Guía para el Control de Ruido
Guía para el Control de Ruido
7.1. INTRODUCCION
El control de ruido consiste en una serie de pautas, técnicas y medidas específicas para man-
tener los niveles de ruido dentro de los márgenes requeridos para un mayor bienestar o para
no poner en peligro la salud auditiva, según el caso. Dichos márgenes están definidos en di-
versas normas como las vistas en la unidad 3, y se basan en distintos criterios, algunos co-
mentados en la unidad 2. Básicamente, existen dos tipos de situaciones en control de ruido:
a) El diseño de una nueva instalación o maquinaria capaz de producir bajos niveles de ruido.
b) La necesidad de corregir una instalación o maquinaria ya en funcionamiento y con proble-
mas de ruido (niveles excesivos para determinada aplicación).
Para el análisis y solución de los problemas de ruido es conveniente seguir las pautas siguien-
tes (aplicables principalmente a ambientes interiores):
1) Identificar las fuentes de ruido y medir o estimar los niveles de ruido de cada uno de ellas.
2) Evaluar el aporte relativo de los campos directo y reverberante.
3) Determinar la importancia del ruido transmitido por la estructura.
4) Evaluar la importancia del sonido transmitido por los flancos (fugas, pérdidas, etc.).
5) Establecer prioridades y niveles requeridos de reducción.
6) Proponer, evaluar y seleccionar medidas de control.
La identificación de las fuentes de ruido consiste no sólo en descubrir qué elementos contri-
buyen a incrementar el campo sonoro de un ambiente acústico (lo cual en la mayoría de los
casos es casi evidente) sino también en determinar cuantitativamente la importancia relativa
de cada fuente. Este conocimiento será esencial, posteriormente, para establecer prioridades
sobre las medidas correctivas a aplicar.
Cuando el control de ruido se encara desde la etapa del proyecto de una instalación se tiene la
ventaja de que es posible conocer a priori las especificaciones sobre la emisión de ruido de
los equipos a utilizar. Sin embargo no siempre serán dichas especificaciones todo lo comple-
1
Unidad 7 – Control de ruido
tas que sería deseable. Por ejemplo, no es común disponer de información sobre la direccio-
nalidad del ruido emitido. En lugar de ello se suele especificar la potencia acústica radiada
bajo determinadas condiciones (que no siempre se indican con claridad), o bien el nivel sono-
ro en dBA a cierta distancia o en cierta posición (por ejemplo en el puesto de operación). En
máquinas grandes, puede justificarse requerir ensayos específicos entre las condiciones de
compra, especialmente cuando se prevea una considerable emisión de ruido.
Otra dificultad es que no es fácil pronosticar el incremento en la emisión a causa del enveje-
cimiento de una máquina, por lo cual un determinado conjunto de medidas de control de rui-
do puede ser efectivo cuando la instalación es nueva pero no algunos años más tarde, al
acumularse el desgaste de partes.
Estos inconvenientes para estimar el ruido provocado por una fuente determinada no existen
en una instalación en funcionamiento, ya que es posible realizar in situ todas las mediciones
que sean necesarias. Sin embargo, surge otra dificultad, que consiste en que en general no es
posible hacer operar de a una las diversas fuentes de ruido debido, por ejemplo, a que no se
puede interrumpir un proceso productivo. El problema pasa a ser entonces el de realizar sufi-
cientes mediciones como para individualizar el aporte de cada fuente individual al ruido gene-
ral. Los recursos disponibles para ello son:
Q 1− α
pef2 = ρ0c θ 2 + 4 w, (7.1)
4 πr αS
se deduce que para r pequeño predomina el campo directo, el cual puede obtenerse, por lo
tanto, midiendo el nivel de presión sonora muy cerca de la fuente.
Si, en cambio, no es posible aislar las fuentes, entonces puede suceder que el campo reverbe-
rante causado por otras fuentes sea mucho mayor que el de la fuente a medir, y como r no
puede hacerse menor que las propias dimensiones de la fuente, resultará imposible obtener el
campo directo de dicha fuente. Afortunadamente, en esos casos la fuente jugará seguramente
un papel muy secundario en el conjunto.
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Unidad 7 – Control de ruido
por lo cual para f < fc deberá prestarse atención a las variaciones del campo reverberante. En
general esto representa un inconveniente sólo para habitaciones relativamente pequeñas, o en
aquellos casos en que estén involucradas frecuencias inusualmente bajas.
