Algas Marinas
El uso de las algas marinas en la agricultura
Actualmente son muchos los usos que se le dan a las algas. Son utilizadas en alimentación,
farmacia, cosmética, agricultura e incluso en el sector energético.
En este sentido, y debido al amplio espectro de empleo, la Comisión Europea se ha realizado
una consulta pública para tener una visión sobre este sector y promover la industria de las algas,
«porque representan un recurso en gran parte sin explotar que se puede utilizar, con una huella
de carbono y medioambiental limitada, para producir alimentos, piensos, productos
farmacéuticos, bioplásticos, fertilizantes y biocombustibles».
Por tanto, Europa quiere impulsar esta industria, aumentar la producción sostenible de algas, su
consumo seguro y el uso innovador de esta materia prima. Todos estos objetivos se encuentran
alineados con la nueva economía sostenible que se quiere implementar.
Las algas marinas
Bajo el nombre de alga marina se agrupan una gran variedad de organismos, unicelulares o
pluricelulares, de ambientes acuáticos o húmedos que tienen en común el hecho de ser
fotosintéticos y, a diferencia de las plantas, no tienen unos verdaderos tejidos diferenciados tales
como raíz, tallo y hojas y no producen flores ni semillas. Se han descrito más de 30.000 especies
de algas marinas.
Hay que diferenciar entre macroalgas y microalgas. Las macroalgas son plantas que crecen en
el mar y en agua dulce, pueden ser recolectadas y cultivadas en granjas (también en tierra). Las
microalgas (presentes de forma natural en ambientes acuáticos) son microorganismos
microscópicos (2-200 μm) fotosintéticos eucariotas que pueden crecer de manera autotrófica o
heterotrófica y que se pueden producir en fotobiorreactores.
Algas marinas y agricultura
En agricultura, las macroalgas y fanerógamas marinas han sido utilizadas durante siglos como
abono verde (o semicompostado) en casi todas las zonas agrícolas costeras y, sobre todo,
isleñas. Existen concesiones a ordenes monásticas bretonas de este “fertilizante estratégico”
(aporte de nitrógeno, potasio, oligoelementos, materia orgánica, etc.) datadas desde el siglo XII
(López-Benito, 1963).
Las algas que según la normativa vigente pueden emplearse en este sector son Ascophyllum
nodossum y Eklonia máxima; pero no todos los formulados derivados de estas algas son iguales
ni poseen las mismas características. Estas diferencias entre unos y otros vienen dadas por las
propias características intrínsecas de las especies y desde el mismo momento de la recolección
y posterior manipulación. En este sentido:
-No posee las mismas propiedades un alga que se ha extraído en el Mar del Norte que otra
extraída en el Océano Pacífico, ya que no han sufrido los mismos estreses abióticos y por lo
tanto aun siendo de la misma especie pueden que posean una composición química diferente.
-Asimismo, el modo de procesado de dichas algas y la forma de extraer los compuestos
beneficiosos de estas juega un papel fundamental ya que no es lo mismo realizar una extracción
en frío (por ejemplo, una crema de algas) que emplear una extracción básica o acida donde,
debido al proceso, se pierden propiedades de estas.
Las algas marinas tienen numerosos beneficios para la salud y se pueden encontrar en una
variedad de comidas.
Las algas marinas son una excelente fuente de proteína, fibra, hierro y otros nutrientes
esenciales como la vitamina K y ácidos grasos de Omega-3 de cadena larga encontrados en
mariscos.
Cuando piensas en comer algas marinas, puede ser que sabes de las algas usadas para enrollar
los rollos de sushi o como botanas secas. ¡Pero se puede usar para muchos otros platillos
nutritivos y deliciosos! El alga marina es un ingrediente excelente en salsa, sopas, ensaladas,
vegetales en vinagres (como kimchis) y ensaladas de repollo. También puedes encontrarlas en
pastas o usarlas como sazonador para añadir un sabor conocido como “umami” a papas y
palomitas.