Título
Aplicaciones de los isótopos en medicina y en la determinación del origen y la edad de los
materiales
Autor o autora
Tipo de trabajo: Trabajo de investigación personal para la asignatura Química I,
código 25247
Fecha (día-mes-año)
Resumen (máximo 150 palabras)
Introducción
Los átomos están compuestos por una nube de electrones que rodea un núcleo denso que es
100.000 veces más pequeño y está compuesto por protones y neutrones. El número de
protones (es decir, el número atómico, "Z"). determina el elemento. Los isótopos son
miembros de una familia de un elemento que tienen todo el mismo número de protones,
pero diferente número de neutrones. Los isótopos tienen aplicaciones en campos muy
diversos. Hay isótopos naturales e isótopos producidos artificialmente. Los isótopos se
separan mediante espectrometría de masas, Los isótopos del mismo elemento tienen
propiedades químicas y físicas casi idénticas, pero sus propiedades nucleares varían, lo que
hace que algunos sean invaluables para la humanidad, mientras que otros no tienen valor
práctico (al menos, por el momento). Algunos se denominan "estables", lo que significa que
su composición nuclear no cambia con el tiempo. La mayoría de los isótopos naturales son
estables. Un isótopo es "radiactivo" si su núcleo tiene la probabilidad de cambiar
espontáneamente (es decir, de desintegrarse radiactivamente) con el tiempo. Durante la
desintegración radiactiva, un isótopo "padre" se transforma en un isótopo "hijo"
(posiblemente de un elemento diferente). A menudo, una secuencia de desintegraciones
hijas llamada "cadena de desintegración" debe completarse antes de lograr un núcleo
estable. La velocidad a la que se desintegra un radioisótopo se mide por la vida media del
átomo (t H ), que representa el tiempo que tarda la mitad del material en desintegrarse.
Cada radioisótopo tiene una vida media definida, que va desde una fracción de segundo (p.
ej., 215 At a 0,1 milisegundos) hasta miles de millones de años (p. ej., 238 U a 4.468
millones de años). Los elementos pueden tener isótopos tanto estables como radiactivos.
En el presente trabajo de investigación se pretende ofrecer una visión general de las
aplicaciones que tienen los isótopos en medicina y en la determinación del origen y la edad
de los materiales. La singularidad de los isótopos, variantes de un elemento con la misma
carga nuclear pero diferente masa, ha revolucionado tanto el ámbito médico como la
datación de materiales, proporcionando herramientas fundamentales para comprender
procesos biológicos, diagnosticar enfermedades y revelar la historia oculta de objetos y
sustancias. Esta revisión aborda la relevancia de los isótopos en la medicina moderna,
desde su papel en diagnósticos precisos hasta su contribución en el estudio de la historia y
autenticidad de materiales, mostrando cómo la aplicación de la ciencia isotópica ha
transformado nuestra comprensión del mundo en dimensiones tanto microscópicas como
macroscópicas.
Se estima que los aproximadamente noventa elementos naturales se presentan como 339
isótopos diferentes, de los cuales aproximadamente 250 son estables y 35 son inestables
(radiactivos) con vidas medias extremadamente largas de millones de años. Se han creado
artificialmente más de 3.000 isótopos radiactivos adicionales. En la naturaleza, la mayoría
de los elementos están compuestos por una mezcla de isótopos.
