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Violencia de Género: Salud y Prevención

Este documento trata sobre la violencia de género, reconociéndola como un problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. Explica que aproximadamente una de cada tres mujeres experimenta violencia por parte de su pareja o violencia sexual por terceros. También describe factores asociados con la violencia de pareja y la violencia sexual.

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Violencia de Género: Salud y Prevención

Este documento trata sobre la violencia de género, reconociéndola como un problema de salud pública y una violación de los derechos humanos de las mujeres. Explica que aproximadamente una de cada tres mujeres experimenta violencia por parte de su pareja o violencia sexual por terceros. También describe factores asociados con la violencia de pareja y la violencia sexual.

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INTRODUCCIÓN

La violencia de género no es un fenómeno nuevo, pero su reconocimiento y su


visibilización, así como el paso de ser considerada una cuestión privada a un
problema social y de salud es relativamente reciente. Este problema traspasa
países y fronteras afectando a todas las mujeres y considerándose un
problema de salud pública por su impacto en la salud. Son muchas las mujeres
asesinadas en estos últimos años, aun existiendo medidas legislativas de
protección y seguridad. La violencia de género constituye un problema de
dimensión mundial, reconociéndose ya desde la Asamblea de las Naciones
Unidas, (resolución 48/104 del 20 de Diciembre de 1993) como una violación
de los derechos humanos y las libertades fundamentales contra las mujeres.
Representa un obstáculo para lograr los objetivos de igualdad, desarrollo y paz
como se señala en la IV Conferencia Mundial sobre las Mujeres. La 49ª
Asamblea Mundial de la Salud reconoció la violencia contra las mujeres
(violencia basada en el género) como un problema de salud pública creciente
en todo el mundo y lo identifica como factor crucial en el deterioro de la salud,
tanto por su magnitud como por sus consecuencias y se insta a los gobiernos a
tomar medidas conjuntas para prevenirla y eliminarla.
Para poder intervenir en estas situaciones es preciso ser consciente de que
existen cambios a nivel personal que exigen reflexión, cuestionamiento y
posicionamiento sobre lo que es ser hombre y mujer, tener presente que en el
comportamiento, las actitudes y creencias existen sesgos sexistas en el día a
día. Estos mandatos de género afectan y condicionan la respuesta a
situaciones de violencia. Así el empoderamiento y la igualdad de género
resultan vitales para construir una sociedad libre de violencia, donde no se
vulneren los derechos de las mujeres y en donde los hombres compartan de
forma igualitaria la distribución del poder. “Las mujeres deben ser actoras y
autoras de su propia vida”1. En la Conferencia Mundial de las Mujeres de
Beijing (1995) se acuñó el término empoderamiento, hace referencia a la
participación de las mujeres en los procesos de toma de decisiones y acceso al
poder. Emakunde, en su VI Plan de Igualdad en la Comunidad Autónoma de
Euskadi (CAE) concibe el empoderamiento como una condición para la
igualdad, diseñando programas de apoyo tanto a nivel personal de las mujeres,
como a nivel colectivo, social y político. Empoderamiento que se define como
proceso por el cual las mujeres acceden al control de los recursos (materiales y
simbólicos) y refuerzan sus capacidades y protagonismo en todos los ámbitos.
En este proceso cada mujer se faculta, se habilita y se autoriza. Las propuestas
de intervención en nuestro sistema se basan este marco de empoderamiento.
La salida de una relación de violencia no se puede abordar desde un solo
prisma, muchos de los servicios que se van a ofrecer a las mujeres son
complementarios. La actuación requiere trabajar en red, facilitando un ambiente
de seguridad y de confianza a la mujer. La prevención de la violencia de género
requiere crear conciencia en la comunidad y desarrollar acciones de educación
para la salud, dentro de un modelo comunitario donde se establecen vínculos
entre las comunidades y los servicios de salud, principalmente atención
primaria.

ANTECEDENTES
La violencia en tanto fenómeno social ha estado presente desde los primeros
vestigios de la sociedad, transitando a través de las diferentes formaciones
económicas y sociales que han sucedido a lo largo de la historia evolutiva del
hombre. Hoy en día la violencia contra la mujer se ha reconocido como
problema a escala mundial y como un grave obstáculo para el desarrollo y la
paz. La puesta en marcha como tema de debate universal ha permitido,
apenas, visualizar la punta del iceberg de la victimización femenina en el hogar
que permanece oculta, invisibilizada tras la cortina de la vida privada, de la
intimidad familiar, bajo el supuesto de no admitir la intromisión de ajenos. En
efecto, la violencia contra las mujeres en la relación de pareja es una violencia
de género con todas las implicaciones que de ello se deriva. Violencia de
género sistemática que abrumadoramente es iniciada por el hombre e inflingida
sobre la mujer. No se trata de una violencia aleatoria, aislada o explicada por
características anormales del abusador o la víctima o por la disfunción en la
familia y aunque se han planteado muchas teorías para explicarlas, la
desigualdad genérica está en la clave de cualquiera de las formas que asume
el maltrato contra la mujer.

VIOLENCIA CONTRA LA MUJER

 La violencia contra la mujer -especialmente la ejercida por su pareja y la


violencia sexual- constituye un grave problema de salud pública y una
violación de los derechos humanos de las mujeres.
 Las estimaciones mundiales publicadas por la OMS indican que
alrededor de una de cada tres (30%) mujeres en el mundo han sufrido
violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en
algún momento de su vida.
 La mayor parte de las veces el agresor es la pareja. En todo el mundo,
casi un tercio (27%) de las mujeres de 15 a 49 años que han estado en
una relación informan haber sufrido algún tipo de violencia física y /o
sexual por su pareja.
 La violencia puede afectar negativamente la salud física, mental, sexual
y reproductiva de las mujeres y, en algunos entornos, puede aumentar el
riesgo de contraer el VIH.
 La violencia contra la mujer puede prevenirse. El sector sanitario tiene
una importante función que desempeñar para proporcionar atención
integral de salud a las mujeres que sufren violencia, y como punto de
entrada para derivarlas a otros servicios de apoyo que puedan necesitar.
Entre los factores asociados específicamente a la violencia de pareja cabe
citar:

 antecedentes de violencia;
 discordia e insatisfacción marital
 dificultades de comunicación entre los miembros de la pareja
 conductas de control de la pareja por parte del hombre.

Entre los factores asociados específicamente a la perpetración de violencia


sexual destacan:

 la creencia en el honor de la familia y la pureza sexual;


 ideologías que consagran privilegios sexuales del hombre;
 sanciones jurídicas insuficientes ante actos de violencia sexual.

La desigualdad de género y la aceptabilidad normativa de la violencia contra la


mujer son causas profundas de este problema.

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