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Evolución del Sistema Educativo Argentino

Este documento analiza las políticas educativas en Argentina desde 1853 hasta el presente, incluyendo el rol del Estado, la configuración del sistema educativo moderno y categorías como unidad, diferenciación y monopolio de la educación.

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TRABAJO FINAL

Alarcón, Victoria

Diciembre - 2019

UNIVERSIDAD NACIONAL DEL LITORAL

Facultad de Humanidades y Ciencias

Licenciatura en Gestión Educativa

Historia de la Educación Argentina y latinoamericana -2019.-

Dra. María del Pilar López


Tutora Prof. María Inés Monzón
Para poder reflexionar sobre el papel del Estado en materia educativa desde 1853, hasta el presente y

comprender la configuración del Sistema Educativo Moderno Argentino, realizaremos un análisis de las

políticas de Principalidad y de Subsidiariedad del mismo, en los diferentes niveles educativos; junto con

otras categorías de análisis, a saber: unidad, diferenciación, monopolio de la educación, ruptura del

monopolio.

Cecilia Braslavsky sostiene que “los responsables de la selección y distribución de los saberes que

deben circular en las escuelas son básicamente dos: el Estado y la sociedad.” 1

Al hablar de políticas de principalidad del Estado en materia educativa, se hace referencia a que éste

es el principal actor, aunque no el único, en la selección, distribución y acreditación de conocimientos

válidos para la población. Analizando las perspectivas de aquel momento, se encontraban sectores que

apoyaban lo antes dicho y por otro lado, se encontraban los sectores que estaban de acuerdo en que la

educación debía estar en manos de particulares, respondiendo a lo que la autora denomina como

“principio de subsidiariedad del Estado en materia educativa”. Donde éste, solo debía auxiliar a

aquellos sectores donde los particulares no alcanzaban a proveerse de la educación mínima necesaria.

Este tipo de políticas datan desde 1853 hasta 1958, año en el que se sanciona la Ley Domingorena,

que habilita a los particulares a crear Universidades Privadas.

Antes de 1853, existían instituciones educativas pero no se encontraban organizadas bajo una

estructura formal como en la actualidad. Es a partir de ese año y paralelo a la sanción de la

Constitución Nacional, que se organizan y delimitan los niveles Primarios, Secundario y

Superior/Universitario. Y es el Estado, como ya dijimos, el que va a encargarse de regular el

funcionamiento de estos niveles y de brindar la acreditación de uno al otro. Esto es lo que le da la

característica de “Moderno” al Sistema Educativo.

Para comprender los inicios de éste Sistema Educativo (1853-1890) es necesario hacer referencia a los

proyectos de Nación que se mencionan en las fuentes “Bases” de Juan Bautista Alberdi y “Educación

Popular” y “Educación Común” Domingo Sarmiento. Si bien, no fueron aplicadas en la práctica,

sentaron las bases para la restructuración del Estado Moderno y el Sistema Educativo.

Por un lado, Alberdi fue crítico de la educación liberal y enciclopédica que se recibía hasta el momento

y sostenía que había que modificarla a otra de corte utilitaria. Es decir, se inclinaba más por una

“educación en relación directa con las necesidades de una economía desarrollada basada en el

comercio de materias primas y en la creación de industrias locales”. Él sostenía que se confundía la


1
Braslavsky, C. Revista Argentina de Educación. Año. N°2.Nov.de 1982.
educación con la instrucción y que la instrucción primaria que se brindaba al pueblo era “nociva”, no

pretendía negar al pueblo la instrucción primaria, pero sostenía que era un medio inútil de

mejoramiento. En cuanto a la instrucción superior la consideraba como inadecuada a las necesidades

de nuestra República. Y para la instrucción secundaria sostenía que “Estos países necesitan más de

ingenieros, de geólogos y naturalistas que de abogados y teólogos”. “El plan de instrucción debe

multiplicar las escuelas de comercio y de la industria, fundándolas en pueblos mercantiles”. “Nuestra

juventud debe ser educada en la vida industrial y para ello ser instruida en las artes y ciencias

auxiliares de la industria”.

Por otro lado, Domingo Sarmiento fue un enamorado de lo que era el desarrollo norteamericano.

Sostenía que la escuela era vital a la hora de lograr el progreso, desarrollo y transformación social, ya

que la educación institucionalizada es una herramienta de moralización y de transformación. “La

instrucción pública, que tiene por objeto preparar las nuevas generaciones en masa para el uso de la

inteligencia individual, por el conocimiento, aunque rudimental de las ciencias y hechos necesarios para

formar la razón, es una institución puramente moderna”.” La educación pública no debe tener otro fin

que el aumentar estas fuerzas de producción, de acción y de dirección, aumentando cada vez más el

número de individuos que las posean”. 2

A diferencia de Alberdi, apoyaba a que las escuelas debían ser mantenidas y costeadas

exclusivamente por el Estado e inspeccionadas por él. Las mismas debían ser administradas por

maestros que el Estado nombrase y sus alumnos provistos de todos los libros y textos necesarios para

la enseñanza. La instrucción debía ser brindada gratuitamente por el Estado.

Oscar Oszlak, trabaja la construcción del Estado Moderno a través de un conjunto de herramientas o

estrategias, que tenían como finalidad expropiar funcionalidades que anteriormente cumplían otros

actores como los particulares, las iglesias, las provincias, etc; son distintas modalidades de

penetración, a saber: represiva, cooptativa, material, e ideológica.

Dentro de la constitución del Estado Moderno, podemos hablar de la constitución del Sistema

Educativo Moderno, el mismo se construyó regido bajo un orden conservador, teniendo en cuenta la

Constitución de 1853. Oscar Oszlak,3 señala la penetración cooptativa que hace referencia a la

captación de apoyos entre los sectores dominantes locales y gobiernos provinciales. Durante las

presidencias de Mitre y Sarmiento, el estado fue afirmando sus bases sociales de apoyo a través del

2
Sarmiento, D.F. Memoria sobre Educación Común. Santiago. 1856.
3
Oszlak, Oscar. (1985) La Formación del Estado argentino Ed. Belgrano.
empleo relativamente discrecional de estos mecanismos de cooptación, antes mencionados, uno de

ellos fue el otorgamiento de subvenciones a las provincias.

La educación constituyó un vehículo privilegiado en el marco de estrategia de penetración ideológica,

dado que la misma era una vía que permitía moldear conciencias de los parámetros ideológicos

establecidos y controlados por el Estado y a esto claramente, se lo puede asociar con la delimitación

de los contenidos comunes, el cómo enseñar y para qué hacerlo. Y aquí es donde se puede observar

el Rol de Principalidad del Estado en materia educativa.

Las provincias son las que, bajo la Constitución, debieron tomar las riendas de la Educación Primaria;

la cual tenía como objetivo principal homogeneizar a la población diversa, conformada no solo por

inmigrantes sino por una población rural.

Una vez aprobados los contenidos de la escuela primaria, se obtenía la certificación que le garantizaba

a los niños la entrada a las instituciones de Nivel Medio como el colegio Nacional o la Escuela Normal,

también algunos institutos particulares.

Los Colegios Nacionales, creados en 1863 bajo la presidencia de Mitre, dependían del gobierno

nacional en todos sus aspectos; y tendían a formar élites homogéneas e integradas en los valores de la

élite central, por tanto no eran colegios destinados a cualquier tipo de población. Inspirados en el

modelo francés, de carácter enciclopédico, sin orientación profesional definida, su principal función fue

la de brindar estudios preparatorios para la Universidad.4 Existía un interés particular de la elite

dirigente de instalar en cada territorio de provincia un Colegio Nacional para garantizar el moldeo

ideologico de la futura clase política.

