Conflicto y Tenencia de Tierras en Colombia
Conflicto y Tenencia de Tierras en Colombia
Resumen
Colombia es un país que ha sido azotado por la violencia debido a que la ausencia del estado
en muchos aspectos y zonas del país, ha patrocinado una guerra interna entre grupos armados
al margen de la ley y civiles alzados en armas que intentan proteger sus derechos. En un periodo
histórico este conflicto promovió el despojo forzado de tierras, el apoderamiento de riquezas y
tierras en pocas manos, la desactualización catastral del territorio, la falta de seguridad jurídica
en la posesión de tierras y las falencias en el apoyo a la ruralidad campesina, siendo este último
el causal de que, a pesar de la riqueza del suelo del país, se presente un estancamiento en el
desarrollo agropecuario del mismo.
En este documento se pretende explicar cómo la tierra ha sido el detonador principal del
conflicto interno del país, y ha propiciado el desplazamiento de la población mediante actos
violentos que radican en el despojo y abandono forzado de tierras, que la jurisdicción
colombiana permitió a través de las falencias en su legislación, falencias que fueron
aprovechadas por funcionarios y entidades corruptas que titularon la tierra despojada a nombre
de los más adinerados del país.
El compendio de estos fallos junto con los rezagos de la guerra, hacen evidente que el país aún
enfrenta los mismos problemas, que giran en torno a tres ejes, la desactualización del territorio,
la falta de titulación de tierras a los campesinos despojados y la acumulación del territorio en
pocas manos, por lo cual el gobierno intenta tomar cartas en el asunto, generando leyes como
la ley de víctimas y la ley de restitución de tierras para activar el desarrollo rural del país, pero
es claro que la implementación de estas leyes no es eficaz y no genera los resultados esperados,
frente a esto, el gobierno finalmente comprende que para mejorar las condiciones de la
estructura interna del país es necesaria la paz, paz que tras años de negociaciones logra ser
firmada en el año 2016.
El acuerdo de paz establece condiciones vitales para el desarrollo rural colombiano, entre los
cuales se encuentra la reforma rural integral y la actualización catastral mediante la
implementación de un catastro multipropósito, dos puntos clave que se generan para reforzar
las leyes que intentan combatir los problemas de la distribución inequitativa del territorio y
que impulsan el conocimiento y levantamiento del territorio Nacional de una forma actualizada,
actualizable y duradera, en pro del desarrollo del país, mediante la adecuación de la normativa
de modelos extranjeros que permitan hacer una actualización y una titularidad de tierras algo
posible, eficaz y práctica para la población campesina.
Pero hay que tener en cuenta que las faltas históricas de la normativa colombiana tienen como
enseñanza que es necesaria la vigilancia y regulación de dichos procesos, para determinar cuál
es el avance actual que están generando, cuales son las cifras, estadísticas y hechos que se
pueden constatar para determinar el cumpliendo con lo prometido a la sociedad colombiana y
ese es el enfoque de esta investigación.
Abstract
Colombia is a country that has been plagued by violence because of the absence of the state in
many aspects and areas of the country, has sponsored an internal war between armed groups
outside the law and armed civilians who try to protect their rights. In a historical period, this
conflict promoted the forced dispossession of land, the seizure of wealth and land in a few
hands, the cadastral outdated of the territory, the lack of legal security in the possession of the
land and the shortcomings in supporting rural rurality. the latter being the reason that despite
the richness of the country's soil, there is stagnation in its agricultural development.
This document aims to explain how the land has been the main trigger of the country's internal
conflict and has led to the displacement of the population through violent acts that lie in the
dispossession and forced abandonment of land, which the Colombian jurisdiction allowed
through the flaws in its legislation, flaws that were taken advantage of by corrupt officials and
entities that titled the stripped land in the name of the wealthiest in the country.
The compendium of these rulings together with the delays of the war, make it evident that the
country still faces the same problems, which revolve around three axes: the outdated territory,
the lack of land titling for the dispossessed peasants, and the accumulation of territory in few
hands, for which the government tries to take action on the matter, generating laws such as the
victims' law and the land restitution law to activate the rural development of the country, but it
is clear that the implementation of these laws is not effective and does not generate the expected
results, faced with this, the government finally understands that to improve the conditions of
the internal structure of the country, peace is necessary, a peace that after years of negotiations
manages to be signed in 2016.
The peace agreement establishes vital conditions for Colombian rural development, among
which is the comprehensive rural reform and the cadastral update through the implementation
of a multipurpose cadastre, two key points that are generated to reinforce the laws that try to
combat the problems of the unequal distribution of the territory and that promote the knowledge
and survey of the National territory in an updated, updateable and lasting way, in favor of the
development of the country, through the adaptation of the regulations of foreign models that
allow updating and land ownership something possible, effective and practical for the peasant
population.
But it must be taken into account that the historical faults of the Colombian regulations teach
that it is necessary to monitor and regulate these processes, to determine what is the current
progress that they are generating, what are the figures, statistics, and facts that can be verified
to determine compliance with what was promised to Colombian society and that is the focus
of this research.
