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Los Pactos

Este documento describe los diferentes pactos que Dios estableció con el hombre a lo largo de la historia según la Biblia. Menciona los pactos edénico, adámico y otros pactos teológicos como el pacto de obras, pacto de redención y pacto de gracia. Explica las diferencias entre los pactos condicionales e incondicionales.
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Los Pactos

Este documento describe los diferentes pactos que Dios estableció con el hombre a lo largo de la historia según la Biblia. Menciona los pactos edénico, adámico y otros pactos teológicos como el pacto de obras, pacto de redención y pacto de gracia. Explica las diferencias entre los pactos condicionales e incondicionales.
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Los Pactos por Lewis Sperry Chafer

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La Biblia revela que a Dios le ha placido establecer pactos con los hombres. Ocho de estos pactos
se hallan mencionados en las sagradas páginas y ellos incorporan los hechos más vitales en la
relación que el hombre ha tenido con Dios a través de toda la historia de la raza humana. Cada
pacto representa un propósito divino y la mayoría de ellos constituyen una absoluta predicción
tanto como una promesa inalterable del cumplimiento de todo lo que Dios ha determinado. Si
llevamos nuestra consideración del tema hasta el tiempo cuando los pactos fueron hechos,
descubrimos que ellos siempre anticiparon el futuro y tenían el propósito de ser un mensaje de
certidumbre para aquellos con quienes el pacto era establecido. Además de los pactos bíblicos, los
teólogos han sugerido tres pactos teológicos que tienen que ver con la salvación del hombre.
A. Los pactos teológicos.

Para definir el eterno propósito de Dios, los teólogos han sostenido la teoría de que es el propósito
central de Dios el salvar a los elegidos, aquellos escogidos para salvación desde la eternidad
pasada. De acuerdo a ello, consideran la historia primeramente como la obra exterior para el plan
de Dios en cuanto a la salvación. Desarrollando esta doctrina, ellos han expuesto tres pactos
teológicos básicos.

1. Se dice que con Adán se estableció un pacto de obras. La provisión del pacto era tal que si Adán
obedecía a Dios, él sería guardado seguro en su estado espiritual y recibiría la vida eterna. Se
afirma que este pacto es sostenido por la advertencia concerniente al árbol del conocimiento del
bien y del mal, «porque el día que de él comieres, morirás» (Gn. 2:17). Se deduce que si él no
hubiera comido del árbol, no hubiese muerto y, como los santos ángeles, hubiese sido confirmado
en su estado santo. Este pacto está basado casi totalmente en la deducción y no es llamado un
pacto en la Biblia , y por esta razón es rechazado por muchos estudiosos de la Escritura por tener
poca base.

2. Otro pacto sugerido es el pacto de la redención, en el cual se insinúa la enseñanza de que fue
establecido un pacto entre Dios el Padre y Dios el Hijo en relación a la salvación del hombre en la
eternidad pasada. En este pacto el Hijo de Dios se comprometió en proveer la redención para la
salvación de aquellos que creyeran, y Dios prometió aceptar su sacrificio.

Este pacto tiene más sostenimiento en las Escrituras que el pacto de obras en que la Biblia declara
claramente que el plan de Dios para la salvación es eterno, y que en aquel plan Cristo tenía que
morir como un sacrificio por el pecado y Dios tenía que aceptar aquel sacrificio como una base
suficiente para salvar a aquellos que creyeran en Cristo. De acuerdo a Efesios [Link] «Según nos
escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de
él.» También en referencia a nuestra posición en Cristo, se declara en Efesios [Link] «En él
asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas
las cosas según el designio de su voluntad.»
De estas y de otras Escrituras está claro que el propósito de DIOS para la salvación es eterno. Se
sugiere que un pacto formal fue acordado entre Dios el Padre y Dios el Hijo del hecho de que el
propósito de Dios es también una promesa.

3. Aun otra tentativa es el contemplar el eterno propósito de Dios en la salvación como un pacto
de gracia. En este punto de vista Cristo es contemplado como el Mediador del pacto y el
representante de aquellos quienes ponen su confianza en Él. Los individuos encuentran las
condiciones de este pacto cuando colocan su fe en Jesucristo como Salvador. Aunque este pacto es
también una deducción del plan eterno de salvación, tiende a enfatizar el carácter de gracia de la
salvación de Dios. El pacto de la redención y el pacto de gracia, en consecuencia, tienen algunas
bases escriturales y son más aceptables para la mayoría de los estudiosos de la Biblia que el
concepto del pacto de obras, el cual no tiene base escritural.

Sin embargo, se ha levantado el problema de que aquellos que son adeptos a estos pactos
teológicos siempre hacen del plan de Dios para la salvación su propósito primordial en la historia
humana. Así ellos tienden a ignorar los particulares sobre el plan de Dios para Israel, el plan de
Dios para la Iglesia y el plan de Dios para la nación. Mientras que es verdad que el plan de Dios
para la salvación es un aspecto importante de su propósito eterno, no es la totalidad del plan de
Dios. Un punto de vista mejor es que el plan de Dios para la historia es revelar su gloria, y Él no
hace esto solamente salvando a los hombres, sino que también por medio del cumplimiento de sus
propósitos y revelándose a sí mismo a través de sus tratos con Israel, con la iglesia y con las
naciones. De acuerdo a ello, es preferible contemplar la historia a través de ocho pactos bíblicos,
los cuales revelan los propósitos esenciales de Dios a lo largo de la historia de la Humanidad y que
incluye el plan de Dios para la salvación. Aquellos que enfatizan los pactos teológicos son
llamados a menudo «teólogos de los pactos», mientras que, por el contrario, aquellos que
enfatizan los pactos bíblicos son llamados «dispensacionalistas», porque los pactos bíblicos
revelan las distinciones en las varias etapas en la historia humana, las cuales están manifiestas en
las dispensaciones.

B. Los pactos bíblicos.

Los pactos de Dios contenidos en la Biblia se clasifican en dos clases, aquellos que son
condicionales y los que son incondicionales. Un pacto condicional es uno en el cual la acción de
Dios es en respuesta a alguna acción de parte de aquellos a quienes va dirigido el pacto. Un pacto
condicional garantiza que Dios hará su parte con absoluta certeza cuando se satisfacen los
requisitos humanos, pero si el hombre fracasa, Dios no está obligado a cumplir su pacto.

Un pacto incondicional, mientras que puede incluir ciertas contingencias humanas, es una
declaración de cierto propósito de Dios, y las promesas de un pacto incondicional serán
ciertamente cumplidas en el tiempo y a la manera de Dios. De los ocho pactos bíblicos sólo el
edénico y el mosaico eran condicionales. Sin embargo, aun bajo los pactos incondicionales hay un
elemento condicional como si se aplicara a ciertos individuos. Un pacto incondicional se distingue
de uno condicional por el hecho de que su cumplimiento esencial es prometido por Dios y
depende del poder y la soberanía de Dios.
1. El pacto edénico fue el primer pacto que Dios hizo con el hombre y fue un pacto condicional
con Adán en el cual la vida y bendición o la muerte y la maldición dependían de la fidelidad de
Adán.

Gn. 1:26-31 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 2 7Y creó Dios al hombre a su imagen, a
imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. 28 Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y
multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los
cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra. 29 Y dijo Dios: He aquí que os he dado
toda planta que da semilla, que está sobre toda la tierra, y todo árbol en que hay fruto y que da
semilla; os serán para comer. 30 Y a toda bestia de la tierra, y a todas las aves de los cielos, y a
todo lo que se arrastra sobre la tierra, en que hay vida, toda planta verde les será para comer. Y fue
así. 31 Y vio Dios todo lo que había hecho, y he aquí que era bueno en gran manera. Y fue la tarde
y la mañana el día sexto

Gn. 2:16-17 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás
comer; 17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él
comieres, ciertamente morirás.

