COMUNIÓN ÍNTIMA CON DIOS
“LAS COLUMNAS DE LA COMUNIÓN”
Mensaje #5 - Pastor José Mallén Malla
1 Juan 5:1-21
INTRODUCCIÓN:
Al llegar al final de la Epístola, Juan concluye su mensaje de la forma más
adecuada, tal y como un buen maestro lo haría: Recapitulando y Repasando
lo anteriormente enseñado. A vuelo de pájaro, menciona todos esos elementos
importantes que componen nuestra comunión intima y que nos ayudan a
medir de una forma objetiva la temperatura de nuestra cercanía real a Dios.
El titulo que hemos escogido para estudiar este capítulo condensador de
la Epístola de Juan es este: “LAS COLUMNAS DE LA COMUNION”. Estos son los
pilares que poseen en sí mismos un significado e importancia singular, pero que
al mismo tiempo depende el uno del otro para su completa permanencia.
Amados hermanos, este es nuestro momento de:
• Evaluar los pilares que sostienen nuestra comunión con Dios.
• Identificar cual columna necesita de mayor atención.
• Buscar el punto de debilidad y repararlo con la ayuda del Espíritu.
• Prestar detenida atención y tomar medidas en caso de que nuestra
comunión esté a punto de colapsar.
¿Por qué hacemos énfasis en acciones a tomar de parte nuestra? Pues
como toda la epístola del apóstol Juan nos enseña, Dios hizo todo lo que tenía
que hacer para hacer posible nuestra comunión con Él.
• Está ahora en nosotros acercarnos a Él.
• Está ahora en nosotros hacer lo que está de nuestra parte para
permanecer fielmente en una cada vez mayor, comunión intima con
Dios y con Su Hijo Jesucristo (1 Juan 1:4).
Iniciemos el estudio bajo el siguiente bosquejo:
I. COLUMNA # 1: CREER QUE JESÚS ES EL CRISTO
II. COLUMNA # 2: NACER DE DIOS
III. COLUMNA # 3: AMAR AL PADRE
IV. COLUMNA # 4: AMAR AL HERMANO
V. COLUMNA # 5: GUARDAR SUS MANDAMIENTOS
VI. COLUMNA # 6: VENCER AL MUNDO
VII. COLUMNA # 7: TESTIMONIO DE JESUCRISTO
VIII. COLUMNA #8: CERTEZA DE VIDA ETERNA
IX. COLUMNA #9: CERTEZA DE QUE DIOS OYE LAS ORACIONES
X. COLUMNA #10: SEPARACIÓN DEL PECADO
I. COLUMNA # 1: CREER QUE JESÚS ES EL CRISTO
1 de Juan 5:1ª
No es un creer superficial: Juan 2:23-25 “Estando en Jerusalén en la fiesta de
la pascua, muchos creyeron en su nombre, viendo las señales que hacía. Pero Jesús
mismo no se fiaba de ellos, porque conocía a todos, y no tenía necesidad de que
nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre”.
No es un creer impersonal: Santiago 2:19 “Tú crees que Dios es uno; bien
haces. También los demonios creen, y tiemblan”.
No es un creer ideológico: Juan 7:38 “El que cree en mí, como dice la
Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva”. Es un creer como dice la
Escritura doctrinalmente correcto.
Es creer que Jesús, el hombre que vino a la tierra hace 2000 años, el
hombre que vivió una vida completamente santa y que cumplió con
toda la ley de Dios, es el Ungido Hijo de Dios, enviado a la tierra con la
misión de salvar a la humanidad, a través de su muerte en la cruz y de
su resurrección de entre los muertos.
Es creer que el pecado que Cristo cargó en la cruz y por el cual tuvo
que morir, no era suyo sino mi pecado pasado, presente y futuro (2 Co.
5:21).
Es creer que Jesús era el Único capaz de tomar mi lugar aquí en la tierra,
por cuanto continuó siendo 100 por ciento Dios en un cuerpo 100 por
ciento humano.
Es creer que Él venció la muerte con poder y que vive y reina por los
siglos de los siglos.
Es creer que hizo ese sacrificio por amor a mí para reconciliarme con
Dios. Cuando Juan dice aquí creer que Jesús es el Cristo, quiere decir
creer de corazón, confesar con la boca y vivir acorde a la verdad de
que este Jesús de quien el mismo testifica, es Mi Cristo, Mi salvador y Mi
Señor.
