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Juicio de Insania y Curatela Definitiva

El documento analiza una demanda de insania a la luz de la nueva normativa del Código Civil y Comercial de la Nación. Concluye que el nuevo código limita estrictamente la declaración de incapacidad a casos de absoluta imposibilidad de interacción, por lo que no corresponde hacerla en este caso sino evaluar medidas de apoyo.
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Juicio de Insania y Curatela Definitiva

El documento analiza una demanda de insania a la luz de la nueva normativa del Código Civil y Comercial de la Nación. Concluye que el nuevo código limita estrictamente la declaración de incapacidad a casos de absoluta imposibilidad de interacción, por lo que no corresponde hacerla en este caso sino evaluar medidas de apoyo.
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N° 202/15 Monte Caseros, 18 de agosto de 2015

RESOLUCIÓN.-

Y VISTOS:

Los autos caratulados: “S., O. S/ INSANIA”,

EXPTE. N° MXP 6332/15, en trámite por ante este Juzgado de Primera Instancia en lo
Civil, Comercial y Laboral, a mi cargo, Secretaría N° 1 a cargo de la Dra. NAOMI
ROSA VALLEJOS, y

CONSIDERANDO:

 1. Que a fs. 9/11, en fecha 30 de julio de 2015, se presenta la Dra. …, en su


carácter Asesora de Incapaces, y en ejercicio de las funciones encomendadas por el
art. 39, inc. a), d) y f) del dec. ley N° 21, promueve Juicio de Insania de la Sr. O. S., MI
N° …, nacida el 11 de junio de 1991, domiciliada en … de esta ciudad.

Expone que el pasado 15 de abril de 2015 compareció ante la Defensoría local el Sr.
M. J. S., MI N° …, a efectos de solicitar se promueva la insania de quien es su
hermana, quien padece “retraso mental”, sufriendo una incapacidad total y permanente
del ochenta por ciento (80%), tal como hacen constar los certificados médicos que se
acompañan (fs. 2vta). Que el Sr. S. es quien se ocupa del cuidado y atención de su
hermano, ya que este no cuenta con otro persona o familiar que pueda hacerse cargo
de él, por lo tanto solicita su designación como curador definitivo.

Dice que “a fin de realizar los trámites necesarios ante organismos oficiales con el
objeto de obtener Pensiñn de discapacidad (…), es necesario que se designe
judicialmente un curador, discierna el cargo y autorización expresa para percibir
haberes, tal como está establecido en el artículo 144 del Código Civil. Que para que la
presunta insana pueda percibir la pensión que ANSES otorga a los casos como el
presente, se necesita se proceda a la apertura de cuenta judicial donde se depositará
en adelante el importe en dicho concepto, y así, la presunta insana pueda percibir su
pensión, que redundará en su beneficio, especialmente por el carácter alimentario que
representa”. De allí que a fin de presentar en el Departamento liquidaciones de la
Comisión Nacional de Pensiones, se requiere certificación expedida por S.Sa. donde
conste la iniciación del trámite.
Funda el derecho en los arts. 141, 144 y 147 del Código Civil y arts. 634 y ss. CPCC
de la provincia. Ofrece prueba testimonial a fin de acreditar la idoneidad material y
moral de quien desea ser curador definitivo. Finalmente solicita que se tenga por
promovido juicio de insania, sin requerir expresamente la declaración de incapacidad
de la nombrada, pero sí la designación de curador definitivo y provisional “hasta tanto
se discierna la Curatela Definitiva”.

 2. Que entre la presentación de la demanda que se atiende y la consideración


de la misma por esta autoridad judicial, entra en vigencia un nuevo ordenamiento. En
efecto, de acuerdo a lo dispuesto por el art. 1° de la ley 27.077, el Código Civil y
Comercial de la Nación (CCC) sancionado por ley 26.994, entró en vigencia el pasado
1° de agosto de 2015. Esto presenta en el caso una cuestión de aplicación de la ley en
el tiempo que debe resolverse conforme la disposición del art. 7° CCC. Allí se dispone
que la nueva normativa es de aplicación inmediata, de modo que el análisis de la
demanda que se considera aquí debe, necesariamente, realizarse bajo la aplicación
de la nueva normativa. Quiere decir esto que el hecho de que la demanda de insania
se haya presentado días antes de la entrada en vigencia del CCC, no petrifica la
situación jurídica de la persona que se dice tutelar, debiendo resolverse su situación
con las viejas normas que en aquélla se citan. No, por el contrario.

