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DISPLASIA

La displasia de cadera es una enfermedad hereditaria que afecta la articulación entre el coxis y el fémur en los gatos, causando dolor y dificultad para moverse. Es más común en razas como los persas y en hembras. El diagnóstico se realiza a través de radiografías, y el tratamiento busca aliviar los síntomas y frenar el deterioro de la articulación.
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DISPLASIA

La displasia de cadera es una enfermedad hereditaria que afecta la articulación entre el coxis y el fémur en los gatos, causando dolor y dificultad para moverse. Es más común en razas como los persas y en hembras. El diagnóstico se realiza a través de radiografías, y el tratamiento busca aliviar los síntomas y frenar el deterioro de la articulación.
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DISPLASIA DE CADERA EN GATOS

La displasia de cadera es uno de los trastornos esqueléticos más comunes en perros,


pero es mucho menos frecuente y estudiado en gatos. Cuando aparece es más común
en gatas y en razas como los persas y otras de pelo largo.
Es una enfermedad hereditaria, que afecta a la articulación coxofemoral (union del
coxis con el fémur), la cual presenta un desarrollo anormal. Esta enfermedad
predispone a sufrir otro tipo de problemas articulares, como la artrosis (1)

1.- EPIDEMIOLOGIA DE LA ENFERMEDAD


La displasia de cadera en los gatos es un trastorno poco común y en gran parte
genético, que ocasiona un desarrollo anormal y la posterior degeneración de una o
ambas articulaciones de la cadera. Se cree que las articulaciones de las caderas todavía
inmaduras de los gatos afectados tienen una predisposición hereditaria para dislocarse
parcialmente, causando fuerzas contranaturales a través de las caderas, huesos de
forma irregular, cartílago dañado, microfracturas y, en casos graves, artrosis con cojera
y dolor paralizante (2)
El desarrollo de esta afección traumatológica es por la interacción entre factores
genéticos y ambientales. Aunque los padres de un gato con displasia no la hayan
manifestado, la cría ha heredado sus genes. En ocasiones, puede ir acompañada de
una luxación de rótula (3).

La genética

La causa mayor. Algunas razas están predispuestas a desarrollar la condición, como por
ejemplo:

 Persa
 Maine coon
 british shorthair (Británico de pelo corto)
 Himalayo
 Siamés
 Abisinio
 Devon rex

Quizás es por su tamaño, como ocurre con los perros, mientras más grande el animal,
más peso carga en sus caderas.

Obesidad:

El gato por naturaleza es pequeño en tamaño y debe mantenerse esbelto para poder
moverse con facilidad. Un gato obeso carga más peso en sus huesos lo que le impide el
movimiento mientras facilita el desarrollo de la displacía de cadera.
Osteoartritis:

Falta de cartílago en las articulaciones causa pérdida de elasticidad. Los huesos no


tienen soporte y chocan unos con otros.

La edad:

Como cualquier ser viviente, entrar en años trae consigo efectos degenerativos en los
huesos causando a su vez menos habilidad de movimiento.

Además, parece más frecuente en las hembras que en los machos. Pese a que esta
enfermedad se comienza a desarrollar desde que son pequeños, es con la edad cuando
se vuelve más manifiesta y se suele diagnosticar debido a la especialidad que tienen los
gatos para ocultar sus dolencias (3).

2.- ETIOLOGÍA
La displasia de cadera consiste en una mala adaptación o una incongruencia entre la
parte articular de la cadera (acetábulo) con la parte articular del fémur (cabeza). Esto
da como resultado una laxitud articular, de manera que la cabeza del fémur se puede
desplazar o moverse, lo que inflama y debilita progresivamente la zona articular con
erosión del cartílago, microfracturas y subluxación. Todo ello conlleva a una
inestabilidad en la articulación de la cadera que dará lugar a una serie de alteraciones
degenerativas como artrosis con molestias, dolor o cojeras, osteoartritis degenerativa
y atrofia de los músculos de las extremidades posteriores (3)

