Introducción a la Soteriología Teológica
Introducción a la Soteriología Teológica
INTRODUCCIÓN A LA SOTEROLOGÍA
A. DEFINICIÓN DE LA SALVACION
La palabra soteriología viene de la palabra griega sózo que significa “salvar.” Teológicamente tiene
que ver con la obra de gracia de Dios por la cual los pecadores son liberados del pecado y sus
consecuencias y Dios derrama sobre ellos las riquezas de Su gracia en Cristo.
B. LA IMPORTANCIA DE LA SALVACION
1. El Nuevo Testamento solamente en dos ocasiones pronuncia maldición sobre los cristianos por
dejar de hacer algo. Una es por no amar al Señor (1 Corintios 16:22), y la otra por no predicar el
Evangelio de la gracia (Gálatas 1:6–9).
1. Salvación es un término amplio que encierra diversos dogmas doctrinales y se extiende desde un
preciso momento en el tiempo y continua hasta la eternidad. Según esto la salvación puede ser
vista en tres tiempos diferentes:
a. Pasado – hemos sido salvados de la paga del pecado (Hechos 16:31; Efesios 2:8; 2 Timoteo 1:9).
b. Presente – estamos siendo salvos del poder del pecado (Filipenses 1:19; 2:12; Romanos 6:1-13).
c. Futuro – seremos salvos de la misma presencia del pecado (Romanos 13:11; 1 Tesalonicenses
5:8,9; Hebreos 1:14; 9:28; 1 Pedro 1:3-5; 1 Juan 3:1-2).
2. La palabra salvación puede referirse a diferentes cosas y debe ser interpretada dentro del
contexto de su uso. Note por lo menos las tres connotaciones:
a. La salvación podría referirse en primer lugar a la liberación espiritual (Hechos 4:12; 16:31;
Romanos 10:13; 1 Corintios 1:21).
b. Segundo, la salvación podría referirse a la liberación física (Éxodo 14:13; 2 Crónicas 20:17;
Isaías 59:20; Mateo 24:13; Filipenses 1:19).
c. Tercero, la salvación podría ser usada para referirse a otro tipo de liberación como de los
problemas personales en 1 Timoteo 4:16.
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2. Sacerdotalismo – este es el método implorado por los católicos romanos que sostiene que la
forma de salvación es mediante la iglesia y su ministerio sacerdotal. Esta idea de un sacerdote
como mediador de la salvación es contraria a las Escrituras y la obra expiatoria de Cristo (1
Timoteo 2:5; Hebreos 1:3; 7:25).
3. Universalismo – este punto de vista sostiene que todos los individuos finalmente serán salvos.
Este punto de vista tampoco tiene un apoyo bíblico (Mateo 7:13,14; 18:12; 25:41; Marcos 9:43-
48; Lucas 16:19-31; Judas 13; Apocalipsis 14:10,11; 20:10-15).
4. Calvinismo – este punto de vista sostiene la salvación por gracia mediante la fe y es el punto de
vista minoritario, sin embargo es el único punto de vista que puede ser apoyado bíblicamente
(Hechos 13:39; Romanos 3:21-24; Efesios 2:8-9).
a. Tanto en la Septuaginta como en el Nuevo Testamento el verbo griego sozoy sus afines soter
y soteria normalmente son traducciones de yasha’ y sus sustantivos respectivos. Sin
embargo, varias veces los del grupo sozo son traducciones de shalom, paz o integridad, y sus
afines. Así pues, la salvación puede significar cura, recuperación, remedio, rescate,
redención, o bienestar.
b. Como en el Antiguo Testamento, la iniciativa de la salvación está enteramente con Dios (Juan
3:16).
c. La muerte del Señor Jesucristo en la cruz es la única base para esa salvación (Hechos
4:12; Hebreos 5:9). Como ya se ha dicho, esta salvación tiene un aspecto pasado, que ocurrió
cuando creímos, un aspecto presente, y una consumación futura.
d. Pero las palabras que se emplean no alcanzan a sondear todo lo que la revelación bíblica
declara tocante a la salvación. Otros conceptos como sacrificio, redención, reconciliación,
propiciación, y justificación son esenciales para un entendimiento completo de esta doctrina.
F. EL ORDEN DE LA SALVACIÓN
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b. Jesucristo aparece, especialmente en Juan, como el Enviado del Padre, cuya voluntad y cuya
obra está totalmente entregado a realizar, hasta hacer de ella su alimento (Juan. 4:34; 5:30,43;
6:38-39; 10:18; 17:4).
c. Isaías. 53: 10-12 y Efesios 4: 8-10 nos informan de la batalla y de la victoria, así como del
botín que el Padre ha puesto en manos de Cristo (Juan. 6:37-44; 10:28-30; 17:6-12), hasta
hacerla Cabeza de los redimidos (Romanos. 5:1-18s.; 1 Corintios. 15:22; etc.).
d. Mientras que el Verbo, en su humanidad, es la revelación del amor de Dios y nuestro
sustituto en la obra de la reconciliación (Juan. 1:14,18; 14:9; 2 Corintios. 5:21), el Espíritu es
el gran "Don" por el que se derrama en nosotros el Amor.
a. El orden de la salvación comprende dos grandes estadios objetivos e históricos: son la Ley y
el Evangelio.
b. La Ley tenía por objeto:
Poner un dique a la corrupción del corazón humano.
Ser expresión de la voluntad divina en el orden moral para el pueblo del pacto, o sea, Israel.
Servir de ayo("paidagógos"), o sea, de criado que lleva a los niños al Colegio, a la vez que les
enseña buenas maneras y les impone correctivos por sus travesuras. En este caso, la Ley
c. Jesús asegura, en Mt. 5: 17, que no ha venido a abrogar la Ley, sino a cumplirla. El verbo
empleado aquí "plerósai", que significa cumplir en el sentido de llenar, y expresa dos cosas:
d. Primero que Cristo vino a cumplir por Sí mismo la Ley. El fue el único que la cumplió
activamente, observándola con toda exactitud, y pasivamente, llevando sobre Sí la maldición
de la Ley contra sus infractores, por nosotros y en nuestro lugar, en el madero de la Cruz:
e. Segundo que Cristo vino a llenar la Ley del Espíritu que faltaba en el legalismo farisaico,
poniendo el amor como único medio de cumplir la Ley rebasándola (Mateo 5:17-48).
f. Jesucristo nos asegura que el amor, el Espíritu de Cristo y el Evangelio comportan el
exacto cumplimiento de la Ley. Romanos 8:3-4; 13:8-10; 1Corintios 9:21; Gal. 5:14; 6:2,
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SECCION I
CAPITULO 1
EL ALCANCE DE LA SALVACIÓN
A. POR QUIÉNES CRISTO MURIÓ Y EL GRADO DE SU EXPIACIÓN
1. Expiación Ilimitada – esta posición sostiene que Cristo murió por todo el mundo y gustó la
muerte por cada hombre pagando su pecado y deuda, y de esta forma haciendo posible que
todos sean salvos (Juan 1:29; 3:16; 1 Juan 2:2).
3. Enseñanzas Bíblicas – las Escrituras se refieren a la expiación de Cristo en una forma doble:
a. En una forma limitada se refiere a aquellos elegidos (Mateo 1:21; Juan 10:11,15; 15:13; 17:2;
9, 20,24; Hechos 20:28; Romanos 8:32-35; Efesios 1:3-7; 5:25-27. Démonos cuenta que
mientras estas referencias se refieren a un grupo especial, ellas no están excluyendo a otros).
b. En una forma ilimitada (Juan 1:29; 3:16; 6:33,51; Romanos 5:18; 11:12; 15; 2 Corintios
5:14,19; 1 Timoteo 2:4-6; Tito 2:11; Hebreos 2:9; 2 Pedro 3:9; 1 Juan 2:2).
4. El Punto De Vista Apropiado – mientras que las Escrituras se refieren en una forma limitada a
aquellos en Cristo que han llegado a ser los beneficiarios de su obra de expiación, debe
observarse que Él también murió por los no elegidos o aquellos que no llegarían a ser los
beneficiarios debido a su incredulidad: Dese cuenta que Cristo murió para que todo el mundo
sea salvo (Juan 3:17). Dios estaba en Cristo reconciliando a todo el mundo (2 Corintios 5:19).
Cristo incluso pagó el precio de la redención de los falsos profetas que lo negarían (2 Pedro 2:1).
Cristo ofreció un sacrificio que fue satisfactorio para pagar los pecados del mundo entero (1 Juan
2:2). Por consiguiente Cristo es el Salvador de todos aquellos que creen y también por aquellos
que rechazan en creer en Él (1 Timoteo 4:10; Juan 5:40).
1. Se puede ver claramente de las Escrituras que puesto que Cristo hizo una expiación ilimitada por
todo el mundo, el ofrecimiento de la salvación es extensivo a todo el mundo (Juan 3:16; Mateo
11:28-30; Romanos 10:10-13; Apocalipsis 22:17). Aquellos que sostienen la expiación limitada y
tergiversan la palabra “mundo” de Juan 3:16 para querer decir “el mundo de los elegidos” son
culpables de una exégesis torcida y deshonesta de la Escritura.
2. Segundo, nótese que el mandamiento de Dios, que involucra el arrepentimiento de todos los
hombres, necesita de un ofrecimiento universal de salvación (Hechos 17:30). ¿Por qué Dios
debería ordenar que todos hagan sólo lo que de hecho los elegidos podrían hacer?
3. Tercero, nótese que el carácter de Dios demanda un ofrecimiento universal de salvación. Dios no
quiere que ninguno perezca (2 Pedro 3:9). Dios no hace acepción de personas – Él no actúa de
una forma hacia una persona y de otra forma hacia otra (Deuteronomio 1:17; 10:17; Hechos
10:34; Romanos 2:11).
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C. CONSIDERACIONES EXEGETICAS DEL ALCANCE DE LA SALVACIÓN.
1. 2 Pedro 2:1:
Generalmente se acepta que el versículo más difícil de armonizar con el punto de vista de la
expiación limitada es 2 Pedro 2:1. Aparentemente dice que por los maestros falsos (que no
están entre los elegidos) el Señor pagó el precio de la redención, puesto que en su enseñanza
ellos niegan al Señor que los rescató (agorazo). En otras palabras, Pedro esta diciendo que el
Señor en Su sacrificio pagó el precio para la redención de estas personas no elegidas.
2. 1 Juan 2:2:
Este versículo también parece decir bien claramente que la muerte de Cristo fue por el mundo
entero, puesto que El es la propiciación no sólo por nuestros pecados sino también por los de
todo el mundo. “Nuestros” parece referirse a aquellos que son (o serán) salvos, mientras que
“todo el mundo” incluye a aquellos que no son salvos.
4. Hebreos 2:9:
Además, parece estar claro que la expiación fue universal. ¿De qué otra manera pudiera el
escritor decir que El gustó la muerte por todos? Nótese que los versículos que preceden usan
la palabra “hombre” también, y claramente significa todas las personas, no sólo los elegidos.
5. Juan 3:16:
Los que abogan por la redención limitada se ven forzados a decir que este versículo
significa que Dios amó solamente al mundo de los elegidos. Un proponente de la redención
limitada entiende que este versículo enfatiza la intensidad del amor de Dios; es decir, Dios amó
al mundo de pecadores. Pero todavía se limita a los pecadores elegidos. Ahora bien, si Juan 3:16
es tan restringido, entonces ninguno de los de la redención limitada pudiera decirle a sus
pequeños hijos, por ejemplo, que Dios los ama, puesto que él no podría saber a esa edad si
pertenecen o no a los elegidos. El Señor, sin embargo, expresó Su amor por un hombre no salvo
(y evidentemente no elegido) (Marcos 10:21).
6. Hechos 17:30:
Este versículo declara el asunto en la forma más amplia posible. Dios manda a hombres en
todos los lugares que se arrepientan. Atribuirle el sentido de todos los hombres sin distinción
de raza o rango en todos los lugares del mundo pero sólo entre los elegidos (lo cual es la forma
que tuviera que entenderse para respaldar la expiación limitada) no parece ser la exégesis más
segura.La interpretación correcta es como se entiende Cristo llama al arrepentimiento a
todo hombre sin distinción alguna.
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D. CONSIDERACIONES TEOLOGICAS DEL ALCANCE DE LA SALVACIÓN.
Los de la expiación ilimitada alegan que para poder predicarles el Evangelio a todos, Cristo
tuvo que morir por todos. Parece tener más sentido decir que la redención ilimitada es más
compatible con la predicación universal del Evangelio.
¿Se pierde algo del valor de la muerte de Cristo si todos aquellos por los cuales El murió no se
salvan realmente? Los de la expiación limitada dicen que sí; por lo tanto, concluyen, Cristo
solamente murió por los elegidos. Pero si Dios dispuso que hubiese valor en un sacrificio
universal en el que hizo al mundo entero salvable, además del valor salvífico para aquellos
que positivamente creen, entonces el valor se realiza, aunque en diferentes maneras.
Algunos proponentes de la limitación sostienen que si Cristo murió por todos, entonces los
pecados de los no elegidos fueron pagados en la cruz con la muerte de Cristo, y se pagarán de
nuevo en el juicio al condenarse a los no elegidos al lago de fuego. Así que, en efecto, sus pecados
se pagan dos veces.
Una pregunta análoga se pudiera hacer. ¿Se pagó dos veces por los pecados del israelita que
rehusó aplicar la sangre de la Pascua a la puerta de su casa? Cuando se mató el cordero
pascual, sus pecados fueron cubiertos. Pero si él no aplicaba la sangre a su puerta, moría.
¿Constituía esto un segundo pago por sus pecados? Por supuesto que no. El primer y
suficiente pago simplemente no fue aplicado a aquella casa en particular. La muerte después de
no aplicar la sangre era solamente retribución por no apropiarse del sacrificio eficaz. La
expiación que Cristo hizo pagó por los pecados de todo el mundo, pero el individuo tiene que
apropiarse de ese pago por fe. El mundo fue reconciliado con Dios (2 Corintios 5:19), pero
esas personas reconciliadas necesitan reconciliarse con Dios (v. 20).
4. Una ilustración:
En una escuela donde yo he enseñado, la ayuda al estudiante se manejaba de esta manera: Las
personas hacen donaciones al fondo de ayuda estudiantil. Los estudiantes solicitan ayuda de ese
fondo. Un comité decide quién recibirá ayuda y qué cantidad. Pero la distribución del dinero, se
hace por expedir un cheque al estudiante, de quien a su vez se espera que lo endose de nuevo a
la escuela, la cual entonces colocará el crédito en la cuenta de él. El dinero no se movía
directamente del fondo de ayuda a la cuenta individual del estudiante. El estudiante lo tenía que
recibir personalmente y colocarlo en su cuenta. Supongamos que usted haga una donación para
pagar la cuota de enseñanza de un estudiante por un año. Usted pudiera decir propiamente que
su cuota de enseñanza estaba pagada. Pero ésta no está paga hasta que el comité haga una
selección, y el estudiante reciba la donación y la coloque en su cuenta. Si él no endosara el
cheque, nunca estaría pagada aunque se efectúo un pago por ella. La muerte de Cristo paga por
los pecados de todas las personas. Pero ningún individuo tiene arreglada su propia cuenta hasta
que crea. Si nunca cree, entonces, aunque se haya pagado completamente el precio, sus pecados
no serán perdonados. La muerte de Cristo es como si algún benefactor pagara las cuotas de
enseñanza de todos los estudiantes en todas las escuelas en todos los lugares. Si eso fuera cierto,
¿qué debemos estar diciéndoles a los estudiantes? Las buenas noticias de que sus cuotas están
pagadas.
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CAPITULO 2
LA APLICACIÓN DE LA SALVACIÓN
A. LO QUE DIOS HACE PARA QUE LOS HOMBRES SEAN SALVOS
1. Dios Va En Busca De Aquellos Que Están Perdidos Sin Hacer Acepción De Personas (Ezequiel
34:16; Lucas 15:3,4; 19:10; 2 Pedro 3:9).
a. Puesto que la obra expiatoria de Cristo se extiende a todo el mundo entero, el potencial de la
aplicación de la salvación se extiende al mundo entero también (Juan 3:16; Apocalipsis
22:17).
b. Debería entenderse que la obra de Dios en la salvación de los perdidos está intrínsecamente
dedicado con afán a Su método de llamado y envío de hombres para proclamar el Evangelio
(Mateo 9:37,38; Hechos 1:8; Romanos 10:13-15; 2 Corintios 5:19,20). Nadie en esta era puede
ser salvo fuera del Evangelio (Romanos 1:16; 10:17).
2. Dios Extiende Su Gracia En Nombre De Aquellos Que Están Perdidos. Su gracia puede ser vista
de una doble forma:
a. La gracia común
Esta gracia es el derramamiento de las bendiciones de Dios sobre aquellos que están perdidos
en este mundo e incluye cosas como las bendiciones materiales, salud, tiempos fructuosos,
prosperidad, retraso de un castigo merecido, y bendiciones como resultado de la influencia de
la obra del Espíritu Santo, la Biblia y la iglesia.
La gracia común también se involucra en el proceso por el cual el Espíritu Santo hace posible
que una persona sea iluminada y convencida por el mensaje del Evangelio para que pueda
responder a Dios mediante la fe.
La gracia común es el antecedente a la gracia eficaz pero esta en si no trae salvación, sólo
ilumina a la persona para que sea salva. Por esta razón la gracia común puede ser y de hecho
es repetidamente rechazada por los incrédulos.
b. La gracia eficaz o salvadora
Esta gracia es el acto de Dios mediante el cual el Espíritu Santo regenera a aquellos que
responden a Dios mediante la fe y se arrepienten cuando son iluminados, convencidos y
llamados por Dios mediante la presentación del Evangelio.
La gracia eficaz es irresistible porque es un acto que Dios hace en el momento de la salvación.
La gracia eficaz involucra un número de cosas que podrían ser enumeradas de una manera
lógica en un orden cronológico pero cada una de estas bendiciones son instantáneas y
simultáneas – todas ellas suceden al mismo tiempo e instante. La gracia eficaz de Dios incluye
la regeneración (Juan 3:3,5), la justificación (Romanos 5:1), la santificación (Hechos 26:18),
la reconciliación (2 Corintios 5:18,19) y la morada del Espíritu Santo en nosotros (Gálatas
3:5; Efesios 1:13,14).
3. Dios El Espíritu Santo Convence A Aquellos Que Están Perdidos Cuando El Evangelio De
Cristo Es Presentado(Juan 16:7-11).
a. Nótese el orden de Dios en el método de la salvación. Dios envía a los creyentes a testificar
y hablarles a otros acerca de Cristo (Hechos 1:8; Romanos 10:13,14).
b. Debe observarse que el ministerio del convencimiento del Espíritu Santo que lleva a la
salvación es continuado en relación con la presentación del mensaje del Evangelio y no
apartado de él (Romanos 10:17; 1 Corintios 1:18,21).
c. El ministerio del Espíritu Santo es triple mientras que derrama la gracia común sobre los
hombres y de esta forma iluminándolos y convenciéndolos cuando el Evangelio es
presentado (Juan 16:7-11).
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Primero, el Espíritu Santo convence del “pecado” y no de los “pecados” (Juan 16:8). Él de una
manera clara y entendible le muestra al incrédulo que es culpable del pecado de incredulidad
o por el fracaso de no confiar en Dios (Juan 16:9). Nótese esto en el sermón de Pedro (Hechos
2:23).
Segundo, Él le va a mostrar al pecador que el único justo es Cristo y que Él es la única justicia
provista para que sea aprovechada (Juan 16:10). Véase Hechos 2:22,24,33,36.
Tercero, Él pondrá un juicio por el pecado (Juan 16:11). Así como Satanás es juzgado por su
pecado, de la misma forma todos los pecadores serán juzgados por su pecado. Véase Hechos
2:19,20,40.
1. El Hombre Es Llamado Al Arrepentimiento(Lucas 13:3; 24:47; Hechos 2:38; 3:19; 17:30; 20:21;
26:20; 2 Pedro 3:9).
a. El arrepentimiento es el cambio de la mente y del corazón que da como resultado un
cambio de acción y esto debido al ministerio de iluminación y convencimiento del Espíritu
Santo cuando el Evangelio es presentado. (Mateo 21:29).
b. El arrepentimiento es cuando el alma se vuelve del pecado, cuando la persona es
iluminada y convencida por el Espíritu Santo para ver su condición apartada de Cristo.
Con respecto a esto el arrepentimiento es el antecedente y una condición absoluta que debe
impedir la salvación (Lucas 13:2-5). Hasta que una persona no vea que está perdida no tiene
la base ni el deseo de un Salvador (Lucas 5:31-32). Las profesiones de fe apartadas del
arrepentimiento no tienen sentido.
c. El arrepentimiento involucra tres aspectos: Intelectualmente es el cambio del punto de
vista de uno basado en el conocimiento del pecado (Lucas 15:17,18). Emocionalmente es el
cambio de los sentimientos de uno, para que la persona esté apenada por su pecado y desee el
perdón (Mateo 21:30,32; 27:3; 2 Corintios 7:8; Hebreos 7:21). Volitivamente es el cambio de
la voluntad de uno por consideración del pecado, el ego y Dios (Mateo 3.8,11; Hechos 5:31;
20.21; Romanos 2:4; 2 Corintios 7:9,10; 2 Pedro 3:9; Apocalipsis 2:5).
