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Transformaciones Laborales en Argentina

El documento describe los cambios en las relaciones laborales en Argentina a lo largo de las décadas, incluyendo el modelo de los años 1950-1970, las reformas neoliberales de los años 1990 y sus consecuencias negativas como altos niveles de desempleo y pobreza.

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Transformaciones Laborales en Argentina

El documento describe los cambios en las relaciones laborales en Argentina a lo largo de las décadas, incluyendo el modelo de los años 1950-1970, las reformas neoliberales de los años 1990 y sus consecuencias negativas como altos niveles de desempleo y pobreza.

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El trabajo en la Argentina –como en el mundo– ha cambiado de manera significativa.

En materia de relaciones de trabajo en el caso argentino, en la década de los ´90 se intentó


cambiar gran parte de las dimensiones que conformaban el sistema nacional de relaciones
laborales que había sido acuñado a mediados de los años ’50.

Las transformaciones se verificaron tanto en los modelos de distribución económica, cuanto en


innovaciones tecnológicas y organizacionales, en el cambio de los institutos legales como en
las modalidades de contratos de empleo.

Los sindicatos se constituyan, con los distintos actores sociales y políticos, en quienes sufrieron
los más profundos y dramáticos cambios de rol durante los diferentes regímenes.

Fueron protagonistas de primera línea en el proceso de reapertura democrática que puso fin a
la dictadura militar en 1983, lideraron la protesta social contra las políticas de ajuste
implementadas por el gobierno radical entre 1983 y 1989, fortaleciéndose en su rol de actores
sociales y políticos frente al Estado.

la Argentina dejó de lado la articulación entre el Estado, las instituciones y la organización del
trabajo, propias de la etapa sustitutiva para adoptar recetas de políticas para el crecimiento
económico acuñadas por organismos internacionales.

‘70= políticas de liberalización y apertura económica adoptadas por el gobierno militar, se


prolongó con matices en los ‘80, y tuvo su cenit con las políticas “neoliberales” aplicadas en los
´90, cuando la Argentina sobre cumplió las demandas para sustituir al Estado por el mercado.

La privatización de los activos públicos, la desregulación de los mercados y una fuerte


exposición a la competencia internacional constituyeron los ejes del paquete de políticas
neoliberales.

El enfoque dominante era que el crecimiento económico garantizaría por sí solo un “derrame”
hacia lo social, por lo cual el progreso en esta esfera sería el resultado casi automático.

Desembocaron en profundas crisis financieras con sus correspondientes episodios de no pago


de la deuda externa, como asimismo en procesos graves de fractura institucional.

´90 son los niveles de desempleo, pobreza y desigualdad sin precedentes.

La política económica argentina del período 1930-1976 buscó, en el marco de una economía
cerrada y con un fuerte protagonismo estatal. Especialización centrado en la producción de
bienes primarios de origen agropecuario. Apuntaló el desarrollo de una trama industrial de
considerable densidad y la expansión.
“edad de oro”, con las tasas de expansión del producto, comercio e inversión más altas de
toda la historia, pleno empleo, baja inflación y mejora continua del nivel de vida de la
población.

El empleo y las condiciones de trabajo estaban ligados al ciclo económico, verificándose una
situación de pleno empleo con leves y breves episodios de desempleo friccional.

La protección social en sus diferentes aspectos estaba consolidada. . La salud, la educación, la


previsión social y la vivienda eran provistas o subsidiadas por el sector público. Los niveles de
exclusión y pobreza eran bajos y estaban acompañados por un sentimiento de igualdad,
derechos y ciudadanía social tradicionalmente fuerte.

Una distribución bastante igualitaria, funcional y personal del ingreso.

Fuerte impronta reguladora de las diferentes dimensiones del mercado de trabajo (relación de
empleo, fijación del salario, condiciones de trabajo).

La negociación colectiva centralizada por rama o actividad como instrumento regulador


virtualmente exclusivo de la relación de trabajo. El rol protagónico de los grandes sindicatos
(modelo de sindicato único por rama de actividad) en la negociación, en términos de que los
acuerdos con sus contrapartes empresariales servían de molde para las negociaciones en los
restantes sectores –fundamentalmente para la fijación de las condiciones salariales.

Estado para habilitar la vigencia de los convenios como de su rol en la definición del ámbito de
representación sindical a través del otorgamiento de la personería gremial y de la constitución
de las unidades negociadoras.

La cobertura de los convenios alcanzaba a todos los trabajadores, sindicalizados o no, en cada
una de las ramas de actividad.

