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Evolución y Clasificación de Maloclusiones

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Una visión más “antropológica” de los hechos, y

refiriéndonos a períodos de muchos miles de años,


no se puede negar una evolución creciente en la
prevalencia de las maloclusiones.
En las culturas primitivas, debido al tipo de dieta, la
buena función de la dentadura era un factor clave
de supervivencia. Por el contrario, el tipo de
alimentación propia de las civilizaciones actuales
impone menos demandas al aparato masticatorio,
esta dieta interviene en la disminución progresiva
en el tamaño de los maxilares por falta de estímulo
que se ha venido constatando al analizar la
evolución morfológica de la especie humana.1,2 La
evolución filogenética y el cambio del modo de vida
del hombre actual han conllevado a cambios
importantes en el aparato estomatognático en
general. Lo que hoy llamamos oclusión “ideal” fue
descrita por Hunter ya en el siglo XVlll.
La oclusión “normal” ha sido referencia sobre la
que ha girado siempre el diagnóstico y plan de
tratamiento en ortodoncia, pero este concepto se
ha confundido con el de “oclusión ideal”, cuya
alteración era considerada por Guilford como
maloclusión. Actualmente, los casos de oclusión
ideal se presentan con menor frecuencia, por ello
Proffit y Ackerman (1985) prefieren el término
“ideal imaginario”. Hasta el presente nadie ha
podido definir claramente el concepto de oclusión
normal. Por regla general, los que se dedican a la
epidemiología tuvieron que hacer concesiones a la
hora de considerar un individuo como afectado o no
y si necesita tratamiento o no, y es por ello que
tampoco se ha podido definir la maloclusión de una
manera universalmente aceptada.
Los aspectos genéticos de la oclusión se relacionan
con los patrones de crecimiento del maxilar y la
mandíbula, las arcadas dentales de éstos, varían
una respecto de la otra en la dirección
anteroposterior principalmente, a consecuencia de
los vectores de crecimiento establecidos por el
patrón genético.
Las estructuras craneofaciales están íntimamente
relacionadas, y mantendrán una relación vinculada
a través de las sucesivas etapas del crecimiento,
después de la lactancia y primera infancia. Enlow y
col. en 1992 identificaron los arcos dentales
superior e inferior como ejemplo de una relación
estructural anatómica, en la que una le corresponde
a la otra. Un patrón esquelético de clase II a los tres
años de edad será mantenido hasta la edad adulta
sin terapia correctiva.5 Un conjunto ambiental
“normal” de “fuerzas” ayuda a establecer una
oclusión normal.
Las fuerzas anormales producen maloclusión. Cada
diente como unidad, requiere de un espacio
adecuado como faceta importante de la armonía
oclusal.6 Se deduce que la maloclusión dental es la
consecuencia de diferencias maxilo-mandibulares
de crecimiento y de las distorsiones de la posición
dental individual dentro de cada arcada.7 Una
oclusión funcional es un estado en el cual las
superficies oclusales no presentan obstáculos o
interferencias para los movimientos mandibulares,
y en donde exista la máxima interdigitación
cuspídea en oclusión céntrica. Es un estado de
cierre donde se respetan todas las reglas de
Fisiología, Anatomía y Neurofisiología Humana.
Para reconocer y comprender las maloclusiones
será necesario clasificarlas de acuerdo a la
clasificación de ANGLE, (esta clasificación sólo
determina la posición de los primeros molares
permanentes). Durante la 4ta Reunión Anual de la
Sociedad Americana de Ortodoncia en 1905, Eduard
H. Angle presentó un comunicado titulado: “El
primer molar superior como base para diagnóstico
en ortodoncia”. Este estudio de Angle representa un
hito en la profesión debido a que por primera vez se
discutía un diagnóstico ordenado, basado en la
ciencia, abriendo el camino a la investigación de la
etiología de las maloclusiones.
La clasificación en la que la base de su hipótesis era
el primer molar permanente superior (ya que son
los que con mayor frecuencia ocupan su posición
ideal natural), esta hipótesis fue la base de la
clasificación hecha en 1899 por el doctor Angle
dividiéndola en tres categorías: Clase I.
Maloclusiones caracterizadas por una relación
anteroposterior de los primeros molares
permanentes: la cúspide mesiovestibular del primer
