República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Superior
Universidad Nacional Experimental de los Llano Centrales “Rómulo Gallegos”
Área de Ciencias de la Salud
Facultad de Medicina
Informe
Docente: Estudiantes:
Carmen Bracho Borregos Jesus V-31878133
Gonzalez Rudy V-31878138
Materia: Juarez Barbara V-31842376
Metodologia de la investigacion Rojas Ana V-31467065
Vásquez Isabella V-31802877
San Juan de los Morros, Abril de 2024
Introducción
Las enfermedades cerebrales abarcan una amplia gama de trastornos que afectan
el encéfalo, la médula espinal y los nervios. Los síntomas de estos trastornos
pueden variar enormemente, ya que el sistema nervioso controla muchas funciones
corporales diferentes. Entre estos síntomas se incluyen todos los tipos de dolor,
debilidad o pérdida de la coordinación muscular, alteraciones de la sensibilidad
cutánea y trastornos de la visión, gusto, olfato y oído.
Las enfermedades cerebrales pueden ser causadas por infecciones, que pueden
ser provocadas por bacterias, virus, hongos, protozoos o parásitos. Estas
infecciones pueden causar inflamación del encéfalo (encefalitis) o de las capas de
tejidos (meninges) que recubren el encéfalo y la médula espinal, conocida como
meningitis.
Además, existen las enfermedades neurodegenerativas, que afectan varias
actividades que el cuerpo realiza, como el equilibrio, movimiento, hablar, respirar y
funciones del corazón. Muchas de estas enfermedades son genéticas, pero
también pueden ser causadas por alcoholismo, un tumor o un ataque
cerebrovascular.
Es importante destacar que esta es una introducción general y que cada
enfermedad cerebral tiene sus propias características y requerimientos de
tratamiento. En esta investigacion nos efocaremos en El Alzheimer.
Problema
El Alzheimer se define como una afección neurodegenerativa. En perspectiva se
basa en un desgaste progresivo de las neuronas cerebrales. Este deterioro lento
pero constante da lugar a afectaciones en el estado cognitivo que permite la
capacidad de diferenciar distintas etapas en función de cuáles son los síntomas y
manifestaciones clínicas como resultado del Alzheimer.
Causas:
Genética: Existe una predisposición genética en algunos casos. Los
antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo.
Factores de salud y estilo de vida: La hipertensión, la diabetes, la obesidad y
el tabaquismo pueden influir en el desarrollo del Alzheimer.
Edad: El factor de riesgo más importante es la edad avanzada1.
Síntomas:
Pérdida de memoria: Es uno de los síntomas más comunes. Las personas
con Alzheimer olvidan eventos recientes o detalles importantes.
Alteraciones en el lenguaje: Dificultades para encontrar palabras o
expresarse correctamente.
Problemas de orientación: Desorientación en tiempo, espacio y lugar.
Dificultades cognitivas: Problemas con el pensamiento abstracto, la
planificación y la resolución de problemas.
Cambios de comportamiento y personalidad: Irritabilidad, apatía y cambios
emocionales
Etapas:
Alzheimer presintomático: La enfermedad de Alzheimer tiene su comienzo
mucho antes de que aparezcan los primeros síntomas. Esta fase también es
conocida como etapa preclínica, esta fase sólo puede diagnosticarse
mediante pruebas de investigación neurológica, a través de la identificación
de la beta amiloide la cual en la proteína típica de esta enfermedad.
Deterioro cognitivo leve: Al hacer referencia al deterioro cognitivo leve se
define a todos aquellos cambios en la forma de pensar y recordar que se
observan en las personas mayores. Esta basado en cambios sutiles en la
cognición que, si bien son propios del envejecimiento, también pueden ser
una señal de que la enfermedad de Alzheimer ha pasado de una fase
preclínica a comenzar a dar señales de síntomas.
Alzheimer leve: La enfermedad de Alzheimer leve es la primera etapa de
suma importancia clínica en la que se diagnostican la mayoría de los casos
de Alzheimer. El Alzheimer se vuelve evidente tanto para los médicos como
para el paciente al ver signos claros de pérdida de memoria y habilidades
cognitivas que causan problemas para realizar las actividades de la vida
cotidiana.
Alzheimer moderado: A partir de etapa leve, la persona entra de forma
inevitable en la fase moderada del Alzheimer, en la que los síntomas clínicos
se vuelven más intensos, por lo que se produce una pérdida importante de
autonomía, requiriendo cuidados diarios por parte de familiares o cuidadores.
Esta etapa suele durar de 3 a 5 años, y las pérdidas cognitivas más
importantes se producen a nivel de habilidades comunicativas, orientación
espacial y habilidades manuales.
Alzheimer grave: Posteriormente a la etapa moderada, lamentablemente
comienza la fase final del Alzheimer. El Alzheimer grave hace referencia a la
última y más grave etapa de la patología, que es basada en la pérdida de la
memoria a largo plazo, deterioro total de la personalidad, pérdida de los
sentidos, pérdida de la organización del tiempo, etc. Con una duración de
unos 7 años y pérdida de las capacidades motoras.
Delimitación
El alzheimer es una enfermedad bastante extensa, por lo que esta investigacion se
delimitara a su prevención y tratamiento.
La prevención del Alzheimer es un tema importante para mantener la salud cerebral.
Aunque no existe una fórmula mágica para prevenirlo por completo, hay estrategias
que pueden ayudar a reducir el riesgo.
Estilo de vida saludable:
Ejercicio físico regular: Mantenerse activo puede mejorar la circulación
sanguínea al cerebro.