3.- PATOGÉNESIS
Clasificación de los grados de displasia:
La clasificación de los grados de displasia según la OFA (Orthopaedic Fundation for
Animals), centro de referencia en EE.UU., es la siguiente:
 Grado I: mínima alteración con pequeña subluxación y escasos cambios
degenerativos.
 Grado II: marcada subluxación lateral de la cabeza femoral, cuyo 25-50 % está
fuera del acetábulo.
 Grado III: el 50-75 % de la cabeza femoral está fuera del acetábulo; hay cambios
degenerativos importantes.
 Grado IV: luxación de la cabeza femoral con aplanamiento del borde acetabular
y la cabeza femoral; hay cambios degenerativo importantes.

Los animales displásicos se dividen en tres categorías según la gravedad de la


enfermedad:
Leve
cuando la desviación de lo normal es mínima, solo con un ligero aplanamiento de la
cabeza femoral y subluxación menor
Moderada
cuando la desviación de lo normal es obvia con evidencia de un acetábulo poco
profundo, cabeza femoral aplanada, mala congruencia articular y, en algunos casos,
subluxación con cambios destacados en la cabeza y cuello del fémur
Grave
cuando la luxación de la cadera es completa y hay aplanamiento grave del acetábulo y
la cabeza femoral. Los individuos con categorías moderada y grave son los que tienen
más probabilidades de estar clínicamente afectados, presentando la mayoría
claudicación o incomodidad continuamente.

4.- SINTOMATOLOGÍA
Por lo general, estos síntomas pueden ser muy sutiles al principio, o incluso ser
intermitentes. Normalmente la cojera es más evidente nada más levantarse
después de un rato en reposo. (4)

 Mayor inactividad.
 Dificultad para saltar, correr o trepar.
 Intolerancia al ejercicio.
 Patas traseras más juntas de lo normal.
 Disminución de la movilidad de las extremidades posteriores y la cadera, de
manera que es común observar que el gato arrastra las patas traseras.
 Atrofia muscular del muslo.
 Aumento de los músculos de las extremidades anteriores (para compensar la
atrofia de los posteriores).
 Dificultad para levantarse.
 Chasquido de cadera al caminar o levantarse.
 Dolor en la cadera.
 Cojera intermitente o persistente de las patas traseras (3).

A diferencia de lo que ocurre en perros, los gatos al ser expertos en ocultar sus
dolencias, manifiestan una sintomatología muy escasa, lo que hace pensar en que esta
enfermedad puede estar muy infradiagnosticada en esta especie. Estos felinos con
sintomatología escasa pueden no querer subir a sitios altos, escaleras, ser menos
activos o dormir más, lo que puede pasar desapercibido para el cuidador o, si tiene una
edad, relacionarlo con el envejecimiento (3)
5.- LESIONES
La falta de sincronía entre el desarrollo muscular y el esquelético provoca laxitud
articular con dolor, microfracturas, erosión del cartílago y subluxación y finalmente,
fenómenos de osteoartritis degenerativa. (5)

6.-DIAGNÓSTICO

El diagnóstico de este trastorno puede ser difícil, debido a que existen


otras enfermedades que causan signos clínicos similares y que deben descartarse
antes de diagnosticar displasia de cadera de manera definitiva.

Si un gato presenta una cojera posterior extrema (unilateral o bilateral), especialmente


si es un gatito joven o un gato mayor, las pruebas iniciales llevadas a cabo por el
veterinario normalmente incluirán:

 análisis de sangre (conteo sanguíneo completo y perfil químico)


 análisis de orina
 palpación de las articulaciones de la cadera (esto puede requerir sedación o
incluso anestesia general debido al dolor)
 radiografías pélvicas (rayos X). (2)

El diagnóstico es radiológico con una posición dorsoventral de la articulación


coxofemoral, normalmente ser realizará bajo sedación y en dicha radiografía se verá
diferentes grados de subluxación/luxación de la articulación según el caso.

