Señor(a)
JUEZ(A) LABORAL DEL CIRCUITO (Reparto).
Montería.
MATEO JARAMILLO METAUTE, mayor, vecino de esta ciudad, identificado en la
forma como se aprecia al pie de mi firma, abogado titulado y en ejercicio de la
profesión, actuando como apoderado judicial de la señora INGRITH
ESPERANZA GUERRA JIMENEZ, identificada con la C.C. # 39.268.638, con todo
respeto a usted manifiesto que instauro demanda en proceso ordinario laboral de
PRIMERA INSTANCIA en contra de la Administradora Colombiana de
Pensiones - COLPENSIONES., identificada con el Nit. 900.336.004-7, con
domicilio principal en Bogotá y con Oficina en esta ciudad, representada legalmente
por su presidente, el señor JUAN MANUEL VILLA LARA, o quien haga sus veces, o lo
reemplace; quien se notificará de la demanda, la cual formulo con base en los
siguientes:
I. HECHOS:
Primero.- Mediante la Resolución No. SUB 247180 del 13 de noviembre de 2020,
COLPENSIONES, reconoció pensión de vejez al señor ALBEIRO DE JESUS PEREZ
MARTINEZ, quien se identificaba con la C.C. # 15.306.284
Segundo.- El señor ALBEIRO DE JESUS PEREZ MARTINEZ falleció el día 12 de abril
de 2022.
Tercero.- El señor ALBEIRO DE JESUS PEREZ MARTINEZ (QEPD) contrajo matrimonio
con la señora INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ el 22 de abril de 1984.
Cuarto.- Nunca se separaron ni mucho menos se divorciaron, teniendo vigente su
sociedad conyugal desde el 22 de abril de 1984 hasta el 12 de abril de 2022 fecha de
la muerte del causante.
Quinto.- Fruto de dicho matrimonio nació el 09 de julio de 1987 su hijo JORGE
ALBEIRO MARTINEZ GUERRA hoy mayor de edad portador de la cedula de ciudadanía
Nro. [Link]
Sexto.- Es importante mencionar que los cónyuges mantuvieron durante toda su vida
matrimonial sus lazos afectivos, ayuda mutua y relación de pareja sin ninguna
interrupción; sin importar que en ocasiones por el trabajo o el alcoholismo del señor
ALBEIRO DE JESUS MARTINEZ PEREZ ocasionaran alguna distancia entre los esposos;
pero nunca se separaron ni dejaron de vivir como pareja y en familia.
Séptimo.- Tal es su grado de familiaridad y ayuda mutua que se tenían como
beneficiarios el uno del otro en salud, tal como lo demuestra EPS SURA donde se
evidencia que el causante era beneficiario del programa especial de plan integral de
salud de su cónyuge hasta el momento de su muerte.
Octavo.- El 8 de marzo de 2022 el señor ALBEIRO DE JESUS PEREZ MARTINEZ fue
hospitalizado en la ciudad de Medellín por los siguientes diagnósticos ANEMIA,
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GLAUCOMA, CIRROSIS ENOLICA, ENFERMEDAD CARDIACA HIPERTENSIVA SIN
INSUFICIENCIA CARDIACA
Noveno: Lo anterior, junto con algunas más complicaciones ocasionaron la muerte del
causante en la ciudad de Medellín el 12 de abril de 2022
Décimo.- Por tal razón, ante el fallecimiento de su cónyuge (QEPD), la demandante
presentó ante COLPENSIONES solicitud de reconocimiento y pago de sustitución
pensional, la cual fue radicada el 12 de mayo de 2022, bajo el número 2022_6098677.
Décimo primero.- Mediante la Resolución SUB 180650 del 08 de julio de 2022,
COLPENSIONES decidió negar la sustitución pensional a la señora Ingrith Guerra.
Décimo segundo.- En dicha resolución, en relación a la solicitud de la actora,
COLPENSIONES consideró que no se acreditó la convivencia ininterrumpida entre los
esposos en los últimos 5 años anteriores a la muerte del causante, por no convivir bajo
el mismo techo.
Décimo tercero.- La demandante interpuso recurso de reposición y en subsidio de
apelación en contra de la anterior resolución, quedando radicada bajo el Nro.
2022_12070139 del 25 de agosto de 2022
Décimo cuarto.- Con este recurso, la señora Ingrith Guerra aportó ante
COLPENSIONES, las declaraciones extra proceso de los señores Manuel Antonio Patiño
Rivera, Marino Manuel Cotera Cordero, Reimundo Jose Urieta Romero y de la señora
Doris Luna de Beleño, quienes de manera unánime confirman y dan fe de la
convivencia, ayuda mutua y de la familia que conformaron como cónyuges el causante
y la actora hasta fallecimiento del señor Albeiro Perez.
Decimo quinto: Es importante resaltar que a lo largo del matrimonio el causante
adquirió algunos comportamientos reprochables producto de su adicción al alcohol que
incluso le ocasionó el padecimiento de una cirrosis enolica, lo cual obligo a la pareja a
tener viviendas separadas, pues por el trabajo de ambos y conductas agresivas del
causante cuando estaba en estado de embriaguez, obligaron a la demandante a tomar
esa decisión en el año 2017.
Decimo sexto: Sin embargo, esto reforzó su relación de pareja y matrimonio, pues
se veían diariamente para almorzar, estaban pendientes uno del otro, se visitaban muy
constantemente, la ayuda mutua nunca cesó, continuaron siendo el soporte afectivo y
emocional uno del otro, más aún cuando el estado de salud del causante se deterioró
notablemente en sus últimos años de vida, fue la señora INGRITH GUERRA la que
siempre acudió a su auxilio y ayuda.
Decimo séptimo.- No obstante, mediante la Resolución SUB 276810 del 05 de
octubre de 2022, COLPENSIONES desató el recurso de reposición confirmando en su
totalidad la decisión previamente adoptada.
