Biografía (samy)
Mi nombre es Samanta Lizbeth Téllez flores, tengo 16 años de edad, nací en la
ciudad de México el 09 de octubre del 2007, tengo tres hermanos, Evelyn Berenice
Téllez flores de 40 años, Israel Téllez flores de 36 años, y Yhair Manuel Téllez flores
de 26 años.
Yo vivía en la calle Azcapotzalco colonia el recreo, en una casa blanca de tres pisos,
a menudo mi abuelita Esperanza Rosa Roldan Ramírez, nos visitaba a nosotros, ya
que su casa solo quedaba a dos cuadras o nosotros a ella y como ahí estaban
viviendo con ella mis primas y mis tíos, acostumbrábamos a celebrar cualquier
evento todos juntos. Mi abuelita era demasiado linda, era hermosa, ella era
directora en una secundaria, decía que yo era su adoración, y ella fue la persona
que me regalo mis primeros libros, que ahora atesoro con todo mi corazón,
recordándola a ella, ya que falleció desgraciadamente de cáncer, pero siempre
estará en mi corazón.
Desde pequeña me gusta mucho bailar, y mi mama, Marisol
Flores roldan, me metió a muchas clases de bailes cuando
cumplí 5 años, todas eran de diferentes tipos, hawaiano, salsa,
break dance, algo de ballet y danza clásica. Gracias a esto,
pude entrar en un carnaval a mis 8 años ya que mis hermanos
Israel y Yhair también participaban cada año, y se
acostumbraba a realizar este magnífico evento a finales de
enero, habían muchos carros alegóricos y jóvenes muy lindas
bailando, la gente se juntaba y veía el espectáculo, como
siempre mi mama estuvo a mi lado, apoyándome y echándome ánimos para que
no me cansara, ya que para este recorrido tenía que
volver al día siguiente para hacerlo de nuevo, y así por 3
días, y a pesar de que si me llegaba a cansar mi deseo y
ganas de seguir bailando y que la gente me mirara
podían más, era algo que me apasionaba y disfrutaba, yo
deseaba ser una bailarina reconocida, y estar entre las
mejores y mi mama me impulsaba en mi deseo.
Mi mama era la mejor, con ella y los esfuerzos que hacia
por mi, logre entrar a una academia de baile a los 10
años, estaba muy feliz y emocionada, y ahí dure 3 años,
tenia presentaciones, salíamos de viaje a otros lugares a
bailar, era hermoso.
Durante la pandemia deje de ir, intente seguir con mis clases de baile de forma
virtual, pero obviamente no era lo mismo, así que perdí interés en continuar, y
pensé que la mejor opción era seguir cuando la pandemia terminara. Mi mama al
ver que yo empezaba a tener un poco de “obsesión” por los videojuegos, tomo
cartas en el asunto y me metió a clases de inglés también
de forma virtual en una escuela que se llama “The Anglo”,
me fue muy bien ahí, ya que si aprendí cosas nuevas, y
ahora se me comunicar de manera mejor en el inglés,
también agarre gusto por la lectura, ciencia ficción,
romance, novelas, y un poco de suspenso, pero mi favorita
siempre fueron las de romance, así que casi toda la
pandemia después de las clases de mi colegio y de las de
inglés, me ponía a leer libros, y descubrí que al igual que
el baile me apasionaba escribir historias, me transportaban
a otro mundo, a otros lugares y con otras personas. Mi
pasatiempo favorito es leer y escribir diferentes tipos de
historias.
Cuando cumplí 14 años, mi mama falleció, ya que tenía cáncer, y por años lo
controlo, y fue muy fuerte, pero el cáncer avanzo y avanzo, hasta que termino con
ella, dejándola muy deteriorada, ella ya no era la mujer fuerte que alguna vez fue o
me demostró ser, ya no cocinaba ni miraba películas conmigo, a ella le encantaba
hacer diferentes recetas, cocinaba riquísimo, y en esta época de diciembre,
mirábamos muchas películas de navidad, y se daba ideas para decorar la casa y
poner el árbol, yo al final de toda la decoración le decía que
parecía de revista. Ella nunca quiso ir al hospital, ya estaba
cansada, la enfermedad la tenía agotada, así que cada día que
pasaba empeoraba, y hablaba menos, supongo que no quería
molestar, aunque para mis hermanos y a mí nunca fue una
carga.
Finalmente ella falleció el 20 de julio del 2021.
Entonces mi hermana vino desde Villahermosa tabasco, y me
fui con ella a vivir, ya que la petición de mi mama era esa,
entonces con ella me eh dado la oportunidad de conocerla
realmente para descubrir que es una persona maravillosa e
increíble, que se lo daría todo por mi como yo por ella, asi que
vivo aquí en Villahermosa desde hace apenas 2 años con mis
dos sobrinos y mi cuñado, me están dando una vida linda, llena
de aventuras y sanando la perdida de nuestra mama, todos hemos sido un buen
equipo.
