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Chilean Sexscapes: Arquitectura Queer en Santiago

Este artículo analiza el panorama arquitectónico y urbano queer en Santiago de Chile en las últimas décadas desde la dictadura, identificando nuevos tipos de lugares y estrategias de instalación en el espacio público a medida que la sociedad se ha vuelto más abierta. Se propone el concepto de 'Chilean Sexscapes' para mapear esta nueva cartografía queer en evolución.
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Chilean Sexscapes: Arquitectura Queer en Santiago

Este artículo analiza el panorama arquitectónico y urbano queer en Santiago de Chile en las últimas décadas desde la dictadura, identificando nuevos tipos de lugares y estrategias de instalación en el espacio público a medida que la sociedad se ha vuelto más abierta. Se propone el concepto de 'Chilean Sexscapes' para mapear esta nueva cartografía queer en evolución.
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Chilean Sexscapes: The Queer Postmodern Architectural Panorama in


Santiago de Chile

Article · December 2022

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Mauricio Baros
University of Chile
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Mauricio A. Baros-Townsend / Chilean Sexscapes

39

Chilean Sexscapes: El Panorama de la


Posmodernidad Arquitectónica Queer en
Santiago de Chile
Chilean Sexscapes: The Queer Postmodern Architectural Panorama in Santiago
de Chile

MAURICIO A. BAROS-TOWNSEND
Universidad de Chile (Chile)
mbartown@[Link]

Recibido: 31 de julio de 2022


Aceptado: 12 de octubre de 2022

RESUMEN: El panorama posmoderno, con el surgimiento de un mundo global más complejo, diverso, y
multicutural ha impuesto la revisión de todas nuestras categorías sociales y culturales, lo que ha significado
la aparición de nuevas cartografías que deben adaptarse a la fluidez y dinámicas de las comunidades
emergentes. Entre ellas el mundo queer, que ha comenzado desde hace algunas décadas ha tener una mayor
presencia en nuestras urbes. Aquí se quiere revisar el panorama del mundo queer chileno de las últimas
décadas, poniendo espacial énfasis en su estrategia y dispositivos de instalación en el medio urbano, en
particular los relacionados con el ámbito de la arquitectura y el espacio público en la ciudad de Santiago de
Chile.

PALABRAS CLAVE: Queer, Posmodernidad, Dispositivo, Arquitectura, Santiago.

ABSTRACT: The postmodern panorama, with the emergence of a more complex, diverse, and multicultural
global world, has imposed the revision of all our social and cultural categories, which has meant the
appearance of new cartographies that must adapt to the fluidity and dynamics of communities. emerging.
Among them, the queer world, which has begun a few decades ago to have a greater presence in our cities.
Here we want to review the panorama of the Chilean queer world in recent decades, placing special
emphasis on its strategy and installation devices in the urban environment, in particular those related to the
field of architecture and public space in the city of Santiago de Chile.

KEYWORDS: Queer, Postmodernity, Device, Architecture, Santiago.

*****
1. Introducción

El cuerpo posmoderno ha entrado en crisis por varias razones, ha quedado de alguna


manera relegado, en una situación incómoda frente a la nueva realidad digital, ante la cual
aparece como obsoleto. La apertura sexual, social, cultural, producida por los
movimientos de todo orden de las últimas décadas han situado al cuerpo en un lugar

ESTUDIOS SOBRE ARTE ACTUAL. NÚM. 10 (2022) ISSN: 2340-6062


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inestable, lo que ha significado la aparición de nuevos discursos sobre el mismo. Este


fenómeno ha traído como consecuencia la necesidad de mapear los cuerpos y las
identidades. Es de allí la necesidad de crear nuevas cartografías, alejadas del paradigma
antropocéntrico que nos ha dominado hasta el reciente siglo XX.

Después del término de la dictadura pinochetista a fines de los 80s, en Chile comenzó una
lenta y gradual apertura a temas que habían sido tabúes durante décadas anteriores, en
particular los asociados a lo que hoy denominamos sexualidad queer. Quizás una de las 40
manifestaciones más claras de este cambio, se produjo en el ámbito urbano, en donde
producto de la represión, aún pervivían clandestinamente sitios asociados al mundo
LGTBQ+, que pertenecían a un orden pretérito: cines, bares, restaurantes, que aún en un
manifiesto estado de decadencia, seguían siendo los únicos reductos para estos sectores
marginados. La apertura que comienza a partir de la década de los 90s vio el surgir de
nuevas tipologías más acordes a los tiempos posmodernos, así cibercafés, locales new
age y centros de eventos, comenzaron a convivir con las antiguos locales que se negaban
a desaparecer, pues su resistencia durante el periodo dictatorial les permitió al menos
tener un público fiel. La sexualidad comienza a exteriorizarse con carnavales, eventos, y
nuevos actividades en el espacio público como el cruising.

En las últimas décadas el concepto de paisaje ha alcanzado gran notoriedad disciplinar en


el ámbito académico, desde los paisajes culturales de la antropología hasta los paisajes
del urbanismo contemporáneo. La noción de paisaje posee la particularidad de construir
una mirada interdisciplinar respecto de una determinada realidad. En la construcción de
estos Chilean sexscapes, un muy importante rol les cabe a los imaginarios, pues muchos
de estos sitios a pesar de su marginalidad han podido generar un rico imaginario, reflejado
en literatura (Lemebel, Stutherland, etc.), el cine (Lelio, Fuguet, etc.), las artes, etc. En
ellos es posible revivir los espacios urbanos y arquitectónicos tanto existentes como
pasados, dando cuenta de una historia comienza a ser visibilizada especialmente por una
generación que exige el reconocimiento de estos lugares como parte de su identidad, ya
no oculta sino manifiesta.

Es sobre este ecléctico paisaje posmoderno que queremos hablar en esta ponencia,
centrándonos en la ciudad de Santiago, dada la densidad de temáticas y lugares que se
concentran en ella. A través de esta ponencia se pretende dar cuenta de esta nueva
cartografía y los dispositivos arquitectónicos y urbanos que es posible reconocer en la
construcción del paisaje queer chileno de estas últimas décadas, y los cambios que se
avizoran con los nuevos modos de sociabilidad que imponen las redes sociales.

2. Chileansexscapes

El caso aquí a explorar es lo que queremos denominar como el Chilean sexscape post
dictadura, centrándonos en el ámbito queer1. Utilizamos el término de “scape” para
acentuar el carácter escópico, que no sólo caracteriza al mundo queer, sino que es una
herramienta indispensable en la arquitectura, y el mundo posmoderno. La virtualidad, y

1
. Por queer aquí entenderemos a todas las formas de genero LGTBQ+ en el sentido que Butler le da en
tanto genero performativo (2001). Sin embargo, en ocasiones por motivos metodológicos nos centraremos
en espacios de la comunidad homosexual, por ser no sólo los más antiguos, sino que además lo que han
sido más estudiados y de los que se posee mayores registros a la fecha.

