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caPituto XVIII
EL MIMO
De todas las clases de entretenimiento que se ofrecen a nuestra
consideracién el mimo fue a Ja vez la mds primitiva y la mds perma-
nente. En su forma primera no se lo puede clasificar en absoluto
como drama. En todo el mundo antiguo hubo juglares, acrobatas y
gentes que ofrecian entretenimientos publicos de toda indole, tanto
hombres como mujeres, que desplegaban su habilidad en la plaza,
en ocasién de festividades, 0 en los sitios y oportunidades en que
podian asegurarse quien los patrocinara. Entre estos innumerables
charlatanes algunos estaban especialmente dotados para la mimica.
Podian imitar con su voz los relinchos de los caballos, etcétera (Pla-
t6n, Rep., 396 B), y tenian una habilidad atin mayor para la gesti-
culacién, arte que adquirié gran desarrollo en la antigiiedad y que
incluia el uso de todos los miembros —los mimos eran afines a los
acrébatas—, asi como de la expresién facial. Los hemos considerado
hasta aqui como solistas, pero se requerian asistentes cuando el mimo
principal deseaba representar escenas de la vida diaria, como el robo
de fruta o la legada de un médico de feria. Estos eran temas habi-
tuales para los deikeliktai, pequefias compaiifas de actores (proba-
blemente enmascarados), populares entre los griegos dorios. También
sabemos de la existencia de los Iamados autokdbdaloi (‘improvisado-
Tes”), cuyo nombre nos recuerda que los actores de la farsa se basaban
a menudo, en gran medida, sobre la inspiracién del momento. El
nivel social de tales actores era bajo y sus espectdculos de tipo simple.
Una tosca plataforma servia para elevarlos por encima de las cabezas
de Ja multitud; como maquinaria escénica bastaba un telén portatil.
Los actores estaban ocultos detrds del telén hasta que legaba su
turno; luego, apartando los pliegues del mismo por la parte media,
se presentaban a la vista del publico. Mientras ellos representaban,
un colega juntarfa monedas entre los espectadores, como lo vemos en
una pintura mural romana *. Jenofonte! nos da una excelente des-
cripcién de una representacién Mevada a cabo por un muchacho y
© RuicH, Mimus, pig. 540.
128BL MIMO
una chica, propiedad de un maestro de bz
medio de la danza, el gesto y las pal
Didnisos y Ariadna, Esta represe
casa privada, como diversién para los huéspede: :
Speci’ Lr muchacha ncn pets uo de ow rea
impresionado antes a los presentes por habilidad en la danza de
la espada. Sus bailes levaban, naturalmente, acompafiamiento musi-
cal. La clase social a que pertenecian se muestra cuando el maestro
de danzas admite que el muchacho era su concubino. Grande por
Gierto resultaba el abismo existente entre tales actores y aquellos que,
con mascaras y vestimentas dignas, aparecian en el teatro de Didnisos
representando las tragedias de Esquilo. No es seguro que todos los
actores de baja clase se mostraran siempre sin mascara; se cree que
los detkeliktai debian su nombre al uso del déikelon?, 0 mascara;
los phlydkes, que se supone representaban escenas y parodias de los
medios bajos en las ciudades del sur de Italia, se muestran con mas-
caras (gO rasgos grotescos?), asi como también con vestimentas cortas
y el falo (zo genitales exagerados?), indumentaria que pretendia pare-
cerse a la de la comedia de Aristéfanes *. No resulta facil distinguir
netamente entre los diversos tipos de comediantes que se dedicaban
a entretener al publico, pero podemos decir, por lo menos, que nin-
gin actor respetable* aparecia en la escena griega sin una mascara.
Un elemento de indecencia se adhiriéd al mimo desde un comienzo;
su finalidad consistia en la mera diversién, el mimicus risus. El so-
lista, que modelaba sus rasgos a voluntad y adecuaba su voz al perso-
naje representado, fue figura familiar en todos los periodos; las
funciones dadas por compaiiias se volverian naturalmente mas traba-
jadas con el tiempo. Por ello encontramos una divisién general de
los mimos en Paegnia, término genérico, pero que en conjunto indica
las representaciones de cardcter leve y trivial, e Hypotheses, o “tra-
mas”, quizds tomadas del drama propiamente dicho y vertidas por
los mimos en su propio estilo. Otra divisién general era la de mimos
hablados y mimos cantados**. Pero serfa vano trabajo pretender
excesiva prolijidad en la clasificacién de una forma de entreteni-
miento tan primitiva, popular y difundida, Libres de las trabas de
Ja posicién social y las tradiciones técnicas y no obligados a someterse
a un texto escrito, los mimos se fijaban su propia ley.