Introducción
Marco Conceptual
El origen de este concepto surge en los países de tradición monárquica. Los terratenientes eran
nobles con fortunas familiares con gran poder económico militar y político que poseen grandes
extensiones de tierra, después de 2 siglos de independencia, se observa que los terratenientes
siguen siendo los propietarios de 2,4 millones de predios privados que hay en el campo
colombiano y apenas 91.200 (el 3,8%) de los campesinos tienen más de 200 hectáreas. Por lo
cual, los 943.200 dueños de menos de 3 hectáreas (39% de los propietarios) reúnen solamente
el 3,7% de toda la base catastral, mientras que los terratenientes abarcan el 41% de toda la
superficie registrada. (El tiempo, 2011). Estas personas aún siguen teniendo el control político
que dichas porciones de tierras les otorgan.
El campesino en la ruralidad
Se conoce a la persona campesina como aquella persona que vive y trabaja de forma habitual
en el campo ya sea para alguien o para sí mismo y poder vivir de la producción de la tierra, esta
comunidad desarrolla la mayor cantidad de sus actividades en el sector rural de las zonas donde
se encuentren ubicadas, la comunidad campesina rural en Colombia es una de las más grandes
y además productivas. Desafortunadamente, esta comunidad es la más azotada por el conflicto
armado colombiano, debido a que como dicha comunidad se encuentra por fuera del casco
urbano de los municipios, lo cual por la distancia y la desconexión con los centros urbanos se
evidencia la falta de presencia del estado y así mismo el desarrollo de actividades ilícitas que
afectan significativamente el desarrollo rural del país.
A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX Colombia se vio inmersa en una guerra la cual
sería bautizada como la guerra de los 1000 días, que tuvo como resultado la independencia de
Panamá de la jurisdicción colombiana y la creación del conflicto bipartidista. En 1948 en
Bogotá, la capital de Colombia, tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán (un candidato liberal
muy amado por el pueblo colombiano), se originó una inmensurable acción violenta que se
desplazó a las periferias del país, este conflicto permaneció así por muchos años y la población
campesina se vio muy afectada ante la violencia bipartidista, a tal punto que se crearon
diferentes guerrillas como las FARC, el ELN, el EPL, el M 19 y las autodefensas, con el fin de
defender y combatir la violencia y en un principio las injusticias del país. Estos grupos fueron
tomando poder político y militar con el tiempo, generando disgustos y problemas al estado
colombiano, por lo cual este comenzó a atacarlos e intentar así erradicarlos, pero estos grupos
decidieron alzar las armas en contra del estado lo que dio el inicio de un conflicto armado de
civiles armados contra la oligarquía política.
En Colombia por las consecuencias del conflicto de las guerrillas comunistas en contra del
estado colombiano a mediados de los años ochenta del siglo XX, tomó fuerza el
paramilitarismo como estrategia contrainsurgente, política que aún no ha sido reconocida como
tal por parte del gobierno y se expresa como terrorismo de Estado. El inicio de tal movimiento
surge con el fin de combatir la ideología comunista. Esta ideología está en contra de las elites
políticas, las fuerzas armadas, la cultura política derivada de la violencia, la corrupción y el
clientelismo, así como el narcotráfico. Estas fuerzas armadas paramilitares fueron promovidas
por influencias internas como el estado y la élite política al igual que las influencias externas,
provenientes principalmente de Estados Unidos para eliminar el comunismo como ideología
política y poder ganar la guerra fría contra la URSS.
Despojo de Tierras
Como se definió anteriormente el despojo de tierras se entiende como una acción que emplean
los grupos armados, sus representantes o incluso oportunistas para lograr que los legítimos
propietarios, poseedores u ocupantes de los predios vendan, entreguen o desocupen la tierra
aprovechando el contexto y vulnerabilidad de las víctimas. En la mayoría de los casos el
despojo se debe a que las personas se ven obligadas a vender sus predios a precios muy bajos
debido a las circunstancias de violencia o por presiones, aunque también se presentan los casos
en lo que para lograr la transferencia de bienes se falsifican firmas o documentos, incluso con
la participación de funcionarios corruptos. (Ministerio de agricultura, s.)
La mera Tenencia según el artículo 775 del código civil se entiende como “la que se ejerce
sobre una cosa, no como dueño, sino en lugar o a nombre del dueño, es decir todo el que tiene
una cosa reconociendo el dominio ajeno.
El Dominio o propiedad se define en el artículo 669 del código civil como el derecho real en
una cosa corporal, para gozar y disponer de ella arbitrariamente, no siendo contra ley o contra
derecho ajeno. La propiedad separada del goce de la cosa se llama mera o nuda propiedad, este
dominio o propiedad puede ser individual o colectivo y permite a su dueño o dueños usar el
bien y apropiarse de las utilidades o frutos que pueda generar a partir de este.
La posesión a partir del artículo 762 del código civil corresponde a la tenencia de una cosa
determinada con ánimo de señor o dueño, sea que el dueño o el que se da por tal, tenga la cosa
por sí mismo, o por otra persona que la tenga en lugar y a nombre de él. El poseedor es reputado
dueño, mientras otra persona no justifique serlo.
Se define la seguridad jurídica de la tenencia de la tierra como la protección por parte del Estado
ante impugnaciones específicas y es el reconocimiento por parte de las demás personas de los
derechos de propiedad de la tierra que ostenta un individuo. La ausencia de seguridad en la
tenencia aumenta el riesgo a perder los derechos de propiedad debido a reivindicaciones
opuestas o expropiaciones.
