Cap 6 La Planificacion
Cap 6 La Planificacion
Enseñaza
Por
Silvina Gvirtz y Mariano, Palamidessi.
Capital Federal.
Índice General
Presentaci6n 9
1
PRIMERA PARTE
Capítulo 1. La construcción social del contenido a enseñar………………………………...17
Algunas preguntas iniciales…………………………………………………………………...17
I. CONTENIDOS Y CULTURAS……………………………………………………………...18
¿A que llamamos “contenidos”…………………………………………………………………18
¿Contenido = conocimientos?......................................................................................................20
La cultura………………………………………………………………………………………..20
¿Cultura o
culturas?......................................................................................................................22
Culturas, identidades, especializaciones………………………………………………………...23
El contenido a enseñar es el producto de un proceso de selección cultural…………………….24
2
de elaboración colectiva………………………………………………………………………...67 ¿Qué significa
(cómo "funciona") el currículum en la Argentina?..............................................72
El uso del término "currículum" en este libro…………………………………………………..75
Observaciones al concluir el capítulo…………………………………………………………...76
Notas…………………………………………………………………………………………….78
SEGUNDA PARTE
3
La enseñanza y el aprendizaje…………………………………………………………………134
La enseñanza como sostén y guía del aprendizaje…………………………………………….137
Cuatro factores presentes en todo proceso de enseñanza……………………………………...138
El punto de partida de toda enseñanza: la experiencia, la cultura y el saber de los que
aprenden……………………………………………………………………………………….142
La enseñanza se propone construir significados compartidos…………………………………143
¿Métodos o estrategias de
enseñanza?.......................................................................................145
Algunas aclaraciones sobre la didáctica y las didácticas……………………………………...148
II. FILOSOFÍAS DE LA ENSEÑANZA………………………………………….…………..149
"LA ENSEÑANZA ES UNA ACTIVIDAD TÉCNICA"……………………………………..149
La enseñanza es ciencia aplicada……………………………………………………………...149 La enseñanza
debe organizarse en función de objetivos precisos……………………………..150
El docente es un técnico que resuelve problemas instrumentales……………………………..152
Un modelo técnico para analizar la enseñanza………………………………………………...152
Un modelo técnico para organizar la práctica de enseñanza: la Programación Lineal………..155
"LA ENSEÑANZA ES UNA ACTIVIDAD ARTÍSTICA y POLÍTICA"……………………160
El docente como intérprete, la enseñanza como interpretación……………………………….160
El carácter artístico y político de la enseñanza………………………………………………...161
Un modelo para pensar la enseñanza desde una perspectiva artística y política………………163
Ideas para finalizar el capítulo…………………………………………………………………166
Notas…………………………………………………………………………………………...168
4
h. La evaluación de los aprendizajes…………………………………………………………..204
Reflexiones finales: sobre la diversidad y dificultad de los planes en la enseñanza…………..204
Notas…………………………………………………………………………………………...206
5
Silvina, Gvirtz y Mariano, Palamidessi. El ABC de la Tarea Docente: Currículum y Enseñanza. Grupo Editor
Aique, 1998, Capital Federal.
Capítulo 6
La planificación de la enseñanza
A lo largo de este libro hemos usado términos como plan, planificación, programa, diseño,
proyecto. ¿Todos ellos refieren a lo mismo? ¿En qué se diferencian? Veamos algunas de las
acepciones que podemos encontrar en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia
Española (1992):
Plan: (de plano) 2. Intento, proyecto, estructura. 5. Representación gráfica de un terreno o
de una construcción. 6. de estudios: conjunto de enseñanzas y prácticas que, con determinada
disposición, han de cursarse para cumplir un ciclo de estudios u obtener un título. 1
1 El Diccionario de la Lengua Española Kapelusz (1979) define al plan como un intento, proyecto que se tiene de
realizar una cosa. Programa detallado de una obra, acción, etc. y conjunto de disposiciones tomadas para llevarlos a
cabo. Plan de estudios: conjunto de enseñanzas que han de cursarse para cumplir con un ciclo de estudios u obtener
un título. Plano.
6
Planificación: 2. Plan general, científicamente organizado y frecuentemente de gran
amplitud, para obtener un objetivo determinado, tal como el desarrollo económico, la
investigación científica, el funcionamiento de una industria, etcétera.
Programa: (del griego programma: pro, adelante, y gramma, escritura, prographo: anunciar
por escrito) 2. Previa declaración de lo que se piensa hacer en alguna materia u ocasión. 4.
Sistema y distribución de las materias de un curso o asignatura que forman y publican los
profesores encargados de explicarlas. 7. Proyecto ordenado de actividades. 8. Serie ordenada
de operaciones necesarias para llevar acabo un proyecto.
Proyecto: (del latín proiectus: la acción de extenderse y arrojar hacia adelante)
Representado en perspectiva. 4. Designio o pensamiento de ejecutar algo. 6. Primer esquema o
plan de cualquier trabajo que se hace a veces como prueba antes de darle forma definitiva.
Diseño: (del italiano, disegno) Traza, delineación de un edificio o de una figura. 2.
Descripción o bosquejo de alguna cosa, hecho por palabras.
Estos términos, bastante usuales en el campo de la enseñanza, nos muestran un
interesante cruce de significados. En primer lugar, encontramos la representación como
característica común a todos ellos. En segundo lugar, la posibilidad de anticipación y, en tercer
lugar, el carácter de prueba o intento.
1.La cualidad de representación que incluyen estos términos se expresa del siguiente
modo: el plan es una representación gráfica. El origen de la palabra iguala plan a plano: la
representación gráfica de un terreno. El diseño es una descripción hecha con palabras, y
podemos pensar las palabras en lugar de las cosas. Tendríamos así la representación de
las cosas a través de las palabras. Por su parte, el proyecto es una representación en
perspectiva (temporal o espacial).
2.En el plan está también la posibilidad de anticipación, pues un plan es un intento o
proyecto de realizar una cosa. Proyecto es, en su origen la- tino, la acción de extenderse y
arrojarse hacia adelante (como los proyectiles). Pero un proyecto es también un designio
o pensamiento de ejecutar algo, el primer esquema de cualquier trabajo que se hace
como prueba. El programa, que en griego significa delante de la escritura es, en su
acepción moderna, una previa declaración de lo que se piensa hacer.
3.El carácter de intento o prueba está expresado en forma textual en las definiciones de
nuestros conceptos: el plan es un intento o proyecto de realizar una cosa. Un proyecto es
también un primer esquema o plan de cualquier trabajo que se hace a veces como
prueba, antes de darle forma definitiva.