Así como, en atención a que en el CCC la declaración de incapacidad es un supuesto


residual, en el caso de la persona declarada incapaz con anterioridad a la entrada en
vigencia y que con el nuevo régimen no puede ser calificada como tal, se puede
solicitar la revisión de su situación1, en casos como el presente, en los que nos
encontramos en los vestíbulos del proceso, corresponde analizar la proponibilidad
objetiva de la demanda a la luz de las disposiciones de los arts. 31 y ss. CCC. Pudo
serlo –tal vez– con el régimen anterior, pero su análisis tiene lugar con el nuevo
régimen de aplicación inmediata a situaciones pendientes. No se trata del análisis de
los requisitos formales de la demanda, que se rigen por la ley procesal vigente al
momento de su presentación, sino de su contenido jurídico.

 3. Que, entonces, tengo presente que de acuerdo a lo dispuesto en el último


párrafo del art. 32 CCC, “Por excepción, cuando la persona se encuentre
absolutamente imposibilitada de interaccionar con su entorno y expresar su voluntad
por cualquier modo, medio o formato adecuado, y el sistema de apoyos resulte
ineficaz, el juez puede declarar la incapacidad y designar un curador”. Se trata de un
supuesto que ha sido calificado por autorizada doctrina como excepcionalísimo, por el
que se contempla con criterio objetivo (que no depende de un diagnóstico de la
persona ni de su pertenencia a un grupo social), una situación que se describe como
de absoluta imposibilidad de interacción y/o comunicación por cualquier modo, medio
o formato adecuado. Se restringe de tal modo las causales de interdicción, que sólo se
la mantiene y reserva en exclusiva para el supuesto señalado, “en que la persona no
muestra ningún signo evidente de conciencia de sí o del ambiente, y se encuentra
absolutamente imposibilitada de interaccionar con los demás o de reaccionar a
estímulos adecuados. A este criterio debe sumársele otro requisito exigido por el
Código: la insuficiencia o ineficacia del sistema de apoyos”. Como la normativa vigente
limita la declaración de incapacidad a un supuesto de excepción, con razón se ha
dicho que prácticamente “reemplaza la declaración de incapacidad por la declaración
de capacidad restringida, donde la persona conserva su capacidad pero se la restringe
para un acto o ciertos actos determinados, para los cuales se prevé la adopción de
una o varias medidas de apoyo.

Esto es un cambio fundamental, porque la persona sigue manteniendo su capacidad,


con las salvedades que impliquen la restricción para determinados actos, para los
cuales contará con apoyo. Y la función del apoyo será la promoción de la autonomía y
la asistencia para la toma de decisiones que respondan a sus preferencias (…)
Asimismo, a diferencia del Código derogado, que establecía un modelo de atribución
de la capacidad o incapacidad desde un criterio médico, basado en un diagnóstico de
la persona, el nuevo Código introduce un criterio interdisciplinario, desde el cual la
evaluación será realizada desde una diversidad de disciplinas que exceden y
enriquecen el criterio derogado”.

Es que, desde el criterio imperante en el Código derogado, en base al cual se formula


la demanda que aquí se atiende, lo biológico determinaba a lo jurídico, al punto de
fusionar o fundir las dimensiones médica y legal de la incapacidad. “La innovación
trascendental que aporta la CDPD en la materia, conforme a estándares universales
de derechos humanos, consiste en garantizar que ninguna persona sea cuestionada
sobre su capacidad jurídica (que obviamente no es capacidad en sentido médico)
como consecuencia directa de un diagnóstico de discapacidad. Y para ello resulta
imprescindible desligar formalmente la restricción y la limitación de la capacidad de
una persona de su enfermedad o discapacidad”

