1.1 Antecedentes del Trastorno del Espectro Autista.
El autismo es un trastorno del neurodesarrollo que ha sido objeto de estudio desde hace
más de un siglo. Desde los primeros casos descritos por Leo Kanner y Hans Asperger en
la década de 1940, hasta las investigaciones más recientes, el autismo ha sido un tema
de gran interés para la comunidad científica y la sociedad en general. Sin embargo, la
comprensión y la conceptualización del autismo han evolucionado significativamente a
lo largo de los años, y las teorías y enfoques han cambiado con el tiempo. En este sentido, es
importante entender los antecedentes históricos del autismo para comprender cómo ha sido
concebido a lo largo del tiempo y cómo ha evolucionado nuestra comprensión del trastorno. En
este contexto, se han identificado diversos autores y eventos que han marcado un hito en la
historia del autismo y que han contribuido a la comprensión actual del trastorno del espectro
autista.
1.1.1 Eugen Bleuler (1911)
Eugen Bleuler (1857-1939) fue un psiquiatra suizo que hizo
importantes contribuciones al campo de la psiquiatría. La principal
aportación de Eugen Bleuler al autismo fue la acuñación del término
en su obra "Dementia Praecox oder Gruppe der Schizophrenien"
(Esquizofrenia precoz o grupo de las esquizofrenias) en 1911. En
este libro, Bleuler utilizó el término "autismo" para describir una
tendencia de algunos pacientes con esquizofrenia a retirarse del
mundo exterior, creando un mundo interno propio y aislado.
Aunque Bleuler originalmente usó el término "autismo" en relación
con la esquizofrenia, su concepto de una tendencia hacia la reclusión y la desconexión social fue
más tarde aplicado al trastorno del espectro autista. En este sentido, Bleuler fue uno de los
primeros en señalar la existencia de un grupo de personas que presentaban dificultades
significativas en la interacción social, la comunicación y la conducta estereotipada, lo
que hoy conocemos como trastorno del espectro autista.
Además, Bleuler también enfatizó la importancia de la comprensión de la subjetividad
del paciente en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad mental. Este enfoque se
considera una contribución fundamental a la psiquiatría, ya que reconoce la
complejidad y singularidad de cada individuo en su experiencia de la enfermedad
mental.
En resumen, la acuñación del término "autismo" por Eugen Bleuler fue una aportación clave en la
historia del autismo, ya que permitió la identificación y el estudio de un grupo de personas con
características específicas de conducta y socialización que más tarde se definirían como trastorno
del espectro autista.
1.1.2 Leo Kanner (1943)
Los Trastornos Autistas del Contacto Afectivo
fueron descritos por primera vez por el
psiquiatra austriaco Leo Kanner en 1943, en
un artículo titulado "Autistic Disturbances of
Affective Contact". En este artículo, Kanner
describió a 11 niños que presentaban un
patrón de comportamiento caracterizado por
la falta de interacción social, el aislamiento,
la comunicación limitada y la repetición de
comportamientos y actividades.
Los síntomas que Kanner identificó en estos niños eran muy diferentes a los de otras condiciones
psiquiátricas conocidas en la época, y Kanner argumentó que estos niños representaban un grupo
clínico único. Kanner denominó a este grupo de niños con un término que hoy se considera
obsoleto, "autismo infantil precoz", y propuso que la condición era causada por un
"trastorno innato".
Los niños descritos por Kanner presentaban una amplia variedad de síntomas y
comportamientos, incluyendo una falta de interacción social, problemas de
comunicación y lenguaje, intereses limitados y estereotipados, movimientos repetitivos
y una dificultad para adaptarse a los cambios. Además, Kanner destacó la falta de
capacidad para establecer relaciones interpersonales y afectivas, lo que se considera uno de los
rasgos definitorios del trastorno del espectro autista en la actualidad.
En comentarios de Kanner, la combinación de autismo extremo, obsesividad, estereotipia y
ecolalia, relaciona el cuadro global con algunos de los fenómenos esquizofrénicos básicos. De
hecho, a algunos de los niños de su estudio, se les había diagnosticado de ello en un momento u
otro de su vida. Pero a pesar de las notables similitudes, la condición difiere en muchos aspectos
de todos los otros casos conocidos de esquizofrenia infantil.