Estas tres características constituyen el nudo alrededor del cual podemos pensar los
problemas de la planificación o el diseño de las experiencias educativas. Se representa la
realidad -a través de palabras, de gráficos o de esquemas- para anticipar o prever cómo se
desarrollarán las situaciones educativas: de qué manera se realizará la presentación de ciertos
contenidos, qué acciones de enseñanza favorecerán los procesos de aprendizaje de los
alumnos. Y esta representación/anticipación se manifiesta como un intento que tiene el
carácter de prueba, ya que supone la posibilidad de realizar modificaciones, rectificaciones o
cambios sobre la marcha cuando se pase del plano de la representación al plano de la acción
propiamente dicha.
A lo largo de este capítulo utilizaremos indistintamente los términos diseño y planificación.
Diremos que el diseño o la planificación es una prefiguración de la realidad que sirve para guiar
la práctica. En tanto su finalidad es práctica, no podrá haber diseños abstractos, utilizables más
allá de cualquier tiempo y lugar. Pensar el diseño o la planificación como instrumentos
abstractos sería negar su carácter de representación situada que orienta la acción, ya que la
acción siempre remite a algo concreto, social e históricamente existente. Y su representación
por el medio que sea- debe contemplarlo de este modo.
7
Diferentes formas de planificar
8
producen esos efectos: relaciones sociales en el aula y en el centro, uso de los
textos escolares, efectos derivados de las tácticas de evaluación, etc."2
Si se revisan bien cada una de estas tres versiones sobre lo que es planificar o diseñar, se
podrá ver que cada una de éstas supone una forma de pensar el currículum, el alumno, el
docente, el aprendizaje, los contenidos y la enseñanza. Estas ideas nos sitúan frente al núcleo
problemático de este capítulo: ¡qué concepción de diseño adoptar! ¡Qué lugar ocupa el
docente en el diseño de la enseñanza! ¡Cómo diseñar o planificar experiencias educativas!
Hemos adoptado una postura que nos acerca ala tercera acepción arriba mencionada. Se
trata de una mirada que ve el diseño como una guía para la acción del docente, que intenta
representar la complejidad de los elementos que intervienen en la situación y que toma esta
acción como una práctica condicionada por diversas restricciones. El docente no es
completamente autónomo o libre en las decisiones que puede tomar.
2 Gimeno Sacristán, J. y Pérez Gómez, A.: Comprender y transformar la enseñanza. Madrid, Morata, 1993, pág. 230.
9
El segundo condicionante de la planificación que realiza el docente es el carácter
complejo de la situación de enseñanza
Este condicionante está en la base de la idea de todo plan, diseño o proyecto: la realidad
existe y siempre es compleja. A partir del conocimiento -parcial y provisorio- que se tiene, de
ella se prepara un plan, una representación, que si bien permite prever y anticipar, nunca se
ajustará completamente a la realidad que intenta describir y modificar. La situación de
enseñanza no puede ser simplificada para responder a un modelo, por los siguientes motivos:
Los actores que intervienen en el sistema educativo asumen determinados roles y toman
decisiones según el nivel en que se encuentran. Identificamos cuatro grandes niveles o
instancias de decisión y de planificación (revisar lo visto en el capítulo 1):
10
trabajo de las escuelas. En este nivel se toman decisiones respecto del perfil del
sistema educativo, su estructura, la especificación de sus áreas, los contenidos
mínimos, los horarios.
La institución: en este nivel se desarrolla el proyecto de cada escuela, que se encuentra
condicionado por los lineamientos del nivel macropolítico, pero que asume
particularidades propias. En el nivel institucional se suelen tomar decisiones en
relación con la metodología a seguir, las actividades generales a realizar, la
coordinación de contenidos, el agrupamiento de los alumnos, la evaluación y la
exigencia, la provisión y uso de los materiales, la disposición de espacios, la evaluación
de la institución, el uso del tiempo, la distribución de responsabilidades entre los
docentes y la relación con la comunidad.
La situación de enseñanza: al desarrollar su trabajo, el docente debe tomar decisiones en
relación con las metas u objetivos a alcanzar, la selección y la secuenciación de los
contenidos, las actividades que propondrá, el tipo de presentación de los contenidos,
los materiales que necesitará, la producción que les exigirá a los alumnos, la
participación que propondrá en sus clases, la evaluación.
Los textos y los materiales de enseñanza: los textos, las guías y las materiales que están a
disposición o que son accesibles para los docentes influyen muy fuertemente en la
tarea de planificación. Por ejemplo, los textos escolares seleccionan y organizan los
contenidos, los secuencian y concretan sugerencias de actividades.
Como se puede ver, hay distintos niveles de decisión, diseño y planificación de qué y cómo
enseñar. En los capítulos 1 y 2 hemos analizado el nivel macropolítico; en la parte final del
capítulo 3 planteamos ciertas cuestiones relacionadas con el nivel institucional. En este capítulo
nos centraremos sólo en el nivel de planificación y diseño del docente en el aula. Si bien el
docente se inserta en una situación y en un rol que predetermina muchas de las acciones y las
decisiones que debe tomar, hay un espacio de diseño y planificación que le es propio y en el
que el profesional de la enseñanza es irreemplazable. Este espacio puede ser amplio o
sumamente restringido, según sean las decisiones que ya hayan sido tomadas en otras
instancias, las condiciones de trabajo del docente y los recursos de que disponga la escuela
para llevar adelante la tarea de pensar y organizar la práctica de enseñanza.
11
El diseño de la enseñanza debe ser práctico
Estos criterios y directrices tienen como propósito ayudar a desarrollar la tarea de enseñar
y no deben convertirse en obstáculos que la traben o la hagan sumamente engorrosa. El plan o
el diseño es un instrumento necesario, pero no puede tornarse una carga burocrática y
antieconómica que sólo responda a las necesidades de papeleo de la escuela o al control de la
tarea docente. La acción de diseñar tiene como fin enriquecer, analizar y mejorar la tarea de
enseñanza; debe servir para repensar la propia acción en términos prácticos 4. De esta acción de
diseñar devienen los planes. Los planes son el producto que concreta, materializa, la reflexión
sobre qué, cómo, cuándo y con qué estrategias asistir el aprendizaje de los alumnos. Por lo
tanto, los planes no tienen otra justificación que su practicidad. No hay planes buenos en sí
mismos, válidos para cualquier situación, lugar, grupo de alumnos. Por más "científico" o
elaborado que sea el contenido de un plan, sólo servirá en la medida en que refleje y concrete
una elaboración razonada y específica por parte de los docentes.