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su dinámica liquida, nos ha impuesto una nueva manera de mirar, más superficial, pero a
la vez más global, por ello el termino de paisaje resulta adecuado para estos fines.

El termino scape también se ajusta a la dinámica líquida de la sociedad actual que es lo


quizás lo más característico de la sociedad posmoderna. Appadurai (1996) ocupa el sufijo
scape para enfatizar la característica fluida de estos nuevos modos de agrupación. Formas
culturales a las que atribuye una geometría fractal, caracterizada por no poseer limites
estables y regulares. Una configuración fractal de la sociedad remite entonces a zonas 41
liminales más que a fronteras estables, zonas liminales que poseen la capacidad de
configurarse en zonas de encuentro. Tal vez en esto radique la visibilización
contemporánea que están teniendo estos grupos antes excluidos, pues el mundo de lo
marginal siempre ha sido un mundo de flujos e inestabilidades, algo propio de toda zona
liminal.

Una vez que la sexualidad ingresó en las cartografías comenzó la necesidad de su mapeo,
y remapeo constante, ya que es de todas las categorías de la geografía humana la más
líquida, la más sujeta a restricciones y controlada por los poderes de facto. Los nuevos
discursos relativos a las cartografías sexuales, sin duda poseen un cariz político, primero
porque según su acepción semántica original son actividades que se desarrollan en la
Polis, y luego políticas en tanto cuerpos legales con derechos ciudadanos. El derecho a la
ciudad es una moneda de dos caras, el derecho legal en tanto ciudadanos con deberes y
derechos, y el derecho al uso de los ambientes urbanos que la ciudad ofrece. La primera
la parte, más invisible de la moneda; la segunda, la parte visible y a veces más conflictiva.
La primera la parte estable, y la segunda la fluida.

Bodies and places, then, are made-up through the production of their spatial registers,
through relations of power. Bodies and places are woven together through intricate webs
of social and spatial relations that are made by, and make, embodied subjects. It is these
intricate webs that this book is concerned to trace out. (Johnston, y Longhurst, 2010, p.3).

Es precisamente estos registros espaciales lo que interesa a esta ponencia. La relación


entre cuerpo y lugar, y el registro que ello deja a través de las infinitas y sutiles
interacciones que van desde los pequeños gestos, hasta acciones colectivas de carácter
netamente urbano, es algo que parte en sutiles grafías, como lo puede ser un grafiti en
cualquier pared de la ciudad y acaba en los grandes gestos, que suelen ocurrir en un evento
multitudinario. Todas ellas teniendo como denominador común la ciudad y su espacio
público, acciones que se plasman en ciertos dispositivos que en jerga foucaltiana,
permiten manifestar su presencia y poder en el espacio urbano.

3. La Performatividad Queer y la dinámica del ocultamiento.

La construcción de la identidad queer pasa por un tránsito que va desde el sujeto al objeto
entendido en su dimensión semántica2. Es decir, desde lo que esta debajo, oculto, hacia
lo que esta delante y expuesto, un tránsito de la interioridad hacia la exterioridad. Es por
ello que a este primer estadio, se le califica como una estancia en el “closet”.
Posteriormente el cuerpo se hace visible y entra en la cartografía. “Corporeal specificity

2
. Sujeto : persona cuyo nombre no se expresa o no se conoce, del latín subjectus: colocado abajo. Objeto:
algo que puede percibirse con uno o más sentidos, cosa material. Del latín objectus: cosa vista, puesto
delante, echado delante. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española. Gomez de Silva, Guido,
FCE, 1988.

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is being placed on the geographical agenda, both in terms of spatially differentiated bodies
as well as calls for embodied producers of geographical knowledge” (Bell y Valentine,
2003, p.30).

El cuerpo queer cuando acepta ser normalizado cae en el mundo de las políticas de manejo
de lo anómalo, así este cuerpo exterior pasa a depender de la psiquiatría (enfermedad), de
la medicina (enfermedades venéreas, VIH, etc.), de la policía (comportamiento indecente,
prostitución, etc.), se transforma en un cuerpo objetivizado a través de las tecnologías del 42
control, que tienden a reafirmar la idea de una existencia anómala. “But it is from the
outset, the homosexual is related not only to the police but to medicine and hence to the
inner forces of his body, to psychiatry and hence to his soul” (Bech, 1997, p.100). Los
cuerpos que no se ajustan al género establecido quedan fuera de lugar, cuerpos “de-
generados” que son forzados a vivir una existencia heteronormativa. Todo esto ha
cambiado desde propuestas como la de Judith Butler a partir de la idea que plantea del
género performativo.

Dichos actos, gestos y realizaciones —por lo general interpretados— son performativos


en el sentido de que la esencia o la identidad que pretenden afirmar son invenciones
fabricadas y preservadas mediante signos corpóreos y otros medios discursivos. El hecho
de que el cuerpo con género sea performativo muestra que no tiene una posición
ontológica distinta de los diversos actos que conforman su realidad. (Butler, 2001, p.185).

Esta acción performativa, lo sitúa directamente en una exterioridad, primero en la casa


luego en la ciudad. Lo más significativo de Butler, es señalar como este género, no
necesariamente se elige ni se vive libremente, sino que debe ajustarse a las categorías de
“genero” impuestas social y restrictivamente en su mayoría. Por lo tanto el género se
transforma en una performance impuesta.

Si consideremos los imaginarios como dispositivos de dominación, el imaginario queer


ha sido siempre configurado y situado espacialmente en los márgenes, situando el mundo
heteronormativo en el lugar central. El mundo queer ha solido ocupar siempre estos
territorios de exclusión. “Spatial visibility has been important to the development of
lesbian and gay rights” (Johnston y Longhurst, 2010, p.4). Las ciudades han tendido a
conmemorar hitos y hechos heteronormativos, lo cual es claramente manifiesto en el
corpus de nuestros principales monumentos. La visibilidad del mundo queer en tanto, se
ha venido configurando a partir de protestas, festivales, y eventos callejeros que
comenzaron a dar visibilidad a estos grupos recientemente.

La hegemonia durante siglos que ha tenido la ciudad normativa heterosexual ha generado


que los grupos marginados tengan que elaborar una serie de estrategias o recursos para
así poder convivir con los mismos espacios heterosexuales. Se ha instalado así una
dinamica a través de una serie de dispositivos de ocultación, que funcionaron durante
décadas en la mayor parte de nuestros centros urbanos.

