0% encontró este documento útil (0 votos)
63 vistas4 páginas

Visión Aymara

El documento describe las tradiciones culturales aymaras relacionadas con el embarazo, parto y posparto, incluyendo prácticas como no bañarse ni lavar ropa durante semanas después del parto, dieta caliente y especial para la madre, y la importancia dada a lavar y disponer adecuadamente de la placenta.

Cargado por

Sarahi Mamani
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
63 vistas4 páginas

Visión Aymara

El documento describe las tradiciones culturales aymaras relacionadas con el embarazo, parto y posparto, incluyendo prácticas como no bañarse ni lavar ropa durante semanas después del parto, dieta caliente y especial para la madre, y la importancia dada a lavar y disponer adecuadamente de la placenta.

Cargado por

Sarahi Mamani
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

VISION CULTURAL AYMARA

Los Aymara en el campo muestran una gran preocupación por la madre, ya que
es atendida por el esposo, la suegra, la partera o algún otro pariente. Ella permanecerá
en la cama durante tres o cuatro semanas en el primer parto y varios días en los
siguientes. Para evitar que haya hemorragias, la madre es envuelta fuertemente con un
chumpi, lo que también evita que su matriz vacía sufra un desgarramiento.

Al considerarse que durante el parto todos los poros del cuerpo se han abierto, lo
que significa un grave peligro, pues la madre al estar simbólicamente “abierta”, está
expuesta a cualquier agresión, por eso tiene prohibido tocar agua: no puede bañarse ni
lavar ropa, ni bañar a su hijo por espacio de tres semanas a un mes, al término del cual
tomará un baño de romero, este baño además de ser benéfico por sus cualidades
antisépticas y tonificantes del romero, tiene un aspecto simbólico importante, ya que
permite al cuerpo terminar su proceso de reconstitución.

De no cumplir dicha prescripción se corre el riesgo de que sobrevenga el


“sobreparto”. Este estado llamado “sobreparto” parece ser causado por un desequilibrio
térmico corporal, provocado por un exceso de frío comidas frías o agua fría o de calor
no se debe mirar al sol (Portugal Michaux 1987:360-361).

Un estudio confirma lo señalado ya que el 59% no lava, el 18% no sale del


cuarto y otro 18% se protege del frío; además comentan: “Sopla el frío, se hincha uno y
eso es sobreparto, te pones completamente mal”, me cuido del sobreparto, dicen que
es peor que el parto, no tomar agua cruda ni refrescos en botella, no tejer porque, los
palillos son fríos y las manos se rajan en si es, todo el cuerpo queda como carne de un
recién nacido, no hay que sentarse de lado nomás para que salga toda la sangre”. “Con
el gato, perro o la gallina no hay caso de hacer ver a la wawa de sus ojitos legañas
salen”.

La dieta de la madre es especial, sobre todo le dan alimentos cálidos, evitando


los fríos (papa, quinua, kañawa). Las mujeres recuerdan su parto por la cantidad de
carne que consumieron. Algunas recordaron así, que durante el primer parto comieron
dos corderos y en el segundo uno; reciben en este período cuatro comidas al día, entre
las comidas, se prepara la ropa del niño, no habiéndolo hecho antes debido a la
creencia de que un exceso de preparativos puede causar la muerte del niño (Carter y
Mamani 1982:147; Martínez 1976:124).

Su alimentación se basa en un caldo de cordero con chuño y arroz, la cantidad varía


entre 2 a 4 platos diarios, constantemente recuerdan que antes, durante un mes podían
servirse este alimento, pero que ahora por la situación social y económica en la que se
encuentran, a veces solo reciben este alimento durante una semana. Algunas
señalaban que preparan la sopa con la rabadilla (corte de carne que corresponde al
lomo posterior a la cintura de la espalda del cordero) “La rabadilla del cordero hay que
comprar y preparar la sopa así el cuerpo vuelve a su lugar”; también un 18% de las
mujeres indica que continúa sirviéndose comida corriente, también se sirve chairo,
sopa de carne de vaca con arroz y chuño, “caldo de carne fresca, eso como”.

