ODR: Solución Judicial para Colombia
ODR: Solución Judicial para Colombia
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DE DERECHO Y TECNOLOGÍA RECIBIDO: 30/3/2022 • APROBADO: 17/11/2022 • PUBLICADO: 31/12/2022
doctrina
RESUMEN El uso de sistemas ODR (por sus siglas en inglés, online dispute resolution)
alrededor del mundo se ha mostrado como una solución viable para los problemas de
congestión y mora judicial. Estos sistemas muestran una gran diversidad dependiendo
de las sociedades donde se pongan en ejecución, desde las grandes empresas que buscan
beneficios, hasta los programas estatales cuyo fin es resolver la congestión judicial en sus
respectivos países. Este artículo tiene como propósito estudiar de qué modo los sistemas
ODR alrededor del mundo han sido planteados de acuerdo con las necesidades espe-
cíficas de cada sociedad, evaluar el éxito de cada modelo y, por último, presentar una
propuesta de implementación de acuerdo con las necesidades específicas de Colombia.
ABSTRACT The use of ODR systems around the world has been shown as a viable solu-
tion to the congestion and judicial delay. These systems have proved to be hugely diverse
depending on the societies in which they are implemented. From huge companies in the
search of profit, to state-financed programs that search to put an end to judicial conges-
tion. The purpose of this article is to study how the ODR systems around the world have
been planned according to the specific needs of each society, to evaluate the success of
each system and, finally, to present an implementation proposal in accordance to the
specific needs of Colombia.
KEYWORDS Online dispute resolution, alternative devices for conflict resolution, in-
telligence, judicial congestion.
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ANÁLISIS DE LOS SISTEMAS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LÍNEA EN EL MUNDO
Introducción
Los ODR son un conjunto de sistemas que, en su mayoría, utilizan una combinación
de mecanismos alternativos de solución de conflictos (MASC) y tecnología, a través
de una plataforma virtual que puede cumplir funciones de negociación, conciliación
y arbitraje, para lograr un acercamiento de las partes y tramitar sus diferencias jurídi-
cas, y cuyo propósito es que el conflicto pueda ser solucionado de manera definitiva
y ágil (Lu y Zhang, 2020).
Estos sistemas se originaron para buscar solución a los conflictos que se presentan
entre partes que se encuentran en distintos lugares del mundo. Cuando ocurría un
conflicto entre un vendedor localizado en un país distinto al del comprador y cuya
transacción se había dado a través de internet, acudir ante el sistema judicial del
país de alguno de ellos se hacía casi imposible, y más cuando se trataba de litigios de
muy poco dinero. Fue así como nacieron los ODR, para facilitar la solución de estos
conflictos y generar mayor confianza en el consumo internacional (Uncitral, 2017).
Los sistemas ODR se pueden categorizar en tres niveles según como pueda ser
solucionado el conflicto. En un primer nivel se encuentran aquellas plataformas que
solo cumplen funciones de acercamiento o negociación entre las partes; son un canal
a través del cual las partes pueden acercarse, pero no reciben acompañamiento o
mediación por parte del sistema o de uno sus empleados para llegar a un acuerdo.1
En un segundo nivel, se clasifican los ODR que les permiten a los usuarios interac-
tuar con un tercero, que puede ser una persona o sistemas expertos que, a través de
la inteligencia artificial, logran acercar a las partes y proponer verdaderas fórmulas
de arreglo para solucionar el conflicto.2 En el tercero y último nivel, se encuentran
aquellas plataformas que dan un paso más allá en la solución del conflicto, pueden
proferir decisiones finales que vinculan a las partes, dictan laudos arbitrales, senten-
cias o decisiones de amigables componedores (Uncitral, 2017).
En muchas oportunidades se puede llegar a pensar que, si la plataforma tuviese un
nivel más avanzado, sería más popular y tendría más usuarios por su alta funciona-
lidad; sin embargo, las experiencias de la Unión Europea (UE), Brasil (Consumidor.
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gov.br) y Colombia (SICFacilita) han mostrado que el tema puede ser mucho más
complejo de lo que parece. Si bien las plataformas de la Unión Europea y Colombia
han avanzado más por acercar a las partes con un tercero que hace las veces de me-
diador/conciliador, la realidad muestra que la plataforma más sencilla e intuitiva de
Brasil tiene un uso más frecuente y un porcentaje de éxito más alto entre sus usuarios
(Schmidt-Kessen, Nogueira y Cantero Gamito, 2020).
Si bien el mayor adelanto de los sistemas ODR se ha dado a través de los MASC,
el proceso jurisdiccional tampoco ha sido ajeno a esta renovación tecnológica. En el
mundo ya existen cortes judiciales que funcionan de forma cien por ciento digital y
en las que todo el procedimiento —desde la demanda, la contestación, las pruebas
hasta el fallo—, se desarrolla sin contacto físico de las partes. Así, por ejemplo, la corte
virtual de Hangzhou, China, que opera desde el año 2017, es la primera en el mundo
en funcionar totalmente en línea; fue establecida para atender conflictos originados
en internet y cuenta con innovaciones que dejan en la edad de piedra a muchas cortes
en el mundo; desde un sistema Blockchain que permite individualizar una evidencia
que se encuentra en internet en un momento determinado, e impide que la misma
llegue a ser cambiada o jaqueada al crear una copia única en un sistema con más de
trece servidores que hacen casi imposible modificar la evidencia, hasta el empleo de
inteligencia artificial para la valoración probatoria; esta corte muestra cómo los ODR
también pueden ser aplicables en el ámbito puramente jurisdiccional (Sung, 2020).