Yet, despite the omnipotence of heteronormativity, our cities offer all manner of spaces,
albeit often marginalized, 'underground' and increasingly virtual, for minority sexual
groups (gay, lesbian, bisexual, transsexual, sex workers and adult entertainers) and
practices (cruising, cottaging, dogging, home-made pornography, BDSM and sexting) to
take place (Maginn y Steinmetz, 2017, p.20).

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En primer lugar aquí podemos encontrar dos tipos de recursos: estrategias de


ocultamiento, y por otro lado dinámicas o prácticas que se adaptan para convivir dentro
de la trama heteronormativa. Las primeras tienen que ver con un rango de recursos que
van desde la localización, hasta el cartel publicitario que los denota. Lo segundo en tanto,
se refiere a prácticas, hábitos, modos, maneras, actos que el mundo queer ha tenido que
adoptar para socializar y encontrarse con sus pares. Las primeras se manifiestan en
lugares fijos, “normalizados” de algún modo dentro de la trama urbana: cines,
restaurantes, bares, discotecas, etc. En tanto las segundas adquieren una dinámica más 43
bien liquida, que si bien se da en sitios específicos, es mucho más fluida, y cambiante en
el tiempo. Analizaremos ambas situaciones a continuación.

4. Cartografía y Dispositivos espaciales Queer

La ciudad capitalista construyó su imagen de manera monolítica durante siglos, y es sobre


esta estructura que han tenido que construir las identidades los grupos no
heteronormativos. Esta instalación implicó de alguna manera adoptar las características
que este monolitismo imponía "….queer theory has encouraged me to attempt to rupture
monolithic representations of capitalism and capitalist social formations” (Nast y Pile,
2005, p.23). Una vez instaladas y adaptadas, estas estructuras tendieron a permanecer
dentro de esa misma dinámica, es por ello que es posible encontrar muchos lugares ya
completamente decadentes, pero que se niegan a desaparecer del sitial tan duramente
ganado, así muchos cines, bares, discotecas, permanecen en una agonía prolongada,
sostenida casi únicamente por el monolitismo que les otorga su situación dentro de una
trama petrificada.(figura 1).

Figura 1. Sitios LGTBQ+ de las últimas dos décadas. Adaptado de “Patrimonio, paradigma y disidencias
sexuales reconocimiento y puesta en valor de su patrimonio cultural dentro de un circuito urbano del
centro de Santiago,” por B. Hurtado, 2022, Seminario (arquitecto). Todos los derechos reservados [2022]
por Boris Hurtado. Adaptado con permiso del autor.

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Mientras que la mayor parte de las investigaciones del tema buscan dar una visión crítica
o histórica de la performance de las minorías en el espacio ciudadado, aquí interesa, más
bien entender las dinámicas y dispositivos arquitectónicos de cómo se instalan estas
minorías en el espacio urbano.

They include stagecraft, the creation of artificial, inward-turned worlds for same-sex 44
groups, the communal evocation of Bohemian worlds of decadence, the urge to collect
objects and then assemble them into highly personal maps or mirror of an unseen or
unpresentable self, the use of the public scene for obscene purposes, a conscious living in
ruins and forgotten places in order to create a new community, a bacchanalian celebration
of community through the body, a choreographic of spaces and experience , and the use
of technology as a conscious insertion into or imposition on the body. (Betsky, 1997, p.6).

Este párrafo define muy bien cuáles son las principales características que definen los
espacios queer: mundos artificiales e introvertidos, evocación de mundos bohemios
decadentes, recolección de objetos y luego ensamblaje de los mismos en mapas altamente
personales, uso de la escena pública con fines obscenos, celebración bacanal de la
comunidad a través del cuerpo, uso de la tecnología como una inserción o imposición
consciente en el cuerpo. Todos ellos construidos a través de una coreografía de los
cuerpos en el espacio, en el sentido completamente Butleriano del género. Una
coreografía que busca poner los cuerpos en escena, pero de manera “obscena”, una de las
etimologías de obsceno es ob (enfrentamiento y oposición) y scenus (escena) y que
significa como una “contra escena”, lo que no se muestra en escena, sino detrás. Es en
esta contra-escena, que el mundo queer se ha tenido que instalar a través de una serie de
dispositivos que a continuación analizamos.

5. El closet: útero y caverna del mundo queer

We would have to acknowledge the possibility that the closet is not always just a
rhetorical flourish; that it is a manifestation of heteronormative and homophobic powers
in time–space, and moreover that this materiality mediates a power/knowledge of
oppression. (Brown, 2005, p.3).

Pare efectos de esta ponencia ocuparemos el termino closet, en su sentido más amplio, en
su acepción polisémica, y utilizaremos armario para referirnos sólo a su aspecto espacial.
Además de ello, el termino closet conserva la riqueza etimológica, que lo relaciona con
la idea de clausura3. Porque el closet no sólo opera en el espacio sino ante todo como
metáfora de control. La metáfora del closet es tremendamente significativa, porque de
alguna manera se convierte en un patrón y paradigma de la vida queer. Es la primera
célula, la primera celda también4, que cumple la función de tanto ocultar como disciplinar.
El closet es metafóricamente el primer interior, es caverna y útero a la vez. El lugar donde
comienza la interioridad.

3
. Closet: de Close: Middle English clos, from Anglo-French, from Latin clausus, past participle
of claudere. [Link]
4
. Comparten la misma etimología, celda, célula, provienen del latín cella: cuartito, cámara, del
indoeuropero Kel- ‘Ocultar, cubrir, proteger’. Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Española.
Gomez de Silva, Guido, FCE, 1988.

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El armario se presenta como un espacio oscuro y a la vez protegido en el corazón del


hogar, remedo torpe del útero materno. No es un lugar para habitar sino para ocultar. En
él se depositan tanto lo que está en desuso, como también las piezas que permiten
construir nuestra identidad urbana diaria. Bachelard (2012) nos dice: “El armario y sus
estantes, el escritorio y sus cajones, el cofre y su doble fondo, son verdaderos órganos de
la vida psicológica secreta. Sin esos “objetos”, y algunos otros así valuados, nuestra vida
íntima no tendría modelo de intimidad” (p.72). El armario, es también en donde se guarda
el disfraz que se usa diariamente, camerino personal para prepararse para la performance 45
urbana cotidiana.

Si bien el armario es propio de la vivienda, su figura se expande y aparece en la ciudad


queer, a través a de cubículos en baños, saunas, darkrooms, etc. Todos ellos conservando
su cualidad de encierro y protección. De esta manera el closet, se presenta como un
espacio polisémico, metafora, dispositivo, refugio, etc., que traspasa la dimensión física,
para trasladarse a una esfera simbólica, integrada en imaginarios, que permiten a traves
de la literatura, cine, etc., convertirse en discurso, en narrativa, que emulan cada una en
su ambito disciplinar esa arquitectura deleuziana de pliegues de seducción y protección.

