Chilean Sexscapes: Arquitectura Queer en Santiago
Chilean Sexscapes: Arquitectura Queer en Santiago
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Mauricio Baros
University of Chile
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MAURICIO A. BAROS-TOWNSEND
Universidad de Chile (Chile)
mbartown@[Link]
RESUMEN: El panorama posmoderno, con el surgimiento de un mundo global más complejo, diverso, y
multicutural ha impuesto la revisión de todas nuestras categorías sociales y culturales, lo que ha significado
la aparición de nuevas cartografías que deben adaptarse a la fluidez y dinámicas de las comunidades
emergentes. Entre ellas el mundo queer, que ha comenzado desde hace algunas décadas ha tener una mayor
presencia en nuestras urbes. Aquí se quiere revisar el panorama del mundo queer chileno de las últimas
décadas, poniendo espacial énfasis en su estrategia y dispositivos de instalación en el medio urbano, en
particular los relacionados con el ámbito de la arquitectura y el espacio público en la ciudad de Santiago de
Chile.
ABSTRACT: The postmodern panorama, with the emergence of a more complex, diverse, and multicultural
global world, has imposed the revision of all our social and cultural categories, which has meant the
appearance of new cartographies that must adapt to the fluidity and dynamics of communities. emerging.
Among them, the queer world, which has begun a few decades ago to have a greater presence in our cities.
Here we want to review the panorama of the Chilean queer world in recent decades, placing special
emphasis on its strategy and installation devices in the urban environment, in particular those related to the
field of architecture and public space in the city of Santiago de Chile.
*****
1. Introducción
Después del término de la dictadura pinochetista a fines de los 80s, en Chile comenzó una
lenta y gradual apertura a temas que habían sido tabúes durante décadas anteriores, en
particular los asociados a lo que hoy denominamos sexualidad queer. Quizás una de las 40
manifestaciones más claras de este cambio, se produjo en el ámbito urbano, en donde
producto de la represión, aún pervivían clandestinamente sitios asociados al mundo
LGTBQ+, que pertenecían a un orden pretérito: cines, bares, restaurantes, que aún en un
manifiesto estado de decadencia, seguían siendo los únicos reductos para estos sectores
marginados. La apertura que comienza a partir de la década de los 90s vio el surgir de
nuevas tipologías más acordes a los tiempos posmodernos, así cibercafés, locales new
age y centros de eventos, comenzaron a convivir con las antiguos locales que se negaban
a desaparecer, pues su resistencia durante el periodo dictatorial les permitió al menos
tener un público fiel. La sexualidad comienza a exteriorizarse con carnavales, eventos, y
nuevos actividades en el espacio público como el cruising.
Es sobre este ecléctico paisaje posmoderno que queremos hablar en esta ponencia,
centrándonos en la ciudad de Santiago, dada la densidad de temáticas y lugares que se
concentran en ella. A través de esta ponencia se pretende dar cuenta de esta nueva
cartografía y los dispositivos arquitectónicos y urbanos que es posible reconocer en la
construcción del paisaje queer chileno de estas últimas décadas, y los cambios que se
avizoran con los nuevos modos de sociabilidad que imponen las redes sociales.
2. Chileansexscapes
El caso aquí a explorar es lo que queremos denominar como el Chilean sexscape post
dictadura, centrándonos en el ámbito queer1. Utilizamos el término de “scape” para
acentuar el carácter escópico, que no sólo caracteriza al mundo queer, sino que es una
herramienta indispensable en la arquitectura, y el mundo posmoderno. La virtualidad, y
1
. Por queer aquí entenderemos a todas las formas de genero LGTBQ+ en el sentido que Butler le da en
tanto genero performativo (2001). Sin embargo, en ocasiones por motivos metodológicos nos centraremos
en espacios de la comunidad homosexual, por ser no sólo los más antiguos, sino que además lo que han
sido más estudiados y de los que se posee mayores registros a la fecha.
su dinámica liquida, nos ha impuesto una nueva manera de mirar, más superficial, pero a
la vez más global, por ello el termino de paisaje resulta adecuado para estos fines.