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d. Alguien ilustró el arrepentimiento de esta forma. Un hombre que es arrestado por un crimen
podría lamentarse por lo que ha sido sorprendido pero cuando es liberado, si se le es dada la
oportunidad de hacerlo, lo hará nuevamente si es que no estuvo de verdad arrepentido. Pero
cuando una persona está verdaderamente arrepentida estará apenada por lo que hizo y
tendrá una actitud tan diferente acerca de lo que ha hecho que establecerá un diferente curso
de acción de su vida. Una ilustración simple, pero completa, de arrepentimiento se encuentra
en Mateo 21:28-31. Aquí vemos un cambio del corazón y la mente que da como resultado
un cambio de acción.
2. El Hombre Es Llamado A Creer O Ejercitar La Fe En El Señor Jesucristo En Quien Se Tiene
Que Confiar Por Su Obra Expiatoria De Salvación De Forma Completa Y Única(Juan 1:12;
3:18,36; 5:24; 17:3; Romanos 3:21-24; 4:4,5).
a. La fe es el canal o medio por el cual una persona se vuelve a Dios haciendo una decisión en su
corazón de confiar en Cristo para la salvación (Efesios 2:8,9).
b. Nótese que la salvación siempre es mediante la fe y no debido a la fe (Hechos 16:31; Romanos
5:1).
c. La fe salvadora se evidencia a sí misma en nuestra confesión externa de Cristo (Romanos
10:9,10) y también por las obras (Santiago 2:26; Mateo 3:8; Efesios 2:10; 1 Juan 2:3).
d. La fe y el arrepentimiento son inseparables en la salvación de todas las almas. Por esta razón
la fe sin arrepentimiento es falsa y es en vano para la salvación (Hechos 8:13,21). Por otro
lado el arrepentimiento apartado de la fe tampoco salva (Mateo 27:3).
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exterior de parte del hombre (Hechos 16:31). El bautismo identifica a los destinatarios de la
gracia de Dios con Cristo.
3. El hombre no es llamado a someterse al señorío de Cristo para ser salvo. Rendirse al señorío
de Cristo es un acto separado y subsecuente de parte del creyente (Romanos 12:1,2). La gracia
salvadora no podría venir como resultado de tal sumisión porque Cristo es raramente el Señor
en la vida del creyente y si esto fuera afirmado entonces la salvación estaría basada en las obras
del hombre.
F. EL LLAMAMIENTO A LA SALVACION
1. El llamamiento general
Solamente una o dos referencias en el Nuevo Testamento usan la palabra “llamar” para
comunicar la idea de una llamada general igualmente a los elegidos y no elegidos. Mateo 22:14
respalda claramente el concepto, mientras que 9:13 puede que también lo haga. Sin embargo, la
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idea se expresa claramente en pasajes como Lucas 14:16–24 y Juan 7:37. Esta es la invitación
general de Dios a los hombres a que vengan a El.
2. El Llamamiento efectivo
Este es el llamado al cual solamente responden los elegidos, por fe, y que resulta en la salvación
de ellos (Romanos 8:30; 1 Corintios 1:2). Esta es la obra de Dios, aunque El usa la proclamación
de Su Palabra (Romanos 10:17). El llamamiento es a la comunión (1 Corintios 1:9), la luz (1
Pedro 2:9), la libertad (Gálatas 5:13), la santidad (1 Tesalonicenses 4:7), y a Su reino (2:12).
G. LA REGENERACION EN LA SALVACION.
1. El significado de la regeneración
La palabra, usada solamente dos veces en el Nuevo Testamento (Mateo 19:28; Tito 3:5), significa
nacer de nuevo. El nacer de lo alto (anothen) ocurre en Juan 3:3 y probablemente también
incluya la idea de nacer de nuevo (véase el uso de anothen en Gálatas 4:9). Es la obra de Dios que
da nueva vida al que cree.
2. Los medios de la regeneración
Dios regenera (Juan 1:13) de acuerdo a Su voluntad (Santiago 1:18) a través del Espíritu Santo
(Juan 3:5) cuando una persona cree (1:12) el Evangelio como se revela en la Palabra de Dios (1
Pedro 1:23).
4. El fruto de la regeneración
La nueva vida producirá nuevo fruto. En 1 Juan 2:29; 3:9; 4:7; 5:1, 4 y 18, algunos de los
resultados de la nueva vida incluyen la justicia, no cometer pecado, amarse el uno al otro, y
vencer al mundo.
H. LA FE EN LA SALVACION.
1. El Significado De La Fe
La fe significa confianza, certidumbre, contar con que algo es verdad. Por supuesto, la fe
debe tener contenido; tiene que haber confianza o certidumbre acerca de algo. Tener fe en
Cristo para salvación significa confiar en que El puede remover la culpabilidad del pecado
y dar vida eterna.
2. La Necesidad De La Fe
La salvación es siempre por la fe, no a causa de la fe (Efesios 2:8). La fe es el canal por el cual
recibimos la dádiva de Dios de la vida eterna; no es la causa. Esto es para que el hombre nunca
pueda gloriarse, ni aun de su fe. Pero la fe es el único y necesario canal (Juan 5:24; 17:3).
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Generalmente la palabra neotestamentaria para creer (pisteuo) se usa con la preposición eis
(Juan 3:16), indicando confianza o esperanza confiada en el objeto. Algunas veces es seguida
por epi, que enfatiza la confianza como el asirse del objeto de la fe (Romanos 9:33; 10:11). A
veces le sigue una cláusula que presenta el contenido de la fe (10:9). El verbo se usa con un
dativo en Romanos 4:3. Pero sea cual fuere la forma, indica confianza en algo o alguien.
3. Las Clases De Fe
Las Escrituras parecen distinguir cuatro clases diferentes de fe:
a. Fe intelectual o histórica. Esto comprende la verdad intelectualmente como resultado de la
educación, la tradición, la crianza, etcétera. Es humana y no salva (Mateo 7:26; Hechos
26:27–28; Santiago 2:19).
b. Fe milagrosa. Esta es la fe de hacer o lograr que un milagro, y puede o no estar acompañada
por la salvación (Mateo 8:10–13; 17:20; Hechos 14:9).
c. Fe transitoria. Lucas 8:13 ilustra esta clase de fe. Parece ser similar a la fe intelectual
excepto que es posible que incluya más interés personal.
b. Fe salvífica. Esta es la confianza en la verdad del Evangelio como se revela en la Palabra de
Dios.
Mientras que se distinguen estos tres aspectos, ellos tienen que integrarse cuando ocurre la
fe salvífica. La persona cree en Cristo con todo su ser, no sólo con su intelecto, sus
emociones, o su voluntad.
Posiblemente una de las afirmaciones más claras del contenido necesario de le fe salvífica se
encuentra en las palabras del Señor a la mujer pecaminosa samaritana. El dijo: “Si
conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber, tú le pedirías, y él te
daría agua viva” (Juan 4:10). Conoce acerca del don y de la Persona, y entonces pide y recibe
la vida eterna.
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CAPITULO 3
LOS RESULTADOS DE LA SALVACIÓN.
A. LA JUSTIFICACION DE NUESTROS PECADOS
1. El Significado De La Justificación
a. Justificar significa declarar justo. Tanto la palabra hebrea (sadaq) como la griega (dikaioo)
significan anunciar o pronunciar un veredicto favorable, declarar justo.
b. El concepto no significa hacer justo, sino atribuir justicia. Es un concepto de los tribunales, así
que, justificar es dar un veredicto de justicia.
c. Nótese el contraste entre justificar y condenar en Deuteronomio 25:1; 1 Reyes 8:32; y
Proverbios 17:15.
2. El Problema En La Justificación
a. Puesto que esta es una idea forense, la justificación se relaciona con el concepto de Dios
como Juez. Este tema se encuentra por toda la Biblia.
b. Abraham reconoció a Dios como el Juez de toda la tierra, que tenía que hacer lo justo (Génesis
18:25).
c. En el canto de Moisés la justicia y la rectitud de Dios son reconocidas (Deuteronomio 32:4).
d. Pablo le llama a Dios el Juez justo (2 Timoteo 4:8).
e. El escritor de Hebreos llama a Dios el Juez de todos,
f. Y Santiago les recuerda a sus lectores que el Juez estaba delante de la puerta (Santiago 5:9).
a. El plan (Romanos 3:21).El plan de Dios para proveer la justicia necesaria se centró en
Jesucristo. Fue aparte de la ley. (Hechos 13:39). Fue manifestada (una forma perfecta pasiva)
en la encarnación de Cristo, y los efectos de esa gran intervención en la historia continúan. Es
constantemente atestiguado por la Ley y los Profetas, que dieron testimonio del Mesías
venidero (1 Pedro 1:11). Así que, el plan se centra en una persona.
b. El requisito previo (Romanos 3:22). La justicia llega por la fe en el ahora revelado Jesucristo.
El Nuevo Testamento nunca dice que somos salvos a causa de la fe (esto requeriría dia con el
acusativo). Siempre hace de la fe el canal por el cual recibimos la salvación (dia con el
genitivo). Pero, por supuesto, la fe necesita tener el objeto correcto para que sea efectiva,
y el objeto de la fe salvífica es Jesucristo.
c. El precio (Romanos 3:24–25). Muy claramente, el precio pagado fue la sangre de Cristo. El
costo para El fue lo máximo. A nosotros el beneficio nos llega gratuitamente (la misma
palabra se traduce “sin causa” en Juan 15:25), es decir, sin alguna causa en nosotros, y por lo
tanto por Su gracia.
d. La posición. Cuando el individuo recibe a Cristo, es situado en Cristo. Esto es lo que hace a la
persona justa. Somos hecho justicia de Dios en El. Sólo esta justicia conquista nuestra
desesperada condición pecaminosa, y cumple con todas las demandas de la justicia de Dios.
e. El pronunciamiento (Romanos 3:26). La justicia de Cristo que tenemos no sólo cumple las
demandas de Dios, sino que también demanda que Dios nos justifique. Somos justos de hecho,
no en ficción; por lo tanto, el Dios santo puede permanecer justo y justificar al que cree en el
Señor Jesucristo.
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“Por consiguiente, nadie puede acusar a los elegidos de Dios, puesto que en Cristo somos
justos a la vista de Dios. Y por esto es que Dios puede justificarnos.”
4. La Prueba De La Justificación
a. La justificación se prueba por la pureza personal. “El que ha muerto, ha sido justificado del
pecado” (Romanos 6:7).
b. Nuestra posición es la de absueltos del pecado, de modo que éste no tiene ya dominio
sobre nosotros. La justificación ante el tribunal de Dios se demuestra por la santidad de vida
aquí en la tierra ante el tribunal de los hombres. Esta era la perspectiva de Santiago cuando
escribió que somos justificados por las obras (Santiago 2:24).
c. Fe no productiva no es fe genuina. Los creyentes han de mostrar por sus obras ante los
hombres lo que son en Cristo. La fe sola nos justifica delante de Dios y nos permite entrar en
el cielo. Las obras nos justifican ante los hombres.
Para concluir: La justificación nos asegura la paz con Dios (Romanos 5:1). Nuestra relación
con El es justa, legal y eterna. Esto constituye el fundamento seguro para la paz con Dios.
Un segundo beneficio muy importante de la muerte de Cristo relaciona Su muerte con el juicio de la
naturaleza pecaminosa del creyente (Romanos 6:1–14). La justificación, ya hemos visto, se muestra
en una vida de santidad: y la base para esa vida de santidad, como para la justificación, es la muerte
de Cristo.
1. Ningún pasaje es más fundamental para entender la comunión de la familia cristiana que 1
Juan 1:5–10. En él Juan plantea principios vitales para la vida cristiana diaria, y esta comunión
se basa en la muerte de Cristo (v. 7). Así, otro beneficio de Su muerte es que hace provisión para
el disfrute de la comunión dentro de la familia de Dios.
La salvación, por supuesto, trae un perdón perfecto, completo, y eterno (Efesios 1:7), pero los
cristianos pecan y, por lo tanto, necesitan perdón continuo para poder disfrutar de comunión
dentro de las relaciones familiares.
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2. ¿Cuáles son las condiciones para disfrutar de la comunión familiar?
Conformarse a la norma de la luz, y confesar el pecado. Dios es luz; el requisito es que andemos
en luz. Esto nos coloca en la misma esfera moral del Padre, para que podamos participar de la
comunión.
3. ¿Qué es la confesión? Es decir lo mismo que Dios dice acerca del pecado. Es tener la misma
perspectiva que tiene Dios en cuanto a ese pecado. Esto tiene que incluir más que simplemente
reconocer el pecado, porque la perspectiva de Dios también incluirá que hay que abandonar ese
pecado. Por lo tanto, confesar incluye una actitud de abandonar ese pecado.
a. Esté seguro de que es Dios quien le está impulsando a confesar públicamente. Satanás, las
emociones, o la presión pública también lo pueden instar a hacer algo que puede que no sea
del Señor.
b. Antes de decir nada, pregúntese si edificará o no a los oyentes, ya que todas las cosas en la
asamblea general se deben hacer para edificación.
Otro beneficio importante de la muerte de Cristo fue la inauguración del principio de la fe-justicia
para reemplazar el principio de la ley-obras. Sin embargo, la declaración de Pablo en Romanos 10:4
de que Cristo es el fin de la ley pudiera entenderse con el significado o bien de terminación, o bien
de propósito. En otras palabras, o Cristo puso fin a la ley, o el propósito de la venida de Cristo
fue el cumplir la ley (Mateo 5:17).
1. La Naturaleza De La Ley
a. La ley mosaica era una unidad. Generalmente la ley se divide en tres partes:
La moral. Los Diez Mandamientos componen la parte moral (Exodo 34:28).
La ceremonial. La parte ceremonial comienza en el 25:1 y regulaba la vida de adoración de
Israel.
Y la judicial. Los juicios comienzan en el 21:2 e incluyen una lista de los derechos entre los
hombres con los correspondientes juicios para los ofensores.
Aunque esta división tripartita es casi universalmente aceptada en la teología cristiana, el
pueblo judío o no la reconocía o a lo menos no insistía en ella. Más bien ellos dividían los 613
mandamientos de la ley en doce familias de mandamientos, los cuales entonces eran
subdivididos en doce familias adicionales de mandamientos positivos y doce familias
adicionales de negativos. Mandamientos específicos que se clasificaban en estas varias
categorías se tomaban de muchos lugares dentro de la ley, simplemente, porque la ley se
veía como una unidad.
b. La ley fue dada a Israel. El Antiguo Testamento y el Nuevo son unánimes en esto (Levítico
26:46; Romanos 9:4). Además, Pablo estableció un contraste entre los judíos, quienes
recibieron la ley, y los gentiles, que no la recibieron (2:14).
2. El Fin De La Ley
a. El Concilio de Jerusalén arregló este asunto temprana y claramente (Hechos 15).
b. En 2 Corintios 3:7–11 Pablo aun especifica que la parte de la ley que fue escrita en tablas
de piedra (los Diez Mandamientos) había sido abrogada. El se atreve a calificar la parte
15
moral de la ley como un ministerio de muerte y condenación, pero, gracias a Dios, esto ha sido
reemplazado por el nuevo pacto, que trae vida y justificación.
c. En Hebreos 7:11–12 el escritor demuestra la superioridad del sacerdocio de Melquisedec
sobre el de Aarón. El concluye que si el sacerdocio aarónico o levítico hubiera podido traer la
perfección al pueblo, no habría sido necesario otro sacerdocio basado en Melquisedec. Y ese
cambio de sacerdocio hizo necesario un cambio en la ley. En otras palabras, si la ley no se
hubiera abrogado, entonces tampoco lo habría sido el sacerdocio levítico, y Cristo no fuera
nuestro Sumo Sacerdote hoy en día. Pero si Cristo es nuestro Sumo Sacerdote, entonces la ley
ya no puede estar vigente ni ser obligatoria para nosotros.
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F. OTROS BENEFICIOS DE LA SALVACIÓN
2. Cuando Una Persona Es Salva Es Justificada O Declarada Justa Y Libre De La Condena Del
Pecado. En vez de ser culpable ante Dios ahora es liberado de todos los cargos (Romanos
5:1,9,18; 8:1; 2 Corintios 5:21).
3. Cuando Una Persona Es Salva Es Liberada De Las Ataduras Y El Dominio Del Pecado Y Se
Convierte En Un Siervo De Dios En Vez De Un Siervo De Satanás Y Del Pecado(Romanos 6:16-
18).
4. Cuando Una Persona Es Salva Es Perdonada De Todos Sus Pecados Y Recibe La Justicia
Imputada De Cristo (Efesios 1:7; Colosenses 2:13; Romanos 4:22-24).
6. Cuando Una Persona Es Salva Llega A Estar Espiritualmente Viva Y Obediente A Dios Y Es
Llevado A Una Comunión Con Él Desde Donde Estaba Muerto Espiritualmente (Efesios 2:1; 1
Pedro 1:22).
7. Cuando Una Persona Es Salva Llega A Ser Una Nueva Creación En Cristo, Recibe Una Nueva
Naturaleza Que Es Creada En Justicia Y Santidad, Y Esto Se Expresa Por Si Solo En Los
Nuevos Deseos Por Las Cosas De Dios (2 Corintios 5:17; 2 Pedro 1:4; 1 Pedro 2:2).
8. Cuando Una Persona Es Salva Llega A Ser Un Instrumento De Dios, El Artesano, Para
Producir Buenas Obras Para Su Gloria (Efesios 2:10; Tito 2:11-14).
9. Cuando Una Persona Es Salva Recibe El Espíritu Santo Que Mora En Él Y Le Da Fortaleza
Para Hacer Lo Que La Voluntad De Dios Quiere Para Él (Juan 14:16-17; Hechos 1:8; Filipenses
4:13; 2 Pedro 1:3).
10. Cuando Una Persona Es Salva Recibe Un Don Espiritual O Dones Espirituales Con Los
Cuales Tiene La Capacidad Especial De Servir Al Señor (Romanos 12:6-8; 1 Corintios 12:7-11;
1 Pedro 4:10).
11. Cuando Una Persona Es Salva Está Segura De Un Lugar Eterno De Bendición Con El Señor
En Vez De Un Lugar De Tormentos Eternos (Mateo 25:34,41; Juan 14:1-3).
12. Cuando Una Persona Es Salva Está Segura De Una Herencia Eterna Con Cristo (1 Pedro 1:3-
5).
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SECCION II
CAPITULO 4
LA JUSTIFICACIÓN EN LA SALVACIÓN
A. CONCEPTO DE JUSTIFICACIÓN
1. Noción De Justificación:
"Es el acto judicial de Dios, por el que, en virtud de la obra de Cristo, al que el pecador está
unido por fe, Dios declara que el pecador ya no está expuesto a la pena que la Ley sanciona,
sino que lo restaura a su favor y amistad." Por tanto, la justificación consiste en declarar justo
al pecador, imputándole Dios la justicia de Cristo.
2. Terminología Bíblica
a. El Antiguo Testamento nos ofrece los vocablos "tsadeq" ser justo; "tsideq" = hacer justo,
declarar inocente; "hitsdiq" = declarar justo, absolver; "tsedeq" = justicia; "tsadoq" = justo. La
raíz "tsdq" implica siempre que existe una declaración judicial de que la posición de una
persona está en armonía con las demandas de la Ley (Éxodo 23: 7; Deuteronomio 25:1; Isaías
5:23; Proverbios 17:15).
b. En el Nuevo Testamento encontramos los vocablos "dikaió" = justificar; "dikáioma" y
"dikáiosis" = justificación. Estos términos griegos comportan el mismo sentido legal o judicial
que los vocablos hebreos antes citados. Conellos está relacionado el vocablo griego
"dikaiosyne" = justicia. La diferencia entre "dikáioma" y "dikáiosis" está en que el primero
indica el proceso en marcha de declarar a alguien justo, mientras que el segundo indica el acto
de declarar a alguien justo, cuando el proceso está ya terminado (Mateo 12:37; Lucas 1:6;
7:29; 10:29; 16:15; 18:13-14; Romanos 4:6,8,25; 5:16,18,19; 6:7; 8:10 a la luz de 8:33-34; 1
Corintios 1:30; 2 Corintios 5:19, 21; 1 Timoteo 3:16; Hebreos 9:1).
c. La noción bíblica de justificación comporta un proceso o juicio ("kríma", en el griego del
N.T.), y su sentencia es la opuesta a condenación (Romanos 8:33-34). Prov. 17:15, entre otros
pasajes, muestra evidentemente que no se trata de "hacer justo a uno". Por otra parte,
Romanos 5: 19 nos enseña que la justificación no es una mera declaración sobre el papel, sino
una constitución, es decir, una firme posición de justicia ante Dios ("katastathésontai" =
serán establecidos, no "poiethésontai" = serán hechos)
3. Elementos De La Justificación
a. Un perdón del pasado: Al contemplarnos revestidos de la justicia de Cristo, mediante la fe,
Dios pierde de vista y no tiene en cuenta nuestros pecados, hasta quedar ante El blancos como
la lana blanca, pues Dios ha echado a su espalda nuestros pecados y ya no se acuerda de ellos
Isaías 1:18; 43:25; 44:22; Jeremías 31:34; Romanos 3:25; 4:5-8; 5:18-21; 2Corintios 5:19;
Gálatas 2:17; Hebreos 10:14.
b. Una aceptación en el presente: A los creyentes nos justifica Dios, aceptándolos a Su favor en
el Amado (Ef. 1: 6). Al aceptarnos como justos, Dios no declara que seamos santos en nuestro
interior, sino que, expiados nuestros pecados por Jesucristo, entramos en una nueva relación
con Dios.
c. Una posición firme frente al futuro: La justificación no se reduce al perdón de los pecados, ni
a una declaración pasajera de aceptación favorable, sino que es una posición estable: un
estadoque no cambiará jamás, ya que la justificación no se basa en una expiación personal del
pasado, ni en la firmeza de nuestra voluntad para perseverar en el futuro, sino en la
imputación de la justicia de Cristo, hecha de una vez por todas, como lo fue la imputación de
nuestros pecados sobre Cristo en la Cruz (Romanos 6:10; 2 Corintios 5:21; Hebreos 10:12), y
en la fidelidad de Dios a Sus promesas, pues no puede arrepentirse de Sus dones (Romanos 11
:29)
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B. NATURALEZA DE LA JUSTIFICACIÓN
1. Cuando Dios justifica al pecador, no cambia su condición interior, sino que lo declara justo
en Su presencia.