Otras técnicas de radiodiagnóstico son el ultrasonido, las ecografías, las mamografías, la
tomografía axial computarizada (TAC), la angiografía y la resonancia magnética. Sin
embargo, ni el ultrasonido ni la resonancia magnética emplean radiaciones ionizantes. Las
mamografías son un tipo especial de radiografía de la mama. Es una técnica que utiliza
rayos X en bajas dosis para detectar el cáncer de mama.22 La TAC emplea un haz de rayos
X que rota alrededor del paciente, obteniéndose imágenes de secciones perpendiculares del
organismo. A partir de estas secciones se pueden generar imágenes radiográficas en
secciones progresivas de la zona en estudio e incluso imágenes tridimensionales de los
órganos. Una angiografía23 es una prueba diagnóstica que permite obtener información del
estado de las arterias. Para ello, emplea un catéter, que se introduce en la arteria o arterias
que se quiera estudiar y por el que se inyecta un contraste yodado. Mientras el contraste
circula por las arterias, se realizan sucesivas radiografías o una película, lo que permite
conocer en tiempo real cómo circula la sangre por el organismo. También existe la
radiología dental, que utiliza equipos y procedimientos especiales como películas o tubos
de rayos X intraorales o equipos extraorales para realizar radiografías panorámicas de la
boca (ortopantomografía).
Los isótopos de carbono-14 entran en la biosfera donde las plantas toman el dióxido de
carbono para la fotosíntesis. Los animales se alimentan con las plantas y exhalan carbono-
14 como CO2. Finalmente, el carbono-14 participa en muchos aspectos del ciclo del
carbono. El 14C que se pierde por desintegración radiactiva se renueva de manera constante
a partir de la producción de nuevos isótopos en la atmósfera. En este proceso de
desintegración-renovación se establece un equilibrio dinámico donde la proporción de 14C
a 12C permanece constante en la materia viviente. Pero cuando una planta o un animal
mueren, el isótopo de carbono-14 en él ya no se renueva, de manera que la proporción
disminuye debido a la desintegración del 14C. Este mismo cambio ocurre con los átomos
de carbono atrapados en el carbón, el petróleo o la madera preservada en el subsuelo y, por
supuesto, en las momias egipcias. Después de varios años, hay proporcionalmente menos
núcleos de 14C en una momia que en una persona viva.
En 1955, Willard F. Libby sugirió que este hecho podría utilizarse para estimar el periodo
en que el isótopo de carbono-14 de un espécimen determinado ha seguido desintegrándose
sin renovarse.
Radiaciones ionizantes en Medicina En el campo de la medicina, las radiaciones ionizantes
se usan tanto para el diagnóstico, como para el tratamiento de algunas enfermedades. Hay
varias especialidades de la Medicina que emplean radiaciones ionizantes: la Radiología las
emplea para obtener imágenes con el objetivo de diagnosticar enfermedades o alteraciones
de los órganos y tejidos; la Medicina Nuclear utiliza la radiación introduciendo en el cuerpo
una sustancia radiactiva con objetivos tanto de diagnóstico como de tratamiento y la
Oncología Radioterápica utiliza distintas formas de radiación para tratar diferentes tipos de
cáncer, Además, las radiaciones ionizantes procedentes de isótopos radiactivos se aplican
en investigación médica.
Tablas y figuras (máximo 6) con leyendas para cada tabla y figura (Modelo: (Albert et
al. 2016))
El núcleo atómico es un sistema complejo que experimenta la interacción de dos tipos de
fuerzas: las fuerzas electrostáticas y las fuerzas nucleares fuertes de corto alcance. El
núcleo concentra casi toda la masa del átomo en una fracción muy pequeña de su volumen.
La proximidad tan cercana de las partículas nucleares provoca fuerzas de repulsión entre
protones, contrarrestadas por las fuerzas de atracción entre protones, protones y neutrones,
y entre los propios neutrones.
En un átomo eléctricamente neutro, el número de protones, conocido como número atómico
Z, es igual al número de electrones. Por otro lado, la suma de protones y neutrones se
denomina número másico A. Así, el número de neutrones se puede calcular restando el
número atómico (Z) del número másico (A), expresado N=A−Z. Por lo tanto, una especie
atómica (X) con un número atómico Z y un número másico A se representa como:
A
Z X
Todos los átomos que comparten el mismo valor de Z representan el mismo elemento
químico. Sin embargo, puede darse el caso de átomos con el mismo valor de Z pero con
diferentes valores de A, estos se conocen como isótopos. Prácticamente todos los elementos
químicos conocidos tienen al menos un isótopo. La variación en los valores de A entre
isótopos de un mismo elemento se debe a la presencia de una cantidad diferente de
neutrones, manteniendo la neutralidad eléctrica del átomo.
