Manual Dolor Crónico para Residentes
Manual Dolor Crónico para Residentes
bá sico
de dolor
de la SGADOR
para residentes
© Edició n Enfoque Editorial SC
CAPÍTULO 1.
Definición del dolor. Taxonomía.
Glosario de términos relacionados con el dolor
Gustavo Illodo Miramontes, Jorge Sobrino Ramallo, Jaime Fandiño Vaquero............................13
CAPÍTULO 2.
Bases anatómicas, fisiológicas y bioquímicas del dolor
Alfonso Carregal Rañó, Adriana Román Fernández, Mónica Mayo Moldes................................19
CAPÍTULO 3.
El modelo de dolor crónico y abordaje bio-psico-social
María Pampín Conde, Adriana Cebral Polo, María Navarro Mateos............................................31
CAPÍTULO 4.
Grandes tipos de dolor
Gustavo Illodo Miramontes, Elena Rojo Rodríguez, María Vieito Amor.....................................37
CAPÍTULO 5.
Aspectos psicológicos y emocionales del dolor crónico
Adriana Román Fernández, Mónica Mayo Moldes, Alfonso Carregal Rañó................................45
CAPÍTULO 6.
Evaluación del paciente con dolor
Federico Curt Nuño, Francisco Javier Refojos Arencibia, Araceli Laya Barca............................53
CAPÍTULO 7.
La historia clínica del dolor crónico
Teresa Fernández Rodríguez, Mónica Mayo Moldes....................................................................79
CAPÍTULO 8.
Analgésicos y antiinflamatorios no esteroides
Lucía Vizcaíno Martínez, Alejandra Rey Calvete, Cristina del Corral Lorenzo...........................93
CAPÍTULO 9.
Analgésicos coadyuvantes: antidepresivos, antiepilépticos
Cristina del Corral Lorenzo, Lucía Vizcaíno Martínez, Aurora de la Iglesia López....................99
CAPÍTULO 10.
Opioides
Enrique Freire Vila, Aurora de la Iglesia López, Alejandra Rey Calvete....................................113
CAPÍTULO 11.
Opioides en dolor crónico no oncológico
Aurora de la Iglesia López, Enrique Freire Vila, Cristina del Corral Lorenzo............................163
CAPÍTULO 12.
Fármacos de acción tópica
Alejandra Rey Calvete, Lucía Vizcaíno Martínez, Enrique Freire Vila......................................169
CAPÍTULO 13.
Rehabilitación y terapia física
Xoán Miguéns Vázquez, Alicia López Vázquez..........................................................................177
CAPÍTULO 14.
Intervenciones psicológicas
Jorge García Fernández, Sabela Bermúdez Míguez.....................................................................201
CAPÍTULO 15.
Intervenciones psiquiátricas
Jose Luis Fernández Sastre...........................................................................................................209
CAPÍTULO 16.
Bloqueos nerviosos y musculares
Miguel Lago López, Beatriz Mosquera........................................................................................223
CAPÍTULO 17.
Radiofrecuencia
Julia Algara Fonte, Manuel López Rodríguez..............................................................................237
CAPÍTULO 18.
Técnicas de neuromodulación e infusión intratecal
Iria Rodríguez Rodríguez, Marcos González Cabano..................................................................247
CAPÍTULO 19.
Otras técnicas para tratamiento del Dolor
(Discografía, discolisis, terapia electrotérmica
intradiscal, epiduroscopia y epidurolisis, vertebroplastia)
Mª Amparo Pérez Díaz, Nasira Vázquez Villares, Esther Moreno López..................................263
CAPÍTULO 20.
Abordaje del paciente con dolor crónico
Raquel Martull Vázquez, Sonia Vila Granja, Ramón Del Río Cumbreño..................................279
CAPÍTULO 21.
Dolor y enfermedades inflamatorias
Javier Vidal Fuentes.....................................................................................................................289
CAPÍTULO 22.
Lumbalgias
África Morán Álvarez, Lucía Tojo Díaz, Nuria Pérez Adán........................................................301
CAPÍTULO 23.
Cervicalgia
Luz Cánovas Martínez, Nerea González Salas............................................................................315
CAPÍTULO 24.
Hombro doloroso
Enrique Domínguez Suárez,
José Manuel López González, Bárbara María Jiménez Gómez..................................................325
CAPÍTULO 25.
Dolor cráneo-facial
Estefanía Limeres Arias, Silvia Vázquez del Valle, Victoria Pumariño Carballés..........................333
CAPÍTULO 26.
Cefaleas
Felipe Rocha García, Asel Castro Pérez, Rosa Alborés Alborés.................................................341
CAPÍTULO 27.
Dolor miofascial
Silvia Vázquez del Valle, Estefanía Limeres Arias, José Manuel López González....................353
CAPÍTULO 28.
Fibromialgia
Estefanía Limeres Arias, Silvia Vázquez del Valle, Victoria Pumariño Carballés..........................363
CAPÍTULO 29.
Guía clínica de dolor visceral
Noelia Gago Diéguez, Luz Cánovas, Laura Lamelas..................................................................371
CAPÍTULO 30.
Dolor vascular
Luz Cánovas Martínez, Nuria Adán Valencia.............................................................................397
CAPÍTULO 31.
Dolor oncológico: evaluación, manejo y tratamiento
Laura González Dacal, Guillermo Petinal...................................................................................405
CAPÍTULO 32.
Dolor neuropático
África Morán Álvarez, Laura Lamelas Rodríguez, Beatriz García Martín..................................419
CAPÍTULO 33.
El dolor en el anciano
Mercedes Marzoa Pumar, María Díaz-Vieito Piélagos,
Marta Carolina Freijeiro González..............................................................................................433
CAPÍTULO 34.
Dolor en el paciente
con enfermedades sistémicas múltiples
Javier Carceller Ruiz, Esteban Ferreira Mosquera,
Marta Carolina Freijeiro González..............................................................................................445
CAPÍTULO 35.
Dolor en el paciente pediátrico
Daniel Torres Rodríguez, Gloria Prada Hervella, Inmaculada Vidal Ferro................................457
CAPÍTULO 36.
Dolor en la paciente obstétrica
Inmaculada Vidal Ferro, Xavier Almeida Ferreiro, Pablo López Pais........................................471
CAPÍTULO 37.
Dolor postoperatorio
Pablo López Pais, Daniel Torres Rodríguez, Xavier Almeida Ferreiro.......................................481
Pró logo
La obra ha sido diseñ ada de tal forma, que se aborda el conocimiento del
dolor desde una base fisioló gica y anató mica, pasando por los aspectos con-
ductuales y emotivos del dolor, para posteriormente abordar la perspectiva
clínica desde el punto de vista de la valoració n clínica y el conocimiento de los
grandes síndromes clínicos y sus diversos contextos, para finalmente aportar
las soluciones má s actualizadas en el campo de la terapéutica.
9
AGRADECIMIENTOS
11
CAPÍTULO 1
Definició n del
dolor Taxonomía
Glosario de té rminos
relacionados con el dolor
Gustavo Illodo Miramontes
Jorge Sobrino Ramallo Jaime
Fandiño Vaquero
1. Definición de dolor
Durante siglos se ha fracasado a la hora de englobar en una sola defini-
ció n, la enorme complejidad y multitud de aspectos y variantes que presenta
el dolor.
1
• Componente sensorial-discriminativo: hace referencia a cualidades
estrictamente sensoriales del dolor, tales como su localizació n, calidad,
intensidad y su características té mporo-espaciales.
Analgesia:
Ausencia de dolor ante un estímulo normalmente doloroso.
Anestesia dolorosa:
Percepció n de dolor en un á rea anesté sica o insensible.
Artralgia:
Dolor referido a una articulació n.
Causalgia:
Síndrome caracterizado por dolor quemante, alodinia e hiperpatía, se-
cundario a una lesió n nerviosa traumá tica.
1
Dermatoma:
Segmento sensorial cutá neo correspondiente a una metá mera nerviosa.
Disestesia:
Sensació n desagradable, espontá nea o evocada.
Dolor central:
Asociado con lesiones del SNC.
Dolor espontáneo:
Dolor que el paciente experimenta sin aplicar ningú n estímulo ni rea-
lizar ningú n tipo de maniobra.
Dolor fisiológico:
En el que hay una relació n entre el estímulo y la respuesta.
Dolor patológico.
Respuestas anormales a la estimulació n dolorosa.
Dolor provocado:
Dolor que aparece en respuesta a estímulos aplicados a una zona deter-
minada o tras realizar una determinada maniobra.
Efecto placebo:
Del latín "placare", satisfacer. Es el nombre dado a los efectos terapéu-
ticos (mejoría o curació n de los síntomas de un paciente) derivados del
uso de una sustancia inerte para el organismo o cuya acció n no tiene
efecto sobre la enfermedad estudiada. Sin embargo, el placebo puede no
ser un fá rmaco, considerá ndose como placebo cualquier procedimiento
que alivie los síntomas del paciente sin tener una acció n directa sobre el
proceso que causa la enfermedad. Por ejemplo, administrar anestesia a
un paciente al que se le dijo que se le iba a aplicar terapia electroconvul-
siva (electroshock), o anestesiarlo y hacer una simple incisió n en la piel
para luego suturarla en un paciente al que se le dijo que iba a ser ope-
rado. Ambas situaciones han representado efectos placebo en procesos
tan disímiles como la psicosis y la artritis, mostrando beneficios sig-
nificativos en algunos estudios. De este modo vemos como no solo los
fá rmacos, sino cualquier intervenció n con fines de tratamiento, puede
tener un efecto placebo.
Estímulo doloroso:
Estímulo que produce dañ o en un tejido normal.
Hiperalgesia:
Respuesta exagerada a un estímulo doloroso.
1
Hiperestesia:
Sensibilidad aumentada al estímulo sensorial.
Hiperpatía:
Síndrome doloroso caracterizado por respuesta aumentada ante un es-
tímulo, especialmente repetido.
Hipoalgesia:
Sensibilidad disminuida al estímulo nociceptivo.
Hipoestesia:
Sensibilidad disminuida a la estimulació n sensorial.
Neuralgia:
Dolor en la zona de distribució n de uno o varios nervios.
Neuritis:
Inflamació n de uno o varios nervios.
Neuropatía:
Alteració n patoló gica de un nervio (mononeuropatía, neuropatía
mú l- tiple, polineuropatía).
Nociceptor:
Receptor sensible a un estímulo nociceptivo o a un estímulo que se vol-
verá nociceptivo si persiste.
Parestesia:
Sensació n anormal de tipo «calambre» u «hormigueo» espontá nea o
evocada.
Radiculopatía:
Anormalidad funcional de una o varias raíces nerviosas.
Sensibilización central:
Proceso patoló gico que afecta al sistema nervioso central que con-
siste en un descenso del umbral de dolor y una percepció n alterada
de estímulos normalmente no dolorosos. Consiste en un estado de hi-
perexcitabilidad neuronal ante un estímulo periférico, de tal forma que
hay una respuesta dolorosa exagerada en intensidad y duració n
(hipe- ralgesia), así como la percepció n de dolor ante estímulos
normalmente no dolorosos (alodinia).
Tolerancia al dolor:
Intensidad del dolor má ximo que podemos soportar.
Umbral doloroso:
La mínima sensació n dolorosa que una persona puede reconocer.
Umbral de dolor:
Intensidad mínima de un estímulo que despierta la sensació n de dolor.
1
BIBLIOGRAFÍA
1. Loeser JD, Treede RD. El protocolo IASP de Kyoto de terminología de dolor
bá sica. Dolor 2008:137:473–7.
1
CAPÍTULO 2
Idea conceptual
El organismo necesita adaptarse de forma continua a los cambios que se
producen en los medios internos y externos. En la fase aferente del proceso,
la informació n de dichos cambios es trasmitida por las aferencias sensitivas
primarias somatosensoriales al sistema nervioso central (SNC) para su inte-
gració n. El SNC genera respuestas eferentes reflejas motoras, bioquímicas,
neuroendocrinas y conductuales adaptativas, cuyo fin ú ltimo es el mante-
nimiento del equilibrio homeostá tico y favorecer la supervivencia. El dolor
agudo forma parte de este mecanismo regulatorio, integrado y adaptativo.
Cuando el dolor se hace cró nico y no tiene una funció n defensiva adaptativa,
entonces se considera que este es una enfermedad en si misma que debe
ser tratada.
La nocicepción
Se puede definir como el conjunto de respuestas que se genera en el
orga- nismo cuando este detecta una situació n potencialmente lesiva, sea
esta real o simplemente potencial. Tiene cuatro fases:
1
Tabla 1. Principales receptores para estímulos nociceptivos
AGENTES
RECEPTORES ESTÍMULO PATOLOGÍA
TERAPÉUTICOS
Calor, medio á cido,
Hipersensibilidad Parche
TRPV1 capsaicina y vaniloides
al calor capsaicina 8%
endó genos
Frío, mentol, eucaliptol,
TRPA1
icilín, bradiquinina
Medio á cido producido Dolor musculoesquelé-
ASICS Ziconotide
por isquemia tico e isqué mico
FUERZAS AGENTES
ESTÍMULO PATOLOGÍA
MECÁNICAS TERAPÉUTICOS
Inhibitorio, aso-
Presiná ptico
GABA Gabaé rgico ciada
medular
al canal de Cl
Inhibitorio, favo-
Presiná ptico
GLICINA Glicina rece
medular
la entrada de Cl
Presiná ptico
SEROTONINA Serotoninérgicos Inhibitorio
medular
NORADRENA- Presiná ptico
Noradrenérgicos Inhibitorio
LINA medular
Presiná ptico
ENCEFALINA MOR Inhibitorio
medular
Tejido periférico
dañado
Asta posterior medular
Vía ascendente
Axón
Terminal central
Terminal periférico Soma
segunda neurona
2
Los receptores y los canales iónicos
Los receptores son estructuras que se encuentran en las membranas de
los terminales perifé ricos y centrales. Existen dos tipos bá sicos: los ligados
a un canal ió nico y al ser activados permiten el paso de iones dando lugar
a los procesos de despolarizació n y repolarizació n y los ligados a protein-
kinasas que ponen en marcha los mecanismos de señ alizació n en cascada
intracelulares.
Sensibilización Periférica
La sensibilizació n perifé rica implica la reducció n del umbral de descarga
del terminal periférico del nociceptor. Las moléculas liberadas como respues-
ta al dañ o tisular y por la activació n de células del entorno como queratinoci-
tos, mastocitos, linfocitos, plaquetas o el propio nociceptor, recibe el nombre
de sopa inflamatoria (Sustancia P, CGRP, quininas, aminas,
prostaglandinas, factor de crecimiento, quimoquinas, citoquinas, ATP,
protones, etc.). Estas mo- lé culas inducen cambios morfoló gicos y
funcionales en la neurona que pro- ducen un incremento de la expresió n de
estructuras tales como los canales de Na y TRPV1, o molé culas como
neuropé ptidos o BDNF. La interacció n de estas molé culas con los
diferentes receptores de membrana, inicia una activació n en cascada de
segundos mensajeros intracelulares que modifican la capacidad de disparo
de la cé lula, siendo la consecuencia final una mayor capacidad de respuesta
a los estímulos. Esta circunstancia se traduce clínica- mente en los siguientes
2
procesos: hiperalgesia, alodinia y dolor espontá neo.
2
El dolor espontá neo se puede producir por: una respuesta anó mala a es-
tímulos que normalmente no causan dañ o (latido arterial, incremento de la
temperatura), por las descargas ectó picas del propio nociceptor dañ ado o por
las producidas por las fibras sanas circundantes en respuesta a la
liberació n de TNF alfa por parte de las cé lulas de Schwann dañ adas. En la
actualidad algunos autores proponen un nuevo estado del nociceptor,
denominado de “cebado”, en el cual, un nociceptor sensibilizado, pasadas
unas horas tendrá una respuesta normal a los estímulos fisioló gicos, pero
tendrá una respuesta aumentada ante los estímulos derivados de la
inflamació n. Este estado per- dura semanas y la respuesta hiperalgé sica a
los agentes inflamatorios es ma- yor, pudiendo ser una posible explicació n al
mantenimiento del dolor cró nico.
Sensibilización Central
Si los impulsos nociceptivos son de gran intensidad o se mantienen en el
tiempo, se producen cambios plá sticos en las neuronas del asta posterior que
facilitan la transmisió n del impulso nociceptivo. Estos cambios en la funcio-
nalidad se denomina sensibilizació n central y originan unas manifestaciones
clínicas determinadas. Algunos autores asumen que representa el sustrato
anató mico y fisioló gico al hecho de la persistencia de dolor en ausencia de
impulsos nociceptivos periféricos en los cuadros de dolor cró nico, ya que el
estado de hiperreactividad del sistema permitiría explicar la actividad autó -
noma del sistema en ausencia de estímulo periférico.
2
Sistema aferente sensitivo primario (SASP)
somático y visceral
El SASP es el encargado de codificar y transducir los cambios que se pro-
ducen en el medio externo e interno para comunicá rselo al SNC, como tal lo
podemos considerar parte del sistema aferente. El sistema somatosensorial
informa de los cambios en el medio externo (temperatura, presió n, posició n
dañ o etc) y las aferencias sensitivas viscerales hacen lo propio con el medio
interno (pH, sustancias tó xicas, distensió n visceral, isquemia etc). Estas señ a-
les alcanzan los diferentes niveles del SNC para generar respuestas reflejas
medulares y encefá licas, así como respuestas conductuales y emotivas, que
se consideran la fase eferente. Esta respuesta eferente permite la adaptació n
del individuo al continuo de cambios ambientales, preservar la homeostasis y
permitir la supervivencia de la persona.
I. Axó n perifé rico: que transduce las señ ales que se producen en
el medio.
2
• Segunda sinapsis: esta se realiza a nivel supra espinal y puede locali-
zarse en nú cleos del tronco del encé falo o en el tá lamo.
Sistemas ascendentes
Una vez que el estímulo nociceptivo alcanza la mé dula espinal, este es
transmitido hacia los centros supra espinales del tronco del encé falo y del
cerebro. Podemos hacer dos grandes divisiones en estas proyecciones, el sis-
tema neoespino talá mico, de má s reciente adquisició n y se encarga de co-
dificar la localizació n, duració n e intensidad del estímulo y el paleoespino
talá mico que está relacionado con los aspectos reguladores,
motivacionales, emocionales y conductuales del dolor. Los cordones
posteriores, ademá s de la informació n tá ctil inocua y la propioceptiva,
también transmite informació n importante en la nocicepció n visceral (Tabla
2
4).
2
Tabla 4. Tractos ascendentes y descendentes
Localizació n,
ESPINOTALÁMICO Ascendente Neoespinotalá mico duració n,
intensidad
Modula actividad
ESPINOMESENCEFÁLICO Ascendente Paleoespinotalá mico
nociceptiva
Liberació n
ESPINOHIPOTALÁMICO Ascendente Paleoespinotalá mico sustancias
neuroendocrinas
Reflejos
ESPINORETICULAR Ascendente Paleoespinotalá mico
reguladores
Nocicepció n
COLUMNAS DORSALES Ascendente
visceral
Inhibir o facilitar
DESCENDENTES Descendentes el estímulo
nociceptivo
Fase de
procesa- Corteza insular
Corteza S1-S2
miento
afectivo y Fase
conductual aferente
del más
Amígdala
Hipotálamo Núcleos talámicos sensitiva y
que
representa
Mesencéfalo SGP
Médula
2
Tronco del encé falo: realizan sinapsis con los grupos catecolaminé rgicos
A1-A2 y A5-A7, con el nú cleo parabraquial y la sustancia gris periacueductal
y ponen en marcha reflejos homeostá ticos só mato autonó micos.
2
Los sistemas reguladores descendentes
Una vez la sensació n nociceptiva ha sido enviada al SNC, se inicia una
respuesta en las estructuras corticales, límbicas y reguladoras del tronco del
encéfalo. Esta pone en marcha reflejos y conductas adaptativas y permite re-
gular la intensidad de la entrada del estímulo noccieptivo a nivel espinal.
De forma sencilla se compone de unos tractos con origen en la corteza y
zonas límbicas como la amígdala o el hipotá lamo que proyectan hacia la
sustancia gris periacueductal, de aquí se envían proyecciones a los nú cleos
del rafe magno y otras zonas del tronco. Finalmente y descendiendo por los
cordo- nes posteriores de la médula, se alcanzan las neuronas que forma la
primera sinapsis del sistema aferente en la las capas superficiales del asta
posterior medular (Figura 2).
III. El nú cleo cerú leo: situado a ambos lados del cuarto ventrículo en
el puente. Es de cará cter noradrené rgico.
2
BIBLIOGRAFÍA
1. Manual de Medicina del Dolor (SED). Fundamentos, evaluació n y tratamiento.
Editorial Panamericana. Primera edició n.
7. The Cerebral Signature for Pain Perception and Its Modulation. Irene Tracey1,*
and Patrick W. Mantyh2,*. Neuron 55, August 2, 2007
2
2
CAPÍTULO 3
El modelo de dolor
cró nico y abordaje bio-
psico-social
En las culturas arcaicas se creía que el dolor sin lesió n física era causa-
do por un elemento alienígena que invadía nuestro cuerpo, intrusió n de
de- monios, fluidos má gicos o espíritus malignos. Má s tarde Galeno insiste
en la importancia del SNC como centro de la sensibilidad y reconoce que el
dolor también era el resultado de sensaciones dentro del cuerpo. En la edad
media se consideraba el dolor como una forma de sufrimiento del alma; en
contras- te, la fe cristiana lo veía en el mismo contexto de la culpa y el
pecado.
3
soriales, afectivas y evaluativas del dolor correspondían a niveles anató micos
y funcionales diferentes del sistema nervioso que procesaban la informació n
específica y determinada de la experiencia del dolor.
3
Existe un numero importante de patologías que no responde a un enfoque
causal directo y la forma de entender el proceso salud-enfermedad de una
manera simplista ha ido cambiando a favor de de un modelo mas complejo de
enfermedad que incluye los factores psicoló gicos y sociales.
Durante el siglo XIX y XX se iniciaron las teorías modernas del dolor de-
bido a nuevas teorías fisioló gicas, anató micas y bioquímicas. En este periodo
cabe destacar “la teoría de la Puerta” descrita por Melzack y Wall en el 1965
que explicaría como la mente desempeñ a un papel esencial en la opinió n del
dolor. Sugirieron que hay un “sistema que bloquea” a nivel del sistema ner-
vioso central que hace que se abran o se cierren las vías del dolor. Tres añ os
má s tarde Casey y Melzack integran los datos fisioló gicos y psicoló gicos en
tres dimensiones: sensorial, motivacional y cognitiva.
El modelo de dolor cró nico dejó por tanto de responder al modelo biomédi-
co dando paso al modelo biopsicosocial donde mente y cuerpo interconectan.
3
multidimensional y compleja de un individuo en un contexto y tiempo de-
terminado, surgiendo de esta forma la Teoría Multidimensional que enfa-
tiza que el Modelo Biopsicosocial es má s exacto para describir la condició n
del dolor cró nico ya que defiende que existen factores físicos, psicoló gicos y
medioambientales que interactú an entre si y son determinantes en el dolor
cró nico, lo definen como una experiencia compleja influenciada por sus pa-
tologías fundamentales y por la propia cognició n del individuo, el afecto y el
comportamiento, y van má s allá del á mbito bioló gico.
Procesos cognitivos
Afrontamientos
FACTORES
Psicopatología
PSICOLÓGICOS
Personalidad
Conducta de enfermedad
Satisfacción laboral
FACTORES Estrés laboral
SOCIALES Percepción de carga física
Compensación económica
Eventos previos
Movilidad espinal
FACTORES
Anatomía
BIOLÓGICOS
Fisiología
Otros
Así pues, el dolor cró nico afecta a la salud mental de forma superior a otras
enfermedades médicas cró nicas, deteriorando la calidad de vida y producien-
do diversos trastornos psicoló gicos.
El profesional tiene que conocer los distintos factores bioló gicos, psicoló -
gicos y sociales que pueden cronificar el dolor y dificultar una correcta
recu- peració n. Segú n la literatura, dichos factores se deben identificar en la
entre- vista con el paciente y serían los siguientes:
3
Figura B
Actitud y
expectativas
del paciente
FACTORES Problemas
Comportamiento QUE FAVORECEN relacionados con
ante el dolor el diagnóstico
LA CRONIFICACIÓN adjudicado
DEL DOLOR
Influencia del
Emociones
dolor en el
ante el dolor
entorno social
3
Figura C
3
BIBLIOGRAFÍA
1. Sabatowski R. Pain treatment: a historical overview. Curr Pharm Des.
2004;10(7):701-16.
3. Rodríguez Franco, I. y Cano García, J. Papel del psicó logo en el abordaje del
dolor.
7. Psychotherapy with the Chronic Pain Patient Using Coping Skills Develop-
ment: Outcome Study. Journal of Occupational Health Psychology, Cole, J.
(1998). 3, 217-226
3
CAPÍTULO 4
Tipos de dolor
Clasificación según la duración
DOLOR AGUDO
Se suele definir como la respuesta normal fisioló gica y predecible del or-
ganismo frente a una agresió n química, física o traumá tica. Es decir, persiste
mientras dura el proceso de curació n o cicatrizació n de los tejidos. Por tanto,
no excederá de 3 a 6 meses, cediendo al remitir la causa originaria.
El dolor agudo es un síntoma, la señ al de alerta que advierte de la existen-
cia de una agresió n, permitiendo poner en marcha los mecanismos de evita-
ció n o protecció n.
Ademá s, puede acompañ arse de hiperreactividad del sistema nervio-
so autó nomo, manifestá ndose con la asociació n del dolor agudo a ansiedad
y signos físicos autonó micos (taquicardia, hipertensió n, taquipnea, vó mitos,
3
sudoració n, palidez, entre otros).
3
Puede ser superficial (piel y mucosas), profundo (mú sculos, huesos,
arti- culaciones, ligamentos) y visceral.
