Ana Faas
PSICOLOGIA DEL
DESARROLLO
de la NIÑEZ
CAPITULO 14
Evolución del Juego
Marasca, R.; Curti, J.; Nanzer, C. y Faas, A.E.
1. Importancia del juego en el desarrollo integral del niño
1.1. ¿Qué es el juego para el niño?
¿Qué juegos recordamos de niños? ¿Con quiénes los jugábamos? ¿Siempre
terminábamos los juegos? ¿Qué sensación provocaba el juego en cada uno de
experiencia de juego.
(2008) podemos considerar que el juego es una pieza clave para el desarrollo integral
porque a través de él, el niño desarrolla la creatividad, la resolución de problemas, el
aprendizaje de papeles sociales, aprende a controlar los movimientos de su cuerpo, a
regular su conducta y sus emociones.
de enfrentarse por sí mismo con el mundo y su complejidad, él solo con toda su
curiosidad, con todo lo que conoce y con todo lo que sabe hacer, con todo lo que
mundo para sí, ese pedacito de mundo comprenderá a un amigo, a objetos, a reglas, un
espacio a ocupar, un tiempo a administrar, riesgos a correr. En este espacio los adultos
tienen la función de dejar hacer, dejar jugar, dejar perderse en el tiempo, dejar que el
niño como individualidad logre encontrarse con el mundo en una relación excitante,
repleta de riesgos y de aventuras, siendo el motor más potente de este espacio lúdico
el placer.
Por su parte,Vigotsky señala que el juego es una realidad cambiante e impulsora
del desarrollo mental del niño. Centrar la atención, recordar y memorizar reglas por
modo placentero y divertido.A su vez, este autor señala que jugando con otros los niños
amplían permanentemente su zona de desarrollo próximo, aumentando su capacidad
de comprender la realidad del entorno social en el que se encuentran inmersos. Así,
es en esta distancia entre el nivel de desarrollo real y el nivel de desarrollo potencial
donde los niños, a través del juego, pueden practicar y originar sin condicionamientos
nuevos aprendizajes y construir su propia realidad socio-cultural. En este sentido, el
juego es un espacio contenido que sirve de andamiaje, dando lugar a la expresión y
reconocimiento de emociones que los niños pueden utilizar posteriormente de modo
inteligente.
Si bien se pueden presentar características de los juegos predominantes en cada
etapa, no podemos dejar de plantear que surgen diferencias en virtud de las condiciones
concretas de existencia. Así, en los últimos años muchos hogares han incorporando
nuevas tecnologías (computadoras, celulares, videojuegos, tablets, etc.) en su vida
cotidiana, hecho que llevó a una transformación en torno a las preferencias de algunas
infancias y adolescencias al momento de elegir las actividades a realizar en su tiempo
libre extraescolar. En esa línea, numerosos estudios han evidenciado cómo el uso de
tecnologías y la participación en redes sociales ha ido desplazando de modo creciente
a la práctica de juegos activos al aire libre y entre pares. A su vez, en el otro polo
encontramos a niños inmersos en contextos de vulnerabilidad social, que si bien en la
mayoría de los casos no tienen acceso a estas tecnologías, son sus condiciones de vida
-trabajo infantil, cuidado de hermanos, tareas domésticas, entre otras responsabilidades
adultas- lo que impide u obstaculiza el desarrollo del juego. Resulta importante visibilizar
esto, ya que el juego no sólo es relevante para el desarrollo infantil sino que también es
un derecho que deben tener todos los niños: derecho a jugar.
El juego enlaza todos los aspectos del desarrollo integral del niño –biológico,
psicomotor, cognitivo, psicosocial, afectivo-emocional- y avanza en sus características
de forma paralela al proceso de desarrollo, en el marco del cual sus comportamientos
se vuelven más complejos. Así, en la transición del período preescolar al escolar “la
edad de los juegos” del niño pequeño, caracterizada por representaciones dramáticas
y la adopción de distintos roles cambia sus características, en tanto comenzarán a
aparecer los juegos de regla. Estas transformaciones están vinculadas con cambios en
las relaciones sociales, nuevos modos de razonamiento, nuevas formas de pensar y
pensarse junto a otros. En este marco, los espacios de convivencia escolar favorecen
el encuentro y las actividades lúdicas compartidas, siendo el recreo un momento
aparecen los juegos de proezas como “lanzar la pelota más lejos”, los juegos de lucha
y acrobacia, a partir de los cuales se empieza a relacionar estas actividades con la
competición.
En esa línea, Piaget (1971) plantea que entre los 4 y 7 años el juego simbólico del
niño comienza a declinar, puesto que el símbolo reviste un carácter menos egocéntrico
y se transforma en una representación imitativa de la realidad. El niño se acerca más a
lo real y el símbolo llega a perder el carácter de deformación para tornarse en simple
representación imitativa de la realidad. Con posterioridad, entre los 7 y 12 años las
construcciones simbólicas se vuelven cada vez más cercanas a la realidad. El símbolo
declina a medida que el niño se adapta al entorno social del cual forma parte, ya que
en lugar de asimilarla a su “Yo” progresivamente se somete a ella y, de este modo, el
juego simbólico se transforma progresivamente en una representación imitativa de la
realidad.