Por otro lado, las Escuelas Normales, fundada la primera bajo la presidencia de Domingo Sarmiento en

1869, poseían el objetivo de formar a los aspirantes a maestros, tanto para enseñar como para dirigir

escuelas. Por lo tanto, contaban con una orientación profesional específica, no habilitado sus estudios

al comienzo para ingresar a la Universidad. De acuerdo a la Ley 345 sancionada en 1869 que

autorizaba al Poder Ejecutivo a crear escuelas normales, se impulsa desde el Estado el proceso de

expansión del normalismo, cuyo carácter progresista se reflejó en la implementación de la laicidad y la

coeducación. Solo accedían a la universidad los que pasaran por el colegio nacional, ingresaban los

hijos de los sectores apoderados, el Estado proveía de becas para estudiantes. Si egresados de las

4
Fernández, María del Carmen (2001) “Colegio Nacional y Escuela Normal la constitución de una
identidad ciudadana diferenciada” en Anuario de Historia de la Educación argentina. Buenos Aires.
Escuelas Normales u otros establecimientos privados, querían ingresar, debían rendir equivalencias

que se correspondían con los programas de los Colegios Nacionales.

La ley 934 sobre libertad de enseñanza, estableció que los alumnos de los colegios particulares

tendrían derecho a presentarse a examen de las materias que comprenden la enseñanza secundaria

de los Colegios Nacionales, ante cualquiera de éstos, con tal de que acrediten con certificados de sus

directores, haber seguido cursos regulares. Los certificados se consignarán en igual forma que los que

recibían los alumnos de colegios nacionales, con la aclaración del nombre del establecimiento que

procedieran.

Por otra parte, en el año 1884 se sancionó la ley 1420 de Educación Común que estaba pensada para

organizar escuelas primarias en territorios fuera de Capital Federal, y las leyes provinciales de

educación se organizarían alrededor de ésta, que tenía como objetivo colaborar con el desarrollo

moral, intelectual y físico de niños y niños de 6 a 14 años. Dicha educación debía ser obligatoria,

gratuita y gradual, promoviendo la unidad, ya que era una escuela única para todos por igual; podía ser

ejercida en escuelas públicas, privadas o en el hogar, siempre que se comprobara mediante

certificados y exámenes. En cuanto a la enseñanza religiosa, sólo podía ser dictada en escuelas

públicas, por ministros de diferentes religiones, en horarios extra escolares.

En referencia al nivel Universitario, no había un régimen nacional que diera las bases legales. Hasta

ese momento, el país contaba con dos universidades, la de Córdoba y la de Buenos Aires. La

nacionalización de la de Córdoba, significó un progreso de la educación moral y científica de las

provincias confederadas, al facilitar el reordenamiento de los planes de estudio. En su constitución

provisoria, al claustro, le correspondían los aspectos gubernativos. El rector, elegido por el claustro,

tenía la superintendencia de la Universidad y la autoridad para controlar el cumplimiento de las leyes.

La provisión de cátedra se hacía por oposición cada cuatro años. Sin embargo, esta universidad no

contaba con el número de cátedras necesarias para asegurar el progreso de la Republica. Así, la

universidad introdujo las ciencias modernas que significó una revelación intelectual y social. Se

establecieron la Facultad de Ciencias físico – matemáticas y de Ciencias Exactas. En 1879 se sancionó

un Estatuto General, y la universidad se dividió en cuatro: Derecho y Ciencias Sociales, Ciencias Físico

– matemática, Medicina, Filosofía y Humanidades. Cada una de ellas con facultad para ordenar sus

programas y expedir certificados. La universidad de Buenos aires se nacionalizó en el año 1880, junto

a la federalización de la ciudad de Buenos Aires.


El plan de estudios universitarios de ambas, debería relacionarse con los preparatorios de los Colegios

Nacionales o particulares. Luego en 1885, se sancionó la ley Avellaneda nº1597 de estatutos

universitarios que comenzaría a diseñar a la Universidad como una institución nacional. Ésta ley fue

muy general, ya que cada universidad debía dictar su estatuto, subordinándose a reglas generales.

Volviendo a la educación primaria, desde el año 1884, las escuelas públicas y particulares,

especialmente las de colectividades extranjeras, debieron adecuarse a las disposiciones de la ley 1420

que las ponía bajo supervisión del Consejo Nacional de Educación. El objetivo de la homogeneidad y

unidad cultural, generó una sociedad caracterizada por la diferencia y la exclusión de lo distinto.

El Sistema Educativo, entre los años 1890-1930, tuvo intentos de reformas y planteos alternativos. En

cuanto al nivel primario, en el año 1905, se sancionó, bajo el número 4.874 la Ley Láinez. La misma,

“proporcionó a la política educativa un instrumento eficaz para la intervención nacional en la enseñanza

primaria de la República. Las escuelas que se establecieran de acuerdo a las disposiciones de esta ley

debían ser mixtas, elementales, infantiles y rurales, impartir el mínimo de enseñanza señalado por la

Ley 1.420 y estar ubicadas en las zonas de mayor porcentaje de analfabetismo.” 5

La ley regía en el ámbito de la Capital Federal y Territorios Nacionales- con el propósito de extender la

educación pública, laica y gratuita a todo el territorio nacional, apostando a la educación como medio

de progreso y pacificación social. La idea era establecer escuelas nacionales en territorios provinciales

para alfabetizar masivamente e impedir la inmigración hacia la capital. En este sentido, Lainez

autorizaba a que el Consejo Nacional de Educación abra escuelas primarias, mixtas y rurales en las

provincias que lo solicitaran y donde el analfabetismo causaba estragos. El gran objetivo que tenía la

ley era la alfabetización masiva. Es decir, las Escuelas Lainez fueron pensadas, no como escuelas

graduadas que tenían la totalidad de los grados de la primaria tradicional, sino que la intencionalidad

estaba en combatir el analfabetismo.

Más allá de tener una ley de educación común a nivel nacional y leyes educativas a nivel provincial que

adoptan las principales ideas de la ley 1420 -ser obligatoria entre los 6-12 años-, los estados

provinciales no lograban llegar con la escuela y con los maestros titulados al conjunto de la población.

Una de las estrategias que propone el Estado Nacional para colaborar con esa tarea que no puede

cumplir por sí sola la provincia, va a ser la de esta ley.

5
Martínez Paz, F. (1986) El Sistema Educativo Nacional. Formación- Desarrollo- Crisis.
Adriana Puiggros explica en su texto ¿Qué pasó en la educación argentina?, que con la Ley Láinez

termina el primer ciclo de organización legal del sistema educativo. Iniciado en 1875 con la Ley de

Educación Común de la provincia de Bs. As.

Por otro lado, el nivel primario participó de debates a principios de siglo en relación al surgimiento de

nuevas teorías de aprendizaje y concepciones de enseñanza. Sandra Carli, expresa que surgen

nuevas propuestas pedagógicas, como la llamada Escuela Nueva, con importantes transformaciones

del campo pedagógico: “trama pedagógica positivista, a pesar de su condición eclética, comenzaba así
6
a ser desarticulada y caracterizada como representativa de una época pasada”. Vergara, citado por

Tedesco, expresa que “educar era estimular la acción y permitir su desarrollo, distinguiendo la acción

“verdadera” “la única tarea válida desde el punto de vista educativo era dar al sujeto la más amplia

libertad de trabajo y expresión para que las condiciones que trae prefiguradas puedan desarrollarse.” 7

Esta nueva visión de enseñanza ponía al niño en el centro de la acción educativa, para que de esta

manera pudiera aprender respondiendo a sus necesidades e intereses.

Con respecto a nivel medio, después del 90 se suceden un conjunto de propuestas y de reformas a los

sistemas educativos modernos en donde los debates ponen foco principalmente en los Colegios

Nacionales.