Segú n su etiología, el dolor agudo puede ser: Médico, Postquirú rgico o Pos-
traumá tico y Obstétrico.
DOLOR CRÓNICO
Se acepta que el dolor cró nico es aquel que dura má s de 3 a 6 meses, má s
allá del tiempo de reparació n tisular, perpetuado por factores distintos del
causante original del dolor, sin utilidad bioló gica, persistente y desproporcio-
nado: el dolor deja de ser un síntoma para convertirse en una enfermedad en
sí mismo, asociando cambios de la personalidad y depresió n (tristeza, pérdida
de peso, insomnio, desesperanza). En la mayoría de los casos requiere un en-
foque terapéutico pluridisciplinar, ya que no se resuelve con los tratamientos
habituales (Tabla 1).
3
terapéutica.
3
Puede ser un dolor continuo y constante, siendo frecuente que aparez-
can períodos de agudizació n en relació n con la expansió n del proceso tu-
moral. Ademá s de la propia enfermedad, existen otros factores que influyen
en la percepció n del dolor: el psicoló gico, tanto cognitivo (desesperanza,
ca- tastrofismo, desconfianza) como emocional (ansiedad, depresió n), y el
social (soporte del entorno). Entre los síndromes dolorosos má s frecuentes
en pa- cientes oncoló gicos está n: el dolor por invasió n ó sea (como lesió n
primitiva o metastá sica), dolor neuropá tico (por compresió n nerviosa) y
dolor visceral.
Figura 1.
3
El dolor somá tico incluye todos los dolores procedentes de estructuras no
viscerales, incluido el crá neo, meninges y los dientes. Se trata de la causa má s
comú n de consulta para casi todas las especialidades, sobretodo para aque-
llas dedicadas al aparato locomotor.
Dolor miofascial
Un apartado especial requiere este tipo de dolor nociceptivo somá tico, ya
que es extremadamente frecuente, aunque en muchas ocasiones no se diag-
nostica como tal. Se trata de una disfunció n neuromuscular con tendencia
a la cronicidad. Consiste en un trastorno doloroso regional, que afecta a los
mú sculos y fascias, de forma que los mú sculos implicados tienen unos puntos
gatillo como componentes esenciales. É stos se localizan dentro de una banda
tensa de un mú sculo o de su fascia, son palpables y con dolor referido. Se ac-
tivan por traumatismo directo, presió n y/o sobrecarga del mú sculo. Ademá s
pueden coexistir alteraciones autó nomas regionales y segmentarias.
Los estímulos que pueden producir dolor visceral son: espasmo del mú s-
culo liso (vísceras huecas), distensió n, isquemia, inflamació n, estímulos quí-
micos y tracció n, compresió n o estiramientos de los mesos. Ej: apendicitis,
có lico biliar, dolor canceroso pancreá tico, dolor pleural.
DOLOR NEUROPÁTICO
Se definió en 2008 como “dolor que aparece como consecuencia directa de
una lesió n o enfermedad que afecta al sistema somatosensorial”, tanto perifé-
rico (dolor neuropá tico periférico) como central (dolor neuropá tico central).
Engloba a cualquier tipo de dolor persistente, ya sea somá tico o visceral, que
con el tiempo desarrolle cambios en las estructuras nerviosas involucradas
en la transmisió n del mismo, es decir, se debe a una lesió n del sistema ner-
vioso, a un mal funcionamiento de éste, y no a una activació n anormal de las
4
vías nociceptoras. Difiere del dolor nociceptivo en varios aspectos (Tabla 2).
3
Tabla 2. Diferencias entre dolor nociceptivo y neuropático
NOCICEPTIVO
NEUROPÁTICO
(SOMÁTICO/ VISCERAL)
Dolor causado por Dolor causado por
Definición oficial activació n de nociceptores disfunció n del sistema
periféricos/ viscerales nervioso perifé rico/central
Transducció n fisioló gica Generació n ectó pica
Mecanismo
natural (nociceptor) de impulsos
Dolor local + referido Territorio de inervació n de
Localización síntomas
Sin topografía neuroló gica la vía nerviosa afectada
Sensaciones dolorosas Nuevas sensaciones,
comunes de la vida desconocidas, aberrantes:
diaria: descripció n verbal descripció n verbal difícil
Cualidad de los síntomas fá cil
Hipo/hipersensibilidad:
Examen neuroló gico respuesta y agresió n
normal: respuesta y no se corresponden
agresió n se corresponden
Parcialmente eficaz:
Eficaz: analgesia
Tratamiento antiepilé pticos,
convencional
antidepresivos
(Serra Catafau. Tratado de dolor neuropático) (modificado)
4
DOLOR PSICÓGENO
El dolor psicó geno es un dolor no orgá nico, que surge como consecuencia
de padecimientos de origen psíquico, y tiene los siguientes criterios clínicos:
Ejemplos de dolor psicó geno, son los que aparecen en las neurosis (histe-
ria, estados obsesivos compulsivos, estado de ansiedad e hipocondriasis) y en
la psicosis (esquizofrenia en forma de alucinaciones y especialmente en los
trastornos afectivos en forma de equivalentes).
No hay que olvidar que el dolor psicó geno forma parte de los síndromes
dolorosos cró nicos, que es real y que precisa de un tratamiento específico por
el psiquiatra.
RESUMEN FINAL
En 1994 la IASP estableció una clasificació n del dolor, actualizada en el
añ o 2012.
El dolor psicó geno es el que no puede atribuirse a una causa orgá nica.
4
BIBLIOGRAFÍA
1. International Association for the Study of Pain. The Subcommittee on Taxo-
nomy. Classification of Chronic Pain. 2012; http://www.iasp-pain.org/Educa-
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3. Puebla Díaz F. Tipos de dolor y escala terapé utica de la O.M.S. dolor iatrogéni-
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4. Catafau Serra J. Tratado de dolor neuropá tico. Madrid. Editorial Médica Pana-
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5. Ferná ndez Esplá A, García Higuera E. Tipos de dolor. En: Vidal Fuentes J,
edi- tor. Manual de medicina del dolor. Fundamentos, evaluació n y
tratamiento. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2006. p. 61-9.
6. Gó mez Esquer F. Bases estructurales y anatomía del dolor. En: Vidal Fuentes J,
editor. Manual de medicina del dolor. Fundamentos, evaluació n y tratamiento.
Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2006. p. 20-9.
9. Santos Lamas J. Dolor neuropá tico. Anamnesis y estudio clínico. En: Muriel
Villoria C, editor. Dolor neuropá tico. Reunió n de expertos. Salamanca: Cá tedra
extraordinaria del dolor "Fundació n Grü nenthal"; 2002 [citado 2 mayo 2017].
Disponible en: http://www.fundaciongrunenthal.es/cms/cda/file/Dolor+Neu-
ropá tico.pdf?fileID=58100207&cacheFix=1238142918000& k=bc267e2a7aa-
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10. Marieb E, Hoehn K, Human Anatomy and Physiology. 7ª Ed. 2007. Pearson
Benjamin Cummings: San Francisco.
4
4
CAPÍTULO 5
La Asociació n Internacional para el Estudio del Dolor (IASP por sus siglas
en inglés) redefinió en 1994 el concepto de dolor, describiéndolo como “una
experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a dañ o actual o po-
tencial, o descrito en términos de tal dañ o”. Esta nueva definició n ampliaba
el antiguo concepto de dolor, el que se centraba exclusivamente en una res-
puesta física. Así, la dimensió n emocional y cognitiva de la experiencia de
dolor adquiere mayor importancia a la hora de comprender el dolor cró nico y
se reconoce que en su modulació n participan procesos de aprendizaje, neu-
robioló gicos, psicoló gicos y sociales. A pesar de esto, dicho enfoque biopsico-
social aú n no se encuentra adecuadamente incorporado en la prá ctica médica
general por lo que el dolor es tratado como una experiencia puramente sen-
sorial en funció n del tejido dañ ado. Para tratar correctamente al paciente con
dolor cró nico, es necesario abandonar el modelo clá sico biomédico y avanzar
hacia el modelo biopsicosocial, en el que el dolor se considera dentro de un
marco má s global (gráfico 1).
4
Gráfico 1
DOLOR CRÓNICO
4
Las intervenciones psicoló gicas realizadas al paciente con dolor cró nico
son, en la actualidad, ampliamente reconocidas como un pilar fundamental
para el manejo del dolor. Estas intervenciones está n basadas en los modelos
teó ricos anteriormente descritos, combinando el enfoque psicosocial con el
tratamiento mé dico. Numerosos estudios sugieren mayor efectividad tera-
pé utica de aquellas intervenciones multidisciplinares frente aquellas que
se basan só lo en el enfoque biomé dico.
La literatura actual señ ala la relevancia de los factores psicoló gicos y so-
cioculturales en la experiencia subjetiva que suponen los procesos dolorosos,
mientras que, por otra parte, ha destacado la importancia de las
repercusio- nes psicosociales del dolor
4
Por todo esto desde el punto de vista clínico es indispensable considerar
que la interacció n de uno o varios factores psicosociales puede condicionar el
origen, evolució n y tratamiento del dolor en cada paciente. Y ademá s a todo
esto no solo los efectos psicoló gicos van a influir en el dolor sino que el
pro- pio dolor va a producir sufrimiento. Los efectos psicoló gicos del dolor
cró nico pueden ser agrupados en un aumento progresivo de la
preocupació n por el propio estado corporal el dolor y sus posibles causas y
consecuencias acom- pañ ado de introspecció n del paciente y
disminuyendo el nivel de actividad física y social, pasando a ser el dolor el
centro de su vida y pudiendo originar características psicopatoló gicas tales
como depresió n o ansiedad. La apari- ció n de conductas de evitació n y
aislamiento, van a crear una dependencia cada vez mayor del sistema
sanitario y, en definitiva, el establecimiento de un círculo vicioso de dolor-
problemas psicosociales-dolor.
Por todo ello el manejo de los pacientes de dolor debe ser un manejo mul-
tidisciplinar dando le gran importancia a los factores psicoló gicos asociados
al dolor.
Evaluación psicológica
Los esfuerzos de la Psicología se han dirigido a crear una serie de instru-
mentos diagnó sticos que permitan conocer las variables psicoló gicas impli-
cadas en el dolor.
En primer lugar se debe asumir que el dolor es real. Existe la erró nea
4
creencia de que debemos diferenciar entre dolor orgá nico o psicoló gico,
cuando esta dicotomía en raras ocasiones es total.
4
Los objetivos principales de la evaluació n psicoló gica de un paciente son:
Entrevista clínica
La entrevista clínica es el procedimiento evaluació n psicoló gica má s uti-
lizado debido a la gran cantidad de informació n que nos proporciona nor-
malmente debería tener un cará cter estructurado y dirigido. Una adecuada
entrevista clínica debe recoger los antecedentes del paciente (médicos y psi-
quiá tricos), historia familiar, situació n laboral y su historia de dolor (enfoque
biomédico y biopsicosocial), tiene que abarcar todas las dimensiones de la
experiencia dolorosa y el profesional tiene que crear un clima agradable y de
empatía para evitar la pérdida de informació n o el falseamiento de los datos.
Escalas
Existen cuestionarios que nos sirven de herramientas para la evaluació n
psicoló gica del dolor cró nico (ejemplos: cuestionario SF-36 sobre el estado
de salud, escala de ansiedad y depresió n hospitalaria, versió n españ ola del
Cuestionario McGill de Dolor).
Está compuesto por 36 preguntas que valoran los estados tanto positi-
vos como negativos de la salud: Funció n física, Rol físico, Dolor corporal,
Salud general, Vitalidad, Funció n social, Rol emocional y Salud mental.
5
• Cuestionario McGill de Dolor
Los descriptores se dividen en 4 grupos principales: sensitivo (1-10),
afectivo (11-15), evaluativo (16), y miscelá nea. El valor de rango de
cada descriptor se basa en su posició n dentro del conjunto de
palabras. La suma de valores de rango es el índice de puntuació n de
dolor (PRI). La intensidad actual del dolor (IAD) se obtiene en una
escala del 0 al 5.
Autoregistro
Aquí es el que el propio paciente el que registra la conducta que el tera-
peuta le ha indicado explorar esto se anota durante varios días sucesivos.
Intervención psicológica
Las estrategias de tratamiento empleadas en el dolor cró nico se pueden
clasificar en tres grandes grupos: técnicas dirigidas al bloqueo de la nocicep-
ció n a travé s de una intervenció n en la periferia, a la activació n de procesos
inhibitorios del dolor y las dirigidas a la modificació n de variables
asociadas al dolor. Todas estas técnicas tienen en comú n que no son invasivas
y aportan un mínimo riesgo al paciente y este va a tener un papel activo en
el control y tratamiento de su dolor, eso si, implican un mayor consumo de
tiempo para el terapeuta.
5
das o pensamientos automá ticos que conducen al dolor), estrategias
5
de afrontamiento y técnica de resolució n de problemas. Se ha demos-
trado que son las má s efectivas, ya que van a aportar informació n espe-
cífica y sirven de ayuda para centrar el problema de la paciente y en-
trenar el uso de técnicas para paliarlo. Al final, los pacientes van a tener
mayor calidad de vida a pesar del dolor y van a conferir al paciente un
mayor control sobre el problema.
Dolor psicosomático
Nos referimos a aquel tipo de dolor sin causa orgá nica aparente que lo
justifique. El dolor psicosomá tico suele aparecer en forma de dolor difuso
intenso y prolongado, que no remite ante los tratamientos analgésicos con-
vencionales.
• Dolor somatoforme:
Suele ser un dolor cró nico que dura varios meses y que limita el tra-
bajo, las relaciones interpersonales y otras actividades de la persona.
Los pacientes con frecuencia está n muy preocupados o estresados
por su dolor.
El dolor que las personas con este trastorno sienten es real. No es crea-
do ni fingido (hacerse el enfermo).
• Simulación:
El paciente inventa su dolor para obtener un beneficio, mas habitual-
mente econó mico o laboral. El dolor no existe sino que es simulado por
le propio paciente
• Trastorno facticio:
Los trastornos facticios se caracterizan por la producció n intencional
de enfermedades o lesiones, en ausencia de afecciones comprobadas
relacionadas con la sintomatología que se exhibe. El paciente inventa
su dolor, pero la motivació n real es inconsciente y suele implicar la ne-
cesidad de convertirse en “pacientes”. No existen mó viles de
ganancia externa, econó mica o de eludir responsabilidades laborales o
5
judiciales, lo que los diferencia de la simulació n.
5
Una vez finalizada la evaluació n, la intervenció n posterior debe incluir
como objetivo general la elaboració n de un plan de seguimiento indivi-
dualizado, tras analizar en el paciente sus conductas de dolor, capacida-
des, recursos, apoyos y la funció n del dolor en su diná mica vital.
BIBLIOGRAFÍA
1. Nerskey H. International Association for the Study of Pain: Classificacion of
chronic pain: description of chronic pain syndromes and definitions of pain
states. Pain 1986; (suppl 3):S1.
3. Kaplan & Sadock Sinopsis de Psiquiatría. Sadock, B.J., Sadock, V.A. Ed.
Wolters Kluwer. 2008.
5
CAPÍTULO 6
Evaluació n del
paciente con dolor
La primera consulta de la Unidad del Dolor debe realizarse sin prisas, per-
mitiendo expresarse al paciente, empleando un lenguaje sencillo y compren-
sible, en un ambiente tranquilo, que preserve su dignidad e intimidad.
5
Figura 1. Plantilla Primera Visita U. Dolor
Motivo de consulta
Efectos secundarios del
Antecedentes personales tratamiento previo:
Localización/es • Náuseas/Vómitos
(frecuencia)
Inicio/duración
• Estreñimiento
Características: (frecuencia)
• Cuestionario DN4 • Mareos
• Intensidad (frecuencia/momento del día)
EVA reposo y EVA movimiento • Somnolencia
• Síntomas asociados (frecuencia/momento del día)
• Factores que lo alivian o lo aumentan • Problemas dérmicos
• Escala multidimensional Dolor (parches)
(Test Lattinen) • Otros
Exploración física Pruebas Juicio clínico
complementarias Tratamiento
Tratamiento previo Observaciones
5
Igualmente hacer un resumen de las actuaciones del servicio que deriva
al paciente a la Unidad del Dolor y de los diferentes especialistas que hayan
valorado al paciente, evitando el “corta-pega” indiscriminado.
Según la localización:
• Dolor referido, ejemplo clá sico del dolor en brazo izquierdo en caso de
infarto de miocardio.
5
Tabla 1: banderas rojas en lumbalgia
CRITERIOS DE GRAVEDAD
(fracturas, neoplasias, abscesos espinales, aneurisma abdominal)
5
clíni- ca, que nos permite tanto establecer la intensidad del dolor y sus
caracterís- ticas, como valorar la respuesta al tratamiento analgé sico.
5
Para ello disponemos de mú ltiples herramientas, que en general se
clasi- fican en tres grandes grupos:
1. MÉTODOS FISIOLÓGICOS
Se trata de evaluar distintos procesos fisioló gicos que se alteran en pre-
sencia de dolor.
Por ejemplo:
2. MÉTODOS CONDUCTUALES
Observació n de conductas anó malas asociadas a la experiencia dolorosa,
por ejemplo: quejidos, expresió n facial, llanto, suspiros...
Son ú tiles en pacientes con dificultades para expresarse, como los pacien-
tes con deterioro cognitivo y en niñ os menores de dos añ os, y pueden ser
realizados por personal entrenado cercano al paciente.
Junto con los métodos fisioló gicos, tienen una baja sensibilidad.
3. MÉTODOS DE AUTOEVALUACIÓN
Ya que el dolor es una experiencia subjetiva, es el propio paciente el que,
verbalmente o de forma escrita, realiza una descripció n del dolor.
3.1 UNIDIMENSIONALES
5
• EVA o VAS: Escala visual analógica
Es la má s utilizada en la prá ctica clínica habitual
MÁXIMO DOLOR IMAGINABLE
SIN DOLOR
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
0 1 3 4 5 7 8 9 10
2 6
SIN DOLOR POCO DOLOR DOLOR MODERADO
DOLOR FUERTE
DOLOR MUY FUERTE
DOLOR INSOPOR- TABLE
0 2 4 6 8 10
3.2 MULTIDIMENSIONALES
5
Inconvenientes: son má s laboriosos de realizar y requieren má s tiempo y
esfuerzo por parte de paciente y profesional.
• Test Lattinen: es el má s utilizado en nuestro país en la prá ctica
clínica junto con la EVA, pues es breve y sencillo de realizar.
Figura 3. Test de Lattinen
FECHA DÍA, MES, AÑO
Ligero 1
Molesto 2
INTENSIDAD DEL DOLOR
Intenso 3
Insoportable 4
Raramente 1
Frecuente 2
FRECUENCIA DEL DOLOR
Muy frecuente 3
Continuo 4
Ocasionalmente 1
Regular y pocos 2
CONSUMO DE ANALGÉSICOS
Regular y muchos 3
Muchísimos 4
Ligera 1
Moderada 2
INCAPACIDAD
Ayuda necesaria 3
Total 4
Normal 0
Despierta alguna vez 1
HORAS DE SUEÑO Despierta varias veces 2
Insomnio 3
Sedantes +1
TOTAL VALOR INDICATIVO
6
• (MMPI) Inventario Multifásico de Personalidad de Minnesota: va-
lora estado psicoló gico y psicosocial. Es ú til asociado a otros test espe-
cíficos de medició n de dolor.
• Test Oswestry: es muy ú til en la valoració n del dolor lumbar y de
miembros inferiores, que es el dolor que vemos má s frecuentemente en
nuestras Unidades de Dolor.
4. VALORACIÓN DEL DOLOR NEUROPÁTICO
El diagnó stico del dolor neuropá tico es complicado porque frecuentemen-
te se presenta solapado con otros tipos de dolor y sus síntomas son de com-
prensió n difícil para el paciente, que también puede presentar dificultad para
expresar las características del dolor. Por esto es de gran utilidad utilizar una
escala de valoració n específica para el dolor neuropá tico, sin que estas esca-
las sustituyan a una adecuada exploració n por parte del facultativo.
Las má s empleadas son la valoració n LANSS (Leeds Assessment of Neu-
ropathic Symptoms and Signs, traducido como valoració n de Leeds de sínto-
mas y signos neuropá ticos) y el cuestionario para dolor neuropá tico DN4, que
consisten bá sicamente en combinar descripciones verbales realizadas por el
paciente de síntomas característicos de dolor neuropá tico, asociadas a varios
signos de exploració n física.
• LANSS:
Evalú a 5 síntomas y 2 puntos de exploració n física. Tiene un 80% de sensi-
bilidad para dolor neuropá tico con una puntuació n mayor de 12.
6
• DN4:
Combina 7 síntomas con 3 puntos de exploració n física, con una sensibili-
dad del 83% y especificidad del 90% para una puntuació n igual o superior a 4.
Es el má s utilizado en nuestras unidades de dolor.
1. ESTADO GENERAL
Inspeccionar la Constitució n General:
• Talla y peso. Aspecto de nutrició n. Estado higiénico.
• Coloració n mucocutá nea: rosada, pá lida, amarilla (ictérica) o cianó tica
• Movimientos y posturas anó malos, marcha, coordinació n y equilibrio.
• Deformidades (escoliosis, cifosis) o asimetrías.
• Dé ficit neuroló gico objetivable. Cambios tró ficos. Dé ficit control
esfín- teres. Dolor con el movimiento de Valsalva.
6
Con la observació n podemos ver el comportamiento externo del pa-
ciente y la sintomatología que la acompañ a, que nos pueden servir a la
hora de valorar el dolor en los niñ os y en aquellos pacientes que no saben
o pueden expresarse.
2. EXPLORACIONES ESPECÍFICAS
2.1 CABEZA Y CUELLO
2.2.1. HOMBRO
Fijarse en el aspecto de hombros, posició n, actitud y actividad desde de-
lante y desde atrá s.
Palpación:
• Los relieves óseos: el troquiter, el acromió n, la espina posterior de la
escá pula, la articulació n acromioclavicular, la articulació n esternoclavi-
cular y las líneas articulares glenohumerales anterior y posterior.
6
Movilidad:
• M. activos: articulació n con el rango mayor de movimientos y se explo-
ra en los 3 planos.
6
palda contra resistencia (valora t. subescapular).
6
• M. de Speed: Flexió n contra resistencia con codo y hombro en ex-
tensió n y supinació n 90º.
2.2.2. CODO
Fijarse en el aspecto, valgo y en la actividad, posició n de la articulació n y
aspecto de los mú sculos.
Articulación:
• Palpar el olé cranon, epicó ndilo, epitró clea, zona extensora, cabeza
del radio.
• Palpar la bolsa olecraniana y la zona supraepitroclear (bú squeda
de ganglios).
• Palpar el bíceps y el tríceps (porció n larga y corta).
• Palpar los mú sculos flexores, extensores de la muñ eca y el supinador largo.
6
Movilidad:
• Flexió n y extensió n del codo (partiendo desde 90º).
• Pronació n y supinació n (con el codo a 90º de flexió n).
2.2.3. MANO
Fijarse en el contorno, aspecto de las palmas (regió n tenar e hipotenar).
Actividad, posició n de la mano y de los dedos.
Articulación:
• Palpar las apó fisis estiloides de cubito y radio.
• Palpar el hueso grande, semilunar (hueco a nivel dedo medio), escafoi-
des (tabaquera anató mica).
• Palpar las articulaciones metacarpofalá ngicas e interfalá ngicas.
• Palpar los ligamentos laterales y los tendones flexores y extensores.
Movilidad:
• Cerrar el puñ o y abrirlo con abducció n de los dedos.
• Abducció n y aducció n de los dedos.
• Flexió n y extensió n de los dedos.
• Flexió n y extensió n del pulgar.
• Abducció n y aducció n del pulgar.
• Oposició n digital del pulgar y del índice.
Pruebas especiales:
• Valorar la integridad de los tendones flexores superficial y profundo de
los dedos.
2.2.4. NEUROLÓGICO
• Reflejo Bicipital (C5-C6).
• Reflejo Tricipital (C7-C8).
• Sensibilidad Superficial y Dolorosa en cara interna-posterior y externa.
• Sensibilidad Propioceptiva (posició n del dedo, direcció n del movimiento).
2.2.5. VASCULAR
En ausencia de anomalías es suficiente con el pulso radial. Si no valo-
rar circulació n proximal. Valorar cambios temperatura. Debemos comparar
6
bilateralmente.
6
2.3 EXTREMIDAD INFERIOR
2.3.1. CADERA
Inspección:
• Fijarse en el aspecto de la pelvis y caderas, alineació n de las extremida-
des en reposo y la actitud del paciente.
• Fijarse en el aspecto de los mú sculos atrofias o hipertrofias y buscar
lesiones superficiales.
Movilidad:
• Valorar la flexió n (sobre el abdomen) y la extensió n.
• Valorar la abducció n y aducció n con la pierna recta.
• Valorar la rotació n interna y externa con la pierna recta.
Pruebas Especiales:
• Compresió n del trayecto del ciá tico en muslo y pierna (dolor en prime-
ros 30º de la flexió n de la cadera por afectació n extradural del n. ciá tico).
• Elevació n de pierna recta extendida hasta que ocurra dolor (Laségue
y Bragard, entre 30 y 70 º define afectació n de raíz ó patología discal).
2.3.2. RODILLA
Inspección:
• Fijarse en el aspecto de las rodillas, rotula y de la tuberosidad tibial,
posició n genu varo o genu valgo.
• Fijarse en el aspecto de los mú sculos atrofias o hipertrofias y buscar
lesiones superficiales.
Movilidad:
• Palpar los mú sculos flexores, extensores y aductores del muslo.
• Flexió n y extensió n de la rodilla.
• Rotació n interna y externa (con la rodilla a 90º de flexió n).
Pruebas Especiales:
• Valorar los ligamentos laterales: forzar el varo y valgo con la rodilla en
ligera flexió n.