Dentro de las redes sociales y marketplaces, empresas como Amazon, Facebook,
eBay, Mercado Libre y muchas otras, han acudido a este sistema para mejorar las re-
laciones de confianza entre vendedores y consumidores, invitan a las partes, en caso
de conflicto, a negociar, acercándolas y escuchando sus argumentos, y de no llegar
a un acuerdo, adoptan decisiones que el mismo sistema ejecuta. Los ODR de estas
plataformas son otro ejemplo de cómo se resuelven los conflictos en internet (Lu y
Zhang, 2020).
Otro uso particular e interesante que se les ha dado a los ODR ha sido en los con-
flictos que se producen entre pacientes y médicos respecto de sus historias clínicas
y el uso que los profesionales de la salud les dan a las mismas. Se ha observado que
es fundamental un mayor manejo de inteligencia emocional en temas de contenido
tan sensibles para que las plataformas ODR puedan funcionar de la mejor manera, y
se han llegado a crear sistemas tan avanzados que pueden identificar la inteligencia
emocional y usar estos conocimientos, de forma que con inteligencia artificial se al-
cance un asertivo acercamiento a las partes (Bellucci, Venkatraman y Stranieri, 2020).
Los ODR muestran, además, que pueden ser eficaces para ayudar a descongestio-
nar la administración de justicia, y la mayor eficiencia en los procedimientos puede
influir en el cambio de una sociedad con una cultura altamente litigiosa a una cultura
jurídica conciliadora. Con el uso de IA, se puede garantizar que los ciudadanos ten-
gan una efectiva tutela judicial de sus derechos fundamentales, donde se combinan
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ANÁLISIS DE LOS SISTEMAS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LÍNEA EN EL MUNDO
mayor eficiencia económica y menor presión fiscal para los gobiernos (Bustamante
y otros, 2020). Esto se logra por cuanto la inteligencia artificial como mecanismo de
aprendizaje de softwares automatizados puede ayudar a realizar tareas repetitivas que
liberarían tiempo a los funcionarios para tramitar mayor cantidad de procesos (tales
como admisión de demandas, elaboración de oficios y requerimientos, gestiones do-
cumentales, entre muchos otros). Con la ayuda de la inteligencia artificial, un juzga-
do compuesto por las mismas personas puede tramitar mayor cantidad de procesos
en menos tiempo, permitiendo así que se reduzcan los tiempos de un proceso judicial
y permitiendo que más personas puedan acceder a la tutela judicial efectiva.
Así las cosas, los sistemas ODR son aquellos que permiten que las partes pue-
dan resolver sus conflictos a través de una plataforma tecnológica. Su variedad y di-
versidad en el mundo sorprenden, al igual que su novedad. Fueron clasificados por
organismos internacionales debido a su importancia internacional (Uncitral, 2017),
y son usados desde procesos jurisdiccionales (Sung, 2020), líos con consumidores
(Schmidt-Kessen, Nogueira y Cantero Gamito, 2020), hasta conflictos por datos per-
sonales de pacientes en consultas médicas (Bellucci, Venkatraman y Stranieri, 2020).
Por ello, se han convertido en un fenómeno tecnológico-jurídico de suma importan-
cia, que amerita ser estudiado por el derecho procesal contemporáneo.
La justicia en Colombia es una de las más lentas de todo el mundo. Según el último
informe Doing Business 2019, presentado por el Banco Mundial, Colombia ocupa la
deshonrosa posición 177 de 190 en la clasificación Cumplimiento de contratos, que
mide la calidad de la justicia de los países para garantizar el cumplimento de los con-
tratos. De cien puntos posibles, se obtuvo apenas 34,29. La resolución de un proceso
civil en Colombia puede tardar 1.288 días, y el costo de resolver un conflicto puede
llegar a ser hasta el 45% de lo que se reclama (en costos legales y de abogados). Es tan
compleja la situación del país que un puntaje tan bajo solo fue obtenido por países
como: la República Central Africana (31,4), Camboya (31,7) y Afganistán (31,7). Al
mismo tiempo, otros países de la región llegan casi a doblar al país en esta categoría:
Bolivia (54,6), Brasil (66) y Chile (65,7) (World Bank Group: 2020).
Lo más alarmante de dichos informes no solo es el puntaje; el país tampoco ha
logrado trazar una estrategia clara con la que se pueda avanzar en la implantación de
una justicia ágil, digital, moderna y eficiente, que ayude a mejorar los indicadores del
sistema judicial y que pueda ser garantía para los ciudadanos y empresas que buscan
hacer negocios en el país. Entre los años 2018 y 2019, según un informe presentado
por el Departamento Nacional de Planeación (DNP), el indicador «cumplimiento de
los contratos» (que mide la robustez del sistema judicial de un país) se mantuvo en el
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mismo puntaje (34,3). Esto significa que el país, además de tener un sistema judicial
comparable con países en guerra y con economías muy por debajo de la suya, no
mejora ni un decimal en los indicadores que lo miden (DNP, 2019).
Estas graves cifras, expuestas en el escenario internacional, se complementan con
las expuestas por entidades colombianas, como la Corporación Excelencia en la Justi-
cia.3 En Colombia, los índices de congestión judicial oscilan en un rango entre el 50 y
el 60%, es decir que de cada cien procesos que entran al Poder Judicial del país, entre
cincuenta y sesenta se quedan sin evacuar. Las cifras presentadas por la Corporación
han sido las siguientes: 55,1% en el 2016; 52,4% en el 2017; 51,5% en el 2018; 51,2% en
el 2019 y 62,4% en el 2020. Esto indica que la mora judicial, lejos de ser un problema
temporal, es un tema permanente. Se agrava aún más la situación si se tiene en cuenta
que, al ser más los procesos que ingresan que los que salen, para los futuros procesos
que se pongan en conocimiento del Poder Judicial, tal mora se incrementará.
