a título de arrendatarios y no
de propietarios, por ende no pueden adquirir la propiedad del bien vía prescripción
adquisitiva de dominio, siendo los actuales propietarios los hermanos Guillermo,
María, Emilia, María del Pilar y Rodrigo Cepeda Yzaga, los que han ejercido al
derecho sobre le inmueble, habiendo obtenido la rectificación judicial del área del
predio. Asimismo, el año mil novecientos noventa y ocho iniciaron proceso de desalojo
por falta de pago contra los demandantes, proceso que concluyó por conciliación
extraprocesal, al haber cancelado los recibos de alquiler hasta julio del año dos mil uno.
Mediante sentencia del 01 de junio de 2006 (fojas 614) se declaró infundada la
demanda interpuesta por los accionantes, dado que de lo actuado en el proceso
acompañado sobre rectificación de área (expediente 1457-2000), se aprecia que en la
Audiencia de Pruebas del 25 de septiembre de 2000 (fojas 202 a 205 del citado
proceso) el ahora demandante reconoció que ocupaba el inmueble sito en Calle Manuel
María Izaga N° 769 como inquilino, precisando que ello ocurre desde hace más de
cuarenta años. Siendo así, se concluyó que no concurría el requisito de poseer a título
de dueño, toda vez que el demandante reconoció a un titular dador de la posesión,
imposibilitando que su posesión pueda presumirse que es a título de propietario, por
existir una relación de poseedor mediato a inmediato; además, se concluyó que
tampoco podía sostenerse que la posesión del demandante era a título de dueño, toda
vez que conocía del proceso de rectificación de área que, a título de propietarios del
predio en litigio, iniciaron los hermanos Cepeda Yzaga ante el Segundo Juzgado Civil
de Chiclayo
En relación a la codemandante Gladys Filomena Llúncor Moloche, el A quo estableció
que en su condición de hija, en realidad es una servidora de la posesión y como tal,
conforme al articulo 897° del Código Civil, no es poseedora y, por tanto, tampoco
puede adquirir un bien por prescripción.
7. La sentencia aludida fue apelada únicamente por la codemandante Gladys Filomena
Llúncor Moloche, en atención a lo cual la Primera Sala Civil de Lambayeque[1],
mediante sentencia de vista del 25 de octubre de dos mil seis (fojas 735), declaró nula
la sentencia apelada en el extremo que declaró infundada la demanda interpuesta por
Gladys Filomena Llúncor Moloche, ordenando que el A quo emita nueva sentencia,
toda vez que en ella se había determinado que la apelante tenía la condición de
“servidora de la posesión”, situación que no fue expuesta como fundamento de la
contestación de demanda ni fue fijada como punto controvertido, por lo que se
imposibilitó la defensa en cuanto a dicha imputación, infringiéndose el inciso 3 del
artículo 122° del Código Procesal Civil.
El Colegiado dejó establecido que lo resuelto en primera instancia respecto al señor
Rafael Agustín Llúncor Castellanos no podía ser objeto de pronunciamiento en razón
de que éste no había apelado la sentencia y por tanto ésta tenía la calidad de Cosa
Juzgada, por lo que la nulidad versaba únicamente en lo que concernía a la apelante.
8.- Devueltos que fueron los autos al juzgado de origen, Cuarto Juzgado en lo Civil de
Lambayeque, mediante resolución número cincuenta y cuatro, del 30 de enero de 2007,
dicta nueva sentencia declarando infundada la demanda, al considerar, entre otros
aspectos, que quien ejerce realmente la posesión es el señor Rafael Lluncor Moloche y
no su hija codemandante, por haber vivido en el inmueble en calidad de tal, condición
que le impide adquirir el predio por prescripción, dado que no cumple con el requisito
de conducirse como propietaria como lo señala el artículo novecientos cincuenta del
Código Civil. Además, lo pretendido por los demandantes implicaría crear la singular
figura de dos poseedores en forma paralela y universal de un mismo bien, ambos con
derechos independientes, con la facultad de iniciar, cada cual por su lado procesos de
prescripción, pretensión que resultaría manifiestamente improcedente.