Todos los elementos tienden a la estabilidad y al estado de menor energía. En el caso de
los isótopos inestables, su forma de alcanzar esa estabilidad es desintegrarse emitiendo
una radiación o una partícula, de forma que el isótopo se convierte en otro elemento distinto
que puede ser estable o no. Si el nuevo elemento sigue siendo inestable, el proceso de
desintegración se repite hasta alcanzar un estado estable. El primer radioisótopo se
denomina isótopo padre y los generados por su desintegración (o sucesivas
desintegraciones) son los isótopos hijos, de modo que el conjunto de isótopos padre e
isotopos hijo constituye una familia o serie radiactiva( Llordén y López, 2021). Esta emisión
es lo que conocemos
como radiactividad y los isótopos inestables se denominan isótopos radiactivos o
radioisótopos.
Es esencial comprender la fisión y la fusión nuclear, que están estrechamente vinculadas a
los isótopos. Estos son dos procesos físicos que producen cantidades masivas de energía a
partir de los átomos. Estos procesos nucleares provocan modificaciones en los núcleos
atómicos, impactando la estabilidad de los isótopos.
La fusión se produce cuando dos isótopos de baja masa, generalmente isótopos como el
hidrógeno como el tritio y el deuterio, se fusionan en condiciones extremas de presión y
temperatura. Bajo estas circunstancias, se genera un neutrón y un isótopo de helio,
liberando una gran cantidad de energía, considerablemente mayor que la producida en la
fisión.
La fisión nuclear, por otro lado, implica la fragmentación de un núcleo atómico, como el
uranio-235. Este proceso, dicho por los científicos Lise Meitner y Otto Frisch, ocurre
cuando un núcleo grande e inestable se divide en partículas más pequeñas al ser
bombardeado por neutrones de alta velocidad. Los neutrones acelerados chocan con el
isótopo inestable, provocando su ruptura en dos isótopos más pequeños, liberando tres
neutrones adicionales y una cantidad significativa de energía. Con la fusión se consigue
hasta cuatro veces más energía que con la fisión. No obstante, su consecución es mucho
más complicada en la práctica. Por esta razón, su uso no está tan extendido.
En ambas situaciones, la naturaleza y el equilibrio de los isótopos son cruciales. Algunos
isótopos son más propensos a la fisión, mientras que otros pueden ser más adecuados para
la fusión. La disponibilidad y estabilidad de los isótopos, así como su comportamiento en
relación con estos procesos, son aspectos fundamentales para comprender y regular la
fisión y la fusión nuclear.
¿Para qué sirve la fisión nuclear?
Como ya sabemos, los neutrones resultantes de la fisión pueden interaccionar con otros
núcleos fisionables, creando así una reacción en cadena. La energía que producen estas
reacciones se realiza en pequeñas fracciones de segundo. Es, sin duda, una forma de
conseguir energía mucho más rápida que con cualquier combustión química
La radiación ionizante, compuesta por partículas y fotones con la energía necesaria para
ionizar átomos en el cuerpo humano, desencadena cambios químicos que influyen
biológicamente en el funcionamiento celular. La exposición primordial a esta radiación
proviene de fuentes naturales.
En medicina nuclear, se emplean diversos isótopos con fines diagnósticos y terapéuticos.
La selección de estos isótopos se basa en su no toxicidad, tipo de emisión radiactiva
adecuada, baja energía y corto período de semidesintegración, buscando minimizar la dosis
absorbida y facilitar su pronta eliminación del organismo para evitar una permanencia
prolongada. Es crucial comprender algunos principios en este contexto.
Las altas dosis de radiación ionizante pueden provocar daños inmediatos, como graves
lesiones en la piel o tejidos, enfermedades agudas por radiación e incluso la muerte,
incrementando el riesgo de desarrollar afecciones como el cáncer. Esta radiación proviene
de fuentes naturales, como el radón y los rayos cósmicos, y también de equipos de
diagnóstico médico, como radiografías, tomografías computarizadas y tomografías por
emisión de positrones.
