0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas8 páginas

Evolución de la Bioarqueología Biocultural

La bioarqueología ha adaptado su marco teórico para ampliar las interpretaciones sobre las condiciones de vida y salud de poblaciones pasadas. El documento describe brevemente la evolución de la antropología física y cómo la bioarqueología ha incorporado enfoques como el biocultural. También resume los cambios en la investigación bioarqueológica en México con la introducción del materialismo histórico.

Cargado por

juanluisgtz13
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
47 vistas8 páginas

Evolución de la Bioarqueología Biocultural

La bioarqueología ha adaptado su marco teórico para ampliar las interpretaciones sobre las condiciones de vida y salud de poblaciones pasadas. El documento describe brevemente la evolución de la antropología física y cómo la bioarqueología ha incorporado enfoques como el biocultural. También resume los cambios en la investigación bioarqueológica en México con la introducción del materialismo histórico.

Cargado por

juanluisgtz13
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

El modelo biocultural dentro de la investigación bioarqueológica

mexicana contemporánea
Diana Rogel Díaz*

Resumen Breve recorrido histórico por la antropología


física
La bioarqueología ha adaptado su marco teórico para ampliar
las interpretaciones que hacemos de las condiciones de vida Al igual que todas las ciencias, la antropología física ha mo-
y salud de las poblaciones pasadas a partir de los restos os- dificado e introducido nuevos marcos teórico-metodológicos
teológicos recuperados de contextos arqueológicos. Pasando para explicar su objeto de estudio; a grandes rasgos, la varia-
de la osteología descriptiva, la osteología antropológica y la bilidad humana en relación con su entorno sociocultural y
bioarqueología, la adopción del modelo biocultural y el marco ecológico. En un principio el enfoque de nuestra ciencia era
evolutivo abre un abanico de posibilidades explicativas a los descriptivo y clasificatorio, principalmente a partir de la ti-
procesos sociales, económicos, culturales, condiciones y esti- pología y la craneometría; posteriormente, a partir de la se-
los de vida de las poblaciones antiguas. Este texto se enfoca gunda mitad del siglo pasado, Washburn y Garn proponen un
en hacer un recuento por los cambios teórico-metodológicos cambio en la forma de comprender la variabilidad humana,
que la disciplina ha tenido hasta nuestros días, haciendo én- destacando que las diferencias en la estructura o evolución
fasis en la importancia del modelo biocultural dentro de las del hombre deben ser comprendidas en colaboración con las
investigaciones bioarqueológicas y las interpretaciones sobre ciencias sociales, la genética, la anatomía y la paleontología, lo
las poblaciones pretéritas. que permitiría la construcción de nuevas ideas y preguntas de
investigación, que en conjunto con la introducción de méto-
Palabras clave: osteología, antropología, bioarqueología, mo- dos y técnicas de las ciencias biológicas, da paso a la Nueva y
delo biocultural, evolución. la Más Nueva Antropología Física (Fuentes, 2010; Garn, 1962;
Washburn, 1951). El antropólogo F. B. Livingstone es uno de
Abstract los primeros en atender a dicho llamado en su trabajo sobre la
historia de la hemoglobina en África (Livingstone, 1976), en
Bioarchaeology has adapted its theoretical framework to donde vincula el cambio ambiental provocado por el hombre
broaden the interpretations we make of the living and health con la propagación de enfermedades y, posteriormente, con los
conditions of past populations based on osteological remains cambios genéticos adaptativos entre las poblaciones humanas,
recovered from archaeological contexts. Moving from descrip- convirtiéndose así en un parteaguas para comenzar a plantear
tive osteology, anthropological osteology and bioarchaeology, la antropología biológica (interacción humano-ambiente), la
the adoption of the biocultural model and the evolutionary ecología humana (adaptación-ambiente-variabilidad huma-
framework opens up a range of explanatory possibilities to na) y la antropología biocultural (modelos culturales de en-
the social, economic, cultural processes, conditions and lifes- fermedad). Para la década de los años ochenta, los estudiosos
tyles of ancient populations. This text focuses on recounting sobre la variabilidad humana comienzan a debatir sobre el ob-
the theoretical-methodological changes that the discipline has jeto de estudio de la antropología física, planteando el reto de
had to this day, emphasizing the importance of the biocultural describir, analizar e interpretar los distintos problemas de un
model within bioarchaeological investigations and interpreta- fenómeno integrado por lo biológico y lo sociocultural, siendo
tions of past populations. así que en el norte del continente se empieza a utilizar el tér-
mino biocultural para describir el proceso evolutivo humano
Keywords: osteology, anthropology, bioarchaeology, biocultu- a partir de los cambios culturales, mismos que generan nuevas
ral model, evolution. presiones selectivas y que, a su vez, resultan en adaptaciones
genéticas, y se introducen entonces los factores sociales y cul-
turales dentro del concepto de medio ambiente (Banwell y co-
laboradores, 2013; Livingstone, 1976; Willey y Cullin, 2016).
Sin embargo, en México durante la época de los sesentas
* Doctorante en el Posgrado en Antropología Física. ENAH-INAH. Correo elec- se incorpora el materialismo histórico como método de análi-
trónico: [email protected] sis en el enfoque antropofísico, proponiendo un cambio total
Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