La popularidad de que gozaba la farsa entre los griegos dorios,
colonizadores de gran parte de la Magna Grecia, significa que los
mimos eran bien conocidos en el sur de Italia desde época temprana.
Dice Ateneo (véase*) que un actor llamado Cledn, que no usaba
le siracusano, quienes por
labras interpretaban el amor de
acion se Hevaba a cabo en una
7 jerdad las re-
* Si podemos suponer que las pinturas de vasos reflejan en
presentaciones de los htakel. Pero véase pag. 14, nota al pie, y N. y F, Ill, 2
** Quizis esta distincién no sea real; véase el. cap. XXVI.
129LA BSCBNA ROMANA
nxiscara, vivid alrededor del aio 300 aC. y fue el me
mos italiotas”. Un tipo tal de entreten
dado confinado por largo tiempo a
ras lingiiisticas no ofrecian obstaculo alguno al arte de la Besti
cién y de Is expres facil; os sencillo requerimiem eee
compaiiias de cémicos de la legua —una tosca Plataforma soh.
cual colgaban su tein y unas pocas vestiment
gastos ni cuidadosa preparacién. Los contactos de Remy
helenismo, surgidos de la guerra contra Pirro y la lucha por Sicilia,
implican que muchos romanos deben de haberse familiarivade con
el mimo cn una época en que el drama literario de Roma ne habja
comenzadlo atin su carrera. El crecimiento de una poblacién escligs
conocedora del griego proporcioné el niicleo biisico del auditorie det
ludus Graecus. Dos aiios después de la introduccién del drama Ine
ratio por obra de Andrénico se establecié el festival de Flora 4, que
fue desde un comienzo, o Negé a ser, una importante ocasién Para la
representacién de mimox; esta alegre festividad era celebrada tumul.
tuosamente por el pueblo comtin y la licencia Hegaba al punto de
autorizar la aparicién de actrices desnudas en el escenario, ‘Tenemos
noticia de que en el aiio 212 aC, en‘la primera representacién de
Hos ludi Apollinares, habia una danza ejecutada por un viejo mimo
Hamado Pomponio. Esto demuestra, entonces, que en el siglo 1
habia un actor ya envejecido en su profesién. La influencia que la
farsa popular ejercid sobre el desarrollo de Ia comedia literaria latina
puede haber sido considerable. Las adaptaciones plautinas de la
Comedia Nueva griega contienen muchos chistes, bufoneria y rudeza
de una indole tal que dificilmente los haya encontrado el autor en
Sus originales literarios; en cambio, resultarian muy apropiados en
el mimo. Cecilio, sucesor de Plauto, parece haber exhibido en su
estilo algo del [Link] mimo. Voléacio ® se refiere quizas a él como
mimicus (la leccidn es dudosa) y Gelio7 se queja de que haya intro-
ducido en sus originales griegos nescio quae mimica —chistes grose-
ros~, sin vinculacién con el contexto y agregados meramente para
Provocar la risa.
2 Or de los Hn.
Mento no puede so8 mi.
