República Bolivariana de Venezuela
Ministerio del Poder Popular para la Educación Universitaria
Universidad Nacional Experimental de los Llanos Occidentales
“Ezequiel Zamora”
Tinaquillo edo. - Cojedes
CAPITULACIONES MATRIMONIALES
Profesora: Bachilleres:
Abog. Carmen Torrealba Genesis Flores
(Derechos Civil IV) Ederlyn Camacaro
Modulo II Estefany Colmenares
IV año de Derecho María Rodríguez
2024
Sistema Contractual Venezolano
Existe un concepto restringido y otro amplio de capitulaciones o convenciones
matrimoniales. Estrictamente hablando, las capitulaciones como acabamos de decir
son pactos o contratos que se celebran con ocasión del matrimonio, a los fines de
establecer o determinar y reglamentar el régimen patrimonial de los esposos.
De acuerdo con esa idea, el objeto específico de las capitulaciones matrimoniales
es tipificar y regular el sistema de bienes en el matrimonio. En principio tales
convenciones son celebradas por las personas más directamente interesadas en
ellas, es decir, por los futuros cónyuges; pero también pueden intervenir terceras
personas, como sucede cuando se ha escogido el régimen dotal y la constitución
de la dote la hace un familiar de la mujer por cuenta de ella.
En sentido amplio, son capitulaciones matrimoniales todos los con- tratos que se
celebran con ocasión de un matrimonio, sea por los futuros esposos, o por alguno
de ellos o ambos con un tercero y que, en una u otra forma, se refieren a aspectos
patrimoniales del vínculo conyugal. Así entendidas, las capitulaciones no sólo
comprenden los pactos cuyo objeto es la determinación del régimen patrimonial
matrimonial, sino además las donaciones con ocasión del matrimonio.
Puede también suceder que con motivo del matrimonio a celebrarse, los futuros
esposos o terceras personas pacten cualesquiera otros tipos de convenios, que por
circunstancias del caso estiman de interés, pero que no se refieren a la
reglamentación del régimen patrimonial ni a donaciones con ocasión del matrimonio
(v.g.: otorgamiento de mandatos; contratos de arrendamiento; etc.). Tales acuerdos
no tienen relación directa con el matrimonio: tan es así, que podrían celebrarse en
cualquier otro momento y, por ello, no se gobiernan por reglas especiales, sino que
quedan sometidos a las normas de Derecho común. De ahí que no deban
considerarse incluidos, en caso alguno, dentro del concepto de capitulaciones.
Las Capitulaciones Matrimoniales hemos visto que los sistemas patrimoniales
matrimoniales pueden clasificarse, en razón de su origen, en contractuales y en
legales. Se habla de sistemas contractuales cuando son los propios cónyuges
quienes determinan el régimen de su matrimonio; en cambio, los sistemas legales
no resultan de la escogencia de los esposos, sino de la determinación y el
señalamiento de la ley (supra, n° 74-A).
En Venezuela se reconoce a los interesados una libertad más o menos amplia para
seleccionar y reglamentar su régimen patrimonial matrimonial: el sistema que ellos
elijan, en ejercicio de tal libertad, es de tipo contractual. Al mismo tiempo, el
legislador ha previsto la posibilidad de que los cónyuges no hagan uso del derecho
de determinar su régimen patrimonial y, para esa eventualidad, les impone con
carácter obligatorio un sistema legal supletorio, que es la comunidad limitada de
gananciales.
Así, el art. 148 CC indica: "Entre marido y mujer, si no hubiere convención en
contrario, son comunes, de por mitad, las ganancias o beneficios que se
obtengan durante el matrimonio".
Por su parte, el art. 141 CC consagra el principio de la libertad de contratación, a
los efectos de la escogencia del régimen patrimonial matrimonial:
"El matrimonio, en lo que se relaciona con los bienes, se rige por las
convenciones de las partes y por la Ley"
Esas convenciones que se celebran con ocasión del matrimonio, para determinar
y reglamentar el sistema de bienes entre los cónyuges, reciben el nombre de
capitulaciones matrimoniales.
