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Partes de La Misa - Apoyos

Durante la misa católica, se debe arrodillarse en dos momentos: durante la epíclesis y consagración, y después de la comunión. Aunque no es obligatorio, es una señal de reverencia hacia la presencia de Cristo en los elementos consagrados. El documento también explica otras acciones y gestos apropiados durante la misa.
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Partes de La Misa - Apoyos

Durante la misa católica, se debe arrodillarse en dos momentos: durante la epíclesis y consagración, y después de la comunión. Aunque no es obligatorio, es una señal de reverencia hacia la presencia de Cristo en los elementos consagrados. El documento también explica otras acciones y gestos apropiados durante la misa.
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¿Cuándo se debe arrodillar en la Misa?

¿En qué momento hay que arrodillarse? Durante la Santa Misa los fieles
solemos arrodillarnos dos veces. En primer lugar, cuando el sacerdote
pone sus manos sobre el pan, es decir, desde la epíclesis hasta la
aclamación después de la consagración. Otro momento sería después de
la Comunión.

¿Qué se debe hacer y no se debe hacer en la Misa?

1. Vaya bien vestido.


2. No consuma alimentos dentro de la Iglesia.
3. No utilizar ni gorros ni sombreros.
4. No fumar.
5. No hablar por celular, chatear, enviar mensajes, ni tomarse fotos.
6. No masticar chicle.
7. No les cambie los pañales a los niños en medio de la celebración.
8. No escupa.

¿Cuándo se hacen las ofrendas en la Misa?


El Ofertorio es el momento de la Misa en la que se presentan a Dios las
especies -el pan y el vino- que se van a ofrecer a modo de sacrificio en la
Eucaristía. El Ofertorio es el nombre con el cual se ha conocido al primer
momento de la liturgia eucarística de la misa católica.

¿Cuál es la finalidad de una homilía?


Se conoce como homilía a la plática o sermón solemne destinado a los
fieles para explicar los textos bíblicos, y otras materias religiosas. La
palabra homilía, como tal, es de origen griego “homilía”, que significa
“sermón corto”, “interacción con otra persona”.

¿Cuáles son las posturas que debemos tener en la Misa?

Gestos y posturas litúrgicas.

 Posturas: no hace falta estar firmes… pero tampoco apoyados en


la pared, ni sentados en el piso…
 Genuflexiones. Es un acto de adoración, por lo que sólo se hace
delante de Dios.
 Inclinaciones de cabeza.
 Arrodillados.
 De pie.
 Sentados.
 En la fila para comulgar.
 Lecturas.

¿Qué se debe rezar en el momento de la elevacion?


No es antigua; fue introducida en el siglo XIII, en relación con las dos
oraciones del ofertorio que la acompañan: la «Suscipe Sancte Pater,
hanc immaculatam hostiam» y la «Offerimus tibi calicem» («Recibe,
Santo Padre, esta hostia inmaculada» y «Te ofrecemos el cáliz»).

¿Cómo debemos comportarnos y cuáles son las


actitudes en el momento de la consagración del
cuerpo y la Sangre de Cristo?
La forma correcta es extender la mano izquierda con la palma hacia
arriba y con la mano derecha colocada debajo de la izquierda (si se es
diestro), y así recibir la hostia. Se reitera que es importante tomar y
consumir la hostia en presencia del sacerdote antes de retirarte para
regresar a tu asiento.

¿Qué hace el sacerdote en la misa del día?

Terminado el saludo, el sacerdote o el monitor puede hacer a los fieles


una brevísima introducción sobre la misa del día. Después el sacerdote
invita al Acto penitencial, que se realiza cuando toda la comunidad hace
su confesión general termina con la conclusión del sacerdote.

¿Cuál es la función del sacerdote en la Asamblea?


Cuando llega, el sacerdote besa el altar. Terminando el canto de entrada,
el sacerdote y la asamblea hacen la señal de la cruz . A continuación, el
sacerdote, por medio del saludo, manifiesta a la asamblea reunida la
presencia del Señor.

¿Cuál es el formato normal de la misa?


Cuando pararse, sentarse o arrodillarse. Nota: Algunas partes pueden
variar de acuerdo a las diferentes fechas y tipos de misas celebradas, sin
embargo, éste es el formato normal de la misa. Procesión de entrada
Todos de pie, el Sacerdote se dirige al Altar.

¿Quién hace la lectura de la misa?


Esta lectura la hace el sacerdote o el diácono. Conviene que sea una
explicación de las Lecturas, o de otro texto del Ordinario, o del Propio de
la Misa del día, teniendo siempre el misterio que se celebra y las
particulares necesidades de los oyentes.

¿HAY QUE ARRODILLARSE DURANTE LA MISA?

En el momento de la consagración, ¿se puede permanecer de pie?

He notado, en Misa, una tendencia. Quizás me equivoque, pero me


parece que la actitud de arrodillarse en algunos momentos de la Misa se
está perdiendo.

Es algo que estoy viendo en varias iglesias: en el momento de la


consagración, muchos permanecen de pie, alguno se sienta, unos pocos
se arrodillan. Lo mismo después de la Comunión.

¿Es sólo una impresión mía? ¿Es algo aceptable? ¿O es un gesto


litúrgico y debería respetarse (a menos que una persona no tenga
impedimentos reales)?

Marco Filippi

Responde Roberto Gulino, profesor de liturgia

Por desgracia no es sólo una impresión de nuestro amigo lector. A


menudo se asiste, durante las liturgias eucarísticas, a una variedad de
comportamientos que indican la poca conciencia de lo que hacemos más
que la celebración de una acción sacramental comunitaria.