Sin embargo, llama la atención que, en materia de procesos extrajudiciales, Co-
lombia haya obtenido un puntaje no solo destacable, sino también equiparable con el
de países con mayor desarrollo. En el trámite de procesos de insolvencia, que sigue la
Superintendencia de Sociedades, se obtuvo un puntaje de (67,4) y el puesto cuarenta
en todo el mundo; puntaje y puesto comparables con países como Israel (72,7), Italia
(77,2) y Nueva Zelanda (71,8).4
Cabe preguntarse: ¿por qué la Superintendencia de Sociedades está en capacidad
de llevar a cabo procesos de insolvencia, y por qué no lo hace el Poder Judicial al ad-
ministrar justicia, como si Colombia no contara con los recursos tecnológicos para
hacerlo? En palabras del exsuperintendente de Industria y Comercio, José Miguel de
la Calle, la razón se encuentra en la creación de un expediente electrónico, los avan-
ces en la oralidad y la justicia digital.5
Mientras que en las superintendencias del país desde hace ya varios años se avan-
za en un sistema ODR que permita tener expedientes digitales, audiencias en línea y
conciliación virtual, en el Poder Judicial, solo a partir del 2020, producto de la pre-
sión que generó la pandemia, se implementó la virtualidad mediante el Decreto 806
de 2020.Pero se hizo escasamente y con variadas limitaciones, a través del recibo de
documentos por correo electrónico, y no propiamente con un sistema de gestión de
expediente digital, lo cual puso en evidencia la necesidad de construir un verdadero
sistema de justicia digital que ayude a agilizar los procesos judiciales y a hacer de
Colombia un país más competitivo.
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Como se mencionó en la introducción, los sistemas ODR surgieron como una forma
a través de la cual se podían solucionar las disputas generadas entre vendedores y
consumidores en empresas de base tecnológica como eBay. Sin embargo, desde su
creación hace ya más de veinte años, los ODR han evolucionado para adaptarse a
las diferentes realidades de los países donde funcionan. A continuación, este trabajo
explora las experiencias de sistemas ODR en diferentes continentes.
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Modelo europeo
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12. Sobre este indicador es importante señalar que el informe no mostró datos de años anteriores tanto
de España como de los otros países analizados.
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¿En los últimos doce meses ha realizado compras en internet a comerciantes de su país? 65% 61% –4%
¿En los últimos doce meses ha realizado compras en internet a comerciantes de la UE? 52% 48% –4%
Uso de ODR para solucionar su conflicto 6%
Fuente: European Comission. Consumer Conditions Survey: Consumers at home in the single market (Spain), 2021. Disponible en
https://bit.ly/3GfCb2I.
¿En los últimos doce meses ha realizado compras en internet a comerciantes de su país? 74% 69 % –5 %
¿En los últimos doce meses ha realizado compras en internet a comerciantes de la UE? 52% 48% –4 %
Uso de ODR para solucionar su conflicto 7%
Fuente: European Comission. Consumer Conditions Survey: Consumers at home in the single market (Germany), 2021. Disponible en
https://bit.ly/3vfiyRO.
¿En los últimos doce meses ha realizado compras en internet a comerciantes de su país? 68% 55% –13%
¿En los últimos doce meses ha realizado compras en internet a comerciantes de la UE? 23% 18% –5%
Uso de ODR para solucionar su conflicto 7%
Fuente: European Comission. Consumer Conditions Survey: Consumers at home in the single market (Hungary), 2021. Disponible en
https://bit.ly/3Wn3s8O.
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Modelo Asia-Pacífico
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En el caso de este país, cuando se presenta un conflicto en relación con una com-
pra electrónica, el consumidor tiene tres opciones: utilizar un mecanismo alternativo
de solución de conflictos, utilizar un foro del consumidor (autoridades administrati-
vas) o acudir a una corte civil. Las tres opciones se tornan insuficientes por razones
de costo, necesidad de abogados y baja cuantía de las pretensiones. Para solventar
estos procesos, Palanissamy y Kesavamoorthy (2019) de la Universidad Tecnológica
de Chennai, India, propusieron modelos de ODR con las tres fases propuestas por
Uncitral que, como se planteó, son las siguientes: una fase de negociación directa,
una fase de mediación y una fase de arbitraje en línea (2017).
En la primera fase se propone que el reclamante cargue todos los documentos a
la plataforma para que el sistema los habilite al productor y pueda dar una pronta
respuesta. En esta fase el sistema intentará solucionar la disputa sin tratarla como un
mayor problema legal. En la segunda etapa, la mediación se hará por medio de un
tercero (humano) que se encargará de acercar a las partes. Este mediador será escogi-
do de una lista que gestionará el mismo sistema. Por último, en caso de no llegar a un
acuerdo, las partes escogerán a un árbitro para que solucione la disputa (Palanissamy
y Kesavamoorthy, 2019).
Llama la atención que el uso futuro de la inteligencia artificial no alcanzará a la
segunda y la tercera fase, la ayuda del sistema se haría solo en las etapas preliminares.
Es importante agregar que la plataforma propuesta no ha sido puesta en práctica has-
ta la fecha, por lo que los resultados de su uso aún están por verse.
Otro interesante caso de estudio es el manejo de los ODR para la solución de
conflictos en uno de los mercados inmobiliarios más importantes de todo el mundo,
el de los Emiratos Árabes Unidos. Este pequeño país de Oriente Medio sorprendió al
mundo cuando a finales de los años noventa y principios del nuevo siglo consiguió
una rápida y radical transformación de su paisaje, al pasar de ser un desierto con
poco desarrollo a uno de los iconos más importantes de la arquitectura moderna. Sin
embargo, este rápido crecimiento no estuvo exento de problemas entre inversionis-
tas, vendedores, inmobiliarias y constructores.
