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Interaccionismo Simbólico en Sociología y Psicología

El interaccionismo simbólico es una corriente sociológica que surgió en la Universidad de Chicago en los años 1920 y 1930 y que se centra en cómo la interacción social y el significado de los símbolos influyen en la conducta humana.

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Interaccionismo Simbólico en Sociología y Psicología

El interaccionismo simbólico es una corriente sociológica que surgió en la Universidad de Chicago en los años 1920 y 1930 y que se centra en cómo la interacción social y el significado de los símbolos influyen en la conducta humana.

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Es una corriente que surge en la sociología que ha tenido un gran impacto en la

psicología social contemporánea, donde la conducta, es el resultado de la interacción

social, del intercambio de significados en lo cotidiano el término fue acuñado en 1937 por el

sociólogo de la Escuela de Chicago Herbert Blumer (1900-1987) expuesta en su libro “El

interaccionismo simbólico: perspectiva y método (1969).

Entre los antecedentes iniciales de la corriente interaccionista se encuentran el pragmatismo

de Charles Peirce y William James y el conductismo social de Watson y Skinner. Aunque el

interaccionismo simbólico no es la única corriente de pensamiento sociológico dentro de los

Estados Unidos, constituye la aportación estadounidense más original del pensamiento sociológico.

Por supuesto que esta corriente no carece de parientes e incluso de antepasados extranjeros.

El interaccionismo simbólico es una tradición que se centra en el tema humano y edifica el mundo

social a partir de la conciencia y la agencia humanas. Se opone a la dura imagen estructural de la

sociedad propuesta por los durkheimianos y también al materialismo de la teoría del conflicto.

La Escuela de Chicago con el nombre “Escuela de Chicago” se designa a un conjunto de

trabajos de investigación dentro de las ciencias sociales que surge en Estados Unidos por

profesores y estudiantes de la Universidad de Chicago en los años 1920 y 1930; una segunda

escuela surgió después de la Segunda Guerra Mundial. Entre sus principales exponentes se

incluyen a George Herbert Mead (1863-1931), Florian Znaniecki (1882-1958), Herbert Blumer

(1900-1987), Erving Goffman (1922-1982), entre otros.

La Escuela de Chicago promueve la utilización de procedimientos con fines científicos, como la

utilización de documentos personales, la explotación de fuentes documentales diversas y el trabajo

de campo sistemático como instrumentos para la interpretación de aspectos de la realidad social en

la búsqueda de la aproximación científica


Según George Ritzer los principios básicos del interaccionismo simbólico se resumen en

los siguientes: “los seres humanos a diferencia de los animales están dotados de capacidad de

pensamiento la cual está modelada por la interacción social. Los significados y los símbolos

permiten a las personas actuar e interactuar de manera distintivamente humana. Las personas son

capaces de modificar o alterar los significados y los símbolos que usan en la acción y la

interacción sobre la base de su interpretación de la situación.

El lenguaje es un gran sistema de símbolos, es un instrumento de construcción

de las realidades sociales, posibilita el intercambio de experiencias; a través del

lenguaje se significan las cosas u objetos y su naturaleza está dada por el significado

que tenga para el sujeto que considere dicho objeto en sus orígenes se encuentran el

pragmatismo, el conductismo y el evolucionismo, pero lejos de inscribirse en alguna de

ellas, el Interaccionismo Simbólico transita entre unas y otras. El Interaccionismo

Simbólico ha pasado por muchas propuestas distintas se reconocen dos grandes

generaciones cuyas propuestas se conectan entre sí, compartiendo las bases y

antecedentes de la teoría, pero que se caracterizan por algunas propuestas distintas

una de las principales propuestas es que la identidad se construye principalmente a

través de la interacción, que es siempre simbólica, es decir, que siempre significa algo.

Es decir, la identidad individual está siempre en conexión con los significados que

circulan en un grupo social; depende de la situación y de los lugares que ocupa cada

individuo en ese grupo así, la interacción es una actividad que siempre tiene un sentido

social, en otras palabras, depende de nuestra capacidad para definir y dar sentido a los

fenómenos individuales y sociales: el orden de lo simbólico.


