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Jarchas: Poesía mozárabe y su historia

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Jarcha.

Se llama así en árabe a la estrofa final o finida de una muwassaha, nombre que reciben
ciertos poemas árabes o hebreos. El hebraísta S. M. Stern —de quien Dámaso Alonso ha
escrito que «queda inscrito con letras de oro en la historia de la literatura española»— ha
descubierto una veintena de jarchas en romance mozárabe, datables hacia 1040 (la
composición más antigua de este tipo que se ha documentado es obra de un tal José el Escriba,
que se la dedica a un personaje muerto en 1042); este hallazgo trae consigo —como escribió
Dámaso Alonso (Un siglo más para la poesía española, ABC, Madrid, 29-IV-1950)— 424 JARDIEL
PONCELA, ENRIQUE — JARNÉS, BENJAMÍN una «consecuencia de demoledora y creadora
importancia para la literatura europea: la primera lírica conocida ya no es la provenzal, sino la
recién descubierta morázabe española». Ultimamente (Al-Andalus, 1952, XVII, fase. 1), García
Gómez ha publicado 24 jarchas romances procedentes de muwassahas árabes (manuscrito
Colín); de ellas, cuatro coinciden con las publicadas por Stem ; en consecuencia, las jarchas
hasta hoy conocidas son 41, pues Stern publicó, además de las 20 mencionadas, una del Ciego
de Tudela (+ 1126), en Al-Andalus, 1949, XIV. Como ejemplo de jar cha podemos citar los
versos siguientes: ” Tant’amáre, tant’amáre, habib, tant’amáre, enfermaron uelios gaios, e
dolen tan male.” [Tanto amar, tanto amar, amigo, tanto amar, enfermaron unos ojos antes
alegres y que ahora duelen tanto.] Estos versos, tomados del excelente artículo de Emilio
García Gómez aparecido en Clavileño, 1950, 3 (El apasionante cancionerillo mozárabe ) ,
pueden considerarse ya como lectura resuelta, según afirma el ilustre arabista citado. Destaca
asimismo García Gómez el hecho de que la jarcha es el elemento más importante de la
muwassaha, y cita a este propósito las reglas «que el mejor preceptista de la muwassaha (el
egipcio Ibn Sana al-Mulk, uno de los orientales seducidos por el género, muerto muy a
comienzos del siglo xiii) dio para la jarcha: 1.a La jarcha ha de ser sorprendente y electrizante.
2.a Ha de estar en estilo directo, o sea, puesta en boca de alguien. 3.a Ha de estar por lo
común en lengua vulgar árabe, en argot o en lengua vulgar romance, pues sólo estará en árabe
clásico en casos contados y tratándose de poemas panegíricos. 4.a Como la jarcha es la esencia
de la muwassaha, debe componerse antes que ésta, y ésta se ajustará luego a ella como a un
pie forzado. 5.a Si el poeta no es capaz de componer una buena jarcha, será mejor que tome
una ajena». El resultado del descubrimiento de las jarchas en romance es que la Andalucía
musulmana existía «una poesía romance vigorosa, seguramente muy gustada dentro de una
sociedad que se comprueba era, entonces al menos, totalmente bilingüe. Esta poesía,
concretada en cancioncillas de amigo, villancicos o coplas, en lengua romance, veteada de
árabe en proporción muy variable según los casos, se halla por todos los estilos en los
antípodas de la poesía clásica árabe, que cada vez se nos aparece más erudita, artificial y de
escuela» (García Gómez) La investigación concreta sobre las jarchas está actualmente en sus
comienzos, y para completar las noticias que aquí se resumen el lector puede consultar la
siguiente bibliografía: J. M. Millás Vallicrosa, Sobre los más antiguos versos en lengua
castellana, en Sefarad, 1946, VI; S. M. Stem, Les vers finaux en espagnol dans les muwassahas
hispano-hébralques, en Al-Andalus, 1948, XIII [en este estudio se dan a conocer las veinte
jarchas descubiertas por Stem]; id., Un muwassaha arabe avec terminaison espagnole, en Al-
Andalus, 1949, XIV; Francisco Cantera, Versos españoles en las muwassahas hispano-hebreas,
en Sefarad, 1949, IX; Emilio García Gómez, Más sobre las jarchas romances en muwassahas
hebreas, en Al-Andalus, 1949, XIV; id., artículo citado, en Clavileño, 1950, 3; id., Nuevas
observaciones sobre las jarchas romances en muwassahas hebreas, en Al-Andalus, 1950, XV, y
Dámaso Alonso, Cancioncillas ”de amigo” mozárabes (Primavera temprana de la lírica
europea), en RFE, 1949, XXXIII. La autoridad de don R amón Menéndez Pidal ha venido a avalar
estos hallazgos en su estudio Cantos románicos andalusíes, continuadores de una lírica latina
vulgar, en BolRAcEsp., 1951, XXXI; su repercusión en el extranjero se advierte en los estudios
de Theodor Frings, Altspanische Madchenlieder aus des Minnesangs Frühlings, en Beitráge zur
Geschichte der deutschen Sprache, LXXIII, y de Leo Spitzer, The Mozarabic Lyric and Theodor
Frings’ Theories, en Comparative Literature, 1952, IV. [G. B.]

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