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Estrategias de Storytelling en Oratoria

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Unidad 2

Vicerrectorado de Tecnología y Educación Digital │Dirección de Diseño y Desarrollo Instruccional

Comunicar: la intención es obtener una respuesta

Narrar historias (Storytelling)

La razón y las emociones en una exposición

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Comunicar: la intención es obtener una respuesta

Todo mensaje debe responder primero a una intención:

¿Qué nos proponemos con la alocución que vamos a emprender?

¿Entusiasmar a alguien con nuestro proyecto para que invierta en él?

¿Convencer a alguien para que sea nuestro proveedor o cliente?

¿Estimular a integrantes de un equipo en la consecución de alguna meta?

En general, aspiramos que nuestro interlocutor/interlocutores nos respondan de alguna manera,


en la que entenderemos que hemos logrado algún tipo de efecto, ya sea desde el lenguaje o
desde la acción. Todo acto de comunicación se basa en una dinámica de mutua influencia entre
sus integrantes.

Una vez que definimos el sentido o la intención de nuestra intervención debemos tener en cuenta
un principio básico de toda narración, la que debe contener los siguientes tres pasos:

1. Introducción.

2. Nudo.

3. Desenlace.

Las tendencias de la época indican la conveniencia de practicar cierto “minimalismo” en las


distintas presentaciones públicas. El mundo, y particularmente el de los negocios, funciona a
ritmos distintos a los que estábamos acostumbrados hasta hace solo un par de décadas atrás.
Hoy se sugiere no dilatar los tiempos de las intervenciones más allá de lo necesario, ir al grano y
respetar la agenda de terceros. Se ha llegado a sugerir que las reuniones de trabajo no debieran
superar los cinco minutos y que los temas personales o de la vida cotidiana deben quedar para
oportunidades más “sociales”. Por lo tanto nuestra estrategias discursivas deben apuntar a ser
breves, sencillos y concretos, en lo posible apelando a la emotividad de los integrantes del
auditorio a través de ejemplos, anécdotas, vivencias, situaciones que sean verosímiles a la
experiencia de un ser humano.

La introducción debe contar con alguna de esas estrategias donde en una pequeña historia
capturemos la atención de nuestra audiencia. Se sobreentiende que esa historia debe tener, en
algún lugar, un enlace con el tema u objetivo de nuestra intervención.

El nudo consistirá justamente en plantear la cuestión de fondo, mientras que el desenlace debe
ser el llamado a la acción, aquello que esperamos hagan los integrantes del auditorio.

Muchas veces es preferible quedar en un segundo encuentro, donde se podrá avanzar en detalles
y contará con el tiempo de intervalo suficiente para que nuestro interlocutor reflexiones sobre la
primera propuesta. De todas maneras no debemos saturar la agenda de terceros con una
notable cantidad de encuentros donde no se avanza bajo ningún aspecto.

De acuerdo a distintos autores que sugerimos en las lecturas encontraremos distintas


aproximaciones a la organización de una charla o discurso, pero la columna vertebral estará
indicada por estos tres elementos que son fundamentales para cualquier historia o relato.

Nuestro discurso puede ser improvisado completamente. Existen personas que no tienen
problema en recordar los puntos más importantes para su alocución. En otros casos se sugiere
elaborar un guión, en solo una hoja se indican los puntos para no olvidar y seguir un orden lógico.

Para determinados casos es preferible contar con un texto escrito para leerlo con solvencia, sin
titubeos y con exactitud expresiva. En ciertas situaciones y con mucha experiencia se
recomienda utilizar un guión y desplegar el verbo espontáneamente dando muestra de que se

trata de una persona que tiene ideas claras y facilidad de palabra. Todo dependerá del análisis de
las circunstancias y de la oportunidad. Algunas veces, quien sólo lee, puede ser tomado como
alguien que posee una personalidad insegura, con poca memoria o que precisó de ayuda de otros
para presentar su discurso. Este tipo de situación puede saldarse en el caso de que sea un
maestro de la interpretación oral, que domine la visualización del texto a la vez que haga
contacto visual con su público, que se anime a salirse del escrito y que utilice el énfasis con
maestría. Joan Detz (2015) publicó una interesante guía sobre los pasos a seguir para escribir y
pronunciar un discurso.