Hay quien durante el canto se calla (aunque conozca el texto y la


melodía).

Quien prefiere recitar el Gloria, el Credo o el Padrenuestro susurrando


–“para rezar mejor, interiormente…”, eso dicen–.

O quien decide personalmente qué postura seguir y cuál evitar (“sabe,


padre, yo después de la comunión ya no me levanto hasta que salgo de
la Iglesia, me quedo sentada, creo que es mejor estar en intimidad con
Jesús …”).
Oración del cuerpo místico de Cristo

Haciendo así, sin embargo, olvidamos -o muchas veces ni sabemos–


que la naturaleza profunda y más íntima de la liturgia es
precisamente ser oración de la Iglesia, es decir, del cuerpo místico de
Cristo que en el Espíritu Santo está siempre vuelto al Padre.

Esta esencia “eclesial” de la liturgia nos pide que participemos en la


celebración con una atención comunitaria, rezando juntos con las
mismas palabras y con los mismos gestos, insertándonos
completamente en la oración de toda la comunidad que, con un solo
corazón y una sola alma, celebra a su Señor.

Por eso, en una celebración litúrgica como la Misa, o en las demás


acciones sacramentales – bautismo, confirmación, matrimonio,
exequias… – “la actitud común del cuerpo, que deben observar todos los
participantes, es signo de la unidad de los miembros de la comunidad
cristiana reunidos para la sagrada liturgia: manifiesta de hecho y favorece
la intención y los sentimientos del alma de quienes participan”
(Instrucción General del Misal Romano, n° 42).

Es necesario por tanto rezar juntos y realizar comunitariamente los


mismos gestos como signo de comunión y para vivir la dimensión eclesial
de la oración litúrgica (diversa de la oración personal).

Por qué arrodillarse en la consagración

Lo dicho hasta ahora vale también, y sobre todo, para la postura de


rodillas. La Iglesia nos pide, a través de las indicaciones contenidas
en la IGMR n° 43, arrodillarnos en el momento de la consagración.

Estamos en el corazón de la plegaria eucarística. El pan y el vino se


convierten –a través de la invocación del Espíritu Santo y las palabras de
la institución– en el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús.

En este momento también nuestro cuerpo es invitado a expresar en la


oración toda la adoración, el respeto y la reverencia por la grandeza
del amor de Dios que se renueva en el don total de Cristo en la cruz y en
su hacerse alimento por nosotros en su Cuerpo y su Sangre.

Y frente a tanta grandeza, de rodillas, queremos expresar también


nuestra pequeñez, nuestra humildad, nuestra necesidad de acoger Su
Don para nuestra salvación.
Excepciones

Claramente no siempre es posible que todos se pongan de rodillas.


Baste pensar en motivos ligados a la edad, a problemas de salud o a
circunstancias ligadas al lugar de la celebración (demasiado pequeño o
demasiado lleno de gente).

Gestos con sentido

En este caso, se dice siempre en la IGMR en el n° 43: quienes no


pueden arrodillarse “hagan una profunda inclinación mientras el
sacerdote hace la genuflexión después de la consagración”.

Es importante comprender bien que los gestos y las actitudes de nuestro


cuerpo en la plegaria litúrgica “deben tender a hacer que toda la
celebración resplandezca por su decoro y noble sencillez, que se capte
el verdadero y pleno significado de sus diversas partes y se favorezca la
participación de todos” (IGMR n° 42).

Por tanto, como siempre en el ámbito litúrgico, más que una observancia
ciega y absoluta de las normas, se debe intentar comprender, y sobre
todo vivir, el sentido de estas indicaciones para celebrar una liturgia
autentica y real, capaz de implicar el corazón de las personas que la
celebran.

Un ejemplo

Por poner un pequeño ejemplo concreto: si me encontrase en una Capilla


de hospital, quizás pequeña y con muchos ancianos o enfermos, ¿qué
sentido tendría que yo, fiel observante de las normas, me arrodillara yo
solo durante la consagración – y encima pensando que soy el único que
lo hace bien?

¿No sería un contrasentido con la naturaleza de toda la celebración


eucarística que es, precisamente, oración comunitaria de toda la Iglesia
(y sobre todo de la reunida allí, en ese momento)?

Seguramente, en esa situación, la manera mejor de expresar nuestra


oración como comunidad cristiana (y por tanto del único cuerpo místico
de Cristo) sería el de permanecer todos en pie – ¡o todos sentados, si
estuvieran en silla de ruedas!
Y si estas cosas nos las decimos –o recordamos– un poco todos
(empezando por los sacerdotes, pero también todos los que han tenido el
valor de leer hasta aquí), con esa caridad fraterna que debería distinguir
la naturaleza de los cristianos, nadie debería nunca sentirse ofendido,
sino más bien ayudado a vivir mejor el aspecto comunitario de la liturgia.

¿HAY QUE INCLINARSE O MIRAR HACIA ARRIBA EN LA


ELEVACIÓN EN MISA?

Hagas lo que hagas, considera realizar alguna acción de reverencia


cuando Jesús se haga presente en los elementos consagrados

En una misa católica romana, la consagración del pan y el vino suele


estar marcada por la elevación de la hostia y el cáliz, a menudo
acompañada por el sonido de la campana.

Además, a menudo hay un breve período de silencio, cuando el


sacerdote no dice nada y simplemente levanta la hostia o el cáliz para
que todos lo vean. Después de cada elevación, el sacerdote hace una
genuflexión.