8
hacia el planteamiento de interrogantes que permitan enten- la biología y la salud de las poblaciones (Banwell y colabora-
der la multicausalidad de la variabilidad biológica de las po- dores, 2013; Dressler, 2020; Willey y Cullin, 2016). Entonces,
blaciones humanas situadas en momentos históricos determi- tomando en cuenta que la bioarqueología tiene sus raíces en
nados, discutiendo así la microadaptación de las poblaciones la antropología física y la osteología antropológica, ¿qué sig-
a través de la evaluación integral de las condiciones de vida nificó la introducción de esta perspectiva dentro de su marco
y bienestar de los grupos humanos antiguos, nombrado pa- teórico-metodológico?
radigma saludo-sociedad; durante este periodo las temáticas
más relevantes bajo este pensamiento son la osteología, la so-
matología, la genética y la demografía, por citar algunas. Entre El desarrollo de la bioarqueología en México
los trabajos más representativos encontramos el realizado por
Carlos Serrano sobre la osteoartritis, en el que se tratan de es- Al tratarse de una disciplina que se ha desarrollado dentro de
tablecer las relaciones entre la enfermedad, el sexo, la edad, el la antropología, los cambios que ésta última ha adaptado a su
sitio más frecuente de afección, el nivel socioeconómico y los marco teórico-metodológico inevitablemente han impactado
factores ecológicos, adoptando un punto de vista integral con en los objetivos, métodos y preguntas de investigación en la
el que se pretendía evaluar las condiciones generales de vida y bioarqueología. Ubelaker ha reconocido cuatro etapas o fases
salud de las poblaciones antiguas (Márquez y González, 2009; por las que transitó el estudio de los restos óseos: la primera de
Serrano, 1966; Villanueva et al., 2000). ellas hizo énfasis en los estudios de restos de fauna cuaternaria
Ya para la década de los noventa, la antropología y el enfo- (1770-1870); le siguió una etapa con interés centrado en los
que biocultural incorporan las perspectivas político-económi- traumatismos y la sífilis (1870-1900); la tercera etapa centró
cas en los análisis e interpretaciones de la variación biológica su interés en el estudio de las infecciones y los procedimientos
humana, tanto para poblaciones contemporáneas como pasa- médicos (1900-1930); y la última se caracteriza por los estu-
das. Se adopta el pensamiento de que la pobreza, la violencia dios enfocados en el contexto ecológico-cultural (1939-pre-
estructural, las desigualdades sociales y políticas, y la subyu- sente) (Ubelaker, 1982). Si bien estos cambios de enfoque no
gación de los grupos de las economías políticas coloniales y resultaron ajenos a los estudios desarrollados en México, tam-
poscoloniales, crearon vulnerabilidades, repercutiendo en la bién sería correcto decir que la introducción del pensamiento
biología y la salud de los grupos humanos. Los antropólogos marxista, así como el contexto histórico de nuestro territorio,
ponen en primer plano el estudio de procesos en contextos propiciaron el cuestionamiento del quehacer antropológico,
locales con base etnográfica, experiencias vividas y biologías osteológico y bioarqueológico de nuestro país.
locales (Leatherman y Goodman, 2020). Así, tenemos que en México durante el siglo XIX y par-
Entonces, el análisis de cómo los factores socioculturales te del siglo XX, el enfoque era principalmente clasificatorio,
afectan algún aspecto de la biología humana se enmarca en el formándose las primeras colecciones de restos óseos huma-
modelo biocultural, el cual puede entenderse como una visión nos procedentes de distintas excavaciones arqueológicas; por
holística del humano, centrando la atención en las influencias ejemplo, Comas realiza un análisis sobre los primeros estudios
culturales sobre la salud, la enfermedad, la reproducción, el clasificatorios de restos óseos humanos provenientes de Mé-
desarrollo humano y la nutrición. Uno de los objetivos de este xico, tales como los de Aquiles Graste, con materiales de la
modelo es examinar las contingencias históricas, las fuerzas región Tarahumara: los de Manuel M. Villada con restos óseos
económicas y políticas, las relaciones de poder y control, com- de Santiago Tlatelolco, todos realizados en el contexto de la
binando en su análisis la historia y la biología en un marco que participación de México en la exposición histórica organiza-
examina las desigualdades en contextos sociales y ambientales. da en Madrid en 1982, como parte de la celebración del 400
En este sentido, la cultura1 constituye una parte importante aniversario del “descubrimiento” de América (Comas, 1970).
de la actividad social, promulgada por las instituciones socia- Durante las primeras décadas del siglo XX, la investiga-
les (religión, gobierno, autoridad, parentesco, género, etnia), ción sobre los restos óseos no resulta de mucho interés para
mismas que varían en el tiempo y espacio y cuyo alcance y los investigadores, siendo así que en las primeras tres décadas
efecto están en función de la experiencia histórica, por lo que se publican nueve artículos relacionados con la antropología
es igual de importante identificar los factores de riesgo cul- física en los 17 volúmenes publicados en los Anales del Museo
turales, así como los procesos socioculturales que facilitan la Nacional de México. En general, estas investigaciones se carac-
transmisión de ideas, discursos o prácticas que influyen en terizan por estudios descriptivos y clasificatorios en términos
taxonómicos, siendo Aleš Hrdlička la principal influencia aca-
démica durante este periodo y cuya tradición antropométrica
inculca a Nicolás León durante su colaboración en el análi-
sis antropométrico de la colección antropológica del museo.
1
Entendida como un modelo que guía lo imaginable, lo moral, las ideas, el Posteriormente, las excavaciones realizadas en Monte Albán
conocimiento, el lenguaje, los discursos y las prácticas. proporcionan material óseo, el cual fue analizado por Romero,
Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