Se trata nada menos que del paso del modelo de sustitución (paradigmáticamente
expuesto en la demanda de este proceso) al modelo de apoyo (art. 12.2 CDPD). Se
“obliga así a dejar de un lado los procedimientos existentes de sustitución de la
voluntad (la tutela) y sustituirlos por otros de apoyos, exigiendo en todo caso que las
medidas sean de carácter individual, proporcionales y temporales. Es cierto que
pueden existir otras interpretaciones de lo dispuesto en el art. 12 de la CDPD, pero
difícilmente pueda mantenerse que su tenor admita, por ejemplo, los procesos de
incapacitación”.
De lo expuesto se desprende con claridad que “solo en casos extremos en los que no
exista ninguna posibilidad de establecer apoyos se mantiene la posibilidad de la
curatela, la que debe ponderarse restrictivamente so pena de incurrir en un
avasallamiento de los derechos de la persona. Sólo este excepcionalísimo supuesto
mantiene la figura del curador“. De allí que los “apoyos deben ser siempre la primera
alternativa al momento de solicitar medidas judiciales relativas a la capacidad jurídica
de las personas, ya que se trata de la medida menos restrictiva de la autonomía y es
la que se corresponde plenamente con los estándares universales de derechos
humanos. Es por ello que el juez nunca podrá imponer una medida más restrictiva sin
haber considerado, evaluado y determinado que los apoyos no resultan suficientes ni
eficaces para garantizar el ejercicio de los derechos de la persona”.

La claridad del nuevo sistema se refuerza a poco de compulsar los Fundamentos de la


reforma, se lee allí: “…la noción de incapacidad, en la que juega mayormente la figura
de la representación, se reserva para casos extremadamente excepcionales,
configurados por aquellos supuestos en los que, lamentablemente, la persona se
encuentra en situación de absoluta falta de habilidad para dirigir su persona o
administrar sus bienes (estado de coma permanente, padecimientos mentales
profundos que impiden tomar decisión alguna, etcétera)”.

 4. Que la demanda que se considera tiene un claro propósito crematístico, más


allá de que indirectamente pueda redundar en un beneficio de la persona que se dice
tutelar, cual es la obtención de una pensión por discapacidad que percibiría su
curador. El problema es que, según se expone en la demanda, para que ello suceda,
es necesaria la designación de curador; y para que se designe curador, se requiere la
declaración de incapacidad de una persona. ¿No es muy alto el precio que debe pagar
una persona para obtener una pensión, el que se declare su incapacidad? ¿Es ello
posible bajo la vigencia del CCC y la CDPD? Rotundamente no.

No se dan en el caso –desde el mismo instante de considerar el tenor de la demanda


lo advierto– ninguno de los dos presupuestos de la declaración de incapacidad de una
persona y la consecuente designación de un curador (art. 32 CCC): a) imposibilidad de
la persona de interaccionar con su entorno y expresar su voluntad por cualquier modo,
medio o formato adecuado; b) demostración de adopción de un sistema de apoyos
previo y adecuado a la situación existencial de la persona en cuestión, y su ineficacia
comprobada. Desde este punto de vista –el único posible a mi criterio teniendo en
cuenta la legislación vigente– la demanda es objetivamente improponible.

 5. Que, en efecto, estamos frente a una demanda objetivamente improponible


toda vez que el objeto perseguido (declaración de incapacidad de una persona) resulta
improcedente en razón de la no idoneidad, juzgada en abstracto, de los propios
hechos en que se funda la demanda (causa petendi), los que no son aptos para
obtener una sentencia favorable. En otros términos, considero que en el estado actual
de la legislación, no es objetivamente proponible una demanda que persigue la
declaración de incapacidad de una persona humana para, de ese modo, obtener la
designación de un curador y, consecuentemente, obtener por vía administrativa el
pago de una pensión por discapacidad.