De acuerdo con Piaget, los juegos de reglas son juegos de combinaciones
sensorio-motoras (carreras, lanzamiento de canicas, o bolas, etc.) o intelectuales
(cartas, damas, ajedrez, etc.) con competencia de los individuos (sin lo cual la regla
sería inútil) y regulados por un código transmitido de generación en generación o por
acuerdos improvisados. Así, los avances a nivel psicosocial y los aprendizajes que el niño
características del juego.A su vez, en este momento del desarrollo se producen cambios
en la moral, ya que los niños dejan de lado la moral heterónoma dependiente del otro
como portador de la ley para comenzar a instaurar la moral autónoma, es decir, la
comprensión de lo posible y de lo prohibido en relación con las pautas acordadas en
el grupo, sin necesidad de que sea un adulto el que tenga el poder de dirimir entre lo
correcto y lo incorrecto, cambios que colaboran en la transición del juego simbólico
del preescolar al juego reglado del niño en edad escolar.
Finalmente, desde el psicoanálisis podemos pensar que la instauración del
superyó posibilita en la dinámica pulsional la aceptación en la organización del juego,
donde las reglas establecen qué es posible y qué está prohibido en relación con el juego
compartido. En este marco, los juegos de roles o dramáticos tienen una importancia
fundamental, debido a que favorecen el intercambio social con pares y permiten la
Entonces, en el espacio de juego el niño:
— Experimenta con personas y cosas
— Almacena información en su memoria
— Estudia causas y efectos
— Resuelve problemas
— Construye un vocabulario útil
— Aprende a controlar las reacciones e impulsos emocionales cen-
trados sobre sí mismo
— Adapta su conducta a los hábitos culturales de su grupo social
— Interpreta acontecimientos nuevos
— Incrementa las ideas positivas relativas a su autoconcepto
—
2. Características del juego
Diversos autores (Palacios, Marchesi y Coll, 1995; Delval, 1996; Garaigordobil
Landazabal, 2003) acuerdan en señalar que el juego posee una serie de características
que le dan entidad propia. Algunas de ellas son:
1. Es una actividad placentera: destinada a producir placer a quien la realiza. El
juego es generador de satisfacción y gozo y no es una actividad que se realiza
e incluso si no fuera acompañada de estos signos de regocijo, siempre es
evaluada positivamente por quien juega. La naturaleza del placer de lo lúdico
diferirá en función del tipo de juego, es decir, cada juego generará un modo
distinto de placer (placer de provocar efectos, placer de crear o destruir sin
cumpla, placer sensorio-motriz, placer de interactuar y compartir, placer de
expresar los propios deseos, placer de hacer lo prohibido, etc.).
2. Es una actividad libre, espontánea y totalmente voluntaria: el niño juega
porque quiere y desea hacerlo. El juego es una actividad libremente elegida
y, por tanto, no admite imposiciones externas, de lo contrario pierde su
entidad como tal.Al momento de jugar, el niño debe sentirse libre para actuar
como quiera, para elegir el personaje que desea representar, los medios
con los cuales desea realizarlo, etc. No obstante, vale señalar que el juego
también implica para el niño algunas restricciones internas, ya que al jugar
deberá ajustarse, aunque voluntariamente, a ciertas pautas de conducta -por
ejemplo comportamientos del personaje que quiere representar-, así como
también a ciertas reglas de juego que deberá acatar en caso de que decida
participar de un juego grupal.
3. Es una actividad : el niño juega por el placer de jugar,
sin esperar nada en particular. En el juego lo importante es el proceso, no
4. Es una actividad que implica acción: jugar es hacer y siempre implica la
participación activa del jugador.
5. Es : cuando el niño
Durante el juego, los niños pueden hacer lo que ellos deseen pudiendo incluso
constitutivo del juego que permite al niño liberarse de las imposiciones que
lo real le impone.
6. Es una actividad que implica seriedad: los niños encaran con seriedad
sus actividades lúdicas y a partir de ellas se activan todos los recursos y
capacidades de su personalidad. El juego ayuda al niño a crecer, a desarrollarse,
actividad tan seria como el trabajo para los adultos.
7. Es una actividad asociada al esfuerzo: en ocasiones el juego implica algunas
exigencias. De hecho, cuando un niño juega debe emplear grandes montos de
energía física (correr, saltar, etc.), psíquica e intelectual (atender, perseverar,
concentrarse, controlar emociones y sentimientos, etc.), mientras que en
otros momentos el juego simplemente transcurre en medio de tranquilas
repeticiones y sin otra intención aparente que la obtención de placer. Incluso,
varios juegos poseen reglas severas, por lo que tienden a producir cansancio,
fatiga y agotamiento en los niños. Otros juegos consisten en ponerse
juego y para que el niño se divierta, los obstáculos a superar desempeñan un
papel importante y tienden a ser necesarios, ya que de lo contrario los niños
se aburren pronto.
8. Es una actividad delimitada temporal y espacialmente: el tiempo de juego
de un niño estará determinado por lo que él desee, mientras que el espacio
9. Es una actividad propia de la infancia: sin embargo los adultos en ocasiones
suelen escoger juegos para ocupar sus momentos de ocio.