2. La justicia humana sólo puede declarar justo a un inocente. Deuteronomio 25: 1: "Si hubiere
pleito entre algunos, y acudieren al tribunal para que los jueces los juzguen, éstos
absolverán al justo, y condenarán al culpable. " Proverbios 17: 15: "El que justifica al impío,
y el que condena al justo, ambos son igualmente abominación a Jehová."
3. La razón es obvia, porque todo juez justo, al hacer un justo juicio, ha de declarar justo al que lo
es, e injusto al que lo es. Esto indica claramente que justificar significa declarar justa, porque si
pudiese significar hacer justa, o sea, convertir en justo al injusto, eso no sería abominación a
Jehová. A la misma conclusión se llega examinando Romanos 8: 33¬34: "¿Quién acusará a
los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condenará?"
4. El contraste entre condenación y justificación muestra aquí, como en Deuteronomio 25: 1;
Proverbios 17: 15; que se trata de declarar justo y, por tanto, de ser descargado de la acusación
que sobre él pesaba ante los tribunales. No se trata de cambiar la condición interior del
pecador, lo cual es propio de la regeneración y de la santificación. Cuando Dios justifica,
hace de juez, declarando fusta al impío; cuando Dios santifica, hace de cirujano, extirpando
el cáncer del pecado.
5. Pero, ¿cómo puede Dios declarar justo al impío? Volvamos a Prov. 17: 15: "El que justifica al
impío, y el que condena al justo, ambos son abominación a Jehová." Comparemos el comienzo
de este versículo con Romanos 4: 5: "al que no obra, sino cree en EL QUE JUSTIFICA AL IMPÍO su
fe le es contada por justicia". ¿Cómo puede ser un mismo acto "abominación" en Prov. 17: 15,
y un acto del Dios infinitamente santo en Romanos 4:5? ¿Cómo puede Dios en este acto
"manifestar su justicia, a fin de que El sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de
Jesús" (Romanos 3: 26)?
6. Sólo cabe una respuesta: En la justificación. divina hay un cambio de situación, porque aquí
entra un nuevo factor que no puede hallarse en la justificación forense humana: al justificar
al pecador, Dios declara justo al impío, pero no falta con ello a la norma de Proverbios 17: 15,
porque Dios es el único que puede constituir justo al que declara justo (Romanos 5: 19); en otras
palabras, Dios pone al pecador creyente en una nueva posición legal ante El, otorgándole "el don
de la justicia" (Romanos 5: 17).
7. Pero, ¿cómo puede dar Dios libremente "el don de la justicia" faltando a la justicia? Aquí
entra de lleno el misterio de nuestra redención. La justicia de Dios da un fallo justo, descargando
su castigo sobre el pecador y su perdón sobre el creyente, porque se ha realizado una
sustitución: Jesucristo "fue herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados... Jehová cargó en
él el pecado de todos nosotros" (Isaías. 53:5,6, comparando con 2 Corintios 5:21).
8. Por eso dice Pablo que "por la justicia de uno, vino a todos los hombres la justificación de
vida...; por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos" (Romanos 5:18,19).
9. Por tanto, la justificación del impío es un acto constitutivo, por el que la justicia de Cristo nos
es imputada en virtud de la sustitución por la cual el Jesucristo justo (1 Juan 2: 1) tomó sobre
sus espaldas nuestros pecados, para que nosotros fuésemos gratuitamente revestidos de Su
justicia (Isaías 45: 24,25; 56: 17; Romanos 8: 33).
10. Así pues, la justificación tiene un aspecto negativo: Dios descarga de culpabilidad al impío,
cosa que sólo Dios puede hacer en su infinito amor, ya que Dios es el directamente injuriado por
el pecado; y asimismo un aspecto positivo: Dios, en aras de Su infinita justicia, después de
cargar sobre Jesucristo la expiación del pecado (el cual no puede quedar sin sanción) imputa al
19
pecador la justicia de Cristo, quien ha padecido en lugar del pecador, como si éste hubiese
satisfecho él mismo la pena.
11. Y así, lo que ha sido justicia exigida a Cristo, se convierte en gracia para el pecador, quien no
ha hecho nada digno de ella, sino que se ha limitado a recibirla como un puro regalo por fe (
Hechos 13:39; 16:31; Romanos 3:20ss.; 4:2ss.; 5:1ss.; 8:1,33-34; 10:3-4; 1Corintios 6:11; Gálatas
2:16-17; 3:8-11; 5:4; Efesios 2:8-10; Filipenses 3:9).
12. La justificación es un acto de la justicia de Dios, que puede declararnos justos (siendo impíos
interiormente) por habernos constituido justos en virtud de la justicia de Cristo, que es nuestra
mediante la fe en Su sangre, por obra de una admirable sustitución ("mirábilecommercium",
como dice un antiguo documento litúrgico).
C. CONEXIONES DE LA JUSTIFICACIÓN
1. Relación De La Justificación Con La Santificación
a. Al constituimos justos con la justicia de Cristo, la justificación entraña no sólo el perdón de los
pecados, sino también la restauración del favor y de la amistad de Dios.El hijo pródigo
encuentra, no sólo el perdón, sino también el corazón amoroso y la acogedora casa de su
padre.
b. Los hijos de Dios deben comportarse como tales, llevando en su conducta los rasgos de familia
(2 Pedro 1:4ss.; 1 Juan. 3: 1-3). Esto no lo hace la justificación por sí misma, pues la justicia
propia de Cristo no nos es infundida, sino imputada. En nuestros corazones, primero por la
regeneración, y después por la santificación progresiva. Con ello, la justificación no se
detiene en el aspecto legal de declaramos libres de culpa, sino que implica la
regeneración interior y abre el camino a la santificación moral, aunque los tres
conceptos son distintos.
2. Relación De La Justificación Con La Fe
a. Ef. 2: 8 expone con toda precisión la doctrina de la justificación, al decir que somos salvos "de
gracia, mediante la fe"; en otras palabras, la salvación (aquí, sinónimo de justificación) es un
favor de Dios, que hacemos nuestro por medio de la fe.
b. Así pues, la fe es como una cuchara vacía o una mano tendida hacia Dios, para recibir el
don de su gracia y el alimento de su salvación. La fe es, por tanto, un acto humano (Dios da
el don de la fe, pero no es Dios, sino el hombre, quien cree.) el Nuevo Testamento establece la
misma contraposición entre gracia y obras que entre fe y obras (Romanos 1: 17; 3: 22,28; 4:
16; Gal. 5: 4).
3. Fundamento De La Justificación Por La Fe
a. En cuanto a la fe, su fundamento está en que es el único acto por el que el hombre no
obra, es decir, no pone nada suyo en orden a la salvación, sino que se limita a recibir,
poniendo toda su confianza, toda su esperanza y todas sus exigencias, no en algo suyo, sino en
la justicia y en los méritos de Cristo y en el poder de Su Espíritu.
b. ¿Tiene la fe la misma fuerza en todos los creyentes? La fe no se mide por la cantidad, sino
por la calidad. Cuando el Señor decía: "Hombres de poca fe" se refería a la calidad, pues El dijo
también: "Si tuviereis fe como un grano de mostaza... ".
4. Objeciones Contra La Justificación Por La Fe
Todas las objeciones contra esta verdad suelen resumirse en la siguiente: La salvación por fe, sin
obras, conduce al libertinaje y a la corrupción moral. Respondemos: Es cierto que la fe sola
justifica; pero no justifica la fe que está sola, ya que la fe se hace operante por el amor (Gal.
5: 6) y manifiesta su vitalidad dando fruto de buenas obras (Gálatas 5: 22; Efesios 2: 10); de
modo que una fe que no manifieste su vitalidad por medio de obras buenas, demuestra que
está muerta en sí misma (Santiago 2: 17-20). No olvidemos que el justificado es regenerado
por el Espíritu y conducido por El a una santificación progresiva.
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CAPITULO 5
LA SANTIFICACIÓN EN LA SALVACIÓN
A. CONCEPTO DE SANTIFICACIÓN
1. Noción De Santificación: “La santificación es un proceso continuo de docilidad al Espíritu
Santo, quien, habiendo regenerado nuestro interior, mantiene y fortalece esta interna
disposición de santidad inicial.” Esta definición implica:
a. Que, aunque en nuestra regeneración espiritual el corazón ha cambiado de orientación, quedan
todavía tendencias malas que deben ser sometidas (Juan. 13: 10; Romanos 6: 12). El pecado ya
no reina en el creyente, pero todavía habita en él.
b. Que la victoria en este conflicto se consigue mediante el poder del Espíritu, quien fortalece
nuestra fe para que andemos por el camino de la santidad, "arraigados, establecidos y
confirmados" en Cristo, así como Le recibimos (Col. 2:6-7).
c. Que no es suficiente con conocer nuestro estado de tensión entre los dos polos, sino que es
preciso entregarse de lleno a la obra de la santificación, mortificando las tendencias del pecado,
dejando el molde del mundo y transformando nuestros criterios y nuestra conducta, con las
antenas siempre alerta a la voz y a la acción del Espíritu, quien nos indica en cada momento
cual es la voluntad de Dios "buena, agradable y perfecta" (Romanos 12:1-3).
2. La Terminología Bíblica
a. El Antiguo Testamento usa la raíz “qdsh” para expresar el concepto de santidad. Así tenemos:
el verbo qadash = santificar, el nombre qodesh y el adjetivo qadosh= santo. La etimología
más probable es la raíz qad, que significa "cortar". Por eso, la significación primordial del
término "santo" es "cortado", segregado, del mundo y de lo profano, para ser consagrado a
Dios.
b. El Nuevo Testamento emplea el adjetivo "hágios" = santo, y el verbo "hagiázo" = santificar,
con el mismo sentido que los respectivos términos hebreos "qadosh" y "qadash". Por tanto,
también expresan primordialmente la idea de separación. Sinónimos de "hágios" son: (a)
"hierós" = sagrado, que se aplica principalmente a cosas (1 Corintios 9: 13; 2 Timoteo 3: 15);
(b) "hósios" = santo, aplicado a personas o cosas libres de iniquidad (Hechos2:27; 13:34,35; 1
Timoteo 2:8; Tito 1:8; Hebreos 7:26; Ap. 15:4; 16:5); (c) "hágnos" = puro, libre de impureza
en sentido ético. El adjetivo "hágios" adquirió rápidamente un sentido de santidad moral o
ética, sentido que no tuvo en un principio.
3. Historia Del Concepto De Santificación
a. El Sacramentalismo, por el cual se pensó que el Bautismo de agua o ritual limpiaba de los
pecados pasados, mientras que los pecados posteriores al Bautismo debían ser expiados a
fuerza de penitencias y buenas obras.
b. El Asceticismo consiguiente, con el natural incremento de la vida monástica, llamada "estado
de perfección", porque en ella se creía ver una mayor oportunidad de consagración a Dios, de
expiación de los pecados y de ejercicio heroico de las virtudes.
c. La intrusión del concepto de gracia como cualidad infusa que proporciona formalmente la
participación de la naturaleza divina y el perdón de los pecados, con lo que se confundió la
justificación con la santificación.
d. La Reforma restableció el concepto bíblico de santificación, como proceso continuo de la
acción del Espíritu en el interior del creyente, distinguiéndolo claramente de la justificación,
que comporta una posición legal ante Dios. Sin embargo, mantuvieron la íntima conexión
entre justificación y santificación mediante el ejercicio de la fe en ambas (Col. 2:6-7).
e. El Pietismo y el Modernismo las separaron demasiado, hasta desembocar en el
Perfeccionismo. La Teología Liberal ha hecho de la santificación un mero proceso de
mejoramiento moral mediante la corrección psicológica del carácter personal.
21
B. NATURALEZA DE LA SANTIFICACIÓN
1. Verdadera Naturaleza De La Santificación
a. “Hay quienes piensan que la santificación consiste en la obra del creyente, el cual,
teniendo dentro de sí la vida implantada por el Espíritu Santo en el momento de la
regeneración, procura sacar de dicho manantial nuevos elementos y energías, mediante
un proceso psicológico de auto-persuasión en virtud de los motivos de moralidad que le
presenta la fe.” Nada más falso que esta idea.
b. El Nuevo Testamento nos presenta la santificación como una obra de Dios (1
Tesalonicenses 5:23), y más específicamente del Espíritu Santo (Romanos 8: 14), quien va
cincelando en nuestro ser la imagen del Primogénito, Jesucristo (Romanos 8:29).
c. La obra de la santificación se efectúa en el interior del corazón, desde el fondo mismo del
subconsciente, de modo que este progreso no aparece directamente a la conciencia del
individuo, aunque éste puede y debe hacerse consciente de él, de alguna manera -
indirectamente-, mediante el "test" de los frutos de una vida santa. Pero tampoco debe
angustiarse demasiado cuando no le parezca estar progresando en la virtud, pues la acción
del Espíritu es semejante a la enseñanza de la semilla (Mc. 4:26-29).
d. Es fácil sucumbir a la tentación de impaciencia, tanto en nuestra propia santificación, como
cuando contemplamos el aparentemente poco progreso de nuestros hermanos en la fe (o la
lenta y escasa cosecha de nuevos creyentes). Pensamos quizá que el Espíritu Santo dormita,
como Jesús en la popa de la nave, y desearíamos tirar de El para que se diese más prisa. Pero
Dios tiene su tiempo, su "kairós" -que no siempre coincide con el "chrónos" de nuestros
relojes humanos y ejecuta su plan de salvación dentro de los designios de Su Sabiduría
infinita, sin llegar nunca a destiempo -demasiado pronto o demasiado tarde-, sino siempre a
tiempo, porque trabaja desde la eternidad.
2. Los Dos Aspectos De La Santificación
a. La mortificación del hombre viejo comporta el proceso llamado"purificación" Es
consecuencia de nuestro nacimiento a la vida divina, siendo ahora hijos de Dios (1 Juan 3: 1-
3). La palabra "puro" viene del griego "pyr" = fuego, porque así como el fuego limpia y
aquilata los metales preciosos, así también la purificación es un aspecto de la santificación por
el cual nuestras almas y nuestros espíritus se desprenden del óxido y de la contaminación del
pecado.
b. El reavivamiento del "hombre nuevo" comporta el ejercicio de la nueva vida en una
dirección positiva. El Espíritu fortifica nuestro espíritu y lo conduce a toda virtud (2 Pedro
1:4ss.), tomando el control de todas nuestras facultades (Romanos 8:4,14). Por eso, la
santificación es como un entregar al Espíritu Santo todas las llaves de nuestro corazón, para
que tome posesión de todos los aposentos (no sólo de la habitación de huésped) y los
consagre y controle.
c. Los dos aspectos son simultáneos y complementarios. Una purificación que no fuese
acompañada del crecimiento espiritual, sería una labor puramente negativa. Una santificación
que olvidase la lucha contra el pecado, sería un peligroso misticismo. En la medida que la vieja
estructura del pecado va desapareciendo, se adivinan los contornos de la nueva construcción.
Como dice Berkhof:"Gracias a Dios que la erección gradual del nuevo edificio no tiene que
esperar a que el viejo esté completamente demolido; de lo contrario, nunca podría el
nuevo comenzar su edificación en esta vida."
22
C. LOS MEDIOS DE SANTIFICACIÓN
1. La agencia principal de santificación: Es el Espíritu Santo.
a. El Espíritu Santo realiza esta tarea, no mediante la producción y aumento de una cualidad
infusa llamada "gracia santificante", como enseñaba la Teología Escolástica, sino
directamente, tomando el control de nuestras facultades y transformando
progresivamente nuestros criterios, moldeando nuestros sentimientos de acuerdo con los
de Jesucristo ( Filipenses 2:5), y fortaleciendo las decisiones de nuestra voluntad.
b. También el cuerpo es afectado por esta obra, en cuanto que es el gesto expresivo y el
instrumento de las decisiones del espíritu. Tanto el alma como el cuerpo llegarán a la
perfección en el día de la resurrección final, cuando un cuerpo espiritualizado y glorioso será
el instrumento ideal de un alma y de un espíritu "sin mancha ni arruga" (Efesios 5: 27).
2. Medio subjetivo: la fe
a. La santificación es un progreso en la regeneración y una consecuencia de la
justificación. Por eso, el medio subjetivo de la santificación es también la fe (Hechos
15:9; Romanos 1: 17).
b. Hay creyentes que, sabiendo muy bien que la justificación es por fe, se equivocan
lamentablemente pensando que la santificación es por obras .La santificación es tan obra
de la gracia de Dios como la justificación; por tanto, así como recibimos la justificación
por fe desnuda, así también somos santificados por fe (Colosenses 2:6-7), ya que la
santidad no consiste en el aumento de una cualidad, sino en el progresivo enrizamiento en
Cristo.
c. El incremento lo dará Dios (1.a Cor 3: 6-7); lo nuestro es el echar raíces (en contraste con
Lc.8:13).Por lo dicho se advierte que la fe de que hablamos no es un mero asentimiento
intelectual a las verdades del Evangelio, sino un recibir a Cristo en nuestras vidas y un
entregarnos por completo a El (2 Corintios 3:18; Efesios 4:13; 1 Juan. 3: 3).
d. Así se comprende que el agente principal de la santificación, el Espíritu Santo, efectúa su
tarea en, nosotros copiando en nuestro ser los rasgos de Jesús, de forma que cada cristiano
sea una copia de Jesucristo en la medida en que se deja conducir por el Espíritu de Cristo.
3. Los medios objetivos
Si el medio subjetivo de la santificación es la fe, por la cual ponemos nuestros ojos en el que es
Autor y Consumador de ella (Hebreos 12: 2), los medios objetivos son los que suscitan, aquilatan
y aumentan la fe. Dichos medios son los siguientes:
a. La Palabra de Dios: El Espíritu opera la conversión y la santificación por medio de la
Palabra; y la Palabra obtiene su eficacia regeneradora y santificadora en virtud del
Espíritu que la vivifica. Cuando las. Sagradas Letras ("hiera grámmata" 2.a Tim. 3: 15) son
vivificadas, interpretadas y aplicadas a una persona por el Espíritu de Dios, resultan el medio
primordial de santificación (2 Timoteo 3: 16-17; Salmos 119: 105; 1 Pedro 1:22; 2:2; 2 Pedro
1:4,19).
b. Las Ordenanzas son también medios especiales de santificación, en cuanto que, como
símbolos ordenados por Jesucristo y "palabras en acción", contienen una vívida
representación, de las verdades nucleares del Cristianismo. Por eso, el Espíritu las emplea, en
subordinación a la Palabra, para excitar la fe del creyente y darle una ocasión de confesión y
testimonio (Romanos 6:3; 1Corintios 12:13; Tito 3:5; 1 Pedro 3:21).
c. La Providencia que Dios tiene de sus elegidos, tanto en lo próspero como en lo adverso, es
también un gran medio de santificación. Dios siempre está trabajando, incluso en el día de
reposo, en la tarea de la salvación (Juan. 5: 17). El ordena todo para nuestro bien (Romanos
8:28). El lleva a feliz término lo que empieza (Filipenses. 1:6; 1 Tesalonicenses 5:23). Su poda
duele a veces, pero los sufrimientos que El envía están destinados a nuestra purificación y
progreso (Juan. 15:2; 1Corintios 11:27ss.; Hebreos 12:5-6).
23
d. La Comunión con los hermanos en la fe es también un medio poderoso de santificación,
pues supone y comporta la acción mutua de un testimonio, de un consuelo, de un aliento y de
una expansión de nuestra comunión con Jesucristo (Hechos 2:42).
e. La oración es un gran medio de santificación, pues consiste esencialmente en una perfecta
sintonía con la voluntad de Dios, para asociamos a El en la tarea de proporcionamos a
nosotros mismos y a los demás las cosas que realmente convienen. Esto lo hacemos por
medio del Espíritu, quien nos enseña a orar como conviene, según la voluntad de Dios
(Romanos 8:26-27).
f. Cuando los medios aquí indicados -meditación de la Palabra de Dios, Ordenanzas, paciencia,
comunión fraternal y oración- se descuidan o abandonan, el tono general de la vida
cristiana decae, y la santificación sufre un lamentable retraso.
D. LAS BUENAS OBRAS
En relación con la santificación. Podemos adelantar que, así como la vida anterior a la conversión se
expresaba en obras malas, así la nueva vida originada en la regeneración y continuada en la
santificación, se expresa en obras buenas. (Mt. 7: 16¬17)
1. Características de las buenas obras
a. Las buenas obras son, frutos de un corazón ya regenerado. Su base está en la gracia divina,
que les presta su fuerza, su recta dirección y su noble motivo (por amor y para gloria de Dios).
No se hacen sólo por cumplir la Ley, sino para hacer la voluntad de Dios (Mateo. 15:9).
b. Las buenas obras, por muy noble que sea su motivo, siempre quedan por debajo de la
perfección que demandan la Ley y el Sermón del Monte, pues, debido a nuestra debilidad
mientras caminamos por esta vida, todas las obras buenas juntas representan solamente una
obediencia parcial a las exigencias de la santidad de Dios y de la perfección de Su divina Ley
(Juan. 1:8,10; Santiago. 3:2).