molar superior al ocluir, cae en el surco vestibular
del primer molar permanente inferior.
Clase II. Maloclusiones caracterizadas por una
relación mesial de los primeros molares superiores
permanentes: el surco vestibular del primer molar
permanente inferior, está por distal de la cúspide
mesio-vestibular del primer molar superior
permanente. Clase III. El surco vestibular del primer
molar inferior permanente, está por mesial de la
cúspide mesiovestibular del primer molar superior
permanente.13-17 A principios de siglo se decía que
las maloclusiones se producían por efecto del
ambiente. Hoy en día se ha descubierto que es una
interacción entre los factores ambientales y la
herencia. La etiología de las maloclusiones es difícil
de clasificar, con frecuencia la etiología es
multifactorial. La interacción recíproca entre
herencia y ambiente puede incrementar, aliviar e
incluso desaparecer una maloclusión.
Las desviaciones de la morfología y tamaño de los
dientes son las causas más frecuentes de anomalías
dentofaciales. Desde el punto de vista de la
ortopedia maxilar, el tamaño absoluto de los
dientes no suele ser tan importante como la
relación entre el tamaño dental y maxilar.20 Con
base en la OMS la Norma Oficial Mexicana para la
prevención y control de enfermedades bucales nos
menciona que México se encuentra entre los países
de mayor prevalencia de maloclusiones; por lo
tanto se requiere de mayor demanda de atención
por parte de los servicios de salud del país, con lo
que se mejoraría la calidad bucal en la población. De
acuerdo a los estudios estadísticos realizados por
Carlsen y Meredith en 1960, y por Arya, Savara y
Thomas en 1973 con relación a la incidencia de la
situación del plano terminal, informa que se
presentaron en el 49% de los casos el plano
terminal mesial, comenzando a crear en un 27% una
oclusión de Clase I de Angle.
El plano terminal recto en el 37% de los casos,
desarrollando en un 49% una oclusión borde a
borde, terminando ambos planos en un 59% de
Clase I; la incidencia del plano terminal distal de los
temporales será de aproximadamente del 14%,
iniciando una oclusión de Clase II de Angle y
terminando en una oclusión final en 39% de Clase II.
El plano terminal mesial exagerado, desarrolla en
inicio una oclusión de Clase III en 1% y terminando
la oclusión en un 3% de Clase III.16 En Brasil, los
datos epidemiológicos sobre maloclusiones son
escasos.
En lo que se refiere a la primera dentición los
estudios muestran una preponderancia que varía
del 57 al 80%. Con relación a la dentición mixta, un
estudio realizado en Bauru, revela que
aproximadamente 9 de cada 10 adolescentes
presentaban problemas oclusales. Se observa
entonces un gran índice de problemas oclusales en
niños brasileños, haciéndose necesario adoptar
medidas para reducir estos indicadores.
La tarea más desafiante para los ortodoncistas y
clínicos generales, es la de desarrollar
procedimientos clínicos para trabajar en el campo
de las modificaciones dentales causadas por el
crecimiento y desarrollo de la cara y de las
denticiones, identificando factores causantes de
anomalías oclusales que pueden afectar
adversamente el crecimiento y desarrollo normales
de los dientes y de la oclusión. Estos factores
pueden prevenirse, sus efectos pueden
minimizarse, o las condiciones pueden ser tratadas
tempranamente antes de su manifestación total.
oclusión dentaria es la íntima relación de
contacto que establecen los dientes de ambas
arcadas durante los movimientos
mandibulares, la oclusión normal es la que se
observa en la población general. Se produce
cuando las piezas dentarias encajan y cierran
de manera que existe un contacto máximo
entre ellas. Para ello, cada pieza dentaria se
articula con sus antagonistas, lo que nos
permite, entre otras cosas, masticar
adecuadamente. Los incisivos superiores
resaltan sobre los inferiores cuando cerramos
los dientes. La oclusión ideal es un objetivo
teórico, es el marco al cual dirigimos nuestro
tratamiento.
La maloclusión es una alteración de la
oclusión, es decir, una deficiente unión entre
los dientes superiores e inferiores que
deberían contactar cómo encajaría dos sierras
iguales. Una maloclusión afea el aspecto de la
boca, dificulta los movimientos de ésta al
hablar, al tragar, al masticar puede producir
caries, enfermedad periodontal, etc.

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