Una vez que la sexualidad ingresó en las cartografías comenzó la necesidad de su mapeo,
y remapeo constante, ya que es de todas las categorías de la geografía humana la más
líquida, la más sujeta a restricciones y controlada por los poderes de facto. Los nuevos
discursos relativos a las cartografías sexuales, sin duda poseen un cariz político, primero
porque según su acepción semántica original son actividades que se desarrollan en la
Polis, y luego políticas en tanto cuerpos legales con derechos ciudadanos. El derecho a la
ciudad es una moneda de dos caras, el derecho legal en tanto ciudadanos con deberes y
derechos, y el derecho al uso de los ambientes urbanos que la ciudad ofrece. La primera
la parte, más invisible de la moneda; la segunda, la parte visible y a veces más conflictiva.
La primera la parte estable, y la segunda la fluida.
Bodies and places, then, are made-up through the production of their spatial registers,
through relations of power. Bodies and places are woven together through intricate webs
of social and spatial relations that are made by, and make, embodied subjects. It is these
intricate webs that this book is concerned to trace out. (Johnston, y Longhurst, 2010, p.3).
La construcción de la identidad queer pasa por un tránsito que va desde el sujeto al objeto
entendido en su dimensión semántica2. Es decir, desde lo que esta debajo, oculto, hacia
lo que esta delante y expuesto, un tránsito de la interioridad hacia la exterioridad. Es por
ello que a este primer estadio, se le califica como una estancia en el “closet”.
Posteriormente el cuerpo se hace visible y entra en la cartografía. “Corporeal specificity
2
. Sujeto : persona cuyo nombre no se expresa o no se conoce, del latín subjectus: colocado abajo. Objeto:
algo que puede percibirse con uno o más sentidos, cosa material. Del latín objectus: cosa vista, puesto
delante, echado delante. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española. Gomez de Silva, Guido,
FCE, 1988.
is being placed on the geographical agenda, both in terms of spatially differentiated bodies
as well as calls for embodied producers of geographical knowledge” (Bell y Valentine,
2003, p.30).
El cuerpo queer cuando acepta ser normalizado cae en el mundo de las políticas de manejo
de lo anómalo, así este cuerpo exterior pasa a depender de la psiquiatría (enfermedad), de
la medicina (enfermedades venéreas, VIH, etc.), de la policía (comportamiento indecente,
prostitución, etc.), se transforma en un cuerpo objetivizado a través de las tecnologías del 42
control, que tienden a reafirmar la idea de una existencia anómala. “But it is from the
outset, the homosexual is related not only to the police but to medicine and hence to the
inner forces of his body, to psychiatry and hence to his soul” (Bech, 1997, p.100). Los
cuerpos que no se ajustan al género establecido quedan fuera de lugar, cuerpos “de-
generados” que son forzados a vivir una existencia heteronormativa. Todo esto ha
cambiado desde propuestas como la de Judith Butler a partir de la idea que plantea del
género performativo.
Yet, despite the omnipotence of heteronormativity, our cities offer all manner of spaces,
albeit often marginalized, 'underground' and increasingly virtual, for minority sexual
groups (gay, lesbian, bisexual, transsexual, sex workers and adult entertainers) and
practices (cruising, cottaging, dogging, home-made pornography, BDSM and sexting) to
take place (Maginn y Steinmetz, 2017, p.20).
Figura 1. Sitios LGTBQ+ de las últimas dos décadas. Adaptado de “Patrimonio, paradigma y disidencias
sexuales reconocimiento y puesta en valor de su patrimonio cultural dentro de un circuito urbano del
centro de Santiago,” por B. Hurtado, 2022, Seminario (arquitecto). Todos los derechos reservados [2022]
por Boris Hurtado. Adaptado con permiso del autor.