Décimo octavo.- Posteriormente en Resolución DPE 13669 del 26 de octubre de 2022
COLPENSIONES confirmó sus decesiones anteriores.
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Decimo noveno.- Conforme con lo expuesto, es claro que se dio el agotamiento de
la vía administrativa.
Vigésimo. - Se recuerda que no existe requisito de ley que exija que la convivencia
de una pareja solo se demuestra conviviendo bajo el mismo techo sino que se deben
tener en cuenta las circunstancias especiales que posee cada matrimonio y el ánimo
inequívoco de sostener su vínculo familiar como cónyuges, tal como sucedió con la
demandante y el causante.
vigésimo Primero.- Por todo lo antes expuesto, es claro que las características
esenciales que tiene todo matrimonio y pareja se dan en el presente caso, pues la
ayuda mutua económica y afectiva, el socorro en graves situaciones de salud, el
acompañamiento mutua y entendimiento fueron constantes e ininterrumpidos a lo
largo de todo el matrimonio de los señores INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ y
el señor ALBEIRO DE JESUS PEREZ MARTINEZ (QEPD) hasta el momento de su muerte
tal y como lo confirman los elementos probatorios aportados al proceso.
II. PRETENSIONES
A.- Que se DECLARE que la señora INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ, en
calidad de cónyuge, tiene derecho al reconocimiento y pago de la
SUSTITUCIÓN PENSIONAL con ocasión del fallecimiento del señor ALBEIRO DE
JESUS PEREZ MARTINEZ (QEPD), por acreditar los requisitos exigidos en los artículos
46 y 47 de la Ley 100 de 1993, modificados respectivamente por los artículos 12 y 13
de la Ley 797 de 2003.
B.- Que, en consecuencia, se CONDENE a COLPENSIONES a reconocer y pagar
a la demandante las mesadas ordinarias y adicionales dejadas de cancelar
desde que le fue causada la prestación, es decir, a partir del 12 de abril de
2022, fecha del fallecimiento del causante.
C.- Que se CONDENE AL PAGO DE LOS INTERESES MORATORIOS
D.- Que se INDEXEN todas las condenas.
E.- Que se CONDENE en COSTAS Y AGENCIAS EN DERECHO a la demandada.
F.- Que se condene EXTRA y ULTRA PETITA.
III. FUNDAMENTOS DE DERECHO:
Arts. 46 y 47 de la Ley 100 de 1993; modificado por el art. 13 de la Ley 797 de 2003;
art. 1 de la Ley 54 de 1990.
IV. RAZONES DE DERECHO
Erra COLPENSIONES, al sustentar que la señora INGRITH ESPERANZA GUERRA
JIMENEZ no acreditó tener los requisitos mínimos exigidos por la Ley para ser
beneficiaria de la pensión de sobreviviente (sustitución pensional) causada por la
muerte de su cónyuge, el señor ALBEIRO DE JESUS PEREZ MARTINEZ con quien tuvo
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su vínculo matrimonial vigente desde el 22 de abril de 1984 hasta el 12 de abril de
2022, formando una verdadera familia, que dio como fruto a su hijo JORGE ALBEIRO
MARTINEZ GUERRA, quien siempre creció en un hogar rodeado de los sentimientos y
valores que profesaban sus padres de amor y ayuda mutua que persistieron siempre.
ES IMPORTANTE RESALTAR QUE A LO LARGO DE ESA CONVIVENCIA EL
CAUSANTE ADQUIRIÓ ALGUNOS COMPORTAMIENTOS REPROCHABLES
PRODUCTO DE SU ADICCIÓN AL ALCOHOL QUE INCLUSO LE OCASIONÓ EL
PADECIMIENTO DE UNA CIRROSIS ENOLICA, LO CUAL OBLIGO A LA PAREJA
A TENER VIVIENDAS SEPARADAS, PUES POR EL TRABAJO DE AMBOS Y
CONDUCTAS AGRESIVAS DEL CAUSANTE CUANDO ESTABA EN ESTADO DE
EMBRIAGUEZ, OBLIGARON A LA DEMANDANTE A TOMAR ESA DECISIÓN EN
EL AÑO 2017.
SIN EMBARGO, ESTO REFORZÓ SU RELACIÓN DE PAREJA Y MATRIMONIO,
PUES SE VEÍAN DIARIAMENTE PARA ALMORZAR, ESTABAN PENDIENTES
UNO DEL OTRO, SE VISITABAN MUY CONSTANTEMENTE, LA AYUDA MUTUA
NUNCA CESÓ, CONTINUARON SIENDO EL SOPORTE AFECTIVO Y
EMOCIONAL UNO DEL OTRO, MÁS AÚN CUANDO EL ESTADO DE SALUD DEL
CAUSANTE SE DETERIORÓ NOTABLEMENTE EN SUS ÚLTIMOS AÑOS DE VIDA
Lo antes expuesto, es sustentado por los testimonios de señores Manuel Antonio Patiño
Rivera, Marino Manuel Cotera Cordero, Reimundo Jose Urieta Romero y de la señora
Doris Luna de Beleño, que conocían muy de cerca su situación y la relación que
sostenían los cónyuges hasta el momento del fallecimiento del causante. Además de
esto son pruebas materiales y documentales, la afiliación en salud del causante como
beneficiario de la demandante en plan integral de SURA EPS según certificado de
afiliación al PBS de EPS SURA.
Por lo mencionado, y así lo deja entre ver COLPENSIONES en sus resoluciones, el único
requisito del literal a) del art. 47 de la Ley 100 de 1993, modificado por el art. 13 de
la Ley 797 de 2003 , que se le reprocha a la actora de no cumplir es el de no haber
vivido bajo el mismo techo con el fallecido en sus últimos días de vida.