Formalidades de las capitulaciones matrimoniales
Para que las capitulaciones matrimoniales tengan validez, debe cumplir ciertos
requisitos:
° En primer lugar, según lo estipulado en el artículo 144 del código civil, las
capitulaciones matrimoniales deben otorgarse antes de la celebración del
matrimonio, siendo nulas todas aquellas estipulaciones celebradas en fecha
posterior a la celebración matrimonial, así como su alteración también en la misma
oportunidad.
° En segundo lugar, deben los contrayentes tener capacidad suficiente para celebrar
las capitulaciones, siendo esta la misma capacidad que requieren para contraer
matrimonio. Por ello, seria contrario decir que quien puede casarse, no pueda
estipular, conjuntamente con la persona con quien va a contraer matrimonio, el
régimen patrimonial matrimonial.
° En tercer lugar, las capitulaciones deben ser debidamente protocolizadas ante la
Oficina de Registro Inmobiliario, ello debido a que tal régimen no solo interesa a los
cónyuges, sino también a los terceros que se puedan ver afectados por las
estipulaciones efectuadas por los futuros contrayentes. El Art.143 del C.C., señala:
“Las capitulaciones matrimoniales deberán constituirse por instrumento
otorgado ante un Registrador Subalterno antes de la celebración del
matrimonio; pero podrán hacerse constar por documento auténtico que
deberá ser inscrito en la Oficina Subalterna de Registro de la Jurisdicción del
lugar donde se celebre el matrimonio, antes de la celebración de éste, so
pena de nulidad”.
Dicha norma, además de determinar que las capitulaciones deben ser previas al
matrimonio, establece La exigencia de que se otorgue ante un Registrador
Subalterno y se inscriba en la Oficina Subalterna de Registro ya que garantiza la
publicidad del acto y su oponibilidad frente a terceros. La nulidad mencionada en el
artículo implica que, si no se cumplen estas formalidades, las capitulaciones no
tendrán efecto legal, lo que podría tener consecuencias significativas en la
distribución de bienes en caso de divorcio o fallecimiento de uno de los cónyuges.
° En cuarto lugar y como elemento esencial para su validez, dichas capitulaciones
no pueden ser contrarias a ley o al orden público.
Ahora bien, por otra parte se tiene que estás formalidades de las capitulaciones
matrimoniales en Venezuela han evolucionado recientemente, según la sentencia
652 de la sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia venezolano, fechada
el 26/11/2021. Esta sentencia establece criterios vinculantes y flexibiliza las
formalidades previamente requeridas. En los cuales se encuentran los siguientes:
- Ratificación del Régimen Patrimonial: Las capitulaciones matrimoniales se ratifican
como el régimen patrimonial principal de la comunidad conyugal. En ausencia de
acuerdo, se aplica el artículo 148 del Código Civil el cual establece que
“Entre marido y mujer, si no hubiere convención en contrario, son comunes,
de por mitad, las ganancias o beneficios que se obtengan durante el
matrimonio”
- Momento para la Celebración: Ahora es posible celebrar o modificar las
capitulaciones válidamente antes y durante el matrimonio. Las modificaciones no
tendrán efectos retroactivos, sino hacia el futuro. Distinto a lo establecido
tradicionalmente en artículo 144 del Código Civil que solo contemplaba el
establecimiento de Capitulaciones Matrimoniales antes del matrimonio.
- Flexibilidad Post-Matrimonio: Se elimina la imposibilidad de modificarlas con
posterioridad y la restricción de que solo se puedan suscribir antes del matrimonio.
- Capitulaciones Matrimoniales Extranjeras: Las capitulaciones matrimoniales
celebradas o reformadas en el extranjero tendrán efectos en Venezuela una vez
cumplidos los requisitos de los artículos 143 y 145 del Código Civil.
Capacidad requerida para celebrar capitulaciones matrimoniales
La regla general que gobierna al respecto, es la de que la persona con capacidad
para contraer matrimonio la tiene también para actuar en convenciones
matrimoniales.