Podríamos así afirmar que alguna manera el sujeto queer nunca abandona el closet.
Comienza en el armario y termina en la ciudad. Parte en el cuerpo y termina en el política:
“La política homosexual de los ‘90 en Chile estará entonces marcada de forma indeleble
por la clausura del espacio democrático” (Rivas, 2011, s/p).

El sujeto tuvo que aprender a disciplinar su cuerpo, su deseo, para poder integrarse al
ambiente urbano de una manera normalizada. Una disciplina que nacía en el espacio, que
nacía de alguna manera en el closet.

6. El Espejo y la dinámica de lo especular.

If queer space starts in the closet, it forms itself in the mirror. The mirror is where you
appear to yourself, primping and posing, examining, and admiring yourself... Mirror
space is an alternate world that is unreal. Everything in it is only a reflection, and yet
appears as it really is, only reverse. (Betsky, 1997, p.17).

El narcisismo es uno de los rasgos más acusados en un mundo en donde el cuerpo se


constituye en el soporte más significativo. Es por ello que el espejo aparece como un
dispositivo fundamental de lo queer. Es objeto, umbral y espacio de representación a la
vez, paradigma de la alteridad, de ese espacio que ha sido denominado como perverso, y
obsceno. El espejo es así el primer lugar en donde se presenta la cualidad de ser un contra-
lugar.

El espejo surgió en la interioridad de los hogares del siglo XVIII, es allí en donde
primeramente la clase aristocrática se quiso ver reflejada. Esta arquitectura barroca fue la
primera expresión de un espacio que quería volverse líquido, al desdibujar los límites
impuestos por la arquitectura tradicional. Si bien la Ilustración se opuso a los privilegios
asociados a las prácticas de la clase aristocrática, lo especular volvió a aparecer pero ahora
públicamente, en las ciudades a través de las vitrinas en donde ahora la nueva clase
burguesa pudo verse reflejada. Así se democratiza la mirada y su ejercicio especular.

París, «una ciudad- espejos", deslumbraba a las multitudes, pero al mismo tiempo las
engañaba…La Ciudad-espejo, donde la multitud misma se transformó en espectáculo -

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reflejaba la imagen de la gente como consumidores más que como productores y mantenía
virtualmente invisib les las relaciones de producción del otro lado del espejo. (Buck-
Morss y Rabotnikof, 2001, p.98).

El espejo se democratiza y se hace público, sin embargo nunca ha abandonado la


interioridad queer, pues aún se constituye en el umbral de transformación de problemas
identitarios aún no resueltos. Lo queer de alguna manera se apropió de estos trucos,
trampas, y herramientas de seducción, aunque terminaron por ser lo opuesto de un mundo
46
moderno que exigía claridad y trasparencia. Así la Modernidad condenaba estos espacios
al oscurantismo propio de los espacios marginales y decadentes, en donde aún muchos de
ellos agonizan.

7. Centralidad y Marginalidad de lo Queer

Luis Pareto ex Intendente de Santiago (1990-1994) y ex diputado de la Democracia


Cristiana: Creo que esos son temas que no resisten el concepto ético y moral del país. Los
homosexuales son autodiscriminados y no creo que sea un problema que se deba llevar
al tapete. Autorizaría una marcha de homosexuales, pero muy lejos de Santiago. Muy
lejos de la ciudad donde no existan niños. No tengo ningún problema de autorizarla cerca
del campo. (Robles, 2007, p.56).

Las lógicas heteronormativas, marginalizaron de alguna manera los sitios LGTBQ+. Esta
marginalidad en el tejido urbano centrico de nuestra ciudades, tuvo que utilizar como
recurso el esconderse dentro de la misma ciudad, ya sea en pasajes (sexshops, tiendas de
vestimenta, revistas), caracoles (espacios comerciales decadentes y en desuso), subsuelos
(cines), lugares que les otorgaban una presencia velada, no demasiado expuesta a la trama
urbana heterosexual normativa.

Por otra parte, la pobreza material y cultural ha caracterizado al mundo queer


latinoamericano y chileno. “Yo diría que el territorio de la pobreza, la represión y la
precariedad de nuestras democracias permea cualquier ejercicio de construcción política
del movimiento homosexual” (Sutherland, 2009, p.58). Precariedad de alguna manera
enquistada a fuerza de permanecer siempre en la marginalidad y en las sombras, lugares
en donde poder ocultarse de la condena social.

La marginalidad por otra parte a la que ha estado frecuentemente condenado el mundo


queer, ha tenido como consecuencia el tener que refugiarse en los lugares grises de la
ciudad, en intersticios urbanos, grietas, fisuras, espacios que de alguna manera no poseen
un atractivo propio. Es por ello que es frecuente el ocupar edificios deshabitados o en
decadencia, que sin embargo poseen la virtud de una localización céntrica en la ciudad.
Tal vez es el deseo de ocupar aquello que durante mucho tiempo les fue negado, antiguos
palacios, casas, cines, teatros, que pertenecieron al orden heteronormativo, y ahora
pueden ser apropiados por el mundo queer, de esta manera los reinventan (gentrificación)
pero con los códigos de la identidad queer. Antiguos cines en torno a la plaza de Armas,
discotecas en teatros en desuso o fábricas abandonadas, etc., representan realmente un
orden diferente, un tercer espacio (Bhaba, 2013). De ahí también que se asocien con la
decadencia, porque son lugares desechados, sin embargo céntricos porque como Nelly
Richards (1993) afirma, hay que estar en el centro para ser oídos, no en el margen, sino
dentro mismo del sistema. Al mundo queer no le interesa crear nuevos centros, ni lugares
llamativos, sino tan sólo estar presentes en un lugar que les permita el reconocimiento,
social y urbano.

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El centro de la ciudad, lugar privilegiado de intercambios (Castells), punto de saturación


semiológica (Lefebvre), es también el lugar de la aventura, del acaso, de la extravagancia,
de las fugas. Flujos de poblaciones, flujos de deseo: la predilección de los sujetos en busca
de un partenaire del mismo sexo por las calles del centro no parece casual. (Perlongher,
1993, p.84).

Esta marginalidad en Santiago, se presenta además de otra manera, como es posible


47
comprobar la mayoría de los lugares pertenecientes a la comunidad queer suelen preferir
dos locaciones, o el centro mismo, o lugares en torno del rio Mapocho. Esto último no
deja de ser interesante, pues el Mapocho nunca ha dejado de representar la marginalidad,
a la que fue destinado desde sus inicios coloniales. Es aquí junto al Mapocho donde se
situaron los primeros arrabales, la primera periferia de Santiago. (figura 2).