El pacto edénico incluía el dar a Adán la responsabilidad de ser el padre de la raza humana,
sojuzgar la tierra, tener dominio sobre los animales, cuidar del huerto y no comer del árbol del
conocimiento del bien y del mal. Por haber fracasado Adán y Eva al comer de la fruta prohibida,
fue impuesta la pena de muerte para la desobediencia. Adán y Eva murieron espiritualmente de
inmediato y necesitaron nacer de nuevo para poder ser salvos. Más tarde también murieron
físicamente. Su pecado hundió a toda la raza humana en un molde de pecado y muerte.

2. El pacto adámico fue hecho con el hombre después de la caída.

Este es un pacto incondicional en el que Dios declara al hombre lo que será su porción en la vida
por causa de su pecado. Aquí no hay lugar para ninguna apelación, ni se implica responsabilidad
alguna de parte del hombre.

Gn. 3:16-19 16 A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor
darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti. 17 Y al hombre dijo:
Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol de que te mandé diciendo: No
comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos los días de tu
vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo. 19 Con el sudor de tu rostro
comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres, y al
polvo volverás.
Como un todo, el pacto provee importantes rasgos, los cuales condicionan la vida humana desde
este punto en adelante. Incluido en este pacto está el hecho de que la serpiente usada por Satanás
es maldita.
Gn. 3:14 14 Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las
bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los
días de tu vida.

Ro. 16:20 20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro
Señor Jesucristo sea con vosotros.

2Co. 11:3, 14 3 Pero temo que como la serpiente con su astucia engañó a Eva, vuestros sentidos
sean de alguna manera extraviados de la sincera fidelidad a Cristo. 14 Y no es maravilla, porque el
mismo Satanás se disfraza como ángel de luz.

Ap. 12:9 9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás,
el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.

Se da la promesa del Redentor, la cual es luego cumplida en Cristo.

Gn. 3:15 15 Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te
herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Se detalla el lugar de la mujer en cuanto a estar sujeta a una concepción múltiple, al dolor y la
pena en la maternidad, y en cuanto a la posición del hombre como cabeza.

Gn. 1:26-27 26 Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra
semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la
tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. 27 Y creó Dios al hombre a su imagen, a
imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

1Co. 11:7-9 7 Porque el varón no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero
la mujer es gloria del varón. 8 Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, 9 y
tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.

Ef. 5:22-25 22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el
marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es
su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus
maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a sí mismo por ella,

1Ti. 2:11-14 11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. 12 Porque no permito a la mujer
enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. 13 Porque Adán fue formado
primero, después Eva; 14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en
transgresión.

El hombre debería, en lo sucesivo, de ganar el pan con el sudor de su frente.


Gn. 2:15 15 Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para que lo
labrara y lo guardase. 16 Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto
podrás comer; 17 mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de
él comieres, ciertamente morirás.

Gn. 3:17-19 17 Y al hombre dijo: Por cuanto obedeciste a la voz de tu mujer, y comiste del árbol
de que te mandé diciendo: No comerás de él; maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás
de ella todos los días de tu vida. 18 Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas del campo.
19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste
tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

La vida del hombre sería dolorosa y con la muerte por final.

Gn. 3:19 19 Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella
fuiste tomado; pues polvo eres, y al polvo volverás.

Ef. 2:5 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia
sois salvos),

Por un período bastante extenso, el hombre continúa desde ese punto en adelante viviendo bajo el
pacto adámico.

3. El pacto de Noé fue hecho con Noé y sus hijos. Este pacto, mientras que repite algunos de los
rasgos del pacto adámico, introdujo un nuevo principio de gobierno humano como un medio de
frenar el pecado.

Gn. 9:1-18 1 Bendijo Dios a Noé y a sus hijos, y les dijo: Fructificad y multiplicaos, y llenad la
tierra. 2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave de
los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra mano
son entregados. 3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las
legumbres y plantas verdes, os lo he dado todo. 4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no
comeréis. 5 Porque ciertamente demandaré la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la
demandaré, y de mano del hombre; de mano del varón su hermano demandaré la vida del hombre.
6 El que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre será derramada; porque a imagen
de Dios es hecho el hombre. 7 Mas vosotros fructificad y multiplicaos; procread abundantemente
en la tierra, y multiplicaos en ella. 8 Y habló Dios a Noé y a sus hijos con él, diciendo: 9 He aquí
que yo establezco mi pacto con vosotros, y con vuestros descendientes después de vosotros; 10 y
con todo ser viviente que está con vosotros; aves, animales y toda bestia de la tierra que está con
vosotros, desde todos los que salieron del arca hasta todo animal de la tierra. 11 Estableceré mi
pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio
para destruir la tierra. 12 Y dijo Dios: Esta es la señal del pacto que yo establezco entre mí y
vosotros y todo ser viviente que está con vosotros, por siglos perpetuos: 13 Mi arco he puesto en
las nubes, el cual será por señal del pacto entre mí y la tierra. 14 Y sucederá que cuando haga venir
nubes sobre la tierra, se dejará ver entonces mi arco en las nubes. 15 Y me acordaré del pacto mío,
que hay entre mí y vosotros y todo ser viviente de toda carne; y no habrá más diluvio de aguas
para destruir toda carne. 16 Estará el arco en las nubes, y lo veré, y me acordaré del pacto perpetuo
entre Dios y todo ser viviente, con toda carne que hay sobre la tierra. 17 Dijo, pues, Dios a Noé:
Esta es la señal del pacto que he establecido entre mí y toda carne que está sobre la tierra. 18 Y los
hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem, Cam y Jafet; y Cam es el padre de Canaán.

Como el pacto adámico, era incondicional y revelaba el propósito de Dios para la generación
subsiguiente a Noé. Las provisiones del pacto incluían el establecimiento del principio del
gobierno humano, en el que se instituyó la pena capital para aquellos que tomaran la vida de otro
hombre. Fue reafirmado el orden normal de la Naturaleza.

Gn. 8:22 22 Mientras la tierra permanezca, no cesarán la sementera y la siega, el frío y el calor, el
verano y el invierno, y el día y la noche.

Gn. 9:2 2 El temor y el miedo de vosotros estarán sobre todo animal de la tierra, y sobre toda ave
de los cielos, en todo lo que se mueva sobre la tierra, y en todos los peces del mar; en vuestra
mano son entregados.

Y al hombre le fue permitido comer carne fresca de animales en lugar de vivir solamente de
vegetales, como parece haberlo hecho antes del diluvio.

Gn. 9:3-4 3 Todo lo que se mueve y vive, os será para mantenimiento: así como las legumbres y
plantas verdes, os lo he dado todo. 4 Pero carne con su vida, que es su sangre, no comeréis.

El pacto con Noé incluía la profecía concerniente a los descendientes de sus tres hijos y designaba
a Sem como el único de quien vendría la línea divina que seguiría hasta que el Mesías viniera.

Gn. 9:25-27 5 y dijo:

Maldito sea Canaán;

Siervo de siervos será a sus hermanos.

26 Dijo más:

Bendito por Jehová mi Dios sea Sem,

Y sea Canaán su siervo.