• Valorar los ligamentos cruzados: con la rodilla flexionada.
• Valorar los meniscos.
2.3.3. TOBILLO-PIE:
Inspección:
6
Movilidad:
Pruebas Especiales:
• Comprobació n del valgo y varo forzado en tobillo.
2.3.4. NEUROLÓGICO:
• Reflejo rotuliano (L2-L4).
• Reflejo aquíleo (S1).
• Reflejo plantar (L5-S1).
• Sensibilidad superficial y dolorosa en cara interna-posterior y externa.
• Sensibilidad propioceptiva (posició n del dedo, direcció n del movimiento).
0: Ausencia de Contracción
+: Contracción sin Desplazamiento
++: Normal
+++: Hiperreflexia
++ +++: Clonus
2.3.5. VASCULAR:
2.4 TÓRAX
Inspección:
• Fijarse en el aspecto del tó rax (cifó tico, tonel, excavatum, etc.) por
de- lante y detrá s.
6
• Buscar lesiones superficiales: bultos, lesiones dérmicas, cambios color.
• Fijarse en los movimientos respiratorios (SIM
DISTres) Simetría, Disnea, Irregular, Superficial,
Taquipnea.
Palpación:
• Segú n la patología del enfermo.
Percusión:
• Segú n la patología del enfermo.
Auscultación:
• Pulmonar y cardiaca.
MAMA Y AXILA
• Segú n la patología del enfermo.
2.5 ABDOMEN
• Orificios herniarios.
2.6 COLUMNA
A. Inspección:
• Fijarse en las regiones cervical, torá cica, lumbar y sacra. Buscar asime-
trías musculares por atrofia o hipertrofia.
B. Palpación:
• Compresió n de las apó fisis espinosas dorsales y lumbares.
6
• Palpació n (presió n) de las articulaciones sacroilíacas.
6
C. Movimientos:
• CERVICAL: movimientos de flexió n-extensió n a expensas de articula-
ció n occipitoatloidea y en cierto grado de toda la columna cervical. La
inclinació n lateral a expensas de columna cervical completa. La rota-
ció n por la articulació n atlanto-axoidea y en menor papel por las
otras articulaciones. Descubrir si los movimientos causan dolor, y en
caso afirmativo si está localizado en cuello o si irradia hacia las
extremida- des superiores. Tambié n debe investigarse si la
movilizació n produce crepitació n audible o palpable.
D. Pruebas Especiales:
• Elevació n de pierna recta extendida hasta que ocurra dolor (Lasègue).
6
Tabla 4.
Dolor a la presió n paravertebral ipsilateral sobre la faceta o la apó fisis transversa.
DOLOR
El dolor aumenta conFACETARIO LUMBAR:
la flexió n ventral SIGNOS Y SÍNTOMAS
del tronco.
El dolor aumenta con la extensió n del tronco.
Espasmo de la musculatura paravertebral unilateral sobre la articulació n afectada.
Si hay dolor referido a miembro inferior es por encima de la rodilla.
Ausencia de patró n radicular.
Tabla 5.
Para atribuir a una hernia discal diagnosticada por RMN la etiología del dolor, tiene
que haber correlació n clínica
DOLOR con los síntomas.
RADICULAR: SIGNOS Y SÍNTOMAS
El paciente suele referir parestesias en el dermatoma afectado.
El patró n de distribució n dermatomérico orienta hacia la raíz afectada aunque
hay variaciones anató micas. El dermatoma S1 es el má s consistente.
El dolor de la estenosis de canal típicamente se incrementa al
caminar y mejora inmediatamente al flexionar el tronco.
El diagnó stico de dolor lumbosacro parece estar justificado si el paciente presenta
dolor radicular en una extremidad, combinada con uno o má s test neuroló gicos
positivos que indiquen una irritació n de una raíz nerviosa o un déficit neuroló gico.
Tabla 6.
Dolor unilateral sobre la regió n glú tea en sedestació n.
Dolor referido aDOLOR
miembro SACROILÍACO: SIGNOS Y SÍNTOMAS
inferior y excepcionalmente
pie.
Positividad de 3 o má s de los siete test provocadores (aproximació n, distracció n,
Patrick (FABER*), torsió n pélvica, presió n axial, dedo de Fortin y Gilet)
*FABER: acrónimo de Flexión(F), Abducción(AB) y External rotación(ER)
El dolor aumenta al levantarse desde sedestació n.
Tabla 7.
Dolor lumbar nociceptivo persistente.
DOLOR
Enderezamiento enDISCOGÉNICO
dos fases desde LUMBAR: SIGNOS Y SÍNTOMAS
flexió n.
Dolor lumbar irradiado a regió n inguinal y/o miembro inferior
que aumenta con la compresió n axial y mejora en decú bito.
Las imá genes de RMN son ú tiles para visualizar cambios patoló gicos del
disco, pero los hallazgos normalmente se correlacionan pobremente con la
clínica.
70
Tabla 8.
DOLOR MIOFASCIAL: SIGNOS Y SÍNTOMAS
• Maniobras de provocación
Existen diversas pruebas que pueden indicar patología específica
cuando producen dolor (FABER-Patrick, Thomas, Freiberg...)
E. Neurológico:
No se realiza de forma rutinaria en examen específico de columna pero
es un buen momento para:
7
2.7 EXAMEN NEUROLÓGICO COMPLEMENTARIO
2.7.2 COORDINACIÓN
(si no se ha realizado antes y tiene interés valorarlo)
A. Movimientos Rápidos:
• Movimientos rá pidos: pronació n y supinació n palmeteando los muslos.
• Golpeando con el pie en el mismo sitio.
B. Sinergia:
• Prueba dedo enfermo - nariz - dedo examinador cambiando la posició n
del dedo.
• Prueba taló n rodilla (deslizar el taló n por la espina tibial contralateral).
C. Temblor- Rebote:
• Con los brazos estirados comprobar la presencia de temblor.
• A continuació n se golpean hacia abajo y deben volver a la posició n
inicial.
D. Marcha:
• Romberg: pies juntos y valorar equilibrio ojos abiertos-cerrados.
• Mantener el equilibrio de pie a la pata coja.
• Marcha en tá ndem (pegando punta pie con taló n).
• Marcha de puntilla y de talones(raíces L5 y S1).8.
2.7.3 SOMATOSENSORIAL
Se debe identificar la existencia de síntomas y signos negativos y positivos.
7
Motor
Evaluar fuerza muscular contra resistencia. Se puede evaluar con un
escala de 0 a 5 siendo 5 normal, 4 bien, 3 regular, 2 mal, 1 escaso y 0 que
no existe contracció n muscular.
Valorar el tono de los mú sculos: hipo/hipertonía, por palpació n, mo-
vilizació n pasiva o activa, o por reflejos osteotendinosos (ROTS). En
caso de hipertonía piramidal (espasticidad) uso de escala de Ashworth
(cuantitativa).
Valorar movimientos involuntarios (responden a patologías muy diver-
sas como lesiones encefá licas (convulsiones epilé pticas) y patologías
neuroló gicas centrales (Parkinson, EM)).
• Sensibilidad
Examínese sensibilidad al tacto y a los pinchazos con aguja. En casos
especiales también la sensibilidad profunda a la posició n articular, a la
vibració n, al frío y al calor.
• Reflejos
Compá rese ambos lados, siendo importante la diferencia de intensidad
del reflejo.
La Escala Asia (American Spinal Injury Association) es la má s utiliza-
da para el registro de reflejos superficiales y mucosos en paciente
con lesió n medular.
• Función esfinteriana
Sobre todo en cuadros de dolor lumbar que se acompañ en de anestesia
en “silla de montar”, traducida en síndrome de cola de caballo (urgencia
mé dica).
• Signos especiales
» S. de Tinel: detecta irritació n de un nervio; positivo si aparecen pa-
restesias y calambres distales al percutir sobre el nervio dañ ado.
7
» S. de Lasègue: (ya visto), positivo si aparece dolor radicular entre
los 30 y 70 grados (discopatía). Si da positivo en los primeros 20
gra-
dos podría expresar compresió n extradural, un tumor o una hernia
discal muy voluminosa. Si provoca dolor por encima de los 70 º será
patología en articulació n sacroilíaca o tensió n muscular. El test no
es patognomó nico de hernia discal, también puede ser positivo en
síndrome del piramidal y síndrome lumbar. Pero nos indica tensió n
en nervio ciá tico.
» S. Bragard: Cuando aparece un dolor de tipo Lasègue, se deja caer
pierna hasta no percibir dolor y se realiza una flexió n dorsal del pie,
que suele volver a desencadenar el dolor ciá tico.
» Test de la pinza rodada o Skin rolling test: positivo en neuralgia
de pudendo, al desplazar piel y tejido subcutá neo desde ano hacia al
pubis sobre el trayecto de las ramas del nervio.
No se realiza de forma específica, sino que hay que fijarse en las lesio-
nes segú n vamos explorando (comprobar color, temperatura, signos de rash o
edema, ausencia o presencia anormal de vello y de uñ as).
Palpación:
Con la presió n digital se delimita el á rea dolorosa. Se identifican los
puntos gatillo característicos del dolor miofascial, pero a veces el á rea
es má s difusa.
7
Tabla 10: taxonomía IASP
Taxonomía de la Asociación Internacional
para Estudio del Dolor (IASP)
ANESTESIA
Dolor en una regió n anesté sica.
DOLOROSA
4. EXAMEN PSIQUIÁTRICO
Hay que determinar el nivel de ansiedad o depresió n, las ideas suicidas
y el grado de incapacidad funcional.
7
• Evaluar la evolució n del paciente a lo largo del tiempo. Por ejemplo, en
un paciente con hernia discal, la desaparició n de los signos de compre-
sió n de un nervio en la exploració n física refleja su buena evolució n
aunque no varíe la imagen de la resonancia magné tica.
Pruebas complementarias
Realizadas hasta las fechas pertinentes con el motivo de consulta. Debe-
mos recordar que las pruebas complementarias van a estar siempre en un se-
gundo plano y nunca van a poder substituir a una buena anamnesis y
explo- ració n física. Deben estar motivadas por una presunció n diagnó stica,
cambios o mala evolució n respecto a previas o como apoyo y preparació n a
té cnicas intervencionistas. Será frecuente en la consulta de la unidad del dolor
encon- trar pacientes con la sensació n de que no se le ha realizado la prueba
comple- mentaria por ahorro de gasto o por falta de preocupació n en su
problemá tica
Impresión diagnóstica
De acuerdo con motivo de derivació n anamnesis, exploració n física, prue-
bas complementarias... Evitar poner como impresió n diagnó stica
solamente el síntoma.
Tratamientos previos
Reflejar correctamente todos los tratamientos previos ensayados en un
paciente que recurre a la Unidad del Dolor tras un largo recorrido es una
tarea difícil y complicada. Debemos intentar distinguir los abandonos y des-
cartes por ineficacia sin esperar a dosis ni tiempos mínimos, la suspensió n
por efectos adversos y la polifarmacia, la no renovació n de recetas por parte
de los diferentes médicos del paciente. Una revisió n de la correcta retirada de
fá rmacos en la farmacia a través del apartado de prescripciones del IANUS
puede servir de ayuda. Otro motivo a tener en cuenta es el abandono terapéu-
tico por limitaciones econó micas del paciente.
Reacciones adversas
Reflejaremos la aparició n de ná useas y vó mitos, somnolencia, prurito, re-
acciones dérmicas a parches y otras reacciones adversas con los tratamientos
previos.
Plan
En este apartado anotaremos los cambios en los tratamientos médicos, con
7
posibles pautas de titulació n por parte del médico de cabecera o cambios y
7
asociaciones de coadyuvantes, dada la imposibilidad actual de titulació n y
ajustes frecuentes de tratamientos en la Unidad del Dolor. Debemos ser cau-
tos con la prescripció n de opiodes, má ximo cuando se prescriben fuera de
indicació n té cnica. Un tema de actualidad es la necesidad de entregar con-
sentimientos informados para este tipo de fá rmacos y el empleo de escalas de
riesgo de conductas adictivas.
Observaciones
Anotar comentarios de utilidad en pró ximas consultas.
Debemos evitar incluir comentarios subjetivos del tipo “paciente que entra
enfurecido en consulta... o paciente que exige la baja laboral...”. En caso de
considerarlos de relevancia substituir por anotació n del tipo: “descontento
con asistencia sanitaria previa..., preocupado por incapacidad laboral..., por
proceso judicial...” Debemos recordar que el paciente puede requerir acceso
a su historia clínica y también puede ser requerida en los diferentes procesos
judiciales, si bien, en las ú ltimas sentencias se ha reconocido el derecho del
facultativo a que se oculten las anotaciones personales.
7
BIBLIOGRAFÍA
1. Historia clínica del dolor: anamnesis y exploració n. MS Acedo Gutié rrez.
Sec- ció n 2, capítulo 9. Manual de Medicina del Dolor. Fundamentos
Evaluació n y Tratamiento. Las clínicas del dolor. Marta Ferrá ndiz y Elena
Català . Capítulo2. Manual de Tratamiento del Dolor. E Català , M Ferrá ndiz y
M Genové . 2008 P. Permanyer. ISBN: 978-84-96762-48-0.
2. IASP Task Force on Taxonomy. Part III: Pain Terms, A current list with defi-
nitions and notes on usage. In Merskey, Bogduk N, editors. Classification of
Chronic Pain. Second Edition ed. Seattle: IASP Press; 1994: 209-212.
4. ¿Qué y có mo evaluar al paciente con dolor cró nico? Cid J, Acuñ a JP, De
André s J, Díaz L, Gó mez-Caro L. Rev Med Clin Condes 2014; 25(4): 687-97.
5. Pruebas clínicas para patología ó sea, articular y muscular. Klaus & Johanes
Buckup. Edit. Masson. 5ª edició n, 2013.
7
CAPÍTULO 7
La historia clínica
del dolor cró nico
Teresa Fernández Rodríguez Mónica
Mayo Moldes
Introducción
El dolor está considerado como uno de los síntomas má s frecuentes de
queja de los pacientes, por lo que para tener é xito en el control de dicho
de- bemos de hacer una adecuada evaluació n clínica, que permita
sospechar un probable diagnó stico y poder plantear un plan de
tratamiento.
Entre las té cnicas disponibles para el diagnó stico correcto del dolor, la
historia clínica sigue siendo la má s importante a pesar del gran abanico de
procedimientos que puedan utilizarse para facilitar la evaluació n diagnó stica.
Hay que partir de la premisa “el dolor es real hasta que se demuestre lo con-
trario” Este principio nos evitará graves errores diagnó sticos y nos permitirá
una mejor apreciació n del problema.
Anamnesis
Cada historia clínica debe realizarse con un detallado aná lisis de la moles-
tia principal y del curso clínico de la misma, se puede afirmar que la
historia clínica es fundamental en el diagnó stico, hasta el punto de que
frecuente- mente indica la causa probable, aú n antes de practicar la
exploració n física y los estudios complementarios pertinentes. Una
adecuada historia clínica es decisiva para llegar al diagnó stico clínico.
8
Puede ser matutino, vespertino, durante el sueñ o. Orientará hacia dolores
mecá nicos o de características inflamatorias.
Intensidad:
Una de las mayores dificultades en la valoració n del dolor es su
naturale- za subjetiva, y por lo tanto, difícil de cuantificar. Es necesario
contar con un instrumento de medició n lo má s objetivo y simple posible
para evaluar la in- tensidad del dolor, que pueda ser repetido en las
siguientes evaluaciones, que pueda ser comparable y nos permita valorar el
grado de eficacia analgé sica del método utilizado. Las escalas má s utilizadas
son la numérica, la descrip- tiva verbal, la de las caras y la visual aná loga.
8
• La Escala numérica es ú til y fá cil de llenar. Consiste en una escala
numerada de 0 a 10 en la que 0 significa ausencia de dolor y 10 el peor
dolor imaginable. En ella el paciente elige el nú mero que mejor descri-
be su dolor. Tiene como desventaja que no refleja la disfunció n física o
psicoló gica causada por el problema doloroso.
Figura 2
ESCALAS DE MEDIDA DEL DOLOR
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
0 2 4 6 8 10
SIN DOLOR DUELE UN POCO MÁSDUELE MUCHO MÁS
DUELE UN POCO DUELE MUCHO EL PEOR DOLOR
0: no dolor; 2: dolor leve; 4-6: dolor moderado; 8: dolor intenso; 10: máximo dolor imaginable
8
Entre las pruebas multidimensionales, que requieren má s tiempo de
cumplimentació n pero brindan má s informació n, está n el Cuestionario de
dolor de McGill –MPQ– y el Cuestionario breve del dolor –BPI–, segú n sus
siglas inglesas.
Localización y extensión:
Puede sombrearse en un mapa corporal o con las propias palabras del
paciente.
Puede ser:
8
Evaluar el estado psicológico del paciente:
Hay que determinar el nivel de ansiedad o depresió n, las ideas suicidas
y el grado de incapacidad funcional. La depresió n suele acompañ ar a todo
dolor cró nico y el dolor no controlado es el principal factor de suicidios re-
lacionados al cá ncer; en un estudio se demostró que el 39% de los pacientes
que tenían depresió n cursaban con dolor importante, en contraste, só lo el
19% de los que no tuvieron depresió n sufrieron de dolor importante. Se debe
determinar la relació n familiar y la vivencia personal del dolor, lo que le per-
mitirá al médico conocer el nivel de cooperació n de la familia y la necesidad
de instaurar un tratamiento antidepresivo y/o psicoló gico.
Historia farmacológica:
Se debe anotar todas las medicaciones que está tomando el paciente en ese
momento, para conocer los posibles efectos adversos, e interacciones, debe
preguntarse sobre el cumplimiento de los fá rmacos analgésicos prescritos. Es
frecuente que el paciente no siga la pauta prescrita, si es así debemos averi-
guar los motivos, para poder actuar sobre ellos. Ademá s, interrogaremos
sobre las medicaciones tomadas previamente y evaluar la efectividad y las
reaccio- nes adversas presentadas para evitar repetir procedimientos o
fá rmacos.
Evolución:
Al inicio del tratamiento analgé sico es necesario reevaluar con
frecuencia al paciente, hasta conseguir un adecuado control del dolor. El
intervalo de tiempo entre las evaluaciones debe estar en relació n con la
intensidad del dolor y las terapé uticas utilizadas.
Elementos de alarma en la
historia clínica del dolor:
Los signos de alarma van a depender principalmente de la etiopatogenia
del dolor pero hay unos signos generales que nos van a poner en alerta
ante ese paciente
Examen físico
No debe limitarse a explorar la zona del dolor. Debe ser completo, reali-
zando un examen físico general, un examen de la zona de dolor afecta y debe
complementarse con la evaluació n del estado neuroló gico, mú sculo-esquelé-
8
tico y mental.
8
Exploración general:
La inspecció n es el examen por medio de la vista. Puede ser directa, inme-
diata, o instrumental. Requiere que haya buena luz, correcta posició n del en-
fermo y del médico, atenció n y concentració n en los detalles. Debe efectuarse
con el paciente desnudo o en ropa interior. Permite observar los
Examen neurológico.
Debe realizarse sistemá ticamente.
8
movilice hacia los lados para observar alguna desviació n anormal.
8
Tabla 1. Pares craneales
EXPLORACIÓN SIGNOS DE LESIÓN
N. Espinal Esternocleidomastoideo y
XI
porció n superior del trapecio.
Motilidad de la lengua.
XII N. Hipogloso
8
Los nervios espinales tambié n se evalú an en forma rá pida. La sensació n
se examina con una mota de algodó n o una lá mina de papel, para el toque
suave, y mediante el pinchazo para la propiocepció n y la sensació n profunda.
• Sistema motor:
La evaluació n de la funció n motora es simple y rá pida: se evalú an los mú s-
culos extensores y flexores de los hombros, codos y muñ ecas, la abducció n
y aducció n de los dedos, caderas, rodillas y tobillos. Los reflejos profundos
se buscan en el tríceps, bíceps, cuá driceps, rodilla y tobillo.
Tabla 2
GRUPO MUSCULAR RAÍCES GRUPO MUSCULAR RAÍCES
Flexió n del cuello C5-C6 Eminencia hipotenar C8-D1
Extensió n el cuello C1-D1 lnteró seos C8-D1
Pectoral mayor C5-Dl Abdominales D6-L1
Deltoides C6-C7 Psoas ilíaco L1-L4
Bíceps C5-C6 Abductores muslo L4-L5-S1
Tríceps C7 Glú teo mayor L5-S1-S2
Extensor de la muñ eca C6-C7 Cuá driceps L2-L3-L4
Flexor de la muñ eca C6-C8-D1 Tibial anterior L4-L5
Extensor de los dedos C6-C7-C8 Peroneales L4-L5
Flexor de los dedos C7-C8-D1 Gemelos S1-S2
Eminencia teNar C8-D1 Flexor de los dedos L5-S1
Extensor de los dedos L5
8
Metodo de exploración:
» Sensibilidad táctil: se puede utilizar un trozo de papel o un hisopo, con
que se toca la piel del paciente y éste deberá indicar si percibe el toque
o no.
» Sensibilidad dolorosa: con ayuda de un objeto afilado, se punciona la
piel del paciente y éste deberá indicar si siente dolor, con qué intensidad
y si es la misma intensidad en ambos lados.
» Sensibilidad térmica: se emplean dos objetos que tengan diferentes
temperaturas, de preferencia uno frío (por ejemplo, el diapasó n) y
otro
tibio o caliente (por ejemplo, el dedo del explorador). De igual manera,
se colocará el estímulo y el paciente deberá identificarlos e indicar si es
que en algú n lugar lo percibe má s o menos.
» Sensibilidad vibratoria haremos vibrar el diapasó n y lo coloraremos
por su base sobre las prominencias articulares el paciente deberá
iden-
tificar si en algú n lugar lo percibe má s o menos.
» Sensibilidad poscional y artrocinética se explora movilizando de for-
ma pasiva un dedo del pie del enfermo o de la mano valorando direcció n
y movimiento.
» Estereognosia el paciente deberá identificar objetos mediante el tacto
» Grafestesia debe reconocer figuras o signos realizados sobre la piel
» Barognosia el paciente debe reconocer el peso de los diferentes objetos
» Discriminativa se explora con un compá s de punta roma y debe identi-
ficar las dos puntas del compá s
8
• Sistema nervioso autónomo:
La funció n simpá tica se estudia por la sudoració n que involucra la
activi- dad sudomotora, la cutis ansarina o piel de gallina que involucra la
actividad pilomotora y la rubicundez de la piel, asociada con vasodilatació n o
la palidez debida a vasoconstricció n.
Función mental
La funció n mental se evalú a durante todo el proceso del interrogatorio
y del examen físico de acuerdo con la orientació n en tiempo y espacio, la
memoria, la orientació n derecha e izquierda, la discriminació n, la forma de
expresió n, la ló gica del pensamiento. Se debe analizar la personalidad, la ma-
nera de afrontar los problemas y la elecció n de las estrategias de solució n.
Deben tenerse en cuenta la depresió n, los trastornos del sueñ o, la preocupa-
ció n por los síntomas somá ticos, la pérdida de la actividad, la disminució n de
8
la libido y la fatiga.
9
Dolor Psicógeno
A los pacientes en quienes se sospechen dolor psicó geno se les debe creer
su petició n de alivio y deben ser interrogados y examinados. Se requieren
paciencia y comprensió n. Son personas que sufren. Se deben analizar la per-
sonalidad, la manera de afrontar los problemas y la elecció n de las estrate-
gias de solució n. Deben tenerse en cuenta la depresió n, los trastornos del
sueñ o, la preocupació n por los síntomas somá ticos, la pérdida de la actividad,
la disminució n de la libido y la fatiga. Algunas de las características del dolor
sicó geno incluyen las localizaciones mú ltiples y en diferentes momentos; los
problemas dolorosos que provienen de la niñ ez y la adolescencia, ¿abuso se-
xual, sobreprotecció n, violencia familiar? El dolor sin causa somá tica obvia;
los procedimientos quirú rgicos mú ltiples y electivos; el abuso de sustancias;
los problemas familiares y laborales y los tratamientos mú ltiples.
Conclusiones
• Se debe creer en el dolor del paciente.
9
Reglas nemotécnicas:
ALICIA
A - Aparición.
L - Localización.
I - Irradiación.
C - Características.
I - Intensidad.
A - Alivio.
L - Localización.
9
BIBLIOGRAFÍA
1. Pallaré s J, Seijo F, Canó s MA y Camba MA. Historia clínica. Mé todo de explo-
ració n, evaluació n y diagnó stico en terapéutica del dolor. Capítulo 43. En: Me-
dicina del dolor. LM Torres Ed. Masson. Barcelona Españ a. 1977. Pag: 545- 555.
Historia detallada del dolor actual.
3. Arias J, Aller MA., Ferná ndez-Miranda E., Lorente L, Arias JI. “Historia Clíni-
ca” En: Propedé utica Quirú rgica. Arias J., Aller MA., Ferná ndez-Miranda E.,
Arias JI., Lorente L. Ed. Tebar. Madrid, 33-50, 2004.
6. Abrams B. Historia Clínica del paciente con dolor. En: Raj PP ed. Tratamiento
Prá ctico del Dolor 3ª ed. Madrid: editorial Harcourt 2002: 349-355.
9
CAPÍTULO 8
Analgé sicos y
antiinflamatorios
no esteroides
Lucía Vizcaíno Martínez
Alejandra Rey Calvete
Cristina del Corral Lorenzo
1. Analgésicos no opioides
Dentro de este grupo se encuadran un grupo heterogéneo de fá rmacos
tradicionalmente conocidos como analgésicos simples, analgésicos menores,
analgésicos no opioides o analgésicos periféricos (aunque posean también
propiedades a nivel central) para distinguirlos de los analgésicos opioides.