1. Por lo que concierne a la edad, la capacidad contractual, en general, se adquiere
a los 18 años (Art. 18 C.C.V.). El menor solo puede contratar bajo la representación
de quien ejerza sobre él la patria potestad o la tutela (o con asistencia de un curador
si se trata de un emancipado).
En cambio, puede pactar capitulaciones matrimoniales los varones desde los 16
años cumplidos y más mujeres a partir de los 14 años, también cumplidos (art. 46
ccv). En las capitulaciones dichos menores actúan por si mismos y no a través de
sus representantes legales, pero requieren la asistencia de las mismas personas
que deben autorizar su matrimonio (art. 146 ccv).
2. El entredicho, el loco no entredicho y la persona que no se encuentra en su sano
juicio, no puede celebrar capitulaciones matrimoniales, por su incapacidad para
contraer matrimonio.
Es de hacer notar que la interdicción que incapacita para el matrimonio es la que
resulta de derecho mental y no la que deriva penal. El entredicho civil por condena
penal puede contraer matrimonio, pero no le es lícito celebrar capitulaciones.
Libertad de Contratación y sus limitaciones
La libertad de concentración en las capitalizaciones matrimoniales en Venezuela se
refiere al derecho que tienen los futuros contrayentes de estipular a su régimen
matrimonial antes de la celebración del matrimonio y otorgarlas en documento
público.
En Venezuela, las capitulaciones matrimoniales pueden incluir la opción por el
régimen de separación de bienes, la determinación de los bienes aportados, la
estipulación de las deudas, la consignación de las donaciones del hombre a la
mujer, y la precisión de los bienes propios de la mujer, cuya administración ella se
reserva
Sin embargo, después de celebrado el matrimonio, los cónyuges pueden optar por
el régimen de la separación de bienes o el de comunidad, Además, las
capitulaciones matrimoniales pueden ser modificadas después del matrimonio si
hay menores de edad, pero deben ser autorizadas por el tribunal y publicadas en el
periódico oficial antes de quedar inscritas en el Registro Público
En Venezuela, a falta de capitulaciones matrimoniales, el régimen legal es el de la
comunidad de bienes
En conclusión, la libertad de concentración en las capitalizaciones matrimoniales en
Venezuela permite a los futuros contrayentes estipular a su régimen matrimonial
antes de la celebración del matrimonio, pero está limitada por la necesidad de
cumplir con ciertos requisitos y por la legislación matrimonial que restringe el
número de personas con las que se puede contraer matrimonio.
En Venezuela, la libertad de concentración en las capitalizaciones matrimoniales
está sujeta a ciertas limitaciones establecidas por la ley. Estas limitaciones pueden
incluir restricciones en cuanto a la distribución de bienes conyugales, especialmente
en caso de divorcio o disolución del matrimonio. La legislación venezolana puede
establecer normas específicas sobre la división de bienes y la protección de los
derechos de cada cónyuge en el proceso de capitalización matrimonial.
En Venezuela, las libertades de concentración en las capitulaciones matrimoniales
pueden incluir, entre otras:
[Link] capacidad de los cónyuges para acordar libremente la distribución de
sus bienes durante el matrimonio.
[Link] libertad para establecer acuerdos sobre la administración y disposición
de los bienes conyugales.
[Link] posibilidad de pactar acuerdos financieros y patrimoniales dentro de los
límites establecidos por la ley.
[Link] para definir aspectos específicos relacionados con la propiedad
y la gestión de los recursos durante el matrimonio.
Las capitulaciones matrimoniales en Venezuela son un acuerdo entre los cónyuges
que establece el régimen patrimonial de su matrimonio. La libertad de concentración
en las capitalizaciones matrimoniales en Venezuela se refiere a la capacidad de los
cónyuges para determinar el régimen patrimonial que regirá su matrimonio, dentro
de los limites establecidos por la ley.