27 Engrandezca Dios a Jafet,

Y habite en las tiendas de Sem,


Y sea Canaán su siervo.

El dominio de las naciones gentiles en la historia del mundo está implicado en la profecía
concerniente a Jafet. Así como el pacto adámico introdujo la dispensación de la conciencia, así el
pacto con Noé introdujo la dispensación del gobierno humano.

4. El pacto abrahámico es una de las grandes revelaciones de Dios concernientes a la historia


futura, y en él fueron dadas profundas promesas a lo largo de tres líneas.

Gn. 12:1-4 1 Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de
tu padre, a la tierra que te mostraré. 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y
engrandeceré tu nombre, y serás bendición. 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te
maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra. 4 Y se fue Abram, como
Jehová le dijo; y Lot fue con él. Y era Abram de edad de setenta y cinco años cuando salió de
Harán.

Gn. 13:14-17 14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y
mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda
la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 16 Y haré tu descendencia como el
polvo de la tierra; que si alguno puede contar el polvo de la tierra, también tu descendencia será
contada. 17 Levántate, ve por la tierra a lo largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Gn. 15:1-7 1 Después de estas cosas vino la palabra de Jehová a Abram en visión, diciendo: No
temas, Abram; yo soy tu escudo, y tu galardón será sobremanera grande. 2 Y respondió Abram:
Señor Jehová, ¿qué me darás, siendo así que ando sin hijo, y el mayordomo de mi casa es ese
damasceno Eliezer? 3 Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi
heredero un esclavo nacido en mi casa. 4 Luego vino a él palabra de Jehová, diciendo: No te
heredará éste, sino un hijo tuyo será el que te heredará. 5 Y lo llevó fuera, y le dijo: Mira ahora los
cielos, y cuenta las estrellas, si las puedes contar. Y le dijo: Así será tu descendencia. 6 Y creyó a
Jehová, y le fue contado por justicia. 7 Y le dijo: Yo soy Jehová, que te saqué de Ur de los caldeos,
para darte a heredar esta tierra.

Gn. 17:1-8 1 Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció Jehová y le dijo: Yo
soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto. 2 Y pondré mi pacto entre mí y ti, y
te multiplicaré en gran manera. 3 Entonces Abram se postró sobre su rostro, y Dios habló con él,
diciendo: 4 He aquí mi pacto es contigo, y serás padre de muchedumbre de gentes. 5 Y no se
llamará más tu nombre Abram, sino que será tu nombre Abraham, porque te he puesto por padre
de muchedumbre de gentes. 6 Y te multiplicaré en gran manera, y haré naciones de ti, y reyes
saldrán de ti. 7Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus
generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 8 Y te
daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en
heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.

Primero de todo, fueron dadas promesas a Abraham de que él tendría gran descendencia.
Gn. 17:16 16 Y la bendeciré, y también te daré de ella hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre
de naciones; reyes de pueblos vendrán de ella.

Que tendría mucha bendición personal, que su nombre sería grande y que él personalmente sería
una bendición.

Gn. 13:14-15, 17 14 Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos,
y mira desde el lugar donde estás hacia el norte y el sur, y al oriente y al occidente. 15 Porque toda
la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre. 17 Levántate, ve por la tierra a lo
largo de ella y a su ancho; porque a ti la daré.

Gn. 15:6,18 6 Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia. 18 En aquel día hizo Jehová un
pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río
grande, el río Eufrates;

Gn. 24:34-35 34 Entonces dijo: Yo soy criado de Abraham. 35 Y Jehová ha bendecido mucho a mi
amo, y él se ha engrandecido; y le ha dado ovejas y vacas, plata y oro, siervos y siervas, camellos
y asnos.

Jn. 8:56 56 Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día; y lo vio, y se gozó.

Gn. 12:2 2 Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás
bendición.

Segundo, a través de Abraham fue hecha la promesa de que emergería una gran nación (Gn. 12:2).
En el propósito de Dios esto tiene referencia primeramente a Israel y a los descendientes de Jacob,
quienes formaron las doce tribus de Israel. A esta nación le fue dada la promesa de la tierra.

Gn. 12:7 7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí
un altar a Jehová, quien le había aparecido.

Gn. 13:15 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

Gn. 15:18-21 18 En aquel día hizo Jehová un pacto con Abram, diciendo: A tu descendencia daré
esta tierra, desde el río de Egipto hasta el río grande, el río Eufrates; 19 a tierra de los ceneos, los
cenezeos, los cadmoneos, 20 los heteos, los ferezeos, los refaítas, 21los amorreos, los cananeos,
los gergeseos y los jebuseos.

Gn. 17:7-8 7 Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus


generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti. 8Y te
daré a ti, y a tu descendencia después de ti, la tierra en que moras, toda la tierra de Canaán en
heredad perpetua; y seré el Dios de ellos.
Una tercera área principal del pacto fue la promesa de que por medio de Abraham vendría
bendición al mundo entero.

Gn. 12:3 3 Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas
en ti todas las familias de la tierra.

Esto tendría su cumplimiento en que Israel sería el canal especial de la revelación divina de Dios,
la fuente de los profetas quienes revelarían a Dios y proveerían de la Escritura a los escritores
humanos. En forma suprema, la bendición a las naciones sería provista a través de Jesucristo,
quien sería un descendiente de Abraham. Dada la relación especial de Israel con Dios, Dios
pronunció una solemne maldición sobre aquellos que maldijeran a Israel y una bendición sobre
aquellos quienes bendijeran a Israel (Gn. 12:3).

El pacto con Abraham, como el adámico y el de Noé, es incondicional. Mientras que cualquier
generación particular de Israel podría disfrutar de sus provisiones con sólo ser obedientes, y
podrían, por ejemplo, ser guiados hacia la cautividad si ellos eran desobedientes, el propósito
esencial de Dios para bendecir a Israel, para revelarse a sí mismo a través de Israel, para proveer
redención a través de Israel y para traerle dentro de la Tierra Prometida es absolutamente cierto,
porque depende del soberano poder y voluntad de Dios, más que del hombre. A pesar de los
muchos fracasos de Israel en el Antiguo Testamento, Dios se reveló a sí mismo y encauzó la
escritura de los textos sagrados, y finalmente nació Cristo, vivió y murió y se levantó resucitando
exactamente como la Palabra de Dios lo había anticipado. A pesar del fracaso humano, los
propósitos de Dios son ciertos en su cumplimiento.

5. El pacto mosaico fue dado a través de Moisés para los hijos de Israel mientras que estaban
viajando desde Egipto hacia la Tierra Prometida.

Ex. 20:1 1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo:

Ex. 31:18 18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del
testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.

En Éxodo, y ampliado en muchas otras porciones de las Escrituras, Dios le dio a Moisés la ley que
era para gobernar su relación con el pueblo de Israel. Los aproximadamente seiscientos
mandamientos específicos están clasificados en tres divisiones principales:

a) Los mandamientos, conteniendo la voluntad expresada de Dios.

Ex. 20:1-26 1 Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: 2 Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué
de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre.

3 No tendrás dioses ajenos delante de mí.

4 No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra,
ni en las aguas debajo de la tierra. 5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová
tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta
generación de los que me aborrecen, 6 y hago misericordia a millares, a los que me aman y
guardan mis mandamientos.

7 No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que
tomare su nombre en vano.

8 Acuérdate del día de reposo para santificarlo. 9 Seis días trabajarás, y harás toda tu obra; 10 mas
el séptimo día es reposo para Jehová tu Dios; no hagas en él obra alguna, tú, ni tu hijo, ni tu hija,
ni tu siervo, ni tu criada, ni tu bestia, ni tu extranjero que está dentro de tus puertas. 11 Porque en
seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el
séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el día de reposo y lo santificó.

