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Observaciones del Comité sobre Honduras

El Comité contra la Tortura examinó el segundo informe periódico de Honduras y expresó preocupación por varios temas relacionados con la aplicación de la Convención contra la Tortura en el país, incluyendo la necesidad de establecer penas adecuadas por delitos de tortura en la legislación penal y militar, garantizar las salvaguardias legales para personas privadas de libertad y limitar la participación de fuerzas armadas en tareas de seguridad pública y penitenciarias.

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Observaciones del Comité sobre Honduras

El Comité contra la Tortura examinó el segundo informe periódico de Honduras y expresó preocupación por varios temas relacionados con la aplicación de la Convención contra la Tortura en el país, incluyendo la necesidad de establecer penas adecuadas por delitos de tortura en la legislación penal y militar, garantizar las salvaguardias legales para personas privadas de libertad y limitar la participación de fuerzas armadas en tareas de seguridad pública y penitenciarias.

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Naciones Unidas CAT/C/HND/CO/2

Convención contra la Tortura Distr. general


y Otros Tratos o Penas Crueles, 26 de agosto de 2016

Inhumanos o Degradantes Original: español

Comité contra la Tortura

Observaciones finales sobre el segundo informe periódico


de Honduras*
1. El Comité contra la Tortura examinó el segundo informe periódico de Honduras
(CAT/C/HND/2) en sus sesiones 1436ª y 1439ª (véanse CAT/C/SR.1436 y 1439),
celebradas los días 27 y 28 de julio de 2016, y aprobó las presentes observaciones finales
en su 1455ª sesión, celebrada el 10 de agosto de 2016.

A. Introducción

2. El Comité expresa su agradecimiento al Estado parte por haber aceptado el


procedimiento facultativo de presentación de informes, ya que ello permite centrar mejor el
diálogo entre el Estado parte y el Comité. No obstante, lamenta que el segundo informe
periódico se haya presentado con dos años de retraso.

B. Aspectos positivos

3. El Comité observa con satisfacción que el Estado parte ha ratificado o se ha


adherido a todos los instrumentos fundamentales de derechos humanos en vigor, y celebra
la ratificación, el 16 de agosto de 2010, del Protocolo Facultativo de la Convención sobre
los Derechos de las Personas con Discapacidad.
4. El Comité celebra que el Estado parte haya adoptado las siguientes medidas
legislativas en ámbitos relacionados con la Convención:
a) La reforma, mediante el Decreto núm. 22-2011, de 22 de marzo de 2011, del
artículo 209-A del Código Penal, que prohíbe la tortura con arreglo a lo dispuesto en el
artículo 1 de la Convención, tal como había recomendado el Comité en sus anteriores
observaciones finales (véase CAT/C/HND/CO/1, párr. 7);
b) La inclusión en 2012 y 2013 de nuevas disposiciones en el Código Penal
(arts. 333-A y 118-A) que tipifican los delitos de desaparición forzada y femicidio,
respectivamente;

* Aprobadas por el Comité en su 58º periodo de sesiones (25 de julio a 12 de agosto de 2016).
GE.16-14849 (S)


CAT/C/HND/CO/2

c) La reforma del Código Procesal Penal, en particular los cambios introducidos


en materia de protección de víctimas y testigos, presunción de inocencia, aplicación de
penas no privativas de libertad y beneficios penitenciarios;
d) La aprobación de la Ley contra la Trata de Personas, Decreto núm. 59-2012,
de 25 de abril de 2012;
e) La aprobación de la Ley de Protección para las y los Defensores de Derechos
Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de Justicia, Decreto 34-2015,
de 15 de mayo de 2015;
f) La aprobación del Decreto Ejecutivo 031-2016, de 3 de mayo de 2016, por el
que se establece el Programa Presidencial Ciudad Mujer para la atención integral a las
mujeres, en particular las víctimas de violencia de género.
5. El Comité toma nota con reconocimiento de las iniciativas adoptadas por el Estado
parte para modificar sus políticas y procedimientos a fin de mejorar la protección de los
derechos humanos y aplicar la Convención, en particular:
a) El establecimiento del Mecanismo Nacional de Prevención contra la Tortura
y del Comité Nacional de Prevención contra la Tortura y Otros Tratos Crueles, Inhumanos
o Degradantes (CONAPREV), que inició su actividad en septiembre de 2010;
b) La publicación del informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación
(CVR), el 7 de julio de 2011;
c) La aprobación de la Política Pública y Plan Nacional de Acción en Derechos
Humanos 2013-2022, el 22 de enero de 2013;
d) El establecimiento del proceso de depuración policial, conforme al Decreto
núm. 21-2016, por el que se declaró situación de emergencia por seguridad nacional e
interés público el proceso de depuración de la Policía Nacional, aprobado por el Congreso
Nacional en abril de 2016.
6. El Comité valora la firma del acuerdo entre el Alto Comisionado de las Naciones
Unidas para los Derechos Humanos y el Gobierno de Honduras relativo al establecimiento
de una oficina en el país, celebrado el 4 de mayo de 2015.
7. Por último, el Comité aprecia el hecho de que el Estado parte mantenga su
invitación permanente a los mecanismos de procedimientos especiales del Consejo de
Derechos Humanos.