Iglesia de Convertidos a Cristo 2
XXVI Campamento Familiar Primera Epístola del Apóstol Juan
II. COLUMNA # 2: NACER DE DIOS
1 de Juan 5:1b
Consecuencia de Creer que Jesús es el Cristo, como dice la Escritura.
Morimos a la naturaleza vieja, corrompida y separada de Dios y venimos
a Nacer espiritualmente a una naturaleza divina, a una nueva vida. “De
modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he
aquí todas son hechas nuevas” 2 Corintios 5:17.
Para esto se manifestó el gran amor de Dios, para que seamos hechos
hijos de Dios, y coherederos con Cristo. “Mirad cuál amor nos ha dado el
Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce,
porque no le conoció a él” 1 Juan 3:1.
El requisito para entrar en el Reino de los Cielos. “Respondió Jesús y le dijo:
De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de
Dios” Juan 3:3
III. COLUMNA # 3: AMAR AL PADRE
1 de Juan 5:1c
La tercera columna sigue la secuencia lógica de las dos anteriores:
Amar al Padre. Dice el mismo Juan en 1 Juan 4:19 - “Nosotros le amamos a
él, porque él nos amó primero”.
Una vez hemos sido constreñidos por la verdad del amor de Dios, no nos
podemos resistir a:
o Lo grandioso de Su amor por una humanidad pecadora.
o Lo grandioso de Su amor por la magnitud de Su sacrificio.
o Lo grandioso de Su amor por su origen divino.
Frente a un amor así, luego de haber nacido de Dios, no tenemos otra
opción más que la de amar en respuesta voluntaria y gozosa al que nos
salvó y adoptó como hijos suyos.
Iglesia de Convertidos a Cristo 3
XXVI Campamento Familiar Primera Epístola del Apóstol Juan
IV. COLUMNA # 4: AMAR AL HERMANO
1 de Juan 5:1d-2
A medida que respondemos al amor de Dios y participamos de una
nueva vida en Cristo, todo aquel que también ha sido tocado por el
mismo amor y ha venido a los pies del Señor le llamamos hermano
espiritual, compartimos:
o El mismo Dios.
o El mismo Padre.
o El mismo nuevo nacimiento.
o La misma naturaleza divina.
o La misma adopción.
Pablo es todavía más específico en cuanto a la unidad que deben
practicar en amor todos los que hemos nacido de Dios. Efesios 4:1-6. “Yo
pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que
fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia
los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el
vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una
misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y
Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.
Nuestro hermano espiritual es hermano en cuanto a:
o Origen por cuanto nacimos de Dios.
o Propósito por cuanto vivimos por y para Dios.
o Misión por cuanto servimos juntos a Dios aquí en la tierra.
Lo más lógico es que amemos al hermano y Juan nos da la fórmula
para comprobar si le amamos correctamente: la medida en que
amemos a Dios y obedezcamos Su Palabra.
Iglesia de Convertidos a Cristo 4
XXVI Campamento Familiar Primera Epístola del Apóstol Juan
V. COLUMNA # 5: GUARDAR SUS MANDAMIENTOS
1 de Juan 5:3
Cuando entendemos la importancia de obedecer a Su Palabra,
entonces guardar sus mandamientos no será una carga, no será
gravoso. Sino un deleite, un deseo, un disfrute y sobre todo, la
demostración más práctica de nuestro amor a Dios.
Cuando comprendemos que Sus mandamientos poseen Su voluntad
expresa para nuestra vida y nos conducen por el camino hacia una
comunión más intima con Él, entonces guardarlos será un placer y no
una carga.
El capítulo más largo de toda la Biblia es el Salmo 119 y nos habla de
principio a fin sobre Los Mandamientos de Dios. Y para tener una
probadita de sus efectos en nuestras vidas veamos solo algunos
versículos:
1. Nos alejan de la iniquidad. “Pues no hacen iniquidad los que andan en sus
caminos” (v. 3).
2. Limpian nuestro camino. “¿Con qué limpiará el joven su camino?
Con guardar tu palabra” (v. 9).
3. Dan vida al alma. “Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu
palabra” (v. 25).
4. Consuelan en la aflicción. “Ella es mi consuelo en mi aflicción, porque tu
dicho me ha vivificado” (v. 50).