Durante muchos años, en nuestro sistema educativo se dio mucha importancia a la
necesidad de realizar planificaciones muy minuciosas y detalladas. La creencia que dominaba
esa "obsesión planificadora" era que el docente, en la medida en que detallara muy
puntualmente todo lo que haría, dejaría de improvisar. Pero el resultado de esta historia no fue
el esperado. Lo que sucedió fue que el docente empezó a producir cada vez más papeles,
planificaciones anuales, mensuales, quincenales, semanales, diarias y de clase, carpetas
didácticas, libros de temas, cuadros de doble entrada donde se especificaban las conductas que
cada alumno había alcanzado.5 De más está decir que estos maravillosos planes de papel
muchas veces no tienen correlato alguno con lo que se hace en el aula. Así, en vez de
preocuparse por reflexionar para mejorar la enseñanza, los maestros tuvieron que ocupar su
escaso "tiempo libre" disponible para llenar planillas. Los planes son utilizados no por su
función práctica respecto de la enseñanza sino como un mecanismo de control por parte de los
directivos.6 Hechos de esta naturaleza han ocurrido y aún ocurren en muchas instituciones
escolares donde las planificaciones formales -con un formato que debe ser cuidadosamente
respetado- ocupan mucho tiempo y energía pero no facilitan ni enriquecen la tarea de
enseñanza.
La planificación es un acto eminentemente práctico; se orienta en función de la acción y su
objeto se realiza en la práctica. La planificación, como los mapas, deben ser representaciones
útiles.
4 Usamos el término “práctico” tal como lo entiende Joseph Shwab (ver capítulo 2).
5 Al lector interesado en profundizar sobre las formas en que los docentes planifican en las escuelas y realizan la
adaptación del currículum, ver: Palamidessi, M.: Del currículum a la planificación: Los maestros y la construcción del
contenido enseñado. Informe Final de Investigación. SCYT-Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos
Aires, 1991.
6 Este “formalismo planificador” hace que muchos docente reiteren las mismas planificaciones “perfectas” año tras
año, por el simple trámite de cambiarles la fecha. ¿Es que no hay nada nuevo por decir, nada que deba ser
modificado, cambiado, renovado? ¿Los planes de enseñanza no dependen también de las características de cada
grupo? ¿El docente en cuestión no ha leído o pensado nada nuevo este año que considere útil incluir en su
programa?
12
Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas
Geográficas.
Suárez Miranda, Viajes de varones prudentes, libro cuarto, cap. XIV, Lérida, 1658".7
De la lectura de este breve cuento y del cruce con el significado de los términos
"planificación" y "programa", surge la necesidad del basamento científico y reflexionado de
todo diseño. Pero la sensación que nos queda es que este carácter metódico, sistemático y
científicamente fundamentado del diseño no debe convertirse en un obstáculo. El plan es
necesario y requiere del conocimiento de psicología, de la disciplina a enseñar, de una
estrategia de enseñanza; también de un modo de ordenamiento. Pero hacer planes no debe
convertirse en una actividad antieconómica, carente de sentido. El sentido de todo diseño es
guiar la acción, de modo que lo valioso es la acción y no el diseño mismo.
Hemos dicho que lo que importa es la acción, no la planificación misma. Esta proposición
nos permite salir de las propuestas tecnicistas que elaboran planes más allá de los docentes, de
los chicos, de las circunstancias sociales e inclusive de las décadas. La pregunta que se nos
impone ahora es: ¿Cómo planificar una buena enseñanza? ¿Cómo organizar una enseñanza en
la cual los docentes deben transmitir mensajes pero tomando en cuenta la existencia de
diversos "otros" (los alumnos, sus saberes previos, las demandas de la vida social, los padres, el
currículum)? ¿Cómo pensar estrategias para apoyar y luego retirar a tiempo ese apoyo a los
alumnos?
7 Borges, J. L. y Bioy Casares, A.: Cuentos breves y extraordinarios. Buenos Aires, Losada, 1976, pág. 128.
13
Ex profeso, hemos evitado dar una definición de lo que a nuestro juicio es una buena
enseñanza. Las pistas están a lo largo de todo el libro; algunas en forma explícita, otras se
esconden bajo una sugerencia o tras una pregunta. Las escuelas y los equipos docentes deben
reconstruir aquello que consideran una buena enseñanza. No es algo que pueda ser
"comprado", ni debería ser impuesto desde afuera por ninguna autoridad educativa. En todo
caso, es una noción, una idea reguladora que se va armando en nuestras cabezas (y en nuestros
corazones) tras muchas lecturas, errores, idas y venidas, discusiones, experiencias, éxitos y
fracasos. No queremos, ni podemos, brindar ninguna fórmula al respecto. Podríamos
acercarnos a esta definición de la buena enseñanza diciendo que es aquella que enseña bien
algo bueno, tanto en el sentido epistemológico de la acepción (que sea pertinente desde el
punto de vista científico, que se encuentre validado por la ciencia), como en un sentido ético-
social y personal (que sea ética y moralmente justificable su enseñanza en relación con el ideal
de mundo y de hombre que se quiera transmitir). 8 Podemos decir que una buena enseñanza es
aquella que es eficaz en la tarea de brindar buenas ayudas para el aprendizaje.
Algunos libros pueden decir que la buena enseñanza es transmitir lo más fielmente posible
una selección de nociones científicas actualizadas. Otros dirán que el objetivo primordial de
una enseñanza es lograr que los niños piensen y actúen como lo hacen las autoridades de cada
campo o actividad social (los científicos, los artistas, los tecnólogos, los deportistas). Algunos
sostendrán que la buena enseñanza pasa por el ejercicio ético y por el despliegue de un modelo
de personalidad. Otros, quizás, sostendrán que la clave reside en ofrecer oportunidades de
experimentar la cultura elaborada... El problema reside en que lo que la buena enseñanza sea
no está al margen de los valores, de las formas de vida, de las preferencias culturales o de las
opciones políticas. No podemos decir científicamente cómo debe ser una buena enseñanza. Ese
es un asunto discutible, sujeto a las perspectivas, los intereses, los deseos del que lo postula
(sea éste una persona, una institución o un grupo social). ¿Qué es, en definitiva, la buena
enseñanza? Es algo que los que trabajamos en la educación debemos descubrir, construir,
experimentar.
El lector creerá ver en esto una actitud huidiza o "poco comprometida" de nuestra parte.
Estamos seguros, por el contrario, de que se trata de ser coherentes con nuestra concepción de
la enseñanza como una acción de "andamiaje" y "retirada". Si no decimos cómo debe ser una
buena enseñanza es porque confiamos en que el lector podrá -a partir de las sugerencias, las
ideas y las consideraciones que hemos realizado hasta aquí y que completaremos en el próximo
capítulo- construir su propia concepción, su propia idea regulativa. ¿Acto de humildad o de
confianza en lo que hemos escrito? ¿Se trata, quizás, de un convencimiento de que hemos
montado un buen andamiaje y que el lector-aprendiz podrá empezar a caminar por sí mismo?
¿O será también que lo estamos invitando a leer otros textos que pueden confirmar o
desmentir lo que hemos dicho y así iniciar su propio camino, un derrotero que ya no podremos
-como ningún docente puede- controlar? ¿No será esto último el triunfo simultáneo del
maestro y del aprendiz: dejar de ser "maestro" y "aprendiz" para llegar a ser seres
auténticamente diferentes?