Siempre llevare en mi alma y corazón a mi abuelita, que fue la persona que me
enseño que significaba el amor incondicional, a mi mama, que siempre me quería,
pasara lo que pasara y me apoyaba en mis metas y mis sueños los hacia realidad, y
a mi hermana que ha sido como una curita al corazón, me comprende, y me
enseña día a día lo valiosa que soy, lo orgullosa que esta de mi, y me demuestra
que me ama, tanto como yo a ella.
Hoy en día, me encuentro estudiando en el cobatab 29 de tercer semestre,
realizando el proyecto transversal de literatura.
Dulce amargura
Raúl y Diana se conocieron en su pequeño pueblo en México. Raúl, que era
carpintero, estaba trabajando en la reparación de una vieja iglesia en el centro del
pueblo. Diana, que siempre había tenido un espíritu servicial, se ofreció como
voluntaria para ayudar en la restauración de la iglesia.
Fue durante esos largos días de trabajo juntos que Raúl y Diana se conocieron.
Compartieron risas, historias y, a veces, incluso sus sueños y miedos. A través de su
trabajo conjunto, comenzaron a apreciar las cualidades del otro. Raúl admiraba la
bondad y el espíritu servicial de Diana, mientras que Diana se sentía atraída por la
dedicación y la habilidad de Raúl.
Después de varios años de noviazgo, Raúl y Diana decidieron casarse. Fue una
hermosa ceremonia en la misma iglesia que habían restaurado juntos. Rodeados de
familiares y amigos, prometieron amarse y cuidarse en la salud y en la enfermedad.
Unos años después de su matrimonio, Diana quedó embarazada. Fue un momento
de gran alegría para la pareja. Nueve meses después, dieron la bienvenida a su hija,
a la que llamaron Sol.
Sol ya de 10 años de edad, y sus papas Diana de 37 y Raúl de 39 vivian en un hogar
lleno de amor y calidez. Estaba ubicada en las afueras de un pequeño pueblo en
México, rodeada de naturaleza y con vistas al bosque cercano.
Era una casa modesta pero acogedora. Tenía paredes de adobe y un techo de tejas
rojas. Al entrar, uno era recibido por el olor a comida casera que siempre parecía
estar cocinándose en la cocina de Diana.
La sala de estar estaba llena de muebles cómodos y fotos de la familia. Aquí es
donde Sol, Diana y Raúl pasaban la mayor parte de su tiempo juntos, ya sea viendo
la televisión, jugando juegos de mesa o simplemente charlando sobre su día.
Sol era una niña de ojos brillantes y risa contagiosa. Tiene ojos grandes y curiosos
que siempre están buscando nuevas aventuras. Su cabello es largo y oscuro, a
menudo atado en una trenza que se balancea cuando corre por el bosque. Su
nombre, que significa “sol” en español, era un reflejo de su personalidad: siempre
brillante y llena de vida. Sol amaba la naturaleza y pasaba la mayor parte de su
tiempo libre explorando el bosque cercano a su casa.
El bosque era un lugar mágico. Estaba lleno de árboles altos y robustos que
parecían tocar el cielo. Los rayos del sol se filtraban a través de las hojas, creando
un hermoso espectáculo de luces y sombras. El aire siempre estaba lleno del dulce
aroma de las flores silvestres y el canto de los pájaros resonaba en todo el bosque.
El bosque era el hogar de una gran variedad de animales. Sol a menudo veía
conejos saltando por los matorrales, ardillas trepando por los árboles y, a veces,
incluso podía ver a un venado pastando tranquilamente.
El bosque también estaba lleno de maravillas más pequeñas. Sol amaba buscar
insectos, y el bosque estaba lleno de ellos. Desde coloridas mariposas hasta
pequeñas hormigas trabajadoras, cada criatura tenía su propio lugar en el
ecosistema del bosque.
El bosque era un lugar de aventura y descubrimiento para Sol. Cada día traía algo
nuevo: una flor que no había visto antes, un pájaro con un canto que no había
escuchado, una huella de animal que no podía identificar. Para Sol, el bosque era
un lugar de infinitas maravillas y posibilidades.
Raúl, el padre de Sol, era un hombre de gran corazón. Trabajaba como carpintero
en el pueblo y era conocido por su habilidad para transformar simples trozos de
madera en hermosas obras de arte. Raúl amaba a su familia más que a nada en el
mundo y siempre se aseguraba de que tuvieran todo lo que necesitaban.
Diana, la madre de Sol, era una mujer de dulce sonrisa y manos hábiles. Era
conocida en todo el pueblo por su increíble habilidad para cocinar. Sin embargo,
Diana tenía un amor especial por los dulces. No podía resistirse a un buen pastel o
a un trozo de chocolate. A pesar de las advertencias de Raúl sobre la importancia
de una dieta equilibrada, Diana continuó disfrutando de sus dulces favoritos.
Un día, Diana comenzó a sentirse mal. Tenía sed constante, se sentía cansada todo
el tiempo y había perdido mucho peso. Raúl, preocupado, decidió llevarla al
hospital. Después de varios exámenes, el médico les dio la noticia: Diana tenía
diabetes e hipertensión debido a su consumo excesivo de azúcar y a no cuidar su
peso.