Mecanismo de acción
De manera general, casi todos sus efectos farmacoló gicos dependen de la
inhibició n de la enzima ciclooxigenasa (COX), evitando la conversió n del á ci-
do araquidonico en tromboxanos y prostaglandinas, y teniendo como resul-
tado efectos analgésicos, antiinflamatorios y antipiréticos así como inhibició n
de la adhesividad leucocitaria, de la liberació n de enzimas lisosomales y de la
producció n de radicales libres.
Clasificación
Se dividen en “productos antinflamatorios y antirreumá ticos no esteroi-
deos” y “otros analgésicos y antipiréticos” presentando, a pesar de la gran
diversidad química, una gran similitud en su actividad farmacoló gica, por los
que se diferencian habitualmente en su capacidad de inhibir de manera dife-
rencial los diferentes tipos de ciclooxigenasas.
9
Productos antinflamatorios y antirreumáticos no esteroideos
• Derivados del ácido arilacético: aceclofenaco, diclofenaco
• Derivados del ácido indolacético: indometacina, acemetacina
• Derivados del ácido pirrolacético: ketorolaco
• Derivados del ácido arilpropiónico: ibuprofeno, naproxeno,
ketoprofeno, dexketoprofeno, flurbiprofeno, ibuproxam
• Oxicam: piroxicam, tenoxicam
• Inhibidores dela COX-2: meloxicam, celecoxib, eterocoxib, parecoxib
• Fenamatos ácido mefenámico
• Otros AINE: nabumetona, á cido niflumico,
isonixina, cloixinato de lisina
Efectos secundarios
Para conseguir la mejor relació n riesgo/beneficio deben emplearse en
la dosis eficaz mas baja, el menor periodo de tiempo posible y teniendo en
cuenta factores individuales dependientes del paciente (edad, enfermedad
hepá tica, renal o hematoló gica, riesgo cardiovascular…)
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• Necesidad de tomar AINES a altas dosis o varios AINES de manera
simultá nea (sobre todo si uno de ellos es ketorolaco, piroxicam o AAs)
• Toma concomitante de:
» CORTICOIDES
» AAS
» Clopidogrel
» Anticoagulantes
» ISRS
Cutáneas
Urticaria, rash, prurito…en ocasiones acompañ ada por angioedema, bron-
cospasmo, rinitis e incluso shock anafilá ctico.
Hematológicas
En muy raras ocasiones pueden producir discrasias sanguíneas severas
(agranulocitosis, neutropenia, anemia aplá sica
Pulmonares
Asma, neumonitis
SNC
Vé rtigo, cefalea, somnolencia, acuíferos, alteraciones del á nimo, psicosis,
meningitis asé ptica.
Hepatotoxicidad
Elevació n de transaminasas, colestasis e incluso hepatitis aguda fulmi-
nante. En caso de insuficiencia hepá tica son de elecció n los inhibidores
selectivos de la COX-2, evitando sobre todo el diclofenaco
Interacciones
• Anticoagulantes orales (disminuye eficacia)
• IECA y ARA II (disminuye eficacia)
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• Furosemida (disminuye eficacia)
• Alcohol (disminuye el efecto de los AINES)
• CORTICOIDES (potencian efectos adversos gastrointestinales
• Litio (elevan niveles del fá rmaco en sangre)
• Metotrexato (elevan niveles del fá rmaco en sangre)
2. Glucocorticoides
Indicaciones
Tradicionalmente, los glucocorticoides han sido utilizados para paliar
síntomas en el dolor oncoló gico, disminuyendo ademá s del dolor, el malestar,
la anorexia y las naú seas.
Efectos secundarios
Los má s usados por vía oral son la dexametasona, prednisona y metil-
prednisona, teniendo los tres resultados similares en cuanto al control de
síntomas y a las complicaciones a largo plazo (inmunodepresió n, miopatía,
hiperglucemia, hipoadrenalismo…).
3. Toxina botulínica
Indicaciones
La toxina botulinica tipo A es una neurotoxina producida por el clostri-
dium Botulinum.
9
4 Lidocaína endovenosa
Indicaciones
La lidocaína intravenosa y sus aná logos orales (mexiletina, tocainida y fle-
cainida) han demostrado de manera experimental eficacia en el
tratamiento del dolor neuropá tico.
Mecanismo de acción
El mecanismo de acció n no es del todo conocido siendo seguramente
de- bido, ademá s de por un bloqueo de los canales de sodio a nivel central y
peri- fé rico, a la inhibició n de las descargas neuronales ectó picas.
Dosificación
La lidocaína se administra de forma intravenosa durante un periodo no
inferior a 7 días con dosis ascendentes (2-5 mg kg h) en una precisió n de no
menos de 20 minutos de duració n y bajo vigilancia monitorizada
Efectos secundarios
Los efectos secundarios mas frecuentes son mareo, somnolencia, cansan-
cio y ná useas, siendo infrecuentes (aunque obligan a la interrupció n del tra-
tamiento) las arritmias y neurotoxicidad (convulsiones, parestesias periora-
les y sabor metá lico).
5 Capsaicina
Mecanismo de acción
La capsaicina es una sustancia aislada de los frutos de las plantas de la
familia Capsicum (guindilla, cayena…) siendo agonista selectivo del receptor
de potencial transitorio vaniloide 1 (TRVP1) presente en las fibras Adelta y C,
liberando CGRP y SP provocado una degeneració n reversible o “de sensibili-
zació n” de las fibras nerviosas.
Indicaciones
Existe presentaciones en forma de crema (normalmente al 0,075%) o en
parche al 8% (de uso intrahospitalario). Su uso esta indicado en dolor neuro-
pá tico periférico (sobre todo la neuralgia postherpética) o en la neuropá tico
diabética (crema al 0,075%).
9
6. Ketamina
Indicaciones
La ketamina a bajas dosis puede ser de utilidad en el dolor cró nico
(sobre todo neuropá tico) principalmente debido a su acció n inhibitoria sobre
los re- ceptores NMDA (implicados en la sensibilizació n central) pero
tambié n por potenciació n de las vías inhibitorias descendentes.
Dosis
Suele administrarse en perfusió n intravenosa (ciclos de 4-15 días) pudien-
do presentar beneficio analgésico hasta tres meses después de la infusió n.
Efectos secundarios
Debido a sus efectos secundarios (alucinaciones, paranoia, ansiedad, naú -
seas…) se suele administrar al tiempo una benzodiacepina o un neuroléptico,
en vistas a minimizarlos.
BIBLIOGRAFÍA
1. Manual de medicina del dolor. Fundamentos, evaluació n y tratamiento. J. Vi-
dal. C. Goicoechea, C. Pé rez, R. Gá lvez, C. Margarit, J. De André s, A. Monter.
9
CAPÍTULO 9
Analgé sicos
coadyuvantes:
antidepresivos,
antiepilé pticos
Cristina del Corral Lorenzo
Lucía Vizcaíno Martínez
Aurora de la Iglesia López
Anticonvulsivantes usados
en el tratamiento del
dolor
Los anticomiciales son los fá rmacos por excelencia en el tratamiento del
dolor neuropá tico. Dentro de ellos, podemos establecer dos grupos segú n
el mecanismo de acció n:
9
1.1 Carbamacepina
Indicaciones
Es de elecció n en las neuralgias del trigé mino y del glosofaríngeo con
cri- sis paroxísticas lancinantes.
Acción
Bloquea los canales de sodio voltaje dependiente disminuyendo la con-
ducció n de los mismos e inhibiendo las descargas ectó picas.
Absorción
Lenta y variable, pero se absorbe casi por completo en el tracto
gastroin- testinal. Tiene una alta unió n a proteínas (mayor en adultos), lo que
implica mú ltiples interacciones medicamentosas.
Metabolismo
En el hígado vía el citocromo P-450 3A4.
Eliminación
Vía renal (vida media de 10 a 20 horas). Su metabolito carbamazepina-10,
11-epó xido tiene actividad anticonvulsivante, antidepresiva y antineurá lgica.
Dosis
De 600 a 1.600 mg.
Iniciar con una dosis inferior a 200 mg, para ir aumentando progresiva-
mente hasta lograr una dosis eficaz en intervalos de 8h sin que se
presenten efectos secundarios.
Efectos adversos
Más frecuentes: vé rtigo, visió n borrosa, cefalea, diplopia, molestias
gas- trointestinales, debilidad, somnolencia y alteraciones de la cognició n. La
leu- copenia y las alteraciones de la funció n hepá tica obligan a controles de
sangre perió dicos, aunque no es necesaria la determinació n de los niveles
séricos.
1
medicamento.
1
1.2 Oxcarbacepina
Es un derivado estructural de la carbamacepina a la que se añ ade un
á to- mo de oxígeno y extraen el anillo de dibenzazepina. Esta diferencia es lo
que ayuda a reducir el impacto que el fá rmaco posee sobre el hígado
debido a su metabolismo y evita formas graves de anemia o
agranulocitosis.
Indicaciones
Fá cil administració n sobre todo en neuralgias de glosofaríngeo por su pre-
sentació n en solució n oral.
Metabolismo
Derivado de la carbamacepina, consigue efectos analgésicos similares, pero
con menor incidencia de efectos tó xicos e indeseables, menor interacció n con
otros medicamentos de metabolismo hepá tico y una mejor tolerancia.
Mecanismo de acción
• Retrasa la recuperació n de los canales de Na +, con lo que limita los
disparos repetitivos.
• Modula los canales de calcio; reduce la transmisió n de glutamato.
• Inhibe la liberació n de somatostatina.
Dosis
Se inicia con una dosis de 300 mg y se incrementa hasta 1.800 mg/d.
1.3 Fenitoína
Mecanismo de acción
Sobre los canales de sodio.
Dosis
300-400 mg/d.
Efectos adversos
Ataxia, somnolencia e hipertrofia gingival.
1
efectos secundarios.
1
1.4 Lamotrigina
Mecanismo de acción
• Bloqueo de la activació n repetitiva de los canales de sodio
dependien- tes de voltaje.
• Inhibició n de la liberació n de glutamato de las aferencias sensitivas.
Metabolismo
Hepá tico
Vida media es de 15 a 24 horas.
Dosis
Se inicia con 25 mg una vez al día aumentando a 50 mg a las dos semanas
y posteriormente 50 mg má s cada dos semanas hasta dosis de 200 mg/día
divididas en dos dosis.
Efectos adversos
Somnolencia, síndrome cerebeloso, ná useas y reacciones de hipersensibi-
lidad que pueden llegar a síndrome de Stevens-Johnson.
• Neuropatía diabética
• Neuralgia postherpética
Absorción y metabolismo
Absorción: buena tras la administració n oral, concentraciones
plasmá ti- cas má ximas a las 2-3h.
1
Mecanismo de acción
• La liberació n de GABA.
• Bloquea los canales del calcio, con lo que aumenta el control inhibidor
del dolor.
• La síntesis de glutamato.
Dosis
Dosis inicial: 300 mg/día, pudiendo incrementarse 300/24h cada 3-7 días
hasta dosis de 900-3.600 mg/d (manteniéndose las tres tomas).
Efectos adversos
Somnolencia, vé rtigos, ataxia, astenia y cefalea.
2. 2 Pregabalina
Indicaciones
Es el primer fá rmaco de características anticonvulsivantes que se intro-
dujo en el mercado con la indicació n en dolor neuropá tico antes que como
antiepilé ptico.
Mecanismo de acción
Se basa en la capacidad de ligarse a la fracció n subunidad 2- de los
canales de calcio voltaje-dependientes en el SNC, con la consecuente dismi-
nució n en la liberació n de neurotransmisores excitadores (glutamato,
calci- tonina, sustancia P, etc.).
Absorción
Se absorbe rá pidamente por vía oral y alcanza las concentraciones
má xi- mas en la primera hora.
Biodisponibilidad
> 90% y (a diferencia de la gabapentina) es independiente de la dosis.
No se une a las proteínas plasmá ticas.
1
Eliminación
Vía renal prá cticamente sin metabolizar (98% de la dosis absorbida se ex-
creta sin cambios en la orina).
Dosis
Iniciar a dosis bajas (25-75mg/24h) para ir incrementando progresiva-
mente siendo el rango de efectividad ó ptima entre 300mg y 600mg diarios,
preferiblemente en dos tomas.
Efectos adversos
Mareo, somnolencia, edema perifé rico y sequedad de boca. Otros de me-
nor incidencia son cefaleas y aumento de peso.
Interacciones
Tanto la pregabalina como la gabapentina no presentan interacciones
re- señ ables.
NOTA CLÍNICA
En mujeres en edad fé rtil que utilicen anticonceptivos orales hay que te-
ner en cuenta que algunos de los fá rmacos anteriores (carbamazepina, ox-
carbazepina, fenitoína…) son inductores enzimá ticos por lo que reducirá n la
eficacia anticonceptiva de los mismos.
Antidepresivos útiles
en el tratamiento del dolor
Los antidepresivos han sido ampliamente utilizados en el tratamiento del
dolor neuropá tico en las ú ltimas décadas. Los pacientes deben ser informa-
dos de que el fá rmaco se prescribe por sus efectos analgésicos y no como
antidepresivo, para evitar así el rechazo que pueden mostrar si piensan que
hemos considerado su dolor como psicó geno o con un componente psíquico
importante.
1. Antidepresivos tricíclicos
El má s utilizado en dolor cró nico es la amitriptilina pudiendo usarse la
imipramina si no es tolerable. Fueron los primeros fá rmacos antidepresivos
usados en el tratamiento del dolor y siguen usá ndose tanto por su poder anal-
gésico y mejora del dolor como por su bajo coste.
1
Aunque su acció n sobre la inhibició n de la recaptació n de NA parece ser
el efecto analgésico má s importante, se cree que pueden coexistir otros meca-
nismos que expliquen la actividad analgésica. La inhibició n de la recaptació n
de noradrenalina y serotonina prolonga la acció n inhibitoria de estos neuro-
transmisores en las neuronas de la médula espinal y el SNC implicadas en la
transmisió n del dolor. Ademá s, otras acciones, como el bloqueo de receptores
muscarínicos, colinérgicos, histamínicos H y adrenérgicos, intervienen tam-
bién probablemente en la modulació n nociceptiva. Finalmente, los de ma-
yor efecto serotoninérgico parecen aumentar tanto el nú mero de receptores
opioides como los niveles de opioides endó genos. No obstante La amitriptili-
na tiene el mayor efecto sedante, lo que, segú n los casos, puede ser un efecto
indeseado o deseable.
Indicaciones
El ADT má s utilizado en dolor cró nico.
Es má s efectivo en el dolor continuo (quemante, frío) que en el dolor
lancinante.
Mecanismo de acción
Inhibició n de la recaptació n de NA.
Absorción
Buena vía oral, con un efecto de primer paso intenso.
Biodisponibilidad
Baja. Se unen intensamente a las proteínas plasmá ticas (80-95%) y son
muy liposolubles.
Eliminación
Su semivida de eliminació n es elevada, entre las 10 y 20 h, por lo que se
puede administrar en 1-2 dosis diarias.
Metabolismo
Por N-desmetilació n e hidroxilació n del anillo aromá tico. La
inactivació n final se realiza por glucuronidació n de los metabolitos
oxidados y se excreta por vía renal.
Dosis
Las dosis analgé sicas son muy inferiores a las utilizadas como antide-
presivos.
Se empieza con 25 mg en adultos jó venes o 10 mg en ancianos, aumen-
tando progresivamente 25 mg cada 3-7 días hasta alcanzar un má ximo de
150 mg/d administrados al acostarse en una dosis ú nica.
Debe considerarse su inicio de acció n tardío (hasta tres semanas después
de empezar la administració n).
1
Efectos adversos
Los secundarismos, sobre todo los anticolinérgicos, suelen limitar su
uso siendo desaconsejables en personas de edad avanzada o comorbilidad
importante
2.1 Duloxetina
Indicaciones
Neuropatía diabética dolorosa.
Mecanismo de acción
Actú a sobre las vías serotoninérgicas y noradrenérgicas descendentes in-
hibitorias del SNC.
No tiene afinidad con los receptores coliné rgicos, histaminé rgicos, adre-
né rgicos, opioides, de glutamato y de GABA, así como los sitios de unió n de
los canales de sodio, potasio y calcio de ahí su perfil de efectos secundarios
má s favorable.
Absorción
Se absorbe tras la administració n oral. Biodisponibilidad oral media es de
un 50%.
1
Metabolismo
Se metaboliza en el hígado por CYP1A2 y CYP2D y los metabolitos se ex-
cretan principalmente en la orina.
Eliminación
La vida media de eliminació n de la duloxetina oscila entre 8 a 17 h
(media de 12 h).
Farmacocinética
Su farmacociné tica muestra una gran variabilidad interindividual, en
parte debida al sexo, edad, consumo de tabaco y estado metabolizador del
CYP2D6, aunque ello no conlleva ajuste de dosis.
Dosis
La dosis de inicio es de 30mg/24h con toma matutina y si presentan buena
tolerancia a los 7-15 días de iniciado el tratamiento se asciende a 60mg/24h.
Efectos adversos
Ná useas, cefalea, sequedad de boca, somnolencia, fatiga, insomnio, mareos
y estreñ imiento.
2.2 Venlafaxina
Indicaciones
Neuropatía diabética dolorosa.
Mecanismo de acción
IRS a dosis bajas.
IRSN a dosis altas por lo que para obtener un efecto analgé sico
adecuado se necesita llegar a dosis altas para poder inhibir tambié n la
noradrenalina.
Metabolismo
Por el citocromo P450 a desvenlafaxina (O-desmetilvenlafaxina), que es
tan potente como IRSN como el compuesto original, por lo que las diferencias
en el metabolismo entre los metabolizadores rá pidos y lentos no son
1
clínica- mente importantes en té rminos de eficacia.
1
Excrección
Se excreta vía renal.
Dosis
Iniciar con 37,5mg/12-24h con aumentos semanales de 75mg hasta llegar
a la dosis má xima de 225mg/24h (siendo recomedables dosis entre 150/225
mg al día).
Efectos adversos
Ná useas, dispepsia, sudoració n, somnolencia e insomnio.
3. Miscelánea
Las ú ltimas guías de prá ctica clínica consultadas coinciden en señ alar a
los antidepresivos tricíclicos, antidepresivos duales (venlafaxina/duloxetina)
y a los antiepilépticos gabapentina/pregabalina, como los fá rmacos de prime-
ra línea en el tratamiento del dolor neuropá tico.
3.1 Topiramato
Bloquea los canales de sodio estado-dependientes en las neuronas y po-
tencia la actividad del GABA. Ha presentado resultados positivos en el
trata- miento de diversas neuropatías, destacando un estudio que muestra
eficacia en el tratamiento de la polineuropatía diabé tica a dosis de 200
mg/24h. No es de los antiepilépticos mejor tolerados, destacando los vértigos,
ataxia, des- orientació n, pérdida de peso y formació n de cá lculos renales. Estos
efectos ad- versos se pueden minimizar utilizando una escalada progresiva
del fá rmaco.
Indicaciones
Tratamiento de diversas neuropatías, destacando un estudio que muestra
1
eficacia en el tratamiento de la polineuropatía diabé tica.
1
Mecanismo de acción
Bloquea los canales de sodio estado-dependientes en las neuronas y
potencia la actividad del GABA. Ha presentado resultados positivos en el
tratamiento de diversas neuropatías, destacando un estudio que muestra
eficacia en el tratamiento de la polineuropatía diabética a dosis de 200
mg/24h. No es de los antiepilé pticos mejor tolerados, destacando los
vé rtigos, ataxia, desorientació n, pérdida de peso y formació n de cá lculos
renales. Estos efectos adversos se pueden minimizar utilizando una escalada
progresiva del fá rmaco.
Dosis
200 mg/24h.
Efectos adversos
No es de los antiepilé pticos mejor tolerados.Vé rtigos, ataxia, desorienta-
ció n, pérdida de peso y formació n de cá lculos renales. Estos efectos adversos
se pueden minimizar utilizando una escalada progresiva del fá rmaco.
3.2 Lacosamida
El mecanismo de acció n de la lacosamida consiste en una inducció n de
la inactivació n lenta de los canales de sodio. Sin emabargo, a diferencia de
los fá rmacos antiepilé pticos tradicionales que bloquean estos canales, la
laco- samida en concentraciones clínicamente relevantes favorece
selectivamente la inactivació n lenta de los mismos. Esta acció n ú nica
previene la actividad fisiopatoló gica de los canales de sodio, que se plasma en
una hiperexcitabili- dad neuronal, sin afectar a la actividad fisioló gica
normal.
Indicaciones
Numerosos estudios han valorado el uso de lacosamida en dolor neuro-
pá tico ya que, a pesar de no estar indicado en ficha té cnica, podría ser de
utilidad en el tratamiento por tres motivos fundamentales:
Mecanismo de acción
Inactivació n lenta de los canales de sodio.
1
ensayos clínicos en fase II/III realizados en el dolor neuropá tico diabé tico,
corresponde a estudios abiertos y observacionales, sin grupo control y con
1
bajo nú mero de pacientes. Por tanto, a día de hoy, el tratamiento con lacosa-
mida en el dolor neuropá tico de diferentes etiologías só lo podría considerar-
se como una alternativa efectiva para los pacientes que no respondan o no
toleren los tratamientos está ndares.
3.3 Eslicarbazepina
El acetato de eslicarbazepina (ESL), junto con la carbamazepina y oxcar-
bazepina, pertenece a la familia de las dibenzazepinas. No se dispone apenas
de evidencia para recomendar el uso del ESL en dolor neuropá tico, cefaleas y
neuralgias craneales. La mayor parte de la experiencia disponible correspon-
de a estudios abiertos y observacionales, sin grupo control y con bajo nú mero
de pacientes; pero los resultados favorables obtenidos invitan a seguir inves-
tigando la utilidad de este fá rmaco en el tratamiento de dolor neuropá tico.
Resumen anticomiciales
CANALES
SOBRE DOSIS
FÁRMACO DOSIS INDICACIÓN COMENTARIOS
LOS QUE MÁX
ACTÚA
300/24h
(aumentos 1800- PNP, NP,
GABAPENTINA Calcio 1ª línea
de 300 mg 3600/24h NPH, NC
cada 3 días)
25-75/24h
(aumentos
PNP, NP,
PREGABALINA Calcio 75 mg 300/12h 1ª línea
NPH, NC
por
semana)
100/8h Controles
NT y
(aumentos 600- hepá ticos,
CARBAMAZEPINA Sodio NGlosofar
de 100 mg 1600/24h hematoló gicos
NDM
cada 3 días) y natremia
300/24h Mejor
(aumentos NT y tolerancia
OXCARBAZEPINA Sodio 2400/24h
de 300 mg NGlosofar que
cada 3 días) carbamazepina
Controles
FENITOÍNA Sodio 300/24h 400/24h
hepá ticos
50/24h
(puede 2ª LÍNEA
LAMOTRIGINA Sodio aumentarse 200/12h EN NVIH
50 mg cada Y NC
2 semanas)
1
Resumen antidepresivos
DOSIS
FÁRMACO DOSIS INDICACIÓN COMENTARIOS
MÁX
Abreviaturas
PNP - polineuropatía periférica.
NP - dolor neuropático
central.
NT - neuralgia trigémino.
NPH - neuralgia
neuropatía diabética.
1
BIBLIOGRAFÍA
1. Manual de medicina del dolor. Fundamentos, evaluació n y tratamiento. J. Vi-
dal. C. Goicoechea, C. Pé rez, R. Gá lvez, C. Margarit, J. De André s, A. Monter.
1
CAPÍTULO 10
Opioides
Introducción
Los agonistas opioides continú an siendo hasta el momento los mejores
analgé sicos de los que disponemos.
1
Los efectos antinociceptivos de los opioides está n mediados por la unió n
a proteínas específicas de membrana (RO), localizadas a nivel supraespinal,
espinal y perifé rico.
Tanto los POE como los fá rmacos opioides producen sus efectos fisioló gi-
cos y farmacoló gicos uniéndose al mismo tipo de RO.
Generalidades
Características
• Representan el 2º y 3º escaló n de la OMS.
1
Clasificación
Clasificación según su afinidad por el receptor
Tabla 1.
Oxicodona Nalbufina
Tapentadol
Hidromorfona
Metadona
Tramadol
Codeína
µ
Morfina ++++ + +
Oxicodona ++ ++
Tapentadol ++
Fentanilo ++++ + +
Buprenorfina Agonista parcial --
Metadona +++ ++ ++
Meperidina ++
Hidromorfona ++++
Tapentadol: acción dual, agonista µ + inhibición de la recaptación de NA.
Metadona, también Agonista NMDA.
1
Clasificación según su potencia analgésica
• Opioides débiles o menores: codeína, tramadol
• Opioides potentes o mayores: morfina, fentanilo, metadona, meperi-
dina, oxicodona, tapentadol, buprenorfina, hidromorfona.
Indicaciones
La indicació n fundamental el tratamiento del dolor, de intensidad mode-
rada a severa, independientemente de su etiología:
• Dolor cró nico canceroso y dolor cró nico severo no canceroso, de etiolo-
gía clara y hallazgos objetivos, en los que han fracasado otras alterna-
tivas terapéuticas.
• Utilidades 2ª: supresió n de las tos (codeína), regulació n del ritmo respi-
ratorio, diarrea, edema agudo de pulmó n (disminució n de la ansiedad y
dilatació n de venas pulmonares y sistémicas).
Contraindicaciones
La morfina está contraindicada en pacientes con:
• hipersensibilidad a la droga,
Efectos farmacológicos
SNC
• Depresión del centro respiratorio: varía con la dosis, vía de admi-
nistració n (má x. iv, min. oral, epidural o transdérmica), y velocidad de
paso del opioide al SNC. Dosis equipotentes de opioides producen una de-
presió n respiratoria similar. El dolor intenso es el mejor antídoto contra la
depresió n respiratoria.
1
• Depresión del reflejo de la tos: por efecto directo sobre el centro tusí-
geno del bulbo raquídeo.