Cabe destacar y aclarar la propuesta (que no se lleva a cabo) de reforma más de Osvaldo Magnasco.

¿Por qué? Porque sirve de antecesora para la propuesta de reforma que, tiempo después, Saavedra

Lamas lleva adelante. Durante la segunda presidencia de Julio Argentino Roca (1894 – 1904),

Magnasco fue nombrado Ministro de Instrucción Pública. Desde ese cargo elaboró y se elevó al

Congreso Nacional un proyecto de reforma educativa de enseñanza general y universalista para

sustituir el sistema implementado a partir de la Ley 1.420, sancionada precisamente, durante la primera

presidencia de Roca (1880 – 1886). Magnasco consideraba que el sistema enciclopédico y verbalista

no respondía a las necesidades de la época, ya que el desarrollo del país necesitaba de más

profesionales y técnicos. Si bien esta reforma no prospera, se perfila como el primer intento de reforma,

propuesta por la oligarquía, que va a poner foco específicamente en los colegios nacionales. La misma,

va a ser fuertemente resistida por los representantes provinciales porque específicamente lo que

proponía era la introducción de orientaciones prácticas en el sistema educativo, eliminando el

6
Carli, S. Entre Ríos Escenario Educativo 1883-1930.
7
Tedesco, J.C. (1986); “Directivismo y espontaneísmo en los orígenes del sistema educativo argentino”
enciclopedismo y suprimiendo varios de los colegios nacionales, ubicados en el interior del país, para

transformándolos en institutos de tipo prácticos. Es decir, establecimientos descentralizados en los

cuales se impartiría en todo el país programas ajustados a las características económicas de cada

provincia, reduciendo los aspectos humanistas de la educación.

La intención estaba en intentar que los sectores en ascenso se vuelquen hacia otras orientaciones del

nivel medio como en las escuelas comerciales y las escuelas industriales que significaban un posible

pasaporte hacia el trabajo vinculado a las economías regionales y así tratar que no tuvieran

participación en el poder político. Si bien, la reformas de Magnasco sostenía la necesidad de una

enseñanza especial para la clase dirigente, y una diferente para el resto de la población, no cuenta con

el apoyo necesario en las cámaras y no es llevada a cabo.

Ante el diagnóstico del estado de la educación nacional, se vio la necesidad de una reestructuración

pública, para poder dar una cierta estabilidad a la enseñanza y poder adecuarla a los requerimientos

del país. Con estos propósitos, iba a ser necesario que la instrucción secundaria tuviera enfoques

diferentes a los que habían determinado hasta ese momento las orientaciones de la política educativa

nacional, de acuerdo a un plan de “Reformas Orgánicas de la Enseñanza Pública”. 8

El proyecto de Reforma Saavedra Lamas, que mencionamos ya, intentaba reducir la escolaridad básica

a 4 o 5 años, estableciendo un nivel intermedio con funciones orientadoras y un ciclo secundario

diversificado. Ésta reforma coincidía con que el país tenía un sistema no apto para la instrucción

pública, una vez que los niños finalizaban la escuela primaria en 4 años debían elegir una especialidad,

que los orientaría en la educación del nivel medio y tampoco existía una correlación entre la educación

secundaria y la superior. Para el ministro Saavedra Lamas, la reforma estaba centrada en el sistema

educativo y también en las materias. Sostenía que la necesidad de esta reforma beneficiaría a ciertos

sectores sociales, por un lado, a los que no están en condiciones de realizar opciones más elevadas,

ellos tienen ya predeterminada su situación social y se trata solo de evitar que no completen su

instrucción, haciendo que obtengan una aptitud remunerable que mejore su condición y asegure una

vida digna.

Por otro lado, los de sectores sociales de mayor ”holgura” en su situación personal, puedan completar

otro género de preparación integral haciendo los 3 años de la Escuela Intermedia, que tenía que contar

8
Martínez Paz, F. (1986) El Sistema Educativo Nacional. Formación- Desarrollo- Crisis.
con una preparación integral, una enseñanza técnica y práctica de acuerdo con el desarrollo industrial

del país. 9

Los jóvenes que se formaban en los Colegios Nacionales accedían a la universidad y se convertían en

los nuevos profesionales que aspiraban al poder político en manos de los conservadores. La Reforma

Saavedra Lamas y todos los intentos oligárquicos de reformar la estructura del sistema Educativo,

como lo era la reforma de Magnasco, diseñados en la década 1880-1890 fracasaron por la oposición

de los sectores medios y populares, de esta manera el sistema garantizaba una relativa igualdad en el

acceso a la educación.

Durante la presidencia de Juárez Celman se produce una crisis económica, los jóvenes formados en

los Colegios Nacionales son los que organizan la Revolución del Parque, que buscaban la posibilidad

del voto y de realizar acuerdos con el presidente, ya que hasta ese momento solo votaban los

terratenientes, jornaleros y oligarcas. Éste enfrentamiento y derrota provoca la renuncia de Juarez

Celman y quien lo sucede fue Pellegrini. Estos sucesos antes mencionados son importantes de

destacar y mencionar, ya que nos acerca a una apertura política de nuevos actores sociales que

pelean por el poder como el Radicalismo, en la presidencia de Irigoyen en 1916.

Hipólito Irigoyen es el que deja sin efecto la propuesta de Escuela Intermedia de Saavedra Lamas, les

devuelve a los sectores medios ese lugar de sociabilidad política del cual habían intentado correrlos,

duplicando la creación de Colegios Nacionales en el país.

Para continuar con el análisis del nivel universitario debemos ubicarnos en el contexto político de la

época. Como ya dijimos antes, en 1916 asume Hipólito Yrigoyen como resultado del proceso de

democratización que va a propulsar la Ley Sáenz Peña en el 1912. Esta ley va a permitir que los

varones adultos mayores de 18 años puedan elegir a través del voto secreto y obligatorio los distintos

cargos, ya sea a nivel nacional, provincial o municipal. Y de esta manera se pone un freno a todos

aquellos procesos previos de fraude que caracterizaban a las elecciones hasta ese momento. Esto va a

generar que el radicalismo llegue por primera vez al poder político en provincias: (Santa Fe, Entre Ríos)

y a nivel nacional.

El nivel universitario al comienzo del período contaba con tres universidades; Córdoba, Buenos Aires y

La Plata y dos provinciales: Santa Fe y Tucumán. La ley Avellaneda regulaba el funcionamiento de las

9
Tedesco, J.C. (1986); “Directivismo y espontaneísmo en los orígenes del sistema educativo argentino”
de Córdoba y Buenos Aires. No existía un verdadero sistema universitario nacional y la Ley Avellaneda

resultaba insuficiente para el desarrollo de las universidades.

Los mayores problemas de la universidad en ese momento eran la burocratización de la enseñanza

que la había convertido en “una fábrica de doctores” dominada por el “profesionalismo” y por una

enseñanza “mercantilizada” 10. Era el momento de dejar atrás la universidad cerrada e inmóvil y hacer

surgir una universidad libre, abierta y científica, que pueda ser capaz de preparar a los hombres para

una vida integral en sociedad.

Podríamos preguntarnos ¿por qué el problema universitario estalla en Córdoba y no en los otros

escenarios? Se da en Córdoba porque esta provincia tiene un dictamento particular vinculado a su

tradición religiosa y particularmente a la injerencia que tiene la Iglesia sobre esta casa de estudios.