Se entiende como extinción de dominio se entiende como el instrumento jurídico con el que
una persona puede perder el derecho de propiedad sobre bienes de origen ilícito o usados para
cometer hechos ilícitos. Los bienes pasan al poder del Estado, luego de la sentencia de una
autoridad judicial, sin ningún tipo de compensación o contraprestación.
Además, se mencionan las leyes que han regido históricamente la tenencia, restitución y
reformas agrarias del país con los pros y contras que han enfrentado.
Ley 200 de 1936 proyecto de ley sobre tierras, orientada a procesos de desarrollo en el sector
agrícola del país, reconociendo este como un sector fuerte para la industrialización y la
economía nacional. A pesar de que esta tenía por objetivo la distribución de la tierra, esta ley
se prestó para el saneamiento de títulos, es decir en legalización de la posesión de tierras a
quien la hubiese trabajado en un periodo de 5 años continuos, situación aprovechada por los
colonos, donde se origina el problema de la acumulación de riqueza en pocas manos.
Posteriormente mediante la ley 200 el plazo para la apropiación de dominio de terrenos,
aumentó a 15 años.
Bajo esta ley también se crea el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria INCORA y el
consejo Social Agrario como órgano consultivo del gobierno.
Ley 35 de 1982 Ley de Amnistía, mediante esta ley se determina que el INCORA tiene como
objetivo retribuir la tierra a los campesinos que habían sido despojados o que habían
abandonado sus tierras por la presencia del conflicto armado, sin embargo, el INCORA compró
95498 hectáreas de terreno para ser restituido sin realizar un estudio de suelos por lo que
resultaron ser predios de pésima calidad y cobrados al campesino mediante largos créditos con
muy altos intereses.
Ley 30 de 1988 buscaba eliminar los obstáculos y procedimientos legales para la adquisición
de tierras, pero sin validar la correcta explotación de estas.
Ley 160 de 1994 deroga la ley 135 de 1961 , según el cual se busca facilitar la negociación
entre propietarios y campesinos sin la intervención del estado, esto mediante los precios de
mercado y el nuevo modelo de mercado de tierras, en el cual se otorgarían subsidios para los
campesinos para la adquisición progresiva de la propiedad de la tierra de los trabajadores
agrarios y a otros servicios públicos rurales, con el fin de mejorar el ingreso y la calidad de
vida de la población campesina, La ley establece un subsidio a la compra de tierras por parte
de campesinos y trabajadores sin tierra, y se abren líneas de crédito para compra de tierras para
pequeños productores con tasas de interés cercanas a las del mercado.
Ley 1152 de 2007 “estatuto de desarrollo rural”, donde se le abrían las puertas a aquellos
empresarios que quieran aportar al desarrollo agropecuario del país en el cual se legaliza la
titularidad de una propiedad sin justo título, mediante cualquier otra prueba, lo cual dio origen
al término de la posesión de un terreno y sirvió para legalizar las viejas tierras usurpadas sin
tener en cuenta que los propietarios originales de los bienes se encuentren en situación de
desplazamiento, con lo cual se desconocía su derecho a la restitución de los bienes
forzosamente abandonados.
En este mismo año bajo la ley 1133, se crea el programa Agro Ingreso Seguro que disponía de
dinero para subsidiar a los campesinos para adquisición de tierras y a sí mismo para que estos
participaran activamente en líneas de crédito para el desarrollo agrícola del país, pero como la
finalidad era esa, activar el desarrollo agro industrial , los manejos corruptos del programa
otorgaron estos auxilios a las personas adineradas de la región , entre ellos bastantes políticos
y directores de empresas privadas, que además de obtener nuevas tierras con estos dineros la
emplearon en su mayor parte para ganadería lo cual deteriora el subsuelo y le impide generar
cultivos.
El Nacimiento y Desarrollo de la problemática de la Tenencia de Tierras en Colombia.
Es así como el despojo de las tierras rurales en Colombia inicia por acción de los grupos
armados como un problema que nace a causa de los conflictos agrarios de mediados del siglo
XX, debido a la inequitativa distribución y el ineficiente uso de la tierra, tras el fracaso de la
reforma agraria y la expansión de las guerrillas, los grupos paramilitares y los narcotraficantes
en su constante lucha por el dominio del territorio y el acceso a localizaciones estratégicas para
sus operaciones, han afectado la vida de millones de colombianos obligando a muchos al
desplazamiento forzado, abandono y posteriormente despojo de sus tierras.
Además, los conflictos agrarios entre terratenientes y campesinos durante la década de los 80
causaron la expulsión de la mano de obra campesina y la concentración de la propiedad rural,
y teniendo en cuenta la derrota del movimiento reformista agrario, se creó un escenario perfecto
para que los grupos armados tomaran fuerza y mediante mecanismos violentos comenzarán a
solucionar sus conflictos, hecho al que se le suma la ausencia del gobierno a través de la
ineficiencia e inequidad por parte de las instituciones encargadas para redistribuir la tierra y
regular los conflictos.
Todos estos factores convergen en una disputa directa por la tenencia de la tierra entre las
guerrillas, paramilitares y narcotraficantes por el control militar, político y administrativo que
el estado colombiano fue perdiendo con el tiempo debido a la violencia.