Mientras que la mayor parte de las investigaciones del tema buscan dar una visión crítica
o histórica de la performance de las minorías en el espacio ciudadado, aquí interesa, más
bien entender las dinámicas y dispositivos arquitectónicos de cómo se instalan estas
minorías en el espacio urbano.
They include stagecraft, the creation of artificial, inward-turned worlds for same-sex 44
groups, the communal evocation of Bohemian worlds of decadence, the urge to collect
objects and then assemble them into highly personal maps or mirror of an unseen or
unpresentable self, the use of the public scene for obscene purposes, a conscious living in
ruins and forgotten places in order to create a new community, a bacchanalian celebration
of community through the body, a choreographic of spaces and experience , and the use
of technology as a conscious insertion into or imposition on the body. (Betsky, 1997, p.6).
Este párrafo define muy bien cuáles son las principales características que definen los
espacios queer: mundos artificiales e introvertidos, evocación de mundos bohemios
decadentes, recolección de objetos y luego ensamblaje de los mismos en mapas altamente
personales, uso de la escena pública con fines obscenos, celebración bacanal de la
comunidad a través del cuerpo, uso de la tecnología como una inserción o imposición
consciente en el cuerpo. Todos ellos construidos a través de una coreografía de los
cuerpos en el espacio, en el sentido completamente Butleriano del género. Una
coreografía que busca poner los cuerpos en escena, pero de manera “obscena”, una de las
etimologías de obsceno es ob (enfrentamiento y oposición) y scenus (escena) y que
significa como una “contra escena”, lo que no se muestra en escena, sino detrás. Es en
esta contra-escena, que el mundo queer se ha tenido que instalar a través de una serie de
dispositivos que a continuación analizamos.
We would have to acknowledge the possibility that the closet is not always just a
rhetorical flourish; that it is a manifestation of heteronormative and homophobic powers
in time–space, and moreover that this materiality mediates a power/knowledge of
oppression. (Brown, 2005, p.3).
Pare efectos de esta ponencia ocuparemos el termino closet, en su sentido más amplio, en
su acepción polisémica, y utilizaremos armario para referirnos sólo a su aspecto espacial.
Además de ello, el termino closet conserva la riqueza etimológica, que lo relaciona con
la idea de clausura3. Porque el closet no sólo opera en el espacio sino ante todo como
metáfora de control. La metáfora del closet es tremendamente significativa, porque de
alguna manera se convierte en un patrón y paradigma de la vida queer. Es la primera
célula, la primera celda también4, que cumple la función de tanto ocultar como disciplinar.
El closet es metafóricamente el primer interior, es caverna y útero a la vez. El lugar donde
comienza la interioridad.
3
. Closet: de Close: Middle English clos, from Anglo-French, from Latin clausus, past participle
of claudere. [Link]
4
. Comparten la misma etimología, celda, célula, provienen del latín cella: cuartito, cámara, del
indoeuropero Kel- ‘Ocultar, cubrir, proteger’. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española.
Gomez de Silva, Guido, FCE, 1988.
Podríamos así afirmar que alguna manera el sujeto queer nunca abandona el closet.
Comienza en el armario y termina en la ciudad. Parte en el cuerpo y termina en el política:
“La política homosexual de los ‘90 en Chile estará entonces marcada de forma indeleble
por la clausura del espacio democrático” (Rivas, 2011, s/p).
El sujeto tuvo que aprender a disciplinar su cuerpo, su deseo, para poder integrarse al
ambiente urbano de una manera normalizada. Una disciplina que nacía en el espacio, que
nacía de alguna manera en el closet.
If queer space starts in the closet, it forms itself in the mirror. The mirror is where you
appear to yourself, primping and posing, examining, and admiring yourself... Mirror
space is an alternate world that is unreal. Everything in it is only a reflection, and yet
appears as it really is, only reverse. (Betsky, 1997, p.17).
