Artículo 5: La moralidad de las pasiones
La pasión más fundamental es el amor. “Las pasiones son malas si el amor es
malo, buenas si es bueno” (S. Agustín, De civitate Dei).
En sí mismas, las pasiones no son buenas ni malas, “pertenece a la perfección del
bien moral o humano el que las pasiones estén reguladas por la razón (Sto.
Tomás de Aquino, Summa theologiae).
Artículo 6: La conciencia moral
En lo más profundo de su conciencia el hombre descubre una ley que él no se da
a sí mismo, llamándole siempre a amar y a hacer el bien y a evitar el mal. (cf. GS
16).
Una conciencia bien formada bien formada es recta y veraz. La educación de la
conciencia es una tarea de toda la vida, por lo que, la persona adulta en edad no
está exenta de la posibilidad de tener una conciencia deformada.
Artículo 7: Las virtudes
Es una disposición habitual y firme a hacer el bien, a dar lo mejor de sí.
Virtudes humanas: prudencia, justicia, fortaleza y templanza
Las virtudes teologales: Fe, esperanza y caridad
Artículo 8: El pecado
Es desobedecer a Dios por el deseo de hacerse como dioses, “amor de sí hasta el
desprecio de Dios” (San Agustín, De civitate Dei).
El pecado moral aparta al hombre de la amistad con Dios que es su fin último y
su bienaventuranza, prefiriendo un bien menor.
El pecado venial deja subsistir la caridad, aunque la ofende y la hiere.
CAPÍTULO SEGUNDO
LA COMUNIDAD HUMANA
Artículo 1: La persona y la sociedad
La persona humana necesita la vida social. Esta no constituye para ella algo
sobreañadido sino una exigencia de su naturaleza.
La sociedad debe favorecer el ejercicio de las virtudes, no ser obstáculo para
ellas. Debe inspirarse en una justa jerarquía de valores.
Artículo 2: La participación en la vida social
Una sociedad bien ordenada y fecunda requiere gobernantes, investido de
legítima autoridad y que consagren su actividad y sus desvelos al provecho
común del país.
El bien común es el conjunto de condiciones que permiten a los grupos y a cada
uno de sus miembros conseguir la propia perfección
La participación es el compromiso voluntario y generoso de la persona en los
intercambios sociales.
Artículo 3: La justicia social
La justicia social solo puede ser conseguida sobre la base del respeto de la
dignidad trascendente del hombre. La persona representa el fin último de la
sociedad.
La igual dignidad de las personas exige que se llegue a una situación de vida más
humana y más justa.
CAPÍTULO TERCERO
Artículo 1: La ley moral
La ley natural expresa el sentido moral original que permite al hombre discernir
mediante la razón lo que son el bien y el mal, la verdad y la mentira.
La ley antigua es el primer estado de la Ley revelada. Sus prescripciones morales
están resumidas en los diez mandamientos.
Artículo 2: Gracia y justificación
La justificación nos fue merecida por la pasión de Cristo; libera al hombre del
pecado que contradice al amor de Dios, y purifica su corazón.
El mérito del hombre ante Dios en la vida cristiana proviene de que Dios ha
dispuesto libremente asociar al hombre a la obra de la gracia, la plenitud
cristiana.
Artículo 3: La Iglesia, Madre, Maestra
El cristiano realiza su vocación en la Iglesia, en comunión con todos los
bautizados. De la Iglesia recibe la Palabra de Dios, que contiene las enseñanzas.
El magisterio ordinario y universal del Papa y de los obispos en comunión con él
enseña la verdad que dan de creer y la caridad que han de prácticar.
La fidelidad de los bautizados es una condición primordial para el anuncio del
Evangelio y para la misión de la Iglesia en el mundo. La Iglesia aumenta, crece y
se desarrolla por la santidad de sus fieles.