En primer lugar, incluso en los casos con los ataques más tempranos de esquizofrenia registrados,
incluyendo la «dementia praecoccisima» de Santis y la «dementia infantilis» de Heller, las
primeras manifestaciones observadas fueron precedidas de al menos dos años de desarrollo
esencialmente normal, en cambio, los niños de la investigación de Kanner mostraron su extrema
soledad desde el nacimiento, no respondiendo a nada que proceda del mundo exterior.
En segundo lugar, Kanner menciona que mientras el esquizofrénico intenta resolver su problema
saliendo de un mundo del que ha formado parte y con el que ha estado en contacto, los niños
parte de su investigación se van comprometiendo gradualmente, acercándose cautelosamente a
un mundo en el que han sido completamente extraños desde el comienzo.
Por último, Kanner refirió que la mayoría de los padres de los niños estudiados en su investigación,
aparentemente no eran muy cálidos afectivamente. La mayoría de los padres, abuelos y otros
familiares, eran descritas como personas muy preocupadas por abstracciones de naturaleza
científica, literaria o artística, y con un limitado interés genuino por la gente. Incluso
algunos de los matrimonios más felices son se describían como a menudo fríos y
formalistas en sus relaciones. Esto llevó a Kanner a crear hipótesis sobre que la calidad
del contacto afectivo entre los padres y el niño podría ser un factor importante en el
desarrollo del autismo infantil temprano.
Características de los niños autistas según Kanner
Soledad autística extrema Actividades fijas, rutinarias, Mayores alteraciones en la
limitadas y obsesivas primera infancia
Fracaso para asumir posturas Juego repetitivo y Familias de origen muy
anticipatorias estereotipado inteligentes
Retraso importante en la Insistencia en la igualdad y Reacciones bruscas ante
adquisición del habla o miedo al cambio ciertos ruidos, objetos o
ausencia de lenguaje personas
Utilización no comunicativa Buenas relaciones con los Aspecto físico normal
del habla y uso literal del objetos
lenguaje
Ecolalia inmediata o Movimientos corporales Buena inteligencia, alto
demorada y repeticiones rítmicos y estereotipados potencial cognitivo y
verbales fuera de contexto excelente memoria mecánica
Inversiones pronominales Ausencia de relaciones con Problemas alimenticios
otras personas e insistencia
obsesiva en preservar la
intimidad
Se recomienda leer el caso de Donald T., mencionado en la publicación de Kanner (1943)
1.1.3 Hans Asperger (1944)
Hans Asperger fue un pediatra y psiquiatra austriaco que vivió entre 1906 y 1980.
Asperger estudió medicina en la Universidad de
Viena y, después de graduarse, comenzó a trabajar
en la Clínica Universitaria de Pediatría de la misma
universidad. Allí, desarrolló su interés en los
trastornos del desarrollo infantil, especialmente en
aquellos que presentaban dificultades para la
interacción social y la comunicación. En la década
de 1930, comenzó a estudiar un grupo de niños que
hoy se considera que tenían el síndrome de
Asperger. Sus investigaciones se publicaron en un
artículo en 1944 y, aunque recibió poca atención en
ese momento, su trabajo influyó en la comprensión
moderna del autismo y el espectro autista.
El estudio de Hans Asperger "Autistic Psychopathy in Childhood" (Psicopatía autística en la
infancia) publicado en 1944, se basó en la observación clínica de cuatro niños que presentaban
dificultades en la interacción social y la comunicación, así como comportamientos y patrones de
intereses restringidos y repetitivos. Asperger describió detalladamente las características y el
comportamiento de estos niños y propuso que estos síntomas eran parte de un patrón de
desarrollo diferente al de otros trastornos psiquiátricos conocidos en ese momento.
En su estudio, Asperger también destacó la importancia de las habilidades cognitivas
excepcionales que estos niños a menudo presentaban en áreas específicas, como la memoria y el
aprendizaje de información detallada sobre sus intereses especiales. También observó que estos
niños a menudo presentaban dificultades en la percepción sensorial, la coordinación motora y la
regulación emocional.
Además de describir los síntomas y características de estos niños, Asperger también
propuso estrategias de intervención educativa para ayudar a los niños a desarrollar
habilidades sociales y de comunicación. Sugirió que el enfoque en los intereses
especiales de los niños podría ser una forma efectiva de motivar su aprendizaje y
mejorar su funcionamiento social.