El error en todo caso está en las normas que exigen para obtener una pensión por
discapacidad, la designación de un curador definitivo o la tramitación de una curatela.
Son ellas las que deberán readecuarse8. Pues, repito, la designación de curador en
casos en los que las personas padecen enfermedades mentales es posible sólo en
casos excepcionalísimos, limitación a la que no debería sujetarse – entiendo– la
obtención de una pensión. Pero esta es otra cuestión que deberá tramitar por la vía
administrativa o judicial correspondiente. No obstante ello, si en alguna medida
contribuye a la obtención de la pensión pretendida, se ordenará expedir testimonio o
copia certificada de la presente para su presentación ante los órganos
correspondientes.

 6. Que corresponde preguntarse si puede readecuarse una demanda como la


que aquí se rechazará. Entiendo que no. De su tenor resulta claro que sólo se
pretende dar inicio a un trámite judicial como medio necesario (por ser un recaudo
impuesto por la reglamentación de una ley) de designación de curador de una
persona, y la consecuente obtención de un beneficio asistencial. Todo al alto costo de
declarar la incapacidad de una persona. ¿Es esto beneficioso para la persona? Sin
dudas que cualquier beneficio asistencial lo será, en mayor o menor medida, pero no
su obtención condicionada a la seria lesión de los derechos humanos de la persona
beneficiada. El costo, repito una vez más, no se compadece con el beneficio. Y lo
fundamental es que no es jurídicamente posible. De modo que no es compatible la
finalidad de la demanda o la causa por la cual ella se pide, con la readecuación del
trámite. Porque la readecuación conduciría, en primer lugar, a la promoción de un
proceso de declaración de capacidad restringida, pues es necesario que en él se
arbitren medidas de apoyo cuya ineficacia habilitaría la vía de la declaración de
incapacidad. Pero sucede que en ese proceso de declaración de incapacidad, no
procede la designación de un curador, que es lo que se pretende en este caso para
tramitar el beneficio asistencial. Es decir, la readecuación del trámite conduciría a la
promoción de una demanda totalmente distinta a la impetrada, que no se mostró
interés en propiciar, la que no colmaría las expectativas perseguidas y que, es muy
probable, no terminaría en la declaración de incapacidad.

Por otro lado, esa demanda o solicitud de medidas de apoyo debería contener, como
mínimo: la justificación de la necesidad de las medidas de apoyo –nada surge al
respecto de los hechos expuestos en este proceso– y la explicación relativa a los
beneficios que le supondría a la persona su adopción; una propuesta de diseño
específico de apoyos, adecuado a la persona a la que se refiere, teniendo en cuenta
las habilidades y necesidades de la persona; propuesta de la persona o personas en
quienes recaería la función o funciones de apoyo, etc. Para todo lo cual es insuficiente
una readecuación de este trámite, sino la promoción de uno nuevo, previo
conocimiento y exposición de la situación real y particular de la persona a apoyar y
asistir en la toma de sus decisiones.

 7. Que otra cuestión que me planteo es si se puede adoptar esta resolución sin
escuchar o entrevistarme previamente con la persona en cuestión. Creo que para la
operatividad del art. 35 CCC, es necesario previamente que una demanda
objetivamente proponible sea idónea para sujetar a esa persona al trámite de
declaración de incapacidad (o de restricción de su capacidad). No cualquier
presentación que desde el inicio no reúne mínimamente los recaudos necesarios para
dar curso al trámite de declaración de incapacidad de una persona, puede judicializar
la situación de ésta, poniéndola en la situación de tener de comparecer –en principio–
ante los estrados judiciales. Es decir, para que opere el art. 35 CCC, y se someta una
persona al trámite judicial de declaración de su incapacidad o de capacidad
restringida, entiendo que debe dar inicio a dicho trámite una demanda idónea y
objetivamente proponible. No es este el caso.

Por lo expuesto y lo dispuesto en los arts. 31 y concs. del CCC y art. 12 de la CDPD,

RESUELVO:

1°) RECHAZAR “in limine” la demanda de designación de curador promovida en autos.

2°) ORDENAR la expedición de testimonio y/o copia certificada de la presente a fin de


que sea presentada, si el interesado lo estima corresponder, ante los organismos
administrativos correspondientes.

Regístrese, insértese, agréguese copia al expediente y notifíquese.-

CÉSAR H. E. RAFAEL FERREYRA

Juez

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