12 Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te
da.

13 No matarás.

14 No cometerás adulterio.

15 No hurtarás.

16 No hablarás contra tu prójimo falso testimonio.

17 No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su


criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo.

18 Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte


que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos. 19 Y dijeron a Moisés:
Habla tú con nosotros, y nosotros oiremos; pero no hable Dios con nosotros, para que no
muramos. 20 Y Moisés respondió al pueblo: No temáis; porque para probaros vino Dios, y para
que su temor esté delante de vosotros, para que no pequéis. 21 Entonces el pueblo estuvo a lo
lejos, y Moisés se acercó a la oscuridad en la cual estaba Dios. 22 Y Jehová dijo a Moisés: Así
dirás a los hijos de Israel: Vosotros habéis visto que he hablado desde el cielo con vosotros. 23 No
hagáis conmigo dioses de plata, ni dioses de oro os haréis. 24 Altar de tierra harás para mí, y
sacrificarás sobre él tus holocaustos y tus ofrendas de paz, tus ovejas y tus vacas; en todo lugar
donde yo hiciere que esté la memoria de mi nombre, vendré a ti y te bendeciré. 25 Y si me hicieres
altar de piedras, no las labres de cantería; porque si alzares herramienta sobre él, lo profanarás. 26
No subirás por gradas a mi altar, para que tu desnudez no se descubra junto a él.

b) Los juicios, relacionados a la vida social y cívica de Israel.

Ex. 21: 1 1 Estas son las leyes que les propondrás.


Ex. 24:11 11 Más no extendió su mano sobre los príncipes de los hijos de Israel; y vieron a Dios, y
comieron y bebieron.

c) Las ordenanzas.

Ex. 24:12 12 Entonces Jehová dijo a Moisés: Sube a mí al monte, y espera allá, y te daré tablas de
piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para enseñarles.

Ex. 31:18 18 Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del
testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios.

La ley mosaica era un pacto condicional e incorporaba el principio de que si Israel era obediente,
Dios les bendeciría, pero si Israel era desobediente, Dios les maldeciría y les disciplinaría. Esto es
destacado especialmente en Deuteronomio 28. Aunque ya se había anticipado que Israel
fracasaría, Dios prometió que Él no abandonaría a su pueblo.

Jer. 30:11 11 Porque yo estoy contigo para salvarte, dice Jehová, y destruiré a todas las naciones
entre las cuales te esparcí; pero a ti no te destruiré, sino que te castigaré con justicia; de ninguna
manera te dejaré sin castigo.

El pacto mosaico también fue temporal y terminaría en la cruz de Cristo. Aunque contenía
elementos de gracia, era básicamente un pacto de obras.

6. El pacto palestino era un pacto incondicional en conexión con la posesión final de la tierra por
parte de Israel.

Dt. 30:1-10 1Sucederá que cuando hubieren venido sobre ti todas estas cosas, la bendición y la
maldición que he puesto delante de ti, y te arrepintieres en medio de todas las naciones adonde te
hubiere arrojado Jehová tu Dios, 2y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz
conforme a todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,
3entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a recogerte de
entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios. 4Aun cuando tus desterrados
estuvieren en las partes más lejanas que hay debajo del cielo, de allí te recogerá Jehová tu Dios, y
de allá te tomará; 5y te hará volver Jehová tu Dios a la tierra que heredaron tus padres, y será tuya;
y te hará bien, y te multiplicará más que a tus padres. 6Y circuncidará Jehová tu Dios tu corazón, y
el corazón de tu descendencia, para que ames a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu
alma, a fin de que vivas. 7Y pondrá Jehová tu Dios todas estas maldiciones sobre tus enemigos, y
sobre tus aborrecedores que te persiguieron. 8Y tú volverás, y oirás la voz de Jehová, y pondrás
por obra todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy. 9Y te hará Jehová tu Dios abundar en toda
obra de tus manos, en el fruto de tu vientre, en el fruto de tu bestia, y en el fruto de tu tierra, para
bien; porque Jehová volverá a gozarse sobre ti para bien, de la manera que se gozó sobre tus
padres, 10cuando obedecieres a la voz de Jehová tu Dios, para guardar sus mandamientos y sus
estatutos escritos en este libro de la ley; cuando te convirtieres a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma.

Este pacto se ilustra como un pacto básicamente incondicional y seguro en su cumplimiento; sin
embargo, tiene elementos condicionales para cualquier generación en particular. La promesa dada
a Abraham en Gn. 12:7, y reafirmada luego a través del Antiguo Testamento, sería que la simiente
de Abraham poseería la tierra.

Gn. 12:7 7 Y apareció Jehová a Abram, y le dijo: A tu descendencia daré esta tierra. Y edificó allí
un altar a Jehová, quien le había aparecido.

No obstante, a causa de la desobediencia y el fracaso, Jacob y sus descendientes vivieron en


Egipto cientos de años antes del Éxodo. Así, manteniendo el propósito de Dios, ellos volvieron y
poseyeron, por lo menos, una porción de la tierra. Más tarde, a causa de la desobediencia y la
negligencia a la ley de Dios, ellos fueron sometidos a los cautiverios asirio y babilónico. Otra vez
en la gracia de Dios, les fue permitido volver después de setenta años del cautiverio babilónico y
reposeer la tierra hasta que Jerusalén fue destruida en el 70 d.C. Sin embargo, a pesar de todos los
fracasos, a Israel se le promete que volverá a la tierra, vivirá allí en seguridad y con bendición y
nunca será dispersada nuevamente.

Ez. 39: 25-29 25 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora volveré la cautividad de Jacob, y
tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso por mi santo nombre. 26 Y
ellos sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando habiten en
su tierra con seguridad, y no haya quien los espante; 2 7cuando los saque de entre los pueblos, y
los reúna de la tierra de sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
28Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las
naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. 29 Ni esconderé más de ellos
mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.

Am. 9:14-15 14 Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas,
y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de
ellos. 15 Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di,
ha dicho Jehová Dios tuyo.

El retorno presente de Israel a la tierra es, por lo tanto, altamente significativo porque cumple la
primera etapa del regreso de Israel, necesario para establecer el escenario para el fin de los
tiempos. La vuelta de Israel será completada hasta el último hombre después de que Jesucristo
vuelva y establezca su reino (Ez. 39:25-29). Mientras que cualquier generación pudiera haber sido
sacada fuera de la tierra por su desobediencia, el propósito final de Dios de traer a su pueblo
dentro de su Tierra Prometida es incondicional y cierto en su cumplimiento.

El pacto palestino, de acuerdo a ello, incluye la dispersión de Israel por la incredulidad y la


desobediencia.

Gn. 15:13 13 Entonces Jehová dijo a Abram: Ten por cierto que tu descendencia morará en tierra
ajena, y será esclava allí, y será oprimida cuatrocientos años.