Las descripciones de
Asperger ponen de relevancia un
desorden fundamental que estaría
a la base de la estructura de
personalidad anormal en la
Psicopatía Autística. Distingue la
presentación que él describe del
Autismo y la Esquizofrenia descrita
por Eugen Bleuler, poniendo de
relevancia que en los niños
descritos por él, no se presenta desintegración de la personalidad, y en ellos la pérdida del
contacto con la realidad acontece desde el inicio de la vida
Por otra parte, es importante mencionar, que el Trastorno Autista del Contacto Afectivo (Autismo
Infantil Temprano) de Kanner y la Psicopatía Autística de Asperger, han sido confundidos durante
muchos años, tomándose muchas veces como presentaciones similares. Sin embargo, existen
diferencias fenomenológicas importantes entre ambos. En la Ilustración 1 se puede observar las
diferencias principales encontradas entre ambos cuadros, donde se puede apreciar
contrastaciones entre la aparición de la sintomatología, así como el desarrollo motriz, del lenguaje
y la socialización.
Ilustración 1 Diferencias entre el Autismo Infantil Temprano de Kanner y la Psicopatía Autística de Asperger
Asperger tuvo una hipótesis del todo radical para la causa de esta sintomatología: “En ningún otro
tipo de psicópatas se ve con tanta claridad como en éste que el estado morboso es constitucional
y de tipo hereditario” El sólo hecho de que la enfermedad aparezca al segundo o tercer año de
vida, no le pareció suficiente para tener que recurrir a la influencia del ambiente en detrimento
del origen constitucional de la presentación, y otorgó a lo hereditario el estatuto de rasgo
universal.
Describiendo los casos de Hans Asperger y Lorna Wing
1. El habla
El niño generalmente comienza a hablar a la edad esperada en niños normales, mientras que el
caminar puede retrasarse. Se adquiere tarde o temprano un completo dominio de la gramática,
pero puede haber dificultad para usar los pronombres correctamente, con la sustitución de las
formas de segunda o tercera persona por las formas de primera persona. El contenido del habla
es anormal, tiende a ser pedante y a menudo consiste en largos análisis sobre temas favoritos.
A veces, una palabra o frase se repite una y otra vez de forma estereotipada. El niño o
adulto puede inventar algunas palabras. Los chistes verbales sutiles no se comprenden,
aunque se puede apreciar el humor verbal simple.
2. Comunicación no verbal
Los aspectos no verbales de la comunicación también se ven afectados. Puede haber
poca expresión facial excepto con emociones fuertes como la ira o la tristeza. La
entonación vocal tiende a ser monótona o exagerada. Los gestos son limitados, o bien, torpes e
inapropiados para el habla acompañante. La comprensión de las expresiones y gestos de otras
personas es deficiente y puede interpretar o ignorar tales señales no verbales. A veces, puede
mirar intensamente la cara de otra persona, buscando el significado que se le escapa.
3. Interacción social
Quizás la característica más obvia es la afectación de la interacción social bidireccional. Esto no se
debe principalmente a un deseo de retirarse del contacto social. El problema surge por la falta
de habilidad para entender y usar las reglas que rigen el comportamiento social. Estas reglas son
implícitas y no explícitas, complejas, cambiantes y afectan el habla, los gestos, la postura, el
movimiento, el contacto visual, la elección de la ropa, la proximidad a los demás y muchos otros
aspectos del comportamiento.
El grado de habilidad en esta área varía entre las personas normales, pero aquellos observados
por Asperger están fuera del rango normal. Su comportamiento social es ingenuo y peculiar.
Pueden ser conscientes de sus dificultades e incluso esforzarse por superarlas, pero de manera
inapropiada y con una clara falta de éxito. No tienen el conocimiento intuitivo de cómo adaptar
sus enfoques y respuestas para adaptarse a las necesidades y personalidades de los demás.
Algunos son hipersensibles a la crítica y sospechan de otras personas. Una pequeña minoría tiene
un historial de actos antisociales bastante extraños, tal vez debido a su falta de empatía.
Las relaciones con el sexo opuesto son un buen ejemplo de la inhabilidad social más
general. Un joven puede observar que la mayoría de sus compañeros tienen novias y
eventualmente se casan y tienen hijos. Desea ser normal en este aspecto, pero no tiene
idea de cómo indicar su interés y atraer a una pareja de manera socialmente aceptable.