5. Traen bendiciones a nuestra vida. “Estas bendiciones tuve porque guardé
tus mandamientos” (v. 56).
6. Son mejores que las riquezas. “Mejor me es la ley de tu boca que millares
de oro y plata” (v. 72).
7. Son lámpara a nuestros pies. “Lámpara es a mis pies tu palabra, y
lumbrera a mi camino” (v. 105).
Para aquellos que piensan que obedecer a Dios es una carga
insoportable, Jesús mismo les invita a venir y a recibir Su descanso. La
carga que llevábamos antes de conocer a Cristo en el mundo, es
mucho más pesada que la que Cristo nos da. Su yugo es fácil y ligera Su
carga. Él dijo: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os
haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo
es fácil, y ligera mi carga” Mateo 11:28-30.
Iglesia de Convertidos a Cristo 5
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VI. COLUMNA # 6: VENCER AL MUNDO
1 de Juan 5:4-5
En estos dos versículos, se nos enfatiza la misma idea tres veces:
o La persona que es nacida de Dios vence al mundo.
o La victoria que ha vencido al mundo es nuestra fe.
o El que vence el mundo es el que cree que Jesús es el Hijo de Dios.
Vencer al mundo es ganar la victoria sobre el patrón pecaminoso de
vida, la cual es otra manera de describir la obediencia a los
mandamientos de Dios. “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus
mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (v. 3).
Esta victoria no es imposible para aquel que ha nacido de nuevo, pues
el Espíritu que mora en el le da la fuerza y el poder que necesita para
resistir al diablo y al sistema que gobierna. “Porque no nos ha dado Dios
espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” 2 Timoteo 1:7.
Juan habla aquí de dos aspectos de la victoria. La victoria inicial
lograda al momento de volver la espalda al mundo y regresar a Dios:
“ha vencido” y la victoria continua en la lucha día a día de nuestra vida
como creyentes en un mundo contaminado y corrompido: “vence”. Así
pues, hemos vencido y continuamos venciendo sobre:
o Satanás. “Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes
contra las asechanzas del diablo” Efesios 6:11.
o El Pecado. “...sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado
juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no
sirvamos más al pecado. Porque el que ha muerto, ha sido justificado del
pecado. Y si morimos con Cristo, creemos que también viviremos con él”
Romanos 6:6-8.
o Temor y desesperación. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy
como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” Juan14:27.
o Pruebas y tentaciones. “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis
paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”
Juan 16:33.
Iglesia de Convertidos a Cristo 6
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VII. COLUMNA # 7: TESTIMONIO DE JESUCRISTO
1 de Juan 5: 6-10
La legitimidad de la misión del Hijo de Dios aquí en la tierra es
confirmada por el testimonio de más de dos testigos, según la ley. Esta
veracidad es el fundamento a nuestra fe y argumento contra las falsas
enseñanzas. Nuestra fe no está basada en fabulas ni en cuentos de
hadas. Y el apóstol Juan aquí nos presenta los testigos que confirman
estos hechos.
No obstante, antes de enumerar a dichos testigos, expone el error a
partir de la declaración de la verdad acerca de la misión de Jesucristo.
Los gnósticos ensenaban que el Cristo celestial vino sobre el Hombre-
Jesús en el Jordán, y le abandono antes de que padeciera la muerte en
la cruz; es decir, que Jesús fue simplemente humano hasta el momento
de ser bautizado y luego fue simplemente humano al momento de morir
en la cruz.
La respuesta de Juan es esta: “Este es Jesucristo, que vino mediante agua y
sangre; no mediante agua solamente, sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu es
el que da testimonio; porque el Espíritu es la verdad” (v. 6).
Jesucristo vino a la tierra mediante agua (representando el bautismo) y
mediante sangre (representando su crucifixión) y lo enfatiza
marcadamente. Jesús era el Cristo antes de ser bautizado y siguió
siendo Cristo a la hora de morir en la cruz. Esto es sumamente
importante, pues si Jesús hubiera sido solamente hombre al morir en la
cruz, todo el evangelio cae a tierra. ¿Quiénes confirman la verdad
acerca de Jesucristo? Los testigos:
1. El Espíritu Santo. El (v. 6c) dice “...porque el Espíritu es la verdad” Dice
Juan que el Espíritu es el que testifica que Jesús es el Hijo de Dios.