9
y que generó datos sobre las prácticas culturales como la mu- La influencia de estas metodologías (marxismo, osteobio-
tilación dental, la trepanación y la modificación craneana. En grafía y bioarqueología) resulta evidente en las investigaciones
esa misma época, Dávalos Hurtado y Jaén Esquivel realizaron mexicanas; por ejemplo, encontramos diversos trabajos enfo-
estudios sobre enfermedades en restos óseos, sentando las ba- cados en las condiciones de vida y salud de las poblaciones
ses para los estudios osteopatológicos en nuestro país (Comas, pasadas, tal es el caso del estudio realizado en un conjunto de
1970; Dávalos, 1967, 1970; Marquez y Hernández, 2019). restos óseos provenientes del subsuelo de la Catedral Metro-
Durante ese periodo, el estudio de las poblaciones pre- politana, en donde se estima la procedencia y las principales
colombinas privilegió a los grandes monumentos, relegando afecciones a las que estaba sometida la muestra poblacional
el análisis de los restos óseos recuperados de esos contextos a (Márquez, 1979). También está el realizado en una colección
apéndices o trabajos monográficos; los estudios antropológi- prehispánica procedente de Cholula, Puebla, que buscaba es-
cos se ven con carencia de teoría específica y una metodología tablecer las condiciones de vida de las poblaciones prehispá-
sistemática que faculte a plantear claramente desde el princi- nicas utilizando indicadores como las líneas de dentición del
pio el objeto de estudio, qué y cómo se investiga y el porqué de crecimiento (de Harris) presentes en huesos y dientes como
la relevancia de su estudio; su principal objetivo era la descrip- indicadores de condiciones de vida adversas de los sujetos
ción morfológica y morfométrica de individuos que pasaron a provenientes de barrios pobres de esta ciudad prehispánica
ser parte de colecciones con fines clasificatorios (Del Castillo y (Mansilla, 1980).
Márquez, 2009; Faulhaber, 1994; Marquez y Hernández, 2019; A partir de la década de los ochenta, los estudios sobre
Márquez, 2011; Márquez y González, 2009). los restos óseos, a nivel nacional e internacional, siguen avan-
A partir de los años sesenta, la influencia del enfoque zando y toman un enfoque epidemiológico; se comienza a es-
marxista, que planteaba el uso de una metodología sistemática tudiar al individuo en relación con el ambiente y su contexto
y de preguntas de investigación concretas, lleva a la osteología social y cultural, en cuyas principales propuestas encontramos
antropológica a ir más allá de las explicaciones biologicistas el trabajo Paleopathology at the Origins of Agriculture (Cohen
para poder exponer al hombre como un ente social, en el que y Armelagos, 1984), cuyo objetivo es el análisis de la salud en
se articulan aspectos biológicos, sociales, culturales, políticos grupos cazadores-recolectores a partir del cambio en el modo
e ideológicos (Márquez y González, 2009). de subsistencia hacia una economía basada en la agricultura
Para la década de los años setenta, en el plano interna- y cómo estos cambios impactaron en la alimentación y los
cional se dan a conocer nuevas propuestas teóricas y meto- patrones demográficos. En este mismo trabajo encontramos
dológicas que permiten reenfocar el objeto de estudio de la la primera propuesta del modelo de estrés,3 que propone to-
osteología antropológica. Por ejemplo, en 1972, Saul propone mar en cuenta que los factores culturales pueden servir como
el análisis osteobiográfico, el cual consiste en estructurar una amortiguadores, pero, además, ser estresores, y la conjunción
especie de biografía a partir de las características visibles en de éstos a nivel poblacional se pueden traducir en una salud
los huesos, que permita una aproximación comprensiva y re- disminuida, capacidad para el trabajo deteriorada y disrup-
constructiva de diversos aspectos del esqueleto humano, bus- ciones socioculturales (Goodman, 1984; Goodman y Martin,
cándose responder a preguntas sobre quiénes eran, de dónde 2006).
venían, qué pasó con ellos y qué se podía decir sobre si forma En el contexto mexicano, tanto el cambio de paradigma
de vida (Saul, 1972). A finales de este mismo periodo, Buikstra como la influencia de estas investigaciones se reflejan de forma
plantea el concepto de bioarqueología, menciona que el antro- gradual en los análisis de las poblaciones pasadas de la región,
pólogo físico puede proporcionar pistas únicas sobre aspec- tal es el caso del realizado en la población prehispánica en Pla-
tos de la organización social, la demografía, y su interacción ya del Carmen, donde se utilizan varios indicadores de estrés
con la población, a partir del análisis de los restos óseos en para la evaluación de las condiciones de vida, llegando a la
su contexto funerario, abarcando, en la medida de lo posible, conclusión de graves problemas de salud relacionados con la
los entierros y la organización social, las actividades diarias y nutrición (Márquez y cols., 1982).
la división del trabajo, la paleodemografía,2 el movimiento de Para la década de los noventa, en México se sigue desarro-
la población y las relaciones genéticas, la dieta y la enferme- llando el interés por dejar atrás la estructura conceptual bioló-
dad, enfatizando la resolución de problemas antropológicos en gica, para encontrar nuevos enfoques que permitan entender
lugar de la recolección de datos descriptivos; de esta manera, a los humanos como seres sociales; la idea de que lo biológico
este nuevo enfoque enfatiza el análisis de los contextos funera- está determinado por múltiples factores llevó a la aplicación de
rios como un todo (Buikstra, 1977).