Figura 2. Sitios LGTBQ+ cercanos al Rio Mapocho en Santiago de Chile décadas 90s, 2000s, 2010s,
2020s: [Link] Apolo; 2. Museo Bellas Artes; [Link] [Link] la Barra; [Link] Queen; [Link] Forestal;
[Link] Baquedano y Parque Bustamante; [Link] Balmaceda; [Link] de la Aviación; [Link]
Fausto; 10. Sauna Sebastián; [Link] Bokara; [Link] Capricho Español; [Link]
Bunker; [Link] Mi Tiempo; [Link] El Toro; [Link] Sarita Colonia; [Link] 282;
18:Restaurant Sabor a Mi. Algunos de estos lugares se encuentran hoy cerrados, a causa del estallido
social y la pandemia. Fuente: Elaboración Propia. Todos los derechos reservados [2022] por al autor.

El Mapocho nunca ha sido verdaderamente reconocido y aceptado por el urbanismo


aristocrático chileno, siempre ha sido un borde de la ciudad, borde y margen interior de
la misma. Este límite, que a la vez se presenta como una herida, una fisura urbana, se
presta por su condición marginal, a convertirse en lugar de encuentros clandestinos.

Es posible que la presencia del Mapocho haya influido psicológicamente en nosotros a


través de los años. Me parece que lo miramos y lo consideramos más de lo que estaríamos
dispuestos a confesar, y que nos devuelve una imagen de incompletitud. Es una corriente
sucia y escuálida que no alcanza a imponer ante nosotros una condición metafísica. En
sus orillas no hay –no puede haber– actividad de ninguna clase, como no sean las de la
empedernida miseria. (Merino, 2014, p.70).

En el caso chileno, en la ribera del Mapocho, lugar en donde parecen disolverse los
límites. Así pareciera que mientras el centro se configura como el espacio de batalla por

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la identidad, el rio no es sino el lugar de liberación, donde terminan las regulaciones de


la cuadricula urbana. El rio a pesar de estar en el centro de la ciudad, es un afuera, y
conserva esa memoria desde los orígenes de la ciudad. Ante ello toda actividad en torno
a él, conserva este estigma marginal, que aún para muchas autoridades es la única posible
y visible para el mundo queer.

Examinamos ahora algunos de los principales dispositivos arquitectónicos existentes y


utilizados por la comunidad queer, entre los que se sitúan: cines gay, baños y urinarios, 48
saunas, discotecas, y sitios de cruising.

8. Cines Porno Gay

El cine es quizás uno de los primeros reductos públicos que se integró a la cartografía
urbana gay, esto es quizás porque el cine comparte dos de las dinámicas propias del
mundo queer, el estadio del closet y del espejo.

The correlation between gay male and cult spectatorships is possibly more instructive
than the casual nature of my earlier reference might suggest, for though there is often
something of the cultish about certain forms of gay cinematic reception, both gay and cult
spectatorships share what may be termed an identificatory performativity. (Farmer, 1009,
p.29).

La asistencia a un cine gay, implica un tránsito no siempre fácil entre el armario privado
de la casa, y este armario público. Pues el sólo acceder a él, implica un tener que abrirse,
en tanto asumirse homosexual y exponerse a una comunidad gay mayor. De este manera
la cinematografía gay y la sala de cine en sí misma, se constituyeron en uno de los más
importantes lugares de identidad, encuentro y performatividad homosexual.

El cine fue uno de los primeros lugares en donde de alguna manera se replicó la metáfora
del armario pero ahora en el espacio público. Un lugar en donde el homosexual se pudo
sentir seguro, dado el anonimato que proporcionaba la oscuridad, la comodidad de sus
butacas, y el ambiente uterino que posee toda sala de cine. El ticket otorga el derecho y
la seguridad de un lugar dentro del recinto, el asiento no es sino el cubículo por el que se
ha pagado este derecho. Por otro lado el estadio del espejo no es sino la extraña y
heterópica acción de ingresar a un espacio para visualizar otro espacio dentro de él. La
pantalla no es sino el espejo en donde el espectador puede sentirse identificado con la
ficción proyectada. “En los cines pornos la película es un telón de fondo de un guión más
osado, más sinérgico y calentón. Las políticas sexuales del cuerpo en la ciudad incorporan
nuevas tecnologías que obligan a productivizar los encuentros” (Sutherland, 2009, p.84).

Pero además el espectador del cine gay a diferencia del cine heterosexual, es plenamente
consciente de una comunidad de espectadores, que está al mismo tiempo buscando esa
misma identificación, y compartiendo ese mismo deseo, lo que posibilita que de
espectador pueda pasar a ser protagonista de la acción. Para ello funcionan los corredores
anexos los cuales permiten entre sus cortinajes el encuentro fortuito entre el público que
así lo desee. También los baños del cine se convierten en otro espacio de encuentro para
actividades de cruising o contacto sexual más consumado. Todo el cine así se transforma
en un gran cuarto oscuro.

La mayor parte de los cines gay en Santiago se ubicaron en antiguos cines del mundo
heteronormativo en el centro de Santiago (figura 3). En la década de los 80s casi

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alcanzaron la decena, hoy sólo sobreviven dos. Sus usuarios comprenden un público
mayor, ya que el público joven reemplazó la pantalla del cine por la pantalla de su móvil.

49

Figura 3. Cine Nilo y Mayo, tradicionales cines gay a pasos de la Plaza de Armas de Santiago (hoy
cerrados); y Figura 4. Intervención LGTBQ+ en el Parque San Borja, en el Centro de la Ciudad.
Fuente: Fotografías del autor. (Agosto, 2022). Todos los derechos reservados [2022] por al autor.

9. Gimnasios, Baños y Urinarios

Existe una serie de programas como los gimnasios, saunas, baños, urinarios, que han sido
apropiados por el mundo queer. Muchos de ellos provienen de la antigüedad, pero su
origen principalmente está en los movimientos higienistas de comienzos del siglo XX. La
limpieza del cuerpo, significó un desnudamiento del mismo, que puso su acento en el
cuidado fisiológico y estético del cuerpo, dando lugar a un juego de exhibición y
voyerismo que alimentó especialmente la estética gay.

Architecture disappears into glass and machines. Gyms represent a vernacular version of
the modernist utopia, where reality fades away into reflections. Queer men cruise these
spaces, displaying themselves and watching others, while only slightly sublimating their
desire into the repetitive motion of machines. (Betsky, 1997, p.154).