10. Es una actividad innata, universal, regular y consistente: el juego se ha
desarrollado y se desarrolla en todas las culturas y momentos históricos, y
los niños no necesitan una explicación previa de cómo jugar. No obstante,
vale señalar que a lo largo de la historia y en cada región la concepción de
juego ha ido variando en función de cambios sociales, políticos, económicos,
etc. de cada época y lugar.
11. Es una actividad que da cuenta de la etapa evolutiva por la cual un niño
se encuentra atravesando: a medida que los niños avanzan en su proceso
de desarrollo los juegos también varían en función de la edad y período
evolutivo por el cual atraviesan.
12. Es una actividad que favorece procesos de socialización: a través del juego
los niños aprenden a relacionarse y cooperar con otros. Su práctica permita
desarrollar hábitos de cooperación, convivencia y trabajo en grupo.
2. 1. Contribuciones del juego al proceso de desarrollo integral del
niño
integral del niño, en tanto contribuye de modo positivo a diversos aspectos del proceso
de desarrollo humano. En este sentido, resulta importante reconocer cuáles son los
aportes del juego en los diferentes niveles o aspectos del desarrollo integral.
biológico, el juego constituye un agente de crecimiento
estructuradas y el juego las estimula, potenciando de este modo la evolución del
sistema nervioso.
En lo concerniente al aspecto psicomotor, el juego favorece el desarrollo del
las actividades lúdicas.
A nivel cognitivo o intelectual el juego crea zonas potenciales de aprendizaje, ya
que al momento de jugar el niño aprende y adquiere nuevas experiencias. Jugar brinda al
niño la posibilidad de cometer aciertos y errores, le permite aplicar sus conocimientos
a determinadas situaciones, es una oportunidad para aprender a resolver problemas
que se le presenten, es una ocasión para desarrollar la capacidad creativa.
Desde el punto de vista social mediante el juego el niño entra en contacto
con sus pares, interacción que le permitirá conocer a las personas que le rodean,
además de aprender normas y reglas de comportamiento que a su vez le ayudarán a
adaptarse a cada contexto. Es también en el marco de estos intercambios que el niño
irá descubriéndose a sí mismo como un ser autónomo.
A nivel afectivo-emocional el juego es una actividad placentera que proporciona
satisfacción, gozo y alegría a los niños. Jugando, el niño se expresa libremente, logra
descargar sus tensiones, problemas, enojos, encauzando sus energías de forma positiva.
la vida. Jugando los niños reelaboran su experiencia acomodándola a sus necesidades,
por lo que el juego constituye un importante factor de equilibrio psíquico y dominio
de sí mismo.
En el cuadro que sigue se resumen las contribuciones del juego para el desarrollo
infantil establecidos por Garaigordobil (1998):
ASPECTOS
DEL CONTRIBUCIONES DEL JUEGO AL PROCESO DE DESARROLLO
DESARROLLO
BIOLÓGICO El juego es un agente que estimula el crecimiento del cerebro y la
PSICOMOTOR El juego potencia el desarrollo del cuerpo y los sentidos
A través del juego el niño:
Descubre sensaciones nuevas.
Coordina los movimientos de su cuerpo.
Desarrolla su capacidad perceptiva.
Estructura la representación mental del esquema corporal.
Explora sus posibilidades sensoriales y motoras, ampliándolas.
Va conquistando su cuerpo y el mundo exterior.
COGNITIVO El juego crea y desarrolla estructuras mentales superiores, originando
la creatividad. Es un estímulo para la atención y la memoria; fomenta
el descentramiento cognitivo; desarrolla la imaginación, estimula la
pensamiento abstracto; es una vía de comunicación y facilita el desarrollo
del lenguaje.
PSICOSOCIAL El juego es un poderoso instrumento de comunicación y socialización,
estimula el desarrollo del yo social del niño.
Los juegos de representación:
• Estimulan la comunicación y cooperación con los iguales.
• Amplían el conocimiento del mundo social del adulto y preparan
al niño para el mundo del trabajo.
• Promueven el desarrollo moral, (autodominio, voluntad,
asimilación de normas de conducta).
• Facilitan el autoconocimiento, el desarrollo de la conciencia
moral.
PSICOSOCIAL Los juegos de reglas:
• Son aprendizajes de estrategias de interacción social.
• Facilitan el control de la agresividad.
• Son ejercicios de responsabilidad y democracia.
Los juegos cooperativos:
• Promueven la comunicación, aumentan los mensajes positivos y
disminuyen los negativos.
• Incrementan las conductas prosociales y disminuyen las
conductas sociales negativas.
• Estimulan interacciones y contactos físicos positivos.
• Potencian el nivel de participación y la cohesión grupal.
• Mejoran el concepto de los demás.
El juego promueve el equilibrio afectivo y la salud mental.
Es una actividad placentera que genera satisfacción emocional.
Permite la asimilación de experiencias difíciles facilitando el control de la
AFECTIVO- ansiedad.