= 10 + 10
NPStotal ,i /10 NPSdir ,i /10 NPSrev /10
10
donde NPStotal, i es el valor medido en cada posición.
Entonces:
NPSdir ,i = 10 log 10 ( NPStotal ,i /10
− 10 NPSrev /10 )
Supondremos que el campo reverberante es el medido lejos de las fuentes, es decir,
NPSrev, 1 = 90 dB. En el caso de la primera fuente, su campo directo es lo bastante
pequeño como para que sea NPStotal, i ≅ NPSrev dentro de los márgenes del error de
medición. En este caso la aplicación estricta de la fórmula (7.1) arrojaría el resultado
absurdo de que NPSdir, 1 = −∞ . En realidad no es posible obtener NPSdir, 1 con estos NPSdir, 2 = 88 dB
datos. En los otros casos se obtiene: NPSdir, 3 = 84 dB
wi = Pef ,i 2 = Pref 2 10 10
ρo c ρo c
Sólo tiene sentido calcular w2 y w3. Resulta: w2 = 7 mW
w3 = 3 mW
Podemos estimar ahora α a partir del campo reverberante
1 − α
total: Pef rev 2 = ρo c 4 ( w1 + w2 + w3 )
Sα
En este caso w1 << w2, w3. Resulta: 1
α=
Pref 2 10 NPSrev /10
1 + S
4 ρo c ∑ wi
La superficie interior del salón es: S ≅ 2 × (18× 11 +18× 6 + 11 × 6) = 744 m2,
y entonces: α ≅ 0,054.
Finalmente, podemos calcular el campo reverberante que oca- 1 − α
ρo c 4 wi
sionaría cada fuente individualmente:
NPS rev ,i = 10 log αS
Pref 2
Sustituyendo, resulta: NPSrev,2 = 88 dB
NPSrev,3 = 85 dB
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Unidad 7 – Control de ruido
fuentes de ruido no permita determinar cuál de ellas es responsable de una componente espec-
tral medida en el campo reverberante. Es importante, entonces, distinguir los mecanismos por
los cuales las máquinas generan el ruido. Si el sonido es causado por vibraciones de la fuente,
será necesario utilizar alguna solución técnica como el uso de aisladores de vibraciones.
R×N
f = . (7.2)
60
Si la sierra está en vacío el sonido producido será más débil, ya que se deberá sólo a la inter-
acción entre los dientes y el aire (dejando de lado por el momento el ruido del motor eléctri-
co). Cuando la sierra está cortando, se produce una sucesión de ruidos de impacto con la
misma frecuencia pero mayor intensidad. Este ruido a menudo se refuerza por las resonancias
de la hoja. En efecto, los modos de vibración de una hoja circular son muchos y muy comple-
jos, y su cantidad por unidad de frecuencia crece rápidamente con la frecuencia1. Esto lleva a
que la sierra pueda resonar fácilmente a la frecuencia de los dientes dada por (7.2). Otro caso
es el de los ventiladores, en los cuales vale la misma fórmula, aunque en general la frecuencia
resulta mucho menor debido a que la velocidad angular y el número de aspas son menores.
Las cajas reductoras de engranajes son otra fuente de ruido asociable con la velocidad de giro,
a través del número de dientes.
E2
Solución: La velocidad angular en el primer eje es R1 = 2000 rpm, 30
R 2 =2000× =750 rpm
y en el segundo, debido a la reducción entre los engranajes E1 y E2, 80
La frecuencia generada por la interacción entre E1 y E2 es: R ⋅ 30
f1, 2 = 1 = 1000 Hz
60
Por otra parte, la generada por E3 y E4 es: R ⋅ 25
f 3, 4 = 2 = 312 Hz
60
También es posible encontrar frecuencias armónicas de éstas, especialmente en el caso de engranajes que han
sufrido desgastes o en operación a plena carga. El funcionamiento con una buena lubricación atenúa el desgaste
y a su vez amortigua la emisión de ruidos.
Algunas técnicas de control de ruido son efectivas sólo cuando en la ubicación en la cual
existe el problema de ruido predomina el campo reverberante, y otras, por el contrario, cuan-
do predomina el campo directo. Por ejemplo, tratar acústicamente un local con material ab-
1
Esto es similar a lo que sucede con la distribución de modos normales en un recinto acústico (ver Unidad 5).