C. Principales motivos de preocupación y recomendaciones

Cuestiones de seguimiento pendientes del anterior ciclo de presentación de informes


8. El Comité agradece la información complementaria proporcionada por el Estado
parte en su segundo informe periódico (CAT/C/HND/2, párrs. 230 a 253) sobre la
aplicación de las recomendaciones que figuraban en los párrafos 9 (garantías
fundamentales), 11 (desapariciones forzadas o involuntarias), 13 (trata de personas),
14 (prisión preventiva), 18 (personas con discapacidades o enfermedades mentales privadas
de libertad) y 19 (“asociaciones ilícitas”) de sus anteriores observaciones finales. No
obstante, lamenta que dicha información no fuese transmitida en la fecha indicada en las
anteriores observaciones finales (CAT/C/HND/CO/1, párr. 31) para su consideración en el
marco del procedimiento de seguimiento.

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CAT/C/HND/CO/2

Penas apropiadas por la comisión de delitos de tortura


9. Si bien toma nota del contenido del proyecto de código penal en tramitación
parlamentaria, el Comité observa con preocupación que el artículo 209-A del Código Penal
aún prevé penas distintas en función de la gravedad del daño causado a la víctima sin
establecer para ello criterios que permitan realizar una valoración objetiva del mismo. El
Comité toma nota también de las explicaciones ofrecidas por la delegación sobre los
trabajos en curso para adecuar la tipificación y sanción del delito de tortura en la legislación
penal militar a las disposiciones de la Convención (art. 4).
10. Recordando que la imposición de penas acordes con la gravedad del delito de
tortura es indispensable para que haya un efecto disuasorio, el Comité insta al Estado
parte a que modifique su legislación penal, incluida la militar, a fin de que todos los
actos de tortura sean sancionados con penas adecuadas que tengan en cuenta su
gravedad, con arreglo al artículo 4, párrafo 2, de la Convención.

Salvaguardias
11. De acuerdo con la información proporcionada por el Estado parte, el número de
defensores públicos presentes en las sedes policiales y judiciales continúa siendo
insuficiente, si bien se ha establecido un turno extraordinario para atender las solicitudes de
asistencia jurídica gratuita. También preocupan al Comité las denuncias relativas a
detenciones arbitrarias con fines de identificación, las irregularidades en el mantenimiento
y acceso a los registros de detención y las dificultades en el acceso a un examen médico
independiente por parte de aquellas personas que se encuentran bajo custodia policial
(art. 2).
12. El Estado parte debe:
a) Garantizar, en la práctica, que las personas privadas de libertad gocen
de todas las salvaguardias legales fundamentales a partir del mismo momento del
arresto, en particular los derechos a ser informados de los motivos de su detención y
de la naturaleza de los cargos que se formulen en su contra, a ser inscritos en el
registro del lugar de detención, a recibir asistencia letrada sin demora y a solicitar un
examen médico realizado por un profesional de su elección;
b) Velar por el correcto mantenimiento de los registros de detención y
garantizar el acceso a los mismos;
c) Reforzar los recursos de la Dirección General de la Defensa Pública.

Militarización de la seguridad pública y del sistema penitenciario


13. Teniendo en cuenta los esfuerzos realizados por el Estado parte para combatir los
altos índices de violencia asociados al crimen organizado trasnacional y a las maras, el
Comité expresa su preocupación por las informaciones que dan cuenta de numerosas
denuncias de violaciones de derechos humanos, incluidos actos de tortura, cometidas por
miembros de las fuerzas armadas en ejercicio de funciones policiales. Al respecto, el
Comité observa con preocupación que, si bien el Decreto Ley núm. 198-2011, de 11 de
noviembre de 2011, autorizó al ejército a desempeñar funciones policiales “con carácter
temporal” y “en situaciones de emergencia”, la vigencia de dicho Decreto Ley ha sido
prorrogada y las atribuciones de las fuerzas armadas ampliadas a través de ulteriores
reformas de la Ley Orgánica de la Policía Nacional. Son también motivo de preocupación:
la proliferación de nuevos cuerpos y agencias de seguridad, la privatización de tareas de
seguridad pública y los presuntos abusos cometidos por empleados de empresas privadas de
seguridad (arts. 2, 11, 12, 13 y 16).