Por lo tanto, sin poder o querer resolver en forma definitiva ni conclusiva la cuestión de la
buena enseñanza, salvo a través de pistas, sugerencias y alusiones (¿se trata de un éxito o de un
fracaso?), propondremos ahora un modelo para pensar la planificación de las tareas de
enseñanza.
8 La lectura del apartado sobre "Las tareas y actividades" de este capítulo puede aportar algunas otras pistas al
respecto. Lo mismo se puede decir del estudio del capítulo 7.
14
Las variables de la planificación de la enseñanza
Las metas u objetivos aluden ala intención con las que se llevan a cabo las acciones. Actúan
como guía orientadora, son aspiraciones que se proponen.
Las metas y los objetivos suelen aludir a aspiraciones más bien concretas, puntuales, más
relativas a la tarea cotidiana del docente. Las finalidades y los propósitos, en cambio, se refieren
a aspiraciones más amplias, más generales y por tanto mucho más básicas. 10 Estas finalidades
suelen ser definidas por los responsables políticos de los sistemas educativos, pero deberían
responder a las finalidades que el conjunto de la sociedad plantea como compartidas y
necesarias. En el camino que conduce al logro de las grandes finalidades se van realizando las
pequeñas metas que hacen posibles a las primeras.
Sin embargo, en la enseñanza no sólo se alcanzan las metas explícitamente buscadas.
Muchas veces, el desarrollo de las actividades pro- mueve metas que no se pretendían. Esto
puede no ser grave o puede generar efectos colaterales no buscados que dificultan la tarea y
requieren un replanteo de la misma. Que esto ocurra forma parte de la imprevisibilidad y
complejidad de las situaciones de enseñanza, de modo que la incertidumbre es una dimensión
que siempre debe acompañar al diseño.
En el lenguaje vigente en nuestro país en este momento, las metas u objetivos han recibido
el nombre de expectativas de logro. Así es como aparecen en los CBC, acompañando la
presentación de los contenidos de cada bloque temático. Encontramos por ejemplo,
Expectativas de logros del bloque 1 de Lengua al finalizar la EGB:
9 Esta serie de variables cambia según el planteo de los distintos autores. La cuestión central es que las variables que
se destaquen sean coherentes con la concepción de enseñanza que se quiere poner en práctica.
10 Para ver un desarrollo extenso y detallado del uso de objetivos en el campo de la educación, el lector puede
consultar el ya citado libro de Lawrence Stenhouse y el trabajo de Gimeno Sacristán, J: La pedagogía por objetivos. La
obsesión por la eficiencia. Madrid, Morata, 1982.
15
Toda acción de enseñanza supone la fijación de objetivos; sea para una clase determinada,
un ciclo lectivo o una unidad de aprendizaje. Un objetivo puede ser identificar los continentes y
océanos por su nombre y ubicarlos en el mapa o iniciarse en el conocimiento de la literatura
argentina. Los objetivos pueden ser muy específicos o generales, según sea la acción de
enseñanza que se esté planificando. Por lo general, un objetivo (como Describir gráficamente
las parte de una planta) se formula vinculando un contenido a enseñar (las partes de una
planta) con algún tipo de actividad (describir en forma gráfica). Aquí debemos recordar que,
como hemos planteado en el capítulo 5, toda situación de enseñanza supone la existencia de
un problema para el aprendiz, algo que el aprendiz es capaz de resolver si recibe la ayuda y el
contenido necesario para enfrentarlo. Cuando se piensa el objetivo de una clase se está
intentando explicitar el problema que queremos plantear a los alumnos.
Hay muchas maneras y diversas técnicas para formular objetivos precisos y útiles. Lo que
no debe olvidarse es que, así como lo enseñado es múltiple, los objetivos de la tarea que se
propone también lo deben ser. Puede que el maestro no los formule por escrito o que no los
piense de manera explícita, pero son objetivos que están actuando y que se intentan alcanzar
(que los alumnos trabajen en forma individual de manera eficiente o que realicen sus trabajos
de acuerdo con ciertas pautas de orden y de acuerdo con ciertas convenciones). Claro que no
siempre es útil o práctico escribir en una planificación estos “otros objetivos”. Pero es
importante que el docente los tenga en cuenta: puede anotarlos en una libreta para recordarlos
durante la clase, puede reflexionarlos previamente, puede plantearlos a los alumnos para que
los conozcan y expresen su acuerdo o presenten sugerencias, etc.
11 Ministerio de Cultura y Educación de la Nación: Contenidos Básicos Comunes para la educación General Básica.
Buenos Aires, pág. 30.
12 Es aquí donde cobran relevancia los textos y manuales escolares, con su selección y tratamiento de los temas, sus
propuestas de actividades, de utilización de recursos, etcétera.
16
“CBC para la EGB, lengua. Bloque 2: lengua Escrita, lectura, Segundo Ciclo.
Contenidos Conceptuales:
Hecho y opinión. Relaciones semánticas. Correlación verbal.
Lectura de los medios de comunicación social: periódico (titular, sección, noticia,
hecho y opinión); televisión (series, concursos, programas de entretenimientos,
informativos); publicidad gráfica y audiovisual; franja horaria y espectador tipo.”13
Es evidente que, así como están planteados estos contenidos, no podrán ser presentados a
los alumnos del segundo ciclo de la EGB. Habrá que pensar qué es lo que hay que presentar a
los chicos para concretar estos contenidos que aquí se plantean. Los manuales y los libros de
texto, realizan su propia interpretación del currículum y, sobre esa base, seleccionan contenidos
a enseñar. Pero el docente deberá profundizar sus conocimientos lingüísticos para poder
realizar su propio recorte de contenidos. Esto es lo que le permitirá poner más el acento en una
problemática o en otra, dedicarle más tiempo aun contenido que a otro, etcétera.
Siguiendo la teoría curricular ya vigente desde fines de los años sesenta (por ejemplo, a H.
Taba), se distinguen en la actualidad en nuestro país tres tipos de contenidos conceptuales
(hechos, ideas y conceptos), contenidos procedimentales (interpretación de datos, aplicación
de hechos y conceptos, habilidades, etc.) y contenidos actitudinales (valores, actitudes, y
sentimientos). Siguiendo con el ejemplo anterior, a los contenidos conceptuales enunciados
más arriba les agregamos ahora:
CBC para la EGB, lengua. Bloque 2: lengua Escrita, lectura, Segundo Ciclo. Contenidos
Procedimentales:
Empleo de estrategias lingüísticas de lectura: reconocimiento de la estructura
textual. Identificación de elementos nucleares y periféricos (discriminación
informativa). Jerarquización de la información.
Identificación de hechos y opiniones en el texto. Elaboración de inferencias y
fundamentación de opiniones. Reconocimiento de relaciones en el interior del
texto: causa-efecto, correlaciones temporales, etc.