Si bien todas las pruebas documentales que se aportan y las testimoniales que se
recepcionarán, se puede afirmar y visualizar que la relación sentimental y de mutuo
apoyo entre la demandante y el causante, persistió hasta el último momento de la
muerte de este último, ya que se probará que el “distanciamiento” que existía entre la
pareja no presupone un rompimiento de su relación marital y como cónyuges, como lo
alega la demandada para negar su derecho pensional.
De igual manera, es importante recordar y aclarar que no existe requisito de ley
que exija que la convivencia solo se demuestra conviviendo bajo el mismo
techo con una persona, sino que se deben tener en cuenta las circunstancias
especiales que posee cada pareja y el ánimo inequívoco de sostener su
vínculo como cónyuges
Reiteradamente, tanto la Corte Suprema de Justicia, como la Corte Constitucional, han
establecido que la no convivencia bajo el mismo techo de una pareja de
cónyuges o compañeros permanentes suponga una separación de hecho, por
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el contrario, son situaciones que se presentan pero que no impiden cumplir
con las obligaciones esenciales que contrajeron los cónyuges o compañeros
al momento de contraer matrimonio o iniciar una unión marital de hecho
respectivamente.
LA CORTE SUPREMA DE JUSTICIA, SALA DE CASACIÓN LABORAL, mediante la
SENTENCIA SL DEL 1 DE DICIEMBRE DE 2009, RADICACIÓN No. 34415, M.P.
Francisco Javier Ricaurte Gómez, se pronunció sobre el tema de la siguiente
manera:
“Acorde con la jurisprudencia de la Corte, el Tribunal como sentenciador de
segundo grado incurrió en la interpretación errónea del literal a) del artículo 47
de la Ley 100 de 1993, en relación con el sentido y alcance del concepto de
compañera permanente, teniendo en cuenta lo manifestado por el recurrente y
expresado por algunos de los testigos que, si bien, durante los últimos meses
no vivieron bajo el mismo techo, en momento alguno dejaron de ser pareja,
bajo el entendido de la conformación del núcleo familiar.
Por lo que el alcance y entendimiento que le dio el sentenciador de segundo
grado al artículo 47 de la Ley 100 de 1993, modificado por el 13 de la Ley 797
de 2002, no resulta acorde con la jurisprudencia de la Corte, pues de
conformidad con dicha preceptiva, la convivencia entre los cónyuges
no desaparece por la sola ausencia física de alguno de los dos, cuando
ello ocurre por motivos justificables, como de salud, oportunidades u
obligaciones laborales, imperativos legales o económicos, entre otros.
Sobre el tema anterior, la Corte en sentencias del 15 de octubre de 2008,
radiación 34466, y del 28 de octubre de 2009, radicación 34899 al reiterar otras
decisiones en ese mismo sentido, dijo:
(…) la convivencia entre cónyuges o compañeros permanentes no desaparece
por la sola ausencia física de alguno de los dos, cuando ello ocurre por motivos
justificables, como de salud, oportunidades u obligaciones laborales, imperativos
legales o económicos etc. Entre otras sentencias que se han ocupado del tema,
se encuentran las del 5 de abril, 10 de mayo y 25 de octubre de 2004 radicados
22560, 24455 y 24235, en su orden, la del 10 de marzo de 2006 radicación
26710, y más recientemente la del 22 de julio de 2008 radicado 31921; en esta
última se dijo:
Es cierto, como se afirma en el cargo, que al precisar el concepto de convivencia
o de vida marital, para efectos de determinar el derecho a la pensión de
sobrevivientes del cónyuge o compañera o compañero permanente del afiliado
o del pensionado fallecido, esta Sala de la Corte ha proclamado que esa
convivencia no desaparece cuando los esposos o compañeros permanentes no
pueden vivir bajo el mismo techo por circunstancias particulares originadas en
el trabajo, la salud, la fuerza mayor, etc, que no impidan ni signifiquen la pérdida
de la comunidad de vida ni la vocación de la vida en común, pues lo que interesa
para que esa convivencia exista es que en realidad se mantengan, el afecto, el
auxilio mutuo, el apoyo económico, y el acompañamiento espiritual,
característicos de la vida en pareja.
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En consecuencia, el cargo es fundado y se casará la sentencia recurrida.
Toda vez que el punto de la convivencia fue el único que esgrimió el instituto
demandado para no reconocer la pensión a la demandante (…)” (Negrilla y
subrayado fuera del texto original)
La CORTE CONSTITUCIONAL en SALA NOVENA DE REVISIÓN DE TUTELAS profirió
más recientemente la SENTENCIA T-245 DEL 25 DE ABRIL DE 2017, M.P. JOSE
ANTONIO CEPEDA AMARIS, en referencia a la convivencia como requisito para
acceder a la pensión de sobrevivientes es salvable cuando existe una causa justa la
Corte dijo:
“Una vez analizados los elementos de procedibilidad de la acción de tutela en el
contexto de los derechos pensionales, la S. abordará el estudio del caso en
concreto, para verificar si la accionante cumple con los requisitos establecidos
para acceder al reconocimiento y pago de la sustitución pensional. Como ya se
advirtió en párrafos previos, el artículo 47 de la Ley 100 de 1993, modificado
por el artículo 13 de la Ley 797 de 2013, señala que cuando el cónyuge o
compañero o compañera permanente supérstite, tenga 30 años o más, deberá
acreditar que estuvo haciendo vida marital con el causante y que convivió con
el fallecido no menos de cinco (5) años continuos con anterioridad a su muerte.
Esta S. encuentra que, por una parte, es posible concluir que hubo entre la
señora Valencia y el señor O.P. una unión marital de hecho, que de acuerdo con
las declaraciones extra juicio que reposan en el expediente existe por lo menos
desde mil novecientos noventa y siete (1997). Además, se encuentra que desde
julio de dos mil diez (2010), la señora Valencia fue afiliada por el causante como
su beneficiaria ante el Sistema de Seguridad Social en Salud, lo cual refuerza la
convicción de que dicho vínculo se formó y que es éste el que fundamenta el
derecho que le asiste a la accionante de beneficiarse de la sustitución pensional,
como compañera supérstite del pensionado.