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CAT/C/HND/CO/2

14. El Estado debe garantizar que todos los casos y denuncias de violaciones y
abusos de derechos humanos, incluidas aquellas relativas a actos de tortura y malos
tratos, se investiguen con prontitud, eficacia e imparcialidad y que los autores sean
enjuiciados y condenados de acuerdo con la gravedad de sus actos. El Comité alienta
al Estado parte a cumplir con su compromiso público de iniciar el repliegue de las
fuerzas armadas en su apoyo a los cuerpos de seguridad durante el último trimestre
de 2016.

Control y gestión del sistema penitenciario


15. Si bien toma nota de la aprobación en 2012 de la Ley del Sistema Penitenciario
Nacional y la elaboración de la Política Nacional Penitenciaria, el Comité observa con
preocupación que las Fuerzas Armadas y la policía hayan asumido el control y la gestión de
los centros penitenciarios, los cuales, no obstante, en ocasiones presentan situaciones de
autogobierno. También preocupa el hecho de que se hayan establecido centros de detención
preventiva para reos comunes en al menos tres instalaciones militares (art. 11).
16. El Comité insta al Estado parte a considerar prioritario el traspaso de la
gestión de los centros penitenciarios al Instituto Nacional Penitenciario. El Estado
parte debe poner fin a la detención de presos comunes en instalaciones militares.

Proceso de depuración de la Policía Nacional


17. Si bien toma nota de la información facilitada por el Estado parte sobre el proceso
de depuración de la Policía Nacional, el Comité lamenta que no se hayan indicado las
razones que han llevado a la destitución del 42% de los 459 oficiales de policía evaluados
hasta la fecha. Expresa también su preocupación ante la falta de información relativa a las
acciones penales emprendidas contra miembros de la Policía Nacional separados del
servicio por actos contrarios a la Convención (arts. 2, 12, 13 y 16).
18. El Estado parte debe:
a) Velar por la transparencia, imparcialidad y eficacia del proceso de
depuración de la Policía Nacional de conformidad con la ley;
b) Garantizar que los presuntos autores de actos de tortura y malos tratos,
incluidas las personas que ocupan puestos de mando, sean debidamente enjuiciados y,
si son declarados culpables, castigados con penas proporcionales a la gravedad de sus
actos;
c) Garantizar a las víctimas de abuso policial una reparación, incluida una
indemnización justa y adecuada, y una rehabilitación lo más completa posible.

Condiciones de reclusión
19. El Comité observa con preocupación las difíciles condiciones en las que se
encuentran las personas privadas de libertad en las cárceles del Estado parte, en particular
por problemas derivados del hacinamiento, la falta de seguridad en el interior de los centros
penitenciarios, instalaciones inadecuadas, falta de personal especializado y ausencia de
programas dirigidos a la rehabilitación de los reclusos. A este respecto, el Comité toma nota
de las informaciones facilitadas por la delegación sobre la próxima apertura de cuatro
nuevos centros penitenciarios, incluida una cárcel de gran capacidad para 2.000 personas,
con los que el Estado parte pretende dar respuesta al significativo aumento de la población
reclusa registrado en los últimos años. Además, el Comité acoge favorablemente otras
medidas adoptadas recientemente por el Estado parte para reducir el hacinamiento en las
cárceles, en particular la identificación proactiva de reclusos en detención preventiva que
puedan acogerse a beneficios penitenciarios y la reforma del artículo 184 del Código

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CAT/C/HND/CO/2

Procesal Penal que elimina las restricciones a la aplicación de medidas alternativas a la


privación de libertad en 21 delitos. El Comité también expresa su preocupación ante la
precariedad de los servicios de salud y la persistente insuficiencia de personal médico en las
prisiones. Por último, el Comité lamenta que no se garantice que los detenidos en prisión
preventiva estén separados de los presos que cumplen condenas y que algunos centros
mixtos no cuenten con instalaciones separadas para las mujeres detenidas o presas (arts. 2,
11 y 16).
20. El Estado parte debe:
a) Redoblar sus esfuerzos por aliviar el hacinamiento en las instituciones
penitenciarias, principalmente mediante el recurso a medidas alternativas a la pena
privativa de libertad;
b) Proseguir los trabajos de mejora de las instalaciones penitenciarias
existentes;
c) Garantizar la seguridad en el interior de los centros penitenciarios
mediante la adecuada formación de los funcionarios de prisiones y el desarrollo de
estrategias de reducción de la violencia entre los reclusos;
d) Velar por la estricta separación entre los detenidos en prisión preventiva
y los presos que cumplen condena. En establecimientos penitenciarios mixtos, el
pabellón destinado a las mujeres deberá estar completamente separado del de los
hombres;
e) Garantizar sin demora la asignación de recursos necesarios para la
correcta atención médica y sanitaria de los reclusos;
f) Desarrollar programas dirigidos a la reinserción social de los reclusos.