Entonces, el panorama era el siguiente: los terratenientes se encuentran extorsionados por las
diferentes guerrillas, debido a que estas trabajan ilícitamente parte de sus tierras, aprovechando
la falta de presencia del estado con sus fuerzas militares para defender a propietarios y
campesinos de estos actos, así el estado con el fin de recuperar el control en todo el territorio
nacional, planteó una política de tierras establecida en el decreto 356 de 1994, el cual se
menciona en el artículo 1 que “el presente decreto tiene por objeto establecer el estatuto para
la prestación por particulares de servicios de vigilancia y seguridad privada”. (Decreto 356 de
1991), cuya finalidad radicaba en mitigar las operaciones de las guerrillas sobre los grandes
terratenientes, sin embargo este decreto se prestó para que cualquiera que considerara necesitar
protección de sus tierras y tuviera la solvencia económica para pagar por ello, tendría el derecho
de hacerlo, por lo cual terratenientes adinerados y narcotraficantes ejercieron su derecho de
implementar fuerzas armadas para asegurar y delimitar los terrenos de los cuales sacaban
provecho, fuesen de su dominio o no, así que la solución emitida por el gobierno, sólo logró
fomentar más actos de violencia entre civiles armados y acrecentar más la guerra, ya que los
adinerados, tomaron fuerza dando paso a lo que hoy se conoce como grupos paramilitares, que
al adquirir más y más potencia comenzaron a apoderarse de las mejores tierras por la fuerza,
despojando a quienes no pudieran defenderse o quienes no estuvieran de acuerdo a acceder a
sus demandas.
Y así, con la unión de estos ejércitos privados, en el año 1997 se constituyen como las
autodefensas unidas de Colombia (AUC), periodo en el que se desarrolló la expulsión de la
población campesina y el despojo forzado de tierras rurales a manos de este grupo armado,
posteriormente al analizar los departamentos en los cuales estuvieron operando, se puede
observar que el despojo de tierras, propició el aumento de riquezas de dichos grupos para así
poder sostener el costo de la guerra, ya sea mediante negocios legales o ilegales que involucran
desde comerciantes locales, pasando por empresarios y hasta funcionarios del gobierno, siendo
estos últimos los más relevantes en la problemática de la tenencia de la tierra y los más
beneficiados.
Los paramilitares se volvieron reguladores del mercado de tierras en sus dominios, y al lograr
adquirir tanto poderío, llegaron a involucrarse con el ejército nacional y oficinas de
administración pública municipales, a través del establecimiento de alianzas con políticos y
familias influyentes de estos territorios para poder controlar las oficinas electorales.
Otro aspecto que sería imperdonable no mencionar en este contexto, es la corrupción de los
gobernantes y entidades administrativas a cargo de la organización de la tierra, pues ante los
mencionados hechos de despojo forzado expuestos anteriormente, también se hicieron
partícipes las notarías y las oficinas de registro de instrumentos públicos haciendo el despojo
de tierras algo legal, ¿cómo? simple, bastó con un incentivo económico para que las oficinas
de notariado y registro de instrumentos públicos cedieran títulos de tierras despojadas a grupos
al margen de la ley y quien tuviese el capital para pagar la tierra y sobornar funcionarios, sin
importar que años más tarde aquel campesino despojado que se encuentra con que las viejas
escrituras de terrenos, resulta que estas no son suficientes para demostrar su propiedad y que
dicha tierra ya le pertenece “legalmente” a alguien más, más adinerado.
“que a mí me dañaron la casa, el gobierno se adueñó de la casa por 15 días [...] Allá
vive un Hacendario, él fue el que se quedó con todo el terreno y él no lo entrega. Él es
dueño de muchas tierras por allá, él las compró muy baratas en un tiempo [...] Él quedó
con un montón de tierra y eso ya no hay nada, yo decir que a mí me devuelven la tierra,
no creo, uno ponerse a alegar con ese señor es muy verraco, porque tiene muchas
influencias dentro del estado.” (comunicación personal, 15 de diciembre del 2014, p.
36; Parra, K. 2019)
y esa es la realidad que viven aún muchos colombianos y es por ello que en 2011 surge la ley
1448 Por la cual se dictan medidas de atención, asistencia y reparación integral a las víctimas
del conflicto armado interno y se dictan otras disposiciones, ley en la cual, en su artículo 78
reglamenta la restitución de tierras y los procedimientos para ofrecer seguridad jurídica a los
colombianos, partiendo de la inscripción al registro de tierras despojadas. Procesos que se
fortalecen tras la firma de los acuerdos de paz en 2016 donde se plantea aplicar una reforma
rural integral que debe partir de un catastro actualizado, para conocer las condiciones actuales
de las tierras del país y sus poseedores y/o propietarios, hecho que se reafirma en el Conpes
3859 mediante la implementación del catastro multipropósito.
“La Reforma Rural Integral (RRI) debe ser el inicio de transformaciones estructurales
de la realidad rural y agraria de Colombia con equidad y democracia, contribuyendo así
a la no repetición del conflicto y a la construcción de una paz estable y duradera.”