Puede pedir a otras personas una lista de reglas para hablar con las chicas o tratar de
encontrar el secreto en los libros. Si tiene un fuerte impulso sexual, puede acercarse,
tocar o besar a un extraño, o alguien mucho mayor o más joven que él y, como consecuencia,
encontrarse en problemas con la policía; o puede resolver el problema convirtiéndose en solitario
y retraído.
4. Actividades repetitivas y resistencia al cambio.
Los niños con este síndrome a menudo disfrutan de objetos que giran y los observan hasta que el
movimiento cesa, en una medida mucho mayor que la normal. Tienden a sentir una gran afinidad
por posesiones particulares y se sienten muy infelices cuando están lejos de lugares familiares
5. Coordinación motriz
Los movimientos motores gruesos son torpes y descoordinados. La postura y la marcha parecen
extrañas. La mayoría son malos en los juegos que requieren habilidades motoras y a veces los
problemas ejecutivos afectan la capacidad para escribir o dibujar. Asperger también mencionó
movimientos estereotipados del cuerpo y las extremidades.
6. Habilidades e intereses
Aquellas personas en su forma más típica poseen ciertas habilidades además de impedimentos.
Tienen excelentes memorias mecánicas y se interesan intensamente en uno o dos temas, como la
astronomía, la geología, la historia del tren de vapor, la genealogía de la realeza, los horarios de
autobuses, los monstruos prehistóricos o los personajes de una serie de televisión, excluyendo
todo lo demás. Absorben todos los hechos disponibles sobre su campo elegido y hablan sobre ello
extensamente, sin importar si el oyente está interesado o no, pero tienen poco
entendimiento del significado de los hechos que aprenden.
También pueden destacar en juegos de mesa que requieren una buena memoria
mecánica, como el ajedrez y algunos tienen habilidades musicales, sin embargo,
algunos tienen problemas de aprendizaje específicos, que afectan las habilidades
aritméticas, de lectura o escritura.
1.1.4 Bernard Rimland (1964)
La obra "Infantile autism: The syndrome and its
implications for a neural theory of behavior" es un
libro escrito por Bernard Rimland en 1964. En este
libro, Rimland presenta una descripción detallada del
autismo infantil y argumenta que el autismo es una
afección neurológica y no una forma de esquizofrenia
infantil, como se creía en ese momento.
El libro de Rimland es considerado una obra pionera en
el campo del autismo, ya que fue uno de los primeros
intentos serios de describir el autismo infantil y
proponer una teoría sobre su origen y causas.
Rimland argumenta que el autismo es causado por un defecto en el sistema nervioso central, que
impide la comunicación adecuada entre las diferentes partes del cerebro. Según él, este defecto
en la comunicación neural es responsable de los síntomas característicos del autismo, como la
falta de interacción social, la comunicación limitada y la rigidez en el comportamiento.
Además, Rimland discute la importancia de la genética en el desarrollo del autismo,
argumentando que existe una fuerte predisposición genética hacia esta condición. También
propone la idea de que factores ambientales, como las infecciones durante el embarazo
o el nacimiento, pueden contribuir al desarrollo del autismo. Lo anterior, era innovador
para la época, en donde el paradigma principal continuaba en relación con el trato
afectivo de los padres.
En resumen, "Infantile autism: The syndrome and its implications for a neural theory of
behavior" es una obra fundamental en el campo del autismo, que proporcionó una
descripción detallada de la condición y propuso una teoría innovadora sobre sus causas y origen.
El libro de Rimland ha tenido un impacto duradero en la comprensión del autismo y ha influido en
el desarrollo de tratamientos y terapias para personas con esta condición.
1.1.5 Bruno Bettelheim (1967)
Bruno Bettelheim (1903-1990) fue un psicoanalista y
escritor austriaco-estadounidense, conocido por sus
teorías y trabajos en psicología infantil y por su trabajo en
el campo de la educación de niños con problemas
emocionales y psicológicos. Bettelheim estudió filosofía y
psicología en la Universidad de Viena y posteriormente se
formó en psicoanálisis con Sigmund Freud y otros
psicoanalistas prominentes. Después de emigrar a los
Estados Unidos en 1939, se convirtió en director del
Orthogenic School, una institución que trabajaba con
niños con problemas emocionales graves. Bettelheim escribió varios libros influyentes, incluyendo
"El uso de los cuentos de hadas en la terapia", "The Empty Fortress: Infantile Autism and the Birth
of the Self", y "A Home for the Heart". Aunque su trabajo ha sido objeto de controversia,
Bettelheim es considerado uno de los psicólogos más influyentes del siglo XX.