El espejo surgió en la interioridad de los hogares del siglo XVIII, es allí en donde
primeramente la clase aristocrática se quiso ver reflejada. Esta arquitectura barroca fue la
primera expresión de un espacio que quería volverse líquido, al desdibujar los límites
impuestos por la arquitectura tradicional. Si bien la Ilustración se opuso a los privilegios
asociados a las prácticas de la clase aristocrática, lo especular volvió a aparecer pero ahora
públicamente, en las ciudades a través de las vitrinas en donde ahora la nueva clase
burguesa pudo verse reflejada. Así se democratiza la mirada y su ejercicio especular.
París, «una ciudad- espejos", deslumbraba a las multitudes, pero al mismo tiempo las
engañaba…La Ciudad-espejo, donde la multitud misma se transformó en espectáculo -
reflejaba la imagen de la gente como consumidores más que como productores y mantenía
virtualmente invisib les las relaciones de producción del otro lado del espejo. (Buck-
Morss y Rabotnikof, 2001, p.98).
Las lógicas heteronormativas, marginalizaron de alguna manera los sitios LGTBQ+. Esta
marginalidad en el tejido urbano centrico de nuestra ciudades, tuvo que utilizar como
recurso el esconderse dentro de la misma ciudad, ya sea en pasajes (sexshops, tiendas de
vestimenta, revistas), caracoles (espacios comerciales decadentes y en desuso), subsuelos
(cines), lugares que les otorgaban una presencia velada, no demasiado expuesta a la trama
urbana heterosexual normativa.
Figura 2. Sitios LGTBQ+ cercanos al Rio Mapocho en Santiago de Chile décadas 90s, 2000s, 2010s,
2020s: [Link] Apolo; 2. Museo Bellas Artes; [Link] [Link] la Barra; [Link] Queen; [Link] Forestal;
[Link] Baquedano y Parque Bustamante; [Link] Balmaceda; [Link] de la Aviación; [Link]
Fausto; 10. Sauna Sebastián; [Link] Bokara; [Link] Capricho Español; [Link]
Bunker; [Link] Mi Tiempo; [Link] El Toro; [Link] Sarita Colonia; [Link] 282;
18:Restaurant Sabor a Mi. Algunos de estos lugares se encuentran hoy cerrados, a causa del estallido
social y la pandemia. Fuente: Elaboración Propia. Todos los derechos reservados [2022] por al autor.
En el caso chileno, en la ribera del Mapocho, lugar en donde parecen disolverse los
límites. Así pareciera que mientras el centro se configura como el espacio de batalla por
El cine es quizás uno de los primeros reductos públicos que se integró a la cartografía
urbana gay, esto es quizás porque el cine comparte dos de las dinámicas propias del
mundo queer, el estadio del closet y del espejo.
The correlation between gay male and cult spectatorships is possibly more instructive
than the casual nature of my earlier reference might suggest, for though there is often
something of the cultish about certain forms of gay cinematic reception, both gay and cult
spectatorships share what may be termed an identificatory performativity. (Farmer, 1009,
p.29).
La asistencia a un cine gay, implica un tránsito no siempre fácil entre el armario privado
de la casa, y este armario público. Pues el sólo acceder a él, implica un tener que abrirse,
en tanto asumirse homosexual y exponerse a una comunidad gay mayor. De este manera
la cinematografía gay y la sala de cine en sí misma, se constituyeron en uno de los más
importantes lugares de identidad, encuentro y performatividad homosexual.
El cine fue uno de los primeros lugares en donde de alguna manera se replicó la metáfora
del armario pero ahora en el espacio público. Un lugar en donde el homosexual se pudo
sentir seguro, dado el anonimato que proporcionaba la oscuridad, la comodidad de sus
butacas, y el ambiente uterino que posee toda sala de cine. El ticket otorga el derecho y
la seguridad de un lugar dentro del recinto, el asiento no es sino el cubículo por el que se
ha pagado este derecho. Por otro lado el estadio del espejo no es sino la extraña y
heterópica acción de ingresar a un espacio para visualizar otro espacio dentro de él. La
pantalla no es sino el espejo en donde el espectador puede sentirse identificado con la
ficción proyectada. “En los cines pornos la película es un telón de fondo de un guión más
osado, más sinérgico y calentón. Las políticas sexuales del cuerpo en la ciudad incorporan
nuevas tecnologías que obligan a productivizar los encuentros” (Sutherland, 2009, p.84).