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Unidad 7 – Control de ruido
sorbente reducirá el campo reverberante, pero dejará intacto el directo. En cambio, alejar una
fuente de las paredes o interponer una pantalla acústica contribuirá a reducir el campo directo
sin influir apreciablemente en el campo reverberante.
Por este motivo, al evaluar la naturaleza del problema es importante discriminar qué compo-
nente del campo sonoro es la que predomina. En este sentido resulta útil establecer cuál es la
distancia crítica rc, es decir aquélla para la cual ambos campos coinciden (ver unidad 5):
αSQ
rc = . (7.3)
16π (1 − α )
EJEMPLO 7.3: Encontrar la distancia crítica en un local de 744 m2 y α = 0,03 para una fuente ubicada en una
esquina.
Solución: Por estar la fuente ubicada en una esquina, podemos suponer que 8 × 744 × 0, 03
Q = 8. Entonces: rc = = 1,9 m
16π (1 − 0, 03)
Este límite debe tomarse con precaución, ya que el sólo superarlo no garantiza que el campo directo pueda des-
preciarse. Más allá de 3rc el campo reverberante es cerca de 10 dB más intenso que el directo, y más cerca de
rc/3, en cambio, el campo directo supera al reverberante en unos 10 dB.
Otra cosa a tener en cuenta es que la distancia crítica sólo puede obtenerse por comparación
entre el campo directo y el reverberante cuando actúa una única fuente (la que se quiere eva-
luar). Cuando hay varias fuentes operando simultáneamente, la potencia total es mayor y por
lo tanto el campo reverberante también, sin que por ello cambie el campo directo de cada
fuente individual. El resultado será una aparente disminución de la distancia crítica.
El ruido presente en un recinto no se limita al generado por las fuentes ubicadas dentro del
mismo, sino que puede deberse en parte a fuentes externas, separadas por un tabique que act-
úan como transmisores de sonido. Si se conoce la pérdida de transmisión del tabique y el ni-
vel de presión sonora del lado de la fuente, puede aplicarse la fórmula (ver ecuación 5.41):
S12
Lp 2 = Lp1 − PT + 10 log 10 , (7.4)
α 2 S2
donde S12 es la superficie del tabique separador, y S2 la del interior del recinto. Este valor
deberá compararse, y si es necesario sumarse energéticamente al ruido propio del recinto.
EJEMPLO 7.4: En la sala de un banco en plena actividad hay un nivel de presión sonora de 62 dB a 500 Hz.
Entre dicha sala y la oficina de un empleado jerárquico hay una puerta de madera hueca (7 kg/m2) de 70 cm
× 2 m, con buena aislación en las juntas. La oficina mide 4 m × 3,5 m × 2,7 m, tiene un tiempo de reverberación
de 0,7 s y posee un acondicionador de aire cuyo nivel de presión sonora en funcionamiento es de 45 dB. Deter-
minar si el ruido en la sala influye apreciablemente en la oficina.
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Unidad 7 – Control de ruido
de donde: V
α = 0,161 = 0,13
S2 RT
Por otra parte, la puerta tiene una pérdida de trans- 7 ⋅ 500
misión a 500 Hz: PT ≅ 18 log = 19 dB
300
Entonces resulta: 0, 7 ⋅ 2
NPSoficina , debido a la sala = 62 − 19 + 10 log= 35 dB
0,13 ⋅ 68,5
El murmullo exterior queda enmascarado por el ruido propio del aire acondicionado. Cuando éste no funciona,
en cambio, el ruido predominante es precisamente el murmullo originado en la sala.
NOTA: Se despreció la transmisión a través de la pared común entre la sala y la oficina por considerarse que su
PT es mucho mayor que la de la puerta hueca. Tampoco se tuvo en cuenta el efecto de las rendijas entre el perí-
metro de la puerta y su marco debido a que se supuso que la aislación era buena. Sin embargo, en la mayor parte
de los casos reales, la rendija sin protección podría incrementar el ruido transmitido.