Investigadores de los Emiratos encontraron que la mayoría de las disputas mer-
cantiles referentes al rango de la construcción eran de bajo valor, atinentes a remo-
delaciones y adecuaciones interiores. En Dubái las disputas se consideran de menor
cuantía cuando no superan los 270.000 dólares. Sin embargo, estas disputas no en-
contraron una solución fuerte por parte del país por tratarse de asuntos de mínima
cuantía. Fue en este espacio de mercado donde los investigadores decidieron analizar
la incidencia de los ODR para resolver estos conflictos. A un grupo de estudiantes
de posgrado que trabajaban tiempo completo se les preguntó cuántos habían teni-
do alguna disputa que involucrara tecnología ODR. De una muestra de setenta y
tres encuestados, veinticuatro contestaron afirmativamente. Estas cifras evidencian
la compenetración de tecnologías ODR para la solución de disputas de bajo valor en
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los Emiratos. A pesar de su frecuente uso, llama la atención que a los ODR no se les
relaciona necesariamente con conceptos como Estado de derecho y justicia, de lo cual
se infiere que, si bien esta tecnología ha logrado posicionarse en el mercado inmo-
biliario, su desarrollo ha estado alejado del estudio jurídico, y mucho más vinculado
a la manera como las grandes inmobiliarias pueden atraer mejor a sus clientes y re-
solver las controversias sin necesidad de acudir a los tribunales del país en cuestión
(Ojiako y otros, 2018).
Un poco más al este, en Malasia, han decidido explorar la posibilidad de desarro-
llar los ODR para su industria bancaria y financiera. Como este sector de la economía
es uno de los más importantes del tigre asiático, las disputas legales entre consumido-
res y bancos van en aumento. Esta fuerte presión sobre el sistema legal de un país en
desarrollo obligó a sus reguladores a buscar alternativas que ayudaran a aumentar la
competitividad a partir de una mayor agilidad para la solución de disputas.
Se ha encontrado que la mayoría de los consumidores financieros del país prefe-
rirían usar sistemas ODR para solucionar sus disputas con los bancos. Para ellos, la
variable más importante para utilizar un eventual ODR sería la estabilidad y confia-
bilidad del sistema. Los usuarios afirmaron, además, que preferirían solucionar sus
disputas a través de las páginas y aplicaciones móviles de los bancos (Oseni, Adewale
y Omoola, 2018)lawyers and customers – in the Islamic banking industry in Malaysia
to assess their behavioural intention to use the proposed online dispute resolution
(ODR. Si bien es cierto que esta tecnología no ha sido aún llevada a la práctica, este
estudio explica la necesidad de poner en ejecución a los ODR en una industria tan
importante como la bancaria, y la obligación de una plataforma robusta y confiable
para su uso entre los consumidores.
Por último, en Nueva Zelanda se encontró la necesidad de utilizar un ODR para
las relaciones entre consumidores y vendedores en el entorno digital. Este país no
cuenta con una legislación que sea vinculante para la solución de disputas digitales,
solo cuenta con una guía basada en las líneas de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económicos (OCDE), que protege el derecho de consumo en el en-
torno digital (OCDE, 2000).
Nueva Zelanda cuenta con un tribunal de disputas que permite a los consumi-
dores solucionar los reclamos que tengan con un máximo de pretensiones de hasta
15.000 mil dólares. En este tribunal no se permite la representación de un abogado.
La cuantía promedio de las disputas en esta instancia es de 600 dólares. Primero se
interpone la demanda en el sitio web del tribunal, se notifica a la otra parte y luego el
trámite se realiza de manera personal. Aquí se diferencia de un sistema ODR tradi-
cional puesto que no utiliza mecanismos alternativos de solución de conflictos y, por
tanto, a pesar del uso frágil de tecnología para las etapas iniciales, no puede conside-
rarse un ODR (O’Sullivan, 2016).
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Otra opción que tienen los consumidores de este país insular es la utilización de
un tribunal del distrito con pretensiones de hasta 200 mil dólares. Sin embargo, esta
opción no es muy usada por cuanto los costos de los abogados y los gastos procesales
exceden el valor de las pretensiones (en promedio, 600 dólares). Esto solo por enta-
blar la demanda con la ayuda de un abogado, que es obligatorio en esta instancia, y
puede costar 200 dólares (O’Sullivan, 2016).
Luego de este panorama, se ha postulado una propuesta para poner en práctica
un sistema ODR que contenga las etapas de reclamo, respuesta, negociación, decisión
y ejecución de la decisión. Las primeras tres etapas se desarrollarían con apoyo de
un algoritmo de inteligencia artificial que reciba la documentación inicial y luego
tenga la capacidad de proponer fórmulas de arreglo a las partes; el uso de algoritmos
inteligentes podría ayudar a reducir sustancialmente los costes de esta propuesta. Si
no se llegase a una solución, se podría citar a un tercero para que tome una decisión
dentro de los diez días posteriores al conocimiento del caso. Por último, en el evento
de que la decisión no sea cumplida, las partes pueden acudir a los tribunales de distri-
to judicial para que, a través de un proceso ejecutivo, se haga efectiva. Es importante
agregar que el costo de inversión inicial del proyecto se haría a través del Gobierno y
su Ministerio de Justicia y del Interior. Este proyecto, a la fecha de elaboración de este
trabajo, no se ha puesto en ejecución (O’Sullivan, 2016).