Estos inconvenientes van a ser los disparadores de la gran efervescencia estudiantil y comienzan por

dos motivos, el primero, con la decisión de suprimir el internado de hospital de clínicas que era el que

le permitía a los practicantes a futuros médicos poder pernoctar mientras hacían las prácticas y el

segundo, el conflicto con la asistencia a clases. Además de estas cuestiones, la universidad

presentaba dos tipos de problemas claves, a saber:

1. Con respecto a la enseñanza, profesorado, planes de estudio: se criticaba la ausencia de

criterios experimentales, la escasa capacitación de un profesorado competente y la falta de

una actualización del conocimiento. La formación que recibían los estudiantes era de carácter

netamente profesional, dejando por fuera los análisis de las problemáticas sociales y los

temas científicos.

2. Con respecto al gobierno universitario: se pedía la ampliación de la participación de los

respectivos órganos que quedaban reservados a los miembros de las academias (que

constituían una oligarquía del saber).

Entonces, la raíz del problema se encontraba en la organización política de la universidad, en el

predominio de las academias compuestas por miembros vitalicios, irregularidades en la elección de

cargos docentes y administrativos, cuestionaban el manejo de los fondos invertidos y reclamaban la

importancia del internado en la formación de los médicos. Al no tener respuestas de las autoridades se

constituyó el comité pro reforma, que proclamó en marzo de 1918 una huelga general, el 2 de abril el

Consejo Superior decide clausurar la universidad y dos días después, el comité pidió la intervención del

10
Martínez Paz, F. (1986) El Sistema Educativo Nacional. Formación- Desarrollo- Crisis.
gobierno Nacional en la univesidad. Yrigoyen al principio presenta una actitud dubitativa ante este

pedido pero se da cuenta de que no le queda otra opción debido al clima que se estaba viviendo y

nombra interventor al Procurador General de la Nación, José Nicolás Matienzo.

A raíz de esto, se arma un importante movimiento estudiantil que después va a ser reflejado con una

cuestión de carácter organizativo, porque es aquí donde empiezan a surgir las federaciones

estudiantiles, la de Bs As, la de Córdoba, la de La plata, que después se van a agrupar en una mayor

que es la Federación Universitaria Estudiantil (FUE). Empiezan a reclamar estas cuestiones y a

oponerse a esas decisiones que toman los decanos. Obviamente no tienen ningún tipo de respuestas

favorables para las solicitudes de los alumnos y a estas cuestiones se suman un conjunto de críticas

sobre lo tenebroso que era la vida universitaria de turno.

Las autoridades no dieron solución a los reclamos de los estudiantes, y a partir de 1918, éstos dieron

lugar a una serie de manifestaciones callejeras, organizadas por un Comité Pro Reforma que estaba

integrado por delegados de las distintas facultades. Los reclamos se fueron profundizando y culminaron

con un pedido ante el Consejo Superior de la Universidad.

Debido a todo lo mencionado anteriormente, se da lugar la Reforma Universitaria de 191811. La reforma

apuntaba a la libertad de cátedra, cátedras periódicas y no vitalicias, a los concursos por antecedentes

y oposición, y a la reforma en los planes de estudio. Lo que se proponía con esta reforma era la

democratización de la universidad y que se establecieran lazos entre los actores institucionales,

principalmente entre alumnos y docentes.

Para poder analizar el periodo siguiente es necesario ubicarnos en el contexto político, social y

económico por el cual estaba atravesando Argentina. Hipólito Yrigoyen vuelve al poder en las

elecciones de 1928, si bien va a tener el apoyo de los sectores populares no lo va a tener tanto a lo

largo de esta corta experiencia del ‘28 al ’30, dado que muchos de los que lo habían apoyado

inicialmente van a apoyar el primer golpe de estado. Este último se lleva a cabo en 1930 y va a estar

en diálogo y concordancia con lo que fue la crisis de 1929: la caída de la bolsa de Wall Street, la crisis

de superproducción que a nivel mundial generó el traspaso de hegemonía económica mundial de Gran

Bretaña a E.E.U.U. Esto, claramente afectó la economía de Argentina, generando la caída de la

producción y salarios, desocupación; ocasionó un debilitamiento muy fuerte de las importaciones y por

lo tanto fue el fin del modelo Agroexportador, comenzando un proceso de industrialización por

sustitución de importaciones. Provocó una crisis de las políticas económicas liberales y la adopción de
11
Buchbinder Pablo. Historia de las universidades argentinas.
medidas intervencionistas. En nuestro país el ISI se va a concentrar en las áreas textiles, alimentos y

bebidas que va a permitir en un mediano plazo, reemplazar las manufacturas que anteriormente eran

importadas.

La educación argentina entre 1830 y 1966 se presenta ante estas nuevas realidades socioeconómicas

y políticas; y para el análisis del aparato educativo de este período es importante tener en cuenta
12
algunos aspectos. En primer lugar la dictadura o “década infame” , debido a esto la crisis tuvo

manifestaciones peculiares, y el referente más significativo de su existencia fue la “oligarquía” en la

tarea de readecuar el funcionamiento del aparato educacional desde el punto de vista de sus intereses

ante las nuevas condiciones impuestas por la quiebra del modelo de crecimiento hacia afuera.

Este fracaso se manifestó en dos aspectos fundamentales: el primero de ellos fue que la oligarquía no

pudo ni detener ni reventar el nivel y las formas en que ellas habían logrado insertarse en el sistema

educacional en la etapa anterior a la crisis. El segundo de los aspectos de la crisis se refiere a las

nuevas exigencias sociales planteadas por el desarrollo de la industrialización sustitutiva y por los

sectores sociales más dinámicamente vinculados a ella: la clase obrera y la burguesía industrial.

El sistema educativo argentino comenzó a percibirse como un sistema en crisis a partir de 1890. El

punto crítico radicaba en la estructura del sistema y las orientaciones que ofrecía, las cuáles eran

utilizadas por las capas medias como canal de acceso a la vida política. A partir de 1930, en cambio, la

visión crítica abarcó la totalidad de los aspectos que hacen al funcionamiento del sistema educativo.

El análisis de la evolución cuantitativa del sistema educativo durante este período es una tarea

dificultosa. La carencia de datos fundamentales unida a la dudosa confiabilidad de otros, determina que

las observaciones categóricas y las precisiones que puedan realizarse sean muy pocas y que, no

puedan ser analizados algunos aspectos significativos de esa evolución. 13

Una de las particularidades del sistema educativo en este periodo es la neutralidad, es decir, la

perspectiva liberal, laica, la principalidad del estado en materia educativa triunfantes en las épocas

precedentes, se ven cuestionadas por algunos sectores de la elite dirigente y se ve traducida en la

modificación de los contenidos de una materia en particular que va a ser la de Moral y Civil en la

primaria, que en estos años se va a convertir en la enseñanza de la religión católica. La otra cuestión

es que los sectores más progresistas -liberales y democráticos- van a ser perseguidos. Va a ver una

12
Tedesco J. C Educación y sociedad en la Argentina. (1880-1945)
13
Tedesco. J. C. La educación Argentina entre 1930 y 1955.
limpieza ideológica del sistema educativo por niveles de estos docentes vinculados al laicismo, al

liberalismo a sectores ideológicos progresistas.

Con respecto al nivel primario podemos afirmar que si bien el crecimiento de la matrícula de la escuela

primaria fue constante, no tuvo el mismo ritmo a lo largo de todo el período. El ritmo correspondiente al

período de 1930-1945 es el más bajo. Para entonces la Argentina contaba con una incorporación a la

escuela primaria que abarcaba el 60% y el 70% de su población escolar. El crecimiento más

significativo en el nivel primario posterior a 1930 se realizó durante los años de gobierno peronista. La

etapa de 1930-1945 sería la de mayor estancamiento, dado también a los gobiernos de factos. El

avance en el nivel primario estuvo a cargo casi totalmente del estado, la enseñanza privada no alcanzó

en ningún momento niveles significativos y su participación se mantuvo constante.