Ley del Trabajo para Personas Privadas de Libertad y de Permanencia para Reos
de Alta Peligrosidad y Agresividad
21. El Comité toma nota de las explicaciones de la delegación sobre el contenido de la
Ley del Trabajo para Personas Privadas de Libertad y de Permanencia para Reos de Alta
Peligrosidad y Agresividad (Decreto núm. 101-2015), en particular las garantías ofrecidas
sobre el carácter facultativo del trabajo penitenciario regulado en dicha ley. Al respecto, el
Comité señala a la atención del Estado parte las Reglas 96 a 103 y 116 de las Reglas
Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos (Reglas Nelson
Mandela). Por otro lado, preocupan al Comité las disposiciones relativas al tratamiento
penitenciario aplicable a los reclusos considerados de alta peligrosidad o con conducta
agresiva, ya que imponen en la práctica un régimen de aislamiento prolongado durante el
tiempo de cumplimiento de la condena (arts. 2, 11 y 16).
22. El Estado parte debe garantizar que su legislación y sus prácticas relativas al
trabajo penitenciario y la reclusión en régimen de aislamiento sean acordes con las
normas internacionales, en particular las reglas 43 a 46, 96 a 103 y 116 de las Reglas
Nelson Mandela.

Menores en detención
23. Si bien toma nota de la reciente reforma del artículo 332 del Código Penal
(asociación ilícita), el Comité observa con preocupación el aumento en el número de
menores en centros de internamiento del Estado parte, de los cuales el 90% cumplen
medidas de internamiento por su pertenencia a maras. Asimismo, el Comité expresa su
preocupación ante los problemas constatados por el Comité de los Derechos del Niño en la

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administración de la justicia juvenil en el Estado parte (CRC/C/HND/CO/4-5, párrs. 83


y 84) (arts. 11 y 16).
24. El Comité insta al Estado parte a que adopte las medidas necesarias para
impedir el reclutamiento de menores y para protegerlos de la violencia de las maras y
otros grupos delictivos, en línea con las recomendaciones del Comité de los Derechos
del Niño (CRC/C/HND/CO/4-5, párr. 38). El Estado debe velar por la plena aplicación
de las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para la Administración de la Justicia de
Menores (Reglas de Beijing) y las Directrices de las Naciones Unidas para la
prevención de la Delincuencia Juvenil (Directrices de Riad).

Muerte de personas bajo custodia


25. Preocupa al Comité que entre enero de 2009 y junio de 2014 se hayan producido un
total de 91 muertes naturales y 153 muertes violentas en el sistema penitenciario, aunque se
observa una reducción en el número de muertes violentas a lo largo del periodo examinado.
Además, el Comité observa con preocupación que 81 de estas muertes violentas ocurrieron
en la Penitenciaría de San Pedro Sula. Si bien toma nota de los datos estadísticos facilitados
por la delegación sobre las causas que determinaron el fallecimiento de estas personas,
preocupa al Comité la falta de información sobre los resultados de las investigaciones
efectuadas. Tampoco se ha recibido información sobre las medidas adoptadas para prevenir
la repetición de casos similares, ni sobre las posibles indemnizaciones concedidas a los
familiares (arts. 2, 11 y 16).
26. El Estado parte debe investigar con prontitud y de manera exhaustiva e
imparcial todas las muertes de personas en detención, practicando en su caso las
autopsias correspondientes. Asimismo, el Estado parte debe evaluar cualquier posible
responsabilidad de los funcionarios de instituciones penitenciarias y miembros de las
fuerzas armadas y de la policía, y cuando corresponda, castigar debidamente a los
culpables y proporcionar una reparación adecuada a los familiares de las víctimas.

Medios de inspección y denuncia


27. El Comité expresa su preocupación por las informaciones recibidas sobre incidentes
en el acceso a centros penitenciarios por parte del Ministerio Público y jueces de ejecución,
en particular tras la incorporación de efectivos de las Fuerzas Armadas en las labores de
custodia de las personas privadas de libertad. Le preocupa asimismo que, a pesar de lo
dispuesto en el artículo 297 del Reglamento de la Ley del Sistema Penitenciario Nacional
sobre quejas y denuncias ante la administración penitenciaria, aún se esté trabajando en el
establecimiento de mecanismos internos de presentación de quejas y denuncias en los
centros de detención del Estado parte (arts. 2, 11, 12, 13 y 16).
28. El Estado parte debe velar por que todos los lugares de detención sean objeto
de inspecciones periódicas e independientes. Debe garantizar también el derecho de
las personas privadas de libertad a presentar quejas y denuncias, cuya eficacia deberá
ser evaluada periódicamente.