Por otra parte en los gimnasios se acepta la exhibición del cuerpo, ya que es aceptado por
los principios modernistas del higienismo, además en este reducto el cuerpo comparece
además junto a la maquinas, paradigmas del modernismo. La machine d’habiter Le
Corbuseriana requería que la habitaran cuerpos ad-hoc. En los gimnasios se sublima el
cuerpo, precisamente a través de elementos aceptados por la normativa heterosexual, el
cuidado del cuerpo, la exhibición de la fuerza masculina, las máquinas como hermanas
del cuerpo, todos ellos símbolos de la modernidad que aquí se pueden exhibir sin temor.
No es sino la sobreexposición de símbolos de la masculinidad, pero que ocultan su
trasfondo queer. “There is such enormous emphasis among gay and bisexual men on
looks—whether it is a well-defined chest, tight ass, big biceps, hair, no hair, the right
clothes—that more and more men are judging their own self-worth on how they match
up physically to these norms” (Atkins, 2012, p.206).

Es un teatro de cuerpos, exhibición, paseo, etc., es el único lugar en que el cuerpo puede
exhibirse dentro de los parámetros de la normatividad hetero sin ser condenados. El lado
B, de este mercado de cuerpos, está a pocos metros, en donde en los baños del mismo
recinto, urinarios y duchas, se practica el sexo sin gran dificultad. Urinarios y baños
públicos son en sí, uno de los lugares más frecuentados para la práctica del cruising dentro
del mundo gay especialmente.

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Urinals, on the other hand, are places where the public mask remains, but suddenly opens
up through the appearance of the parts of the body that are usually most hidden, creating
an eruption of sensuality in the aseptic, white environment of the tiled rest room. (Betski,
p.150).

Aquí se produce el choque entre lo higiénico, aséptico del baño y seducción del cruising.
La asepsia del baño es proclive a un público que quiere tener la posibilidad de un sexo
50
fugaz, para luego borrar y olvidar rápidamente su comportamiento, ideal para gays en el
closet. La seguridad que parece otorgar la luminosidad y exposición de este espacio
aséptico y controlado, resultan en una garantía de control sobre lo que se puede hacer. De
esta manera, la mirada es contenida, el gesto es reservado, y el deseo es dominado.

La ciudad queer se ha construido sobre la ciudad heteronormativa, es por ello que su


localización implica el entrar en la esfera del control. “Una vez que aceptamos que nos
vieran, aceptamos que nos vigilaran” establece Bersani (1998, p.26). Control que parte
en lo micro y termina en lo macro, que parece formar parte de una cadena de voyerismo,
en donde el controlador parece también entrar en el juego.

El mingitorio ocupa el lugar mas bajo en la categorizacion de los lugares de levante


homosexual. Es, junto con los saunas, el mas directamente sexual, el menos "amoroso" ;
pero es tambien mas peligroso, pues esta sujeto a esporadicas irrupciones policiales.
(Perlonguer, 1999, p.152).

El Santiago posmoderno y la cultura de redes virtuales, ha generado un mapa más diverso


de lugares de encuentro. El mundo queer posmoderno, claramente se ha dividido en dos
clases: la generación más joven usuaria de redes, y la población mayor más conservadora.
Esto queda claramente manifestado al explorar los lugares de encuentro más frecuentes
de la comunidad gay: centros comerciales y universidades, muy utilizados por la
población más joven, quienes están más conectados, mientras que las generaciones de
adultos privilegian los antiguos lugares como cines, bares, etc. En Santiago, campus
universitarios de instituciones conservadoras son famosas por el cruising en sus baños.
Todo gran campus universitario es garantía de un sitio de prácticas de cruising y
encuentro sexual en sus baños.

En todos ellos sin embargo aparece el tema del cubículo (closet) como un lugar siempre
presente en ellos (figura 4), el cual a su vez es adaptado a la actividad según las
condiciones lo permitan, principalmente con agujeros que a la manera de glory holes,
sirven para el intercambio sexual. La vigilancia en estos lugares juega un doble rol, tanto
sirve de control para evitar excesos y también aumenta el sentido de peligrosidad que
incrementa la adrenalina y el placer de la actividad. Sin embargo es un placer efímero, y
fugaz, que de alguna manera anticipó lo que serían las relaciones virtuales de la
actualidad.

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Figura 5. Plantas esquemáticas de Programas Gay en Santiago de Chile. Como es posible apreciar, desde
la sala de cine en cuanto cámara oscura, hasta los reductos más mínimos como baños, urinarios, dark-
rooms, hacen referencia al concepto del cubículo-closet, que se convierte en un dispositivo usual en los
lugares de la comunidad gay y queer chilena. Adaptado de “El Cruising Pavilion como paradigma de los
espacios de apropiación sexual y el caso de Santiago,” por [Link], 2021, Seminario (arquitecto).
Todos los derechos reservados [2021] por Alonso Quintanilla Guzmán. Adaptado con permiso del autor.

Se combinaba aquí un relativo anonimato que, al mismo tiempo, protegía de quedar al


descubierto y entorpecía la posibilidad de relaciones duraderas más allá de la satisfacción
momentánea. Siempre una especie de cara y sello de lejanía y cercanía, de vínculo intenso
pasajero y a la vez débil, de complicidad en la acción clandestina, y ausencia (e
imposibilidad) de compromiso real. (Contardo, 2012, p. 196).

10. Discotecas y Dark rooms

Los lugares de espectáculos como las discotecas se convierten en sitios en donde


desaparecen las referencias clásicas y normativas. La discotecas gay fue uno de los
primeros lugares mapeados, y denominados como antros de perversión. Mientras que para
la comunidad gay era uno de los pocos lugares de liberación, para el mundo
heteronormativo aquí se daba cita la más completa perversión, en su sentido etimológico 5,

5
. Pervertir del latín pervertere ‘girar hacia dónde no esta bien; volver al revés’. Breve Diccionario de
etimológico de la Lengua Española. FCE. La RAE lo define como” Viciar con malas doctrinas o ejemplos
las costumbres, la fe, el gusto”. [Link]

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de corromper, nacía así como el reverso de la normalidad, otro lugar, dando así origen a
una cartografía de la inmoralidad.

Una de las características que parecen diferenciar la discotecas gay de sus pares heteros,
es el “exceso”. Exceso que parte en el vestir, y que termina en la arquitectura. Exceso que
se presenta como principalmente visual, a través de la vestimenta, los shows, y la
decoración.
52
En los espacios populares más erráticos y precarios, existe más desorden estético, más
pulsión erótica y los mecanismos de seducción son mucho más híbridos, al contrario de
la discoteca en cuyo espacio sobre-erotizado, de triunfo hedonista, los cuerpos perfectos
se disipan al instante. (Sutherland, 2009, p.64).