9.- Apelada que fuera la citada resolución, la Primera Sala Civil de Lambayeque[2],
mediante sentencia de vista del 25 de enero del 2008, confirma la alzada en todos sus
extremos, sustentándose en los mismos fundamentos de la recurrida y acotando que el
acto de posesión, como propietario, debe ser de manera exclusiva y con el carácter de
excluyente, por lo que no puede concurrir en paralelo otro acto de posesión también
como propietario del otro peticionante, habiéndose pronunciado sobre este hecho la
Corte Suprema en la Casación N° 3140-2000, del 20 de marzo de 2001, en la cual se
indicó que de acuerdo al artículo 950° del Código Civil, la propiedad inmueble se
adquiere por prescripción, cuando la posesión sea exclusiva y como propietaria por
parte de quien demanda la prescripción, por lo que cuando la posesión es compartida
con otra persona natural o jurídica, resulta evidente que no hay una posesión exclusiva
y como propietario; en consecuencia, a criterio de la Sala Superior, la demanda no
resultaba atendible, toda vez que la codemandante no estaba ejerciendo la posesión
como sucedánea de su padre sino en conjunto con él.
Dicha resolución es la que vino en Recurso de Casación por la demandante Gladys
Filomena Lluncor Moloche conforme se procede a describir a continuación respecto a
los fundamentos esgrimidos por la parte impugnante.
MATERIA DEL RECURSO:
Se trata del recurso de casación interpuesto por doña Gladys Filomena Lluncor
Moloche, contra la sentencia de vista de fojas ochocientos treinta y tres a ochocientos
treinta y cuatro, expedida el 25 de enero de 2008, por la Primera Sala Civil de la Corte
Superior de Justicia de Lambayeque.
CONCLUSIONES:
Estando a las consideraciones expuestas, estimamos que el recurso de Casación es
infundado al haberse dictado la sentencia de vista de acuerdo a Derecho, por lo que:
1.- No hay contravención a las normas que garantizan el debido proceso conforme ha
alegado la recurrente, consiguientemente ¡a resolución impugnada no adolece de
motivación aparente o defectuosa.
2.- No es amparable la denuncia de interpretación errónea del artículo 950° del Código
Civil, ni tampoco inaplicación del artículo 899° del mismo Código, puesto que en el
primer caso si bien es cierto ha existido una errónea interpretación de la norma jurídica,
no obstante el fallo se ajusta a Derecho y en el segundo caso se ha demostrado que la
norma no resulta pertinente de aplicación al caso materia de autos.
3.- Este Pleno Casatorio considera necesario precisar que la correcta interpretación del
artículo 950° del Código Civil debe hacerse en el sentido que nada obsta para que dos o
más coposeedores homogéneos puedan usucapir, puesto que el resultado sería una
copropiedad, figura jurídica que está prevista en nuestra legislación.
FALLO:
Por tales razones, el Pleno Casatorio de la Corte Suprema de Justicja de la República,
de conformidad con lo normado por el articulo 400° del Código Procesal Civil, por
unanimidad:
a) Declara INFUNDADO el recurso de Casación nterpuesto por doña Gladys Filomena
Llúncor Moloche, en consecuencia NO CASARON la resolución de vista, su fecha
veinticinco de enero de dos mil ocho, expedida por la Primera Sala Civil de
Lambayeque;
b) ESTABLECE como doctrina jurisprudencial vinculante lo siguiente:
La correcta interpretación del artículo 950° del Código Civil debe hacerse en el sentido
que nada obsta para que dos o más coposeedores homogéneos puedan usucapir, puesto
que de ver amparada su pretensión devendrían en copropietarios, figura jurídica que
está prevista en nuestra legislación.
4TO:
Demandantes: Jorge Enrique Correa Panduro; César Arturo Correa; Panduro y Luis
Miguel Correa Panduro.
Demandados: Mirna Lizbeth Panduro Abarca y Euclides Vara Turco.
Materia: Desalojo por ocupación precaria
Vía procedimental: Proceso Sumarísimo
RESUMEN DEL CASO:
1.- A fojas 62 corre la demanda interpuesta por Luis Arturo Correa Linares,
apoderado de Luis Miguel Correa Panduro; Jorge Enrique Correa Panduro y César
Arturo Correa Panduro, la misma que la dirigen contra Mirna Lisbeth Panduro
Abarca y Euclides Vara Turco.
El petitorio de la demanda está dirigido a que se ordene el desalojo por ocupación
precaria del inmueble ubicado en el jirón Tarapacá N° 663 y 665 de la ciudad de
Pucallpa.
2.- El accionante manifiesta que sus poderdantes son propietarios del inmueble materia
de reclamo, cuya titularidad tienen inscrita en los Registros Públicos de la ciudad de
Pucallpa, siendo que la numeración del bien fue otorgada por la Municipalidad
provincial de Coronel Portillo, el cual está signado como la fracción Lote. 1-A, Mz. 86,
del plano regulador de la ciudad de Pucallpa, que corre en la Ficha 1619D, Partida
Electrónica DDDD2031, y la Ficha 16189, Partida Electrónica;DDDD2050.