Si en ese momento una persona está de pie, ¿habría que inclinarse o


bien mirar hacia arriba a la elevación en la misa?

Un poco de historia

Después de que la elevación de la hostia y el cáliz se introdujeron en la


misa en el siglo XIII, una de las respuestas más comunes de la gente fue
inclinar la cabeza en reverencia.

Fue una acción para reconocer la Presencia Real de Jesús en la


Eucaristía, reconociendo la llegada del Rey de reyes.

En el siglo XVI, este gesto fue prescrito por varios concilios y se convirtió
en una respuesta estándar.

Sin embargo, san Pío X sugirió una respuesta diferente, animando a los
fieles a mirar hacia arriba y adorar la hostia eucarística.

San Pío X concedió una indulgencia a cualquiera que dijera: “Señor mío
y Dios mío…» con fe, piedad y amor, mirando al Santísimo Sacramento,
ya sea durante la elevación en la Misa, o cuando se expone en el altar.
Jesús está ahí

Muchos católicos rezan esta oración en silencio mientras contemplan la


hostia elevada y rezan “Jesús mío, misericordia” en la elevación del cáliz.

Podemos inclinar la cabeza cuando el sacerdote hace una genuflexión


después de cada elevación.

Ambos gestos se pueden hacer con fe y pueden conducir a un aumento


del amor de Dios.

La Instrucción General del Misal Romano indica: “[Los fieles] estarán de


rodillas, a no ser por causa de salud, por la estrechez del lugar, por el
gran número de asistentes o que otras causas razonables lo impidan,
durante la consagración. Pero los que no se arrodillen para la
consagración, que hagan inclinación profunda mientras el sacerdote hace
la genuflexión después de la consagración” (IGMR 43).

Hagas lo que hagas, considera realizar alguna acción de reverencia


cuando Jesús se haga presente en los elementos consagrados.

Gestos y posturas corporales en misa


Ayer alguien me preguntaba por las diferentes posturas que hay que mantener
en la misa. La respuesta no tiene mayor complicación, aunque en la práctica
veamos las posibilidades más llamativas.
Decir que sobre la celebración de la santa misa según el misal de Pablo VI,
hay dos documentos que entiendo fundamentales. Uno es la “Instrucción
general del misal romano”, y el otro la instrucción “Redemptionis
Sacramentum”. No son documentos excesivamente largos, y además no tienen
nada de farragosos. Se entiende todo perfectamente.
En concreto, sobre las posturas de los fieles en la celebración de la
eucaristía, hay que leerse el número 43 de la Instrucción general del misal
romano que lo explica perfectamente. Otra cosa es que también en este punto
se hayan ido colando pequeños vicios que al final resulta muy difícil extirpar
(que no imposible).
No son cosa baladí los gestos y posturas corporales, porque el ser comunidad
también requiere que en lo externo se viva una cierta uniformidad. Por eso
que cada cual se siente o levante cuando le plazca, responda o no según sus
apetencias o entre y salga de la misa cuando quiera no deja de ser una forma
de despreciar el sentido de la celebración. Ser comunidad también en se nota
en la unanimidad de los gestos externos.
Esto dice exactamente la Instrucción general del misal romano sobre gestos y
posturas corporales:
43. Los fieles están de pie desde el principio del canto de entrada, o bien,
desde cuando el sacerdote se dirige al altar, hasta la colecta inclusive; al canto
del Aleluya antes del Evangelio; durante la proclamación del Evangelio;
mientras se hacen la profesión de fe y la oración universal; además desde la
invitación Oren, hermanos, antes de la oración sobre las ofrendas, hasta el
final de la Misa, excepto lo que se dice más abajo.
En cambio, estarán sentados mientras se proclaman las lecturas antes del
Evangelio y el salmo responsorial; durante la homilía y mientras se hace la
preparación de los dones para el ofertorio; también, según las circunstancias,
mientras se guarda el sagrado silencio después de la Comunión.
Por otra parte, estarán de rodillas, a no ser por causa de salud, por la
estrechez del lugar, por el gran número de asistentes o que otras causas
razonables lo impidan, durante la consagración. Pero los que no se arrodillen
para la consagración, que hagan inclinación profunda mientras el sacerdote
hace la genuflexión después de la consagración.
¿Vicios adquiridos? Básicamente dos.
Uno de ellos, el permanecer sentados hasta el inicio del prefacio, cuando el
pueblo debe levantarse en el “orad hermanos para que este sacrificio…”. Sin
embargo, es muy fácil de arreglar. Basta en ese momento que el sacerdote
haga un ligero gesto con la mano invitando a ponerse en pie y en pocas
semanas la gente lo aprende.

El otro vicio, lo de no arrodillarse en la consagración. Lo que es un gesto de


adoración, hay quien lo identifica como una humillación, y dicen que como
tienen la dignidad de hijos que de arrodillarse nada. Pues qué bien. Tan vicio
que hay parroquias que carecen de reclinatorios. Debe ser que el párroco es
tan democrático que prohíbe arrodillarse por sus narices. Las cosas de la
libertad. Este tiene peor arreglo. Porque los que se quedan de pie por
ignorancia aprenden y sin problemas. Lo malo son los que han decidido que no
se arrodillan “por principio". En esto las religiosas “modernas” son irreductibles:
antes muertas que de rodillas.
Sobre vicios y errores en la celebración, a veces sin mala voluntad, la lectura
de la instrucción “Redemptionis Sacramentum” no tiene precio.
Posturas y gestos
corporales en la
Misa
En la celebración de la Misa levantamos nuestros corazones, nuestras mentes
y nuestras voces a Dios, porque somos criaturas compuestas de cuerpo y de
alma y es por esto que nuestra oración no está confinada a nuestras mentes, a
nuestros corazones y a nuestras voces, sino que también se expresa en nuestro
cuerpo. Cuando nuestro cuerpo participa en nuestra oración, oramos con toda
nuestra persona, como espíritus encarnados tal como Dios nos creó. Este
compromiso de todo nuestro ser en oración nos ayuda a orar con una mayor
atención.