(FARC y Gobierno, enero 2014)
esta reforma reúne algunos puntos de lo que se puede rescatar de la historia de la legislación
colombiana en temas de ruralidad, por lo cual estas se sintetizaron en 6 ejes:
1)El bienestar y buen vivir de la gente del campo y las comunidades étnicas presentes en el
país.
2) La integración de las regiones.
3) La erradicación de la pobreza.
4) La promoción de la igualdad.
5) El cierre de la brecha entre el campo y la ciudad.
6) La protección y disfrute de los derechos de la ciudadanía y la reactivación del campo, con
énfasis, en la economía campesina, familiar y comunitaria(Trujillo Cueto, 2014).
Con esta iniciativa se pretende promover una distribución equitativa de la propiedad, mediante
un compendio de tierras integrado por propiedades pertenecientes al estado por diferentes tipos
de extinción de dominio como: la recuperación de baldíos apropiados y ocupados
contraviniendo la legislación vigente, la extinción administrativa de dominio de tierras
inexplotadas que incumplan la función social y ecológica de la propiedad; la expropiación con
indemnización por motivos de interés social o de utilidad pública; tierras donadas y aquellas
con vocación agropecuario, entre las cuales se estipulan aproximadamente 3 millones de
hectáreas disponibles.
Adicionalmente, como medida complementaria para alimentar el Fondo, se busca fortalecer
otros mecanismos de acceso a tierras como son: el subsidio integral para compra y la creación
de líneas especiales de crédito. Conjuntamente, se propone un programa de formalización de
la pequeña y mediana propiedad campesina, con la garantía de gratuidad para la formalización
de la pequeña propiedad. (Trujillo Cueto, 2014)
Aquellos que tendrán accesos a los planes de subsidio, líneas de crédito y demás beneficios del
plan de adjudicación de tierras, serán los trabajadores con vocación agraria sin tierra, o con
tierra insuficiente, priorizando a la población rural victimizada, incluyendo sus asociaciones de
víctimas, mujeres rurales cabeza de familia y población desplazada.
Además, las personas beneficiarias de dicho plan, serán seleccionadas por una autoridad
administrativa con la participación de comunidades locales, para verificar y constatar la
transparencia y regulación de los procedimientos.
3. Acceso Integral.
El gobierno nacional establecerá un equipo de trabajo, con la función de ayudar a las personas
a hacer los trámites respectivos para la inscripción al fondo de tierras y sus beneficios, este
personal ejercerá el acompañamiento en el proceso, asistencia técnica, capacitación,
adecuación de tierras, recuperación de suelos(en caso de ser necesario), proyectos productivos,
comercialización y acceso a medios de producción, en pro de garantizar el desarrollo
agropecuario del país y la competitividad de los productos colombianos para darle valor
agregado a la tierra y garantizar la participación ciudadana en el proceso de agro
industrialización, y así mejorar sus condiciones de vida.
También un índice para erradicar la pobreza se enfatiza en acabar con el hambre en la población
rural a través de campañas para impulsar el consumo de alimentos con alto contenido
nutricional, el manejo adecuado de los mismos y la adopción de buenos hábitos alimenticios.
5. Economía solidaria.
En este punto el gobierno nacional debe implementar estrategias para activar la economía
solidaria y cooperativa rural, mediante la integración de las comunidades en procesos de
comercialización, capacitando a los agricultores de la comunidad en el uso de diferentes
tecnologías para el desarrollo, eficiencia y facilidad en procesos productivos, sin descuidar la
sostenibilidad ambiental de las tierras, para garantizar su durabilidad y las mejores condiciones
para la explotación de estas. Además, se estimula la siembra y el cultivo de especies nativas.
Este es uno de los puntos más importantes de la reforma rural integral puesto mediante este se
pretende garantizar la efectiva protección de los derechos de propiedad de las personas que
sean legítimas dueñas y poseedoras de la tierra; a través de la creación de una jurisdicción
agraria que tenga capacidades y cobertura regional, de manera que no se vuelva a incurrir a la
violencia para resolver conflictos relacionados con la tierra.
Para esto el gobierno nacional debe diseñar un plan progresivo de formación y actualización
catastral en el área rural, que cuente con la participación de la comunidad para vigilar la justa
realización de procedimientos en el territorio, la desconcentración de la propiedad rural
improductiva, y en general la regularización con transparencia de la propiedad de la tierra, sin
afectar en ningún caso los derechos adquiridos por las comunidades indígenas y
afrodescendientes.
Dichos procesos de formación y actualización del catastro rural, se rigen a través de la
implementación de un catastro multipropósito que cuente con un sistema de información
actualizado y actualizable con información detallada respecto al tamaño, características y
formas de titulación presentes en los predios y que se vincule al registro de inmuebles rurales.
Catastro Multipropósito
En el 2018 por primera vez el porcentaje de área urbana actualizada (41,53 %) fue inferior al
porcentaje de área desactualizada (56,92 %), situación que se presenta en el área rural desde
2017. Para el área rural en 2019, el área actualizada (5,60 %) es inferior al área rural
desactualizada (65,99 %) y también al área rural no formada (28,42 %) (CONPES 3958, 2019)
Es importante resaltar que esta desactualización catastral que enfrenta el país ha sido por
muchos años el escenario perfecto para la práctica de despojo de tierras, ya que la mayoría de
los campesinos que no tienen grandes porciones de tierras no cuentan con papeles actualizados
lo cual hace muy fácil el traspaso de tierras ya sea mediante la manipulación de documentos
públicos o la venta forzada a muy bajo precio, como hay actualmente muchos casos, en los
cuales los dueños originales despojados de sus tierras, encuentran su terrenos en otras manos.