Modelo norteamericano
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de ODR más grandes en el mundo y presta sus servicios a todo tipo de empresas,
desde firmas de abogados hasta empresas de seguros y compañías de compliance.13
Posteriormente, surgió la empresa Modria, que nació cuando el director del área
de resolución de conflictos de eBay y PayPal se retiró de su trabajo y buscó crear
soluciones a las compañías para todo el manejo de reclamo de los clientes. Su com-
pañía ha logrado atender las necesidades de ambas empresas, logrando recibir más
de sesenta millones de reclamos anuales y más de cuatrocientos millones en toda su
historia.14 Esa trayectoria les ha permitido reunir la suficiente información para po-
tencializar sus softwares de inteligencia artificial y crear modelos automatizados de
solución de disputas en su mayoría de casos.
El sistema ha evolucionado tanto que, además de solucionar las disputas entre
empresas y consumidores, presta servicios a los mismos tribunales de justicia y logra
reducir a la mitad el tiempo para resolver sus disputas. Empresas como Microsoft y
Amazon también usan los servicios de esta compañía. Según información de Modria,
la solución de las disputas a través de la negociación puede tardar en promedio solo
seis días; nada mal si se compara con la mora judicial de un proceso en Latinoaméri-
ca. Y si a ello se agrega que resuelven más de sesenta millones de casos al año solo en
dos compañías, son cifras que hacen cuestionar los sistemas de justicia en el mundo.
La jurisdicción colombiana, por ejemplo, resuelve menos de un millón de casos por
año.15 Esto quiere decir que una sola compañía resuelve sesenta veces más casos que
todo el Poder judicial de un país con cincuenta millones de habitantes como Colom-
bia, gracias a un adecuado uso de la tecnología 4.0.
Al referirse al sistema Modria, Silvia Barona (2021) explica que es una herramien-
ta que inicialmente aplicaron eBay y PayPal, y configuraron un procedimiento que se
iniciaba mediante la formulación de una queja en un formulario tipo, que se intro-
ducía en el portal del sistema para finalmente ofrecer una propuesta de resolución.
Destaca, además, que algunos expertos exponen las bondades de este tipo de sistemas
algorítmicos de resolución de conflictos de consumo, que no solo se convierten en
una herramienta eficiente de solución de conflictos desde un punto de vista instru-
mental, sino también en una garantía de gestión y/o solución de posibles conflictos
generados en línea entre vendedor y comprador (Barona, 2021: 383).
Dejando a un lado las disputas entre empresas y consumidores, y más encaminada
a prevenir el litigio tradicional, Settle Today creada en 1999, es la tercera compañía
norteamericana que muestra un adecuado avance de los ODR para la solución de
conflictos en tiempo récord con el uso de inteligencia artificial. La empresa establece
13. Cybersettle Inc, Online Settlement and Payment Solutions. Disponible en https://bit.ly/3YrqRaI.
14. Tyler Technologies, Online Dispute Resolution powered by Modria. Disponible en https://bit.
ly/3BFVJuk.
15. Rama Judicial, Estadísticas Judiciales 2019, Bogotá, 2020. Disponible en https://bit.ly/3V1fovI.
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Modelo latinoamericano
Los desarrollos de ODR en Latinoamérica han sido escasos en comparación con las
demás regiones del mundo. Los sistemas de solución de conflictos en línea más cono-
cidos de la región se encuentran en Colombia y Brasil. La plataforma SICFacilita, de
la Superintendencia de Industria y Comercio de Colombia, se creó con el propósito
de descongestionar los despachos de la Superintendencia, cuando tiene que actuar
en ejercicio de sus funciones de naturaleza jurisdiccional. Por su parte, la plataforma
Consumidor.gov fue creada por las autoridades brasileñas con el propósito de resolver
conflictos entre consumidores y productores.
La plataforma de Colombia es una herramienta digital que busca ayudar a las
partes a llegar a un acuerdo respecto de sus diferencias en conflictos que involucran
relaciones de consumo. A través de un chat, la plataforma reúne a las partes en una
especie de mediación digital. Con la ayuda de un asesor humano, funcionario de la
Superintendencia, las partes tratan de llegar a un acuerdo con el cual ambas puedan
estar satisfechas, como una manera de evitar congestionar los despachos de los fun-
cionarios. La Superintendencia afirma que este mecanismo trae diversos beneficios,
entre otros, la generación de soluciones rápidas para ambas partes, ahorro en recur-
sos humanos, promoción de la cultura del oportuno servicio al cliente y, además,
evita sanciones y aumenta la satisfacción de los consumidores. En un país con tanta
congestión judicial como Colombia, urgen soluciones en todas las ramas de la econo-
mía para solucionar conflictos de manera ágil y asequible.
De otra parte, la plataforma de Brasil funciona de una manera muy parecida: el
consumidor comprueba si la empresa contra la que desea quejarse se encuentra en la
16. «Settle Today. Fast, affordable, legally binding dispute resolutions in 24 hours». Disponible en
https://bit.ly/3G43ECT.
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El segundo tipo es el machine learning, donde los sistemas aprenden de manera au-
tónoma según la información que se les facilite para su aprendizaje y, a su vez, pueden
cambiar de percepción de acuerdo con la nueva información que se les introduzca. El
machine learning se subdivide en los siguientes niveles: aprendizaje dirigido —aquí la
máquina aprende solo la información que ha sido previamente estructurada—; y en
aprendizaje no dirigido, donde la máquina aprende a partir de una información que
no ha sido previamente estructurada (Barnett y Treleaven, 2018: 402).
