CHARLA N° 43
Contaminación de
los suelos
Estamos acostumbrados a considerar al
suelo, que normalmente llamamos tierra,
como algo muerto, donde podemos colocar,
acumular o tirar cualquier producto sólido o
liquido que ya no nos es de utilidad o que
sabemos que es tóxico.
El suelo es un recurso natural que corresponde a la capa superior de la corteza terrestre. Allí
nacen y se desarrollan las plantas que extraen de él una gran parte de su alimento. Luego, los
animales y aves se alimentan de ellas y a la vez sirven de alimento a otros animales. Este
proceso es conocido como cadena trófica.
Compuesto por minerales y partículas orgánicas producidas por la acción del agua y procesos
de desintegración orgánica, el suelo terrestre es también el lugar donde se realiza la mayoría
de las actividades del hombre. En esta capa terrestre el ser humano ha sido capaz de generar
alimentos (agricultura), criar animales (ganadería), explotar los bosques (silvicultura) y los
minerales (minería). Además aprendiendo las características y composición del mismo, el
hombre ha desarrollado la construcción de viviendas y caminos.
Cuando en el suelo depositamos de forma voluntaria o accidental diversos productos como
papel, vidrio, plástico, materia orgánica, materia fecal, solventes, plaguicidas, residuos
peligrosos o sustancias radioactivas, etc., afectamos de manera directa las características
físicas, químicas y
de este, desencadenando con ello innumerables efectos sobre seres vivos.
Los plaguicidas
La población mundial ha crecido en forma abismante en estos últimos 40 a 50 años. Este
aumento demográfico exige al hombre un gran desafío en relación con los recursos
alimenticios, lo cual implica una utilización más intensiva de los suelos, con el fin de obtener un
mayor rendimiento agrícola.
En agricultura, la gran amenaza son las plagas, y en el intento por controlarlas se han utilizado
distintos productos químicos. Son los llamados plaguicidas y que representan también el
principal contaminante en este ámbito, ya que no sólo afecta a los suelos sino también, además
de afectar a la plaga, incide sobre otras especies. Esto se traduce en un desequilibrio, y en
contaminación de los alimentos y de los animales.
La actividad minera
La actividad minera también contamina los suelos, a través de las aguas de relave. De este
modo, llegan hasta ellos ciertos elementos químicos como mercurio (Hg), cadmio (Cd), cobre
(Cu), arsénico (As), plomo (Pb), entre otros. Por ejemplo: el mercurio que se origina en las
industrias de cemento, industria del papel, plantas de cloro y soda, actividad volcánica, entre
otras.
Algunos de sus efectos tóxicos son: alteración en el sistema nervioso y renal. En los niños,
provoca disminución del coeficiente intelectual; en los adultos, altera su carácter, poniéndolos
más agresivos.
Otro caso es el arsénico que se origina en la industria minera. Su existencia es natural en la II
Región. Este mineral produce efectos tóxicos a nivel de la piel, pulmones, corazón y sistema
nervioso.
Así como estos ejemplos, existen otras sustancias que van contaminando los suelos y
finalmente llegan a formar parte de los seres vivos, en los cuales provocan serios daños.