Método radiográfico tradicional:


 Radiografía de cadera en proyección Ventrodorsal (VD).
 En muchos gatos es necesario una ligera sedación para poder realizar la
radiografía correctamente
 Extremidades posteriores extendidas y paralelas
 Rodillas ligeramente rotadas medialmente y con las rótulas centrales respecto
 a los fémures
 Pelvis y agujeros ovales simétricos y a la misma altura

En el gato no hay un estándar estricto como en el perro, pero el diagnóstico se basa en


la observación de los siguientes cambios:

1. Subluxación de la articulación coxofemoral bilateralmente


2. Cambios morfológicos degenerativos en ambas superficies articulares
3. Ángulo de Norberg-Olsson menor de 95º. El ángulo de Norberg-Olsson mide la
laxitud o desplazamiento de la articulación coxofemoral respecto al acetábulo.
4. Aumento de la laxitud articular
5. Cambios degenerativos en las superficies articulares secundarios a los
movimientos anormales

Angulo de Norberg-Olson menor de 95º.


subluxación de cabeza femoral izquierda, ensanchamiento del espacio articular y
ángulo de NorbergOlson menor de 95º

subluxación de cabeza femoral derecha, ángulo de Norberg-Olson de 85º y cambios


articulares degenerativos tanto en el acetábulo como en la cabeza femoral

Sin embargo, en animales jóvenes con comienzo de claudicación, las radiografías


pueden no mostrar mucho cambio. Por esto, no se puede descartar la enfermedad
aunque radiológicamente no se presenten signos de displasia. (6)
Debido a que existen otras enfermedades que también provocan síntomas
similares, la displasia de cadera en gatos no siempre se diagnostica como
corresponde. En muchos casos, la cojera extrema de uno o dos lados es la prueba
fehaciente de que sufre este trastorno

7.- TRATAMIENTO
El tratamiento depende de la edad del paciente, los hallazgos físicos y radiológicos, y
las expectativas y capacidad económica del cliente. Los tratamientos médicos que se
instauran son de tipo sintomático o paliativo, pues no hay hasta el momento un
tratamiento curativo. Con ellos simplemente se trata de mejorar la calidad de vida del
paciente. El objetivo principal es frenar la progresión de los cambios degenerativos
secundarios en la articulación y disminuir la inflamación y el dolor causante de la
signología clínica. (6)
Actualmente, existen técnicas quirúrgicas como la osteotomía de la cabeza del fémur
o la colocación de una prótesis de cadera (entre muchas otras), que se realizan en
animales jóvenes o de pequeño tamaño, normalmente. Son cirugías complicadas,
costosas y que precisan de un tiempo de recuperación prolongado. (7)
La otra forma de tratamiento es la no quirúrgica que incluye un plan terapéutico con
medicación y ejercicio físico controlado. Se pauta medicación para controlar el dolor
como antiinflamatorios (AINE’s), además de suplementos que ayuden a mantener la
salud del cartílago y ralentizar la enfermedad, como pueden ser los condroprotectores.
En cuanto al ejercicio físico controlado, nos referimos a la fisioterapia y
rehabilitación, lo que ayudará a controlar el dolor del animal. Además, este
tratamiento también es fundamental tras la operación, ya que ayuda a que tu gato
tenga una mejor recuperación. (7)

Tratamiento no quirurgico

En los casos leves suele ser suficiente con un tratamiento médico no severo y
una modificación del estilo de vida:

 Fisioterapia

La fisioterapia de apoyo es útil para mantener el rango de movimiento y proporcionar


bienestar durante este periodo. Esta debe concentrarse en el fortalecimiento de las
estructuras periarticulares, que puede disminuir la cojera y el malestar. Para aliviar el
dolor y hacer más tolerable la rehabilitación se administran analgésicos.

La fisioterapia es un conjunto de técnicas que en este caso están dirigidas a controlar


el dolor y fortalecer la musculatura de la zona para estabilizar la articulación.

Algunas de ellas son:

 Crioterapia: el uso del frío contra el dolor y contra la inflamación.