Sin embargo, existen ciertas limitaciones en las capitalizaciones matrimoniales en
Venezuela. La ley reconoce a los contrayentes una libertad bastante amplia para
seleccionar y reglamentar su régimen patrimonial matrimonial, pero no supone la
escogencia de un régimen patrimonial o ni siquiera una sutil variación del régimen
legal
Las capitulaciones matrimoniales constituyen simplemente una forma voluntaria o
contractual de variar el régimen patrimonial, y los cónyuges pueden estipular,
modificar o sustituir el régimen económico de su matrimonio o cualquier otra
disposición matrimonial
La objeto específico de las capitulaciones matrimoniales es tipificar y regular el
sistema de bienes en el matrimonio, y el objeto de las referidas convenciones variará
según cada regulación del Derecho positivo de conformidad con la autonomía de
las partes
Los contrayentes se apartan del régimen legal que por ello se denomina "supletorio"
o introducen parciales modificaciones a este
Por tanto, podrá establecerse una separación absoluta de bienes, así como
simplemente excluir alguna disposición del régimen legal supletorio, como, por
ejemplo, la relativa a la autorización del cónyuge para disponer gratuitamente de los
bienes propios o renunciar a herencias, dejando subsistente las demás
La Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia estableció la interpretación
constitucional de los articulos 143 y 144 del Código Civil, afirmando que las
capitulaciones matrimoniales se celebrarán conforme a la libre y expresa autonomía
de los cónyuges/partes, con la asistencia y aprobación de la persona cuyo
consentimiento es necesario para la celebración del matrimonio sean sus padres,
tutor o representante legal
En consecuencia, elimina como característica de las capitulaciones su condición de
inmutabilidad
(imposibilidad de modificarlas con posterioridad a su celebración)
Las capitulaciones matrimoniales válidas de acuerdo con un Derecho extranjero
competente podrán ser inscritas en cualquier momento en Venezuela
En resumen, las limitaciones en las capitalizaciones matrimoniales en Venezuela se
refieren a la capacidad de los cónyuges para determinar el régimen patrimonial que
regirá su matrimonio, dentro de los límites establecidos por la ley y la autonomía de
las partes. La ley reconoce a los contrayentes una libertad bastante amplia para
seleccionar y reglamentar su régimen patrimonial matrimonial, pero no supone la
escogencia de un régimen patrimonial o ni siquiera una sutil variación del régimen
legal.
En Venezuela, las capitalizaciones matrimoniales están sujetas a limitaciones
establecidas por la ley. Estas limitaciones pueden incluir disposiciones sobre la
distribución de bienes en caso de divorcio o disolución del matrimonio, asi como
protecciones para los derechos de cada cónyuge. La legislación venezolana puede
establecer normas específicas sobre la división de bienes y la protección de los
intereses de ambas partes.
En Venezuela, las limitaciones en las capitulaciones matrimoniales pueden incluir,
entre otras:
[Link] sobre la distribución de bienes en caso de divorcio o
disolución del matrimonio.
2. Protecciones para los derechos de cada cónyuge en relación con la
propiedad adquirida durante el matrimnio.
3. Normas específicas sobre la gestión y disposición de bienes conyugales.
4. Requisitos legales para la modificación de las capitulaciones matrimoniales
una vez establecidas.
Análisis de Sentencia
Se hizo pública la sentencia que alteró significativamente el régimen de
capitulaciones matrimoniales en Venezuela, sin considerar elementos tan
importantes como la protección del débil jurídico y la necesidad de asistencia legal
independiente por ambas partes. No se trata de un cambio menor y simplemente
decir que el introducir las capitulaciones donde existía un régimen común, y que
esto queda a la voluntad de las partes, es desconocer la realidad social en la que
en muchas parejas uno de los cónyuges es el que se encarga de lo económico
mientras el otro asume otras labores, por lo que se hace necesario establecer
mecanismos de protección para establecer equilibrios de información que en la
práctica no existen. Cambiar el Código Civil es algo serio que debe considerar todos
los elementos involucrados y no hacerse alegremente.