Pero además el espectador del cine gay a diferencia del cine heterosexual, es plenamente
consciente de una comunidad de espectadores, que está al mismo tiempo buscando esa
misma identificación, y compartiendo ese mismo deseo, lo que posibilita que de
espectador pueda pasar a ser protagonista de la acción. Para ello funcionan los corredores
anexos los cuales permiten entre sus cortinajes el encuentro fortuito entre el público que
así lo desee. También los baños del cine se convierten en otro espacio de encuentro para
actividades de cruising o contacto sexual más consumado. Todo el cine así se transforma
en un gran cuarto oscuro.
La mayor parte de los cines gay en Santiago se ubicaron en antiguos cines del mundo
heteronormativo en el centro de Santiago (figura 3). En la década de los 80s casi
alcanzaron la decena, hoy sólo sobreviven dos. Sus usuarios comprenden un público
mayor, ya que el público joven reemplazó la pantalla del cine por la pantalla de su móvil.
49
Figura 3. Cine Nilo y Mayo, tradicionales cines gay a pasos de la Plaza de Armas de Santiago (hoy
cerrados); y Figura 4. Intervención LGTBQ+ en el Parque San Borja, en el Centro de la Ciudad.
Fuente: Fotografías del autor. (Agosto, 2022). Todos los derechos reservados [2022] por al autor.
Existe una serie de programas como los gimnasios, saunas, baños, urinarios, que han sido
apropiados por el mundo queer. Muchos de ellos provienen de la antigüedad, pero su
origen principalmente está en los movimientos higienistas de comienzos del siglo XX. La
limpieza del cuerpo, significó un desnudamiento del mismo, que puso su acento en el
cuidado fisiológico y estético del cuerpo, dando lugar a un juego de exhibición y
voyerismo que alimentó especialmente la estética gay.
Architecture disappears into glass and machines. Gyms represent a vernacular version of
the modernist utopia, where reality fades away into reflections. Queer men cruise these
spaces, displaying themselves and watching others, while only slightly sublimating their
desire into the repetitive motion of machines. (Betsky, 1997, p.154).
Por otra parte en los gimnasios se acepta la exhibición del cuerpo, ya que es aceptado por
los principios modernistas del higienismo, además en este reducto el cuerpo comparece
además junto a la maquinas, paradigmas del modernismo. La machine d’habiter Le
Corbuseriana requería que la habitaran cuerpos ad-hoc. En los gimnasios se sublima el
cuerpo, precisamente a través de elementos aceptados por la normativa heterosexual, el
cuidado del cuerpo, la exhibición de la fuerza masculina, las máquinas como hermanas
del cuerpo, todos ellos símbolos de la modernidad que aquí se pueden exhibir sin temor.
No es sino la sobreexposición de símbolos de la masculinidad, pero que ocultan su
trasfondo queer. “There is such enormous emphasis among gay and bisexual men on
looks—whether it is a well-defined chest, tight ass, big biceps, hair, no hair, the right
clothes—that more and more men are judging their own self-worth on how they match
up physically to these norms” (Atkins, 2012, p.206).
Es un teatro de cuerpos, exhibición, paseo, etc., es el único lugar en que el cuerpo puede
exhibirse dentro de los parámetros de la normatividad hetero sin ser condenados. El lado
B, de este mercado de cuerpos, está a pocos metros, en donde en los baños del mismo
recinto, urinarios y duchas, se practica el sexo sin gran dificultad. Urinarios y baños
públicos son en sí, uno de los lugares más frecuentados para la práctica del cruising dentro
del mundo gay especialmente.