3.- Finalmente, el actor señala que, como sus poderdantes han adquirido el bien
inmueble, los demandados tienen la condición de precarios, dado que antes fue una
casa familiar.
4.- Mediante resolución del uno, de junio del 2010 (obrante a fojas del principal), se
declara Inadmisible la demanda, ordenándose que se precise el petitorio de la misma,
siendo subsanada oportunamente (a fojas 71).
5.- Admitida a trámite la demanda, por resolución de fojas 73, se corre traslado a los
emplazados, siendo contestada a fojas 185 por Mima Lizbeth Panduro Abarca y
Euclides Vara Turco, quienes deducen la excepción de Falta de Legitimación para
Obrar de los demandantes, señalando que estos han dejado de ser propietarios del
inmueble materia de reclamo, por cuanto, a la fecha de interposición de la demanda, los
demandados poseen el bien por más de cuarenta años. Posesión que se realiza se forma
pacífica, pública y como propietarios, por lo tanto ha operado la prescripción
adquisitiva del inmueble.
Por otro lado, indican que los poderdantes del demandante no han poseído nunca el
inmueble, el cual perteneció a los padres de la codemandada y de su hermana, quien es
madre de los poderdantes.
6.- A fojas 192 se declara inadmisible la contestación de la demanda, siendo subsanada
por los emplazados a fojas 197 y 298, respectivamente, por lo que mediante resolución
número cuatro, del 5 de junio de 2010, se tiene por deducida la excepción y por
contestada la demanda, señalándose fecha para la audiencia única, de acuerdo a ley.
7.- La citada audiencia se lleva a cabo el 10 de agosto del 2010, conforme consta del
acta de fojas 492, en la que se declara infundada la excepción deducida, y preguntadas
que fueron las partes sobre dicha decisión, estas manifestaron su conformidad con lo
resuelto (tal como consta a fojas 497). Seguidamente se declaró saneado el proceso y se
admitieron los medios probatorios ofrecidos por las partes. 8.- Mediante sentencia del
15 de septiembre de 2010 (fojas 526) se declaró fundada la demanda, ordenándose el
lanzamiento de los demandados del bien inmueble materia de reclamo, una vez haya
quedado consentida o ejecutoriada dicha sentencia.
9.- La sentencia aludida fue apelada por ambos demandados, como consta a fojas 536 y
549, respectivamente, alegándose que la demanda se sustentó en artículos 1699°, 1700°
y 1704° del Código Civil, referidos a la conclusión del arrendamiento y que el Juez
resolvió aplicando dichas normas, Incluyendo el artículo 1697° del mismo Código (que
no fue invocado por el accionante), con el fin de dilucidar el fondo de la controversia.
Asimismo, que la parte accionante absolvió fuera de tiempo el traslado de la excepción
deducida, absolución que tampoco se les notificó. Finalmente, argumentan que se debió
hacer referencia al proceso de usucapión que sobre el mismo inmueble siguen ante el
mismo Juzgado, el cual también debió acumularse al proceso de desalojo.
10.- La Sala Superior especializada en lo Civil y afines de Ucayali, mediante sentencia
de vista del 8 de abril del 2011, confirma la alzada en todos sus extremos, precisando
que la demanda debe ampararse conforme a lo resuelto por el A quo, acotando que los
demandantes han acreditado haber obtenido la titularidad sobre el bien materia de
reclamo, al haberlo recibido en anticipo de legítima de parte de la señora Nancy
Panduro Abarca, y que en lo que concierne a la posesión a título de propietarios por
usucapión que alegan los demandados, se observa que los documentos que se adjuntan,
varios de ellos aparecen a nombre de terceros, por lo que no habiéndose desvirtuado la
precariedad de la posesión resulta viable él desalojo.
Dicha resolución es la que viene en Recurso de Casación por la demandada Mima
Lizbeth Panduro Abarca conforme se procede a describir seguidamente.
MATERIA DEL RECURSO:
Se trata del recurso de casación, interpuesto a fojas seiscientos veintitrés, por doña
Mirna Lizbeth Panduro Abarca, contra la sentencia de vista, de fojas seiscientos diez a
seiscientos once, expedida el 8 de abril del 2011, por la Sala especializada en lo Civil y
afines de la Corte Superior de Justicia de Ucayali, que resuelve confirmar la sentencia
apelada que declara fundada la demanda de desalojo por ocupación precaria.