Esta noticia fue un golpe para la familia. Sol estaba asustada, no entendía
completamente lo que estaba pasando, pero sabía que su madre estaba enferma.
Raúl estaba devastado, pero sabía que tenía que ser fuerte por su familia.
A pesar de los desafíos, la familia se mantuvo unida y fuerte. Raúl y Sol aprendieron
a cocinar comidas saludables para Diana. Diana, a pesar de su enfermedad, seguía
siendo la madre cariñosa que siempre había sido. Y Sol, a pesar de su corta edad,
demostró una madurez y comprensión más allá de sus años.
Con el tiempo, Diana logró controlar su diabetes e hipertensión con la ayuda de su
familia y el cuidado médico adecuado. Aunque la vida había cambiado, la familia
encontró una nueva normalidad.
Sol tenía una relación muy estrecha con sus padres. A pesar de ser una niña, Sol era
muy madura para su edad y entendía la importancia de apoyar a su familia durante
los tiempos difíciles.
Con su padre, Sol compartía un amor por la naturaleza y la exploración. Pasaban
mucho tiempo juntos en el bosque cercano, donde Raúl le enseñaba sobre las
diferentes especies de árboles y animales. Raúl también le enseñó a Sol la
importancia del trabajo duro y la dedicación, valores que Sol admiraba y buscaba
emular.
La relación de Sol con su madre, era igualmente fuerte. Sol admiraba la fortaleza y
resiliencia de Diana frente a su enfermedad. A pesar de su diabetes e hipertensión,
Diana siempre se esforzaba por cuidar de su familia y mantener un hogar amoroso.
Sol a menudo ayudaba a Diana en la cocina, aprendiendo a cocinar comidas
saludables y deliciosas.
La historia de Sol, Raúl y Diana es un recordatorio de que, a pesar de los desafíos
que la vida pueda presentar, el amor y el apoyo familiar pueden ayudarnos a
superar cualquier obstáculo. Y aunque Diana tuvo que aprender de la manera más
difícil la importancia de cuidar su salud, su historia sirve como una advertencia para
todos nosotros sobre la importancia de una dieta equilibrada y un estilo de vida
saludable.
Y así, a pesar de las pruebas y tribulaciones, la vida en el pequeño pueblo mexicano
continuó, con Sol brillando tan brillante como siempre, Raúl trabajando duro como
siempre, y Diana, a pesar de su enfermedad, todavía cocinando las comidas más
deliciosas, aunque ahora mucho más saludables. Y aunque la vida no siempre era
fácil, siempre había amor, y eso, al final del día, es lo que realmente importa.
A pesar de los desafíos que enfrentaron, su casa siempre fue un lugar de amor y
apoyo. Era un refugio seguro donde, sin importar lo que sucediera, sabían que
siempre podían contar el uno con el otro.
Elementos contextuales de la narrativa:
Externos:
Persona que narra: El narrador es un observador externo (narrador omnisciente).
Época: Contemporánea
Momento histórico: Diabetes e hipertensión
Género: Narrativa (la historia es una narración ficticia).
Internos:
Tipo de narrador: Narrador omnisciente (el narrador tiene un conocimiento
completo de los personajes y los eventos).
Personajes:
Sol: Es la hija de Diana y Raul. Su vida y experiencias son centrales para la
narración.
Diana: Es la madre de Sol y la esposa de Raul. Su diagnóstico y lucha contra la
diabetes e hipertensión son elementos clave de la historia.
Raul: Es el padre de Sol y el esposo de Diana. Su apoyo a Diana durante su
enfermedad es un aspecto importante de la trama.
Espacialidad: La historia se desarrolla en un pequeño pueblo en México y en un
bosque cercano a la casa de la familia.
El hogar: La casa de la familia es descrita como un lugar acogedor y lleno de amor.
Está ubicada en un pequeño pueblo en México, lo que sugiere un ambiente
tranquilo y pacífico. La casa es modesta pero cómoda, con una sala de estar llena
de fotos de la familia y una cocina donde Diana prepara sus comidas. El cuarto de
Sol está decorado con sus propios dibujos, y desde su ventana puede ver el bosque
cercano.
El bosque: El bosque cercano a su casa es un lugar de aventura y descubrimiento
para Sol. Está lleno de árboles altos, flores silvestres y una variedad de animales.
Sol pasa mucho tiempo en el bosque, explorando y aprendiendo sobre la
naturaleza.
Temporalidad: La narración abarca un periodo de varios años, desde antes del
diagnóstico de diabetes de Diana hasta después de su diagnóstico y tratamiento.
Orden de los hechos: Los eventos se presentan en un orden cronológico,
comenzando con la vida de la familia antes del diagnóstico de Diana, seguido por
el diagnóstico y los cambios en la vida de la familia, y finalmente la adaptación de
la familia a su nueva normalidad.