Y es este el reto que tiene ahora el país, ejercer mecanismos para la actualización y la titulación
de tierras, que generen seguridad jurídica a aquellos campesinos despojados de sus tierras.
Por lo cual, para afrontar este problema el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC), como
entidad territorial Nacional, al mando de la gestión del catastro multipropósito con apoyo de
la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR) y el proyecto de Cooperación Suiza,
mediante la Resolución Conjunta IGAC 642 y SNR 5731 de 2018 adoptó el modelo
LADM_COL como estándar para la interoperabilidad de la información del catastro
multipropósito; que surge de la adaptación y agrupación de los modelos LADM y STDM.
Pero a su vez es necesario hacer una adaptación del modelo LADM con el modelo The Social
Tenure Domain Model (STDM)
Así es como mediante la implementación de los modelos estipulados para realización del
catastro multipropósito, la colaboración entre entidades internacionales, nacionales y
regionales y la firma de los acuerdos de paz, sientan las bases para actualizar un territorio
postconflicto e integran los objetivos y las metodologías propuestas para el desarrollo de la
reforma rural integral, que cuenta con ideales muy completos para garantizar una mejora
significativa del sector rural del país. Sin embargo, es necesario ahondar en los planes y
programas que se encargaron a la dirección del gobierno nacional, para estar monitoreando sus
avances y su cumplimiento y así evitar tempranamente que se presten espacio de corrupción,
como se ha visto anteriormente en la legalidad colombiana.
En primer lugar, pueden acceder al proceso de restitución de tierras, aquellas personas que con
el estallido y desarrollo del conflicto armado han sido despojadas o han tenido que abandonar
sus tierras como se indica en dicha ley, para ejercer el derecho de restitución de tierras, los
afectados deben cumplir con el siguiente procedimiento:
4. Si no hay oposición el caso será tramitado por un juez Civil del Circuito y recibirá su
respectiva sentencia.
5. En caso de haber oposición o en caso de que la sentencia del juez del circuito civil no
sea favorable, el solicitante persistirá el caso al Tribunal Superior de Distrito Judicial
Sala Civil.
6. En casos muy específicos la sentencia del caso puede ser evaluada por la Corte Suprema
de Justicia.
A Continuación, se llevará a cabo un análisis a partir de la información recolectada de la base
de datos de la Unidad de Restitución de tierras, de cómo se encuentra en la actualidad cada una
de las facetas anteriormente expuestas de la restitución de tierras a nivel nacional
Ilustración 2. Estadísticas Nacionales del Proceso de Restitución de Tierras. Toma de Unidad de Restitución de
Tierras 2020.
Luego, en la fase 2, etapa administrativa, se indican 109.162 que se encuentran en estudio para
aceptar o denegar la solicitud a la inscripción al Registro de tierras despojadas y abandonadas
forzosamente, de la cuales existen 101.926 solicitudes que se encuentran en zonas micro
focalizadas, estas zonas se definen en el artículo 5 el decreto 4829 de 2011, como las áreas
geográficas en las cuales se realizará el estudio de las solicitudes recibidas; es decir que ya se
encuentran registradas como áreas afectadas por el conflicto armado.
En este punto es muy importante resaltar que:
Ahora se procede con la etapa 3, donde se aprecia que para el año 2020 se encontraban en fase
de demandas radicadas por la Unidad de Restitución de Tierras (URT) ante un juez 13.218
demandas y que adicionalmente en ese mismo año se incluyeron a esta etapa otras 24.893
demandas lo cual refleja el volumen de solicitudes que se presentan por año y como muchas
no alcanzan a resueltas en ese mismo año y se acumulan para el año siguiente.
Bien, respecto a la parte judicial, que corresponde a la etapa 4, en el año 2020 llegaron 6.153
solicitudes a determinación de sentencia y se resolvieron 11.786 de las cuales solo 5.534
obtuvieron la sentencia con orden de restitución lo que se resume en 163.566 hectáreas.
Entonces, en las dos primeras cifras de este último ítem, se reafirma lo expuesto en la fase
anterior respecto a la acumulación de procesos de años anteriores y adicional a esto por lo
comentado en el primer ítem existen muchas solicitudes que llegan a la etapa de sentencia y se
tardan en resolver por que se presenta el caso de la solicitud de restitución de un mismo predio
por varios aparentes titulares con diferentes delimitaciones en la misma zona, también se
sobreviene que la cantidad expedida de órdenes de restitución en un año es muy inferior a la
cantidad de solicitudes iniciales, lo que representa muchas trabas en el proceso que dificultan
a los campesinos el acceso a los derechos de restitución.
Finalmente, se puede concluir que el proceso para la restitución de tierras es demasiado extenso
y presenta muchos problemas burocráticos, en lo que los campesinos optan por el desistimiento
de estos, por negligencia de las entidades; y a pesar de que la Unidad de Restitución de Tierras
está al frente la vigilancia, asesoramiento y representación de dichos procesos no cumple con
resultados significativos en la garantía de restitución de tierras y seguridad jurídica de las
mismas.