CONCLUSIONES:
Estando a las consideraciones expuestas, estimamos que el recurso de Casación es
infundado al haberse dictado la sentencia de vista de acuerdo a Derecho, por lo que:
1. – No hay contravención al debido proceso conforme ha alegado la recurrente,
consiguientemente la resolución impugnada no adolece de motivación aparente o
defectuosa.
2. – Por otro lado, todo lo analizado representa una evidente utilidad desde el punto de vista
de la uniformidad en la aplicación e interpretación de las formas jurídicas, por cuanto se ha
venido observando una serie de interpretaciones sobre lo que debe entenderse respecto a la
categoría del ocupante precario, por lo que no uniformizar dichos criterios implicaría dejar
subsistentes interpretaciones contradictorias, susceptibles de reproducirse en casos
posteriores, con evidente peligro para la igualdad, seguridad y certidumbre jurídicas[
3. – Este Pleno Casatorio considera necesario precisar que la correcta interpretación del
artículo 911° del Código Civil, así como de los artículos , 586° y 586° del Código
Procesal Civil debe hacerse en el sentido que se ha dejado sentado en los numerales
precedentes. Reiterándose que los mismos no son clausus, sino que se han establecido
en atención a los casos recurentes que se presentan en la judicatura y que han suscrito
mayores discrepancias en los diferentes niveles judiciales.
FALLO:
Por tales razones, el Pleno Casatorio de la Corte Suprema de Justicia de la República,
de conformidad con lo normado por el artículo 400° del Código Procesal Civil:
a) Declara, por unanimidad, INFUNDADO el recurso de Casación interpuesto por
doña Mirna Lizbeth Panduro Abarca; en consecuencia NO CASARON la
resolución de vista, obrante de fojas seiscientos diez a seiscientos once, su fecha
ocho de abril de dos mil once, expedida por la Sala Especializada en lo Civil y
afines de la Corte Superior de Ucayali
b) Por mayoría ESTABLECE como doctrina jurisprudencial vinculante lo
siguiente:
1. Una persona tendrá la condición de precaria cuando ocupe un inmueble ajeno, sin
pago de renta y sin título para ello, o cuando dicho título no genere ningún efecto de
protección para quien lo ostente, frente al reclamante, por haberse extinguido el
mismo.
2. Cuando se hace alusión a la carencia de título o al fenecimiento del mismo, no se
está refiriendo al documento que haga alusión exclusiva al título de propiedad, sino
a cualquier acto jurídico que le autorice a la parte demandada a ejercer la posesión
del bien, puesto que el derecho en disputa no será la propiedad sino el derecho a
poseer.
3. Interpretar el artículo 585° del Código Procesal Civil, en el sentido que por
“restitución” del bien se debe entender como entrega de la posesión que protege el
artículo 911° del Código Civil, para garantizar al sujeto a quien corresponde dicho
derecho a ejercer el pleno disfrute del mismo, independientemente si es que es
propietario o no.
4. Establecer, conforme al artículo 586° del Código Procesal Civil, que el sujeto que goza
de legitimación para obrar activa no sólo puede ser el propietario, sino también, el
administrador y todo aquel que se considere tener derecho a la restitución de un predio.
Por otra parte, en lo que atañe a la legitimación para obrar pasiva se debe comprender
dentro de esa situación a todo aquel que ocupa el bien sin acreditar su derecho a
permanecer en el disfrute de la posesión, porque nunca lo tuvo o el que tenía feneció.
5. Se consideran como supuestos de posesión precaria a los siguientes:
5.1 Los casos de resolución extrajudicial de un contrato, conforme a lo dispuesto
por los artículos 1429° y 1430° del Código Civil. En estos casos se da el
supuesto de posesión precaria por haber fenecido el título que habilitaba al
demandado para seguir poseyendo el inmueble. Para ello, bastará que el Juez,
que conoce del proceso de desalojo, verifique el cumplimiento de la formalidad
de resolución prevista por la ley o el contrato, sin decidir la validez de las
condiciones por las que se dio esa resolución. Excepcionalmente, si el Juez
advierte que los hechos revisten mayor complejidad, podrá resolver declarando
la infundabilidad de la demanda, mas no así la improcedencia.