 Termoterapia: el uso del calor por sus propiedades relajantes y analgésicas y
también como preparación al ejercicio.
 Kinesiterapia: el veterinario manipula suavemente las articulaciones del perro
a través de técnicas de estiramientos, ejercicios terapéuticos pasivos o activos
de mecanoterapia con pelotas, planchas, trampolín. También como parte de
esta técnica se realizan ejercicios de propiocepción.
 Masajes: pueden tener un efecto estimulante o relajante según el tipo de
masaje. Provocan calor en la zona y aumentan la circulación sanguínea y el
drenaje de los tejidos.
 Electroterapia: puede servir bien para luchar contra el dolor (efecto
analgésico) o bien para aumentar la masa muscular.
 Láser: tiene un potente efecto analgésico, antiinflamatorio y antiedematos

 Antiinflamatorios y analgésicos

Pueden utilizarse corticoides como Dexametasona (1 mg/kg sc) como única aplicación
al inicio de los signos clínicos y luego continuar con Prednisolona (1 mg/kg oral) cada
24 hs., o AINES como Meloxicam (0,1 mg/kg el 11 día 1 y 0,05mg/kg los días siguientes,
via oral) o Carprofeno (2 mg/kg/12 a 24 hs vía oral).

 Control del peso y Adaptación de la dieta para evitar la obesidad, que


empeora la displasia de cadera en gatos: El animal debe pesarse todas las
semanas y habrá que determinar su ingesta calórica
 Restricción de la actividad física

En los estadios tempranos, cuando hay considerable dolor y cambios degenerativos


mínimos, pueden ser apropiados el reposo, la restricción de actividades que esfuercen
la cadera y el control estricto del peso

Los antiinflamatorios pueden conseguir que el paciente este más cómodo, lo que hace
más difícil conseguir que haga reposo. Por ello, hay que advertirle a los dueños que el
animal debe seguir haciendo reposo aunque parezca que ha recuperado la
funcionalidad normal

 Suplementos orales que ayuden a proteger y regenerar las articulaciones

Como complemento pueden incorporarse medicamentos que contengan


componentes del cartílago normal, ya sea glicosaminoglicanos sulfatados, ácido
condroitín sulfato, o ciertos azucares y aminoácidos. Estos funcionan
enlenteciendo los cambios degenerativos articulares y mejorando la
viscosidad del líquido sinovial, pero no curan la enfermedad.
 El ejercicio es importante para mantener el peso adecuado aunque este no
debe ser excesivo para no sobre exigir a la articulación y causar más dolor

Tratamiento quirurgico
la intervención quirúrgica temprana puede mejorar el pronóstico de la funcionalidad
clínica aceptable a largo plazo, aproximadamente el 75% de los pacientes jóvenes
tratados de forma conservadora recuperan una funcionalidad clínica aceptable en la
madurez. El resto necesitará otro tratamiento médico o quirúrgico en algún momento
de su vida. La cirugía está indicada en los pacientes más mayores cuando el
tratamiento conservador no es eficaz o cuando los dueños desean ralentizar la
progresión de la degeneración articular y mejorar la probabilidad de que la
funcionalidad de la extremidad sea buena a largo plazo

Cuando el resto de terapias menos invasivas no dan resultado y cuando el caso


es demasiado grave, es posible recurrir a la cirugía para mejorar la salud del
gato. En función de la gravedad, se puede optar por modificar la articulación de
la cadera o bien reemplazar completamente la cadera, aunque esto no es tan
habitual en los gatos como en los perros.