Ahora bien, esos fueron los resultados anuales a nivel nacional, pero en el avance del conflicto
armado en Colombia, existen departamentos y municipios más afectados que otros, como es el
caso de la costa atlántica donde la se evidencia la presencia de tierras despojadas a los
campesinos por actos de violencia, tierras que hoy en día usan para la ganadería extensiva; o
en el departamento del Chocó donde las tierras despojadas a los campesinos se usaron para
sembrar cultivos de palma de cera; y en general, en todos los departamentos que los
paramilitares operaron se evidencia dificultades para restituir las tierras despojadas a los
campesinos los cuales son sus legítimos dueños.
Entonces, basados en la información recopilada a partir del portal de datos abiertos de Unidad
de Restitución de Tierras se determinaron los municipios más afectados por el despojo y/o
abandono de tierras forzado, esto mediante el análisis de las zonas para las que se presenta un
mayor número solicitudes de restitución, dicho análisis se plasmó en el siguiente mapa donde
en una escala de colores rojizos, el rojo representa los municipios con mayor número de
solicitudes de restitución y el blanco los municipios con menor número de solicitudes para la
restitución de tierras.
Ilustración 3. Municipios Afectados por el Despojo y/o abandono Forzado de tierras, a partir del Número de
Solicitudes de Restitución Actuales. Elaboración Propia
En el anterior mapa se muestran todos los municipios con un alto grado de despojo y/o
abandono forzado de tierras, que se identifican por una escala de colores rojizos que se
clasifican según un intervalo de número de solicitudes presentadas para la restitución de tierras,
entre los cuales se encuentran los municipio de Granada, Valledupar, San Andrés de Tumaco,
San Carlos, Rio Sucio, Tibu, Turbo, Montería Puerto Guzmán, El Carmen de Bolívar,
Mapiripan, Valle del Guamuez, San Jacinto, El Tablón de Gómez y Ataco.
Ilustración 4. Número de Personas Desplazadas Históricamente en los Municipios afectados por el despojo y/o
abandono forzado de tierras. Tomado de Unidad de Restitución de Tierras. 2020
Del gráfico anterior es posible inferir que a medida que ha transcurrido el tiempo, en Colombia
el desplazamiento es una situación social que ha afectado a la población desde el conflicto
bipartidista que ha azotado el país en el momento que se independizó de España, hasta el
conflicto armado desatado en el interior de las zonas rurales a finales del siglo XX e inicios del
siglo XXI. A pesar de ello, también se evidencia que hubo un aumento significativo en el
desplazamiento de personas a partir del año 1994, esto debido a la creación del Estatuto de
Vigilancia y Seguridad Privada por parte del gobierno, en el que se permite a los civiles con
intereses privados, levantarse en armas; lo que causó que estos grupos de “seguridad privada”
arremetieran en contra de la población civil vulnerable, simpatizantes de las guerrillas
comunistas, campesinos inocentes, políticos y cualquiera que se interpusiera en su camino,
obligándolos a desplazarse de su lugar de residencia por su propia seguridad.
Sobre la mitad de la primera década y el primer periodo de mandato del expresidente Álvaro
Uribe Vélez (2002-2006), se expidió la ley de justicia y paz o ley 975 de 2005 la cual buscaba
la desmovilización de los grupos paramilitares en Colombia, proceso que tardaría
aproximadamente 5 años, en este periodo se observa que se redujo el número de desplazados
en los municipios en los que operaban estos grupos paramilitares, a tal punto que en el año
2009 los municipios más afectados disminuyeron representativamente el desplazamiento de
personas, a excepción del municipio de San Andrés de Tumaco en el departamento de Nariño,
que incluso incremento en el año 2005.
El proceso de desmovilización fue efectivo, pero no en su totalidad ya que de estos grupos
paramilitares surgieron bandas criminales que aún hoy en día operan y solo buscan la obtención
de dinero a través de actividades ilícitas, en dichos territorios.
Ahora, sentadas las bases de por qué ha surgido y se hace presente el desplazamiento de la
población y a su vez el abandono de tierras en la actualidad, se procede a examinar cómo se
encuentran los departamentos y municipios más afectados por el conflicto armado, en materia
de del proceso de restitución de tierras, información que se resume en la siguiente tabla
Tabla 1.
Departamentos Mayormente Afectados por el Despojo y/o Abandono Forzado de Tierras
Y con el fin de analizar con mayor facilidad y eficiencia la información anteriormente definida,
se presenta la siguiente gráfica:
Ilustración 6. Proceso de Restitución de Tierras en los Municipios Mayormente Afectados por los Factores de
Pérdida de la Propiedad.
Luego, respecto a la tramitación de solicitudes que pasan a estudio, se observa que disminuyen
considerablemente a menos de la mitad de las solicitudes presentadas, exceptuando el
municipio de Mapiripan Meta que alcanza a procesar el trámite de 819 solicitudes de las 1462
presentada, que a pesar de todo pasa por muy poco, la mitad del volumen de solicitudes
presentadas.