5.2. Será caso de título de posesión fenecido, cuando se presente el supuesto
previsto por el artículo 1704° del Código Civil, puesto que con el requerimiento
de la devolución del inmueble se pone de manifiesto la voluntad del arrendador
de poner fin al contrato. No constituirá un caso de título fenecido el supuesto
contemplado por el artículo 1700° del Código Civil, dado que el solo
vencimiento del contrato de arrendamiento no resuelve el ontrato sino que, por
imperio de la ley, se sume la continuación del mismo hasta que el arrendador le
requiera la devolución del bien. Dada esta condición, recién se puede asumir que
el poseedor ha pasado a constituirse en poseedor precario por fenecimiento de su
título.
5.3. Si en el tramite de un proceso de desalojo ,la invalidez absoluta y evidente del
titulo posesorio, conforme lo prevé en el Código Civil, sólo analizará en la parte
considerativa de la sentencia —sobre la nulidad manifiesta del negocio jurídico—, y
declarará fundada o infundada la demanda únicamente sobre el desalojo, dependiendo
de cuál de los títulos presentados por las partes es el que adolece de nulidad manifiesta.
5.4. La enajenación de un bien arrendado, cuyo contrato no estuviera inscrito en los
registros públicos, convierte en precario al arrendatario, respecto del nuevo dueño,
salvo que el adquiriente se hubiere comprometido a respetarlo, conforme a lo dispuesto
por el artículo 1708° del Código Civil.
5.5. Cuando el demandado afirme haber realizado edificaciones o modificaciones sobre
el predio materia de desalojo —sea de buena o mala fe—, no justifica que se declare la
improcedencia de la demanda, bajo el sustento de que previamente deben ser discutidos
dichos derechos en otro proceso. Por el contrario, lo único que debe verificarse es si el
demandante tiene derecho o no a disfrutar de la posesión que invoca, dejándose a salvo
el derecho del demandado a reclamar en otro proceso lo que considere pertinente.
5.6. La mera alegación del demandado, en el sentido de haber adquirido el bien por
usucapión, no basta para desestimar la pretensión de desalojo ni declarar la
improcedencia de la demanda, correspondiendo al Juez del desalojo valorar las pruebas
en las cuales sustenta el demandado su derecho invocado, sin que ello implique que
está facultado para decidir sobre la usucapión. Siendo así, se limitará a establecer si ha
surgido en él la convicción de declarar el derecho de poseer a favor del demandante. De
declararse fundada la demanda de desalojo por precario, en nada afecta lo que se vaya a
decidir en otro proceso donde se tramite la pretensión de usucapión, puesto que el
usucapiente tendrá expedito su derecho para solicitar la inejecución del mandato de
desalojo o en todo caso para solicitar la devolución del inmueble.
6. En todos los casos descritos, el Juez del proceso no podrá expedir una sentencia
inhibitoria, sino que deberá de pronunciarse sobre el fondo de la materia controvertida,
en el sentido que corresponda, conforme a los hechos y la valoración de las pruebas
aportadas.
7. En lo que concierne a lo dispuesto por el artículo 601° del Código Procesal Civil,
cuando ya ha prescrito el plazo para interponer la pretensión ¡nterdictal, el accionante
no podrá optar por recurrir al desalojo para lograr la recuperación de su bien.
8VO:
Demandante : Karina Judy Choque Jacay
Demandado : Johel Samuel Salazar Jacay : Rocío Zevallos Gutiérrez : Martha Matos Araujo
Materia : Nulidad de Acto Jurídico
Vía Procedimental : Conocimiento
RESUMEN DEL PROCESO:
A fojas 39 y siguientes Karina Judy Choque Jacay interpuso demanda de nulidad de acto
jurídico contra Johel Samuel Salazar Jacay, Rocío Zevallos Gutiérrez y Martha Matos Araujo,
solicitando se declare la nulidad de la escritura pública de compraventa de fecha veintitrés de
enero de dos mil doce y del acto jurídico que contiene, celebrada entre Catalina Genoveva
Jacay Apolinario y Rocío Zevallos Gutiérrez; y accesoriamente, la nulidad de la escritura
pública de compraventa de fecha quince de setiembre de dos mil doce y del acto jurídico que
contiene, celebrada entre Rocío Zevallos Gutiérrez y Martha Matos Araujo.
Como fundamentos de la demanda se sostiene que el bien objeto de transferencia es un predio
ubicado en el pasaje Las Estrellas sin número del distrito El Tambo, provincia de Huancayo,
departamento de Junín, con una extensión de 73 metros cuadrados, actualmente signado con el
número 230 del pasaje Las Estrellas, interior «B», el que fue adquirido por la sociedad de
gananciales conformada por sus padres Nolberto Choque Huallpa y Catalina Genoveva Jacay
Apolinario; que luego la demandante, al fallecimiento de su madre, es declarada heredera
conjuntamente con su medio hermano Johel Samuel Salazar Jacay, y al fallecimiento de su
padre fue declarada heredera de tal. En el mencionado lote de terreno se ha edificado una casa
de dos pisos con el peculio de la sociedad de gananciales antes mencionada, así como de la
actora.