Todos elementos que ponen al cuerpo como principal objeto de exhibición, es por ello
que este exceso se presenta de dos maneras: por una parte, los llamativos disfraces de las
Drags Queens, que exacerban lo hiper vestido, y por otro lado la desnudez y exposición
erótica y seductora de los Go-Go boys. Es ante todo una exposición tanto festiva como
erotizada del cuerpo. Esto surge porque se convierten en espacios teatrales, en donde el
individuo queer puede asumir un rol de protagonista abiertamente. Un exceso que tal vez
busca la compensación por la mudez a la que es sometida en el espacio público
cotidianamente, en donde prima la regulación heteronormativa.

El espacio queer busca disolver los límites impuestos, para ello se desplaza a la utilización
de materiales, colores, manipulados de una manera estridente, tratando de construir una
segunda fachada, creando un nuevo orden, sobre el existente. Orden siempre efímero que
suele desaparecer con la luz del día.

La discoteca gay además se diferenció de las discos heteros por la aparición de los dark-
rooms. “El deseo siempre está en la ciudad, como un gran cuarto oscuro.”(Sutherland,
p.36). El dark-room en bares, saunas y discotecas no es sino la aparición nuevamente del
armario pero en un espacio público. Acomoda su estructura celular comodamente dentro
de la laberintica estructura que suelen tener estos espacios, lo examinaremos con
detención en los siguientes casos.

11. Saunas

Los saunas son herederos de dos tipologías anteriores, los gimnasios y los baños turcos o
hammanes. Los saunas al igual que los gimnasios fueron de alguna manera los primeros
lugares en donde el cuerpo desnudo se hizo público dentro de marcos legales. Es aquí en
donde surge el exhibicionismo y voyerismo del cuerpo, tanto propio como ajeno, aquí el
individuo principalmente gay puede amar su cuerpo y también amar otros cuerpos, una
situación similar ocurría en los baños de vapor.

El sauna tiene su origen en los antiguos hammanes orientales, estos se constituyeron


durante el siglo XIX en Europa en uno de los primeros programas homosociales, como
lo fueron también los clubes, los smoking-rooms, etc., en donde la comunidad masculina
se podía reunir colectivamente y sin condena social alguna. De ser espacios de reunión
homosociales pronto derivaron en lugares de encuentro homosexual.

Eran no sólo lugares de aseo corporal, sino además oasis de sensualidad donde el cuerpo
podía despojarse de todas los disfraces urbanos y liberarse para disfrutar en un ambiente

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de desnudez democrática. El vapor diluía los límites de todo tipo, poniendo a los hombres
en igualdad de condiciones. Los baños de vapor más contemporáneos fueron
incorporando otros dispositivos de otros lugares, como dark-rooms, pasillos, cubículos,
que facilitaban los encuentros sexuales fortuitos.

Estos bulevares interiores como los denomina Betski, poseen toda una arquitectura
realizada para la exhibición y el voyerismo. Lo laberíntico se constituyó en una
contribución a los mecanismos de seducción. Sobre esta estructura aparecen las cabinas, 53
a la manera de armarios, que surgen como pequeños dormitorios en donde es posible
concretar actos sexuales, ya sea de manera privada o colectiva. “These little bedrooms
became the most irreducible abstraction of home within this miniature city of desire”
(Betski, 1997, p.164).

Fue quizás en esta tipología en donde mejor se desarrolló el concepto de dark-room, ya


que se planearon para permitir el encuentro colectivo de manera más cómoda y apta para
la actividad.

12. El Cruising

La palabra cruising proviene de un contexto mercantilista 6, con el cual comparte la


características de fluidez propia de la actividad. Los lugares de cruising nacen junto con
el temprano surgimiento de la burguesía, la democratización del gusto, y el nacimiento
de la cartografía moderna, en los países bajos en el siglo XVII. Hechos todos que
hablaban de una nueva movilidad social.

El cruising puede ser entendido como una herramienta de posesión y escritura urbana. Es
el rayado urbano que desdibuja la pauta impuesta por la trama heteronormativa. Al salirse
de la línea, de la pauta, realiza una verdadera coreografía urbana, que de alguna manera
está trazando nuevas rutas, construyendo nuevas cartografías. “En las zonas de
intercambio sexual anónimo, tanto el emisor como el receptor interactúan desde la
distancia mediante el uso del lenguaje no verbal y con unos códigos comunicativos que
son marcadamente diferentes a los que utilizarían en otros escenarios de su vida social.”
(Langarita, 2013, p.322).

El gesto es otro de los elementos fundamentales en la coreografía del cruising. Los gestos
resultan fundamentales como elementos identitarios en la comunidad queer, parten en la
mirada, continúan en la mano, en el andar para terminar en ocasiones en una compleja
coreografía de señas y movimientos. “Bastaría sólo quedarse quieto, estático, ausente por
unas cuantas horas en la Plaza de Armas, para reconocer cuerpos, guiños, tráficos y
negocios más materiales que simbólicos en nuestro mapa urbano” menciona Sutherland
(2009, p.84).

El gesto es ante todo efímero, que es algo que comparte con la actividad completamente
fugaz del cruising. El gesto nace del cuerpo, no exigiendo mayor espacio que el personal,
por lo tanto no deja residuo. El principal objetivo de todo este accionar gestual es la
seducción.

6
. La palabra "cruising" deriva de una palabra holandesa “Kruisen”, y designa las áreas donde los
hombres se encontraban en lugares públicos en las Tierras Bajas. En Blanning, T. (2008). The pursuit of
glory: Europe 1648-1815. Penguin Books.

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Seduction expresses itself in architecture through a decorative scheme that covers abstract
orders with beautiful patterns that are based on the proportion, curves, and compositions
of the body itself. Such ornamentation also has the effect of dissolving walls, floors, and
ceilings back into a continuous, sensuous, and experiential environment into which one
can sink with voluptuous pleasure. (Betsky, 1997, p.23)

Seducción que comienza en el gesto y termina en la arquitectura. La arquitectura de los


lugares queer, se caracterizan por una arquitectura interior muy atractiva y seductora, en
54
donde no sólo la tecnología, sino también el buen diseño y creatividad comparecen.

Sin embargo lo más característico del cruising, es su dinámica fluida. Aquí se produce
una tensión entre las formas liquidas y las formas institucionalizadas. La red del deseo no
es necesariamente coincidente con la red o trama urbana, es una red fluida y móvil, que
se puede adaptar a las tramas existentes, como también desaparecer de ellas. La red del
deseo es siempre transitoria, efímera, y se mueve según las pulsiones y pasiones de
quienes se desplazan por ella. Así la red del deseo se construye a partir de sus usuarios,
la red urbana en tanto es un imposición sobre el ser, nos impone obligaciones y
restricciones.

