D10s ha muerto
Nicolás Guglielmetti
!
!
!
!
!
!
!
Hpmft!sptbt!
Temporada 2022
1
Contactos
instagram @editorialgolesrosas
Facebook Goles Rosas
Correo
Editorial: [email protected]
Ha muerto Maradona
Y en la calle un mar
se abre.
Lo dejaron morir.
Aunque el Maradona real
hace rato no estaba.
Debió ser un doble
como el de Luis Miguel
o Ringo Star.
Ha muerto el Che
en el hombro de Maradona
Su corazón se lo advirtió
como un pentagrama lineal
y resucitó varias veces.
Ha muerto Dios
y todavía esperamos un milagro.
Ha muerto Maradona y no importa
morir para ir a darle su último adiós.
…Algún día voy a decir
que superé la peste.
y el velorio del Diego.
3
Maradona
Maradona quiebra el tobillo
y se lo vuelve acomodar
después de inventar un chanfle
contra la vequia Signiora.
Los napolitanos no saben qué hacer.
Maradona corre,
entonces todos salen a correr
y los camarógrafos caen
y los fotógrafos también.
Llueven y resbalan en la pista olímpica.
Maradona quiere escapar.
de todo eso
El sindicato de prensa de Nápoles eleva una queja.
Son cuatro los camarógrafos
que sufrieron lesiones
y cinco infartados.
El fin de semana de Nápoles
será recordado como el día
que más hijos se concibió
en esa ciudad.
4
Nueve meses después,
todos los Diegos Armandos
son inscriptos en el registro civil
y en las modestas tabernas
No saben lo que se perdieron
rezaba en los 90 un grafiti
frente al cementerio de Nápoles.
5
Maradona le
le dice a la cámara
que va a jugar un mundial
y así sacar a su familia
de la pobreza en que se encuentra
pero sus actos demostraron
que soñaba otras cosas.
¿Alguna vez alguien se imaginó
a Maradona durmiendo?
¿Hay hechos fehacientes que testimonien
que Maradona alguna vez durmió?
A veces creo que Maradona era un caballo
al que se le revienta el corazón.
¿Alguna vez vieron dormir a un caballo?
¿Alguna vez vieron…?
El pecho retumba
a medida que se acerca
al bafle de esta fiesta
que parece eterna
pero no lo es.
Quiebra las caderas
y balancea el cuerpo
equilibrando en el peso
de los vasos y la compañía.
6
La mano bordea
las costillas
y la piel tersa
y el sudor frío desciende
por la v corta que se abre
en el pecho de la camisa.
7
Maradona
Maradona hace jueguitos con una naranja,
con una pelota de golf o simplemente
un pedazo estrujado de papel
Maradona era un tipo capaz
de hacer jueguitos
hasta con una heladera.
Imaginen los empeines.
¿Quién fue la pedicura de Maradona?
¿Cuántos hijos tuvo con ella?
8
Maradona sueña que es Pelé
Y cuando despierta
sobre un charco de sudor
toca su rostro y no se reconoce
Quiere despertarse y no puede.
Está oscuro y la atmósfera
es insoportablemente cálida.
Huele a establo y el único rasgo
o detalle de placer es que de una radio
lejana se oye Cartela
Siente también gente roncar
en cuartos linderos
y por dentro piensa no puede ser
quedarme atrapado en un sueño
Y ser Pelé.
Maradona quiere ser Garrincha.
Maradona quiere ser cualquier cosa
que profundice su antagonismo.
Se mira en el espejo
y tiene la cara de Bochini.
9
Cierra el botiquín
y aparece su cara hinchada decolorada
con agua oxigenada berreta.
Lo abre
y vuelve a cerrar
y su rostro muta.
Inmediatamente su cabeza conecta esas imágenes
a un videoclip de Aerosmith del tema Pink
Maradona abre los ojos
y ve el bulto de su mujer durmiendo
´
10
Maradona juega a pegar al travesaño
porque apuesta una gaseosa
con un compañero en un campo
terregoso de la paternal.
No miento, lo contó Caruso Lombardi
y acá guárdese cita de autoridad.
Maradona ahora las tira afuera,
la primera pasa dos metros
por encima del horizontal.
la segunda un poco más abajo
y la tercera
hace enojar a Francis Cornejo.
Caruso ríe.