Ahora bien, para resolver el problema jurídico planteado en esta providencia,
resulta fundamental definir si la accionante cumple con el requisito de
convivencia con el causante de forma continua hasta su muerte, teniendo en
cuenta que la entidad accionada negó el reconocimiento de la sustitución
pensional aduciendo el incumplimiento de dicho requisito. Como se señaló
previamente, la controversia frente a ello radica en que la señora Valencia y el
señor O.P. acordaron, en noviembre de 2014, vivir en residencias separadas,
cada uno con sus respectivos hijos. No obstante, para esta S. la entidad
accionada omite que la razón por la cual la accionante y el causante
decidieron vivir de forma separada, fue por una parte, la situación de
salud que el señor O. enfrentaba para ese momento, y por otra, los
padecimientos de salud que le impidieron a la señora Valencia, asumir
el cuidado de su compañero.
Según narra la accionante en su escrito de tutela, su compañero debía
someterse a sesiones periódicas de diálisis, por lo que requería mayores
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cuidados y un acompañante para acudir a los tratamientos y las citas médicas
correspondientes, y que ella, debido a sus propios padecimientos de salud, ya
no tenía la capacidad para prestarle dicho acompañamiento y cuidado, de forma
que consideraron que lo mejor para los dos era vivir cada uno con sus
respectivos hijos, de forma que pudieran ser cuidados por ellos, hasta tanto la
situación de salud del causante mejorara. Sin embargo, según afirma la señora
Valencia, el señor O. tuvo una crisis de salud que desencadenó su incapacidad
para moverse y hablar, lo cual imposibilitó que pudieran volver a vivir bajo el
mismo techo y los mantuvo residiendo de forma separada hasta la fecha del
fallecimiento del causante. Ello, no implicó sin embargo, que se rompiera el lazo
de aprecio entre los compañeros permanentes, ya que de acuerdo con lo
afirmado por la accionante, siguió manteniendo el contacto con su compañero
y nunca hubo, por ninguno de los dos, la voluntad de concluir con su vínculo.
Entiende esta S. que, se trata de una razón justa, amparada en una
circunstancia insalvable, derivada de la imposibilidad de mutua ayuda
y cuidado. Ello llevó a la accionante y a su compañero a residir en casas
separadas, sin que dicha situación implicara la ruptura del vínculo de
apoyo, acompañamiento y afecto, por lo que la señora Valencia
continuaba dependiendo económicamente del señor O.P.. Esto
demuestra además, que no existe por parte de la accionante una
intención de fraude en su petición de reconocimiento de la sustitución
pensional, sino que por el contrario, le asiste el derecho para acceder
a ella.” (Negrilla y subrayado fuera del texto original)
En la misma sentencia el máximo órgano constitucional del país realizo la siguiente
reiteración jurisprudencial sobre el tema:
“De acuerdo con el artículo 47 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo
13 de la Ley 797 de 2013, son beneficiarios de la pensión de sobrevivientes: a)
En forma vitalicia, el cónyuge o la compañera o compañero permanente o
supérstite, siempre y cuando dicho beneficiario, a la fecha del fallecimiento del
causante, tenga 30 o más años de edad. En caso de que la pensión de
sobrevivencia se cause por muerte del pensionado, el cónyuge o la compañera
o compañero permanente supérstite, deberá acreditar que estuvo haciendo vida
marital con el causante hasta su muerte y haya convivido con el fallecido no
menos de cinco (5) años continuos con anterioridad a su muerte;(…) (Subraya
fuera de texto)
En la jurisprudencia constitucional, se ha dado por entendido que el
referido requisito de convivencia mínima de cinco (5) años previos a la
muerte del causante, no implica vivir bajo el mismo techo, siempre y
cuando exista una causa justificada para la separación de cuerpos.
De hecho, en la Sentencia T-787 de 2002, se analizó una acción de tutela
interpuesta por una mujer de 66 años de edad contra el Instituto de Seguros
Sociales (ISS), con el fin de solicitar que le fuera otorgada la pensión de
sobreviviente como cónyuge de un pensionado. El ISS emitió una resolución por
medio de la cual le niega el reconocimiento de la pensión, considerando que la
accionante no cumplió con el requisito de la convivencia mínima de cinco (5)
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años previamente a la muerte del causante, ya que los cónyuges no vivieron
bajo el mismo techo durante los meses inmediatamente anteriores al
fallecimiento. No obstante, la Corte Constitucional decidió tutelar de forma
transitoria los derechos de la accionante, y ordenó el reconocimiento de la
pensión de sobrevivientes, advirtiendo que en efecto la convivencia entre los
cónyuges no se vio interrumpida, aunque no hayan vivido bajo el mismo techo,
teniendo en cuenta que la cónyuge demostró su dependencia económica del
pensionado; y si bien se encontró que, el causante decidió residir algunos días
de la semana en el apartamento de su hijo, ello se debió a las complicaciones
de salud y el tratamiento al que se estaba sometiendo. Esta situación implicó
para la Corte que no existió una intención fraudulenta por parte de la accionante
de acceder a la pensión, sino que por el contrario, le asistía el derecho como
compañera supérstite por el cumplimiento de los requisitos legales para ello.