• Estimulación del centro del vómito: ná useas y vó mitos son los efectos
adversos má s frecuentes de los opioides., sobre todo en pacientes ambu-
latorios y en posició n erecta (por aumento de la sensibilidad vestibular). A
este efecto se produce tolerancia
• Miosis.
Acción analgésica
Actuando sobre el componente neurofisioló gico, así como el
componente de sufrimiento. Son má s eficaces en el dolor sordo y continú o,
aunque son ú ti- les en cualquier tipo de dolor e incluso pueden suprimir la
respuesta vegeta- tiva a la estimulació n nociceptiva. El efecto analgésico no
tiene “techo” (salvo los agonistas-antagonistas y los agonistas parciales).
Otros como el Tramadol y el Tapentadol presentan un doble mecanismo
agonista opioide e inhibidor de la recaptació n de monoaminas.
Respiratorio
Depresió n respiratoria (leve a moderada), frecuencia respiratoria, inter-
cambio ventilatorio y volumen minuto. Disminució n del reflejo tusígeno.
Cardiovascular
Estabilidad hemodiná mica. Con dosis má s altas, Bradicardia (salvo la me-
peridina: taquicardia), Vasodilatació n e Hipotensió n.
Digestivo
Disminució n de la motilidad gastrointestinal. Estreñ imiento (que es preci-
so prevenir), Contracció n del esfínter de Oddi, Contracció n del mú sculo liso
biliar (leve a moderado).
Genitourinario
Retenció n urinaria (susceptible de tolerancia). Mayor riesgo en HBP, edad
avanzada. Tratamiento: sondaje vesical.
Efectos inmunológicos
Aumentan o disminuyen la funció n inmunitaria. En pacientes con dolor
sus efectos son positivos
Cutáneos
Sudoració n, Prurito y Enrojecimiento por descarga de histamina. Aparece
con la morfina y la meperidina.
1
Reacciones adversas
Alérgicas
• Las reacciones alérgicas son raras. Exantema y urticaria.
SNC
• Mareo, somnolencia y confusió n (susceptibles de tolerancia).
• Miosis.
• Mioclonías (tramadol).
• Depresión del centro respiratorio: frecuencia respiratoria, hipoxia,
hipercapnia, acidosis y apnea.
Digestivas
• Náuseas y vómitos (hasta 50%). Se crea tolerancia
• Estreñimiento: efecto adverso má s frecuente con el uso continuado de
opioides. Es preciso tratarlo preventivamente.
• Hipertonía del esfínter de Oddi.
Cardiovasculares
Bradicardia, hipotensió n (má s frecuente con antiHTA o volumen vascular
reducido). Hipotensió n ortostá tica y taquicardia (Meperidina).
Respiratorias
Depresión respiratoria (<1% en funció n de la dosis, vía de administració n
y potencia analgésica del opioide). Rá pida tolerancia. El dolor es el mejor an-
tagonista. Existe mayor riesgo en pacientes de edad avanzada, debilitado, al-
cohó lico, a tratamiento con depresores SNC, patologia hepá tica o respiratoria.
Genitourinario
Retención urinaria (susceptible de tolerancia).
Endocrino
Alteració n de la liberació n de LH y FSH, produciendo amenorrea.
Dermatológicas
Prurito, rash sobre todo en cara y tronco.
Datos patognomónicos
Coma, depresión respiratoria y pupilas puntiformes.
1
Tratamiento
Apoyo respiratorio, electrolítico y naloxona a dosis 0,4 mg iv, dosis repeti-
das o en infusió n continua.
Dependencia psíquica
• Mayor en agonistas puros. Menor en el resto de opioides y tramadol.
S. Abstinencia
• Se inicia a las pocas horas de la ú ltima dosis: con sudoració n, bostezos,
rinorrea y lagrimeo que se intensifican progresivamente.
FÁRMACOS
• Tramadol: menos frecuente y de menor intensidad.-
TRATAMIENTO
• Fase aguda:
» Benzodiacepinas. Flunitrazepam, cloracepato a dosis elevada.
» Metadona oral: reducció n de la dosis 10-20%/día.
» Clonidina: 0,3 mg = 10 mg de metadona.
» Guanfacian: 1 mg = 10 mg de metadona.
• Fase crónica:
» Apoyo psicoló gico.
» Benzodiacepinas.
» Naltrexona.
1
Interacciones farmacológicas
Muchos opioides son metabolizados por el citocromo P-450. Las enzi-
mas (ee) CYP2D6 y CYP3A4, son responsables del metabolismo de muchas
sustancias, entre ellas los opioides.
No asociar
Inducció n Menor efecto
CARBAMACEPINA Aumentar
metabó lica analgé sico
dosis del opioide
Inhibició n
CIMETIDINA Riesgo de toxicidad Evitar
metabó lica
Sumació n efectos
>Sedació n e
FENOTIAZINAS Acumulació n Evitar
hipotensió n
metabolitos tó xicos
Situaciones especiales
Enfermedades
• I. hepática: riesgo de toxicidad por semivida de eliminació n. Utilizar
la dosis mínima, vigilar toxicidad y prolongar el intervalo de adminis-
tració n con el Tramadol.
• I. renal:
» Precaució n y vigilancia de la eficacia y tolerancia: fentanilo, codeína,
buprenorfina.
» Reducir dosis diaria al 50-75% si ClCr<10ml/min: morfina, metado-
na, meperidina.
1
Ancianos
Riesgo de toxicidad por semivida de eliminació n: utilizar la dosis mínima
y vigilar toxicidad (excepto con la Buprenorfina TTS)
Oxicodona: só lo es necesario ajustar la dosis en pacientes caquéticos.
Tramadol: No es necesario modificar la posología.
Embarazo
No hay datos de tolerancia embriofetal de ningú n agonista opioide.
Su uso en el embarazo se realizará valorando riesgo/beneficio.
En el parto puede producir depresió n respiratoria del recién nacido.
Lactancia
• Evitar o suspender su uso: morfina, oxicodona y tramadol. El fá rmaco
se excreta por la leche materna.
• Evitar o suprimir la lactancia: buprenorfina, codeína, meperidina,
metadona.
Niños
Se recomienda administrar los opioides con gran
precaució n. Codeína: evitar en <3 añ os.
Meperidina: bien tolerada.
Morfina: bien tolerada. Oxicodona: Evitar en <20 añ os.
Tramadol: evitar en <1 añ o. No aprobado en ficha técnica en Españ a.
Buprenorfina: no estudios controlados.
Analgésicos opioides
Codeína
Nombre. Codeína
Indicaciones y posología
• Tratamiento del dolor de intensidad leve a moderada.
• Mayores 12 añ os en dolor moderado y agudo no aliviado por otros anal-
gésicos como paracetamol o ibuprofeno (monofá rmaco).
• Dolor visceral leve-moderado, dismenorrea y cefaleas. Ademá s en tra-
tamiento sintomá tico de la tos productiva en gripe y resfriado, tos feri-
na, laringitis, laringo-traqueitis, enfisema, neumonía, pleuritis,
neumo- coniosis, tuberculosis.
1
Posología
• Presentación oral:
» Rango [10-60mg] má x; 120 mg/d.
» Formas líquidos: adultos y niñ os >12 añ os: 10-20 mg/6h.
» Niñ os (6-12)a: 5-10mg/6-8h;(2-6)a:1-mg/Kg/día (3-4 tomas)
• Depot: en general: 50 mg/12h
Sobredosis
• Somnolencia, rash, miosis, vó mitos, hormigueo, ataxia y tumefacció n de
la piel. Fallo respiratorio e incluso muerte.
• Otros: excitació n inicial, ansiedad, insomnio y posteriormente en
cier- tos casos cefalea, alteraciones de la tensió n arterial, arritmias,
seque- dad de boca, hipersensibilidad, taquicardias, convulsiones,
trastornos gastrointestinales y ná useas.
Utilizar antagonista opiá ceo naloxona.
Contraindicaciones
Hipersensibilidad, niñ os < 2 añ os, depresió n respiratoria, ataque agudo de
asma, EPOC. No en primer trimestre de embarazo.
En diarrea asociada a colitis pseudomembranosa por tratamiento con an-
tibió ticos o intoxicació n (hasta eliminació n del tó xico).
Propiedades
Es un analgésico débil de acción central. Efecto a través de receptores
(µ) con baja afinidad. Su efecto analgésico es debido a la conversió n a morfina.
Particularmente, junto a analgé sicos, especialmente junto al
paracetamol su efecto analgé sico ha demostrado ser eficaz en dolor agudo
nociceptivo.
Mecanismos de acción
Antitusígeno central, moderado analgésico y sedante, antidiarréico.
Reacciones adversas
Puede producir reacciones adversas típicas de los opioides como: es-
treñ imiento, molestia gastrointestinal, ná useas, vó mitos, fatiga, mareo,
som- nolencia, sedació n, erupció n cutá nea, convulsiones, confusió n mental,
eufo- ria, disforia, depresió n respiratoria, disnea, dependencia, retenció n
urinaria.
Biodisponibilidad
Metabolismo hepá tico del primer paso reducido lo que contribuye a una
mayor eficacia por vía oral comparada con otros medicamentos morfínicos
similares. Rá pidamente absorbida a nivel intestinal. Se metaboliza a nivel
hepá tico. Un 10% es desmetilada a morfina lo cual contribuye a su acció n an-
1
algésica. Los productos del metabolismo son excretados por la orina. [Vme-
dia]p: 2.5-3 horas.
1
Potencia relativa
Efecto analgésico moderado
Posicionamiento OMS
Clase II en la escalera analgé sica
(UPP) Grado de unión a proteínas plasmáticas; # (consultar ficha técnica)
Codeína + Ibuprofeno
Nombre. Ibuprofeno (derivado del ac. fenilpropió nico) AINE, junto con
Codeína (analgé sico dé bil de acció n central).
Indicaciones y posología
Dolor de intensidad leve a moderada. (Ver codeína)
Posología
• Población adulta
Un compr./4-6 horas, segú n la intensidad del dolor.
Má ximo 6 compr/24 horas. Limitació n a 3 días y luego cambiar de plan
analgé sico.
• Población pediátrica
No se recomienda en < 18 añ os.
No se debe utilizar codeína en niñ os de 12 añ os al riesgo de toxicidad
opioide motivado por el metabolismo variable e impredecible de codeína a
morfina.
Sobredosis
Sobredosis ibuprofeno: generalmente no se han observado signos y
sín- tomas de toxicidad a dosis por debajo de 100 mg/Kg de ibuprofeno en
1
niñ os
1
o adultos. Se han observado signos y síntomas de toxicidad tras la
ingestió n de dosis de ibuprofeno de 400 mg/Kg o superiores.
Contraindicaciones
Ibuprofeno + Codeína: hipersensibilidad al ibuprofeno, codeína o cual-
quiera de los componentes. Ú lcera péptica/hemorragia gastrointestinal acti-
va o recidivante. Insuficiencia hepá tica y renal grave. Insuficiencia cardíaca
grave.
En todos los pacientes pediá tricos (0-18 añ os) que se someten a amigda-
lectomía y/o adenoidectomía por sdme. obstructivo del sueñ o por riesgo a
desarrollar reacciones adversas graves y amenazantes de la vida.
Propiedades
El ibuprofeno es un AINE de acció n analgésico de acció n periférica junto
con la codeína analgésicos de acció n central, que administrados conjuntam-
ente pueden potenciarse sin un incremento de los efectos adversos.
Mecanismos de acción
La asociación de fármacos (ibuprofeno y codeína) se basa en la suma
analgé sica obtenida, que es superior a la de los componentes por separado.
Ante la falta de analgesia de un AINE por separado en dolor leve–
moderado, la OMS recomienda la combinació n de un opioide dé bil como la
1
codeína con un AINE, en este caso el ibuprofeno.
1
Reacciones adversas
Ibuprofeno, pueden aparecer ú lceras pépticas, perforació n o sangra-
do intestinal, algunas veces mortal, particularmente en personas de edad
avanzada. Los estudios sugieren que especialmente a dosis altas (2.400 mg/d)
se pueden asociar a aumento de acontecimientos trombó ticos arteriales (in-
farto, ictus, etc). Se ha referido edema, hipertensió n, insuficiencia coronaria
en asociació n con el tratamiento con AINEs.
Codeína: (ver codeína).
Biodisponibilidad
Ibuprofeno: Biodisponibilidad 80%, absorció n completa vía oral (Tmax: 1-
2 horas). UPP: 90-99%. Ampliamente metabolizado en hígado y eliminado vía
renal (90% metabolitos inactivos y 10% inalterado). [Vmedia] p: 2 horas.
Codeína: ver codeína
Potencia relativa
Efecto analgésico moderado
Posicionamiento OMS
Clase II en la escalera analgésica
(UPP) Grado de unión a proteínas plasmáticas; AINE (antiinflamatorio no esteroideo);
(#) Reacciones adversas.
Tramadol
Nombre. Tramadol
Forma de administración
vo, vr, vp (subcutá nea, intramuscular, intravenosa)
Forma farmacéutica y contenido
• Compr. (50,100,150 y 200 mg).
• Compr. Lib. Prolong. (75 (BID), 100, 150, 200, 300 y 400 mg).
• Cá ps. de gelatina dura de 50 mg.
• Cá ps. duras de liberació n prolongada (50, 100, 150 y 200 mg).
• Sol. vo (gotas) 100 mg/ml.
• Ampollas iny. i.v. (100 mg/2 ml).
Indicaciones y posología
Dolor moderado/intenso (grave). (Ver tramadol + paracetamol).
1
Posología tramadol sólo (sin paracetamol)
Oral:
• Formas lib.; inicial: 50-100 mg; mantenimiento: 50-100 mg/6-8h
• Formas retard / 12 horas: 50-200 mg
• Formas retard / 24 horas: ini.100-200 mg (má x. 400 mg/d)
Rectal: inicio 100 mg; mantenimiento: 100 mg/6-8 horas.
I.m., s.c., i.v. ó infus: inicio 100 mg (1ª hora). Dolor moderado (50-100 mg)
o bien 50mg/10-20 min (dolor intenso) (má x. 250 mg); Mantenimiento: 50-
100/6-8 h.Para todas las vías, má x. 400 mg/día. Niñ os < 12 añ os, no recomen-
dado, só lo vía parenteral dosis unitaria 1-1.5 mg/kg
Sobredosis
Tramadol: en principio similares a los opioides de acció n central
(miosis, vó mitos, colapso cardiovascular, alteració n de la consciencia,
coma, convul- siones y depresió n e incluso parada respiratoria.
Propiedades
Agonista puro no selectivo de los receptores (µ, y ), con mayor afinidad (µ).
Efecto antitusígeno.
Mecanismos de acción
Mecanismo desconocido preciso puede implicar tanto efectos centrales y
periféricos.
1
Reacciones adversas
Puede producir vértigos, mareos, cefalea, confusió n, vó mitos, estreñ imien-
to, sequedad bucal, sudoració n, somnolencia, reacciones dé rmicas, fatiga,
temblores.
Curiosidades
Potencia relativa
Posicionamiento OMS
Tramadol + Paracetamol
Nombre. Tramadol/Paracetamol.
Forma farmacéutica
Comprimidos recubiertos
Contiene
Tramadol 75 mg y paracetamol 650 mg
Indicaciones
Tratamiento sintomá tico dolor moderado/intenso (grave).
1
• Población Adulta y adolescentes (12 años)
Un (1) comp (75 mg/650 mg), hasta cuatro (4) comp (300 mg/2600 mg).
No menos de 6 horas los intervalos.
Monitorizar / seguimiento del tratamiento si se prolongas los tiempos.
1
Clase II en la escalera analgé sica.
1
(SNC): Sistema Nervioso Central; (NA): Noradrenalina; (SERT): Serotonina; IMAO (Inb.
Mono- amino oxidasa).
Tramadol + Dexketoprofeno
Nombre / Administración
Tramadol / Dexketoprofeno. Vía oral.
Forma farmacéutica
Comprimidos recubiertos con película.
Contiene
Tramadol 75 mg y dexketoprofeno 25 mg.
Indicaciones
Dolor agudo a corto plazo de moderado a intenso cuyo dolor requiera una
combinació n de tramadol y dexketoprofeno. No superar 5 días de tratamiento.
Posología
• Población Adulta
Recomendado: un compr. (75mg/25mg) con dosis adicionales.
Intervalo mínimo: 8 horas. Dosis total diaria: (3 dosis/24 h).
Sobredosis
Tramadol: (ver las de tramadol); dexketoprofeno: (ver las de dexke-
toprofeno )
1
Ú lcera/hemorragia gastrointestinal activa, antecedentes de sangrado o
perforació n GI. Dispepsia cró nica, enfermedad de Crohn, colitis ulcero-
sa. Insuf. Cardíaca grave.
Propiedades
Agonista puro no selectivo de receptores (µ, y ), mayor á (µ).
Efecto antitusígeno.
Mecanismos de acción
Dexketoprofeno: disminució n de síntesis de prostaglandinas me-
diante la inhibició n COX: Es un fá rmaco analgésico, antiinflamatorio
y antipirético perteneciente a la familia de los antiinflamatorios no
esteroideos.
Reacciones adversas
Gastrointestinales(+frec): Pueden ser ú lceras pépticas, perforaciones
hemorragias intestinales, algunas veces mortales, especialmente en pa-
cientes de edad avanzada. Se han notificado casos de ná usea, vó mitos,
diarrea, flatulencia, estreñ imiento, dispepsia, dolor abdominal, mele-
nas, hematemesis, estomatitis ulcerativa, exacerbació n de colitis y enf.
de Crohn.
Potencia relativa
Entre 1:10 - 1:6 respecto a la morfina.
Posicionamiento OMS
Clase II en la escalera analgé sica.
Gastrointestinales (GI); Vía Ciclooxigenaxa (COX).
Morfina
Nombre. Morfina, sulfato.
Comprimidos. Comprimidos de liberació n retardada. Solució n oral de
liberació n normal.
Forma de administración
Inyecció n i.m. o s.c.
Inyecció n i.v. lenta / perfusió n
1
Presentación - Forma farmacéutica
Vía oral; vía subcutá nea o intramuscular; vía intravenosa lenta
perfusió n continua i.v.; vía epidural lumbar; vía intratecal lumbar
Indicaciones / Uso terapéutico
• Procesos dolorosos de intensidad grave: dolor postoperatorio inmed-
iato; dolor cró nico maligno; dolor asociado a IAM; disnea asociada a
insuficiencia ventricular izquierda y edema pulmonar; ansiedad ligada
a la cirugía.
• Tratamiento prolongado del dolor cró nico intenso. Dolor Postoperatorio.
Posología
• Vía oral: comprimidos de liberación retardada de sulfato de morfina.
Población adulta
» Dosis inicial: 30 mg/ 12 horas.
» Dolor postquirúrgico: (tras recuperar funció n intestinal): (<70Kg):
20 mg/12h; (>70Kg): 30 mg/12h.
Población niños
» Dolor oncológico intenso: inicial: 0,2-0,8 mg/Kg/ 12h; incremento
25-50%.
Población adulta
» Dosis inicial: 30-200 mg/ 24 horas.
Población niños
» Dolor oncológico intenso: inicial: 0,4-1,6 mg/Kg/ 24h.
• Vía oral: solución oral de liberación normal de sulfato de morfina.
Población adulta
» Dosis inicial: 30-200 mg/24 horas.
Población niños
» Dolor inicial: (>13 añ os): 10-20 mg/4-6h; (6-12 añ os): 5-10mg (max.)
/4-6h;(1-6 añ os): 2.5-5 mg(má x.)/4h; no utilizar (<1 añ o).
1
• Vía intravenosa lenta:
Adultos: (inicio): 0.8-10 mg/h; (mant.): 0.8-80 mg/h; (exacerb): 440 mg/h
Sobredosificación
En su caso de administrar, 0,8 mg i.v. de naloxona. Repetir cada 2-
3 minutos en caso de necesidad o bien mediante infusió n de 2 mg en
500 ml de s.s.f. o dextrosa 5%.
Advertencias y precauciones
Metabolismo hepá tico y eliminació n renal por lo que ha de valorarse
y ajustar dosis segú n la insuficiencia funcional de ambos.
1
Interacciones
Crisis de hiper/hipotensió n junto a IMAO. Potencia a tranquilizantes,
hipnó ticos, sedantes, alcohol, miorrelajantes, anti-HTA.
Mecanismos de acción
Analgésico opiá ceo afín por receptores (µ) y menos para () en SNC
Reacciones adversas
Ná useas, vó mitos, estreñ imiento, somnolencia, sudoració n, euforia, tol-
erancia (en tratamiento prolongado), sedació n, depresió n respiratoria,
hipotensió n ortostá tica. Retenció n urinaria (má s frecuentes con epi-
dural o intradural).
Potencia relativa
Equivalencia con la morfina (utilizado como unidad comparativa) 1:1
Posicionamiento OMS
Clase III en la escalera analgé sica
(SNC): Sistema Nervioso Central; IMAO (Inb. Monoamino oxidasa); (IAM): Infarto agudo
de miocardio.
Fentanilo
Agonista puro de gran potencia (50-100 > Morfina). Muy liposoluble.
Fentanilo transdérmico
Los
El parches
Fentanilodisponen de una(TTS)
Transdérmico membrana quedepermite
se libera maneralacontinua
liberacióynsere-
gular y limitada de fentanilo. Se acumula en la piel y tejido subcutá
absorbe a través de la piel debido su alta liposolubilidad y potencia.neo en
un efecto “depot”. Alcanza niveles estables entre 12-24 horas y se mantiene
constante durante 72 horas, que es cuando se recambia, aunque en un 15%
precisan recambio a las 48 horas.
Biodisponibilidad. 92%
Tiempo medio de eliminación. 12-25 h.
1
Inicio
En pacientes sin tratamiento opioide (näive):
• Fentanilo 12 µgr/72 h.
Mantenimiento
• Cambiar el parche cada 72 horas.
En ocasiones puede ser necesario el cambio cada 48h.
Ajustar dosis con aumentos 12-25 µgr/72 h.
Suspensión
• Se necesitan al menos 17 horas para que se elimine el 50% del fentanilo.
Efectos adversos
• Los de los opioides.
• Efectos dermatoló gicos por la aplicació n del parchrash o picor, leves
(<12%).
• Tener en cuenta las situaciones que pueden:
» aumentar la temperatura corporal, la RMN
» o alteracionesen la piel, que pueden alterar absorció n del fá rmaco.
Administración
• Colocar sobre la piel indemne y sin vello, sobre todo en tó rax y parte
superior del brazo. Cambiar cada 72 h.
Forma farmacéutica
• Parches: 12, 25, 50, 75 y 100 µgr.
1
Tabla 3. Opioides y receptores que condicionaran la respuesta a los mismos
FÁRMACO CAUSA EFECTOS COMENTARIOS
Inhibició n >toxicidad
MACRÓLIDOS Observar
metabó lica del opioide
Hipotensió n e hipoxemia
MIDAZOLAM Desconocida Utilizar en anestesia
en neonatos
Zumo de pomelo
ZUMO DE niveles plasmá ticos
NA 2 h antes o 5 h dps
POMELO de fentanilo
del fentanilo oral-
bucal
Fentanilo de acción
inmediata Indicación
Tratamiento del dolor irruptivo oncoló gico. El citrato bucal de fentanilo,
las tabletas de citrato de fentanilo sublinguales, el fentanilo transmucosa oral
y el fentanilo intranasal proporcionan una opció n de tratamiento má s eficaz
que la morfina oral en el dolor irruptivo.
Presentaciones
Tabla 4.
12,5 µ/h 30 mg
25 60
37,5 90
50 120
75 180
112,5 270
150 360
225 540
308 740
400 960
1
Tabla 5.
BIODISPONI- FRACCIÓN DE
CONCEN-
FENTANILO BILIDAD ABSORCIÓN TMÁX CMÁX
TRACIÓN
ABSOLUTA TRANSMUCOSA
200 µg
0,39 a
Citrato 400 µg 50%
25% a través 20-40 min. 2,5 ng/ml
de fentanilo 600 µg comparado
de la mucosa 200 a para dosis
transmucosa 800 µg con
bucal 1600 µg 200 a
oral (Actiq®) 1200 µg fentanilo iv
1600 µg
1600 µg
100 µg 0,25-1,59
Comprimido 35-45
200 µg 48% a través ng/ml
bucal de minutos
400 µg 65% de la mucosa para dosis
fentanilo para dosis
600 µg bucal de 200 a
(Effentora®) 200 a 800
800 µg 800 µg
µg
100 µg 0,2-1,3
Tableta de 22,5-40
200 µg 54% a través ng/ml
fentanilo minutos
400 µg 70% de la mucosa para dosis
sublingual para dosis
600 µg bucal de 200 a
(Abstral®) 200 a 800
800 µg 800 µg
µg
Film 200 µg 0,38-2,19
soluble de 400 µg 51% a través ng/ml
60 min
fentanilo 600 µg 71% de la mucosa para dosis
para 800 µg
bucal 800 µg bucal de 200 a
(Breakyl®) 1200 µg 1200 µg
0,35-1,2
Spray de
50 µg 12-15 min. ng/ml
fentanilo
100 µg 89% No relevante para 50 a para dosis
intranasal
200 µg 200 µg de 50 a
(Instanyl®)
200 µg
Spray de
100 µg 85% que 0,51-0,56
fentanilo 15-21 min.
200 µg Fentanilo ng/ml
pectina N/D para
400 µg Transmucosa dosis de
intranasal 100 a 800 µg
800 µg Oral 100 a 800 µg
(Pecfent®)
67 µg
Comprimidos 133 µg
sublinguales 267 µg
70% 15-30 min. 0,3-2 ng/ml
fentanilo 400 µg
(Avaric®) 533 µg
800 µg
N/D: No disponible. CMÁX: Concentración plasmática máxima.
TMÁX:Tiempo en el que se alcanza la concentración máxima en sangre.
Tabla 6.