Contenidos Actitudinales: Bloque 7
Respeto por las producciones de otros hablantes.
Disposiciones favorables para contrastar argumentaciones y producciones.
Lo que parece claro es que el diseño debe tomar en cuenta, simultáneamente, los tres tipos
de contenidos. Aunque esto no necesariamente será escrito, es conveniente que el docente, al
planificar una clase, una unidad o una semana de trabajo, tenga en cuenta estas dimensiones
de lo enseñado y las piense como cosas que se seleccionan y que deben ser destacadas. Nunca
se selecciona un contenido, sino contenidos, en plural.
La precisión y delimitación de los contenidos, lo que generalmente se llama el alcance de
los contenidos, depende sobre todo del tiempo disponible para desarrollarlo. El tiempo escolar
siempre es insuficiente frente al cúmulo de conocimiento existente y por eso el tiempo afecta a
la selección de contenidos que se realiza. Frente a la selección que se impone cabe adoptar dos
puntos de vista que son polares:
a)se puede elegir entre tratar muchos temas, donde el problema consiste en la forma
superficial en que deberán tocarse los diversos aspectos o la imposibilidad de
detenerse en aquellos que susciten mayor interés o requieran otro tipo de
tratamiento
b) o se puede elegir tratar unos pocos temas en la creencia que estos serán
profundamente formativos y sustanciales.
13 Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, op. cit., págs. 49 y 51. Vale la pena aclarar que, a los efectos de
esta ejemplificación, se ha realizado un recorte de contenidos, pues no era posible ponerlos todos aquí.
17
La necesidad de la selección nos confronta con la cuestión de la extensión y la profundidad,
con el problema de la cantidad y la calidad. Generalmente, en los curricula de los sistemas
educativos se elige la primera opción. Brindar panoramas amplios o promover trabajos
temáticamente más acotados y complejos; no hay una regla para decidir en forma objetiva. La
decisión depende de muchos factores: la disciplina, los recursos disponibles, los intereses y
capacidades del docente y del alumno, la amplitud de textos y materiales con los que se cuenta,
la posición de los directivos, la tradición de la escuela, etcétera.
14 Recomendamos, al respecto, la consulta del libro de Torres Santomé, J.: Globalización e Interdisciplina. El
currículum integrado. Madrid, Morata, 1994.
15 Hernandez, F. y Sancho, J. M.: Para enseñar no basta con saber la asignatura. Barcelona, Paidós, 1996, pág. 106.
18
La organización del contenido por disciplinas prior iza los nexos sistemáticos y lógicos
desde el punto de vista del especialista y del adulto. Esta perspectiva facilita el trabajo
del docente porque le brinda un orden ya dado al contenido que va a presentar a sus
alumnos. El problema de este tipo de organización es que, buena parte de las veces, no
coincide con los esquemas de significación ni con los intereses o las formas de ver de
los aprendices.
• La organización de los contenidos por actividades e intereses sigue la tradición del
movimiento de la Escuela Nueva y se basa en el postulado de que las preferencias de
los estudiantes deben ser la base para la selección, organización y secuenciación de los
contenidos. De acuerdo con esta postura, la escuela tiene que preocuparse por la vida
actual de los alumnos, por sus intereses y deseos; de modo que su tarea es guiar y
ayudar a los estudiantes a escoger las partes más satisfactorias e interesantes de la vida
como contenido para su actividad escolar. En vez de presentar a los alumnos los
contenidos disciplinarios-científicos en su desarrollo, se debe introducir a los alumnos
en un proceso de búsqueda y exploración personal y grupal, priorizando los nexos
psicológicos y significativos del aprendiz por sobre los nexos lógicos del especialista.
Pero responder a los intereses de los alumnos no significa que se tomarán como eje de
organización de los contenidos los intereses de un grupo en particular. El docente,
conociendo los intereses de sus alumnos según la edad y el contexto sociocultural,
debe basarse en su experiencia práctica para proponer saberes organizados y
secuenciados de manera tal que sean más "amigables" para los aprendices. Esta forma
de organización del contenido tiene gran difusión en el nivel inicial y en los primeros
años de la escolaridad básica.
• La organización de los contenidos por temas o proyectos permite romper con el
parcelamiento de las asignaturas, tomar en consideración los intereses de los alumnos
y relacionar los contenidos por áreas problemáticas. Este enfoque toma en cuenta la
complejidad de las situaciones de enseñanza y una visión del mundo más integrada y
comprensiva y no por disciplinas. En vez de presentar a los alumnos los contenidos
disciplinarios-científicos en su desarrollo, se debe introducir a los alumnos en el
proceso de investigación en temas o problemas de debate social (contaminación,
racismo, crisis de la ciudad, superpoblación), priorizando los nexos socialmente
significativos como forma de reconstruir el conocimiento. Este enfoque supone contar
con un currículum que permita su reconstrucción permanente. Desde este enfoque se
pueden tomar problemas que son cruzados por diferentes disciplinas científicas, de
modo de generar un planteo multidisciplinario en relación al problema.
19
• las relaciones conceptuales: la secuencia del contenido reflejará las relaciones entre los
conceptos siguiendo una estructura lógica. Para entender un concepto se deberá haber
entendido el concepto inmediato anterior en la cadena lógica (por ejemplo, la
secuenciación de la matemática responde a este criterio, ya que es donde más
claramente se transparenta la fuerza de la disciplina).
• la indagación: la secuencia del contenido reflejará la lógica y los métodos de
investigación en cada disciplina o área de pensamiento.
• la lógica del aprendizaje: la secuencia del contenido se realiza en función de alcanzar
aprendizajes cada vez más complejos, dejando de lado la lógica propia de las
disciplinas. Se toman en cuenta los problemas relacionados con el grado de dificultad
del contenido, la internalización del contenido, los saberes previos que son necesarios,
la experiencia anterior, etcétera.
• la utilización del aprendizaje: el contenido se secuenciará en relación a problemas
propios de cada contexto (así, se puede enseñar primero una cosa que se necesita usar
en lo inmediato para alguna aplicación o necesidad práctica).
Para que los objetivos puedan ser plasmados y para que los contenidos sean presentados,
experimentados e internalizados por los aprendices es preciso desarrollar diversas actividades y
tareas escolares. Aquí reside uno de los principales retos que enfrentan los docentes: convertir
los contenidos en actividades que constituyan verdaderas experiencias de aprendizaje16.
Las tareas son las formas como los alumnos entran en contacto con los contenidos.
Dependiendo de lo que hagan se implicarán y se relacionarán con el contenido de determinada
manera. Lo que sucede a partir de lo que el docente propone depende de la complejidad de los
contenidos, de la actitud del docente, del grupo de alumnos, de la edad de los alumnos, del
contexto más general en que esta situación educativa transcurra, etc. Al realizar las actividades,
el alumno lee, comprende, asimila, relaciona, expresa, observa, analiza, discute con los demás,
aplica, compara, deduce, generaliza, transfiere, siente, razona, construye, produce. 17 Y, a través
de todo esto, aprende de determinada manera.