3
Definido como una disrupción fisiológica que tiene consecuencias, tanto en
los individuos como en las poblaciones, y que resulta de las interacciones am-
2
Tamaño y densidad de la población. bientales, culturales y la resistencia propia del individuo (Goodman, 1984).

Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

10
un marco teórico que reconoce los aspectos sociales, políticos, investigación se centra en el impacto en la salud del modo de
económicos e ideológicos del fenómeno biológico, enfocado vida basado en la horticultura en contraste con uno basado
en los procesos de microadaptación de las poblaciones a través en la agricultura (Márquez, 2006b). Otro estudio representa-
de la evaluación integral de características físicas y culturales, tivo es el realizado por Hernández (2006), quien propuso un
y las condiciones de vida y salud de grupos antiguos. La adop- modelo que define cuatro factores de influencia para el estu-
ción del enfoque biocultural da otro giro a los estudios de las dio de la mortalidad en poblaciones prehispánicas: biológicos,
poblaciones antiguas, al evidenciar la necesidad de un análisis culturales, ecológicos o medioambientales y socioeconómicos
integral de los elementos que conforman a las sociedades, don- y, para cada uno de éstos, propone una serie de variables in-
de se hace énfasis en que una población que ha dejado huella ternas, a las que llama variables intermedias, porque “median”
de su existencia —intencional o accidentalmente— a partir de entre la mortalidad y la fecundidad y el factor que las impacta.
su cultura material y de sus alcances tecnológicos, constituye Por otro lado, de los estudios abocados en a la comprensión
una unidad de análisis compleja y que para reconocerla se re- de los cambios a partir del contacto europeo y hacia nuestros
quiere del abordaje amplio de los elementos que la conforman; días, encontramos el realizado en Tetetzontlico, perteneciente
por ello, el análisis biocultural es un planteamiento que requie- a la primera generación de la población inmediatamente des-
re de un enfoque holístico que incorpore aspectos trabajados pués de la caída de Tenochtitlan, cuyo objetivo fue reconstruir
en la antropología biológica, la antropología cultural y la eco- su estructura demográfica durante el siglo XVI (González,
nomía, entre otros (Goodman y Leatherman, 1998). 2006; Hernández, 2006).
Para ese momento, Márquez y Jaén mencionan al respec- Un trabajo más, referente al periodo Clásico, se trata del
to que el enfoque teórico para este tipo de estudios se debe osteobiográfico realizado en Jaina, Campeche, el cual parte
basar en la perspectiva epidemiológica y ecológica, tomando del enfoque biocultural, y en donde los participantes logran,
en cuenta el papel de la cultura, siendo una de las finalida- desde distintas áreas, replantar y ampliar las concepciones
des encontrar las relaciones entre los procesos culturales y sobre la población que habitó la isla, lo que permitió pasar de
la importancia o el significado que tienen las enfermedades concebirla como una necrópolis a un puerto con gran poder
en la vida de las poblaciones antiguas bajo una perspectiva político y económico, con estratificación social, salud redu-
ecológica y bioarqueológica (Márquez y Jaén, 1997). En este cida principalmente por la falta de infraestructura sanitaria,
sentido, e influído por este paradigma, encontramos la rea- sobretodo reflejada en una alta tasa de mortalidad infantil y
lizada por Storey, quien realiza un estudio de corte paleo- baja esperanza de vida al nacimiento (Hernández y Márquez,
demográfico en el barrio de Tlajinga 33, cuyo objetivo era 2007; Peña y cols., 2007; Pijoán y Salas, 1984).
analizar la evolución cultural y comparar el comportamiento
de esta ciudad con otras ciudades preindustriales europeas,
para determinar si existía un patrón demográfico preindus- La bioarqueología en nuestros días
trial (Storey, 1992).
Para finales de los noventa, el consenso es que el estu- En la actualidad, los estudios de las poblaciones antiguas
dio de poblaciones desde la bioarqueología ha permitido, y parten del esquema de que la salud se relaciona con las ca-
debe seguir permitiendo, conocer aspectos biosociales de las racterísticas poblacionales (tamaño, estructura por edades,
poblaciones, dilucidando así características sociales y pato- tasas de crecimiento, mortalidad, fecundidad, natalidad) y
lógicas con un enfoque poblacional, cuyo fin es buscar las las ambientales (clima, recursos disponibles, vectores, pa-
respuestas a la diversidad humana y la influencia del medio rásitos, enfermedad), que se ligan por medio de la organi-
social y biológico sobre ella (Hernández, 1997). zación social (tecnología, instituciones, cultura, economía)
Con el inicio del siglo XXI y hasta nuestros días, la in- y el genoma de la población (Frenk y cols., 1991; Márquez,
troducción de nuevos conceptos y herramientas metodoló- 2006a), por lo que resulta importante conocer el contexto
gicas de otras disciplinas, se han podido mejorar los proce- arqueológico de los restos que estudiamos para poder enten-
sos interpretativos y las preguntas de investigación, siempre der la multiplicidad de la variabilidad biológica, los perfiles
teniendo en cuenta que el interés es marcar las hipótesis en demográficos y cómo estos se asocian con la organización
un contexto político-económico; usando análisis sociales, social. El objetivo se torna en analizar contextos, contestar
políticos y económicos sobre la salud y las enfermedades, preguntas, plantear hipótesis, comprobarlas o refutarlas; se
se enfatiza el componente biológico humano del registro ar- introduce, entonces, la perspectiva poblacional para caracte-
queológico, y a partir de éstos, se estudia la condición y el rizar los comportamientos, estilos de vida, enfermedades —a
comportamiento humano para revelar la historia de la vida a nivel general y particular—, así como los factores que forman
nivel individual y poblacional (Armelagos, 2003). el tejido de la condición humana, por lo que se propone re-
Durante la primera década del presente siglo, en México construir historias de vida, tendencias demográficas, niveles
se publican varios trabajos con esta perspectiva, tal es el caso de complejidad sociopolítica y regímenes de subsistencia
del realizado en las series de Tlatilco y Cuicuilco, en donde la (Márquez y González, 2009).
Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