Testimonio que permanece en tiempo presente continuo a pesar de
hablar sobre hechos que sucedieron 2000 años atrás. El Espíritu da
testimonio a los creyentes desde el momento en que descendió
como paloma sobre Jesús en el momento de su bautismo, hasta el
día de hoy. Sigue convenciendo a los cristianos individualmente que
Jesús es el Hijo de Dios y que vino al mundo para salvarnos. Y su
testimonio es verdad porque El mismo es la verdad.
2. Agua. Su bautismo testifica que Jesús es el Hijo de Dios. El Espíritu
descendió como paloma sobre Él, la voz de Dios fue escuchada por
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XXVI Campamento Familiar Primera Epístola del Apóstol Juan
todos: “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en
quien tengo complacencia” Mateo 3:17 y Juan el Bautista testifico, luego
de haber anunciado mucho su venida, que Jesús es el Cordero de
Dios que quita los pecados del mundo.
3. Sangre. Su muerte en la cruz testifica que Jesús es el Hijo de Dios. En la
muerte Cristo cargo con los pecados de la humanidad, pagando el
precio que cada uno de nosotros debía. Solo Dios podía hacer eso. Él
es el sacrificio perfecto por toda la humanidad, tal y como nos
ensena Hebreos. Y Su resurrección, confirma el poder de Dios sobre la
muerte y su victoria sobre el pecado. El nos libro de la muerte eterna
por medio de su propia muerte, pero esta muerte no pudo contenerlo
para siempre, porque es Dios.
Dice Juan que estos tres testigos El Espíritu, el agua y la sangre,
concuerdan con la verdad de que Jesús es el Hijo de Dios. “Y tres son los
que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres
concuerdan” (v. 8). Estos testigos, son los que dan testimonio aquí en la
tierra. Pero también hay otros tres testigos que testifican desde el Cielo,
“Porque tres son los que dan testimonio en el cielo: el Padre, el Verbo y el Espíritu
Santo; y estos tres son uno” (v. 7):
1. El Padre: Testifica que Jesús es Su Hijo. Lo proclamó Su Hijo en el
bautismo, al permitirle hacer las obras de Dios (como dice Jesús: yo
hago las obras del Padre. Juan 10:37-38), en la transfiguración, en la
cruz al rasgar el velo del templo y en su resurrección.
2. El Verbo testifica que Jesús es Hijo de Dios. Verbo significa la Palabra
de Dios. ¿Pero cómo la Palabra puede ser un testigo aquí? Porque
Cristo mismo es la Palabra de Dios declarada al mundo. El mensaje
que Dios quería comunicar está perfectamente expresado en la obra
de Cristo en la tierra.
Juan 1:1-4, 14 dice que Aquel Verbo habitaba con Dios, era Dios y
estaba con Dios (dicho en pasado, no porque dejo de ser Dios, pero al
hacerse hombre, se despojo de su eternidad como Dios. “Y aquel Verbo
fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del
unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (v. 14).
Colosenses 1:15, 20 dice: que El es la imagen del Dios invisible y por
medio de Él reconcilió consigo todas las cosas, haciendo la paz
mediante la sangre de Su Cruz.
Iglesia de Convertidos a Cristo 8
XXVI Campamento Familiar Primera Epístola del Apóstol Juan
Hebreos 1:3 hablando de Jesús dice: “...el cual, siendo el resplandor de su
gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la
palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por
medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas”.
3. Espíritu Santo como persona de la Trinidad, da testimonio desde el
Cielo que Jesús es Hijo de Dios.
Estos tres (Padre, Verbo y Espíritu) son uno, perfecta unión, y confirman el
testimonio en la tierra (Espíritu, agua y sangre), los cuales concuerdan.
Juan continua en el (v. 9) diciendo: “Si recibimos el testimonio de los hombres,
mayor es el testimonio de Dios; porque este es el testimonio con que Dios ha
testificado acerca de su Hijo”. Lo que nos quiere decir es que si creemos a
los hombre (incluyéndose a él mismo como testigo ocular), mayor es el
testimonio de Dios. Y lo que Dios dice sobre Su Hijo es que en Él está la
vida eterna. “El que cree en el Hijo de Dios, tiene el testimonio en sí mismo; el
que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que
Dios ha dado acerca de su Hijo. Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida
eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no
tiene al Hijo de Dios no tiene la vida” (vv. 10-12). El que cree en el Hijo de
Dios tiene el testimonio en sí mismo en una vida transformada por la Fe
en Cristo y en la certeza de la vida eterna que en Él recibimos.