Dentro de la acción Estatal es importante distinguir el rol que cumplieron los estados provinciales, y el

gobierno central a partir de la sanción de la ley Láinez (1905). El mismo, suplantó la acción provincial

en muchos lugares, a tal punto que ya en 1930 y a lo largo de todo el periodo, más de la mitad de la

matrícula de educación primaria de las provincias corresponde al gobierno central; esta situación varía

según las zonas. El incremento de la acción provincial se da recién a mediados de la década de 1940.

La participación significativa del gobierno central se vincula con otro problema importante en el análisis

de la enseñanza primaria: el rendimiento. Las escuelas Láinez tenían solo cuatro de los siete grados

que corresponden a éste nivel. De esta forma, el sistema educativo estaba ofreciendo a vastos

sectores de la población rural o semi-rural una enseñanza primaria de menor duración que la población

urbana. Los niveles de deserción escolar en el ciclo primario fueron muy altos.

En la enseñanza secundaria todavía no existía una legislación ni organización administrativa y el

magisterio estaba atravesado por una suerte de desprestigio y persistía el desequilibrio entre la

cantidad de egresados y la demanda de trabajo. Entre tantas contradicciones comenzó a hablarse de la

enseñanza técnica, como aquél movimiento que podría revitalizar el nivel secundario, enseñándoles un

oficio a todos los jóvenes de 14 años. En este período se puede observar una fuerte relación entre el

sistema educativo y el desarrollo industrial, ya que requería mano de obra sin formación especializada

fuera del proceso de producción y con la educación primaria era suficiente, debido a que los equipos y

maquinarias importados utilizaban una tecnología ya superada en países centrales, por lo cual eran

exportados.
La baja complejidad tecnológica no estimuló el desarrollo de la enseñanza técnica debido a sus

escasos requerimientos en conocimientos y la alta complejidad tecnológica tampoco lo requería por el

número limitado de personal que puede absorber.

Para poder entender el crecimiento de la enseñanza técnica, es necesario comprender las opciones

tecnológicas a partir de los intereses sociales en juego, y ninguno de los sectores que conformaba el

bloque de poder tenían intereses en el desarrollo de la enseñanza técnica en todos los niveles. Por un

lado, la alta burguesía agraria no se hallaba interesada porque una enseñanza de ese tipo sólo tiene

sentido si va asociada con una industrialización que superes lo límites de sustituciones de

importaciones y estaría asociada a un proyecto que la desplazaría; y por el otro, el desinterés de la

burguesía industrial se basaba en la conexión con el capital extranjero que es el que provee de la

tecnología a los países dependientes y aspiraba a mantener el desarrollo de los países periféricos.

Como siempre fueron las capas medias las destinatarias del crecimiento educativo, las clases

dominantes optaron por permitir una limitada expansión de la enseñanza técnica en el nivel primaria y

post – primario, dejando el resto del sistema intacto. A su vez, la promoción de enseñanza técnica

implicaba la inclusión de sectores hasta entonces marginados, clase obrera y sectores populares,

considerada como el único camino para el ascenso educacional y para que esto se produjera se debían

garantizar condiciones de vida que permitieran a los hijos de obreros postergar su ingreso a la actividad

productiva y asumir el costo de los estudios.

Con este panorama las escuelas de artes y oficios brindaban orientaciones como mecánica, herrería,

carpintería y labores regionales, y en su mayoría estaban ubicadas en el interior del país. Durante esta

etapa, la compra de recursos fue decreciendo, los equipos eran obsoletos y la deserción era muy

significativa. En cambio, las escuelas técnicas de oficios fueron creadas para cubrir las necesidades de

grandes centros industriales. Sin embargo, los motivos que impulsaron al gobierno a optar por la

formación escolar de la mano de obra en los mismos lugares de trabajo, estaban vinculados con

garantizar la reproducción de condiciones sociales, como si hablaríamos de un mandato generacional y

de clase, acentuando la diferenciación entre trabajo manual y trabajo intelectual.

En cuanto a la enseñanza religiosa, en 1936 comenzó a concretarse el principio de libertad de

enseñanza al ser incorporada en las escuelas de la provincia de Buenos Aires. La misma sería ofrecida

en el horario escolar, excepto a aquéllos que no quisieran recibirla por ser de otra religión.
En este marco de crisis del capitalismo a nivel mundial, la oligarquía no podía seguir asumiendo el

liberalismo y comenzaron nuevas modalidades de dominación social relacionadas con el fascismo y

que logrando ejercer el control en aparatos ideológicos, especialmente en educación. Es decir, la

burguesía agraria no sólo se coloca enfrentando a la clase obrera sino a la pequeña burguesía en su

conjunto. En este esquema la oligarquía tuvo que apelar a fortalecer la alianza con las capas medias

para poder tener un grupo para ser movilizado en la lucha contra los nuevos sectores en ascenso.

En el plano de la enseñanza universitaria, el aumento de matrícula predominó en carreras relacionadas

con las ciencias sociales y económicas y esto se debió al origen social de los estudiantes, ya que

mientras en la secundaria los alumnos eran de clase baja o media, en el nivel universitario pertenecían

a la clase pudiente y el efecto participativo fue más lento.

En 1930 la universidad fue intervenida y se inició un proceso de persecución sobre todo en estudiantes

identificados con el movimiento reformista y profesores de militancia radical, instaurándose así un

régimen arbitrario y violento mediante la utilización de las fuerzas policiales y el ejército. Pero estos

intentos de transformar la estructura institucional de la Universidad fracasaron cuando el gobierno de

Uriburu debió abandonar el poder, y así las universidades fueron normalizadas a través de los

estatutos vigente de los años veinte. El espíritu reformista siguió orientando el funcionamiento de la

Universidad durante la década infame. La vida universitaria estuvo caracterizada por un ambiente de

intolerancia que provocaba expulsión de alumnos y profesores por sus posiciones ideológicas y la

política de discriminación estaba focalizada a personas vinculadas con el partido comunista. Al mismo

tiempo, los grupos conservadores, de militancia católica, nacionalistas y antiliberales aumentaban

fuertemente.

En este período se puede observar un marcado proceso de politización de los principales protagonistas

de la vida universitaria, convirtiéndose el compromiso partidario en un paso sine qua non para lograr la

transformación universitaria. Los esfuerzos de una parte de la dirigencia universitaria reformista por

conservar los márgenes de pluralismo ideológico y evitar que los conflictos políticos impacten en la vida

académica tuvo éxito hasta 1945.

Al nivel universitario se lo criticaba por ser considerado un privilegio de los más ricos y por estar

vinculado para el ascenso a la clase política y no por una verdadera vocación. Además, poseía

métodos arcaicos y tradicionales y escasos estímulos para el estudio del magisterio. Para poder

encontrar una solución a los problemas de este nivel, lograr una estabilidad, modificar los estatutos,
actualizar los planes y métodos de enseñanza era necesario reformar la Ley Avellaneda, que por su

característica de ser tan general no respondía a ninguno de estos conflictos. Y fue así como surgieron

diferentes ideologías sobre la concepción de universidad. La universidad personalista proponía fijar los

límites de intervención del estado en educación, busca una orientación que satisfaga la tradición del

país, su realidad social y cultural y las creencias de las diversas familias argentinas; sostenía que la

persona era el valor más importante y definía a la función cultural de universidad como social y

comunitaria; se proponían modificaciones a la ley Avellaneda por considerarla como una ley que

posibilitó el monopolio de la educación por parte del Estado, y se pretendía rever el otorgamiento de

títulos habilitantes a fin de lograr la creación de universidades libres.