TRANSMUCOSO BUCAL SUBLINGUAL INTRANASAL
Inicio analgesia 15 min 10-15 min 10-15 min 3-5 min
T. de analgesia 2,5-5 h 4h 4h 2h
Autorregulable Sí No No No
Titulación Sí Sí Sí Sí
Necesidad de saliva Sí Sí Sí No
1
Tabla 7.
VÍA
ADMINISTRACIÓN
VENTAJAS DESVENTAJAS
FORMULACIONES
DISPONIBLES
1
destreza.
1
Efectos secundarios
Fentanilo con pectina: rinorrea (4%), obstrucció n nasal (2%).
SÍ
SÍ
SÍ
Su paciente NO presenta
sis de dolor aparecen antes de la siguiente dosis del analgésico pautado de DOLOR IRRUPTIVO
forma regular para el dolor basal? NO ONCOLÓGICO
Su paciente presenta dolor
por FALLO AL FINAL DE LA
DOSIS,
SÍ relacionado con
Su paciente presenta
DOLOR IRRUPTIVO ONCOLÓGICO
1
138
Tapentadol
Mecanismo de acción
Dual: agonismo µ e inhibició n de la recaptació n de la noradrenalina.
Indicaciones
Permite una elevada eficacia analgésica en dolor cró nico intenso en mode-
los de dolor nociceptivo, neuropá tico y mixto.
Dosis
Debe tomarse un comprimido dos veces al día, aproximadamente cada 12
h, hasta una dosis diaria má xima de 500 mg.
Efectos adversos
• Gastrointestinales
Los problemas asociados conmumente a opiá ceos (constipació n, naú seas
y vó mitos) son menores con tapentadol.
• Respiratorios
Es má s frecuente en ancianos o pacientes debilitados o aquellos que ya
presentan hipoxia, hipercapnia, obstrucció n de vía aérea superior, dosis tera-
pé uticas moderadas pueden significativamente deprimir la ventilació n pul-
monar. Debe ser empleado só lo bajo supervisió n mé dica cuidadosa a la
me- nor dosis efectiva en estos pacientes.
• SNC
Somnolencia, mareos/vértigo, cefalea
• Sobredosis
La experiencia es muy reducida. El manejo de la sobredosis debe dirigirse
asegurar la vía aérea e instaurar ventilació n controlada. Así como medidas de
soporte en el manejo del shock y edema pulmonar acompañ antes.
1
Interacciones
• Analgé sicos agonistas µ opió ides, pentazocinas, otros tranquilizantes,
sedantes, hipnó ticos u otros fá rmacos depresores del SNC (incluídos
alcohol, opió ides, drogas ilegales) pueden presentase una depresió n del
SNC añ adida, resultando en depresió n respiratoria, hipotensió n,
seda- ció n profunda o coma. Cuando se contemple una asociació n con
estos fá rmacos considerar reducir la dosis de uno de ellos o ambos.
• Síndrome serotoninérgico potencialmente mortal cuando se asocian
fá rmacos serotoninérgicos tales como Inhibidores selectivos de la re-
captació n de serotonina, Inhibidores selectivos de la recaptació n de
Noradrenalina, IMAO y triptanos.
Contraindicaciones
• Pacientes con una significativa depresió n respiratoria, asma bronquial
agudo o severo, hipercapnia en pacientes no monitorizados, o en au-
sencia de equipo de resucitació n.
• Íleo paralítico.
• Tratamiento con IMAO: pacientes que reciben Inhibidores de la Mo-
noamino Oxidasa o lo ha tomado en los ú ltimos 14 días.
Precauciones
• Depresión respiratoria: con precaució n en ancianos, pacientes
debi- litados y aquellos pacientes que presentan enfermedad
pulmonar, cor pulmonale, obesidad severa, apnea del sueñ o, mixedema,
cifoescoliosis, depresió n del SNC o coma.
• Depresión del SNC: evitar en pacientes que reciben otros
depresores centrales. Cuando se contemple un tratamiento combinado,
deberá re- ducirse la dosis de uno o ambos agentes.
• Aumento de Presió n Intracraenal. Los analgé sicos opioides puede
ele- var la presió n del LCR conllevando depresió n respiratoria con
reten- ció n de carbó nico.
• Mal uso y abuso: tapentadol es una sustancia de uso controlado. Todos
los pacientes tratados con tapentadol requieren una vigilancia
cuidadosa.
• Conducción y uso de maquinaria: los pacientes debe ser alertados
que el tapentadol puede perjudicar la capacidad mental y física re-
queridas para el desempeñ o de tareas potencialmente peligrosas tales
como conducir un coche o manejar maquinaria.
• Interacciones con alcohol y drogas de abuso.
• Convulsiones.
• Insuficiencia hepática y renal: no se recomienda utilizar en enferme-
dad severa. Usar con precaució n en insuficiencia hepá tica moderada.
• Insuficiencia pancreática y de vías biliares: espasmo del esfínter de Oddi.
• Lactancia y embarazo: no hay estudios adecuados. Usar en embarazo
só lo si el beneficio potencial justifica el posible dañ o fetal. No se reco-
1
mienda durante el trabajo del parto ni en el inmediato despué s.
1
Los neonatos cuyas madres hayan tomado tapentadol deberan ser mo-
nitorizados por depresió n respiratoria. No debe usarse durante la lac-
tancia.
Vía de administración
Oral en formulaciones de liberació n inmediata y prolongada.
Patron de absorción
Fá cil absorció n vía oral. Analgesia de inicio rá pido 1 hora y de 12 horas
de duració n.
Biodisponibilidad
42-87%. En comparació n con la Morfina oral (22-48%) deliberació n pro-
longada tiene menor variabilidadde las concentraciones plasmá ticas.
Metabolismo
Hepá tico a noroxicodona vía CYP3A4 (citocromo P450).
Naloxona
1
• El antagonista naloxona se añ ade para contrarrestar el estreñ imiento
inducir por opioides, que actú a selectivamente a nivel intestinal, blo-
queando los efectos locales de los opioides a este nivel, sin modificar su
analgesia central.
• Eficaz en Dolor Neuropá tico benigno.
Dosis de inicio
• Oxicodona en pacientes “naïve”: iniciar el tratamiento 5 mg/12h con in-
crementos progresivoshasta alivio eficaz.
• Individualizar dosis.
• Oxicodona-Naloxona en pacientes sin tratamiento opioide (nä ive):
5 mg/2,5 mg c/12h – 10 mg/5 mg c/12h.
• En paciente ya en tratamiento con opioides: estimar la equivalencia de
dosis (ver tabla 11 -pág. 153-).
• Retirar tratamiento opioide previo de forma gradual.
Vias de administración
Las formulaciones existentes en Españ a son parenteral y oral.
Puntos clave
• OXN debe ajustarse segú n la intensidad del dolor y la sensibilidad del
paciente, empleando la mínima eficaz.
• Ajuste c/1-2 días.
• Administració n vía oral c/12h.
• No se requiere ajuste de dosis en ancianos.
• CI en pacientes con Insuficiencia hepá tica y renal moderada o grave.
Interacciones oxicodona
Tabla 8.
FÁRMACO CAUSA EFECTOS COMENTARIO
>Dosis oxicodona
FLUOXETINA ND dosis de oxicodona
para igual efecto
>Dosis oxicodona
SERTRALINA ND dosis de oxicodona
para igual efecto
>Dosis oxicodona
QUINIDINA ND dosis de oxicodona
para igual efecto
>Dosis oxicodona
AMITRIPTILINA ND dosis de oxicodona
para igual efecto
Reducció n de la
>Dosis oxicodona
CICLOSPORINA biodisponibilidad Observar
para igual efecto
de la ciclosporina
>Aclaramiento
RIFAMPICINA ND Observar
rifampicina
1
F. Farmacéutica
Tabla 9.
OXICODONA-NALOXONA (Targin®) 5 mg/2,5 mg
OXICODONA-NALOXONA (Targin®) 10 mg/5mg OXICODONA-
NALOXONA (Targin®) 20mg/10 mg OXICODONA-NALOXONA
(Targin®) 40 mg/20 mg OXICODONA (OxyContin®) 5 mg, 10
mg, 20 mg, 40 mg y 80 mg
OXICODONA DE LIBERACIÓN RÁPIDA (OxyNorm ®) 5, 10 y 20 mg
HIDROCLORURO DE OXICODONA 10 mg/ml (equivale a 9 mg de oxicodona base)
1 ml=10 mg hidrocloruro de oxicodona
2 ml= 20 mg hidrocloruro de oxicodona (10 mg/ml)
20 ml= 200 mg hidrocloruro de oxicodona (10 mg/ml)
Hidromorfona
Nombre. Hidromorfona.
Forma administración. Vía oral.
Forma Farmacéutica
Comprimidos de liberació n prolongada cada 24 horas.
Contiene
Hidromorfona 4-8-16-32 mg.
Posología
• Población adulta
» Dosis inicial: 8 mg/24h (4 mg inicialmente puede mejorar la
tolerabilidad).
Uso de opioides previos (dosis equianalgésicas) vs (1:5 morfina).
» Dolor irruptivo: dosis complementarias de la hidromorfona o mor-
fina de liberació n inmediata no deben de superar el 10-25% de la
dosis de hidromorfona de liberació n prolongada.
Sobredosificación
En su caso de administrar, 0,8 mg i.v. de naloxona. Repetir cada 2-3 minu-
tos en caso de necesidad o bien mediante infusió n de 2 mg en 500 ml de
s.s.f. o dextrosa 5%.
Advertencias y precauciones
• Traumatismo craneal, (puede provocar hipertensió n intracraneal),
es- treñ imiento cró nico, dependencia a opiá ceos, inflamació n o
trastornos obstructivos intestinales, pancreatitis secundaria biliar.
1
• Por su metabolismo hepá tico se recomienda reducir dosis en trastornos
hepá ticos.
• Por su eliminació n por la orina, se recomienda reducir dosis en caso de
insuf. renal. Insuficiencia adrenocortical, hipotiroidismo, mixedema,
estenosis uretral.
• Riesgo de Tolerancia y dependencia tras suspensió n brusca. No utili-
zar en íleo paralítico, embarazo, ni lactancia.
• Precaució n con la conducció n y maquinaria peligrosa.
Interacciones
• Potencia el efecto de depresores del SNC tales como hipnó ticos, sedan-
tes, antipsicó ticos y alcohol.
• Se debe valorar la asociació n con otros depresores centrales y analgé-
sicos de acció n central, valorando cada caso.
• Incrementa la acció n de los relajantes musculares.
Mecanismos de acción
Agonista de los receptores (µ) con baja afinidad por los receptores ().
Reacciones adversas
(Ver ficha té cnica de medicamento).
• Los típicos de los opiá ceos.
• Estreñ imiento (en tratamientos cró nicos se recomienda utilizació n
de laxantes), ná useas, vó mitos. Otras reacciones adversas frecuentes
son: somnolencia, cefalea, mareo, astenia, sedació n. Riesgo de
depresió n respiratoria, hipotensió n ortostá tica.
Potencia relativa
Equivalencia con la morfina (5 mg morfina = 1 mg hidromorfona).
Posicionamiento OMS
Clase III en la escalera analgé sica.
1
(SNC): Sistema Nervioso Central; IMAO (Inb. Monoamino oxidasa); Gastrointestinal (GI).
1
Metadona
Mecanismo de acción
Agonista opiá ceo puro de origen sinté tico con potencia ligeramente su-
perior a la morfina, mayor duració n de acció n y menor efecto euforizante.
Presenta afinidad y marcada actividad en los receptores µ.
Indicaciones
• Tratamiento del dolor severo.
• Tratamiento de detoxificació n en la dependencia a opiá ceos
(deshabi- tuació n).
Dosis
1. Tratamiento del dolor severo
» Adultos:
• VO = dosis incial de 5-10 mg/4-12 horas dependiendo de la inten-
sidad del dolor.
• IV/SC/IM = 2.5-10 mg/8-12 horas en pacientes tratados con
opioides (titular cuidadosamente).
• Conversió n de vía oral a parenteral = relació n oral:parenteral 2:1.
2. Deshabituación a opiáceos*
» (VO)
• Inicialmente = 20-30 mg; puede administrarse dosis adicional de
5-10 mg si los síntomas de abstinencia no desaparecen o reapa-
recen a las 2-4 horas (la dosis total del primer día no debería
sobrepasar los 40 mg).
• Mantenimiento = 80-120 mg/24 h (titulació n en incrementos se-
manales de10mg/día).
• Retirada = de forma gradual, disminució n paulatina de <10% de
dosis mantenimiento/10-14 días.
Fármaco-cinética
• Inicio de acción:
» IV = < 1-5 min.
» SC/ IM = 5-20 min.
» VO = 30-60 min.
1
• Efecto máximo
» IV = 5-20 min.
» SC/ IM = 30 min a 2 horas.
• Duración
» Parenteral = 4-6 horas
» VO = 4-8 horas (22-48 horas en tratamiento mantenido con metadona).
Efectos adversos
• SNC
Euforia, disforia, cefalé a, insomnio, agitació n, desorientació n, somno-
lencia, mareos, confusió n, convulsiones, HTIC.
• Cardiovasculares
Bradicardia, vasodilatació n periférica, parada cardiaca, síncope, shock,
hipotensió n, hipertensió n, edema, arritmia, bigeminismos, extrasísto-
les, taquicardia, Torsade de Pointes, fibrilació n ventricular, taquicardia
ventricular, cambios en ECG, prolongació n del QT, inversió n de la onda
T, miocardiopatía, flushing, palpitaciones, flebitis
• Gastrointestinales
Ná useas, vó mitos, estreñ imiento, diarrea, anorexia, calambres en el es-
tó mago, xerostomía, espasmos del tracto biliar, dolor abdominal, glosis-
tis, aumento de peso, alteraciones del gustoNeuromusculares: debilidad
• Respiratorios
Depresió n respiratoria, edema pulmonar, laringoespasmo, apnea
• Dermatológicos-alérgicos
Prurito, urticaria, rash, edema, dermatitis de contacto
1
• Depresores del SNC asociados a metaona potencia sus efectos depreso-
res respiratorios, cardiovasculares y del SNC.
• Metadona puede incrementar niveles y efectos de los fá rmacos me-
tabolizados por la enzima CYP2D6, asimismo disminuir los niveles y
efectos de los profá rmacos activados por la misma enzima.
• Inhibidores de la CYP3A4 pueden aumentar los niveles/efecto de la
metadona.Metadona puede incrementar los niveles de desimipramina.
• La asociació n con antidepresivos tricíclicos y fá rmacos que prolongan
el intervalo, aumentan su efecto y/o toxicidad.
Contraindicaciones
Hipersensibilidad a metadona u otros componentes de la formulació n; de-
presió n respiratoria, asma aguda o hipercapnia; contraindicació n de su uso
prolongado durante el embarazo o cercano al té rmino del mismo.
Buprenorfina
Nombre. Buprenorfina.
Forma administración. Vía sublingual - Vía tó pica.
Presentación - Forma farmacéutica
• Comprimidos de 0,2-2-8 mg.
• Solució n inyectable 0,3.
• Parche transdérmico (TTS): 35; 52,5; y 72 µg/h.
Posología
• Población adulta (> 15 años)
» Sublingual: inicial, 0,8-4mg/24h (4h después del ú ltimo consumo
opiá ceo); má ximo 16 mg/ día.
» Parches transdérmicos: inicial: 35µg/h; mantenimiento: reemplazo
parche cada 96 horas má ximo y, si es preciso, cambiar a concentra-
ció n mayor hasta eficacia analgésica; no aplicar má s de dos parches
a la vez.Analgesia adicional: compr. Subling.:0,2-0,4 mg/6-8 horas
im o iv.
Sobredosificación
(Ver morfina)
Advertencias y precauciones
Ajuste de dosis en insuficiencia hepá tica o renal y ancianos.Puede incre-
mentar la PIC, (no recomendado en traumatismo craneoencefá lico).
1
Contraindicaciones y límites de utilización
Hipersensibilidad, insuficiencia respiratoria grave, delirium tremens,
miastenia grave, IMAOs. No se recomienda en niñ os, ni en opioide depen-
dientes ni en tratamiento de abstinencia a opioide.
Interacciones
Depresió n aditiva del SNC con opioides, sedantes, hipnó ticos,
anesté sicos generales, fenotiazinas, tranquilizantes, relajantes musculares,
anti-H2 se- dantes y alcohol. Los inductores del citocromo CYP3A4
aumentan el efecto de la buprenorfina y, y los inductores del CYP3A4 lo
disminuyen.
Mecanismos de acción
Analgésico ago/antagonista opiá ceo afín por receptores (µ) y ().
Reacciones adversas
Vé rtigo, cefalea, disnea, vó mitos, estreñ imiento, eritema, prurito,
exante- ma, diaforesis, edema, cansancio somnolencia, depresió n
respiratoria, bron- coespasmo.
Potencia relativa
Equivalencia con la morfina (5 mg morfina = 1 mg hidromorfona)
Posicionamiento OMS
Clase III en la escalera analgé sica
(SNC): Sistema Nervioso Central; IMAO (Inb. Monoamino oxidasa): (PIC: Presión intracraneal).
Meperidina (Petidina)
Nombre. Hidrocloruro de petidina.
Forma farmacéutica
Solució n inyectable, limpia e incolora.
Contiene
1 ml = 50 mg; 2 ml= 100 mg.
Indicaciones
• Tratamiento del dolor severo, incluido el asociado a procedimientos
quirú rgicos o fracturas, dolores derivados de afectació n del sistema pe-
riférico (neuralgias) o de espasmos de la musculatura lisa (vías biliares,
aparato gé nito-urinario, etc), angina de pecho o crisis tabé ticas.
• Tratamiento del dolor en obstetricia, en caso de rigidez y espasmos
del hocico de tenca, contracturas dolorosas y dolores de expulsió n.
1
• Como medicación preanestésica.
1
Posología
Dosis y ajustes en funció n de la intensidad de dolor y la respuesta del
paciente.
Potencia la administració n de otros tranquilizantes por lo que deberá re-
ducirse las dosis 25-50%.
• Administración: i.m., s.c. o i.v. lenta (no precisa dilució n aunque para
la administració n i.v. se recomienda hacerlo diluido en 10 ml de suero
fisioló gico o glucosado al 10%.
• Dolor severo (incluido postquirúrgico)
» 25-100 mg / 4 horas, i.m. o s.c.
» 25-50 mg / 4 horas, i.v. lenta.
• Medicación preanestésica
» Dosis recomendada 1 hora antes de intervenció n.
› Adultos: 50-100 mg i.m.
› Ancianos: misma pauta, podrían ser má s sensibles a la medicació n.
› Niños: 1.0-2.0 mg/kg cada 4 horas i.m.
• Población obstétrica
» Dosis de 50-100 mg i.m. o s.c., tan pronto aparezcan contracciones
uterina a intervalos regulares, puede repetirse cada 1-3 horas (má xi-
mo 400 mg en 24 horas).
• Población anciana
» Dosis inicial no debe exceder los 25 mg. Los ancianos pueden ser
má s sensibles a los efectos de la petidina, especialmente a la depre-
sió n SNC.
• Poblaciones especiales
» Niños: só lo indicado como medicació n preanestésica (>6 añ os).
» En pac. con insuf. hepática o renal leve-mod: debe reducirse la
dosis y contraindicado si grave.
Sobredosis
Variable segú n pacientes. Los consumidores habituales pueden tolerar
dosis muy altas.
• Síntomas
Tríada de depresió n respiratoria, como o estupor y constricció n de las pu-
pilas, se considera indicativo de sobredosis por opioides. Con la aparició n de
la hipoxia, se produce miosis. Má s allá , tras una sobredosis grave o rá pida i.v.
puede producir una parada respiratoria y muerte.
1
somnolencia intensa, nerviosismo o inquietud intensos, alucinaciones, edema
pulmonar, rabdomiolisis y fallo renal progresivo.
Propiedades
• Analgé sico opioide derivado de la fenilpiperidina.
• Es un analgésico central de tipo opioide (agonista puro). Se opone
a la neurotransmisió n nociceptiva y modifica la reacció n psíquica del
sujeto al dolor.
• Efecto depresor respiratorio: se antagoniza con la naloxona.
• Su metabolito principal (norpetidina) tiene una potencia analgé sica
dos veces menor y puede aparecer la aparició n de convulsiones.
• Como analgésico central: sobre SNC y mú sculo liso. Presenta una ele-
vada afinidad y fuerte por los receptores (µ).
Posee actividad similar a la atropina y efecto espasmogénico en ciertos
mú sculos lisos. Estimula la liberació n de ADH y el centro del vó mito e
inhibe la liberació n de ACTH y de hormonas h¡gonadotró ficas. También
produce incremento de glucemia.
• En el útero no grávido, provoca una estimulació n suave. Pero en el
ú tero grávido hiperactivado por oxitocina, incrementa el tono, la fre-
cuencia y la intensidad de las contracciones. Durante el parto, una dosis
terapé utica de petidina tiene poco efecto y no altera las
contracciones del postparto o la involució n del ú tero (no incrementan
las hemorragias del postparto).
• Escaso efecto sobre la tos y la diarrea.
Mecanismos de acción
• Se absorbe en TGI pero la disponibilidad es menor que administrada
i.v. Unió n a proteínas plasmá ticas 40-60%. Rá pida distribució n sobre
tejidos vascularizados.
• El metabolismo hepático genera numerosos metabolitos, el principal
(norpetidina), en el recién nacido este metabolismo está muy reducido.
Petidina, norpetidina y sus metabolitos se eliminan vía renal en 3,6 ho-
ras la petidina y hasta 8 horas la norpetidina.
1
Reacciones adversas
• Frecuentes: bradicardia, palpitaciones, taquicardia, hipotensió n ortos-
tá tica. Depresió n respiratoria (dosis elevada) potencialmente mortal.
Sedació n, vé rtigo, mareos, sudoració n, disforia o euforia, alucinacio-
nes,… Miosis, visió n borrosa. Ná useas y vó mitos, boca seca, espasmo
biliar.
• Poco frecuentes: retenció n urinaria, espasmo uretral y anuria.
• Raras: reacciones anafilá cticas, urticaria, prurito, irritació n local.
• Poco conocidas: rigidez muscular.
• No conocida: transpiració n, rubor facial, hipotermia.
Advertencias / Precauciones
• No existen datos fiables sobre teratogenicidad en animales.
• Se desconoce si afecta a la capacidad reproductora tras la administra-
ció n durante embarazo.
• Atraviesa BFP pudiendo causar problemas de succió n y depresió n
res- piratoria en recié n nacido.
• Los hijos de madres dependientes de petidina pueden manifestar sín-
drome de abstinencia.
• Durante el parto puede incrementar el efecto de pará lisis gá strica y con
ello incrementa el riesgo de broncoaspiració n.
Potencia relativa
• Acció n 1/5-1/10 má s débil que la morfina.
• Aprox. (60-80 mg petidina corresponden con 10 mg de morfina)
Posicionamiento OMS
Clase III en la escalera analgé sica
(SNC): Sistema Nervioso Central; (PIC): Presión Intracraneal; (SERT): Serotonina; (IMAO):
Inhibidor de la monoaminooxidasatipo A y B; (TGI): Tracto gastrointestinal: (#) ver ficha técnica
medicamento; (BFP): barrera feto-placentaria.
Sufentanilo
Nombre. Sufentanilo.
1
Posología
Autoadministració n de comprimidos en respuesta al dolor mediante el uso
de un dispositivo de administració n propio, diseñ ado para admó n. de un com-
pr sublinguales 15 µg sufentanilo, utilizado por el paciente segú n lo necesite,
con 20 minutos de intervalo, durante hasta 72 horas (má ximo recomendado).
Sobredosificación
La sobredosis se manifiesta por una exacerbació n de sus efectos
farmaco- ló gicos. Dependiendo de la sensibilidad individual, el cuadro
clínico está de- terminado por el grado de DR. Esto podría variar de
hipoventilació n a parada respiratoria. Otros síntomas que se pueden producir
son pérdida de concien- cia, coma, shock cardiovascular y rigidez muscular.
Advertencias y precauciones
La prescripció n só lo deben realizarla los mé dicos con experiencia en el
tratamiento con opioides, sus reacciones adversas y en á mbito hospitalario.
1
• Función hepática o renal alteradas: sufentanilo se metaboliza princi-
palmente en el hígado y se elimina en la orina y las heces. La
duració n de la actividad se puede prolongar en los pacientes con
insuficiencia hepá tica y renal graves.
Interacciones
• Interacció n con la enzima citocromo P450-3A4.
• Depresores SNC.
• Inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO).
Mecanismos de acción
Grupo farmacoterapéutico: analgésicos, opioides.
1
de un efecto sobre la sustancia negra y el nú cleo estriado. La activi-
dad hipnó tica puede demostrarse mediante las alteraciones del EEG.
» Gastrointestinal (GI): Las concentraciones plasmá ticas analgési-
cas de sufentanilo pueden provocar ná useas y vó mitos mediante la
irritació n de la zona de activació n de los quimiorreceptores.
Los efectos GI comprenden la disminució n de la motilidad propul-
sora, la disminució n de la secreció n y el aumento del tono muscular
(hasta espasmos) de los esfínteres del tubo digestivo
» Efectos cardiovasculares: dosis bajas de sufentanilo i.v. asociadas
con actividad de tipo vagal (colinérgica) ocasionan bradicardia leve.
No se observaron efectos directos de sufentanilo sobre la funció n
del miocardio.
Reacciones adversas
(Ver ficha técnica de medicamento)
Potencia relativa
En seres humanos, la potencia es de entre 7 y 10 veces má s alta que con
fentanilo y 500-1.000 veces má s alta que morfina (vo).
Posicionamiento OMS
Clase III en la escalera analgésica, con uso hospitalario en dolor agudo
postoperatorio.
(SNC): Sistema Nervioso Central;(PIC): Presión intracraneal; IMAO (Inb. Monoamino oxidasa):
(GI): Tracto gastrointestinal; (DR) Depresión respiratoria.