Valiéndose de que su madre se encontraba muy enferma, Johel Samuel Salazar Jacay, hizo que
la causante vendiera el predio motivo de litis como si fuera soltera, aprovechando que no había
variado su estado civil en el Registro Nacional de Identificación y Estado Civil (RENIEC). La
venta se hizo a favor de la conviviente de aquél, Rocío Zevallos Gutiérrez, a un precio muy
bajo, el cual nunca fue entregado a la madre de la demandante por cuanto no se utilizó medio
de pago alguno y asimismo no existió fe notarial de la entrega y recepción de dinero. En esa
época el valor del terreno, sin contar con la edificación realizada, era superior al valor de la
venta efectuada, por lo que los actos jurídicos, objetos de nulidad, adolecen de simulación
absoluta y una finalidad ilícita, pues fueron celebrados con el único propósito de despojarla de
su herencia; además, que el acto jurídico del veintitrés de enero del año dos mil doce no cuenta
con la intervención de su padre.
En estos mismos linderos de razonabilidad, se señala que Martha Matos Araujo es tan cercana
a Rocío Zevallos Gutiérrez que viven en el mismo domicilio, siendo una adquirente de mala
fe, por cuanto conocía que el predio materia de litigio pertenecía a la sociedad de gananciales
conformada por sus padres.
Las compraventas son nulas por estar impregnadas de simulación absoluta, fin ilícito y
contravención a las normas que interesan al orden público y a la moral, vulnerando los
postulados de tutela contemplados como derechos subyacentes que tienen amparo legal en los
artículos 219 incisos 4, 5 y 8 del Código Civil, que guardan concordancia con los requisitos de
validez del acto jurídico estatuidos en lo normado por el artículo 140 del mismo cuerpo legal,
pues se han realizado entre parientes con la intención de despojarla de la herencia de sus
padres bajo la apariencia de un tercero adquirente de buena fe.
Mediante Resolución n.° 01 de fojas 47, se resuelve admitir a trámite la demanda en la vía del
proceso de conocimiento.
A fojas 57, contesta la demanda Rocío Zevallos Gutiérrez, señalando que la escritura pública
de fecha veintitrés de enero de dos mil doce fue celebrada ante notario público, quien
comprobó la lucidez mental y la voluntad expresa de la vendedora, recibiendo el monto total
del dinero pagado en presencia del notario, quien certificó las firmas y huellas digitales.
Agrega que no conocía al padre de la demandante y que desconocía que la vendedora era
casada puesto que en el Documento Nacional de Identidad aparecía como soltera.
A fojas 67, contesta la demanda Martha Matos Araujo, señalando que la compraventa de fecha
quince de setiembre de dos mil doce es un acto jurídico formal que reúne los requisitos legales
y no se encuentra afectada por vicio alguno que la invalide pues cumplió con la entrega del
justiprecio pactado y con las formalidades de la ley; agrega que la compraventa la celebró de
manera transparente y de buena fe y que no se puede cuestionar porque dicha propiedad no se
encuentra inscrita, además desconocía que la anterior propietaria era casada.
A fojas 89, contesta la demanda Jhoel Samuel Salazar Jacay, alegando que las escrituras
públicas reúnen las formalidades previstas y exigidas por ley, que además el predio fue
adquirido por su señora madre sin participación o aporte del padre de la demandante, y que la
construcción sobre aquél fue realizada con el dinero que obtuvo trabajando; agrega que su
madre se ha identificado como persona soltera y que prueba de ello, es el Documento Nacional
de Identidad.
Mediante sentencia de fecha cuatro de diciembre de dos mil catorce, el Juez del Tercer
Juzgado Especializado en lo Civil de la Corte Superior de Justicia de Huancayo, resuelve
declarar infundada la demanda en todos sus extremos.
El Juez Especializado en lo Civil sostiene que existió voluntad de la madre de la demandante
de que el predio submateria no sea considerado como un bien de la sociedad conyugal, sino
todo lo contrario como un bien propio; además existía separación de hecho al momento en que
la madre adquirió el predio, por lo que el artículo 315° del Código Civil no es aplicable a los
actos q ue se celebren sobre dicho bien, siendo entonces un bien adquirido a título propio y
exclusivo de la madre de la demandante. Añade que no se ha acreditado que la construcción
edificada sobre el terreno se haya realizado con dinero de la sociedad conyugal, ni con dinero
de la demandante.