Mecanismo nacional de prevención


29. Si bien toma nota de las explicaciones ofrecidas por la delegación, el Comité
mantiene su preocupación respecto de las limitaciones presupuestarias que afectan al
CONAPREV. De acuerdo con la información presentada por el propio CONAPREV, los
fondos asignados resultan insuficientes para el normal funcionamiento de la institución. El
Comité expresa su preocupación por el hecho de que el actual sistema de selección y
nombramiento de los tres expertos que conforman el CONAPREV no parece contar con los
procedimientos necesarios para garantizar la independencia funcional y ausencia de

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CAT/C/HND/CO/2

conflictos de intereses de los candidatos. Por último, el Comité lamenta la escasa


información proporcionada sobre las medidas adoptadas por el Estado parte en atención a
las recomendaciones formuladas por el CONAPREV (art. 2).
30. El Estado parte debe garantizar que el CONAPREV cuente con los recursos
suficientes para el cumplimiento de su cometido con eficacia e independencia, de
conformidad con lo dispuesto en el Protocolo Facultativo de la Convención. El Comité
insta al Estado parte a adoptar criterios de selección de candidatos al CONAPREV
basados en lo dispuesto en las Directrices relativas a los mecanismos nacionales de
prevención del Subcomité para la Prevención de la Tortura y Otros Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes (véase CAT/OP/12/5, párrs. 16 a 20). Asimismo, el
Estado parte debe asegurarse de que haya un seguimiento y cumplimiento efectivos de
las recomendaciones del CONAPREV resultantes de sus actividades de supervisión
(ibíd., párrs. 13 y 38).

Denuncias de tortura y malos tratos


31. El Comité toma nota de los datos facilitados por el Estado parte, según los cuales, la
Fiscalía Especial de Derechos Humanos (FEDH) recibió 253 denuncias por tortura entre
2009 y 2014, mientras que el Comisionado Nacional de los Derechos Humanos —la
institución nacional de derechos humanos del país— registró 912 denuncias de tortura y
malos tratos entre 2010 y 2014, habiéndose dado traslado de los casos más graves al
Ministerio Público. Entre 2009 y 2013 la FEDH presentó 54 requerimientos fiscales contra
92 miembros de los cuerpos de policía, Fuerzas Armadas y otros servidores públicos, si
bien durante el mismo periodo únicamente se dictaron cuatro sentencias condenatorias por
actos de tortura con penas de prisión que en ningún caso superaron los cinco años. El
Comité también expresa su preocupación ante las serias limitaciones presupuestarias que
afectan a la FEDH. El Comité agradece las explicaciones de la delegación sobre el
contenido del artículo 13 reformado de la Ley de la Policía Militar del Orden Público,
aunque mantiene sus reservas ante la exclusión de la competencia de la FEDH para
investigar denuncias relativas a las actuaciones de este cuerpo de seguridad en favor de la
Unidad Fiscal Adscrita a la Policía Militar del Orden Público. Por último, el Comité toma
nota con preocupación de las deficiencias en el programa de protección de víctimas y
testigos descritas por el Estado parte en su informe periódico (arts. 2, 12, 13 y 16).
32. El Estado parte debe:
a) Garantizar que se investiguen de manera pronta e imparcial todas las
denuncias de tortura y malos tratos por un organismo independiente, sin relación
institucional o jerárquica entre los investigadores y los presuntos autores, y que se
enjuicie debidamente a los presuntos autores, y de ser estos declarados culpables, se
les impongan penas acordes con la gravedad de sus actos;
b) Garantizar que la Fiscalía Especial de Derechos Humanos cuente con los
recursos necesarios para el cumplimiento de sus funciones;
c) Iniciar de oficio una investigación siempre que haya motivos razonables
para creer que se ha cometido un acto de tortura o malos tratos;
d) Garantizar que, en la práctica, los denunciantes y los testigos estén
protegidos de represalias y actos de intimidación vinculados con su denuncia o
testimonio.

Uso excesivo de la fuerza


33. Si bien agradece la información facilitada por el Estado parte sobre los trabajos de
elaboración de un anteproyecto de ley sobre el uso de la fuerza, el Comité expresa su

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CAT/C/HND/CO/2

preocupación por los informes recibidos en los que se señala un incremento en el número
de denuncias por uso excesivo de la fuerza por parte de miembros de las Fuerzas Armadas
y la Policía Nacional. El Comité lamenta no disponer de datos sobre las investigaciones
correspondientes (arts. 2, 11 y 16).
34. El Estado parte debe:
a) Velar por que se realicen investigaciones prontas, imparciales y eficaces
de todas las denuncias relacionadas con el uso excesivo de la fuerza por miembros de
las fuerzas del orden y del ejército, y asegurarse de que los autores sean enjuiciados y
las víctimas reciban una indemnización adecuada;
b) Intensificar sus esfuerzos por impartir capacitación sistemática a todos
los agentes del orden sobre el uso de la fuerza, especialmente en el contexto de
manifestaciones, teniendo debidamente en cuenta los Principios Básicos sobre el
Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer
Cumplir la Ley.