Durante la Misa asumimos diferentes posturas corporales: nos ponemos de


pie, nos arrodillamos, nos sentamos y también somos invitados a realizar una
serie de gestos corporales. Estas posturas y gestos corporales no son
meramente ceremoniales. Tienen un significado profundo, así, cuando se
realizan con comprensión, pueden realzar nuestra participación personal en la
Misa. De hecho, estas acciones representan la manera en que integramos
nuestro cuerpo a la oración que es la Misa.

Cada postura corporal que asumimos en la Misa enfatiza y refuerza el


significado de la acción en la que estamos participando en ese momento de
nuestro culto. Ponernos de pie es un signo de respeto y honor y por ello nos
ponemos de pie cuando el celebrante, quien representa a Cristo, entra y sale de
la asamblea. Desde los inicios de la Iglesia, esta postura corporal ha sido
interpretada como la postura de quienes han sido elevados con Cristo y que
“están en la búsqueda de cosas superiores” 1. Cuando nos ponemos de pie para
la oración, asumimos la plenitud de nuestra estatura ante Dios, no con orgullo,
sino con una humilde gratitud por las cosas maravillosas que Dios ha hecho al
crearnos y redimirnos. Por medio del Bautismo, se nos ha dado el poder
compartir la vida de Dios y el ponernos de pie es un reconocimiento de este
don maravilloso. Nos ponemos de pie para escuchar el Evangelio, el culmen
de la revelación, las palabras y los hechos del Señor y los Obispos de los
Estados Unidos han elegido el permanecer de pie como la postura que se debe
observar en este país para la recepción de la Comunión, el sacramento que nos
une a Cristo de un modo más profundo porque Él está ahora gloriosamente
resucitado de entre los muertos y es la causa de nuestra salvación.

En la Iglesia Primitiva, la postura de rodillas simbolizaba la penitencia: ¡la


conciencia del pecado nos derrumba! La postura de rodillas estaba totalmente
identificada con la penitencia y por eso era prohibido arrodillarse los
domingos y durante el tiempo de Pascua, en que el espíritu que prevalecía 2 en
la liturgia era aquel de gozo y acción de gracias. Durante la Edad Media, la
posición de rodillas vino a significar el homenaje que un vasallo a su amo; y,
más recientemente, esta postura ha venido a significar adoración. Es por esta
razón que los obispos de este país han elegido la posición de rodillas como
postura corporal durante toda la Plegaria Eucarística después del canto o rezo
del Santo.

El estar sentados es la postura corporal para la escucha y meditación; por ello,


la asamblea se sienta durante las lecturas previas al Evangelio y puede, del
mismo modo, sentarse durante el período de meditación que le sigue a la
Comunión.

Los gestos también comprometen nuestro cuerpo en la oración. Uno de los


gestos más comunes es la Señal de la Cruz con la que damos inicio a la Misa y
con la que en forma de bendición se concluye. Dado que por Su muerte en la
cruz es que Cristo redimió a la humanidad, nos hacemos la señal de la cruz en
nuestra frente, labios y corazones al inicio del Evangelio. Respecto a este
gesto corporal, el Reverendo Padre Romano Guardini, erudito y profesor de
liturgia, escribió lo siguiente:

Cuando nos hagamos la señal de la cruz, que ésta sea una verdadera señal de
la cruz. En lugar de un gesto diminuto e imperceptible que no proporciona
ninguna noción acerca de su significado; hagamos, en vez, una gran señal,
sin ningún apuro, que empiece desde la frente hasta nuestro pecho, de
hombro a hombro, sintiendo conscientemente cómo involucra todo nuestro
ser, nuestros pensamientos, nuestras actitudes, nuestros cuerpos y nuestras
almas, cada una de las partes de nosotros mismos y de una sola vez, de modo
que nos consagra y nos santifica ...(Señales Sagradas, 1927).

Sin embargo, existen otros gestos corporales que intensifican nuestra oración
en la Misa. Durante el "Yo Confieso", la acción de golpear nuestro pecho en
el momento de formular las palabras "por mi culpa" puede fortalecer nuestra
concientización de que nuestro pecado es nuestra culpa. En el Credo, estamos
invitados a hacer una venia en el momento de formular las palabras que
conmemoran la Encarnación: "fue concebido por obra y gracia del Espíritu
Santo, nació de Santa María Virgen y se hizo hombre". Este gesto significa
nuestro profundo respeto y gratitud a Cristo quien, por medio de Dios, no
dudó en venir entre nosotros como un ser humano y compartir nuestra
condición humana para salvarnos del pecado y restablecer nuestra amistad con
Dios. Esta gratitud se expresa aún con una mayor solemnidad durante la Fiesta
de la Anunciación del Señor y en la Navidad, en que hacemos una venia
cuando escuchamos estas palabras.

Después del Padrenuestro viene el Saludo de la Paz, gesto mediante el cual


expresamos por medio de un apretón de manos y el devoto saludo de la paz
que lo acompaña, que estamos en paz y libres de enemistades con nuestro
prójimo. Este intercambio es simbólico. Compartir la paz con las personas
alrededor nuestro representa, tanto para nosotros como para ellos, la totalidad
de la comunidad de la Iglesia y de toda la humanidad.