En este orden, el lenguaje ya no es el instrumento que representa fielmente la

realidad, sino que es más bien una forma de manifestar las actitudes, las intenciones,

las posiciones o los objetivos del hablante, con lo cual, le lenguaje es también un acto

social y una forma de construir esa realidad así, nuestras acciones son comprendidas

más allá de un conjunto de hábitos o de conductas automáticas o conductas

expresivas. Las acciones tienen siempre un sentido que puede ser interpretado donde

el individuo se construye por medio de los significados que circulan mientras interactúa

con los demás individuos es aquí donde surge uno de los conceptos clave del

Interaccionismo Simbólico: el “self”, que ha servido para intentar comprender cómo es

que un sujeto construye estas versiones de sí mismos, es decir, su identidad.

En la primera generación del Interaccionismo Simbólico surgen propuestas

metodológicas cualitativas e interpretativas, por ejemplo, el análisis del discurso o el

análisis de los gestos y de la imagen; que se entienden como elementos que no sólo

representan, sino que también construyen una realidad social.

En esta segunda etapa del interaccionismo simbólico la vida social es un teatro,

la identidad es además entendida como el resultado de los roles que adopta un

individuo en un grupo social, con lo cual, es también una especie de esquema que se

puede organizar de formas distintas dependiendo de cada situación. Toma especial

relevancia la aportación de la perspectiva dramatúrgica de Erving Goffman, quien

sugiere que los individuos somos básicamente un conjunto de actores, porque

literalmente actuamos constantemente nuestros roles sociales y que se espera de

nosotros según esos roles.


Actuamos para dejar una imagen social de nosotros mismos, que no solo ocurre

durante la interacción con los demás (que son quienes nos reflejan las exigencias

sociales que nos harán actuar de una forma determinada), sino que ocurre incluso en

los espacios y momentos en los que esas otras personas no nos están viendo.

Esta segunda generación también se caracteriza por el desarrollo de la la

etogenia el estudio de la interacción humana-social, que analiza sobre todo estos

cuatro elementos: la acción humana, su dimensión moral, la capacidad de agencia que

tenemos las personas y el concepto mismo de persona en relación a su actuación

pública además de Erving Goffman, algunos autores que han influido gran parte del

Interaccionismo Simbólico de este momento son Garfinkel, Cicourel y el autor más

representativo de la etogenia Rom Harré.

Un ejemplo de interaccionismo simbólico en la vida cotidiana podría ser el uso

de los colores en la moda. Los colores tienen un significado simbólico y pueden

transmitir diferentes mensajes dependiendo del contexto cultural y social en el que se

usen. Por ejemplo, el color rojo puede simbolizar pasión y amor en una cultura, pero

puede representar peligro y advertencia en otra. Las personas que utilizan los colores

en su ropa pueden estar comunicando diferentes mensajes a su entorno, y es

importante entender el contexto para comprender el significado detrás de esas

elecciones otro ejemplo de interaccionismo simbólico es la forma en que las personas

utilizan las redes sociales para comunicarse. Las personas pueden compartir imágenes

y actualizaciones para comunicar información sobre sus vidas y personalidades, y las


interacciones en línea pueden afectar la forma en que las personas interactúan en

persona

El Interaccionismo Simbólico impactó de manera importante la transformación de

la Psicología Social clásica a la Psicología Social Posmoderna o Nueva Psicología

Social. Más específicamente ha impactado en la Psicología Social Discursiva y la

Psicología Cultural, en donde a partir de la crisis de la psicología tradicional de los años

60 tomaron especial relevancia conceptos que antes habían sido desestimados, como

el de la reflexividad, la interacción, el lenguaje o el significado.

Además, el Interaccionismo Simbólico ha sido útil para explicar el proceso de

socialización, que se planteó en inicio como objeto de estudio de la sociología, pero

que rápidamente se conectó con la psicología social también ha sido criticado por

considerarse que reduce todo al orden de la interacción, es decir, que reduce la

interpretación del individuo a las estructuras sociales. Así mismo ha sido criticado a

nivel práctico por considerar que sus propuestas metodológicas no apelan a la

objetividad ni a los métodos cuantitativos.

Finalmente hay quienes consideran que plantea una idea de interacción

bastante optimista, ya que no necesariamente toma en consideración la dimensión

normativa de la interacción y de la organización social.

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