Los docentes necesitan contar con un repertorio de tareas apropiadas, para poder elegir en
el momento preciso aquellas más adecuadas y estimulantes. Este repertorio puede ser
construido por el docente mismo en el desarrollo de su práctica o puede ser organizado por los
especialistas de las empresas editoriales y plasmado en las actividades propuestas por los
manuales y los libros de texto. El docente puede desplegar un patrón reiterativo, monótono,
previsible de actividades. Es el caso del docente que se suela denominar "tradicional", apegado
a las rutinas de la copia, el cuestionario, el dictado, las cuentas y el calcado de mapas. Otros
docentes, confiados en su capacidad de inventiva, organizan las actividades de aula sobre la
marcha: miran el tema a desarrollar y sugieren a los alumnos una actividad. Pero el resultado
de este modo último modo de actuar se asemeja en muchos aspectos al del docente más
tradicional: el patrón de actividades se empobrece, los desafíos planteados a sus alumnos se
rutinizan, la actividad empieza a girar sobre la actividad misma y no sobre los contenidos que se
intentan transmitir. En este segundo modo de actuar se corre el riesgo de proponer trabajos de
equipo porque eso "es bueno" en cualquier circunstancia y para cualquier contenido; lo que
constituye un supuesto altamente cuestionable.18
20
Cada docente, con el paso del tiempo, va conformando e internalizando un "fichero" y un
patrón de actividades que caracterizan su enseñanza. El patrón de actividades que promueve
un buen maestro debe ser diverso, rico y flexible. El buen docente trata de no atarse a muchas
rutinas, aunque algunas rutinas pueden ser sumamente útiles de promover. 19 El "fichero" se
forma con experiencias propias y aportes; se va sedimentando con los años de docencia y se
mejora con el estudio y la búsqueda permanente de nuevas formas de promoción del
aprendizaje y por la revisión y rescate de las viejas formas que aún continúan siendo útiles a la
hora de enseñar.
Pero un docente no presenta actividades teniendo en cuenta, solamente, las características
del contenido a enseñar; también lo hace teniendo en cuenta finalidades y propósitos éticos y
políticos. En esta línea de pensamiento es interesante considerar los criterios de selección de
actividades propuestos por Raths20, que pueden servir de guía, de principios orientadores, para
la formulación de actividades. Según Raths, Son más valiosas aquellas actividades o propuestas
de actividad que:
• Dan espacio al alumno para tomar decisiones razonables acerca de cómo desarrollarla
y ver las consecuencias de su elección.
• Promueven el desempeño de un papel activo por parte del alumno: investigar, exponer,
observar, entrevistar, participar en simulaciones, etc. en lugar de ocupar un papel
pasivo: escuchar, rellenar fichas, participar en discusiones rutinarias con el docente,
etcétera.
• Permiten o estimulan al alumno a comprometerse en la investigación de las ideas, en la
aplicación de procesos intelectuales o en problemas personales y sociales. Implicarse
en cuestiones acerca de la verdad, la justicia, la belleza; comprobar hipótesis,
identificar supuestos. Las actividades planteadas de esta manera manifiestan una
intencionalidad modelizadora por parte del docente y contribuyen a la formación más
general del alumno, más allá del contenido puntual de que se trate.
• Implica al alumno en una relación amplia y diversificada de contacto con las realidades
-tocar, manipular, aplicar, examinar, explorar, construir-, superando el pintar, escribir y
narrar como opciones únicas.
• La actividad se volverá más significativa si en ella los alumnos se implican con
diferentes intereses y niveles de capacidad: imaginar, comparar, clasificar o resumir son
tareas que no imponen normas de rendimiento y que permiten la producción de
resultados diversos y divergentes.
• La actividad debe permitir y estimular en los alumnos el examen de las ideas o los
procesos intelectuales ya existentes para que puedan establecer nexos con situaciones
nuevas, de modo de establecer continuidades entre lo ya aprendido y lo que se puede
aprender.
• La actividad tendrá más valor educativo si les exige a los alumnos detenerse,
reflexionar y examinar temas o aspectos en los que la mayor parte de las personas no
se detiene y que además son abordados de manera fragmentaria y caótica por los
medios de comunicación (los problemas de género, desigualdad social, responsabilidad
hacia los semejantes, guerra, paz, etcétera.)
• La actividad debería llevar a la aceptación consciente del riesgo, la posibilidad del
fracaso, de la utilidad de la crítica y la existencia de la incertidumbre que obliga a salirse
de caminos transitados, ya probados.
trabajo individual, como las tareas para el hogar, la ejercitación sistemática y ciertas memorizaciones no son malas
en sí mismas; dependen de qué finalidades se persigan y del significado compartido que maestro y alumno logran
construir al respecto.
21
El razonamiento que guía la buena enseñanza es práctico y ético-político y, como tal, también debe estar guiado por
la eficacia: además de ser relevantes y significativas, importa que las estrategias de enseñanza funcionen, den
resultados, sean eficaces. Retomamos algunas de estas cuestiones en el capítulo final.
19
El tema de las rutinas escolares no pasa por el hecho de ser "rutinas" sino por haber perdido eficacia y sentido.
Por ejemplo, la clásica "hora de lectura", bien reflexionada, podría ser reintroducida en la escuela. Lo mismo
puede plantearse respecto de los famosos "deberes".
20
Raths, J. D.: "Teaching without specific objectives", en Educational Leadership. Abril, 1971, 714-720. Citado por
Gimeno Sacristán, J.: La pedagogía por objetivos. La obsesión por la eficiencia. Madrid, Morata, 1982
• La actividad será más valiosa si le permite al alumno volver sobre su esfuerzo inicial; si
le permite rever, repensar, revisar y perfeccionar lo ya hecho, por contraposición a
aquella actividad que sólo requiere completar algo ya dado, sin dar un lugar a la crítica,
al error o al perfeccionamiento progresivo.
• La actividad debería permitir al alumno controlar lo que va haciendo -como forma de
autorregulación- a través de la aplicación y dominio de reglas significativas.
• La actividad debería darle al alumno la oportunidad de planificar y participar con otros
en el desarrollo yen los resultados de la tarea misma.
• La actividad tendría que incluir los intereses de los alumnos de modo que éstos se
comprometan personalmente en ella.
• Es necesario formular las actividades, las tareas y las rutinas escolares en coherencia
con los fines generales de la educación que se dicen buscar.
• Es preciso analizar si la actividad es la más adecuada para promover la internalización
de determinados contenidos.
• Deberán considerarse los procesos de aprendizaje de los alumnos que se quieren
estimular por medio de esa actividad.
• Es preciso considerar la motivación que la actividad puede despertar y el significado
que puede adquirir para los alumnos.