De forma similar, en la Sentencia T-197 de 2010, la Corte Constitucional se
ocupó de revisar una tutela por medio de la cual una mujer de ochenta (80)
años de edad, solicitó que le fueran amparados sus derechos a la vida, al mínimo
vital y a la seguridad social, por tanto la Compañía Colombiana de Tabaco S.A.
le negó la pensión de sobreviviente, argumentando que no convivió con el
causante hasta su muerte, a partir de una declaración allegada por el hijo del
causante, en la que afirma que su padre y la accionante llevan más de treinta
años separados de hecho. La accionante acreditó por su parte que, dependía
económicamente de su cónyuge fallecido, que éste no tuvo otra compañera
permanente y que ella era afiliada beneficiaria de su cónyuge en el Sistema de
Seguridad Social en Salud. Así mismo, afirmó que, debido a su enfermedad y
por la falta de personas que los atendiera de forma adecuada, ella dormía en la
casa de uno de sus hijos, pero durante el día convivía con el causante, lo cual
implicó que nunca se perdieron los lazos de amor, cariño y fidelidad. Con base
en ello, la S. de Revisión consideró que hubo una causa justa para que los
cónyuges no durmieran bajo el mismo techo y que el auxilio mutuo entre ellos
permaneció hasta el día de la muerte del afiliado. En consecuencia, ordenó el
reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes a favor de la accionante.
Más recientemente, en la Sentencia T-324 de 2014, la S. Primera de Revisión de
la Corte Constitucional, reiteró lo mencionado en las citadas providencias, en un
caso donde una mujer de sesenta y cuatro (64) años de edad, interpuso acción
de tutela contra la Unidad Administrativa de Gestión Pensional y Contribuciones
Parafiscales de la Protección Social (UGPP) solicitando que se le reconociera y
pagara la pensión de sobrevivientes, causada por el fallecimiento de su cónyuge.
Dicha petición fue negada argumentando que no se encontraba acreditada la
convivencia entre la accionante y el causante durante los cinco (5) años
anteriores a su fallecimiento. La cónyuge supérstite demostró que dependía
económicamente del fallecido y afirmó que debido a los cuidados especiales que
él requería, residía con su hija, sin que se hubiera roto el vínculo entre ellos, ya
que seguían en contacto. Así, la S. de Revisión concluyó que, “(…) el vínculo que
unía a la accionante con el causante no se disolvió por el hecho de que dejaran
de compartir un techo, pues como se pudo constatar (…), los vínculos de afecto,
apoyo, dependencia económica, acompañamiento en la enfermedad y
comprensión mutua no cesaron.”
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Dicha decisión, se fundamentó, además de los pronunciamientos hechos por la
Corte Constitucional frente a casos similares, como también a partir de algunos
pronunciamientos de la S. de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia,
donde se ha señalado que, “la convivencia entre los cónyuges no desaparece
por la sola ausencia física de alguno de los dos, cuando ello ocurre por motivos
justificables, como de salud, oportunidades u obligaciones laborales, imperativos
legales o económicos, entre otros”; concluyendo que, el cónyuge o la compañera
o compañero permanente supérstite, tiene derecho a que se le reconozca la
pensión de sobrevivientes o la sustitución pensional, aunque no haya convivido
bajo el mismo techo con el causante, por una causa justificada, siempre que
acredite que se mantuvo hasta el último momento, el afecto, el auxilio mutuo,
el apoyo económico y el acompañamiento espiritual propios de la vida en pareja.
En suma, la jurisprudencia ha dado por entendido que, el cónyuge o
compañero o compañera supérstite, tiene derecho al reconocimiento
de la pensión de sobrevivientes o de la sustitución pensional, aun
cuando no haya habitado bajo el mismo techo del causante hasta el
momento de su muerte, siempre que exista una causa justificada para
ello. Es decir, el requisito de convivencia continua, establecido en el
artículo 47 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 13 de la
Ley 797 de 2013, no podrá ser analizado en abstracto, sino que es
necesario hacer una evaluación de las circunstancias concretas en
cada caso. De tal manera, cuando a una persona que se encuentra bajo
esas circunstancias se le niega el reconocimiento de la pensión de
sobrevivientes o de la sustitución pensional, por un aparente
incumplimiento del requisito exigido por la legislación, se le está
violando su derecho fundamental al mínimo vital, si de este
reconocimiento depende la materialización de una vida en condiciones
dignas” (Negrilla y subrayado fuera del texto original)
Así mismo, las circunstancias especiales en que se desarrollo este matrimonio
deben ser analizadas con cuidado por parte del Despacho, para determinar si
realmente se dio una “separación” con intención de poner fin a un núcleo familiar, o si
por el contrario esta fue por otros motivos y que en esa medida el requisito de la
convivencia debe ser entendido; de la misma forma que la Sala Laboral de la
Corte Suprema de Justicia en Sentencia SL1130-2022:
“1.2. Del concepto jurídico de convivencia.
De vieja data se ha sostenido que dicho término, cuando se trata de
cónyuges o compañeros (as) permanentes, busca proteger la unidad
familiar y por ello es entendida como la comunidad de vida, lazos de
amor, ayuda mutua, solidaridad, apoyo económico, asistencia
solidaria, acompañamiento espiritual, con vocación de consolidación
de vida en pareja.
Entonces, es aquella «efectiva comunidad de vida, construida sobre una real
convivencia de la pareja, basada en lazos de afecto y el ánimo de brindarse
sostén y asistencia recíprocos» (sentencia CSJ SL, 29 nov. 2011, rad. 40055;
reiterada en la CSJ SL4549-2019 y en CSJ SL3861-2020).
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(4) 7817229
3008380826 – 3015386705 – 3008053594 - 3008341284
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Incluso, bajo dicha perspectiva, el concepto analizado abarca circunstancias que
van más allá del meramente económico, en la medida que protege el socorro en
otras esferas, como se dijo, el familiar, vida en pareja, espiritual etc. Por tal
razón, se ha defendido que, con independencia de la situación formal existente
entre la pareja, lo que determina una real convivencia son las características
anotadas.