2. Necesidad de las buenas obras: (Juan. 15:5).
a. Las obras buenas son necesarias como manifestación de una vida regenerada. No porque
sean necesarias para merecer la salvación, ni para conservar la salvación adquirida, sino
porque somos miembros de Jesucristo, y esta unión no puede menos de llevar fruto.
b. Las obras buenas son también necesarias: (a) en actitud de obediencia a la Ley de Cristo (1
Corintios 9: 21); (b) como "test" de una verdadera conversión (2 Pedro 1: 10).
3. ¿Puede el inconverso hacer buenas obras?
Un hombre con las piernas sanas puede, a veces, dar malos pasos; pero un cojo no puede dar un
paso a derechas. De la misma manera, un creyente es siempre imperfecto y puede cometer
pecados, sin desviarse por eso habitualmente del camino que le marca el Espíritu Santo (comp.
el "hemos pecado" de 1a Jn. 1: 10, con el "no practica el pecado" de La Jn. 3:8,10), mientras que
un inconverso puede ser, desde el punto de vista meramente humano, más honesto moralmente,
pero sin que sus actos merezcan el nombre de "buenas obras". Es cierto que muchos de los no
creyentes guardan externamente la Ley y aborrecen el crimen; incluso pueden obrar por
motivos generosos y laudables, gratos a Dios, cuya imagen en ellos no se ha borrado totalmente
por el pecado.
E. LA PURIFICACIÓN
Los enemigos de la santificación
Así pues, los enemigos del cristiano, como clásicamente se les ha llamado: el mundo, el demonio y la
carne. Vamos a analizados brevemente:
1. El mundo o cosmos significa el complejo y vasto sistema mundano de los hombres contrarios a
Dios, a Jesucristo y al Evangelio, y dirigidos y gobernados por el Maligno, y cuyos criterios y
módulos de conducta penetran como un tóxico en la atmósfera común (Juan. 12: 31 ; 14:30;
15:19; 16:11,33; 17:9,16; Colosenses 1:13; 1 Juan. 5:4¬5,19)
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2. El demonio, Es cierto que el demonio fue vencido por Jesucristo, y derribado de su pedestal de
tirano de la humanidad. Ha sido juzgado (Juan. 16: 11), pero no ha sido aún atado (Apocalipsis
20:2), ya que, aun habiendo sufrido la derrota decisiva (V. Co1. 2: 14-15), todavía continúa su
lucha contra los cristianos (Ef. 6: 10-12), dando vueltas alrededor 11, buscando a quien poder
devorar (1 Pedro 5: 8).
3. La carne ("sarx") no debe confundirse con el cuerpo' ("soma"), el cual es la parte visible del ser
humano y no representa, de por sí, un enemigo moral del alma y del espíritu. El vocablo "sarx"
en Juan significa la parte visible y débil de nuestra naturaleza humana y, por ello, para expresar
la humillación del Verbo al hacerse hombre, Juan dice que "se hizo CARNE" (Juan. 1: 14), siendo
así, al mismo tiempo, una expresión visible y palpable, del Padre invisible (In. 1: 18; 14:9). En
Pablo, este vocablo indica casi siempre, no una parte del ser humano, sino el hombre entero en
cuanto guiado por el espíritu del mal, en oposición al Espíritu de Dios; es decir, expresa al
hombre natural ("psychicós") o carnal ("sarkikós"), frente al espiritual ("pneumatikós").
a. En cuanto que ésta es un sistema penalizador, que corta del pueblo de Dios a los
incumplidores de la misma; en este sentido, El llevó sobre sí la maldición de la Ley (Gál. 3:
13);
b. En cuanto que la Ley exige ser cumplida como medio de obtener la salvación.; en este sentido,
Cristo nos mereció la salvación, con su perfecta obediencia a la Ley;
c. En cuanto que la Leyes una obligación, es decir, algo que liga y ata coactivamente desde fuera;
en este sentido, Jesucristo nos libera de la Ley, clavando en la Cruz las exigencias de la Ley (Ef.
2: 15; Col. 2: 14), e impartiendo el Espíritu Santo para una obediencia filial, con un corazón
tierno y amoroso, de modo que las exigencias de la Ley quedan superadas por el amor filial al
promulgador de tal Ley. Pero todo ello no exime al creyente de una norma de vida que el
Apóstol llama "la ley de Cristo" (1 Corintios 9: 21).
2. El Perfeccionismo: En el extremo opuesto al Antinomianismo, está el Perfeccionismo, de la
misma manera que frente al Quietismo podemos situar el Activismo. Este sistema sostiene que
el creyente puede llegar en esta vida a verse totalmente libre de pecado y lleno de santidad
moral. Un famoso defensor de esta teoría fue el gran predicador y fundador del Metodismo, John
Wesley. Tres aclaraciones son aún necesarias:
a. Los vocablos "santo" y "santificado" (l Corintios 1:2; 6: 11) pueden significar la santidad
posicional, imputada, o de consagración, que la justificación implica juntamente con la
regeneración espiritual, separando al creyente, del mundo para Dios. Que ello no implica una
santidad moral perfecta o inherente, se ve por Juan. 13: 10.
b. El vocablo "perfecto" (Mateo 5:48; 19:21; Efesios 4: 13; etc.) no significa "completamente
terminado", como puede verse por los respectivos contextos, sino "maduro" o "genuino" como
cristiano (Filipenses. 3: 12 con 3:15).
c. 1Juan. 3:6,9 parece enseñar, no sólo la posibilidad de absoluta perfección en el creyente, sino
también la imposibilidad de pecar por parte del nacido de Dios. Pero si se compara este texto
con l.aJn. 1: 8,10, se verá que, en 3: 6,9, Juan no habla de impecabilidad, sino de un estado o
"praxis" de pecado incompatible con la nueva naturaleza del regenerado espiritualmente; es
decir, Juan no contrasta distintos grados de perfección, sino dos estados antagónicos en su
esencia y en su principio: Un creyente puede caer transitoriamente en actos de pecado, pero
no puede practicar el pecado de modo que éste siga reinando en él.
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CAPITULO 6
LA GLORIFICACIÓN EN LA SALVACIÓN
A. ¿QUÉ ENTENDEMOS POR «GLORIFICACIÓN»?
En Romanos 8: 30, Pablo describe la posición del cristiano en sus cuatro fases:
1. Elegido y predestinado en la mente divina desde la eternidad;
2. Llamado por Dios a la vida espiritual en el tiempo;
3. Justificado por pura gracia mediante la fe;
4. Glorificado en el Cielo, habiendo alcanzado la perfecta y total redención. La santificación moral
no aparece aquí, porque no es una posición legal, sino una condición interior, del cristiano.
5. La glorificación es, pues, la última fase en la aplicación de la Redención.
B. ¿CUÁNDO TENDRÁ LUGAR LA GLORIFICACIÓN DE LOS SALVOS?
1. En el momento en que un creyente muere, su espíritu desencarnado pasa inmediatamente a
estar en la presencia del Señor (2 Corintios 5:8).
2. No necesita esperar en ningún lugar de purificación, ni recorrer nuevos ciclos de vida en
sucesivas encarnaciones, porque Jesucristo "con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre
a los santificados" (Hebreos 10: 14)
3. El fuego consumidor que es Dios (Hebreos 12:29) habrá juzgado ya y purificado totalmente los
corazones de los suyos (1Corintios 11: 32), aniquilando en el instante de la muerte los últimos
restos de egocentrismo e idolatría que la vieja naturaleza tenía aposentados, por el poder del
pecado, en el interior de todo cristiano imperfecto.
C. CIRCUNSTANCIAS DE LA GLORIFICACIÓN
La glorificación del creyente va asociada a tres circunstancias complementarias de gloria:
1. A la exaltación final de Cristo en el "Día del Señor". El Nuevo Testamento presta una gran
importancia a la Venida del Señor para recoger a su Iglesia, pura y sin mancha, gloriosa y
resucitada. No se trata de algo sin importancia, como suponen los temporalistas y los
indiferentes de todos los tiempos (2 Pedo 3:3-4); es una esperanza feliz ("makarían" Tito 2:
13), asociada al gozo de una "gran alegría" (1a Pedro 4:13; Ap. 22:20).
2. A la glorificación comunitaria de los demás santos. En su primera epístola a los fieles de
Tesalónica el Apóstol Pablo tiene buen cuidado en adoctrinar correctamente a los cristianos
"en palabra del Señor" respecto a este importantísimo acontecimiento, el cual sucederá de la
siguiente manera: los que, de entre los creyentes, hayan muerto antes de aquel día, resucitarán
primero; entonces, los que hayan quedado no morirán, sino que serán transformados, y así "los
que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al
Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor" (1 Tesalonicenses 4:14":17, 1 Corintios
15:51-52).
3. A la transformación del Universo actual. El mundo actual es la morada del hombre caído: un
clima de pecado, de muerte, de penas y tribulaciones. Cuando los creyentes hayan sido
glorificados con Cristo, tendrán en un Cielo nuevo y una nueva tierra, un clima y una morada
dignos de su gloriosa inmortalidad. Romanos 8:20-21; 2 Pedro 3:12-13; Apocalipsis 21:1-7;
22:1-5.
26
D. LA PRESERVACIÓN DIVINA DEL CREYENTE
1. Evolución histórica del concepto de perseverancia
a. Tras el moralismo de los primeros llamados "Padres de la Iglesia" y por la influencia del
monacato, con su énfasis en la ascesis personal, comenzó a desarrollarse la idea de una
salvación por las obras, que desembocó en el Pelagianismo, negando así la iniciativa divina en
la obra de la salvación.
b. Agustín de Hipona, justamente llamado "el Doctor de la gracia", restableció la doctrina de la
predestinación divina y de la preservación final de los elegidos, aunque su equivocado
concepto de "vida eterna" le hiciese caer en el error -después corriente en la Teología
Escolástica y definido como dogma en Trento- de que la justificación se puede perder por el
pecado "mortal"; sin embargo, sostuvo que los elegidos habrán sido restablecidos en la gracia
y preservados por Dios hasta el final.
c. En la Iglesia de Roma, la seguridad del creyente en su perseverancia final es negada sobre la
base de que la justificación (que también tiene por insegura) puede perderse por un solo
pecado "mortal"; y, por tanto, la salvación final debe ser conseguida y merecida mediante la
recepción de los sacramentos y la práctica de las buenas obras. Es una doctrina cercana al
Semipelagianismo y al Arminianismo.
d. La Reforma restableció la doctrina bíblica de la perseverancia segura de los verdaderos
creyentes. Sin embargo, Lutero (y sus seguidores), haciendo énfasis en la fe del creyente como
soporte de la justificación, hizo depender la perseverancia final de la continua "actividad de la
fe", de modo que la justificación. y la salvación final se pueden perder por el pecado de
apostasía, es decir, de incredulidad. Calvino, en cambio, con su correcto concepto de
justificación, no por la fe, sino por la gracia; mediante la fe, preservó el concepto bíblico de
preservación divina, basada, no en la mutable fidelidad del creyente, sino en la inmutable
elección de Dios.
e. Arminio, confuso ante ciertos pasajes de la Escritura que después analizaremos, afirmó que,
aunque él no se atrevía a negar la verdad de que un verdadero creyente no puede perder la
salvación, sin embargo encontraba ciertos textos bíblicos que le daban la impresión contraria.
Sus discípulos carecieron de los escrúpulos de su maestro y sostuvieron que la perseverancia
y la salvación final dependían del libre albedrío en su decisión de creer y de continuar,
después, en su obediencia al Evangelio.
f. El Sínodo de Dort, en 1609, reafirmó la posición calvinista contra Arminio, declarando que, a
pesar de la debilidad pecaminosa de los creyentes, "Dios, que es rico en misericordia,
conforme a su inmutable propósito y plan de salvación, no retira totalmente de Su pueblo el
Espíritu Santo, aun en medio de sus graves caídas, ni permite que marchen tan lejos como
para perder la gracia de la adopción y dejar el estado de justificación ... ; ni permite que
queden rotamente abandonados ni que se precipiten en el abismo de la eterna destrucción."
2. ¿Perseverancia o preservación?: El hecho de que los verdaderos creyentes, que han nacido de
nuevo a la vida eterna, tengan asegurada la salvación final, depende de la preservación divina, la
cual no es otra cosa que la continua operación del Espíritu Santo en el creyente, por medio de la
cual, la obra de la gracia divina en el corazón humano es llevada a feliz término. A esta
preservación continua por parte de Dios, corresponde de la parte humana el perseverar o
permanecer hasta el final, no como una propiedad personal o disposición inherente al individuo,
sino como una estabilidad directamente producida por la divina preservación.
3. ¿Qué dice la Escritura?: El Nuevo Testamento nos ofrece suficientes pruebas de que Dios no
abandona para siempre a los que son suyos:
a. En Juan 10:27-29, vemos que las verdaderas ovejas de Cristo están firmemente en las manos
del Padre y de Jesucristo, y que nadie podrá arrancadas de allí.
b. En Romanos 8:35-39 se asegura que nada "nos podrá separar del amor de Dios, que es en
Cristo Jesús Señor nuestro". Nuestra salvación no depende del amor que nosotros le tenemos
a Dios, sino del amor que Dios nos tiene a nosotros.
27
c. En Romanos 11: 29 se afirma que Dios jamás se vuelve atrás en el don de su gracia,
manifestado en Su elección irrevocable y en Su llamamiento eficaz.
d. En Filipenses 1: 6, el Apóstol expresa su confianza y seguridad en que el Dios que ha
comenzado una buena obra en la conversión, no la abandonará hasta el final.
e. En 2 Tesalonicenses 3:3, el mismo Apóstol asegura a los fieles de Tesalónica: "Pero fiel es el
Señor, que os afirmara (establecerá) y guardará (preservará) del mal."
f. Finalmente, el propio Pablo se regocija. de la seguridad que le proporciona el saber que su
destino está en buenas manos, y que el Señor le tiene reservada una corona de recompensa; y
no sólo a él, sino también a todos los verdaderos creyentes (2 Timoteo 1: 12; 4: 8).
28
SECCION III
CAPITULO 7
JESUCRISTO EN LA SALVACIÓN
A. UNA SUSTITUCION POR LOS PECADORES.
1. El concepto de una expiación por sustitución:
“La expiación por sustitución, o vicaria, significa simplemente que Cristo sufrió como un
sustituto por nosotros, es decir, en vez de nosotros, lo que redundó en beneficio de nosotros
al proveer un pago por nuestros pecados.”
EXPIACION PERSONAL EXPIACION VICARIA
Provista por la parte ofensora Provista por la parte ofendida
Un asunto de justicia estricta Una combinación de justicia y amor
Nunca terminada Un sacrificio completo
2. La evidencia expiación por sustitución:
a. En el Antiguo Testamento. Los arreglos del sistema sacrificial del Antiguo Testamento
incluían la necesidad de que el ofrecedor impusiera sus manos sobre el animal que se
sacrificaba. Esto significaba transmisión y delegación, e implicaba representación; de modo
que realmente señalaba a la sustitución del ofrecedor por la víctima. La muerte del animal
tomaba el lugar de la muerte merecida del que lo ofrecía. El sistema claramente enseñaba la
sustitución.
b. En el uso de la preposición “anti.” El significado de la raíz de esta preposición, que aparece
veintidós veces en el Nuevo Testamento, es frente a frente, opuesto, como dos objetos que se
colocan uno contra el otro y uno es tomado en lugar del otro como en un intercambio. Los
críticos de la expiación por sustitución tildan esto de “rudo transaccionalismo”. Sin embargo,
la preposición anti sí apoya la sustitución:
En el griego clásico. Anti siempre significa “en lugar de”, y no tiene un significado más
amplio como, por ejemplo, “en beneficio de”.
En el griego del período neotestamentario. Moulton y Milligan no dan ningunos
ejemplos en los que anti signifique “a favor de” o “en beneficio de”. El significado común es
“en vez de”. El mismo y único significado se encuentra en Polibio (ca. 200–ca. 118 A. C.),
Filón, y Josefo.
En la Septuaginta. Entre las 318 apariciones de anti no hay ningún ejemplo del significado
más amplio “en beneficio de”. Uniformemente significa “en lugar de” y es traducción de
tachath (Génesis 44:33).
En el Nuevo Testamento. Ejemplos del significado claro “en vez o en lugar de” se
encuentran en Mateo 2:22 y Lucas 11:11. Casos en que es prominente la idea de intercambio
ocurren en Juan 1:16, Romanos 12:17; 1 Tesalonicences 5:15; Hebreos 12:16; y 1 Pedro 3:9.
Mateo 17:27
El versículo crucial es Marcos 10:45: “Porque el Hijo del Hombre … vino … para dar su vida
en rescate por muchos” (véase también Mateo 20:28). Anti demanda la interpretación de
que nuestro Señor vino a morir en nuestro lugar y como nuestro sustituto. De otra manera
no se podría entender, y esto, por supuesto, fue la propia interpretación de Cristo del
significado de Su sacrificio. Anti también aparece como prefijo en la palabra compuesta
antilutron en 1 Timoteo 2:6. Cristo fue nuestro rescate por sustitución.
29
c. En el uso de la preposición “huper.” El significado original de esta preposición era sobre, de
más arriba, y por el beneficio de uno. La idea incluía el situarse sobre alguien para protegerlo
y recibir golpes por él y en su lugar. Así que las ideas básicas en la palabra incluyen tanto
beneficio como sustitución, simplemente porque el actuar a favor de o por el beneficio de
alguien muchas veces incluye el actuar en su lugar. Ambas ideas ocurren en el uso del Nuevo
Testamento, como veremos:
En el griego clásico. Ambas ideas, las de benéfico y sustitución, ocurren en los escritos
clásicos.
En el griego del período neotestamentario. También se hallan las dos ideas. A menudo
huper se usa acerca de alguien que escribe una carta por otro que es analfabeto. Esta es
claramente una idea sustitutiva.
En la Septuaginta. De nuevo se encuentran ambas ideas, pero es de importancia especial
para la soteriología el notar que el significado sustitutivo es el sentido claro en tales
versículos como Deuteronomio 24:16 e Isaías 43:3–4.
En el Nuevo Testamento. Nadie cuestiona que huper significa “por el beneficio de”. El
debate se centra en si puede o no significar “en el lugar de”. Hay tres que son claros. (1) En
Romanos 9:3 Pablo quisiera poder ser maldecido en lugar de sus compatriotas judíos. El
quiere tomar el lugar de ellos de estar bajo la maldición de Dios. (2) Primera Corintios 15:29
es muy probable que se refiera a aquellos que siendo bautizados demostraban que ellos se
habían unidos a las filas cristianas para tomar el lugar de aquellos que habían muerto, y por
lo tanto se podía decir de ellos que fueron bautizados por (en lugar de) aquellos que habían
muerto. (3) Aun si hubiera alguna objeción tocante a los dos ejemplos precedentes, con
seguridad no podría haber duda alguna del significado sustitutivo de huper en Filemón 13.
Onésimo, el esclavo convertido, se hallaba en Roma con Pablo y estaba a punto de regresar a
su dueño Filemón, en Colosas. En esta maravillosa carta de intercesión a favor de Onésimo,
Pablo le dice a Filemón que él quisiera mantener a Onésimo consigo en Roma para que le
ayudara en lugar de Filemón (hupersou). Algunos ejemplos importantes donde está presente
la idea de sustitución son: Juan 11:50–51; Romanos 5:6–8; 2 Corintios 5:21; Gálatas 3:13;
Tito 2:14; y 1 Pedro 3:18.
d. En resumen: anti siempre tiene la idea de equivalencia, intercambio, o sustitución. Nunca
tiene la idea más amplia de “por motivo de” o “a favor de”. Huper tiene ambas ideas,
incluyendo la idea de la sustitución en los pasajes que tienen que ver con la expiación en el
Nuevo Testamento.
3. La negación de la expiación vicaria
Los intentos por negar la fuerza de esta evidencia usualmente se llevan a cabo en una de dos
formas:
a. Algunos alegan que, mientras que la sustitución puede que se halle en el cuadro, no se
debe hacer de ella el significado central de la muerte de Cristo. Así que, la sustitución es
sumergida en y entre los otros varios significados de Su muerte hasta que se convierte en una
parte tan insignificante del concepto, que desaparece para todo propósito práctico.
b. Otros simplemente intentan reinterpretar la sustitución como si siempre significara “por
el beneficio de”. Aquí hay un ejemplo: “Es un hecho que él [Pablo] intenta lo que podemos
llamar un punto de vista ‘representativo’ de la muerte de Cristo. Cuando Pablo escribe que
Cristo murió ‘por’ mí, él usualmente quiere decir no ‘en vez de mí’, sino ‘por mi beneficio’ ….
Entonces no puede ser un asunto de sustitución o de un chivo expiatorio. En otro contexto, sí
es cierto, que Pablo hace que entre en función la analogía del rescate de un cautivo o (rara
vez) de una ofrenda sacrificial y esto sugiere la sustitución. Pero este motivo … es dominado
por el concepto reinante de nuestra participación con Cristo en Su muerte al pecado y a la
Ley”. Claramente, de acuerdo a Su propia enseñanza y la del resto del Nuevo Testamento, la
muerte de Cristo fue una sustitución por los pecadores.
30
B. UNA REDENCION RESPECTO AL PECADO
1. La doctrina en el Antiguo Testamento: Tres palabras hebreas forman la base léxica para la
doctrina en el Antiguo Testamento: g’l, pdh, y kofer.
a. La idea básica de g’l es obligación familiar relacionada al pago de un precio. El redentor-
pariente tenía la responsabilidad de (a) redimir la propiedad familiar que había cambiado de
dueño, y (b) casarse con una viuda sin hijos para levantar hijos en nombre del esposo muerto.