En su obra, "The Empty Fortress: Infantile Autism and the Birth of the Self”, publicada
en 1967, propone una teoría psicoanalítica del autismo. Bettelheim argumenta que el
autismo infantil surge de una falta de apego materno durante los primeros años de
vida, lo que provoca una privación emocional que afecta al desarrollo del yo del niño.
Bettelheim utilizó el análisis de casos de niños autistas para demostrar cómo la falta de
interacción emocional con las figuras de apego, especialmente la madre, puede llevar a
la desintegración del yo y al desarrollo de síntomas autistas. Según Bettelheim, la falta de apego
materno puede causar una sensación de vacío emocional en el niño, lo que conduce a un
retraimiento social y a la incapacidad para desarrollar relaciones interpersonales.
Bettelheim también sugiere que los padres pueden ser responsables de la falta de apego materno,
argumentando que a menudo están emocionalmente distantes o son inadecuados en la forma en
que interactúan con sus hijos. El autor sostiene que los padres deben asumir la responsabilidad
de la educación emocional de sus hijos y proporcionarles un ambiente seguro y amoroso para su
desarrollo.
En resumen, "The Empty Fortress: Infantile Autism and the Birth of the Self" propone una teoría
psicoanalítica del autismo basada en la idea de la privación emocional y la falta de apego materno
durante los primeros años de vida. Aunque ha sido muy influyente en la comprensión popular del
autismo, la teoría de Bettelheim ha sido cuestionada y criticada por expertos en el campo del
autismo, quienes argumentan que no hay evidencia empírica suficiente para respaldarla.
1.1.6 Recorrido histórico del autismo a través del DSM
El DSM (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales) es un manual publicado por
la Asociación Americana de Psiquiatría que proporciona criterios para el diagnóstico de
trastornos mentales y psicológicos. Fue publicado por primera vez en 1952 y ha sido revisado
varias veces desde entonces. El DSM se utiliza ampliamente por los profesionales de la salud
mental y los investigadores como una herramienta de diagnóstico y clasificación de
trastornos mentales.
A través de las siguientes líneas, se describe un recorrido en orden cronológico de como
el DSM consideraba el autismo en sus diferentes versiones del DSM. Cabe resaltar, que,
al estar en el módulo de antecedentes del TEA, no se abordará la versión actual del
DSM.
El DSM-I fue publicado en 1952, pero a pesar de que el autismo ya había sido reconocido como
una entidad clínica nueve años antes, no se incluyó en esta primera versión. En cambio, los niños
con las características que ahora se describen como autismo eran diagnosticados como "reacción
esquizofrénica de tipo infantil".
En 1968 se publicó el DSM-II pero tampoco se incluyó el autismo como un diagnóstico
independiente, sino que se consideró como una característica de la esquizofrenia infantil. Se
mencionó que la condición podría manifestarse por una conducta autista, atípica y de aislamiento,
y se señaló que estos niños presentaban un fracaso en el desarrollo de una identidad
independiente de la madre.
La inclusión del autismo como una categoría diagnóstica específica no se llevó a cabo hasta la
publicación del DSM-III en 1980. En esa época, se consideraba al autismo como una entidad única,
la cual fue denominada como “autismo infantil", y su diagnóstico requería la presencia de seis
criterios:
A. Inicio antes de los 30 meses.
B. Déficit generalizado de receptividad hacia a las otras personas (autismo)
C. Déficit importante en el desarrollo del lenguaje
D. Si hay lenguaje se caracteriza por patrones peculiares tales como ecolalia inmediata o
retrasada lenguaje metafórico e inversión de pronombres.
E. Respuestas extrañas a varios aspectos del entorno; por ejemplo, resistencia a los cambios,
interés peculiar o apego a objetos animados o inanimados.
F. Ausencia de ideas delirantes, alucinaciones, asociaciones laxas e incoherencia
como sucede en la esquizofrenia.