Por supuesto, tal elemento debe ser analizado en cada caso en
concreto, ya que dadas las particularidades es posible que existan
eventos en los que los cónyuges o compañeros permanentes no
cohabiten bajo el mismo techo, por circunstancias especiales. Por
ejemplo, en providencia CSJ SL6519-2017, citada en CSJ SL3861-2020, se indicó
que:
[…] la convivencia debe ser examinada y determinada según las particularidades
relevantes de cada caso concreto, por cuanto esta exigencia puede
presentarse y predicarse incluso en eventos en que los cónyuges o
compañeros no puedan estar permanentemente juntos bajo el mismo
techo físico, en razón de circunstancias especiales de salud, trabajo,
fuerza mayor o similares, pues ello no conduce de manera inexorable
a que desaparezca la comunidad de vida de la pareja, si claramente se
mantienen vigentes los lazos afectivos, sentimentales y de apoyo,
solidaridad, acompañamiento espiritual y ayuda mutua, rasgos
esenciales y distintivos de la convivencia entre una pareja y que supera
su concepción meramente formal relativa a la cohabitación en el
mismo techo.
En igual sentido en sentencia CSJ SL14237-2015, reiterada en CSJ SL4962-2019,
la Corte sostuvo que:
Y es que, ciertamente, en sentencia CSJ SL, 10 may. 2007, rad. 30141, la Corte
Suprema trajo a colación varios apartes jurisprudenciales de la noción
de convivencia, recalcando que no es el simple hecho de la residencia
en una misma casa lo que la configura, sino otras circunstancias que
tienen que ver con la continuidad consciente del vínculo, el apoyo
moral, material y efectivo y en general el acompañamiento espiritual
permanente que den la plena sensación de que no ha sido la intención
de los esposos finalizar por completo su unión matrimonial, sino que
por situaciones ajenas a su voluntad que en muchos casos por
solidaridad, familiaridad, hermandad y diferentes circunstancias de la
vida, muy lejos de pretender una separación o ruptura de la pacífica
cohabitación, hacen que, la unión física no pueda mantenerse dentro
de un mismo lugar.
[…]
Y en sentencia del 15 de junio de 2006, radicación 27665, reiteró la anterior
orientación, estimando que era razonable «que en circunstancias especiales,
como podrían ser motivos de salud, de trabajo, de fuerza mayor, etc., los
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cónyuges o compañeros no puedan estar permanentemente juntos, bajo el
mismo techo; sin que por ello pueda afirmarse que desaparece la comunidad de
vida o vocación de convivencia entre ambos, máxime cuando, en el caso que
nos ocupa, quedó demostrado que la demandante pasaba la noche cuidando la
casa de una de sus hijas, pero en el día permanecía con su compañero».
Se trae a colación lo anterior, para precisar y reiterar que la
convivencia entre esposos o compañeros permanentes puede verse
afectada en la unión física, es decir, por no convivir bajo un mismo
techo, por circunstancias que la justifiquen pero que no den a entender
que el vínculo matrimonial o de hecho ha finalizado definitivamente.
En ese orden, resulta claro que el no vivir bajo el mismo techo por
condiciones especiales no implica necesariamente que ipso facto
desaparezca la comunidad de vida, siempre que prevalezcan los lazos
afectivos, sentimentales, de apoyo, solidaridad, acompañamiento
espiritual y ayuda mutua, propios de la vida en pareja.” (Negritas
subrayadas fuera del texto original).
En ese orden de ideas, y al tener claro que la jurisprudencia de las altas Cortes del país
han establecido que para que una cónyuge sea beneficiaria de una pensión de
sobreviviente (sustitución pensional) el requisito de cohabitar bajo un mismo techo al
momento de la muerte del causante no es un impedimento para cumplir con los
requisito de ley para acceder a tal prestación pues unánimemente han
establecido que el noción de convivencia lo componen muchos más
elementos que la cohabitación, los cuales deben ser evaluados y tenidos en
cuenta para visualizar si un vínculo familiar y matrimonial se rompió o no.
Así las cosas, con la decisión de COLPENSIONES de negar el reconocimiento
y pago de la sustitución pensional, se ha forzado a la accionante a tener que
presentar una acción judicial para lograr que se le reconozca y pague su
prestación, y se evidencia el desconocimiento o la no aceptación del
precedente judicial ante la innumerable jurisprudencia de las Altas Cortes
sobre el tema de la no cohabitación en el mismo techo no impide que se
cumplan con los requisitos exigidos por ley para acceder al derecho
pensional solicitado.
VI. MEDIOS DE PRUEBAS:
Documentales:
1. Copia de la cedula de ciudadanía de la demandante.
2. Copia del Registro Civil de Matrimonio del causante y la actora
3. Copia de cedula del causante
4. Copia del Registro Civil de Defunción del señor Albeiro de Jesus Martinez.
5. Copia del Registro de Nacimiento del señor JORGE ALBEIRO MARTINEZ GUERRA.
6. Copia de la cedula de ciudadanía del señor JORGE ALBEIRO MARTINEZ GUERRA
7. Copia de la Declaración Juramentada extra-proceso de la demandante
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8. Declaración extra-juicio de las señoras Yolanda Esperanza Zabala Simaca y la
señora Delsi Janeth Monterrosa Orozco
9. Copia de las 3 Declaraciones extra-juicio de los señores Manuel Antonio Patiño
Rivera, Marino Manuel Cotera Cordero, Reimundo Jose Urieta Romero del 17 de
agosto de 2022
10. Declaración extra-juicio de la señora Doris Luna de Beleño del 19 de agosto de 2022
11. Copia de la Resolución SUB-180650 del 08 de julio de 2022, expedida por
COLPENSIONES.
12. Copia del escrito del recurso de reposición y en subsidio de apelación radicado bajo
el Nro. 2022_12070139 el 25 de agosto de 2022
13. Copia de la Resolución SUB-276810 del 05 de octubre de 2022, expedida por
COLPENSIONES
14. Copia de la Resolución DPE-13669 del 26 de octubre de 2022, expedida por
COLPENSIONES
15. Certificado de afiliación como beneficiario de su cónyuge al PBS de EPS SURA del
señor Albeiro De Jesús Martinez Perez
16. Certificado de afiliación al PBS de EPS SURA de la demandante
17. 13 registros fotográficos que dan fe de la cercanía y unión entre el causante y la
actora.