Protesta social y la represión de manifestaciones en favor del restablecimiento


del orden constitucional
35. El Comité considera insuficientes las explicaciones dadas por el Estado parte
respecto de los escasos resultados obtenidos en la investigación y enjuiciamiento de las
graves violaciones de derechos humanos, incluidos actos de tortura y malos tratos,
ocurridas en 2009 en el marco de la protesta social y la represión de manifestaciones en
favor del restablecimiento del orden constitucional. Tampoco se ha recibido información
alguna sobre la presunta obstrucción de la instrucción penal de dichos hechos por parte de
miembros de las Fuerzas Armadas y agentes de las diferentes direcciones de la Policía
Nacional (arts. 2, 12, 13 y 16).
36. El Estado parte debe:
a) Velar por que se realicen investigaciones prontas, imparciales y eficaces
de todas las denuncias relativas a violaciones de la Convención cometidas por agentes
de policía y miembros de las fuerzas armadas tras los hechos del 28 de junio de 2009, y
proporcionar información sobre los avances en las investigaciones y procesos penales
abiertos;
b) Garantizar que los presuntos autores de tortura y sus cómplices,
incluidas las personas en puestos de mando, sean debidamente enjuiciados y, si son
declarados culpables, sean castigados con penas proporcionales a la gravedad de sus
actos.

Independencia de la judicatura
37. El Comité expresa su preocupación por las irregularidades constatadas en los
procesos disciplinarios de carácter marcadamente político abiertos contra jueces y
magistrados durante el periodo examinado, en particular los referidos a despidos
injustificados tras el golpe de Estado de 2009. Al respecto, el Comité espera que el Estado
ejecute la sentencia dictada el 5 de octubre de 2015 por la Corte Interamericana de
Derechos Humanos en el caso López Lone y otros vs. Honduras una vez que esta instancia
se pronuncie sobre el escrito presentado por Honduras el 4 de febrero de 2016. Preocupa
también al Comité la concentración de funciones administrativas y jurisdiccionales en
manos del Presidente de la Corte Suprema de Justicia como consecuencia de la
desaparición del Consejo de la Judicatura tras la sentencia del Alto Tribunal, de 11 de
febrero de 2011, en la que se declaró la inconstitucionalidad de la Ley del Consejo de la
Judicatura y Carrera Judicial. Si bien toma nota de los trabajos de redacción del borrador

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CAT/C/HND/CO/2

del anteproyecto de ley del nuevo Consejo de la Judicatura, el Comité lamenta que la
carrera judicial vuelva a regirse por el momento por la Ley de Carrera Judicial de 1980, la
cual adolece de serias deficiencias en materia de procesos disciplinarios (art. 2).
38. A la luz de su anterior recomendación (CAT/C/HND/CO/1, párr. 10), el Comité
considera indispensable que se adopten medidas legislativas para garantizar la
independencia del poder judicial. Asimismo, el Comité señala a la atención del Estado
parte el contenido de los Principios de Bangalore sobre la Conducta Judicial
(E/CN.4/2003/65, anexo). El Estado parte debe tomar las medidas legislativas
necesarias para garantizar la separación de funciones administrativas y
jurisdiccionales en el seno de la rama judicial.

Desaparición forzada
39. El Comité observa con preocupación la falta de avances en la búsqueda e
identificación de restos de personas desaparecidas durante los gobiernos autoritarios
anteriores a 1982. Expresa también su preocupación por la falta de información sobre
medidas de reparación e indemnización dictadas por los tribunales u otros órganos del
Estado (arts. 2, 12, 13, 14 y 16).
40. Recordando la recomendación anterior del Comité (CAT/C/HND/CO/1, párr.
11), el Estado parte debe adoptar medidas apropiadas para que se lleven a cabo
investigaciones eficaces e imparciales en todos los casos pendientes de presuntas
desapariciones forzadas, se enjuicie y, en su caso, se sancione a los autores, y se
indemnice a las familias de las víctimas. El Estado parte debe garantizar que los
familiares reciban información completa sobre sus derechos como víctimas.