Otro tipo de aplicaciones de la inteligencia artificial para el campo legal han sido
los desarrollos en el procesamiento natural del lenguaje, una aplicación de técnicas de
reconocimiento y síntesis del lenguaje natural, y el análisis de sentimiento mediante
la categorización de opiniones. Recientemente, se tienen avances en justicia predicti-
va o cuantitativa, donde se formulan afirmaciones basadas en probabilidad de éxito
o fracaso en un determinado tribunal de justicia (Barnett y Treleaven, 2018: 400).
La oportunidad más importante para lograr el avance de los ODR se encuentra en
las etapas de decisión definitiva y de mediación. Una de las principales complejidades
para estos programas es el volumen y la resolución final de las disputas. Con millones
de casos pendientes por resolver y de un valor bajo, es necesario que la mediación y la
decisión final de los casos sean tomadas por un software de inteligencia artificial que
permita no solo disminuir los costos de tener intermediarios humanos que median
y toman decisiones, sino agilizar el tiempo en que se pueden cerrar los casos (Zelez-
nikow, 2017: 7).
Es natural suponer que en el derecho habrá grandes cambios y avances en rela-
ción con la tecnología; esta ha permeado muchas esferas de la sociedad, y la justicia
no será ajena a ello. Probablemente, los casos más sencillos sean solucionados por
sistemas expertos, mientras que los más complejos seguirán necesitando de la inter-
vención humana (Coloma, Agüero y Rodríguez, 2021: 114).
La tecnología que se debería aplicar es la de machine learning, ya que permitirá
que cada vez más casos sean resueltos con mayor agilidad y el sistema experto pueda
reprogramarse automáticamente a medida que las transacciones tengan el cambio
natural producto de las evoluciones de la sociedad. Todo ello acompañado de tecno-
logía del procesamiento natural del lenguaje y el análisis de sentimientos mediante la
categorización de opiniones.
En su más reciente obra, Silvia Barona (2021: 95) refiere que entre los sistemas de
resolución de disputas en línea se destaca eMediation, una herramienta que fomenta
acuerdos y permite la reducción de tiempo y dinero en comparación con su resolu-
ción por la vía de la justicia ordinaria. Este modelo, describe la autora, combina ma-
chine learning con las técnicas del procesamiento del lenguaje natural para adaptarse
de forma más adecuada al caso concreto.
De acuerdo con Barona, ello se logra a través de la obtención de datos de algunas
decisiones judiciales en casos similares, las cuales exponen dicho sistema compuesto
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ANÁLISIS DE LOS SISTEMAS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LÍNEA EN EL MUNDO
19. Congreso de la República de Colombia. «Ley 1563 de 2012». Diario Oficial, 48.489,12 de julio de 2012.
20. Congreso de la República de Colombia. «Ley 640 de 2001». Diario Oficial, 44.303, 24 de enero de
2001.
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Uncitral (2017),21 de una posible plataforma ODR en el país. Para el primer nivel, las
disposiciones referentes a la transacción pueden ser suficientes.22
A comienzos del año 2021 fue radicado en el Congreso de la República de Colom-
bia el Proyecto de Ley 584,23 que tiene como propósito regular por primera vez los
sistemas ODR en el país. El análisis del marco jurídico para los ODR en Colombia
necesita un estudio detallado del proyecto de ley, que podría llegar a ser en el corto
plazo la norma más importante que regule el tema de este trabajo. El proyecto aún se
encuentra en trámite en el Congreso de la República.
Algunas de las regulaciones que incluye son: ámbito de aplicación fuera de la
Rama Judicial (artículo 3), respeto por el habeas data y registro en base de datos
como la Unión Europea (artículo 4), incentivos tributarios de exención de renta (ar-
tículo 5), autorización de Plataformas REC (siglas para Resolución Electrónica de
Conflictos) en el sector público (artículo 6), mecanismos de experimentación en las
plataformas (artículo 7), uso de plataformas REC en el sector privado (artículo 8) y
empleo de los ODR para centros de conciliación y arbitraje (artículo 9).
Este proyecto de ley contiene significativos avances en la regulación de los ODR
en el país. Comienza por explicar un ODR: «es un espacio digital público en el que
las partes pueden reunirse para resolver su disputa o caso. La REC opera exclusiva-
mente en línea, es un programa diseñado para ayudar a los litigantes a resolver su
disputa o caso y está respaldado por el Poder Judicial».24 De esta manera, se rige por
la definición más clásica de ODR (Lu y Zhang, 2020). El proyecto, a su vez, exige la
protección de datos de los usuarios de acuerdo con la Ley 1581 de 2012.25 Esta dispo-
sición será vital para vigilar la monetización de las plataformas en relación con el uso
de los datos personales de sus usuarios. Varias plataformas de redes sociales ya han
sido advertidas por el uso inadecuado de datos de los usuarios, por ir en contra de las
disposiciones de la citada ley.26
21. Recordemos que los niveles 2 y 3 hacen alusión a las plataformas que ya prestan servicios de me-
diación y conciliación para el segundo nivel y arbitraje en línea para el tercer nivel.
22. Congreso de la República de Colombia. «Ley 1564 de 2012. Sección quinta. Capítulo 1: Transac-
ción». Diario Oficial, 48.489, 12 de julio de 2012.
23. Martha Villalba Hodwalker. Informe de ponencia para primer debate al Proyecto de Ley 584 de
2021 Cámara «Por el cual se promueve la adopción de plataformas de tecnologías de la información y
comunicaciones para la prevención y resolución de disputas y se dictan otras disposiciones». Cámara
de Representantes del Congreso de la República de Colombia, 31 de mayo de 2021. Disponible en https://
bit.ly/3PuUXpP.