11
Entonces, la bioarqueología mexicana se ha definido condiciones sanitarias, catástrofes naturales, pobreza y vio-
como el estudio de los restos humanos antiguos e históricos lencia, derivadas de cambios sociales y económicos, además
en contexto, incluye las posibles reconstrucciones de la cul- de las crisis demográficas, epidemias y hambre (Márquez y
tura y las variables ambientales relevantes para las interpre- Hernández, 2016).
taciones de los indicadores de salud. Se nutre teórica y me- Para el caso de la zona sur del actual territorio mexica-
todológicamente de subdisciplinas de la antropología como no, los estudios más comunes refieren a la población maya,
la arqueología, la antropología biológica, la antropología por ejemplo, encontramos estudios que asocian la tenden-
cultural y la etnohistoria, aunque también, dependiendo de cia de la modificación cefálica y otras corporales asociadas
las necesidades, se puede apoyar de otras áreas como la me- a procesos sociales, etnicidad, género y religión. A partir del
dicina, la anatomía, la epidemiología, la nutrición, las geo- análisis de restos óseos, con y sin modificaciones, así como
ciencias y la demografía. Se busca formular hipótesis sobre de fuentes históricas y arqueológicas, se han podido estable-
el comportamiento humano que puede beneficiarse, o no, de cer diferentes hipótesis respecto a la importancia de las esas
datos empíricos que se generan de los restos humanos en sus modificaciones como símbolo de identidad, pertenencia y ri-
contextos (Martin y cols., 2013). tos de paso, así como las técnicas de realización, entre otros
Como evidencia de estos enfoques encontramos estu- (Tiesler, 2001, 2014b, 2014a; Tiesler y Lozada, 2018; Tiesler y
dios como el realizado en un grupo de mujeres indígenas de Pacheco, 2008; Tiesler y Serrano Sánchez, 2018).
la Ciudad de México (siglos XVI-XVIII) provenientes del Hos-
pital Real San José de los Naturales, misma que es contras-
tada con otras colecciones, cuyo objetivo era contrastar los Conclusiones
resultados obtenidos en los indicadores con los de coleccio-
nes diferentes (local y socialmente) para evidenciar cambios En general, observamos que el abordaje metodológico para
en las condiciones de vida de las mujeres, donde se toman la comprensión de las sociedades pretéritas en la actualidad
en cuenta a los factores económicos y sociales, así como los es variado y responde a preguntas de investigación concretas,
modos y estilos de vida para interpretar los resultados del así podemos encontrar aquellos que se centran en encontrar
proceso salud-enfermedad que se ven reflejados en su bio- diferencias morfoscópicas y morfométricas como los realiza-
logía. Este trabajo se enmarca en la propuesta de análisis de dos en poblaciones mayas, que tienen por objetivo compren-
género para tratar de entender el funcionamiento al interior der costumbres, identidad, cosmogonía y etnicidad. También
de las sociedades antiguas, así como de los roles que los in- podemos ubicar los que se ha preocupado por comprender
dividuos jugaron en ellas, definiendo su interrelación dentro la interacción del entorno sociocultural y su impacto en la
de la estructura social, basándose en el modelo salud-enfer- salud de las poblaciones; de éstos, las principales perspecti-
medad y los indicadores de estrés sistémico (Del Castillo y vas se han enfocado en la caracterización física, los grupos
Márquez, 2009). biológicos, la enfermedad y las condiciones de vida y salud
A partir del análisis de varias series osteológicas proce- desde la perspectiva paleodemográfica; las principales meto-
dentes de la Ciudad de México para los siglos XVIII y XIX, y dologías usadas han sido la paleopatología, el abordaje de las
complementando con la información de la demografía histó- dinámicas sociales a partir de los indicadores de salud y las
rica, se realiza una propuesta del escenario demográfico de la poblacionales desde la paleodemografía, siempre enmarca-
ciudad, contrastando las observaciones entre una colección dos en el modelo biocultural.
esquelética con un componente mayoritariamente indígena
de la época de contacto europeo. Se concluye un panorama
de condiciones de vida y salud difícil para los antiguos pobla- ¿Y el marco evolutivo dentro de los estudios
dores, con baja esperanza de vida relacionada principalmente bioarqueológicos?
a condiciones de vida que afectaban a toda la ciudad, tradu-
ciéndose en una alta incidencia de enfermedades infeccio- Si bien el marco teórico-metodológico de la bioarqueología
sas. Las autoras enfatizan la importancia de realizar análisis se ha robustecido en los últimos años, aún sigue en movi-
dentro de los contextos temporales, espaciales y sociales de miento y constante construcción y diálogo con la teoría an-
cada muestra analizada (Hernández y Márquez, 2013). Pos- tropofísica y la biología evolutiva. La teoría evolutiva y el
teriormente, estas autoras contrastan los diferentes escena- modelo biocultural se han logrado incorporar a los estudios
rios demográficos construidos a partir del análisis de varias bioarqueológicos para dar cuenta de las condiciones de vida y
series osteológicas procedentes de la Ciudad de México, con salud de las poblaciones antiguas, principalmente a partir de
temporalidades desde el siglo XVI y hasta el siglo XIX, confor- los indicadores de “estrés fisiológico” que dejan evidencia en
madas por criollos, cuyos resultados describen poblaciones el tejido óseo y su relación con el contexto ecológico, social y
con bajas esperanzas de vida, escasa sobrevivencia hacia las cultural; la conexión entre su manifestación y su relación con
edades adultas y una alta mortalidad infantil producto de las los compromisos en la asignación de energía durante el desa-
Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