Maradona tira un nido
de hornero de la punta
de un eucaliptus.
El pájaro nacional
atentado
con sus crías adentro.
Caruso no entiende por qué Maradona
con tan poco margen de tiempo
ensaya su proeza.
11
Maradona escucha hablar al negro Enrique con su padre
y a los dos días desde Dubai le envia un auto
para reemplazar el Renault 12 que tuvo toda su vida.
Maradona rompe el protocolo,
se acerca a Putin y le dice “maestro
acérquese con los muchacho”
Maradona pesca en una playa alejada
cercana a Monte Hermoso
y es interceptado por dos entusiastas
que le acercan una propuesta.
Maradona irá a jugar al pueblo,
inaugurara la cancha con su nombre,
juntara la plata para una silla de ruedas
y un equipo de rayos equis.
12
Acá nació el viento
Un sol rubio atraviesa
el ataque como un rayo
de izquierda a derecha.
D10s con el tobillo hinchado
se debate en suma letanía
sobre los cruces
de Branco y Valdo.
Diego pone el antebrazo
y no deja llegar a Alemao
que quiere reventar ese pomelo
con la punta del botín.
Todos los brasileros quieren beber
de ese sumo jugoso
que el árbol Maradona les provee
Maradona cae
sin antes dejar de teledirigir
un pase de triángulo de play.
un sol rubio cruza de lugar
y el único que conoce
su posición final es el
13
Taffarel llegará tarde a la cita.
Una joven parecida a Xuxa
deslizará frágiles lágrimas de cristal.
Una honda tristeza los invade.
Un sol rubio se acomoda la bandita elástica
que sostiene la larga cabellera.
14
Maradona tira un botín a la tribuna
En un partido épico de Nápoles
camino a su primer scudetto.
Plano inmediato un sexagenario
guarda la bota contra su pecho
cerrando hasta el último botón
de su camisa marfil.
Pasé años pensando en él
y el secreto que contenían sus ojos
y la muesca de su rostro duro
en la maniobra.
¿Cómo hago para salir vivo de acá
sin que me despedacen?
Imagino a ese hombre
en el principio de la decadencia de su vida
volviendo a su modesta morada
y apoyando ese Puma Borussia
con pedazos de pasto
sobre un mantel a cuadrille
en el centro de una mesa diminuta.
Imagino a la mujer de ese hombre
corriendo la olla del estofado
15
a un costado de la hornalla
dando lugar a su marido
para que se frote las manos
contra ellas tras darle un beso.
Imagino a ese hombre invitando a gente
a cenar y exigiendo ofrendas
a quien quiera fotografiarse con el trofeo.
16
Hay también una foto de este Maradona con rulos y
pescadores de siré.
El bar estaba a punto de cerrar y Maradona paró
con los amigos.
El bar estaba por cerrar y a alguien se le ocurrió una idea.
La joven no recuerda a Maradona
pero cuenta que sus padres vieron al diez
hacer jueguitos con bochas incluso con la cabeza
lo cual ya parece un milagro.
Solo D10S puede hacer levitar
esas bolas de semejante tamaño
y no sufrir pérdida parcial de masa encefálica.
Un donante anónimo se va a hacer cargo de las
deudas
solo si se conserva la camiseta amurada y protegida
en el lugar
y tiene libre acceso a fieles que deseen verle.
17
Steve Hodge sin embargo dice
que jamás venderá la camiseta
qué cambió con él en México 86.
Se le cayeron los dientes
y vive en un suburbio modesto
de Birmingham, pero se lo ve feliz.
Llega el rumor que grupos comandos
han irrumpido a su departamento
para arrebatarle la millonaria prenda, pero el ríe.
18
El inexorable
inexorable destino de una pelota
es perderse entre los pastos, morir en la red
o deshincharse apuñalada
por un vecindario intransigente.
Dicen que el día que vos tocaste
una pelota por primera vez
este deporte cambió de nombre.
Dicen también que el día
que hiciste tu primer gol
la historia de nuestro fútbol
se escribió con letras mayores.
Vos eras el peaje
al siguiente nivel
pero rompiste la matrix.
Por las nubes va vagando por ellas
y en el camino salen cientos de pelotas al paso.
Las pelotas que todos los defensores
bartoleros de la república reventaron
eran ahora paradas de taco
y vos las devolvías redonda
19
Maradona aprieta un rosario.