Urinals, on the other hand, are places where the public mask remains, but suddenly opens
up through the appearance of the parts of the body that are usually most hidden, creating
an eruption of sensuality in the aseptic, white environment of the tiled rest room. (Betski,
p.150).
Aquí se produce el choque entre lo higiénico, aséptico del baño y seducción del cruising.
La asepsia del baño es proclive a un público que quiere tener la posibilidad de un sexo
50
fugaz, para luego borrar y olvidar rápidamente su comportamiento, ideal para gays en el
closet. La seguridad que parece otorgar la luminosidad y exposición de este espacio
aséptico y controlado, resultan en una garantía de control sobre lo que se puede hacer. De
esta manera, la mirada es contenida, el gesto es reservado, y el deseo es dominado.
En todos ellos sin embargo aparece el tema del cubículo (closet) como un lugar siempre
presente en ellos (figura 4), el cual a su vez es adaptado a la actividad según las
condiciones lo permitan, principalmente con agujeros que a la manera de glory holes,
sirven para el intercambio sexual. La vigilancia en estos lugares juega un doble rol, tanto
sirve de control para evitar excesos y también aumenta el sentido de peligrosidad que
incrementa la adrenalina y el placer de la actividad. Sin embargo es un placer efímero, y
fugaz, que de alguna manera anticipó lo que serían las relaciones virtuales de la
actualidad.
51
Figura 5. Plantas esquemáticas de Programas Gay en Santiago de Chile. Como es posible apreciar, desde
la sala de cine en cuanto cámara oscura, hasta los reductos más mínimos como baños, urinarios, dark-
rooms, hacen referencia al concepto del cubículo-closet, que se convierte en un dispositivo usual en los
lugares de la comunidad gay y queer chilena. Adaptado de “El Cruising Pavilion como paradigma de los
espacios de apropiación sexual y el caso de Santiago,” por [Link], 2021, Seminario (arquitecto).
Todos los derechos reservados [2021] por Alonso Quintanilla Guzmán. Adaptado con permiso del autor.
5
. Pervertir del latín pervertere ‘girar hacia dónde no esta bien; volver al revés’. Breve Diccionario de
etimológico de la Lengua Española. FCE. La RAE lo define como” Viciar con malas doctrinas o ejemplos
las costumbres, la fe, el gusto”. [Link]
de corromper, nacía así como el reverso de la normalidad, otro lugar, dando así origen a
una cartografía de la inmoralidad.
Una de las características que parecen diferenciar la discotecas gay de sus pares heteros,
es el “exceso”. Exceso que parte en el vestir, y que termina en la arquitectura. Exceso que
se presenta como principalmente visual, a través de la vestimenta, los shows, y la
decoración.
52
En los espacios populares más erráticos y precarios, existe más desorden estético, más
pulsión erótica y los mecanismos de seducción son mucho más híbridos, al contrario de
la discoteca en cuyo espacio sobre-erotizado, de triunfo hedonista, los cuerpos perfectos
se disipan al instante. (Sutherland, 2009, p.64).
Todos elementos que ponen al cuerpo como principal objeto de exhibición, es por ello
que este exceso se presenta de dos maneras: por una parte, los llamativos disfraces de las
Drags Queens, que exacerban lo hiper vestido, y por otro lado la desnudez y exposición
erótica y seductora de los Go-Go boys. Es ante todo una exposición tanto festiva como
erotizada del cuerpo. Esto surge porque se convierten en espacios teatrales, en donde el
individuo queer puede asumir un rol de protagonista abiertamente. Un exceso que tal vez
busca la compensación por la mudez a la que es sometida en el espacio público
cotidianamente, en donde prima la regulación heteronormativa.
El espacio queer busca disolver los límites impuestos, para ello se desplaza a la utilización
de materiales, colores, manipulados de una manera estridente, tratando de construir una
segunda fachada, creando un nuevo orden, sobre el existente. Orden siempre efímero que
suele desaparecer con la luz del día.