Cuando no había un hermano disponible, la responsabilidad se extendía al pariente más
cercano (Rut 3:9).
b. El significado de la raíz pdh es el de un rescate por el pago de un precio, como en una
transacción comercial, sin ninguna obligación por razón de parentesco (Exodo 13:12;
Números 18:15–17). Esta palabra sugiere más de la gracia que g’l, simplemente porque el que
redime no tiene ninguna obligación de hacerlo.
c. El significado de kofer tiene que ver con la cantidad pagada para redimir una vida
perdida (Exodo 13:12; Números 18:15–17). Todas estas palabras siempre significan
liberación por medio del pago de un precio. Las circunstancias varían desde redimir a un
prisionero de guerra, o un esclavo, o un artículo empeñado, o la nación de Israel, pero siempre
a causa del pago de un precio.
d. El Antiguo Testamento evidencia poca asociación directa entre la redención y el pecado
(Salmo 130:8; Isaías 59:20). La escasez de declaraciones formales indudablemente se debe a
la obvia y siempre presente conexión entre la redención y el pecado vista en el sistema
sacrificial. Debido a que se veía continuamente, no se tenía que decir tan frecuentemente.
2. Las palabras del Nuevo Testamento
a. “Agorazo” La idea fundamental en esta palabra es la de frecuentar el foro. Entonces tomó
el significado de comprar o adquirir en el foro. El Nuevo Testamento la emplea veinticuatro
veces en este sentido usual de comprar (Mateo 13:44; Lucas 9:13).
b. “Exagorazo” El compuesto simplemente le agrega la idea de comprar y sacar del foro. Dos
pasajes que usan esta palabra son especialmente significativos. En Gálatas 3:13 la naturaleza
sustitutiva de la muerte de Cristo claramente resalta. Nosotros estábamos bajo maldición. El
llevó esa maldición. Nosotros hemos sido sacados de esa maldición. En 4:5 Pablo declara que
los creyentes han sido completamente sacados de debajo de la ley.
c. “Peripoioumai” Esta palabra solamente aparece una vez con referencia a la expiación, en
Hechos 20:28. Significa guardar bajo cuidado o preservar. En la voz media, como se emplea en
este versículo, significa mantener o guardar para uno mismo o adquirir o ganar posesión de.
Así que, la idea es que Dios adquirió la iglesia por medio de la sangre de Su propio Hijo para
Su posesión personal. Además, es prominente la idea de un precio pagado, y el precio
claramente fue la muerte de Cristo.
d. “Lutroo” De la raíz luo, soltar, esta palabra se usaba de soltar la ropa o los animales o los
prisioneros. Usualmente se asociaba con un rescate pagado como condición para ser
libertado. Así su significado es el libertar al recibir un rescate.
En la Septuaginta. El medio siclo de dinero expiatorio exigido antes que se construyera
el tabernáculo fue un pago de rescate por cada israelita de veinte o más años de edad
(Exodo 30:11–16). El Año del Jubileo tenía que ver con la redención de la propiedad
(Levítico 25:31–32). La diferencia entre la cantidad mayor de primogénitos y el número
menor de Levitas se compensaba con un rescate de cinco ciclos por cada persona
adicional (Números 3:46–51). En todos estos casos la idea era la libertad a cambio de un
precio pagado.
En el griego clásico. De nuevo, el significado es siempre la libertad al recibir un pago de
rescate. La palabra a menudo se usaba con relación a la redención de esclavos o
prisioneros de guerra.
En el Nuevo Testamento. El verbo lutroo aparece en Lucas 24:21 (de la liberación
nacional de Israel); Tito 2:14; y 1 Pedro 1:18–19 (de redención individual). Note
31
especialmente en la última referencia que el precio pagado es la sangre del Cordero. El
nombre lutron aparece solamente en Mateo 20:28 y Marcos 10:45. Como ya se dijo al
tratar del significado de anti, este versículo afirma claramente la sustitución, y el precio
que había de ser pagado es la muerte de Cristo. Lutrosis se usa en conexión con la
liberación nacional de Israel, en Lucas 1:68 y 2:38. En Hebreos 9:12 el sistema sacrificial
del Antiguo Testamento sirve como transfondo para el sacrificio hecho una vez y para
siempre por Cristo. De nuevo el precio claramente es “su propia sangre”.
e. “Apolutrosis” aparece diez veces en el Nuevo Testamento: una vez refiriéndose a una
liberación no cristiana (Hebreos 11:35), una vez en el sentido general de la redención
cristiana (1 Corintios 1:30), tres veces con referencia a la escatología (Lucas 21:28; Romanos
8:23; Efesios 4:30), y cinco veces de la liberación del no creyente cuando viene a Cristo
(Romanos 3:24; Efesios 1:7, 14; Colosenses 1:14; Hebreos 9:14). Claramente el precio pagado
es la muerte de Cristo. Ya hemos tratado de antilutron en 1 Timoteo 2:6 al comentar acerca de
la sustitución. Su muerte fue un pago de rescate sustitutivo por todos.
3. La doctrina resumida
La redención se puede resumir alrededor de tres ideas básicas:
a. Las personas son redimidas de algo; a saber, del mercado o de la esclavitud del pecado.
b. Las personas son redimidas por algo; que es el pago de un precio, la sangre de Cristo.
c. Las personas son redimidas para algo; a saber, para un estado de libertad; y entonces son
llamados a renunciar a esa libertad por la esclavitud al Señor que los redimió.
32
D. UNA PROPICIACION EN LO QUE TOCA A DIOS
1. Propiciación significa apartar de la ira por medio de una ofrenda. Con relación a la
soteriología, la propiciación significa aplacar o satisfacer la ira de Dios por medio del sacrificio
expiatorio de Cristo.
2. La necesidad de la propiciación: La ira de Dios
a. En el Antiguo Testamento. Más de veinte palabras diferentes que aparecen cerca de 580
veces expresan la ira de Dios en el Antiguo Testamento (2 Reyes 13:3; 23:26; Job 21:20;
Jeremías 21:12; Ezequiel 8:18; 16:38; 23:25; 24:13). En todos los lugares el pecado constituye
la razón para la ira de Dios. Las formas de evitar la ira de Dios incluían purgar el pecado
(Deuteronomio 13:15–17), arrepentimiento (Jonás 3:7, 10); intercesión (Salmo 106:23;
Jeremías 18:20), y la acción misma de Dios en removerla (Salmo 78:38; Isaías 48:9).
b. En el Nuevo Testamento. Aunque no se menciona tanto como en el Antiguo, la ira en el Nuevo
Testamento es un concepto básico para demostrar la necesidad de la propiciación. El Nuevo
Testamento usa dos palabras principales. Orge denota un enojo más asentado (Juan 3:36;
Romanos 1:18; Efesios 2:3; 1 Tesalonicenses 2:16; Apocalipsis 6:16), mientras que thumos, un
enojo más apasionado (14:10, 19; 15:1, 7; 16:1; 19:15). Juntos comunican claramente la
hostilidad divina contra el pecado en una forma personal.
3. La provisión para la propiciación: El sacrificio de Cristo
Pablo indudablemente relaciona la propiciación con la muerte de Cristo, en Romanos 3:25. Su
sangre (es decir, Su muerte) lo hizo a El la propiciación. Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2; y 4:1; ambos
pasajes enfatizan el hecho de que Cristo mismo es la ofrenda que quita la ira de Dios. A El no se
le llama el propiciador (nótese que El es llamado Salvador en v. 14) como si hubiera existido la
posibilidad de que El usara otro medio de propiciación aparte de Sí mismo. El es la ofrenda.
4. La distinción entre la propiciación y la expiación
a. La propiciación, como hemos visto, significa aplacar la ira personal de Dios. La expiación es el
remoción de la ira, el pecado, o la culpa impersonal.
b. La expiación tiene que ver con la reparación de un mal; la propiciación lleva la idea adicional
de apaciguar a una persona ofendida y así trae al cuadro la pregunta de por qué la persona
ofendida se ofendió.
c. En otras palabras, la propiciación trae la ira de Dios al cuadro, mientras que la expiación la
puede dejar fuera. Si uno quisiera usar las dos palabras correctamente en conexión la una con
la otra, entonces diría que Cristo propició la ira de Dios haciéndose una expiación por
nuestros pecados.
5. Un importante punto práctico
a. Si Dios está satisfecho debido a la muerte de Cristo, entonces, ¿qué puede hacer el pecador
para tratar de satisfacer a Dios? La respuesta es: Nada. Todo ha sido hecho por Dios mismo. El
pecador puede y necesita solamente recibir el regalo de la justicia que Dios ofrece.
b. Antes que Cristo muriera, era perfectamente apropiado orar como el publicano en Lucas
18:13: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Aunque bajo la ley se hacía provisión para la
comunión con Dios, este hombre no podía confiar en un sacrificio consumado y eterno por el
pecado que apaciguara a Dios de una vez y para siempre. Así que esa era una oración
completamente apropiada en su caso. Pero ahora Cristo ha muerto, y Dios está satisfecho, y
no hay necesidad de pedir que El sea propicio.
c. El está eternamente apaciguado, aplacado y satisfecho. Este es el mensaje que le podemos
llevar a un mundo perdido. Reciba al Salvador, quien por Su muerte satisfizo la ira de Dios.
33
E. LA UNIÓN CON JESUCRISTO
1. “La unión con Cristo es realmente la verdad central de toda la doctrina de la salvación, no
sólo en su aplicación, sino también en su realización, una vez por todas, en la obra acabada
de Cristo.” En El somos hechos "justicia de Dios" (2 Corintios 5:21). Por eso, es preciso recordar
que no sólo somos salvos por medio de Jesucristo, sino también en El, es decir, unidos a El.
2. De aquí el uso frecuente que el Nuevo Testamento hace de la expresión "en Cristo".
3. Así no es extraño que los creyentes aparezcan ya "escogidos en Cristo" (Efesios 1:4), "aceptos
en el Amado" (Efesios 1:6), "arraigados, sobreedificados y confirmados en El" (Colosenses 2:7),
"hechos justicia de Dios en El" (2 Corintios 5:21), hasta que nuestra glorificación final sea
manifiesta con El (Col. 3: 3; La Juan 3:2). Véanse también otros lugares como Romanos 5:12-21;
6:2-11; 8:17; 1 Corintios 1:30; 15:22; Efesios 2:4-6,10; 1 Tesalonicenses 4:14,16; Apocalipsis
14:13.
4. Propiedades de nuestra unión con Jesucristo:
a. Eterna, ya que han sido escogidos en El desde la eternidad; dicha unión es eterna en sentido
intencional, es decir, en cuanto existe en la mente y en el propósito de Dios (Romanos 8: 28-
29; Galatas3:26-27)
b. Espiritual, es un vínculo espiritual con Cristo, y porque es una obra realizada, mantenida y
perfeccionada por el Espíritu Santo, que es el Espíritu de Cristo El Espíritu nos regenera, nos
consagra, nos inhabita y nos sella para la eternidad de la vida espiritual glorificada (Juan. 3:3-
8; 14: 16-17; 16:7; Romanos 8:9-11; 1 Corintios 6:17,19; 12:13; 2 Corintios 3:18; 1 Pedro
1:11; 1 Juan 3:24; 4:13).
c. Mística; se explica en tres aspectos:
Por haber sido un misterio escondido desde la eternidad en el seno de Dios, pero
manifestado ahora (Colosenses 1: 26-27);
Porque es invisible a los ojos de la carne;
Para distinguirla de toda otra unión que la naturaleza o la Palabra de Dios nos presentan.
No es una unión esencial como la que existe entre las personas divinas; ni personal
(hipostática) como la que existe entre la humanidad y la divinidad de Jesucristo; ni es
meramente una unión moral o afectiva, como entre amigos o miembros de una misma
sociedad o de un mismo club.
La Palabra de Dios nos ofrece la comparación de cosas tan diversamente unidas como las
personas divinas (Juan. 17 : 21) o las piedras de un edificio (Efesios 2: 19-22; 1 Pedro 2:4-
5), la unión entre la cepa y los pámpanos (Juan 15: 1ss.), la cabeza y los miembros (Efesios
4: 15-16), el esposo y esposa (Juan 3:29; Efesios 5 :22-23), una cabeza de familia y su
posteridad (Romanos 5: 12-19; 1 Corintios 15: 19-49).
d. Directa, o sea, no mediatizada por hombres ni condicionada por obras.
e. Orgánica y, por tanto, dinámica y funcional.
f. Indisoluble, pues depende de la promesa de Jesucristo y de la gracia de Dios en El.
g. Inescrutable. Su intimidad es tal que puede, a veces, pasar desapercibida hasta para el propio
poseedor, de modo que necesita ser contrastada con el "test" de la obediencia, para no
llamarse a engaño.
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5. Consecuencias de esta doctrina:
a. Una metamorfosis ("metamorphústhe" Romanos 12:2), ya que hemos sido hechos nuevas
criaturas (2 Corintios 5:17; Gálatas 6: 15; Efesios 2: 10), que se dejan conducir por el Espíritu
Santo y cuya brújula ha cambiado de norte.
b. Una metánoia, o sea, un ejercicio nuevo (cambiado) de nuestras facultades por el
arrepentimiento y la fe: un convertirse a Dios desde los ídolos (1 Tesalonicenses 1:9).
c. Una posición legal de justificados ante Dios (Hechos 13:39; Romanos 6:7-8; 7:4; 8:1,17; 1
Corintios 1:30; 6:11; 2 Corintios 5: 14,21)
d. Una santificación continua, por el poder asimilador de la vida de Jesucristo, mediante el
poder del Espíritu (Romanos 6:22; 2 Tesalonicenses 2: 13; 1 Pedro 1:2).
e. Una "koinonia", o sea, una comunión con Cristo: comunión de fortaleza y de debilidad, de
sufrimiento y de gozo, de tentación y de seguridad, de trabajo y de descanso, de deshonra y de
gloria. Y, en virtud de esta comunión con Jesucristo, se establece también la comunión con los
demás creyentes, lo cual constituye el fundamento de toda la Ec1esiología. Por eso, esta
comunión no se pierde en vagos y abstractos misticismo, sino que se manifiesta en
concretísimas realidades (V. Jn. 17:21; 1a Cor. 10:17; Ef. 2:15; 4:3¬16; Fil. 3:10 ss; 4:13; Col.
1:24; Heb. 2:18; 4:15; 1a Pedro 4:13; 1a Jn. 1:3; 3:16-18).
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CAPITULO 8
LA GRACIA EN LA SALVACIÓN
A. EL USO DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Tres son los términos que el hebreo del Antiguo Testamento emplea para expresar el concepto de
"gracia":
1. “Jen” del verbo janán, que significa: mostrarse misericordioso, amable, generoso, propenso a
dispensar favores. Jen, pues, significa "gracia" en el sentido de "favor hecho por benevolencia".
Este es el significado que tiene, por ej. en Gen" 6:8: "Pero Noé halló GRACIA ante los ojos de
Jehová".
2. “Jesed” Esta palabra significa "gracia" en el sentido de "caridad, benignidad, misericordia". En
cierto sentido, corresponde de cerca a la idea neotestamentaria de "gracia" en sus aspectos
conectados con la Redención. Así la encontramos en Ex. 20: 6: "y hago misericordia a millares ... "
3. “Ratsón” que significa "contentamiento, aceptación, buena voluntad". Así lo encontramos en Is.
60: 10. También en las versiones hebreas de Lc. 2: 14 y Flp. 2: 13, en que corresponde al griego
eudokía.
4. Estos tres sustantivos y los adjetivos y verbos correspondientes aparecen en el Antiguo
Testamento con una frecuencia impresionante y nos ayudan a formamos una correcta idea de lo
que significa el término gracia" en sentido teológico.
B. EL USO DEL NUEVO TESTAMENTO
El Nuevo Testamento usa siempre el término kháris para referirse a la "gracia". Pero este término
tiene varios sentidos:
1. El sentido más elemental, dentro y fuera de la Biblia, es el de "encanto" o "atractivo". Este
sentido ha pasado a las lenguas latinas y el vulgo lo conoce muy bien (¡Qué gracia tiene! ¡Me ha
caído en gracia!). Véase en este sentido Lucas 4:22; Colosenses 4:6
2. Otro sentido, también elemental y muy empleado por todos, es el de "agradecimiento”, como
cuando decimos "muchas gracias", en señal de gratitud, o "dar gracias", para referimos a la
bendición de' la mesa. Así, el término se emplea para expresar la reacción emocional de alguien
que ha recibido un "favor". Véanse Lucas 17: 9 y Romanos 6: 17.
3. Entrando ya en el uso más típico de "gracia", de acuerdo con el concepto del Nuevo Testamento,
nos encontramos con el sentido de "favor", con el mismo significado que el hebreo "jen", y
expresa una actitud favorable, soberanamente libre, totalmente gratuita, de Dios hacia los
hombres. Esta actitud, al pasar a la acción se concreta en dos sentidos:
a. Idea de "gracia" como don salvífico (Efesios 2:8). A veces, este don se imparte para
edificación del Cuerpo de Cristo, como en Efesios 4: 7. Pablo hace uso de este vocablo para
referirse a la liberalidad de los fieles de Corinto, en 1 Corintios 16:3;
b. Idea de "gracia': como poder. que habilita al hombre para actuar por encima de sus fuerzas
naturales; más aún, a pesar de su debilidad, y precisamente a través de esa misma debilidad. 1
Corintios 15:10 y 2 Corintios 12:9,10.
C. LA GRACIA COMO DON INMERECIDO
Para penetrar debidamente en el sentido del término "gracia", conforme el Nuevo Testamento nos
lo ofrece, hemos de percatamos del contraste bíblico entre "gracia" por parte de Dios, y "mérito",
"esfuerzo", "obra" por parte del hombre. En este sentido podemos definir concisamente la gracia
como "todo don inmerecido de Dios a los hombres", y, más en concreto, "el don inefable de Dios,
en Jesucristo, a los pecadores". 2:52; Hechos 2:47; Romanos 5: 15, 17,20; 11:6; 1 Corintios 15:10; 2
Timoteo 2:1; Tito 2:11.
Esta gracia, llamada "gracia de Dios", "gracia en Cristo", "gracia del Señor Jesucristo", está revestida
de los siguientes caracteres:
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1. Es revelada por Cristo (Juan 1:17; Romanos 1:5)
2. Es dada en atención a los méritos, obediencia y acción redentora de Jesucristo (Romanos 3:
24; 5: 21)
3. Es en Cristo en quien somos agraciados ("ekharítosen", Efesios 1: 6-7)
4. Así que viene a ser un estado del creyente (Romanos 5:2)
5. Sus frutos han de verse (1 Cor. 7:19; 2 Cor. 5:17; Gálatas 6:15), pues el favor y el poder de Dios
han de manifestarse, en el creyente, en una conducta digna de Dios (2 Pedro 1: 4)
6. La gracia fluye de la elección divina y se hace efectiva por el soberano llamamiento de Dios
(Juan. 6:44; Efesios 2:8; 1 Tesalonicenses 1 :5)
7. Ante ella, no permanecemos pasivos (1 Corintios 10:12; 15:10; 2 Corintios 6:1; 2
Tesalonicenses 2:15), lo cual no disminuye la fuerza de la gracia ni la seguridad del creyente.
8. La gracia, en fin, es el Evangelio o Buena Noticia de salvación (Hechos 14:3; 20:24,32)
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CAPITULO 9
EL ESPÍRITU SANTO EN LA SALVACIÓN
A. NECESIDAD DE LA OBRA DEL ESPÍRITU SANTO
1. La aplicación de la obra de la redención no es automática ni se obtiene mecánicamente.
2. Por una parte, el hombre pecador está espiritualmente muerto y, por tanto, es absolutamente
incapaz en el orden moral para reorientarse hacia Dios y dar un correcto sentido religioso a su
vida.
3. Por otra parte, la salvación comporta un proceso personal, consciente y voluntario.
4. Es cierto que Dios tiene toda la iniciativa de su gracia misericordiosa frente a la radical
miseria espiritual del hombre, pero el hombre no es un mero receptor de salvación; ha de
hacer algo. Si puede resistir al mensaje del Evangelio, también puede rendirse en
obediencia al Evangelio.
5. Sin embargo, es de capital importancia una distinción a este respecto: para resistir al mensaje, le
basta al hombre con la perversa inclinación de su naturaleza corrompida por el pecado; en
cambio, para no resistir, para rendirse a Cristo por la fe, para obedecer al Evangelio, necesita de
parte de Dios una mirada eterna de pura misericordia, una gracia o favor dispensado a su
persona, y un poder que contrarreste la mala disposición que el pecado ha introducido en su
interior.
1. Cuando se analizan pasajes como Juan 3: 3; 6: 44; Romanos 3:10-18; 1 Corintios 2:14; 2 Corintios
4:3-4; Efesios 2:1-3,8-9; Filipenses 2: 13, se advierte inmediatamente la radical impotencia
del hombre caído en orden a su salvación.
2. El hombre es, por naturaleza, "hijo de ira" (Ef. 2: 3), esclavo del pecado y del demonio (Jn.
8:34).
3. Pero Cristo venció en la Cruz al príncipe de las tinieblas y le arrebató su presa, precisamente
cuando era llegada la hora del poder de las tinieblas. Y fue, el Espíritu Santo quien guió todos
los pasos de Cristo, desde su bautismo hasta la Cruz (pues se le había dado el Espíritu sin
medida, (Juan. 3: 34), y quien le resucitó a una nueva vida (Rom. 8: 11).