12
rrollo, la construcción de nicho y el paradigma de los oríge- biológicos, sino también culturales; desprendernos del pen-
nes del desarrollo de la salud y la enfermedad están presentes samiento dicotómico biología-cultura, nos deja un abanico
dentro de las interpretaciones de los contextos arqueológicos de proposiciones integrativas, sociales, históricas, institucio-
y los modos de vida y subsistencia de poblaciones pasadas. nales y biológicas que nos llevan a repensar a nuestras propias
Identificar las condiciones que estresan al organismo y sociedades y entornos.
lo llevan a decidir en qué proceso invertir la energía disponi-
ble (mantenimiento, crecimiento o superar una enfermedad)
en relación con el contexto sociocultural, ecológico y econó- Referencias
mico, permite conocer las variaciones intrapoblacionales de
la variación fenotípica, así como de los indicadores de estrés Armelagos, G. J. (2003). Bioarchaeology as Anthropology. Archeolo-
fisiológico (Wells y Stock, 2020). Temple (2019) sugiere, y gical Papers of the American Anthropological Association, 13 (1).
Pp. 27–40.
retomando lo propuesto en el DOHaD,4 que la evaluación en Buikstra, J. E. (1977). Biocultural dimensions of archaeological study:
conjunto de los indicadores propuestos por Goodman (1984) a regional perspective. En Blakely R.L. (Ed). Biocultural Adap-
(estrés fisiológico), vistos a través de cómo los compromisos tation in Prehistoric America. Southern Anthropological Society
y el entorno durante la vida temprana impactan en las etapas Proceedings, 11. Athens: University of Georgia Prees. Pp. 67–84.
posteriores en el curso de la vida, resulta un enfoque novedo- Banwell, C., Ulijaszek, S. y Dixon, J. (2013). When Culture Impacts
Health. Global Lessons for Effective Health Research. En: Journal
so para comprender la salud adulta a partir de la experiencia of Chemical Information and Modeling, 53 (9). Elsevier/Academic
en la vida temprana, vinculadas a las contingencias culturales Press.
y económicas que producen y reproducen esas experiencias a Cohen, M. N. y Armelagos, G. J. (1984). Paleopathology at the Origins
lo largo de la vida (tal es el caso de las hipoplasias del esmalte of Agriculture. University Press of Florida.
y las líneas de Harris). La supervivencia a la adversidad en Comas, J. (1970). History of Physical Anthropology in Middle Ame-
rica. En: Stewart T.D. y R. Wauchope (Eds). Handbook of Middle
la vida temprana sugiere plasticidad adaptativa a través de American Indians, Vol. 9. University of Texas Press. Pp. 3–21.
la capacidad de reasignaciones de energía que enfatizan la Dávalos Hurtado, E. (1967). La osteopatología de los teotihuacanos.
supervivencia a corto plazo; por otro lado, la restricción fi- Anales del Instituto Nacional de Antropología e Historia, XVIII. Pp.
siológica hace referencia a la capacidad limitada de inversión 35–40.
energética en procesos en competencia después de la super- Dávalos Hurtado, E. (1970). Prehispanic osteopathology. En: Stewart
T.D. y R. Wauchope (Eds). Handbook of Middle American In-
vivencia de estos eventos (Temple, 2019; Temple y Goodman, dians, Vol. 9. University of Texas Press. Pp. 68-81.
2014; Wells y Stock, 2020). Del Castillo Chávez, O. y Márquez Morfín, L. (2009). Mujeres, des-
La introducción del nicho cultural5 permite comprender igualdad social y salud en la Ciudad de México durante el Virrei-
cómo la supervivencia depende de la cooperación y la coor- nato. En: Márquez L. y Hernández P. (Eds). Salud y sociedad en el
dinación, en donde las habilidades sociales y el intercambio México prehispánico y colonial. Instituto Nacional de Antropolo-
gía e Historia. Pp. 395–439.
de la información se relacionan con la evolución biocultural Dressler, W. W. (2020). The construction of the cultural niche: A bio-
de una población, lo que a su vez puede incidir positiva o cultural model. American Journal of Human Biology, 32 (4). Pp.
negativamente en la salud de las poblaciones y su supervi- 1–11. https://doi.org/10.1002/ajhb.23311
vencia, ya que los sistemas culturales están entrelazados en Faulhaber, J. (1994). Antropología biológica de las sociedades prehis-
los patrones de limitación y facilitación de recursos, con- pánicas. En L. Manzanilla y L. L. López (Eds.). Historia antigua
de México, Vol. 1. El México antiguo, sus culturas, los origenes y el
virtiéndose en una potencial fuerza de selección (Dressler, horizonte preclásico. INAH-UNAM/Porrúa. Pp. 23-52.
2020; Fuentes, 2016). Frenk, J., Bobadilla, J. L., Stern, C., Frejka, T., y Lozano, R. (1991).
Finalmente, después de este pequeño breviario, sólo nos Elementos para una teoría de la transición en salud. Salud Pública
queda repensar el quehacer bioarqueológico, si bien nues- de México, 33(55). Pp. 448-462.
tras interpretaciones en la actualidad han procurado tratar Fuentes, A. (2010). The new biological anthropology: Bringing Was-
hburn’s new physical anthropology into 2010 and beyond-The
de forma integral a las sociedades pasadas; la introducción 2008 AAPA luncheon lecture. American Journal of Physical An-
de referentes adaptativos dentro de nuestros análisis nos thropology, 143. Pp. 2–12. https://doi.org/10.1002/ajpa.21438
permiten ampliar nuestras hipótesis, no solo en términos Fuentes, A. (2016). Contemporary Evolutionary Theory in Biologi-
cal Anthropology: Insight into Human Evolution, Genomics and
Challenges to Racialized Pseudo-Science. Cuicuilco, 23 (65). Pp.
293–304.
Garn, S. (1962). The Newer Physical Anthropology. American An-
thropologist, 64. Pp. 917–918.
4
Developmental Origins of Health and Disease. Marco teórico que describe el González Ramos, M. (2006). Perfil demográfico de la población de
cómo los factores de la primera infancia influyen en una variedad de resul- Tetetzontlico en el siglo XVI. Escuela Nacional de Antropología e
tados de la salud en los adultos. Historia.
5
Entendido como las prácticas culturales, especialmente las que involucran al Goodman, A. H. (1984). Indications of stress from bones and teeth.
subsistema tecnoambiental de la cultura, cómo alteran el entorno y a su vez En: Cohen, M. N. y Armelagos, G. J (Eds). Paleopathology at the
a las presiones selectivas.

Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

13
Origins of Agriculture. University Press of Florida. Pp. 13–49. Pp. 6–44. https://doi.org/10.18234/secuencia.v0i96.1404
Goodman, A. H. y Leatherman, T. L. (1998). Building a new biocul- Márquez Morfín, L. y Jaén, Ma. T. (1997). Propuesta metodológica
tural synthesis: political-economic perspectives on human biology. para el estudio de la salud y la nutrición de poblaciones antiguas.
University of Michigan Press. Estudios de Antropología Biológica, 8. Pp. 47–63.
Goodman, A. y Martin, D. (2006). Reconstructing Health Profiles Martin, D. L., Harrod, R. P. y Pérez, V.R. (2013). Bioarchaeology. An
from Skeletal Remains. En J. Buikstra y L. Beck (Eds.), BIOAR- Integrated Approach to Working with Human Remains. Springer,
CHAEOLOGY. The Contextual Analysis of Human Remains. Else- Nueva York.
vier/Academic Press. Peña Reyes, Ma. E., Hernández Espinoza, P. O. y Márquez Morfín, L.
Hernández Espinoza, P. O. (1997). Los problemas metodológicos de (2007). Estatus de crecimiento y condiciones de salud en los ni-
los trabajos de osteología antropológica. Estudios de Antropología ños de Jaina. En P. O. Hernández Espinoza y L. Márquez Morfín
Biológica, 8. Pp. 97–104. (Eds.), La población prehispánica de Jaina. Estudio osteobiográfico
Hernández Espinoza, P. O. (2006). La regulación del crecimiento de la de 106 esqueletos. (Pp. 153–178). INAH.
población en el México prehispánico. INAH. Pijoán, C. y Salas, M. (1984). La población prehispánica de Jaina.
Hernández Espinoza, P.O. y Márquez Morfín, L. (2007a). La pobla- Análisis osteológico. En: Investigaciones recientes en el área maya:
ción prehispánica de Jaina. Estudio osteobiográfico de 106 esquele- XVII Mesa Redonda, Sociedad Mexicana de Antropología, Sn. Cris-
tos. Instituto Nacional de Antropología e Historia. tóbal de Las Casas, Chiapas, 21-27 junio 1981. Pp. 417–480.
Hernández Espinoza, P. O. y Márquez Morfín, L. (2007b). El escena- Saul, F. (1972). The Human Skeletal Remains of Altar de Sacrificios:
rio demográfico de Jaina prehispánica durante el Clásico. En P. O. An Osteobiographic Analysis. Papers of the Peabody Museum of
Hernández Espinoza y L. Márquez Morfín (Eds.), La población Archaeology and Ethnology, Harvard University, Vol. 63 (2). Pea-
prehispánica de Jaina. Estudio osteobiográfico de 106 esqueletos. body Museum.
INAH. Pp. 33–76. Serrano, C. (1966). La incidencia de osteoartritis en algunas poblacio-
Hernández Espinoza, P. O. y Márquez Morfin, L. (2013). Vivir en la nes prehispánicas de México. Escuela Nacional de Antropología e
época colonial: Los avatares de los antiguos vecinos de la ciudad de Historia.
México [Ponencia]. III Coloquio Epidemias, Pandemias y Ende- Storey, R. (1992). Life and death in the ancient city of Teotihuacan: a
mias de México. El Colegio Mexiquense. modern paleodemographic synthesis. University of Alabama Press.
Leatherman, T. y Goodman, A. (2020). Building on the biocultu- Temple, D. H. (2019). Bioarchaeological Evidence for Adaptive Plas-
ral synthesis: 20 years and still expanding. American Journal of ticity and Constraint: Exploring Life-History Trade-Offs in the
Human Biology, 32. Pp. 1–14. https://doi.org/10.1002/ajhb.23360 Human Past. Evolutionary Anthropology, 28 (1). Pp. 34–46. ht-
Livingstone, F. B. (1976). Hemoglobin history in West Africa. Human tps://doi.org/10.1002/evan.21754
Biology, 48 (3). Pp. 487–500. Temple, D. H. y Goodman, A. H. (2014). Bioarcheology Has a “Heal-
Mansilla, J. (1980). Las condiciones biológicas de la población prehis- th” Problem : Conceptualizing “Stress” and “Health” in Bioar-
pánica de Cholula, Puebla. Estudio de las líneas de Harris. Colec- cheological Research. Americal Journal of Physical Anthropology,
ción Científica, no. 82. Antropología Física. INAH. 155 (2). Pp. 186–191. https://doi.org/10.1002/ajpa.22602
Márquez Morfin, L. y Hernández Espinoza, P.O. (2019). Osteological Tiesler, V. (2001). Decoraciones dentales entre los antiguos mayas. Edi-
