EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
La Constitución Política del Perú dota a la Corte Constitucional de fuerza legal para garantizar
la constitucionalidad de las normas, juzgar las garantías constitucionales y resolver los
conflictos de autoridad. Por tanto, es parte insustituible y fundamental del estado de derecho,
excluyente de la jurisdicción internacional, y último recurso para la salvaguarda de los
derechos fundamentales de los ciudadanos. Nuestro objetivo es reflexionar sobre la
importancia que toma este ente, su trascendencia, así como su organización y procedimientos
internos para el cumplimiento de sus fines y funciones, en aras de una efectiva justicia
constitucional, abordando puntos desde que es exactamente el tribunal constitucional,
quienes lo conforman, sus atribuciones y la importancia de su rol frente a todos los conflictos
trascurridos en la actualidad.
El tribunal constitucional representa un rol muy importante dentro de nuestro ordenamiento
jurídico. Como intérprete supremo de la Constitución. Entre sus funciones, la principal es velar
porque los actos o reglamentos de las leyes, las instituciones del Estado y la población en
general no violen las disposiciones de la Carta Magna. A diferencia de otros países
latinoamericanos, nuestro Tribunal Constitucional es un órgano constitucional, autónomo e
independiente, es decir, controla los actos de los poderes del Estado y de los particulares; por
lo tanto, tiene que ser independiente a estos, el tribunal constitucional debe contribuir al
equilibrio en las relaciones entre el estado y la sociedad civil. La constitución como base de
todas las leyes no está perfectamente regulado por lo que el Tribunal Constitucional existe
para ser el máximo interprete sobre la constitución, es decir cualquier decisión que tome sobre
materia constitucional debe ser acatada por todas las instituciones del país incluyendo el
poder judicial, el congreso, el presidente, etc., Las funciones que este cumple son la de
protección de derechos fundamentales (recurso de amparo), protección de procedimientos de
declaración de inconstitucionalidad, conflictos de competencia, control de inconstitucionalidad
de los tratados internacionales.
El Tribunal se compone de siete miembros elegidos por el Congreso de la República por un
período de cinco años. Estos 7 magistrados son el último recurso frente a cuando se deniega
algún enunciado normativo expedido por un órgano jurisdiccional. En su estructura tenemos
como cabeza de todo a su presidente, en cual es elegido por votación secreta de los
magistrados, encargado de coordinar y aprobar las funciones con La Oficina de Control
Institucional, La Procuradora Publica, La secretaria general y La Oficina de Imagen Institucional.
Luego tenemos al vicepresidente, magistrados, el pleno conformado por 12 magistrados, dos
salas de 6 magistrados que atenderán temas que no sean competencias del pleno y por último
3 secciones que resolverán el despecho ordinario y decisión sobre la admisibilidad de los
recursos.
Es inherente a los periodos de gobierno, que se produzcan “crisis política”. La posibilidad
siempre está latente. Por ello, en todos los ordenamientos constitucionales modernos, hay
mecanismos tendientes a resolver los posibles entrampamientos que resultan del ejercicio
cotidiano del poder. La importancia de resolver las crisis políticas conforme a lo previsto en la
Constitución deviene en la exigencia de evitar situaciones de ingobernabilidad. Esto último
ocurre por la disfuncionalidad de las instituciones para solucionar, en el marco de la
Constitución y la Ley, los conflictos entre los actores políticos que detentan el poder. La
conformación del Tribunal Constitucional determina la calidad de sus sentencias, y la
posibilidad de que miles de peruanas y peruanos puedan acceder a la justicia. De ahí la
importancia de que sus miembros estén firmemente preparados y sean elegidos mediante un
proceso que pueda garantizar transparencia y eficacia en la ejecución de estos, como garantía
de respeto y protección de los derechos de la población para así evitar conflictos como los
vividos durante julio de 2013, cuando el Congreso de la República de entonces eligió a seis
jueces del TC, luego de concluir negociaciones inconstitucionales y secretas durante el
nombramiento de jueces. Esto provocó una respuesta inmediata del pueblo peruano en
general, quienes rápidamente se movilizaron y pudieron repetir la selección, luego de que los
jueces electos renunciaran por presiones y falta de legitimidad sobre su selección.