4. Cuando Cristo hubo consumado su obra en la Cruz y ascendido al Cielo, envió al Espíritu
para que aplicase la obra de la redención. Y ¿por dónde iba a empezar? Para que el hombre
respondiese personal, consciente y voluntariamente a la iniciativa divina, era necesario que
antes recibiese Una nueva vida espiritual, que naciese del Espíritu (Jn. 1: 12-13; 3: 3ss.) para
poder ser partícipe de la naturaleza divina (2.a Pedro 1:4).
5. A esta regeneración obrada por el Espíritu, corresponde de parte del hombre una metánoia
o transformación de su mentalidad, la cual es realizada por la convicción ("elénxei") que el
Espíritu proporciona acerca de nuestra condición pecadora. Esta convicción de pecado nos
dispone a sentir la necesidad de un Salvador, pues no podemos salvamos por nuestras propias
fuerzas. Es entonces cuando el Espíritu nos conduce al pie de la Cruz del Salvador. Incluso el
mundo inconverso queda convicto, si no convencido, del pecado de incredulidad, de la justicia de
Jesucristo, y de la derrota de Satanás, del juicio que hizo caer al demonio mientras Jesús era
levantado en la Cruz en nuestro lugar (Jn. 3:14,18; 16:7-11; Ef. 4:8-9; Col. 2:14-15; Apoc. 12:9-
10).
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C. EL ESPÍRITU SANTO EN LA JUSTIFICACIÓN
1. Si la convicción del pecado, provocada por el Espíritu, lleva al arrepentimiento, la fe,
comprobada en la aceptación de la justicia de Cristo, es también don del Espíritu (Ef. 2: 8).
2. El que nace del Espíritu puede ver, con el Reino de Dios (Jn. 3:3), al que levantarlo en la Cruz,
espera la mirada angustiosa del pecador, para salvarle (Jn. 3:14-16).
3. El Espíritu es el poder personal que enseña y arrastra al hombre hacia Jesucristo (Jn. 6: 39-
40,44-45).
4. El es el que pone la sed en el corazón y el que da el agua viva que la apaga (Jn. 4: 10; 6:35;
7:37-39).
5. El es quien usa la agencia instrumental de la Palabra y la agencia ministerial del
predicador, para inducir el acto de fe en el subconsciente del pecador (Jn. 3: 5; Rom. 10:
10,17). Así la fe no es producto de la elocuencia del predicador ni de la decisión del sujeto.
D. EL ESPÍRITU SANTO EN LA SANTIFICACIÓN
1. La santificación es un andar según el Espíritu (Rom. 8: 4, 9,13), ser conducido por el Espíritu
(Rom. 8: 14). Expresamente se atribuye la santificación al Espíritu en 2 Tesalonicenses 2:13; 1
Pedro 1:2.
2. El amor, motor y cima de la vida cristiana, es derramado en nuestros corazones por el
Espíritu (Rom. 5:5).
3. Dador de todos los dones (1Corintios 12:4).
4. Y suyos son todos los frutos de la vida cristiana (Romanos 6:22, comp. con Gálatas 5:22-23).
E. EL ESPÍRITU SANTO Y LA GLORIFICACIÓN DEL CREYENTE
1. El que come, por fe, a Cristo, queda sellado para la resurrección (Jn. 6:54).
2. Este sello es la impresión del Espíritu Santo (2 Corintios 1:22; Ef. 1:13; 4:30), pues El es quien
resucitará a los creyentes muertos como resucitó a Jesucristo (Rom. 8: 11, comp. con 1 Cor.
15:45), cuando se perfeccionará nuestra redención (Flp. 3:11, 14,21; 1.a Jn. 3:2).
F. LA OBRA GENERAL DEL ESPÍRITU SANTO
Además de estas operaciones de la tercera persona divina en la aplicación de la salvación,
hemos de añadir que todo hálito de vida y toda gracia general se atribuyen al Espíritu de Dios:
1. A su cobijo, surgen el orden y la vida orgánica de la tierra (Génesis 1:2)
2. Surge también la vida humana (Génesis 2:7).
3. Con su hálito, revive Israel como nación (Ezequiel 37:5, 9,14).
4. El mismo Espíritu que llena a la Iglesia en Pentecostés (Hech. 2:4), está realizando la
liberación de la creación entera (Rom. 8: 21,23).
5. Todo cuanto hay de bueno en el mundo, aun entre los inconversos, proviene de El y es El
quien dispone las mentes y los corazones para recibir la Palabra y la salvación.
G. DOS ESCOLLOS QUE HAY QUE EVITAR
Empalmando con el punto A de esta lección, advertimos ahora que una perfecta conjugación de la
iniciativa salvífica de Dios en Jesucristo con la cooperación personal y consciente del hombre,
movido por la acción del Espíritu, nos librará de dos escollos igualmente peligrosos: el activismo
pelagiano (Nomismo) y el pasivismo ultra calvinista (Antinomianismo).
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SECCION IV
CAPITULO 10
LA ELECCIÓN EN LA SALVACIÓN
A. LA PREDESTINACIÓN DEL CREYENTE
a. Las Escrituras hacen muy claro el propósito de Dios en la predestinación y cuándo será
cumplido.
El propósito de Dios en la predestinación es que los creyentes puedan ser conformados
a la imagen de Su Hijo o que sean adoptados (Romanos 8:23; Efesios 1:5). Esto es lo que
Dios propone para cada creyente y lo que nos garantiza.
El tiempo de llegada a ese destino será en el mismo tiempo que nuestros cuerpos sean
redimidos (Romanos 8:23).
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Nótese que Pablo nos está dando el lado divino de las cosas en estos versículos que a menudo
no entendemos mientras gemimos y esperamos la redención de nuestros cuerpos. Desde el
punto de vista de Dios cada creyente es conocido antes, predestinado, llamado, justificado y
glorificado lo que significa nuestra última santificación o ser como Cristo.
En el versículo 28 Pablo dice que sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les
ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. La palabra “llamados”
aquí se refiere a aquellos que son salvos y el propósito se refiere a todo el reino de los tratos
de Dios con los creyentes para traerlos a la gloria.
En los versículos 29 y 30 Pablo coloca los diferentes aspectos del propósito de Dios con los
creyentes.
a. Algunos enseñan y creen que Dios predestinó al hombre al cielo o al infierno y no hay
nada que alguien pueda hacer acerca de esto.
Debería verse que Dios está dispuesto o desea salvar a todos los hombres (2 Pedro 3:9; 1
Timoteo 2:3,4). La elección, llamado, presciencia o predestinación no es el poder de Dios
para salvación sino el Evangelio (Romanos 1:16).
Los hombres son advertidos a asegurar su llamado y elección (2 Pedro 1:10). Esto no es el
hecho, esperar a que Dios nos llame o nos elija sino participar de la naturaleza divina al
recibir Sus promesas preciosas (2 Pedro 1:4).
b. Algunos enseñan que todo lo que sucede es lo que Dios ha predestinado que nos suceda
Debería ser entendido que la predestinación respecto a los creyentes siendo adoptados y
nada más. Es la garantía del objetivo que Dios ha establecido para todo creyente.
Decir que Dios predestina todo lo que sucede es poner a Dios en pecado y usurpar Su
carácter santo.
Decir que Dios predestina a ciertos individuos para que crean y sean salvos es poner a Dios
como que hace acepción de personas. Dios ha provisto la salvación para todos (Juan 3:16) y
todos son ordenados a arrepentirse (Hechos 17:30,31). Aquellos que se arrepienten y
creen en el Evangelio son salvos (Romanos 1:16); aquellos que no creen serán juzgados por
su incredulidad (2 Tesalonicenses 1:7-10).
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b. Deberíamos concluir que la predestinación no tiene nada que ver con quienes van a creer
o quienes no van a creer. Creer esto es estar en un error bíblico.
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e. La elección tiene que ver con un propósito específico de aquellos que son bendecidos para
estar en el cuerpo corporativo que Dios escogió. Este propósito de bendición puede ser
visto mientras analizamos simplemente lo que las elecciones de Dios involucran.
CAPITULO 11
EL ARREPENTIMIENTO EN LA SALVACIÓN
A. EL NUEVO TESTAMENTO DA GRAN IMPORTANCIA AL ARREPENTIMIENTO
Miqueas 3:2; 4:7; Marcos. 1:15; 6:12; Lucas 24:47; Hechos 2:38; 3: 19; 17:30; 20:21.
1. Un Elemento Mental:
Por el que cambia nuestro punto de vista acerca de la santidad de Dios y de la maldad del
pecado, por ser éste: injuria contra Dios, culpa contra el orden moral, corrupción de nuestro ser
y condición miserable, ya que nos incapacita para ver el reino de Dios, sometemos a la Ley de
Dios y obtener la salvación; Salmos 51: 3,11. Esta convicción de pecado, Romanos 3: 20
comporta una actitud de humildad.
2. Un Elemento Emocional:
Por el que cambian nuestros sentimientos hacia el pecado, hasta producimos un pesar o pena
interior de haber ofendido el carácter santo de Dios. 2 Corintios 7: 9-1 O explica el verdadero
arrepentimiento, diciendo que es "un pesar según Dios, para salvación", distinto del "pesar
según el mundo que produce muerte". El término griego preciso para expresar este sentimiento
es el verbo "metamélomai" que incluye, junto al pesar, la esperanza de perdón y el amor a Dios.
3. Un Elemento Volitivo:
Por el que cambian nuestros propósitos y planes de conducta; implica una media vuelta, dando
la espalda al pecado. Esto está expresado por el término griego "metánoia" y es el elemento más
importante, pues incluye y rebasa a los otros dos.
El arrepentimiento, por ser un cambio radical en el interior del hombre, sólo puede ser
efectuado por iniciativa del Espíritu Santo, quien lo hace posible mediante la regeneración que
produce un principio de nueva vida dentro de nuestro ser. La conciencia nos puede convencer de
pecado en cuanta infracción de la ley, pero no puede producir la "metánoia".
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todavía en nosotros y necesita ser confesado con pesar (1Juan. 1:8-10) a los pies de nuestro
Propiciador.
a. Hay quienes, no entendiendo bien la frase de Agustín "ama y haz lo que quieras", piensan que
no es preciso preocuparse del pecado mientras haya amor, como si pudiese existir un
verdadero amor a Dios sin, el propósito serio de cumplir sus mandamientos (V. Jn. 14: 15,
21,24; 1.a Jn. 5:2).
b. En el otro extremo está la doctrina tradicional (desde fines del siglo XII) de la Iglesia de Roma,
según la cual hay dos clases de arrepentimiento: la contrición, que es un arrepentimiento
basado en el amor, y la atrición, que es un arrepentimiento basado en la fealdad del pecado,
en el miedo al Infierno o en el deseo del Cielo, sin que el amor entre en la motivación del pesar
por el pecado; añaden que esta atrición es suficiente para salvarse, con tal que se reciba la
absolución sacramental en e confesionario.
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CAPITULO 12
LA FE EN LA SALVACIÓN
A. NOCIÓN DE FE
1. Podemos definir la fe diciendo que es: la adhesión personal a la persona de Cristo (y,
consiguientemente, a su doctrina y a su obra), basada en la convicción de la fidelidad de Dios a
sus promesas, e infundida, en el corazón por el Espíritu Santo. Juan 1:12; 3:16; Hechos 16:31;
Romanos 4:5; Gálatas 2:16; Efesios 2:8; 1Timoteo 1:15; 2 Timoteo 1:12; Hebreos 11:1.
2. Hebreos 11:1; nos da la clave del sentido que la palabra "fe" tenía para un hebreo, pues el
nombre hebreo "emunáh" = fe, como el verbo "amín" (forma hifil del verbo amán = estar seguro),
que significa "creer", y del que procede la palabra amén = así es o así sea, nos dan a entender
que, para un judío, la fe era una seguridad o "aspháleia", más bien que una debelación de la
verdad o "alétheia".
B. ELEMENTOS DE LA FE
1. Un Factor Volitivo, por el que nuestra voluntad se adhiere a Dios en Cristo, en virtud del don
soberano de la gracia, porque también la fe es un don de Dios (Ef. 2: 8). Esto implica recibir a
Cristo en nuestra vida (In. 1:12; 4:14; 5:43; 6:35, etc.) y entregarse totalmente a El,
sometiéndose a Su palabra, a Su obra, ya Su gobierno 11 (Mt. 11:28; In. 6:37; 15:1ss.; Rom. 8: 14;
Gal.. 2: 20)
2. Un Factor Afectivo-Emotivo, en el sentido de "creer a alguien" (Jn. 2:24) por el crédito que nos
merece respecto a las manifestaciones que nos hace. El verbo griego "pistéuo" = creer, y el
correspondiente sustantivo "pístis" = fe, indican primordialmente este aspecto, ya que se
derivan del verbo "péitho" = convencer, persuadir, aconsejar, etc. En este sentido, la fe implica
un sentimiento de devoción amorosa. (Sal. 119:32; Ez. 36:26).
3. Un Factor Intelectual-Objetivo, por el que prestamos asentimiento a una determinada verdad
revelada (Juan. 11:26 "¿crees esto?"). El conjunto de enseñanzas reveladas -especialmente, los
grandes hechos, y de la Historia de la Salvación, que forman nuestro "credo" cristiano, comporta
una nueva gama de criterios, una escala de valores, en que las cosas se estiman con "la mente de
Cristo" (1 Corintios 2: 16).
45
D. CLASES DE FE
1. Fe Histórica, que consiste en aceptar hechos y verdades de la Escritura, como se pueden
conocer y aceptar cualesquiera sucesos históricos en que no esté implicada la propia persona.
Esta fe puede ser producto de la tradición, de la educación o del estudio. Puede ser
correctamente ortodoxa, pero de nada sirve si no está enraizada en el corazón.
2. Fe De Milagros. Es la firme persuasión de poder realizar milagros por obra del Espíritu, o de
recibir los efectos (curación, etc.) de un poder milagroso (1 Cor. 12: 10). Puede no ir
acompañada de la fe salvífica (Mt. 7:22-23; 1Cor. 13:2). Muchos hechos que parecen milagrosos,
tienen una explicación natural, por el poder de la sugestión.
3. Fe Temporal U Oportunista. Es cierta persuasión del Evangelio, acompañada de emociones
vivas, pero sin verdaderas raíces en el corazón, que sigue sin regenerar (Mt. 13:20-21; Jn. 2:23-
25; Hech. 8:13).
4. Fe De Conciencia Cierta. Es una seguridad de conciencia de obrar conforme a la verdad del
Evangelio. Obrar con conciencia dudosa es pecado (Rom. 14:23).
5. Fe Salvífica. Es la que hemos explicado en la presente lección.
E. OBJETO DE LA FE
1. Sentido General.
En sentido general, el objeto de la fe es toda la revelación divina, como se contiene en las
Sangradas Escrituras. Todo cuanto se contiene formalmente en ellas (en sus propias expresiones
o en su sentido equivalente), pertenece al objeto de la fe en sentido general.
2. Sentido Especial.
La fe general es necesaria, pero no justifica si no conduce a la fe especial. Hay un determinado
número de hechos salvíficos y, en consecuencia, de doctrinas acerca de Cristo y de Su obra, así
como de promesas hechas en Cristo a los hombres, que cada pecador ha de recibir, hasta conducirle
a poner su fe (entrega confiada) en el Salvador.
F. LA FE NO ES OBRA
1. La fe mediante la cual somos salvos (Ef. 2:8) es un acto puramente receptivo de la salvación,
como la mano desnuda del mendigo que pide una limosna, o como el tenedor prensor del
alimento, o sea, es el instrumento subjetivo con que recibimos la justificación; y aun esto, en
virtud del don con que Dios nos capacita para creer. No es el acto de un alma llena que da algo,
sino el acto de un alma vacía que recibe algo" (V. Rom. 3:28; 4:4, 5,16). A la pregunta de los
judíos: "¿Qué debemos HACER...?", Jesús responde: "Esta es la obra de Dios, que CREÁIS... " (Jn.
6:28-29). La fe es llamada aquí "obra" en doble sentido: porque es el acto que Dios requiere, y
porque es el acto que El capacita para hacer.
2. Siendo la salvación de pura gracia, la fe no puede ser obra en virtud de la cual el hombre
pueda reaclamar derecho a la salvación. Aunque la fe debe ir acompañada del
arrepentimiento y del amor para mostrar que es verdadera fe salvífica, o sea, fe viva, sin
embargo el amor y el arrepentimiento no impulsan a la fe a recibir la justificación, sino que es la
regeneración espiritual, como cambio introducido por Dios en el corazón, la que provoca una
tendencia subconsciente hacia Dios, la cual culmina en la fe, siendo en realidad el
arrepentimiento y el amor consciente productos lógicos de la fe, hasta desembocar en un
espíritu de obediencia ("para obediencia de la fe" Rom. 1: 5).
46
SECCION V
CAPITULO 13
LAS DOGMAS DE LA SALVACIÓN
A. REDENCIÓN
1. El Significado: “La redención es el acto de Dios por el cual aquellos que creen en Cristo son
liberados de la esclavitud del pecado y del poder de Satanás, y son traídos a un lugar de
subordinación a Cristo.”
2. Las Razones Por Las Que Es Necesario
a. Los incrédulos están en la esclavitud del pecado y son dominados por la naturaleza del
pecado (Efesios 2.3).
b. Los incrédulos están bajo el control y la autoridad de Satanás (Hch. 26:18; Ef. 2:2; Col. 1:13).
c. Los incrédulos están en deuda con Dios debido a sus pecados y no hay alguna forma de hacer
expiación de esta deuda de pecado (Romanos 3:9-19).
d. Los incrédulos no tienen ningún medio para liberarse por ellos mismos de la esclavitud y
deuda del pecado (Romanos 3:19,20; 5:6).
3. Los Diferentes Aspectos De La Redención Como Es Descrito En Las Tres Palabras Del
Nuevo Testamento:
a. Agorázo – expresa un acto de compra entregando el precio que es suficiente (1 Corintios
6:20; 7:23; 2 Pedro 2:1; Apocalipsis 5:9; 14:3,4). Desde el punto de vista de la soteriología
esto hace un cuadro de Cristo entrando a un mercado (agorá) de esclavos del pecado y
entregando el precio por comprar aquellos esclavizados.
b. Exagorázo – expresa un acto de seguridad en sacar a aquellos que fueron comprados (Gálatas
3:13; 4:5; Efesios 5:16). Al comprar a los creyentes “sacándolos fuera” del mercado del pecado
esto hace que los creyentes ahora le pertenezcan a Cristo y que ya no estén a la venta. Hemos
sido sacados del mercado y ya no estamos a la venta.
c. Lutróo – expresa el acto de libertad experimentada y disfrutada por aquellos comprados (Tito
2:14). Esto hace un cuadro de Cristo liberando al pecador, librándolo de la esclavitud.
4. Los Resultados De La Redención
a. Los creyentes son liberados de la culpabilidad y la pena de la ley (Gálatas 3:13).
b. Los creyentes son liberados de guardar la ley (Gálatas 3:24,25; 4:5; Romanos 6:14).
c. Los creyentes son liberados de la deuda del pecado (Efesios 1:7; Col. 2:13; Apc. 1:5).
d. Los creyentes son liberados del dominio del pecado y la autoridad de Satanás (Romanos
6:7,18; 7:1-16; Gálatas 3:13; 4:3,5; Colosenses 2:8-23).
e. Los creyentes han sido liberados para ser siervos de Dios por lo cual podemos glorificar a
Dios mediante una vida de buenas obras (Tito 2:11-14; 1 Pedro 2:16).
5. Los Requisitos De Un Redentor Como Es Ilustrado En El Pariente – Redentor (Rut
2:1,20:3:2,12,13; 4:1,3,6,8,14):
a. La persona tenía que ser un pariente cercano (Levítico 25:47-49; Rut 3:12,13). Para
cumplir con este requisito Cristo llegó a estar identificado con la humanidad en su
encarnación (Hebreos 2:9,14,16).
b. La persona tenía que ser capaz de redimir (Rut 4:4-6). El Señor Jesucristo cumplió este
requisito con la capacidad de ofrecer el precio de la redención (Juan 10:18; Efesios 3:20).
c. Tercero, la persona tenía que estar libre de las cosas que le habían acontecido a su
pariente. Cristo también cumplió este requisito (Juan 19:14; 2 Corintios 5:21; Hebreos 4:15;
1 Pedro 2:22; 1 Juan 3.5 cp. Hechos 2:24).
d. Finalmente, el pariente – redentor tenía que estar dispuesto a redimir. Esto es lo que
Cristo estuvo dispuesto a hacer por nosotros (Mateo 20:28; Lucas 22:42; Filipenses 2:5-8;
Hebreos 12:1,2).
47
B. PROPICIACIÓN
1. Significado: Propiciación significa “la satisfacción de la justicia divina y el alejamiento de la
ira de Dios sobre el pecador basado en el sacrificio expiatorio de Cristo.”
2. Las Razones Por Las Cuales Es Necesario
a. El mundo entero es culpable ante los ojos de Dios y merece ser castigado (Romanos 3:9-23;
5:12).
b. La justicia de Dios debe ser conocida para apaciguar la ira de Dios (Romanos 1:18; 3:26).
3. La Eficacia Del Sacrificio Expiatorio De Cristo (Romanos 3:25; Hebreos 2:17; 1 Juan 2:2;
4:10). La sangre derramada de Cristo satisfizo completamente la justicia de Dios, haciendo
posible que Dios derramase justicia en vez de juicio a aquellos que son justificados por la fe en
Cristo (Romanos 3:21-25).