Research Development in Mexico. En: Ubelaker, D. y S. Colanto- ciones Euriamericanas/CONACULTA/INAH.
nio (Coords), Biological Anthropology of Latin America: Historical Tiesler, V. (2014a). Cultural Frameworks for Studying Artificial Cra-
Development and Recent Advances. Smithsonian Contributions to nial Modifications: Physical Embodiment, Identity, Age, and
Anthropology. Pp: 59-68. Gender. En: Bioarchaeology of Artificial Cranial Modifications.
Márquez Morfín, L. (1979). Sociedad colonial y enfermedad. Un en- New Approaches to Head Shaping and its Meanings in Pre-Colum-
sayo de osteopatología. Escuela Nacional de Antropología e His- bian Mesoamerica and Beyond. Springer. Pp. 13–32. https://doi.
toria. org/10.1007/978-1-4614-8760-9
Márquez Morfín, L. (2006a). La investigación sobre la salud y nutri- Tiesler, V. (2014b). Meanings of Head-Shaping Practices in Mesoa-
ción en poblaciones antiguas en México. En L. Márquez Morfín merica. En Bioarchaeology of artificial cranial modifications. New
y P. O. Hernández Espinoza (Eds.), Salud y sociedad en el México Approaches to Head Shaping and its Meanings in Pre-Columbian
prehispánico y colonial. CONACULTA-INAH. Pp. 27-58. Mesoamerica and Beyond. Springer. Pp. 133-161. https://doi.
Márquez Morfín, L. (2006b). La transición de la salud en Tlatilco y org/10.1007/978-1-4614-8760-9 Pages 133-161
el surgimiento del Estado en Cuicuilco. En L. Márquez Morfín Tiesler, V. y Lozada, M. C. (Eds.). (2018). Social skins of the head. Body
y P.O. Hernández Espinoza (Eds.), Salud y sociedad en el México beliefs and ritual in ancient Mesoamerica and the Andes, Universi-
prehispánico y colonial. CONACULTA-INAH. Pp. 151–210. ty of New Mexico Press.
Márquez Morfín, L. (2011). Osteología antropológica. En A. Barra- Tiesler, V. y Pacheco, A. R. (2008). Modelado del cráneo en Mesoamé-
gán Solís y L. González Quintero (Eds.), La complejidad de la an- rica. Emblemática costumbre milenaria. Arqueología Mexicana,
tropología física. Instituto Nacional de Antropología e Historia. 16 (94), Pp. 18-25.
Pp. 89-113. Tiesler, V. y Serrano Sánchez, C. (Eds.). (2018). Modificaciones cefáli-
Márquez Morfín, L., Gamboa, J., Peraza, M. E. y Miranda, T. (1982). cas culturales en Mesoamérica. Una perspectiva continental. Uni-
Playa del Carmen. Una población de la costa oriental. Colección versidad Autónoma de Yucatán.
Científica, no. 119. Antropología Física. INAH. Ubelaker, D. H. (1982). The development of american paleopatholo-
Márquez Morfín, L. y González Licón, E. (2009). Estudio introduc- gy. En F. Spencer (Ed.), A History of American Physical Anthropo-
torio. En E. González Licón y L. Márquez Morfín (Eds.), Para- logy: 1930-1980. (Pp. 337–356). Academic Press Inc.
digmas y retos de la bioarqueología mexicana. (Pp. 5–16). INAH. Villanueva, M., Vera, J. L. y Serrano, C. (2000). El desarrollo de la
http://books.google.com.mx/books/about/Paradigmas_y_retos_ Antropología Física en México visto a través de su producción
de_la_bioarqueología.html?id=309OAQAAIAAJ&pgis=1 bibliográfica. Anales de Antropología, 34. Pp. 25–48.
Márquez Morfín, L. y Hernández Espinoza, P. O. (2016). La esperanza Washburn, S. L. (1951). The New Physical Anthropology. Transac-
de vida en la ciudad de México (siglos XVI al XIX). Secuencia, 96. tions of the New York Academy of Sciences, 13. Pp. 75–79.

Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

14
Wells, J. C. K. y Stock, J. T. (2020). Life History Transitions at the Willey, A. y Cullin, J. (2016). What do anthropologists mean when
Origins of Agriculture: A Model for Understanding How Niche they use the term Biocultural. American Anthropologist, 118 (3).
Construction Impacts Human Growth, Demography and Health. Pp. 554-569.
Frontiers in Endocrinology, 11. Pp. 325. https://doi.org/10.3389/
fendo.2020.00325

Rogel, Diana. Expedicionario (6) 2023: 8-15

15

También podría gustarte