Luego se abre un nuevo ciclo con la revolución del 4 de junio de 1943 que, con el acceso del

nacionalismo católico a las decisiones de la política educativa, significó la ruptura del proceso liberal y

laico de la enseñanza, a través de acciones como la despolitización de la universidad y en el nivel

primario, medio y especial se efectivizó la enseñanza de la religión católica como factor de cohesión

social en las escuelas de la Nación.

Se creó el Ministerio Secretaría de Estado de Educación para tratar los problemas educativos, se

estableció la gratuidad de la universidad con el propósito de facilitar el acceso a la misma, la

enseñanza técnica fue reestructurada y se unificaron las escuelas de artes y oficios e industriales en

Escuelas Industriales, se crearon las misiones mono técnicas y de extensión cultural como centro de

educación para varones y las misiones de cultura rural y doméstica para mujeres, se sancionó una ley

que otorgaba subvenciones del Estado a los institutos privados para el pago de sueldo de los docentes.

En 1944 se creó la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación profesional (CNAOP), donde se

realizó gran parte de la expansión de enseñanza técnica, y luego en 1946 accede a la Presidencia

Juan Domingo Perón.

Al estar organizados los niveles primario y secundario, se sancionó una ley que derogaba la ley

Avellaneda y regulaba la vida en la universidad: el rector designado por el Poder Ejecutivo, los decanos

elegidos por los Consejos Directivos, los profesores eran elegidos previo concurso de méritos,

aptitudes técnicas, títulos, antecedentes y trabajos; se prohibió la militancia política de profesores y

alumnos, se estableció la representación estudiantil por medio de un delegado sin voto. Estas reformas

apuntaban al gobierno de la institución, pero confirmaba el carácter autoritario y el monopolio por parte

del Estado.
En este ciclo se creó la Universidad Obrera Nacional para formar profesionales obreros y proveer a la

enseñanza técnica de docentes especializados. Era requisito de ingreso acreditar la condición de

obrero y poseer el título de técnico de fábrica, y así se obtenía el título de Ingeniero de Fábrica en la

especialidad que corresponda. La crítica fue que se crearon en el país dos tipos de vida universitaria:

una para pudientes y otra para obreros, acentuando la brecha entre clases.

En 1949 a través de una reforma constitucional se dio origen a una Constitución Justicialista y para

poder llevar a cabo, era necesario pensar al Estado como “instrumento de un programa social,

desterrando la idea de un Estado abstencionista, para ceder el paso a un Estado regulador y la

verdadera novedad estaría en un nuevo concepto de la cultura y de la educación, orientado hacia dos

dimensiones: la de la persona como individuo y la de la persona como miembro de un Estado” 14. Se

garantizaba la libertad de enseñanza y el derecho a la educación y capacitación. Se establecía el

carácter obligatorio y gratuito de la enseñanza primaria en las escuelas del Estado y una gran

importancia a la escuela rural para contribuir al arraigo del hombre a la tierra.

La enseñanza secundaria debía ofrecer conocimientos relacionados con las ciencias humanistas y de

utilidad práctica, organizando la especialización de la enseñanza de acuerdo a las necesidades del

desarrollo industrial y científico de la nación.

En la universidad se proponía preparar a los jóvenes para ejercer profesiones técnicas y cursos

obligatorios de formación política para que cada ciudadano conozca la realidad económica, social y

política del país, asegurando su gratuidad. Con el nuevo aparato administrativo se transformó el

Ministerio Secretaria de Educación en Ministerio de Educación que dirigió la política educativa nacional

en todos los niveles de enseñanza. Con todas estas modificaciones se vio la necesidad de sancionar

una nueva ley universitaria, derogando la anterior en la cual los propósitos más importantes estaban

relacionados con la formación integral de docentes y alumnos, el otorgamiento de títulos para el

ejercicio de la profesión con carácter exclusivo. Estas condiciones establecían un mayor control por

parte del estado, ya que le daba exclusividad en el otorgamiento de títulos habilitantes y, por el

contrario, la prohibición a las instituciones públicas y privadas de conferir títulos.

La doctrina justicialista cuyos principios más importantes eran la justicia social, la independencia

económica y la soberanía política, se plasmó en la educación por medio del II Plan Quinquenal entre

1952 – 1857: “En materia de educación, el objetivo fundamental de la Nacional será realizar la

formación moral, intelectual y física del pueblo sobre la base de los principios fundamentales de la
14
Martínez, P., Hacia el Sistema educativo Nacional. Tercera etapa. Pp (169)
doctrina nacional peronista”15.Unos de los rasgos más salientes de la política educativa de 1945 – 1955

fue articular una vía de ascenso educativos para sectores populares.

Al final del ciclo, en 1955, se produjo una revisión del principio de subsidiariedad del Estado en

educación y las creencias que llevaron a establecer la enseñanza religiosa en las aulas. En ese mismo

año se afirmó que en la práctica se desvirtuaba la enseñanza religiosa ya que se la utilizaba desde

ámbitos políticos e íntimamente relacionada con el confesionalismo, y se sancionó una ley que

suprimía la enseñanza religiosa en las escuelas del Estado y sería parte de un paquete de medidas

propias de un proceso de secularización de las instituciones del país.

Todos estos procesos que atravesó a la educación, se vieron bruscamente interrumpidos con el golpe

de estado de septiembre de 1955 que fue conocida como la Revolución Libertadora, nombre con el

cual se conoce a la dictadura militar que gobernó en nuestro país tras haber derrocado

al presidente Juan Domingo Perón. La misma estuvo a cargo del general Aramburu, quién derogó La

Constitución Nacional vigente y restableció el texto de 1853. En la enseñanza primaria se mantuvo el

sistema de la Ley 1420, anulando las cláusulas que convirtieron al Consejo Nacional de Educación en

Dirección General de Enseñanza primaria. La política universitaria de dicho movimiento “revolucionario”

se basó en principios que sostenían que las universidades debían reorganizarse, reemplazando a los

docentes y autoridades en su totalidad, convocando a nuevos cargos a través de concursos de títulos y

antecedentes, otorgándoles atribuciones tendientes a desperonizar las instituciones.

Se comienza a debatir sobre la libertad de enseñanza y se proponía una educación pluralista que

respondía a una pedagogía basada en la tolerancia y tendía al derecho de las distintas familias de

educar a sus hijos de acuerdo a su fe y convicciones; éste supuesto intentaba romper con la idea de

una escuela unida y acortar las diferencias entre enseñanza pública y privada.

En el nivel medio se incluyó el área Educación Democrática a fin de consolidar el conocimiento de

tradiciones republicanas democráticas y federales de nuestro país, su organización política, es decir, se

pretendía formar ciudadanos para una vida libre y responsable. Con el fin de reestructurar las

instituciones, y la Universidad al ser una de las más importante, se devolvió la vigencia de la Ley

Avellaneda para asegurar la autonomía universitaria, acompañado de un fondo propio para ser

administrado por cada casa de estudios de acuerdo a sus necesidades. Además, se creó la

Universidad Nacional de Sur con sede en Bahía Blanca y la del Nordeste, con el objetivo de

restructurar la universidad a las necesidades regionales. Como corolario a estas medidas, se llevó a
15
II Plan Quinquenal. Cap. IV Educación.
cabo una política que permitía a los privados a crear universidades libres con capacidad de expedir

títulos, pero el Estado se reservaba el reconocimiento de los mismos.

En 1956, por primera vez se establece un régimen que contempla los problemas de la docencia, a

través de la sanción del Estatuto Docente Nacional que “regulaba las condiciones de trabajos,

clasificaba al personal docente, definir sus deberes y derechos, determinar la forma de ingreso a la

docencia, y las condiciones de la carrera docente con respecto a la estabilidad y régimen jubilatorio”16.