EMOCIONAL Posibilita la expresión simbólica de la sexualidad infantil y el proceso de
Fuente: Garaigordobil, 1998
3. Revisión de los estudios y teorías en torno al juego
3.1.Tres momentos en la historia del estudio del juego
Retomando la revisión teórica e histórica efectuada por Maite Garaigordobil
Landazabal (1998) en torno a los distintos autores, teorías y estudios efectuados sobre
momentos en la historia del juego:
PRIMER SEGUNDO TERCER
MOMENTO MOMENTO MOMENTO
Fenómeno del Primeras teorías e Teorías planteadas desde
juego infantil investigaciones distintos marcos teóricos
en Europa sobre el juego
S. XIII al S. XVIII S. XIX S. XX
-Registros literarios -Teoría del recreo de Shiller -Teoría de la anticipación funcional de
(S. XIII-XVI) Karl Gross a partir de de la cual el juego
Zingerle “El juego es por primera vez objeto de investigación
-Teoría del exceso de
infantil en la edad psicológica
energía de Spencer
media alemana”
(1872)
Las ideas sobre la recapitulación de Stanley Hall
darwinianas, rescata las ideas sobre la recapitulación según las cuales cada niño a través
del juego repite la historia de su especie.
Considera al juego infantil como reproducción de formas primitivas de la
ontogénesis. Por ejemplo, cuando el niño juega a indios y vaqueros, a cazar, etc. estaría
actuando en el nivel de hombre primitivo.
Desde esta línea de pensamiento, los juegos son reviviscencias de actividades que
en el curso de las civilizaciones se han sucedido en la especie humana y constituyen
instrumentos de eliminación de tendencias inútiles, eliminación que a la vez favorece el
desarrollo de otras funciones superiores necesarias.
Es posible reconocer tres aspectos esenciales en los postulados de S. Hall:
1. Sucesión regular en la evolución del juego, en tanto los juegos para Hall se
desarrollan de acuerdo con etapas de edades relativamente constantes en
función del contenido de las actividades lúdicas.
2. Correspondencia entre los contenidos de los juegos y actividades ancestrales
cuyo orden sucesivo ha sido y es el mismo en el curso de la historia humana.
3. La función del juego es liberar, eliminar o purgar tendencias inútiles de la
especie humana.
La postura de Hall recibió algunos cuestionamientos. Por ejemplo, Piaget y Wallon
plantean que el contenido de los juegos puede variar según el medio físico y social
del niño, mientras que Piaget rechaza la idea de que los símbolos sean transmitidos
desde los primitivos hasta nuestra época, ya que el contenido del juego está ligado a la
interacción del individuo con el medio y no a una cuestión hereditaria como plantea
Hall.
Teorías Psicoanalíticas: aportes de Sigmund Freud, Anna Freud,
• Sigmund Freud
importantes aportes para comprender su naturaleza. Conceptualizó al juego de distintas
maneras según la época
agrupadas en dos períodos: desde el inicio de su obra hasta 1920 y desde 1920 en
adelante.
Los primeros aportes en torno al juego fueron efectuados en 1909 a partir de
la interpretación del juego, sueños y fantasías en el análisis que realiza de la fobia de un
niño de 5 años -Caso Juanito o caso del pequeño Hans-.
Posteriormente, en 1920 observa e interpreta el juego de su nieto de 18 meses
mecanismos psicológicos de la actividad lúdica en el marco de su obra “Más allá del
principio del placer”. En este trabajo, plantea que el juego del carretel es el modo que
utiliza el niño para dominar su angustia frente a la separación de su madre simbolizada
en el carretel. Así, jugando con el carrete de hilo el niño puede separase de la madre
sin el peligro de perderla, ya que el carretel vuelve cuando él lo desea y de este modo
descarga sus fantasías agresivas y de amor dirigidas hacia su madre sin los riesgos o
consecuencias que tendrían en la realidad.
Según Freud, es a partir del juego del carretel que el niño es capaz de simbolizar
una situación traumática (la separación entre él y su madre) y con esa repetición
simbólica el niño se va haciendo dueño de la situación, además de ir elaborando la
angustia que la situación real de separación le impone.
Posteriormente, Freud observó que el niño no sólo juega a lo que le es placentero
(repitiendo situaciones satisfactorias), sino que también repite situaciones dolorosas
displacenteras, experiencias traumáticas o acontecimientos de la vida que le causaron
intensa impresión y que al jugar los niños logran elaborar haciéndose dueños de la
situación. De allí el carácter elaborativo que Freud le atribuye al juego, ya que es a través
de éste que el niño elabora lo que ha sufrido pasivamente al repetirlo simbólicamente,
manejando de forma activa en el juego la situación que ha sufrido pasivamente.
A partir de sus estudios, Freud realizó cuatro valiosos aportes a la comprensión
del juego:
— El juego permite la elaboración de experiencias traumáticas me-
diante la repetición simbólica. Según Freud, el juego es fundamentalmente
una actividad simbólica a partir de la cual el niño repite situaciones que ha ex-
el simbolismo aparece porque el contenido de los símbolos se halla reprimido
en el inconsciente.
— En el juego existe una tendencia al placer, a partir de la cual el niño
repite como juego una impresión desagradable, repetición que está
ligada a la consecución de placer. Para Freud, la ansiedad del niño en la
infancia es muy intensa y la presión de estas ansiedades pone en marcha la
compulsión a la repetición, mecanismo atribuido a contenidos inconscientes,
estudiado por Freud en el dinamismo de la transferencia y en el impulso a jugar.