The body is both mobile and channeled, both fluid and fixed, into places. It is not only
the “geopolitics of the body” but also the politics of connection and disconnection, of
rights over the body, of the body as a site of struggle. (Johnston, y Longhurst, 2010, p.2).

Esta cualidad líquida del cruising le permite adaptarse a múltiples lugares, que abarcan
desde los baños de un centro comercial, los dark-rooms de una discoteca, hasta aquellos
intersticios urbanos y zonas liminales de la ciudad, en donde las reglamentaciones
heteronormativas parecieran por un momento quedar suspendidas.

En el caso de Santiago, dos lugares públicos han sido históricamente y tradicionalmente


sitios de cruising, uno es los parques en las riberas del Rio Mapocho, y otro el Cerro
Santa Lucía. “No sé cómo ni cuándo el cerro pasó de ser una amenaza a ejercer una
extraña fascinación sobre mí….lo imagino como un gigantesco pulmón sexual que respira
al compás de las parejas que copulan entre los matorrales” nos cuenta Simonetti (2010)
en su cuento sobre el cruising. Ambos sitios que desde los inicios de la ciudad fueron de
alguna manera los límites o márgenes de la misma. Ambos además relacionados con
elementos naturales, los cuales de alguna manera se presentan como un reducto de
libertad dentro de la rígida trama urbana.

Por otra parte la decadencia del centro histórico de Santiago, producida por las
restricciones de casi dos décadas, convirtieron al centro de la ciudad en un espacio de
cruising post dictadura. La liberación del suelo con los subsidios de Renovación Urbana
post-dictadura, convirtieron en Centro de Santiago, en un gigantesco tugurio de pequeños
departamentos, muchos de los cuales tuvieron como destino la prostitución.

El negocio, que solía anunciarse con el eufemismo de “sauna privado”, funcionaba con
la lógica de las termitas: alguien compraba un par de departamentos, subdividía las
habitaciones y las subarrendaba a mujeres -jóvenes y pobres- que recibían clientes por
hora; una vez que se instalaba el primer local, el edificio entraba en decadencia, nadie
quería vivir allí, los dueños vendían barato. (Contardo, 2022).

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La ciudad con esta proliferación de departamentos destinados al comercio sexual se


transforma en un mall del sexo como se le ha denominado frecuentemente. El retorno a
la democracia, dejo como herencia un centro histórico decadente, que cuando oscurece
se convierte en un gran cuarto oscuro. Comercio clandestino, prostitución, etc.,
convierten al centro histórico en un gran sitio de cruising.

En esa perspectiva, Santiago es un gran cuarto oscuro, espacio utilizado en las discotecas
gays para sexo anónimo y que en tiempos post-sida siguen teniendo un enorme éxito. 55
Cuarto oscuro metaforizado que sería ocupado en determinadas esquinas, barrios, puentes
y paseos en parques. El anonimato que brinda el callejeo diario resignifica los tránsitos
en la ciudad. (Sutherland, 2009, p.86).

Este gran cuarto oscuro al que alude Sutherland ha alimentado el cine y la literatura de
las últimas décadas, creando un imaginario en donde la ciudad no sólo se convierte en un
inmenso closet, sino que además se transforma en una pantalla, en donde proyectar, los
deseos, las pulsiones, las frustraciones y ansiedades del mundo LGTBQ+ aún no resueltas
tanto a nivel individual como colectivamente.

13. Conclusiones

La creciente cultura del consumo instalada ya varias décadas, en su afán de expansión


cada vez mayor a nuevos usuarios, ha ampliado sus fronteras a estos grupos antes
marginados, en tanto son ahora identificados como “nuevos mercados”. Esto ha tenido
como consecuencia el tener que integrar estos grupos dentro de la cartografía social y
urbana, con los mismos códigos que son los otros grupos tratados, ya que el “mercado”
no parece tener género. “These public and private processes of pornification not only
involve the increasing exposure and influence of the pornography industry but also its
increasing legitimacy” (Bray y Reist, 2012, p.81). Desde el momento en que el sexo se
convirtió en un hecho lucrativo, la creciente pornificación de nuestra cultura ha ido en
aumento, así lo que antes tenía que ser consumido privadamente ahora lo puede ser
abiertamente, y como las autoras lo establecen la pornografía ha alcanzado un nuevo
estatus. De alguna manera el mercado ha democratizado el deseo, haciéndolo asequible a
un amplio espectro de personas.

Es precisamente el capitalismo quien colocó a los sexscapes en la cartografía urbana, el


imperativo de “abrir nuevos mercados”, implicó tener que sacar del closet al mundo
LGTBQ+, y permitir su entrada en malls, centros comerciales, en negocios que
tradicionalmente estaban dirigidos a un público heterosexual, y que ahora portan el logo
“gayfriendly”, que se ha vuelto un símbolo progresista, y se ha convertido en un pasaporte
para incorporar sin culpa, a un público antes marginado a unos pocos comercios
clandestinos.

Esta apertura no solo ha implicado el reconocimiento de un nuevo “mercado rosa” como


se le ha etiquetado, sino además una mayor permisividad a todo tipo de comercio sexual,
en especial en lo referido a artículos de uso más cotidiano, como juguetes sexuales,
publicaciones, películas, vestimenta, etc. Lo que antes era un tabú se convierte ahora en
algo relativamente aceptable e incluso a veces de moda.

This implies a shift in the consumption and production of commercial sexuality that has
been accompanied by changing notions of appropriate sexual comportment, described
variously as the mainstreaming of ‘pornochic’ or striptopia. Readers of pornographic

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magazines were once regarded as socially deviant: now, according to McNair, the codes
and conventions of porn have ‘become indicators of a sophisticated late-modern sexual
sensibility’. (Hubbard, 2008, p.647).

Todo ese nuevo mercado sexual ha creado lo que Maginn y Steinmetz (2017) han
denominado como pornosfera, la cual sin duda es alimentada por las redes sociales, las
cuales juegan un rol fundamental al ser el aglutinante de distintos ambitos o esferas, ya
que es la virtualidad la que tiene la capacidad de mapear y situar en el imaginario queer
56
los lugares de moda. Es la virtualidad ahora la que posee la capacidad de generar nuevas
rutas, pudiendo hacer aparecer o desaparecer del mapa espacios, lugares y territorios a su
completa voluntad, según los requerimientos de las fuerzas sociales o mercantiles que la
manejen.

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