El sistema de relaciones laborales, a su vez, estaba estructurado sobre tres pilares: la


negociación colectiva centralizada, la unicidad sindical, y el rol del sindicato como agencia
social prestadora de servicios en particular de servicios de salud y asistencia social a sus
representados. Así, el sindicalismo contribuyó a la construcción de la identidad, de la
solidaridad y de la integración social de los asalariados industriales en la sociedad argentina.

el régimen favorecía una muy baja flexibilidad contractual –es decir, implicaba restricciones
muy fuertes a la discrecionalidad del empleador para contratar y despedir con el predominio
casi exclusivo del empleo por tiempo indeterminado– y, a la vez, una flexibilidad interna de las
empresas igualmente baja, vinculada a cambios en la jornada, la organización del trabajo y las
modalidades de remuneración.

La educación pública tenía un papel fundamental en la generación de conocimientos de índole


general.

Los sindicatos más fuertes llevaban a cabo actividades orientadas al desarrollo de capacidades
específicas al sector.

Mano de obra calificada proveniente de la inmigración era un factor adicional. Acervo amplio
de habilidades y saberes de nivel relativamente alto del cual se nutría el proceso de
industrialización sustitutivo.
El régimen de protección social del periodo implicaba que el empleo se configurara como
sinónimo de protección, a la vez que fuera instrumento de integración social, reconocimiento y
sentido de pertenencia.

El mecanismo principal de provisión de servicios era un sistema de obras sociales organizado


por rama de actividad bajo el control de los sindicatos respectivos, con el financiamiento a
través de las contribuciones patronales y de los aportes de los asalariados. Paralelamente, el
Estado nacional era el responsable primario de la provisión de servicios universales
(fundamentalmente educación y salud, y otros como fondos sociales de vivienda y
alimentación) de libre acceso para todos los sectores de la población.

Indicadores socioeconómicos que le permitieron lograr un estatus medio-alto en materia de


desarrollo humano.

A pesar del desarrollo de un sistema de salud pública extendido y de amplia cobertura, sobre
todo en base a grandes hospitales, la accesibilidad nunca pudo garantizarse de manera
universal.

Luego de la feroz dictadura militar = década de los 90 nuevo modelo económico y restauración
de la democracia.

Menem (1989-1999) modificó la estructura y dinámica de funcionamiento del régimen de


empleo, como también del sistema de protección y asistencia social.

La mejora acelerada de la competitividad y la productividad en base a una drástica apertura a


los mercados internacionales de bienes, servicios, tecnología y capitales, la desregulación
indiscriminada, el cambio de propiedad de los activos públicos y la desarticulación del
esquema vigente de protección social.

La falta de atención al papel que pueden cumplir las intervenciones de política en el sector
productivo para inducir la inversión y acelerar el crecimiento.

La convertibilidad (sancionada por ley en 1991) estableció una estricta paridad fija peso-dólar y
estipuló que el Banco Central debía respaldar el 100% de la base monetaria con reservas
internacionales. Sistema bimonetario.

El programa incluía la liberalización casi completa de los flujos de comercio y la desregulación


total de la cuenta de capital del balance de pagos.

La privatización de la mayoría de las empresas estatales.

El Estado abandonó su rol de promotor del desarrollo para orientarse abiertamente a generar
las condiciones que aseguraran el crecimiento orientado por el mercado.

“no solo se buscó expulsar ‘bolsones ineficientes’ de mano de obra a la zona del desempleo
‘tecnológico’, sino que a eso se sumó la ‘necesidad’ de ajustar el costo de los que quedaron
‘adentro’ del sistema”.

Desmantelamiento de la red de seguridad en esas áreas, con efectos directos sumamente


negativos sobre la calidad de vida de la mayoría de la ciudadanía.
90”= la desregulación del mercado de trabajo estuvo destinada a mercantilizar la mano de
obra, desregulación se articuló a través de dos ejes: la reforma de las relaciones individuales
de empleo y de las relaciones colectivas de trabajo.

Proceso de “deslaboralizacion” de la relación en el trabajo=

1. la flexibilización (o precarización) contractual mediante formas atípicas de


contratación, que socavaron el rol central que tenía la contratación por tiempo
indeterminado y contribuyeron a la conformación de un mercado laboral altamente
segmentado, vulnerable y heterogéneo. El punto de partida fue la sanción de la Ley
Nacional de Empleo en 1991 que estableció “nuevas” modalidades de contratación
laboral con rebajas o eliminación de cargas sociales, definió cambios en los métodos
de ajuste salarial a través de cláusulas de productividad. modificaciones se tradujeron
en regulaciones legales poco claras, ambiguas y hasta discriminatorias. Decreto de
Reducción de Contribuciones Patronales de 1995. El argumento utilizado para
imponerlo fue el de lograr un mayor incentivo a la creación de puestos de trabajo. se
produjo un efecto perverso en materia de crecimiento y regularización del empleo en
respuesta a la reducción de las contribuciones. Mientras el gobierno intentaba reducir
el costo laboral mediante la disminución de los aportes. se redujo la duración legal del
período de prueba y conservó lo esencial del sistema de despidos vigente, excepto la
indemnización mínima de dos sueldos. una reducción del monto mínimo ante despidos
por causas económicas.
2. la reforma del régimen de asignaciones familiares que estableció como cambio más
significativo que se focalizaran en los trabajadores/as con los sueldos más bajos, sólo
accedían a las prestaciones los asalariados formales, dejando fuera a buena parte de
los sectores pobres que, en general, se desempeñan en trabajos informales sin
cobertura social.
3. reforma del régimen de accidentes de trabajo que eliminó el concepto de culpa y
habilitó a accionar civilmente contra el empleador por dolo y consagró la obligación
del seguro para los empleadores en Aseguradoras de Riesgos del Trabajo (ART).