Dt. 28:63-68 63 Así como Jehová se gozaba en haceros bien y en multiplicaros, así se gozará
Jehová en arruinaros y en destruiros; y seréis arrancados de sobre la tierra a la cual entráis para
tomar posesión de ella. 64Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la
tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño
y a la piedra. 65Y ni aun entre estas naciones descansarás, ni la planta de tu pie tendrá reposo;
pues allí te dará Jehová corazón temeroso, y desfallecimiento de ojos, y tristeza de alma; 66y
tendrás tu vida como algo que pende delante de ti, y estarás temeroso de noche y de día, y no
tendrás seguridad de tu vida. 67Por la mañana dirás: ¡Quién diera que fuese la tarde! y a la tarde
dirás: ¡Quién diera que fuese la mañana! por el miedo de tu corazón con que estarás amedrentado,
y por lo que verán tus ojos. 68Y Jehová te hará volver a Egipto en naves, por el camino del cual te
ha dicho: Nunca más volverás; y allí seréis vendidos a vuestros enemigos por esclavos y por
esclavas, y no habrá quien os compre.

Tiempos de arrepentimiento y restauración.

Dt. 30:2 2 y te convirtieres a Jehová tu Dios, y obedecieres a su voz conforme a todo lo que yo te
mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

La recolección de Israel.

Dt. 30:3 3 entonces Jehová hará volver a tus cautivos, y tendrá misericordia de ti, y volverá a
recogerte de entre todos los pueblos adonde te hubiere esparcido Jehová tu Dios.

Jer. 23:8 8 sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de la casa de Israel de tierra
del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán en su tierra.

Jer. 30:3 3 Porque he aquí que vienen días, dice Jehová, en que haré volver a los cautivos de mi
pueblo Israel y Judá, ha dicho Jehová, y los traeré a la tierra que di a sus padres, y la disfrutarán.

Jer. 31:8 8 He aquí yo los hago volver de la tierra del norte, y los reuniré de los fines de la tierra, y
entre ellos ciegos y cojos, la mujer que está encinta y la que dio a luz juntamente; en gran
compañía volverán acá.

Ez. 39:25-29 25 Por tanto, así ha dicho Jehová el Señor: Ahora volveré la cautividad de Jacob, y
tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso por mi santo nombre. 26 Y
ellos sentirán su vergüenza, y toda su rebelión con que prevaricaron contra mí, cuando habiten en
su tierra con seguridad, y no haya quien los espante; 27 cuando los saque de entre los pueblos, y
los reúna de la tierra de sus enemigos, y sea santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.
28Y sabrán que yo soy Jehová su Dios, cuando después de haberlos llevado al cautiverio entre las
naciones, los reúna sobre su tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. 29 Ni esconderé más de ellos
mi rostro; porque habré derramado de mi Espíritu sobre la casa de Israel, dice Jehová el Señor.
Am. 9:9-15 9 Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas
las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra. 10 A espada
morirán todos los pecadores de mi pueblo, que dicen: No se acercará, ni nos alcanzará el mal. 11
En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y levantaré sus
ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 12 para que aquellos sobre los cuales es invocado
mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que hace esto. 13 He aquí
vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que
lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán. 14 Y traeré del
cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán
viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos. 15 Pues los plantaré
sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di, ha dicho Jehová Dios tuyo.

Hch. 15:14-17 14 Simón ha contado cómo Dios visitó por primera vez a los gentiles, para tomar
de ellos pueblo para su nombre. 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está
escrito:

16 Después de esto volveré

Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído;

Y repararé sus ruinas,

Y lo volveré a levantar,

17 Para que el resto de los hombres busque al Señor,

Y todos los gentiles, sobre los cuales es invocado mi nombre,

La restauración de Israel a su tierra.

Is. 11:11-12 11 Asimismo acontecerá en aquel tiempo, que Jehová alzará otra vez su mano para
recobrar el remanente de su pueblo que aún quede en Asiria, Egipto, Patros, Etiopía, Elam, Sinar y
Hamat, y en las costas del mar. 12 Y levantará pendón a las naciones, y juntará los desterrados de
Israel, y reunirá los esparcidos de Judá de los cuatro confines de la tierra.

Jer. 23:3-8 3 Y yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché,
y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán. 4 Y pondré sobre ellas pastores que
las apacienten; y no temerán más, ni se amedrentarán, ni serán menoscabadas, dice Jehová. 5 He
aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y reinará como Rey, el
cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. 6 En sus días será salvo Judá, e Israel
habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra. 7 Por
tanto, he aquí que vienen días, dice Jehová, en que no dirán más: Vive Jehová que hizo subir a los
hijos de Israel de la tierra de Egipto, 8 sino: Vive Jehová que hizo subir y trajo la descendencia de
la casa de Israel de tierra del norte, y de todas las tierras adonde yo los había echado; y habitarán
en su tierra.

Am. 9:9-15 (citado arriba)

Su conversión espiritual y restauración nacional.

Os. 2:14-16 14 Pero he aquí que yo la atraeré y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón. 15 Y
le daré sus viñas desde allí, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y allí cantará como en los
tiempos de su juventud, y como en el día de su subida de la tierra de Egipto. 16 En aquel tiempo,
dice Jehová, me llamarás Ishi, y nunca más me llamarás Baali.

Ro. 11:26-27 26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

27 Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Su seguridad y prosperidad final como nación y el juicio divino para sus opresores.

Am. 9:11-15 11 En aquel día yo levantaré el tabernáculo caído de David, y cerraré sus portillos y
levantaré sus ruinas, y lo edificaré como en el tiempo pasado; 12 para que aquellos sobre los
cuales es invocado mi nombre posean el resto de Edom, y a todas las naciones, dice Jehová que
hace esto. 13 He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador
de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se
derretirán. 14 Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y
las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de
ellos. 15 Pues los plantaré sobre su tierra, y nunca más serán arrancados de su tierra que yo les di,
ha dicho Jehová Dios tuyo.

Is. 14:1-2 1 Porque Jehová tendrá piedad de Jacob, y todavía escogerá a Israel, y lo hará reposar
en su tierra; y a ellos se unirán extranjeros, y se juntarán a la familia de Jacob. 2 Y los tomarán los
pueblos, y los traerán a su lugar; y la casa de Israel los poseerá por siervos y criadas en la tierra de
Jehová; y cautivarán a los que los cautivaron, y señorearán sobre los que los oprimieron.

Jl. 3:1-8 1 Porque he aquí que en aquellos días, y en aquel tiempo en que haré volver la cautividad
de Judá y de Jerusalén, 2 reuniré a todas las naciones, y las haré descender al valle de Josafat, y
allí entraré en juicio con ellas a causa de mi pueblo, y de Israel mi heredad, a quien ellas
esparcieron entre las naciones, y repartieron mi tierra; 3 y echaron suertes sobre mi pueblo, y
dieron los niños por una ramera, y vendieron las niñas por vino para beber. 4 Y también, ¿qué
tengo yo con vosotras, Tiro y Sidón, y todo el territorio de Filistea? ¿Queréis vengaros de mí? Y si
de mí os vengáis, bien pronto haré yo recaer la paga sobre vuestra cabeza. 5 Porque habéis llevado
mi plata y mi oro, y mis cosas preciosas y hermosas metisteis en vuestros templos; 6 y vendisteis
los hijos de Judá y los hijos de Jerusalén a los hijos de los griegos, para alejarlos de su tierra. 7 He
aquí yo los levantaré del lugar donde los vendisteis, y volveré vuestra paga sobre vuestra cabeza; 8
y venderé vuestros hijos y vuestras hijas a los hijos de Judá, y ellos los venderán a los sabeos,
nación lejana; porque Jehová ha hablado.