18. Historia Clínica del causante
Testimoniales: Sobre los hechos de la demanda declararan bajo juramento las
siguientes personas, quienes son todos mayores y domiciliados en el municipio de
Caucasia - Antioquia para que rindan comparecencia ante su Despacho:
1. DORIS LUNA DE BELEÑO CC. 39.267.408, Dirección: Calle 21 con carrera 9 Avenida
el Pajonal, Caucasia - Antioquia Cel.: 3147115268.
2. MANUEL ANTONIO PATIÑO RIVERA, C.C. 15.303.427, Dirección: Calle 28b # 28ª –
74, barrio el Camello, Caucasia – Antioquia. Cel. 3114223107 Correo electrónico:
silugiba@[Link]
3. YOLANDA ZABALA SIMANCA, C.C. 39.269.307, Dir: Calle 33 # 18 – 99 barrio el
Palmar, Caucasia – Antioquia. Cel. 3122058360. Correo electrónico:
yolezas@[Link]
4. SAIDA MARIA PALOMINO DE LOPEZ, C.C. 39.266.143, Dir: Calle 33 # 20 – 58,
barrio Pedro Valdivia, Caucasia – Antioquia. Cel. 3012336647
5. DANIELA CARO MAYA, C.C. [Link], Dir: CALLE 110 # 63B-13 barrio Plaza
Colon, Medellín. Cel. 3103823634. Correo electrónico: danykro025@[Link]
6. MARINO MANUEL COTERA CORDERO, C.C. 78.105.768. Dir: CALLE 22 # 8 – 29
Barrio Kennedy, Caucasia – Antioquia. Cel. 3146532691. Correo electrónico:
marinocotera68@[Link]
7. MARTHA INES PERNETT GARCÍA, C.C. 43.570.669. Dir: Calle 28 # 8 – 29 Barrio
Kennedy, Caucasia – Antioquia. Cel. 3012354113. Correo electrónico:
mpernett71@[Link]
8. DELCY YANET MONTERROSA OROZCO, C.C. 39.269.306, Dir: Calle 18 Cra 13 # 13
– 01, barrio Centenario, Caucasia – Antioquia. Cel. 3128355154. Correo electrónico:
delcymonterrosa123@[Link]
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Se desconoce el correo electrónico de las señores DORIS LUNA DE BELEÑO y SAIDA
MARIA PALOMINO DE LOPEZ, por lo que su lugar de notificaciones serán sus
direcciones físicas y a través de mensajes de datos a sus números de celular.
VII. ANEXOS:
Lo anunciado como prueba documental, poder para actuar. Constancia de enviado de
la demanda y sus anexos a la parte demandada
VIII. COMPETENCIA
Suya, por la naturaleza del asunto, y porque el pago de la sustitución pensional
proviene de cotizaciones del causante como trabajador del sector PRIVADO.
IX. CUANTÍA:
La cuantía del proceso la estimo SUPERIOR a 120 salarios mínimos legales mensuales,
la cual se deduce del porcentaje de la mesada pensional a sustituir a la demandante,
y su expectativa de vida, por ser una prestación de tracto sucesivo y vitalicia.
Lo anterior sin contar con los intereses moratorios, la indexación de las condenas, las
costas y agencias en derecho.
X. PROCEDIMIENTO:
El trámite será el del PROCESO ORDINARIO DE PRIMERA INSTANCIA, CAPITULO XIV,
TITULO II, del C.P. Laboral.
XI. NOTIFICACIONES Y DIRECCIONES:
• Demandante: Carrera 18 # 13 – 37 Caucasia - Antioquia. Cel.: 3206824144,
Correo electrónico: ingrithguerra05@[Link]
• Apoderado: Cra. 3 # 28-38, Oficina 503, Edif. Torre Malena, Tel: 7817229, Cel.:
3008341284, Montería. Correo electrónico: mj@[Link]
• Demandado: COLPENSIONES: Cra. 3 # 25-43, Locales 5 y 6, Montería. Correo
electrónico: notificacionesjudiciales@[Link]
Del (la) Señor(a) Juez (a),
MATEO JARAMILLO METAUTE
C.C. No. 1037503783 de San Roque (Ant)
T.P. No. 350.164 del C. S. de la J.
Montería, noviembre 23 de 2022.
CARRERA 3 # 28-38, OFICINA 503, EDIFICIO TORRE MALENA
(4) 7817229
3008380826 – 3015386705 – 3008053594 - 3008341284
[Link]
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23/11/22, 11:19 Gmail - Re: Poder Juez laboral
Mateo Jaramillo Metaute <matmetjar@[Link]>
Re: Poder Juez laboral
1 mensaje
ingrith esperanza guerra jimenez <ingrithguerra05@[Link]> 3 de noviembre de 2022, 13:55
Para: "mj@[Link]" <mj@[Link]>
Señor (a)
JUEZ LABORAL DEL CIRCUITO (REPARTO)
Montería
Ref: Constitución de apoderado judicial
INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ, mayor, vecina de la ciudad de Caucasia (Antioquia), identificada con la C.C. #
39.268.638 me permito manifestarle que, confiero poder especial, pero amplio y suficiente A JAVIER DARÍO GÓMEZ PALENCIA y a
MATEO JARAMILLO METAUTE identificados como se aprecia a pie de sus correspondientes firmas, abogados titulados en ejercicio,
para que inicien y lleven hasta su terminación PROCESO ORDINARIO LABORAL de PRIMERA INSTANCIA en contra de la
ADMINISTRADORA COLOMBIANA DE PENSIONES - COLPENSIONES, con domicilio principal en la ciudad de Bogotá, con sede en
la ciudad de Montería, representado legalmente por su presidente, el Dr. JUAN MIGUEL VILLA LORA o quien haga a sus veces, Para
que se DECLARE que soy la única beneficiaria de la SUSTITUCIÓN PENSIONAL de mi fallecido cónyuge pensionado el señor
ALBEIRO DE JESUS MARTINEZ PEREZ, quien en vida se identificó con la C.C. No. 15.306.284, por acreditar todos los requisitos de
ley. En consecuencia, se CONDENE a COLPENSIONES a reconocerme y pagar la sustitución pensional en ocasión de la muerte de
mi cónyuge. De igual forma se condene a COLPENSIONES a pagar el retroactivo correspondiente de mesadas ordinarias y
adicionales desde el 12 de abril de 2022 fecha de fallecimiento de mi cónyuge. De igual forma se CONDENE a la parte demandada a
pagar los intereses moratorios estipulados en el art. 141 de la Ley 100 de 1993; se CONDENE en costas y agencias en derecho a la
parte demandada y se indexen todas las condenas.