La transmisión por flancos consiste en el sonido que pasa de un lado al otro de un tabique
pero no a través del tabique mismo. Dos ejemplos típicos son las rendijas en las aberturas y la
transmisión a través de un cielorraso. Si se tiene una estimación aceptable de la pérdida de
transmisión de un tabique, puede determinarse con facilidad la presencia de transmisión por
flancos, ya que los niveles medidos serán mayores a los esperados. Es importante detectar las
fugas por los flancos ya que de lo contrario puede caerse en el error de procurar aumentar la
perdida de transmisión del tabique, lo cual dará resultados pobres.
Dado que hay una banda que sobresale 10 dB con respecto a las bandas adyacentes, se considera que el ruido es
de carácter tonal, lo cual obligará a elevar en 10 dB el nivel sonoro continuo equivalente. El nivel sonoro total se
calcula como superposición cuadrática:
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Unidad 7 – Control de ruido
EJEMPLO 7.6: Establecer prioridades si se desea reducir a 83 dBA el ruido ocasionado por dos máquinas que
individualmente producen 85 dBA y 92 dBA respectivamente.
Solución: Si las máquinas fueran similares, convendría reducir ambas hasta 80 dBA,
ya que dos fuentes de igual potencia sonora son equivalentes a una sola fuente 3 dB
más sonora. Ahora bien, según el caso, podría argumentarse que la fuente de 92 dBA
se está silenciando en 12 dB, mientras que la de 85 dBA sólo en 5 dB. Otro criterio
podría ser reducir ambas máquinas en una cantidad similar de dB. Si llamamos R a 85 − R 92 − R 83
EJEMPLO 7.7: En el ejemplo anterior, suponer que las soluciones posibles, junto con los resultados esperables
y los costos son las siguientes:
Una vez identificadas las fuentes, establecida la relativa importancia de cada camino de
transmisión y determinadas las prioridades, se deben proponer medidas específicas de control
de ruido. Para ello se aplicarán diversas técnicas como las que se describen a continuación.
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Unidad 7 – Control de ruido
Las medidas de control de ruido pueden clasificarse según en qué punto del trayecto de la
onda sonora se apliquen: en la propia fuente, en la vía de propagación, o en el receptor.
Las soluciones más efectivas son las que se realizan en la misma fuente, es decir, reduciendo
la propia emisión sonora. La filosofía básica consiste en que el sonido que no se genera, no se
propaga y por consiguiente no llega al receptor. En el caso de instalaciones o equipos que se
encuentran ya en funcionamiento este tipo de solución suele ser la más costosa y difícil de
lograr, pues implica modificaciones importantes que obligan, por ejemplo, a retirar o desmon-
tar una máquina, interrumpir servicios o procesos de producción, etc. En la etapa de proyecto,
en cambio, se tienen mayores libertades en cuanto a la toma de decisiones.
Las soluciones en la vía de propagación incluyen el aislamiento sonoro, el tratamiento de su-
perficies con materiales absorbentes, la ubicación de barreras acústicas y el encapsulamiento.
Es el tipo de solución que se adopta habitualmente en instalaciones ya terminadas en las que
aparecen problemas de ruido que no se habían previsto en el proyecto.
Las soluciones en el receptor abarcan desde la aislación o encapsulamiento del mismo, hasta
la protección auditiva o reducción del tiempo de exposición.
En las secciones que siguen se analizan algunas técnicas según la clasificación anterior.
tectora de una máquina rotativa o sustituirla por Figura 7.1. Subdivisión de una correa de trans-
misión para reducir el área radiadora de sonido.
una malla de alambre.
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Unidad 7 – Control de ruido
Otra consideración importante es que si bien la barrera bloquea la onda sonora directa desde
la fuente al receptor, también incrementa el ruido radiado en la dirección opuesta debido a la
reflexión. Si la fuente está muy próxima a la pantalla puede llegar a producirse un incremento
de hasta 6 dB. Como se sugirió en la figura 7.2, esto puede evitarse recubriendo la pantalla
con material absorbente. Si se utiliza un material con α = 0,75 el incremento se reduce a sólo
1 dB. Además, debe protegerse la superficie absorbente, dado que los materiales acústicos
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Unidad 7 – Control de ruido
son delicados. Ello puede hacerse con una chapa perforada, que resulta acústicamente trans-
parente, como se observa en la figura 7.3.