Uno de los elementos más comunes que se utiliza en la medicina nuclear es el tecnecio-
99m, un isótopo que emite radiación gamma y tiene un período de semidesintegración de
seis horas. La versatilidad del tecnecio radica en su capacidad para unirse fácilmente a
moléculas transportadoras, permitiendo el estudio detallado de órganos diversos, desde el
esqueleto hasta el cerebro.
Además del tecnecio, hay otros isótopos relevantes en medicina nuclear. Por ejemplo, en
estudios de PET se emplea la flúor desoxiglucosa con flúor-18. En análisis más específicos,
como el radioinmunoanálisis, se utilizan principalmente el yodo-125 y, ocasionalmente, el
tritio. Además, se utilizan isótopos como el talio-201 en estudios cardíacos, el galio-67 para
detectar tumores, el indio-111 en procesos inflamatorios, y el yodo-131 y 123 en estudios
de tiroides y riñones. Por último, el xenón-133 se emplea en estudios pulmonares.
En contraste, la radiación no ionizante posee la energía suficiente para alterar la posición de
los átomos en una molécula o hacerlos vibrar, pero no es capaz de eliminar electrones de
los átomos. Ejemplos de esta radiación incluyen ondas de radio, luz visible y microondas.
Para esto también es importante distinguir las diversas radicaciones que existen.
Los isótopos pueden ser naturales o pueden crearse artificialmente en un laboratorio,
aunque estos últimos suelen tener una vida corta. Los isótopos se dividen en:
Isótopos estables (existen alrededor de 300).
Isótopos no estables o radiactivos.
Tipos de radiación ionizante
La radiación ionizante incluye a las partículas alfa, partículas beta, rayos X y rayos gama.
Las partículas alfa y beta son esencialmente pequeños fragmentos de átomos que se
mueven rápidamente. Los rayos X y rayos gama son tipos radiación electromagnética. A
continuación se describe cada una.
Partículas alfa (α)= Tienen una carga positiva y se forman por un par de protones y
neutrones en el núcleo atómico. Las partículas alfa se originan cuando elementos
radiactivos más pesados, como el uranio, radio y polonio, se desintegran. A pesar de su gran
energía, su peso las limita a distancias cortas, impidiéndoles alejarse mucho del átomo.
Las partículas beta (β): Son provenientes de la desintegración radiactiva de átomos
inestables como el tritio, el carbono 14 y el estroncio 90, poseen una mayor capacidad de
penetración que las partículas alfa. A pesar de esto, su impacto en el tejido vivo y el ADN
es menos perjudicial, dado que generan ionizaciones más espaciadas. Son partículas
pequeñas y veloces con carga eléctrica negativa que se emiten desde el núcleo de un átomo.
Rayos gamma (γ): Los rayos gamma, a diferencia de las partículas alfa y beta, son haces de
energía sin masa conocidos como fotones. Son pura energía y se asemejan a la luz visible,
pero con una energía considerablemente mayor. Estos rayos suelen ser emitidos en conjunto
con partículas alfa o beta durante la desintegración radiactiva. Su capacidad para atravesar
completamente el cuerpo humano puede generar ionizaciones que causan daño en tejidos y
el ADN a medida que atraviesan.
Los rayos X: Los rayos X y los rayos gamma, aunque similares, difieren en su procedencia:
los primeros provienen de fuentes externas al núcleo, mientras que los rayos gamma se
generan internamente en el núcleo. Por lo general, los rayos X tienen menos energía y, por
ende, menos capacidad de penetración que los rayos gamma. En el ámbito médico, se
utilizan numerosos dispositivos de rayos X diariamente como; la tomografía
computarizada, también llamada TC o TAC, emplea equipos de rayos X especializados para
obtener imágenes detalladas de huesos y tejidos blandos del cuerpo.