Reparación y rehabilitación
41. Si bien toma nota de la existencia de un proyecto de ley sobre reparación integral a
las víctimas de violaciones de derechos humanos, preocupa al Comité que desde la
consideración del informe inicial en 2009 no se hayan presentado reclamaciones de
reparación por actos de tortura o malos tratos ni se hayan dictado sentencias en las que se
hayan ordenado medidas de reparación e indemnización en favor de víctimas de tortura. No
obstante, agradece la información facilitada por la delegación sobre el arreglo amistoso
alcanzado con los representantes de los familiares de las víctimas del incendio ocurrido en
el Centro Penal Comayauga el 14 de febrero de 2012. Al Comité le preocupa también no
haber recibido información sobre la ejecución de programas de reparación, incluido el
tratamiento de traumas y otras formas de rehabilitación, proporcionados a las víctimas de
tortura (art. 14).
42. El Comité señala a la atención del Estado parte su observación general núm. 3
(2012) sobre la aplicación del artículo 14 por los Estados partes, en la que se describe
en detalle el carácter y alcance de la obligación de los Estados partes de proporcionar
plena reparación y los medios para una rehabilitación completa a las víctimas de la
tortura. En particular, el Comité insta al Estado parte a:
a) Considerar la posibilidad de realizar una evaluación de las necesidades
existentes en materia de reparación de las víctimas de tortura en colaboración con las
organizaciones de la sociedad civil especializadas;
b) Proporcionar a todas las víctimas de tortura y malos tratos una
reparación integral del daño que incluya una indemnización justa y adecuada y una
rehabilitación lo más completa posible.

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Defensores de derechos humanos y otros representantes de la sociedad civil


en situación de riesgo
43. 43. El Comité condena los numerosos atentados mortales perpetrados contra
defensores de derechos humanos, periodistas y activistas medioambientales desde la
consideración del informe inicial en 2009. A este respecto, lamenta que la delegación del
Estado parte no haya proporcionado mayor información sobre las investigaciones que
indican la implicación de un oficial en activo del ejército hondureño en el asesinato de
Berta Cáceres, ni haya hecho comentarios sobre las informaciones periodísticas según las
cuales el nombre de la activista figuraba en una lista negra en manos de una unidad de élite
del ejército. Preocupan también las informaciones relativas a amenazas, agresiones y otros
actos de intimidación contra defensores de derechos humanos y representantes de la
sociedad civil, así como la aparente impunidad de la que gozan los responsables de esos
actos. Si bien toma nota de la reciente aprobación de la Ley de Protección para las y los
Defensores de Derechos Humanos, Periodistas, Comunicadores Sociales y Operadores de
Justicia, el Comité expresa su preocupación ante la falta de información sobre las medidas
concretas adoptadas en atención a las 38 solicitudes de protección presentadas ante la
Dirección General del Sistema Nacional de Protección para Personas Defensoras de
Derechos Humanos hasta junio de 2016. Por último, el Comité también expresa su
preocupación por las informaciones que dan cuenta de declaraciones públicas realizadas por
altos funcionarios del Estado en las que se descalifica el trabajo de los defensores de
derechos humanos y periodistas, poniendo así en riesgo su integridad física (arts. 2, 12, 13
y 16).
44. El Comité urge al Estado parte a:
a) Proporcionar información detallada sobre el enjuiciamiento de los
presuntos responsables de la muerte de Berta Cáceres;
b) Garantizar la protección de periodistas, defensores de derechos humanos
y otros representantes de la sociedad civil frente a los actos de intimidación y violencia
a los que podrían exponerles sus actividades;
c) Velar por que se investiguen de manera pronta e imparcial todas las
amenazas y agresiones contra periodistas, defensores de derechos humanos y
miembros de organizaciones de la sociedad civil.

Violencia de género
45. El Comité comparte la preocupación del Estado parte ante el aumento en el número
de mujeres asesinadas en Honduras en los últimos años. Preocupan especialmente las
informaciones que indican un patrón de violencia extrema contra mujeres y niñas, que
incluye secuestros, desapariciones, torturas en las llamadas “casas locas” y el enterramiento
de cadáveres en cementerios clandestinos. Por otro lado, la delegación del Estado parte
indicó que solo durante el año 2015 se habían registrado 36.284 casos de violencia
doméstica y familiar en las jurisdicciones especializadas y otros 2.400 casos de violencia
intrafamiliar en los juzgados de letras de lo penal. Si bien la delegación indicó que
el 96,06% de los casos de violencia sexual denunciados en 2015 ya habían sido
judicializados, el Comité mantiene su preocupación ante el reducido número de condenas
por violencia sexual y otras formas de violencia contra la mujer dictadas por los tribunales
durante el período examinado (arts. 2, 12, 13 y 16).
46. El Comité insta al Estado parte a que intensifique sus esfuerzos para combatir
todas las formas de violencia de género, velando por que se investiguen a fondo todas
las denuncias, se enjuicie a los presuntos autores y, de ser condenados, se les
impongan penas apropiadas. El Estado parte debe velar también por que las víctimas
obtengan reparación integral del daño, incluida una indemnización justa y adecuada,

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y una rehabilitación lo más completa posible. También deberían ampliarse las


campañas de concienciación pública sobre todas las formas de violencia contra la
mujer.