24. Cámara de Representantes. «Proyecto de Ley 584». Congreso de la República de Colombia, 2021.
25. La Ley 1581 de 2012 es la ley estatutaria encargada de regular el tratamiento de datos en el territorio
colombiano.
26. Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), «Superindustria exige a Facebook fortalecer
medidas de seguridad para proteger datos personales de más de 31 millones de colombianos», Gobierno
de Colombia, 2019. Disponible en https://bit.ly/3V6hQkm.
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ANÁLISIS DE LOS SISTEMAS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS EN LÍNEA EN EL MUNDO
27. Véase Ley 1955 de 2019. Diario Oficial 50.964 de 25 de mayo 2019Ley 2010 de 2019. Diario Oficial
51.179 de 27 de diciembre 2019 del Congreso de la República de Colombia y Decreto 697 de 2020, de
Presidencia de la República de Colombia, que establece las Áreas de Desarrollo Naranja.
28. Cámara de Representantes. «Proyecto de Ley 584». Congreso de la República de Colombia, 2021.
29. Un sandbox es un mecanismo de seguridad a través del cual se hacen experimentos nuevos en un
sistema operativo sin llegar a comprometer el resto del sistema en caso de que haya una falla.
30. Cámara de Representantes. «Proyecto de Ley 584». Congreso de la República de Colombia, 2021.
31. Cámara de Representantes. «Proyecto de Ley 584». Congreso de la República de Colombia, 2021.
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Para la fase de arreglo directo entre las partes, la ley habilita que sean ellas quienes
puedan dar fin al proceso celebrando una transacción, la cual consiste en un acuer-
do al que llegan y que busca poner fin a un proceso en curso o a un litigio eventual.
Cuando las partes hayan llegado a un acuerdo en el primer nivel, nada impide que se
celebre de forma automática a través del sistema ODR un contrato de transacción con
el cual su conflicto quede resuelto y pueda ser demandado ejecutivamente en caso de
ser necesario. Es esencial que el sistema ODR aplique todas las normas relativas a este
contrato para que pueda tener efectos de cosa juzgada.
De resultar fallido el arreglo directo, las partes entrarían a una fase de mediación,
que también se puede realizar por el mismo sistema, con el propósito de llegar a un
arreglo. Es fundamental hacer hincapié en que las mediaciones no se podrán enten-
der como conciliaciones, por cuanto descartaría la posibilidad de usar la inteligencia
artificial como mediadora en el proceso. Esto porque, en Colombia, para ser conci-
liador, se requiere como mínimo ser ciudadano colombiano, lo cual es imposible para
una inteligencia artificial.
Una vez las partes lleguen a feliz término en la negociación, se celebraría un con-
trato de transacción igual que en la primera fase. Sería muy difícil poner en ejecución
una tercera fase en el país por las dificultades que supone el ser árbitro. Según la legis-
lación colombiana, un árbitro debe ser un abogado con experiencia de varios años en
el campo, algo imposible para una IA. Por tanto, el tercer nivel de la plataforma solo
será posible cuando avancen los algoritmos.
En resumen, los tres posibles niveles de un sistema ODR en Colombia serían los
siguientes:
• Las partes entran a una etapa de negociación en la cual intentan llegar a un
acuerdo.
• Si las partes no negocian, entra el software de inteligencia artificial a tratar de
mediar entre ellas con fórmulas de arreglo.
• De fallar las dos fases anteriores, no se podrá continuar con el proceso. En un
futuro se podría tener algoritmos que funjan como árbitros, pero no es lega-
mente posible por el momento en Colombia.
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el año 2008 mediante la Directiva 2008/52/CE del Parlamento Europeo y del Consejo,
la cual define algunos aspectos sobre la mediación en asuntos civiles y mercantiles, y
regula por primera vez un sistema no judicial para la solución de conflictos.
A partir de las experiencias analizadas, somos conscientes de que en Colombia los
ciudadanos enfrentan algunas dificultades de acceso a la justicia, teniendo en cuenta
principalmente los costos de un proceso judicial en relación con la limitada cuantía
o valor económico de la pretensión, que los desestimula para reclamar sus derechos
por la vía judicial en asuntos civiles o de comercio.
Además, en el contexto colombiano, la Superintendencia de Industria y Comercio
tiene una competencia limitada frente a las materias de telecomunicaciones (contra-
tos con los operadores, facturación, suspensión y cobros, telefonía fija móvil, internet
y mensajes de texto), información personal y habeas data (operadores y fuentes que
tengan información de personas; corrección, actualización o retiro de datos) y en
relación con la calidad, financiación, precio e información engañosa (productos de
baja calidad, incumplimiento de garantías, financiación de compras).
Por eso, es importante que en Colombia se fomente la aplicación de mecanismos
de solución en línea para resolver controversias o conflictos derivados del consumo,
como una opción de política pública legislativa. Es ahí donde radica la importancia
del Proyecto de ley 584 de 2021, para que el Gobierno pueda adoptar las políticas pú-
blicas necesarias para impulsarlo dentro del territorio nacional.
En aras de buscar la transparencia y garantía efectivas de los derechos de los con-
sumidores, es necesario que el ciudadano cuente con posibilidades de resolución de
conflictos a través de sistemas ODR administrados por el sector privado, pero que
también cuente con la posibilidad de acudir a ellos en el sector público.
Así las cosas, una vez Colombia avance en el marco legal, se recomienda que lo
incluya en la política pública para ponerlo en ejecución en ambos sectores; que se de-
finan con claridad qué entidades públicas deben utilizar sistemas ODR con prioriza-
ción de algunas materias; y que permita también la ampliación de la competencia de
la Superintendencia de Industria y Comercio en lo que tenga que ver con el derecho
de consumo.