Se modificó el régimen de convenciones colectivas e impulsó la flexibilidad interna de las


empresas en cuanto a las condiciones de jornada y trabajo y de remuneración.

La negociación de salarios sólo se concentró en algunos sectores, mientras que en el resto


se discutían centralmente cláusulas de flexibilización laboral. Incluían cláusulas de
flexibilidad externa (la autorización a modalidades de contratación precaria); flexibilidad
horaria (la asignación anual de jornada, banco de horas, etc.); salarial (pagos variables de
acuerdo con el cumplimiento de objetivos) y de organización del trabajo (polivalencia,
movilidad funcional, etc.).

La descentralización a nivel de empresa desde 1992, y eliminó la obligatoriedad de


homologación ministerial para los acuerdos salariales, reduciendo el control estatal del
cumplimiento de las cláusulas de productividad y precios.

Incremento sin precedentes de la desocupación, del crecimiento del trabajo no registrado


y de la fragmentación del mercado laboral, la orientación dominante por parte de los
sindicatos consistió en ocupar posiciones defensivas, siendo refractarios a negociar en
condiciones desventajosas.
Conjunto de transformaciones de carácter monetario y macroeconómico, acompañado de
desregulación laboral y retiro del Estado de sus funciones económicas, sociales y
provisionales, resultó un cambio significativo en el sistema productivo: desde un fuerte
proceso de internacionalización en las principales empresas, cierre de pequeñas y
medianas, y privatización de las empresas públicas y un gran flujo de capitales financieros
o “golondrina”.

2002= la incidencia de la pobreza alcanzó su máximo histórico afectando al 54,3% de las


personas. Esta cifra fue resultado de un fuerte incremento como consecuencia del
aumento de precios que siguió a la devaluación de la moneda nacional. el 35,4% de la
población vivía en hogares con ingresos inferiores a la línea de pobreza marcando una
situación de elevada vulnerabilidad social.

2003 se da un giro en el marco de una nueva política económica que, a partir de un cambio en
los precios relativos, hizo hincapié en la generación de un patrón de crecimiento con un sesgo
mucho más integrador e inclusivo.

Recuperación y resignificación del rol del Estado y de las políticas activas. Fundamentalmente,
implicó la (re)articulación de las políticas económica, laboral y social.

Una nueva noción del trabajo : como eje articulador de las dimensiones económica y social y,
al mismo tiempo, como elemento constitutivo de la ciudadanía; y, por la otra, la concepción
del empleo como motor fundamental de la creación de riqueza y, por ende, del progreso
social.

Sustitución de importaciones y aumento de exportaciones, y sustitución de factores


productivos por la utilización de más trabajadores debido a la disminución del precio del
trabajo. Más específicamente, el tipo de cambio alto favoreció el restablecimiento de
encadenamientos y de actividades intensivas en mano de obra sustitutivas de importaciones.

El superávit fiscal permitió al Estado la implementación de políticas de recuperación del


ingreso para activos y pasivos como asimismo de programas sociales de gran envergadura.

Subsidios de desempleo en el 2002 llamado “jefes de hogar” con dos millones de beneficiarios.
Y la consecuencia fue efectos multiplicadores de la capacidad de consumo.

El dinamismo del consumo privado, la estabilización del mercado de cambios, el impacto


distributivo de los planes sociales, la recuperación de las instituciones laborales y la política de
ingresos fueron las bases de ese proceso.

 Reducción de la pobreza y de pobreza extrema.


 Asignación Universal para todos los menores de 18 años con padres trabajando en la
informalidad, en el servicio doméstico o independientes de bajos ingresos,
demostraron una manera diferente de atender la crisis.
 mejor desarrollo del aprendizaje a partir de mayor circulación del conocimiento.
 Los sindicatos han vuelto a asumir un rol protagónico en materia de negociación
colectiva y se constituyeron en actores centrales de una puja por la recuperación de un
espacio diferente en materia de distribución del ingreso.

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