Aborto
47. Preocupan al Comité las restricciones al acceso al aborto, especialmente para las
víctimas de violación, establecidas en la legislación penal del Estado parte, que solo
permite la interrupción voluntaria del embarazo cuando existe riesgo para la vida de la
madre.
48. El Comité recomienda al Estado parte que vele por que las mujeres,
especialmente las víctimas de violación, que voluntariamente decidan interrumpir su
embarazo tengan acceso a abortos legales y en condiciones seguras.

Violencia por orientación sexual o identidad de género


49. El Comité expresa su preocupación por las informaciones incluidas en el informe
periódico sobre muertes violentas de personas lesbianas, gais, bisexuales y transgénero, en
particular el asesinato de 11 mujeres transgénero entre 2010 y 2013. Según la información
facilitada, solo se ha enjuiciado a los presuntos autores de dos de estos casos, incluyendo un
caso de absolución (arts. 2 y 16).
50. El Estado parte debe garantizar la integridad física de las personas lesbianas,
gais, bisexuales y transgénero en todos los ámbitos, incluidos los lugares de detención.
Debe velar también por que los asesinatos y agresiones por motivos de orientación
sexual o identidad de género sean investigados y los responsables llevados ante la
justicia.

Formación
51. Aunque toma nota de los esfuerzos realizados por el Estado parte en lo que se refiere
a la formación en derechos humanos de los miembros de los cuerpos de seguridad y las
Fuerzas Armadas, el Comité lamenta no haber recibido información sobre el desarrollo de
mecanismos de evaluación de la eficacia de los programas de capacitación que se imparten
a los agentes del orden y personal militar en la reducción de casos de tortura y malos tratos.
El Comité valora positivamente la cooperación entre el CONAPREV, el Ministerio
Público, la Escuela Judicial, la Dirección General de Medicina Forense y las organizaciones
de la sociedad civil en la realización de actividades de capacitación sobre el Manual para la
Investigación y Documentación Eficaces de la Tortura y otros Tratos o Penas Crueles,
Inhumanos o Degradantes (Protocolo de Estambul) (art. 10).
52. El Estado parte debe:
a) Continuar el desarrollo y revisión de programas de formación
obligatoria para asegurar que todos los servidores públicos, en particular los
miembros de los cuerpos de seguridad y las Fuerzas Armadas, conozcan plenamente
las disposiciones de la Convención y sean plenamente conscientes de que las
infracciones no se tolerarán, sino que se investigarán y sus autores serán enjuiciados;
b) Establecer una metodología que permita evaluar la eficacia de los
programas de formación y capacitación en la reducción de los casos de tortura y
malos tratos;
c) Velar por que todo el personal competente, incluido el personal médico,
reciba una formación específica que le permita identificar los casos de tortura y malos
tratos de conformidad con el Protocolo de Estambul;

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d) Reforzar las actividades de concienciación y educativas sobre la violencia


de género destinada a los funcionarios que tengan contacto directo con las víctimas.

Procedimiento de seguimiento
53. El Comité solicita al Estado parte que, antes del 12 de agosto de 2017, le facilite
información sobre el seguimiento de las recomendaciones del Comité incluidas en los
párrafos 16, 20 a) y c), 30 y 44. En ese contexto, se invita al Estado parte a que comunique
al Comité sus planes para aplicar, en el próximo período de presentación de informes,
alguna o todas las demás recomendaciones que figuran en las observaciones finales.

Otras cuestiones
54. El Comité alienta al Estado parte a que considere la posibilidad de formular las
declaraciones previstas en los artículos 21 y 22 de la Convención.
55. Se solicita al Estado parte que dé amplia difusión al informe presentado al Comité y
estas observaciones finales, en los idiomas pertinentes, a través de los sitios web oficiales,
los medios de difusión y las organizaciones no gubernamentales.
56. El Comité invita al Estado parte a que presente su tercer informe periódico a más
tardar el 12 de agosto de 2020. Con ese propósito, y habida cuenta del hecho de que el
Estado parte ha convenido presentar su informe al Comité con arreglo al procedimiento
simplificado, el Comité transmitirá oportunamente al Estado parte una lista de cuestiones
previa a la presentación. Las respuestas del Estado parte a esa lista de cuestiones
constituirán su tercer informe periódico en virtud del artículo 19 de la Convención.

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