— El juego es el disfraz de la libido, es un realizador de deseos y una vía
de descarga pulsional. Según Freud, la vida pulsional infantil se despliega en
el juego a través de impulsos sexuales y agresivos. Así, el juego representa un
espacio mental en el que se puede dar la descarga de esos impulsos. Por ejem-
plo, retomando el juego del carretel, la acción de arrojar el carrete de hilo para
que desapareciera podría asociarse con la satisfacción de un impulso agresivo
contra la madre por haberse separado del niño. De este modo, el juego del
carretel (desaparición y retorno) permite renunciar a una satisfacción instin-
tiva, no oponiendo resistencia a la partida de la madre, a la vez que posibilita
al niño salidas desviadas de impulsos reprimidos de venganza contra su mamá
por separarse de él, pero sin las consecuencias que tendrían en la realidad. En
este sentido, el juego actuaría como disfraz de la libido -de manera similar a
las manifestaciones neuróticas y los sueños-, teniendo por tanto una función
catártica. A su vez, Freud plantea el carácter elaborativo del juego en función
del mecanismo de simbolización y de la compulsión a la repetición, planteando
de este modo y por primera vez el importante valor terapéutico que tiene el
juego.
— El motor del juego es el deseo del niño de ser mayor. Freud plantea que
grandes y poder hacer lo que hacen los mayores.
Los aportes de Freud en torno al juego permitieron comprender que si bien los
niños a temprana edad no pueden expresarse totalmente con palabras, sí pueden hacerlo
a través de un lenguaje preverbal mediante juegos o dibujos, por lo que accediendo al
éstos es posible recrear el método psicoanalítico en niños de corta edad.
• Melanie Klein
A partir de su trabajo con niños, Melanie Klein efectuó valiosos aportes en torno
al juego infantil, los cuales sentaron las bases de su terapia de juego. Algunos de ellos
son:
— El juego como lenguaje de símbolos al igual que el sueño: Klein sos-
tiene que el juego es el medio de expresión natural del niño y entiende al
mismo como un lenguaje que debe analizarse con los mismos parámetros que
los sueños. Así, mediante el juego y los juguetes el niño expresa sus fantasías,
deseos, temores y experiencias de manera simbólica y al hacerlo utiliza el mis-
mo lenguaje que en los sueños. El análisis de niños da cuenta de los diferentes
ser comprendidos en la medida en que se conozca su conexión y la situación
de análisis global en la que se ha producido. De este modo, M. Klein equipara
la actividad lúdica infantil con la asociación libre del adulto y propone que el
contenido de los juegos, el modo en que el niño juega, los medios que utiliza,
los motivos por los cuales cambia de juego, etc. son aspectos que deben ser
interpretados por el analista del mismo modo en se interpretan los sueños en
el adulto. Jugando el niño habla y dice cosas que tienen el valor de asociacio-
nes genuinas. Incluso, las perturbaciones del juego son consideradas por Klein
como medidas defensivas del yo, comparables a las resistencias en la asociación
deseos, en tanto son expresión de fantasías inconscientes, ansiedades y deseos
imposibles de satisfacer en la realidad.
— El juego como mecanismo de elaboración de la ansiedad: para Klein
el juego es el modo que tiene el Yo del niño para dominar la ansiedad y trans-
formar las experiencias sufridas pasivamente en activas, cambiando dolor por
placer. En el juego el niño logra vencer realidades dolorosas y domina sus mie-
dos instintivos internos proyectándolos al exterior, mecanismo que es posible
gracias a la temprana capacidad de simbolizar y proyectar. En este sentido, el
posibilidad de introducir enriquecimientos. A diferencia de M. Klein, para quien
es la interpretación lo que pone en marcha el proceso analítico, para Winnicott
es la creación de un área simbólica de juego, espacio en el que es posible el
descubrimiento.
— El juego en el origen de la experiencia cultural: Winnicott establece una
relación entre el objeto transicional, el juego y la cultura. Según este autor exis-
te un desarrollo que va de los fenómenos transicionales al juego, del juego al
juego compartido y del juego compartido a las experiencias culturales. Plantea
que la experiencia cultural surge a partir de la zona intermedia de experiencias
que existe entre el individuo y su ambiente. Esta zona es el mismo espacio que
el del juego porque la experiencia cultural comienza con el vivir creador cuya
primera manifestación es el juego. En cada individuo la utilización de dicho
espacio la terminan las experiencias vitales que surgen en las primeras etapas
-
periencias son positivas, el niño llena este espacio con juegos creadores y esta
zona se sigue enriqueciendo en el vivir creador y en la vida cultural.
• Teoría psicogenetista en torno al juego de Jean Piaget
Piaget estudió la psicología del juego en el marco de su teoría del desarrollo
cognitivo. Sostiene que todo juego implica una relación entre el niño y su entorno y
que las actividades lúdicas que el infante desarrolla son un modo de conocer al medio,
papel de relevancia para el desarrollo intelectual, siendo para el niño instrumentos que
le permiten investigar cognoscitivamente su entorno. Así, según Piaget es a través del
juego que el niño construye y desarrolla las sucesivas estructuras mentales.
evolución de los estadios del desarrollo cognitivo, será preciso entonces retomar algunos
conceptos que él
este fenómeno.
Al momento de explicar el desarrollo, Piaget recurre al concepto de equilibración
organismo así como entre éste y el mundo exterior a partir de la interacción entre
acomodación y asimilación, procesos que a su vez dan como resultado la adaptación o
ajuste del organismo a la nueva información del entorno. En esta búsqueda de equilibrio,
por momentos prevalece la acomodación y en otros lo que predomina es la asimilación.