Pantalla Chapa
perforada
Figura 7.3. Estructura constructiva de una pantalla acús- Figura 7.4. Distancias utilizadas en la ecuación 7.5
tica con material absorbente y cubierta protectora. para obtener el número de Fresnel.
En exteriores la efectividad de una pantalla o barrera acústica (figura 7.4) puede predecirse
siguiendo el criterio de alguna normativa (como la ISO 9613-2, vista en la unidad 4) o me-
diante la siguiente ecuación, derivada de la teoría de difracción de ondas, que proporciona la
atenuación debida a la barrera:
2πN
20 log + 5 dB si N ≥ −0, 2
Aten = Th 2πN , (7.5)
0 si N < −0, 2
2
λ ( A + B − C ) en la zona de sombra
N = , (7.6)
− 2 ( A + B − C ) en la zona visible
λ
siendo A, B y C las distancias indicadas en la figura 7.4, y λ la longitud de onda del sonido.
La atenuación anterior se agrega a la atenuación en el aire y a la atenuación por divergencia
geométrica de la fuente (ver unidad 4).
En el proyecto de una barrera acústica deben tenerse en cuenta algunos detalles sin los cuales
la efectividad puede reducirse considerablemente. En primer lugar, la pérdida de transmisión
del material o la estructura a utilizar debe ser mayor que la atenuación adicional que se pre-
tende de la barrera. Una diferencia de 10 dB podría considerarse aceptable. En segundo lugar,
debe tenerse en cuenta que si la barrera no es suficientemente ancha, los cantos verticales se
comportarán a su vez según a las ecuaciones 7.5 y 7.6, por lo cual el campo sonoro resultante
se incrementará por las contribuciones laterales. El peor caso se da cuando la barrera tiene
2
Cuando N < 0, puede reemplazarse por N y la tangente hiperbólica por la tangente trigonométrica (conside-
rando el argumento en radianes).
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Unidad 7 – Control de ruido
forma cuadrada, ya que el sonido de ambos laterales y el que pasa por sobre la barrera llegan
en fase, sumándose directamente sus amplitudes. Por este motivo se recomienda que la barre-
ra se extienda hacia cada lado de la fuente al menos el doble de su altura.
EJEMPLO 7.8: Diseñar una barrera acústica para reducir en 15 dB el ruido de 500 Hz proveniente de una fuen-
te aproximadamente cúbica de 80 cm de lado apoyada en el suelo si el receptor es un operario de altura media
que trabaja parado a 8 m de distancia.
2
Para obtener h, lo más simple es implementar un pequeño programa
iterativo que incremente h gradualmente hasta que se verifique esta rela-
ción. Se obtiene: h = 2,05 m.
Para que la barrera sea efectiva, deberá extenderse unos 4 m a uno y otro PT
lado de la fuente. Con respecto a la pérdida de transmisión, adoptamos δ = 300 10 18 ≥ 14, 7 kg / m 2 .
PT ≥ 25 dB, lo cual puede lograrse con una densidad superficial: f
Considerando que la menor distancia entre las superficies internas del cerramiento y la fuente
es l, entonces se considera que un cerramiento es amplio cuando l > λ (longitud de onda del
ruido emitido por la fuente) y el campo sonoro puede considerarse difuso. En el caso de un
cerramiento compacto (l < λ), se tiene un campo acústico reactivo, sin propagación de energía
y solo con vibración de aire. A continuación veremos los principios de ambos tipos de encap-
sulamientos.
presencia de campo difuso es válida cuando el volumen del cerramiento es grande, en rela-
ción a la longitud de onda.
w= = 14 mW
4 × 407 1 − 0, 027
I) Calculemos el campo sonoro dentro del cerramiento. Para ello evaluemos primero αcerra mi ento . La superficie
total del cerramiento es 17 + 1,5×2 = 20 m2, de los cuales 16 m2 corresponden al ladrillo (α α = 0,03), 1 m2 a la
2
α = 0,05) y 3 m al hormigón del piso (α
puerta (α α = 0,03).
Entonces: 16 × 0, 03 + 1× 0, 05 + 3 × 0, 02
αcerramiento = ≅ 0, 03
20
3
Suponemos que el equipo a encapsular ha sido previamente tratado para aislar las vibraciones, de modo que la
única vía de transmisión sean las paredes y el techo del cerramiento.