Mt.25:31-46 31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su trono de gloria, 32 y serán reunidas delante de él todas las naciones; y
apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. 33 Y pondrá las
ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. 34 Entonces el Rey dirá a los de su derecha:
Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del
mundo. 35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui
forastero, y me recogisteis; 36 estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la
cárcel, y vinisteis a mí. 37 Entonces los justos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos
hambriento, y te sustentamos, o sediento, y te dimos de beber? 38¿Y cuándo te vimos forastero, y
te recogimos, o desnudo, y te cubrimos? 39¿O cuándo te vimos enfermo, o en la cárcel, y vinimos
a ti? 40Y respondiendo el Rey, les dirá: De cierto os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos
mis hermanos más pequeños, a mí lo hicisteis. 41 Entonces dirá también a los de la izquierda:
Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. 42 Porque tuve
hambre, y no me disteis de comer; tuve sed, y no me disteis de beber; 43 fui forastero, y no me
recogisteis; estuve desnudo, y no me cubristeis; enfermo, y en la cárcel, y no me visitasteis. 44
Entonces también ellos le responderán diciendo: Señor, ¿cuándo te vimos hambriento, sediento,
forastero, desnudo, enfermo, o en la cárcel, y no te servimos? 45 Entonces les responderá
diciendo: De cierto os digo que en cuanto no lo hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a
mí lo hicisteis. 46 E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.

7. El pacto davídico era un pacto incondicional en el cual Dios prometió a David un linaje real sin
fin, un trono y un reino, todos ellos para siempre.

2S. 7:4-16 4 Aconteció aquella noche, que vino palabra de Jehová a Natán, diciendo: 5 Ve y di a
mi siervo David: Así ha dicho Jehová: ¿Tú me has de edificar casa en que yo more? 6 Ciertamente
no he habitado en casas desde el día en que saqué a los hijos de Israel de Egipto hasta hoy, sino
que he andado en tienda y en tabernáculo. 7 Y en todo cuanto he andado con todos los hijos de
Israel, ¿he hablado yo palabra a alguna de las tribus de Israel, a quien haya mandado apacentar a
mi pueblo de Israel, diciendo: ¿Por qué no me habéis edificado casa de cedro? 8 Ahora, pues, dirás
así a mi siervo David: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las
ovejas, para que fueses príncipe sobre mi pueblo, sobre Israel; 9 y he estado contigo en todo
cuanto has andado, y delante de ti he destruido a todos tus enemigos, y te he dado nombre grande,
como el nombre de los grandes que hay en la tierra. 10 Además, yo fijaré lugar a mi pueblo Israel
y lo plantaré, para que habite en su lugar y nunca más sea removido, ni los inicuos le aflijan más,
como al principio, 11 desde el día en que puse jueces sobre mi pueblo Israel; y a ti te daré
descanso de todos tus enemigos. Asimismo Jehová te hace saber que él te hará casa. 12 Y cuando
tus días sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantaré después de ti a uno de tu linaje, el
cual procederá de tus entrañas, y afirmaré su reino. 13 El edificará casa a mi nombre, y yo
afirmaré para siempre el trono de su reino. 14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él
hiciere mal, yo le castigaré con vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15 pero mi
misericordia no se apartará de él como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti. 16 Y será
afirmada tu casa y tu reino para siempre delante de tu rostro, y tu trono será estable eternamente.

1Cr. 17:3-15 3 En aquella misma noche vino palabra de Dios a Natán, diciendo: 4Ve y di a David
mi siervo: Así ha dicho Jehová: Tú no me edificarás casa en que habite. 5 Porque no he habitado
en casa alguna desde el día que saqué a los hijos de Israel hasta hoy; antes estuve de tienda en
tienda, y de tabernáculo en tabernáculo. 6 Por dondequiera que anduve con todo Israel, ¿hablé una
palabra a alguno de los jueces de Israel, a los cuales mandé que apacentasen a mi pueblo, para
decirles: ¿Por qué no me edificáis una casa de cedro? 7 Por tanto, ahora dirás a mi siervo David:
Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Yo te tomé del redil, de detrás de las ovejas, para que fueses
príncipe sobre mi pueblo Israel; 8y he estado contigo en todo cuanto has andado, y he cortado a
todos tus enemigos de delante de ti, y te haré gran nombre, como el nombre de los grandes en la
tierra. 9 Asimismo he dispuesto lugar para mi pueblo Israel, y lo he plantado para que habite en él
y no sea más removido; ni los hijos de iniquidad lo consumirán más, como antes, 10y desde el
tiempo que puse los jueces sobre mi pueblo Israel; mas humillaré a todos tus enemigos. Te hago
saber, además, que Jehová te edificará casa. 11Y cuando tus días sean cumplidos para irte con tus
padres, levantaré descendencia después de ti, a uno de entre tus hijos, y afirmaré su reino. 12El me
edificará casa, y yo confirmaré su trono eternamente. 13Yo le seré por padre, y él me será por hijo;
y no quitaré de él mi misericordia, como la quité de aquel que fue antes de ti; 14sino que lo
confirmaré en mi casa y en mi reino eternamente, y su trono será firme para siempre. 15Conforme
a todas estas palabras, y conforme a toda esta visión, así habló Natán a David.

En la declaración de este pacto Jehová se reserva el derecho de interrumpir el actual reinado de los
hijos de David si era necesario el castigo, pero la perpetuidad del pacto no podía ser quebrantada.

2S. 7:14-15 14 Yo le seré a él padre, y él me será a mí hijo. Y si él hiciere mal, yo le castigaré con
vara de hombres, y con azotes de hijos de hombres; 15 pero mi misericordia no se apartará de él
como la aparté de Saúl, al cual quité de delante de ti.

Sal. 89:20-37 20 Hallé a David mi siervo;

Lo ungí con mi santa unción.

21 Mi mano estará siempre con él,

Mi brazo también lo fortalecerá.

22 No lo sorprenderá el enemigo,

Ni hijo de iniquidad lo quebrantará;


23 Sino que quebrantaré delante de él a sus enemigos,

Y heriré a los que le aborrecen.

24 Mi verdad y mi misericordia estarán con él,

Y en mi nombre será exaltado su poder.

25 Asimismo pondré su mano sobre el mar,

Y sobre los ríos su diestra.

26 El me clamará: Mi padre eres tú,

Mi Dios, y la roca de mi salvación.

27 Yo también le pondré por primogénito,

El más excelso de los reyes de la tierra.

28 Para siempre le conservaré mi misericordia,

Y mi pacto será firme con él.

29 Pondré su descendencia para siempre,

Y su trono como los días de los cielos.

30 Si dejaren sus hijos mi ley,

Y no anduvieren en mis juicios,

31 Si profanaren mis estatutos,

Y no guardaren mis mandamientos,

32 Entonces castigaré con vara su rebelión,

Y con azotes sus iniquidades.

33 Más no quitaré de él mi misericordia,

Ni falsearé mi verdad.
34 No olvidaré mi pacto,

Ni mudaré lo que ha salido de mis labios.

35 Una vez he jurado por mi santidad,

Y no mentiré a David.

36 Su descendencia será para siempre,

Y su trono como el sol delante de mí.

37 Como la luna será firme para siempre,

Y como un testigo fiel en el cielo.

Como el pacto abrahámico garantizaba a Israel una identidad eterna como nación.

Jer. 31:36 36 Si faltaren estas leyes delante de mí, dice Jehová, también la descendencia de Israel
faltará para no ser nación delante de mí eternamente.

Y la posesión eterna de la tierra.

Gn. 13:15 15 Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.