Luego en el año 1958, durante la presidencia de Frondizi, comienzan las políticas de subsidiariedad del

Estado en materia educativa, es decir, aquel proceso por el cual el Estado Nacional se va

desresponsabilizando de su principal rol educar, debido a que se empezó a entender a la enseñanza

como una inversión. Esto suponía un gran cambio, ya que la educación como insumo tenía el mismo

carácter que cualquier tipo de inversión, es decir, un carácter económico; apareciendo así las ideas de

eficacia y rendimiento. La educación empezaba a ser regulada por los intereses del mercado y surge

un planeamiento integral de la educación delegando a especialistas la responsabilidad del desarrollo

del planeamiento, bajo la autoridad del Estado y garantizar la libre discusión y consulta a la opinión

pública. A pesar de las críticas al sistema, estas ideas se proyectaron en nuestro país cuando se

empezaron a constituir grupos de planeamientos educativos del Ministerio de Educación de la Nación y

de los Ministerios de Educación de las Provincias para formar especialistas dedicadas alaproyección,

como la creación del Consejo Nacional de Desarrollo (CONADE), la instauración del Consejo Federal

de Inversiones (CFI) y el Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET).

En esta etapa, se sancionó la Ley 14557 Domingorena que otorgaba la posibilidad de crear

universidades libres por iniciativa privada sin poder recibir aportes estatales y con capacidad para

expedir títulos, pero para la habilitación para el ejercicio profesional debían rendir exámenes finales que

se ajustarán a condiciones impuestas por el Estado Nacional, lo cual fue duramente criticado por el

fuerte monopolio del Estado al controlar la habilitación de los títulos.

Estas políticas educativas se llevaron a cabo en el Plan Nacional de Desarrollo entre los años 1965 y

1966. Se proponía brindar enseñanza primaria completa a toda la población en edad escolar, para

intentar solucionar el problema del analfabetismo en adultos se crearon centros de alfabetización

donde se enseñaría lectura, escritura y actividades que eleven el nivel cultural de los beneficiados. En

la enseñanza media y superior, era necesario reestructurar las modalidades y diferencias de

instituciones nacionales, provinciales y privadas con normas y condiciones totalmente diferentes.


16
Martínez, P., Hacia el Sistema educativo Nacional. Tercera etapa. Pp (196)
En este ciclo, se consideraba necesario la regulación y consolidación de la enseñanza privada para

integrarla al proceso del desarrollo del país, afirmándose el principio de autonomía por medio del

Servicio Nacional de Enseñanza Privada, lo cual rompía la relación de dependencia de los colegios

privados de los oficiales, convirtiéndose en centros de gestión propia, teniendo la facultad para otorgar

títulos habilitantes. A su vez, se reglamentó la entrega de subvenciones por parte del Estado a

instituciones de gestión privada, según percibieran o no dinero a través del cobro de cuotas.

El periodo comprendido entre 1955 y 1966 ha sido recordado, en el ámbito universitario, como la “edad

de oro”, caracterizada por la transformación de las estructuras curriculares y el prestigio adquirido por

sus docentes e investigadores, pero el espíritu modernizador sólo podía verse en un núcleo reducido y

la transformación quedaba así, limitada a algunas facultades y áreas disciplinares. A su vez el proceso

de modernización coincidía con el lugar que se le dio a la ciencia y a la investigación para asegurar el

progreso y la independencia económica, sobre todo en la presidencia de Frondizi, y es así como nace

el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) y la universidad empieza a

ser percibida como uno de los ámbitos privilegiados para la creación intelectual y científica.

En el período entre 1966- 1983, será necesario abordar una diversidad de procesos educativos que

fueron sucediendo en un contexto de golpes militares y advenimiento de los gobiernos democráticos de

Alfonsín y Menem.

En la década del sesenta el papel del estado en materia educativa, se agrupaban por un lado los

sectores que postulaban su responsabilidad en la organización, planificación y control del conjunto de

la educación pública. Por otro lado, se agrupaban aquellos que defendían la subsidiariedad del Estado

en materia educativa, es decir,17el principio de que la educación debe estar en manos de particulares,

debiendo el Estado impartir educación solo allí donde los particulares no alcancen a hacerlo. .

La historia del sistema educativo en las últimas décadas refleja una victoria de aquellos sectores que

postulaban la subsidiariedad del Estado en materia educativa, victoria que se apoya en la posición de

privilegio que, pese a la fuerte oposición de los adversarios a estos sectores, les fuera otorgada por la

política educativa oficial desde 1955 y casi sin interrupción hasta 1980.

Con la interrupción del orden constitucional en el año 1966 y el proyecto gubernamental de reformar el

sistema educativo en forma integral, se plantea la necesidad de una Ley Orgánica de Educación, que

17
Braslavsky, Cecilia (1980) “La educación argentina (1955-1980). En el país de los argentinos, N° 141.
CEAL: Bs: As.
intentaba concretar “de una vez para siempre el derecho y el deber de recibir educación de todos los

habitantes y afirmando al mismo tiempo, el principio de la igualdad de oportunidades.” 18

A partir de 1969, se dejó de lado la prioridad de la Ley Orgánica de Educación y se buscó una reforma

educativa global, que sustituyera el modelo vigente por una nueva estructura con visión prospectiva. De

ella surgiría un sistema educativo capaz de responder a las exigencias previsibles en el proceso de

desarrollo del país. La reforma se consideró un programa de la Nación entera, que se traduciría en

leyes parciales, decretos, resoluciones, planes y creaciones, para lograr la flexibilidad y la adecuación a

las exigencias y los puntos de vista provinciales y regionales.

Se establecieron los siguientes niveles: Pre-elemental (obligatorio) de 2 años de duración, elemental

(obligatorio) de 5 años de duración, intermedio (obligatorio)de 3 o 4 años de duración, medio de 3 o 4

años de duración y el superior de duración variable.

El nuevo sistema pretendía un plan realista que terminara con las teorizaciones, reemplazar la idea

tradicional de la importancia de un título, por la idea moderna de más y mejores conocimientos, como la

única manera de lograr una verdadera integración social, política y económica.

Otras medidas de la gestión educativa 1966/1973 es la transferencia de las escuelas nacionales

primarias a las provincias y el traslado del ciclo normal al tercer nivel. Estas dos reformas al sistema de

educación pública fueron continuadas por el gobierno a partir de 1976.

El nivel pre-primario ha crecido aceleradamente, la matrícula aumentó en el período de 1955 a 1978,

esto se debe a la creciente participación de la mujer en la actividad económica, junto a las ventajas

psicológicas y pedagógicas derivadas de la asistencia al jardín de infantes; personal con mayor

calificación que el del nivel primario, formado en institutos de Profesores de jardín de infantes, con

sueldos superiores a los de maestros de grado.

El nivel primario creció en forma considerable, pero dos de los problemas que se presentaron fueron el

ingreso tardío y la deserción. En 1970 se deroga la Ley Laínez y cesa la posibilidad de creación de

escuelas nacionales y en 1972, se crea el Consejo Federal de Educación, que fue otro instrumento

para regular y coordinar los distintos aspectos de las relaciones de la política educativa nacional con

las provincias, ámbito en que se tratará la ley de transferencias.

La Ley Federal de Educación institucionalizará la concepción privatista de aquel momento. El Estado,

luego de la adopción del principio de subsidiariedad en materia educativa y con el solo intervalo del

18
Martinez Paz, F. El Sistema Educativo Nacional. Formación y desarrollo.
periodo 1973/1976, fue desligándose paulatinamente de responsabilidades educativas por lo que

disminuyó la proporción de escuelas primarias atendidas por la Nación.