La discoteca gay además se diferenció de las discos heteros por la aparición de los dark-
rooms. “El deseo siempre está en la ciudad, como un gran cuarto oscuro.”(Sutherland,
p.36). El dark-room en bares, saunas y discotecas no es sino la aparición nuevamente del
armario pero en un espacio público. Acomoda su estructura celular comodamente dentro
de la laberintica estructura que suelen tener estos espacios, lo examinaremos con
detención en los siguientes casos.
11. Saunas
Los saunas son herederos de dos tipologías anteriores, los gimnasios y los baños turcos o
hammanes. Los saunas al igual que los gimnasios fueron de alguna manera los primeros
lugares en donde el cuerpo desnudo se hizo público dentro de marcos legales. Es aquí en
donde surge el exhibicionismo y voyerismo del cuerpo, tanto propio como ajeno, aquí el
individuo principalmente gay puede amar su cuerpo y también amar otros cuerpos, una
situación similar ocurría en los baños de vapor.
Eran no sólo lugares de aseo corporal, sino además oasis de sensualidad donde el cuerpo
podía despojarse de todas los disfraces urbanos y liberarse para disfrutar en un ambiente
de desnudez democrática. El vapor diluía los límites de todo tipo, poniendo a los hombres
en igualdad de condiciones. Los baños de vapor más contemporáneos fueron
incorporando otros dispositivos de otros lugares, como dark-rooms, pasillos, cubículos,
que facilitaban los encuentros sexuales fortuitos.
Estos bulevares interiores como los denomina Betski, poseen toda una arquitectura
realizada para la exhibición y el voyerismo. Lo laberíntico se constituyó en una
contribución a los mecanismos de seducción. Sobre esta estructura aparecen las cabinas, 53
a la manera de armarios, que surgen como pequeños dormitorios en donde es posible
concretar actos sexuales, ya sea de manera privada o colectiva. “These little bedrooms
became the most irreducible abstraction of home within this miniature city of desire”
(Betski, 1997, p.164).
12. El Cruising
El cruising puede ser entendido como una herramienta de posesión y escritura urbana. Es
el rayado urbano que desdibuja la pauta impuesta por la trama heteronormativa. Al salirse
de la línea, de la pauta, realiza una verdadera coreografía urbana, que de alguna manera
está trazando nuevas rutas, construyendo nuevas cartografías. “En las zonas de
intercambio sexual anónimo, tanto el emisor como el receptor interactúan desde la
distancia mediante el uso del lenguaje no verbal y con unos códigos comunicativos que
son marcadamente diferentes a los que utilizarían en otros escenarios de su vida social.”
(Langarita, 2013, p.322).
El gesto es otro de los elementos fundamentales en la coreografía del cruising. Los gestos
resultan fundamentales como elementos identitarios en la comunidad queer, parten en la
mirada, continúan en la mano, en el andar para terminar en ocasiones en una compleja
coreografía de señas y movimientos. “Bastaría sólo quedarse quieto, estático, ausente por
unas cuantas horas en la Plaza de Armas, para reconocer cuerpos, guiños, tráficos y
negocios más materiales que simbólicos en nuestro mapa urbano” menciona Sutherland
(2009, p.84).
El gesto es ante todo efímero, que es algo que comparte con la actividad completamente
fugaz del cruising. El gesto nace del cuerpo, no exigiendo mayor espacio que el personal,
por lo tanto no deja residuo. El principal objetivo de todo este accionar gestual es la
seducción.
6
. La palabra "cruising" deriva de una palabra holandesa “Kruisen”, y designa las áreas donde los
hombres se encontraban en lugares públicos en las Tierras Bajas. En Blanning, T. (2008). The pursuit of
glory: Europe 1648-1815. Penguin Books.
