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Los diez mandamientos son principios de la ley de Dios que guían a los creyentes en su relación con Dios y con los demás. Estos incluyen amar a Dios sobre todas las cosas, no usar su nombre en vano, santificar las fiestas, honrar a los padres, no matar, no cometer actos impuros, no robar, no mentir, no consentir pensamientos impuros y no codiciar los bienes ajenos.

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  • responsabilidad,
  • impureza,
  • pensamientos,
  • valores de castidad,
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  • adulterio,
  • relaciones,
  • integridad moral,
  • tradición
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Los diez mandamientos son principios de la ley de Dios que guían a los creyentes en su relación con Dios y con los demás. Estos incluyen amar a Dios sobre todas las cosas, no usar su nombre en vano, santificar las fiestas, honrar a los padres, no matar, no cometer actos impuros, no robar, no mentir, no consentir pensamientos impuros y no codiciar los bienes ajenos.

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  • tradición

Los diez mandamientos de la ley de Dios

1. No tendrás otros dioses delante de mí.


2. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba
en el cielo ni abajo en la tierra ni en las aguas debajo de la tierra.
No te inclinarás ante ellas ni les rendirás culto, porque yo soy el
SEÑOR tu Dios, un Dios celoso que castigo la maldad de los
padres sobre los hijos, sobre la tercera y sobre la cuarta
generación de los que me aborrecen. Pero muestro misericordia
por mil generaciones a los que me aman y guardan mis
mandamientos.
3. No tomarás en vano el nombre del SEÑOR tu Dios, porque el
SEÑOR no dará por inocente al que tome su nombre en vano.
4. Acuérdate del día sábado para santificarlo. Seis días trabajarás y
harás toda tu obra, pero el séptimo día será sábado para el
SEÑOR tu Dios. No harás en él obra alguna, ni tú, ni tu hijo, ni tu
hija, ni tu esclavo, ni tu esclava, ni tu animal, ni el forastero que
está dentro de tus puertas. Porque en seis días el SEÑOR hizo
los cielos, la tierra y el mar, y todo lo que hay en ellos, y reposó
en el séptimo día. Por eso el SEÑOR bendijo el día sábado y lo
santificó.
5. Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se prolonguen
sobre la tierra que el SEÑOR tu Dios te da.
6. No cometerás homicidio.
7. No cometerás adulterio.
8. No robarás.
9. No darás falso testimonio contra tu prójimo.
10. No codiciarás la casa de tu prójimo; no codiciarás la mujer
de tu prójimo, ni su esclavo, ni su esclava, ni su buey, ni su asno,
ni cosa alguna que sea de tu prójimo.

Para los creyentes, los principios del Decálogo son mandamientos de


la ley de Dios. En la tradición cristiana en particular, se expresan y
enumeran de forma diferente que en el judaísmo, aunque en esencia
son los mismos. Además, pueden resumirse en uno: amarás a Dios
sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo (ver Mateo 22, 37-
39; Jn 13, 34).
1. Amarás a Dios sobre todas las cosas:

El primer mandamiento consiste en poner toda la fe, la confianza y el


amor en el Dios único, así como también aceptar la autoridad y guía
de Dios sobre la propia vida. Dios ha de ser el principio y el fin de la
existencia. Esto incluye no adorar ni rendir culto a ningún ídolo, ya sea
material o simbólico.

La formulación de la frase «amar a Dios sobre todas las cosas»


sintetiza dos mandamientos implicados entre sí, uno extraído del libro
del Éxodo y otro del Deuteronomio. A saber:

«No habrá para ti otros dioses delante de mí». Éxodo 20, 2.

«Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y


con todas tus fuerzas». Deuteronomio 5, 5.

De acuerdo con los evangelios, el referido mandamiento de


Deuteronomio 5, 5 era considerado por Jesús como el más importante
de la tradición judía. Por ello, el cristianismo lo enaltece (ver Mateo 22,
34-39).

2. No tomarás el nombre de Dios en vano

El creyente tiene prohibido usar el nombre de Dios sin justificación.


Esto incluye jurar en su nombre innecesariamente, maldecir,
blasfemar, mentir, atacar a otros o sacar provecho de los demás. La
gravedad de esto reside en que, cuando un creyente usa el nombre de
Dios en vano, sus malas acciones desacreditan la reputación de Dios,
y pueden llevar a los demás a renegar de Él.
3. Santificarás las fiestas

Santificar las fiestas consiste en respetar los días sagrados, descansar


y cumplir con los rituales que expresan la relación del creyente con
Dios.

La importancia de santificar las fiestas reside en mantener viva la


presencia de Dios y alimentar la propia espiritualidad, ya que «no solo
de pan vive el hombre». Esto evita que el creyente absolutice el
trabajo y caiga en el activismo vacío.

Asimismo, permite que el creyente dedique tiempo para cultivar su


relación con Dios y con sus seres queridos en favor de su crecimiento
espiritual.

4. Honrarás a padre y madre

Honrar a padre y madre significa respetarlos, amarlos y mostrar


agradecimiento por los cuidados que han prodigado a sus hijos.
Implica que los hijos se hagan personas de bien, de tal como que los
padres sean bendecidos y que la familia goce de un nombre bien
reputado.

Este principio puede aplicarse también a los demás lazos familiares,


así como en la relación de respeto con maestros y otras figuras de
autoridad que comparten generosamente sus enseñanzas.

5. No matarás

La vida se considera un don sagrado otorgado por Dios, y en ese


sentido, solo Dios tiene el derecho de quitarla. Este mandamiento es
un principio cívico fundamental del judaísmo y del cristianismo. El
asesinato y la violencia están condenados por ley. No hay
excepciones. El que mata, viola el principio sagrado de la vida.
6. No cometerás actos impuros

Se consideran actos impuros el adulterio, la infidelidad, la violación, el


estupro y otros actos de lujuria que comprometan la integridad moral o
física de las personas.