Los isótopos y radioisótopos se utilizan en determinadas pruebas médicas, industriales,
tecnológicas y científicas, pero también en disciplinas como el arte y la arqueología. El
ejemplo más popular sería el caso del carbono-14: un isótopo radiactivo natural. Es
comúnmente utilizado en por los arqueólogos para averiguar la antigüedad que tiene la
muestra analizada como datación isotópica . También existen otros isótopos de carbono,
como el carbono-12 o el carbono-13.
Principios de la datación isotópica
La determinación de edades isotópicas absolutas se basa en la desintegración radiactiva, un
proceso mediante el cual un átomo o isótopo específico se transforma en otro a una
velocidad constante y conocida. Los isótopos, variantes de un elemento con diferente masa
debido al número de neutrones en el núcleo, pueden ser separados y cuantificados
utilizando un espectrómetro de masas.
La atmósfera contiene tres isótopos de carbono, siendo el carbono-14 el único radiactivo
con una vida media de 5,730 años. Durante la fotosíntesis, las plantas incorporan estos
isótopos, y los animales adquieren carbono al consumir plantas o animales que se alimentan
de ellas. Después de la muerte, el carbono-14 se descompone, y midiendo su proporción
con el carbono-12 estable, se puede estimar el tiempo transcurrido.
Cada radioisótopo se caracteriza por su período de semidesintegración (también llamado
semiperíodo), que se define como el tiempo necesario para que su actividad disminuya
hasta la mitad debido a la desintegración de sus átomos, es decir, es el tiempo que tarda
la mitad de sus átomos en desintegrarse. Este puede variar entre una fracción de segundo y
cientos de millones de años, por ejemplo, el yodo 131 (131I) tiene un período de
semidesintegración de 8,02 días, mientras que el carbono 14 (14C) tiene un semiperíodo
de 5730 años o el uranio 235 (235U), que tiene un período de semidesintegración de unos
700 millones de años.
La desintegración radiactiva se detecta mediante un contador de radiación o un
espectrómetro de masas en el laboratorio, revelando cambios fundamentales en el núcleo.
Sin embargo, la datación radiométrica tiene limitaciones, como la necesidad de cantidades
mensurables de isótopos y su poca utilidad en rocas sedimentarias.
Diversas técnicas radiométricas, como la datación con potasio-argón y uranio-plomo, se
utilizan para datar materiales geológicos en rangos de tiempo específicos. Además, la vida
media del carbono-14, de 5,730 años, se emplea para fechar materiales orgánicos, aunque
tiene un límite de detección efectiva después de aproximadamente 50,000 años.
A pesar de la constante descomposición del carbono-14, su presencia en la atmósfera se
mantiene gracias a los rayos cósmicos, partículas de alta energía que interactúan con la
materia atmosférica y generan nuevo carbono-14. Este proceso, conocido como espalación,
contribuye a la presencia continua de carbono-14 en la Tierra.
Los isótopos de carbono del material negro de estas pinturas rupestres sitúan su creación
entre 26.000 y 27.000 años antes de Cristo (antes del presente).
[Link]
EIA
Fisión nuclear
1. El DOE explica... el combustible del reactor de fusión de deuterio-tritio
En el núcleo de todos los isótopos de hidrógeno sólo hay un protón, pero el número de
neutrones varía.
Técnica de datación con radiocarbono
• rapidez=kN
• N= Numero de nucleos de 14 C
• Vida media de la desintegración t 1 es de 5.73 ×103 al año
2
0.693
• t 1=
2
k
0.693 −4 −1
• k= 3
=1.21× 10 año
5.73 × 10 año
N0 1 N0
ln =kt t= ln
Nt k Nt
1 rapidez de decaimiento t=0
ln
−4
1, 21 ×10 año
−1
rapidez de decaimiento t=t
1 rapidez de decaimiento en una muestra reciente
ln
−4
1, 21 ×10 año
−1
rapidez de decaimiento en una muestraantigua