Por último, en la nueva Instrucción General, se nos pide que hagamos una
señal de reverencia, señal que ha de ser determinada por los obispos de cada
país o región, antes de recibir de pie la Comunión. Los obispos de este país
han determinado que la señal que ofreceremos antes de la Comunión ha de ser
una venia, un gesto mediante el cual expresamos nuestra reverencia y
honramos a Cristo, quien viene a nosotros como alimento espiritual.

Además de servir como un medio para la oración de los seres compuestos de


cuerpo y alma, las posturas y los gestos corporales que hacemos en la Misa
cumplen otra función muy importante. La Iglesia ve en estas posturas y gestos
corporales comunes tanto un símbolo de unidad de aquellos que han venido a
reunirse para rendir culto como un medio para proteger dicha unidad. No
somos libres para cambiar estas posturas para acomodarlas a nuestra propia
piedad, ya que la Iglesia deja bien claro que nuestra unidad en las posturas y
gestos corporales son una expresión de nuestra participación en el único
Cuerpo formado por los bautizados con Cristo, nuestra cabeza. Cuando nos
ponemos de pie, cuando nos arrodillamos, cuando nos sentamos, cuando
hacemos una reverencia, lo mismo que cuando hacemos una señal como una
acción en común, atestiguamos sin ambigüedades que somos en verdad el
Cuerpo de Cristo, unidos en el corazón, la mente y el espíritu.

11 reglas de oro para


portarse bien durante
la Misa
Para poder aprovechar al máximo los grandes frutos
espirituales que se recibe en la Misa se debe participar en ella
con reverencia.

Aquí 11 reglas de oro o consejos prácticos, que servirán para


aprovechar la Misa al máximo y participar, activa y
reverentemente, en la Eucaristía.

1. No usar el celular: No lo necesitas para hablar con


Dios

Los teléfonos celulares nunca deben utilizarse en Misa para


hacer llamadas o enviar mensajes de texto. Es posible
contestar una llamada de emergencia, pero fuera del templo.
Por otro lado, sí es posible usar el teléfono para lecturas
espirituales u oraciones, aunque se debe ser discreto.

2. Ayunar antes de la celebración eucarística

Consiste en abstenerse de tomar cualquier alimento o bebida,


al menos desde una hora antes de la Sagrada Comunión, a
excepción del agua y de las medicinas.

Los enfermos pueden comulgar, aunque hayan tomado algo


en la hora inmediatamente anterior. El propósito es ayudar a
la preparación para recibir a Jesús en la Eucaristía.

3. No comer ni beber en la iglesia

Las excepciones serían: alguna bebida para niños pequeños o


leche para los bebés, agua para el sacerdote o para los
miembros del coro (con discreción) y para los enfermos.

Llevar un bocadillo a la iglesia no es apropiado, porque el


templo es un lugar de oración y reflexión.

4. No goma de mascar

Al hacer esto se rompe con el ayuno, ocurre una distracción,


se es descortés en un entorno formal, y no ayuda en la
oración.

5. No usar sombrero
Es descortés usar un sombrero dentro de una iglesia. Si bien
esta es una norma cultural, debe cumplirse. Así como nos
sacamos el sombrero cuando se hace un juramento, igual
debe hacer en la iglesia como un signo de respeto.

6. Vestir con modestia

A los católicos se les invita a asistir vestidos adecuadamente


ya que, si es algo que se suele hacer comúnmente para una
fiesta o algún otro tipo de compromiso, no hay razón para no
hacer lo mismo al asistir a Misa.

7. Llegar algunos minutos antes del inicio de la Misa

Si por alguna razón no se puede llegar a tiempo, es


recomendable sentarse en la parte de atrás para no molestar
a las demás personas. Llegar a la Misa temprano permite orar
y prepararse mejor para recibir a Cristo.

8. Arrodillarse hacia el Sagrario al entrar y salir del


templo

Al permitir que nuestra rodilla toque el piso, se reconoce que


Cristo es Dios. Si alguien es físicamente incapaz de hacer la
genuflexión, entonces un gesto de reverencia es suficiente.
Durante la Misa, si se pasa delante del altar o del
tabernáculo, se debe inclinar la cabeza con reverencia.

9. Permanecer en silencio durante la celebración

Al ingresar al templo se debe guardar silencio. Si se tiene que


hablar, hágalo de forma silenciosa y breve. Recuerde que
mantener una conversación puede molestar a alguien que
está orando.

Si tiene un niño o un bebé, puede sentarse cerca de alguna


salida ante cualquier contratiempo.

Recuerde que no hay razón para sentir vergüenza por tener


que calmar o controlar a su hijo, dentro o fuera de la iglesia.
Enséñeles a comportarse, especialmente con su propio
ejemplo.

10. Inclinarse al recibir la comunión


Si es Dios, entonces se puede mostrar respeto inclinando
cabeza como reverencia. Si lo desea puede hacer una
genuflexión. Esta es una práctica antigua que ha continuado
hasta el día de hoy.

11. Espere a que la Misa termine

Debemos permanecer en la Misa hasta la bendición final.


Recuerde que uno de los mandamientos de la Iglesia es oír
Misa entera los domingos y fiestas de guardar.

Es una buena costumbre, aunque no requerida, ofrecer una


oración de acción de gracias después de la celebración.

Finalmente, la salida debe ser en silencio a fin de no molestar


a otras personas que deseen permanecer en el templo
rezando.

Ordinario de la Santa Misa - Como responderle al Sacerdote.