En relación al acto jurídico contenido en la escritura pública de compraventa de fecha
veintitrés de enero de dos mil doce, señala que el predio sublitis no es un bien social sino un
bien propio y exclusivo de la madre de la demandante, en ese sentido, para realizar el acto
contenido en la escritura pública antes mencionada no necesitaba que el padre de la
demandante participe en la compraventa, conforme al artículo 303 del Código Civil que señala
que cada cónyuge conserva la libre administración de sus bienes propios y puede disponer de
ellos y gravarlos.
Respecto al extremo en el que denuncia la connivencia entre los celebrantes del acto jurídico
cuya nulidad se peticiona, el Juez indica que la demandante no ha demostrado fehacientemente
que su madre y los codemandados hayan actuado en connivencia con el único objetivo de
despojarla de derecho de sucesión alguno; además, la propia demandante se ha visto
beneficiada con la entrega de un bien inmueble de su madre, en similar acto jurídico al que
ahora se cuestiona.
En cuanto a que no hubo pago real del precio pactado y que haya sido ínfimo, el Juzgador
sostiene que existe constancia (fe notarial) que el pago fue efectuado en dinero en efectivo y al
contado. En relación al pago ínfimo, el Juez determina que, más allá de que exista un valor
tasado en el mercado sobre un predio y construcción, son las partes quienes por propia
voluntad fijan el precio materia de transacción, por lo que el hecho de que el precio fijado sea
inferior al del establecido en el mercado, no genera la existencia de causal de nulidad alguna.
En lo referente a la alegación de que su madre se encontraba desahuciada, la demandante no ha
demostrado tal circunstancia al momento de la celebración del acto jurídico que se cuestiona,
esto es, que su causante carecía de discernimiento. Asimismo, en lo concerniente a que la
actora construyó conjuntamente con sus padres la edificación ubicada en el predio materia de
litis, tampoco ha demostrado haberla realizado.
Los Jueces Superiores consideran que la compradora Rocío Zevallos Gutiérrez ha actuado de
buena fe por cuanto la venta se celebró tomando en cuenta el tracto sucesivo del testimonio de
fecha once de noviembre de mil novecientos noventicuatro, en el que se indica el estado civil
de divorciada (no obstante ser casada); asimismo, no obra en el Registro Nacional de
Identificación y Estado Civil (RENIEC) la condición de casada. Además, esta actuación de
buena fe se encuentra reforzada por la actuación del Notario Público que otorga legalidad a los
instrumentos que expide.
Agregan además que no se configura la simulación absoluta puesto que no está probado el
concierto entre la vendedora Catalina Genoveva Jacay Apolinario y la compradora Rocío
Zevallos Gutiérrez; todo lo contrario, el acto de compraventa de fecha veintitrés de enero de
dos mil doce es un acto jurídico real.
Por último, la Sala Ad quem establece que no se encuentra demostrado el fin ilícito de las
partes para perjudicar en su legítima a la parte demandante. 1.22 A fojas 322, la demandante
formula recurso de casación contra la sentencia de vista n.° 545-2015 de fecha veinte de abril
de dos mil quince, contenida en la Resolución n.° 16.
La recurrente denuncia la infracción normativa del artículo 315° del Código Civil, señalando
que, conforme a dicha norma, para disponer de los bienes sociales se requiere de la
intervención de marido y la mujer; sin embargo, el ad quem señala que esto será posible en
tanto existan los medios de publicidad del estado civil y que en la actualidad no hay Registro
Público donde se inscriban los matrimonios civiles, más aún si en el testimonio de
compraventa a favor de su madre figuraba como divorciada, por lo que no estaría probada la
mala fe por parte de Rocío Zevallos Gutiérrez; sin tener en cuenta que en realidad su madre se
encontraba casada, requiriéndose la intervención de ambos cónyuges, por lo que el acto
urídico contenido en la escritura pública de compraventa otorgada a favor de Rocío Zevallos
Gutiérrez es nulo.
Mediante auto calificatorio de fecha veinticinco de setiembre de dos mil quince se declaró
procedente el recurso de casación interpuesto por la demandante, Karina Judy Choque Jacay,
contra la sentencia de vista de fecha veinte de abril de dos mil quince, por la causal de
infracción normativa del artículo 315° del Código C ivil.