En 1987 se publicó el DSM III-R , lo que representó un cambio significativo tanto en los
criterios como en la nomenclatura utilizada para describir el autismo. El término de
“autismo infantil” fue reemplazado por el de “trastorno autista". Esto fue un cambio
significativo debido a que, por primera vez, el autismo fue considerado como un
trastorno. A continuación, se incluyen los criterios diagnósticos para el trastorno autista:
Por los menos deben estar presentes 8 de los siguientes 16 criterios, de los cuales deben incluirse por lo
menos 2 ítems de A, uno de B y uno de C.
A. Alteración cualitativa en la interacción social recíproca (los ejemplos entre paréntesis han sido
organizados de modo que los listados en primer lugar sean los que sean más aplicables a los más
pequeños o afectados, y los últimos a los mayores o menos afectados) manifestado por lo siguiente:
1. Marcada falta de consciencia de la existencia de sentimiento en las otras personas (por ejemplo
trata a la persona como si fuera un objeto o un mueble; no detecta el malestar en la otra persona;
en apariencia no tiene el concepto de la necesidad de privacidad de los demás).
2. Ausencia o alteración en la busca de consuelo en los momentos de angustia (por ejemplo, no busca
consuelo cuando está enfermo, se hace daño, o está cansado; busca consuelo de forma
estereotipada, por ejemplo dice: “queso, queso, queso” cuando algo le duele).
3. Ausencia o alteración en la imitación (por ejemplo, no gesticula bye-bye: no coopera en las
actividades domesticas de los padres; imitación mecánica de las acciones de los demás fuera de
contexto).
4. Ausencia o alteración en la imitación del juego social (por ejemplo, no participa activamente en
juegos simples, prefiere el juego solitario; solo involucra a los otros niños en el juego como soporte
mecánico).
5. Alteración importante en la habilidad para hacer amigos entre los iguales (por ejemplo, falta de
interés en hacer amistad con iguales a pesar de tener aficiones similares; muestra falta de
comprensión de las normas de interacción social, por ejemplo, leer el listín de teléfono a
compañeros que no les interesa).
B. Alteración cualitativa en la comunicación verbal y no verbal y juego imaginativo (los ítems enumerados
han sido organizados de modo que los listados en primer lugar sean los que sean más aplicables a los
más pequeños o afectados, y los últimos a los mayores o menos afectados) manifestado por lo
siguiente:
1. Ausencia de forma de comunicación, como: balbuceo comunicativo, expresión facial,
gesticulación, mímica o lenguaje hablado.
2. Comunicación no verbal marcadamente anormal, como el uso de contacto visual,
expresión facial, gestos para iniciar o modular la interacción social (por ejemplo, no
anticipa para ser tomado en brazos, se pone rígido cuando se le toma en brazos, no
mira a la persona o sonríe cuando realiza un contacto social, no recibe o saluda a las
visitas, mantiene la mirada perdida en las situaciones sociales);
3. Ausencia de juego simbólico, como imitar actividades de los adultos, per-sonajes de
fantasía o animales; falta de interés en historias sobre acontecimientos imaginarios.
4. Claras alteraciones en el habla, incluyendo, volumen, tono, acento, velocidad, ritmo y
entonación (por ejemplo, tono monótono, prosodia interrogativa, tono agudo).
5. Claras alteraciones en la forma o contenido del lenguaje, incluyendo uso estereotipado
o repetitivo del lenguaje (por ejemplo, ecolalia inmediata o repetición mecánica de anuncios de
la televisión); uso del “tu” en lugar del “yo” (por ejemplo, decir “quieres una galleta” para decir
“quiero una galleta”; uso idiosincrático de palabras o frases (por ejemplo, “montar en el verde”
para decir “yo quiero montar en el columpio”); o frecuentes comentarios irrelevantes (por
ejemplo, empezar a hablar de horarios de trenes durante una conversación sobre viajes).
6. Clara alteración en la capacidad para iniciar o mantener una conversación con los demás, a pesar
de un lenguaje adecuado (por ejemplo dejarse llevar por largos monólogos sobre un tema a pesar
de las exclamaciones de los demás).
C. Claro repertorio restringido de intereses y actividades manifestado por lo siguiente:
1. Movimientos corporales estereotipados (por ejemplo, sacudir o retorcer las manos, dar vueltas,
golpear la cabeza, movimientos corporales complejos).