Cuando pararse, sentarse o arrodillarse.

Nota: Algunas partes pueden variar de acuerdo a las diferentes fechas y tipos
de misas celebradas, sin embargo éste es el formato normal de la misa.
Procesión de entrada
Todos de pie, el Sacerdote se dirige al Altar.
Se puede cantar el himno de entrada.
(De pie)
Saludo
(Sacerdote) En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
(Congregación) Amén.
La gracia de Nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del
Espíritu Santo estén con todos ustedes.
Y con tu espíritu.
Acto penitencial
Hermanos, para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos
nuestros pecados:
Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante vosotros, hermanos, que he pecado
mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa,
por mi gran culpa. Por eso ruego ante santa María, siempre virgen, a los
ángeles, a los santos y a vosotros hermanos, que intercedáis por mí ante Dios,
nuestro Señor.
Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y
nos lleve a la vida eterna.
Amén.
O:
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Cristo, ten piedad.
Señor, ten piedad.
Señor, ten piedad.
El Gloria
(Himno de alabanza. Puede ser hablado o cantado )

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. Por
tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te
damos gracias Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. Señor, Hijo
único, Jesucristo. Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el
pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo,
atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten
piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo
Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.
Oracion collecta
Oremos, ... por los siglos de los siglos.
Amén. (Sentados)
Liturgia de la palabra
Primera lectura ...
Al final de la lectura, el lector dice: Palabra de Dios
Te alabamos Señor.
Salmo responsorial
(Varía, según la misa)
Segunda lectura ...
Al final de la lectura, el lector dice: Palabra de Dios
Te alabamos Señor.
El Aleluya
Hablado o cantado
(De pié) . . . . . . . . .
Evangelio
El señor esté con vosotros.
Y con tu espíritu
Lectura del Santo Evangelio según san N.
Gloria a ti Señor.
Al final del evangelio
Palabra del Señor
Gloria a ti Señor Jesús.
Homilia
(Sentados)
Profesión de fe.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de
todo lo visible y lo invisible. Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de
Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios
verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza
del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros los hombres y por
nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de
María, la Virgen, y se hizo hombre; (inclinación) y por nuestra causa fue
crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al
tercer día según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del
Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino
no tendrá fin. Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de Vida, que procede
del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo reciben una misma adoración y
gloria. Y que habló por los profetas. Creo en la Iglesia, que es una, santa,
católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los
pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro.
Amén.
Plegaria universal
Al final de cada plegaria:
Roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor, te rogamos
Liturgia eucarística
Bendito seas Señor Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del
trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
el será para nosotros pan de vida.
Bendito seas por siempre, Señor.
El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de
quien ha querido compartir nuestra condición humana.
Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del
trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos;
el será para nosotros bebida de salvación.
Bendito seas por siempre, Señor.
(Oración silenciosa) Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu
humilde; que este sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu
presencia, Señor, Dios nuestro.

Lavado de las manos


Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.
Oración sobre las ofrendas
Orad, hermanos, para que este sacrificio, mio y vuestro, sea agradable a Dios,
Padre todo poderoso.
El Señor reciba de tus manos este sacrificio para alabanza y gloria de su
nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia. (De pié)
Oración
De acuerdo a la misa, .. por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.
Plegaria eucarística y Prefacio
El Señor este con vosotros
Y con tu espíritu.
Levantemos el corazón
Lo tenemos levantado hacia el Señor.
Demos gracias al Señor, nuestro Dios.
Es justo y necesario.
Prefacio
Al final todos dicen:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo. Llenos estan el cielo y la
tierra de tu Gloria. Hosanna en el cielo. Bendito el que viene en nombre del
Señor. Hosanna en el cielo. (Todos de rodillas)
Consagración: La última cena

Santo eres en verdad, Señor fuente de toda santidad; por eso te pedimos que
santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para
nosotros Cuerpo y Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.
El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada,
tomo pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomad y comed todos de el, porque esto es mi Cuerpo,


que será entregado por vosotros.
Del mismo modo, acabada la cena, tomo el caliz, y, dandote gracias de nuevo,
lo paso a sus discipulos, diciendo:
Tomad y bebed todos de el, porque este es el cáliz de mi Sangre,
sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros
y por todos los hombres para el perdón de los pecados.
Haced esto en conmemoración mia.
Amen.
Este es el Sacramento de nuestra fe:
Anunciamos tu muerte,
proclamamos tu resurrección.
Ven, Señor Jesús.
Memorial del misterio pascual y ofrecimiento.
Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este
memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor; de su
santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los
cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos
has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de
eterna salvación.
Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del
justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura
de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a
tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel, para que cuantos
recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo al participar aquí de este altar,
seamos colmados de gracia y bendición.
Por Cristo nuestro Señor.
Amén.
Doxología final
Por Cristo, con el y en el,
a Ti, Dios Padre Omnipotente,
en la unidad del Espiritu Santo,
todo honor y toda gloria
por los siglos de los siglos.
Amén. (De pie)
Rito de la Comunión
Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos
atrevemos a decir:
Padre Nuestro, que estas en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Dadnos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas,
como también nosotros perdonamos
a los que nos ofenden;
no nos dejes caer en la tentación,
y líbranos del mal.
Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros dias, para
que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y
protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de
nuestro Salvador Jesucristo.
Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apostoles: "La paz os dejo, mi paz os doy",
no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu
palabra, concédele la paz y la unidad.
Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
La paz del Señor esté siempre con vosotros.
Y con tu espíritu.
Ofrecimiento del signo de la paz.
........
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean
para nosotros alimento de vida eterna.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo,
danos la paz. (De rodillas)
Señor Jesucristo, la comunión de tu Cuerpo y de tu Sangre no sea para mi un
motivo de juicio y condenación, sino que, por tu piedad, me aproveche para
defensa de alma y cuerpo y como remedio saludable.
Sagrada Comunión
Este es el Cordero de Dios,
que quita el pecado del mundo.
Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Señor no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará
para sanarme.
La gente recibe la Sagrada Comunión
El Cuerpo de Cristo
Amén.
La Sangre de Cristo
Amén.
Después la Sagrada Comunión
Oremos
(De pie)
Oración después de la Sagrada Comunión
Amén.
Rito de conclusión
Anuncios y bendición final