Recomendaciones
• Actuar segú n el protocolo establecido y utilizar la misma tabla de con-
versión para los distintos cambios que se realicen.
1
• Evaluar motivos de la ROP para seleccionar fá rmaco y vía de admi-
nistració n:
» Mal control del dolor.
» Cambio de vía de administració n.
» Toxicidad del opiode.
• Evaluar al paciente y situación clínica:
» Opioides administrados previamente y su tolerancia.
» Tratamientos concomitantes.
» Situació n clínica y psicosocial.
» Disponibilidad de fá rmacos opioides y formulaciones.
» Paciente hospitalizado o ambulatorio.
• Informar al paciente y su familia que vamos a realizar una ROP y los
motivos de la mismas, así como la vigilancia de posibles efectos adver-
sos, disminució n de la analgesia y necesidad de medicació n de rescate.
Dosificación
ROP progresivo
1º Reducir 10-30 % dosis de opioide + Iniciar el nuevo opioide a la dosis
má s baja recomendada.
ROP ambulatorio
• Asegurarse de que el paciente tiene un cuidador fiable.
• Dar una adecuada informació n de posibles efectos secundarios y ries-
gos así como una educació n sanitaria correcta al paciente y a su familia.
• Asegurar de una correcta supervisió n y un adecuado seguimiento.
• Asegurarse de que el paciente tiene facilidad para asistencia sanitaria.
ROP no ambulatorio
• Mal control del dolor que requiera dosis altas de opioides.
• Efectos 2º graves o toxicidad.
• Si no se puede asegurar una monitorizació n cuidadosa.
1
Situaciones especiales
Tabla 10.
CONDICIONANTES
OPIOIDE RECOMENDACIÓN
CLÍNICOS
Difícil manejo
Ancianos Metadona
No evidencia
Morfina Fá rmaco de elecció n
Disnea
Fentanilo 2ª Elecció n
Estreñimiento pertinaz/ Fentanilo, metadona Uso recomendado
Obstrucción intestinal Morfina, buprenorfina Uso no recomendado
Parece no tener actividad
Inmunodeprimidos Buprenorfina
inmunosupresora
Uso recomendado
Fentanilo, metadona
I. Hepática Precaució n en
Resto de opioides mayores
IH Mod-Severa
Morfina, hidromorfona Precaució n en IR leve-mod
Oxicodona Precaució n IR mod-severa
I. Renal Tapentadol No recomendado en IR
Metadona, fentanilo, severa No precisan ajustar
buprenorfina
dosis
Precaució n Carbamacepina,
Polifarmacia Tapentadol
ISRS, ADT
Morfina Fá rmaco de elecció n
Tos
Metadona 2ª elecció n
Ocasiona prolongació n del QT.
Trastornos
Metadona Precaució n con ADT, Lidocaína,
del ritmo cardíaco
amiodarona, quinidina
1
Tabla 12.
CONVERSIÓN A MORFINA ORAL RATIO
Morfina oral x1
Morfina iv x2
Morfina sc x3
Oxicodona vo x5
Hidromorfona oral x2
Fentanilo iv :10
Fentanilo Transdérmico x24 y:10
Buprenorfina Transdérmica :0,583
Existen distintas tablas equianalgé sicas publicadas por las compañ ías
farmacé uticas sobre sus propios productos, las recomendadas por algunas
sociedades científicas, las aparecidas dentro de materiales de formació n y
fuentes on-line, existiendo una gran variabilidad de las ratios de
conversió n entre ellas, no solo entre distintos opioides, sino tambié n entre
cambios de vías de administració n de un mismo opioide.
Sin embargo, las diferencias existentes entre las distintas tablas de con-
versió n no nos deben limitar el uso de la ROP en aquellos pacientes en los
que esté indicado su uso. No es un mero cá lculo matemá tico. Debemos de
actuar con precaució n. Hay que tener en cuenta los motivos del cambio: di-
ferente si se rota por conveniencia, si es por dolor refractario, o en presencia
de dolor mal controlado y efectos secundarios intolerables. Por este motivo es
fundamental realizar una monitorizació n estrecha y realizar un ajuste perso-
nalizado de la dosis que requiera el paciente.
1
Estreñimiento inducido por opioides: naloxegol
El naloxegol actú a como antagonista de los receptores µ periféricos del
tracto gastrointestinal reduciendo el estreñ imiento inducido por opioides sin
influir en el efecto analgésico central.
Indicación
Tratamiento del estreñ imiento inducido por opioides (EIO) en pacientes
adultos con respuesta inadecuada a los laxantes
Mecanismo de acción
El naloxegol es un derivado pegilado de la naloxona: es un antagonista
neutro completo del receptor opioide µ.
Dosis
• 25 mg/día.
• Se recomienda tomar el comprimido por la mañ ana, con el estó mago
vacío o 30 minutos antes de la primera comida o 2 horas después de
comer.
• Se puede triturar o disolver en agua.
• No requiere ajuste de dosis:
» En pacientes oncoló gicos.
» En pacientes de edad avanzada.
» En pacientes con I. Reanal leve.
» En pacientes con I. Hepá tica leve o moderada.
Reacciones adversas
• Muy frecuentes: dolor abdominal y diarrea.
• Frecuentes: meteorismo, naú seas, vó mitos, cefalea, hiperhidrosis, naso-
faringitis.
• Poco frecuentes: S. Abstinencia a opioides.
Contraindicaciones
• Pacientes con alto riesgo de perforació n intestinal:
• Neoplasias malignas del tracto gastrointestinal o del peritoneo.
• Ca. Ovario recurrente o avanzado.
• Tratamiento con un inhibidor del factor vascular de crecimiento
endo- telial (VEGF).
1
Recomendaciones para la administración de opioides
• La vía de elección la menos invasiva: oral / transdérmica >>parente-
ral (i.v., s.c.)>espinal
• Niveles plasmáticos constantes para conseguir eficacia adecuada y
de larga duració n.
• Mínimos picos plasmá ticos, para prevenir efectos adversos.
• Formulaciones de Liberación Prolongada.
• Formulaciones de Liberación Inmediata para el tratamiento de los
picos de dolor.
Abreviaturas
ClCr - aclaramiento de creatinina.
i.v. - intravenoso.
s.c. - subcutáneo.
1
BIBLIOGRAFÍA
1. Fichas té cnicas o resumen de las características de cada uno de los productos
segú n el Ministerio de Sanidad, política social e igualdad. Agencia Españ ola de
medicamentos (AEME) y productos sanitarios. Meperidina, hidromorfona, do-
lantina, morfina, hidromorfona, codeína + ibuprofeno, tramadol + paracetamol,
tramadol + dexketoprofeno, Sufentanilo.
8. Cecilio Á lamo. Guía Farmacoló gica de Analgé sicos. Sociedad Españ ola de
Do- lor. Ediciones Aran. 2005.
10. E. García-Quetglas et al. Guía Prá ctica de Fá rmacos y Dolor. Grü nenthal S.A.
2005.
11. Fichas té cnicas o resumen de las características de cada uno de los productos
segú n el Ministerio de Sanidad, política social e igualdad. Agencia Españ ola
de medicamentos y productos sanitarios.
1
CAPÍTULO 11
Opioides en
dolor cró nico
no oncoló gico
Aurora de la Iglesia López
Enrique Freire Vila
Cristina del Corral Lorenzo
1
• Dependencia psíquica: necesidad de consumir opioide para obtener sus
efectos analgésicos positivos o para evitar los negativos por deprivació n.
• Adicción: trastorno neuroló gico cró nico que comporta tanto un uso
aberrante del opioide como un comportamiento social inadaptado.
• Pseudoadicción: cambios de comportamiento similares a los de los pa-
cientes con la adicció n verdadera, pero secundarios a un tratamiento
inadecuado del dolor.
• Abuso de opioides: mal uso de opioides que conlleva consecuencias
negativas para la salud, o que se realiza para modificar o controlar el
estado de á nimo de forma ilegal o perjudicial para uno mismo o para
los otros.
• Mal uso de opioides: utilizació n con fines extramédicos o por razones
distintas a las que han motivado la prescripció n, con conductas como
variar la dosis o la frecuencia, o compartirlos con terceras personas.
1
dicho consumo.
1
9. Tolerancia, definida como una necesidad de cantidades notablemen-
te crecientes para conseguir la intoxicació n o el efecto deseado, o un
efecto notablemente inferior con el consumo continuado con la
misma cantidad (no se aplica a la reducció n del efecto cuando se
consume bajo supervisió n mé dica).
10. Abstinencia, manifestada como el síndrome característico o cuando se
consume la sustancia para evitar dicho síndrome (no se aplica a cuando
se consume bajo supervisió n médica).
Se requieren un mínimo de 2-3 criterios para un diagnó stico de alteració n
leve, 4-5 en el caso de moderada, y 6-7 en el caso de severa.
(Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, 5th Edition (DSM-5).
1. Realizar una historia clínica completa, exploració n física, así como tra-
tamientos previos tanto farmacoló gicos, como intervencionistas. Reco-
ger los antecedentes de consumo de tabaco, alcohol o abuso de otras
sustancias.
2. Optimizar el tratamiento farmacoló gico y no farmacoló gico antes de
considerar tratamiento con opioides.
3. Valoració n del dolor y como afecta a su capacidad funcional.
4. Valoració n psicosocial y cuestionario de valoració n de riesgo de adic-
ció n a opioides. Estas pruebas deben realizarse antes de iniciar el tra-
tamiento y perió dicamente. Ademá s se deberían incorporar estrategias
1
para disminuir el riesgo, sobre todo en pacientes con antecedentes de
abuso de sustancias o dosis altas de opioides.
5. Consentimiento informado, explicando al paciente los riesgos de la
administració n de opioides y los beneficios que esperamos conseguir.
Ademá s se establecerá un objetivo realista en cuanto al alivio del
dolor y funcionalidad.
6. Se realizará una fase de prueba de administració n de opioides. El opioi-
de a administrar, vía de administració n y dosis se realizaran en funció n
de la intensidad del dolor, los tratamientos previos con opioides, las
características del paciente y su patología concomitante. Se iniciará el
tratamiento con opioides de liberació n inmediata. La prueba se refiere
al inicio, titulació n y seguimiento de la respuesta. Se retirará el opioide
si no se consigue un alivio importante del dolor o la funcionalidad.
7. El tratamiento se iniciará titulando los opioides con la dosis mínima
eficaz para conseguir el alivio del dolor y/o mejoría de la capacidad
funcional, y menores efectos adversos. La mejoría analgésica y funcio-
nal debería ser al menos del 30%.
8. Al inicio del tratamiento es preciso un seguimiento estrecho con re-
visiones en la 1ª y 4º semana para valorar la eficacia del tratamiento,
detectar efectos adversos y posibles conductas aberrantes. Después se
pueden realizar controles cada 3 meses o con mayor frecuencia si se
considera necesario. Ademá s en cada control debemos revisar las re-
cetas de opioides así como el resto de fá rmacos que está recibiendo el
paciente.
9. La guía de CDC recomienda realizar un test de detecció n de drogas en
orina antes de iniciar el tratamiento, y una vez al añ o, para evaluar
los tratamientos prescritos así como otros fá rmacos controlados y
sustan- cias ilegales.
10. En pacientes DCNO y abuso actual o historial de abuso de sustancias
se recomienda no utilizar opioides, continuar con el tratamiento
farmaco- ló gico y tratar dicho abuso, si no se está haciendo ya.
11. Las dosis podrá n aumentarse progresivamente hasta conseguir el alivio
del dolor. Aunque los opioides mayores no tienen “techo terapéutico”,
se deben tener en cuenta unas dosis má ximas que equivaldrían a 90-
200 mg/día de morfina segú n las diferentes guías. Las ú ltimas reco-
mendaciones (en la Guía Canadiense se establecen 90 mg/día como la
dosis má xima que se debe administrar en el DCNO). Si los beneficios
del tratamiento con opioides no compensan los riesgos, será necesario
optimizar otras terapias o disminuir dosis de opioides. Si algú n pacien-
te se puede beneficiar de dosis mayores será necesario consensuarlo
con un compañ ero. En pacientes con DCNO que comiencen tratamien-
to con opioides se aconseja restringir las dosis a <50 mg de dosis equi-
valente de morfina al día.
1
12. Si se pierde eficacia, aparecen efectos adversos o conductas aberrantes
se debe valorar la rotació n de opioides o la interrupció n del
tratamien- to, si los beneficios no son mayores que los riesgos. Si la
reducció n o In- terrupció n del tratamiento con Opioides resulta
problemá tica, se debe realizar un programa multidisplinar formal.
13. Evitar la administració n de opioides con benzodiacepinas para el DCNO
siempre que sea posible. En pacientes con DCNO y trastornos
psiquiá - tricos activos, que continú en con dolor a pesar de haber
optimizado el tratamiento sin opioides, se aconseja estabilizar dicho
trastorno antes de realizar la prueba con opioides.
• En Dolor Severo
Opioides mayores. El opioide de referencia es la morfina. oxicodona, tapen-
tadol, oxicodona+naloxona, fentanilo, buprenorfina, e hidromorfona depen-
diendo de la patología, enfermedades preexistentes y vía de administració n.
1
BIBLIOGRAFÍA
1. Vidal J (dir.). Manual de medicina del dolor. Fundamentos, evaluació n y tra-
tamiento. Madrid: Sociedad Españ ola del Dolor; 2016. p.132. Co-publicado por
Editorial Mé dica Panamericana.
2. Calvo Falcó n Rafael, Torres Morera Luis miguel. Tratamiento con opiodes en
dolor cró nico no oncoló gico: Recomendaciones para una prescripció n segura.
Rev. Soc. Esp. Dolor. 2017. doi: 10.20986/resed.2017.3550/2016.
3. Deborah Dowell, MD1; Tamara M. Haegerich, PhD; Roger Chou, MD1. CDC
Guideline for Prescribing Opioids for Chronic Pain — United States, 2016. Re-
commendations and Reports / March 18, 2016 / 65(1);1–49.
4. Alcá ntara Montero Antonio, Gonzá lez Curado Adoració n. Centers for Disease.
Control and Prevention (CDC) Guideline for Prescribing Opioids for Chronic
Pain. Rev. Soc. Esp. Dolor. 2016. doi: 10.20986/resed.2016.3456/2016.
6. Uso de opioides en el tratamiento del dolor cró nico no oncoló gico. Reco-
mendaciones basadas en las guías de prá ctica clínica. E. Català 1, M. Ferrá n-
diz1, L. Lorente2, Z. Landaluce2, M. Genové 1. Rev Esp Anestesiol Reanim.
2011;58:283-289 283.
1
CAPÍTULO 12
Fá rmacos de
acció n tó pica
Anestésicos locales
Los anesté sicos locales son fá rmacos capaces de bloquear de manera re-
versible la conducció n del impulso nervioso en cualquier parte del sistema
nervioso a la que se apliquen, originando una pérdida transitoria de sensibi-
lidad, fuerza motora y funciones autonó micas.
Mecanismo de acción
Todos los AL son bases débiles que bloquean de forma reversible la con-
ducció n nerviosa en cualquier parte del sistema nervioso.
1
A nivel electrofisioló gico, los anesté sicos locales no modifican el poten-
cial de reposo, disminuyen la velocidad de despolarizació n y, por lo tanto, la
velocidad de conducció n; al bloquear el canal en su forma inactiva, alargan
el período refractario. Como consecuencia, el nú mero de potenciales de ac-
ció n que el nervio puede transmitir por unidad de tiempo va disminuyendo a
medida que aumenta la concentració n de anesté sico hasta que el bloqueo
es completo y el nervio es incapaz de despolarizarse.
Ésteres Amidas
Cocaína
Benzocaína
Procaína
Clorprocaína
Tetracaína Lidocaína
Mepivacaína
Bupivacaína
Levobupivacaína Ropivacaina
Prilocaína
Etidocaína
Dibucaína
1
Propiedades físco-químicas
• Liposolubulidad
La liposolubilidad es la propiedad que le confiere al anestésico local la
capacidad para penetrar las membranas. Los AL lipofílicos cruzan má s
fá cilmente las envolturas nerviosas por lo que suelen ser má s potentes,
má s tó xicos y su efecto es má s prolongado.
• pKa
Todos los anestésicos locales son bases débiles. El pKa, o pH de se-
midisociació n de una sustancia, se define como el pH al que el 50 %
de la molécula se encuentra en forma no ionizada y el 50 % en forma
ionizada. Este pará metro influye sobre todo en la latencia de acció n
de los anestésicos locales, ya que só lo la forma no ionizada atraviesa
las membranas celulares. Cuando el pKa está cerca del pH fisioló gico,
una proporció n importante de las moléculas se encuentra en forma no
ionizada; de ahí la latencia de acció n corta. Al contrario, cuanto mayor
es el pKa, mayor es la proporció n de la forma ionizada y la latencia es
má s larga. Así pues, la alcalinizació n de soluciones de anestésicos loca-
les con la adició n de bicarbonato de sodio, acelera su inicio de acció n,
mejora la calidad del bloqueo y prolonga el mismo aumentando la can-
tidad de base libre disponible.
• Unión a proteínas
La duració n de acció n de un anestésico local se correlaciona con el por-
centaje de unió n a proteínas. Cuanto má s elevado es este porcentaje,
má s larga es la duració n de acció n del producto considerado. La fijació n
a las proteínas plasmá ticas reduce, en efecto, la cantidad de anestésico
local disponible para actuar sobre el nervio, pero constituye sin embar-
go un depó sito funcional que libera progresivamente el anestésico local.
Los anesté sicos locales del grupo de las aminoamidas se unen sobre
todo a la albú mina y a la alfa-1-glicoproteína á cida.
• Estereoisomería
Hoy en día se pueden crear soluciones anesté sicas compuestas por
un enantió mero puro. Los enentió meros S son menos tó xicos, má s
poten- tes y con una acció n má s prolongada que la mezcla racémica. Son
enan- tió meros puros la ropivacaína y la levobupivacaína.
1
Farmaco-cinética
a) Absorció n:
Dependerá de:
b) Distribució n:
Depende de los siguientes elementos:
c) Eliminació n:
• Los É steres se eliminan por la Colinesterasa plasmá tica o Pseudo-
colinesterasa dando lugar a unos metabolitos que se eliminan por
la orina. Só lo la cocaína sufre en parte un metabolismo hepá tico. La
procaína es hidrolizada en aminoetanol y á cido para-amino-
benzoi- co. Este ú ltimo es el principal responsable de las
reacciones de tipo anafilactoide de este AL.
1
ticos y sus metabolitos se excretan por vía renal.
1
Cronología del bloqueo nervioso
1. Aumento de la temperatura cutá nea, vasodilatació n periférica. Bloqueo
fibras B
Toxicidad
a) Toxicidad sistémica:
1. SNC: Son debidos a altas concentraciones en sangra de AL y depen-
den de su acció n sobre canales de Na+ del SNC. Se manifiestan ini-
cialmente mediante inquietud, sabor metá lico con entumecimiento
perioral, acú fenos, disartria, temblor. Posteriormente actividad
con- vulsiva y finalmente coma y parada respiratoria.
1
Anestésicos locales endovenosos
PERFUSIÓ N DE LIDOCAÍNA
Los anestésicos locales intravenosos pueden ser ú tiles en los pacientes
con dolor cró nico en quienes otras modalidades terapéuticas han sido in-
eficaces. Aunque existe una gran gama de anestésicos locales, desde la clo-
roprocaína hasta la lidocaína, es esta ú ltima la que se prefiere para brindar
analgesia intravenosa sistémica.
PARCHE DE LIDOCAÍNA 5%
La lidocaína cuando se aplica tó picamente en la forma de parche, ha de-
mostrado que produce un efecto analgé sico local. El mecanismo por el cual
ocurre esto, se debe a la estabilizació n de las membranas neuronales, las cua-
les se piensa causan una regulació n baja de los canales de calcio, lo cual re-
sulta en una disminució n del dolor.
1
BIBLIOGRAFÍA
1. Local Anesthetics: Clinical Pharmacology and Rational Selection. Jeff
Gadsen. www.nysora.com
5. Mulroy ME. Systemic toxicity and cadiotoxicity from local anesthetics: inci-
dence and preventive measures. Reg Anesth Pain Med 27:556-561, 2002.
1
1
CAPÍTULO 13
Rehabilitació n
y terapia
física
1. Introducción
La formació n del especialista en Rehabilitació n en el campo del dolor
po- sibilita un perfil profesional idó neo para su abordaje, ya que permite
combi- nar manejo farmacoló gico, té cnicas de infiltració n ecoguiada y la
utilizació n de agentes físicos y ejercicio terapéutico, siendo estos ú ltimos los
elementos que má s lo identifican al tiempo que permiten ofrecer un valor
añ adido. En la consulta de Rehabilitació n, el dolor es una constante,
representa el 84% del motivo de consulta1, cifra contundente en una
especialidad que se ocupa tam- bié n de Rehabilitació n cardíaca, respiratoria,
del aparato circulatorio y del suelo pélvico, procesos en los que el dolor no
es el eje central del tratamiento.
1
• Tratamiento etioló gico: la diana terapé utica en este caso es el
proceso que genera dolor, tal finalidad persigue la aplicació n de
ultrasonidos en
1
la consolidació n de fracturas3 o los campos magnéticos pulsados en la
osteoporosis transitoria de la cadera4.
• Tratamiento funcional: su finalidad es abordar las consecuencias que
ocasiona el dolor y su impacto funcional. Descrito por Cibeira 5, el cír-
culo “vicioso” de la inercia del dolor (Figura 1) explica la retroalimen-
tació n entre dolor, pérdida de funció n consecutiva a éste y el dolor que
genera la propia pérdida de funcionalidad. La secuencia de eventos se-
ría la siguiente: la consecuencia inmediata al dolor es la disminució n
de la movilidad, que conlleva deterioro de la funcionalidad que a su
vez genera atrofia de los tejidos implicados, que expresan una mayor
sensibilidad al dolor en estas condiciones de debilidad. Un abordaje
ó ptimo del dolor debe contemplar siempre la mejora funcional e incidir
de forma simultá nea en dolor y funció n, en la medida que el control
analgé sico posibilite acció n funcional. Un dolor no controlado inter-
fiere notablemente, y en ocasiones contraindica, la realizació n del pro-
grama de recuperació n funcional, ademá s de generar consecuencias no
deseadas y complicar enormemente el manejo del paciente6. De
modo que su abordaje precoz permite mejorar la adherencia al
programa de rehabilitació n, mejora los resultados, posibilita una
mayor funcionali- dad y acorta la duració n al tiempo que mejora al
pronó stico.
Figura 1. Círculo vicioso de la inercia del dolor
Dolor
Disminución
Atrofia de la movilidad
tejidos
Deterioro
funcional por desuso
1
to individualizado con objetivos terapéuticos potencialmente alcanzables,
1
claros y realistas, adaptados a la evolució n del paciente, sopesando beneficio/
riesgo en los casos de mayor complejidad, con un seguimiento estrecho y
cauteloso que minimice el riesgo de efectos secundarios; efectos de los que la
rehabilitació n no está exenta aun tratá ndose de técnicas de bajo riesgo.
Sin duda, en el dolor cró nico, la clave del éxito se encuentra en la adheren-
cia al tratamiento tras el alta, asignatura de difícil cumplimiento, que permite
proporcionar autonomía al paciente, evitando la conversió n a un paciente
dependiente de terapias continuadas.
2. Terapia física
Define la utilizació n de agentes físicos (té rmicos, mecá nicos y electro-
magné ticos) aplicados al paciente con finalidad terapé utica. Generalmente
se realizan prescripciones combinadas simultá neas o secuenciales y
comú n- mente asociadas a cinesiterapia o ejercicio terapéutico. En cualquier
caso un mayor nú mero de técnicas ha demostrado no aportar mayor eficacia 7,
repre- senta una pérdida de tiempo y recursos, al tiempo que merma la
confianza del paciente y la adherencia al plan terapé utico.
Todos los agentes empleados en Terapia Física (termoterapia, electrote-
rapia, ultrasonoterapia, laserterapia, magnetoterapia) se encuentran formal-
mente contraindicados en las siguientes situaciones:
• Embarazo.
• Malignidad de cualquier origen
• Infecció n.
• Dispositivos electró nicos implantados
• Alteraciones de la sensibilidad.
• Alteraciones de las funciones cerebrales superiores que impidan al
pa- ciente reconocer peligro y expresar alerta.
Asimismo estarían desaconsejadas en bultomas o neoplasia benignas y en
procesos no filiados. La presencia de implantes metá licos a menudo repre-
senta una limitació n o contraindicació n de la aplicació n de terapia
mediante agentes físicos, se requiere una evaluació n individualizada y
cuidadosa.
Conviene recordar que todas estas té cnicas no está n carentes de efectos
secundarios, entre los que destacan las quemaduras de fá cil gé nesis, difícil
resolució n y que limitan la aplicació n de otras té cnicas alargando y compli-
1
cando la evolució n del proceso.
1
2.1 Agentes térmicos
El té rmino conceptual clá sico de termoterapia hace referencia al empleo
de medidas terapé uticas que ocasionen modificaciones en la temperatura
de la zona del organismo a tratar, y engloban tanto la utilizació n de calor
como la aplicació n de frío. En este capítulo, optaremos por una
nomenclatura má s actual, empleando el término termoterapia para hacer
referencia a la utiliza- ció n de calor con fines terapé uticos, y crioterapia
para la aplicació n de frio con intenció n terapé utica.
2.1.1 Termoterapia
En su prescripció n deben considerarse proceso, localizació n, extensió n,
plano anató mico, naturaleza del tejido a tratar y fenotipo del paciente,
entre el que se incluye el fototipo cutá neo.
1
Por norma general, los equipos de conducció n y convecció n son emplea-
dos para el calentamiento de tejidos superficiales (termoterapia superficial),
mientras que los equipos de conversió n producen calentamiento a mayor
profundidad (termoterapia profunda).