En la Gaceta Oficial No. 42.327 del 25/02/2022, se publicó el texto de la
“Sentencia de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia que,
de cara al Artículo 77 de la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela y establece la interpretación constitucionalizante de los Artículos
148 y 149 del Código Civil, y establece que las Capitulaciones matrimoniales
se celebrarán conforme a la libre y expresa autonomía de los
cónyuges/partes de manera personal con plena capacidad legal para
contratar o en caso de minoridad o inhabilitación aún en trámite, con la
asistencia y aprobación de la persona cuyo consentimiento es necesario para
la celebración del matrimonio sean sus padres o su curador. De tal manera,
que siendo las Capitulaciones matrimoniales el régimen patrimonial conyugal
principal, los convenimientos de los cónyuges podrán celebrarse válidamente
antes y durante el matrimonio y aún sin dejarse efecto. En todo caso, nunca
tendrán efectos retroactivos sino hacia el futuro, y entrarán en vigencia una
vez registradas conforme lo establecido en los Artículos 143 y siguientes del
Código Civil, normativa que se ajustará a lo aquí decidido y queda vigente en
todo lo que no contradiga la presente decisión. En el caso de que la
celebración y/o reforma de las Capitulaciones matrimoniales se haga en el
exterior las mismas tendrán efectos en Venezuela una vez cumplidos los
requisitos previstos en los Artículos 143 y 145 del Código Civil”.
Conviene agregar que dicha sentencia se publicó, asimismo, en la Gaceta Judicial
No. 124 del 25/02/2022.
Como se precisó anteriormente, se trata de la decisión No. 0652, de fecha
26/11/2021, dictada en Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, con
ponencia de la Magistrada Carmen Zuleta de Merchán, en el caso de Recurso de
Nulidad por Inconstitucionalidad del artículo 173 del Código Civil Venezolano, con
expediente No. AA50-T-2017-0000293 (17-0293), cuya aplicación inmediata se
estableció a partir de la publicación del criterio vinculante establecido en la misma.
En la sentencia antes citada de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de
Justicia se establecieron los siguientes aspectos más relevantes:
Como premisa general destacamos que hasta ahora el Código Civil dispone, de
manera clara y precisa, que existe una comunidad de bienes gananciales en el
matrimonio y son comunes, de por mitad, las ganancias y/o beneficios que se
obtengan durante el matrimonio. Comunidad que comienza el día de la celebración
del matrimonio.
El Código Civil igualmente define aquellos bienes propios de cada cónyuge y que
se distinguen de los bienes de la comunidad conyugal.
Por último, está, o estaba ahora por lo dispuesto en la sentencia, la posibilidad de
celebrar capitulaciones matrimoniales que modifiquen el régimen legal ya señalado,
pero siempre y cuando se protocolizaría antes de la celebración del matrimonio. Es
decir, no se podía luego.
La sentencia parte del principio, contrario a lo que dispone el Código Civil, que el
régimen patrimonial principal y ordinario del matrimonio son las capitulaciones
matrimoniales con base en el artículo 143 del Código Civil. Supletoriamente, en caso
de ausencia de capitulaciones matrimoniales por inexistencia o nulidad de las
mismas, la administración y disposición del patrimonio conyugal se regirá por el
régimen de comunidad de bienes y gananciales previsto en los artículos 148 y
siguientes del Código Civil. Lo que se ratifica es totalmente contrario a lo que venía
contemplando el Código.
La Sala indica que, a raíz que las capitulaciones matrimoniales son el régimen
patrimonial conyugal principal, los convenimientos de los cónyuges podrán
celebrarse válidamente antes y durante del matrimonio y así también podrán ser
reformadas durante el mismo y aún dejarse sin efecto. En todo caso, no tendrán
efectos retroactivos sino hacia el futuro y entrarán en vigencia una vez registradas
conforme lo establecido en los artículos 143 y siguientes del Código Civil.