El Señor esté con vosotros


Y con tu espíritu.
La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo, descienda
sobre vosotros.
Amén.
Podéis ir en paz.
Demos gracias a Dios.

La Misa, partes en que se divide


Explicación de cada parte de la Misa, señalando las posturas que
deben de tomarse.
Es muy importante conocer las partes de la misa para vivirla
como Dios quiere.

Las indicaciones que siguen corresponden a la Ordenación del


Misal Romano. Las letras indican la posición que deben asumir los
fieles ( P: parados; S: sentados; R: arrodillados)

1. RITOS INICIALES
Entrada (P)
Mientras entra el sacerdote comienza el canto de entrada. El fin
de este canto es abrir la celebración, fomentar la unión de
quienes se han reunido y elevar sus pensamientos a la
contemplación del misterio litúrgico o de la fiesta.

Saludo al altar y pueblo congregado(P)


Cuando llega, el sacerdote besa el altar. Terminando el canto de
entrada, el sacerdote y la asamblea hacen la señal de la cruz . A
continuación el sacerdote, por medio del saludo, manifiesta a la
asamblea reunida la presencia del Señor.
Terminado el saludo, el sacerdote o el monitor puede hacer a los
fieles una brevísima introducción sobre la misa del día.
Después el sacerdote invita al Acto penitencial, que se realiza
cuando toda la comunidad hace su confesión general termina con
la conclusión del sacerdote.

Señor, ten piedad(P)


Después del acto penitencial, se empieza el “Señor, ten piedad”, a
no ser que éste haya formado ya parte del mismo acto
penitencial. Si no se canta el “Señor, ten piedad”, al menos se
recita.

Gloria (P)
Este es un antiquísimo y venerable himno con que la iglesia,
congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y al
Cordero , y le presenta sus súplicas. Si no se canta, al menos lo
han de recitar todos, o juntos o alternadamente.

Oración colecta (P)


El sacerdote invita al pueblo a orar; y todos, a una con el
sacerdote, permanecen un rato en silencio. Luego, el sacerdote
lee la oración que expresa la índole de la celebración; el pueblo la
hace suya diciendo amen.

2. LITURGIA DE LA PALABRA
La Eucaristía es sacramento de toda la vida de Jesús. Mediante
las Lecturas bíblicas nos acercamos a ella:

 La primera lectura.(S) Se toma del Antiguo Testamento y


nos sirve para entender muchas de las cosas que hizo
Jesús.
 Salmo Responsorial.(S) Formando parte de la misma
Liturgia de la Palabra tenemos los Cantos interleccionales
Después de la 1º Lectura, sigue un Salmo Responsorial , que se
toma del Leccionario. El salmista o cantor del salmo, desde el
ambón o desde otro sitio oportuno, proclama las estrofas del
salmo, mientras toda asamblea escucha è y además participa con
su respuesta.
 La segunda lectura. (S)Se toma del Nuevo Testamento,
ya sea de los Hechos de los Apóstoles o de las cartas que
escribieron los primeros apóstoles. Esta segunda lectura nos
sirve para conocer cómo vivían los primeros cristianos y
cómo explicaban a los demás las enseñanzas de Jesús. Esto
nos ayuda a conocer y entender mejor lo que Jésus nos
enseñó. También nos ayuda a entender mucas tradiciones
de la Iglesia. Después de la segunda lectura se canta el
Aleluya, que es un canto alegre que recuerda la
Resurrección u otro canto según las exigencias del tiempo
litúrgico .
 El Evangelio. (P) Se toma de alguno de los cuatro
Evangelios de acuerdo al cíclo litúrgico y narra una pequeña
parte de la vida o las enseñanzas de Jesús. Es aquí donde
podemos conocer cómo era Jesús, qué sentía, qué hacía,
cómo enseñaba, qué nos quiere transmitir. Esta lectura la
hace el sacerdote o el diácono.

Homilía (S)
Conviene que sea una explicación de las Lecturas, o de otro texto
del Ordinario, o del Propio de la Misa del día, teniendo siempre el
misterio que se celebra y las particulares necesidades de los
oyentes.

Profesión de fe (P)
Con el Símbolo o Credo el Pueblo da su asentamiento y respuesta
a la Palabra de Dios proclamada en las Lecturas y en Homilía, y
trae su memoria, antes de empezar la celebración eucarística, la
norma de su fe.

Oración universal (P)


En la oración universal u oración de los fieles, el Pueblo,
ejercitando su oficio sacerdotal, ruega por todos los
hombres(Papa, Iglesia, Estado, necesidades....).La asamblea
expresa su súplica o con una invocación común, que se pronuncia
después de cada intención, o con una oración en silencio.