4. Los Resultados De La Propiciación
a. Dios es justificado al perdonar al pecador de todos sus pecados (Romanos 3:26).
b. Dios es justificado al imputar justicia a aquellos que creen en Cristo (Romanos 4:4,5).
c. Dios es justificado al tener gracia y derramar gracia sobre aquellos que creen (Efesios 2:4-7).
C. REGENERACIÓN
1. Significado: La regeneración es el acto de Dios mediante el cual imparte vida espiritual y
eterna a aquellos que creen.
2. Las Razones Por Las Cuales Es Necesaria
a. Los no regenerados están muertos espiritualmente o separados de Dios (Efesios 2:1).
b. Los no regenerados están alienados de Dios y son desobedientes de Él, tampoco pueden
agradar a Dios (Efesios 4:18; Romanos 8:7,8).
c. Los no regenerados no pueden entrar en el reino de Dios (Juan 3:3,5).
3. Los Medios De La Regeneración
En la regeneración el Espíritu Santo usa la Palabra de Dios e imparte vida espiritual a aquellos
que creen en ese momento (Juan 3:5-8; Romanos 10:17; Tito 3:5; 1 Pedro 1.23).
4. Los Resultados De La Regeneración
a. El creyente recibe una nueva vida que es espiritual y eterna (2 Corintios 5:17; Colosenses
3:10; Efesios 2:1,5).
b. El creyente recibe una nueva naturaleza (2 Pedro 1:4).
c. El creyente es llevado a una nueva relación con Dios para que ahora pueda tener comunión
con Dios (1 Juan 1:3,7). Él llega a ser el objeto de la gracia de Dios (Mateo 6:31-33; 10:29-31)
y también sujeto a la disciplina de Dios (Hebreos 12:5-7).
d. El creyente llega a ser hijo de Dios y heredero con Cristo (Juan 1:12; Romanos 8:15,23; 9:4;
Gálatas 4:5; Efesios 1:5).
e. El creyente está seguro de su entrada al cielo y la posesión de una herencia eterna (1
Corintios 6:9-11; Romanos 8:16,17).
D. JUSTIFICACIÓN
1. El Significado: La justificación es el acto de Dios por el cual declara que el creyente es justo y lo
absuelve de todos los cargos y la condena, en consideración al pecado.
2. Las Razones Por Las Cuales Es Necesario
a. Los incrédulos han sido encontrados culpables y se encuentran en una posición de condena
ante Dios, la sentencia ya ha sido puesta sobre ellos (Romanos 3:9-19; Juan 3:18).
b. Los incrédulos están destituidos de cualquier justicia aceptable ante Dios. Todos se han caído
de los estándares que Dios requiere y la justicia de sí mismos es en vano (Romanos 3:23;
Isaías 64:6).
48
3. Las Bases De La Justificación
La base sobre la cual Dios podría ser justo y al mismo tiempo declarar justo al pecador está en la
obra terminada de Cristo en la cruz. Al derramar Su sangre, Cristo tomó nuestro lugar y pagó la
pena por nuestros pecados (Romanos 5:8; 1 Pedro 2:24; Hebreos 9:26). A través de la fe en la
obra expiatoria de Cristo somos absueltos de la condena y somos declarados justos (Romanos
3:24-26; 5:1; Hechos 13:39). La resurrección de Cristo es la muestra que Dios acepto Su obra
expiatoria que son la base de nuestra justificación (Romanos 4:24).
4. Los Resultados De La Justificación
a. El creyente es absuelto de la condena del pecado y es liberado de la ira de Dios
(Romanos 5:9; 8:1,33,34).
b. El creyente es declarado justo porque le ha sido dada la justicia imputada de Cristo
(Romanos 5:19; 2 Corintios 5:21; 1 Corintios 1:30; Romanos 4:20-24).
c. El creyente está seguro de la seguridad y la glorificación eterna (Romanos 8:30-34; Tito
3:7).
d. El creyente tiene paz con Dios y el acceso hacia Él que antes no tuvo (Romanos 5:1-2)
E. RECONCILIACIÓN
1. El Significado: La reconciliación es el acto por el cual Dios remueve la enemistad que existe
entre el pecador y Él, y hace posible que el pecador tenga comunión con Él.
2. Las Razones Por Las Cuales Es Necesario
a. Los incrédulos son rebeldes para con Dios e indiferentes acerca de sus ofensas pecaminosas
en contra de Él. Ellos se sienten molestos por su responsabilidad hacia su Creador y son
hostiles para con Él (Juan 3:19,20; Romanos 5:10; Colosenses 1:21).
b. El carácter santo de Dios agita Su ira en contra de cada tipo de pecado que los hombres
cometen y exige una retribución por los pecados (Romanos 1:18; Juan 3:36; Romanos 2:9). El
pecado es entonces una barrera que evita que el hombre tenga comunión con Dios.
3. La Base De La Reconciliación
La base sobre la cual Dios podría reconciliar al hombre pecaminoso consigo mismo es el
sacrificio de Su Hijo que hizo la propiciación por los pecados del hombre, quitándolos y así
removiendo la barrera de pecado (Juan 1:29; Hebreos 9:26; Romanos 3:25). Para el creyente en
Cristo, existe la reconciliación porque sus pecados son eliminados, pero para aquellos que están
fuera de Cristo no puede haber ninguna comunión con Dios debido a la barrera de pecado.
4. Los Resultados De La Reconciliación
a. El creyente es llevado a la comunión con Dios (1 Juan 1:3; 1 Corintios 1:9; 2 Corintios
13:14).
b. El creyente tiene paz con Dios en vez de estar en contra de Él y ser objeto de la ira de
Dios (Colosenses 1:20,21; Romanos 5:1,10).
c. Al creyente se le ha dado el ministerio de la reconciliación como un embajador que
proclama el mensaje de Cristo el cual es el medio con el que los pecadores están
reconciliados con Dios (2 Corintios 5:18.20).
F. SANTIFICACIÓN
1. El Significado: La santificación es el acto de Dios por el cual Él separa al creyente de otros
pecadores para ser usado para Su gloria. Esto involucra la obra del Espíritu Santo en varios
aspectos y tiene que ver con la posición del creyente y el estado ante Dios.
2. Las Razones Por Las Cuales Es Necesario
a. Los incrédulos son usados por el diablo (Juan 8:44; Efesios 2:2).
b. Los incrédulos no son santos y están contaminados por el pecado (1 Timoteo 1:9; 2
Timoteo 3:2; Tito 1:15).
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c. Los incrédulos no pueden servir a Dios en su condición pecaminosa (1 Pedro 1:16).
3. Los Diferentes Aspectos De La Santificación
a. La santificación de posición (Hebreos 10:10,14; Efesios 4:24; 1 Corintios 1:2; 6:11).
Esta es la acción realizada una vez y por todas que se lleva a cabo en el momento de la
salvación y le da al creyente una posición santa y justa ante Dios basada en el sacrificio de
Cristo.
b. La santificación práctica (Juan 15:3; Romanos 8:34; Gálatas 5.16; 1 Corintios 6:19).
Este aspecto es el proceso por el cual los creyentes son separados diariamente por el Espíritu
Santo mientras ellos se rinden a Su control. Al hacer esto ellos tienen victoria sobre el pecado
(Romanos 6:11-13,22), son conformados al carácter de Cristo (2 Corintios 3:18; Romanos 8:2-
4), y maduran en Él (2 Pedro 3:18). Este aspecto de la santificación afecta el estado del
creyente ante Dios y explica cómo los santos pueden ser carnales (1 Corintios 1:2-9; 6:11; 3:1-
4).
c. La santificación final (Romanos 8:29; Efesios 5:25-27; 1 Juan 3:1-3).
Este aspecto será realizado en el rapto cuando el cuerpo del creyente sea redimido (Filipenses
3:20,21; 1 Juan 3:2). Cuando esto se lleve a cabo la condición del creyente será como su
posición santa (1 Corintios 1:8; 1 Tesalonicenses 5:23; Judas 24).
50
CAPITULO 14
LA SEGURIDAD DE SALVACIÓN
A. LOS MEDIOS POR LOS CUALES LOS SALVOS ESTÁN SEGUROS DE SU SALVACIÓN
1. Aquellos que son salvos pueden estar seguros que son salvos por el testimonio del Espíritu Santo
que mora dentro de ellos (Romanos 8:9; 1 Juan 3:24; 4:13). Esto involucra al Espíritu Santo
llevando la Palabra de Dios (1 Juan 5:9-12) y testificando a aquellos que son salvos acerca de su
relación con Dios (Romanos 8:16; Gálatas 4:6). En este proceso Él toma las promesas de Dios y
las hace personales y relativas a los hijos de Dios.
2. Aquellos que son salvos pueden estar seguros que son salvos si ellos reciben el testimonio del
Espíritu Santo acerca de la Palabra de Dios y lo creen (Isaías 7:9; Tito 1:2; 1 Juan 5:10,13).
3. La seguridad de la salvación puede también ser ganada examinando los signos de la nueva vida
en aquellos que has sido nacidos de nuevo.
B. LOS RESULTADOS DE LA SALVACIÓN QUE SON EVIDENTES EN LAS VIDAS DE AQUELLOS QUE
SON SALVOS
1. Cuando una persona es salva va a querer y disfrutar la comunión con otros cristianos (1 Juan
1:3; Hebreos 10:25). Una persona incrédula se opone y odia al pueblo de Dios (Juan 3:20; 15:19;
Romanos 3:11,18).
2. Cuando una persona es salva va a tener el deseo de obedecer la Palabra de Dios (1 Juan 2:3). Una
persona que es incrédula no tiene deseos de obedecer la Palabra de Dios (Romanos 3:12; 8:7,8;
Efesios 2:2).
3. Cuando una persona es salva va a tener el poder del Espíritu Santo para hacer lo correcto
mientras sea controlado por Él (Romanos 8:4; Filipenses 2:13; 4:13). Una persona incrédula no
tiene este poder aunque podría tener una profesión (2 Timoteo 3:5).
4. Cuando una persona es salva va a amar al pueblo de Dios (1 Juan 3:14). El amor de Dios será
reproducido por el Espíritu Santo en su corazón para que se preocupe por otros y tenga un
deseo de ministrar las necesidades de otros (Romanos 5:5). Una persona incrédula no ama al
pueblo de Dios (Juan 13:34,35).
5. Cuando una persona es salva va a estar dispuesta a declarar públicamente su creencia en Cristo
(Romanos 10:9,10; 1 Juan 5:6:9-10). Una persona incrédula rechazará el testimonio que Dios ha
dado de Su Hijo (1 Juan 4:1-3).
6. Cuando una persona es salva va a tener discernimiento acerca de las cosas de Dios (1 Corintios
2:14). Una persona incrédula está segada y limitada (2 Corintios 4:3,4; Efesios 4:17-19; Hechos
8:30,31).
7. Cuando una persona es salva va a tener un deseo por la Palabra de Dios (1 Pedro 2:2). Una
persona incrédula no tiene deseo de las cosas de Cristo (Juan 3:19,20).
8. Cuando una persona es salva va a demostrar un diferente tipo de carácter porque el Espíritu
Santo comenzará a reproducir ciertos frutos en su vida (Gálatas 5:22,23). Un incrédulo
producirá frutos pecaminosos (Juan 8:44).
9. Cuando una persona es salva estará convencida acerca de los pecados que comete y del castigo
del Señor si no se juzga a sí misma y corrige las cosas (Hebreos 12:6; 1 Corintios 11:28-32; 1
Juan 3:9). Un incrédulo puede continuar en pecado sin ninguna convicción o repercusión
(Romanos 1:12-18; 1 Juan 3:8,10).
C. EL ASUNTO DE LA SEGURIDAD ETERNA Y POR QUÉ AQUELLOS QUE SON SALVOS NO PUEDEN
PERDER SU SALVACIÓN
1. Por razones relacionadas al Padre se puede ver que la salvación es una posesión presente y
permanente.
a. El propósito soberano de Dios es que los creyentes lleguen al cielo. Por esta razón es seguro
que ellos llegarán allí (Romanos 8:30; Juan 6:37; 10:28,29).
b. Es el poder de Dios que mantiene al creyente salvo (2 Timoteo 1:12; Judas 24; 1 Pedro 1:5).
51
c. Si Dios nos amó tanto para dar a Su Hijo por nosotros de seguro Su amor guardará a aquellos
que están en Él (Romanos 5:7-10).
d. Dios hace un trato con Sus hijos para que ellos no sean condenados con este mundo (Hebreos
12:6; 1 Corintios 11:31-32).
2. Por razones relacionadas a Cristo se puede ver que la salvación es una posesión presente y
permanente
a. La intercesión de Cristo por los creyentes es poderosa para salvarlos de cualquier situación
(Hebreos 7:25).
b. La abogacía de Cristo por los creyentes está basada en Su obra expiatoria y es suficiente para
todo el pecado (Romanos 8:31-34; 1 Juan 2:1).
c. La muerte de Cristo por los creyentes los justificó para que nadie pudiese levantar cargos
sobre ellos (Romanos 8:34). Aquel que nos justificó es también el Juez ante el cual nos
pararemos.
d. Las promesas de Cristo le aseguran al creyente una salvación presente y permanente (Juan
3:36; 5:24; 6.40; 10:27-29).
3. Por razones relacionadas al Espíritu Santo se puede ver que la salvación es una posesión
presente y permanente
a. El Espíritu Santo mora en el creyente y llega a ser el sello de Dios sobre él (Romanos 8:9;
Efesios 4:30). Para que un creyente estuviese perdido, Dios tendría que romper este sello y
así él perdería el Espíritu Santo.
b. El Espíritu Santo ha bautizado a todo creyente en el cuerpo de Cristo y le ha dado dones
espirituales. Para que un creyente estuviese perdido, Dios tendría que sacarlo del cuerpo de
Cristo y decomisarle su lugar y dones (1 Corintios 12:4-11;13).
c. El Espíritu Santo promete estar con los creyentes por siempre (Juan 14:16).
D. LAS ESCRITURAS QUE A MENUDO SON CITADAS PARA PROBAR QUE UNA PERSONA PUEDE
PERDER SU SALVACIÓN
1. Mateo 24:13 – “Mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”
Este es un versículo dispensacional que se refiere a aquellos que en el período de tribulación
serán salvos físicamente si llegan al final de este período.
2. 1 Timoteo 4:1,2 – “…algunos apostatarán de la fe.” Refiriéndose a la fe personal.
Aquí la fe es el cuerpo objetivo de la verdad o la Palabra de Dios y la salida es de este estándar,
no tiene ninguna relación a perder la salvación.
3. Gálatas 5:4 – “…de la gracia habéis caído.”
En este contexto Pablo está citando dos sistemas (ley y gracia) y está señalando que aquellos que
buscaban ser justificados por el sistema de las obras habían caído de la gracia o no estaban
buscando ser justificados por el sistema de gracia.
4. Juan 15:1.6 – “…será echado fuera como pámpano, y se secará.”
Esta parábola tiene que ver con la comunión y los resultados de no estar en comunión. El ser
echado y secarse tiene que ver con la pérdida del testimonio y la capacidad de llevar fruto, no de
ser salvo o perdido.
5. Hebreos 6:1-10 – “y recayeron, sean otra vez renovados.”
Este pasaje habla de los creyentes que están yendo a la madurez y sostiene que si un creyente
recayese, y estaría perdido, sería imposible renovarlo. Pero, puesto que él no puede, para esto
necesitaría que Cristo muriese otra vez, entonces necesita continuar su madurez en Cristo.
E. EL ARGUMENTO QUE ES DADO A MENUDO PARA NEGAR LA DOCTRINA DE LA SEGURIDAD
ETERNAL DEL CREYENTE
1. Muchos dicen que esta doctrina le da al creyente la licencia de pecar y todavía ser salvo.
2. Debe verse que la doctrina de la seguridad eterna no le da a una persona licencia para pecar (1
Juan 2:1). Es la voluntad y el estándar de Dios que los creyentes no pequen (1 Juan 2:1). Dios
trata con aquellos que lo hacen para corregirlos (Hebreos 12:6; 1 Corintios 11:30-32). Aquellos
que practican el pecado como parte de su estilo de vida es más probable que no sean salvos (2
Corintios 13:5; Filipenses 2:13; 1 Juan 3:8,9).
52
CAPITULO 15
EL EVANGELIO DE LA SALVACIÓN
A. ¿QUE ES EL EVANGELIO?
1. La palabra evangelio aparece 72 veces en N.T. 54 de las cuales se encuentra en los escritos de
Pablo; el termino viene del Griego Evangelion cuyo significado es noticias gozosas o Buenas
Nuevas (Mar 1:1,15; 16:15) en los versículos anteriores lo encontramos en un sustantivo no así
en (Lc 2:10) que encontramos evangelion en acción.
2. El significado del Hebreo es "Proclamar buenas Nuevas" traer nuevas de Salvación.
3. Otros conceptos de evangelion "Noticias Alegres de salvación a través de Cristo". Podemos decir
que el evangelio es:
a. Muerte de Cristo
b. Sepultura de Cristo I Cor 15:3-4
c. Resurrección de Cristo
B. ALGUNAS FALACIAS EN LA PRESENTACION DEL EVANGELIO
1. La falacia de que el Evangelio concierne a otra cosa que no sea primordialmente el pecado
2. La falacia de que hay diferentes evangelios para grupos de diferente edad
3. La falacia de que la verdad se halla en otra cosa que no sea la Palabra de Dios (Hechos
13:5) (17:2–3).
4. La falacia de que la sagacidad convencerá
5. La falacia de que el atractivo personal asegurará resultados (Gálatas 5:11).
6. La falacia de que los métodos producen conversiones
C. ALGUNAS FALACIAS EN LA DECLARACION DEL CONTENIDO DEL EVANGELIO
1. La falacia de agregarle el bautismo
a. Marcos 16:16.
La conclusión original del Evangelio de Marcos es un tema de mucho debate. Es dudoso que lo
que designamos como el versículo 16 fuera parte de la conclusión genuina del Evangelio. De
cualquier modo, no sería sabio basar alguna doctrina en el contenido de los versículos 9–20.
Sin embargo, también es posible que, si el versículo 16 fuera parte del texto inspirado, la
referencia sea al bautismo del Espíritu. Después de todo, el Señor habría dicho Marcos 16:16
casi al mismo tiempo en que El pronunció Hechos 1:5 tocante al inminente ministerio de
bautizar del Espíritu.
b. Hechos 2:38.
Los que creen en la regeneración bautismal entienden que este versículo enseña que el
arrepentimiento y el bautismo conducen al perdón de los pecados. Indiscutiblemente, el
bautismo era un prueba clara de la conversión en los tiempos neotestamentarios, ya fuese la
conversión al judaísmo, al mensaje de Juan el Bautista, o al cristianismo. El rehusar ser
bautizado hacía surgir la duda legítima en cuanto a la sinceridad de la profesión. Por lo tanto,
cuando la multitud judía le preguntó a Pedro qué tenían que hacer, él, muy naturalmente, les
dijo que se arrepintieran (cambiar de opinión tocante a Jesús de Nazaret) y ser bautizados
(dar prueba clara de ese cambio).
Aunque es cierto que exegéticamente se puede entender el texto como si dijese que el
bautismo es hacia (eis) el perdón de pecados, es igualmente cierto que pudiera decirse que el
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bautismo no es para el propósito del perdón de los pecados sino a causa del perdón (que ya
había ocurrido en el arrepentimiento). Eis se usa claramente con este significado en Mateo
12:41 —ellos se arrepintieron a (a base de, o debido a) la predicación de Jonás—. En ese
versículo ciertamente no puede significar que ellos se arrepintieron con miras a la
predicación de Jonás. Así que Hechos 2:38 se puede entenderse con el sentido de que las
personas deben arrepentirse y entonces bautizarse porque sus pecados fueron perdonados.
c. Hechos 22:16. El versículo contiene cuatro partes:
El arrepentimiento significa un cambio de actitud genuino que afecta la vida en alguna manera.
Como otros términos teológicos significativos, hay que definirlo específicamente, formulando
una pregunta adicional: ¿Cambiar de actitud tocante a qué, específicamente? Las personas que
no son salvas pueden arrepentirse genuinamente pero sin salvarse, como, por ejemplo, el
cambiar de actitud tocante a un mal hábito y romper ese hábito como resultado. Los cristianos
pueden arrepentirse de pecados específicos y cesar de hacerlos (Apocalipsis 2:5; 2 Corintios
7:9 —note que en este versículo la contrición lleva al arrepentimiento, no es necesariamente
igual que el arrepentimiento) (Hechos 2:38; 17:30; 2 Pedro 3:9). Este aspecto del
arrepentimiento (como Juan 16:8–11) todavía no es salvífico a no ser que venga acompañado
de la fe en Cristo (Hechos 20:21).
3. La falacia de hacer de la rendición de la vida parte del Evangelio
a. La cuestión. La cuestión es simplemente esta: ¿Tiene uno que hacer de Cristo el Señor de su
vida o estar dispuesto a ello para ser salvo? Una respuesta afirmativa lo presenta de esta
forma. “El punto de vista del señorío declara expresamente la necesidad de reconocer a Cristo
como el Señor y Maestro de la vida de uno en el acto de recibirlo a El como Salvador. Estos no
son dos actos diferentes, secuenciales (o pasos sucesivos), sino más bien un hecho de fe pura,
que confía. Requiere poca agudeza teológica discernir las diferencias fundamentales entre el
punto de vista del señorío y el de no señorío en la presentación del Evangelio”
b. Algunos ejemplos. La Biblia provee algunos ejemplos claros de personas que estaban salvas
pero que carecían de dedicación. Estos no son solamente ejemplos de pecados cometidos
después de la salvación (aunque los incluyen), sino que demuestran la fe salvífica sin la
consagración.