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Unidad 7 – Control de ruido
4 π r 2
α cubierta S cubierta
Nótese que hemos utilizado r = 0,75 m, que es
la mínima distancia entre el equipo y la cu-
bierta4. El valor correspondiente de NPS es: NPSdentro del cerramiento = 110 dB.
Vemos que hubo un incremento de 15 dB respecto al campo reverberante original. Sin embargo, esto es lo que
ocurre dentro del encapsulamiento, y estamos interesados más bien en lo que sucede fuera de él.
Para ello aplicamos la ecuación 7.4: S12
NPSafuera = NPSadentro − PT + 10 log =
α galpón S galpón
17
= 110 − 44 + 10 log = 66 dB
0, 027 × 650
La pérdida por inserción es, entonces: PI = NPSantes - NPSdespués = 95 - 66 = 29 dB.
En este caso la pérdida por inserción es menor que la pérdida de transmisión, ya que como consecuencia de la
escasa absorción de las superficies internas del cerramiento el nivel de presión sonora dentro del mismo aumentó
de 95 dB a 110 dB. El propósito de agregar material absorbente (lana de vidrio) será, justamente, reducir este
nivel.
II) Repitamos ahora el cálculo anterior con el agregado de la lana de vidrio de 50 mm en las superficies interio-
res del cerramiento, excepto el piso y la puerta.
Admitiendo un α = 0,7 para la lana de vidrio a 500 16 × 0, 7 + 1× 0, 05 + 3 × 0, 02
αcerramiento = ≅ 0,57
Hz, se tendrá: 20
Nuevamente aplicando 7.1: 1 1 − 0,57
Pef 2 ≅ 407 +4 0, 014 =
4π × 0, 752
0,57 × 20
= 407 ( 0,14 + 0,15 ) 0, 014 = 1, 66 Pa 2
En este caso el campo directo y el reverberante son
casi iguales. Esto corresponde a: NPSdentro del cerramiento con absorción = 95 dB.
El valor dentro del cerramiento es ahora igual al correspondiente al campo reverberante sin el cerramiento.
Hemos conseguido reducir 15 dB el nivel de presión sonora en su interior, por lo cual cabe esperar una reduc-
ción igual para el nivel fuera del cerramiento.
Tenemos, entonces: NPSafuera con cerramiento y lana de vidrio =
66 − 15 = 51 dB.
Finalmente: PIcerramiento con absorción = 95 – 51 = 44 dB .
En este caso, por haber reducido el NPS dentro del cerramiento, la pérdida por inserción coincidió (por casuali-
dad) con la PT.
Del análisis de los resultados obtenidos se desprende que el cerramiento sin absorción permite una reducción
apreciable, pero con absorción ésta resulta mucho mayor. Teniendo en cuenta que la misma es, por ser pequeña
el área a cubrir, una solución muy económica, en general es de práctica realizar dicho tratamiento absorbente
complementario.
NOTA: Es interesante comparar esta solución con el simple 1 − αcubierta
agregado de absorción acústica en todo el galpón. Para Pef ≅ ρo c 4 w ⇒
2
4
El cálculo de la distancia crítica en este recinto arroja un resultado de alrededor de 15 cm, por lo cual podría-
mos haber despreciado el campo directo.
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Unidad 7 – Control de ruido
NOTA: La ecuación (7.4) indica que, para conseguir una reducción adecuada de los niveles sonoros se deben
escoger las paredes del cerramiento con alta pérdida de transmisión PT. Generalmente, la PT debe ser mayor que
20 dB. Además, se debe escoger también la menor área S12 y la máxima absorción interna αcerramiento . Sin embar-
go, la PT es la contribución más efectiva en la reducción de ruido.
En la práctica, no siempre el campo es perfectamente difuso (esto solo se da para altas frecuencias y en espacios
grandes). En tal sentido, el modelo utilizado puede presentar variaciones de hasta 4 dB en relación a los niveles
reales.
En casos severos, puede mejorarse la aislación acústica utilizando paredes dobles. Esto posi-
bilita una mayor aislación por unidad de peso superficial utilizada. Otro elemento a cuidar es
el de las rendijas en las aberturas. El cierre deberá ser muy preciso, sino es factible que se
desmejore notablemente el rendimiento que podría lograrse con una gruesa pared o una costo-
sa puerta o ventana. Finalmente, existen muchos casos en que la necesidad de deshacerse de
gases de combustión u otras razones hacen imposible un encapsulamiento total. En estos ca-
sos deben preverse la adecuada circulación de gases o ventilación, y los tratamientos acústi-
cos necesarios para minimizar el escape de ruido por los conductos.