Mientras que la acomodación es un proceso que implica cambios en una
estructura cognitiva existente para incluir información nueva -cuando nos acomodamos
desarrollo cognitivo en función del contacto con el medio-, la asimilación es un proceso
-cuando asimilamos incorporamos información nueva a una estructura cognitiva
existente y esto nos ayuda a interpretar la realidad desde los esquemas mentales que
ya poseemos-.
predominio de la asimilación por sobre la acomodación en el juego tiene que ver con
información que recibe del medio de acuerdo con sus experiencias previas, adaptando
el juego a sus necesidades.
por Piaget está fundamentada en la evolución de las estructuras del pensamiento en
cada etapa del desarrollo cognitivo (sensoriomotriz, preoperacional, de las operaciones
concretas). En función de ello, agrupa a los juegos en tres grandes grupos:
1. Juegos Sensoriomotores o de Ejercicio (0-2 años)
2. Juegos Simbólicos (2-7 años)
3. Juegos de Regla (7-12 años)
1. Juegos Sensoriomotores o de Ejercicio (0-2 años)
Esta etapa del juego coincide con el período sensoriomotriz, en el cual la
estructura del pensamiento del niño es de acción, es decir, la interacción entre el niño
y el medio se basa en la acción.
Piaget señala que en este momento de su desarrollo, el niño está adquiriendo el
control sobre sus movimientos y aprende a coordinar sus gestos y percepciones con
los efectos de los mismos.
En este sentido, los juegos sensoriomotores implican el ejercicio de actividades
que el niño repite una y otra vez y que realiza simplemente por el placer de dominarlas.
Así, los juegos de ejercicio consisten en la repetición y variación de movimientos por
puro placer funcional, placer que deriva del nuevo poder adquirido por el dominio
de las propias capacidades motoras. De este modo, los niños experimentan placer
en la medida en que son capaces de repetir acontecimientos y provocar efectos al
experimentar el mundo con sus sentidos (tacto, la vista, el sonido, etc.). En esa línea,
según Piaget el juego de ejercicio sería el momento subsiguiente al aprendizaje de una
función. Una vez conseguido el aprendizaje, el niño experimenta placer funcional.
Advirtiendo esta evolución paralela entre el desarrollo del juego y el desarrollo
cognitivo, Piaget plantea una serie de características de los juegos de ejercicio en cada
uno de los sub-estadios del período sensoriomotor, las cuales ya han sido mencionadas
y se describen aquí sólo brevemente en torno a su relación con el juego:
1. Primer sub-estadio: (0-1 mes) para Piaget el
comienzo del juego se produce cuando surgen las acciones en las que
predomina la asimilación, por lo que no considera juego a los ejercicios de
.
II Segundo sub-estadio: Reacciones circulares primarias (1-4 meses) en
este sub-estadio el niño repite movimientos, actividades y comportamientos
de forma casual, siendo esta repetición la actitud precursora del juego.
III. : Reacciones circulares secundarias (4-8 meses) en
el cual el niño repite comportamientos con intencionalidad luego de que
realiza el acto, imitando sistemáticamente movimientos visibles de su cuerpo,
ante lo cual experimenta placer funcional -placer de ser causa y provocar
efectos-. Comienzan los primeros juegos intencionales.
IV. Cuarto sub-estadio: Coordinación de esquemas secundarios (8-12
meses) en este sub-estadio es posible observar dos nuevos avances:
– El niño aplica esquemas conocidos a situaciones nuevas, susceptibles de
por placer, sin intención de tomar lo que hay detrás.
– La movilidad de los esquemas le permitirá al niño combinaciones lúdicas. Se
da una ritualización de esquemas que sacados de un contexto adaptativo son
jugados. El niño realiza gestos habituales de iniciación al sueño, pero este ritual
V. Quinto sub-estadio: Reacciones circulares terciarias (12-18 meses)
es el estadio de la experiencia para ver, de la imitación sistemática y de la
exploración de lo nuevo. Las ritualizaciones lúdicas avanzan en el sentido del
simbolismo, pero aún no hay conciencia del “como si”.
VI. Sexto sub-estadio: Invención de nuevos medios
de este sub-estadio se produce la transición del juego motor al juego simbólico,
en virtud de la aparición de la función semiótica y de la adquisición de la
capacidad de representar. Este nuevo modo de pensamiento representativo
inicialmente está ligado a la imitación interiorizada, es decir, al interiorizar la
acción, el niño la hace mental, pudiendo reproducirla en ausencia del objeto.
2. Juegos Simbólicos (2-7 años)
Esta etapa del juego coincide con el período preoperacional, en el cual la estructura
del pensamiento del niño es representacional. En la medida en que el niño se relaciona
con el medio utiliza nuevos recursos simbólicos y comienza basarse en la realidad y en
la experiencia.
En esa línea,
. Se caracterizan por
experiencias en símbolos y pueden recordar imágenes de acontecimientos pasados. A
su vez, comienzan a jugar con símbolos y con las combinaciones de éstos.
De acuerdo con Piaget, la función del juego simbólico es la asimilación de la
realidad en función de sus necesidades del momento y en ese proceso va asimilándola
progresivamente.