En casos severos, o cuando el tratamiento farmaca-cológico no funcione, se puede


tratar quirúrgicamente mediante osteotomía de la cabeza y el cuello femoral,
formando una pseudoarticulación mucho menos dolorosa, cuyos resultados son muy
satisfactorios

En los gatos con displasia de cadera grave o los que no responden al tratamiento
conservador se debe plantear la intervención quirúrgica, realizando:
 Escisión de la cabeza del fémur: para formar una pseudoarticulación fibrosa
que puede reducir el dolor.
 Osteotomía triple de cadera (OTC): realizando osteotomía del pubis, ilion e
isquion para liberar el acetábulo y reorientarlo para mejorar la congruencia
entre este y la cabeza del fémur. Así se puede corregir la subluxación y
aumentar la estabilidad de la articulación.
 Prótesis artificiales cuando la artrosis o la enfermedad es muy avanzada, se
elimina el acetábulo y la cabeza y cuello femoral para sustituirlos por unos
implantes. Su gran desventaja es su elevado coste.
la técnica que se utiliza es la osteotomía o exéresis de la cabeza femoral. Esta elimina
el contacto de las superficies articulares, desapareciendo el dolor al suprimir el roce y
las microfacturas óseas. Con el tiempo se forma una pseudoarticulación no dolorosa,
pero con movimientos más limitados. El buen desarrollo de la masa muscular
periarticular es la clave del éxito de esta cirugía. Los individuos comienzan a usar el
miembro operado a los 15 días, aproximadamente, pero la recuperación total toma de
3 a 6 meses, y oscila entre un 70% a un 90% del movimiento de una articulación sana.
En animales muy pesados los resultados no son tan buenos

CASO CLINICO
Es traido a consulta un felino, fue comprada por su propietaria como hembra
reproductora para su criadero a los 3 meses de edad. El motivo de consulta es que no
queda preñada a pesar de haber tenido ya varios celos.
1. RESEÑA DEL ANIMAL

 Raza: British short hair


 Sexo: hembra
 Estado reproductivo: hembra entera
 Edad: 10 meses
 Color: lilac
 Peso: 2.900 kg
 Estado reproductivo: hembra entera

2. SINTOMAS

A la anamnesis, la propietaria comenta que la ve decaída, de menor tamaño en


comparación con otros individuos de su misma edad y raza, el macho la intenta montar
pero no hay copula ya que la hembra no soporta el peso del macho y cae al piso.

3. DIAGNOSTICO
A la inspección general, se observa pérdida de masa muscular en tren posterior, bajo
peso, pelo hirsuto, sin otras particularidades.
A la revisación clínica, presenta dolor a la palpación y extensión de la articulación
coxofemoral en forma bilateral. Además, se percibe crepitación en la articulación
coxofemoral izquierda.
Como métodos complementarios se realiza radiografía de cadera ventro dorsal donde
se observa pérdida de profundidad acetabular, falta de espacio articular, mala
coaptación y osteofitosis incipiente en proyección caudal de acetábulo en articulación
coxofemoral izquierda.

Se realiza un análisis rápido de orina dando como resultados densidad mayor a 1050,
pH 6, sin proteinuria ni pigmentos, sin otras particularidades. Se obtiene muestra de
sangre para hemograma sin presentar datos relevantes.
DIAGNOSTICO DEFINITIVO
Se diagnóstica displasia de cadera.

4. TRATAMIENTO
Se decide realizar como tratamiento exéresis de cabeza y cuello femoral izquierda. Se
decide este tratamiento ya que es una técnica con muy buenos resultados en animales
de bajo peso y su objetivo es suprimir el dolor que padece el animal.
Se aconseja quitar del plantel reproductivo al paciente y realizar la castración del
mismo
El pronóstico es bueno ya que en pacientes pequeños la funcionalidad de la
extremidad operada se espera que sea de buena a excelente. Para mejores resultados
se indicó realizar fisioterapia como ejercicios pasivos de rango de movimientos, de 3 a
4 veces por día, hasta que el felino logre soportar su propio peso.
La evolución fue dentro del tiempo esperado y el tratamiento tuvo excelentes
resultados. A las 24 horas el paciente caminaba con normalidad sin apoyar el miembro
intervenido. A la semana apoyaba el miembro izquierdo pero aun sin propiocepción,
con sensibilidad conservada. Al mes ya utilizaba el miembro sin dificultad.

Bibliografía
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tratamiento-de-la-artrosis-de-cadera.

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