El objetivo del Plan de Desarrollo 1965/1969 con respecto a la escuela media, previó una incorporación

del 40% de la población en la edad escolar correspondiente a dicho nivel. Éste crecimiento acelerado,

modificó la participación que tuvieron las distintas modalidades del nivel. A partir de 1973 la

participación de la modalidad industrial en la matrícula de nivel medio tiende a aumentar, proceso que

probablemente tuvo en un primer momento, un proyecto industrialista y proteccionista de desarrollo

nacional.

En 1978 el colegio nacional es el que absorbe la mayor cantidad de alumnos, distribución que refleja, el

deseo de la mayoría de los adolescentes provenientes de las capas medias de cursar estudios

superiores, casi siempre identificados con las universidades. Esta orientación, ha sido reforzada, desde

el sistema educativo por la práctica del ingreso irrestricto a las universidades hasta 1975, en cuyo

contexto aumentó la expectativa real de acceder al nivel terciario. Aumentan las posibilidades laborales

de los bachilleres que aprenden ciertas técnicas de oficina, respecto de los técnicos de nivel medio. El

crecimiento de la matrícula no estuvo acompañado de una mejora equivalente en su rendimiento, pero,

además no es significativa la diferencia que en todo el período se observa entre el rendimiento de la

modalidad industrial y el de la enseñanza media tradicional.

La universidad: la reestructuración universitaria, que se inició a comienzos de este ciclo, tuvo sus bases

institucionales en la Ley Orgánica de las Universidades Nacionales, N° 17.245/67, la Ley de Enseñanza

Privada Universitaria N° 17.604/67 y la Ley 17.778/68, que regulaba la vida de las Universidades

Provinciales.

 Ley N° 17.245, estableció como sus objetivos más importantes la formación plena del hombre a

través de la universidad del saber y del desarrollo armonioso de su personalidad; la formación

de universitarios capaces y responsables; la investigación; la preparación de profesionales,

técnicos e investigadores y la preservación, difusión y transmisión de la cultura y de los valores

espirituales de la nacionalidad.

 Ley N° 17.604, fue otro instrumento para implementar la reestructuración del sistema

universitario y coordinar, sin prevalencias, la enseñanza estatal con la privada. Dicha ley

permitiría completar la etapa de reordenamiento, reglamentando el principio de la libertad de

enseñanza garantizado por el régimen constitucional vigente en ese momento.


 Ley 17.778, concedió validez, en todo el ámbito de la República, a los títulos o grados

obtenidos en la Universidades o Institutos provinciales de enseñanza superior universitaria,

para regular su idoneidad e impulsar su crecimiento y expansión.

En los últimos años del ciclo, se inició en el país una política de creación de nuevas universidades, que,

si bien no respondió a todos los objetivos y características del proyecto de planeamiento universitario,

dio origen a varios institutos de estudios superiores, a saber: la Universidad Nacional de Rosario,

Universidad Nacional del Nordeste, Universidad Nacional de Río IV, Universidad Nacional de

Comahue, Universidad Nacional de Salta y Catamarca, Universidad Nacional de Luján, Universidad

Nacional de Lomas de Zamora.

La dictadura había dejado un saldo de desnutrición, analfabetismo, deserción escolar, escuelas

destruidas, docentes con salarios de hambre y universidades desmanteladas. La situación educativa


19
era en 1983 mucho más caótica de lo que parecía. La política educativa del gobierno de Raúl

Alfonsín desplegó el progresismo sobre las fuerzas retrógradas y las intenciones modernizantes y

participativas sobre el autoritarismo. El gobierno radical respetó el derecho a huelga de los docentes,

restableció la autonomía universitaria, el gobierno de los claustros y la libertad de cátedra; y reinstaló el

sistema de concursos.

En todo el país, entre 1983 y 1987, se duplicó el número de estudiantes universitarios, creció el

alumnado de la enseñanza media y la educación primaria, a un ritmo anual mucho más alto que el

registrado durante la dictadura. El número de niños en educación preescolar se duplicó; la cantidad de

alumnos inscriptos en establecimientos del Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET) se elevó.

A partir de la apertura del ingreso a las universidades, la tasa de crecimiento de la educación terciaria

pública y privada decreció.

En el año 1989 la crisis afectaba todos los ámbitos de la vida nacional. La hiperinflación fue la gota que

faltaba para producir la fractura del sistema escolar. Muchas familias de todo el país no pudieron seguir

mandando a sus hijos a estudiar, muchos chicos llegaban a la escuela con hambre. A los docentes no

les alcanzaba el sueldo para pagar los viáticos hasta su trabajo. Se multiplicaron los comedores

escolares, que se mantenían por el aporte de la comunidad y de las iglesias y por los apoyos

insuficientes de algunos gobiernos provinciales. La ayuda del Estado brilló por su ausencia. En

consonancia con lo que ocurría en la sociedad, el sistema escolar argentino se rompió.

19
Puiggrós, Adriana (2008) Qué pasó en la argentina. Breve historia desde la conquista hasta el presente.
En los años ‘90 con la presidencia del Dr. Carlos Menem, se apeló a la privatización de empresas

públicas prestadoras de servicios, a la descentralización y a la reducción del papel del estado en

aspectos vinculados con la función social del mismo.

El Estado comienza a desentenderse de la distribución de la educación (política de subsidiariedad del

Estado). La política educativa de los gobiernos de Carlos Saúl Menem viabilizó la constitución en la

Argentina, de una nueva corriente tecnocrática. El equipo ministerial y los expertos del Banco Mundial

decidieron aplicar en Argentina la reforma española que tuvo una evaluación negativa de sus

resultados y que fue derogada por el gobierno socialista de Felipe González.

Es necesario remarcar que las medidas tomadas por el menemismo fueron leyes que obtuvieron los

votos positivos necesarios de la mayoría de las fuerzas políticas con representación parlamentaria. La

continuación de la transferencia de los establecimientos educativos nacionales a las provincias (Ley

24.048/93), la Ley Federal de Educación (24.195/94), la reforma constitucional de 1994 y la Ley de

Educación Superior (24.521/95) fueron debatidas y gestionadas siguiendo todos los procedimientos

legales de tratamiento parlamentario. La Ley Federal de Educación incluye principios tales como el

carácter de bien social de la educación, la responsabilidad principal del Estado, la igualdad de

oportunidades, la gratuidad, la garantía de no discriminación y de acceso- permanencia- egreso del

sistema educativo de todos los habitantes, la equidad a través de la justa distribución de los servicios

educacionales, los derechos culturales de las comunidades aborígenes, entre otros. La estructura del

sistema educativo, cambio cuyos efectos deben analizarse considerando que la transferencia de los

establecimientos a las provincias fue previamente hecha sin tener en cuenta que aquellas estaban

económicamente quebradas. La nueva estructura produjo nuevas fragmentaciones en un sistema

escolar ya desestructurado, en particular la escuela media. La Ley de Educación Superior establece la

obligación del Estado de planificar, impartir y financiar educación superior, así como sus atribuciones

de aprobación y supervisión de las instituciones privadas del nivel. Igualdad de condiciones en las

universidades públicas y privadas.

Esta última etapa está caracterizada por políticas neoliberales, en el cual nadie es el responsable por

completo de que los individuos aprendan y los estudiantes deben recurrir a maestra particulares para

aprobar un año y ser promovido al siguiente, ya que para estas políticas los bienes educativos son

mercancías que se compran y venden de acuerdo con las leyes del mercado.
Bibliografía

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Ley Nª 345 – Creación de dos escuelas normales (1869).

Ley Nª 463 de subvenciones (1871).

Ley Nª 934 – Sobre libertad de enseñanza.

Ley Nª 14557 Domingorena – De universidades privadas.

Ley Nª 24195 – Federal de Educación.

Ley Nª 2451 – Educación Superior

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