Recuerde la vida de Lot. No se puede decir que fuera un ejemplo de consagración en punto
alguno, pero aun así el Nuevo Testamento declara que él era una persona justa (2 Pedro 2:7).
Si sólo contáramos con la información del Antiguo Testamento, quizás cuestionaríamos
seriamente si él era justo ante Dios.
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Observe también la condición de los creyentes en Efeso. Pablo ministró en esa ciudad más de
dos años. Algunos creyeron al principio de su ministerio; otros, después. Ellos se convirtieron
de un estilo de vida que incluía la devoción a las artes mágicas basadas en los escritos
ininteligibles que había en la estatua de Diana en el templo en Efeso. Después de creer en el
Señor, muchos, si no la mayoría, de aquellos creyentes (y Hechos 19:18 indiscutiblemente
afirma que eran creyentes) todavía continuaban sus prácticas supersticiosas. Sería ilusorio
imaginarse que ellos no sabían que tales prácticas eran incorrectas cuando aceptaron a Cristo
y durante los dos años en que muchos continuaron en ellas. Pero no fue hasta el final del
ministerio de Pablo en Efeso que los creyentes finalmente llegaron a convencerse tocante a
esto, confesar sus pecados y quemar sus libros de magia. Entonces, teológicamente, esto dice
que había personas en Efeso que se hicieron creyentes en Cristo sabiendo que debían dejar su
uso de la magia y no lo hicieron (algunos por tanto como dos años), que, sin embargo, eran
nacidos de nuevo. Su salvación no dependía de la fe más la sumisión al señorío de Cristo
acerca de su uso de la magia.
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CAPITULO 16
TEMAS EN CUANTO A LA SALVACIÓN
A. LA FORMA DE LA SALVACIÓN EN LAS DIFERENTES ERAS
1. La Salvación Durante El Período Del Antiguo Testamento
a. La forma de la salvación ha sido la misma en todas las eras. Las personas eran salvas por la
gracia de Dios mediante la fe en la divina revelación acerca del Salvador.
b. Notamos que a Adán y Eva se les dio la promesa de la venida de un Redentor (Génesis 3:15).
Al vestirlos con las pieles de animales inocentes a ellos se les mostró que el principio de la
expiación estaba mediante la muerte y el derramamiento de la sangre de un sustituto
inocente (Génesis 3:21). Basado en esta revelación Abel ofreció mediante la fe un sacrificio
aceptable para Dios (Génesis 4:4; Hebreos 11:4).
c. Démonos cuenta que aunque la cantidad de revelación acerca del Redentor que fue dada a los
individuos no es detallada para nosotros, es aparente que todos ellos fueron salvos de la
misma forma y la manifestación exterior de su fe era la obediencia a Dios. Démonos cuenta de
los siguientes ejemplos: Abraham (Génesis 12:3; 15:5-6; Juan 8:56; Gálatas 3:8-9); Enoc
(Génesis 5:22; Hebreos 11:5,6); Noé (Génesis 6:8; Hebreos 11:7).
2. La Salvación Durante El Período De Tribulación
a. Durante el período de tribulación los dos testigos y los 144000 judíos predicarán el Evangelio
del reino acerca del retorno del Señor para establecer Su reino terrenal (Mateo 24:14;
Apocalipsis 7:1-8; 12:17; 14:3,4).
b. Aquellos que crean este mensaje del Evangelio serán salvos por la gracia de Dios y lo
evidenciarán por su procedimiento al creer a los judíos durante este período de tribulación
(Mateo 25:34-40).
3. La Salvación Durante La Era Del Reino
Durante el milenio aquellos niños nacidos de aquellos con cuerpos naturales necesitarán confiar
en Dios como Salvador. La forma de salvación será la misma. Será por gracia mediante la fe en Su
obra expiatoria como fue profetizado en el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31-34; Deuteronomio 30:6;
Isaías 11:9; Ezequiel 36:24-38).
B. LA SALVACIÓN DE LOS INFANTES
1. La Condición De Los Infantes Nacidos Dentro De Este Mundo
Todos los infantes son nacidos espiritualmente muertos o separados de Dios debido a su pecado
en Adán (Romanos 5:12,18,19; 1 Corintios 15:22).
a. Puesto que la condena de una persona es afirmada sobre Su respuesta a la revelación de Dios,
sea de forma general (Romanos 1:18-20) o especial (Juan 3:18), se entiende que aquellos que
son incapaces de entender no son tenidos como responsables a menos que o hasta que ellos
desarrollen una conciencia moral y que puedan determinar por ellos mismos (Deuteronomio
1:30; Jonás 4:11; Romanos 9:11). La responsabilidad requiere la conciencia moral y la
autodeterminación.
b. Debería verse que Cristo murió por todos y que provisionalmente pagó la deuda del pecado
del mundo entero (Hebreos 2:9; 1 Juan 2:2; Juan 1:29; 3:16,17; 1 Timoteo 4:10). Esto incluía a
todos los infantes. Ahora, la razón por la cual una persona no le es provista su deuda pagada
es por su rechazo a la revelación, entonces aquellos que no pueden tomar decisiones morales
están en consecuencia provistos con su deuda de pecado pagada.
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2. Las Consecuencias Para Todos Aquellos Que Mueren En La Etapa Infantil
a. Aquellos que mueren en la infancia son salvos por la provisión de la salvación que Cristo hizo
por todos los que se afirmaron a esa creencia (1 Timoteo 4:10).
b. Esto significa que cuando un infante o niño, que no ha llegado a ser responsable mediante la
conciencia moral, muere, va al cielo (Marcos 10:13-16). Véase el caso del hijo de David (2
Samuel 12:23).
c. Creer, como algunos lo creen, que los infantes que mueren van al infierno es usurpar el
carácter de Dios que es misericordioso y justo en todos Sus tratos (Salmos 100:5; 108:4;
Isaías 45:21).
C. LA COMPOSICIÓN DE CIERTAS VERDADES ACERCA DE LA SALVACIÓN
1. La Soberanía De Dios Y La Responsabilidad Del Hombre
a. Algunas explicaciones sobre el tema
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7:25; Romanos 10:13). Todos los que lo rechazan serán castigados eternamente debido a
su elección (2 Tesalonicenses 1:7-9).
Según la soberanía de Dios y la responsabilidad del hombre no hay, en lo absoluto, alguna
forma en que Dios podría mandar a todos que se arrepientan y crean, si todos no tuviesen
la capacidad de hacerlo. Si ellos no fueran libres de elegir y capaces de hacerlo, esto
también violaría el carácter justo de Dios de mantener a las personas responsables por su
elección y el castigo por no arrepentirse (Hechos 17:31; Lucas 13:3).
La salvación es entonces, el asunto de un hombre que responde o elige la provisión de Dios
en Cristo o que ejercita su voluntad de recibirlo. Por eso podemos concluir bíblicamente y
sanamente que ningún hombre ha sido alguna vez salvo en contra de su voluntad, ni nadie
es salvo si no quiere ni desea ser salvo (Juan 3:18).
b. Algunas evidencias de las Escrituras
En este caso podemos ver a los fariseos incrédulos (Juan 5:39). La única razón que ellos no
tenían vida era porque no estaban dispuestos a venir a Cristo. Véase las tristes
consecuencias de la mala elección (Juan 8:24).
Podemos ver esto en aquellos que vivían en la ciudad de Jerusalén que no estuvieron
juntos (Mateo 23:37). Véase aquí la voluntad del Señor y su voluntad. La única razón que
no estaban juntos en el Señor era porque no quisieron.
También podemos ver en el caso de la incredulidad de Israel (Mateo 21). Los judíos
tuvieron la oportunidad de recibir o rechazar al Mesías. La única razón por la que el reino
no fue establecido fue debido a la elección que ellos hicieron. Aunque Dios había
determinado la muerte de Su Hijo y sabía cómo sería rechazado, Dios no hizo que ellos lo
rechazaran y por consecuencia ellos se mantuvieron como responsables de su elección
(Hechos 2:23; 5:30).
c. Algunos errores acerca de este tema
Algunos de los así llamados hipercalvinistas y otros, como los bautistas primitivos,
sostienen la creencia que el hombre está tan muerto espiritualmente que no puede creer.
Nosotros coincidimos que el hombre está muerto espiritualmente, pero bíblicamente
hablando esto significa que está separado de un Dios santo a causa del pecado. Sin
embargo, la muerte espiritual o separación no significa que está carente de una voluntad
libre y moral. Todos los incrédulos tienen la volición o voluntad de elegir y debido a esto
Dios es justo al sostener que cada hombre es responsable por su elección.
Algunos de las mismas personas sostienen que Dios determina el destino de todos los
hombres antes que ellos incluso nazcan. Ellos dicen que antes que una persona nazca ya
está predestinada a ser condenada o justificada.
Posteriormente en este estudio señalaremos que la predestinación no tiene en lo absoluto
alguna referencia con los incrédulos siendo condenados antes que nazcan. Una persona es
justificada por la fe (Romanos 5:1) y no porque fue predestinada a serlo. Una persona sólo
es condenada debido a su incredulidad (Juan 3:18) y no por algo más.
Finalmente, otro error sobre este tema es perpetrado por muchos de este grupo. Ellos
creen que Dios debe dar la fe para creer. Ellos usan Efesios 2:8 como una prueba de que la
fe es el don de Dios en la salvación. Ellos sostienen que a menos que Dios le de al hombre la
fe para creer entonces ese hombre no puede creer y por consiguiente no puede ser salvo.
En primer lugar se debería señalar que el “don” que se usa en Efesios 2:8 no es la fe sino la
salvación mediante la fe o al creer. El error más grande con respecto al error de Dios
dándoles a los incrédulos la fe para creer es el hecho que esto hace al hombre regenerado
antes de que crea. Las Escrituras no concuerdan con esta idea. Sino más bien los hombres
sólo son regenerados por el Espíritu Santo y se les da vida después que ellos creen (Efesios
1:13; 1 Pedro 1:22,23; Santiago 1:18; Juan 7:37,38,39; Juan 20:31).
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d. Algunas evaluaciones sobre este tema
En consideración a Dios
Sabemos que Dios en Su presciencia sabe todo lo que va a suceder. Nada toma a Dios por
sorpresa. Él sabe quien será salvo y quien será perdido pero debemos entender que Él no
decide esto o hace que esto suceda.
Decir que Dios hace que todo suceda es cargar a Dios con el pecado y la incredulidad es sin
duda el peor pecado (Hebreos 3:17-19).
Deberíamos entender que Dios le ha dado al hombre la voluntad libre y moral de elegir y
por consiguiente Él puede tener de manera justa al hombre como responsable de ejercicio
de Su voluntad al escoger. Dios no puede y no va a violar la voluntad del hombre en el tema
de la salvación y por consiguiente debemos concluir que Dios no manda a nadie al cielo o
al infierno – esto está basado en la repuesta del hombre y elección del hombre de lo que
Dios ha provisto para todos.
Decir que Dios arbitrariamente le da a alguna persona la fe para creer y pasar por encima
a otros es cargarle a Dios el pecado de hacer acepción de personas (Romanos 2:11) y la
injusticia de castigar a aquellos a quienes no les ha dado la fe para creer (Romanos 3:3,4).
En consideración al hombre
El hombre tiene la voluntad o la capacidad de elegir lo que Dios ha provisto para todos (Juan
3:16; Romanos 10:12,13; 11:32). Si un hombre ejercita su voluntad moral libre, y recibe a
Cristo entonces será salvo; si un hombre ejerce su voluntad y rechaza a Cristo será castigado
eternamente por esa elección (Juan 3:36; 2 Tesalonicenses 1:8,9). Y Dios es justo al hacer esto
porque el ofrecimiento es extendido a todos.
2. La Presciencia De Dios
a. Algunas explicaciones sobre este tema
Lo primero que deberíamos entender acerca de la presciencia de Dios es que difiere de los
temas de adopción, predestinación y elección. Estos son actos divinos de Dios, la
presciencia es un atributo divino.
La presciencia de Dios significa que Él ve todas las cosas en el tiempo presente. No hay
pasado ni futuro con Dios porque no es limitado por el tiempo como nosotros lo somos.
Puesto que la presciencia de Dios es un atributo y no un acto de Su presciencia esto no
determina lo que se lleva a cabo y lo que no se lleva a cabo.
Ahora basándonos en estos hechos deberíamos entender que mientras Dios sin cometer
errores posee un claro conocimiento de todo lo que se llevará a cabo, Su presciencia no
determina las cosas que se van a llevar a cabo y de esta forma decimos que esto no es
causativo.
Ahora, si la presciencia de Dios no es causativa, como no lo es, entonces nadie puede decir
que Dios es responsable de todo lo que se lleva a cabo.
b. Algunas evidencias de las Escrituras
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Esto vemos en Romanos 8:29,30. Dios no ve sólo la justificación y el llamado de los creyentes
como una cosa completa sino también nuestra glorificación.
De las Escrituras también es evidente que la presciencia es una cosa infinita que le
pertenece a Dios
Vemos esto en Romanos 11:33,34,35,36. Debido a que Dios es infinito y nosotros somos
finitos o limitados, sólo podemos saber lo que Dios nos ha revelado.
Este hecho también es visto en Deuteronomio 29:29. Deberíamos entender por
consiguiente que la Biblia no es una completa revelación de lo que Dios sabe, sino más bien
de lo que Dios quiere decirnos. Por esta razón hay muchas cosas que no sabemos y no
podemos descubrirlas.
c. Algunos errores acerca de este tema
Algunos enseñan que puesto que Dios sabe todo lo que se llevará a cabo, Él es responsable
de todas las cosas que ocurren.
Creer esto es ponerle a Dios una carga de pecado y hacerlo como autor de este.
Algunos enseñan que puesto que Dios sabe quienes serán salvos por adelantado, no hay
ninguna forma que ciertos individuos sean salvos.
Es verdad que Dios sabe esto pero sólo porque Dios lo sabe no hace que esto suceda. La
incredulidad es un pecado que no puede ser dado sobre Dios sino más bien sobre los
hombres y ellos por consiguiente son los responsables por su rechazo a Dios.
Algunos creen y practican la filosofía fatalista de la vida que dice “que sea lo que sea”
Podríamos hacer la pregunta, ¿quién determinará lo que suceda? ¿Determina Dios que en
el pecado estará incluida la incredulidad? Era claro lo que sucedería si David iba a Keila
pero, eso no llegó a suceder porque David decidió no ir. Ahora sabemos que es lo que le va
a suceder a cada incrédulo pero, eso no tiene que suceder si se decide por Cristo.
d. Algunas evaluaciones sobre este tema
Deberíamos concluir que mientras Dios sabe todo por adelantado, Él no hace que eso
suceda y por consiguiente los hombres son responsables por todos los tipos de pecado
incluyendo la incredulidad y no Dios.
Deberíamos concluir que mientras Dios sabe quienes serán salvos y quienes no lo serán,
esto no sucede porque lo sabe, sino más bien depende de la elección que hacen los
hombres.
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3. La Adopción Del Creyente
a. Algunas explicaciones sobre este tema
Para comenzar deberíamos entender que la adopción es muy diferente de tema del poder
del hombre para elegir. El hombre no tiene nada que ver en relación a la adopción. Es más
bien un acto definido de Dios por el cual establece un objetivo para cada creyente.
Mientras vemos la palabra traducida encontramos que significa ser “hijo puesto.” Esto no
significa lo mismo que adoptar un hijo o una hija, nacido de otros padres, dentro de una
familia. Sino esto tiene que ver con un cierto destino y posición que Dios ha establecido
para cada creyente.
Debemos entender que hay una diferencia entre ser un hijo y ser un hijo puesto. Fuimos
hechos hijos al momento en que creímos y fuimos salvos por la maravillosa gracia de Dios.
Ahora tenemos ciertas bendiciones y privilegios como hijo de Dios pero ninguno de
nosotros todavía ha sido un “hijo puesto” o ha llegado al objetivo que Dios ha predestinado
para todos los creyentes.
Para entender lo que la adopción significa debemos ver esta palabra en su contexto del
Nuevo Testamento y ver la costumbre que era practicada en ese tiempo dentro del Imperio
Romano. Un niño nacido en una familia era criado y atendido por sus padres hasta la edad
de 21 años. En ese tiempo era llevado a la plaza y era puesto ante el público OR “hijo
puesto.” Desde ese momento en adelante era considerado como un hombre maduro con la
autoridad de firmar su propio nombre para los documentos legales y para dirigir sus
propios asuntos.
Ahora notemos que este acto realizado en la plaza no lo hacía a él un hijo. El muchacho era
hijo desde el momento que nació en la familia. Así es con los creyentes en Cristo. Nosotros
llegamos a ser hijos de la familia de Dios en el momento que creemos. Pero no seremos
adoptados o hijos puestos hasta que alcancemos la madurez en Cristo que vendrá cuando
recibamos la redención de nuestros cuerpos.
b. Algunas evidencias de las Escrituras
De las Escrituras es evidente que Cristo no sólo nos redimió de la paga y el poder del
pecado sino que nosotros podemos también ser hijos puestos (Gálatas 4:4,5). En ese
momento vemos las riquezas de la gracia de Dios hacia nosotros que estamos en Cristo
(Efesios 2:7). Comparado con nuestra adopción o al hijo puesto ahora sólo hemos gustado
de las riquezas de su gracia.
Por consiguiente es evidente de las Escrituras que nuestra adopción no una posesión
presente (Romanos 8:22,23). Todos los creyentes están esperando su adopción o ser los
hijos puestos y se nos dice que eso ocurrirá cuando nuestros cuerpos sean redimidos.
Ahora tenemos las almas redimida en cuerpos sin redimir.
Una tercera cosa que es evidente acerca de nuestra adopción es que esta sólo les concierne
a los creyentes. En Romanos 8:15 vemos que sólo los creyentes han recibido el Espíritu
Santo que aquí es llamado el Espíritu de adopción. Ahora notemos en Romanos 8:23 que
los creyentes han recibido las primicias del Espíritu. Estas cosas son el perdón, la
justificación, la regeneración, la santificación, etc. Los últimos frutos del Espíritu serán
nuestra adopción y esto se llevará a cabo cuando nuestros cuerpos sean redimidos
(Romanos 8:11). Ahora para recibir los últimos frutos del Espíritu uno primero debe
poseer sus primicias (8:9). Por esta razón la adopción no tiene nada que ver con los
incrédulos.
Finalmente es evidente que nuestra adopción como creyentes será el cumplimiento del
propósito de Dios en la predestinación (Efesios 1:4,5).
Nótese que la adopción es el objetivo al cual Dios nos ha predestinado a todos aquellos que
estamos en Cristo (Efesios 1:5).
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Nótese que aquí se encuentra una evidencia concreta que la predestinación es solamente
para los creyentes. Dios ha determinado o predestinado que todo creyente un día sea
adoptado o hijo puesto y esto sólo involucra a aquellos que están en Cristo por fe y tienen
el Espíritu de adopción.
El propósito de Dios para el hijo puesto de cada creyente encontrará su cumplimiento
cuando seamos adoptados y en ese momento recibiremos entre otras cosas las bendiciones
de un cuerpo redimido (Romanos 8:23; 1 Juan 3:2).
c. Algunos errores sobre este tema
Deberíamos concluir que la adopción no tiene nada que ver con los incrédulos porque es el
objetivo que Dios ha predestinado sólo para los creyentes.
Deberíamos entender que cuando creemos nos convertimos en hijos (Juan 1:12; 1 Juan
3:2) pero todavía no hemos sido hijos puestos o adoptados. Cuando eso ocurre seremos
como el Señor Jesucristo con un cuerpo glorificado. Esto se llevará a cabo cuando seamos
raptados.
Mientras en estos momentos, tenemos el Espíritu Santo que mora en nosotros y que es el
Espíritu de adopción (Romanos 8:9; 2 Timoteo 1:14; 1 Corintios 3.16; 6:19). Todo creyente
entonces ha experimentado Sus primicias y esto es una garantía que nosotros recibiremos
Sus últimos frutos que es la adopción. Cuando esto venga será el cumplimiento del
propósito u objetivo de Dios que sólo ha predestinado para el creyente.
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Introducción a la Salvación
SECCION I
CAPITULO 1
EL ALCANCE DE LA SALIVACIÓN
CAPITULO 2
LA APLICACIÓN DE LA SALVACIÓN
CAPITULO 3
LOS RESULTADOS DE LA SALVACIÓN.
SECCION II
CAPITULO 4
LA JUSTIFICACIÓN EN LA SALVACIÓN
CAPITULO 5
LA SANTIFICACIÓN EN LA SALVACIÓN
CAPITULO 6
LA GLORIFICACIÓN EN LA SALVACIÓN
SECCION III
CAPITULO 7
JESUCRISTO EN LA SALVACIÓN
CAPITULO 8
LA GRACIA EN LA SALVACIÓN
CAPITULO 9
EL ESPÍRITU SANTO EN LA SALVACIÓN
SECCION IV
CAPITULO 10
LA ELECCIÓN EN LA SALVACIÓN
CAPITULO 11
EL ARREPENTIMIENTO EN LA SALVACIÓN
CAPITULO 12
LA FE EN LA SALVACIÓN
SECCION V
CAPITULO 13
LAS DOGMAS DE LA SALVACIÓN
CAPITULO 14
LA SEGURIDAD DE SALVACIÓN
CAPITULO 15
EL EVANGELIO DE LA SALVACIÓN
CAPITULO 16
TEMAS EN CUANTO A LA SALVACIÓN
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