1Cr. 16:15-18 15 El hace memoria de su pacto perpetuamente,

Y de la palabra que él mandó para mil generaciones;

16 Del pacto que concertó con Abraham,

Y de su juramento a Isaac;

17 El cual confirmó a Jacob por estatuto,

Y a Israel por pacto sempiterno,

18 Diciendo: A ti daré la tierra de Canaán,

Porción de tu heredad.

Sal. 105:9-11 9 La cual concertó con Abraham,

Y de su juramento a Isaac.
10 La estableció a Jacob por decreto,

A Israel por pacto sempiterno,

11 Diciendo: A ti te daré la tierra de Canaán

Como porción de vuestra heredad.

Así el pacto davídico les garantizaba un trono eterno y un reino eterno.

Dn. 7:14 14 Y le fue dado dominio, gloria y reino, para que todos los pueblos, naciones y lenguas
le sirvieran; su dominio es dominio eterno, que nunca pasará, y su reino uno que no será destruido.

Desde el día en que el pacto fue establecido y confirmado por el juramento de Jehová.

Hch. 2:30 30 Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su
descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono,

Hasta el nacimiento de Cristo, a David no le faltó un hijo que se sentase en el trono.

Jer. 33:21 21 podrá también invalidarse mi pacto con mi siervo David, para que deje de tener hijo
que reine sobre su trono, y mi pacto con los levitas y sacerdotes, mis ministros.

Y Cristo el eterno Hijo de Dios e Hijo de David, siendo el justo heredero de aquel trono y el Único
que se sentaría en aquel trono, completa el cumplimiento de esta promesa hecha a David de que un
hijo se sentaría en este trono para siempre.

Lc. 1:31-33 31 Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre
JESÚS. 32 Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de
David su padre; 33 y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.

El pacto davídico es el más importante en asegurar el reino milenial, en el cual Cristo reinará
sobre la tierra. David, resucitado, reinará por debajo de Cristo como un príncipe sobre la casa de
Israel.

Jer. 23:5-6 5 He aquí que vienen días, dice Jehová, en que levantaré a David renuevo justo, y
reinará como Rey, el cual será dichoso, y hará juicio y justicia en la tierra. 6 En sus días será salvo
Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia
nuestra.

Ez. 34:23-24 23 Y levantaré sobre ellas a un pastor, y él las apacentará; a mi siervo David, él las
apacentará, y él les será por pastor. 24 Yo Jehová les seré por Dios, y mi siervo David príncipe en
medio de ellos. Yo Jehová he hablado.
Ez. 37:24 24 Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; y andarán
en mis preceptos, y mis estatutos guardarán, y los pondrán por obra.
El pacto davídico no es cumplido por Cristo reinando en su trono en los cielos, puesto que David
nunca se ha sentado ni se sentará en el trono del Padre. Es más bien un reino terrenal y un trono
terrenal. El pacto davídico es, por consiguiente, la clave del programa profético de Dios que aún
está por cumplirse.

Mt. 25: 31 31 Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él,
entonces se sentará en su trono de gloria,

8. El nuevo pacto, profetizado en el Antiguo Testamento y que tendrá su cumplimiento primario en


el reino milenial, es también un pacto incondicional.

Jer. 31:31-33 31 He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa
de Israel y con la casa de Judá. 32 No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su
mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque fui yo un
marido para ellos, dice Jehová. 33 Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de
aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos
por Dios, y ellos me serán por pueblo.

Como lo describe Jeremías, es un pacto hecho «con la casa de Israel y con la casa de Judá» (v. 31).
Es un nuevo pacto en contraste con el pacto mosaico, el cual fue roto por Israel (v. 32). En el pacto
Dios promete: «Después de aquellos días, dice Jehová: Daré mis leyes en sus corazones, y en sus
almas las escribiré; y seré yo a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo» (v. 33). A causa de esta
íntima y personal revelación de Dios, y su voluntad para con su gente, continúa en Jeremías 31:34
para declarar: «y no enseñará más ninguno a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo:
Conoce a Jehová: porque todos me conocerán, desde el más pequeño de ellos hasta el más grande,
dice Jehová; porque perdonaré la maldad de ellos, y no me acordaré más de su pecado.»

Este pasaje anticipa las circunstancias ideales del reino milenial donde Cristo reinará, y todos
conocerán los hechos acerca de Jesucristo. De acuerdo a ello, no será necesario para una persona
evangelizar a su vecino, porque los hechos acerca del Señor serán universalmente conocidos.
También será un período en el cual Dios perdonará el pecado de Israel y les bendecirá
abundantemente. Debería estar claro, dada esta descripción de la promesa del pacto como se da en
Jeremías, que esto no se está cumpliendo hoy día, puesto que la iglesia ha sido instruida para ir por
todo el mundo y predicar el evangelio a causa de que hay una casi universal ignorancia de la
verdad.

Sin embargo, dado que el Nuevo Testamento también relaciona a la Iglesia con un nuevo pacto,
algunos han enseñado que la iglesia cumple el pacto dado a Israel. Aquellos quienes no creen en
un futuro reino milenial y en una restauración de Israel, por tanto encuentran el completo
cumplimiento ahora en la iglesia, espiritualizando las provisiones del pacto y haciendo de Israel y
de la Iglesia una misma cosa. Otros que reconocen la restauración futura de Israel y el reino
milenial consideran que el Nuevo Testamento se refiere al nuevo pacto tanto como para ser una
aplicación de las verdades generales del pacto futuro con Israel a la iglesia, o para distinguir dos
nuevos pactos (uno para Israel como está dado en Jeremías, y el segundo, un nuevo pacto dado a
través de Jesucristo en la era presente de gracia proveyendo salvación para la iglesia).
Actualmente el nuevo pacto, ya sea para Israel o para la iglesia, se desprende de la muerte de
Cristo y de su derramamiento de sangre.

El nuevo pacto garantiza todo lo que Dios se propone hacer para los hombres en el terreno de la
sangre de su Hijo. Esto puede verse en dos aspectos:

a) Que Él salvará, preservará y presentará en la gloria, conformados a la imagen del Hijo


Unigénito, a todos los que creen en el Señor Jesús. El hecho de que sea necesario creer en Cristo
para ser salvo, no es una condición en este pacto. El acto de creer no es una parte del pacto, sino
más bien la base sobre la cual el creyente es admitido para disfrutar de las bendiciones eternas que
el pacto ofrece. El pacto no es hecho con los no redimidos, sino con los que creen, y promete que
en favor de ellos estará la fidelidad de Dios. «El que comenzó en vosotros la buena obra, la
perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Fil. 1:6), y toda otra promesa semejante a ésta,
relacionada con el poder que Dios manifiesta en la salvación y preservación de los suyos, es parte
de este pacto de gracia.

En la presente edad no se tiene en vista para el hombre una salvación que no garantice una
perfecta preservación aquí en el mundo, y una presentación final allá en la gloria, de todos los que
son salvos por la sangre de Cristo Jesús. Es posible que haya en la vida diaria del hijo de Dios
algún impedimento para su comunión con el Padre; y como aconteció en el caso de David, el
pecado del cristiano puede hacer que Dios levante su mano para castigo del hijo desobediente;
pero estos asuntos que son propios de la experiencia cotidiana del creyente, no llegan nunca a ser
determinantes para el cumplimiento de la promesa de Dios en lo que se refiere a la eterna
salvación de los que Él ha recibido en su gracia.

Hay quienes recalcan la importancia y el poder de la voluntad humana, y declaran enfáticamente


que la salvación y preservación deben tener como condición la libre cooperación de la voluntad
humana. Esto puede ser razonable para la mente del hombre, pero no está de acuerdo con la
revelación que Dios nos ha dado en las Escrituras.