Maradona baila lambada
y usa vincha de Rambo
Maradona mira el escote de Ilona Staller,
saluda a Chávez y cambia
sus servicios con Víctor Hugo Morales
por un pozo petrolero que le da Telesur.
Maradona pide un tanque
en Bielorusa
y se lo dan.
Ensarta sobre la tierra árida del desierto
la espada del Rey Fahd.
¿Para esto me trajiste a Guillermo?
Maradona da un tucumano a un morocho
que se le para de manos y le dice cagón.
Maradona putea a su suegro
por lo lejos que dejó el coche
y habla de la jubilación.
-Estoy a muerte
con los jubilados, hermano
¿en qué cabeza cabe?
20
Epitafio
En este cuerpo, él, que nos dio todo
tuvo que exiliarse por años entre desiertos
y camellos; y no lo digo en sentido literal.
21
Índice
Ha muerto Maradona ........................................................................... 3
Maradona quiebra el tobillo .................................................................. 4
Maradona le dice a la cámara .............................................................. 6
Maradona hace jueguitos con una naranja, .......................................... 8
Maradona sueña que es Pelé............................................................... 9
Maradona juega a pegar al travesaño ................................................ 11
Maradona escucha hablar al negro Enrique con
su padre ............................................................................................. 12
Acá nació el viento ............................................................................. 13
Maradona tira un botín a la tribuna ..................................................... 15
Hay también una foto de este Maradona con
rulos y ................................................................................................ 17
pescadores de siré. ............................................................................ 17
Steve Hodge sin embargo dice .......................................................... 18
El inexorable destino de una pelota.................................................... 19
Maradona aprieta un rosario. ............................................................. 20
Epitafio ............................................................................................... 21
POSTALES PARA UN EVANGELIO APÓCRIFO
¿Cómo se escribe una vida después de la muerte? ¿Desde dónde se relata la
vida de alguien que ya no está? ¿Cómo se cantan las gestas de quien solo
queda en el recuerdo? ¿Cómo se responden esos interrogantes cuando el que
está ahora ausente es (o fue) un D10s? Estas preguntas son las que parecen
recorrer el décimo libro de Nicolás Guglielmetti. Preguntas que, desde la
incertidumbre que da la pasión una vez que se calmaron los ánimos, y desde la
recuperación técnica de una poética noventera, buscan ser respondidas
abordando la mayor cantidad de aristas, afrontando el mito en su complejidad
misma, y gambeteando (si se me permite el verbo) entre la devoción, la
polémica, y las imágenes con las que atacan los paganos. Así, entonces,
Guglielmetti, se bifurca, se duplica, se hace un yo y también otro. Escribe, por
un lado, como un relator: como un biógrafo que va recolectando postales,
escenas de Maradona vistas en tercera persona, desde los ojos de sus fieles,
de sus devotos, que se quedaron con la memoria de su paso por esta tierra,
repitiendo la oración de sus milagros, guardando con cuidado los talismanes
desperdigados, y celando la proximidad sanguínea de sus descendientes y
familiares. Estos textos, también, son los de la escena pública, la de los bares,
las playas, las canchas y, por supuesto, los diarios y la televisión. Son los de la
voz citada, repetida, divulgada. Trastocada y enaltecida. Son los textos que
recaban ese murmullo repetido que resulta ser el fundamento mismo de la fe.
Pero Guglielmeti aquí también es otro, o es el yo. Es el poeta: es la primera
persona que le habla de igual a igual a ese vos, íntimo, que se mira al espejo y
no se reconoce. Que muta y se pierde. Es ese discípulo que, sin caer en la
traición de los próximos, ni asumir el apostolado de fundar una iglesia, se
anima a escribir un evangelio, y a meter(le), de vez en vez, el dedo en la llaga;
a tocar(le) la herida que más duele. A recordar(le) una y otra vez el milagro de
revivir un deporte. A no dejarle olvidar, a ese vos de potrero, de campito con
yuyales, la recuperación eterna de la pelota. Un yo, en definitiva, que se
permite, porqué esa es la libertad que le ofrece este libro que es más literario
que religioso, reconocer también la humanidad misma de Ese que caminó entre
nosotros, pobres y simples mortales.
Claudio Dobal
Hpmft!sptbt!
23