VIII. COLUMNA #8: CERTEZA DE VIDA ETERNA
1 de Juan 5:13
Nuestra seguridad de que tenemos vida eterna constituye la columna
#8 de nuestra comunión.
Es nuestro motor.
Es igualmente uno de los propósitos por el que Juan escribe la
epístola: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo
de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre
del Hijo de Dios”. Para que sepan que tienen (presente) y para que
sean estimulados a confiar en el Nombre del Hijo de Dios, o sea, en la
persona de Jesucristo, su obra por nuestra salvación y su labor como
intercesor y defensor actual del creyente.
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XXVI Campamento Familiar Primera Epístola del Apóstol Juan
IX. COLUMNA #9: CERTEZA DE QUE DIOS OYE LAS ORACIONES
1 Juan 5:14-17
“Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a
su voluntad, él nos oye” (v. 14). Al estar en intima comunión con Dios,
nuestra comunicación a través de la oración será escuchada sin
obstáculos.
El nos oye. Como dice Isaías 65:24 - “Y antes que clamen, responderé yo;
mientras aún hablan, yo habré oído”.
La única condición es que:
o Pidamos conforme a Su voluntad.
o Conforme al plan perfecto que tiene para nuestras vidas.
o Conforme a lo que nos conviene y lo que es mejor, lo cual El sabe.
La bendición de ser escuchados en oración, no solo nos beneficia, pero
también a los que nos rodean, cuando intercedemos por otros.
Al referirse a pecados de muerte, sabemos por las Escrituras que la
blasfemia al Espíritu Santo conduce a la muerte Espiritual en Marcos
3:29, así como el rechazo a la obra de Cristo en Hebreos 6:4-6.
Pero por el contexto de la epístola, aquí en los (vv. 16b y 17),
posiblemente se refiera a aquellos supuestos hermanos que se
apartaron para seguir las enseñanzas falsas.
El apóstol Juan les exhorta a orar por todos, y a dejar el juicio final a Dios.
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X. COLUMNA #10: SEPARACIÓN DEL PECADO
1 de Juan 5: 18-19, 21
La separación del pecado es vital para nuestra comunión. Por esto es
nuestra última, pero no menos importante columna de soporte.
Al nacer de nuevo, Dios nos liberta de la esclavitud del pecado y nos
libra del dominio de Satanás.
Ya no somos esclavos y el maligno no tiene potestad sobre nosotros.
No obstante, hay algo todavía corrompido en nosotros que nos será por
carga hasta el día en que seamos transformados, y es nuestra vieja
carne. Aun como creyentes, Satanás tratara de poner trampas a
nuestro viejo hombre para que caigamos en trampas pecaminosas por
esto dice el apóstol Juan en el (vv. 18-19): “Sabemos que todo aquel que ha
nacido de Dios, no practica el pecado, pues Aquel que fue engendrado por Dios le
guarda, y el maligno no le toca. Sabemos que somos de Dios, y el mundo entero
está bajo el maligno”.
La promesa es clara para aquel que procure apartarse del pecado,
Dios le guardara. El (v. 21) “Hijitos, guardaos de los ídolos. Amén”. nos
exhorta a guardarnos de los ídolos, refiriéndose a cualquier cosa que
pretenda tomar el lugar de Dios.
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CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
1 Juan 5:20
“Pero sabemos que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado entendimiento para conocer
al que es verdadero; y estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el
verdadero Dios, y la vida eterna”.
El apóstol Juan nos está diciendo que este acontecimiento que se produjo
ya, en el tiempo pasado, pero que sus efectos continúan en el presente nos
confirma la idea que Él ha venido y está aquí presente.
Además dice Juan, nos ha dado entendimiento para conocer al que es
verdadero.
El principal objetivo de la venida de Cristo fue revelarnos al Padre.
El verbo “conocer” aquí se refiere a un conocimiento experimental y cordial.
Un conocimiento intimo.
La idea es que no sólo conocemos al verdadero, sino que permanecemos
en Él.
Juan concluye diciendo que Jesús mismo, que nos revela al Dios invisible de
la creación, Él mismo es Dios verdadero y la Vida eterna. Sin Cristo, no hay
vida eterna.
Por esto dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por
mí” Juan 14:6.
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