En cada caso Dios ha declarado incondicionalmente lo que Él hará en favor de todos aquellos que
confían en Él.

Jn. 5:24 24 De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida
eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Jn. 6:37 37 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.

Jn. 10:28 28 y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.
Esta es en verdad una empresa enorme que necesariamente tiene que incluir el dominio absoluto
aun de los pensamientos e intentos del corazón humano; pero, por así decirlo, esto no es más
irrazonable que el hecho de declarar a Noé que su descendencia seguiría los caminos que Dios
había decretado, o que el de prometer a Abraham que él sería el progenitor de una nación grande y
que de su simiente nacería el Cristo.

En cada uno de estos casos tenemos la manifestación de la autoridad y del poder soberano del
Creador. Es vidente que Dios ha dejado lugar para el libre ejercicio de la voluntad humana. Él
ayuda a la voluntad de los hombres, y los ya salvos son conscientes de que tanto su salvación
como su servicio están en completa armonía con la elección que ellos mismos han hecho en lo
más profundo de su ser. Se nos dice que Dios gobierna la voluntad del hombre.

Jn. 6:44 44 Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en
el día postrero.

Fil. 2:13 13 porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena
voluntad.

Pero al mismo tiempo vemos que Él apela a la voluntad humana y hace que en cierto sentido
dependa de ella el disfrute de su divina bendición.

Jn. 5:40 40 y no queréis venir a mí para que tengáis vida.

Jn. 7:17 17 El que quiera hacer la voluntad de Dios, conocerá si la doctrina es de Dios, o si yo
hablo por mi propia cuenta.

Ro. 12:1 1 Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros
cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.

1Jn. 1:9 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y
limpiarnos de toda maldad.

Las Escrituras hablan en forma incuestionable y enfática de la soberanía de Dios. Él ha


predestinado perfectamente lo que vendrá, y su determinado propósito tendrá que realizarse;
porque es imposible que Él sea sorprendido o sufra alguna desilusión. De igual manera, las
Escrituras enfatizan que entre estos dos grandes aspectos de la soberanía divina -el propósito
eterno y la perfecta realización del mismo- Él ha permitido suficiente lugar para cierto ejercicio de
la voluntad humana. Y al actuar de esta forma no está poniendo en peligro, de ninguna manera, los
fines que Él se ha propuesto alcanzar. El tener sólo uno de los dos aspectos de esta verdad puede
guiarnos o bien al fatalismo, en el cual no hay lugar para pedir en oración ni motivo alguno para
buscar el amor de Dios, ni base para la condenación de los pecadores, ni fundamento para la
invitación del Evangelio, ni significado para gran parte de las Escrituras, o bien a la pretensión de
querer desalojar a Dios de su trono. Es razonable creer que la voluntad humana está bajo el
dominio de Dios; pero sería lo más irrazonable creer que la soberanía de Dios está bajo el dominio
de la voluntad humana. Los que creen son salvos y seguros para siempre, porque así está
determinado en el pacto incondicional de Dios.

b) La salvación futura de Israel es prometida en el nuevo pacto incondicional.

Is. 27:9 9 De esta manera, pues, será perdonada la iniquidad de Jacob, y este será todo el fruto, la
remoción de su pecado; cuando haga todas las piedras del altar como piedras de cal
desmenuzadas, y no se levanten los símbolos de Asera ni las imágenes del sol.

Ez. 37:23 23 Ni se contaminarán ya más con sus ídolos, con sus abominaciones y con todas sus
rebeliones; y los salvaré de todas sus rebeliones con las cuales pecaron, y los limpiaré; y me serán
por pueblo, y yo a ellos por Dios.

Ro. 11:26-27 26 y luego todo Israel será salvo, como está escrito:

Vendrá de Sion el Libertador,

Que apartará de Jacob la impiedad.

27 Y este será mi pacto con ellos,

Cuando yo quite sus pecados.

Esta salvación se efectuará sobre la base única de la sangre que Cristo derramó en la cruz. Por
medio del sacrificio de su Hijo, Dios es tan libre para salvar a una nación como lo es para salvar a
un individuo. Israel es representado por Cristo como un tesoro escondido en el campo. El campo
es el mundo. Y creemos fielmente que fue Cristo quien vendió todo lo que Él tenía, a fin de poder
comprar el campo y poseer así el tesoro que allí estaba oculto.

Mt. 13:44 44 Además, el reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en un campo, el
cual un hombre halla, y lo esconde de nuevo; y gozoso por ello va y vende todo lo que tiene, y
compra aquel campo.

En la consideración de estos ocho grandes pactos nunca podrá decirse que se está dando
demasiado énfasis a la soberanía de Dios en relación con los pactos incondicionales, o al absoluto
fracaso humano en lo que toca a los pactos condicionales. Y podemos estar seguros de que todo lo
que Dios se ha comprometido a hacer incondicionalmente Él lo hará con toda la perfección de su
infinito Ser.

PREGUNTAS.

1. De acuerdo a los pactos teológicos, ¿cuál es el propósito central de Dios y cómo afecta a la
historia?
2. ¿Cuál es el pacto de las obras y cuál es su base escritural?

3. ¿Cuál es el pacto de la redención y cuál es su base escritural?

4. ¿Cuál es el pacto de la gracia y cuál es su base escritural?

5. ¿Cuál es el problema originado por los pactos teológicos en relación al plan de Dios para Israel,
para la Iglesia y para las naciones?

6. ¿Por qué es preferible tener una visión de la historia a través de los ocho pactos, más bien que
desde el punto de vista de los pactos teológicos?

7. Distinguir los pactos condicionales, de los incondicionales.

8. ¿Qué era el pacto edénico, y cuál fue el resultado del fracaso bajo el mismo?

9. ¿Qué era el pacto adánico, y hasta qué grado condiciona la vida hoy día?

10. ¿Cuáles eran las provisiones importantes del pacto de Noé, y hasta qué grado continúa hoy?

11. ¿Qué promesas se dieron al mundo entero en el pacto abrahámico?

12. ¿Qué promesas se dieron concernientes a la nación de Israel en el pacto abrahámico?

13. ¿Qué promesas se dieron al mundo entero en el pacto abrahámico?

14. ¿En qué sentido el pacto con Abraham era incondicional?

15. ¿Hasta qué punto el pacto mosaico era condicional y temporal?

16. ¿Hasta qué punto el pacto palestino era incondicional?

17. ¿Cómo explica las cautividades asiria y babilónica y la dispersión mundial de Israel a la vista
del carácter incondicional del pacto palestino?

18. ¿Cómo podría resumir todas las provisiones del pacto palestino en relación a la desobediencia
de Israel, su recolección, restauración y seguridad final en prosperidad como una nación?

19. ¿Qué fue prometido incondicionalmente en el pacto davídico?

20. ¿Cómo se relaciona el pacto davídico con el futuro reino milenial?

21. De acuerdo al Antiguo Testamento, ¿qué se proveyó en el nuevo pacto para Israel?
22. ¿Cuándo será cumplido el nuevo pacto para Israel?

23. ¿Por qué algunos han enseñado que el nuevo pacto tiene una aplicación presente, y cómo
puede ser explicado esto?

24. ¿Cómo se relaciona el nuevo pacto con la seguridad de la salvación de los creyentes?

25. ¿Cómo se relaciona el nuevo pacto con la soberanía de Dios?

26. ¿Cómo se relaciona el nuevo pacto con la futura salvación de Israel?

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