Este poder con lleva las facultades propias del mandato judicial y en especial para agotar vía administrativa, desistir, transigir, recibir
sumas de dinero, conciliar, notificarse, sustituir, reasumir ejecutar la sentencia, presentar la demanda ejecutiva, denunciar bienes,
formular y firmar cuentas y en general para todo lo que en derecho sea necesario en defensa de mis intereses y el cumplimiento del
poder conferido.
En ocasión a la vigencia del de la Ley 2213 de 2022, indico que mi correo electrónico para notificaciones es
ingrithguerra05@[Link] y el correo electrónico de mi apoderado es mj@[Link]
Dígnese reconocerle personería suficiente para actuar.
Del Señor(a) Juez,
INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ
C.C. No. 39.268.638
Acepto:
JAVIER DARÍO GÓMEZ PALENCIA
C.C. No. 78.303.318 de Montelíbano.
T.P. No. 177.018 del C.S. J
[Link] 1/2
23/11/22, 11:19 Gmail - Re: Poder Juez laboral
MATEO JARAMILLO METAUTE
C.C. No. [Link] de San Roque (Ant)
T.P. No. 350.164 del C.S.J.
Montería, 03 de noviembre de 2022
[Link] 2/2
REPUBLICA DE COLo MBIA
ConsefoSapernorS
desaudtcgiira
ONSEJQSUPE RDE LAJ
ENOMBRESS ERRESDENA! ONSEJO
MATEOB SURERIORDE EA JpICATURA
APEENIDOS
DIANAAALEXANDRAREMOLIN BOT
JARAMIEEO METAU E
ER2874
CHA DEGRADO SCONSEJO SECCIONA
ENIVERSIDAT
26/06/2020 RDOBAA
EA
EEXREDI TA
O3750378 O/20 35016
REPUBLICA DE COLOMBIA T
DENTIFICACION PERSONAL
CEDULA DE CIUDADANIA
NUMERO [Link]
JARAMILLOMETAUTE **
APELLIDOS
MATEO
NOMBRES
[Link] M
A
ERMA
04-MAR-1997
FECHA DE NACIMIENTO
SAN ROQUE
(ANTIOQUIA)
LUGAR DE NACIMIENTO
1.71 O+ M
ESTATURA
G.S. RH SEXO
05-MAR-2015 SAN ROQUE
7
EXPEDICIONnduid
FECHAYLUGAR DE REGISTRADOR NACIONAL
CARLOS ARIEL SANCHEZ TORRES
INDICE DERECHO
0044005246A 2 43571197
P-0124100-00695 122-M-1037503783-20150425
23/11/22, 16:12 Roundcube Webmail :: DEMANDA Y ANEXOS INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ
Asunto DEMANDA Y ANEXOS INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ
De Mateo Jaramillo M <mj@[Link]>
Destinatario Notificacionesjudiciales <notificacionesjudiciales@[Link]>
Responder a <mj@[Link]>
Responder a <mj@[Link]>
Fecha 2022-11-23 04:11 PM
DEMANDA Y ANEXOS INGRITH ESPERANZA [Link](~15 MB)
Montería, noviembre 23 de 2022
REFERENCIA: DEMANDA PROCESO ORDINARIO LABORAL
COMPETENTE: JUZGADO LABORAL DEL CIRCUITO (REPARTO)
DEMANDANTE: INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ - C.C. # 39.268.638 - Correo electrónico: ingrithguerra05@[Link]
APODERADO: MATEO JARAMILLO METAUTE - C.C. # [Link] y T.P. 350.164 del CSJ – Correo
electrónico: mj@[Link]
DEMANDADO: COLPENSIONES Correo electrónico: notificacionesjudiciales@[Link]
Señor
Representante legal
COLPENSIONES - Cra. 3 # 25-43, Locales 5 y 6, Montería - Correo electrónico: notificacionesjudiciales@[Link]
MATEO JARAMILLO METAUTE, abogado titulado y en ejercicio, identificado con la C.C. [Link] y portador de la T. P.
350.164 del C.S. de la Judicatura, obrando como apoderado judicial de la señora - INGRITH ESPERANZA GUERRA JIMENEZ C.C.
# 39.268.638 con el debido respeto, les envío copia de la demanda de la referencia y de sus anexos por este medio electrónico,
Adjunto lo anunciado, demanda y anexos, en formato PDF.
Atentamente,
MATEO JARAMILLO METAUTE
C.C. [Link]
T. P. 350.164 del C.S.J
MATEO JARAMILLO METAUTE
Abogado Especialista en Responsabilidad Civil
Celular: (+57) 3008341284
Teléfono fijo: (+57) 6047817229
Correo electrónico: mj@[Link]
Web: [Link]
Dirección: Carrera 3 # 28-38, Oficina 503, Edificio Torre Malena
Montería - Córdoba - Colombia
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