• Es preciso tratar de anticipar la globalidad de efectos posibles, buscados y no buscados
que la misma actividad generará.
• El tipo de actividad que se propone producirá un cierto tipo de comportamiento en los
alumnos, pero también exigirá un determinado papel al docente.
• La actividad requerirá ciertas condiciones organizativas en relación al espacio, al
tiempo, a los recursos necesarios y a los disponibles.
• La actividad planificada deberá establecer conexiones con otras actividades previas y
dejar abiertas las puertas para las actividades siguientes.
Al comenzar un curso, una unidad o un tema nos preguntamos: ¿Las actividades generadas
permiten analizar los conocimientos previos de los alumnos? ¿Plantean el conocimiento de
forma que sea significativo? ¿Son adecuadas al nivel de desarrollo de los alumnos?
¿Constituyen un desafío abordable para los alumnos a partir de sus competencias actuales?
¿Ayudan a provocar un conflicto en sus formas habituales de pensar, actuar o sentir?
¿Estimulan el fortalecimiento de la autoestima y el autoconcepto en los alumnos? ¿Los ayudan
a adquirir habilidades relacionadas con el aprender a aprender?
De todo lo dicho podemos arribar a la siguiente conclusión: es en la formulación y puesta
en práctica de las tareas de enseñanza y de las actividades para los alumnos donde se traducen
las ideas reguladoras del cuerpo docente. Es aquí -mucho más que en la declaración de fines o
intenciones- donde se manifiestan las filosofías de la enseñanza. Y es por esto que el tema de
las actividades no es un simple ítem que se debe llenar en una planificación, sino que se nos
22
presenta como un campo problemático que requiere de atención y de reflexión permanente.
e. La selección de materiales y recursos
La presentación del contenido a los alumnos requiere de soportes sobre los que los
alumnos realizarán las actividades; estos soportes son herramientas materiales y simbólicas
que permiten la expresión y el desarrollo de habilidades cognitivas, prácticas y afectivas. El
recurso más utilizado en la situación educativa es también el más utilizado fuera de la escuela:
el lenguaje. El lenguaje hablado o escrito es el medio principal a través del cual el conocimiento
y la sensibilidad se construyen, almacenan y expresan. Conocemos y codificamos nuestra
experiencia a través de las palabras, pero también a través de fórmulas, gráficos, imágenes fijas
y en movimiento, de modelos y del contacto directo con las cosas.
Los desarrollos tecnológicos modifican y reorganizan las formas de conocer y organizar el
mundo, tanto dentro como fuera de la escuela. No se piensa hoy del mismo modo que antes de
que se inventara la escritura o la imprenta y no se pensará igual dentro de veinte o treinta años,
a partir de la inclusión generalizada de la informática. La escuela moderna se organizó sobre un
elemento central: el libro. Sin embargo, nunca se enfatizará lo suficiente sobre la necesidad de
la presencia sistemática, cotidiana, accesible y amigable del libro en las tareas de enseñar y de
aprender. En nuestras escuelas el libro ha perdido protagonismo cultural y formativo. No nos
referimos al libro de texto o al clásico manual, sino a la literatura, al recurso de la lectura
sistemática, al uso de atractivas bibliotecas de aula... ¿Cuántas novelas de aventuras leen
nuestros alumnos en su escolaridad básica? ¿Cuántas escuelas hacen funcionar momentos
placenteros de lectura individual o colectiva? ¿Cuántos libros enteros se leen en la escuela
media? E/libro -el buen libro- es una máquina de producir mundos, historias, sujetos; su papel
en la escuela no es el de un mero recurso. La lectura de obras y libros completos -y no de meras
fotocopias o de pequeños fragmentos o capítulos- es un objetivo y un contenido central de
cualquier enseñanza.
Y una máxima que conviene a toda enseñanza, pero que sirve especialmente en el caso de
los recursos a utilizar, es la de la pluralidad: los textos sobre un tema -así como las visiones o
perspectivas- deben ser, en la medida de lo posible, plurales. La historia se puede enseñar con
libros de historia comparando las opiniones de diversos historiadores, pero también se puede
promover el aprendizaje a través de filmes, de músicas, de novelas, de cuadros estadísticos, de
mapas. La capacidad de la lectura y la riqueza de la interpretación se desarrolla con la
abundancia de registros, de sensaciones y de informaciones. Cabe, eso sí, al maestro, disponer
una cierta intención educadora para que esa abundancia no derive en confusión o en
sinsentido para el aprendiz poco entrenado en ciertas áreas del saber y del hacer.
Pero uno de los grandes reclamos que se le hacen a la escuela hoy es la no incorporación
de los más recientes desarrollos tecnológicos y la cultura de la imagen: la informática, las
telecomunicaciones, el tratamiento digital de la imagen y el sonido. Nunca como en la
actualidad, las tecnologías de la comunicación generaron tantos medios de expresar ideas (y
"no-ideas", aunque tal cosa no existe) bajo distintas formas, ni sus mensajes alcanzaron a tantas
personas. Mientras tanto, la escuela y buena parte de los docentes siguen (o seguimos)
aferrados exclusivamente a las forma de comunicación de la cultura de la Galaxia Gutemberg 19.
Las nuevas tecnologías entran en la educación como contenido de talleres y de actividades
extracurriculares, como un auxiliar más que como un medio global que va a reconstruir -lo
queramos o no- las formas de comunicar, enseñar, aprender en cualquiera de sus
especialidades, temas o asuntos. Hasta ahora, cuando los nuevos medios se incorporan en la
escuela, es frecuente que lo hagan al servicio de las estrategias de enseñanza existentes, como
un recurso más a disposición del docente.20
19 "Galaxia Gutemberg" es la denominación -creada por el gran teórico de la comunicación de origen canadiense
Marshall McLuhan (1911-1980)- para referirse al sistema cultural organizado alrededor de la impresión mecánica de
la palabra escrita. Entre las obras más destacadas de Mc Luhan podemos citar La galaxia Gutemberg: La creación del
hombre tipográfico (1962); Los medios de comunicación: Las extensiones del hombre (1964), Guerra y paz en la
aldea global (1968) y La ciudad como aula (1977).
23
La problemática sobre qué recursos utilizar está abierta: dependerá de las características
propias del contenido, de las finalidades que se persigan, de lo disponible, de lo que los
alumnos deseen. Pero debemos saber que la adopción misma de un recurso u otro dará un
cierto encuadre a la actividad y al contenido mismo. Es imposible de separar "continente" y
"contenido" en lo que refiere a la utilización de los recursos. El soporte mismo es parte del
contenido: enseñar historia usando la televisión y el video o recurriendo solamente al texto
escrito brinda a los alumnos dos tipos de acercamiento totalmente diferente, a partir de los
cuales se puede jugar la aversión o la atracción por el conocimiento histórico.