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Unidad 7 – Control de ruido
A B A B
Incorrecto Correcto
Figura 7.5. Ubicación de las entradas o salidas para circulación de aire en locales contiguos. Cuanto mayor sea
la distancia más efectiva será la aislación.
Desde el punto de vista técnico, las medidas de control practicadas sobre el receptor (un ser
humano) son las más sencillas, aunque su efectividad es difícil de garantizar ya que depende
fuertemente del factor personal (ej. tomar conciencia de la necesidad de cumplir con los pre-
ceptos de seguridad impuestos). Además del encapsulamiento (que se encuadra mejor dentro
de las técnicas de control en la vía de propagación), las dos principales formas de control de
ruido en el receptor son la protección auditiva y la reducción del tiempo de exposición.
a) Tapones intraaurales
Son dispositivos pequeños y blandos que se introducen en el canal auditivo. Los hay de varios
formas y materiales. Los confeccionados con siliconas suelen tener una serie de aletas ligera-
mente cónicas alrededor de un núcleo (figura 7.6a) o una única punta cónica (figura 7.6b).
Luego existen modelos constituidos por lana mineral o guata envuelta por una delgada funda
de polietileno (figura 7.7a). Un tercer modelo está formado por un cono truncado de espuma
plástica con la punta redondeada (figura 7.7b), cuya característica distintiva es que puede
comprimirse considerablemente (figura 7.7c), recuperando lentamente sus dimensiones origi-
nales. De esa forma es posible introducirlos en el canal auditivo, ajustándose perfectamente,
al descomprimirse, a la anatomía individual del usuario.
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Unidad 7 – Control de ruido
(a) (b)
Figura 7.6. Dos formatos de protectores auditivos intraaurales de silicona
Figura 7.7. (a) Protectores auditivos intraaurales de lana mineral o guata recubierto con una funda de polietile-
no. (b) Protector auditivo de espuma plástica expansible. (c) Igual que en (b), comprimido.
Los protectores de siliconas son reutilizables, requiriendo únicamente, por razones de higiene,
su lavado después de cada uso. Los protectores de lana mineral son descartables, y están es-
pecialmente indicados para suministrarlos a personas que deban ingresar transitoriamente un
área de riesgo auditivo. Su costo por cantidad es sumamente reducido.
Una característica de los protectores mencionados es que su atenuación varía considerable-
mente con la frecuencia, siendo en general mayor en las altas que en las bajas frecuencias.
b) Protectores de orejera
Son dispositivos que recubren la oreja con una almohadilla
perimetral adosada a un casquete de plástico. Este casquete
está cubierto en su interior con una espuma absorbente. En
algunos casos la almohadilla se encuentra protegida por un
forro que impide la deposición de suciedad o el efecto de la
transpiración. Cada par está sujeto a una vincha (ver figura
7.8) cuya finalidad es ejercer cierta fuerza entre las almo-
hadillas y la cabeza, de manera que el cierre sea lo más
hermético posible.
Desde luego, todos estos protectores son reutilizables, y es
conveniente mantenerlos limpios dado que, en algunos ca-
sos, y debido a la presión que se ejerce contra la piel que Figura 7.8. Protectores auditivos
rodea a la oreja, pueden ocasionar irritaciones o reacciones de orejera. Los casquetes están
alérgicas que se incrementan con la deposición de sales de- cubiertos en su interior con materia-
bida a la transpiración, lo cual obliga a un mayor cuidado. les absorbentes.
Debido a que las almohadillas perimetrales se encuentran sometidas a esfuerzos mecánicos y
al contacto con la transpiración, se gastan más rápidamente que otras partes, por lo cual es
necesario sustituirlas periódicamente por repuestos nuevos.
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Unidad 7 – Control de ruido
rará la onda sonora que interferirá destructivamente con la onda recibida, un segundo micró-
fono que captará el “error” o ruido residual en el punto a controlar, y un sistema de control
que recibe señal de ambos micrófonos y genera la señal para el altavoz.