Dieta balanceada: Consumir alimentos ricos en antioxidantes, grasas
saludables y vitaminas.
Controlar la presión arterial y el azúcar en sangre: Estos factores están
relacionados con el riesgo de Alzheimer.
Estimulación cognitiva:
Mantén tu mente activa: Lee, resuelve acertijos, aprende un nuevo idioma o
toca un instrumento musical.
Socialización: Mantener conexiones sociales puede ser beneficioso para la
salud mental.
Descanso adecuado:
Duerme lo suficiente: El sueño es crucial para la función cerebral.
Evita el tabaco y el alcohol en exceso:
Fumar y el consumo excesivo de alcohol se han relacionado con un mayor
riesgo de Alzheimer.
Controla el estrés:
Practica técnicas de relajación como la meditación o el yoga.
Mantén tus habilidades sociales y emocionales activas:
Participa en actividades que te gusten y que te hagan sentir bien.
El tratamiento del Alzheimer abarca tanto opciones farmacológicas como no
farmacológicas.
Tratamiento Farmacológico:
Medicamentos específicos: Aunque no curan la enfermedad, algunos
fármacos pueden ayudar a controlar los síntomas y ralentizar su progresión.
Estos incluyen inhibidores de la colinesterasa (como donepezilo, rivastigmina
y galantamina) y memantina.
Ácidos grasos omega-3: Se ha sugerido que los ácidos grasos omega-3
pueden reducir el riesgo de demencia, pero no se ha demostrado un beneficio
claro en el tratamiento de los síntomas del Alzheimer.
Tratamiento No Farmacológico:
Estimulación cognitiva: Actividades diseñadas para mantener el lenguaje y
mejorar la atención.
Reminiscencia: Fomenta la evocación de recuerdos pasados.
Musicoterapia: Utiliza la música para mejorar el bienestar emocional y
cognitivo.
Terapia con animales: La interacción con animales puede ser beneficiosa.
Ejercicio físico: Ayuda a mantener la función cerebral y la movilidad.
Orientación en la realidad: Ayuda a la persona a comprender su entorno.
Estimulación sensorial: Utiliza los sentidos para mejorar la conexión con el
mundo exterior.
Es importante recordar que ninguna intervención, ya sea farmacológica o no
farmacológica, revertirá completamente la enfermedad. Sin embargo, estas
estrategias pueden contribuir a mejorar la calidad de vida, controlar los síntomas y
reducir la ansiedad tanto para la persona afectada como para quienes cuidan.
Siempre consulta con un profesional de la salud para un enfoque personalizado y
adecuado.
Objetivos de la investigación
-Generales:
Describir características generales y específicas de la enfermedad de
Alzheimer.
-Específicos:
Determinar la manera de prevenir el alzheimer
Precisar el tratamiento (farmacológico y no farmacológico) de la enfermedad
de Alzheimer.
Propósitos de la investigación
Mejorar la calidad de vida de las personas afectadas por la enfermedad.
Diagnosticar y tratar tempranamente para retrasar el avance de la
enfermedad.
Investigar y desarrollar tratamientos efectivos para prevenir, detener o
revertir el deterioro cognitivo.
Educar a la sociedad sobre la enfermedad para reducir el estigma y promover
la comprensión.
Apoyar a los cuidadores y familiares de personas con Alzheimer.
Promover la detección temprana y el seguimiento continuo de la enfermedad.
Conclusión
La edad es el principal factor de riesgo del Alzheimer; sin embargo, en términos
médicos, clasificamos a los demás factores en dos tipos, los modificables y no
modificables, es decir, aquellos en los que podemos ejercer una acción y aquellos
que son de orden genético o hereditario.
No modificables:
En este tipo entra el factor genético, en específico, el gen APOE4. Según
investigaciones, se ha detectado que si se cuenta con una copia de este gen,
el riesgo de desarrollar Alzheimer aumenta 3 o 4 veces. Mientras que contar
con dos copias aumenta el riesgo 10 veces.
A pesar de estas cifras, es importante aclarar que se trata de una
probabilidad. La presencia de este gen no implica que forzosamente se
desarrollará la enfermedad por esta razón, en un futuro.
También existe el factor de historia familiar, que incrementa el riesgo de
desarrollar Alzheimer; sin embargo, este es más común en casos donde se
desarrolla antes de los 65 años.
Modificables:
La mayoría de estos factores también están relacionados con otras
enfermedades como escasa actividad física, obesidad, presión alta,
colesterol alto, falta de sueño, consumo de alcohol o tabaco.
También los golpes son un factor, el tener un trauma craneano puede
aumentar el riesgo para la demencia y Alzheimer.
Incluso el tema de educación es importante, estudios han demostrado que
quienes tienen menor nivel educativo están más predispuestos a desarrollar
Alzheimer debido a una menor reserva cognitiva.
De igual forma, si no se tiene interacción social o se tiene una mala dieta.
Los alimentos procesados son los que más afectan no solo en el riesgo de
Alzheimer, también el desarrollo de otras enfermedades.
Una alimentación saludable, ejercicio, dormir bien y el aprendizaje constante son
las claves para prevenir el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer.
La prevención y el tratamiento del Alzheimer son fundamentales para abordar esta
enfermedad neurodegenerativa. No solo mejoran la calidad de vida de quienes lo
padecen, sino que también alivian la carga de los cuidadores y familiares. Es crucial
seguir investigando y promoviendo estrategias para enfrentar esta enfermedad de
manera integral.