Por auto de fecha dos de diciembre de dos mil quince, la Sala Civil Permanente de la Corte
Suprema resuelve convocar a los integrantes de las Salas Civiles Permanente y Transitoria de
la Corte Suprema de Justicia de la República, para la audiencia del Octavo Pleno Casatorio
Civil, a realizarse el veintidós de diciembre de dos mil quince, a horas 10:00 am, en la Sala de
Juramentos, ubicada en el segundo piso del Palacio Nacional de Justicia.
Segundo. Declaramos que constituyen precedentes vinculantes las siguientes
reglas:
1. La disposición por parte de uno de los cónyuges, sin intervención del otro, regulada en el
artículo 315 del Código Civil es un supuesto de ineficacia del acto jurídico; por consiguiente,
resulta inoponible para la sociedad conyugal, sin perjuicio de los efectos para las partes que
intervinieron en el mismo.
2. El campo de protección de esta norma se extiende a las uniones de hecho debidamente
declaradas. Si la declaración judicial no ha sido aún expresada, las disposiciones que se
efectúen de los bienes no podrán afectar a quien efectuó el negocio jurídico con el conviviente,
siempre que no le fuera conocido el estado de convivencia o razonablemente no hubiera
podido estar en la posibilidad de conocerlo.
3. Si el adquirente obró de buena fe, evidenciándose ello, por ejemplo, sin que se trate de un
catálogo absoluto, en la inexistencia de datos de recognoscibilidad de la propiedad, falta o
deficiencia de información registral que no sea posible controvertir, documentos de identidad
que indiquen otro estado civil y hasta contenido del contrato de adquisición a favor solo del
cónyuge que transfiere el bien, y la transferencia fue inscrita en los Registros Públicos, debe
respetarse la adquisición, en tanto se estaría ante la figura descrita en el artículo 2022 del
código civil.
4. En el supuesto anterior, si la transferencia no se encontrara inscrita, debe preferirse el
derecho del cónyuge no interviniente en la operación contractual, de lo que sigue que el acto
será inoponible para la sociedad conyugal afectada.
5. En caso que el bien y las sucesivas transferencias se encuentren registrados, el tercer
adquirente se encontrará protegido por el artículo 2014 del Código Civil, subsistiendo para las
partes afectadas la posibilidad de solicitar la tutela resarcitoria correspondiente.
6. Las demandas tramitadas en la actualidad como nulidad o anulabilidad del acto jurídico,
deberán ser reconducidas hasta el estado de saneamiento del proceso, debiendo indicar el juez
de la causa la posibilidad de pronunciarse sobre la ineficacia del acto jurídico, propiciando el
contradictorio y la aportación de las pruebas que las partes consideren conveniente.
7. Sin perjuicio de la reconducción del proceso que deba hacerse, dado el estado de
incertidumbre existente, esta sentencia deberá ser aplicada a partir de los 30 días siguientes de
su publicación; luego de dicho plazo, las demandas que no cumplan con lo aquí dispuesto
deberán ser declaradas improcedentes por falta de conexión lógica entre los hechos y el
petitorio, conforme lo prescribe el artículo 427, inciso 4 del código procesal civil.
8. Si el cónyuge vendedor y el comprador se hubieran puesto de acuerdo en la celebración del
acto jurídico, a sabiendas que el bien es de la sociedad conyugal, se está ante un supuesto de
nulidad del acto jurídico por fin ilícito.
sostiene en dos pilares: primero la protección del interés familiar y, segundo, el principio de
igualdad de los cónyuges. Y es por este fundamento que el artículo 315° del Código Civil,
norma imperativa de orden público, exige la intervención conjunta de ambos cónyuges en
el acto de disposición de un bien extraordinario de la sociedad de gananciales, cuya
titularidad reposa en la sociedad conyugal; norma imperativa en razón de que con ella se
protege el interés familiar, tal como lo recoge el artículo 4° de la Constitución Po lítica del
Estado, no siendo sustituible por la voluntad de los particulares; y, es de orden público en
tanto está estrechamente vinculada a los principios esenciales de nuestro ordenamiento
social (núcleo familiar); es decir, la inobservancia del requisito previsto en el artículo 315°
del Código Civil (intervención conjunta), constituye causal de nulidad, regulada en el inciso
8) del artículo 219° del Código Civil, norma de remisión del artículo V del Título Preliminar
del Código Civil, vale decir, la consecuencia jurídica aplicable a este supuesto es la nulidad.