Vale destacar que el símbolo es el idioma afectivo, personal e individual del
niño en esta etapa y constituye el medio fundamental de esa asimilación egocéntrica.
Según Piaget, este tipo de juegos representa el pensamiento egocéntrico puro y el
egocentrismo deforma la realidad.
El juego simbólico es una de las manifestaciones de dicho egocentrismo infantil,
mientras que la asimilación simbólica -supeditación de la realidad a la idea egocéntrica-
constituye la fuente de este tipo de juegos.
Vale destacar que para Piaget, el juego simbólico es muy importante para el
desarrollo intelectual del niño en tanto constituye la primera forma de simbolización.
Con el juego simbólico se inicia y se desarrolla la capacidad de simbolizar del niño.
según la evolución del símbolo:
1. Apogeo, inicio y esplendor del juego simbólico (2 a 4 años): en el cual lo
que predomina habitualmente es el juego individual con un simbolismo egocéntrico. A
esta edad es posible observar en los niños el juego simbólico en su máxima expresión.
Inicialmente, a los 2 años el símbolo es muy egocéntrico (por ejemplo, una caja
de cartón puede representar un camión, un oso, un soldado, una muñeca, etc.) al igual
que el pensamiento del niño.
A partir del momento en que el niño comienza a hacer “como si” en sus acciones
habituales (por ejemplo, hace como si durmiera, como si comiera, etc.) aplicando
esos esquemas simbólicos a otros objetos (por ejemplo, hace comer y dormir a su
muñeco) logra separar el símbolo del ejercicio sensoriomotor y lo proyecta como
representación independiente.
Con posterioridad, el niño proyecta esquemas de imitación sobre objetos nuevos,
pero estos son tomados por imitación en lugar de pertenecer al conjunto de la acción
propia (por ejemplo, hace como que lee, que habla por teléfono, etc.) para más tarde
proyectarlo (por ejemplo, hace leer o le habla a un muñeco). En el siguiente nivel no
como si fuera un gato, una campana, etc.).
A los 3 años, el juego simbólico se enriquece y se impregna de gran imaginación.
El niño construye escenas que van de la simple transposición de la vida real hasta
la invención de seres imaginarios. Esta nueva capacidad va a dar lugar a 3 tipos de
combinaciones lúdicas donde aparecen deseos reprimidos que se satisfacen en el juego:
— Combinaciones lúdicas compensatorias -
mente lo que se le ha prohibido, aquello que no puede hacer en la realidad.
— Combinaciones lúdicas liquidatorias: mediante las cuales el niño no sólo
compensa situaciones desagradables, sino que también las asimila e intenta su-
perarlas al reproducirlas simbólicamente. Acepta situaciones que le provocan
médicos).
— Combinaciones lúdicas anticipatorias: a través de las cuales el niño resalta
-
samiento adaptado, en las cuales anticipa de algún modo los resultados de su
acción (le dijeron que tenga cuidado con las espinas y juega a que se pinchó
un dedo)
2. Declinación del juego simbólico (4 a 7 años): en este segundo período
lo que predomina es el juego colectivo. El símbolo comienza a presentar un carácter
menos egocéntrico y más real, al mismo tiempo que la simbolización progresivamente
se transforma en representación imitativa de la realidad (por ejemplo, utilizará un tren
características juego simbólico en esta etapa:
— Las combinaciones simbólicas se tornan coherentes respecto a la secuencia y
orden de los hechos en el juego de roles.
— Existe una preocupación creciente por la veracidad de la imitación exacta de
lo real.
— Aparece el simbolismo colectivo con diferenciación y adecuación de papeles.
A su vez, según Piaget el símbolo declina a medida que el niño se adapta a la
realidad, debido a que en lugar de asimilarla a su Yo, progresivamente se somete a ella
por 3 razones:
— Porque el niño cada vez se interesa más en la existencia verdadera y, por tanto,
la asimilación simbólica se vuelve cada vez menos útil, encontrando otros me-
dios para liquidar y compensar
— Porque el simbolismo de varios puede engendrar la regla y, por tanto, permite
tenderá a transformar el símbolo en la dirección de la imitación objetiva de lo
real.
— Porque a medida que el niño intenta someterse a la realidad, en lugar de asimi-
larla, el símbolo deformativo se transforma en imagen imitativa y la imitación se
incorpora a la adaptación inteligente o afectiva. Este simbolismo colectivo dará
lugar a la regla, ya que el deseo de jugar para representar con otros conduce al
establecimiento progresivo de reglas de conducta.
3. Juegos de Reglas (7-12 años)
Esta etapa del juego coincide con el período de las operaciones concretas, en
el cual la estructura del pensamiento del niño es , es decir, el niño comienza a
utilizar la capacidad de razonamiento y el uso de la lógica.
Los juegos de reglas aparecen alrededor de los 7 años y subsisten durante toda la
vida. Se caracterizan por estar estructurados en base a reglas objetivas cuya trasgresión
constituye una falta. A diferencia del símbolo, la regla implica relaciones sociales y una
regularidad impuesta por el grupo, por lo que su violación implica una falta.
Para Piaget, los juegos de regla son juegos de combinaciones sensoriomotoras
(carreras, lanzamiento de canicas, etc.) o intelectuales (cartas, juegos de mes, etc.) con
competencia de los individuos y regulados por un código.