Cómo escribir y pronunciar un discurso


Joan Detz

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Narrar historias (Storytelling)


WORKSHOP STORYTELLING: Massimo Martinotti

El storytelling es una práctica reconocida en el mundo de la publicidad primero, y luego en las


artes visuales y el periodismo. Basa su importancia en el hecho de que en todas las civilizaciones
puede detectarse el valor del relato hablado, alrededor del fuego, en la cama momentos antes de
dormir, en reuniones sociales, etc. En distintos encuentros los seres humanos nos contamos
historias reales o ficticias; fieles a los acontecimientos o exageradas. Nos hemos deleitado de

niños escuchando, cuentos, narraciones, historias que movilizan nuestra imaginación y


emociones. Solemos leer o contar historias a nuestros niños y disfrutar de sus reacciones ante
una narración rica en expresiones, las que nunca aplicamos en otras ocasiones, transmitiendo
estados de ánimo, describiendo escenarios, construyendo un ambiente de suspenso, acción y
misterio.

Storytelling: Una herramienta poderosa en la oratoria

VER LECTURA

Muchas de esas historias son interesantes porque podrían haber sido vividas por uno mismo, o
alguien cercano podría haberse involucrado. Apuntan a situaciones netamente humanas y apelan
a los sentimientos de las personas. Son historias que nos conmueven, nos asustan, nos hacen reír
o llorar.

Los exitosos guionistas de las series contemporáneas manejan con destreza el arte del

storytelling. En nuestras alocuciones podemos hacer uso de este arte para narrar aquellas
historias humanas que nos permitirán convencer a nuestro auditorio de aquello que nos hemos
propuesto. Una buena historia es una herramienta para obtener un efecto deseado y controlado
sobre nuestros interlocutores.

La industria publicitaria ha sido una de las más prolíferas en la presentación de pequeñas


historias, verosímiles y emocionantes; dramáticas, épicas o humorísticas. Narraciones en las que
pequeños momentos que puedan ser vividos por un ser humano son contadas o representadas en
pocas decenas de segundos. En los últimos tiempos la publicidad ha desarrollado estrategias

basadas en pequeños relatos que involucran a personajes diseñados para la ocasión. Algunos
ejemplos lo constituyen la pareja de Galicia, los momentos con amigos de Iván de Pineda, etc.

La llama que llama: un éxito publicitario de la década de 1990 en Argentina.


la llama que llama completo

La pareja del Banco Galicia: Claudia y Marcos: un claro caso de historias “seriadas” con un toque

de humor.
Banco Galicia - Titanic

El periodismo también tomó el storytelling hace muchas décadas. Los artículos premiados con el

Pulitzer, en gran porcentaje, son historias de vidas de personas que narran su vinculación con
alguna problemática, cuyo impacto humano puede conmover los sentimientos de los lectores.
Esta misma estrategia es muy utilizada en el documentalismo, que remarca las experiencias y los
sentimientos de las personas.

En el marketing político la historia de personas anónimas pero que toman cara, cuerpo y nombre
revelan los motivos que esgrimen los candidatos en sus presentaciones públicas. A partir de esta
técnica escuchamos a los políticos dar testimonio de su encuentro con algún vecino y comentar
las percepciones que en su visita transmitieron los pobladores de un lugar cuyas historias
humanas sensibilizan.

En nuestras intervenciones podemos dar lugar a narrar brevemente una experiencia, propia o
ajena, enriquecerla en imágenes mentales alimentada con un vocabulario descriptivo y una
entonación expresiva. También podemos narrar anécdotas, cuentos, fábulas, leyendas, que
apunten al objetivo de nuestra intención de influir, incorporando variaciones dramáticas y

humorísticas.
Abriendo camino desde las emociones podemos confirmar racionalmente el objetivo de nuestro
encuentro con el auditorio.