2. Preocupación persistente por partes de objetos (por ejemplo, olfatear objetos, palpar
reiteradamente la textura de objetos, girar ruedas de coches de juguete) o apego a objetos
inusuales (por ejemplo, insistir en llevar encima un trozo de cuerda).
3. Manifiesto malestar por cambios en aspectos triviales del entorno (por ejemplo, cuando se cambia
un jarro de su lugar habitual).
4. Insistencia irracional para seguir rutinas de modo muy preciso (por ejemplo, insistir en que
siempre se debe seguir exactamente la misma ruta para ir a la compra).
5. Manifiesto rango restringido de intereses y preocupación por un interés concreto (por ejemplo,
interesado en alinear objetos, acumular datos sobre meteorología o pretender ser un personaje
de fantasía).
D. Inicio durante la primera infancia
Especificar si se inicia en la niñez (después de los 36 meses).
El DSM-IV se publicó en 1994 y aparece por primera la categoría de Trastornos Generalizados del
Desarrollo en el cual se incluyeron los subtipos de autismo: trastorno autista, trastorno de
Asperger, trastorno de Rett, trastorno desintegrativo infantil y trastorno generalizado del
desarrollo no especificado.
El criterio diagnóstico para el trastorno autista publicado en el DSM-IVTR en el año 2000
quedó de la siguiente manera:
A. Para darse un diagnóstico de autismo deben cumplirse seis o más manifestaciones del
conjunto de trastornos (1) de la relación, (2) de la comunicación y (3) de la flexibilidad.
Cumpliéndose como mínimo dos elementos de (1), uno de (2) y uno de (3).
1. Trastorno cualitativo de la relación, expresado como mínimo en dos de las siguientes
manifestaciones:
(a) Trastorno importante en muchas conductas de relación no verbal, como la mirada a los ojos, la
expresión facial, las posturas corporales y los gestos para regular la interacción social.
(b) Incapacidad para desarrollar relaciones con iguales adecuadas al nivel evolutivo.
(c) Ausencia de conductas espontáneas encaminadas a compartir placeres, intereses o logros con
otras personas (por ejemplo, de conductas de señalar o mostrar objetos de interés).
(d) Falta de reciprocidad social o emocional.
2. Trastornos cualitativos de la comunicación, expresados como mínimo en una de las siguientes
manifestaciones:
(a) Retraso o ausencia completa de desarrollo del lenguaje oral (que no se intenta compensar con
medios alternativos de comunicación, como los gestos o mímica).
(b) En personas con habla adecuada, trastorno importante en la capacidad de iniciar o mantener
conversaciones.
(c) Empleo estereotipado o repetitivo del lenguaje, o uso de un lenguaje idiosincrático.
(d) Falta de juego de ficción espontáneo y variado, o de juego de imitación social adecuado al nivel
evolutivo.
3. Patrones de conducta, interés o actividad restrictivos, repetidos y estereotipados, expresados como
mínimo en una de las siguientes manifestaciones:
(a) Preocupación excesiva por un foco de interés (o varios) restringido y estereotipado, anormal por
su intensidad o contenido.
(b) Adhesión aparentemente inflexible a rutinas o rituales específicos y no funcionales.
(c) Estereotipias motoras repetitivas (por ejemplo, sacudidas de manos, retorcer los dedos,
movimientos complejos de todo el cuerpo, etc.).
(d) Preocupación persistente por partes de objetos.
B. Antes de los tres años, deben producirse retrasos o alteraciones en una de estas tres áreas: (1)
interacción social, (2) empleo comunicativo del lenguaje o (3) juego simbólico.
C. La perturbación no encaja mejor con un trastorno de Rett o trastorno desintegrativo infantil.
En conclusión, después de haber realizado un recorrido histórico breve sobre el autismo, desde la
primera vez que se mencionó este trastorno hasta su primera aparición formal en los manuales
de la American Psychological Association (APA), podemos concluir que ha habido una
evolución significativa en su conceptualización y diagnóstico a lo largo de las últimas
décadas. Comprender los antecedentes del trastorno del espectro autista nos permite
entender mejor su complejidad y la necesidad de seguir investigando y desarrollando
nuevas estrategias para su detección temprana y tratamiento efectivo. Es importante
seguir avanzando en la comprensión de este trastorno para poder brindar una atención
integral y de calidad a las personas con TEA y a sus familias.
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