CAPÍTULO 1: LA ÉTICA FILOSÓFICA
1. El ámbito de la ética
1.1 ¿A qué llamamos ético o moral?
La cuestión de qué es lo ético o moral, y cómo estas dos palabras a menudo se utilizan
indistintamente. Algunas personas distinguen entre lo ético y lo moral, sugiriendo que lo ético
está relacionado con lo racional o naturalmente bueno, mientras que lo moral incluiría
elementos supranaturales o religiosos. Sin embargo, esta distinción no siempre es clara y puede
basarse en supuestos y convenciones que no son evidentes.
Históricamente, la ética y la moral se han considerado términos equivalentes, utilizados para
referirse a lo acostumbrado o habitual en la conducta humana. Incluso en la filosofía, se han
utilizado indistintamente los términos "ética filosófica" y "filosofía moral". En el lenguaje
común, también se equiparán las convicciones morales con los principios éticos.
La ética se ocupa principalmente de las acciones humanas que son libres y que implican
responsabilidad. Sin embargo, también se reconoce que la ética no se limita únicamente a las
acciones visibles, sino que también abarca los sentimientos, deseos y actitudes de las personas,
así como su carácter moral.
Se enfatiza que incluso los sentimientos y deseos pueden ser moralmente relevantes si reflejan
aspectos del carácter moral de una persona y tienen un impacto en sus acciones futuras. En
última instancia, lo que hace que una vivencia sea moral es su relación con los valores y
principios éticos que guían la conducta humana.
En resumen, el texto explora la relación entre lo ético y lo moral, destacando que ambos
términos se refieren a lo acostumbrado o habitual en la conducta humana y que la ética abarca
tanto las acciones visibles como los estados internos y el carácter moral de las personas. Lo que
determina la moralidad de una vivencia es su relación con los valores y principios éticos que
consideramos fundamentales.
Ejemplo: estás en una tienda y accidentalmente rompes un objeto. Desde una perspectiva ética,
sería considerado apropiado que te hicieras responsable de lo sucedido y pagaras por el objeto
roto, ya que eso sería lo justo y lo correcto según las normas de convivencia social. Esto se
relaciona con lo ético, ya que se refiere a lo que se considera correcto o adecuado en una
situación dada, independientemente de las creencias personales o religiosas.
Pero desde una perspectiva moral, la situación podría ser evaluada de manera diferente
dependiendo de las creencias y valores de cada persona. Por ejemplo, alguien que sigue
principios morales muy estrictos podría considerar que es su deber moral reportar el accidente a
la persona a cargo de la tienda y asumir la responsabilidad total, incluso si eso significa
enfrentar consecuencias más severas. Esto se relaciona con lo moral, ya que implica creencias
más profundas sobre lo que está bien o mal en función de valores personales, religiosos o
culturales.
En resumen, mientras que lo ético se refiere a lo que se considera apropiado o correcto en una
situación dada según normas sociales o convenciones compartidas, lo moral se relaciona con
creencias personales sobre lo que está bien o mal en función de valores más profundos.
El texto habla sobre la diferencia entre lo ético y lo moral, dos palabras que a menudo se usan
para describir lo que está bien y lo que está mal. Aunque algunas personas piensan que son
diferentes, en realidad se utilizan casi de la misma manera.
Nos dice que la ética y la moral se refieren a lo que consideramos correcto o incorrecto en
nuestra forma de actuar y pensar. Por ejemplo, devolver un préstamo es ético o moralmente
correcto, mientras que extorsionar a alguien es éticamente incorrecto o inmoral.
El texto también menciona que la ética se ocupa principalmente de las acciones humanas que
son libres y que implican responsabilidad. Esto significa que solo juzgamos moralmente las
acciones que elegimos hacer, no aquellas que hacemos sin pensar, como la digestión.
1.2 El carácter debido y bueno de lo debido
Las características que hacen que una acción sea considerada moralmente correcta o incorrecta,
se centra en dos aspectos principales.
En primer lugar, lo que hace que una acción sea moralmente necesaria o inmoral es su
adecuación o correspondencia con la realidad a la que se refiere. Esto significa que las acciones
son evaluadas en función de cómo se relacionan con el contexto en el que ocurren y si son
acordes con las normas o valores que guían la conducta humana.
Sin embargo, esta adecuación por sí sola no es suficiente para determinar la moralidad de una
acción. Un ejemplo de una situación en la que se deben tomar decisiones éticas, como ayudar a
un herido o asistir a una conferencia. En este caso, ambas acciones pueden considerarse
éticamente correctas, pero la necesidad de socorrer al herido se percibe como más urgente y
obligatoria. Esto lleva a la conclusión de que la moralidad de una acción también depende de su
grado de obligatoriedad o exigencia, que puede variar según la situación y las circunstancias.
En segundo lugar, se destaca que las acciones moralmente preferibles son aquellas que son
consideradas mejores desde todos los puntos de vista posibles, no solo desde una perspectiva
subjetiva o personal. Se menciona que la moralidad implica una preferibilidad absoluta e
intrínseca, que trasciende los intereses individuales y considera el bienestar de todos los
involucrados.
Se reconoce que estas dos características (la obligatoriedad incondicional y la bondad absoluta)
son fundamentales para definir el campo de lo moral. Sin embargo, se señala que estas
características no siempre se superponen completamente y que la relación entre ellas es objeto
de reflexión ética.
En resumen, la moralidad de una acción se basa en su adecuación con la realidad y su grado de
obligatoriedad, así como en su preferibilidad absoluta desde todos los puntos de vista posibles.
Se destaca la importancia de considerar tanto el contexto específico como los valores
universales al tomar decisiones éticas, y se reconoce el carácter profundo y complejo de la ética
como disciplina.
El texto habla sobre cómo decidimos si una acción es correcta o incorrecta desde el punto de
vista moral. Hay dos cosas importantes que consideramos:
- Si la acción encaja con lo que está pasando: Por ejemplo, si ves a alguien herido,
ayudarle sería lo correcto porque corresponde a la situación que estás presenciando.
- Cuán importante es hacer esa acción: A veces, hay cosas que son más urgentes y
necesarias de hacer que otras. Por ejemplo, ayudar a alguien herido es más importante
que ir a una conferencia, porque ayudar a alguien en apuros es algo que debemos hacer
sin pensarlo demasiado.
También se menciona que las acciones moralmente buenas son aquellas que son preferibles
desde todos los puntos de vista posibles, no solo desde el tuyo. Por ejemplo, ayudar a alguien
herido es algo que todos consideramos importante, no solo tú.