2.1.2 Hidroterapia
Ampliamente difundida, fá cilmente accesible y a día de hoy exponente de
turismo saludable en Galicia entre otras, representa la innovació n en tradi-
ció n, con una combinació n excelente entre recursos histó ricos, tecnologías
actuales y construcciones modernas.
Las cualidades físicas del agua, de mayor calor específico y mayor con-
ductividad térmica en comparació n con el aire, permiten su utilizació n
como agente térmico con capacidad de trasferencia de calor por conducció n
(25 veces má s rá pida que el aire) y por convecció n.
1
2.1.3 Crioterapia
El uso terapéutico del frío es bien conocido en procesos inflamatorios agu-
dos y en el caso de la espasticidad por su efecto favorable sobre la
hipertonía espá stica. El uso de crioterapia de cuerpo entero en el dolor y la
recuperació n postejercicio en deportistas amateur o profesionales no ha
mostrado eviden- cia de eficacia ni de seguridad11.
2.1.4 Diatermia
Emplea corrientes de alta frecuencia para generar un campo electro-
magnético de frecuencia e intensidad variables con la finalidad de producir
efectos en tejidos a profundidad. Engloba equipos de Onda Corta (1,8 MHz a
30 MHz longitud de onda entre 3 y 200 m) tanto inductiva como capacitativa
y equipos de Microonda (3kHz a 300 MHz y longitud de onda entre 1m y 100
Km). Pueden ser aplicados en modo continuo o pulsado, ésta ú ltima moda-
lidad carece de efecto térmico. El calentamiento de los tejidos superficiales
es escaso o nulo, centrá ndose su actuació n a nivel profundo, no obstante el
riesgo de quemaduras está presente, lo que motiva su contraindicació n en
presencia de implantes metá licos.
2.2 Electroterapia
El empleo de flujo de partículas cargadas a travé s del organismo es má s
reciente en el tiempo que la aplicació n de otros medios físicos. Dado que
los fenó menos de despolarizació n de membrana son fenó menos elé ctricos;
pa- rece razonable pensar que la aplicació n de corrientes produzca
modificacio- nes en el funcionamiento interno del sistema neuromuscular. Su
prescripció n requiere el conocimiento de todas sus modalidades y el
adecuado manejo de sus pará metros. Siendo reduccionistas podríamos
aplicar una clasificació n en base al tipo de corriente (continua o variable) y
en base a su frecuencia (alta, media y baja frecuencia). La aplicació n de
corrientes continuas o galvá nicas implica asumir el calentamiento que el
flujo de partículas puede ocasionar, conocido como efecto Joule. La
modalidad de corriente galvá nica má s cono- cida es la iontoforesis.
Tambié n es utilizada una base galvá nica en algunas modalidades de
electroterapia sobre la que se añ aden corrientes de otra na- turaleza. La
aplicació n de corrientes variables tiene su má ximo exponente en la TENS.
Los equipos de alta frecuencia (Diatermia) han sido ya abordados
previamente en este capítulo, por lo que ahora nos ocuparemos en la media
1
y baja frecuencia.
1
2.2.1 Electroterapia de media y baja frecuencia
Dejando a un lado las opciones de electroestimulació n muscular y cen-
trando nuestra atenció n en electroanalgesia específicamente, disponemos de
las siguientes modalidades:
2.2.2 Tens
El tratamiento mediante estimulació n elé ctrica transcutá nea representa
la modalidad má s extendida de electroanalgesia. Su aplicació n hospitalaria
convive con equipos destinados a tratamiento domiciliario. A este respecto
cabe destacar una reciente revisió n sistemá tica que desaconseja su uso en
el dolor lumbar cró nico al no mostrar mayor efectividad frente a la
aplicació n de TENS simulado14 que contraría revisiones previas15.
1
• Modulación del ratio Intensidad/Tiempo: permite modificar de for-
ma inversa Intensidad y Tiempo, de modo que aumentar uno disminuye
el otro y viceversa.
• Modulación de la Duración: la duració n de los impulsos disminuye y
aumenta de forma progresiva.
• Modulación Combinada: frecuencia y duració n pueden ser
modifica- das de forma aná loga a la modalidad Intensidad/Tiempo.
Conocer esta gama de opciones así como el modo de aplicació n permi-
te elegir la mejor opció n para paciente y proceso a tratar. Simplificando, de
modo gené rico:
2.2.3 Iontoforesis
La aplicació n de una corriente continua permite la migració n transcutá nea
de determinados fá rmacos. Solamente es posible utilizar algunos
principios activos con polaridad (Figura 2). Desafortunadamente no es
posible estable- cer con exactitud la cantidad de fá rmaco que atraviesa la
piel y la utilizació n de corriente galvá nica conlleva riesgo de irritació n
cutá nea y de quemadura elé ctrica.
1
2.3 Ultrasonoterapia y sonoforesis:
Ultrasonoterapia
La aplicació n de Ultrasonidos con finalidad terapé utica requiere pun-
tualizar modalidad (continua-pulsada) frecuencia (1 a 3 MHz) e intensidad
(w/cm2), elementos indispensables que permite alcanzar la diana y el objeti-
vo terapéutico. La modalidad pulsada carece de efecto térmico, la frecuencia
determina la profundidad del efecto del haz ultrasó nico y por tanto el
tejido diana, y la intensidad debe adaptarse a la sensibilidad del sujeto y
limitarse a niveles bajos en determinadas situaciones (p. ej: en pacientes con
trastornos de la coagulació n).
Sonoforesis
Hace referencia a la aplicació n mediante ultrasonidos de agentes farma-
coló gicos generalmente con una galénica en gel o pomada, los má s utiliza-
dos son AINEs (Diclofenaco), lidocaína 4%-5% y Corticoides (Dexametasona
0,4%,hidrocortisona 0.5%-1%). Habitualmente se emplea modalidad pulsada
con frecuencia de 1 Mhz e intensidad variable oscilante ente 1-1,5 w/cm2.
2.4 Magnetoterapia
El conocimiento del manejo de campos electromagnéticos ha tenido su
traducció n diagnó stica y terapéutica, diseñ á ndose equipos específicos para
ambos fines. En el campo de la rehabilitació n se emplean equipos de baja
frecuencia (0-100 Hz) y su aplicació n es controvertida en la infancia por su
posible acció n sobre las metá fisis en crecimiento.
2.5 Láser
Los equipos de laserterapia empleados en rehabilitació n son de clase 3B
(por tanto requieren EPI ocular tanto para paciente como terapeuta) y
utili- zan sondas de potencia variable. Han sido aprobados por la FDA ya en el
añ o 2002 para el tratamiento del síndrome del tú nel carpiano y hay evidencias
de su efecto terapé utico favorable en el metaná lisis de Enwemeka y cols16.
1
3. Mecanoterapia
Método de tratamiento tradicional que combina la utilizació n de técnicas
manuales, dispositivos y modalidades puramente mecá nicos que permiten
trabajar al paciente en su recuperació n de forma autó noma (poleoterapia,
jaula de Rocher) o asistida. Su finalidad es actuar sobre el recorrido articular
preservando o incrementando su arco de movilidad para prevenir o tratar
el dolor asociado al inmovilismo y/o la rigidez asociada. Un adecuado posi-
cionamiento del paciente es fundamental, ya que de él depende la privació n
parcial del efecto de la gravedad, la facilitació n del movimiento, la biomecá -
nica del mismo, y la congruencia del movimiento.
4. Ortoprotésica
Nos facilitará comprender esta modalidad terapéutica si comenzamos por
diferenciar los términos ortesis, pró tesis y ortopró tesis. Las ortesis son dispo-
sitivos que ayudan al ciudadano en la realizació n de una determinada funció n
u objetivo terapéutico, Ej: rodillera o tobillera estabilizadora. Las pró tesis sus-
tituyen una funció n y/o parte del organismo como es el caso de un miembro
ortopédico. Finalmente las ortopró tesis suman ambas intenciones, sirviendo
de complemento y ayuda/asistencia en la realizació n de una determinada fun-
ció n, Ej: dispositivos ortopédicos para hipoplasias, focomielias, etc.
1
En el campo del dolor, el empleo de ortesis basa su eficacia en las esta-
bilizació n de la articulació n y/o segmento corporal problema, y en el efecto
compresivo que propicia una descarga de presiones y estrés mecá nico en la
zona del organismo ortetizada. Ambas finalidades son buscadas simultá nea-
mente con frecuencia, a modo de ejemplo una gonartrosis con signos de ines-
tabilidad articular podría beneficiarse de una ortesis que controlase dicha
inestabilidad así como del efecto de descarga propiciado por la compresió n
externa de la articulació n.
5. Medicina manual
Hace referencia a diversas escuelas (osteopatía y quiropraxia americanas;
medicina ortopé dica y manual en Europa) que fundamentan su actuació n
en la aplicació n de fuerzas externas al organismo empleando las manos, que
actú an sobre é ste con la intenció n de generar una modificació n con
intencio- nalidad terapé utica. Engloba por tanto todas las té cnicas
manuales: masaje, manipulació n y tracció n manual.
5.1 Masoterapia
Es una manipulació n terapé utica de los tejidos blandos corporales con
el objetivo de lograr la normalizació n de los mismos; sin duda es la técnica
má s extendida de medicina manual que a su vez engloba numerosas
modalidades que podrían ser clasificadas en:
5.2 Manipulación
Define todo acto realizado con las manos que actú an sobre elementos
ó seos con intenció n reparadora y agrupa numerosas técnicas de diversa com-
plejidad que aparecen recopiladas en la tabla de la Figura 3. En funció n de su
localizació n se establecen manipulaciones vertebrales cuando se manipula
el eje axial, y perifé ricas cuando se actú a sobre el esqueleto apendicular. La
diversidad en té cnicas manipulativas es enorme, la convivencia de escuelas
1
y disciplinas reconocidas en unos países sin posibilidad de convalidació n
1
ofrece un panorama de controversia y difícil investigació n21. Con todo, en el
abordaje del dolor lumbar agudo se presenta como té cnica de mayor
eficacia frente a la fisioterapia convencional 22. En el caso de la manipulació n
cervical con notable riesgo de eventos adversos respecto a su aplicació n en
otras lo- calizaciones la evidencia disponible recomienda considerar
cuidadosamente su indicació n ya que la mejoría en el dolor y la funció n
requieren aplicació n repetida23.
Disponible
Figura información
3. Clasificación de utilidad
de las principales en la web
técnicas de lade la Sociedad
medicina Francesa
manipulativa
de Medicina Manual y Osteopática, www.sofmmoo.org y la de Grupo
ESTRUCTURALES
BarcelonaObjetivos:
de Medicina
destruirOrtopédica
adherencias yy regular
Manualel tono
www.gbmoim.org
muscular con
contenidos de interés relacionados Objetivos:
con la práctica manipulativa
destruir adherencias
1. RÍTMICAS
y regular el tono muscular
Buscan el estiramiento de tejidos blandos empleando
Stretching y palancas cortas para elementos articulares y palancas
Spray and Strech má s largas para mú sculos. Aplican fuerza de instauració n
lenta y gradual para inducir mayor relajació n.
Técnicas Alterna tracciones-relajaciones en el eje de la
de Bombeo estructura a estirar.
Movimientos pasivos repetidos asociados a una o varias
Técnicas de articulación
palancas con el fin de aumentar la potencia.
Técnicas de puesta en Persigue reducció n del slack (holgura) al tiempo
tensión sostenida que controla la respiració n en busca de relajació n.
Técnicas de inhibición Presió n mantenida perpendicular a las fibras musculares.
Movilizació n repetitiva en series de la
articulació n restringida hasta la barrera motriz
Muscle Energy
solicitando entonces una contracció n isomé trica
mantenida durante 3 segundos.
2. THRUST Alta velocidad y baja amplitud
FUNCIONALES
Objetivo: lento acercamiento de inserciones para inducir relajación
Técnica de Hoover Son té cnicas lentas que se basan en el
o Johnston acercamiento de inserciones para inducir
relajació n.
Técnica de tensión-
Actú an sobre zonas de hiperexcitabilidad del
contratensión de Jones
tejido miofascial.
de los puntos gatillo
NEUROMUSCULARES
Dirigidas a partes blandas exclusivamente, pueden tener finalidad diagnóstica
1
6. Ejercicio terapéutico
Define el uso de actividades que requieren ejercicio físico como tratamien-
to y/o prevenció n de enfermedad y/o discapacidad. Desde el añ o 2002 existe
evidencia contundente para incluir el ejercicio en el tratamiento del dolor y
la funció n. Son deseables intervenciones combinadas de fuerza, flexibilidad
y ejercicios aeró bicos24. Su prescripció n requiere como norma fundamental
una pauta individualizada acorde a la situació n del paciente, considerando su
fenotipo, perfil cardiovascular, comorbilidades y objetivos a alcanzar. Resulta
indispensable un conocimiento y manejo terminoló gico específico25.
1
ciné tica cerrada y en cadena ciné tica abierta:
1
» Entrenamiento en Cadena Cinética Abierta: la extremidad no so-
porta peso y trabaja libremente. Ej: banco de cuá driceps.
» Entrenamiento en Cadena Cinética Cerrada: la extremidad
se encuentra en contacto con alguna superficie y soporta peso.
Ej: sentadillas
• Contracción isocinética: define contracció n con velocidad constante y
es necesario emplear equipos mecá nicos diseñ ados para esta finalidad.
• Intensidad de entrenamiento: refleja el trabajo realizado y se expresa
como porcentaje de consumo de oxígeno en el entrenamiento aeró bico
y como resistencia o carga empleada en el entrenamiento de
potencia- ció n. La carga o resistencia es expresada mediante
mú ltiplos de 1RM (repetició n má xima: má xima carga que un grupo
muscular puede des- plazar contra gravedad en el arco completo de
movilidad). La intensi- dad del tratamiento es objeto de controversia
sin evidencia disponible a favor de alta o baja intensidad, siendo
imprescindible una valoració n individualizada de la salud articular
previa a su prescripció n27.
• Duración: de forma aná loga a la intensidad se expresa mediante uni-
dades de tiempo en el entrenamiento con contracciones isométricas y
como nú mero de repeticiones en el entrenamiento diná mico resistido.
• Frecuencia de entrenamiento: nú mero de sesiones semanales para
alcanzar el objetivo terapéutico establecido.
El conocido axioma de Delorme que hace referencia, por un lado a que
ejercicio de alta intensidad y bajo nú mero de repeticiones genera entrena-
miento de fuerza; y por otro, ejercicio de baja intensidad con elevado nú mero
de repeticiones genera entrenamiento de resistencia, es cierto y se cumple en
sus extremos, dejando un abanico intermedio, el má s utilizado en la prá ctica
clínica, en el que la individualizació n en funció n de las características del
sujeto y del proceso que padece deben ser indispensables.
Con todos estos conceptos podremos definir con precisió n todos los pa-
rá metros necesarios para la adecuada e individualizada prescripció n de un
programa de ejercicio terapéutico. É ste debe adaptarse a la evolució n del pa-
ciente y ajustarse convenientemente a ella.
1
a. Balístico: consiste en la realizació n de contracciones repetidas del
mú sculo agonista para lograr la extensió n del antagonista
b. Estático: mediante un estiramiento pasivo en extensió n má xima
mantenida durante un periodo de tiempo determinado
c. Facilitación Neuromuscular Propioceptiva: técnica má s compleja
que combina contracciones isotó nicas o isométricas y relació n.
3. Ejercicios propioceptivos: intentan reeducar el proceso neuromuscular
complejo en el que estímulos aferentes y eferentes posicionan los dife-
rentes segmentos del organismo para garantizar una adecuada estabi-
lidad está tica y diná mica.
4. Ejercicio aeró bico o cardiovascular: comprende actividades en las que
participan grupos musculares largos y que con niveles moderados de
intensidad persigue mantener una frecuencia cardíaca elevada a un ni-
vel determinado (frecuencia cardiaca de entrenamiento) con una dura-
ció n establecida en el tiempo.
A diferencia del ejercicio con finalidad deportiva, el ejercicio terapé utico
debe ir parejo al proceso de recuperació n y ajustarse a complicaciones y
em- peoramientos así como a otros procedimientos que sea preciso
asociar.
6.3 Hidrocinesiterapia
La realizació n de ejercicio terapéutico en el agua permite aprovechar ade-
má s del efecto té rmico ya descrito anteriormente, las cualidades mecá nicas
del agua, de utilidad en pacientes seleccionados.
1
nico, tó xico, farmacoló gico o psiquiá trico).
1
6.4 Modalidades concretas de ejercicio
Algunas de las corrientes o disciplinas de ejercicio má s extendidas han
sido objeto de diversos estudios y del aná lisis exhaustivo de la evidencia
científica, a continuació n figura una breve reseñ a acerca de la informació n
disponible:
7.2 Acupuntura
Ha trascendido mas allá de su aplicació n como té cnica de medicina tra-
dicional china, y en la actualidad forma parte de las opciones terapé uticas
aplicadas en algunas Unidades del Dolor y en algunos servicios de Reha-
bilitació n. Su incorporació n como té cnica analgé sica de especial utilidad en
pacientes refractarios a otros tratamientos, pluripatoló gicos, que hayan mos-
trado reacciones adversas o rechazo a otras técnicas. La evidencia disponible
seguramente sorprenderá a los má s excépticos y congratulará a aquellos que
1
expresan mayor convencimiento en su eficacia. Ha sido descrito beneficio a
corto plazo en el dolor y la funció n en la omalgia36, y beneficios a muy corto
plazo 24 horas en el dolor lateral del codo epicondilitis 37. Una revisió n siste-
má tica publicada este mismo añ o la indentifica como eficaz en la cefalea ten-
sional episó dica o cró nica38 disminuyendo intensidad y frecuencia. No eficaz
en el dolor lumbar agudo pero si ha mostrado un marcado beneficio a corto
plazo superando a otras técnicas35. Por otro lado, la modalidad de aplicació n
auricular se ha mostrado eficaz en el dolor neuropatico asociado a procesos
oncoló gicos39. La modalidad de electroacupuntura ha mostrado mejorar los
resultados clínicos obtenidos en pacientes con fibromialgia40. Finalmente, en
el voluminoso grupo de pacientes afectos de artrosis periférica, tras 8 sema-
nas de tratamiento se aprecia mejoría no clínicamente significativa atribuible
a expectativas de mejora dado que a las 26 semanas se iguala con grupo con-
trol simulado41.
Figura 4a y 4b
1
8. Terapia con ondas de choque extracorpóreas
La ISMST, Sociedad Internacional Tratamiento con Ondas de Choque de-
sarrolla una intensa, extensa y seria actividad investigadora diseñ ando estu-
dios de calidad que permita identificar las dianas ó ptimas de tratamiento de
esta modalidad terapéutica. De indudable eficacia en el tratamiento etioló gi-
co (disponible má xima evidencia en tendinopatías calcá reas de hombro, fas-
citis plantar y tendinopatía aquílea), su investigació n en el campo del dolor
ofrece esperanzadores resultados en el dolor miofascial causal o asociado al
dolor lumbar42.
1
de calidad requiere el desarrollo de dispositivos que simulen efectos sin efi-
cacia terapéutica así como el empleo de actores no titulados. He aquí un de-
safío para el futuro.
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2
2
CAPÍTULO 14
Intervenciones
psicoló gicas
Introducción
La concepció n del dolor como una enfermedad en sí misma má s que un
síntoma asociado a otro proceso patoló gico, supone desvincular al menos de
manera directa las alteraciones orgá nicas de la expresió n física/verbal del in-
dividuo sobre el malestar que esta condició n le genera. Como ya conocemos,
existen mú ltiples casos donde los pacientes presentan una escasa correspon-
dencia entre el dolor experimentado y la intensidad supuesta del estímulo
nocivo o la magnitud de la lesió n, lo cual pone de manifiesto la insuficiencia
de un modelo de enfermedad centrado ú nicamente en los aspectos
sensoria- les para abordar la compleja experiencia del dolor. Igualmente,
en muchos pacientes, el dolor persiste refractario al tratamiento mé dico
convencional y da lugar a una incapacidad mayor de la que se podía
esperar a partir de la intensidad de la alteració n orgá nica.
2
terapé uticas.
2
El dolor como fenómeno perceptivo
La concepció n de la experiencia del dolor como un fenó meno perceptivo
sitú a estos procesos al mismo nivel que otras experiencias asociadas a los
di- versos sistemas sensoriales. Cualquier percepció n con base visual o
auditiva resulta compleja y condicionada por elementos del contexto, y por
supuesto por mecanismos de selecció n cognitiva e interpretació n de esta
experiencia, así como seguidas de las posibles conductas orientadas a dar
respuestas co- herentes con la informació n obtenida. Ilustraremos esta idea
con el siguiente ejemplo: Romá n es un hombre de costumbres que siempre ha
tenido el sueñ o ligero, desde hace unos meses un ERE en su potente
empresa multinacional le ha obligado a trabajar tres noches a la semana. A
sus 62 añ os no le han in- cluido en la lista de prejubilaciones lo cual interpreta
como una consecuencia de muchos añ os de desempeñ o de puestos
sindicales. Al acostarse por las mañ anas, sus vecinos que se han mudado
recientemente al piso de arriba, que llevaba añ os vacío, provocan ruidos
con arrastre de sillas, la radio... y el bebé de escasos meses tiene llantos
frecuentes. Romá n verbaliza constante- mente sus dificultades para
conciliar el sueñ o como consecuencia del excesi- vo ruido que provocan
sus vecinos desconsiderados.
Seguramente estaremos de acuerdo en este caso que no se trata
esencial- mente de una cuestió n de decibelios, y que la reducció n de la
“inflamació n” no tendrá una eficacia significativa sobre el malestar del
paciente. No existe una relació n lineal entre los estímulos sensoriales y las
conductas que esta situació n generan incluidas sus quejas, acciones legales,
sentimientos de irri- tabilidad, discusiones... Cada noche el “radar”
atencional de Romá n rastrea los diferentes estímulos del entorno a la
bú squeda de aquel que supone una agresió n y amenaza hacia su persona y
que entiende debería no existir. No percibe de la misma manera (o
simplemente no percibe) el ruido de una am- bulancia que pasa bajo su
ventana o su propia radio que coloca bajo la almo- hada para ayudarle a
conciliar el sueñ o.
2
mentos de la historia personal, y contextuales de índole intrapersonal e inter-
personal (relacionales, ocupacionales, mé dico-legales) que entran a formar
parte de la experiencia del dolor cró nico y de su posible tratamiento.
2
Variables moduladores de la experiencia
de dolor crónico
En la literatura aparecen de manera habitual los té rminos de ansiedad y
especialmente depresió n como asociados a la experiencia del dolor
cró nico, estando este segundo elemento ligado especialmente a las
condiciones de discapacidad en mayor medida que a las propias
valoraciones del dolor por parte de los sujetos. Diferentes estudios han
mostrado que la disminució n de actividad y pé rdida de intereses y la
desconexió n de las personas con sus objetivos y estilo de vida previos, se
presenta asociada a estos síntomas.
2
sió n del siguiente esquema con el que pretendemos resumir las ideas antes
2
expuestas y que podrá n servir al profesional médico para “comprender” la
experiencia individual de cada paciente y aproximarse con mayor posibilidad
de éxito a las acciones terapéuticas. Nuestra propuesta es conducir la entre-
vista de evaluació n de manera abierta dejando lugar a la aparició n de todos
los componentes citados que nos permitan decidir posteriormente sobre los
puntos con má s relevancia o simplemente aquellos sobre los que tengamos
mayor oportunidad para actuar.
Intervenciones
Teniendo en cuenta que el principal objetivo de este manual es ofrecer
pautas de acció n a médicos especialistas en formació n, intentaremos en este
apartado exponer algunas líneas de acció n no farmacoló gicas a desarrollar
con ese tipo de pacientes en muchas ocasiones de características muy com-
plejas. En un apartado anterior hemos expuesto la importancia de aproxi-
marnos a la experiencia del dolor cró nico de una manera amplia intentando
construir la historia personal y vivencial de los sujetos en estas circunstan-
cias y el papel que este elemento desempeñ a en sus emociones, en su mundo
relacional y su interferencia o adecuació n con sus objetivos vitales.
2
procedimientos dirigidos a la modificació n
2
de estilos de pensamiento, especialmente sobre el “catastrofismo” que se aso-
cia al malestar emocional, y que suelen acompañ arse con programas dirigi-
dos a desarrollar nuevas iniciativas de activació n ocupacional compatibles
con la discapacidad. Lamentablemente estos procedimientos no presentan
una versió n abreviada eficaz y los pacientes encuentran en su entorno, un
cú mulo de consejos o instigaciones a la acció n que no permiten diferenciar
el origen profesional de los simples amigos o familiares con buenas intencio-
nes, y son percibidos sistemá ticamente como muestras de incomprensió n o
rechazo de su sufrimiento personal o incluso, de su propia condició n médica.
Dolor y cronicidad
Partimos de la base de que los pacientes con dolor cró nico con
diferentes patologías médicas son sobre todo pacientes cró nicos, donde el
dolor es una de las varias cuestiones que tienen que resolver. Realizar un
abordaje mi- nimalista centrado en reducir la intensidad del dolor en
EVAsmediante los procedimientos del tipo que sean devuelve a los pacientes
la informació n que nos interesa ú nicamente una parte de sus dificultades,
quizá no la má s im- portante dado el proceso de evolució n y antigü edad de su
patología. La mejo- ra de su estado de á nimo, el ajuste de sus actividades y su
vida relacional son también asuntos de gran interés. Para muchos
profesionales de la psicología, el desarrollo de la parte sana es una opció n a
veces má s interesante y produc- tiva, siempre y cuando se haya completado el
trabajo de aceptar lo que ocurre y con ello, la desfocalizació n sobre la
bú squeda de una solució n inexistente. Mantener las esperanzas (falsas) es
una manera de aplazar el costoso trabajo de renunciar a volver a ser como
antes.