Una presentación puede convertirse en una acción comunicativa relevante atendiendo ciertas
sugerencias básicas.
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La razón y las emociones en una exposición

Más adelante veremos que para la Nueva Teoría Estratégica desarrollada por Rafael Alberto
Pérez, es fundamental considerar una visión sistémica de la sociedad y de la comunicación en el
interior de aquella. Además el carácter dinámico y evolutivo de la sociedad nos lleva a considerar
al pensamiento estratégico en una combinación de racionalidad científico-técnica con intuición
profesional y empatía emocional.

Conectar con nuestras propias emociones, reconocerlas y gestionarlas es un aspecto


fundamental para establecer una fluida comunicación con distintos interlocutores, esta

caracterización no solo nos presentará más humanos, sino que nos permitirá conectar con otros.
A esta competencia también se la reconoce como parte integrante de la inteligencia emocional.
Ante momentos críticos e incluso violentos emocionalmente es recomendable reconocer los
sentimientos y enfrentar la situación consciente de nuestra condición y las condiciones del

entorno donde, indudablemente se encuentra el otro en cuestión. Lo importante es saber


conectar con nuestras propias emociones e identificarlas.

Conectar con las emociones del otro, es un segundo paso. Debemos ir aprendiendo a interpretar
la situación de distintas maneras, buscando alternativas. Identificar la situación contextual del
interlocutor, tratar de entender el porqué de su reacción y colocar nos en su lugar, eso se llama
empatía. De esta manera puedo comprender el estado emocional de la persona, no exacerbar la
situación, sino aportando tranquilidad y racionalidad a la situación, logrando que capte una
conexión entre ambos.

Desde las neurociencias se sostiene que los seres humanos actuamos desde nuestras emociones,
nuestra percepción del entorno es procesada por el filtro de nuestros sentimientos y que muchos
de los razonamientos que hacemos son sólo producto de la justificación de lo que creemos que
ocurre, condicionados por nuestra afectividad. Por estas razones es que se impone un
conocimiento lo más acabado posible de nuestro auditorio. Debemos preguntarnos qué mueve a
esas personas a reunirse conmigo, qué esperan de esta reunión y de allí entender que es lo que
puedo ofrecer en la conversación.

En el caso que los encuentros sean de pocos interlocutores posiblemente pueda obtener datos
más ilustrativos de las motivaciones de cada uno de los participantes. También puedo entender
que muchas reuniones pueden ser el primer paso para definir metas y en ese caso es
fundamental orientarse a comprender los requerimientos y necesidades de nuestros

interlocutores. La mayor parte de las bases la mejor manera de iniciar un encuentro es


demostrar que uno está dispuesto a escuchar y comprender al otro que imponer nuestro propio
criterio. Allí deberá afianzarse el poder de la empatía.

En los casos de trabajar con auditorios más numerosos deberemos advertir las diferenciaciones
más significativas dentro de la heterogeneidad del público, para poder hallar aquellos aspectos
que lo unan y sobre el cual podemos establecer prioridades de exposición.

En ambas situaciones se pone en marcha el principio de dinámica del cambio y flexibilidad que
define Pérez. Siempre debo tener en cuenta un plan para mi intervención, aunque debo estar
atento a las modificaciones posibles para adecuar el discurso a las características del nuevo
entorno socio-comunicacional que se nos presenta. La intuición deberá marcarnos parte del
camino y deberé estar atento a las expresiones gestuales que nos darán indicios de cómo se está
desarrollando el proceso comunicativo en tiempo real.

De nuestra parte deberemos cuidar aspectos que no son meramente estéticos sino que darán
cuenta de una personalidad, una convicción y credibilidad, como es el caso de una alta
expresividad, óptimo volumen y claridad absoluta en la exposición.

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