Los municipios con menor número de tramitación son Montería con tan solo 5 solicitudes en
trámite de las 1245 presentadas, San Jacinto, Valledupar, El Carmen de Bolívar y Tumaco que
no alcanzan a las 100 solicitudes en trámite, lo que permite concluir que los procesos de
tramitación y el estudio de los predios solicitantes son demasiado tardíos, limitan el avance
del proceso de la restitución y retrasa la entrada de nuevas solicitudes a fase de tramitación, lo
cual representa una falta del personal capacitado para atender este tipo procesos por parte de la
entidad de restitución de tierras.
Por otra parte la aceptación de solicitudes, es decir las solicitudes inscritas oficialmente en el
Registro de tierras despojadas y abandonadas forzosamente, son considerablemente superiores
a la de solicitudes denegadas en la mayoría de los municipios como es el caso de San Carlos,
El Carmen de Bolívar, Turbo, El Tablón, Valle de Guamuez, Ataco, Granada, Montería y San
Jacinto que oscilan entre 627 y 1028 solicitudes inscritas, mientras que los municipios de
Valledupar, Tibu, Riosucio, Mapiripán, Puerto Guzmán y Tumaco no llegan a las 500
solicitudes inscritas, lo cual es preocupante ya que presentan un número de solicitudes de
inscripción cercanas a 2000 y las denegadas son equivalentes o superiores a las aprobadas.
Por lo tanto, a pesar de que se ve un avance positivo en la aceptación de inscripciones al
Registro de tierras despojadas y abandonadas forzosamente en comparación con las no
inscritas, no es equitativo en todo el territorio Nacional.
En cuanto al aspecto judicial, vuelven a reflejarse cifras bajas puesto que ningún municipio
alcanza las 1000 solicitudes en proceso de demanda y Tumaco de las 1373 solicitudes de
inscripción no tiene ninguna en proceso de demanda y evidentemente ninguna en sentencia. El
mayor número de municipios en sentencia lo tiene el municipio de San Carlos que cuenta con
809 solicitudes en demanda el cual tiene un intervalo cercano a las 563 solicitudes en estado
de sentencia.
De la relación de las solicitudes en demanda con las solicitudes que ya cuentan con una
sentencia es posible entender que los intervalos entre estas dos son cercanos exceptuando el
caso de los municipios de Turbo, Mapiripán y Riosucio.
La cercanía del intervalo entre las solicitudes en demanda y las que ya cuentan con una
sentencia, indica que entre más pequeño es el intervalo, mejor se mueven los procesos de
sentencia y entre más amplio sea el intervalo quiere decir que se estancan los procesos de
sentencia, recordando que el en el proceso de sentencia, solo se analiza si el trámite del derecho
a la restitución de tierras ya finalizó, sin contemplar el hecho de que este se favorable o
desfavorable para el solicitante y teniendo en cuenta el comportamiento de los datos en general
el proceso de demanda y sentencia se mueve rápidamente y es la parte del proceso de restitución
más eficaz.
Conclusiones
La constante ausencia del estado colombiano en sus territorios es la que ha permitido que se
desarrolle el conflicto por la tenencia de la tierra, debido a que ha permitido la creación de
grupos al margen de la ley y a involucrado civiles en el conflicto armado, y a pesar de que ha
intentado tomar represalias al respecto, la corrupción de las entidades administrativas y
funcionarios públicos han dificultado la efectividad en el proceso de restitución de tierras.
Debido a que la tierra en Colombia es altamente productiva, es de gran valor para aquellas
personas adineradas del país, que tienen negocios procedentes de la explotación del suelo, lo
cual de pie para que para escenarios como el despojo de tierras y sirva para la legalización del
terreno en manos ajenas, pero influyentes políticamente lo que converge en la actualidad en el
a la acumulación del territorio en pocas manos.
El catastro multipropósito aún se encuentra en fases piloto y no avanza según las fechas
acordadas por las entidades territoriales, por lo cual este aún no se hace presente en las zonas
de alto impacto del conflicto armado que se encuentran altamente desactualizadas y al no
avanzar con las metodologías propuestas por el catastro multipropósito para la facilidad y
accesibilidad a la titulación de tierras, la única opción restante es optar por el proceso de
restitución de tierras estipulado en la ley de víctimas 1448 de 2011, en donde se evidencia que
los procesos son demasiados tardíos y no dan frutos debido a que la población despojada no
tiene la suficientes pruebas para ratificar su derecho de propiedad, además de eso los que
cuentan con las pruebas suficientes se encuentran con tropiezos como que hay otras personas
que actualmente se atribuyen las mismas tierras, o que hay cambios en los linderos del área de
estudio.
Además de ello Colombia solo cuenta con una entidad territorial a nivel nacional, el Instituto
Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) que necesita de una permanente comunicación y apoyo
de la Superintendencia de Notariado y Registro (SNR), y a pesar de que con el tiempo se han
constituido otros 5 catastros descentralizados no es suficiente, es necesaria la descentralización
territorial a través de la habilitación de gestores Catastral , es necesaria la capacitación de más
personal para ejercer este tipo de proyectos en los diferentes municipios para impulsar el
desarrollo territorial equitativamente el todo el país, con mayor presencia de gestores
catastrales en el país, mayor rapidez en la implementación del catastro multipropósito y a su
vez mayor y más rápida titularidad de tierras a las víctimas del conflicto.
Bibliografía
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