Entre los 7 y los 12 años, las construcciones simbólicas del niño están cada vez
más cerca del trabajo adaptado. A medida que el niño se adapta a la realidad, efectúa
cada vez menos deformaciones y transposiciones simbólicas, ya que en lugar de asimilar
el mundo a su Yo, progresivamente somete su Yo a la realidad.
A su vez, en la etapa de las operaciones concretas, el niño ha comenzado a
comprender ciertos conceptos sociales como cooperación, competición, empieza a
ser capaz de trabajar y pensar más objetivamente. Por ello, los juegos reglados se
estructuran en base a reglas objetivas que pueden implicar actuaciones de grupo.
Por otra parte, este tipo de juegos evidencian una mayor adaptación a la realidad
por parte del niño. A medida que predomina la realidad objetiva y se va superando el
egocentrismo infantil, el juego propiamente dicho, como modelo asimilador, va cesando.
Según Piaget es posible observar cierta evolución de las reglas, tanto en lo que
La conciencia de la regla es el modo en que los niños entienden las reglas y de
qué manera aceptan someterse a ellas. En este punto encontramos tres etapas:
1. Regla No coercitiva (0-2/5 años): esta regla se acata pero no se respeta,
los niños no sienten la obligatoriedad de cumplirlas. En este momento del
desarrollo la regla aún no es coercitiva, debido a que o bien es puramente
motriz o bien se sigue de forma inconsciente como un ejemplo interesante y
no como una realidad obligatoria. Aunque los jugadores no tienen intención
de seguir las reglas, al proponerles alguna norma pueden seguirla como algo
interesante.
2. Regla sagrada (5/6-11 años): en este período la regla tiene las siguientes
características: es sagrada, intangible, de origen adulto -se respetan porque
son establecidas por ellos- y de esencia eterna, por lo que no pueden
ser transgredidas de ninguna manera. Si algún jugador evade una regla es
sancionado.
3. Regla ley de mutuo consentimiento (11/12 años en adelante): en este
momento la regla es obligatoria, es ley y es el producto del acuerdo mutuo
entre los compañeros de juego, entonces se respeta. Las reglas sólo pueden
el niño adquiere una condición más democrática.
práctica de la regla, es decir, cuáles son las reglas que los
niños usan y cómo las usan, es posible distinguir cuatro períodos:
1. Motor individual (0-2/5 años): esta etapa coincide con el estadio
sensoriomotor, donde el juego del niño es individual, es decir, juega solo. Por
tanto, en este momento la regla no existe en el juego del niño, quien obtiene
placer a partir del dominio motor de su cuerpo. Así, en este período no hay
reglas colectivas e incluso cuando dos niños juegan a la vez, lo hacen uno al
lado del otro pero cada uno juega solo, no existiendo coordinación entre
ambos.
2. Egocéntrico (2-6/7 años): en este periodo el niño en su juego es capaz de
imitar a otro niño que está cumpliendo algunas reglas, pero no las puede
seguir porque no las conoce. Esta etapa se inicia cuando el niño recibe del
de algún modo el exterior. Imitando estos ejemplos el niño juega todavía
individualmente, sin uniformizar sus diversas formas de juego. Así, los niños
continúan jugando centrados en sí mismos y cuando lo hacen juntos pueden
por ejemplo ganar todos al mismo tiempo, no existiendo una preocupación
3. Cooperación naciente (7-11 años): en este momento los niños pueden
ponerse de acuerdo acerca de las reglas del juego e intentan realizar un
juego social, aunque de todos modos se pelean porque cada uno atiende a
la regla como la conoce. De forma progresiva, el niño va teniendo más en
cuenta al otro. Cada jugador intenta ganarle a sus compañeros y aparece la
preocupación por el control mutuo y por la unión de las reglas.
4. (11/12 años): a partir de este momento los
niños son capaces de ponerse de acuerdo en las reglas del juego y pueden
minuciosa y el código de las reglas es conocido por todos.
• Teoría del juego como exploración y ejercicio de cada función de
Henri Wallon a través de su teoría realizó relevantes aportes en torno al
juego infantil, rescatando su vital importancia en el proceso de desarrollo. Entre sus
contribuciones se destacan:
— El juego como ejercicio libre de una función antes de integrarse en el
proceso de la realidad: para Wallon el juego es el ejercicio libre de cada nue-
va función antes de que ésta se integre en el proceso de la realidad. A través del
juego el niño prueba una función en todas sus posibilidades. Inicialmente, cada
función actúa libremente y con posterioridad pierden su autonomía funcional
integrándose en funciones superiores. Así, Wallon propone al juego como una
actividad que favorece la exploración y ejercicio de funciones biopsicológicas,
las cuales van apareciendo de forma paralela a la maduración progresiva y a
partir de la interacción del niño con su entorno social, al cual le otorga espe-
cial relevancia en tanto es el contexto en el que el niño vive (familia, escuela,
sociedad) el que permite a cada función manifestarse cuando ésta alcanza su
maduración.
— El juego posee una serie de características que le otorgan un carác-
ter particular: para Wallon lo que caracteriza al juego es su espontaneidad,
libertad, goce y progreso en el niño. A su vez, sostiene que el juego tiene una
el carácter de juego.