Tanto el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones como
las superintendencias tendrán el reto de promover activamente que las empresas pri-
vadas adopten plataformas de resolución de conflictos en línea para prevenir y re-
solver sus propias controversias en materia de protección al consumidor, comercio
electrónico, controversias entre empresas, etcétera. Ello implicará que se instalen me-
canismos de seguimiento que permitan garantizar que las plataformas privadas usen
adecuadamente métodos alternativos de solución de conflictos, cuyos servicios deben
ser prestados por terceros neutrales y con la debida protección de los datos personales.
Igualmente, las herramientas de ODR públicas o privadas basadas en sistemas
algorítmicos de inteligencia artificial deben diseñarse e implementarse con controles,
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con el fin de garantizar que no existan sesgos en los algoritmos. Al respecto, vale la
pena remitirnos a las reflexiones de Silvia Barona, quien indica que no debemos ol-
vidar que los sistemas computacionales, las estructuras inteligentes, los robots jueces
(en nuestro caso los robots mediadores o conciliadores) no son más que artefactos
que elaboran simulaciones, «no son humanos, no tienen pensamientos, ni memoria,
ni dudan, sino que aplican información, aplican datos, aplican normas de forma me-
cánica, básicamente tomando en consideración la información recibida de numero-
sos casos pasados» (Barona, 2021: 109).
En ese sentido, se cuestiona esta autora, ¿qué consecuencias produce que los sis-
temas algorítmicos que realizan una función de simulación hayan sido deliberada-
mente creados por seres vivos y por ello con los prejuicios de sus creadores? Con gran
claridad, ella nos advierte que la emulación del pensamiento humano por la máquina
puede arrastrar una emulación de prejuicios humanos a los modelos algorítmicos.
Los problemas del algoritmo son producto de un problema en la selección de los da-
tos. Por tanto, el diseño de herramientas de ODR públicas o privadas basadas en in-
teligencia artificial, con o sin la intervención humana, debe partir de la transparencia,
la accesibilidad, la disputabilidad y la enmienda, «de manera que se regule de forma
clara y precisa nacional y transnacionalmente el cómo, cuándo y de qué manera los
sistemas algorítmicos pueden realizar funciones humanas, entre las que se encuen-
tran las jurisdiccionales» (Barona, 2021).
El hecho de que los sistemas ODR se basen en inteligencia artificial que permi-
ta asistir o sustituir a un tercero humano (mediador o conciliador) plantea inquie-
tudes frente a la responsabilidad de la máquina. Al respecto, expone Silvia Barona
(2021: 389) que:
Si el abogado, a título de ejemplo, más allá de la asistencia —dado que en este
caso es una manera de colaborar, facilitar, apoyar, complementar, pero dejando a la
decisión humana la propuesta y estrategia de asesoramiento y defensa de los clien-
tes—, es sustituido por una maquina decisora, argumentadora, etcétera, qué grado
de exigencia de responsabilidad podrá plantearse a la IA en aquellos casos en que esa
decisión inteligente haya supuesto un perjuicio al cliente. (Barona, 2021: 389)
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Conclusiones
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en zonas más apartadas como Vaupés, Amazonas, Guaviare, Putumayo y San Andrés
se reportan menos de cinco conexiones por cada 100 habitantes.32
Sumado a la limitada capacidad de conexión, la velocidad es aún peor. Colombia
ocupa el tercer lugar con menor velocidad de internet móvil en la región, su velo-
cidad promedio es de 17 MB por segundo, solo supera a Paraguay y Venezuela; y
ocupa el puesto número ochenta y ocho en el mundo, sus cifras están muy lejos de
velocidades que se reportan en países como Corea del Sur, con 169 MB por segundo,
o Uruguay, con 36 MB por segundo.33
A partir de los datos anteriores, es posible afirmar que el éxito de una plataforma
ODR para el país dependerá necesariamente del volumen de información con que
trabaje. Se requerirá que pueda solucionar las disputas a través de un chat instantá-
neo, para que sea posible que sus usuarios al conectarse lleven a término los procesos
con un bajo uso de datos. Pensar en plataformas de videollamadas instantáneas para
realizar audiencias virtuales sería algo que excluiría a una gran parte de la población
e impediría su masificación. Si se quiere utilizar herramientas de comunicación sin-
crónicas con gran uso de datos, sería necesario apuntar a poblaciones muy específicas
del país con un alto nivel de conexión.
ii) Como se afirmó en la introducción, Colombia tiene uno de los sistemas de
justicia más morosos del mundo, lo cual no solo ha perjudicado la competitividad,
sino que ha generado desconfianza entre la ciudadanía para acudir a la justicia. De
acuerdo con el Observatorio sobre Conflictividad Civil y Acceso a la Justicia para las
Américas, la demora judicial es una de las principales razones por las cuales la pobla-
ción colombiana no confía en el sistema de justicia.34
Por eso es importante que el sistema que se vaya a implementar pueda resolver
las consultas en el menor tiempo posible. Solo de esa manera podrá tener un espacio
entre la población y un reconocimiento que le permita crecer de manera exponen-
cial. Si esta página lograra resolver en pocos días (como lo hace Settle Today)35casos
que para la jurisdicción tardarían años, podría ganarse un espacio de mercado muy
importante en el país. Se debe precisar que los conflictos que sean tramitados a través
del ODR tienen que ser susceptibles de transacción entre las partes.
iii) El éxito de la plataforma en una sociedad como la latinoamericana depende
de su simplicidad para que sus usuarios la recomienden y se logre su masificación. La
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Referencias
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director
Daniel Álvarez Valenzuela
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