El sentido de esta ley es promover el ejercicio de una sexualidad digna


mediante el control de los impulsos carnales, el respeto al otro y la
santificación del matrimonio. De este modo, se fomenta la fidelidad
conyugal, el dominio propio y la salud sexual.

7. No robarás

El mandamiento de no robar forma parte de los aspectos cívicos de los


diez mandamientos. Abarca muchas maneras directas o indirectas de
causar daño material y moral a otros. Por ejemplo:

 tomar algo ajeno sin consentimiento del otro;


 cobrar más de lo justo;
 alterar pesos y medidas en los comercios para cobrar más a los
clientes;
 vender mercancía en mal estado o inservible;
 prestar dinero con intereses y planes de pago opresivos (usura);
 extraer dinero del arca pública;
 extorsionar a los ciudadanos cobrando comisiones ilegales;
 ser cómplice del robo de bienes ajenos o beneficiarse de lo
robado;
 no pagar al trabajador su salario o sus beneficios de ley, o
pagarle menos de lo que merece;
 no cumplir con el deber en el trabajo;
 no devolver lo prestado deliberadamente.
8. No darás falso testimonio ni mentirás

El octavo mandamiento prohíbe la mentira, especialmente cuando se


trata de una calumnia contra el prójimo. La mentira tiene el poder de
destruir moral y materialmente a las personas, y sus consecuencias
pueden llegar a ser irreparables. Por ejemplo, la calumnia puede
causar que una persona pierda su vida laboral y familiar para siempre.
Por ende, la reputación de las personas debe considerarse sagrada.
De ella depende su bienestar.

9. No consentirás pensamientos ni deseos impuros

En el cristianismo, el noveno mandamiento es no admitir o estimular


deliberadamente pensamientos que violan los valores de castidad,
respeto por el otro y fidelidad conyugal. Consentir en ello, es decir,
alimentar pensamientos impuros conscientemente aumenta el riesgo
de causar daño a otros y a uno mismo.

Este mandamiento es una ampliación de uno de los aspectos


señalados en el versículo 17 del libro del Éxodo, capítulo 20: «no
codiciarás la mujer de tu prójimo», también disponible en
Deuteronomio 5, 21.

10. No codiciarás los bienes ajenos

El décimo y último mandamiento se puede resumir en lo siguiente: no


envidiarás. Es decir, no desearás los bienes que tienen los demás. En
la espiritualidad judeocristiana, se entiende que la codicia es la puerta
de entrada para el robo, el asesinato y la incontinencia carnal. Por
ende, este mandamiento pretende promover el valor del trabajo, la
fraternidad y la fidelidad.

Common questions

Con tecnología de IA

The commandments against adultery and impure thoughts underscore the societal values of fidelity and respect by advocating for the sanctity of marriage and personal relationships. Adultery breaches trust and stability within families, while the emphasis on purity encourages individuals to refrain from indulging in actions or thoughts that could harm their partners. These commandments promote a societal framework where relationships are built on mutual respect, fidelity, and the responsible expression of sexuality, ultimately enhancing personal and communal bonds .

The prohibition against coveting directly addresses the root of discontent and discord by curbing the desire for what others have, which can lead to actions like theft, deceit, and even violence. Cultivating personal contentment reduces the propensity for envy-driven behaviors that harm social harmony. By promoting appreciation of one's own blessings and discouraging the pursuit of others' possessions or status, this commandment fosters community relationships grounded in respect and cooperation rather than rivalry and resentment .

The commandments that prohibit theft and false testimony serve to create a foundation for social fairness and justice. By forbidding stealing, they protect individuals' property rights and ensure equitable economic interactions, thereby reducing material harms and fostering trust within communities. Similarly, the prohibition of false testimony upholds integrity in interpersonal communications and judicial processes, preventing unjust harm to people's reputations and livelihoods. Together, these commandments work to establish a societal norm that values honesty and respects the rights and dignity of others .

Integrating 'love your neighbor as yourself' into the commandments fundamentally shifts societal interactions from mere adherence of rules to a practice of empathy and altruism. This principle advocates for understanding and compassion in every interaction, promoting an environment where individuals are treated with kindness and fairness equivalent to how one would treat themselves. Such a transformation encourages communities to focus on collective well-being, reducing conflict and fostering cooperation, rather than operating solely under a transactional or retaliatory mindset .

Prohibitions against lying and coveting are intrinsically linked to personal integrity, driving individuals to act truthfully and contentedly. Lying compromises one's honesty, damaging trust, which is essential to personal and professional relationships. Similarly, coveting fosters dissatisfaction and unethical behavior tendencies, eroding personal integrity. Together, these prohibitions guide individuals toward authenticity and sincerity, underpinning a holistic moral conduct centered on integrity in thought and action .

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The commandment against taking God's name in vain emphasizes the misuse of divine authority to justify actions or statements that could be immoral or deceitful. Socially, this misuse can damage personal trust and credibility, as it involves actions like lying, cursing, or exploiting others under false pretenses. It can lead to spiritual consequences as well, distancing a person from their faith and community, and potentially causing others to doubt or renounce their beliefs when they perceive hypocrisy .

The commandment 'You shall not murder' is pivotal in shaping legal and ethical frameworks as it establishes the inviolability of human life as a fundamental principle. This prohibition forms the basis for laws against homicide, emphasizing that life is sacred and can only be taken under specific legal and moral conditions. It reinforces the societal commitment to peace and resolution through non-violent means, thereby providing a critical moral underpinning for justice systems and ethical discussions on the value of life .

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