con e}
7
Por esta época, las compatiias viajeras de mimos eran cosa fami
liar por todo el mundo civilizado. Una lampara de terracota § encon-
trada en Atenas nos muestra a tres mimologi que representan wna
‘pothesis Namada La suegra, titulo presumiblemente. tomado de la
somedia literaria, En su mas alto nivel, por cierto, la hypothesis -
aproximaba al drama Ppropiamente dicho, del cual diferia panees r
ene eh SU Preocupacién por’ laupintura de earacteres Y payee
que sin mis biew que por la tramia, Pero atin quedaban los eee
Que se enorgullecian de su habilidad para personificar. El epitali
de uno de ellos, Vitalis ®, ensalza su habllidad para modelar sus 185605
¥ su voz y adecuarlos a su Papel, sea masculino o femenino. Quizds
130EL MIMO
la referencia latina mas temy
sea el epitafio de Protgenes
de la ciudad de Amiternum:
prana que tenemos acerca de un mimo
» esclavo de Clulius, encontrado cerca
Protogenes Clouli suauei heicei siiust mimus,
Plouruma que fecit populo soucis gaudia nuges
Buecheler piensa que este epitafio no es mu i
de Enio. Protégenes fue, evidentemente, un exclave de origen ghee
que divirtié a la multitud con sus “alegres bagatelas”; ee
mente era un solista que daba paegnia. De la época de Sila, 0 quizds
posterior, es el epitafio encontrado en Roma que celebra a Eucaris,
esclava y luego liberta de Licinia. Eucaris # era una mima que estaba
logrando renombre cuando la arrebaté la muerte a la edad de catorce
aiios. El epitafio nos habla de la pena que experimenta el padre
ante la prematura muerte de esta nifia, amada por sus progenitores
y su duefia, y tan habil en su profesién que las musas mismas parecian
habérsela ensefiado. Habia bailado poco antes en juegos dados por
los “nobles” y se la describe como la primera actriz que aparecié en
la “escena griega”. Es probable, sin embargo, que las mujeres actua-
ran en el mimo desde un comienzo, aun en Italia, y tenemos un
poema de despedida del siglo 1 a.C. dirigido por Antipatro de Sidén
a la actriz Antiodemis *2, en ocasién de su partida hacia Roma.
El auténtico drama requeria una atmédsfera de libertad; el mimo
podia mantenerse, y se mantuvo, aun en las cortes de los déspotas.
Sabemos que el dictador Sila gustaba mucho de los mimos y que
uno de sus amigos era el lisiodo * Metrobio 18. Alrededor de esta
época la farsa parece progresar a expensas de las formas mas elevadas
de drama; la atelana se alza, ahora, por un momento, sobre el
horizonte literario, y pronto la sigue el mimo. En general, sin embar-
go, éste continud siendo una especie subliteraria. Podemos imaginar-
os estas pequefias compafifas de cémicos de 1a legua, hombres, mu-
jeres y nifios, que viajan de ciudad en ciudad como gitanos y estable-
cen un simple escenario y un teldn en Ja plaza del mercado para dar
su espectaculo. El principal de entre ellos era el primer actor o actriz
(archimimus 4, archimima), y Jos demis sdlo contribuian a su luci-
miento. La improvisacién era quizds la regla. E] arquimimo comen”
zaria anunciando el titulo, o aun resumiendo Ja trama (habebant
suum actorem qui, antequam mimum agerent, fabulam pronuntiaret,
como dice Isidoro #5); estaba casi continuamente en el escenario y
mantenia hasta tal punto el didlogo bajo su control que la expresion
“el segundo actor del mimo” se utilizaba para designar a quien, a
dirfamos nosotros, “desempefiaba un’ papel subalterno”. El actor
© EI lisiodo representaba personajes femeninos, pero levaba vestimenta
masculina.
131LA BSCENA ROMANA
secundarum partium hacia de ristico 0 tonto; uno de su,
para provocar la risa consistia probablemente en interpretap pees
bras del arquimimo en sentido demasiado literal, vieja tret, vated i
época de Plauto. La vestimenta caracteristica era el rivinium tae
cha cuadrada que podia echarse hacia atris, 0 hacia adelame a?
deseaba ocultar la cabeza; el centunculus, 0 sea una chaqueta i
remiendos, la malla y el falo 1%; los actores Ilevaban la caberatatenget
y los pies desnudos. No debemos suponer, empero, que todos 4
personajes de la representacion se vistieran asi. El elegante gala
teador de que habla Ovidio debe de haberse vestido como un hom
bre de condicién, y una hermosa actriz aparecerfa con las Topas més
atractivas y costosas. Las compaiiias no eran quizés en un comienre
tan numerosas como llegaron a serlo después; en Ia limpara Atica
se ve a tres mimélogos (presumiblemente tenian una colega feme-
nina que asumia el papel del titulo, es decir, el de la suegra), y
Ovidio 18 habla de un reparto de tres: la esposa pecadora, el marido
viejo y tonto y el amante infatuado.
Las tramas eran simples y los desenlaces 2 menudo abruptos.
Un tema habitual era el de la aparicién de alguien que sufria un
brusco cambio en su situacién, por ejemplo, un pobre que se volvia
de repente rico (modo egens, repente diues, como dice Cicerén?).