El tipo de alimentos que no se sirve y las razones cebollas y da una serie de


explicaciones para no hacerlo, “el cuerpo está abierto, como si nuestro cuerpo
estuviera lleno de agujeros como colador y el frío puede entrar”, “no se come cebolla ni
hay que tomar agua fría porque se levanta sobreparto”, “cebolla no, tiene llaga nuestro
vientre y lo malogra más, no hace que se vuelva a lo normal”; así mismo no se sirve ya
sea frutas o verduras o pescado porque son alimentos frescos y por eso hacen daño;
“nada frío hay que comer ají no, cebolla, queso, huevo, hay que abrigarnos el parto frío,
es no ve”. Tampoco no come sal, “la madre (útero) como herida está, por eso sin sal se
come y otros condimentos porque le hace mal, Las mujeres que son parteras
coincidieron señalando que el consumo de cebolla después del parto produce cáncer
porque el cuerpo está bien delicado.

El siguiente aspecto fue comentado por una de las mujeres: “después de mi parto, mi
marido sabe ir a comprar cosas para cocinar y me deja sola, me trae espejo, tijera,
cuchillo, para que no entre el sajra, no te vas a dormir me dice; me sabe querer vencer
el sueño grave siempre, pero no sé dormir hasta que llega mi marido”.
Queda demostrado en este pequeño estudio que las mujeres aymaras migrantes
conservan todavía muchas de sus tradiciones culturales en salud a pesar de haber
estado por varios años bajo la influencia citadina.

IMPORTANCIA DE LA PLACENTA

Para los Aymara, la placenta o wawa iqиiñа tiene gran importancia etiológica y viene a
conformar parte del vasto mundo de lo sagrado, proporcionando explicaciones fáciles
para los infortunios de la vida.

Es por eso que será un anciano quien se ocupe de lavar bien la placenta, extrayendo
toda la sangre de todas las venas para que la cara del niño resulte simpática y no llena
de mochos. Una vez lavada, en algunas comunidades, la queman echando luego las
cenizas en el techo y en otras comunidades la entierran en el patio. Si no se deshacen
de ella correctamente, tanto la madre como el hijo están en peligro, se llega incluso a
decir que el niño no se criará sano ni fuerte y aún, probablemente muera. Si en el futuro
el niño presenta algunos defectos físicos, o anda siempre sucio, se atribuye también al
hecho de no haberse lavado bien la placenta. Si cuando adulto es alcohólico, se dice
que cayeron unas gotas de alcohol en la placenta (Carter y Mamani 1982:145; Martínez
1976:122).

Todas las mujeres han enterrado o guardado la placenta, alguna recordando un parto
anterior (tomamos para el estudio el último parto), “en mi Eduardito, sí en él, lo hemos
botado nomás por eso pienso que se ha muerto, por eso no se bota hay que guardar”.

En el 36% de los casos, luego de lavar bien la placenta, la enterraron en el cuarto


donde viven, en el patio y en un caso en el río. Otro 36% luego de lavar la placenta la
enterró o guardó en un pedazo de papel, de saquillo (envase para alimentos de tela de
algodón crudo), en sombrero viejo, con chuño, quinua, trigo, papa, haba, arveja, etc. “El
abuelo sabe lavar y en papel sabe guardar, quinua, chuño, granos, alimentos todito, de
todo, cuando va ser gente toda cosa va ha tener, para que no falte, sino k'ara puede
ser”.

Como se puede apreciar, el 72% de las mujeres procedió a lavar la placenta y un 5%


se pisó la placenta para sacar toda la sangre. La persona encargada para esto
generalmente es el abuelito, si él no está lo hace el esposo para que la cara de la
wawa sea limpia “se lava bien, hay que sacar bien toda la sangre, carita limpia, en mi
hijita no han debido lavar bien, fea vena en el pie tiene”.

En 23% de los casos proceden a enterrarla sin lavar, “se entierra para que el perro no
se lo coma; sino el cuerpo como mordido aparece”. Otros conceptos vertidos durante la
conversación son: “No se bota sagrado no ve es, hay que limpiar bien la sangre para
que la cara de la wawa sea limpia, para que la cara de la mamá no se quede
manchada”; “No se tira al río porque el frío pasa y la wawa se enferma y la madre tiene
dolor de espalda”, “se aprovecha para ver la suerte, se agarra y se aprieta, si sale
sangre negra mal te va ir, sanó si la sangre es clarita es buena suerte”, “El cordón se
corta con loza, si se corta con cuchillo o tijeras, ladrón puede ser dicen, cómo será?”,
“Cortito nomás hay que cortar el cordón para que no sean de vida licenciosa”.

BIBLIOGRAFIA

El embarazo en mujeres aymaras migrantes. Un estudio en zonas ...


https://books.openedition.org/ifea/2046?lang=es

También podría gustarte