Seduction expresses itself in architecture through a decorative scheme that covers abstract
orders with beautiful patterns that are based on the proportion, curves, and compositions
of the body itself. Such ornamentation also has the effect of dissolving walls, floors, and
ceilings back into a continuous, sensuous, and experiential environment into which one
can sink with voluptuous pleasure. (Betsky, 1997, p.23)
Sin embargo lo más característico del cruising, es su dinámica fluida. Aquí se produce
una tensión entre las formas liquidas y las formas institucionalizadas. La red del deseo no
es necesariamente coincidente con la red o trama urbana, es una red fluida y móvil, que
se puede adaptar a las tramas existentes, como también desaparecer de ellas. La red del
deseo es siempre transitoria, efímera, y se mueve según las pulsiones y pasiones de
quienes se desplazan por ella. Así la red del deseo se construye a partir de sus usuarios,
la red urbana en tanto es un imposición sobre el ser, nos impone obligaciones y
restricciones.
The body is both mobile and channeled, both fluid and fixed, into places. It is not only
the “geopolitics of the body” but also the politics of connection and disconnection, of
rights over the body, of the body as a site of struggle. (Johnston, y Longhurst, 2010, p.2).
Esta cualidad líquida del cruising le permite adaptarse a múltiples lugares, que abarcan
desde los baños de un centro comercial, los dark-rooms de una discoteca, hasta aquellos
intersticios urbanos y zonas liminales de la ciudad, en donde las reglamentaciones
heteronormativas parecieran por un momento quedar suspendidas.
Por otra parte la decadencia del centro histórico de Santiago, producida por las
restricciones de casi dos décadas, convirtieron al centro de la ciudad en un espacio de
cruising post dictadura. La liberación del suelo con los subsidios de Renovación Urbana
post-dictadura, convirtieron en Centro de Santiago, en un gigantesco tugurio de pequeños
departamentos, muchos de los cuales tuvieron como destino la prostitución.
El negocio, que solía anunciarse con el eufemismo de “sauna privado”, funcionaba con
la lógica de las termitas: alguien compraba un par de departamentos, subdividía las
habitaciones y las subarrendaba a mujeres -jóvenes y pobres- que recibían clientes por
hora; una vez que se instalaba el primer local, el edificio entraba en decadencia, nadie
quería vivir allí, los dueños vendían barato. (Contardo, 2022).
En esa perspectiva, Santiago es un gran cuarto oscuro, espacio utilizado en las discotecas
gays para sexo anónimo y que en tiempos post-sida siguen teniendo un enorme éxito. 55
Cuarto oscuro metaforizado que sería ocupado en determinadas esquinas, barrios, puentes
y paseos en parques. El anonimato que brinda el callejeo diario resignifica los tránsitos
en la ciudad. (Sutherland, 2009, p.86).
Este gran cuarto oscuro al que alude Sutherland ha alimentado el cine y la literatura de
las últimas décadas, creando un imaginario en donde la ciudad no sólo se convierte en un
inmenso closet, sino que además se transforma en una pantalla, en donde proyectar, los
deseos, las pulsiones, las frustraciones y ansiedades del mundo LGTBQ+ aún no resueltas
tanto a nivel individual como colectivamente.
13. Conclusiones
This implies a shift in the consumption and production of commercial sexuality that has
been accompanied by changing notions of appropriate sexual comportment, described
variously as the mainstreaming of ‘pornochic’ or striptopia. Readers of pornographic
magazines were once regarded as socially deviant: now, according to McNair, the codes
and conventions of porn have ‘become indicators of a sophisticated late-modern sexual
sensibility’. (Hubbard, 2008, p.647).
Todo ese nuevo mercado sexual ha creado lo que Maginn y Steinmetz (2017) han
denominado como pornosfera, la cual sin duda es alimentada por las redes sociales, las
cuales juegan un rol fundamental al ser el aglutinante de distintos ambitos o esferas, ya
que es la virtualidad la que tiene la capacidad de mapear y situar en el imaginario queer
56
los lugares de moda. Es la virtualidad ahora la que posee la capacidad de generar nuevas
rutas, pudiendo hacer aparecer o desaparecer del mapa espacios, lugares y territorios a su
completa voluntad, según los requerimientos de las fuerzas sociales o mercantiles que la
manejen.
Bibliografía
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