Juvenal ®, al hablar de los expésitos adoptados en grandes casas,
se acuerda del mimo *. Las riquezas podian no durar y el ex millo-
nario tener que ocultarse en su capa y huir del escenario. Los
finales abruptos 2! eran naturales en estas piezas breves e improvi-
sadas; Cicerén opone marcadamente el mimo, en este respecto, al
drama regular, y nos dice cémo, cuando la trama habia Iegado a
un punto muerto, un personaje salia huyendo, los scabillarii daban
la sefial de “telén” y el aulaeum se levantaba del piso para ocultar
el escenario de la vista. Otra forma de teldn asociado quizds en
modo més particular con el mimo era el siparium, que consistid
probablemente en ina cortina portdtil detr4s de la cual los actores
esperaban su turno. Diomedes da como explicacién posible (pero
seguramente improbable) del término planipes 2 el hecho (si ¢&
un hecho) de que originariamente los actores de mimo no estaban
sobre un escenario elevado, sino a nivel de la orquesta, donde ins-
talaban su equipo y representaban la pieza. Un pasaje corrompido
de Festo 28 parece significar que los mimos representaban en 12
sremettemos recordar cémo Augusto %, en su echo de muerte, preguntaba &
a Paice isa si habla represeitado el “mimo de la vida" de manera adecuada.
ante, aunque gu, ckt#erdinaria elevacién al poder supremo, en el papel domi
tancias lo Babine tati®, que habia desempefado, en el hecho de que las circuns-
sean obligado a adoptar una pose, o en la forma insatisfactoria, ia
Ustica y aun
inn cone ae fae toma a menudo la. vida real (mimus, non fabula, UPBL MIMO
orquesta mientras se estaba preparando el escenario para otra obra
Diomedes y Festo piensan aparentemente en términos de teatro
gtiego, el cual tenia una amplia orquesta, adecuada para los int
Iudios. “ Apuleyo describe cémo en el teatro de Cornu, Inego de
una danza preliminar (que presumiblemente ocurria en la orques.
ta), se Ievantaba el gran aulaeum, se arrollaban los siparia y que.
daba a Ia vista un escenario muy preparado. Parece que en la época
de Apuleyo el telén ya se manejaba como en nuestros teatros. mo-
dernos (véase el apéndice E). En tiempo de Cicerén los mimos re-
presentaban evidentemente en el escenario, como todos los otros
actores del teatro romano. EI teldn, cualquiera sea su forma, parece
haber tenido més importancia para el mimo que para las. otras
formas de drama.
_ Breve, divertido, tépico, no limitado en absoluto por conside-
racién alguna de técnica o decencia, aunque capaz de adoptar en
ocasiones un estilo muy sentencioso, el mimo se aproximé mds que
cualquier otra forma de drama a los verdaderos gustos del popu-
lacho romano. Seria dificil describir con mayor detalle un tipo
de composicién tan carente de forma o, mds bien, tan proteica,
pero algin esclarecimiento adicional puede ofrecer el estudio de
los fragmentos literarios.
EL MIMO LITERARIO
El primer escritor romano que dio al mimo forma escrita fue
Décimo Laberio 2° (nacido en 106 a.C.), caballero de reputacién y
cualidades personales excelentes. No es necesario decir que no con-
sideré adecuado actuar en sus propios mimos; su posicién en la
sociedad era tan firme que pudo rechazar el pedido de un mino
formulado por Clodio, con la desdefiosa afirmacién de que el de-
magogo sdlo podia castigarlo haciéndolo expatriarse por up corto
periodo a Dirraquio (referencia al reciente, destierro Be Cicerén).
‘Mas amargo por cierto fue el golpe que recibié su orgullo cuando,
a los sesenta afios, se vio forzado por César ?* a aparecer én cece
como competidor de un joven mimédgrafo y actor, el ex ecias?
Publilio Siro. Poseemos atin el prélogo digno y viril que prone iB
Laberio en esta circunstancia, con su significativa admonicié:
dictador mismo:
‘A muchos debe temer aquel a quien muchos temen.
i i io mill6n de
Laberio le dio medio mill
a 1 significaba devolverle el rango
un mimo.’ Sin embargo,
133
César otorgd el premio a Siro;
sestercios y un anillo de oro, Jo cual
ecuestre que habia perdido al aparecer en
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