20 No intentamos hacer una apología de la utilización de las tecnologías de base computacional. Muchas tonterías,
estafas y cosas inútiles se han generado y se generan en los tiempos que corren con el afán de vender
computadoras, software o de imponer "grandes" verdades usando metáforas informáticas. Pero no menos cierto es
que la escuela, los docentes y los pedagogos somos tradicionalmente conservadores en materia tecnológica.
Muchos factores han contribuido a que este hecho fuera una realidad incontestable; entre otros, la crónica escasez
de recursos materiales y financieros (salarios incluidos) a la que están sometidas la mayor parte de nuestras
escuelas, docentes y alumnos. Sin embargo, también creemos que hacemos un flaco favor a nuestros alumnos si
insistimos en negar la importancia de uno de los dispositivos tecnológicos que están transformando nuestro modo
de vivir en el mundo.
Para quien esté interesado en estos temas, la bibliografía (buena y mala) es extensísima, cuenta con gran difusión y
dinamismo. Nos limitamos a recomendar el libro de Tiffin, J. y Rajasingham, L.: En busca de la clase virtual. La
educación en la sociedad de la in formación. Barcelona, Paidós, 1997.
21 Trabajaremos estos temas en la parte final del próximo capítulo.
24
La actividad de enseñanza ocurre dentro de un escenario definido por el tiempo disponible
para la tarea, el espacio en que se desenvolverá y el agrupamiento o la forma en que estarán
distribuidos los alumnos dentro de ese espacio. En relación a las tres dimensiones fundantes de
cualquier estrategia de enseñanza, el docente podrá decidir -en mayor o menor medida- cuánto
tiempo le destinará a una tarea, cómo dispondrá el mobiliario y los recursos y si sus alumnos
trabajarán solos, en pequeños grupos, todos juntos o con alumnos de otros grupos, grados,
años o secciones.
Los factores institucionales y materiales (la cantidad y el tamaño de las aulas, la
disponibilidad de espacios alternativos, el equipamiento) inciden fuertemente en las decisiones
respecto del uso del tiempo, del espacio y la forma de agrupamiento de los alumnos. No será
igual la organización de las actividades si el docente cuenta con dos módulos de cuarenta
minutos obligatoriamente seccionados por un recreo, que si cuenta con uno de ochenta dentro
del cual puede disponer libremente de interrupciones en la actividad. Si los pupitres están
atornillados al piso será difícil cambiar la disposición espacial y relacional dentro del aula.
En cuanto al agrupamiento de los alumnos, el docente deberá considerar que hay tareas
que es conveniente realizar de manera individual, en pequeños grupos o en grupo total,
dependiendo del contenido, la homogeneidad o heterogeneidad del grupo, el nivel de
conocimientos, etc. Los agrupamientos pueden ser fijos y permanentes o flexibles y
circunstanciales, dependientes del tipo de tarea que se realice. Podemos decir, a grandes
rasgos, que los agrupamientos fijos tienden a crear estereotipos en los miembros que los
componen (el caso de los grados A, B y C que agrupan alumnos según su rendimiento o las
hileras o filas que agrupan a chicos con "problemas de disciplina"). Los agrupamientos flexibles
tienen como ventaja que permiten que los alumnos jueguen distintos roles, según su
capacidad, su interés y que se acostumbren a funcionar con diferentes compañeros de trabajo.
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trabajo con el grupo-clase permite la exposición de los temas de un modo más general, el
trabajo individual permite la apropiación y evaluación de las capacidades personales, con todos
los matices y variaciones posibles. No debemos dejar de tener presente que el aprendizaje es
un proceso intersubjetivo pero que se afirma también como un fenómeno intrasubjetivo,
personal.
En la escuela existen distintos tipos de planes que están determinados por el tiempo que se
intenta abarcar en el diseño y con los procesos que se pretende prefigurar (el "qué" de lo que
se va a planificar):
• Respecto del tiempo, no es lo mismo planificar la tarea a) para todo el año, b) para un
mes o dos semanas de trabajo, c) para la clase de matemática del día lunes. En el
primer caso, lo más probable es que el maestro realice una selección general de los
contenidos que se propone presentarles a sus alumnos a lo largo de los meses y una
identificación de los objetivos más generales, lo cual que le dará un perfil general de la
materia o asignatura. En el segundo caso (la planificación de un mes o de una
quincena), seguramente, tomará como base la distribución anual de los temas,
elaborará la secuencia de contenidos, pensará en líneas generales algunas de sus
actividades (sobre todo, las iniciales) y la forma que asumirá la evaluación o los
productos finales esperados. En el último caso (la planificación de la clase), el docente
intentará clarificarse el o los objetivos de la clase, revisará la secuencia de contenidos
con más precisión, determinará el tipo de actividad y sus momentos, pensará consignas
para orientar a sus alumnos y seleccionará cuidadosamente el texto y los materiales
que piensa utilizar.
• Respecto de lo que se planifica, los planes varían si se trata de diseñar o coordinar una
unidad de aprendizaje, una actividad conjunta entre distintos grados o los contenidos a
desarrollar en el Segundo Ciclo para el área de matemáticas. La relevancia de las
variables mencionadas y las cuestiones que habrá que precisar en cada caso irán
variando.
Los planes, cuando se los piensa como operaciones prácticas, como concreciones escritas o
mentales de un determinado raciocinio o estrategia de enseñanza, deben ser diversos. Por eso
no hemos brindado fórmulas, modelos o planillas para la planificación anual, de unidad o de
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clase. Hemos intentado explicitar una serie de criterios que el lector, en el ejercicio de la tarea,
podrá ir ajustando, mejorando, concretando en instrumentos que le vengan bien a la medida de
sus intenciones como educador.
Frente al gran cúmulo de cuestiones abordadas, un estudiante de profesorado podría
decirse: ¡¡¿qué estoy haciendo yo acá?!! Calma. La enseñanza es una actividad compleja pero
no es una actividad imposible de realizarse ni de realizarse bien.
La tarea de reflexión sobre la actividad en sí de enseñanza es importante ya que nos
permite conocerla para poder actuar e interactuar cada vez mejor. En esto será de gran ayuda
el momento de la planificación. De cara a los múltiples condicionantes de las situaciones de
enseñanza (el currículum y el cuerpo de contenidos, las diversas filosofías de la enseñanza o
ideas reguladoras, la evaluación que deberá hacerse de los alumnos, los ritmos de trabajo
impuestos por el contexto social e institucional) el diseño de la práctica de enseñanza nos
servirá de guía, de eje vertebrador y nos permitirá pensar una y otra vez sobre nuestra propia
tarea. Como un puente sutil tendido entre la provisionalidad del conocimiento y la
incertidumbre de la situación educativa, el diseño y la planificación constituyen un momento y
una herramienta para afirmar nuestra condición de enseñantes. Es nuestra hipótesis de trabajo
que, seguramente, hemos de ajustar en un futuro.
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