Esta estructura se muestra en el diagra- Micrófono Micrófono
de entrada Altavoz de error
ma de bloques de la figura 7.9.
En general se utilizan sistemas adapta-
bles (adaptativos), cuyos parámetros se Onda
van obteniendo dinámicamente a partir incidente
Sistema
de la señal de error, de manera de mi- de control
nimizarla. Estos protectores son más
Figura 7.9. Diagrama de bloques de un sistema de control
efectivos en baja frecuencia. activo de ruido.
Desde el punto de vista acústico, los protectores auditivos pueden especificarse por medio de
medidas subjetivas y objetivas. Las mediciones subjetivas se realizan comparando el efecto
de los protectores sobre el umbral de audición de una persona promedio en condiciones esti-
puladas (Norma IRAM 4060-1/1998). Se define la atenuación acústica como la diferencia
entre los umbrales de audición de un sujeto con el protector y sin él:
Se mide filtrando un ruido específico por medio de filtros de banda de tercio de octava cen-
trado en las bandas de 63 Hz a 8000 Hz. Los valores de la atenuación acústica serán de utili-
dad para estimar el nivel sonoro al cual está expuesto el usuario a partir del espectro de
bandas del ruido en cuestión (ver sección posterior).
Las mediciones objetivas sólo se utilizan, actualmente, para el control de calidad o la investi-
gación del efecto del envejecimiento en los protectores de orejera. La medición se realiza
utilizando un dispositivo especial normalizado que simula la cabeza, dotado de un micrófono
calibrado dentro de un orifico lateral (que sustituye al canal auditivo). Se determina la dife-
rencia en decibeles entre la señal captada por el micrófono sin el protector y con él, la cual se
denomina pérdida por inserción:
Se mide con un ruido especifico filtrado mediante filtros de banda de tercio de octava. Obsér-
vese que la atenuación acústica no necesariamente debe coincidir con la pérdida por inser-
ción, aunque para un mismo protector cada una de estas especificaciones debería ser
aproximadamente estable en el tiempo.
Dado que en última instancia lo que interesa es el nivel sonoro en el oído de la persona ex-
puesta, es necesario determinar cuál será dicho nivel cuando se utiliza un determinado mode-
lo de protectores auditivos. Supondremos que conocemos la atenuación acústica de los
protectores obtenida por el método subjetivo. Entonces el nivel sonoro con ponderación A
efectivo será:
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Unidad 7 – Control de ruido
7
LA´= 10 log ∑10(
L ( fi ) + A( f i ) − AP ( f i ) ) /10
(7.9)
i =1
donde fi son las frecuencias centrales de las bandas de octava desde 125 Hz hasta 8000 Hz,
L(fi) es el nivel de presión sonora en la banda de octava centrada en fi, A(fi) es la ponderación
A correspondiente a la banda de octava centrada en fi, y AP(fi) es la atenuación acústica del
protector en la banda de octava centrada en fi.
EJEMPLO 7.10: Calcular el nivel sonoro f [Hz] 125 250 500 1000 2000 4000 8000
A efectivo al cual está expuesto un usuario L(f) [dB] 79,5 82,5 85,5 88,5 91,5 94,5 97,5
mientras utiliza protectores auditivos, cuyo
A(f) [dB] -16,1 -8,6 -3,2 0 1,2 1,0 -1,1
nivel de ruido y atenuación se indican en la
fila 1 y 3, respectivamente, de la tabla de la AP(f) [dB] 7 11 16 20 25 33 30
derecha. Total [dB] 56,4 62,9 66,3 68,5 67,7 62,5 66,4
Solución: Aplicando la fórmula 7.9, obtenemos: LA´ = 73,7 dBA.
Esto puede lograrse ya sea con una jornada de trabajo heterogénea, es decir en la cual se al-
ternen las actividades que deban realizarse en ámbitos ruidosos, o por medio de la rotación de
tareas, es decir asignando periódicamente a diferentes empleados las tareas más ruidosas. Este
enfoque no siempre es posible, ya que requiere una capacitación para múltiples tareas por
parte del personal que se irá reemplazando mutuamente.
En general este enfoque suele ser un enfoque transitorio hasta que se proporciona la protec-
ción auditiva o hasta que se practican las correspondientes soluciones de ingeniería (trata-
miento de la fuente o de la vía de transmisión).
REFERENCIAS
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