3. LITURGIA EUCARÍSTICA

Preparación de los dones (S)


Al comienzo de la Liturgia eucarística se llevan al altar los dones
que se convertirán en el cuerpo y en la Sangre de Cristo: es de
alabar que el pan y el vino lo presenten los mismos fieles.
Acompaña a esta procesión el canto del ofertorio, que se alarga
por los menos hasta que los dones han sido colocados sobre el
altar.

Plegaria eucarística (P)


Este el centro y el culmen de toda la celebración. Es una plegaria
de acción de gracias y de consagración. El sentido de esta oración
es que toda la congregación de fieles se una con Cristo en el
reconocimiento de las grandezas de Dios y en la ofrenda del
sacrificio.
Los principales elementos de que consta la Plegaría eucarística
pueden distinguirse de esta manera:

a) Acción de gracias(P)(que se expresa sobre todo en el Prefacio.

b) Santo:(P) con esta aclamación toda la asamblea, uniéndose a


las jerarquías celestiales, canta o recita las alabanzas a Dios.

c) Epíclesis (R): con ella la Iglesia, por medio de determinadas


invocaciones, implora el poder divino para que los dones que han
presentado los hombres queden consagradas, es decir, se
conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y para que la
víctima inmaculada que se va a recibir en la comunión sea para
salvación de quienes la reciban.

d) Narración de la institución y consagración (R): en ella, con las


palabras y gestos de Cristo, se realiza el sacrificio que él mismo
instituyó en la última cena. Es el momento más solemne de la
Misa; en él ocurre el misterio de la transformación real del pan y
el vino en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Dios se hace presente
ante nosotros para que podamos estar muy cerca de Él. Es un
misterio de amor maravilloso que debemos contemplar con el
mayor respeto y devoción. Debemos aprovechar ese momento
para adorar a Dios en la Eucaristía

e) Anámnesis (R): con ella la Iglesia, al cumplir este encargo que,


a través de los Apóstoles, recibió de Cristo Señor, realiza el
memorial del mismo Cristo, recordando principalmente su
bienaventurada pasión, su gloriosa resurrección y la ascensión al
cielo.

f) Oblación(P): la asamblea ofrece al Padre la víctima inmaculada,


y con ella se ofrece cada uno de los participantes.

g) Intercesiones (P): con ellas se da a entender que la Eucaristía


se celebra en comunión con toda la Iglesia, celeste y terrena, y
que la oblación se hace por ella y por todos sus miembros, vivos y
difuntos.

h) Doxología final (P): en ella se expresa la glorificación de Dios y


se concluye y confirma con el amen del pueblo.

Rito de la comunión
Ya que la celebración eucarística es un convite pascual, conviene
que, según el encargo del Señor, su Cuerpo y su Sangre sean
recibidos por los fieles, debidamente dispuestos, como alimento
espiritual. Significa "común unión". Al acercarnos a comungar,
además de recibir a Jesús dentro de nosotros y de abrazarlo con
tanto amor y alegría, nos unimos a toda la Iglesia en esa misma
alegría y amor

a) La oración dominical (P): se pide el pan de cada día, con lo que


también se alude, para los cristianos, el pan eucarístico, y se
implora el perdón de los pecados. El embolismo, que desarrolla la
última petición, pide para todos los fieles la liberación del poder
del mal.

b) El rito de la paz (P): con que los fieles imploran la paz y la


unidad para la iglesia y para toda la familia humana y se
expresan mutuamente la caridad antes de participar de un mismo
pan.

c) El gesto de la fracción del pan:(P) realizado por Cristo en la


última Cena, en los tiempos apostólicos fue el sirvió para
denominar la integra acción eucarística. Significa que nosotros,
que somos muchos, en la comunión de un solo pan de vida, que
es Cristo, nos hacemos un solo cuerpo (1 Co 10,17)

d) Inmixión o mezcla (P): el celebrante deja caer una parte del


pan consagrado en le cáliz [originariamente era un trozo del pan
consagrado en otra comunidad el domingo anterior: signo de
comunión entre las diversas comunidades cristianas]

e) Mientras se hace la fracción del pan y la Inmixión, los cantores


o un cantor cantan el Cordero de Dios: Esta invocación puede
repetirse cuantas veces sea necesario para acompañar la fracción
del pan. La última vez se acompañará con las palabras danos la
paz.

f) Preparación privada del sacerdote.

g) Luego, el Sacerdote muestra a los fieles el pan eucarístico.

h) Es muy de desear que los fieles participen del Cuerpo del


Señor con pan consagrado en esa misma Misa. Comulgar es la
mejor forma de participar del sacrificio que se celebra.

i) Mientras el sacerdote y los fieles reciben el Sacramento tiene


lugar el canto de comunión, canto que debe expresar, por la
unión de voces, la unión espiritual de quienes comulgan,
demostrar, al mismo tiempo, la alegría del corazón y hacer más
fraternal la procesión de los que van avanzando para recibir el
Cuerpo de Cristo. Si no hay canto, se reza la antífona propuesta
por la Misal.

j) Terminada la distribución de la comunión, el sacerdote y los


fieles, si juzgan oportuno, pueden orar un rato recogidos. Si se
prefiere, puede también cantar toda la asamblea un himno, un
salmo o algún otro canto de alabanza.

k) En la oración después de la comunión, el sacerdote ruega para


que se obtengan los frutos del misterio celebrado. El pueblo hace
suya esta oración con la aclamación “Amén.”

4. RITO DE CONCLUSIÓN (P)


El rito final consta de saludo y bendición sacerdotal, y de la
despedida, con la que se disuelve la asamblea, para que cada uno
vuelva a sus honestos quehaceres alabando y bendiciendo al
Señor.

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