De igual forma se expresa en el fallo que se admite la celebración de las
capitulaciones matrimoniales antes de la celebración del matrimonio o
posteriormente durante su vigencia, así como también serán válidas las reformas o
modificaciones. Si son modificadas, podrán hacerse una vez transcurridos cinco (5)
años desde la fecha de la última capitulación de bienes efectuada. No hay
explicación de por qué ese lapso.
Con base en la plena autonomía de la voluntad, así se expresa, los cónyuges
podrán revocar por mutuo consentimiento durante el matrimonio el régimen
convencional de capitulaciones matrimoniales que hubiesen mantenido vigente y
someter el patrimonio propio al régimen legal comunitario previsto en los artículos
148 y siguientes del Código Civil, una vez cumplidos los requisitos previstos en los
artículos 143 y 145 del mismo Código.
La Sala declaró por analogía que las mismas disposiciones de dicha decisión son
aplicables para las uniones concubinarias en ausencia de matrimonio o uniones
estables de hecho como han sido calificadas por la Sala en sentencia N° 1682/2005.
Para la validez y antes del registro civil del documento contentivo de las
modificaciones a las capitulaciones matrimoniales, las partes deberán previamente
publicar dicho documento por tres (3) veces con intervalo de diez (10) días, se
entienden continuos, en un periódico (versión digital e impresa) de circulación en el
lugar donde esté constituido el domicilio conyugal o en el lugar más cercano a éste.
Para el caso de que no exista un periódico en dicha localidad deberá publicarse en
un periódico de circulación nacional (versión digital e impresa).
La base del fallo puede indicarse es el punto que para la Sala las capitulaciones
matrimoniales o el régimen de separación de bienes es el que rige en el matrimonio
y de allí que no pueden las capitulaciones estar sometidas a las restricciones de
que trata el artículo 143 del Código Civil y que su validez depende que sean
suscritas antes del matrimonio, artículo 144 eiusdem. Por lo cual erróneamente se
habría influido en la “inversión de la presunción legal”.
En el caso de celebración y/o reforma de capitulaciones matrimoniales en el exterior,
las mismas tendrán efecto en Venezuela una vez los cónyuges cumplan con lo
preceptuado en los artículos 143 y 144 ya citados.
La Sala da preminencia, como se indicó, a la autonomía de la voluntad de los
cónyuges. Que en verdad no se atiene al régimen legal que hasta ahora existía y
que de manera consolidada y reiterada venía siendo desde hace muchos años,
concretamente desde 1922. Todo lo cual dice la sentencia deviene de las
incongruencias del vigente Código Civil con los postulados de la Constitución de
1999. Por lo cual la sentencia tiene efectos inmediatos a partir “de la publicación”
del criterio vinculante establecido. Cabe señalar que el magistrado doctor Calixto
Ortega salvó su voto en la sentencia y señaló, con lo cual concordamos, lo siguiente.
En la demanda de nulidad se solicitaba algo distinto a lo resuelto por la Sala, por lo
cual esta debió limitarse a lo allí peticionado si consideraba que la pérdida del
interés procesal había ocurrido. Además, de no ser así se debió seguir el
procedimiento para este tipo de demandas establecido en la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia y dar la opción a que otros poderes emitieran su
opinión, como la Asamblea Nacional, Fiscal del Ministerio Público y el mismo
Ejecutivo. Por el contrario, la Sala Constitucional se está arrogando funciones del
Poder Legislativo, totalmente cierto, que es quien elabora las leyes.
Asimismo, el fallo aprobado por la mayoría causa una enorme inseguridad jurídica
en perjuicio de los terceros al implicar cambios sobrevenidos al régimen de bienes
y ante la dificultad que habrá para conocer el régimen exacto de los bienes si los
cónyuges de mutuo acuerdo deciden registrar las capitulaciones en un sitio distinto
al del domicilio conyugal.
No existen precedentes legislativos de regímenes conyugales totalmente flexibles,
como se establece. Y pudiendo afectar las relaciones de un cónyuge ante la
posibilidad de la exigencia del otro de establecer ahora capitulaciones
matrimoniales, que si bien son de mutuo acuerdo otra situación podría ocurrir por
una negativa.